{"id":48168,"date":"2021-10-16T11:02:21","date_gmt":"2021-10-16T15:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48168"},"modified":"2021-10-16T11:02:21","modified_gmt":"2021-10-16T15:02:21","slug":"tesis-sobre-la-militarizacion-social-en-america-latina-y-el-caribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/10\/16\/tesis-sobre-la-militarizacion-social-en-america-latina-y-el-caribe\/","title":{"rendered":"Tesis sobre la militarizaci\u00f3n social en Am\u00e9rica Latina y el Caribe"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>David Barrios Rodr\u00edguez ( School of the Americas Watch, 16-10-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la actualidad en distintos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y el Caribe sectores organizados de la poblaci\u00f3n, defensoras y defensores del territorio, integrantes del medio universitario, esfuerzos de comunicaci\u00f3n independientes-populares-aut\u00f3nomos hablan de manera constante de la profundizaci\u00f3n de la militarizaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Esto ocurre sin distinciones respecto al signo pol\u00edtico que se atribuye a los respectivos gobiernos en donde se denuncia tales procesos y hace parte del recorrido sociopol\u00edtico de las distintas geograf\u00edas de la regi\u00f3n. Como ser\u00e1 se\u00f1alado m\u00e1s adelante, esto obedece a que se trata de un proceso general, que se manifiesta en diversas escalas y a partir de distintas modalidades, tanto en el \u00e1rea en que vivimos como a nivel planetario.<\/p>\n<p>En lo que respecta a Am\u00e9rica Latina y el Caribe, adem\u00e1s de las expresiones tradicionalmente reconocidas (participaci\u00f3n de militares en la esfera civil, ampliaci\u00f3n de atribuciones o incremento de los presupuestos asignados por los Estados), la militarizaci\u00f3n comporta rasgos espec\u00edficos que no han recibido la atenci\u00f3n necesaria y que plantean desaf\u00edos por las implicaciones que tienen en el perfeccionamiento de los mecanismos de disciplinamiento y control social.<\/p>\n<p>El presente an\u00e1lisis parte de un panorama general sobre las modificaciones en los procesos de militarizaci\u00f3n. A continuaci\u00f3n se establecen elementos para identificar el avance espec\u00edfico que tiene en algunos pa\u00edses de la regi\u00f3n y finalmente se sintetiza la discusi\u00f3n a partir del planteamiento de 12 tesis sobre la materia. En conjunto, se propone una contribuci\u00f3n para resignificar los sentidos en torno a la problem\u00e1tica y con ello establecer diagn\u00f3sticos m\u00e1s completos que resulten \u00fatiles para personas y colectividades cuyas vidas se encuentran bajo el cerco de las distintas vertientes de la militarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>Como punto de partida, es necesario subrayar que los procesos de militarizaci\u00f3n que estamos atestiguando y padeciendo no ocurren de manera aislada, sino que se dan en el marco de la concatenaci\u00f3n perniciosa de las diferentes dimensiones de una crisis de car\u00e1cter civilizatorio. Los efectos devastadores del proyecto pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural y social del neoliberalismo, se combinan con los de los cada vez m\u00e1s frecuentes desastres naturales, conformando lo que se ha caracterizado como una \u201cconvergencia catastr\u00f3fica\u201d, aquella en la que cada uno de sus componentes profundiza y se expresa en los otros. Esto se presentar\u00eda con mayor virulencia en el \u201cTr\u00f3pico del caos\u201d, es decir, la franja del planeta entre los Tr\u00f3picos de C\u00e1ncer y Capricornio, en los que poblaciones hist\u00f3ricamente relacionadas con la agricultura y la pesca (casi 3 mil millones de personas) se ven enfrentadas a los efectos del cambio clim\u00e1tico, lo que coloca en el panorama el incremento de distintas expresiones de conflictividad social, lo que incluye fen\u00f3menos de violencia armada y guerras.<\/p>\n<p>El proceso general hab\u00eda sido identificado desde comienzos del siglo XXI como un cambio en el eje ordenador de la sociedad, desde la producci\u00f3n y el mercado hacia instancias abiertamente disciplinadoras como las militares.\u00a0Aun as\u00ed, es necesario actualizar y seguir estableciendo las relaciones que esa modificaci\u00f3n comporta respecto a la dimensi\u00f3n ambiental de la crisis antes se\u00f1alada, as\u00ed como sus impactos en \u00e1mbitos como la configuraci\u00f3n de formas emergentes de institucionalidad, territorialidades, subjetividades, est\u00e9ticas, formas de reproducci\u00f3n social y la vida cotidiana en general.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el nivel m\u00e1s general de la cuesti\u00f3n, se trata de problem\u00e1ticas sobre las que ya desde hace a\u00f1os se reflexiona desde la c\u00fapula militar de Estados Unidos, quienes tambi\u00e9n prev\u00e9n que la combinaci\u00f3n simult\u00e1nea de desastres naturales, migraci\u00f3n, afectaci\u00f3n de cadenas de suministro regionales y globales, disputa entre las grandes potencias, colapso de pa\u00edses considerados aliados (de Estados Unidos) o los efectos del cambio clim\u00e1tico, rebasen las capacidades del Departamento de Defensa conduciendo con ello a que se \u201cdesate el infierno\u201d.<\/p>\n<p>En un \u00e1mbito estrechamente relacionado con ello, los discursos que buscan posponer o paliar la debacle ecol\u00f3gica en curso, hacen uso de estrategias militares\u00a0<em>verdes<\/em>\u00a0para \u201cresguardar\u201d ecosistemas, especies animales o para el desarrollo de proyectos que se presentan como \u201camables\u201d con el medio ambiente. Esto redunda en procesos de desterritorializaci\u00f3n e implementaci\u00f3n de campa\u00f1as contrainsurgentes con el objeto de reprimir poblaciones y sus resistencias, a trav\u00e9s de t\u00e9cnicas de coerci\u00f3n \u201cduras\u201d y tecnolog\u00edas de pacificaci\u00f3n \u201csuaves\u201d.<\/p>\n<p>Estas escalas del an\u00e1lisis deben ser consideradas, porque en lo sucesivo albergar\u00e1n y modelar\u00e1n las tendencias generales de los procesos de militarizaci\u00f3n que, teniendo ya formas de expresi\u00f3n identificables, se expandir\u00e1n y har\u00e1n crecientemente complejas en los tiempos por venir.<\/p>\n<p>Habiendo se\u00f1alado esto y descendiendo en el nivel de an\u00e1lisis, es preciso llevar a cabo un cuestionamiento sobre las formas de comprensi\u00f3n dominantes respecto al militarismo y la militarizaci\u00f3n, como fueron entendidas a lo largo del siglo XX, pero que siguen teniendo reverberaciones en el presente. Esto est\u00e1 relacionado con una modificaci\u00f3n sustancial en las formas de guerra dominantes, que ya no corresponden con el canon que colocaba en el centro la actuaci\u00f3n de los Estados (conflictos b\u00e9licos interestatales) y los ej\u00e9rcitos profesionales identificados con ellos. Lo que se agreg\u00f3 a dicha ecuaci\u00f3n y tendi\u00f3 a generalizarse, fue la confrontaci\u00f3n entre fuerzas con adscripci\u00f3n estatal (en las que deben ser incluidas las polic\u00edas militarizadas) y distintos tipos de actores armados quienes tambi\u00e9n tienen pugnas entre s\u00ed.\u00a0Estas fuerzas incluyen desde ej\u00e9rcitos privados, Compa\u00f1\u00edas Militares y de Seguridad Privada (CMSP), brazos armados de la econom\u00eda criminal, pandillas y grupos peque\u00f1os m\u00e1s pr\u00f3ximos al sicariato, expresiones de paramilitarismo contrainsurgente, as\u00ed como organizaciones pol\u00edtico-militares que se reconocen en la estela de los movimientos revolucionarios de izquierda.<\/p>\n<p>A ello habr\u00eda que agregar que en la actualidad no nos encontramos frente a una disyuntiva entre una forma de guerra o la otra, sino que ambas esferas (las de la guerra tradicional y la irregular) tienden a imbricarse. Por ejemplo, en lo que se ha denominado guerras encubiertas o subsidiarias (<em>proxy wars<\/em>), en las que en terrenos sensibles o donde no se puede intervenir de manera abierta, los Estados recurren a actores armados como los antes se\u00f1alados para cumplir sus objetivos. Otra expresi\u00f3n que ha estado relacionada con esta modificaci\u00f3n es la\u00a0<em>guerra h\u00edbrida<\/em>, que en el debate militar en que fue acu\u00f1ada (2002-2013) ten\u00eda como \u00e9nfasis\u00a0la convergencia operacional de ej\u00e9rcitos nacionales con actores no estatales, as\u00ed como la combinaci\u00f3n de modalidades para hacer la guerra. Esto cambi\u00f3 con posterioridad a la anexi\u00f3n de Crimea por Rusia, ya que a partir de entonces fueron privilegiados ciberataques, tareas de espionaje, propaganda e informaci\u00f3n, campa\u00f1as de desestabilizaci\u00f3n para deponer gobiernos (en la l\u00f3gica de las llamadas Revoluciones de Colores)\u00a0as\u00ed como con el uso de herramientas no militares para promover extraterritorialmente los intereses de los Estados que las emplean (guerra econ\u00f3mica, presi\u00f3n diplom\u00e1tica, formas de penetraci\u00f3n cultural, entre otras).<\/p>\n<p>En lo que respecta a Am\u00e9rica Latina y el Caribe, se trata de una regi\u00f3n que se caracteriza desde hace m\u00e1s de un siglo por la casi ausencia de conflictos b\u00e9licos interestatales, pero en la que ha sido recurrente la invocaci\u00f3n de enemigos internos para que los Estados emprendan campa\u00f1as b\u00e9licas y represivas contra sus poblaciones. Adem\u00e1s de ello, por lo que representa para Estados Unidos en t\u00e9rminos geoestrat\u00e9gicos, ha sido un escenario de ensayo para la implementaci\u00f3n de distintas modalidades de guerra irregular, en las que se incluye la guerra contrainsurgente y contra las drogas. Esto ha posibilitado la intervenci\u00f3n de las Fuerzas de Operaciones Especiales de la potencia de Norteam\u00e9rica, incluso antes de que este tipo de aproximaciones se generalizaron con posterioridad al lanzamiento de las campa\u00f1as b\u00e9licas en Oriente Pr\u00f3ximo en los albores del siglo XXI. El caso paradigm\u00e1tico es Colombia, entre otras cosas por la colaboraci\u00f3n con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, lo que permiti\u00f3 que el pa\u00eds fuese un sitio de experimentaci\u00f3n de las formas de guerra irregular, en especial a partir de la implementaci\u00f3n del Plan Colombia. De esta manera, el pa\u00eds andino, anticip\u00f3 lo que con el paso de los a\u00f1os se implementar\u00eda en otros contextos, no s\u00f3lo del \u00e1rea, sino del mundo entero.<\/p>\n<p>A la par de ello, en un proceso no homog\u00e9neo pero que se puede rastrear durante un poco m\u00e1s de 3 d\u00e9cadas, hemos asistido a la aparici\u00f3n\/sofisticaci\u00f3n de actores armados no estatales que controlan poblaciones y territorios. Es por lo que, para poder hablar sobre la militarizaci\u00f3n actual en Am\u00e9rica Latina y el Caribe de manera adecuada, resulta indispensable aludir al papel que juegan los grupos armados que no pertenecen de manera formal a la estatalidad. Aquello que habiendo sido denominado de diversas formas (paramilitarismo, escuadrones de la muerte, formas de privatizaci\u00f3n de la seguridad y la violencia, facciones de tr\u00e1fico o brazos armados de los c\u00e1rteles del narcotr\u00e1fico), puede ser albergado de manera m\u00e1s apropiada en aquello que prefiero denominar como formas de violencia armada organizada. Estas expresiones que provienen de distintas experiencias y \u00e9nfasis previos (pol\u00edticos, econ\u00f3micos, delictivos) de manera progresiva han incrementado su volumen, portafolio de actividades y tambi\u00e9n hacen parte de manera constante de las l\u00f3gicas represivas y de disciplinamiento social. La naturaleza misma de las actividades en las que participan estos grupos puede volver difusa su intervenci\u00f3n en determinados espacios, pero lo que no puede hacerse es ignorar el peso que ahora tienen en nuestras sociedades.<\/p>\n<p>Sobre este aspecto es necesario destacar dos elementos que deber\u00edan ser considerados para una mejor aproximaci\u00f3n al fen\u00f3meno. En primer lugar, que no se trata de un cambio repentino, sino de un proceso en que se han generalizado formas de violencia armada organizada y, en segundo, que en algunos pa\u00edses del \u00e1rea estos grupos han afianzado un control que, abarcando varias dimensiones (econ\u00f3mica, social, espacial) prefiguran la instauraci\u00f3n de \u00f3rdenes sociales paralelos a trav\u00e9s de los cuales el capitalismo contempor\u00e1neo encuentra formas de reproducci\u00f3n que traspasan las fronteras constituidas de manera previa y que se esparcen en diversos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>Es debido a ello que la identificaci\u00f3n exclusiva del militarismo y la militarizaci\u00f3n con las instituciones castrenses de los Estados no nos permite en la actualidad dar cuenta de manera adecuada del proceso que se vive en distintos contextos y territorios del \u00e1rea. Resultan as\u00ed limitados los enfoques que definen la militarizaci\u00f3n como la disposici\u00f3n de los Estados en recurrir a los cuerpos militares para la resoluci\u00f3n de disputas en torno al orden p\u00fablico o salvaguardar las condiciones m\u00ednimas de seguridad ante una amenaza del orden establecido. Tampoco remite ya de manera un\u00edvoca ni determinante al \u201cproceso de adopci\u00f3n de modelos, conceptos, doctrinas, procedimientos y personal militar en actividades de naturaleza civil, entre ellas la seguridad p\u00fablica\u201d. Tambi\u00e9n resulta inerte restringir su valoraci\u00f3n respecto al gasto en armamento, el porcentaje o cantidad de personal de los Estados dedicado a labores militares o el incremento y sofisticaci\u00f3n de la infraestructura y avituallamiento de las instituciones castrenses.<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>Antes de introducir algunas l\u00edneas generales para la comprensi\u00f3n del proceso de militarizaci\u00f3n reciente en la regi\u00f3n, resulta apropiado aludir de manera espec\u00edfica al estado actual de la problem\u00e1tica en algunos pa\u00edses del \u00e1rea que destacan por la magnitud y caracter\u00edsticas que comportan.<\/p>\n<p>En el espectro que se reconoce m\u00e1s reaccionario se encuentra el gobierno de Jair Messias Bolsonaro, aquel que incluso poco despu\u00e9s de haber iniciado en el cargo ya hab\u00eda sido caracterizado como la \u201cvanguardia apocal\u00edptica\u201d por las implicaciones socioambientales de sus pol\u00edticas.\u00a0Los incendios en la Amazonia, en buena medida inducidos, fueron s\u00f3lo el anticipo de lo que implicar\u00eda un gobierno que ha superado cualquier estimaci\u00f3n previa. Brasil afronta una crisis sin parang\u00f3n, tanto por el acumulado de pol\u00edticas locuaces pero que se enmarcan en principios clasistas, racistas, sexistas y mis\u00f3ginos; como por el manejo gubernamental de la Pandemia por SARS-COV-2, afrontada de una manera a todas luces negligente. En relaci\u00f3n con la militarizaci\u00f3n, sobre Brasil se ha insistido en la incorporaci\u00f3n de integrantes y exintegrantes de las Fuerzas Armadas al gabinete del presidente, mismos que han llegado a controlar la Vicepresidencia, 10 de 22 ministerios del pa\u00eds (entre ellos ciencia y tecnolog\u00eda, energ\u00eda, salud, educaci\u00f3n, entre otros) y m\u00e1s de 6 mil cargos comisionados ocupados en la administraci\u00f3n p\u00fablica directos e indirectos; siendo Bolsonaro mismo ex capit\u00e1n del ej\u00e9rcito.\u00a0Adem\u00e1s de ello, en una tendencia que se puede rastrear desde los gobiernos del PT, el enfoque militar del combate al tr\u00e1fico de estupefacientes ilegales y de ciertos fen\u00f3menos de violencia urbana, han abonado para que Brasil tenga en a\u00f1os consecutivos las mayores cifras de asesinatos en la regi\u00f3n. Fue durante las gestiones de Lula da Silva y Dilma Roussef que se postul\u00f3 al pa\u00eds para la realizaci\u00f3n de un ciclo de megaeventos (2007-2016) que permiti\u00f3 la militarizaci\u00f3n de las sedes deportivas, en las que destac\u00f3 R\u00edo de Janeiro con la implantaci\u00f3n de las Unidades de Polic\u00eda Pacificadora en distintas favelas de la ciudad.<\/p>\n<p>En lo que respecta a los grupos de tr\u00e1fico y las milicias brasile\u00f1as, mantienen gran control territorial en determinados espacios de las principales ciudades, en los que establecen relaciones desp\u00f3ticas con sus habitantes. En R\u00edo de Janeiro, datos de 2018 planteaban que las milicias por s\u00ed solas estaban presentes en 37 barrios y 165 favelas de la Regi\u00f3n Metropolitana de la ciudad, controlando \u00e1reas habitadas por 2 millones de personas, lo que se traduce en una sexta parte de la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n.\u00a0Al agregar una perspectiva territorial, se ha establecido que tienen un \u00e1rea de influencia de 342 km2 lo que constituye una cuarta parte de la capital del estado.<\/p>\n<p>En distintas favelas de la ciudad a ello habr\u00eda que agregar el control por parte de las facciones de tr\u00e1fico como el Comando Vermelho, Amigos dos Amigos y Terceiro Comando Puro, quienes establecen disputas con los otros actores armados. Tambi\u00e9n habr\u00eda que considerar el papel de las Unidades de Polic\u00eda Pacificadora y la Polic\u00eda Militar de R\u00edo de Janeiro quienes establecen formas arbitrarias de control y disciplinamiento de la poblaci\u00f3n en las \u00e1reas habitadas por los sectores populares.<\/p>\n<p>Respecto a M\u00e9xico, se ha denunciado que el proceso de militarizaci\u00f3n est\u00e1 relacionado con la ampliaci\u00f3n e institucionalizaci\u00f3n de funciones de las Fuerzas Armadas en el \u00e1mbito civil. Este proceso se da en el marco del triunfo electoral de una iniciativa que se autoidentifica como antineoliberal y que tuvo un respaldo social in\u00e9dito al obtener la jefatura del gobierno federal con 30 millones de votos. Adem\u00e1s de ello arras\u00f3 con sus contrincantes, logrando victorias en distintos estados del pa\u00eds y asegurando en ese momento un margen de maniobra importante en el Congreso, para llevar adelante su agenda de gobierno. Esto permiti\u00f3 entre otras cosas, sacar adelante reformas que durante su primer a\u00f1o de gobierno autorizaron la participaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad p\u00fablica (durante 5 a\u00f1os) a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n hab\u00eda determinado el car\u00e1cter inconstitucional de estas atribuciones a trav\u00e9s del an\u00e1lisis y ulterior invalidaci\u00f3n de la Ley de Seguridad Interior de la administraci\u00f3n de Enrique Pe\u00f1a Nieto.<\/p>\n<p>Otro \u00e1mbito en el que se le ha dotado de gran protagonismo a las Fuerzas Armadas es el de su participaci\u00f3n en obra p\u00fablica. Destaca la asignaci\u00f3n de la construcci\u00f3n del aeropuerto de Santa Luc\u00eda, bajo la supervisi\u00f3n de la Secretar\u00eda de la Defensa Nacional (SEDENA). A ello se agrega la construcci\u00f3n de 2, 700 sucursales del Banco de Bienestar tambi\u00e9n encomendadas al Ej\u00e9rcito, al igual que la edificaci\u00f3n de cuarteles para la Guardia Nacional. Respecto al pol\u00e9mico proyecto denominado \u201cTren Maya\u201d al Ej\u00e9rcito le fue asignada la construcci\u00f3n de los tramos que van desde Playa del Carmen al Aeropuerto Internacional de Canc\u00fan; otro m\u00e1s que proyecta unir Tul\u00fam con Bacalar y Chetumal; as\u00ed como el de Bacalar con Esc\u00e1rcega. En fechas recientes tambi\u00e9n se asign\u00f3 al Ej\u00e9rcito la construcci\u00f3n del aeropuerto de Tul\u00fam.<\/p>\n<p>Respecto a la creaci\u00f3n de la Guardia Nacional se trata de la reedici\u00f3n de formas de polic\u00eda militarizada (Polic\u00eda Federal, Gendarmer\u00eda Nacional, ambas desaparecidas por corruptas e ineficaces) con atribuciones federales que est\u00e1n destinadas a m\u00faltiples funciones, entre ellas la contenci\u00f3n de la migraci\u00f3n proveniente de Centroam\u00e9rica y el combate a las estructuras de la econom\u00eda criminal. De manera reciente, tambi\u00e9n fue avalada la incorporaci\u00f3n de los titulares de la Secretar\u00eda de Defensa Nacional y de Marina, al Consejo General de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica, Desarrollo Tecnol\u00f3gico e Innovaci\u00f3n que definir\u00e1 las prioridades y estrategias en el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n (el equivalente mexicano del Minciencias colombiano, CONICET argentino o CNPq brasileiro). A mediados de agosto de 2021 se anunci\u00f3 una iniciativa de reestructuraci\u00f3n de la Secretar\u00eda de la Defensa Nacional, adem\u00e1s de la creaci\u00f3n de un Estado Mayor Conjunto integrado por miembros del Ej\u00e9rcito, la Fuerza A\u00e9rea y la Guardia Nacional, con lo que se le incorpora legalmente como fuerza armada.\u00a0Adem\u00e1s de ello destaca la \u201climpieza de imagen\u201d de las Fuerzas Armadas que hist\u00f3ricamente, pero con mayor \u00e9nfasis en los \u00faltimos a\u00f1os han cometido diversas violaciones a los derechos humanos de la poblaci\u00f3n. Ejemplo de ello fue que en un hecho in\u00e9dito, el gobierno mexicano realiz\u00f3 m\u00faltiples gestiones diplom\u00e1ticas que permitieron la liberaci\u00f3n y regreso a M\u00e9xico del General Salvador Cienfuegos, ex secretario de Defensa durante el sexenio de Enrique Pe\u00f1a Nieto y acusado en Estados Unidos por v\u00ednculos con el narcotr\u00e1fico y lavado de dinero.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico las organizaciones de la econom\u00eda criminal han pasado por un proceso de transformaci\u00f3n notable. De acuerdo a distintos an\u00e1lisis, desde el lanzamiento de la llamada \u201cguerra contra el narcotr\u00e1fico\u201d en 2006, de 4 grandes organizaciones identificables , ahora se cuentan m\u00e1s de 200 facciones de distintos tama\u00f1os, aunque hay an\u00e1lisis que hablan incluso de 463 grupos a lo largo y ancho del pa\u00eds. Adem\u00e1s de ello, algunos de los grandes grupos que a\u00fan existen (Cartel Jalisco Nueva Generaci\u00f3n, Sinaloa, Cartel del Golfo, Los Zetas, etc.) han logrado desarrollar sus estructuras armadas, que resultan cada vez m\u00e1s sofisticadas y con mayor capacidad log\u00edstica y poder de fuego, lo que qued\u00f3 de manifiesto en el episodio en que en la ciudad de Culiac\u00e1n, el Cartel de Sinaloa logr\u00f3 cercar al Ej\u00e9rcito mexicano y liberar a Ovidio Guzm\u00e1n, hijo de El Chapo.<\/p>\n<p>En cuanto a Colombia, es de sobra conocido que ha contado con uno de los procesos de guerra m\u00e1s duraderos en la historia reciente, aunque de manera simult\u00e1nea la \u00e9lite del pa\u00eds Sudamericano (que incluye a los medios de comunicaci\u00f3n masiva) promueva la idea de que se trata de un pa\u00eds donde la democracia procedimental funciona y en que no han resultado habituales los golpes de estado como en otras regiones de Am\u00e9rica Latina y el Caribe.\u00a0 Sin embargo s\u00f3lo en el siglo pasado, el Ej\u00e9rcito intervino m\u00e1s de 20 veces en la pol\u00edtica interna del pa\u00eds, al mismo tiempo que el Estado de sitio ha sido invocado de manera recurrente. S\u00f3lo durante el Frente Nacional se estima que quince de los veinte a\u00f1os que dur\u00f3 la alternancia entre los partidos Liberal y Conservador, fueron regidos por el Estado de sitio.<\/p>\n<p>Si miramos el asunto desde una perspectiva m\u00e1s amplia, se trata de un pa\u00eds que desde su independencia hasta 2016, cuando se firman los acuerdos de paz en la Habana, ha estado m\u00e1s de tres cuartas partes del tiempo en guerra, lo que hace que se le defina como un conflicto armado prolongado. Esa densidad del proceso ha provocado que Colombia cuente con una de las sociedades m\u00e1s militarizadas de la regi\u00f3n y del mundo entero, lo cual no est\u00e1 relacionado de manera exclusiva con las funciones, tama\u00f1o o presencia de las Fuerzas Armadas en el espacio p\u00fablico o el car\u00e1cter b\u00e9lico de su polic\u00eda o el Escuadr\u00f3n M\u00f3vil Antidisturbios (ESMAD), sino tambi\u00e9n con la difusi\u00f3n de contenidos que hacen apolog\u00eda de esas instituciones.<\/p>\n<p>A partir de abril de 2021, el levantamiento social en Colombia ha sido enfrentado con un repertorio represivo que, habiendo sido puesto en pr\u00e1ctica en otros momentos contra las distintas luchas sectoriales de Colombia, se ha adaptado y perfeccionado en este momento. Destaca la incorporaci\u00f3n de mecanismos de intervenci\u00f3n de la se\u00f1al inal\u00e1mbrica de internet o de los cortes al suministro de energ\u00eda el\u00e9ctrica como represalia contra zonas de las ciudades en las que se han llevado a cabo las movilizaciones. Como ha pasado en Chile durante los \u00faltimos a\u00f1os, la actuaci\u00f3n del ESMAD replica las t\u00e9cnicas de pavor consistentes en disparar de manera directa a la cabeza de las y los manifestantes, lo que ha redundado en traumas oculares graves y la p\u00e9rdida parcial o total de la vista. De manera clara tambi\u00e9n exhibe el tratamiento b\u00e9lico que el Estado colombiano emplea contra las expresiones de descontento social.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ello, con el correr de las semanas ha quedado claro que la estrategia medi\u00e1tica y espec\u00edficamente represiva del Estado colombiano se complementa con la actuaci\u00f3n de grupos de civiles armados que han participado en ataques a los puntos de encuentro de la movilizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se han realizado denuncias sobre desaparici\u00f3n forzada, torturas, vejaciones y utilizaci\u00f3n de fosas comunes clandestinas como parte de las t\u00e9cnicas empleadas contra las y los manifestantes. Como resultado del informe final de la Misi\u00f3n de Observaci\u00f3n Internacional por las Garant\u00edas de la Protesta Social y Contra la Impunidad en Colombia (compuesta por m\u00e1s de 40 delegadas y delegados de 12 pa\u00edses) se estableci\u00f3 que el accionar represivo del gobierno fue similar a la estrategia militar que utiliza para combatir a actores armados, esto es, que se utilizaron t\u00e9cnicas de combate con el objetivo de someter y aniquilar a la poblaci\u00f3n civil bajo la figura del \u201cenemigo interno\u201d e incluy\u00f3 once estrategias de tratamiento de guerra contra la protesta en el pa\u00eds andino.<\/p>\n<p>En los tres casos, tambi\u00e9n destaca la creaci\u00f3n o invocaci\u00f3n de marcos jur\u00eddicos que amparan el uso de las Fuerzas Armadas. En Brasil se han usado reglamentaciones como la Garant\u00eda de la Ley y el Orden (GLO), o el decreto presidencial que aval\u00f3 una intervenci\u00f3n federal en R\u00edo en 2019. En M\u00e9xico a la autorizaci\u00f3n del empleo de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad como fue referido antes, se agrega la reciente propuesta que busca incorporar a la Guardia Nacional a la estructura del Ej\u00e9rcito mexicano. En Colombia, tan s\u00f3lo a\u00a03 d\u00edas del inicio de las movilizaciones, y con un saldo para el momento de 9 asesinatos a mano de la fuerza p\u00fablica, Duque invoc\u00f3 el Art\u00edculo 130 de la ley 1801 para declarar la \u201cAsistencia Militar\u201d\u00a0por parte de las Fuerzas Armadas en la represi\u00f3n de las protestas.<\/p>\n<p>En las dos d\u00e9cadas del presente siglo procesos de este tipo se han verificado en casi toda la regi\u00f3n, aunque destacan por la magnitud y complejidad adquirida los pa\u00edses del Tri\u00e1ngulo Norte de Centroam\u00e9rica, Brasil, Colombia y M\u00e9xico. Sobre esto \u00faltimo me parece importante subrayar que el tratamiento estatal-gubernamental hacia la problem\u00e1tica ha sido calcado de manera repetitiva y que incluso, ninguno de los pa\u00edses que atravesaron por el llamado ciclo progresista propusieron alternativas para enfrentar la problem\u00e1tica, tendiendo a reproducir el repertorio de pol\u00edticas p\u00fablicas de corte coactivo.<\/p>\n<p>Un curso similar se puede observar en pa\u00edses caribe\u00f1os como Jamaica y Hait\u00ed, en los que se ha dado tanto la militarizaci\u00f3n de las polic\u00edas, el recurso de las Fuerzas Armadas para su uso en el espacio p\u00fablico y donde las estructuras de la econom\u00eda criminal tambi\u00e9n controlan porciones del territorio. En otras regiones del continente en las que la herida del pasado dictatorial hace poco viable el uso de las Fuerzas Armadas para tareas de seguridad p\u00fablica, se mantiene el uso indiscriminado de polic\u00edas militarizadas (Carabineros en Chile), o bien, se innova en este mismo sentido como ocurri\u00f3 con la conformaci\u00f3n de la Gendarmer\u00eda Nacional en Argentina.<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se realizar\u00e1 una aproximaci\u00f3n sobre el estado actual de la militarizaci\u00f3n social en Am\u00e9rica Latina y el Caribe a partir de 12 tesis que intentan dar cuenta de la complejidad de la problem\u00e1tica. Esto es resultado, tanto de una extensa revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica, como de las posibilidades de interactuar con diversos procesos organizativos preocupados por este tipo de fen\u00f3menos en distintos contextos del continente. Son tambi\u00e9n estas colectividades y personas las que de manera permanente enfrentan en su cotidianidad los efectos de la militarizaci\u00f3n, quienes\u00a0<em>ponen el cuerpo<\/em>\u00a0y al mismo tiempo producen saberes muy necesarios y que apuntan a la defensa de la vida.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a ello, deseo mencionar y agradecer a los distintos espacios con los que he realizado intercambios durante los \u00faltimos 11 a\u00f1os. En Colombia al Grupo para la Investigaci\u00f3n Social Kavilando, a la Corporaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n e Investigaci\u00f3n Popular (CEDINS); a la\u00a0Asociaci\u00f3n de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES) y al Congreso de los Pueblos. En R\u00edo de Janeiro a las y los facilitadores del\u00a0<em>Curso Hist\u00f3rias Vivas \u2013 O hist\u00f3rico de resist\u00eancia das favelas do Rio de Janeiro<\/em>\u00a0en el\u00a0<em>Museu da Mar\u00e9<\/em>, as\u00ed como al\u00a0<em>Comit\u00ea Popular da Copa e Olimp\u00edadas do Rio de Janeiro<\/em>. En San Pedro Sula al Proyecto Paso a Paso en Rivera Hern\u00e1ndez y tambi\u00e9n en Honduras al\u00a0Consejo C\u00edvico de Organizaciones Populares e Ind\u00edgenas de Honduras\u00a0(COPINH) y a la Organizaci\u00f3n Fraternal Negra Hondure\u00f1a (OFRANEH). En Asunci\u00f3n al Servicio Paz y Justicia (Serpaj-Paraguay). Al Frente de Resistencia Urbana (FRU) que aglutina distintas experiencias de lucha por vivienda y vida digna en ciudades latinoamericanas; al Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Am\u00e9ricas (SOAW). En M\u00e9xico a las organizaciones y personas que integraron la Coordinadora Metropolitana contra la Militarizaci\u00f3n y la Violencia de Estado (COMECOM), as\u00ed como al Seminario\u00a0<em>An\u00e1lisis y ya<\/em>. De manera especial a mis compa\u00f1eras y compa\u00f1eros del Movimiento contra la Militarizaci\u00f3n de Ciudad Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p><strong>Tesis sobre la militarizaci\u00f3n social en Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>La militarizaci\u00f3n actual constituye un proceso general, relacionado con la refuncionalizaci\u00f3n del Estado resultado de la implementaci\u00f3n del neoliberalismo, la alteraci\u00f3n en las formas dominantes de la guerra o la emergencia\/generalizaci\u00f3n de formas de violencia armada organizada, lo que tiene como correlato que excede sus expresiones institucionales-estatales.<\/li>\n<li>Se vincula con la resignificaci\u00f3n de nociones en torno a la seguridad y las amenazas, lo que puede ser definido como procesos de securitizaci\u00f3n.\u00a0De esta manera, en la actualidad se incluyen como objetos de preocupaci\u00f3n militar los procesos migratorios, o las expresiones de descontento popular.<\/li>\n<li>La definici\u00f3n de seguridad de la que provienen los procesos de militarizaci\u00f3n contempor\u00e1neos est\u00e1 anclada en una concepci\u00f3n masculinizante y patriarcal, que al mismo tiempo que ofrece protecci\u00f3n a sus poblaciones consideradas vulnerables y dependientes, implica una amenaza constante para las poblaciones controladas por otros actores armados.\u00a0Adem\u00e1s de ello, supone la difusi\u00f3n de l\u00f3gicas jer\u00e1rquicas y autoritarias.<\/li>\n<li>Implica no s\u00f3lo (y no principalmente) aspectos institucionales (funciones, presupuesto), sino tambi\u00e9n culturales y subjetivos. Esto incluye elementos est\u00e9ticos, ling\u00fc\u00edsticos\/lexicol\u00f3gicos as\u00ed como imaginarios que incorporan met\u00e1foras b\u00e9licas respecto a diversos \u00e1mbitos de la vida social.<\/li>\n<li>En t\u00e9rminos espaciales sus expresiones son predominantemente urbanas, porque predominantemente urbana es la regi\u00f3n en que vivimos y porque el teatro de operaciones b\u00e9lico doctrinario y operativo ha transitado a este tipo de escenarios. De ello da cuenta el despliegue del urbanismo militar y la adaptaci\u00f3n doctrinaria a entornos urbanos Adem\u00e1s de ello, destaca la generalizaci\u00f3n de disputas y proyecci\u00f3n de relaciones de poder en el espacio que derivan en procesos de Des-Re-Territorializaci\u00f3n.<\/li>\n<li>En buena parte de Am\u00e9rica Latina y el Caribe la militarizaci\u00f3n corre por cuenta de actores armados estatales, as\u00ed como de una diversidad de formas de violencia armada organizada, lo que incluye disputas securitarias (definici\u00f3n de amenazas, tratamiento b\u00e9lico de asuntos que no eran considerados como tales, legitimaci\u00f3n de formas de control, entre otras).<\/li>\n<li>Como parte del proceso de reordenamiento econ\u00f3mico que se apuntala a trav\u00e9s de estas formas de violencia armada organizada, hemos asistido a la instauraci\u00f3n\/generalizaci\u00f3n de distintas actividades con las cu\u00e1les estos grupos se financian. En su proceso de diversificaci\u00f3n, adem\u00e1s de estimulantes ilegales, han incursionado en el tr\u00e1fico de armas, migrantes y personas con objetivos de explotaci\u00f3n laboral y sexual, biodiversidad, extracci\u00f3n y robo de combustibles f\u00f3siles, miner\u00eda ilegal y; de manera muy importante por las implicaciones en la configuraci\u00f3n de disputas por territorios, el cobro por protecci\u00f3n-extorsiones que con distintas denominaciones tienen lugar en varios pa\u00edses y ciudades de la regi\u00f3n. A ello hay que agregar que estas organizaciones tambi\u00e9n han implementado monopolios sobre productos y servicios diversos (comercio informal, pirater\u00eda, televisi\u00f3n por cable, bombonas de gas, entre otros). Replicando uno de los principales mecanismos de la econom\u00eda formal, el \u201cgota a gota\u201d o\u00a0<em>pagadiario<\/em>, una forma de usura dirigida a los sectores populares, caracterizada por altos intereses y donde la violencia directa funciona como mecanismo para asegurar el pago de los pr\u00e9stamos, se ha extendido por al menos 8 pa\u00edses de la regi\u00f3n.<\/li>\n<li>En t\u00e9rminos materiales, esto supone la implementaci\u00f3n y naturalizaci\u00f3n paulatina de toques de queda informales y autoimpuestos; el redise\u00f1o de cartograf\u00edas urbanas en distintas escalas que apuntan hacia la conformaci\u00f3n de fronteras invisibles; o la normalizaci\u00f3n social del asesinato constante y sistem\u00e1tico de la poblaci\u00f3n joven de sectores populares. Adem\u00e1s de ello implica la instauraci\u00f3n de bandos armados, principios de enemistad, formas de reclutamiento entre la poblaci\u00f3n. En los lugares donde esta l\u00f3gica ya resulta dominante, las distintas fuerzas, pero principalmente las del Estado tienden a comportarse como fuerzas de ocupaci\u00f3n, o inclusive de conquista.<\/li>\n<li>En determinadas escalas de los territorios, establecen \u00f3rdenes de autoridad paralelos al de los Estados, en el marco de los cuales imponen regulaciones sobre las formas de convivencia, comportamiento, e inclusive sancionan conductas a trav\u00e9s de penas y castigos.<\/li>\n<li>Los procesos de militarizaci\u00f3n contempor\u00e1neos han incorporado componentes contrainsurgentes en la medida en que se considera esencial actuar sobre las poblaciones. En t\u00e9rminos doctrinarios, esto comporta una resignificaci\u00f3n que abarca tanto lo abiertamente militar, como los proyectos de desarrollo, la promesa de servicios de salud, educaci\u00f3n y el ideal modernizador.<\/li>\n<li>En la cotidianidad la militarizaci\u00f3n conduce a que la vida de las poblaciones se encuentre entre cercos y que se difundan e introyecten socialmente sentidos b\u00e9licos, por ejemplo, a partir de la generalizaci\u00f3n de tareas de inteligencia propiciadas por las actividades de las estructuras de la econom\u00eda criminal.<\/li>\n<li>Los procesos de militarizaci\u00f3n desdoblados entre lo estatal y las expresiones de violencia armada organizada est\u00e1n en sinton\u00eda con la extensi\u00f3n de las fronteras de apropiaci\u00f3n de la naturaleza y de explotaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n para la acumulaci\u00f3n. Vistos en conjunto nos permiten avizorar los contornos del capitalismo del siglo XXI, dejando entrever la redefinici\u00f3n\/refundaci\u00f3n de institucionalidades, modos de vida y formas de reproducci\u00f3n social.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Fuentes consultadas<\/strong><\/p>\n<p>Balibar, \u00c9. \u00abS\u00fbret\u00e9, s\u00e9curit\u00e9, s\u00e9curitaire.\u00bb\u00a0<em>Cahiers marxistes<\/em>\u00a0200, 1995.<\/p>\n<p>Barrios, Rodr\u00edguez, D. (2014)\u00a0<em>Las ciudades imposibles. Violencias, miedos y formas de<\/em><\/p>\n<p><em>militarizaci\u00f3n contempor\u00e1nea en urbes latinoamericanas: Medell\u00edn-Ciudad Ju\u00e1rez<\/em>\u00a0(Ciudad de M\u00e9xico: Colecci\u00f3n Posgrado-UNAM).<\/p>\n<p>Barrios, Rodr\u00edguez, D. (2019) \u201cGuerra h\u00edbrida: origen y usos pol\u00edticos\u201d,\u00a0<em>Revista Am\u00e9rica Latina en Movimiento<\/em>\u00a0(Quito: ALAI).<\/p>\n<p>Barrios Rodr\u00edguez, D. 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