{"id":40555,"date":"2020-05-29T06:00:52","date_gmt":"2020-05-29T10:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=40555"},"modified":"2020-05-29T11:14:38","modified_gmt":"2020-05-29T15:14:38","slug":"un-cenotafio-para-rosa-duarte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/05\/29\/un-cenotafio-para-rosa-duarte\/","title":{"rendered":"Un cenotafio para Rosa Duarte"},"content":{"rendered":"<p>Luis Martin Gomez (Hoy, 4-1-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rosa Duarte no pudo volver a Santo Domingo. Lo intent\u00f3 hacia el final de su vida, pero la negativa a retornar de Manuel, el hermano menor con trastorno mental, hizo que desistiera. Solidaria, decidi\u00f3 quedarse en Caracas, Venezuela, para cuidar al hermano enfermo, igual que hab\u00eda hecho antes con su hermano h\u00e9roe, Juan Pablo, y con su sacrificada madre, Manuela.<\/p>\n<p>Era 1884 y el ayuntamiento de Santo Domingo hab\u00eda concedido a Rosa y sus hermanos Francisca y Manuel, los Duarte D\u00edez sobrevivientes en Caracas, un aporte de dos mil pesos para adquirir una casa en la capital dominicana y una pensi\u00f3n vitalicia de 45 pesos mensuales.<\/p>\n<p>El gesto, tard\u00edo, no fue espont\u00e1neo. Lleg\u00f3 despu\u00e9s de la dram\u00e1tica exposici\u00f3n que en 1883 hiciera uno de los t\u00edos maternos de los Duarte D\u00edez, Jos\u00e9 Prudencio D\u00edez, ante el Congreso Nacional dominicano, en la que informaba de la precaria situaci\u00f3n econ\u00f3mica de sus parientes y su deseo de regresar a la patria fundada por su hermano Juan Pablo, de la cual hab\u00edan sido expulsados a perpetuidad treinta y ocho a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Cabe recordar que Juan Pablo Duarte, en su labor independentista, tanto en 1844 contra los haitianos como en 1864 contra los espa\u00f1oles, hab\u00eda comprometido buena parte de su patrimonio y el de su familia; que su enfermedad mengu\u00f3 considerablemente los recursos de que dispon\u00eda la misma, y que despu\u00e9s de su muerte, en 1876, sus hermanos se quedaron sin su apoyo econ\u00f3mico. De manera que, aunque no eran pobres de solemnidad, como afirma la antrop\u00f3loga e historiadora Cecilia Ayala (1), los Duarte D\u00edez atravesaban quiz\u00e1s su peor momento econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n vale mencionar que antes de la solicitud de Jos\u00e9 Prudencio al Congreso Nacional, los Duarte D\u00edez jam\u00e1s pidieron nada al Gobierno dominicano a cambio de su labor patri\u00f3tica. Por el contrario, vendieron varios de sus bienes para contribuir a la causa libertaria. Un ejemplo de esa generosidad qued\u00f3 testimoniado en la carta que en 1844 escribiera desde Curazao Juan Pablo a su familia pidi\u00e9ndole vender lo que pose\u00eda para destinar recursos a la lucha por la separaci\u00f3n de Hait\u00ed.<\/p>\n<p>Invitaci\u00f3n previa. Casi una d\u00e9cada antes del ofrecimiento del ayuntamiento de Santo Domingo a los hermanos Duarte D\u00edez, Juan Pablo hab\u00eda recibido, el 19 de febrero de 1875, una carta del presidente dominicano Ignacio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez, en la que le expresaba su deseo de que regresara a la patria junto con su familia, para lo cual autoriz\u00f3 que le facilitaran los recursos correspondientes. La carta, que Juan Pablo no contest\u00f3, fue encontrada debajo de su almohada, a\u00fan dentro de su sobre, el d\u00eda de su muerte. El historiador Pedro Troncoso S\u00e1nchez cree que Juan Pablo ley\u00f3 la carta, pero no pudo contestarla por el agravamiento de su quebranto de salud; en cambio, Crisp\u00edn Ayala Duarte, descendiente de esta ilustre familia, piensa que ni siquiera quiso abrirla, aparentemente desencantado por la indiferencia de que hab\u00eda sido objeto y por las recurrentes crisis pol\u00edticas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Por otra parte, el 11 de diciembre de ese mismo a\u00f1o, el h\u00e9roe de la Restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica, general Gregorio Luper\u00f3n, propuso a la membres\u00eda de la Sociedad Liga de la Paz, de Puerto Plata, reunir fondos para facilitar el regreso al pa\u00eds de Juan Pablo Duarte, \u201cbenemerit\u00edsimo patriota, padre de la patria y m\u00e1rtir de todas nuestras contiendas\u201d. Treinta un a\u00f1os despu\u00e9s de la independencia nacional, despertaba el inter\u00e9s por el retorno de Duarte a su patria, pero era tarde para \u00e9l: morir\u00eda unos meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Morir donde se meci\u00f3 mi cuna. Rosa s\u00ed quer\u00eda volver. En carta de 1885 a Emiliano Tejera, escritor, pol\u00edtico y gran amigo de la familia Duarte D\u00edez, las hermanas manifiestan su deseo de que \u201cvayamos a morir en donde se meci\u00f3 mi cuna, en donde \u00fanicamente se encuentra el verdadero reposo, la verdadera felicidad\u201d.<\/p>\n<p>En otra misiva al mismo Tejera, pero de 1888, en la que lamentan \u201cla deplorable situaci\u00f3n que est\u00e1 atravesando el pa\u00eds\u201d, reconocen que \u201cen particular somos nosotros (los culpables), que en lugar de andar errantes deb\u00edamos haber vuelto a morir al pie de nuestra bandera\u201d. Pero se qued\u00f3 para cuidar a Manuel.<\/p>\n<p>Rosa Duarte D\u00edez muri\u00f3 de disenter\u00eda a las diez de la noche del 25 de octubre de 1888, en la calle Sur, casa n\u00ba 129, de la parroquia Santa Rosal\u00eda, Caracas, y fue sepultada al d\u00eda siguiente en la fosa n\u00ba 1428, 2\u00ba cuartel de la secci\u00f3n 77, Cementerio General del Sur, tambi\u00e9n conocido como Tierra de Jugo, de la capital venezolana.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, varios gobiernos dominicanos pudieron haber hecho el esfuerzo de exhumar sus restos y trasladarlos a Santo Domingo, como merecen ella y todos los Duarte D\u00edez. Ya es imposible. Seg\u00fan Cecilia Ayala, la secci\u00f3n 77 del citado cementerio fue removida con fines de ampliaci\u00f3n.<br \/>\nLos restos venerables de Rosa est\u00e1n esparcidos junto a los de numerosos hermanos venezolanos.<\/p>\n<p>El cenotafio, una forma de regreso. La historia permite el cenotafio o tumba vac\u00eda para rendir tributo a los h\u00e9roes y personas prominentes cuyos cuerpos no se hayan encontrado.<\/p>\n<p>Rosa Duarte, hermana predilecta del padre de la patria, colaboradora de la sociedad secreta La Trinitaria fundada por Juan Pablo para independizarnos de Hait\u00ed, fabricante de balas junto a su maestro balero y novio trinitario Tom\u00e1s de la Concha, soporte espiritual y econ\u00f3mico de su familia en el pa\u00eds y en el extranjero, cuidadora de la obra y del legado de su insigne hermano, autora de los valiosos \u201cApuntes\u201d a trav\u00e9s de los cuales se conoce documentalmente a Juan Pablo Duarte, y por todo esto, declarada \u201cHero\u00edna de la Patria\u201d por la C\u00e1mara de Diputados de la Rep\u00fablica Dominicana; merece un cenotafio que cumpla, aunque sea simb\u00f3licamente, su deseo de retornar a la patria que ayud\u00f3 a liberar.<\/p>\n<p>Esa tumba, vac\u00eda de huesos pero llena de agradecimiento, deber\u00e1 estar en el Pante\u00f3n de la Patria.<br \/>\nEn el 200 aniversario del nacimiento de Rosa Duarte D\u00edez, que se cumple este a\u00f1o 2020, queda en manos del actual Gobierno propiciar su regreso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Martin Gomez (Hoy, 4-1-20) &nbsp; Rosa Duarte no pudo volver a Santo Domingo. 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