{"id":43485,"date":"2020-10-27T10:22:10","date_gmt":"2020-10-27T14:22:10","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=43485"},"modified":"2020-10-27T10:22:10","modified_gmt":"2020-10-27T14:22:10","slug":"la-cia-ha-sido-el-chivo-expiatorio-de-todos-los-presidentes-de-ee-uu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/10\/27\/la-cia-ha-sido-el-chivo-expiatorio-de-todos-los-presidentes-de-ee-uu\/","title":{"rendered":"\u201cLa CIA ha sido el chivo expiatorio de todos los presidentes de EE.UU.\u201d"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>\u00a0<span class=\"author\"><a href=\"https:\/\/rebelion.org\/autor\/sebastiaan-faber\/\">Sebastiaan Faber<\/a><\/span> (CTXT, 27-10-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Scott Anderson es el autor de dos novelas y siete libros de no ficci\u00f3n \u2013incluidos dos coescritos con su hermano, el periodista Jon Lee Anderson\u2013. Ha trabajado como corresponsal de guerra en \u00c1frica, Europa, Am\u00e9rica Latina y Oriente Medio.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Los Estados Unidos emergieron de la Segunda Guerra Mundial con un enorme caudal de capital moral ante el resto del mundo. Poco m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s, ese capital se hab\u00eda esfumado casi por completo. C\u00f3mo se derroch\u00f3 es la pregunta que impulsa\u00a0<em>Los americanos silenciosos\u00a0<\/em>(<em>The Quiet Americans<\/em>)<em>,\u00a0<\/em>un libro narrado como \u201cuna tragedia en tres actos\u201d en el que Scott Anderson (1959) relata la suerte de cuatro hombres que fueron piezas clave en los primeros a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda: Frank Wisner, Peter Sichel, Edward Lansdale y Michael Burke.<\/p>\n<p>Los cuatro hab\u00edan luchado contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial en la Oficina de Servicios Estrat\u00e9gicos (OSS), la heroica \u2013y ca\u00f3tica\u2013 agencia de inteligencia dirigida por\u00a0<em>Wild<\/em>\u00a0Bill Donovan, que no dud\u00f3 en reclutar para misiones de guerrilla a veteranos de las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil espa\u00f1ola. Tras la derrota de las fuerzas del eje fascista, los cuatro terminaron en la CIA, donde orquestaron decenas de misiones encubiertas en Europa del Este, el Sudeste Asi\u00e1tico, Am\u00e9rica Latina y Oriente Medio.<\/p>\n<p>La tragedia que narra Anderson es pol\u00edtica y personal. A principios de los sesenta, mientras Lansdale conspiraba para asesinar a Fidel Castro, Burke y Sichel se sintieron tan desmoralizados que tiraron la toalla y volvieron a la vida ciudadana. Para entonces, Wisner \u2013durante una d\u00e9cada el arquitecto principal de las operaciones encubiertas norteamericanas\u2013\u00a0 ya hab\u00eda sufrido la primera de una serie de crisis mentales; se suicidar\u00eda siete a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<div id=\"attachment_9778\" style=\"width: 1010px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Logo-de-la-CIA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-9778\" class=\"size-full wp-image-9778\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Logo-de-la-CIA.jpg\" alt=\"Logo de la CIA\" width=\"1000\" height=\"541\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Logo-de-la-CIA.jpg 1000w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Logo-de-la-CIA-300x162.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Logo-de-la-CIA-768x415.jpg 768w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Logo-de-la-CIA-810x438.jpg 810w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-9778\" class=\"wp-caption-text\">Logo de la CIA<\/p><\/div>\n<p>Anderson entrelaza las biograf\u00edas de sus cuatro protagonistas a lo largo de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas llenas de aventuras y enredos dignos de una novela de John Le Carr\u00e9. Y aunque no ahorra sus cr\u00edticas a la CIA, no llega a ser implacable. Por un lado, demuestra que las operaciones dirigidas por Wisner, Sichel, Lansdale y Burke \u2013desde el env\u00edo desesperado de agentes secretos a Europa del Este a descaradas manipulaciones electorales y derrocamientos de gobiernos por el mundo entero\u2013 eran a menudo ineficaces, antidemocr\u00e1ticas, inmorales, descabelladas y casi siempre muy costosas. Por otro, explica que la CIA no lo ten\u00eda nada f\u00e1cil.<\/p>\n<p>En su propio pa\u00eds, era objeto de acosos continuos por parte del director del FBI, J. Edgar Hoover, cuya envidia burocr\u00e1tica y cazas de brujas anticomunistas pintaban de subversivo a todo izquierdista u homosexual. Los\u00a0<em>sustos rojos\u00a0<\/em>y\u00a0<em>lilas\u00a0<\/em>(<em>Red and Lavender Scares<\/em>) que alent\u00f3 Hoover, con la ayuda de pol\u00edticos, como el senador Joseph McCarthy, \u2013argumenta Anderson\u2013 no solo<em>\u00a0<\/em>acabaron por destruir las carreras de docenas de funcionarios de la CIA, sino que abrieron profundos surcos sociales y pol\u00edticos que perviven en la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds hoy. Mientras tanto, en las trincheras de la Guerra Fr\u00eda, la CIA se vio a menudo superada por sus hom\u00f3logos sovi\u00e9ticos. Estos no solo contaban con mucho m\u00e1s personal \u2013si, en el Berl\u00edn de la posguerra, la URSS contaba con miles de agentes, la CIA ten\u00eda cuatro gatos\u2013, sino que adem\u00e1s operaban con m\u00e1s astucia y menos remilgos que los norteamericanos.<\/p>\n<p>Mal que le pese, Anderson concluye que la CIA de los primeros a\u00f1os tiene una reputaci\u00f3n peor de la que merece, particularmente entre sectores progresistas. Por un lado \u2013se\u00f1ala\u2013 la Agencia casi siempre segu\u00eda las directivas de la Casa Blanca. \u201cEn realidad\u201d, escribe, \u201ctodas las grandes misiones encubiertas emprendidas por la CIA desde su creaci\u00f3n hasta hoy \u2013desde el derrocamiento de Mossadeq en Ir\u00e1n hasta los planes para matar a Fidel Castro; desde la interferencia en las elecciones italianas de 1948 hasta la construcci\u00f3n de un ej\u00e9rcito mercenario en Laos; desde la financiaci\u00f3n secreta de los contras nicarag\u00fcenses hasta \u2018probar\u2019 que Saddam Hussein pose\u00eda armas de destrucci\u00f3n masiva\u2013 se realizaron bajo \u00f3rdenes expresas, aunque no escritas, de los presidentes del pa\u00eds\u201d. Y si la CIA asumi\u00f3 la mayor parte de la culpa de los fiascos de la pol\u00edtica exterior de EE.UU., fue en parte porque la agencia hab\u00eda sido dise\u00f1ada expresamente para desempe\u00f1ar ese papel: \u201cEn adhesi\u00f3n a la doctrina de la negaci\u00f3n plausible, la CIA siempre ha sido, y probablemente siempre ser\u00e1, el chivo expiatorio por antonomasia\u201d.<\/p>\n<p>Autor de dos novelas y siete libros de no ficci\u00f3n \u2013incluidos dos coescritos con su hermano, el periodista Jon Lee Anderson\u2013, Anderson ha trabajado como corresponsal de guerra en \u00c1frica, Europa, Am\u00e9rica Latina y Oriente Medio. Conversamos a principios de octubre.<\/p>\n<p><strong>Su libro aparece en un momento en el que, gracias a Trump, la izquierda estadounidense simpatiza m\u00e1s con los servicios de inteligencia de su pa\u00eds que, quiz\u00e1, en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. Pero me imagino que usted comenz\u00f3 a trabajar en este proyecto antes de las elecciones de 2016.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed es. En todo mi trabajo, las novelas incluidas, me fascinan los momentos de la historia en los que la gente que opera a ras de suelo goza de una libertad de movimiento poco usual e improvisa las cosas sobre la marcha. Son los momentos que preceden al trasvase del poder de decisi\u00f3n a personas sentadas en un despacho, en los que un pu\u00f1ado de individuos, para bien o para mal, puede influir de forma desproporcionada en el curso de la historia.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 provoc\u00f3 este libro en particular?<\/strong><\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La CIA se puso a trabajar con exnazis desde el principio. Era inevitable; con ocho millones de militantes rasos, el partido nazi lo manejaba todo en Alemania<\/p><\/blockquote>\n<p>Mi fascinaci\u00f3n por el arco del llamado siglo americano. Se recuerda poco que la visi\u00f3n del presidente Franklin Roosevelt para el mundo de la posguerra y el papel de Am\u00e9rica en \u00e9l era muy diferente de la forma en que finalmente se desarroll\u00f3. Lo que imagin\u00f3 Roosevelt fue nada menos que el fin de la era del imperio, con los EE.UU. guiando al resto del mundo en esa direcci\u00f3n. Pero he aqu\u00ed que, para finales de los a\u00f1os cincuenta, los Estados Unidos no s\u00f3lo han abandonado esa idea, sino que han liderado una regresi\u00f3n en toda regla. No solo derroc\u00e1bamos gobiernos por todas partes, sino que nos hab\u00edamos convertido en administradores de otros reg\u00edmenes coloniales, incluidos Francia y Gran Breta\u00f1a. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con la visi\u00f3n de Roosevelt? Esa es la historia que quer\u00eda contar, y decid\u00ed hacerlo a trav\u00e9s de los protagonistas de la Guerra Fr\u00eda, los soldados de primera l\u00ednea, que, dada la naturaleza de ese conflicto, eran todos esp\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Peter Sichel, que lleg\u00f3 a los EE.UU. como un joven refugiado jud\u00edo de Alemania y fue nombrado jefe de la estaci\u00f3n de Berl\u00edn a la edad de 24 a\u00f1os, fue el \u00fanico de sus cuatro protagonistas al que pudo entrevistar en persona.<\/strong><\/p>\n<p>Es el \u00faltimo de esa generaci\u00f3n de esp\u00edas que a\u00fan vive. Fue como descubrir un ba\u00fal de cartas viejas en el \u00e1tico. Hoy, a los 98 a\u00f1os, sigue en Manhattan, con todas sus facultades intactas. Y le encanta el libro, aunque le retrato con luces y sombras.<\/p>\n<p><strong>Usted no esconde la simpat\u00eda que le inspira Sichel como persona, y algo as\u00ed, me parece, le ocurre con Wisner, Burke y Lansdale. En un momento dado, observa que los operadores de la CIA sol\u00edan cogerles demasiado afecto a sus operativos. \u00bfCree que su cercan\u00eda afectiva hacia sus cuatro protagonistas termin\u00f3 por influir en su opini\u00f3n sobre la CIA?<\/strong><\/p>\n<p>Esa din\u00e1mica afectiva es casi inevitable, aunque probablemente habr\u00eda sido peor si hubiera escrito una biograf\u00eda de una sola persona. Y f\u00edjate que no siento igual simpat\u00eda por los cuatro. Michael Burke es un personaje novelesco, una especie de James Bond. Pero puede que me guste sobre todo porque hay poca documentaci\u00f3n sobre \u00e9l y no sabemos qu\u00e9 le pasaba por la cabeza: parece vivirlo todo como una gran aventura. Con Peter Sichel, por otro lado, tuve la oportunidad de hablar de sus conflictos morales, muchas veces muy dolorosos. Nuestras largas conversaciones me permitieron comprender mucho m\u00e1s lo atormentada que ha sido su vida.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEscribir este libro ha cambiado su visi\u00f3n de la CIA?<\/strong><\/p>\n<p>No soy menos progresista de lo que era cuando lo empec\u00e9. Pero confieso que he llegado a ver a la Agencia de manera diferente. Lo que realmente me sorprendi\u00f3 fue lo perdidos y desorientados que estuvieron los estadounidenses durante gran parte del per\u00edodo que cubro. Por incre\u00edble que parezca, hasta mediados de los 50, Occidente ten\u00eda a muy pocos informantes o esp\u00edas dentro de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Los EE.UU. no ten\u00edan a nadie \u2013pero nadie\u2013. Esto explica por qu\u00e9 les pillaron tan desprevenidos el conflicto coreano o el bloqueo de Berl\u00edn. Imag\u00ednate el p\u00e1nico que debieron de sentir durante esos a\u00f1os, sin saber qu\u00e9 esperar de Stalin y con un presidente Truman muy lento en ponerse las pilas. Los primeros dos o tres a\u00f1os despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, en particular, Estados Unidos estaba m\u00e1s perdido que un pulpo en un garaje.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Cuando el senador Frank Church describi\u00f3 a la CIA en 1975 como un elefante enloquecido, se equivoc\u00f3. Si alguien estaba loco, era el presidente.<\/p><\/blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n me he dado cuenta de que todos los presidentes del pa\u00eds se han servido de la CIA como chivo expiatorio. Cuando el senador Frank Church describi\u00f3 a la CIA en 1975 como un elefante enloquecido, se equivoc\u00f3. Si alguien estaba loco, era el presidente. Es dif\u00edcil pensar en alguna operaci\u00f3n encubierta importante que no emanara de la Casa Blanca, especialmente en el per\u00edodo que yo cubro. Lo que la CIA hizo en Guatemala en 1954 no fue ning\u00fan desliz: el presidente Eisenhower estaba \u00edntimamente involucrado. Lo mismo pas\u00f3, m\u00e1s tarde, con la invasi\u00f3n de Bah\u00eda de Cochinos o el complot para asesinar a Castro. He visto un documento de un oficial de la CIA involucrado en esa operaci\u00f3n que dec\u00eda: \u201cEl mismo Bobby Kennedy fue nuestro\u00a0<em>case officer<\/em>\u201d. La izquierda americana se neg\u00f3 durante mucho tiempo a creer que Kennedy tuviera algo que ver con aquello. Bueno, lo siento, pero fue \u00e9l quien lo orquest\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Ha dicho que, al escribir el libro, ha procurado no juzgar a sus personajes.<\/strong><\/p>\n<p>Habr\u00eda sido demasiado f\u00e1cil emitir un juicio moral desde el presente. Pero, ojo, eso no significa que no me interesen las cuestiones de moralidad. De hecho, me fascina entender cu\u00e1les eran las l\u00edneas morales, y cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 se cruzaron. La CIA se puso a trabajar con exnazis desde el principio, por ejemplo. Era inevitable; con ocho millones de militantes rasos, el partido nazi lo manejaba todo en Alemania.<\/p>\n<p><strong>Pero no pas\u00f3 mucho tiempo antes de que pasaran de militantes rasos a nazis de m\u00e1s rango.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Te digo m\u00e1s: el propio Peter Sichel termin\u00f3 trabajando con Otto von Bolschwing, que era un aut\u00e9ntico carnicero, un monstruo. Fue el criminal de guerra nazi de m\u00e1s alto rango en ser desnaturalizado por los americanos. \u00a1Y es Peter, un jud\u00edo alem\u00e1n, quien, como jefe de la estaci\u00f3n de Berl\u00edn, ayuda a sacarlo de Alemania a los Estados Unidos! Eso no puede haber sido f\u00e1cil.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLe pregunt\u00f3 al respecto?<\/strong><\/p>\n<p>Le pregunt\u00e9 sobre su trabajo con exnazis en t\u00e9rminos generales, pero no le pregunt\u00e9 espec\u00edficamente sobre el caso de Bolschwing. All\u00ed fracas\u00e9 como periodista. Estuve a punto, pero no me atrev\u00ed. A fin de cuentas, el hombre ten\u00eda 97 a\u00f1os y llevaba construida toda una narraci\u00f3n mental de lo que hizo y por qu\u00e9.<\/p>\n<p><strong>Hablando de l\u00edneas morales cruzadas, \u00bfqu\u00e9 tal el derrocamiento de gobiernos democr\u00e1ticos o el apoyo de EE.UU. a reg\u00edmenes represivos?<\/strong><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, las l\u00edneas no est\u00e1n claras. La decisi\u00f3n de apoyar a dictadores militares m\u00e1s o menos cuerdos \u2013por ejemplo, un hombre fuerte en \u00c1frica que sirva de baluarte contra los planes sovi\u00e9ticos en el \u00e1rea\u2013 puedo entenderla. Pero despu\u00e9s, en los a\u00f1os ochenta, ese mismo camino lleva al apoyo norteamericano a los reg\u00edmenes de Guatemala y El Salvador, que son esencialmente reg\u00edmenes que gobiernan mediante escuadrones de la muerte. \u00bfD\u00f3nde trazas la l\u00ednea? Puede parecer claro en retrospectiva, pero en el momento es m\u00e1s complicado de lo que parece.<\/p>\n<p><strong>Desde la perspectiva de los EE.UU., tal vez. Pero si su libro lo lee, pongamos por caso, una persona guatemalteca, \u00bfhay alguna manera de que pueda mirar con algo m\u00e1s que profundo asco el papel de Frank Wisner como arquitecto del golpe de 1954 que \u2013para beneficio de la United Fruit Company\u2013 derroc\u00f3 al gobierno de Jacobo \u00c1rbenz y desat\u00f3 muchas d\u00e9cadas de represi\u00f3n violenta?<\/strong><\/p>\n<p>No, no la hay. Guatemala est\u00e1 en el extremo del espectro, sin duda. Esa operaci\u00f3n se realiz\u00f3 por razones totalmente espurias, con muy poca atenci\u00f3n por las consecuencias y muy poca preocupaci\u00f3n por lo que se acab\u00f3 por desencadenar en los cuarenta a\u00f1os siguientes. Pero f\u00edjate que, en este caso tambi\u00e9n, los agentes de la CIA no eran m\u00e1s que los soldados de primera l\u00ednea. Operaban bajo las \u00f3rdenes de la Casa Blanca: todo esto sucedi\u00f3 bajo el mandato de Eisenhower. Y, sin embargo, la imagen de Eisenhower que persiste hasta hoy en el imaginario popular es la de un abuelo sonriente al que le encantaba el golf.<\/p>\n<p><strong>En su trabajo como corresponsal de guerra debe haberse encontrado con m\u00e1s de un agente de la CIA, aunque fuera en el bar\u2026\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Antes, s\u00ed, claro. Pero desde el 11 de septiembre se han atrincherado en sus b\u00fankeres. Y eso es un problema, porque aumenta su tendencia a seguir sin chistar la l\u00ednea de Washington. Uno de los defectos estructurales de la CIA es que se ve a s\u00ed misma como un proveedor de servicios. De hecho, suelen referirse a otras agencias como sus clientes. Y, al final, el cliente siempre tiene la raz\u00f3n. Esta l\u00ednea de pensamiento se ha acelerado desde la \u00e9poca de Reagan y la vimos operando al m\u00e1ximo en Irak.<\/p>\n<p><strong>En ese papel, la principal tarea de la CIA se convierte en proveer a la Casa Blanca de justificaciones.<\/strong><\/p>\n<p>Incluidas historias sobre \u00f3xido de uranio en N\u00edger o armas de destrucci\u00f3n masiva que no existen. Incluso si hay voces dentro de la Agencia que no est\u00e1n de acuerdo, esas desaparecen a medida que se sube por la cadena de la toma de decisiones, acabando en el Consejo de Seguridad Nacional y el presidente.<\/p>\n<p><strong>Su libro tambi\u00e9n explica que la CIA es una burocracia gubernamental muy bien financiada que busca perpetuar y expandirse por pura inercia institucional. En los a\u00f1os cincuenta, la Guerra Fr\u00eda hab\u00eda creado su propia l\u00f3gica, con la CIA desarrollando docenas de operaciones, cuanto m\u00e1s caras mejor, sin apenas seguimiento o ni siquiera un plan a largo plazo. Esa burocracia cuasi aut\u00f3noma, \u00bfno ha servido como contrapoder a las directivas que ven\u00edan de la Casa Blanca, de la misma manera que, hoy, el presidente Trump cree que est\u00e1 siendo socavado por el llamado Estado Profundo?<\/strong><\/p>\n<p>Es importante comprender que algunas de estas tensiones son inherentes a la propia estructura de la CIA. A diferencia de la mayor\u00eda de las agencias de inteligencia europeas, la CIA tiene una divisi\u00f3n anal\u00edtica y una divisi\u00f3n operativa: los \u201cbibliotecarios\u201d y los \u201cvaqueros\u201d. Es f\u00e1cil imaginarse a los vaqueros ansiosos por cumplir las \u00f3rdenes de la Casa Blanca. Los problemas comienzan cuando esa actitud infecta a los analistas, porque eso no es lo que se supone que tiene que pasar. Este es un problema de organizaci\u00f3n que la CIA reconoci\u00f3 tempranamente \u2013para 1948 ya era evidente\u2013, pero que nunca ha podido resolver.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Hoover y McCarthy vigilaban a la CIA en busca de subversivos. Si eras oficial de la CIA bajo sospecha, \u00bfc\u00f3mo demostrabas que eres tan anticomunista como los dem\u00e1s? Lanzando operaciones<\/p><\/blockquote>\n<p>Tienes raz\u00f3n en que, durante el per\u00edodo del que escribo, hubo una inclinaci\u00f3n burocr\u00e1tica a no matar a la gallina de los huevos de oro que era la generosa financiaci\u00f3n de parte del gobierno federal. En un sentido m\u00e1s amplio, sin embargo, el problema era otro: no hab\u00eda repercusiones para las operaciones fracasadas. Ir\u00f3nicamente, si hab\u00eda alguna repercusi\u00f3n, \u00e9sta ca\u00eda sobre los funcionarios que\u00a0<em>abortaban<\/em>\u00a0las operaciones, incluso cuando lo hac\u00edan con mucha raz\u00f3n. Si t\u00fa echabas alguna misi\u00f3n por tierra, te enfrentabas, primero, al mosqueo de los operativos y manejadores involucrados. Pero luego te esperaban problemas m\u00e1s grandes todav\u00eda: gente como J. Edgar Hoover o el senador McCarthy, que vigilaban ansiosamente a la CIA en busca de subversivos. Ahora bien, si t\u00fa eres un oficial de la CIA que se sabe bajo sospecha del FBI, \u00bfc\u00f3mo demuestras que eres tan anticomunista como los dem\u00e1s? Lanzando operaciones y m\u00e1s operaciones. F\u00edjate que, cuando Peter Sichel en Berl\u00edn cancela ciertas misiones porque cree que est\u00e1n destinadas a fracasar, \u00a1acaba investigado porque le creen un agente de la KGB!<\/p>\n<figure><iframe width=\"728\" height=\"90\" data-mce-fragment=\"1\"><\/iframe><\/figure>\n<p><strong>Su af\u00e1n como autor por resistir los juicios morales retrospectivos parece flojear en el caso del FBI, cuyo nefasto papel expone sin tapujos. Tambi\u00e9n es usted muy duro con John Foster Dulles, secretario de Estado bajo Eisenhower en el mismo per\u00edodo en que su hermano, Allen Dulles, dirigi\u00f3 la CIA.<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad. En mi opini\u00f3n, Hoover y John Foster Dulles son los aut\u00e9nticos malos de esta pel\u00edcula. Son los que hicieron m\u00e1s que nadie para echar a perder el llamado siglo americano.<\/p>\n<p><strong>En los dos casos, \u00bfla maldad era la misma?<\/strong><\/p>\n<p>No, creo que les mov\u00edan impulsos diferentes. A Hoover lo que le interesaba m\u00e1s que nada era el poder. Estaba obsesionado con \u00e9l. Empez\u00f3 a guardar expedientes confidenciales sobre rivales y competidores \u00a1en los a\u00f1os veinte! Su odio a la CIA era burocr\u00e1tico. Se llevaba bien con los directores de la CIA que le mostraban deferencia y despreciaba a los que no.<\/p>\n<p>John Foster Dulles era diferente. Para empezar, no era tan inteligente como Hoover. Era muy religioso, pero no era lo que se dice un pensador profundo. Para \u00e9l, el mundo era blanco y negro. Los Estados Unidos eran una fuerza de luz y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica una fuerza de oscuridad. Ahora bien, si est\u00e1s luchando contra Satan\u00e1s, vas a tener que hacer algunas cosas desagradables. Esto, para Dulles, era aceptable.<\/p>\n<p><strong>Atrapado como estaba en esta visi\u00f3n del mundo, sugiere usted, el gobierno de Estados Unidos perdi\u00f3 varias oportunidades de cambiar el curso de la Guerra Fr\u00eda.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La visi\u00f3n de Dulles era extra\u00f1a y contradictoria. Estaba empe\u00f1ado en interpretar cualquier se\u00f1al que saliera de la URSS como un signo de debilidad y, al mismo tiempo, como una indicaci\u00f3n m\u00e1s de sus dise\u00f1os siniestros. Cualquier propuesta de paz del Kremlin solo mostraba lo d\u00e9biles que estaban los sovi\u00e9ticos, a punto de desmoronarse, al mismo tiempo que insist\u00eda en que era todo parte de un complot oculto para tentarnos a bajar la guardia, permiti\u00e9ndoles a los sovi\u00e9ticos hacerse con el mundo. Es por eso que Dulles torpede\u00f3 todas y cada una de las propuestas de paz que le llegaron despu\u00e9s de la muerte de Stalin en 1953, antes y despu\u00e9s del ascenso al poder de Jrushchov.<\/p>\n<p><strong>El enfoque biogr\u00e1fico de su libro alienta las explicaciones psicol\u00f3gicas. Si Hoover, Dulles y Stalin fueron cegados por su paranoia, las vidas de sus cuatro esp\u00edas protagonistas, en cambio, est\u00e1n dominadas por la fantas\u00eda. Me refiero tanto a la visi\u00f3n del mundo de Sichel, Wisner, Burke y Lansdale, como a nuestra fascinaci\u00f3n rom\u00e1ntica por figuras como ellos.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Ciertamente los cuatro estuvieron impulsados por algo m\u00e1s que la ideolog\u00eda o el patriotismo. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, no dudaron en aprovechar la oportunidad de dejar a sus esposas e hijos atr\u00e1s y volver a entrar al juego: la guerra, a fin de cuentas, es algo emocionante. Por m\u00e1s horrible que sea, puede ser una influencia motivadora en la vida. Pero tambi\u00e9n asumieron la idea de que el mundo estaba envuelto en una lucha existencial. Y quer\u00edan ser parte de ella. Peter Sichel me dijo que, en 1946, volvi\u00f3 a Nueva York con el plan de dejar lo que entonces era la Unidad de Servicios Estrat\u00e9gicos y ocuparse del negocio de su familia, que comerciaba con vinos. Apenas dur\u00f3 unos d\u00edas antes de decidir volver a Berl\u00edn.<\/p>\n<p><strong>Para ser un libro sobre la Guerra Fr\u00eda, me ha llamado la atenci\u00f3n que apenas hable de pol\u00edtica. Al leerlo, me preguntaba si usted no asume con demasiada facilidad la definici\u00f3n del comunismo que manejaban los anticomunistas. No parece cuestionar la idea, por ejemplo, del comunismo como una ideolog\u00eda fundamentalmente antiamericana. Ese esquema maniqueo no nos ayuda a la hora de comprender lo que significaba ser un comunista norteamericano en, digamos, los a\u00f1os treinta, cuarenta o incluso los cincuenta.<\/strong><\/p>\n<p>Entiendo lo que dices. Ciertamente, se puede comprender por qu\u00e9 los comunistas norteamericanos y europeos durante la Segunda Guerra Mundial cre\u00edan que era su deber, casi un deber patri\u00f3tico, pasar informaci\u00f3n a los sovi\u00e9ticos. La URSS era, a fin de cuentas, una potencia aliada cuyos soldados, adem\u00e1s, mor\u00edan en grandes cantidades. Lo mismo es cierto para el matrimonio de los Rosenberg y muchos de los esp\u00edas activos durante la Segunda Guerra Mundial. Eso s\u00ed, despu\u00e9s de la guerra las cosas se ponen m\u00e1s complicadas.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Uno de los defectos estructurales de la CIA es que se ve a s\u00ed misma como un proveedor de servicios. De hecho, suelen referirse a otras agencias como sus clientes<\/p><\/blockquote>\n<p>Mira, en todo lo que he escrito, siempre me enfrento a dos cuestiones fundamentales: \u00bfc\u00f3mo puede uno distinguir entre la conspiraci\u00f3n y la incompetencia? \u00bfY qu\u00e9 sab\u00eda la gente y cu\u00e1ndo lo sab\u00eda? La respuesta a la primera pregunta es que el 95% de las veces se trata de incompetencia. La segunda pregunta es m\u00e1s central para el tema que nos ocupa. Es incre\u00edblemente dif\u00edcil para cualquiera recordar lo que sab\u00eda en un momento determinado del pasado. \u00bfHab\u00eda o\u00eddo yo hablar de Osama bin Laden antes del 11 de septiembre de 2001? Creo que s\u00ed, pero no estoy seguro. Este problema, para m\u00ed, est\u00e1 ligado al af\u00e1n de no juzgar a la gente desde fuera de su tiempo.<\/p>\n<p>En mi libro, trato de comprender, de habitar, la forma en que estos cuatro hombres ve\u00edan el mundo en el tiempo en que lo viv\u00edan. \u00bfQu\u00e9 pasa en los a\u00f1os inmediatamente despu\u00e9s de la guerra? Ven, primero, c\u00f3mo un pa\u00eds tras otro en Europa del Este cae ante los sovi\u00e9ticos. Luego, lo de Corea les pilla completamente desprevenidos. Despu\u00e9s, la URSS desarrolla una bomba nuclear tres a\u00f1os antes de lo esperado. Se est\u00e1n moviendo muchas cosas en el Tercer Mundo. Y luego China, el pa\u00eds m\u00e1s grande del mundo, se vuelve comunista. Visto todo esto, puedes entender por qu\u00e9 les entr\u00f3 el p\u00e1nico. Es f\u00e1cil contemplarlo desde el presente y preguntar: \u00bfpor qu\u00e9 estos tipos trabajaron con los nazis? Pero si lo consideras en su contexto, resulta moralmente m\u00e1s complicado.<\/p>\n<p><strong>Esas mismas complicaciones morales terminaron derrotando o desmoralizando a tres de sus cuatro protagonistas. De hecho, su libro no nos permite albergar mucha ilusi\u00f3n con respecto al papel que ha jugado Estados Unidos a nivel mundial en estos \u00faltimos 75 a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n<p>No me cri\u00e9 en los Estados Unidos, sino en Asia Oriental, en Taiw\u00e1n y Corea, donde mi padre estaba adscrito a la embajada de los Estados Unidos como asesor agr\u00edcola de la Agencia de Desarrollo. Una cosa que siempre me ha molestado de los estadounidenses es su tendencia mojigata, santurrona, que por cierto afecta a la izquierda tanto como a la derecha. Se creen m\u00e1s cat\u00f3licos que el Papa. Muchas veces les impulsa una especie de arrogancia evang\u00e9lica en la que hay poco espacio para los matices. As\u00ed, por ejemplo, la mayor\u00eda de los estadounidenses todav\u00eda se niega a admitir lo obvio: que Estados Unidos es una potencia imperial. \u00a1Claro que lo somos!<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Sebastiaan Faber (CTXT, 27-10-20) &nbsp; Scott Anderson es el autor de dos novelas y siete libros de no ficci\u00f3n \u2013incluidos dos coescritos con su hermano, el periodista Jon Lee Anderson\u2013. Ha trabajado como corresponsal de guerra en \u00c1frica, Europa, Am\u00e9rica Latina y Oriente Medio. 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