{"id":47303,"date":"2021-07-28T12:45:07","date_gmt":"2021-07-28T16:45:07","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=47303"},"modified":"2021-07-28T12:45:07","modified_gmt":"2021-07-28T16:45:07","slug":"hugo-ugo-chavez-no-voy-a-traicionar-mis-origenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/07\/28\/hugo-ugo-chavez-no-voy-a-traicionar-mis-origenes\/","title":{"rendered":"Hugo UGO Ch\u00e1vez: \"No voy a traicionar mis or\u00edgenes\""},"content":{"rendered":"<p>Misi\u00f3n Verdad (28-7-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del Comandante Hugo Ch\u00e1vez podr\u00edamos escribir una hagiograf\u00eda o quiz\u00e1s un anecdotario de las batallas que dio y venci\u00f3 a trav\u00e9s de los a\u00f1os, tareas que vienen a cuento en una fecha tan celebrada por millones de venezolanos como lo es el natalicio del l\u00edder hist\u00f3rico de la Revoluci\u00f3n Bolivariana.<\/p>\n<p>Pero decidimos rastrear\u00a0aquellos a\u00f1os de infancia que tan importantes fueron para su formaci\u00f3n y posterior sino en la historia reciente, para reproducirlos en esta tribuna como homenaje no solo a \u00e9l, sino a los or\u00edgenes que forjaron su car\u00e1cter y, por ende, la naturaleza del chavismo.<\/p>\n<p>Los fragmentos aqu\u00ed republicados forman parte del libro\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/chavez-nuestro_rosa-miriam-elizalde_luis-baez.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Ch\u00e1vez nuestro<\/em><\/a>, de los cubanos Rosa Miriam Elizalde y Luis B\u00e1ez, quienes entrevistaron a familiares, amigos y compa\u00f1eros del Comandante para dar una perspectiva \u00edntima, pero que la sobrepasa, de su figura y todo lo que representa para Venezuela.<\/p>\n<p>Los testimonios presentados son los de Flor Figueredo,\u00a0Joaquina Far\u00edas y Mar\u00eda Gil de Ch\u00e1vez, primero,\u00a0y de Hugo Ch\u00e1vez, despu\u00e9s, conectados por el dato cultural que representa los or\u00edgenes nunca traicionados por el ara\u00f1ero de Sabaneta.<\/p>\n<hr \/>\n<h3>ARA\u00d1AS Y LOCHAS<\/h3>\n<p><em>La familia Figueredo era amiga de los Ch\u00e1vez Fr\u00edas desde antes del casamiento de Elena y Hugo de los Reyes. Eso dice Rosa Figueredo sentada en su taburete. No escucha bien a los periodistas \u2013\"mal de o\u00eddos\", asegura\u2013, pero logra captar que la conversaci\u00f3n gira en torno a los Ch\u00e1vez Fr\u00edas: \"S\u00ed, Rosa In\u00e9s era mi amiga, y tambi\u00e9n conoc\u00ed a su mam\u00e1, Rosa Ch\u00e1vez\", y un largo par\u00e9ntesis de silencio se abre mientras toman cuerpo en su mente im\u00e1genes de por lo menos medio siglo atr\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Flor Figueredo, hija de Rosa y contempor\u00e1nea de Hugo, recuerda perfectamente que \u00e9l siempre llevaba en su\u00a0morralito, protegidas dentro de un frasco caramelero, las \u201cara\u00f1as de lechosa\u201d que preparaba la abuela de los Ch\u00e1vez. Flor nos cuenta:<\/em><\/p>\n<p>Rosa In\u00e9s le dec\u00eda al ni\u00f1o: \"Mire, Huguito, si usted vende ocho ara\u00f1as, son ocho lochas las que tiene que traer. Recuerde que un bol\u00edvar tiene un real, un medio y dos lochas\". \u00c9l llevaba los dulces para el colegio y los vend\u00eda al terminar las clases. Un d\u00eda dos muchachitas, hijas de don Juli\u00e1n Colmenares, un se\u00f1or que ten\u00eda un taller, le comieron las ara\u00f1as a Hugo.<\/p>\n<p>Casi lo estoy viendo: ten\u00eda unos diez a\u00f1os, y lloraba por esa calle, pensando en lo que le iba a decir la abuela. Lo que m\u00e1s le dol\u00eda era la pena que le iba a causar. Ella era buena y dulce, con un car\u00e1cter as\u00ed como el de Ad\u00e1n. Cuando lo vio llegar, Rosa In\u00e9s le dijo: \"Pero, hijo, \u00bfd\u00f3nde estaba usted cuando le comieron esas ara\u00f1as?\".<\/p>\n<p>A veces me vienen esos recuerdos, y tal parece que una lo tiene delante. Como cuando lo ve\u00eda llegar de la Madre Vieja, por donde pasaba antes el r\u00edo Bocon\u00f3. Con \u00e9l ven\u00edan F\u00e9lix, Andr\u00e9s Sequera, Laureano, Pancho Bastidas, Cigarr\u00f3n, Leoncio&#8230; cargados de varitas de ca\u00f1a bravas para construir los papagayos&#8230; Hugo era el l\u00edder de todos ellos. Ten\u00eda un car\u00e1cter fuerte y era incansable. \u00c9l se pon\u00eda a jugar al b\u00e9isbol ah\u00ed en la calle. Le dec\u00edan \"el Zurdito de Oro\" y \"el L\u00e1tigo Zurdo\", aludiendo a \"L\u00e1tigo Ch\u00e1vez\", que era el \u00eddolo de todos ellos.<\/p>\n<p>Una, que lo vio tan peque\u00f1o, se dice: \u00a1qui\u00e9n se iba a imaginar! \u00a1Mire, usted, a d\u00f3nde lleg\u00f3 Huguito! Ese muchacho que una vio nacer, que era pobre como todos nosotros, que nada ten\u00eda, y ahora est\u00e1 defendi\u00e9ndonos. Era para que en este pueblo, donde yo he visto puro pobre pobre, no hubiera ni adecos ni copeyanos, sino puro chavista, pues<\/p>\n<h3>ALPARGATAS<\/h3>\n<p><em>A veces llamaban a Hugo por un apodo, \"el Coco\", porque lo pelaban bajito y ten\u00eda la cabeza clara, amarilla como\u00a0un coco. La hermana de do\u00f1a Elena, Joaquina Fr\u00edas, sonr\u00ede con el recuerdo:<\/em><\/p>\n<p>Rosa In\u00e9s, que Dios tenga en la gloria, guardaba en un guardapelos unas mechas de cuando Ad\u00e1n y Hugo eran ni\u00f1os. Era f\u00e1cil saber a qui\u00e9n pertenec\u00edan. Las mechitas de Hugo eran amarillitas. Nom\u00e1s pelo amarillo, pero enchurruscao pues, como buen bachaco.<\/p>\n<p><em>En una ocasi\u00f3n, Joaquina vio a Rosa deshecha en l\u00e1grimas&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Fue el primer d\u00eda que Hugo fue al colegio. No lo dejaron entrar. Llevaba unas alpargatitas viejas, las \u00fanicas que ten\u00eda. La abuela lloraba y lloraba porque no le alcanzaban los dineros para comprarle zapatos. Daba dolor ver a aquella mujer, tan fuerte con la vida, penar de aquel modo. No s\u00e9 c\u00f3mo hizo para comprar otras alpargatas y as\u00ed el chamo pudo volver al colegio. Sus padres ganaban unos 300 bol\u00edvares al mes. Muy poquito. Con eso ten\u00edan que alimentar a los cuatro hijos y ayudar a Rosa.<\/p>\n<h3>LOS DULCES DE MAR\u00cdA<\/h3>\n<p><em>Rosa In\u00e9s era descendiente de los indios del llano. Mar\u00eda Gil de Ch\u00e1vez, viuda de Jos\u00e9 Anastasio Ch\u00e1vez, la conoci\u00f3 muy bien.<\/em><\/p>\n<p>El padre de la se\u00f1ora era un coleador llanero, negro, que est\u00e1 enterra\u2019o en la sabana de Guanarito. Rosa era una india grande, de mucho respeto y buen ver. Se le muri\u00f3 el marido y nunca se volvi\u00f3 a casar. Desde que la conoc\u00ed, su vida fueron sus nietos.<\/p>\n<p><em>Los ni\u00f1os iban hasta la casa de Mar\u00eda, en Santa Rita, muy cerca de Sabaneta, y ella les preparaba lo mejor que ten\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo le gusta a ese muchacho la hallaca de pescado, la carne asada, la merengada de cambur y el dulce de lechosa! Todav\u00eda le sigo haciendo ese dulce, y se lo llevo a donde \u00e9l est\u00e9, cada vez que pasa por esta zona.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda sonr\u00ede porque logra recordarlo probando sus conservas de coco en todas sus variantes: la requemada, la\u00a0aturronada o de ladrillo, la melcochosa; y los dulces de durazno, de tamarindo y de calabaza. No hace mucho que le hizo a Hugo un dulce de lechosa, su preferido.<\/em><\/p>\n<p>Se lo llev\u00e9 cuando estuvo aqu\u00ed inaugurando La Tomatera, y le grit\u00e9: \"\u00a1Huguito!\", y \u00e9l me contest\u00f3: \"\u00a1Ah\u00ed est\u00e1 la abuela!\". Y yo con m\u00e1s gritos: \"Le traje su dulcecito, mi amor\". La gente me abri\u00f3 paso, y se lo entregu\u00e9.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l estaba en la c\u00e1rcel, hice muchas promesas y rec\u00e9 todas las noches a la Virgen de Coromoto pidi\u00e9ndole por \u00e9l. Cuando sali\u00f3 de Yare vino ac\u00e1, a mi casa. Antes le cocinaba m\u00e1s a menudo, pero ahora me duele no hacerle sus dulces. Sufro de una broma del coraz\u00f3n y por eso no he podido llev\u00e1rselos a Caracas. Pero se lo dije el otro d\u00eda: \"No se preocupe, mi\u2019jo. Cada vez que venga a Sabaneta o a Barinas, voy y le llevo su dulcecito\".<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 lo quiero tanto? Ah, \u00e9l da mucho amor y no tiene a menos a los pobres. Eso es algo que nosotros no olvidamos. A m\u00ed siempre, siempre me abraza, como cuando era un carajito, y hasta me pone las manos as\u00ed juntitas para pedirme la bendici\u00f3n.<\/p>\n<h3>RECUERDO DE SABANETA<\/h3>\n<p>Se me aguan los ojos cuando leo lo que ustedes han escrito de Sabaneta. Por ejemplo, eso que les dijo Flor Figueredo.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda nos dijo que cada vez que usted pasa por all\u00e1, ella lo busca para llevarle un dulce.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Ah!, Mar\u00eda Ch\u00e1vez, all\u00e1 en Santa Rita. \u00bfFueron a Santa Rita?<\/p>\n<p><em>S\u00ed.<\/em><\/p>\n<p>Nosotros \u00edbamos hasta en bicicleta. Est\u00e1 enferma del coraz\u00f3n la Mar\u00eda.<\/p>\n<p><em>Nos cont\u00f3 que padece de una \"broma\" en el coraz\u00f3n y que por eso ya no le puede traer dulces a Miraflores.<\/em><\/p>\n<p>Ella me lleva los dulces a dondequiera y se mete entre los soldados: \"D\u00e9jeme pasar, que yo soy la t\u00eda abuela\".<\/p>\n<p><em>Y Joaquina Fr\u00edas record\u00f3 que su abuela Rosa In\u00e9s llor\u00f3 desconsolada porque usted no ten\u00eda zapatos para ir a la escuela.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Ah!, las alpargatas viejitas que hicieron llorar a mi abuela\u2026 \u00bfRosa Figueredo est\u00e1 viejita, verdad? Ella era muy amiga de mi abuela. Abuela viv\u00eda en una esquina y Rosa Figueredo en la otra, a una cuadra, y eran m\u00e1s o menos de la misma edad. Mi abuela muri\u00f3 muy joven.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"media media-element-container media-article_floating\">\n<div id=\"file-2107\" class=\"file file-image file-image-jpeg\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"img-file\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"media-element img-responsive aligncenter\" src=\"https:\/\/misionverdad.com\/sites\/default\/files\/hugo%201965.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"902\" data-delta=\"2\" \/><\/div>\n<div class=\"img-meta\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Hugo Ch\u00e1vez en sexto grado, a\u00f1o 1965 <span class=\"photo-credit\">(Foto: Reuters)<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Qu\u00e9 sentimiento tan bonito recib\u00ed cuando le\u00ed lo que dijo Flor Figueredo. Ella era muy bella. Fue novia de un espa\u00f1ol, un canario, y yo la celaba. Flor se la pasaba en nuestra casa, porque era amiga de mi mam\u00e1. Recuerdo que un d\u00eda me toc\u00f3 dar un discurso en honor del primer obispo que nombraron en Barinas, monse\u00f1or Rafael \u00c1ngel Gonz\u00e1lez Ram\u00edrez. El obispo visit\u00f3 Sabaneta. Yo estaba en sexto grado y me designaron para decir unas palabras a trav\u00e9s de un microfonito. Flor Figueredo, tan linda, me dio un beso. Me sent\u00ed en las nubes. No se me olvida que me dijo: \"A Huguito le va a gustar dar discursos, mira qu\u00e9 bien lo hace\".<\/p>\n<h3>NO VOY A TRAICIONAR MIS OR\u00cdGENES<\/h3>\n<p>No voy a traicionar mi infancia de ni\u00f1o pobre de Sabaneta. Inmediatamente despu\u00e9s que enterramos a la abuela Rosa In\u00e9s, en enero de 1982, me fui para la casa de Ad\u00e1n y all\u00ed, en la noche, junto a una lamparita que \u00e9l ten\u00eda en su peque\u00f1o, estudio escrib\u00ed un poema dedicado a ella.<\/p>\n<p>Me sali\u00f3 de un tir\u00f3n. Fue una especie de juramento ante Rosa In\u00e9s, una memoria que es para m\u00ed sagrada:<\/p>\n<p class=\"graf--startsWithDoubleQuote\">Quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda,<\/p>\n<p>mi vieja querida,<\/p>\n<p>dirija mis pasos<\/p>\n<p>hacia tu recinto.<\/p>\n<p>Con los brazos en alto<\/p>\n<p>y con alborozo<\/p>\n<p>coloque en tu tumba<\/p>\n<p>una gran corona<\/p>\n<p>de verdes laureles.<\/p>\n<p>Ser\u00eda mi victoria,<\/p>\n<p>ser\u00eda tu victoria,<\/p>\n<p>y la de tu pueblo<\/p>\n<p>y la de tu historia.<\/p>\n<p>Y entonces,<\/p>\n<p>por la Madre Vieja<\/p>\n<p>volver\u00e1n las aguas<\/p>\n<p>del r\u00edo Bocon\u00f3,<\/p>\n<p>como en otros tiempos<\/p>\n<p>tus campos reg\u00f3,<\/p>\n<p>y por sus riberas<\/p>\n<p>se oir\u00e1 el canto alegre<\/p>\n<p>de tu cristofu\u00e9<\/p>\n<p>y el suave trinar<\/p>\n<p>de tus azulejos<\/p>\n<p>y la clara risa<\/p>\n<p>de tu loro viejo.<\/p>\n<p>Y entonces,<\/p>\n<p>en tu casa vieja<\/p>\n<p>tus blancas palomas<\/p>\n<p>el vuelo alzar\u00e1n.<\/p>\n<p>Y bajo el matapalo<\/p>\n<p>ladrar\u00e1 Guardi\u00e1n,<\/p>\n<p>y crecer\u00e1 el almendro<\/p>\n<p>junto al naranjal.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n el ciruelo<\/p>\n<p>junto al topochal<\/p>\n<p>y los mandarinos<\/p>\n<p>junto a tu pi\u00f1al<\/p>\n<p>y enrojecer\u00e1<\/p>\n<p>el semeruco<\/p>\n<p>junto a tu rosal<\/p>\n<p>y crecer\u00e1 la paja<\/p>\n<p>bajo tu maizal.<\/p>\n<p>Y entonces,<\/p>\n<p>la sonrisa alegre<\/p>\n<p>de tu rostro ausente,<\/p>\n<p>llenar\u00e1 de luces<\/p>\n<p>este llano caliente<\/p>\n<p>y un gran cabalgar<\/p>\n<p>saldr\u00e1 de repente.<\/p>\n<p>Y vendr\u00e1n los federales<\/p>\n<p>con Zamora al frente,<\/p>\n<p>y el catire P\u00e1ez<\/p>\n<p>con sus mil valientes,<\/p>\n<p>las guerrillas de Maisanta<\/p>\n<p>con toda su gente.<\/p>\n<p>O quiz\u00e1s nunca, mi vieja,<\/p>\n<p>llegue tanta dicha<\/p>\n<p>por este lugar.<\/p>\n<p>Y entonces,<\/p>\n<p>solamente entonces,<\/p>\n<p>al fin de mi vida,<\/p>\n<p>yo vendr\u00eda a buscarte,<\/p>\n<p>Mam\u00e1 Rosa m\u00eda,<\/p>\n<p>llegar\u00eda a la tumba<\/p>\n<p>y la regar\u00eda<\/p>\n<p>con sudor y sangre,<\/p>\n<p>y hallar\u00eda consuelo<\/p>\n<p>en tu amor de madre<\/p>\n<p>y te contar\u00eda<\/p>\n<p>de mis desenga\u00f1os<\/p>\n<p>entre los mortales.<\/p>\n<p>Entonces,<\/p>\n<p>abrir\u00edas tus brazos<\/p>\n<p>y me abrazar\u00edas<\/p>\n<p>cual tiempo de infante<\/p>\n<p>y me arrullar\u00edas<\/p>\n<p>con tu tierno canto<\/p>\n<p>y me llevar\u00edas<\/p>\n<p>por otros lugares<\/p>\n<p>a lanzar un grito<\/p>\n<p>que nunca se apague.<\/p>\n<p>Esos versos han sido y seguir\u00e1n siendo mi compromiso con ella y conmigo mismo. Al lado de Rosa In\u00e9s conoc\u00ed la humildad, la pobreza, el dolor, el no tener a veces para la comida; supe de las injusticias de este mundo. Aprend\u00ed con ella a trabajar y a cosechar. Conoc\u00ed la solidaridad: \"Huguito, vaya y ll\u00e9vele a do\u00f1a Rosa Figueredo esta hallaca, este poquito de dulce\". Me tocaba ir, en su nombre, repartiendo platicos a las amigas y a los amigos que no ten\u00edan nada, o casi nada, como nosotros. Y siempre ven\u00eda tambi\u00e9n de vuelta con otras cositas\u00a0que mandaban de all\u00e1: \"Ll\u00e9vele a do\u00f1a Rosa esto\". Y era un dulce o alguna otra cosita de comida, que si una mazamorra o un bollito de ma\u00edz. Yo aprend\u00ed con ella los principios y los valores del venezolano humilde, de los que nunca tuvieron nada y que constituyen el alma de mi pa\u00eds. Trat\u00e9 de decirle a Rosa In\u00e9s en ese poema que nunca voy a olvidar sus ense\u00f1anzas y que nunca traicionar\u00e9 nuestros or\u00edgenes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misi\u00f3n Verdad (28-7-21) &nbsp; Del Comandante Hugo Ch\u00e1vez podr\u00edamos escribir una hagiograf\u00eda o quiz\u00e1s un anecdotario de las batallas que dio y venci\u00f3 a trav\u00e9s de los a\u00f1os, tareas que vienen a cuento en una fecha tan celebrada por millones de venezolanos como lo es el natalicio del l\u00edder hist\u00f3rico de la Revoluci\u00f3n Bolivariana. 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