{"id":48001,"date":"2021-10-01T14:21:55","date_gmt":"2021-10-01T18:21:55","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48001"},"modified":"2021-10-01T14:21:55","modified_gmt":"2021-10-01T18:21:55","slug":"importancia-de-las-batallas-del-19-y-30-de-marzo-de-1844-en-la-consolidacion-de-la-independencia-de-la-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/10\/01\/importancia-de-las-batallas-del-19-y-30-de-marzo-de-1844-en-la-consolidacion-de-la-independencia-de-la-republica-dominicana\/","title":{"rendered":"Importancia de las Batallas del 19 y 30 de marzo de 1844 en la Consolidaci\u00f3n de la Independencia de la Rep\u00fablica Dominicana"},"content":{"rendered":"<p>El 27 de febrero de 1844 -al filo de la medianoche-, despu\u00e9s que Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella dispar\u00f3 el trabucazo en la Puerta de la Misericordia, el cual retumb\u00f3 en todos los rincones de la amurallada ciudad de Santo Domingo y en las afueras, los patriotas dominicanos se dirigieron a la arcada de la Puerta del Conde, donde el patricio Francisco del Rosario S\u00e1nchez procedi\u00f3 a izar la bandera tricolor. Con esta acci\u00f3n simb\u00f3lica se dej\u00f3 sellada formalmente la proclamaci\u00f3n de la Independencia Nacional y el establecimiento de la Rep\u00fablica Dominicana como naci\u00f3n libre y soberana, en presencia de Mella, Manuel Jimenes, Vicente Celestino Duarte, Tom\u00e1s Bobadilla y Briones, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Puello y m\u00e1s de un centenar de patriotas y ciudadanos identificados con la causa nacional.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de proclama la Independencia Nacional y dejar constituida la Rep\u00fablica Dominicana con una nueva perspectiva revolucionaria, se procedi\u00f3 a crear la Junta Gubernativa Provisional, presidida por el patricio Francisco del Rosario S\u00e1nchez e integrada por Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella, Manuel Jimenes, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Puello, Remigio del Castillo y Tom\u00e1s Bobadilla.<\/p>\n<p>El 28 de febrero fue el d\u00eda de m\u00e1s intensa y angustiosa agitaci\u00f3n para la Junta reci\u00e9n instalada, ya que el eco del trabucazo disparado por Mella no se hab\u00eda disipado a\u00fan entre los habitantes de la ciudad de Santo Domingo, lo que oblig\u00f3 a tomar medidas perentorias que garantizaran la permanencia y profundizaci\u00f3n del nuevo estado de cosas, como fueron: la conformaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n de las tropas dominicanas, para que, sin demora, salieran a contener la esperada incursi\u00f3n de tropas haitianas por diferentes puntos del territorio nacional; la organizaci\u00f3n del nuevo Gobierno de acuerdo con lo definido en la Manifestaci\u00f3n del 16 de Enero de 1844, as\u00ed como garantizar los pronunciamientos p\u00fablicos de los diferentes pueblos de la parte Este de la Isla de Santo Domingo en favor de la reci\u00e9n creada Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Las personas designadas por la Junta Gubernativa Provisional para garantizar los pronunciamientos de adhesi\u00f3n de los diferentes pueblos de la Rep\u00fablica Dominicana a la Independencia Nacional, fueron: Tom\u00e1s Bobadilla y Briones, quien fue enviado a Monte Plata, Bayaguana y Sabana Grande de Boy\u00e1; Manuel Jimenes al Sur; Remigio del Castillo al Este y Pedro Ram\u00f3n de Mena, al Cibao.<\/p>\n<p>Las heroicas poblaciones de San Crist\u00f3bal y Ban\u00ed se adelantaron a la misi\u00f3n de Manuel Jimenes, procediendo a proclamar su adhesi\u00f3n al nuevo orden revolucionario. Algo similar hicieron los pueblos de Monte Plata, Bayaguana y Sabana Grande de Boy\u00e1, quienes se adelantaron a la misi\u00f3n de Tom\u00e1s Bobadilla y se adhirieron a la reci\u00e9n proclamada Rep\u00fablica Dominicana. Igual actitud asumieron los distintos pueblos de la naciente Rep\u00fablica, con lo cual la causa independentista logr\u00f3 una aplastante victoria frente a las pretensiones del general Charles Rivi\u00e9re H\u00e9rard de mantener su dominio sobre la parte oriental de la Isla de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en San Crist\u00f3bal, ciudad involucrada desde hac\u00eda varios a\u00f1os en los trabajos revolucionarios, los oficiales Antonio Duverg\u00e9, Jos\u00e9 Esteban Roca y Juan \u00c1lvarez organizaban la contribuci\u00f3n de la Villa a la importante y abnegada empresa de constituir el Ej\u00e9rcito Dominicano, de manera que estuviera en condiciones de hacer frente a las huestes de las tropas haitianas que el propio presidente Rivi\u00e9re H\u00e9rard encabezaba.<\/p>\n<p>Haciendo caso omiso de las m\u00faltiples comunicaciones que el gobierno dominicano le hab\u00eda enviado a las autoridades haitianas, donde se les informaba del proceso que hab\u00edan seguido los revolucionarios febreristas y la firme resoluci\u00f3n del pueblo dominicano de constituirse en una Naci\u00f3n libre e independiente de toda dominaci\u00f3n extranjera, el 9 de marzo de 1844 el presidente haitiano general Rivi\u00e9re H\u00e9rard invade el territorio de la Rep\u00fablica Dominicana al mando de un ej\u00e9rcito expedicionario de aproximadamente 30,000 efectivos militares bien armados y entrenados con el prop\u00f3sito de someter a sus habitantes a la obediencia para que se mantuvieran bajo el dominio haitiano.<\/p>\n<p>Ese ej\u00e9rcito fue dividido en tres columnas: la primera, al mando del propio Rivi\u00e9re H\u00e9rard, que sali\u00f3 por el camino de Las Caobas con destino a Azua; la segunda, bajo las \u00f3rdenes del general Agust\u00edn Souffrant, por el camino de Neiba, la que deb\u00eda unirse a la primera en Azua; y la tercera, dirigida por el general Jean Louis Pierrot, marchaba sobre Santiago y Puerto Plata, con el objetivo de encontrarse con ambas en la ciudad de Santo Domingo. De esta forma, se inicia la Primera Campa\u00f1a de Resistencia del Pueblo Dominicano y su ej\u00e9rcito por la defensa de la soberan\u00eda nacional frente a las autoridades haitianas y su ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n<p><strong>Mapa que representa la ruta seguida por el ej\u00e9rcito haitiano durante la Primera Campa\u00f1a Militar del Sur que concluy\u00f3 con su derrota en Azua.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.1. ACCIONES DE LA FUENTE DE RODEO, LAS CABEZAS DE LAS MAR\u00cdAS Y LAS HICOTEAS <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer encuentro entre las tropas dominicanas y las tropas haitianas fue el que se escenific\u00f3 en La Fuente del Rodeo el 11 de marzo de 1844, considerado por el historiador Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda (1888, p\u00e1g. 3) como \u201c<em>el verdadero bautismo de sangre de la Rep\u00fablica<\/em>\u201d. En ese encuentro el ej\u00e9rcito invasor fue derrotado por las tropas dominicanas capitaneadas por el teniente coronel Fernando Taveras, quien sufri\u00f3 una herida de gran consideraci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual fue sustituido en el mando por los tenientes Vicente Noble, Dionisio Reyes y Nicol\u00e1s Ma\u00f1\u00f3n. Las tropas haitianas se vieron obligadas a retirarse en busca de refuerzo.<\/p>\n<p>En el segundo encuentro, que se produjo en Las Cabezas de las Mar\u00edas, les toc\u00f3 la peor parte a las tropas dominicanas, las cuales, al no avanzar inmediatamente sobre Neiba, dieron tiempo a que el coronel haitiano Louis Auguste Brouard fuera en busca de auxilio y, encontrando en Las Barbacoas (actual municipio de Villa Jaragua) a los regimientos 20 y 21, volvi\u00f3 de nuevo a la carga con el objetivo de dominar la situaci\u00f3n. Fue as\u00ed como las tropas al mando de Brouard lograron derrotar a las tropas dominicanas, teniendo \u00e9stas que replegarse, pasando de esta manera el ej\u00e9rcito haitiano a posesionarse de Neiba, manteni\u00e9ndola ocupada hasta que lleg\u00f3 el general Souffrant.<\/p>\n<p>La vanguardia de la columna al mando del general Souffrant march\u00f3 sin dificultad, el 18 de marzo, hasta Las Hicoteas, al este de la Sierra Mart\u00edn Garc\u00eda, donde encontr\u00f3, cubriendo el camino real, un batall\u00f3n capitale\u00f1o, comandado por el capit\u00e1n Manuel Mora, y otro banilejo, comandado por el teniente coronel Manuel de Regla Mota. La vanguardia dominicana al mando de los comandantes Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral y Francisco So\u00f1\u00e9, derrot\u00f3 a la vanguardia haitiana de Souffrant, oblig\u00e1ndola a pernoctar all\u00ed e impidi\u00e9ndole participar en la batalla del 19 de marzo que se escenific\u00f3 en Azua.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varias emboscadas y no pudiendo resistir la superioridad num\u00e9rica del enemigo, los dominicanos se vieron precisados a abandonar el campo de batalla y tuvieron que replegarse al Cuartel General instalado en la ciudad de Azua, del que estaba encargado el general Pedro Santana, quien hab\u00eda recibido orden de la Junta Central Gubernativa de marchar al encuentro del ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n<p>El 21 de marzo lleg\u00f3 el general Souffrant a la cabeza de su columna, que ten\u00eda tres d\u00edas de retardo a causa de las emboscadas dominicanas que debi\u00f3 combatir, casi diariamente, desde su salida de Neiba. Esos combates y emboscadas fueron las acciones de guerras de guerrillas libradas por las fuerzas dominicanas de avanzada como parte de la defensa flexible adoptada por el entonces coronel Antonio Duverg\u00e9 desde Azua, encargado del Cord\u00f3n Defensivo del Sur, que ten\u00eda como objetivo desgastar y dilatar las fuerzas enemigas en su avance, mediante acciones m\u00f3viles, cediendo terreno, hasta lograr anular el impulso de su marcha e impedir, tal como sucedi\u00f3, que la divisi\u00f3n del general Souffrant llegara a tiempo para participar en la batalla librada el 19 de marzo. La retaguardia del general Rich\u00e9, integrada por toda la caballer\u00eda con que contaba Rivi\u00e9re H\u00e9rard, lleg\u00f3 retrasada y demasiado tarde, al igual que la columna del general Souffrant.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2. LA BATALLA DEL 19 DE MARZO EN AZUA <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el momento en que las tropas dominicanas eran desalojadas de Neiba, el general Rivi\u00e9re H\u00e9rard desalojaba de San Juan de la Maguana a las pocas fuerzas con que el comandante Luis \u00c1lvarez hab\u00eda dejado ocupada la Plaza. Despu\u00e9s, el general haitiano sigui\u00f3 su marcha a paso redoblado, incorporando a sus filas de forma obligatoria a todos los dominicanos que encontraba en el camino.<\/p>\n<p>Una carta del general Pedro Santana, enviada a su \u00edntimo amigo don Abraham Cohen, de fecha 17 de marzo de 1844, cuando se dirig\u00eda con sus tropas por el camino de Azua, dos d\u00edas antes de la significativa batalla que habr\u00eda de escenificarse en aquella gloriosa ciudad, refleja el gran temor y desconcierto que apesadumbraba al jefe del Ej\u00e9rcito del Sur ante la pronta llegada del ej\u00e9rcito haitiano. En ella le solicita interceder por ante el c\u00f3nsul general de Francia en Rep\u00fablica Dominicana, Eustache Juchereau de Saint Denys, para que el gobierno galo pusiera a disposici\u00f3n del pueblo dominicano tropas que le ayudaran a contrarrestar al enemigo poderoso que se avecinaba, dando seguridad de que garantizar\u00eda en todas sus partes un convenio de protecci\u00f3n y uni\u00f3n entre ambas naciones, el cual estaba dispuesto a cumplir a su entera satisfacci\u00f3n, a\u00fan en perjuicio de la Patria por la que dec\u00eda luchar.<\/p>\n<p>Veamos los t\u00e9rminos de la referida comunicaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c<em>Camino de Azua y marzo 17 de 1844. <\/em><\/p>\n<p><em>Muy sor. m\u00edo y amigo: <\/em><\/p>\n<p><em>En este momento que ser\u00e1n las cuatro de la ma\u00f1ana, en marcha para Azua, acabo de recibir un expreso de Azua con la noticia positiva que los haitianos marchan sobre nosotros y adem\u00e1s que los habitantes de San Juan, Las Matas e Hincha se mantienen en inacci\u00f3n y sin pronunciarse, reunidos. <\/em><\/p>\n<p><em>En esta virtud, mi buen amigo, yo espero de su actividad y patriotismo que sin p\u00e9rdida de tiempo V. hable con el C\u00f3nsul de Francia y vea si hay posibilidad de poner a mi disposici\u00f3n las tropas francesas que necesitamos para contrarrestar los enemigos para cuando yo les avise. <\/em><\/p>\n<p><em>En fin, mi amigo, yo espero de V. que este asunto lo tratar\u00e1 con la atenci\u00f3n y la brevedad que merece. <\/em><\/p>\n<p><em>Yo digo a V. y V. puede ofrecer al C\u00f3nsul que mis proposiciones convenidas entre nosotros de protecci\u00f3n y uni\u00f3n, las garantizo yo en todas sus partes y a su satisfacci\u00f3n <\/em><\/p>\n<p><em>Saludo a V. con amistad, <\/em><\/p>\n<p><em>Pedro Santana<\/em>\u201d (Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, 1957, p. 396).<\/p>\n<p><strong>Monumento a los h\u00e9roes de la Batalla del 19 de marzo, erigido en el parque oeste de Azua. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 18 de marzo, las avanzadas dominicanas que ocupaban el paso del r\u00edo Jura, al mando del teniente Lucas D\u00edaz, las que hab\u00edan sido enviadas al lugar en una misi\u00f3n de reconocimiento, hacen una emboscada con varios fusileros a las tropas del presidente Rivi\u00e9re H\u00e9rard. Despu\u00e9s de efectuar varias descargas sobre el enemigo, las tropas dominicanas se repliegan hacia Azua de Compostela, despertando as\u00ed el inter\u00e9s de las tropas haitianas de realizar un ataque importante sobre esta ciudad.<\/p>\n<p>Las tropas dominicanas, desde antes de aparecer el alba, estaban listas para entrar en combate. Se encontraban situadas en el frente oeste de la ciudad de Azua, formando una l\u00ednea de defensa que iba desde el camino del Barro por el norte hasta el camino de Los Conucos por el sur.<\/p>\n<p>La milicia dominicana ascend\u00edan a 2,500 soldados, que estaban constituidos por alrededor de 1,000 hateros y monteros que formaban el ej\u00e9rcito con que arrib\u00f3 el general Pedro Santana, los cuales proced\u00edan del Seibo, Hato Mayor, El Cuey y Los Llanos, expertos en el manejo de la lanza y el machete; alrededor de 500 j\u00f3venes azuanos, entrenados por Antonio Duverg\u00e9 y Francisco So\u00f1\u00e9, en la finca de este \u00faltimo en Las Yayitas; dos compa\u00f1\u00edas, una de gendarmer\u00eda y una de caballer\u00eda, con alrededor de 200 neiberos, comandados por Vicente Noble y Nicol\u00e1s Ma\u00f1\u00f3n; dos regimientos que arribaron en barco desde la ciudad de Santo Domingo, al mando del capit\u00e1n Manuel Mora; la tropa banileja al mando del teniente coronel Manuel de Regla Mota, ascendente a 300 soldados; una tropa de San Crist\u00f3bal, con alrededor de 300 soldados, comandada por Lorenzo Araujo y Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral, as\u00ed como un cuerpo de caballer\u00eda al mando del coronel Buenaventura B\u00e1ez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una escena de la heroica Batalla del 19 de marzo de 1844, realizada en la ciudad de Azua.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n de esas tropas en la l\u00ednea de defensa era la siguiente: en el flanco derecho de la l\u00ednea defensiva, cortando el camino del Barro, estaba la fuerza de fusileros azuanos al mando del teniente coronel Valent\u00edn Alc\u00e1ntara y el capit\u00e1n Vicente Noble, as\u00ed como un contingente de macheteros pertenecientes a las tropas entrenadas por el coronel Antonio Duverg\u00e9. En la retaguardia se encontraba el destacado combatiente Nicol\u00e1s Ma\u00f1\u00f3n, al mando de 200 hombres en las inmediaciones del Cerro de Resol\u00ed.<\/p>\n<p>Hacia el sur, bloqueando el camino de San Juan de la Maguana, se encontraba emplazada en el centro una pieza de artiller\u00eda de 24 libras, dirigida por Francisco So\u00f1\u00e9, siendo jefe de la pieza Jos\u00e9 del Carmen Garc\u00eda. Alrededor de este ca\u00f1\u00f3n, se encontraban emboscados en sus inmediaciones, para protegerlo, tropas de a pie, hateros y monteros, comandados por Juan Esteban Ceara, Lucas D\u00edaz y Lu\u00eds \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>En el flanco izquierdo, bloqueando el paso hacia Los Conucos y Las Clavellinas, en las inmediaciones del Convento Viejo, se encontraba otra pieza de artiller\u00eda de peque\u00f1o calibre, as\u00ed como una fuerte l\u00ednea de fusileros al mando de Mat\u00edas de Vargas, Jos\u00e9 Leger y Feliciano Mart\u00ednez. El coronel Antonio Duverg\u00e9, el hombre m\u00e1s activo en la defensa, en su papel de jefe de la l\u00ednea, por ser el oficial m\u00e1s familiarizado con la plaza de armas y un gran conocedor del terreno de operaci\u00f3n, se mov\u00eda incansablemente en todo el per\u00edmetro de la defensa, de acuerdo a como lo requiriera la situaci\u00f3n. El general Pedro Santana, en su calidad de Comandante en Jefe, ten\u00eda su Cuartel General en la retaguardia de la posici\u00f3n del centro, junto al coronel Buenaventura B\u00e1ez, Felipe Alfau y Lorenzo Santamar\u00eda, quienes estaban en calidad de asesores, respaldados a su vez, por los hateros de a caballo y por el cuerpo de caballer\u00eda de B\u00e1ez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mapa que presenta los detalles de la Batalla del 19 de marzo en Azua.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las 7:30 de la ma\u00f1ana, el general Rivi\u00e9re H\u00e9rard atac\u00f3 vigorosamente a Azua con el grueso de sus tropas, ascendente a 8,000 soldados, por el camino que conduce a Puerto Pr\u00edncipe. Su columna estaba formada por soldados procedentes de los dragones de la Guardia Nacional de Port Rep\u00fablicaine, de los cazadores y granaderos de los regimientos segundo, sexto, noveno y d\u00e9cimo noveno, as\u00ed como por otras unidades de la Guardia Nacional de Verrettes de L\u2019Arcahaie y Mirebalais. La vanguardia estaba comandada por el experimentado general Thom\u00e1s H\u00e9ctor, secundado por los coroneles Therlonge Perpi\u00f1ag y Brunet Brise, entre otros.<\/p>\n<p>Entrada la ma\u00f1ana del 19 de marzo, el presidente haitiano Rivi\u00e9re H\u00e9rard divide su ej\u00e9rcito en tres columnas: la primera fue enviada por el camino del Barro; la segunda por el camino de San Juan y la tercera por el camino de Los Conucos. Desprovistos de artiller\u00eda y pensando que el general Souffrant se encontraba en posici\u00f3n, las tropas haitianas avanzaron sobre las posiciones dominicanas. La vanguardia del General Thom\u00e1s H\u00e9ctor, encabezada por los antiguos dragones de la caballer\u00eda del ex presidente Boyer, fue quien inici\u00f3 el ataque por el camino de San Juan de la Maguana, en formaci\u00f3n cerrada. Aprovechando esta imprudencia del enemigo, el oficial Francisco So\u00f1\u00e9 dispar\u00f3 su pieza de artiller\u00eda sobre aquella masa enorme de soldados, logrando as\u00ed crear una gran baja al ej\u00e9rcito haitiano. Ante ese hecho, el coronel Therlonge Perpi\u00f1ag orden\u00f3 abrir las filas, siendo ya demasiado tarde, ya que los comandantes Lucas D\u00edaz, Juan Esteban Ceara y Jos\u00e9 del Carmen Garc\u00eda, ordenaron cerradas descargas de fusiler\u00eda y carga de machetes desde sus posiciones en torno a la pieza de artiller\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El presidente haitiano Charles H\u00e9rard Rivi\u00e9re, quien encabez\u00f3 las tropas haitianas que entraron por la Frontera Sur de la Rep\u00fablica Dominicana y fueron derrotadas en la ciudad de Azua.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El ala derecha haitiana, compuesta por los regimientos noveno y d\u00e9cimo noveno, se dispuso a atacar, bordeando el bosque y tomando el camino de Los Conucos. La posici\u00f3n izquierda de los patriotas dominicanos, situada en las inmediaciones del antiguo Convento, con una pieza de peque\u00f1o calibre y una certera fusiler\u00eda al mando de Mat\u00edas de Vargas, Jos\u00e9 Leger y Feliciano Mart\u00ednez, logr\u00f3 exterminar a los comandantes de los dos regimientos haitianos, coronel Vincent del noveno y coronel Jean Gilles del d\u00e9cimo noveno. Ante este desenlace tr\u00e1gico, las tropas de ambos regimientos se replegaron en gran desorden. Mientras esto ocurr\u00eda, el general Thom\u00e1s H\u00e9ctor ordena al ala izquierda, compuesta por el segundo y sexto regimientos, que avanzaba por el camino del Barro, a que hiciera un movimiento envolvente. Pero en ese momento tropieza con los macheteros azuanos de Antonio Duverg\u00e9, quienes, apoyados por los fusileros de Nicol\u00e1s Ma\u00f1\u00f3n, que hab\u00edan bajado del Fuerte Resol\u00ed, irrumpieron de sus filas, en un heroico asalto de machetes, sembraron el terror y la muerte en esta ala del ej\u00e9rcito del presidente Rivi\u00e9re H\u00e9rard. Esta columna se retir\u00f3 presa del p\u00e1nico ante la mortandad ocasionada por las armas blancas, completando as\u00ed, despu\u00e9s de tres horas de combate, la total retirada del ej\u00e9rcito haitiano, que fue perseguido y hostigado en su retirada, dejando tras de s\u00ed un saldo de alrededor de 300 bajas, entre muertos y heridos, incluidos varios coroneles, oficiales y soldados.<\/p>\n<p>Los patriotas dominicanos que m\u00e1s se destacaron en esta batalla fueron: Antonio Duverg\u00e9, Francisco So\u00f1\u00e9, Jos\u00e9 del Carmen Garc\u00eda, Mat\u00edas de Vargas, Feliciano Mart\u00ednez, Lucas D\u00edaz, Vicente Noble, Nicol\u00e1s Ma\u00f1\u00f3n, Marcos Medina, Juan Esteban Ceara, Manuel Mora, Manuel de Regla Mota, Jos\u00e9 Leger, Lu\u00eds \u00c1lvarez, Lorenzo Araujo y cientos de oficiales, suboficiales, clases y soldados, meritorios en toda la extensi\u00f3n de la palabra, aunque biso\u00f1os en su mayor\u00eda. Sin embargo, quien se arrog\u00f3 todos los honores y lauros obtenidos fue el general Pedro Santana, quien opac\u00f3 con su autocr\u00e1tica personalidad a los verdaderos adalides de esta trascendental gesta patriota.<\/p>\n<p>La Batalla del 19 de marzo, aunque represent\u00f3 una victoria espectacular, espl\u00e9ndida y gloriosa para los dominicanos, se vio disminuida en su trascendencia cuando el general Pedro Santana orden\u00f3 en horas de la noche de ese mismo d\u00eda, el retiro de los campos de batalla de las tropas bajo su mando para instalarse en Sabana Buey, Ban\u00ed. El general Santana s\u00f3lo dej\u00f3 en las inmediaciones de Azua la retaguardia del ej\u00e9rcito dominicano, encabezada por el coronel Antonio Duverg\u00e9, por el temor que le embargaba de que las tropas encabezadas por el General Souffrant, procedentes de Neiba, pudieran derrotarle, en virtud de su superioridad num\u00e9rica.<\/p>\n<p>Las tropas haitianas dirigidas por el presidente Rivi\u00e9re H\u00e9rard, reforzadas con las de la segunda divisi\u00f3n del general Souffrant y con hombres reclutados a la fuerza en las zonas de Las Caobas, Las Matas de Farf\u00e1n, San Juan de la Maguana y Neiba, tras comprobar el abandono de la ciudad por parte de las tropas dominicanas, se posesionaron de Azua el 21 de marzo, procediendo as\u00ed a ocupar la Plaza de Armas, a enterrar sus muertos y hacerle prometer a sus hombres que no descansar\u00edan en su accionar hasta llegar a la ciudad de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Veamos tan s\u00f3lo algunos p\u00e1rrafos de la Proclama del presidente Rivi\u00e9re H\u00e9rard, tras su retorno a Azua, en su marcha sobre la parte oriental de la Isla de Santo Domingo, donde se mofa del ej\u00e9rcito dominicano bajo el mando del general Pedro Santana por haberse retirado de la ciudad y revela las intenciones de algunos \u201cmalos dominicanos\u201d de buscar el apoyo en una potencia extranjera para la concretizaci\u00f3n de sus planes:<\/p>\n<p>\u201c<em>Haitianos: Nuestras disensiones aflig\u00edan al pa\u00eds y algunos p\u00e9rfidos, ante el espect\u00e1culo de la postraci\u00f3n en que parec\u00eda sumido, so\u00f1aron con fraccionar el territorio, constituir en Estado independiente a la poblaci\u00f3n extraviada del Este. Y para colmo de su criminal empresa, buscaron el respaldo del extranjero y se mostraron dispuestos a aceptar el funesto obsequio de su intervenci\u00f3n. \u00a1Insensatos! Insensatos que, blandiendo las antorchas de la guerra civil, se han atrevido a amenazar la Patria con envolverla en sus fuegos, \u00a1en sangre y en matanzas! Ya lo sab\u00e9is, ciudadanos. <\/em><\/p>\n<p><em>R\u00e1pido como el rayo, vol\u00e9 al encuentro de ellos. En Las Caobas, en Las Matas, en San Juan, aparecieron las columnas republicanas y su sola presencia bast\u00f3 para restablecer el orden, la tranquilidad. Se presentan ante Azua, y los rebeldes que se jactaban de detenernos all\u00ed, tan pronto como descargaron su artiller\u00eda, esa artiller\u00eda que de terrible no tiene m\u00e1s que el ruido, buscaron despavoridos la salvaci\u00f3n en la huida, abandonando sus provisiones, su p\u00f3lvora, sus lanzas, sus ca\u00f1ones a\u00fan cargados. Ese d\u00eda del 19 de marzo ha revelado el delirio que impulsa a esos insensatos a la rebeli\u00f3n. Nos presagia grandes y prontos \u00e9xitos. Unos d\u00edas m\u00e1s, y el baluarte de la rebeli\u00f3n, ese soberbio Santo Domingo, ver\u00e1 sus muros abiertos para nuestras columnas victoriosas. \u00bfPodr\u00e1, efectivamente, con sus traidores y sus fugitivos, contener el esfuerzo de un ej\u00e9rcito impaciente por alcanzar nuevos triunfos al que anima el sagrado amor a la Patria poderosa e indivisible?<\/em>\u201d (Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, 1957, p\u00e1gs. 368-369).<\/p>\n<p>Como se ha podido ver en la Proclama del presidente, general Rivi\u00e9re H\u00e9rard, tan s\u00f3lo se muestran dos verdades bastantes claras, pero que adornadas de tantas mentiras, justificaciones y subterfugios, tienden a opacarlas y a quitarle peso: la primera verdad est\u00e1 relacionada con los esfuerzos desplegados por los sectores conservadores de la Junta Central Gubernativa y del Ej\u00e9rcito Dominicano de obtener el protectorado de Francia a cambio de la entrega de la Bah\u00eda y Pen\u00ednsula de Saman\u00e1, y la segunda verdad est\u00e1 relacionada con el error cometido por el general Pedro Santana de no perseguir a las tropas haitianas en su retirada hasta diezmarlas y, por el contrario, haber tomado la decisi\u00f3n de retirarse de Azua, dej\u00e1ndole la Plaza de Armas libre al enemigo.<\/p>\n<p>En cambio, el historiador haitiano Thomas Madiou, es m\u00e1s objetivo cuando eval\u00faa en sus detalles los acontecimientos del 19 de marzo de 1844 en la ciudad de Azua. Observemos:<\/p>\n<p>\u201c<em>El general Rivi\u00e9re se present\u00f3 frente a Azua el 19 de marzo; sus tropas se compon\u00edan de la infanter\u00eda y la caballer\u00eda de la antigua guardia de Boyer, que era la suya; de los regimientos 2\u00ba, 6\u00ba y 19\u00ba; de las guardias nacionales de Verettes, de L\u2019Arcahaie de Mirebalais y de la caballer\u00eda de la guardia nacional de Port-au-Prince. Santana, general en jefe del ej\u00e9rcito dominicano, hab\u00eda llegado a Azua la v\u00edspera de la aparici\u00f3n de las tropas haitianas frente a esa ciudad. Apenas hab\u00eda tenido tiempo de tomar algunas disposiciones militares; no ten\u00eda bajo sus \u00f3rdenes sino cerca de mil hombres, la mayor parte del Seibo e Hig\u00fcey. Hizo colocar a la entrada del pueblo dos piezas de ca\u00f1\u00f3n, una de a 24 y otra de peque\u00f1o calibre, y coloc\u00f3 para protegerlas algunos hombres armados de fusiles. Los haitianos se excitaron el 19 de marzo, el mismo d\u00eda de su llegada, para penetrar en la ciudad, a cuya entrada estaban perfectamente ocultos los dos ca\u00f1ones. Eran ocho mil hombres. Fueron recibidos con tiros de ca\u00f1\u00f3n y metralla y se vieron obligados a replegar, bati\u00e9ndose en retirada un poco en desorden. Los dominicanos lanzaron contra ellos sus escasos fusileros que los inquietaron hasta una legua de la ciudad. Nuestras tropas perdieron una cincuentena de hombres, muertos o heridos, oficiales subalternos, superiores y soldados, entre otros el coronel Vincent del 9\u00ba, muerto heroicamente a la cabeza de su regimiento y el coronel Jean Gilles del 19\u00ba, gravemente herido. Las p\u00e9rdidas de los dominicanos fueron insignificantes. Juzgando que no pod\u00eda resistir a la superioridad num\u00e9rica de los haitianos, bien armados y equipados, Santana evacu\u00f3 la ciudad de Azua del 19 al 20 de marzo, llev\u00e1ndose las municiones de guerra y de boca que pudo acarrear. El no ignoraba que la columna mandada por el general Souffrant se acercaba a marchas forzadas y pod\u00eda llegar de repente y asaltarlo por la parte del Sur. Se retir\u00f3 a Sabana Buey, a ocho leguas de Azua, y se atrincher\u00f3 all\u00ed. El d\u00eda 20 tom\u00f3 el general Rivi\u00e9re H\u00e9rard posesi\u00f3n de Azua. Encontr\u00f3 la Plaza abastecida todav\u00eda de algunas municiones, muchas mercanc\u00edas secas y de una gran cantidad de az\u00facar en serrones. Todos los habitantes la hab\u00edan evacuado: los haitianos no vieron sino dos mujeres, de las cuales una era loca y la otra de edad muy avanzada, y algunos animales. El 21 lleg\u00f3 el general Souffrant a la cabeza de su columna, que ten\u00eda tres d\u00edas de retardo a causa de las emboscadas que se hab\u00eda visto obligado a combatir, casi diariamente, desde su salida de Neiba<\/em>\u201d (Emilio Rodr\u00edguez, 1957, p\u00e1gs. 368-369).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El general Antonio Duverg\u00e9, principal h\u00e9roe de las diferentes batallas que se escenificaron en la regi\u00f3n sur de la Rep\u00fablica Dominicana. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Encontr\u00e1ndose acorralado por todas partes y abrumado por la superioridad num\u00e9rica del enemigo, el coronel Antonio Duverg\u00e9 secundado por el capit\u00e1n Vicente Noble, permaneci\u00f3 en la ciudad de Azua con la misi\u00f3n de cubrir la retirada de las tropas dominicanas. En esas circunstancias, Duverg\u00e9 se vio obligado a retirarse hacia las zonas del Fuerte Resol\u00ed y Las Yayitas, desde donde luego pas\u00f3 a operar con sus guerrillas en las sierras del Maniel (San Jos\u00e9 de Ocoa).<\/p>\n<p>El historiador Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda (1982, Tomo II: 235-236), refiri\u00e9ndose a la decisi\u00f3n adoptada por el general Pedro Santana de replegarse a Sabana Buey, Ban\u00ed, expresa lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201c<em>Si el general en jefe hubiera estado a la altura del papel que representaba, habr\u00eda comprendido que, para coronar tan espl\u00e9ndida victoria, lo procedente era destacar alguna fuerza, de caballer\u00eda o de infanter\u00eda, que picara la retaguardia al enemigo; y si esto no era posible porque estuvieran escasos los pertrechos, designar una compa\u00f1\u00eda para que observara sus movimientos, estableciendo el servicio ordinario de vigilancia. Pero como no ten\u00eda conocimientos t\u00e9cnicos, ni pr\u00e1ctica todav\u00eda en el arte de la guerra, lo que es disculpable siendo el primer lance en que se encontraba, lejos de hacerlo as\u00ed, no pens\u00f3, abrumado con el peso de la responsabilidad que ten\u00eda sobre s\u00ed, sino en levantar el campo, sin que hubiera sospechas inminentes de un nuevo ataque, ni falta absoluta de medios de resistencia, pues que a m\u00e1s de no haber dado el enemigo se\u00f1ales de vida, hubo de incorporarse al campamento en el curso del d\u00eda, un cuerpo procedente de San Crist\u00f3bal, a las \u00f3rdenes del coronel Lorenzo Araujo. Este no obstante, consecuente con el fin que se propon\u00eda, convoc\u00f3 a los oficiales superiores a una junta de guerra, y aunque en ella hubo opiniones contradictorias, la inexplicable retirada se llev\u00f3 a cabo durante la noche, con tan poco orden, que los dos panaderos de la tropa, sargentos Jacinto Gat\u00f3n y F\u00e9lix Coliet, y algunos m\u00e1s, entre ellos el sargento Segundo Rodr\u00edguez, lo supieron al amanecer, porque se encontraron solos en el pueblo, y la guardia de La Playa vino a saberlo por casualidad, no porque recibiera orden de reunirse a sus banderas. Andando el tiempo, el mismo general Santana, al hacerle cargos a B\u00e1ez en 1853, le atribuy\u00f3 el haber instado a su hermano Ram\u00f3n a que le aconsejara la retirada \u2018y dejase entrar a los haitianos a la capital\u2019, con cuyo motivo hizo aquel en su defensa la siguiente revelaci\u00f3n: \u2018Santana me imputa haber aconsejado en esta ocasi\u00f3n (despu\u00e9s de la batalla de Azua): mentira atroz, puesto que fui de los pocos que creyeron segura la victoria, si se empleaba en oportunidad la excelente caballer\u00eda que yo mismo hab\u00eda reunido; y fue por esto que para hacer triunfar en la junta de guerra su pensamiento de retirarse a Ban\u00ed, me despach\u00f3 a la capital en solicitud de municiones\u2019. Lo que indica, que la operaci\u00f3n no es tan justificable, ni fue correcta, cuando su autor trat\u00f3 de rehuir la responsabilidad de ella ante la historia, que no puede dejar de reprocharla desde luego que est\u00e1 comprobado que el ej\u00e9rcito haitiano no se acamp\u00f3 en el Jura sino en orden de marcha, pero que a los tres o m\u00e1s d\u00edas, al ver que no le iban a atacar, ni le molestaban de ninguna manera, fue que se decidi\u00f3 a explorar el campo, y no encontrando en \u00e9l obst\u00e1culos qu\u00e9 superar, hizo contramarcha y avanz\u00f3 a tambor batiente y banderas desplegadas sobre la plaza abandonada, que ocup\u00f3 con todas sus existencias, para establecer en ella su campamento en orden de batalla<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Esa decisi\u00f3n del general Santana gener\u00f3 contradicciones al interior de la Junta Central Gubernativa, pero al ser predominante el sector conservador en la misma no fue posible lograr su destituci\u00f3n, sino la adopci\u00f3n de una posici\u00f3n intermedia tendente a reforzarlo con la presencia del patricio Juan Pablo Duarte. El mismo d\u00eda en que las tropas haitianas ocuparon la ciudad de Azua, el 21 de marzo de 1844, la Junta Central Gubernativa design\u00f3 al general Juan Pablo Duarte en calidad de \u201coficial superior\u201d que pudiera reemplazar a Santana en caso de que faltare o necesitare ayuda o cooperaci\u00f3n para defender a la Patria de la agresi\u00f3n haitiana. Veamos la comunicaci\u00f3n mediante la cual fue designado el general Duarte:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c<em>DIOS, PATRIA Y LIBERTAD <\/em><\/p>\n<p><em>REP\u00daBLICA DOMINICANA <\/em><\/p>\n<p><em>Santo Domingo, Marzo 21 de 1844, y 1\u00ba. de la Patria <\/em><\/p>\n<p><em>La Junta Central Gubernativa <\/em><\/p>\n<p><em>Al General de Brigada J. Pablo Duarte, <\/em><\/p>\n<p><em>Comandante del Departamento de Santo Domingo y miembro de la misma corporaci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em>General de Brigada y comandante del Departamento de Santo Domingo, Juan Pablo \u00a0\u00a0\u00a0Duarte.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Compa\u00f1ero y amigo: Siendo de necesidad en la armada expedicionaria del Sur, que adem\u00e1s del Jefe expedicionario General Santana, haya otro oficial superior que pueda reemplazarle en caso de falta y que le ayude y coopere con \u00e9l a la defensa de la Patria en la agresi\u00f3n que nos han hecho los haitianos, Ud. se dispondr\u00e1 a marchar inmediatamente para el cuartel general con la divisi\u00f3n que sale hoy bajo sus \u00f3rdenes, y se pondr\u00e1 de acuerdo con dicho General Santana para todas las medidas de seguridad y defensa, procurando que sean en armon\u00eda con nuestra resoluci\u00f3n de ser libre o morir y seg\u00fan los principios que hemos proclamado. <\/em><\/p>\n<p><em>Saludamos a Ud. afectuosamente, <\/em><\/p>\n<p><em>El Presidente de la Junta: Bobadilla. &#8211; C. Moreno. &#8211; F\u00e9lix Mercenario. &#8211; Valverde. &#8211; Medrano. &#8211; Abreu. &#8211; Caminero. &#8211; S. Pujol<\/em>\u201d (Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda, 1890, p\u00e1g. 7).<\/p>\n<p>Sin embargo, los generales Pedro Santana y Juan Pablo Duarte no lograron ponerse de acuerdo, ya que ten\u00edan posiciones y percepciones totalmente diferentes en torno a qu\u00e9 era lo m\u00e1s oportuno y favorable para la reci\u00e9n creada Rep\u00fablica Dominicana, si una postura defensiva ante un ej\u00e9rcito numeroso y bien armado y entrenado, hasta recibir apoyo militar de una potencia amiga, como Francia (posici\u00f3n que defend\u00eda el general Santana) o una postura ofensiva que permitiera colocar al ej\u00e9rcito haitiano de aquel lado de la frontera dominico-haitiana con las fuerzas con que contaba el pa\u00eds para mantener la soberan\u00eda nacional y lograr la tranquilidad del pueblo dominicano (posici\u00f3n asumida por el patricio Juan Pablo Duarte).<\/p>\n<p>Ante el desacuerdo surgido entre ambos generales, el patricio Duarte opta por dirigirse a la Junta Central Gubernativa reiteradamente para solicitar su anuencia para avanzar sobre las tropas haitianas al frente de las tropas dominicanas, dispuestas para tales fines. En la tercera ocasi\u00f3n, en fecha del primero de abril de 1844, le expresa:<\/p>\n<p>\u201c<em>DIOS, PATRIA Y LIBERTAD <\/em><\/p>\n<p><em>REP\u00daBLICA DOMINICANA <\/em><\/p>\n<p><em>Cuartel General de Ban\u00ed, 1\u00ba. de Abril de 1844 <\/em><\/p>\n<p><em>A los miembros de la Junta Central Gubernativa. <\/em><\/p>\n<p><em>Es por la tercera vez que pido se me autorice para obrar solo con la divisi\u00f3n que, honr\u00e1ndome con vuestra confianza, el 21 del pasado, pusisteis bajo mi mando para que, en todo de acuerdo con el General Santana, tomara medidas de seguridad y defensa de la Patria. <\/em><\/p>\n<p><em>Hace ocho d\u00edas que llegamos a Ban\u00ed, y en vano he solicitado del General Santana que formemos un plan de campa\u00f1a para atacar al enemigo, que sigue en su depravaci\u00f3n oprimiendo a un pueblo hermano que se halla a dos pasos de nosotros. <\/em><\/p>\n<p><em>La divisi\u00f3n que est\u00e1 bajo mi mando s\u00f3lo espera mis \u00f3rdenes, como yo espero las vuestras, para marchar sobre el enemigo, seguro de obtener un triunfo completo, pues se halla diezmado por el hambre y la deserci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>Dios guarde a Vds. muchos a\u00f1os. Juan Pablo Duarte<\/em>\u201d. (Garc\u00eda, Jos\u00e9 Gabriel,1890, p\u00e1g. 8).<\/p>\n<p>La respuesta recibida por el general Juan Pablo Duarte de parte de la Junta Central Gubernativa, dominada por los socios del general Pedro Santana no se hizo esperar, la cual fue tan breve o lac\u00f3nica como decepcionante:<\/p>\n<p>\u201c<em>Santo Domingo 4 de Abril de 1844 y 1\u00ba. de la Patria. <\/em><\/p>\n<p><em>La Junta Central Gubernativa <\/em><\/p>\n<p><em>Al General de Brigada J. Pablo Duarte. <\/em><\/p>\n<p><em>Compa\u00f1ero y amigo: Al recibo de \u00e9sta se pondr\u00e1 Ud. en marcha, con s\u00f3lo los oficiales de su estado mayor, para esta ciudad donde su presencia es necesaria, avis\u00e1ndoselo al General Santana. <\/em><\/p>\n<p><em>Saludamos a Ud. afectuosamente. <\/em><\/p>\n<p><em>El presidente de la Junta: Bobadilla. &#8211; Echavarr\u00eda. &#8211; Fco. S\u00e1nchez. &#8211; Delorve. &#8211; Jimenes. &#8211; F\u00e9lix Mercenario. &#8211; <\/em><\/p>\n<p><em>El Secretario de la Junta, S. Pujol<\/em>\u201d (Cl\u00edo, Santo Domingo, Noviembre-Diciembre, 1935, p\u00e1g. 164).<\/p>\n<p>Por actitudes y decisiones como esas, fue que, transcurridos varios meses, el general Pedro Santana se sali\u00f3 con las suyas, al contar con el apoyo mayoritario de la Junta Central Gubernativa. Fue as\u00ed como, en complicidad con el c\u00f3nsul franc\u00e9s en la Rep\u00fablica Dominicana, Juchereau de Saint Denis, la emprendi\u00f3 contra el patricio Juan Pablo Duarte y los dem\u00e1s defensores de ideal trinitario.<\/p>\n<p><strong>3.3. LA BATALLA DEL 30 DE MARZO EN SANTIAGO DE LOS CABALLEROS <\/strong><\/p>\n<p>Las acciones de Talanquera (Dajab\u00f3n) y Escalante (Guayub\u00edn-Montecristi), realizadas por la avanzada de las tropas dominicanas dirigidas por el general Francisco Antonio Salcedo con apenas 500 soldados, permitieron distraer en su camino hacia Santiago de los Caballeros a la fuerza superior de las tropas haitianas comandadas por el General Jean-Louis Pierrot, de aproximadamente 10,000 soldados. Los patriotas dominicanos lograron su prop\u00f3sito, al conseguir que las tropas haitianas en lugar de llegar en dos o tres d\u00edas a Santiago lo hicieran en diez d\u00edas, d\u00e1ndole el tiempo requerido a la Comandancia General para organizar la defensa de esa importante ciudad del Cibao.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cambiar en reiteradas ocasiones al comandante de la Plaza de Armas de Santiago, se hizo cargo de la misma el general Jos\u00e9 Mar\u00eda Imbert, quien hab\u00eda sido jefe del movimiento independentista en Moca y sobre quien recay\u00f3 la responsabilidad de organizar la resistencia frente a las numerosas tropas enemigas, ya que en ese momento, los delegados gubernamentales en el Cibao, generales Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella, Pedro Ram\u00f3n de Mena y Francisco V\u00e1squez, se encontraban, junto al capit\u00e1n Jos\u00e9 Desiderio Valverde, en San Jos\u00e9 de las Matas, reclutando tropas y organizando las defensas en la Sierra (lado norte de la Cordillera Central), ya que se esperaba que la invasi\u00f3n haitiana se produjera por el camino de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Monumento erigido a los h\u00e9roes y m\u00e1rtires de la Batalla del 30 de Marzo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El general Jos\u00e9 Mar\u00eda Imbert, m\u00e1ximo l\u00edder militar del ej\u00e9rcito dominicano en la Batalla del 30 de marzo. <\/strong><\/p>\n<p>Desde el 27 de marzo de 1844, el general Imbert hab\u00eda iniciado el proceso de organizaci\u00f3n de la defensa de la Plaza de Armas de Santiago, acogiendo la recomendaci\u00f3n del ciudadano brit\u00e1nico -nacionalizado dominicano-, Teodoro Stanley Heneken, quien hab\u00eda arribado al pa\u00eds desde Cabo Haitiano con importantes informaciones sobre la disposici\u00f3n de la ofensiva haitiana y le sugiri\u00f3 que era necesario concentrar la mayor fuerza posible para resistirla en Santiago a toda costa, ya que las fuerzas dominicanas de Talanquera y Escalante no hab\u00edan tenido \u00e9xito en aplicar el m\u00e9todo de guerra de guerrillas para detener su avance.<\/p>\n<p>A pesar de haber logrado la Rep\u00fablica Dominicana un triunfo convincente el 19 de marzo de 1844 en la ciudad de Azua frente a las tropas haitianas del presidente Rivi\u00e9re H\u00e9rard, la situaci\u00f3n de los patriotas dominicanos en Santiago de los Caballeros era sumamente angustiosa. As\u00ed lo revela un documento in\u00e9dito fechado el 29 de marzo de 1844 enviado por la Junta Central Gubernativa -bajo la firma de los sectores conservadores que la integraban- al C\u00f3nsul de Francia en Santo Domingo, Eustache Juchereau Saint Denys, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c<em>DIOS, PATRIA Y LIBERTAD <\/em><\/p>\n<p><em>Santo Domingo, 29 de marzo de 1844. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>La Junta Central Gubernativa al Sr. C\u00f3nsul de Francia en esta ciudad. <\/em><\/p>\n<p><em>Se\u00f1or: <\/em><\/p>\n<p><em>En las actuales circunstancias, estando nuestras fronteras del Sud y del Norte invadidas por los ej\u00e9rcitos haitianos que no conocen sino el pillaje y la devastaci\u00f3n, y sabiendo que el Almirante(<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a>) se encuentra a bordo de la fragata que ha anclado esta ma\u00f1ana, pensamos que es indispensable, si la magn\u00e1nima naci\u00f3n francesa quiere venir en ayuda de nuestra noble causa, dar curso a nuestras iniciadas negociaciones, para detener los criminales prop\u00f3sitos de nuestros opresores, que no llegar\u00edan sino en \u00faltimo extremo a exterminar toda la poblaci\u00f3n de Santo Domingo. <\/em><\/p>\n<p><em>En esta perplejidad, nosotros deseamos tener hoy con Ud. y con el Sr. Almirante explicaciones que podr\u00edan ser \u00fatiles a su naci\u00f3n y a la nuestra. <\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros esperamos etc. etc. <\/em><\/p>\n<p><em>El Presidente de la Junta, (firmados) Bobadilla, Jimenes, Moreno, Echavarr\u00eda, Delorve, Mercenario, Caminero, Valverde, Medrano. El Secretario de la Junta, Pujol<\/em>\u201d (Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, 1957, p\u00e1gs. 396-397).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como puede apreciarse, la situaci\u00f3n era muy grave para las autoridades de Santo Domingo. El general Santana no daba un solo paso, dada su t\u00e1ctica defensiva de repliegue y de b\u00fasqueda de apoyo militar en una potencia extranjera, que en este caso era, sin lugar a dudas, Francia. En tanto que el presidente haitiano Rivi\u00e9re H\u00e9rard se hac\u00eda cada vez m\u00e1s fuerte en Azua. Cuando el Almirante franc\u00e9s Alphonse de Moges visita a Rivi\u00e9re H\u00e9rard en su Cuartel General de Azua, el primero de abril, y le invita a hacer la paz con los dominicanos, \u00e9ste le muestra al militar franc\u00e9s su formidable ej\u00e9rcito y le expresa que en cuesti\u00f3n de d\u00edas estar\u00eda tomando la Plaza de Santo Domingo.<\/p>\n<p>En comunicaci\u00f3n enviada por el Almirante, desde la Bah\u00eda de Ocoa, al C\u00f3nsul franc\u00e9s en Santo Domingo, Saint Denys, le expresa que Rivi\u00e9re H\u00e9rard se pondr\u00eda en camino hacia Santo Domingo para tomarlo con su ej\u00e9rcito de 12,000 efectivos entre oficiales y soldados, que deb\u00edan ser aumentados con una divisi\u00f3n de L\u00e9ogane. Estas son las noticias alarmantes que llegan a la consternada ciudad de Santo Domingo, en virtud de la desconfianza que cubr\u00eda como un gran manto a sus principales l\u00edderes pol\u00edticos y militares, quienes no cre\u00edan posible que con el concurso activo del pueblo dominicano en el proceso b\u00e9lico se pudiera garantizar una naci\u00f3n libre e independiente de toda dominaci\u00f3n extranjera.<\/p>\n<p>El 29 de marzo, el general Jean Louis Pierrot, que ven\u00eda avanzando hacia el Este por el camino de Dajab\u00f3n al frente de su columna expedicionaria, llega a las inmediaciones de Santiago, donde divide su ej\u00e9rcito en dos columnas de ataque: la izquierda bajo el mando del general St. Louis y la del Sur comandada por \u00e9l mismo. Antes del amanecer, las tropas invasoras se atrincheran en Gurabito. Despu\u00e9s de haber cruzado el r\u00edo Yaque del Norte y atrincherarse, el ala derecha se dirige hacia el camino de La Herradura.<\/p>\n<p><strong>El general Jean Louis Pierrot, quien comandaba las tropas haitianas cuando se produjo la Batalla del 30 de marzo de 1844 en la ciudad de Santiago de los Caballeros.<\/strong><\/p>\n<p>De su lado, el general Jos\u00e9 Mar\u00eda Imbert ordena al coronel Pedro Eugenio Pelletier, salir a la cabeza de 400 hombres de infanter\u00eda, para establecer una avanzada, apoyada por 100 hombres de la caballer\u00eda procedentes de San Francisco de Macor\u00eds. Simult\u00e1neamente el general Imbert ordena ultimar los detalles estructurales de la defensa, consistente en la fortificaci\u00f3n de los Fuertes Dios, Patria y Libertad, la terminaci\u00f3n de los fosos de tiradores y trincheras, as\u00ed como el emplazamiento t\u00e1ctico de la media brigada de artiller\u00eda de que dispon\u00eda, lo que se hizo en presencia suya. Asimismo, manda a buscar al capit\u00e1n Jos\u00e9 Mar\u00eda L\u00f3pez que hab\u00eda sido apresado injustamente en la ciudad de La Vega y lo pone al frente de la artiller\u00eda. Env\u00eda como exploradores al comandante Manuel Mar\u00eda Fr\u00f3meta y al doctor Barg\u00e9s para que averiguaran el paradero de las tropas haitianas, al tiempo que intensifica los trabajos de defensa y dispone un conjunto de medidas que le ganan la confianza del pueblo y de sus tropas.<\/p>\n<p>Al amanecer, regresaron al Cuartel General de Santiago, las patrullas de reconocimiento que encabezaban Fr\u00f3meta y Barg\u00e9s, trayendo la alerta de que el enemigo se encontraba cerca, acampado en el suroeste, en La Otra Banda, cerca del Paso de la Canoa, y en el noroeste, en Gurabito, a orillas del r\u00edo Gurabo. La situaci\u00f3n era sumamente grave; no hab\u00eda tiempo que perder.<\/p>\n<p><strong>Mapa con los detalles de la Batalla del 30 de marzo de Santiago de los Caballeros<\/strong><\/p>\n<p>Inmediatamente, el general Imbert toma medidas urgentes: designa al coronel Pelletier, jefe de la l\u00ednea o recinto; hace bajar los ca\u00f1ones a los fuertes Dios, Patria y Libertad; nombra al capit\u00e1n L\u00f3pez, jefe de artiller\u00eda; coloca en los fosos de los fuertes y en las trincheras a toda la gente de que pod\u00eda disponer; designa al general Francisco Antonio Salcedo y a otros oficiales al frente del fuerte de San Luis, como retaguardia; hace cubrir todos los caminos con cuerpos de guardias, y, al capit\u00e1n Fernando Valerio con su compa\u00f1\u00eda de Los Andulleros, lo coloca como avanzada junto al cementerio viejo, siguiendo el camino que conduce al r\u00edo Yaque del Norte.<\/p>\n<p>A\u00fan el general Imbert no hab\u00eda concluido totalmente su plan de defensa, cuando se presentaron las tropas haitianas en columnas cerradas atacando la ciudad de Santiago. Sin embargo, lo esencial estaba combinado y las tropas dominicanas estaban muy en sobre aviso. Alrededor de las once de la ma\u00f1ana, el ala derecha haitiana se puso en movimiento, cruz\u00f3 el r\u00edo Yaque del Norte por el paso de La Otra Banda y escogi\u00f3 la Sabana (lo que es hoy el barrio de La Joya) para realizar el despliegue de sus fuerzas, formadas como para un desfile, se dirigi\u00f3 r\u00e1pidamente, en buen orden y con las armas al hombro, precedida de un cuerpo de caballer\u00eda, hacia el flanco izquierdo de las tropas dominicanas, que era su punto m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p><strong>El general Fernando Valerio, quien estuvo al frente de Los Andulleros de Villa Gonz\u00e1lez en la Batalla del 30 de marzo de 1844. <\/strong><\/p>\n<p>El coronel Pelletier, por \u00f3rdenes de Imbert, hizo transportar, a la velocidad de un rayo, la mitad de sus hombres para reforzar el lado izquierdo de las tropas dominicanas, poniendo al frente al comandante Archille Michell. Fue tanto el entusiasmo de las tropas criollas, que los hombres que custodiaban la bater\u00eda del centro, al ver que sus compa\u00f1eros se iban a la izquierda, se precipitaron tambi\u00e9n, dejando esa posici\u00f3n casi sola. Pero al instante, el general Imbert orden\u00f3 al coronel Pelletier su reemplazo por otro destacamento.<\/p>\n<p>En estas circunstancias se desarroll\u00f3 el combate entre las tropas dominicanas y las tropas haitianas: inici\u00f3 con una fusiler\u00eda bastante intensa; ante la respuesta contundente de los criollos, el enemigo se atemoriz\u00f3 y retrocedi\u00f3, quedando algunos de los soldados haitianos muertos por acci\u00f3n de las lanzas y machetes dominicanos. Sin embargo, las tropas haitianas volvieron al ataque con mucha mayor intrepidez, a columna cerrada, siendo detenidas por el fuego de metralla de las piezas de artiller\u00eda, provocando una mortandad que le hizo detener al instante en su marcha. De igual manera, su caballer\u00eda se retir\u00f3 y no volvi\u00f3 a aparecer m\u00e1s en toda la acci\u00f3n. Tiempo despu\u00e9s, el enemigo volvi\u00f3 a la carga a columna cerrada y con el mismo vigor fue recibido por las tropas dominicanas con las piezas de artiller\u00eda, las cuales causaron tantas muertes que renunciaron a hacer nuevos esfuerzos de ese lado, y se retir\u00f3 para juntarse con la otra columna.<\/p>\n<p>Las tropas haitianas, habiendo reunido todas sus fuerzas, atacaron por el lado derecho tan furiosamente que una docena de ellos fueron a morir al pie de la bater\u00eda de la derecha, a mano de los dominicanos. Esa pieza de artiller\u00eda le hizo sufrir grandes p\u00e9rdidas al enemigo, que, aunque rechazado una y otra vez, se present\u00f3 varias veces en buen orden.<\/p>\n<p>Por \u00faltima vez, las tropas haitianas se presentaron en columna cerrada, y la artiller\u00eda dominicana le dej\u00f3 avanzar de frente, al tiempo que la pieza de la derecha descarg\u00f3 su metralla sobre esa masa compacta, haciendo al centro un claro espantoso. Lo mismo hizo la pieza de la izquierda, ocasion\u00e1ndole al enemigo una destrucci\u00f3n humana en igual proporci\u00f3n que la anterior. Las tropas haitianas fueron diezmadas con esa acci\u00f3n, que los soldados dominicanos de la bater\u00eda de la derecha acabaron a tiro de fusil. Fue as\u00ed como el enemigo perdi\u00f3 enteramente su \u00e1nimo y ces\u00f3 toda tentativa de ataque. El combate hab\u00eda comenzado alrededor de las doce del mediod\u00eda y concluy\u00f3 al filo de las cinco de la tarde.<\/p>\n<p>Entonces, las tropas haitianas al mando del general Pierrot enviaron un parlamentario por ante las tropas dominicanas, que se present\u00f3 por ante el coronel Pelletier y varios oficiales m\u00e1s. El general Pierrot solicit\u00f3 una suspensi\u00f3n del fuego para recoger a sus muertos y heridos, al tiempo que pidi\u00f3 garant\u00edas para retirarse a su pa\u00eds sin ser asediado por las tropas dominicanas, momento que aprovecharon \u00e9stas para informarles a aquellas que el general Rivi\u00e9re H\u00e9rard hab\u00eda muerto en los combates de Azua. Ante esa informaci\u00f3n, el general Pierrot no esper\u00f3 la respuesta de rigor del general Jos\u00e9 Mar\u00eda Imbert y se retir\u00f3 en el mayor desorden, dejando tras de s\u00ed a sus muertos y heridos, sus calderos, tambores, v\u00edveres y un conjunto de objetos m\u00e1s, ya que vio en \u00e9sta la oportunidad de ser presidente de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed. En su retirada, las tropas haitianas fueron atacadas en varios puntos por las tropas dominicanas de la Sierra que comandaba Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella, las cuales no ten\u00edan informaci\u00f3n sobre la rendici\u00f3n de las mismas, perdiendo soldados en todas partes.<\/p>\n<p>Los personajes m\u00e1s destacados en todo el trayecto de la Batalla del 30 de Marzo de Santiago de los Caballeros fueron: general Jos\u00e9 Mar\u00eda Imbert, general Francisco Antonio Salcedo, coronel Pedro Eugenio Pelletier, coronel \u00c1ngel Reyes, coronel Toribio Ram\u00edrez, capit\u00e1n Fernando Valerio L\u00f3pez, capit\u00e1n Jos\u00e9 Mar\u00eda L\u00f3pez, comandante de ingenieros Archielle Michell, comandante Manuel Mar\u00eda Fr\u00f3meta, as\u00ed como los oficiales Cipri\u00e1n Mallol, Juan Luis Franco Bid\u00f3, Ram\u00f3n Franco Bid\u00f3, Jos\u00e9 Nicol\u00e1s G\u00f3mez, Lorenzo Mieses, Dionisio Mieses y Marcos Trinidad L\u00f3pez, entre otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Academia Dominicana de la Historia (1935), Cl\u00edo, Noviembre-Diciembre 1935, Santo Domingo, ADH.<\/p>\n<p>BALC\u00c1CER, Juan Daniel &amp; GARC\u00cdA AR\u00c9VALO, Manuel (1992), La Independencia Dominicana, Madrid: Editorial Mapfre.<\/p>\n<p>CASS\u00c1, Roberto (1999), Antonio Duverg\u00e9: Primer Guerrero de la Independencia, Santo Domingo: Tobog\u00e1n.<\/p>\n<p>DE LA CRUZ, Juan (2015), Independencia Nacional, Campa\u00f1as Militares y Participaci\u00f3n Popular, Santo Domingo: Impresos La Escalera.<\/p>\n<p>DE LA CRUZ, Juan &amp; RODR\u00cdGUEZ, Miguelina (1993), Independencia Nacional, Guerra Restauradora y Masas Populares, Santo Domingo: Grupo de Investigaci\u00f3n para la Acci\u00f3n Comunitaria (GRIPAC).<\/p>\n<p>GARC\u00cdA, Jos\u00e9 Gabriel (1888), Partes oficiales de las operaciones militares realizadas durante la Guerra Dominico-Haitiana, recopilados y ampliados con notas por Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda, Santo Domingo: Imprenta de Garc\u00eda Hermanos.<\/p>\n<p>GARC\u00cdA, Jos\u00e9 Gabriel (1890), Guerra de la Separaci\u00f3n Dominicana. Documentos para su estudio, coleccionados y ampliados con notas por Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda, Santo Domingo: Imprenta de Garc\u00eda Hermanos.<\/p>\n<p>GARC\u00cdA, Jos\u00e9 Gabriel (1982), Compendio de la Historia de Santo Domingo (Tomos I-IV), Santo Domingo: Central de Libro, C. por A.<\/p>\n<p>RODR\u00cdGUEZ DEMORIZI, Emilio (1957), Guerra Dominico-Haitiana, Ciudad Trujillo: Academia Militar Batalla de Las Carreras-Aviaci\u00f3n Militar Dominicana.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><strong>(<\/strong><strong>[1]<\/strong><strong>). &#8211; La Junta Central Gubernativa se refiere al Almirante franc\u00e9s Alphonse de Moges, quien era la m\u00e1xima autoridad del gobierno franc\u00e9s para Las Antillas en cuanto a fuerzas mar\u00edtimas.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 27 de febrero de 1844 -al filo de la medianoche-, despu\u00e9s que Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella dispar\u00f3 el trabucazo en la Puerta de la Misericordia, el cual retumb\u00f3 en todos los rincones de la amurallada ciudad de Santo Domingo y en las afueras, los patriotas dominicanos se dirigieron a la arcada de la Puerta del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":48002,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,17],"tags":[],"class_list":["post-48001","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48001"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48001"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48001\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48003,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48001\/revisions\/48003"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48002"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}