{"id":46858,"date":"2021-07-02T11:53:30","date_gmt":"2021-07-02T15:53:30","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=46858"},"modified":"2021-07-02T11:53:30","modified_gmt":"2021-07-02T15:53:30","slug":"biden-milagro-o-espejismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/07\/02\/biden-milagro-o-espejismo\/","title":{"rendered":"Biden: \u00bfmilagro o espejismo?"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Michel Husson (A l&#8217;encontre, 2-7-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se podr\u00eda hablar, como hace Ashley Smith, de un \u00abkeynesianismo imperialista\u00bb, que incluye otro aspecto: el de las cadenas de valor mundiales. La pandemia ha puesto de manifiesto la dependencia de Estados Unidos de las fuentes de suministro externas.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>La \u00abfenomenal recuperaci\u00f3n keynesiana\u00bb[1]\u00a0de Estados Unidos es impresionante. De hecho, hay tres planes de Biden, que representan una suma total de 6 billones de d\u00f3lares, es decir, m\u00e1s de una cuarta parte del PIB actual. Pero dicho as\u00ed puede resultar enga\u00f1oso; por ello debemos examinarla con m\u00e1s precisi\u00f3n. El primer polan (American Rescue Plan) es un plan de emergencia, es decir, una respuesta inmediata a la crisis pand\u00e9mica. Asciende a 1,9 billones de d\u00f3lares y ya se est\u00e1 aplicando. Su medida m\u00e1s significativa es la distribuci\u00f3n de cheques de 1.400 d\u00f3lares, una especie de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dinero_de_helic%C3%B3ptero\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>dinero helic\u00f3ptero<\/em><\/a>. Cierto, es una gran cantidad; mucho m\u00e1s que los planes similares en Europa.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la magnitud de la crisis, lo que explica este plan masivo son dos factores. En primer lugar, est\u00e1 el recuerdo de la crisis anterior. Como explica Chuck Schumer, l\u00edder de la mayor\u00eda dem\u00f3crata en el Senado: \u00abEn 2009 y 2010, intentamos trabajar con los republicanos, el programa final se qued\u00f3 corto y la recesi\u00f3n dur\u00f3 cinco a\u00f1os: la gente se amarg\u00f3 y perdimos las elecciones\u201d[2]. En segundo lugar, Donald Trump, con sus recortes de impuestos, ya puso en cuesti\u00f3n el dogma presupuestario, y ahora el plan de apoyo hace exactamente lo contrario de la pol\u00edtica de Trump. En efecto, el gasto est\u00e1 claramente dirigido a los menos afortunados. El dinero distribuido en forma de vales, prestaciones de desempleo y subsidios familiares deber\u00eda aumentar los ingresos del 60 % de los estadounidenses menos ricos en un 11 % de media, y en un 33 % para el 20 % m\u00e1s pobre[3]. Obviamente, el objetivo es recuperar una parte del electorado de Trump.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es si este giro se prolongar\u00e1. La respuesta es aparentemente positiva, ya que Biden, en su primer discurso ante el Congreso, present\u00f3 dos ambiciosos planes a medio plazo[4]. En primer lugar, est\u00e1 el \u00abPlan de Empleo Americano\u00bb, centrado en las infraestructuras y dotado de 2,3 billones de d\u00f3lares. Tambi\u00e9n est\u00e1 el Plan Familia Americano, que pretende mejorar la suerte de los m\u00e1s desfavorecidos, sobre todo en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n, por un importe total de 1,9 billones de d\u00f3lares. Un examen m\u00e1s detallado de estos planes[5]\u00a0permite comprender su l\u00f3gica, aunque, como veremos, est\u00e1n lejos de ser inamovibles.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/56461748_401.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-45089\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/56461748_401.jpg\" alt=\"\" width=\"1061\" height=\"597\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/56461748_401.jpg 700w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/56461748_401-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 1061px) 100vw, 1061px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Plan de Empleo Americano<\/strong><\/p>\n<p>El Plan de Empleo[6]\u00a0pretende, sobre todo, restaurar las infraestructuras: carreteras, puentes, transporte p\u00fablico, agua y electricidad; tambi\u00e9n incluye un componente social con m\u00e1s de 300.000 millones destinados a viviendas asequibles y a escuelas p\u00fablicas. El objetivo impl\u00edcito es restablecer o consolidar la supremac\u00eda tecnol\u00f3gica de Estados Unidos (especialmente frente a China) mediante el apoyo a la industria y la investigaci\u00f3n nacional. Esto queda muy claro en el discurso de Biden: se trata de crear \u00abmillones de buenos empleos\u00bb, \u00abreconstruir las infraestructuras de nuestro pa\u00eds\u00bb, pero tambi\u00e9n \u00abpermitir que Estados Unidos sea m\u00e1s competitivo que China (out-compete)\u00bb[7]. Est\u00e1 claro que el nombre del plan (Jobs plan) es un poco equ\u00edvoco: no contiene casi ninguna medida destinada a crear directamente puestos de trabajo en una l\u00f3gica de empleador estatal de \u00faltima instancia, como propone la izquierda del Partido Dem\u00f3crata. Por tanto, la creaci\u00f3n de empleo prevista ser\u00e1 s\u00f3lo el subproducto de la reactivaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><strong>Un New Deal verde y barato<\/strong><\/p>\n<p>Sin ser central, la lucha contra el calentamiento global est\u00e1 presente. Se da prioridad a los veh\u00edculos el\u00e9ctricos (174.000 millones), pero s\u00f3lo se dedican 46.000 millones a las energ\u00edas limpias: esto est\u00e1 muy lejos del Green New Deal apoyado por el ala izquierda del Partido Dem\u00f3crata. Muchos cr\u00edticos denuncian el plan de Biden como \u00ablamentablemente inadecuado\u00bb para la lucha contra el cambio clim\u00e1tico. El gasto en cambio clim\u00e1tico es notoriamente inferior a los 10 billones de d\u00f3lares en proyectos del\u00a0<em>Green New Deal<\/em>. Para Brett Hartl, del Centro para la Diversidad Biol\u00f3gica, el plan de infraestructuras favorece a la industria y \u00abdesaprovecha una de nuestras \u00faltimas oportunidades de hacer frente a la emergencia clim\u00e1tica\u2026 En lugar de un enfoque similar al del Plan Marshall para la transici\u00f3n a las energ\u00edas renovables, se limita a conceder subvenciones efectivas para la captura de carbono, y no adopta ninguna medida significativa para eliminar los combustibles f\u00f3siles\u00bb[8]. \u00abNo es ni mucho menos suficiente\u00bb, dice Alexandria Ocasio-Cortez[9], que se\u00f1ala que el plan de infraestructuras de 2,3 billones de d\u00f3lares se repartir\u00e1 en casi diez a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Plan de Familia americano<\/strong><\/p>\n<p>El segundo plan, dirigido a las familias, es en cierto modo el sustituto de un Estado social poco desarrollado en Estados Unidos. De los 1,9 billones, 800.000 millones corresponden a recortes fiscales o a la distribuci\u00f3n de vales para los hogares con bajos ingresos o en dificultades. Se destinan 500.000 millones de euros a la educaci\u00f3n en forma de becas y financiaci\u00f3n escolar. Pero, de nuevo, el gasto se reparte en 10 a\u00f1os, de 2022 a 2031, como muestra el siguiente gr\u00e1fico de\u00a0<em>Oxford Economics<\/em>.<\/p>\n<p>Este plan se basa en las medidas de emergencia adoptadas durante la pandemia. Se trata de una puesta al d\u00eda en materia de protecci\u00f3n social desde un punto de partida \u00abdesesperadamente bajo para los est\u00e1ndares de la OCDE\u00bb, como se\u00f1ala Susan Watkins: \u00aben proporci\u00f3n al PIB, el gasto social en Francia e Italia es aproximadamente un 50% m\u00e1s alto que en Estados Unidos. El gasto p\u00fablico en las familias americanas es apenas una cuarta parte de los niveles de Alemania, Francia y el Reino Unido\u00bb[10].<\/p>\n<p>Pero no apunta a un verdadero Estado social: \u00aben lugar de ampliar Medicare o implementar una opci\u00f3n de seguro de salud p\u00fablica, se entregar\u00e1n decenas de miles de millones de d\u00f3lares a las compa\u00f1\u00edas de seguros de salud, reforzando un sistema de atenci\u00f3n m\u00e9dica con fines de lucro que sigue causando tanto dolor y sufrimiento\u00bb[11].<\/p>\n<p><strong>El clamor de los ricos<\/strong><\/p>\n<p>Estos tres planes se encuentran inmediatamente con una triple oposici\u00f3n: por supuesto, los republicanos (especialmente en el Senado, donde la mayor\u00eda dem\u00f3crata se mantiene gracias al voto de calidad de la vicepresidenta Kamala Harris); los economistas ortodoxos; y los multimillonarios. En resumen, los planes de Biden ser\u00edan como tirar el dinero por el desag\u00fce, llevar\u00edan directamente a la inflaci\u00f3n y se financiar\u00edan en parte con subidas de impuestos, tanto a los m\u00e1s ricos como a los beneficios empresariales.<\/p>\n<p>Los senadores republicanos est\u00e1n librando una guerra de trincheras con m\u00faltiples giros descrita en detalle por Romaric Godin[12]. Pero no son los \u00fanicos: los dem\u00f3cratas del ala derecha del partido intentan suavizar lo que consideran un giro demasiado radical y buscan acuerdos con los republicanos en el Senado. En cuanto a la clase dirigente (la que financi\u00f3 en parte la campa\u00f1a de Biden), ve con muy malos ojos su pol\u00edtica fiscal. Han olvidado las tranquilizadoras palabras de Biden a sus donantes durante su campa\u00f1a: \u00abNo queremos demonizar a los que han ganado dinero (\u2026) Nadie va a ver cambiar su nivel de vida. Nada cambiar\u00eda fundamentalmente\u201d[13].<\/p>\n<p>El programa inicial de Biden se dirig\u00eda claramente al 1,5% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n con ingresos superiores a 400.000 d\u00f3lares, cuyos ingresos se reducir\u00edan en un 17,7% seg\u00fan un estudio de la Universidad de Pensilvania[14]. Casi el 80% de los ingresos fiscales adicionales proceder\u00edan del 1% m\u00e1s rico. Siendo el proyecto reducir las enormes desigualdades frente al impuesto, el plan Biden preve\u00eda tambi\u00e9n 80 mil millones para reforzar la administraci\u00f3n fiscal (IRS, Internal Revenue Service)[15]. La Agencia Tributaria se ha visto progresivamente privada de medios para actuar contra la evasi\u00f3n fiscal. Seg\u00fan un informe oficial[16], la agencia hab\u00eda perdido el 20% de su presupuesto y personal. Las inspecciones fiscales han disminuido un 46% en el caso de los particulares y un 37% en el de las empresas.<\/p>\n<p>El resultado es una p\u00e9rdida considerable de recursos: seg\u00fan Gabriel Zucman y sus coautores[17], la infradeclaraci\u00f3n del 1% m\u00e1s rico supera el 20% de sus ingresos. Otro estudio[18]\u00a0estim\u00f3 la p\u00e9rdida de recursos debida a la evasi\u00f3n fiscal en 630.000 millones de d\u00f3lares, es decir, el 15% del total. Si no se modifica la legislaci\u00f3n, la p\u00e9rdida ser\u00eda de 7,5 billones de d\u00f3lares entre 2020 y 2029. Uno de los autores de este estudio no es otro que Lawrence Summers, ex presidente del Consejo Econ\u00f3mico Nacional de Obama. Aunque critica el tama\u00f1o del paquete de est\u00edmulo, al menos respalda esta parte del plan de Biden, que seg\u00fan \u00e9l podr\u00eda aportar un bill\u00f3n de d\u00f3lares m\u00e1s en impuestos durante los pr\u00f3ximos 10 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es cierto que el tipo del impuesto sobre la renta iba a pasar del 21% al 28%, pero seguir\u00eda estando por debajo del 35% vigente antes de Trump. Aun as\u00ed, eso fue suficiente para financiar m\u00e1s de la mitad del plan (1.400.000 millones de d\u00f3lares de los 2.300.000 millones). Biden tambi\u00e9n ten\u00eda previsto aumentar el tipo impositivo m\u00ednimo de las multinacionales del 10,5% al 21%, lo que habr\u00eda permitido recaudar 800.000 millones de d\u00f3lares[19].<\/p>\n<p>Veremos que estas medidas ya han sido puestas en duda. Pero su alcance era en cualquier caso bastante limitado, lo que impl\u00edcitmente permite ilustrar el alcance de las desigualdades fiscales. Esto es lo que muestra el\u00a0<em>New York Times<\/em>[20], que utiliz\u00f3 los datos de Gabriel Zucman para evaluar lo que suceder\u00eda si se aplicaran las medidas fiscales de Biden. El resultado es que el tipo impositivo general para los m\u00e1s ricos apenas volver\u00eda al nivel de los a\u00f1os 90 y se mantendr\u00eda muy por debajo de los a\u00f1os anteriores a Reagan (v\u00e9ase el gr\u00e1fico siguiente). Esto no impide que varios representantes empresariales denuncien esta reforma como \u00abescandalosa\u00bb, \u00abarcaica\u00bb o \u00abinjusta\u00bb. Pero al hacerlo, \u00abno hacen m\u00e1s que expresar su gusto por los tipos impositivos bajos\u00bb, concluye el art\u00edculo del\u00a0<em>New York Times<\/em>.<\/p>\n<p><strong>El retroceso del salario m\u00ednimo<\/strong><\/p>\n<p>Biden se hab\u00eda comprometido a aumentar el salario m\u00ednimo federal de 7,25 d\u00f3lares la hora a 15 d\u00f3lares, pero ya se ha echado atr\u00e1s en esa medida que, en el mejor de los casos, se ha retrasado hasta 2025. Sin embargo, elevar el salario m\u00ednimo a 15 d\u00f3lares beneficiar\u00eda a un tercio de los trabajadores, ya que esa es la proporci\u00f3n de los que reciben salarios inferiores a ese umbral: 48 millones de los 144 millones de empleados. Estos trabajadores coinciden en gran medida con la categor\u00eda de los llamados trabajadores\u00a0<em>esenciales<\/em>, para los que dos investigadores han propuesto una tipolog\u00eda[21]. Constatan que de estos 144 millones de empleos, 90 millones pertenecen a sectores definidos como esenciales, y que de ellos, 50 millones pueden calificarse de trabajadores de primera l\u00ednea. Otro estudio complementario[22]\u00a0establece que casi la mitad de ellos est\u00e1n empleados en sectores donde el salario medio es inferior a 15 d\u00f3lares por hora. Los autores concluyen que \u00abmerecen llegar a los 15 d\u00f3lares\u00bb, pero tendr\u00e1n que esperar a d\u00edas mejores.<\/p>\n<p><strong>El espectro de la inflaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los ortodoxos plantean la amenaza de la inflaci\u00f3n. Utilizan un fen\u00f3meno coyuntural, a saber, la subida de ciertos precios (materias primas, bienes intermedios, gastos de env\u00edo, etc.), que refleja sobre todo la escasez transitoria asociada a una recuperaci\u00f3n desordenada. Joseph Stiglitz lo deja muy claro: \u00abLa actual presi\u00f3n inflacionista es en gran medida el resultado de los cuellos de botella de la oferta a corto plazo, que son inevitables cuando se reinicia una econom\u00eda temporalmente paralizada. No hay escasez en la capacidad mundial para la fabricaci\u00f3n de autom\u00f3viles o semiconductores; s\u00f3lo que cuando todos los coches nuevos utilizan semiconductores, y la demanda de autom\u00f3viles se hunde en la incertidumbre (como ocurri\u00f3 durante la pandemia), entonces la producci\u00f3n de semiconductores se ve necesariamente limitada\u00bb[23]. De hecho, se observa que \u00ablas empresas est\u00e1n utilizando la escasez de suministros como excusa para subir los precios y probar los mercados, con el fin de compensar las p\u00e9rdidas de 2020 y la ca\u00edda de los precios durante la pandemia\u201d[24].<\/p>\n<p><strong>Salarios y beneficios<\/strong><\/p>\n<p>En cualquier caso, la ofensiva es m\u00e1s amplia. Cuando los economistas ortodoxos anuncian que Biden, al hacer que la econom\u00eda se\u00a0<em>recaliente<\/em>, desencadenar\u00e1 un proceso inflacionario duradero, hay que traducir su argumento como sigue: es la inflaci\u00f3n salarial la que representa el verdadero peligro.<\/p>\n<p>De momento, el tema s\u00f3lo se aborda de pasada, con el cl\u00e1sico argumento de que los subsidios al desempleo animar\u00edan a quienes los reciben a no volver al mercado laboral. Que en este clima de incertidumbre algunos desempleados opten por esperar y ver es, despu\u00e9s de todo, posible. Pero hay que contextualizar las cl\u00e1sicas quejas de los empresarios que tienen problemas para contratar. El\u00a0<em>Washington Post<\/em>\u00a0ha encontrado una forma inteligente de sortear la escasez de trabajadores: subir los salarios a 15 d\u00f3lares por hora o m\u00e1s[25]. Varios empresarios que se enfrentaban a una crisis de contrataci\u00f3n probaron este\u00a0<em>experimento natural<\/em>\u00a0(como dicen los economistas) y, milagrosamente, los solicitantes llegaron a raudales. Gina Schaefer, que dirige una red de ferreter\u00edas, se indigna: \u00abNadie dice que la econom\u00eda se vaya a hundir cuando los abogados ganan 300.000 d\u00f3lares. S\u00f3lo se oye hablar de los bajos salarios. Y creo que desde una perspectiva social, es realmente insultante\u00bb.<\/p>\n<p>Si se profundiza un poco m\u00e1s, se puede ver que la pandemia ha tenido el efecto parad\u00f3jico de cambiar el equilibrio de poder entre el capital y el trabajo. As\u00ed, el\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0puede anunciar que \u00ablos trabajadores est\u00e1n ganando terreno a los empresarios ante nuestros ojos\u00bb[26]. Se basa en datos de encuestas que tratan de medir el salario m\u00ednimo que exigen los trabajadores para aceptar un empleo. El siguiente gr\u00e1fico[27] muestra la evoluci\u00f3n de lo que los economistas llaman\u00a0<em>salario de reserva<\/em>. Se puede observar que, tras una peque\u00f1a ca\u00edda en marzo de 2020, la curva tiende al alza. Para los trabajadores sin t\u00edtulo universitario, el aumento es del 19% entre noviembre de 2019 y marzo de 2021. Otra encuesta[28]\u00a0tambi\u00e9n muestra que los empleadores tienen dificultades para retener a sus empleados: este es el caso en abril de 2021 para el 49% de las empresas que emplean principalmente a trabajadores de cuello blanco y azul, en comparaci\u00f3n con el 30% antes de la pandemia.<\/p>\n<p>Por supuesto, puede tratarse de desajustes transitorios que desaparecer\u00e1n cuando la econom\u00eda vuelva a la normalidad. Pero desde el punto de vista de los capitalistas, la medida de la normalidad es la rentabilidad de su capital. Y las cosas no pintan bien. Si observamos la evoluci\u00f3n de la participaci\u00f3n de los beneficios en el valor a\u00f1adido (v\u00e9ase el gr\u00e1fico siguiente), vemos que se hab\u00eda recuperado bastante bien despu\u00e9s de la crisis abierta en 2008, y luego se estabiliz\u00f3. Pero a partir de 2014, el descenso es notable, hasta el desplome en 2020. Los rescates y los despidos en seco provocaron el zigzag del \u00faltimo per\u00edodo. Pero est\u00e1 claro que cualquier revalorizaci\u00f3n de los salarios, empezando por el salario m\u00ednimo, pondr\u00eda en peligro el desarrollo de la rentabilidad de las empresas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfKeynesianismo imperialista?<\/strong><\/p>\n<p>La reactivaci\u00f3n de la actividad en Estados Unidos beneficiar\u00e1 al resto del mundo al abrir oportunidades. Pero al mismo tiempo, el crecimiento de las importaciones ampliar\u00e1 el d\u00e9ficit comercial de Estados Unidos. Este ya ha aumentado, como ilustra el gr\u00e1fico siguiente: en el primer trimestre de 2021, la cuenta corriente registr\u00f3 un d\u00e9ficit de 844.000 millones de d\u00f3lares (3,8% del PIB), mientras que la media de la d\u00e9cada anterior a la pandemia era de unos 400.000 millones (2,2% del PIB).<\/p>\n<p>Se trata de una caracter\u00edstica t\u00edpica de la econom\u00eda estadounidense: el d\u00e9ficit comercial estructural. Este d\u00e9ficit se financia con la entrada de capital del resto del mundo, principalmente de la zona euro y de los pa\u00edses emergentes a excepci\u00f3n de China. Por tanto, Patrick Artus tiene raz\u00f3n al hablar de una \u00abestrategia ego\u00edsta\u00bb[29]\u00a0y al se\u00f1alar una cuesti\u00f3n raramente planteada. Su esquema es el siguiente: \u00abapoyo antic\u00edclico y estructural a la econom\u00eda estadounidense financiado por entradas de capital facilitadas por la (modesta) subida de los tipos de inter\u00e9s a largo plazo\u00bb. Por lo tanto, es el ahorro del resto del mundo el que financiar\u00e1 el apoyo al crecimiento estadounidense. Y el proceso ya ha comenzado, como ilustra el gr\u00e1fico siguiente, que muestra que las compras de acciones han aumentado, hasta el 4% del PIB. La advertencia de Artus es clara: \u00abpor lo tanto, es importante entender que la recuperaci\u00f3n, a corto y largo plazo, del crecimiento de Estados Unidos se produce a expensas del crecimiento del resto del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda hablar, como hace Ashley Smith, de un \u00abkeynesianismo imperialista\u00bb[30], que incluye otro aspecto: el de las cadenas de valor mundiales. La pandemia ha puesto de manifiesto la dependencia de Estados Unidos de las fuentes de suministro externas, poniendo en peligro su seguridad definida en el sentido m\u00e1s amplio. El Gobierno encarg\u00f3 un informe sobre esta cuesti\u00f3n que acaba de hacerse p\u00fablico. Su t\u00edtulo es en s\u00ed mismo una agenda de trabajo: \u00abcrear cadenas de suministro resistentes, revitalizar la fabricaci\u00f3n estadounidense y fomentar un crecimiento de base amplia\u00bb[31].<\/p>\n<p>Basta con mirar la hoja de ruta[32]\u00a0de este informe para ver que el principal objetivo es China, que \u00aba trav\u00e9s de intervenciones fuera del mercado dirigidas por el Estado [y por tanto ileg\u00edtimas] ha captado grandes segmentos de las cadenas de valor de varios minerales y materiales cr\u00edticos necesarios para la seguridad nacional y econ\u00f3mica\u00bb. El objetivo es, por tanto, reducir esta dependencia, por ejemplo, invirtiendo en la extracci\u00f3n y el procesamiento de tierras raras \u00abfuera de China\u00bb. O bien: \u00abEstados Unidos debe trabajar con sus aliados y socios para diversificar las cadenas de suministro, alej\u00e1ndolas de las naciones hostiles (adversarias) y de las fuentes con normas medioambientales y laborales inaceptables\u00bb. En definitiva, se trata de desarrollar o reforzar los v\u00ednculos con socios aceptables, como Corea y Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>El informe tambi\u00e9n propone la formaci\u00f3n de un grupo de trabajo para \u00abidentificar sitios donde se puedan producir y procesar minerales cr\u00edticos en Estados Unidos\u00bb pero, por supuesto, \u00abcon los m\u00e1s altos est\u00e1ndares ambientales, laborales y de sostenibilidad\u00bb. Se colaborar\u00e1 con las \u00abnaciones tribales\u00bb y se consultar\u00e1 a las \u00abcomunidades afectadas\u00bb, pero estas cl\u00e1usulas tranquilizadoras no impiden estremecerse ante la perspectiva de futuros desastres ecol\u00f3gicos y sociales.<\/p>\n<p><strong>Espejismo y milagro<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda, el examen de la l\u00f3gica de los planes de Biden que acabamos de hacer es \u00fatil, pero el ejercicio es, tambi\u00e9n, enga\u00f1oso. Jack Rasmus tiene raz\u00f3n al se\u00f1alar que el dinero anunciado \u00abno tendr\u00e1 efecto en la econom\u00eda hasta 2022 o m\u00e1s tarde, si es que lo tiene\u00bb. Estas reservas en torno al plan se ven plenamente confirmadas por la reciente propuesta de Biden a los republicanos[33]. Abandonar\u00eda los planes de elevar el tipo del impuesto de sociedades al 28% y, en su lugar, fijar\u00eda un tipo impositivo m\u00ednimo del 15% para garantizar que todas las empresas paguen impuestos. Es la misma tasa del 15% que Biden plante\u00f3 en la cumbre del G7, una\u00a0<em>coincidencia<\/em>\u00a0que no ha sido suficientemente destacada. A cambio, los republicanos tendr\u00edan que aceptar destinar al menos un bill\u00f3n de d\u00f3lares a nuevos gastos en infraestructuras, o quiz\u00e1s 1,7 billones, cuando, recordemos, el Plan de Empleo era de 2,3 billones.<\/p>\n<p>As\u00ed que David Sirota y sus coautores ten\u00edan raz\u00f3n al burlarse de los ricos, que pueden estar dispuestos a aceptar dinero para los pobres, siempre que \u00abno paguen m\u00e1s impuestos, no tengan que pagar salarios m\u00e1s justos a sus trabajadores y no se vean obligados a pagar m\u00e1s por las entregas en DoorDash\u00bb (una plataforma).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la brecha entre los anuncios bomba de Biden y su aplicaci\u00f3n ya ha empezado a ampliarse. Ahoara bie, probablemente sea demasiado pronto para concluir que todo es pura palabrer\u00eda. Se ha producido una bifurcaci\u00f3n ideol\u00f3gica cuya huella en el contexto social y pol\u00edtico no se borrar\u00e1 de la noche a la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>De este r\u00e1pido examen, quiz\u00e1 debamos quedarnos con la idea de que el proyecto de Biden es sobre todo reafirmar la supremac\u00eda de Estados Unidos frente a China. Esto significa rearmar la industria nacional y reforzar el control sobre los proveedores, todo ello financiado por el\u00a0<em>privilegio exorbitante<\/em>\u00a0del d\u00f3lar. Lo que equivale a que la misma pol\u00edtica no es posible para una Uni\u00f3n Europea profundamente dividida. Por cierto, esto afecta a un punto ciego de la famosa\u00a0<em>teor\u00eda monetaria moderna<\/em>\u00a0que promulga que no hay l\u00edmite para el d\u00e9ficit ya que basta con emitir dinero. Salvo que, tambi\u00e9n hace falta, al parecer, atraer capitales.<\/p>\n<p>Por el momento, \u00abnada ha cambiado fundamentalmente en la din\u00e1mica de poder entre trabajadores y empresarios\u00bb, como se\u00f1alan David Sirota y sus coautores. Desde este punto de vista, el criterio es, sin duda, el destino del\u00a0<em>Plan Familia<\/em>, que podr\u00eda modificar la distribuci\u00f3n de la renta y establecer un equilibrio de poder diferente. En cualquier caso, la aplicaci\u00f3n efectiva de la pol\u00edtica anunciada por Biden requerir\u00e1 un enfrentamiento con las clases dominantes, y es dudoso que pueda o quiera imponer\u00a0<em>compromisos<\/em>\u00a0que les resulten demasiado desfavorables. Pero tambi\u00e9n ha despertado aspiraciones que pueden ser m\u00e1s duraderas que sus promesas.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1]\u00a0Olivier Passet, \u00abLa relance keyn\u00e9sienne ph\u00e9nom\u00e9nale des Etats-Unis\u00bb, Xerfi, 8\/02\/2021.<\/p>\n<p>[2]\u00a0Citado por Jeff Stein, \u00abBiden\u2019s $1.9 trillion relief plan reflects seismic shifts in U.S. politics\u00bb,\u00a0<em>The Washington Post<\/em>, 7\/03\/2021.<\/p>\n<p>[3]\u00a0Steve Wamhoff, \u00abEstimates of Cash Payment and Tax Credit Provisions in American Rescue Plan\u00bb, Institute on Taxation and Economic Policy, 7\/03\/2021s.<\/p>\n<p>[4]\u00a0Joe Biden, \u00abFirst Address to Congress\u00bb,\u00a0<em>CNN<\/em>, 28\/04\/2021. V\u00e9ase tambi\u00e9n, \u00abBiden\u2019s big 3: What the president said about his American Rescue, Jobs and Families Plans\u00bb,\u00a0<em>Spectrum News<\/em>, 28\/04\/2021 .<\/p>\n<p>[5]\u00a0V\u00e9ase: \u00abBiden\u2019s $4 Trillion Economic Plan\u00bb,\u00a0<em>The New York Times<\/em>, 25\/05\/2021.<\/p>\n<p>[6]\u00a0Casa Blanca, \u00abThe American Jobs Plan\u00bb, hoja informativa, 31\/03\/2021.<\/p>\n<p>[7]\u00a0Joe Biden, \u00abFirst Address to Congress\u00bb, citado anteriormente.<\/p>\n<p>[8]\u00a0Citado en Jake Johnson, \u00abCritics Warn Biden Infrastructure Plan \u2018Falls Woefully Short\u2019 on Climate Crisis\u00bb,\u00a0<em>Common dreams<\/em>, 31\/03\/2021.<\/p>\n<p>[9]\u00a0Kenny Stancil, \u00abOcasio-Cortez Says Biden Infrastructure Plan \u2018Needs To Be Way Bigger&#8217;\u00bb,\u00a0<em>Common dreams<\/em>, 31\/03\/2021.<\/p>\n<p>[10]\u00a0Susan Watkins, \u00abParadigm shifts. Programas de recuperaci\u00f3n de Estados Unidos y la UE\u00bb,\u00a0<em>New Left Review<\/em>\u00a0n\u00ba 128, marzo-abril de 2021.<\/p>\n<p>[11]\u00a0David Sirota, Julia Rock y Andrew P\u00e9rez, \u00abThe American Rescue Plan\u2019s Money Cannon Is Great, But Not Enough\u00bb,\u00a0<em>dailyposter<\/em>, 11\/03\/2021wq.<\/p>\n<p>[12]\u00a0Romaric Godin, \u00abQue reste-t-il des ambitions \u00e9conomiques de Joe Biden?\u201d<em>\u00a0Mediapart<\/em>, 5\/06\/2021.<\/p>\n<p>[13]\u00a0Jennifer Epstein, \u00abBiden dice a los donantes de la \u00e9lite que no quiere \u2018demonizar\u2019 a los ricos\u00bb,\u00a0<em>Bloomberg<\/em>, 19\/06\/2019s.<\/p>\n<p>[14]\u00a0Modelo presupuestario de Penn Wharton, \u00abAn\u00e1lisis de la plataforma de Biden\u00bb, 28\/10\/2020.<\/p>\n<p>[15]\u00a0\u00abBiden Seeks $80 Billion to Beef Up I.R.S. Audits of High-Earners\u00bb,\u00a0<em>The New York Times<\/em>, 27\/04\/2021.<\/p>\n<p>[16]\u00a0Oficina Presupuestaria del Congreso, \u00abTrends in the Internal Revenue Service\u2019s Funding and Enforcement\u00bb, julio de 2020.<\/p>\n<p>[17]\u00a0John Guyton, Patrick Langetieg, Daniel Reck, Max Risch, Gabriel Zucman, \u00abTax evasion at the top of the income distribution: theory and evidence\u00bb,\u00a0<em>NBER<\/em>, marzo de 2021.<\/p>\n<p>[18]\u00a0Natasha Sarin y Lawrence H. Summers, \u00abShrinking the Tax Gap: Approaches and Revenue Potential\u00bb,\u00a0<em>taxnotes<\/em>, 18\/11\/2019.<\/p>\n<p>[19]\u00a0\u00abBiden\u2019s American Jobs Plan offers lots of fuel for growth\u00bb,\u00a0<em>Oxford Economics<\/em>, 8\/06\/2021.<\/p>\n<p>[20]\u00a0David Leonhardt, \u00abBiden\u2019s Modest Tax Plan\u00bb,\u00a0<em>The New York Times<\/em>, 4\/05\/2021.<\/p>\n<p>[21]\u00a0Adie Tomer, Joseph W. Kane, \u00abTo protect frontline workers during and after COVID-19, we must define who they are\u00bb,\u00a0<em>Brookings<\/em>, 10\/06\/2020.<\/p>\n<p>[22]\u00a0Molly Kinder y Laura Stateler, \u00bb Essential workers comprise about half of all workers in low-paid occupations. They deserve a $15 minimum wage\u00bb,\u00a0<em>Brookings<\/em>, 5\/02\/2021.<\/p>\n<p>[23]\u00a0Joseph E. Stiglitz, \u00abThe false trail of inflation\u00bb,\u00a0<em>Project Syndicate<\/em>, 7\/06\/2021.<\/p>\n<p>[24]\u00a0Jack Rasmus, \u00abInflation Myths &amp; the US Economic Rebound 2021\u00bb, 12\/05\/2021.<\/p>\n<p>[25]\u00a0\u00abThese businesses found a way around the worker shortage\u00bb,\u00a0<em>Washington Post<\/em>, 10\/06\/2021.<\/p>\n<p>[26]\u00a0Neil Irwin, \u00abWorkers Are Gaining Leverage Over Employers Right Before Our Eyes\u00bb,\u00a0<em>The New York Times<\/em>, 5\/06\/2021.<\/p>\n<p>[27]\u00a0En miles de d\u00f3lares al a\u00f1o. Fuente: Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Centro de Datos Microecon\u00f3micos.<\/p>\n<p>[28]\u00a0The Conference Board, \u00abThe Reimagined Workplace a Year Later\u00bb, mayo de 2021.<\/p>\n<p>[29]\u00a0Patrick Artus, \u00abA Completely Selfish U.S. Strategy\u00bb, 26\/05\/2021.<\/p>\n<p>[30]\u00a0Ashley Smith, \u00abImperialist Keynesianism\u00bb,\u00a0<em>Tempest<\/em>, 18\/05\/2021.<\/p>\n<p>[31]\u00a0Casa Blanca, \u00abBuilding Resilient Supply Chains, Revitalizing American Manufacturing, and Fostering Broad-Based Growth\u00bb, junio de 2021.<\/p>\n<p>[32]\u00a0Casa Blanca, \u00abBiden-Harris Administration Announces Supply Chain Disruptions Task Force to Address ShortTerm Supply Chain Discontinuities\u00bb, 8\/06\/2021.<\/p>\n<p>[33]\u00a0Jarrett Renshaw, David Shepardson, \u00bb Biden proposes 15% corporate minimum tax to win Republican backing of infrastructure plan\u00bb\u00a0<em>Reuters<\/em>, 4\/06\/2021.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Michel Husson (A l&#8217;encontre, 2-7-21) &nbsp; Se podr\u00eda hablar, como hace Ashley Smith, de un \u00abkeynesianismo imperialista\u00bb, que incluye otro aspecto: el de las cadenas de valor mundiales. 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