{"id":42038,"date":"2020-08-08T06:01:23","date_gmt":"2020-08-08T10:01:23","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=42038"},"modified":"2020-08-08T09:10:42","modified_gmt":"2020-08-08T13:10:42","slug":"la-vida-y-no-la-muerte-es-la-que-no-tiene-limites","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/08\/08\/la-vida-y-no-la-muerte-es-la-que-no-tiene-limites\/","title":{"rendered":"La vida, y no la muerte, es la que no tiene l\u00edmites"},"content":{"rendered":"<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 18-7-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Lo primero que tenemos que apuntar a favor de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez es el haber cumplido en plenitud su prop\u00f3sito \u2013varias veces reiterado entonces- de escribir una novela de amor con un final feliz, como en las narraciones cl\u00e1sicas. Y lo segundo, el mantener un discurso narrativo coherente, que no se apart\u00f3 de sus l\u00edneas originales, sino que por el contrario levant\u00f3 y enriqueci\u00f3 sus apremios tem\u00e1ticos de toda la vida.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>Escribir entonces una historia de amor inconcebible \u2013eran tiempos de c\u00f3lera social, sanitaria y econ\u00f3mica, como los actuales- fue una proeza tan igual o mayor que los incre\u00edbles sue\u00f1os de amor alimentados por Florentino Ariza durante cincuenta y tres a\u00f1os, siete meses y once d\u00edas con sus noches, de una existencia saturada de borrascosas y sombr\u00edas perspectivas de ensue\u00f1os. S\u00f3lo la maestr\u00eda narrativa del Nobel colombiano puede situar al lector dentro de un ambiente epocal tan temeroso a los estragos del c\u00f3lera, sin que esa pandemia sea descrita en con la amplitud y el sentido de tragedia que parece anunciar el t\u00edtulo de la obra.<\/p>\n<p>Garc\u00eda M\u00e1rquez en esta novela sostiene las aristas de sus pesadillas tem\u00e1ticas, reverdece algunas, reitera otras, se mueve entre las piezas de un viejo armaz\u00f3n tan conocido y apreciado, y erige sobre las murallas de su conciencia creadora una historia donde las constantes se\u00f1eras ser\u00e1n la vida, la muerte, la vejez, y claro est\u00e1, el amor. Florentino Ariza fue un ser destinado a la sumisi\u00f3n del amor que contra todos los vientos y por encima de la voluntad devastadora de todas las mareas, se impuso a fin de cuentas como un colof\u00f3n tard\u00edo a sus persistentes requiebros y, quiz\u00e1s como un desenlace esperado, a sus locos devaneos\u00a0<i>(\u201cEra inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados\u201d).<\/i><\/p>\n<p>Es en el segundo cap\u00edtulo de la novela cuando Florentino Ariza vio por primera vez a Fermina Daza, que el lector descubre las caracter\u00edsticas de la terrible enfermedad que azotaba la sociedad en que se desarrolla la novela y que estigmatizaba a todos los que la pose\u00edan. La madre de Florentino, Tr\u00e1nsito Ariza, lo observ\u00f3 sin habla y sin apetito, dando vueltas toda la noche sobre la cama con cagantinas y v\u00f3mitos verdes, sufriendo la falta del sentido de la orientaci\u00f3n y con desmayos repentinos, peculiaridades que luego comprenderemos que son comunes tanto a los estragos del c\u00f3lera como a los des\u00f3rdenes del amor.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/acd-cont-vida.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-42040 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/acd-cont-vida.jpg\" alt=\"\" width=\"748\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/acd-cont-vida.jpg 640w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/acd-cont-vida-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 748px) 100vw, 748px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Salvo otras referencias ligeras, esta es la \u00fanica descripci\u00f3n aproximada que nos ofrece el autor sobre los signos del c\u00f3lera, y s\u00f3lo cuando nos adentramos en la historia de amor que m\u00e1s adelante se teje, advertiremos el terror que produc\u00eda la epidemia en la \u00e9poca en que se desarrolla esta historia. Luego, todo el engranaje narrativo est\u00e1 dirigido a referirnos la aventura incre\u00edble de amor vivida por Florentino Ariza desde que Fermina Daza le mir\u00f3 un d\u00eda en su casa llevando un telegrama,\u00a0<i>\u201cmirada casual que fue el origen de un cataclismo de amor que medio siglo despu\u00e9s a\u00fan no hab\u00eda terminado\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>Para entonces, Fermina estaba<i>\u00a0<\/i>\u201ctodav\u00eda a salvo hasta de la simple curiosidad del amor\u201d, pero la persistencia de Florentino llevada a momentos de insoportable tenacidad, hizo variar el rumbo de sus d\u00edas, a pesar de aquella nota tan premonitoria, expuesta con una sencillez abrumadora, pero que, a nuestro juicio, alcanza niveles muy significativos dentro del marco general en que se desenvuelve el argumento posteriormente. En apenas dos l\u00edneas, Garc\u00eda M\u00e1rquez comienza a confundir el hilo de la trama y precipita con original maestr\u00eda el curso del relato. Florentino le entrega la carta a Fermina y \u201centonces ocurri\u00f3: un p\u00e1jaro se sacudi\u00f3 entre el follaje de los almendros, y su cagada cay\u00f3 justo sobre el bordado\u201d que en ese momento sosten\u00eda Fermina como recipiente para recibir la misiva de su enamorado.<\/p>\n<p>La ambici\u00f3n de amor de Florentino cursar\u00e1 entonces un destino insospechado, hasta concluir en su primera parte con el rechazo de Fermina, un rechazo que se produce en ella como \u201cun destello de madurez que pag\u00f3 de inmediato con una crisis de l\u00e1stima\u201d y que constituye el eje central de la novela. Aqu\u00ed Fermina comienza su nueva existencia, la que probablemente la marque definitivamente, porque fue all\u00ed donde ella \u201cpas\u00f3 una esponja sin l\u00e1grimas por encima del recuerdo de Florentino Ariza, lo borr\u00f3 por completo, y en el espacio que \u00e9l ocupaba en su memoria dej\u00f3 que floreciera una pradera de amapolas\u201d.<\/p>\n<p>En otras ocasiones, ella lo ver\u00eda siempre como \u201cla sombra de alguien a quien nunca conoci\u00f3\u201d. Garc\u00eda M\u00e1rquez, muchas veces necesitaba en sus novelas de amplios espacios textuales para definir a un personaje o describir una situaci\u00f3n, pero en otros les bastaban ligeros esbozos, dos o tres l\u00edneas les parec\u00edan suficientes. Del mismo modo que terminaba un \u00e1ngulo de su historia con un aguacero brutal y repentino, con una gran fiesta o un celebrado entierro, destruy\u00f3 a Macondo en pocas palabras y as\u00ed mismo acab\u00f3 con la vida del doctor Urbino Daza, esposo de Fermina\u00a0<i>(\u201c&#8230;entonces alcanz\u00f3 a darse cuenta de que se hab\u00eda muerto sin comuni\u00f3n, sin tiempo para arrepentirse de nada ni despedirse de nadie, a las cuatro y siete minutos de la tarde del domingo de Pentecost\u00e9s\u201d).<\/i><\/p>\n<p>El \u201ctropez\u00f3n mortal del amor\u201d sufrido por Florentino modific\u00f3 sus rumbos, y ya no volvi\u00f3 a ser jam\u00e1s el mismo, \u201cen contra de su prop\u00f3sito firme y sus esfuerzos ansiosos\u201d de seguir si\u00e9ndolo. Florentino iniciar\u00eda un trajinar vaporoso de amores callejeros, cazando \u201clas pajaritas hu\u00e9rfanas de la noche\u201d y fornicando en lechos muy variados, sin que \u00e9l mismo pudiera definir si esa costumbre fornicativa \u201csin esperanzas, era una necesidad de la conciencia o un simple vicio del cuerpo\u201d.<\/p>\n<p>Florentino aseguraba haber ejecutado el acto sexual con m\u00e1s de seiscientas f\u00e9minas, sin m\u00e1s ardor que la pasi\u00f3n divertidora del momento y sin m\u00e1s rejuegos que los que el recuerdo de Fermina azotaba su conciencia. Sus muchas mujeres, de historias vertidas con calor sobre las sombras de su existencia, testimonian una desilusi\u00f3n de amor y una b\u00fasqueda incesante de nostalgias, como un rictus de odio contra sus propios desvelos in\u00fatiles. As\u00ed, en esas condiciones, le lleg\u00f3 el tiempo de la vejez, no como \u201cun torrente horizontal\u201d, sino como \u201cuna cisterna desfondada por donde se desaguaba la memoria\u201d.<\/p>\n<p>Luego de aquel reencuentro que esper\u00f3 medio siglo, la novela concluye en aquel barco de la compa\u00f1\u00eda fluvial, la naviera que era ya regentada por Florentino Ariza, en el que ambos inician un crucero sin destino. \u201cEra como si se hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sin m\u00e1s vueltas al grano del amor\u201d. Y entonces: \u201c&#8230;hab\u00edan vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto m\u00e1s denso cuando m\u00e1s cerca de la muerte\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, el capit\u00e1n que dirig\u00eda la nave \u2013una aventura incre\u00edble de amor concluida sobre las aguas del largo y caudaloso r\u00edo Magdalena- cuando cuestion\u00f3 a Florentino sobre aquel viaje sin destino\u00a0<i>(\u201c\u00bfY hasta cu\u00e1ndo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?\u201d)<\/i>, y Florentino le respondi\u00f3 que \u201ctoda la vida\u201d, tuvo la sospecha asustadiza y tard\u00eda \u201cde que es la vida, m\u00e1s que la muerte, la que no tiene l\u00edmites\u201d.<\/p>\n<div class=\"insert_title\"><strong>Libros<\/strong><\/div>\n<div class=\"Insert_text\"><\/div>\n<div class=\"list-detail\">\n<ul class=\"no-list-style\">\n<li><b>El amor en los tiempos del c\u00f3lera<\/b><\/li>\n<li><i>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/i><\/li>\n<li><i>Editorial Oveja Negra, 1985<\/i><\/li>\n<li><i>473 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Esta es la primera edici\u00f3n de esta novela del Gabo, que tuvo una tirada de 720 mil ejemplares y fue editada en la propia editorial del autor en Colombia. Releerla hoy, 35 a\u00f1os despu\u00e9s, es una aventura sin l\u00edmites.<\/li>\n<li><b>El mundo m\u00edtico de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/b><\/li>\n<li><i>Carmen Arnau<\/i><\/li>\n<li><i>Ediciones Pen\u00ednsula. 1975<\/i><\/li>\n<li><i>134 p\u00e1gs<\/i>.<\/li>\n<li>Publicada diez a\u00f1os antes de \u201cEl amor en los tiempos del c\u00f3lera\u201d, cuando \u201cCien a\u00f1os de soledad\u201d era un tema permanente de cr\u00edticos y ensayistas literarios.<\/li>\n<li><b>Yo no venga a decir un discurso<\/b><\/li>\n<li><i>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/i><\/li>\n<li><i>Vintage Espa\u00f1ol, 2010<\/i><\/li>\n<li><i>151 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Colecci\u00f3n de discursos, desde el que leyera a los diecisiete a\u00f1os en su escuela de Zipaquir\u00e1, hasta el que ley\u00f3 ante los acad\u00e9micos de la lengua y los Reyes de Espa\u00f1a al cumplir 80 a\u00f1os de edad.<\/li>\n<li><b>El esc\u00e1ndalo del siglo<\/b><\/li>\n<li>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/li>\n<li>Diana, 2019<\/li>\n<li>287 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Reuni\u00f3n de medio centenar de textos period\u00edsticos, a lo largo de cuatro d\u00e9cadas de ejercer el que Garc\u00eda M\u00e1rquez llam\u00f3 \u201cel mejor oficio del mundo\u201d.<\/li>\n<li><b>El arte de leer a Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/b><\/li>\n<li><i>Juan Gustavo Cobo Borda<\/i><\/li>\n<li><i>Editorial Norma, 2007<\/i><\/li>\n<li><i>306 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Antolog\u00eda de 23 textos de grandes autores en torno a la obra del Gabo, de Sergio Ram\u00edrez a No\u00e9 Jitrik, de J. M. Coetzee a John Updike, de Anthony Burgess a Juan Bosch, de Dar\u00edo Jaramillo Agudelo a Juan Cruz.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 18-7-20) &nbsp; Lo primero que tenemos que apuntar a favor de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez es el haber cumplido en plenitud su prop\u00f3sito \u2013varias veces reiterado entonces- de escribir una novela de amor con un final feliz, como en las narraciones cl\u00e1sicas. 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