{"id":48164,"date":"2021-10-15T13:42:02","date_gmt":"2021-10-15T17:42:02","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48164"},"modified":"2021-10-15T13:42:02","modified_gmt":"2021-10-15T17:42:02","slug":"el-antiimperialismo-y-la-izquierda-en-medio-oriente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/10\/15\/el-antiimperialismo-y-la-izquierda-en-medio-oriente\/","title":{"rendered":"El antiimperialismo y la izquierda en Medio Oriente"},"content":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Aporrea, 15-10-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La compleja secuencia de acontecimientos que sacudi\u00f3 al mundo \u00e1rabe en la \u00faltima d\u00e9cada suscit\u00f3 intensas controversias en la izquierda. No result\u00f3 f\u00e1cil distinguir las tendencias progresivas y regresivas en el disputado y cruento escenario de Medio Oriente.<\/p>\n<p>S\u00f3lo la enorme esperanza que acompa\u00f1\u00f3 al debut de la primavera \u00e1rabe gener\u00f3 posturas mayoritariamente favorables. Prevaleci\u00f3 el apoyo a la incuestionable legitimidad de protestas masivas, que impusieron la ca\u00edda de los repudiados presidentes de T\u00fanez y Egipto. Tambi\u00e9n resultaron n\u00edtidas las victorias democr\u00e1ticas conseguidas en el primer pa\u00eds y las derrotas que impuso el golpe militar en la segunda naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo ocurrido en Libia precipit\u00f3 un fuerte debate a la hora de evaluar la ca\u00edda de Gadafi. Una pol\u00e9mica igualmente acalorada gener\u00f3 la guerra en Siria y el rumbo seguido por el movimiento kurdo.<\/p>\n<p>En los tres casos, los posicionamientos de la izquierda contrapusieron a una corriente que privilegia las batallas geopol\u00edticas globales contra el imperialismo norteamericano, con otra vertiente que resalta la primac\u00eda de las demandas democr\u00e1tico-populares en cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>Con esos dos par\u00e1metros se definieron actitudes muy distintas frente a los dram\u00e1ticos enfrentamientos que afront\u00f3 la zona. Ambos planteos afrontan problemas que inducen a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica. Este an\u00e1lisis es vital para afinar las estrategias de emancipaci\u00f3n a la luz de las experiencias de Medio Oriente. Lo sucedido en esa regi\u00f3n aporta ense\u00f1anzas para la lucha antiimperialista en todo el mundo.<\/p>\n<p>SIMPLIFICACIONES Y OMISIONES<\/p>\n<p>Los pensadores que remarcan la inscripci\u00f3n de los conflictos de Medio Oriente en la confrontaci\u00f3n global, contraponen el bloque occidental liderado por el imperialismo norteamericano con el alineamiento que comanda Rusia y China. Sit\u00faan el papel jugado por los principales aliados de ambos bandos (Israel y Arabia Saudita versus Ir\u00e1n y Siria), en el gran choque entre las principales potencias del planeta.<\/p>\n<p>Esta mirada contrasta el proyecto de dominaci\u00f3n unipolar de Washington con la perspectiva multipolar de Mosc\u00fa y Beijing. Destaca la progresividad de este \u00faltimo bloque y subraya la conveniencia de sus \u00e9xitos. Hemos detallado los diversos exponentes de esta postura en nuestro primer texto sobre la guerra en Siria (Katz, 2017).<\/p>\n<p>El enfoque primordialmente geopol\u00edtico convoca acertadamente a focalizar todo el fuego sobre el blanco principal, recordando que los enemigos m\u00e1s poderosos no pueden ser doblegados sin erigir un contrapeso equivalente. En Medio Oriente ese adversario es el imperialismo norteamericano y su red de socios, vasallos o ap\u00e9ndices.<\/p>\n<p>Pero esta correcta constataci\u00f3n constituye tan s\u00f3lo el punto de partida de un posicionamiento de la izquierda. La prioridad de combatir al imperialismo norteamericano es indudable, pero esa definici\u00f3n no alcanza para clarificar posturas en el laberinto del \"mundo isl\u00e1mico\".<\/p>\n<p>En esa regi\u00f3n no s\u00f3lo chocan fuerzas afines y hostiles a Estados Unidos, como lo prueba el serio encontronazo del Pent\u00e1gono con los mercenarios yihadistas que inicialmente financi\u00f3 y entren\u00f3. Hay una multiplicidad de batallas que deben ordenarse siguiendo la l\u00f3gica del imperialismo y del subimperialismo, con decisiones que no se reducen a optar entre el blanco y el negro.<\/p>\n<p>El simple registro de dos campos en disputa global no resuelve los enigmas de la intervenci\u00f3n pol\u00edtica en la regi\u00f3n. Resulta indispensable comprender la complejidad de esos dilemas, para superar la ingenua creencia que el enemigo de mi enemigo se ha convertido en un buen amigo de las causas progresistas.<\/p>\n<p>La mirada binaria de dos bandos en confrontaci\u00f3n no se adapta, adem\u00e1s, al escenario generado luego de la implosi\u00f3n del \"bloque socialista\". Las convulsiones de Medio Oriente ya no se zanjan observando las tensiones de esa regi\u00f3n, como una simple derivaci\u00f3n de la pugna entre los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Los viejos aliados de ambos campos en la zona (monarqu\u00edas petroleras versus gobiernos nacionalistas) han mutado. El contexto de 1950-1980 ha quedado atr\u00e1s y las fuerzas en confrontaci\u00f3n se han diversificado. El conflicto entre sectores progresistas y reaccionarios persiste pero con modalidades m\u00e1s sinuosas.<\/p>\n<p>Las parad\u00f3jicas convergencias entre Putin y Erdogan no presentan, por ejemplo, el mismo contenido de los acuerdos entre Nasser y Krushev y se ubican a a\u00f1os luz de los enlaces antiimperialistas entre Lenin y Atat\u00fcrk. Hay que registrar esas diferencias.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis meramente geopol\u00edtico suele evaluar tan s\u00f3lo las tensiones inter-estatales, observando las transformaciones progresistas como un mero resultado de pulseadas entre potencias o gobiernos. Por esa raz\u00f3n suele realzar la ubicaci\u00f3n de cada actor zonal en el mapa de los bandos globales. Ese exclusivo c\u00f3mputo de los acontecimientos por arriba obstruye la percepci\u00f3n de los sucesos que se desenvuelven por abajo. El sujeto popular de cualquier trasformaci\u00f3n progresista es desconsiderado.<\/p>\n<p>El registro unilateral de los conflictos en la c\u00faspide del poder induce a evaluar con desconfianza a la propia primavera \u00e1rabe. Como ese levantamiento no qued\u00f3 restringido a batallas contra los gobiernos apadrinados por Estados Unidos, su desenvolvimiento es descalificado. Pero con un abordaje que ignora la gravitaci\u00f3n de las demandas populares resulta muy dif\u00edcil desenvolver una pol\u00edtica de izquierda.<\/p>\n<p>\u00bfEL COMPLOT DE LA PRIMAVERA?<\/p>\n<p>Las miradas m\u00e1s extremas del enfoque geopol\u00edtico directamente impugnan la primavera \u00e1rabe. Identifican a ese proceso con un complot digitado por Estados Unidos, para desplazar gobiernos hostiles y frenar la influencia de Rusia y China. Asemejan la gran sublevaci\u00f3n de Medio Oriente con las denominadas \"revoluciones de colores\", que la CIA suele propiciar para instalar servidores de la Casa Blanca en distintos puntos del planeta (Korybko, 2017).<\/p>\n<p>Esa interpretaci\u00f3n observa las acciones populares como simples piezas de un ajedrez global. La existencia de movimientos sociales que demandan en forma activa sus propias reivindicaciones es desconocida o identificada con la acci\u00f3n de infiltrados y conspiradores.<\/p>\n<p>Con ese abordaje se desconoce que en la mayor\u00eda de los casos las protestas masivas son respuestas al sufrimiento popular. Esos levantamientos estallan peri\u00f3dicamente en distintas localidades del planeta, con modalidades adaptadas a la tradici\u00f3n, el liderazgo y la experiencia de cada comunidad. La primavera \u00e1rabe se amold\u00f3 a esos patrones de sublevaci\u00f3n que imperan en todo el mundo.<\/p>\n<p>Como ocurre tambi\u00e9n en otras zonas, el desarrollo de ese levantamiento qued\u00f3 signado por las fuerzas pol\u00edticas actuantes y tuvo resultados muy dispares. La primavera fue neutralizada en T\u00fanez, aplastada en Egipto, anulada en Libia y quebrantada en Siria, en un dram\u00e1tico contexto de represi\u00f3n, guerras y terrorismo. El complot fue tan s\u00f3lo un componente de esa compleja variedad de desenlaces.<\/p>\n<p>Ciertamente el imperialismo norteamericano activ\u00f3 su vasta red de organismos especializados en capturar, deformar y aniquilar las revueltas populares. Utiliz\u00f3 a pleno la enorme madeja de fundaciones y organismos que monitorean las embajadas estadounidenses. Pero esa habitual intervenci\u00f3n yanqui no transform\u00f3 la multifac\u00e9tica primavera \u00e1rabe en un complot de la CIA.<\/p>\n<p>Es totalmente v\u00e1lido denunciar la injerencia imperialista en el vendaval de acontecimientos que conmovi\u00f3 a Medio Oriente en la d\u00e9cada pasada. Washington recurri\u00f3 a incontables acciones para encauzar las protestas populares hacia carriles afines a su estrategia. Pero no tiene ninguna credibilidad identificar todo el proceso de la primavera -que sacudi\u00f3 a varios pa\u00edses e involucr\u00f3 a millones de personas- con una asonada estadounidense.<\/p>\n<p>Basta observar las comparaciones que se han establecido con otras convulsiones para descartar esa interpretaci\u00f3n. Por su vertiginosa concatenaci\u00f3n regional en un plazo tan breve, algunos historiadores semejan la primavera \u00e1rabe con las guerras de emancipaci\u00f3n hispanoamericanas (1810-1825), las revoluciones europeas (1848-1849) y la implosi\u00f3n del \"bloque socialista\" (1989-1991) (Anderson, 2013). Ninguna de esas conmociones es comprensible en t\u00e9rminos conspirativos. Los complots que incluyeron conformaron tan s\u00f3lo un componente secundario de procesos gigantescos.<\/p>\n<p>INVOLUCI\u00d3N DEL VIEJO NACIONALISMO<\/p>\n<p>La mirada que reduce los conflictos de Medio Oriente a una simple contraposici\u00f3n entre dos campos, no permite analizar dilemas tan complejos como los afrontados por el movimiento kurdo. Esa minor\u00eda desenvolvi\u00f3 una extraordinaria resistencia en su confrontaci\u00f3n con los yihadistas, contando con el gui\u00f1o de Washington y el sost\u00e9n de Tel Aviv. Si la mera clasificaci\u00f3n de fuerzas en el tablero global -a favor o en contra del enemigo imperial- bastara para caracterizar todas las coyunturas b\u00e9licas, no habr\u00eda forma de clasificar el rol jugado por las heroicas guerrilleras de Rojava.<\/p>\n<p>Este peculiar caso no descalifica el an\u00e1lisis con par\u00e1metros de confrontaci\u00f3n con la dominaci\u00f3n imperialista. S\u00f3lo recuerda que esos criterios tan s\u00f3lo aportan el puntapi\u00e9 inicial para caracterizar los sucesos de Medio Oriente.<\/p>\n<p>El exclusivo prisma de dos bandos mundiales en disputa, tampoco permite registrar otro dato clave: la involuci\u00f3n de los reg\u00edmenes de origen nacionalista. En el esquema binario se contin\u00faa observando a esos gobiernos en su formato inicial de procesos radicales, enfrentados con los monarcas y las empresas extranjeras. Se omite su generalizado abandono de esas banderas.<\/p>\n<p>La era de Nasser en Egipto, Abd al-Karim Qasim en Irak, Salah Jadid en Siria y Kamal Jumblat en el L\u00edbano ha quedado atr\u00e1s. La subsistencia de ciertos discursos o s\u00edmbolos de esa \u00e9poca, no altera el giro que introdujeron los herederos de esos procesos. En su gran mayor\u00eda se adaptaron al orden neoliberal de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Esa involuci\u00f3n se consum\u00f3 mediante la sistem\u00e1tica reversi\u00f3n de los avances antiimperialistas y por esa raz\u00f3n estall\u00f3 el descontento popular en T\u00fanez, Egipto, Siria e Irak. Ese levantamiento tuvo significados muy diferentes en cada pa\u00eds, pero puso de relieve el malestar con gobiernos alejados de su avanzada conformaci\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>Es cierto que en muchos lugares se preservaron modalidades parciales de laicismo que obstruyeron la restauraci\u00f3n teocr\u00e1tica. Pero ese dique ha coexistido con otras formas de opresi\u00f3n, como la persecuci\u00f3n de las minor\u00edas, el ahogo de las disidencias y la persecuci\u00f3n de los opositores.<\/p>\n<p>Esa represi\u00f3n ha sido un generalizado signo de involuci\u00f3n de los reg\u00edmenes de origen nacionalista y es importante alzar la voz contra la violencia estatal que impera en esos pa\u00edses. Basta recordar cu\u00e1nto da\u00f1o gener\u00f3 a la causa del socialismo el silencio ante las masacres de Stalin, para mensurar las consecuencias del aval pol\u00edtico a los gobiernos autoritarios.<\/p>\n<p>Conviene recordar tambi\u00e9n que los sucesores del nacionalismo \u00e1rabe compartieron una involuci\u00f3n anticomunista, que incluy\u00f3 la proscripci\u00f3n y el apresamiento de militantes de izquierda.<\/p>\n<p>En Siria, el per\u00edodo de transformaciones progresistas y conflictos del Baath con el poder religioso qued\u00f3 cancelado con la victoria de las vertientes derechistas. Ese desenlace incluy\u00f3 en los a\u00f1os 80 una escalada represiva, que inaugur\u00f3 el patr\u00f3n de matanzas posteriormente desplegado por Assad (Rowell, 2017). La misma conducta se corrobor\u00f3 en el rol policial ejercido por las tropas sirias contra los palestinos en el L\u00edbano.<\/p>\n<p>Ese viraje del Baath explica la participaci\u00f3n del pa\u00eds en la coalici\u00f3n internacional que forj\u00f3 Estados Unidos en los a\u00f1os 90 para atacar a Irak. Aunque en la d\u00e9cada posterior reapareci\u00f3 el choque con Washington, la convergencia contra Sadam ilustr\u00f3 cu\u00e1n sepultado estaba el antiimperialismo entre los mandatarios de Damasco.<\/p>\n<p>Gadafi no afront\u00f3 un levantamiento democr\u00e1tico en Libia. Pero su involuci\u00f3n previa present\u00f3 muchas semejanzas con la trayectoria de Assad. Su gobierno atraves\u00f3 por tres etapas. Entre 1969 y 1990 desmantel\u00f3 las bases militares extranjeras, nacionaliz\u00f3 el petr\u00f3leo y apuntal\u00f3 un intenso desarrollo econ\u00f3mico. En 1991 inici\u00f3 un giro hacia la privatizaci\u00f3n de empresas estatales y liberalizaci\u00f3n de los precios. En los \u00faltimos a\u00f1os busc\u00f3 una reconciliaci\u00f3n con Occidente que no impidi\u00f3 su derrocamiento (Armanian, 2018).<\/p>\n<p>En Irak la involuci\u00f3n del Baath comenz\u00f3 en 1963, para domesticar un movimiento obrero muy combativo e influido por el Partido Comunista. Esa impronta represiva de Sadam se verific\u00f3 tambi\u00e9n en las masacres contra los kurdos y en la terror\u00edfica guerra que despleg\u00f3 contra Ir\u00e1n para congraciarse con Estados Unidos. Antes de sucumbir frente a los marines, Hussein exhibi\u00f3 abrumadoras pruebas del car\u00e1cter regresivo de su gobierno.<\/p>\n<p>Esa misma conducta se verifica en el r\u00e9gimen de los Ayatol\u00e1s iran\u00edes. Comandan una teocracia que reprime opositores, degrada a la mujer, criminaliza las protestas y persigue a la izquierda. La batalla contra el imperialismo exige transparentar esa realidad y exponer lo que sucede en los pa\u00edses hostigados por el Washington. La seria confrontaci\u00f3n del gobierno iran\u00ed con el imperialismo norteamericano no sit\u00faa a ese r\u00e9gimen en la \u00f3rbita del progresismo.<\/p>\n<p>LAS INDEFINCIONES NEUTRALISTAS<\/p>\n<p>La visi\u00f3n del \"Gran Oriente Medio\" como un terreno de mera confrontaci\u00f3n global entre un bando progresivo y otro regresivo ha suscitado reacciones sim\u00e9tricas. Ese conflicto es observado en el enfoque opuesto como un choque entre fuerzas igualmente nocivas. En este caso se remarca la centralidad de la lucha popular ante potencias externas, que comparten la misma hostilidad hacia las aspiraciones de las grandes mayor\u00edas. Por eso se subraya que la coalici\u00f3n forjada por Siria, Rusia e Ir\u00e1n es tan objetable como el alineamiento de Estados Unidos con Israel y Arabia Saudita. Tambi\u00e9n se destaca que es necesario batallar con la misma firmeza contra esas dos alianzas (Alba Rico, 2017).<\/p>\n<p>Esta postura recuerda en forma impl\u00edcita que Rusia ya no es la URSS y que China abandon\u00f3 su viejo antiimperialismo. Pero omite que ese dr\u00e1stico cambio no alter\u00f3 el continuado protagonismo del poder norteamericano. La primera potencia del planeta persiste como la principal garante de la dominaci\u00f3n capitalista mundial y se mantiene como la gran fuerza a derrotar en las batallas en curso. Cualquier fracaso significativo del Pent\u00e1gono en un \u00e1rea del mundo debilita su capacidad de intervenci\u00f3n en otros puntos del planeta. Esa adversidad para Washington favorece la resistencia de los oprimidos.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n el resultado de los conflictos geopol\u00edticos entre las potencias no es indistinto para las luchas populares. Es un error omitir este hecho y postular la indiferencia frente a las disputas globales. Con ese neutralismo se desconoce el car\u00e1cter mutable de la capacidad de da\u00f1o del imperialismo y su variable incidencia sobre las relaciones de fuerza. Ese balance es clave para apuntalar u obstruir la resistencia de los pueblos.<\/p>\n<p>Estados Unidos perdi\u00f3 poder de agresi\u00f3n cuando fue derrotado en Vietnam y retom\u00f3 impulso ofensivo cuando se desplom\u00f3 la URSS. En el primer escenario qued\u00f3 impactado por el gran ascenso de la izquierda y el nacionalismo radical en toda la periferia. En el segundo contexto aprovech\u00f3 el escenario creado por el neoliberalismo para ocupar Afganist\u00e1n, devastar Irak y demoler Libia.<\/p>\n<p>Esta misma evaluaci\u00f3n se aplica al marco actual. Las derrotas acumuladas en los \u00faltimos a\u00f1os por el Pent\u00e1gono limitan, por ejemplo, la intervenci\u00f3n de los marines en Am\u00e9rica Latina. Es importante registrar este efecto para desenvolver una estrategia victoriosa de la izquierda.<\/p>\n<p>Desde la mitad del siglo XX Estados Unidos es el gran sost\u00e9n del orden capitalista mundial y el gran opositor a cualquier transformaci\u00f3n progresista. Este presupuesto se corrobora en Medio Oriente, donde Washington intent\u00f3 un redise\u00f1o basado en la alianza militar con Israel y el sost\u00e9n petrolero de Arabia Saudita. El Pent\u00e1gono es el principal causante de las tragedias padecidas por la regi\u00f3n. Rusia y China no son ajenas a esos padecimientos, pero est\u00e1n muy lejos de compartir una responsabilidad equivalente al poder norteamericano.<\/p>\n<p>\"\u00bfSON TODOS IGUALES?\"<\/p>\n<p>El enfoque de neutralismo global razona con ingenuos presupuestos de distanciamiento de la geopol\u00edtica, como si los desenlaces en ese campo fueran irrelevantes para las batallas libradas en cada pa\u00eds. Ese posicionamiento frecuentemente conduce a resaltar la centralidad de los problemas econ\u00f3micos o las demandas sociales, con cierta desconexi\u00f3n del escenario en que irrumpen.<\/p>\n<p>Una versi\u00f3n contempor\u00e1nea de ese abordaje reivindica la micropol\u00edtica, la horizontalidad y las iniciativas locales cooperativas. Omite que especialmente en Medio Oriente, esas experiencias se desenvuelven en un tormentoso contexto de invasiones y guerras.<\/p>\n<p>En la tragedia del mundo \u00e1rabe resulta decisivo recordar qui\u00e9n es el enemigo principal. Ese se\u00f1alamiento de la responsabilidad imperial estadounidense no implica avalar el autoritarismo de los ex reg\u00edmenes nacionalistas, ni embellecer la pol\u00edtica externa de Rusia. Tampoco supone negar el derecho a la rebeli\u00f3n de los pueblos. Simplemente apunta a remarcar cu\u00e1l es el adversario central en el conjunto de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La simplificada creencia que a escala global \"son todos iguales\" obstruye la evaluaci\u00f3n de las fuerzas en disputa y el consiguiente logro de los triunfos requeridos para avanzar en un proyecto de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El escenario actual es ciertamente distinto al per\u00edodo de posguerra, cuando las viejas potencias coloniales y su reemplazante norteamericano lidiaban con los movimientos de liberaci\u00f3n en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. El lugar de la izquierda en esa etapa no suscitaba grandes discusiones. La \u00fanica divergencia significativa giraba en torno a las posturas de mayor justificaci\u00f3n o cr\u00edtica a la URSS por su ambivalente actitud frente a esas gestas.<\/p>\n<p>En el complejo contexto actual es vital recordar que el Pent\u00e1gono, la CIA y los marines persisten como los enemigos principales de los pueblos. Esa constataci\u00f3n permite definir posturas, en los conflictos entre el denostado poder norteamericano y aborrecibles gobiernos de la periferia.<\/p>\n<p>El choque entre el invasor Bush y el tirano Hussein fue un cl\u00e1sico ejemplo de esa disyuntiva. En esa confrontaci\u00f3n correspond\u00eda situarse en el campo de los iraqu\u00edes, no s\u00f3lo por el car\u00e1cter manifiestamente agresor del atacante yanqui. Esa incursi\u00f3n implic\u00f3 una acci\u00f3n imperialista contra un pa\u00eds del universo dependiente. Esa ubicaci\u00f3n de los contrincantes en el orden geopol\u00edtico mundial constituye un elemento m\u00e1s definitorio de la postura de la izquierda, que el ocasional perfil de los mandatarios de Washington y Bagdad.<\/p>\n<p>Este abordaje es frontalmente contrapuesto al enfoque liberal, que enaltece la \"democracia\" occidental frente a los \"populismos\" de la periferia, para justificar los atropellos imperialistas con disfraces civilizatorios. La izquierda debe levantar su voz contra esa inversi\u00f3n de la realidad, recordando por ejemplo que imperialismo ingl\u00e9s era el enemigo principal en Malvinas, a pesar de la existencia de un gobierno dictatorial en la Argentina.<\/p>\n<p>En algunas miradas la equiparaci\u00f3n neutralista de los bandos geopol\u00edticos como un bloque indistinto se remonta a la existencia de la URSS. Se estima que Mosc\u00fa ya intervino en esa \u00e9poca como potencia agresora al invadir Afganist\u00e1n (1979-89). Esa incursi\u00f3n es tan objetada como la implementada posteriormente por sus rivales de Occidente (Achcar, 2021).<\/p>\n<p>Pero esa evaluaci\u00f3n presupone en forma equivocada que la URSS desenvolv\u00eda pol\u00edticas imperiales, cuando en ese pa\u00eds reg\u00eda un sistema no capitalista. Valora adem\u00e1s en forma negativa una acci\u00f3n externa positiva de ese r\u00e9gimen. Mosc\u00fa socorri\u00f3 en ese momento a un gobierno progresista atacado por los talibanes que entrenaba la CIA (Ramos, 2021).<\/p>\n<p>Reconsiderar ese episodio es clave para definir posturas antiimperialistas. Si en un conflicto entre la URSS y los talibanes la izquierda no deb\u00eda tomar partido, se pierden todos los criterios para evaluar cu\u00e1les son los aliados y los enemigos de un proyecto de emancipaci\u00f3n. Afganist\u00e1n fue un caso testigo de la acci\u00f3n regresiva posterior de los yihadistas en todo el mundo \u00e1rabe. Junto a su padrino estadounidense se ubicaba en el bando reaccionario en la batalla frente a la URSS.<\/p>\n<p>Como los conflictos globales y las confrontaciones de cada pa\u00eds se entremezclan en forma muy compleja en todo el \"Gran Oriente Medio\", puede resultar \u00fatil retomar otros antecedentes hist\u00f3ricos para clarificar la intervenci\u00f3n de la izquierda. Los sucesos en la regi\u00f3n tienen actualmente m\u00e1s puntos de contacto con el escenario de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), que con el contexto de la primera conflagraci\u00f3n global (1914-19).<\/p>\n<p>En este \u00faltimo caso prevalec\u00eda una disputa entre potencias por los mercados y las colonias y correspond\u00eda postular una oposici\u00f3n frontal a todos los contendientes. En el segundo conflicto se combinaron, por el contrario, los choques interimperialistas (Estados Unidos-Jap\u00f3n, Alemania-Inglaterra) con las resistencias democr\u00e1ticas al fascismo y la defensa de la URSS ante la restauraci\u00f3n capitalista. Esta conjunci\u00f3n determin\u00f3 el alineamiento de la izquierda en el campo de los aliados (Mandel, 1991).<\/p>\n<p>Lo ocurrido en este \u00faltimo choque clarifica la reacci\u00f3n popular que suele irrumpir frente a peligros mayores. Muchos analistas han registrado, por ejemplo, que una parte de la poblaci\u00f3n siria contraria a Assad opt\u00f3 por sostener pasivamente a ese gobierno, frente a la amenaza del salvajismo yihadista o la ocupaci\u00f3n extranjera (Munif, 2017). Lo mismo sucedi\u00f3 en la URSS, cuando Stalin logr\u00f3 un sorpresivo sost\u00e9n interno frente a las inexorables masacres que auguraba el triunfo de Hitler.<\/p>\n<p>En el escenario actual las grandes potencias no disputan en el mismo plano. El curso dominante es el intento norteamericano de recuperar dominaci\u00f3n global, mediante un redise\u00f1o a su favor de todo el Medio Oriente. Pero esa agresi\u00f3n se ha entremezclado con otra variedad de conflictos, que plantean la defensa del laicismo frente a las bandas yihadistas y el sost\u00e9n de los acotados logros democr\u00e1ticos frente a los gobiernos represivos. El registro de esas mixturas es decisivo.<\/p>\n<p>EL TEST DE LIBIA<\/p>\n<p>Algunos autores que equiparan con criterios neutralistas a los bandos geopol\u00edticos en pugna en Medio Oriente, proponen controvertidos postulados como principios del antiimperialismo. Afirman que cuando la intervenci\u00f3n extranjera es la \u00fanica opci\u00f3n disponible para salvar a los movimientos populares, corresponde aceptar ese auxilio exigiendo que su alcance sea acotado (Achcar, 2021).<\/p>\n<p>Pero el gran problema radica en que el aludido socorrista es el imperialismo norteamericano. Con ese fundamento se aval\u00f3, por ejemplo, la \"zona de exclusi\u00f3n a\u00e9rea\" que dispuso la OTAN en Libia para apuntalar la revuelta contra Gadafi.<\/p>\n<p>Lo ocurrido en ese pa\u00eds fue un importante test para la izquierda, puesto que all\u00ed se verificaron en forma muy n\u00edtida las posturas contrapuestas. A diferencia de lo sucedido en T\u00fanez y Egipto -donde el apoyo a la primavera fue ampliamente mayoritario- el car\u00e1cter genuino de las protestas fue muy discutible desde su inicio en Libia. Transcurrida una d\u00e9cada de esos episodios ya son numerosos los datos que corroboran la existencia de una acci\u00f3n imperialista para tumbar a Gadafi.<\/p>\n<p>La catarata de mentiras que publicit\u00f3 el Departamento de Estado para justificar esa incursi\u00f3n ha salido a flote en un reciente informe del Parlamento brit\u00e1nico (Norton, 2021). Tal como ocurre con los archivos que desclasifica la CIA, esas informaciones toman estado p\u00fablico cuando ya no pueden alterar el resultado de lo ocurrido.<\/p>\n<p>Las fuerzas especiales de la OTAN se afincaron en ese pa\u00eds con gran antelaci\u00f3n (Armanian, 2018) y Hillary Clinton se embarc\u00f3 en una gran campa\u00f1a de demonizaci\u00f3n de Gadafi. De esa forma se gener\u00f3 el clima internacional requerido para convalidar su asesinato.<\/p>\n<p>La denuncia de ese operativo que promovieron muchos exponentes de la izquierda antiimperialista, contrast\u00f3 con la benevolente actitud hacia la maniobra de Washington que prevaleci\u00f3 entre sus pares neutralistas.<\/p>\n<p>Esta segunda postura ha sido ratificada con la reivindicaci\u00f3n del movimiento insurgente que tumb\u00f3 a Gadafi, utilizando armas y recursos financieros provistos por Estados Unidos. Los grupos que encabezaron ese golpe son nuevamente presentados como exponentes de un movimiento popular democr\u00e1tico, desconociendo su estrecha conexi\u00f3n con las fuerzas de la OTAN, que cercaron al pa\u00eds para precipitar un cambio de r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Ignorar la subordinaci\u00f3n de la oposici\u00f3n libia al imperialismo pod\u00eda ser entendible hace una d\u00e9cada, pero no en la actualidad a la luz del colapso padecido por ese pa\u00eds. Fue un error asignar cualidades democr\u00e1ticas a un bando dominado por grupos embarcados en la demolici\u00f3n de un gobierno enemistado con Washington.<\/p>\n<p>El enaltecimiento de ese campo no se limita a su presentaci\u00f3n como valerosos \"insurgentes que tomaron Bengasi\". Se aprueba tambi\u00e9n su solicitud de protecci\u00f3n estadounidense. Ese socorro -que se instrument\u00f3 a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de una \"zona de exclusi\u00f3n\" en el espacio a\u00e9reo libio- es evaluado como una involuntaria concesi\u00f3n norteamericana a las demandas de los combatientes contra la tiran\u00eda de Gadafi (Achcar, 2021).<\/p>\n<p>Pero en los hechos esos grupos actuaron como auxiliares del Pent\u00e1gono y no como meritorios luchadores por la libertad. Ese deschave ha quedado en evidencia en la actual disputa por el bot\u00edn petrolero que libran los sepultureros de Gadafi. Como Libia ha perdido relevancia medi\u00e1tica la prensa internacional ya no los menciona. S\u00f3lo tuvieron cobertura mientras cumpl\u00edan una funci\u00f3n golpista. Pero el aval concedido a esa operaci\u00f3n por un sector de la izquierda tiene consecuencias m\u00e1s perdurables.<\/p>\n<p>Resulta indispensable dejar atr\u00e1s el diagn\u00f3stico de una rebeli\u00f3n popular, que impuso la colaboraci\u00f3n de Occidente con acciones favorables a la introducci\u00f3n de la democracia. En los hechos ocurri\u00f3 lo opuesto. El imperialismo utiliz\u00f3 grupos afines para deshacerse de un mandatario que manten\u00eda conductas aut\u00f3nomas de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Es incorrecto suponer que esas bandas forzaron a la OTAN a ir m\u00e1s all\u00e1 de sus objetivos de simple presi\u00f3n sobre Gadafi. Las milicias que reclut\u00f3 Washington no definieron las conductas del Departamento de Estado, que diagram\u00f3 la aniquilaci\u00f3n de un opositor. El asesinato que indujeron de Gadafi no fue un triunfo popular, sino un oprobioso crimen festejado por los generales del Pent\u00e1gono. El presidente de Libia hab\u00eda perdido popularidad y legitimidad, pero no fue sustituido por la decisi\u00f3n soberana de los ciudadanos de ese pa\u00eds. Fue simplemente asesinado por los sicarios de Washington.<\/p>\n<p>LAS CONTROVERTIDAS \"ZONAS DE EXCLUSI\u00d3N\"<\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n de la zona de \"exclusi\u00f3n a\u00e9rea\" que dispuso la OTAN en Libia se apoya en los antecedentes de ese dispositivo. Los justificadores de esa acci\u00f3n consideran que fue instrumentado en 1991 para contrarrestar las masacres de Hussein contra los refugiados kurdos en el norte de Irak. Estiman que oper\u00f3 como un auxilio a las fuerzas kurdas frente el Ej\u00e9rcito Isl\u00e1mico y sirvi\u00f3 en 2019 como dique a la incursi\u00f3n de Turqu\u00eda contra esa minor\u00eda (Achcar, 2021).<\/p>\n<p>Pero con este criterio, la aceptaci\u00f3n de una acci\u00f3n de la OTAN por parte de la izquierda deja de constituir un hecho excepcional y se transforma en una norma de varias batallas. El imperialismo norteamericano es visto como un socorrista frecuente, que debe ser inducido a adoptar medidas m\u00e1s activas de intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta mirada no toma en cuenta las evidentes consecuencias de propiciar el dominio a\u00e9reo de una fuerza, que se ha especializado en la masacre de civiles. Con ese aval a la potestad estadounidense para introducir \"zonas de exclusi\u00f3n\", el compromiso con fuerzas imperialistas no es postulado como un hecho espor\u00e1dico o resultante de circunstancias excepcionales. Si corresponde reivindicar el auxilio de Pent\u00e1gono ya no s\u00f3lo a los kurdos sino tambi\u00e9n a los libios, la presencia militar de Estados Unidos queda establecida como un dato positivo.<\/p>\n<p>De esa forma se olvida que el cimiento b\u00e1sico del antiimperialismo es la oposici\u00f3n al intervencionismo norteamericano. Estados Unidos es el centro de la dominaci\u00f3n capitalista mundial y el principal agresor de los pueblos. Si ese enemigo es visto como un aliado -con comportamientos apenas inconsecuentes (fr\u00e1gil provisi\u00f3n de armamento a los kurdos e insuficiente protecci\u00f3n de los libios)- el cambio de \u00f3ptica es sustancial. Se olvida que la lucha contra el imperialismo supone ante todo confrontar con el dominador estadounidense. Esa obviedad queda diluida.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n de una mayor presencia militar norteamericana en Medio Oriente es en los hechos af\u00edn a los mensajes auspiciados por varias corrientes del Partido Dem\u00f3crata (Rana, 2021), que frecuentemente contaron con el benepl\u00e1cito de sectores radicales de esa formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En lugar de sumarse a ese clima, la izquierda debe insistir en el retiro de los marines del extranjero. Esta actitud sintoniza con las renovadas demandas de repatriaci\u00f3n de todas las tropas estadounidense en el exterior, que ha suscitado la reciente derrota de Afganist\u00e1n (Moore, 2021).<\/p>\n<p>El antiimperialismo exige afianzar ese curso para desenmascarar todas las inconsistencias del \"imperialismo de los derechos humanos\", que rige la pol\u00edtica exterior de la primera potencia. Hay que subrayar una y otra vez que cualquier \"intervenci\u00f3n humanitaria\" de Washington desemboca en mayores tragedias de muertes y refugiados.<\/p>\n<p>LOS DILEMAS DE SIRIA<\/p>\n<p>Otra controversia relevante fue desencadenada por el continuado sost\u00e9n de varias corrientes de la izquierda a los \"rebeldes\" durante la guerra en Siria. Esas vertientes estimaron que los exponentes de la marea democr\u00e1tica se ubicaban en la oposici\u00f3n y los defensores de la tiran\u00eda en el bando de Assad. Enaltecieron al primer sector como representante de una avanzada \"revoluci\u00f3n\", hasta que la guerra concluy\u00f3 con el triunfo de un gobierno apuntalado por Rusia e Ir\u00e1n (Sorans, 2016).<\/p>\n<p>En el transcurso de esa larga batalla el presidente Assad fue invariablemente se\u00f1alado como el principal enemigo a vencer. Esa caracterizaci\u00f3n fue expuesta cuando reprimi\u00f3 las primeras protestas y tambi\u00e9n cuando se convirti\u00f3 en el blanco de los yihadistas sostenidos por Arabia Saudita, con el visto bueno de Estados Unidos y Turqu\u00eda. La existencia de una fuerte confrontaci\u00f3n entre ese gobierno y el espectro m\u00e1s reaccionario de Medio Oriente fue omitida o relativizada, como un dato secundario del conflicto (VVAA 2019).<\/p>\n<p>Con esa evaluaci\u00f3n se propici\u00f3 el triunfo militar del bando opositor, mediante campa\u00f1as internacionales de apoyo a esa lucha. Se desech\u00f3 la propuesta alternativa que auspiciaba una salida pac\u00edfica y negociada entre las fuerzas que ensangrentaban al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Esa err\u00f3nea postura fue mantenida a lo largo del conflicto, sin registrar el cambio que introdujo la usurpaci\u00f3n derechista de la protesta democr\u00e1tica. Esa captura fagocit\u00f3 la revuelta y vaci\u00f3 al movimiento de sus metas progresistas.<\/p>\n<p>En el curso de la guerra los yihadistas fueron doblegados por la resistencia de los kurdos, en un marco de vacilaciones de Estados Unidos y Turqu\u00eda, que el gobierno aprovech\u00f3 para consumar una exitosa contraofensiva. Los defensores de los \"rebeldes\" continuaron idealizando a ese bando, desconociendo la mutaci\u00f3n radical que se registr\u00f3 en el conflicto. Siguieron presentando como una confrontaci\u00f3n entre fuerzas democr\u00e1ticas y dictatoriales una batalla que no contrapon\u00eda a esos campos.<\/p>\n<p>Es cierto que las protestas en Siria tuvieron al principio una impronta democr\u00e1tica. Pero ese perfil no se mantuvo inmutable a lo largo de la guerra. La sangr\u00eda modific\u00f3 el sentido de la confrontaci\u00f3n, sepultando los anhelos de reformas pol\u00edticas y sociales. Ese viraje fue totalmente omitido por quienes s\u00f3lo despotricaron contra Assad y juzgaron con benevolencia al bando opuesto.<\/p>\n<p>Los sectores de izquierda que continuaron ponderando una \"revoluci\u00f3n siria\" confiscada por los grupos fundamentalistas, desconocieron que ese control dilu\u00eda cualquier parentesco con los maquis franceses (obligados a pactar con el diablo para continuar su resistencia).<\/p>\n<p>Los defensores de esa postura tambi\u00e9n ignoraron que la oposici\u00f3n siria qued\u00f3 sujeta primero al radar de la OTAN y fue posteriormente encadenada a los yihadistas. C\u00f3mo podr\u00eda convertirse ese bando en una fuerza revolucionaria con potencialidades transformadoras es un misterio. No hay forma de imaginar un desemboque socialista de una guerra consumada por milicias reaccionarias, financiada por monarqu\u00edas del Golfo y convalidadas por el Pent\u00e1gono.<\/p>\n<p>Los te\u00f3ricos de la \"revoluci\u00f3n siria\" contrapusieron, adem\u00e1s, ese proceso de guerra civil, con el curso inverso de guerra imperialista prevaleciente en Irak, a partir de la invasi\u00f3n norteamericana (Sorans, 2016). Pero esa diferencia real en el debut de ambos conflictos no se extendi\u00f3 a su desarrollo.<\/p>\n<p>Estados Unidos no invadi\u00f3 Siria, pero bombarde\u00f3 con frecuencia las zonas bajo control de Ir\u00e1n. El Pent\u00e1gono no construy\u00f3 una fortalecida zona verde como en Bagdad, pero disemin\u00f3 instalaciones en la regi\u00f3n kurda. Tampoco actu\u00f3 con miles de marines, pero supervis\u00f3 los movimientos b\u00e9licos de sus aliados sauditas e israel\u00edes.<\/p>\n<p>La analog\u00eda se extiende tambi\u00e9n al resultado de la conflagraci\u00f3n. Irak termin\u00f3 bajo el control pol\u00edtico del adversario iran\u00ed y Siria bajo la protecci\u00f3n del enemigo ruso. Frente a los fracasos afrontados en ambos casos, Washington auspici\u00f3 la fractura de los dos pa\u00edses en mini-estados a fin de preservar su influencia. Si Irak fue una expl\u00edcita guerra imperialista, Siria devino en otra modalidad de la misma agresi\u00f3n y el forzado contrapunto entre ambas situaciones es equivocado.<\/p>\n<p>El mismo desacierto se comete al comparar lo ocurrido en Siria con la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola (1936-39). Se emparenta a la oposici\u00f3n del primer pa\u00eds con los republicanos del segundo y a los fascistas ib\u00e9ricos con el gobierno de Assad. Pero en ese contrapunto se omite definir d\u00f3nde quedan situados los yihadistas. Esta aclaraci\u00f3n no es secundaria, dado el parecido de esas milicias con el oscurantismo clerical-reaccionario de la Falange espa\u00f1ola. Basta notar el lugar dominante que ocuparon esas fuerzas en la oposici\u00f3n siria para registrar la inconsistencia de la analog\u00eda.<\/p>\n<p>\"\u00bfREVOLUCIONES DEMOCR\u00c1TICAS?\"<\/p>\n<p>La expectativa en la fuerza auto-emancipadora de la democracia condujo a varias corrientes de izquierda a presentar a Assad como el \u00fanico enemigo de la poblaci\u00f3n, omitiendo la nocividad equivalente del grueso de sus opositores. Un detallado relevamiento de las posturas en debate durante ese conflicto retrata ese posicionamiento (Syriainbrief, 2016).<\/p>\n<p>En ese estudio se describe c\u00f3mo una parte de la izquierda apoy\u00f3 a los \"rebeldes\" suponiendo que eran part\u00edcipes activos de una \"revoluci\u00f3n democr\u00e1tica\", que arrasar\u00eda al gobierno autoritario de ese pa\u00eds. Otras evaluaciones (Cinatti, 2016) ilustraron c\u00f3mo esa misma concepci\u00f3n asign\u00f3 a la primavera \u00e1rabe un potencial democratizador, que auguraba posibilidades ulteriores de radicalizaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n repiti\u00f3 las err\u00f3neas caracterizaciones expuestas hace tres d\u00e9cadas frente al desplome del \"campo socialista\". Ese derrumbe fue observado por algunas corrientes trotskistas como la antesala del resurgimiento del comunismo, cuando en los hechos devino en un curso opuesto de restauraci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>El origen de ese desatino ha sido la magnificaci\u00f3n de la democracia, como una fuerza auto-impulsora de transformaciones progresistas. Con esa mirada se desconecta el ideal democr\u00e1tico de la impronta efectiva que asume en cada escenario. Se olvida que el propio t\u00e9rmino de democracia es un comod\u00edn utilizado por Washington para perpetrar incontables tropel\u00edas. Con ese estandarte Estados Unidos invadi\u00f3 Irak, destruy\u00f3 Afganist\u00e1n, pulveriz\u00f3 a Libia y desangr\u00f3 a Siria.<\/p>\n<p>La izquierda puede perder la br\u00fajula si supone que las conquistas populares ser\u00e1n logradas por la mera expansi\u00f3n de un anhelo democr\u00e1tico, olvidando c\u00f3mo las clases dominantes manipulan esa aspiraci\u00f3n. En Medio Oriente esa esperanza s\u00f3lo puede corporizarse en forma efectiva, si queda enlazada a las batallas contra el imperialismo. La democracia no es un ideal con m\u00e1gicos poderes de emancipaci\u00f3n de los pueblos. Es una meta que avanzar\u00e1 revirtiendo la dominaci\u00f3n que ejerce el imperialismo y la explotaci\u00f3n que practican los capitalistas.<\/p>\n<p>Lo ocurrido en la primavera \u00e1rabe confirma esta caracterizaci\u00f3n. Los avances democr\u00e1ticos esperados de esa irrupci\u00f3n quedaron frenados por la violenta reacci\u00f3n del imperialismo y sus socios. Ese proceso no est\u00e1 cerrado y tiende a renacer. Pero hasta ahora acumula una importante secuencia de derrotas que no deben ser desconsideradas, suponiendo que constituyen meros desv\u00edos de una ascendente mega-revoluci\u00f3n. Esa expectativa vagamente centrada en el largo plazo imagina un porvenir venturoso, eludiendo reconocer el resultado contrarrevolucionario que prevalece al cabo de una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>ESTRATEGIAS ANTIIMPERIALISTAS<\/p>\n<p>La gran influencia del liberalismo en una franja de la izquierda qued\u00f3 corroborada frente a las disyuntivas que plante\u00f3 la primavera \u00e1rabe. Ese predicamento ha sido tan relevante como la tendencia opuesta a razonar con meros criterios geopol\u00edticos. En el primer caso se aborda en forma unilateral la batalla contra el autoritarismo de los gobiernos enemistados con Estados Unidos. En el segundo planteo se desconsidera el protagonismo popular, al priorizar la contraposici\u00f3n entre un nocivo campo occidental y un ponderable bloque multipolar.<\/p>\n<p>El antiimperialismo del siglo XXI exige superar ambas posturas, reconociendo la primac\u00eda de las batallas contra el dominador estadounidense sin embellecer a sus rivales. Es igualmente decisivo resaltar la legitimidad de las demandas democr\u00e1ticas y la insoslayable centralidad de la lucha popular.<\/p>\n<p>Una acertada estrategia antiimperialista ser\u00e1 vital en la pr\u00f3xima oleada de la primavera \u00e1rabe. Los amargos resultados de la marea anterior podr\u00edan ser revertidos en esa secuencia, si la nueva irrupci\u00f3n empalma con la revitalizaci\u00f3n de la izquierda. Ese resurgimiento exige retomar y renovar estrategias antiimperialistas que puedan reconocer a los grandes enemigos, superando la ingenua confianza en sus competidores. Esa s\u00edntesis emerger\u00e1 con la experiencia de las pr\u00f3ximas batallas.<\/p>\n<p>21-9-2021<\/p>\n<p>RESUMEN<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n meramente geopol\u00edtica de los conflictos en la regi\u00f3n resalta el choque entre un bloque agresivo unipolar y otro defensivo multipolar. Remarca la prioridad de confrontar con el enemigo principal, pero razona con criterios conspirativos y no toma en cuenta el protagonismo popular. Por el contrario, la mirada neutralista desconoce la incidencia de las confrontaciones globales sobre las relaciones de fuerza y las consiguientes luchas de los pueblos.<\/p>\n<p>Lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial brinda par\u00e1metros para posicionarse en Medio Oriente y el balance de la URSS en Afganist\u00e1n define criterios antiimperialistas. El apoyo norteamericano a los kurdos no aporta en cambio reglas generales. Libia demuestra cu\u00e1n err\u00f3neo es confundir levantamientos con las acciones de la OTAN y Siria ense\u00f1a a distinguir rebeliones genuinas y usurpadas. Hay que batallar contra el imperialismo norteamericano sin idealizar a sus rivales.<\/p>\n<p>REFERENCIAS<\/p>\n<p>-Achcar, Gilbert (2021). Su antiimperialismo y el nuestro 10\/04\/2021.\u00a0<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/su-antiimperialismo-y-el-nuestro\/\">https:\/\/rebelion.org\/su-antiimperialismo-y-el-nuestro\/<\/a><\/p>\n<p>-Alba Rico, Santiago. Alepo (2017), Ankara, Berl\u00edn: geopol\u00edtica del desastre\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2016\/12\/21\/alepo-ankara-berlin-geopolitica-del-desastre\/9436\">https:\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2016\/12\/21\/alepo-ankara-berlin-geopolitica-del-desastre\/9436<\/a><\/p>\n<p>-Anderson, Perry. (2013). \"Sobre la concatenaci\u00f3n en el mundo \u00e1rabe\". New Left Review n\u00b0 68 (pp. 5-14). 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Entrevista referente a las \u00abguerras h\u00edbridas\u00bb<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"S7J3SSxb5o\"><p><a href=\"https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2017\/04\/22\/libros-entrevista-con-el-escritor-andrew-korybko-referente-a-las-guerras-hibridas\/\">Libros: Entrevista con el escritor Andrew Korybko referente a las \u00abguerras h\u00edbridas\u00bb<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abLibros: Entrevista con el escritor Andrew Korybko referente a las \u00abguerras h\u00edbridas\u00bb\u00bb \u2014 Resumen Latinoamericano\" src=\"https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2017\/04\/22\/libros-entrevista-con-el-escritor-andrew-korybko-referente-a-las-guerras-hibridas\/embed\/#?secret=S7J3SSxb5o\" data-secret=\"S7J3SSxb5o\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>-Mandel, Ernest (1991). El significado de la segunda guerra mundial, Fontamara, M\u00e9xico<\/p>\n<p>-Moore, Michael Pelar la cebolla americana. 4-9 https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/pelar-la-cebolla-americana\/<\/p>\n<p>-Munif, Yasser (2017). Entrevista. Siria y la izquierda, 26-1-2017.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/medium.com\/@rafaelaapelmarcel\/entrevista-con-yasser-munif-siria-y-la-izquierda-parte-i-407a7495c97\">https:\/\/medium.com\/@rafaelaapelmarcel\/entrevista-con-yasser-munif-siria-y-la-izquierda-parte-i-407a7495c97<\/a><\/p>\n<p>-Norton, Ben (2021). El parlamento de Reino Unido informa sobre c\u00f3mo la guerra de la OTAN en Libia se bas\u00f3 en mentiras or 23\/07\/2021 https:\/\/rebelion.org\/el-parlamento-de-uk-informa-sobre-como-la-guerra-de-la-otan-en-libia-se-baso-en-mentiras\/<\/p>\n<p>-Ramos, Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn (2021). Gilbert Achcar y el antiimperialismo, 11-4-2021.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/slopezarnal.com\/gilbert-achcar-y-el-antiimperialismo-comentario-de-jose-luis-martin-ramos\/\">http:\/\/slopezarnal.com\/gilbert-achcar-y-el-antiimperialismo-comentario-de-jose-luis-martin-ramos\/<\/a><\/p>\n<p>-Rana, Aziz (2021). Entrevista la izquierda y antiimperialismo en Estados Unidos Do<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/autor\/doug-henwood\/\">ug Henwood<\/a>\u00a0| 02\/01\/2021 https:\/\/observatoriodetrabajadores.wordpress.com\/2020\/12\/21\/izquierda-y-antiimperialismo-en-estados-unidos-entrevista-a-aziz-rana\/<\/p>\n<p>-Rowell, Alex (2017). En \u00abLa revoluci\u00f3n imposible\u00bb, Yassin Al-Haj Saleh contextualiza la tragedia siria\u00a0<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/en-la-revolucion-imposible-yassin-al-haj-saleh-contextualiza-la-tragedia-siria\/\">https:\/\/rebelion.org\/en-la-revolucion-imposible-yassin-al-haj-saleh-contextualiza-la-tragedia-siria\/<\/a><\/p>\n<p>-Syriainbrief (2016). Leftist Grups on the syrian civil war,\u00a0<a href=\"https:\/\/syriainbrief.wordpress.com\/2016\/08\/19\/leftist-groups-on-the-syrian-civil-war\/\">https:\/\/syriainbrief.wordpress.com\/2016\/08\/19\/leftist-groups-on-the-syrian-civil-war\/<\/a><\/p>\n<p>-Sorans, Miguel (2016). En respuesta a Jorge Altamira: La guerra en Siria, el genocida Al Assad, el chavismo y la postura de los revolucionarios, 20-9-2016<\/p>\n<p>https:\/\/izquierdasocialista.org.ar\/index.php\/noticias\/internacionales\/4104-en-respuesta-a-jorge-altamira-la-guerra-en-siria-el-genocida-al-assad-el-chavismo-y-la-postura-de-los-revolucionarios<\/p>\n<p>-VVAA (2019) La guerra en Siria y la intervenci\u00f3n imperialista 2019<\/p>\n<p>https:\/\/www.fundacionfedericoengels.net\/index.php\/105-colecciones\/marxismo-hoy\/marxismo-hoy-n-23\/526-la-guerra-en-siria-y-la-intervencion-imperialista<\/p>\n<p>https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2017\/04\/22<\/p>\n<p>-VVAA (2021) Erasing people through disinformation: Syria and the \"anti-imperialism\" of fools. 27 March 2021 https:\/\/www.aljumhuriya.net\/en\/content\/erasing-people-through-disinformation-syria-and-%E2%80%9Canti-imperialism%E2%80%9D-fools<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Aporrea, 15-10-21) &nbsp; La compleja secuencia de acontecimientos que sacudi\u00f3 al mundo \u00e1rabe en la \u00faltima d\u00e9cada suscit\u00f3 intensas controversias en la izquierda. No result\u00f3 f\u00e1cil distinguir las tendencias progresivas y regresivas en el disputado y cruento escenario de Medio Oriente. 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