{"id":39884,"date":"2020-04-18T10:16:43","date_gmt":"2020-04-18T14:16:43","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=39884"},"modified":"2020-04-18T10:16:43","modified_gmt":"2020-04-18T14:16:43","slug":"la-pandemia-que-estremece-al-capitalismo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/04\/18\/la-pandemia-que-estremece-al-capitalismo-i\/","title":{"rendered":"La pandemia que estremece al capitalismo (I)"},"content":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Aporrea, 18-4-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El coronavirus es una calamidad natural potenciada por el capitalismo. Desde hace muchos a\u00f1os se esperaba un cataclismo semejante como consecuencia del cambio clim\u00e1tico, el calentamiento global, las inundaciones o las sequ\u00edas. Pero la cat\u00e1strofe irrumpi\u00f3 a trav\u00e9s de una pandemia, en un sistema econ\u00f3mico-social que deteriora la naturaleza, corroe la salud y desprotege a los vulnerables.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s impactante de la infecci\u00f3n es la velocidad y escala de los contagios. Como a\u00fan no ha concluido la primera oleada de irradiaci\u00f3n se desconoce la peligrosidad del virus. Pero es evidente que supera los efectos de una gripe corriente. Hay m\u00e1s de mil millones de personas enclaustradas en sus hogares, en un in\u00e9dito experimento social de confinamiento. El antiguo ant\u00eddoto de las cuarentenas ha reaparecido a pleno.<\/p>\n<p>El estrago natural en curso no equivale a una guerra. Aunque la intervenci\u00f3n que despliegan los estados presenta muchas semejanzas con escenarios de conflagraci\u00f3n, en el primer caso impera la protecci\u00f3n y en el segundo la destrucci\u00f3n de vidas humanas. En lugar de batallas y bombardeos hay resguardo de v\u00edctimas y socorro de afectados.<\/p>\n<p>La analog\u00eda con la guerra es muy peligrosa. La utiliza Trump para crear un clima de hostilidad contra el \"virus de China\" y la fomentan los derechistas para resucitar los viejos estigmas del colonialismo. Con diatribas racistas contra el \"c\u00f3lera asi\u00e1tico\" se acusaba en el siglo XIX a los pa\u00edses orientales de expandir la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los mensajes de batalla contra un \"enemigo invisible\" facilitan la militarizaci\u00f3n. Incluyen peligrosas analog\u00edas con la \"guerra al terrorismo\", que muchos gobiernos occidentales instalaron para propagar el miedo frente a un agresor omnipresente e indetectable. La pandemia no es una conspiraci\u00f3n, un castigo divino o un acontecimiento azaroso. Constituye un avatar de la naturaleza que asume dimensiones gigantescas por los desequilibrios que genera el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DETERMINANTES ECON\u00d3MICOS<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El demoledor impacto econ\u00f3mico de la pandemia est\u00e1 a la vista, pero el coronavirus no gener\u00f3 esa eclosi\u00f3n. S\u00f3lo deton\u00f3 tensiones previas de las finanzas y la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desencaden\u00f3 en primer t\u00e9rmino otro estallido de la financiarizaci\u00f3n. El gran divorcio entre el bajo crecimiento mundial y la continuada euforia de las Bolsas anticipaba un convulsivo desarme de otra burbuja. Era inminente la devaluaci\u00f3n de los capitales inflados durante la \u00faltima d\u00e9cada, mediante recompras de acciones y especulaciones con bonos. Pero esa previsible conmoci\u00f3n financiera asumi\u00f3 una envergadura descomunal.<\/p>\n<p>Esta vez el desplome de los mercados obedece m\u00e1s a los pasivos acumulados por las empresas (deuda corporativa) y los estados (deuda soberana), que a los desbalances bancarios o al endeudamiento de las familias. A diferencia del 2008, la crisis empieza en las compa\u00f1\u00edas y se proyecta a los bancos, invirtiendo la secuencia de la d\u00e9cada pasada. Las empresas no pueden afrontar el pago de intereses con sus ganancias corrientes.<\/p>\n<p>La sobreproducci\u00f3n es el segundo desequilibrio que irrumpi\u00f3 junto a la pandemia, con un gran desplome del precio del petr\u00f3leo. En los \u00faltimos dos a\u00f1os el excedente de mercanc\u00edas fue determinante del enfrentamiento comercial entre Estados Unidos y China.<\/p>\n<p>El estallido actual ha interrumpido los suministros y quebrantado las cadenas globales de valor. Se ha transparentado la gran dependencia mundial de los insumos fabricados en Oriente y la enorme incidencia de los sobrantes que acumula China.<\/p>\n<p>El coronavirus ha detonado, por lo tanto, las tensiones generadas por la financiarizacion y la sobreproducci\u00f3n. Pero la magnitud de la crisis obedece a otros desequilibrios gestados en las \u00faltimas cuatros d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Es evidente que la globalizaci\u00f3n aceler\u00f3 la tradicional transmisi\u00f3n de enfermedades a trav\u00e9s de las rutas comerciales. La expansi\u00f3n de la aviaci\u00f3n increment\u00f3 en forma exponencial el n\u00famero de viajeros y la consiguiente multiplicaci\u00f3n de los contagios. La pandemia se traslada siguiendo los circuitos del capital. Hay 51.000 empresas de todo el mundo con proveedores en Wuhan y la infecci\u00f3n ha transitado por un mapa de concentraciones fabriles y centros de almacenamiento.<\/p>\n<p>En el Medioevo la peste negra tard\u00f3 una d\u00e9cada en propagarse y en 1918-19 la gripe espa\u00f1ola se difundi\u00f3 al cabo de varios meses. En cambio en la era del just in time, el coronavirus contamin\u00f3 a 72 pa\u00edses en muy pocos d\u00edas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la urbanizaci\u00f3n ha potenciado la diseminaci\u00f3n de infecciones, a trav\u00e9s de aglomeraciones y hacinamientos de la fuerza de trabajo, que deprimen las respuestas inmunitarias.<\/p>\n<p>Pero los especialistas atribuyen mayor incidencia en la generaci\u00f3n de la pandemia actual, a la creciente destrucci\u00f3n del h\u00e1bitat de las especies silvestres. Esa demolici\u00f3n es un resultado de la enceguecida industrializaci\u00f3n de actividades agropecuarias. Ese proceso multiplica la irradiaci\u00f3n de bacterias y la expansi\u00f3n de enfermedades derivadas del quebranto de la biodiversidad. La deforestaci\u00f3n ha incrementado en forma exponencial la transmisi\u00f3n de virus por el creciente contacto de los seres humanos con animales encerrados.<\/p>\n<p>Los dos brotes del \u00c9bola (2013-2016 en \u00c1frica occidental y 2018 en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo), emergieron cuando la expansi\u00f3n de nuevas industrias de productos primarios desplaz\u00f3 a las poblaciones originarias de los bosques, perturbando los ecosistemas locales.<\/p>\n<p>El ex\u00f3tico hallazgo de un murci\u00e9lago infectando comidas en los mercados asi\u00e1ticos, induce a olvidar la frecuente transmisi\u00f3n de bacterias en los centros corrientes de producci\u00f3n. All\u00ed se efectiviza el ingreso habitual de los pat\u00f3genos a la cadena alimentaria.<\/p>\n<p>Los estudiosos enfatizan la estrecha relaci\u00f3n de los distintos virus, con un modelo de industrializaci\u00f3n ganadera que enriquece a las empresas multinacionales. Esas compa\u00f1\u00edas impusieron la reducci\u00f3n de las inspecciones sanitarias y transfieren a la poblaci\u00f3n, los costos de su mort\u00edfero modelo de diseminaci\u00f3n de enfermedades. Toda la sociedad termina solventado con graves padecimientos, las alt\u00edsimas ganancias obtenidas por la agro-industria.<\/p>\n<p>Esa actividad ha exacerbado una din\u00e1mica hist\u00f3rica del capitalismo, que siempre forz\u00f3 lucrativas modalidades de ganader\u00eda, para abaratar alimentaci\u00f3n y el costo de la fuerza de trabajo. Esos procedimientos originaron epidemias en Inglaterra en el debut del capitalismo y en \u00c1frica a fines del siglo XIX. Pero los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os de extractivismo neoliberal han desatado una venganza may\u00fascula de la naturaleza, que ahora convulsiona a todo el planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GLOBALIZACI\u00d3N SIN CORRELATO SANITARIO<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cataclismo actual tiene determinantes inmediatos (financiarizaci\u00f3n y sobreproducci\u00f3n) y estructurales (globalizaci\u00f3n, urbanizaci\u00f3n y agro-negocio). Pero su causa subyacente es la ausencia de correlato sanitario, al avance registrado en la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y el consumo. Se fabrica y consume con patrones mundiales, en un marco de estructuras de salud invariablemente nacionales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa contradicci\u00f3n salta a la vista en la monumental expansi\u00f3n -sin resguardo sanitario- que tuvieron la aviaci\u00f3n, los hoteles o el turismo. Se internacionalizaron actividades lucrativas, preservando las fronteras en un \u00e1mbito como la salud, que involucra mayores riesgos e inciertas ganancias.<\/p>\n<p>Esa desconexi\u00f3n expresa la principal contradicci\u00f3n del per\u00edodo. Un segmento estrat\u00e9gico de la econom\u00eda se ha globalizado en el viejo marco de los estados nacionales. Por esa raz\u00f3n el capitalismo no pudo anticipar, evitar o manejar el torbellino del coronavirus. Una gesti\u00f3n preventiva (y efectiva) de la pandemia hubiera requerido el comando sanitario de la OMS, coordinando todos los test y cuarentenas a escala global.<\/p>\n<p>Pero ese organismo no cuenta con un status equivalente a las estructuras que manejan las empresas o los bancos transnacionales. Nunca fue el epicentro de las conferencias de Davos, ni despert\u00f3 la atenci\u00f3n del G 20. Tampoco actu\u00f3 como un verdadero dispositivo interestatal. Por esa desconexi\u00f3n, todos los estados nacionales act\u00faan por su cuenta frente a la pandemia.<\/p>\n<p>La existencia de una econom\u00eda mundializada gestionada por m\u00faltiples estados nacionales es una disfuncionalidad del capitalismo contempor\u00e1neo, que los neoliberales ignoran por completo. Sus exponentes presentan el coronavirus como una desgracia de la naturaleza que afect\u00f3 a un sistema pr\u00f3spero y saludable. A lo sumo, estiman que hubo \"errores\", \"falta de previsi\u00f3n\" o \"irresponsabilidad\" de los \"pol\u00edticos populistas\".<\/p>\n<p>Pero la credibilidad de esos argumentos es nula. No hay forma de entender lo que est\u00e1 ocurriendo si se desconecta la crisis de sus basamentos capitalistas. Los neoliberales igualmente aprovechan una importante diferencia con el 2008, cuando fue inmediatamente visible la culpabilidad de los banqueros. Ahora presentan a la econom\u00eda como otro paciente m\u00e1s afectado por la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos cr\u00edticos del neoliberalismo destacan esas inconsistencias y remarcan los m\u00faltiples enlaces de la pandemia con el modelo econ\u00f3mico actual. Pero frecuentemente suponen que esa desventura ser\u00e1 resuelta mediante la simple intervenci\u00f3n del estado, como si el capitalismo fuera un ingrediente prescindible del problema. Por el contrario, el enfoque marxista coloca directamente al capitalismo en el banquillo de los acusados.<\/p>\n<p>Pero es importante evitar las miradas simplificadoras que observan a la pandemia, como un mero desencadenante de turbulencias financieras o productivas. Hay que registrar los desequilibrios subyacentes y el gran alcance de la contradicci\u00f3n que opone a la mundializaci\u00f3n con los estados nacionales. Esa tensi\u00f3n explica m\u00e1s lo sucedido que la enunciaci\u00f3n de m\u00faltiples desajustes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IMPACTOS EN VARIOS SECTORES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La crisis del coronavirus ha propinado un duro golpe al neoliberalismo. En pocas semanas se ha generalizando una dr\u00e1stica intervenci\u00f3n de los estados con alcances superiores al 2008. Esa regulaci\u00f3n impacta sobre incontables \u00e1reas sometidas al proceso de privatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los neoliberales temen que esos cambios sean perdurables y desemboquen en la reversi\u00f3n de la gran mercantilizaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Buscan cualquier argumento para ocultar c\u00f3mo el desmantelamiento de la salud p\u00fablica desguarneci\u00f3 a la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es cierto que tambi\u00e9n la crisis del 2008 aliment\u00f3 muchos presagios de fin del neoliberalismo. Esas caracterizaciones estaban centradas en la expectativa de regular los bancos y ocurri\u00f3 lo contrario. La financiarizaci\u00f3n perdur\u00f3 mediante el rescate y reciclaje del mismo sistema. Pero la convulsi\u00f3n actual difiere de ese precedente, desborda ampliamente a las finanzas y socava varios pilares del neoliberalismo.<\/p>\n<p>La crisis acrecienta en lo inmediato la desigualdad. El coronavirus no es un virus democr\u00e1tico que afecta a todos por igual, con distinciones meramente etarias. Son evidentes las brechas sociales de cobertura y recursos para enfrentar la desgracia. Esa diferenciaci\u00f3n qued\u00f3 enmascarada al comienzo de la pandemia por la gran contaminaci\u00f3n de viajeros y por su incidencia en la clase media, las elites y hasta los presidentes y sus ministros.<\/p>\n<p>Pero la desigualdad salta a la vista en el tratamiento de los afectados. En Estados Unidos se propaga entre 30 millones de personas que carecen de seguro m\u00e9dico, afectando duramente a los empobrecidos. Los afroamericanos representan un tercio de la poblaci\u00f3n, pero cargan con el grueso de los fallecimientos relacionados con la Covid-19. Es probable que nunca se conozca la verdadera cifra de muertos por el alto n\u00famero v\u00edctimas indocumentadas. Las fosas comunes en Nueva York son el s\u00edmbolo de esa extrema crueldad.<\/p>\n<p>La inequidad se afianza con el programa de rescate dispuesto por el gobierno estadounidense, que otorga gigantescos subsidios a las empresas y migajas a los trabajadores. Dos tercios del incremento del gasto p\u00fablico est\u00e1n destinados a socorrer a las empresas y s\u00f3lo el tercio restante a compensar a los trabajadores.<\/p>\n<p>Otro impacto de la convulsi\u00f3n es la diferenciaci\u00f3n laboral que introduce el nuevo esquema de teletrabajo, actividades indispensables y precarizaci\u00f3n. Esa distinci\u00f3n afianza un corte entre labores domiciliarias, procesos esenciales a la intemperie (salud, alimentaci\u00f3n) y dram\u00e1tico desamparo.<\/p>\n<p>En la casa se desarrollan los trabajos de cierta calificaci\u00f3n, en la calle se desenvuelven las tareas rutinarias y en los m\u00e1rgenes sobreviven los informales. Esa diferenciaci\u00f3n acent\u00faa una fractura previa, que en muchos pa\u00edses converge con coberturas sanitarias privadas, sindical-cooperativas o p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Las clases dominantes intentar\u00e1n aprovechar este escenario para profundizar la flexibilizaci\u00f3n laboral. Buscar\u00e1n instrumentar la \"doctrina del shock\", en el contexto de alto desempleo que la derecha suele utilizar para forzar el achatamiento de los salarios.<\/p>\n<p>La corona-crisis ha puesto de relieve, adem\u00e1s, la extraordinaria gravitaci\u00f3n del mundo digital. Ese tejido mantiene conectados a millones de individuos en medio de la par\u00e1lisis laboral. Por primera vez en la historia, m\u00e1s de 1000 millones de persona est\u00e1n confinadas y al mismo tiempo comunicadas.<\/p>\n<p>Ese universo de redes afianza la incidencia de una revoluci\u00f3n digital, que en el curso de la pandemia increment\u00f3 en 40% el tr\u00e1fico de datos. Las computadoras y tel\u00e9fonos inteligentes son utilizados no s\u00f3lo para reorganizar el trabajo. Tambi\u00e9n viabilizan los test y las cuarentenas, mediante el seguimiento de los individuos contagiados, hospitalizados y recuperados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EL ESPECTRO NEGACIONISTA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El coronavirus ha suscitado reacciones contrapuestas. Los aislamientos sociales que los sanitaristas propician al un\u00edsono tienen aplicaciones muy dis\u00edmiles. La afinidad con el neoliberalismo y la cultura predominante en cada pa\u00eds han sido determinantes de esa implementaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre los derechistas prevaleci\u00f3 desde el comienzo un frontal negacionismo, que incluy\u00f3 descarnadas justificaciones de \u00edndole malthusiana. Varios presidentes propusieron tolerar la expansi\u00f3n del virus para inmunizar a la poblaci\u00f3n, descartando a los ancianos y a los vulnerables. Con esos presupuestos de darwinismo social, el distanciamiento social fue demorado u obstruido en Estados Unidos y Brasil. En el caso ingl\u00e9s, el propio Boris Johnson termin\u00f3 hospitalizado luego minimizar el alcance de la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos analistas aceptan con toda naturalidad que \"morir\u00e1 mucha gente\" y priorizan la continuidad de la actividad econ\u00f3mica. Otros cuestionan la cuarentena resaltando la baratura del test y advirtiendo que el confinamiento conduce al colapso de la producci\u00f3n. Pero omiten que se puede implementar el aislamiento social mediante una dr\u00e1stica reorganizaci\u00f3n de la econom\u00eda, como siempre ha ocurrido en las situaciones de excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n entre econom\u00eda y salud es totalmente falsa. Frente a los cataclismos naturales el funcionamiento de la actividad productiva debe adaptarse a la emergencia, instaurando reglas antit\u00e9ticas con el libre-mercado.<\/p>\n<p>Los gobiernos occidentales tuvieron a su disposici\u00f3n la experiencia de China y el tiempo suficiente para organizar cuarentenas y pruebas con los reactivos. Pospusieron ambas medidas para no afectar las ganancias de las empresas.<\/p>\n<p>En Italia esa demora condujo a un crimen social. En el \u00e1rea m\u00e1s devastada de B\u00e9rgamo no se declar\u00f3 la cuarentena por presiones de los empresarios, que desconsideraban el peligro forzando la continuidad del trabajo. Esta actitud se mantuvo cuando setenta camiones militares cruzaron la regi\u00f3n transportando cad\u00e1veres. S\u00f3lo las protestas de los trabajadores indujeron al cese de las actividades.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Estados Unidos la patronal ha presionado por la continuidad del trabajo. Con ese objetivo impuso que cualquier limitaci\u00f3n laboral sea definida por el Departamento de Seguridad Nacional y no por el Centro de Control de Enfermedades.<\/p>\n<p>La influencia del negacionismo se ha extendido incluso a ciertos \u00e1mbitos de la izquierda, que comparten los cuestionamientos a la gravedad del coronavirus. Objetan la implementaci\u00f3n de la cuarentena, se\u00f1alando que la infecci\u00f3n se asemeja a una gripe corriente. Estiman que la enfermedad tiene baja mortalidad y que es un error convalidar el p\u00e1nico que desmorona el sistema hospitalario. Sugieren que la pandemia es un complot de los medios y las empresas farmac\u00e9uticas.<\/p>\n<p>En una mirada semejante, la pandemia es presentada como un invento para justificar la militarizaci\u00f3n, mediante la transformaci\u00f3n de la ciencia en una religi\u00f3n que esclaviza a la poblaci\u00f3n. Esta \u00f3ptica converge con algunas presentaciones de la cuarentena como un desechable m\u00e9todo medieval.<\/p>\n<p>Pero la identificaci\u00f3n de la pandemia con una mal\u00e9fica conspiraci\u00f3n ha quedado refutada por la extensi\u00f3n y peligrosidad del virus. La OMS ya advirti\u00f3 que tiene una mortalidad muy superior a la gripe. Al relativizar el da\u00f1o de la enfermedad se desvaloriza el esfuerzo que despliega la poblaci\u00f3n para preservar su salud. La protecci\u00f3n de ese activo distingue a la izquierda y al progresismo de Bolsonaro o Johnson.<\/p>\n<p>DESAPRENSI\u00d3N Y PIRATERIA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se debate con intensidad las causas del contraste entre pa\u00edses asi\u00e1ticos, que logran controlar la pandemia y naciones occidentales, que no pueden contenerla. La capacidad exhibida en Oriente para manejar la cuarentena se alimenta del adiestramiento obtenido durante la experiencia previa del SARS. Adem\u00e1s, el cumplimiento de la cuarentena tiene ra\u00edces en tradiciones amoldadas a ese tipo de disciplina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Numerosos analistas han destacado que las normas de cuidado (uso de mascarillas, distancia en el saludo, estricta aceptaci\u00f3n de reglas colectivas) fueron r\u00e1pidamente incorporadas en Oriente y afrontan mayores resistencias en el universo individualista de Occidente.<\/p>\n<p>Qui\u00e9nes desconocen esa variedad de condicionamientos suelen postular que China control\u00f3 el virus con m\u00e9todos totalitarios. Omiten que otros pa\u00edses asi\u00e1ticos recurrieron a las mismas f\u00f3rmulas para obtener resultados semejantes. Corea del Sur despleg\u00f3, por ejemplo, una supervisi\u00f3n digital de la poblaci\u00f3n para detectar contagios, con modalidades m\u00e1s sofisticadas e invasivas que las ensayadas en China.<\/p>\n<p>El uso de las nuevas tecnolog\u00edas vulnerando la privacidad de los individuos, incluy\u00f3 al menos en estos casos un prop\u00f3sito sanitario. Esa motivaci\u00f3n es m\u00e1s justificada que el simple espionaje practicado con el auxilio de Cambridge Anal\u00edtica, para manipular elecciones (Trump) o inducir los resultados de un plebiscito (Brexit).<\/p>\n<p>La variedad de respuestas nacionales a la pandemia retrata en forma categ\u00f3rica la ausencia de coordinaci\u00f3n mundial. Esta carencia es la principal diferencia con la crisis del 2008. En la d\u00e9cada pasada prevaleci\u00f3 una reacci\u00f3n com\u00fan de los Bancos Centrales bajo el comando de la Reserva Federal estadounidense y el decisivo sost\u00e9n de China. Esa cooperaci\u00f3n ha sido reemplazada por una reacci\u00f3n inversa de pura regulaci\u00f3n nacional y restablecimiento de fronteras, en un clima de s\u00e1lvese quien pueda. El G 20 ha quedado convertido en un G 0, que s\u00f3lo intent\u00f3 una reuni\u00f3n virtual para convalidar la inexistencia de medidas conjuntas.<\/p>\n<p>Esa dislocaci\u00f3n es coherente con la total desaprensi\u00f3n que imper\u00f3 en el debut de la pandemia. Todos los gobiernos relativizaron el peligro, con la misma displicencia que desecharon las advertencias de la OMS (2018). Hubo antecedentes muy contundentes con el SARS (2002-03), la gripe porcina H1N1 (2009), el MERS (2012), el \u00c9bola (2014-16), el zika (2015) y el dengue (2016).<\/p>\n<p>Pero como las grandes empresas farmac\u00e9uticas no engrosan sus fortunas con la prevenci\u00f3n, los principales programas de investigaci\u00f3n de virus fueron desfinanciados por los gobiernos occidentales. El desarrollo de nuevos antibi\u00f3ticos y antivirales es poco redituable, para compa\u00f1\u00edas que se especializan en la venta de medicamentos a los enfermos solventes. De las 18 compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas m\u00e1s grandes de Estados Unidos s\u00f3lo 3 desenvuelven investigaciones de alguna \u00edndole.<\/p>\n<p>La primac\u00eda de la competencia por negocios lucrativos -en desmedro de la salud p\u00fablica- ha provocado la indefensi\u00f3n general frente a la pandemia. Esa rivalidad se ha intensificado ahora para dirimir qui\u00e9n descubre primero la vacuna. Europa, Estados Unidos y China disputan ese trofeo para ganar puntos en las futuras patentes. Trump fue m\u00e1s lejos e intent\u00f3 acaparar las investigaciones sobornando a varios cient\u00edficos alemanes.<\/p>\n<p>La misma pirater\u00eda impera en la captura de los apreciados insumos m\u00e9dicos. Los emisarios de distintos pa\u00edses negocian en los aeropuertos la reventa de los productos ya embarcados. Estados Unidos y Francia adoptaron ese comportamiento de corsarios frente a cargamentos destinados a Espa\u00f1a o Italia. La pandemia ha exacerbado la din\u00e1mica brutal e inhumana que rige al capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MIRADAS SOBRE CHINA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La localizaci\u00f3n inicial de la pandemia en China ha sido coherente con el protagonismo de ese pa\u00eds en la globalizaci\u00f3n y su consiguiente capacidad para exportar alteraciones econ\u00f3micas al resto del mundo. La expansi\u00f3n de la urbanizaci\u00f3n, las cadenas globales de valor y las nuevas normas de alimentaci\u00f3n fue vertiginosa en la nueva potencia asi\u00e1tica. El peso del pa\u00eds en el PBI global trep\u00f3 m\u00e1s de 30% desde el 2008 y un fuerte pico de sobre-inversi\u00f3n precedi\u00f3 a la crisis actual. La gran penetraci\u00f3n del capitalismo en China explica la magnitud de la convulsi\u00f3n en curso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa expansi\u00f3n deterior\u00f3 tambi\u00e9n la estructura sanitaria m\u00e1s igualitarista del per\u00edodo previo y afianz\u00f3 normas de privatizaci\u00f3n, que s\u00f3lo fueron relativamente acotadas en los \u00faltimos a\u00f1os. Enormes sectores de la poblaci\u00f3n -especialmente migrante- tienen seriamente limitado el acceso a la salud. Estos problemas recobraron actualidad en el debut del coronavirus.<\/p>\n<p>Existe una gran controversia en torno al manejo inicial de China de ese brote. Algunos sectores remarcan el ocultamiento de la infecci\u00f3n en Wuhan y la hostilidad oficial contra qui\u00e9nes resaltaban los peligros de la enfermedad. Otros desmienten ese silenciamiento y resaltan la decidida acci\u00f3n del gobierno para controlar la epidemia. Recuerdan que la secuencia gen\u00e9tica del nuevo virus fue inmediatamente compartida con la OMS y afirman que al cabo de varios ensayos y errores, China mostr\u00f3 un camino para enfrentar los contagios.<\/p>\n<p>La enf\u00e1tica cr\u00edtica al control represivo en la cuarentena es tambi\u00e9n relativizada con ejemplos de acci\u00f3n del voluntariado, en un marco de creciente conciencia del problema. En cualquier caso, China comienza a contener la pandemia combinando el cierre total de ciertas localidades, con severas restricciones a la circulaci\u00f3n y un distanciamiento social efectivo.<\/p>\n<p>Los gobiernos occidentales observaron con satisfacci\u00f3n y malicia el debut de la pandemia. Esperaban su exclusiva localizaci\u00f3n en China y el consiguiente debilitamiento del rival asi\u00e1tico. Aunque ese escenario se ha invertido, las campa\u00f1as contra el \"virus chino\" persisten con alocados argumentos. Se afirma incluso que el coronavirus fue creado adrede para afectar a Estados Unidos y Trump sugiere una complicidad directa de la OMS con esa operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero esos disparates contrastan con la efectividad exhibida por China para lidiar con la infecci\u00f3n. Ese logro es complementado con la simpat\u00eda que generan las actitudes solidarias. Aviones chinos con equipamiento m\u00e9dico han aterrizado en Italia, Espa\u00f1a y en muchos pa\u00edses de varios continentes.<\/p>\n<p>Pero esa cooperaci\u00f3n no presenta -hasta ahora- la dimensi\u00f3n de una nueva \"ruta sanitaria de la seda\". Adem\u00e1s, China es una potencia acreedora de muchas naciones auxiliadas y afrontar\u00e1 un serio dilema, si la crisis desemboca en un default general de sus deudores. En esa eventualidad: \u00bfel gigante asi\u00e1tico aceptar\u00e1 la cesaci\u00f3n de pagos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ESTADOS UNIDOS Y EUROPA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estados Unidos ha quedado ubicado en el casillero opuesto de su principal rival. Parec\u00eda el ganador geopol\u00edtico inicial de la corona-crisis y ahora carga con las consecuencias m\u00e1s duras de la pandemia. Las ventajas del comienzo se insinuaron en la gran la afluencia de capitales internacionales que sucedi\u00f3 al temblor de los mercados. Tal como ocurri\u00f3 en el 2008, el d\u00f3lar y los bonos del tesoro se convirtieron en los refugios predilectos de los inversores asustados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El encierro fronterizo apuntala, adem\u00e1s, la estrategia del sector americanista, frente a los segmentos globalizados de las clases dominantes estadounidenses. Algunos analistas estiman que el abrupto repliegue hacia actividades econ\u00f3micas auto-centradas favorece el proyecto de Trump.<\/p>\n<p>Pero esos datos promisorios para el magnate han quedado neutralizados por la masa de contagiados. En Estados Unidos se localiza el mayor n\u00famero de afectados y todos los d\u00edas Trump improvisa alguna medida, para afrontar un peligro que desech\u00f3 en forma explicitica. Desmantel\u00f3 el equipo de resguardos frente a las pandemias del Consejo de Seguridad Nacional y desconoci\u00f3 los resultados de una simulaci\u00f3n de ese cataclismo. Ahora no logra articular un plan m\u00ednimo para lidiar con el desastre sanitario.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n se agrav\u00f3 la grieta interna. Los gobernadores desaf\u00edan la autoridad presidencial y cada estado reacciona por su cuenta. Mientras California y Washington lograron prevenirse con la adopci\u00f3n temprana de la cuarentana, Nueva York eludi\u00f3 el aislamiento y afronta las terror\u00edficas consecuencias de esa omisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Toda la estrategia internacional de Trump ha quedado en suspenso. Nadie sabe c\u00f3mo seguir\u00e1 su mercantilismo bilateral y el intento de recomponer la hegemon\u00eda estadounidense utilizando la supremac\u00eda tecnol\u00f3gica, militar y financiera del pa\u00eds. Las concesiones que el millonario bravuc\u00f3n hab\u00eda logrado de sus competidores volver\u00e1n a la mesa de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s impactante de la crisis actual es el repliegue internacional de un imperio que abandona su disfraz de auxiliador del mundo. Se ha retirado al autoaislamiento y transmite una imagen de impotencia interna, que socava su autoridad para actuar en el exterior.<\/p>\n<p>Algunos analistas estiman que Estados Unidos ha perdido atracci\u00f3n. Ya no es el pa\u00eds que el resto del mundo quiere emular. Remarcan comparaciones con el declive de otras potencias y afirman que atraviesa por el \"momento Chernobyl\" de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (1986) o por un equivalente a la crisis de Suez de Inglaterra (1956).<\/p>\n<p>Pero habr\u00e1 que ver si esta evaluaci\u00f3n de la coyuntura se corrobora en el largo plazo. Un contundente indicador del declive ser\u00eda la ca\u00edda del d\u00f3lar y la salida de capitales hacia otros destinos. Este viraje marcar\u00eda efectivamente un punto de inflexi\u00f3n. Por el momento la pandemia no elimina la primac\u00eda militar del Pent\u00e1gono, ni el lugar de Estados Unidos como principal resguardo imperial del capitalismo.<\/p>\n<p>En Europa la crisis del coronavirus asume proporciones may\u00fasculas. La Uni\u00f3n ha quedado pr\u00e1cticamente licuada por el torbellino. Mientras se cierran las fronteras dentro de la propia comunidad, los miembros no logran concertar acuerdos m\u00ednimos.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes proclaman que el virus no tiene pasaporte, pero lidian con la pandemia por su propia cuenta. En la disputa por los medicamentos han quedado sepultados todos los principios de colaboraci\u00f3n. Alemania niega hospitales a varios socios y ninguno vende remedios al otro.<\/p>\n<p>La financiaci\u00f3n de la crisis concentra el principal conflicto. Las reglas neoliberales de ajuste presupuestario han sido archivadas, pero la forma de solventar la fuerte expansi\u00f3n del gasto p\u00fablico, opone nuevamente a las potencias del norte europeo con los afectados del sur.<\/p>\n<p>Italia convoca a emitir \"corona-bonos\" compartidos por todos los estados. Pero Holanda y Alemania exigen conservar la norma actual de cr\u00e9ditos sujetos a repago, mediante severos ajustes internos. Propician para Italia el mismo mecanismo que asfixi\u00f3 a Grecia.<\/p>\n<p>Salta a la vista las grav\u00edsimas consecuencias de ese procedimiento, para un pa\u00eds que a\u00fan no control\u00f3 la tragedia del norte y se prepara para afrontar la expansi\u00f3n del contagio al sur. Lo mismo vale para Espa\u00f1a que soporta una cat\u00e1strofe de fallecimiento.<\/p>\n<p>En los dos casos se verifican las terribles consecuencias de los recortes de presupuesto que impuso la pol\u00edtica sanitaria neoliberal. La escasez de reactivos y mascarillas es consecuencia de un manejo hospitalario basado en principios de rentabilidad y reducci\u00f3n de costos. Por d\u00f3nde se lo mire el coronavirus ha reforzado la erosi\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n negacionista entre salud y econom\u00eda es falsa. La actividad productiva puede adaptarse a la emergencia, mediante las regulaciones que rechaza el neoliberalismo. Las advertencias de la pandemia fueron ignoradas por la baja rentabilidad de su prevenci\u00f3n y la competencia actual entre las farmac\u00e9uticas ha derivado en pirater\u00eda entre los gobiernos.<\/p>\n<p>Mientras China contiene una infecci\u00f3n que estall\u00f3 por la expansi\u00f3n del capitalismo, Estados Unidos afronta el contagio en forma ca\u00f3tica. Ya abandon\u00f3 su disfraz de auxiliador del mundo. La gesti\u00f3n nacional de la pandemia quebranta a la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Aporrea, 18-4-20) &nbsp; El coronavirus es una calamidad natural potenciada por el capitalismo. Desde hace muchos a\u00f1os se esperaba un cataclismo semejante como consecuencia del cambio clim\u00e1tico, el calentamiento global, las inundaciones o las sequ\u00edas. 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