{"id":44271,"date":"2020-12-08T10:31:35","date_gmt":"2020-12-08T14:31:35","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=44271"},"modified":"2020-12-08T10:31:35","modified_gmt":"2020-12-08T14:31:35","slug":"cuando-el-capitalismo-conocio-al-covid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/12\/08\/cuando-el-capitalismo-conocio-al-covid\/","title":{"rendered":"Cuando el capitalismo conoci\u00f3 al COVID"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Costas Lapavitsas (Observatorio de la crisis, 8-12-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La enfermedad de coronavirus desencaden\u00f3 una emergencia en la salud p\u00fablica que r\u00e1pidamente se transform\u00f3 en una crisis econ\u00f3mica mundial. Esto sucedi\u00f3 principalmente por dos motivos. El primero es que a comienzos del a\u00f1o 2020, antes de la pandemia, la econom\u00eda mundial ya se encontraba en un estado precario. El segundo es que los Estados nacionales tomaron acciones extraordinarias para confrontar la pandemia, trastocando la producci\u00f3n, el comercio y las finanzas.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>La crisis ha sido comparada de forma justificada con una guerra, dado que ha implicado algunos toques de queda, la perturbaci\u00f3n sistem\u00e1tica y general de la actividad econ\u00f3mica y la intervenci\u00f3n estatal directa en la producci\u00f3n, en las finanzas y en el mercado de trabajo. Pero la analog\u00eda tambi\u00e9n tiene un costado enga\u00f1oso cuando se tiene en cuenta que las alteraciones que se produjeron en la econom\u00eda tienen muchos rasgos en com\u00fan con las crisis regulares del capitalismo neoliberal financiarizado.<\/p>\n<p>El desempleo en muchos pa\u00edses creci\u00f3 de forma abrupta luego de se imponga el confinamiento, una tendencia que en general no se observa cuando los Estados se lanzan a la guerra. Adem\u00e1s, es incuestionable que la crisis es global, motivo por el cual afecta tanto a los pa\u00edses desarrollados como a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, dificultando a su vez las perspectivas de recuperaci\u00f3n. Sin embargo, debe decirse tambi\u00e9n que la crisis del coronavirus es \u00fanica en la historia del capitalismo aun teniendo en cuenta solo los per\u00edodos de paz.<\/p>\n<p>Los aspectos epidemiol\u00f3gicos de la crisis y la efectividad m\u00e9dica de las respuestas estatales seguir\u00e1n siendo objeto de debate durante mucho tiempo. En el momento en que escribo estas l\u00edneas no est\u00e1 claro que la atenuaci\u00f3n de la propagaci\u00f3n de la enfermedad a trav\u00e9s del confinamiento habr\u00e1 sido una medida efectiva en el largo plazo.<\/p>\n<p>La estrategia del confinamiento reflej\u00f3 tanto la vulnerabilidad como el poder de los Estados contempor\u00e1neos. Por un lado, fueron incapaces de confrontar la epidemia a trav\u00e9s del testeo intensivo y del aislamiento, en gran medida porque los sistemas de salud, incluso en los pa\u00edses m\u00e1s ricos, no estaban equipados para lidiar con la situaci\u00f3n. Pero, por otro lado, fueron capaces de imponer con \u00e9xito toques de queda durante tiempos de paz, restringiendo hasta cierto punto la vida social en grandes metr\u00f3polis y paralizando la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/El-mundo-en-covid-19-nasobuco-580x315-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-39815\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/El-mundo-en-covid-19-nasobuco-580x315-1.jpg\" alt=\"\" width=\"847\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/El-mundo-en-covid-19-nasobuco-580x315-1.jpg 580w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/El-mundo-en-covid-19-nasobuco-580x315-1-300x163.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 847px) 100vw, 847px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El confinamiento restringi\u00f3 los derechos civiles y las libertades forzando o atemorizando a poblaciones enteras para que cumplan con restricciones considerables. El uso que se hizo de internet y de las nuevas tecnolog\u00edas apunta a una nueva relaci\u00f3n entre los Estados nacionales y las grandes empresas, que tiene implicaciones inquietantes sobre las libertades y los derechos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Una vez que la magnitud del desastre econ\u00f3mico estuvo clara, los Estados nacionales tomaron medidas sin precedentes para enfrentarlo, violando directamente los dogmas ideol\u00f3gicos del capitalismo neoliberal. Los costos e implicaciones de estas medidas se sentir\u00e1n durante muchos a\u00f1os e incluso tal vez cambien el equilibrio de fuerzas de la econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>China, primer pa\u00eds en el que irrumpi\u00f3 la pandemia, fue tambi\u00e9n el primer pa\u00eds en imponer el confinamiento estricto de grandes \u00e1reas. En contraste, Estados Unidos, que todav\u00eda mantiene su hegemon\u00eda a nivel mundial, tard\u00f3 mucho en reaccionar y lo hizo de forma mucho menos coordinada. La falta de servicios de salud universales, la profunda desigualdad y la falta de una coordinaci\u00f3n efectiva de la maquinaria estatal terminaron convirtiendo a la pandemia en un gran trauma social. La econom\u00eda m\u00e1s grande del mundo \u2014y el principal pa\u00eds imperial\u2014 termin\u00f3 benefici\u00e1ndose de la ayuda sanitaria de China, Turqu\u00eda y otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Divergencias m\u00e1s agudas surgieron entre los pa\u00edses del centro y de la periferia de la econom\u00eda mundial. En muchos casos, en los pa\u00edses del Sur global fue pr\u00e1cticamente imposible imponer el aislamiento social estricto o el distanciamiento entre los estratos m\u00e1s pobres de la poblaci\u00f3n. Las respuestas fueron muy distintas en Asia, Am\u00e9rica Latina y \u00c1frica, lo cual reflej\u00f3 los distintos modos de integraci\u00f3n de los pa\u00edses en la econom\u00eda mundial, la estructura de los sistemas de salud, las capacidades institucionales de los Estados nacionales y la cultura p\u00fablica dominante.<\/p>\n<p>Sin embargo, fue m\u00e1s impactante la evidencia de nuevas divisiones entre centro y periferia que pudo observarse en Europa. La periferia de la Uni\u00f3n Europea impuso un confinamiento muy estricto y sufri\u00f3 un martillazo econ\u00f3mico. El norte de Europa mostr\u00f3 mayor capacidad para lidiar con el impacto del confinamiento, lo cual renov\u00f3 las tensiones en la Uni\u00f3n Europea. Mientras tanto, el Reino Unido \u2014luego de errar desesperadamente durante varias semanas\u2014 impuso el confinamiento estricto afrontando enormes costos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>A pesar de estas diferencias, no caben dudas acerca de que el Estado-naci\u00f3n ocup\u00f3 el centro de la escena durante la crisis. Luego de cuatro d\u00e9cadas de una charlataner\u00eda incesante acerca del triunfo del mercado, el enorme poder del Estado se volvi\u00f3 crudamente evidente. Al mismo tiempo, tambi\u00e9n demostr\u00f3 ser profundamente d\u00e9bil, incluso en los principales pa\u00edses de la econom\u00eda mundial. La lucha por la hegemon\u00eda se agudiz\u00f3 y emergieron nuevas divisiones entre los pa\u00edses del centro y de la periferia, sobre todo en Europa.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 necesario que pase el tiempo para comprender completamente las consecuencias de la pandemia sobre el capitalismo mundial. Pero hay una pregunta que ya est\u00e1 planteada: \u00bfqui\u00e9n pagar\u00e1 los costos de esta enorme crisis? La respuesta tiene una importancia crucial para quienes reivindican el socialismo porque dar\u00e1 forma a las demandas de pol\u00edticas econ\u00f3micas que defiendan la vida de los trabajadores y de las trabajadoras y que cambien el equilibrio social de fuerzas en contra del capital. Por este motivo, la respuesta debe tener plena conciencia del rol extraordinario del Estado naci\u00f3n, tanto en lo que respecta a las causas de la crisis como a las formas de confrontarla.<\/p>\n<p><strong>Los mecanismos de la crisis<\/strong><\/p>\n<p>Puede decirse que el confinamiento impuesto por los Estados dispar\u00f3 la crisis en tres sentidos que est\u00e1n relacionados entre s\u00ed. En primer lugar, dio un golpe a la manufactura al perturbar las cadenas de suministro en todo el mundo, con mayor impacto en los sectores de servicios como el transporte, el turismo, el entretenimiento y los restaurantes. En segundo lugar, afect\u00f3 inmediatamente la demanda agregada en la medida en que el consumo decreci\u00f3 y el ahorro dom\u00e9stico increment\u00f3.<\/p>\n<p>A medida que las empresas dejaron de lado los planes frente a la extrema incertidumbre, las inversiones colapsaron en los pa\u00edses desarrollados y en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. En tercer lugar, el confinamiento afect\u00f3 a las finanzas al reventar la burbuja que se hab\u00eda generado en el mercado de valores, especialmente a partir de 2018, pero tambi\u00e9n al restringir los flujos de las carteras hacia los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, abriendo la perspectiva de una verdadera crisis financiera a nivel mundial.<\/p>\n<p>Este triple impacto inmediato fue seguido de una serie de golpes secundarios. El colapso de la demanda agregada conllev\u00f3 el aumento del desempleo y la presi\u00f3n bajista sobre el ingreso. Al mismo tiempo, se observ\u00f3 que las mercanc\u00edas que pod\u00edan ser distribuidas de forma remota gozaron de una demanda mucho mayor. A pesar de que algunos proveedores de servicios, como los hoteles y los restaurantes, fueron devastados, otros que implican un contacto f\u00edsico limitado, como Amazon, se beneficiaron enormemente. La provisi\u00f3n de servicios \u2014incluso en el caso de la manufactura\u2014 tambi\u00e9n se vio afectada por el boom de la infraestructura de videoconferencias, que benefici\u00f3 a gigantes de la tecnolog\u00eda avanzados como Microsoft. El coronavirus vino a favorecer a los grandes monopolios de la era de la financierizaci\u00f3n, cuyo poder deriva de las nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>Para marzo de 2020 pod\u00eda percibirse que el confinamiento hab\u00eda inducido una crisis econ\u00f3mica gigante a nivel mundial, lo cual forz\u00f3 a los Estados naci\u00f3n a responder. Sus respuestas tambi\u00e9n fueron in\u00e9ditas. Se implementaron pol\u00edticas monetarias para proveer liquidez y se llev\u00f3 las tasas de inter\u00e9s a niveles cercanos a cero. El monopolio de los Estados nacionales sobre el dinero fiduciario \u2014medio de pago final\u2014 mostr\u00f3 nuevamente ser el fundamento del poder econ\u00f3mico en el capitalismo financiarizado. Los bancos centrales expandieron sus balances a un ritmo vertiginoso, proveyendo liquidez a los bancos de un modo similar a como lo hab\u00edan hecho mediante la expansi\u00f3n cuantitativa que sigui\u00f3 a la crisis financiera de 2008.<\/p>\n<p>Sin embargo, en 2020 los bancos no atesoraron liquidez en concepto de reservas sino que expandieron enormemente el pr\u00e9stamo, proveyendo cr\u00e9dito a empresas industriales y comerciales con garant\u00edas expl\u00edcitas por parte de los gobiernos. El resultado fue un crecimiento extraordinario y veloz de la oferta de dinero, especialmente en EE. UU., que facilit\u00f3 una fuerte recuperaci\u00f3n del mercado de valores y la renovaci\u00f3n de los flujos de capital hacia los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. De esta manera parece haberse evitado por el momento una crisis financiera.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica fiscal tambi\u00e9n se desarroll\u00f3 de formas extraordinarias, dando por tierra con algunas de las m\u00e1ximas del neoliberalismo. Algunos gobiernos pagaron salarios para limitar el aumento del desempleo, nacionalizando efectivamente los costos salariales en un amplio espectro de empresas. Otros estimularon el ingreso disponible de las familias aplicando subvenciones directas y garantizando un ingreso b\u00e1sico universal para millones de personas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hubo otros gobiernos que apoyaron a las empresas privadas postergando impuestos y contribuciones a la seguridad social, brindando al mismo tiempo garant\u00edas de cr\u00e9dito y exportaci\u00f3n, es decir, nacionalizando en la pr\u00e1ctica las cuentas de las empresas. Las sumas fueron enormes y, teniendo en cuenta la inevitable ca\u00edda de los ingresos fiscales que se produjo a medida que las econom\u00edas entraron en recesi\u00f3n, el d\u00e9ficit fiscal proyectado es comparable al nivel de los per\u00edodos de guerra.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en el caso de EE. UU., el rol de cuasi dinero mundial del d\u00f3lar fue defendido con mucho cuidado. Enfrentada a la escasez de liquidez internacional a medida que los flujos de capital se agotaban y el comercio se interrump\u00eda, la Reserva Federal intervino y provey\u00f3 liquidez en d\u00f3lares a trav\u00e9s de swaps con otros bancos centrales. EE. UU. mostr\u00f3 su determinaci\u00f3n para prevenir cualquier desaf\u00edo al d\u00f3lar en el mercado mundial.<\/p>\n<p>El rol crucial del Estado reflej\u00f3 la gran desigualdad que siempre caracteriz\u00f3 a la econom\u00eda mundial. Es dif\u00edcil decir en esta etapa cu\u00e1les ser\u00e1n los sectores de la econom\u00eda mundial m\u00e1s golpeados a largo plazo, especialmente cuando el r\u00e1pido crecimiento de la deuda p\u00fablica y privada realza el riesgo de una nueva crisis de deuda en el futuro cercano. Sin embargo, est\u00e1 claro que el confinamiento ha catalizado una gran recesi\u00f3n y que las pol\u00edticas estatales son semejantes a las medidas de guerra, en la medida en que se han puesto grandes \u00e1reas de la vida econ\u00f3mica bajo un control nacional temporario. De nuevo, la pregunta es: \u00bfqui\u00e9n pagar\u00e1 los costos de estas acciones?<\/p>\n<p><strong>Pagando por el coronavirus<\/strong><\/p>\n<p>Cuando estall\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, John Maynard Keynes escribi\u00f3 un panfleto indicando c\u00f3mo Inglaterra podr\u00eda pagar los enormes costos del conflicto, es decir, c\u00f3mo podr\u00eda proveer los recursos reales que deb\u00edan ser comandados por el gobierno y dirigidos hacia la producci\u00f3n militar. Se\u00f1al\u00f3 que la guerra otorgar\u00eda un gran est\u00edmulo a la demanda agregada a trav\u00e9s del gasto estatal en equipamiento militar, lo cual llevar\u00eda al pleno empleo y a mucho m\u00e1s. Sin embargo, la oferta agregada de los bienes de consumo t\u00edpicos de la \u00e9poca de paz se restringir\u00eda fuertemente, a medida que los recursos reales se destinaran hacia la producci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>El balance de la demanda y de la oferta agregadas gener\u00f3 inmediatamente perspectivas inflacionarias, en las cuales tambi\u00e9n pod\u00eda estar la respuesta a la pregunta de c\u00f3mo pagar los costos de la guerra. Dado que no exist\u00eda un sistema establecido de indexaci\u00f3n salarial, el ingreso de los trabajadores y de las trabajadoras no mantendr\u00eda el ritmo del aumento de los precios. Los trabajadores y las trabajadoras consumir\u00edan menos, lo cual liberar\u00eda recursos reales que el gobierno dirigir\u00eda hacia la campa\u00f1a militar. Al mismo tiempo, a medida que los precios crec\u00edan, tambi\u00e9n crecer\u00edan las ganancias capitalistas.<\/p>\n<p>En efecto, la inflaci\u00f3n implicar\u00eda una reducci\u00f3n directa del ingreso de los trabajadores y de las trabajadoras \u2014un ahorro forzado\u2014 que servir\u00eda para costear la guerra, pero que implicar\u00eda al mismo tiempo una transferencia de ingresos del trabajo al capital. Por este motivo, Keynes pensaba que hab\u00eda que combatirla.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, estaba claro que tomar prestado de los estratos ricos y medios de la poblaci\u00f3n no bastar\u00eda para cubrir los costos reales de la guerra. Lo que es peor, crear\u00eda derechos sobre el ingreso nacional futuro que alterar\u00edan sustancialmente la distribuci\u00f3n del ingreso a favor de los estratos m\u00e1s ricos. Para Keynes el mejor m\u00e9todo para pagar el costo de la guerra era un plan nacional de ahorro directo forzado, es decir, cobrar impuestos sobre el ingreso de los trabajadores y las trabajadoras para colocarlo en una cuenta nacional especial que estar\u00eda disponible despu\u00e9s de la guerra.<\/p>\n<p>La respuesta que permitir\u00eda garantizar los recursos necesarios para costear la guerra todav\u00eda provendr\u00eda de la reducci\u00f3n del consumo obrero, pero se tratar\u00eda de un impuesto planificado y no conllevar\u00eda un incremento de las ganancias del capital. No es sorprendente que el movimiento obrero en Gran Breta\u00f1a se haya opuesto al plan de Keynes a causa del calculado efecto contractivo que ten\u00eda sobre los ingresos de los trabajadores y de las trabajadoras.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Keynes sigue siendo instructivo en la actualidad. Pero, aun si tienen alguna semejanza con el per\u00edodo de guerra, las condiciones de la presente crisis son muy distintas. Sobre todo, el coronavirus ha deprimido la demanda agregada, lo cual llev\u00f3 a un r\u00e1pido aumento del desempleo y a un incremento de la capacidad ociosa.<\/p>\n<p>Lejos de confrontar un exceso de demanda \u2014de productos militares y t\u00edpicos de los per\u00edodos de paz\u2014 los pa\u00edses capitalistas avanzados enfrentan la restricci\u00f3n del consumo de los trabajadores y de las trabajadoras y el aplazo de la inversi\u00f3n de las empresas. Sin el extraordinario impulso fiscal que se realiza desde marzo de 2020, el desempleo y la capacidad ociosa de las empresas hubiesen alcanzado niveles sin precedentes en muchos pa\u00edses desarrollados. Es imperativo, por lo tanto, que el Estado contin\u00fae apoyando la demanda agregada a trav\u00e9s de los m\u00e9todos adoptados.<\/p>\n<p>Las perspectivas de la oferta agregada tambi\u00e9n son muy diferentes de las que surg\u00edan de las condiciones en las que pens\u00f3 Keynes. El problema brit\u00e1nico en 1940 era que la capacidad productiva tocar\u00eda sus l\u00edmites cuando se expandiera enormemente la producci\u00f3n militar, lo cual har\u00eda imposible incrementar la oferta de bienes de consumo t\u00edpicos de los per\u00edodos de paz a un ritmo que satisficiera la demanda agregada. Pero durante la pandemia se observ\u00f3 c\u00f3mo el lado de la oferta cay\u00f3 r\u00e1pidamente debajo de su capacidad y emergi\u00f3 una gran cantidad de recursos ociosos, la mayor\u00eda bajo la forma de trabajadores y trabajadoras despedidos. En la actualidad hay una amplia capacidad subutilizada del lado de la oferta.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay dos factores que militan en contra de que la capacidad de producci\u00f3n est\u00e9 a la altura de responder durante el per\u00edodo que se abre. En primer lugar, todo depender\u00e1 en gran medida del ritmo de la pandemia. Si la emergencia en la salud p\u00fablica no cede suficientemente, entonces seguir\u00e1n produci\u00e9ndose restricciones estatales significativas sobre la vida econ\u00f3mica y social, aun si no alcanzan la magnitud de los confinamientos masivos. La trayectoria de las econom\u00edas en 2021, y tal vez durante m\u00e1s tiempo, depender\u00e1 directamente del coronavirus.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el crecimiento de la productividad y la tasa de ganancia en los pa\u00edses desarrollados se encuentran en niveles bajos desde hace mucho tiempo, especialmente en el caso de EE. UU. Esta debilidad refleja en parte la existencia de un gran n\u00famero de empresas \u00abzombis\u00bb que sobreviven desde 2008 gracias al cr\u00e9dito barato y a las bajas tasas de inter\u00e9s. La condiciones extraordinariamente flexibles del cr\u00e9dito y el enorme incremento de la deuda de las empresas que sigui\u00f3 a la irrupci\u00f3n de la pandemia diferir\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s la racionalizaci\u00f3n de estas empresas. En s\u00edntesis, el lado de la oferta del capitalismo financierizado es estructuralmente d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Dejando de lado la oferta y la demanda agregadas, est\u00e1 claro tambi\u00e9n que los costos reales de la crisis no son an\u00e1logos a los de la guerra. El incremento en el gasto de salud \u2014que es necesario, tanto en pa\u00edses desarrollados como en pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo para fortalecer sistemas de salud inadecuados\u2014 representa una fracci\u00f3n peque\u00f1a del costo fiscal de los gobiernos.<\/p>\n<p>El costo real de los recursos durante la pandemia es similar al de una crisis com\u00fan del capitalismo financiarizado, a saber, trabajadores y trabajadoras inactivos y degradaci\u00f3n de la capacidad productiva. Algunos de estos costos se han impuesto sobre la sociedad a medida que el desempleo crec\u00eda y la producci\u00f3n se debilitaba desde comienzos de 2020, aunque la situaci\u00f3n mejor\u00f3 a trav\u00e9s de los amplios impulsos monetarios y fiscales de las pol\u00edticas estatales.<\/p>\n<p>Es improbable que los costos de estas pol\u00edticas logren sortearse a trav\u00e9s de la inflaci\u00f3n. A pesar del extraordinario incremento de dinero de los bancos centrales y el crecimiento del cr\u00e9dito de los bancos comerciales, el estado de depresi\u00f3n de la demanda agregada y la subutilizaci\u00f3n de la oferta agregada hacen que el riesgo inflacionario sea bajo. En gran medida todo depender\u00e1 del comportamiento de los salarios reales y nominales.<\/p>\n<p>Hace mucho que la clase obrera organizada en muchos pa\u00edses avanzados no tiene \u00e9xito al exigir aumentos del salario nominal. Por otro lado, los salarios reales han sido contenidos en la medida en la que el capital logr\u00f3 sacar ventaja del aumento de la productividad del trabajo en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo \u2014tales como China y otros pa\u00edses de Asia\u2014 importando bienes de consumo baratos. Es posible que, si el balance de fuerzas que determina el salario nominal y el salario real cambia a favor del trabajo, el nivel general de precios empiece a crecer en el futuro. No puede subestimarse esta posibilidad, aunque en el presente hay poca evidencia contundente para verificarla.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hay otra raz\u00f3n crucial por la cual la inflaci\u00f3n probablemente no servir\u00e1 para cubrir los costos de la pandemia. La inflaci\u00f3n implicar\u00eda una p\u00e9rdida de recursos reales para los acreedores que sean incapaces de obtener el retorno completo del valor adelantado. Los propietarios del capital de pr\u00e9stamo est\u00e1n enfrentando en la actualidad algunos de los costos de la flexibilizaci\u00f3n de las pol\u00edticas monetarias en la medida en que las tasas de inter\u00e9s equivalentes a cero \u2014o incluso tasas de inter\u00e9s negativas\u2014 ejercieron presi\u00f3n sobre las ganancias financieras y redujeron los ingresos de los pr\u00e9stamos.<\/p>\n<p>Pero el aumento de la inflaci\u00f3n implica tambi\u00e9n una amenaza de otro orden. En parte destruir\u00eda el volumen de la deuda y socavar\u00eda directamente la preeminencia que tuvieron las finanzas durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas. Esto representar\u00eda la sentencia de muerte de la financiarizaci\u00f3n, y ciertamente no suceder\u00e1 sin oposici\u00f3n por parte de las clases dominantes.<\/p>\n<p>Por lo tanto, es probable que los gobiernos opten por sus m\u00e9todos de eficacia probada, es decir, imponer la austeridad, restringiendo el impulso fiscal para limitar el d\u00e9ficit y poner un freno a la deuda nacional, lidiando con los costos mediante la reducci\u00f3n del consumo obrero a trav\u00e9s de recortes en los gastos de bienestar, incrementos de impuestos y posiblemente contracci\u00f3n salarial.<\/p>\n<p>Estas pol\u00edticas deben ser resistidas a cualquier costo. La naturaleza extraordinaria de la crisis hace que sea necesario mantener el impulso a la demanda y a la oferta hasta que se logre estabilizar la actividad econ\u00f3mica. El costo real de los recursos deber\u00eda ser afrontado mediante incrementos en el ingreso generado a futuro, mientras se sostienen el producto total y el empleo a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n estatal.<\/p>\n<p>Parte de los costos tambi\u00e9n deber\u00eda afrontarse mediante el aumento de los impuestos a los sectores m\u00e1s ricos de la poblaci\u00f3n, incluyendo la aplicaci\u00f3n de importantes impuestos sobre el patrimonio. Por \u00faltimo, otra parte de los costos deber\u00eda recaer sobre los acreedores del capital de pr\u00e9stamo mediante la cancelaci\u00f3n selectiva de deuda p\u00fablica y privada en base a criterios sociales expl\u00edcitos.<\/p>\n<p>La crisis no es una guerra y lidiar con sus costos no implica que se restrinja el consumo obrero. Fue inducida por las respuestas estatales a una emergencia de salud que se desarrolla en un capitalismo financiarizado debilitado. Sus costos deber\u00edan ser pagados por la gente rica y por los acreedores que se han beneficiado en mayor medida de este sistema social enfermo. Tambi\u00e9n deber\u00eda haber una intervenci\u00f3n p\u00fablica sostenida para reestructurar el lado de la oferta.<\/p>\n<p>La debilidad de la producci\u00f3n luego de a\u00f1os de financiarizaci\u00f3n neoliberal requiere que se tomen medidas audaces que no se agotan meramente en brindar cr\u00e9dito barato a las empresas privadas. Enfrentados con la pandemia, los gobiernos tomaron medidas incre\u00edbles al nacionalizar la masa salarial y las cuentas de las empresas. Es tiempo de que tambi\u00e9n se nacionalice el capital de las empresas interviniendo sobre la propiedad y sobre los recursos productivos.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo que viene, probablemente asistiremos a una ola de quiebras de empresas privadas abrumadas por las deudas. La cuesti\u00f3n de la propiedad p\u00fablica planteada en t\u00e9rminos colectivos y democr\u00e1ticos estar\u00e1 en el centro de la escena. Esta oportunidad deber\u00eda ser aprovechada en conjunto con una ola de inversi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>El tejido productivo debilitado podr\u00eda ser renovado sentando las bases para una producci\u00f3n ecol\u00f3gica y socialmente responsable. Con este prop\u00f3sito ser\u00e1 vital mejorar las capacidades financieras y ejecutivas de las administraciones locales y regionales. Estas ser\u00edan formas realmente radicales de abordar la crisis de la pandemia, inclinando al mismo tiempo el balance social de fuerzas a favor de la gente pobre y trabajadora.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Costas Lapavitsas (Observatorio de la crisis, 8-12-20) &nbsp; La enfermedad de coronavirus desencaden\u00f3 una emergencia en la salud p\u00fablica que r\u00e1pidamente se transform\u00f3 en una crisis econ\u00f3mica mundial. 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