{"id":44883,"date":"2021-01-11T11:07:41","date_gmt":"2021-01-11T15:07:41","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=44883"},"modified":"2021-01-11T11:07:41","modified_gmt":"2021-01-11T15:07:41","slug":"el-covid-19-la-inmigracion-y-la-integracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/01\/11\/el-covid-19-la-inmigracion-y-la-integracion\/","title":{"rendered":"El Covid-19: la inmigraci\u00f3n y la integraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Antonio Izquierdo Escribano (Gaceta Sindical, 11-1-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde hace medio siglo son malos tiempos para los inmigrantes, y probablemente, sean a\u00fan peores los que vendr\u00e1n despu\u00e9s de la pandemia. Esta enfermedad les inmoviliza y descapitaliza, y, seg\u00fan los primeros datos recabados por la OCDE, sus tasas de contagio y de mortalidad, superan a las de los aut\u00f3ctonos. Las enfermedades infecciosas, como demostr\u00f3 Mackeown, hacen m\u00e1s da\u00f1o a los m\u00e1s vulnerables (OECD, 9-10-2020).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Lo cierto es que la pandemia agrava la precariedad laboral y, como consecuencia, repercute negativamente en el estatus legal de los for\u00e1neos. Como resultado de lo anterior, la integraci\u00f3n de ellos y de sus hijos, es decir, su equiparaci\u00f3n con los ciudadanos nativos, va a experimentar un claro retroceso. El impacto de la crisis provocada por el Covid-19 en el \u00e1mbito jur\u00eddico, laboral y cultural producir\u00e1 m\u00e1s irregularidad, marginaci\u00f3n y racismo. En definitiva, lo que se va a resentir, m\u00e1s profundamente, es la integraci\u00f3n de los inmigrantes que ya est\u00e1n aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Sin embargo, la quiebra de los flujos no ser\u00e1 tan duradera. El caudal se debilitar\u00e1 mucho en los a\u00f1os inmediatos, pero, se recuperar\u00e1 antes de que lo hagan los indicadores de integraci\u00f3n. Desde luego se dificultar\u00e1, a\u00fan m\u00e1s, la entrada de los inmigrantes menos cualificados a\u00f1adiendo m\u00e1s medios para el control. Lo cual va a encarecer los costes de la migraci\u00f3n. Sin embargo, las personas que est\u00e9n decididas a emigrar, \u2013 que son menos de las que cualquier europeo se imagina-, y dispongan de medios para emprender el viaje, no van a desistir por miedo al virus.<\/p>\n<p>La tesis que se argumenta en este art\u00edculo es que el Covid-19 va a implicar sacrificios mayores para los inmigrantes establecidos, pero va a minar menos a los flujos. Los retornos no se espera que sean masivos y, tras un lapso de tiempo, la naturaleza de las entradas seguir\u00e1 ahondando su desconexi\u00f3n respecto del crecimiento econ\u00f3mico y diversificando los motivos que empujan al desarraigo. En definitiva, la crisis del Covid-19, va a pesar m\u00e1s, y durante m\u00e1s tiempo, en la integraci\u00f3n de los inmigrantes que en la renuncia de los decididos a emigrar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10202875_xl.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-41914 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10202875_xl-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"868\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10202875_xl-300x169.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10202875_xl-768x432.jpg 768w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10202875_xl-810x456.jpg 810w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/10202875_xl.jpg 880w\" sizes=\"(max-width: 868px) 100vw, 868px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>La pandemia de la inmovilidad geogr\u00e1fica y de la rebaja social<\/strong><\/p>\n<p>El capital de los migrantes es la movilidad, y, de ah\u00ed, que esta pandemia sea su ruina. Su principal riqueza reside en la valent\u00eda de enfrentarse a la vida en un pa\u00eds extra\u00f1o con el fin de dar comienzo a otro ciclo de su existencia. Impedirles salir de d\u00f3nde no hay para dirigirse hacia donde hay, es, una suerte de prisi\u00f3n. Los que emigran lo hacen porque all\u00ed donde viven no son libres de desarrollar sus capacidades. Un buen n\u00famero de los que se desplazan est\u00e1n dispuestos, al menos en los primeros a\u00f1os, a sufrir el desclasamiento en el empleo y a empeorar la calidad de su vida social, pero todo eso, a cambio, de m\u00e1s libertad, seguridad y esperanza de vida.<\/p>\n<p>Lo que puede salvar a los inmigrantes en esta pandemia es ser los primeros en engancharse a la recuperaci\u00f3n cuando den los primeros pasos. Ser la mano de obra que levante los servicios a\u00fan tambaleantes y desempe\u00f1e los empleos m\u00e1s precarios. La condici\u00f3n para que ejerzan de \u201ccobayas\u201d en los inicios de la recuperaci\u00f3n es que no se les discrimine de antemano apoy\u00e1ndose en una informaci\u00f3n err\u00f3nea o en la cruda discriminaci\u00f3n. Eso es lo que ocurre cuando no se les contrata porque se cree que compiten con los espa\u00f1oles no cualificados. Bien pudiera ser que ese inmigrante haya llegado recientemente y no sepa el idioma, y que el joven nativo sea promocionado por ese motivo a tareas de coordinaci\u00f3n y de comunicaci\u00f3n dentro de la misma rama de actividad. En otras palabras, los inmigrantes pueden aupar laboralmente a los nativos poco cualificados.<\/p>\n<p>No disponemos, en el momento de redactar el art\u00edculo, de datos consolidados y desagregados respecto de los flujos exteriores ni tampoco sobre los desplazamientos intraeuropeos. Veros\u00edmilmente, unos y otros, se han hundido. El virus sigue estando muy presente. De modo que s\u00f3lo cabe hacer hip\u00f3tesis m\u00e1s o menos plausibles. Habr\u00e1 que esperar a\u00fan un par de a\u00f1os para poder refutarlas, confirmarlas o matizarlas. El margen de error en esas predicciones va a depender de la situaci\u00f3n en las comunidades de origen; del coste del viaje hacia la UE; y de las pol\u00edticas de control en el acceso. Pero tambi\u00e9n de la calidad de los datos. As\u00ed que para hacer pron\u00f3sticos sobre el futuro de la inmigraci\u00f3n s\u00f3lo podemos apoyarnos en los antecedentes\u00a0<strong>[<\/strong><strong>1]<\/strong>.<\/p>\n<p>Sabemos m\u00e1s de c\u00f3mo est\u00e1 influyendo esta pandemia en la integraci\u00f3n de los inmigrantes que est\u00e1n viviendo en los pa\u00edses de la UE. Y sobre la tendencia que observamos en las actitudes de los nativos respecto de la instalaci\u00f3n de nuevos inmigrantes. Tambi\u00e9n se dispone de datos sobre las pol\u00edticas p\u00fablicas emprendidas contra la discriminaci\u00f3n y para evitar el racismo. Desde luego hemos acumulado m\u00e1s conocimiento sobre los resultados de las pol\u00edticas de integraci\u00f3n laboral, residencial, ling\u00fc\u00edstica y cultural respecto de los inmigrantes que llevan a\u00f1os residiendo en los pa\u00edses europeos. Tambi\u00e9n hay suficiente evidencia sobre el aumento de la irregularidad y el retroceso en materia de derechos\u00a0<strong>[<\/strong><strong>2]<\/strong>.<\/p>\n<p>La tendencia que se segu\u00eda, antes de la pandemia, era la de la reducci\u00f3n de los fondos p\u00fablicos para la integraci\u00f3n de los for\u00e1neos. Es previsible que, como consecuencia del Covid-19 y del incremento de gasto social en otras necesidades, se ampl\u00ede el recorte presupuestario en materia de integraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n extranjera\u00a0<strong>[<\/strong><strong>3]<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Dos preguntas de distinta naturaleza<\/strong><\/p>\n<p>Vamos a reflexionar alrededor de dos cuestiones. En primer lugar, nos preguntaremos qui\u00e9nes son, previsiblemente, los que van a venir, y si coinciden con qui\u00e9nes queremos que vengan. El otro interrogante indaga respecto del recibimiento que, probablemente, se les dispense. As\u00ed pues, una pregunta mira hacia los flujos, y la otra se fija en la integraci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>La pregunta cient\u00edfica<\/em><\/p>\n<p>\u00bfEsta pandemia va a quebrar la estructura de las migraciones en la UE? Es decir, romper\u00e1 con su naturaleza que es, eminentemente, de fuga, y no de encandilamiento. \u00bfEl perfil de los decididos a emigrar ser\u00e1 otro distinto? O, por el contrario, acelerar\u00e1 y agudizar\u00e1 las tendencias que se ven\u00edan produciendo.\u00a0<em>En definitiva, se trata de una crisis que afecta al motivo del desplazamiento o, m\u00e1s bien, influye en la oportunidad del mismo.<\/em><\/p>\n<p>Ocurre que, al contrario de lo que se suele creer, la raz\u00f3n que domina a la hora de emigrar, en los \u00faltimos tiempos, no es el laboral. A la mayor\u00eda de los que emprenden el viaje no les atrae las ofertas de empleo que se abren en los pa\u00edses europeos. O, al menos, esa atracci\u00f3n no les resulta tan irresistible en comparaci\u00f3n con los riesgos que implica la emigraci\u00f3n. La raz\u00f3n principal de su migraci\u00f3n hacia Europa es la carencia de libertad, la inseguridad vital y la imposibilidad de poder desarrollar las capacidades en el pa\u00eds de origen. No es el hambre.<\/p>\n<p>Este cambio de acento en los motivos para emigrar se concreta en dos tendencias. Una es el protagonismo que han adquirido la emigraci\u00f3n familiar y la basada en razones humanitarias. Esas dos r\u00fabricas copan, en los cinco \u00faltimos a\u00f1os, m\u00e1s del 50% del volumen de los flujos hacia los pa\u00edses desarrollados. La v\u00eda familiar sobresale en la migraci\u00f3n hacia los EEUU de Norteam\u00e9rica; y la causa del refugio lo ha hecho en la migraci\u00f3n que recibe la UE. La segunda tendencia es el reclamo de inmigrantes muy cualificados (y la demonizaci\u00f3n del no cualificado) con la esperanza de que nos conduzcan a otro per\u00edodo de crecimiento. Esto es lo que significa forzar la naturaleza de las migraciones, a saber: atraer a los que no necesitan desplazarse e impedir que entren los que huyen de los desastres.<\/p>\n<p><em>La pregunta pol\u00edtica<\/em><\/p>\n<p>El intento de forzar las tradiciones migratorias se apoya en la segmentaci\u00f3n de la estructura social en los pa\u00edses de la UE. La destrucci\u00f3n, primero, de la clase obrera industrial, y, despu\u00e9s, de la clase media servicial, producen una airada reacci\u00f3n antiinmigrante. Y surgen partidos pol\u00edticos que canalizan la ira contra el forastero pobre. La estructura econ\u00f3mica tambi\u00e9n se ha transformado, pero contin\u00faa demandando mano de obra para trabajos poco cualificados. As\u00ed que la gesti\u00f3n capitalista de las migraciones habr\u00eda de contemplar las conveniencias coyunturales y las necesidades en un plazo m\u00e1s largo. Sin embargo, las elecciones se mueven entre los espasmos sociales y esc\u00e1ndalos pol\u00edticos, y, es de todo punto evidente, que no hay lugar para pensar m\u00e1s all\u00e1 de la refriega instant\u00e1nea.<\/p>\n<p>Los miedos que atribulan ahora a un espectro cada vez m\u00e1s amplio de trabajadores y familias en los pa\u00edses de destino se resumen en la siguiente pregunta: \u00bfAcudir\u00e1n todos los parias africanos a disfrutar del bienestar europeo? La respuesta que podemos dar es que no ser\u00e1n los pobres que genere esta pandemia los que vayan a emigrar. No emigrar\u00e1 la mayor\u00eda de los arrojados a la exclusi\u00f3n en los pa\u00edses ricos, ni tampoco los desheredados del resto del mundo. No querr\u00e1n hacerlo ni, previsiblemente, podr\u00e1n hacerlo. La mayor\u00eda carece de medios, de informaci\u00f3n y, adem\u00e1s, teme al fracaso y al riesgo. Dejemos sentado desde ahora que no emigran todos aquellos que pueden hacerlo, sino, \u00fanicamente, una parte de aquellos que lo desean con fuerza. Son muchos m\u00e1s los que no quieren dejar su comunidad que los que no pueden hacerlo.<\/p>\n<p>Sin duda el vocabulario que se ha instalado en los medios (avalancha, invasi\u00f3n, oleadas) dan forma a las inquietudes de las atemorizadas clases \u201cmedias\u201d europeas y a la desesperaci\u00f3n de los empobrecidos obreros manuales. A los primeros les inquieta que los \u201cvenideros\u201d les disputen la atenci\u00f3n sanitaria y la plaza en el colegio al que acuden sus hijos. Y si, por ese motivo, aumentar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s el deterioro de la sanidad y de la educaci\u00f3n. A los segundos, les agobia el avance de la precariedad laboral. Hace d\u00e9cadas que las clases proletarias de Francia, Inglaterra o Italia se manifiestan al respecto. En definitiva, los partidos cl\u00e1sicos temen la revuelta electoral de los ocupados que entonces, no ten\u00edan miedo a la presencia inmigrante, y que, ahora, ante la experiencia de su descenso social, se revuelven contra los for\u00e1neos.<\/p>\n<p><strong>Del final del crecimiento (1973) y la independencia relativa de las migraciones respecto de la evoluci\u00f3n de la econom\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Los datos anuales de las migraciones internacionales han de tomarse con suma prudencia. Un an\u00e1lisis equilibrado requiere contemplar la evoluci\u00f3n durante un per\u00edodo de tiempo m\u00e1s prolongado. Una d\u00e9cada, sin crisis podr\u00eda valer, pero vivimos un decenio catastr\u00f3fico. Las graves consecuencias que, en materia de desigualdad, tuvo la recesi\u00f3n de 2008-13, a\u00fan colean. Y no hemos levantado la cabeza cuando aparece s\u00fabitamente una pandemia global que nos precipita en la miseria pol\u00edtica y la depresi\u00f3n econ\u00f3mica. Nos comportamos como el homo clausus de Norbert Elias o como gregarios insensatos. Pensar las migraciones en las actuales circunstancias exige echar la vista m\u00e1s atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Los flujos migratorios que tuvieron lugar en la \u00e9poca dorada del crecimiento (1945-73) estuvieron protagonizados por mano de obra, principalmente europea, que fu reclutada para la reconstrucci\u00f3n de las econom\u00edas industrializadas\u00a0<strong>[4]<\/strong>. En ese contexto de fuerte aumento del empleo se produjo una intensa movilidad en la que los retornos y las reemigraciones fueron frecuentes y masivos. He aqu\u00ed dos ejemplos que evidencian aquella fluidez de movimientos: el 66% de los trabajadores invitados en Alemania retornaron a sus pa\u00edses de origen entre 1961-76 y, por otra parte, la libre circulaci\u00f3n de los argelinos se tradujo en 740.000 entradas y 561.000 salidas entre 1947 y 1953 (Sopemi, 2009).<\/p>\n<p>En otras palabras, los pa\u00edses de la Europa meridional y del Este abastec\u00edan de mano de obra a los de la Europa occidental. Eran los a\u00f1os en los que los turcos, griegos, espa\u00f1oles, portugueses, italianos, polacos o yugoslavos se dirig\u00edan, entre otros pa\u00edses, hacia Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido o B\u00e9lgica. Esos tiempos han quedado inmortalizados en el libro titulado\u00a0<em>Un s\u00e9ptimo hombre<\/em>. Una obra extraordinaria, ilustrada con fotograf\u00edas de Jean Mohr y texto de John Berger, en la que resulta claro que \u201cel sistema econ\u00f3mico ya no puede seguir existiendo sin la mano de obra inmigrante\u201d. En resumen, durante los treinta gloriosos dominaron los flujos laborales europeos con una alta movilidad\u00a0<strong>[<\/strong><strong>5]<\/strong>.<\/p>\n<p>A partir del crack de 1973 se aplican pol\u00edticas restrictivas para las migraciones laborales. Sin embargo, las migraciones contin\u00faan, pero cambiando su procedencia y naturaleza. Se inicia un per\u00edodo en el que dominan las migraciones familiares, extracomunitarias, y por razones de refugio. De modo que hasta finales del siglo XX la inmigraci\u00f3n ha estado liderada por las corrientes no discrecionales, es decir, las sostenidas por los derechos humanos. La excepci\u00f3n laboral durante estas dos d\u00e9cadas fue la del mercado laboral suizo que aceptaba mano de obra; y la migraci\u00f3n \u00e9tnica que, desde finales de los 80, protagonizaron tres millones de \u201cdescendientes\u201d que ingresaron en Alemania. En el \u00faltimo cuarto del siglo XX destacan las migraciones que son relativamente \u201cindependientes\u201d de la din\u00e1mica econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Las migraciones laborales han desempe\u00f1ado, sin embargo, un papel importante desde 1995 hasta 2007. Y lo han hecho en dos direcciones opuestas. Por un lado, la masiva inmigraci\u00f3n de mano de obra (que se ocupa en empleos poco cualificados) hacia los pa\u00edses de la Europa meridional, as\u00ed como el impacto migratorio que ha tenido la ampliaci\u00f3n de la UE. Una parte de la corriente inmigratoria que recibi\u00f3 la Europa del Sur y tambi\u00e9n de la que proced\u00eda de la ampliaci\u00f3n comunitaria engrosaron la inmigraci\u00f3n en situaci\u00f3n irregular. La otra direcci\u00f3n que ha tomado la demanda laboral ha sido la decidida apertura a los inmigrantes altamente cualificados.<\/p>\n<p>Se han tomado medidas para atraer a profesionales muy cualificados que se cree que ser\u00e1n capaces de impulsar otro ciclo de crecimiento r\u00e1pido y sostenido en las econom\u00edas avanzadas. En cambio, se considera que los inmigrantes poco cualificados son los que generan un amplio rechazo social por su (mal calculado) impacto entre los no cualificados nativos y, sobre todo, debido al escaso \u00e9xito en la integraci\u00f3n de ellos y de sus hijos. El an\u00e1lisis que ofrecen Banerjee y Duflo matiza su repercusi\u00f3n (en el caso de los no cualificados) y cuestiona (cuando analiza el impacto de los cualificados) las creencias m\u00e1s extendidas. Por otro lado, estando acreditado que los menos formados padecen durante mucho tiempo la precariedad laboral, as\u00ed como el aislamiento social y residencial; el encaje laboral de los excelentes tampoco est\u00e1 a salvo de contrariedades y obst\u00e1culos a su llegada, tales como la de la homologaci\u00f3n de sus titulaciones o la no disponibilidad de un empleo que se adecue a su especializaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La desconexi\u00f3n: el auge de las migraciones comprometidas frente a las discrecionales<\/strong><\/p>\n<p>Las tendencias registradas en las \u00faltimas d\u00e9cadas confirman la tendencia hacia la desconexi\u00f3n y evidencian el predominio de las corrientes\u00a0<em>no discrecionales<\/em>\u00a0respecto de aquellos flujos que se pueden controlar sin cortapisas. En otras palabras, las migraciones sostenidas en los derechos, como ya se ha apuntado, han prevalecido sobre las corrientes estrictamente laborales. Esa evidencia emp\u00edrica demuestra la insuficiencia de la explicaci\u00f3n que se basa en la ley de la oferta y la demanda y la necesidad de echar mano de enfoques socioculturales y de argumentos pol\u00edticos para comprender el grueso de los actuales movimientos migratorios. La perspectiva de las redes de afectos y de paisanaje o el de la acumulaci\u00f3n de motivos que empujan a las gentes (de modo individual o colectivo) a salir de lo conocido y aventurarse hacia lo desconocido nos aconseja pensar en los fundamentos sociales del hecho migratorio.<\/p>\n<p>Con los mejores datos en la mano se puede comprobar que el grueso de los flujos ha estado protagonizado por las migraciones familiares para la permanencia. Empezando por el reagrupamiento de los familiares (35%) que se quedaron a vivir en el pa\u00eds de origen; y siguiendo por el trabajador permanente que entra ya acompa\u00f1ado por su familia (6%). El otro flujo significativo es el debido a razones humanitarias. Entre un 16 y un 11 por ciento de las entradas han estado a cargo de los refugiados que piden protecci\u00f3n (OCDE, 2019).<\/p>\n<p>Concretamente, en el sexenio que transcurre entre el final de la \u00faltima crisis financiera y la irrupci\u00f3n de la Pandemia, alrededor del 55% de los flujos los protagonizan inmigrantes cuya acogida es obligada. Se trata de acogidas enmarcadas en los convenios de derechos humanos y los compromisos internacionales, en particular, del derecho a vivir en familia, y del deber de acoger a los perseguidos. El resto de las entradas en los pa\u00edses de la UE est\u00e1n vinculadas a corrientes discrecionales, es decir, sometidas a la voluntad y conveniencia de los estados miembros del club comunitario. Nos referimos a los desplazamientos de trabajadores temporales, a los flujos de estudiantes y a los movimientos de personas destinadas por sus empresas a otros pa\u00edses de la UE en el cuadro de la libre circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El panorama pre-Covid<\/strong><\/p>\n<p>En los tres a\u00f1os previos a la crisis del Covid-19 aumentaron las migraciones permanentes, disminuyeron las humanitarias, pero, sobre todo, crecieron las migraciones temporales para desempe\u00f1ar un trabajo y las entradas de estudiantes universitarios. Es decir, tras el crack econ\u00f3mico y financiero se ha vuelto a autorizar la entrada de inmigrantes para trabajar temporalmente en la construcci\u00f3n, la agricultura, manufacturas y transporte de mercanc\u00edas. Y tambi\u00e9n se impulsa la incorporaci\u00f3n de los trabajadores altamente cualificados (ingenieros inform\u00e1ticos, m\u00e9dicos y enfermeros) as\u00ed como de aquellos profesionales y cuadros que son enviados por las empresas multinacionales. Ciertamente durante estos a\u00f1os se produjeron algunos avances en la integraci\u00f3n laboral de los inmigrantes, aunque fueron desiguales y de menor calado. La integraci\u00f3n es un proceso m\u00e1s complejo, lento y multifac\u00e9tico que la incorporaci\u00f3n al mercado de trabajo.<\/p>\n<p>La inclusi\u00f3n en el mercado laboral de los inmigrantes que han entrado en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, aunque sea en condiciones laborales de mayor precariedad (temporalidad, desempleo, trabajo involuntario a tiempo parcial) que los nativos, se ha visto beneficiada por la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica que sigui\u00f3 a la recesi\u00f3n de 2008-2014. Pero sus desventajas en cu\u00e1nto al dominio del idioma, los derechos adquiridos, la calidad de sus viviendas y el menor poder de sus contactos, son un lastre demasiado pesado para ser neutralizado en un s\u00f3lo lustro. Antes de la pandemia sus tasas de pobreza superan el 30%, el hacinamiento dobla el de los aut\u00f3ctonos y la brecha digital est\u00e1 asociada a su vulnerabilidad. A todo ello se une su concentraci\u00f3n en sectores productivos intensivos en mano de obra y, en las crisis, muy expuestos a la destrucci\u00f3n de empleo.<\/p>\n<p>El escenario quedar\u00eda incompleto si a ese cat\u00e1logo de desigualdades no se a\u00f1ade el creciente rechazo de las opiniones p\u00fablicas. Los primeros en reaccionar fueron los trabajadores menos cualificados, a los que ahora se suman crecientes franjas de las clases medias da\u00f1adas, primero, por la crisis financiera, y, ahora, por la pandemia. La evidencia de que los inmigrantes menos y m\u00e1s cualificados (jornaleros agr\u00edcolas, repartidores, m\u00e9dicos y enfermeros) estuvieron trabajando durante el confinamiento recogiendo las cosechas, transportando los alimentos y cuidando a los enfermos no ha sido capaz de neutralizar el rechazo.<\/p>\n<p>El panorama que se acaba de describir abunda en la diferente naturaleza de los flujos, en las inercias de su acumulaci\u00f3n y en su relativo desapego respecto del crecimiento econ\u00f3mico. La hip\u00f3tesis que aqu\u00ed se sostiene es que con la pandemia se desplomar\u00e1n los flujos, pero a\u00fan ser\u00e1 mayor su incidencia en la integraci\u00f3n de los refugiados, de los trabajadores temporales, de los inmigrantes permanentes con menos a\u00f1os de residencia y de las familias. En otras palabras, los flujos no discrecionales y, por tanto, en cierta medida \u201cdesconectados\u201d del fluir econ\u00f3mico se recuperar\u00e1n antes de lo que lo har\u00e1 la inclusi\u00f3n social. La inmovilidad impuesta por el Covid-19 va a producir, con toda probabilidad, un aumento de la irregularidad documental entre los trabajadores m\u00e1s recientes, los refugiados y los estudiantes.<\/p>\n<p><strong>Regularizar sin presumir<\/strong><\/p>\n<p>El Covid-19 ha cerrado las fronteras de los pa\u00edses y ha encerrado en sus domicilios a los ciudadanos. Sin embargo, hay diferencias notables entre ellos. Las familias y personas acomodadas han podido confinarse durante m\u00e1s tiempo y en mejores condiciones que los \u201cno ciudadanos\u201d y los m\u00e1s vulnerables. Los no ciudadanos, es decir, los inmigrantes no comunitarios, se cuentan tambi\u00e9n entre los m\u00e1s expuestos a la enfermedad porque son los que menos tiempo pueden resistir confinados (Izquierdo, 2020). Durante la pandemia ellos han recogido las cosechas, repartido las compras, limpiado y cuidado en los hogares, en definitiva, han trabajado en el mantenimiento de servicios b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>El resultado de maniatar la movilidad y la imposibilidad de traspasar las fronteras ha supuesto que los retornos a los pa\u00edses de origen no se hayan producido y, por lo tanto, los inmigrantes recientes y los trabajadores con una autorizaci\u00f3n temporal se han quedado en los lugares de destino m\u00e1s all\u00e1 de lo que autorizaba el permiso oficial. En tales circunstancias es muy probable que aumente la irregularidad, as\u00ed como la exclusi\u00f3n laboral y social. En particular entre los inmigrantes que llevan menos tiempo y que no tienen acceso a las ayudas sociales, seguros de desempleo u otras medidas p\u00fablicas que han tratado de paliar la p\u00e9rdida de ingresos para sobrevivir. Las organizaciones civiles solidarias han sido el soporte m\u00e1s efectivo para la poblaci\u00f3n inmigrante que ha ca\u00eddo en la pobreza y en la indocumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este escenario de vulnerabilidad es en el que aparece la reclamaci\u00f3n de regularizaciones de inmigrantes sobre todo en aquellos pa\u00edses cuyo mercado de trabajo (como ocurre en Espa\u00f1a) se ha visto m\u00e1s golpeado por la pandemia. Dos naciones del sur de Europa (Italia y Portugal) han puesto en pr\u00e1ctica esta medida, aunque con un dise\u00f1o distinto.<\/p>\n<p>La regularizaci\u00f3n en Italia ha sido m\u00e1s can\u00f3nica que la de Portugal. Las estimaciones m\u00e1s bajas hablaban de 200.000 irregulares, pero han acudido poco m\u00e1s de 30.000 solicitantes. Los requisitos para regularizarse inclu\u00edan un compromiso del empleador de completar las cotizaciones e implicaba un gasto de unos 400 euros. Ha sido una regularizaci\u00f3n publicitada (y acotada a ciertos sectores productivos) que, por eso mismo, se enfrentaba a las reticencias de la opini\u00f3n p\u00fablica. El compromiso del empleador y los gastos a los que ten\u00eda que hacer frente, ayudan a explicar el magro resultado.<\/p>\n<p>Por el contrario, la \u201cregularizaci\u00f3n portuguesa\u201d no ha sido tal o al menos no ha transitado por las v\u00edas can\u00f3nicas. Ha sido m\u00e1s flexible y discreta. En realidad, se ha tratado de una prolongaci\u00f3n de los permisos de residencia y trabajo para sostener la legalidad de los inmigrantes y permitirles acceder a los servicios sanitarios. Se ha tratado, ante todo, de garantizar la salud de los inmigrantes indocumentados y, con ello, de reducir el impacto de la pandemia en el conjunto de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay argumentos a favor y en contra de las legalizaciones masivas y tambi\u00e9n experiencias de las que se pueden extraer provechosas ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>El primero de los argumentos que rechazan las legalizaciones masivas es que la amnist\u00eda premia e indulta a los que transgreden las leyes. Esta objeci\u00f3n menosprecia las limitaciones legales, y la inadecuaci\u00f3n de la pol\u00edtica migratoria, para que los inmigrantes menos calificados puedan acceder a un empleo en condiciones legales. En realidad, la mayor\u00eda de los regularizados, a tenor de los datos obtenidos en el estudio comparado de las regularizaciones, han entrado legalmente con visados de turistas, han encontrado empleo y han prolongado su residencia m\u00e1s all\u00e1 de lo estipulado en la visa inicial.<\/p>\n<p>Una segunda objeci\u00f3n afirma que las regularizaciones atraen a nuevos inmigrantes de modo que el contador de irregulares sigue en el mismo punto que antes de la legalizaci\u00f3n. Las ense\u00f1anzas extra\u00eddas de las encuestas levantadas con motivo de las regularizaciones en EEUU, Italia o Espa\u00f1a, muestran que esa medida pesa poco en la decisi\u00f3n de emigrar. Afecta, m\u00e1s bien, al calendario de los que ya estaban resueltos a marchar, es decir, les apremia a hacerlo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no hay un solo procedimiento de regularizaci\u00f3n, ni un solo modo de afrontar el aumento de la inmigraci\u00f3n en situaci\u00f3n irregular. Frente a las regularizaciones masivas, est\u00e1n las practicadas caso por caso que se realizan con m\u00e1s discreci\u00f3n. Pueden ir dirigidas hacia los sectores deficitarios en mano de obra o a aquellos con necesidades m\u00e1s estrat\u00e9gicas. La clave del \u00e9xito reside en los criterios para quedar incluido en la operaci\u00f3n, y, desde luego, en la verificaci\u00f3n de los datos que deben reunir los candidatos. Tambi\u00e9n se puede enfocar la regularizaci\u00f3n hacia los solicitantes de asilo que han sido rechazados y se han quedado en el pa\u00eds. E incluso disponer de un procedimiento permanente de regularizaciones \u201cmerecidas\u201d para los inmigrantes que dominan el idioma y desempe\u00f1an un trabajo, aunque el empleador no lo haya declarado.<\/p>\n<p>En realidad, el volumen de inmigrantes en situaci\u00f3n irregular se debe a varios factores tales como: la insuficiencia de las v\u00edas para la contrataci\u00f3n legal; la presencia de una \u201ccultura de la informalidad\u201d en determinados sectores del empresariado; la falta de experiencia y de implicaci\u00f3n de los agentes privados para la contrataci\u00f3n en origen de los trabajadores extranjeros; la sensaci\u00f3n de impunidad debida a la insuficiencia de las inspecciones laborales con el fin de controlar las condiciones de trabajo; y, por \u00faltimo est\u00e1 la prueba de que eludir la legalidad conlleva, en el peor de los supuestos, una penalizaci\u00f3n menor que el coste de observar escrupulosamente la legalidad.<\/p>\n<p><strong>Integraci\u00f3n: la tarea m\u00e1s importante<\/strong><\/p>\n<p>Si la tasa de paro de los inmigrantes es mayor que la de los nativos. Si tambi\u00e9n su vivienda en alquiler est\u00e1 en peores condiciones de habitabilidad. Y si, por fin, sus hijos no obtienen unos resultados escolares equivalentes a los de los aut\u00f3ctonos, entonces, es que la integraci\u00f3n social de los inmigrantes y de sus familiares es insatisfactoria<strong>.\u00a0<\/strong>Si a eso a\u00f1adimos que despu\u00e9s de una d\u00e9cada de vida en el pa\u00eds de destino no dominan bien el idioma, ni participan en asociaciones c\u00edvicas, ni votan en las elecciones pol\u00edticas, entonces, podemos concluir que la integraci\u00f3n en la ciudadan\u00eda tampoco se ha producido. Si, por fin, comprobamos que, durante la pandemia, los inmigrantes jubilados se han visto m\u00e1s afectados por la enfermedad debido a limitaciones ling\u00fc\u00edsticas, a falta de informaci\u00f3n, de recursos materiales y de habilidades inform\u00e1ticas y han experimentado serias dificultades para el acceso a los servicios sanitarios, entonces, tenemos que pensar que la integraci\u00f3n ha fracasado.<\/p>\n<p>Ha quedado claro que no podemos prever el tiempo que van a tardar algunos flujos en reactivarse. No s\u00f3lo por carecer de precedentes equiparables, sino porque son varios los pa\u00edses de la UE que no miden los flujos de manera fiable y desagregada. Sin embargo, adelantarse a lo que est\u00e1 por venir, es una de las claves de una integraci\u00f3n exitosa. La anticipaci\u00f3n del caudal, pero sobre todo de la composici\u00f3n y de la naturaleza de la inmigraci\u00f3n. En efecto, la capacidad de prevenir nos ayuda a disponer de los medios humanos y materiales que, presumiblemente, ser\u00e1n necesarios para no verse desbordados en la acogida. Pero lo m\u00e1s importante es que una\u00a0<em>intervenci\u00f3n precoz<\/em>\u00a0influye sobremanera en el curso que va a seguir la integraci\u00f3n (OCDE, 1-1 2020).<\/p>\n<p>Hasta la fecha de los flujos s\u00f3lo hay indicios e hip\u00f3tesis. En cambio, son muchas las certezas respecto de los inmigrantes que viven en los pa\u00edses europeos desde hace a\u00f1os. Sabemos, para empezar, que cada a\u00f1o que pasa son m\u00e1s numerosos. En efecto, el censo de personas nacidas fuera de la UE no ha hecho m\u00e1s que crecer en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y esa es la poblaci\u00f3n for\u00e1nea sobre la que se aplican las pol\u00edticas de integraci\u00f3n. Son personas asentadas y familias que han decidido echar ra\u00edces. Adem\u00e1s, conocemos con bastante exactitud y perspectiva cu\u00e1l ha sido la evoluci\u00f3n de la integraci\u00f3n social y pol\u00edtica de los inmigrantes y de sus hijos. Es decir, cu\u00e1l ha sido el resultado de las acciones p\u00fablicas emprendidas con el objetivo de reducir las desigualdades y de convertirlos en ciudadanos de pleno derecho en las sociedades receptoras.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo sabemos que ha aumentado su n\u00famero, sino tambi\u00e9n que\u00a0<em>proceden de un abanico m\u00e1s amplio de pa\u00edses<\/em>. Es decir, que son m\u00e1s diversos \u00e9tnica y culturalmente. Y conocemos algo m\u00e1s importante desde el punto de vista de la igualdad, a saber: que una gran cantidad de los m\u00e1s recientes, de aquellos que han llegado huidos, tienen\u00a0<em>menos recursos educativos y son m\u00e1s fr\u00e1giles f\u00edsica y mentalmente<\/em>. Por lo cual se encuentran en desventaja desde el comienzo del proceso de integraci\u00f3n. Sabemos, tambi\u00e9n, que\u00a0<em>los descendientes de los migrantes<\/em>\u00a0son m\u00e1s numerosos. Y disponemos de abundantes estudios que prueban que estos descendientes siguen estando en desventaja respecto de sus pares nativos debido a su crianza en hogares pobres y marginados. Es decir, las cargas que pesan en su desarrollo son una herencia familiar. La exclusi\u00f3n social se transmite de una generaci\u00f3n migratoria a la siguiente como rigurosamente han demostrado Telles y Ortiz. Y las pol\u00edticas de igualdad no han sido capaces de neutralizar este h\u00e1ndicap.<\/p>\n<p>En resumen, la integraci\u00f3n social de los inmigrantes m\u00e1s vulnerables ha resultado fallida, tanto en lo que respecta a los mayores como en lo que se refiere sus descendientes. A eso se a\u00f1ade, en esta d\u00e9cada de crisis, que las opiniones p\u00fablicas de los pa\u00edses que los han acogido vuelcan sobre los for\u00e1neos sus frustraciones laborales y culturales (aunque tengan otra ra\u00edz) y presionan para que se reduzcan los gastos en la integraci\u00f3n. Pero es ahora, en medio de la pandemia provocada por el Covid-19, cu\u00e1ndo m\u00e1s importancia adquiere esta inversi\u00f3n a largo plazo. El error est\u00e1 en creer que desenganchar a una parte de la sociedad no repercute en el resto.<\/p>\n<p><strong>Invertir en formaci\u00f3n y comprometer a los ciudadanos m\u00e1s despiertos<\/strong><\/p>\n<p>Otro hecho comprobado es que las migraciones van cambiando a lo largo de la historia tanto en sus motivaciones como en su perfil social. El notorio fracaso cosechado en la integraci\u00f3n de las generaciones \u201cinvitadas\u201d para la recuperaci\u00f3n en los treinta gloriosos, no tiene necesariamente que repetirse en las generaciones m\u00e1s recientes, incluidas las huidas por razones humanitarias. Si se analiza con cuidado todo lo hecho, se puede aprender de los errores que se han cometido. Vamos a reflexionar, para no tropezar en la misma piedra, acerca de los fundamentos tradicionales y las inquietudes actuales al respecto de la integraci\u00f3n\u00a0<strong>[<\/strong><strong>6]<\/strong>.<\/p>\n<p>Los tres pilares b\u00e1sicos de la integraci\u00f3n han sido el desempe\u00f1o en el\u00a0<em>mercado trabajo, el dominio del idioma y la educaci\u00f3n de los descendientes.<\/em>\u00a0En lo que respecta al desarrollo en el trabajo hay tres frentes que atender: el desclasamiento, la formaci\u00f3n continua y el reconocimiento de las competencias profesionales. En otras palabras, se trata de reducir la desviaci\u00f3n entre la titulaci\u00f3n del inmigrante y el empleo ocupado. Para ello hay que verificar cu\u00e1l es la formaci\u00f3n reglada del inmigrante y no presuponer que s\u00f3lo es apto para ocupar un empleo descualificado. Ignorar la instrucci\u00f3n formal o desvalorizarla por haberse alcanzado en otro pa\u00eds no s\u00f3lo es una p\u00e9sima decisi\u00f3n econ\u00f3mica, es, sobre todo, una discriminaci\u00f3n basada en un punible prejuicio cultural.<\/p>\n<p>Sucede, como antes se ha apuntado, que las \u00faltimas inmigraciones masivas que ha recibido la UE han estado integradas por huidos de las cat\u00e1strofes b\u00e9licas, de enquistadas violencias \u00e9tnicas o religiosas, y de frecuentes desastres ambientales. El caso es que estos huidos llegan con escasos t\u00edtulos educativos y un gran desconocimiento del idioma. Ante estos flujos humanitarios caben, en esencia, dos posiciones. La primera es la de, una vez cubierto un m\u00ednimo de acogida, abandonarlos a su suerte y que se busquen la vida. Esta v\u00eda conduce con frecuencia a la irregularidad. La segunda opci\u00f3n, la que ha tomado Alemania, es la de considerarlos una poblaci\u00f3n en la que hay que invertir recursos para su formaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica con el fin de aumentar y acelerar su inserci\u00f3n en el mercado de trabajo. Esta opci\u00f3n lleva aparejada el reconocimiento de sus competencias, as\u00ed como de su experiencia laboral real, aunque no dispongan de una titulaci\u00f3n formal que lo acredite.<\/p>\n<p>De modo que para achicar el espacio de la descualificaci\u00f3n y conectar la titulaci\u00f3n (o la experiencia) del migrante con los cambios del mercado de trabajo es preciso invertir en el aprendizaje del idioma y en la formaci\u00f3n continua. Por lo general, los for\u00e1neos, y m\u00e1s los reci\u00e9n llegados, tienen m\u00e1s necesidad de formarse que los nativos debido a que arrancan desde una posici\u00f3n m\u00e1s fr\u00e1gil y se enfrentan a m\u00e1s obst\u00e1culos en su promoci\u00f3n laboral. Sucede, como ya se ha dicho, que los empresarios desconf\u00edan de la calidad y contenidos de sus titulaciones obtenidas allende el pa\u00eds de acogida. Dos buenas iniciativas al respecto son la comprometer a las empresas en la evaluaci\u00f3n y la comprobaci\u00f3n pr\u00e1ctica de las destrezas profesionales; y la de implicar a los inmigrantes m\u00e1s exitosos en la formaci\u00f3n de los m\u00e1s recientes. En resumen, para vencer la desconfianza en las cualificaciones, y evitar en lo posible el desclasamiento, conviene invertir en formaci\u00f3n de los inmigrantes recientes e implicar a la sociedad civil.<\/p>\n<p>Y respecto a los que est\u00e1n decididos a emigrar es menester anticiparse proporcion\u00e1ndoles buena informaci\u00f3n sobre las ofertas de empleo y las condiciones de las mismas. As\u00ed como vincular la empresa, el puesto de trabajo y las competencias del candidato. En resumen, hay que dise\u00f1ar una estrategia de informaci\u00f3n y de coordinaci\u00f3n entre los agentes del mercado de trabajo en el pa\u00eds de destino y los decididos a emigrar en el pa\u00eds de origen.<\/p>\n<p><strong>Consideraciones sobre la inmigraci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p>En la comparaci\u00f3n con los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de la UE, Espa\u00f1a ha llegado con retraso a la transici\u00f3n migratoria. Hasta el final de los treinta gloriosos fue un pa\u00eds de emigraci\u00f3n con un saldo migratorio negativo. A mediados de los ochenta se inici\u00f3 el necesario viraje pol\u00edtico y psicol\u00f3gico para adecuarse a la inversi\u00f3n migratoria. La \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX estuvo dedicada a realizar probaturas y a dar algunos traspi\u00e9s en la gesti\u00f3n de las migraciones. Por fin, el primer decenio del siglo XXI nos despert\u00f3 s\u00fabitamente a la inmigraci\u00f3n \u201cinesperada\u201d convirti\u00e9ndonos en el segundo pa\u00eds de destino del mundo desarrollado.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de los noventa se probaron (y mezclaron) las regularizaciones y los cupos anuales de trabajadores inmigrantes. Las cuotas estaban destinadas a encauzar las necesidades de mano de obra y las legalizaciones masivas eran una medida reparadora del desajuste entre la ocupaci\u00f3n de los inmigrantes y su indocumentaci\u00f3n. Las regularizaciones sirven para zurcir los agujeros de la pol\u00edtica migratoria. En paralelo a los traspi\u00e9s en el \u00e1mbito de la gesti\u00f3n, se demostr\u00f3 la falta de adecuaci\u00f3n entre la Ley de extranjer\u00eda, el reglamento para su aplicaci\u00f3n, y la realidad migratoria.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, en nuestro debe como pa\u00eds de inmigraci\u00f3n est\u00e1 el hecho de la biso\u00f1ez. Es cierto que apenas sumamos tres d\u00e9cadas de experiencia como espacio fronterizo, pa\u00eds de paso y, al tiempo, de permanencia y arraigo. En cambio, en nuestro haber est\u00e1 el hecho de disponer de una intensa y dilatada experiencia an\u00edmica como sociedad emigrante. La cuesti\u00f3n ahora es determinar qu\u00e9 va a prevalecer en la orientaci\u00f3n de la pol\u00edtica migratoria, si la pertenencia al club de los ricos o la memoria del desarraigo.<\/p>\n<p><strong>Aumento de la movilidad e indicios de desconexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de los \u00faltimos treinta a\u00f1os hemos comprobado que las corrientes de inmigraci\u00f3n reaccionan, sobre todo, al clima econ\u00f3mico, pero tambi\u00e9n a la cercan\u00eda geogr\u00e1fica y cultural, a los v\u00ednculos hist\u00f3ricos y a las decisiones pol\u00edticas. Los flujos no responden a una sola causa ni son monocrom\u00e1ticos. Mandan las circunstancias que empujan a emigrar en el origen y no el encandilamiento que despierta Espa\u00f1a como un destino ansiado.<\/p>\n<p>Fue una circunstancia pol\u00edtica la que estimul\u00f3 a venir a los rumanos, y otra, de car\u00e1cter distinto, la que ha empujado a emigrar a los venezolanos en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. Una mayor\u00eda de la migraci\u00f3n latinoamericana ha respondido a los cambios de gobierno y a las consecuencias de las pol\u00edticas econ\u00f3micas adoptadas en los pa\u00edses de origen. Los v\u00ednculos hist\u00f3ricos y culturales ayudan a comprender otra parte de los flujos que recibimos. No hay un solo motivo que d\u00e9 cuenta de la afluencia de europeos de pa\u00edses m\u00e1s y menos desarrollados para venir a trabajar y a vivir.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la inmigraci\u00f3n hacia Espa\u00f1a ha transitado, en los treinta \u00faltimos a\u00f1os, entre el dominio de la corriente marroqu\u00ed, la intensa latinoamericanizaci\u00f3n que tuvo lugar durante el primer lustro del siglo XXI, y la cuantiosa inmigraci\u00f3n rumana en la segunda mitad de esa misma d\u00e9cada. La gran recesi\u00f3n econ\u00f3mica produjo una fuga migratoria, pero, a partir de 2014, los flujos latinoamericanos han vuelto a dominar la escena hasta el crack de la pandemia. Las redes de contactos siguen regulando una parte de los flujos extracomunitarios y la inmigraci\u00f3n en fr\u00e1giles embarcaciones no se detiene.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os m\u00e1s duros de la recesi\u00f3n econ\u00f3mica (2010-2014) el saldo migratorio con el exterior fue negativo, aunque nunca dejaron de llegar cientos de miles de inmigrantes. Las llegadas superaron las 300 anuales y las salidas alcanzaron, tambi\u00e9n como promedio, las 380.000. De modo que, durante la crisis financiera y laboral, la emigraci\u00f3n super\u00f3 a la inmigraci\u00f3n. A partir de 2014, el saldo migratorio anual de Espa\u00f1a con el exterior ha vuelto a ser crecientemente positivo. En efecto, en el a\u00f1o pre-Covid, hubo m\u00e1s de 700.000 llegadas y 300.000 salidas de modo que el saldo positivo super\u00f3 los 400.000 inmigrantes. El resumen de la \u00faltima d\u00e9cada nos deja un intenso tr\u00e1fico de entradas y salidas que vienen a confirmar que somos un pa\u00eds de inmigraci\u00f3n y tambi\u00e9n de cruce (CES, 2019).<\/p>\n<p>En otro orden de cosas, la reagrupaci\u00f3n de familiares durante esta d\u00e9cada y el brusco aumento de la inmigraci\u00f3n de perseguidos que se ha registrado en los tres \u00faltimos a\u00f1os (118.000 solicitantes de asilo s\u00f3lo en 2019) refuerzan la hip\u00f3tesis de la relativa desconexi\u00f3n entre la marcha de la econom\u00eda y los flujos internacionales que recibimos. Espa\u00f1a ha sido (por este orden) un pa\u00eds de inmigraci\u00f3n laboral, de instalaci\u00f3n de familias y ahora de huidos. Todo eso cuanto se pod\u00eda circular con algunas cortapisas, pero la pandemia ha cortado en seco la movilidad. As\u00ed que los flujos han ca\u00eddo a plomo y, como consecuencia de la imposibilidad de salir es previsible que aumente el stock de inmigrantes extranjeros y la irregularidad (Garz\u00f3n y Fern\u00e1ndez, 2020).<\/p>\n<p><strong>Pa\u00eds de instalaci\u00f3n, pero de integraci\u00f3n fr\u00e1gil<\/strong><\/p>\n<p>En 2019 la poblaci\u00f3n de Espa\u00f1a creci\u00f3, exclusivamente, debido a la instalaci\u00f3n de extranjeros. El saldo \u201cnatural\u201d (nacimientos menos defunciones) fue negativo (- 57.000 personas), pero el saldo \u201csocial\u201d con el exterior (inmigrantes menos emigrantes) fue altamente positivo (+ 444.000 personas extranjeras). El resultado es que aumenta el n\u00famero de habitantes debido a la inmigraci\u00f3n. Ese hecho es independiente de que se sea (o no) partidario del aumento de la poblaci\u00f3n (INE, junio de 2020).<\/p>\n<p>En n\u00fameros redondos el censo de empadronados extranjeros ronda los 4,7 millones, y el de inmigrantes supera los 6,5 millones. Por tanto, hay 2 millones de inmigrantes que ya han obtenido la nacionalidad espa\u00f1ola. Lo cierto es que, sea cual fuere la fuente estad\u00edstica que utilicemos, entre el 11% y el 14% de la poblaci\u00f3n de Espa\u00f1a tiene otras ra\u00edces. A su crecimiento anual se suma que sus or\u00edgenes son, cada a\u00f1o, m\u00e1s diversos. Estos dos datos, el aumento de la cantidad y su creciente heterogeneidad cultural avalan la necesidad de evaluar, revisar y reforzar las pol\u00edticas de integraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otras tres tendencias de fondo sostienen nuestra recomendaci\u00f3n. La primera es que se ampl\u00eda el abanico de motivos para venir a Espa\u00f1a. Como se ha repetido, las entradas laboralmente motivadas ya no lo explican todo, y ni siquiera son las m\u00e1s numerosas. Las residencias de larga duraci\u00f3n, los flujos de reagrupaci\u00f3n familiar y las llegadas por razones humanitarias han reducido el peso de los flujos directamente laborales. El segundo anclaje emp\u00edrico que refuerza la importancia de la pol\u00edtica de integraci\u00f3n es que el 85% de los extranjeros no comunitarios dispone ya de una autorizaci\u00f3n de residencia permanente. Es decir, que demuestra la voluntad de quedarse. Y, la tercera tendencia para impulsar la inclusi\u00f3n sociopol\u00edtica es que el stock de la poblaci\u00f3n naturalizada va en continuo aumento. En resumen, motivos m\u00e1s variados para venir a Espa\u00f1a y un peso incontestable y creciente de la permanencia y de la nacionalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La composici\u00f3n de la poblaci\u00f3n es favorable a la integraci\u00f3n dado el predominio europeo y latinoamericano. Esa distribuci\u00f3n acelerar\u00eda la tasa de absorci\u00f3n de Collier. Por un lado, est\u00e1 la mejora jur\u00eddica que se deriva de la condici\u00f3n de comunitario y, por el otro lado, el dominio del idioma y la f\u00e1cil naturalizaci\u00f3n que beneficia a los hispanoamericanos. Sin embargo, los fr\u00e1giles fundamentos de la econom\u00eda y del mercado de trabajo espa\u00f1ol, as\u00ed como la superficialidad del discurso p\u00fablico lastran nuestra capacidad de integraci\u00f3n. Es muy conocido que la pandemia ha cercenado las actividades de servicios y de ocupaciones no cualificadas en las que se emplea la mayor\u00eda de los trabajadores inmigrantes. No es necesario detenerse en ello. En cambio, el otro cabo de la ecuaci\u00f3n integradora, es decir, la ligereza del discurso p\u00fablico sobre los inmigrantes resulta menos analizado.<\/p>\n<p><strong>Un pa\u00eds de encrucijada migratoria<\/strong><\/p>\n<p>La superficialidad del discurso p\u00fablico al respecto de la inmigraci\u00f3n se deriva del hecho de vivir en una doble condici\u00f3n. Por un lado, somos una puerta de entrada para acceder al selecto club europeo, pero, al mismo tiempo, como sociedad, seguimos experimentando la emigraci\u00f3n. La conciencia de las elites pol\u00edticas se ha mostrado incapaz de integrar esa doble condici\u00f3n, y mucho menos de articular una explicaci\u00f3n hegem\u00f3nica al respecto de la integraci\u00f3n de los extracomunitarios.<\/p>\n<p>En efecto, por un lado, la sociedad espa\u00f1ola no solo tiene memoria, sino vive en un presente de emigraci\u00f3n. Durante el per\u00edodo de recesi\u00f3n que se inici\u00f3 en 2008, la salida de espa\u00f1oles (de nacimiento o naturalizados) fue un hecho muy publicitado. De esa experiencia tambi\u00e9n se deriva el escaso rechazo expl\u00edcito de los nativos hacia los inmigrantes. La actitud comprensiva hacia los for\u00e1neos era a\u00fan m\u00e1s encomiable en el contexto de un mercado laboral altamente precario. En resumen, sobre unos fundamentos materiales fr\u00e1giles se ha alzado una conciencia social emp\u00e1tica. De hecho, hasta la irrupci\u00f3n de Vox en las elecciones andaluzas de 2018, no se ha configurado de un modo airado y potente el racismo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En el otro platillo de la balanza ha pesado la presi\u00f3n europea y los recursos que se han arbitrado para ejercer el papel de guardi\u00e1n de la frontera. Esta encomienda ha llegado a ser una obsesi\u00f3n en el discurso pol\u00edtico sobre el control de los flujos y la inmigraci\u00f3n ilegal. Espa\u00f1a, ya se ha dicho, es un pa\u00eds de paso, pero tambi\u00e9n lo es de inmigraci\u00f3n y de emigraci\u00f3n. Vivimos una encrucijada migratoria. Los datos de stock y de flujos antes mencionados certifican que vienen personas for\u00e1neas con la intenci\u00f3n de quedarse, pero tambi\u00e9n dan cuenta del alto nivel circulatorio que se ha alcanzado.<\/p>\n<p>Si de verdad la sociedad y los sucesivos gobiernos hubieran tomado conciencia de ello, se trabajar\u00eda en la previsi\u00f3n y se invertir\u00eda en la integraci\u00f3n. Anticiparse a los flujos requiere disponer los medios para la acogida, arbitrar v\u00edas razonables para encauzar la inmigraci\u00f3n legal e incrementar los medios humanos y materiales para resolver con celeridad las solicitudes de asilo. Habr\u00eda que informar con continuidad a la OP e invertir recursos en el aprendizaje del idioma, en la formaci\u00f3n, en el reconocimiento de los t\u00edtulos y de la experiencia laboral y, desde luego, en la educaci\u00f3n de los hijos.<\/p>\n<p><strong>Coda final<\/strong><\/p>\n<p>Sostenemos que, en materia de desigualdades, y este es el caso, sobre todo de la inmigraci\u00f3n extracomunitaria, estamos ante una crisis que suma, no ante una ruptura con la direcci\u00f3n anterior. Una crisis que agudiza las tendencias, pero que, por ahora, no tiene la suficiente fuerza cultural para detenerlas y engendrar otras. A\u00f1adir\u00e9 que se trata de una crisis que llueve sobre mojado en lo que a la misantrop\u00eda de la pol\u00edtica migratoria se refiere.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Izquierdo Escribano (Gaceta Sindical, 11-1-21) &nbsp; Desde hace medio siglo son malos tiempos para los inmigrantes, y probablemente, sean a\u00fan peores los que vendr\u00e1n despu\u00e9s de la pandemia. 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