{"id":48221,"date":"2021-10-20T12:06:43","date_gmt":"2021-10-20T16:06:43","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48221"},"modified":"2021-10-20T12:06:43","modified_gmt":"2021-10-20T16:06:43","slug":"bolsonaro-y-kast-dos-perfiles-de-una-ultraderecha-vernacula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/10\/20\/bolsonaro-y-kast-dos-perfiles-de-una-ultraderecha-vernacula\/","title":{"rendered":"Bolsonaro y Kast: dos perfiles de una ultraderecha vern\u00e1cula"},"content":{"rendered":"<p>Fernando de la Cuadra (Rebelion, 20-10-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es bastante recurrente la comparaci\u00f3n entre Jair Bolsonaro y Jos\u00e9 Antonio Kast como dos fieles representantes de la ultraderecha en la regi\u00f3n, asimilando a ambos a una especie de actualizaci\u00f3n de la matriz ideol\u00f3gica y sociopol\u00edtica fascista o como una derivaci\u00f3n contempor\u00e1nea de aquello que el escritor y semi\u00f3logo italiano Umberto Eco (1932-2016) habr\u00eda denominado como el fascismo eterno o\u00a0<em>Ur-fascismo<\/em>.<\/p>\n<p>En rigor, el fascismo de Bolsonaro es un tanto sui generis y en parte importante recoge los aspectos apuntados por Eco, m\u00e1s que los rasgos del fascismo tradicional instalado en Italia a partir de los a\u00f1os veinte, espec\u00edficamente en 1922 despu\u00e9s de la \u201cMarcha sobre Roma\u201d. El fascismo de Mussolini y seguidores, ten\u00eda una fuerte impronta nacionalista, alimentada en la vocaci\u00f3n de reconstruir el \u201cImperio\u201d y retomar el poder de las colonias de ultramar, como fue el proyecto expansionista de la invasi\u00f3n de Etiop\u00eda en 1935. Por el contrario, el programa del bolsonarismo se caracteriza por un nacionalismo fanfarr\u00f3n y por su casi absoluta sumisi\u00f3n a los intereses de las grandes corporaciones multinacionales y, espec\u00edficamente, a los designios de Estados Unidos, lo cual se vio a\u00fan m\u00e1s acentuado durante el mandato de Donald Trump, verdadero modelo a seguir para el ex capit\u00e1n.<\/p>\n<p>Incluso en la actualidad, se puede observar manifestaciones de una evidente sujeci\u00f3n a los designios del pa\u00eds del norte, facilit\u00e1ndose la penetraci\u00f3n de los capitales de empresas en el espacio brasile\u00f1o, sobre todo en la explotaci\u00f3n de recursos naturales en vastos territorios de la naci\u00f3n. El nacionalismo de Bolsonaro es de fachada, creado intencionalmente para pasar la imagen de que velar\u00e1 por intereses de la patria, cuan en realidad promueve el entreguismo m\u00e1s abyecto de la soberan\u00eda nacional a los intereses de conglomerados extranjeros. Parte de su proyecto, rechazado por las propias Fuerzas Armadas, consist\u00eda en instalar una serie de bases militares de Estados Unidos en territorio brasile\u00f1o, transform\u00e1ndose en otra barrera de contenci\u00f3n de los eventuales enemigos del \u201cImperio Americano\u201d, al estilo de Colombia.<\/p>\n<p>En lo que dice respecto al v\u00ednculo entre el Estado fascista con la clase obrera y los sindicatos, sabido es que el r\u00e9gimen de Mussolini suprimi\u00f3 la capacidad de movilizaci\u00f3n de los trabajadores por medio de la cooptaci\u00f3n de los sindicatos, en donde las dirigencias sindicales eran sometidas a los designios de una autoridad central, promoviendo la verticalizaci\u00f3n, el control y el disciplinamiento de los operarios. Hab\u00eda por lo tanto un v\u00ednculo org\u00e1nico y estrecho entre el Estado fascista y el proletariado. Nada de eso se ha producido o se ha intentado generar durante el gobierno Bolsonaro.<\/p>\n<p>A pesar del intento por restringir los derechos sindicales, el bolsonarismo se relaciona de una manera desarticulada con los trabajadores, seduciendo a un reducido n\u00famero de dirigentes sin ning\u00fan impacto sobre el conjunto de la clase. Por el contrario, la destrucci\u00f3n de las bases sindicalizadas se ha producido por medio de los procesos de flexibilizaci\u00f3n, precarizaci\u00f3n y por el llamado emprendedorismo de agentes individuales que buscan fragmentados y por cuenta propia su inserci\u00f3n en una estructura laboral cada vez m\u00e1s gelatinosa, m\u00e1s l\u00edquida, al decir de Bauman.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno ha sido estudiado en profundidad por Ricardo Antunes, Mar\u00eda Moraes Silva, Rui Braga, Giovanni Alves y otros autores, como ya lo hemos destacado en un art\u00edculo anterior (<em>La precarizaci\u00f3n violenta del trabajador brasile\u00f1o<\/em>). En el actual escenario, lo que existe es un trabajador \u201cindependiente\u201d, individualizado, precarizado y aut\u00f3nomo que no mantiene v\u00ednculos contractuales con ninguna industria, que act\u00faa mayoritariamente en la informalidad y que, por lo mismo, no configura ninguna asociaci\u00f3n o entidad que represente sus intereses. Esta situaci\u00f3n no es nueva, pero ella refleja una tendencia que marca una clara diferencia entre la condici\u00f3n de la clase trabajadora en tiempos del fascismo italiano y la situaci\u00f3n actual, que se podr\u00eda sintetizar por su car\u00e1cter fragilizado, disperso y atomizado.<\/p>\n<p>Tampoco el bolsonarismo representa un proyecto pol\u00edtico consistente, ya que este m\u00e1s bien parece un amontonado amorfo de prejuicios, fundamentalismo pentecostalista y furia irracional contra los sistemas de representaci\u00f3n pol\u00edtica. Se expresa por medio de formas autoritarias y utiliza la amenaza para inculcar miedo en la poblaci\u00f3n, aunque no tiene ni la contundencia ni la dimensi\u00f3n totalizadora del fascismo cl\u00e1sico y de otras expresiones m\u00e1s contempor\u00e1neas de este, como las dictaduras latinoamericanas del \u00faltimo cuarto del siglo pasado. Si, como nos advierte Umberto Eco, el totalitarismo es \u201cun r\u00e9gimen que subordina cada acto del individuo al Estado y su ideolog\u00eda\u201d, ciertamente ni Bolsonaro ni Kast se pueden erigir como representantes de un modelo de sociedad totalitaria, en parte porque el primero es demasiado tosco para concebir una ideolog\u00eda con pretensiones de alcanzar la noci\u00f3n hegeliana del Estado absoluto y el segundo porque acusando recibo de constre\u00f1imientos externos casi siempre pretende hacerse pasar por un exponente de los valores pluralistas y democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Por eso mismo, el ultraderechismo de Kast tampoco se parece a la forma cl\u00e1sica del fascismo en lo dice relaci\u00f3n con un nacionalismo exacerbado y con un Estado corporativo e intervencionista. Al contrario, Kast sigue en rigor los preceptos del neoliberalismo y la defensa del Estado m\u00ednimo, tal como lo ha planteado uno de sus principales asesores en materia econ\u00f3mica, Jos\u00e9 Pi\u00f1era, el tristemente conocido mentor e impulsor de los sistemas previsionales basados en la capitalizaci\u00f3n individual. Y coherente con ello, no concibe la formaci\u00f3n de cuerpos sociales intermedios que hagan de eje articulador entre el Estado autoritario y una sociedad civil subordinada.<\/p>\n<p>El proyecto de Kast consiste m\u00e1s bien en la construcci\u00f3n de un gobierno fuerte, que imponga el orden desde arriba, utilizando las prerrogativas que le conceder\u00eda el mandato constitucional para arrogarse el monopolio del uso de la fuerza destinado a combatir las expresiones del \u201ccaos\u201d y la \u201canarqu\u00eda\u201d que se observan en la sociedad chilena. Todo incluido en un mismo envoltorio, a saber: movilizaciones populares, luchas de los pueblos originarios, criminalidad urbana, inmigraci\u00f3n ilegal, subversi\u00f3n desatada, libertinaje, vandalismo, etc.<\/p>\n<p>Defensor de la dictadura militar por sus logros en la econom\u00eda, se manifiesta verbalmente contrario a las violaciones a los derechos humanos, aun cuando existen pruebas fehacientes \u2013y no son solo indicios- de que su padre (un ex soldado nazista) particip\u00f3 en el fusilamiento de campesinos en la zona de Paine, una localidad que queda a unos cincuenta kil\u00f3metros al sur de Santiago. En t\u00e9rminos del discurso Kast se muestra partidario de la democracia, aunque su desprecio por la diversidad y su incapacidad de comprender, por ejemplo, el conflicto entre el Estado chileno y el pueblo Mapuche, lo inhabilita para tener credenciales de que su mandato se va a regir por los procedimientos democr\u00e1ticos y de que tendr\u00eda la capacidad de negociar con quienes se oponen a su visi\u00f3n vertical, jer\u00e1rquica y elitista de la pol\u00edtica y de la acci\u00f3n del Estado.<br \/>\nSiendo Kast una figura casi imperturbable, mesurada y fr\u00eda, bastante menos grosera y destemplada que el presidente brasile\u00f1o, no huye de los preceptos morales del ex capit\u00e1n, con su catolicismo c\u00ednico, su fobia a los extranjeros, homosexuales, pueblos originarios y al mundo popular en general. Bajo un manto de civilizada cordialidad, Kast es un ultraderechista que no se inhibir\u00eda para emitir una orden de represi\u00f3n violenta contra manifestantes o disidentes de su gobierno, incluidos los trabajadores que hagan uso del recurso de la huelga legal consagrada por los tribunales del trabajo.<\/p>\n<p>Es decir, como ya adelantamos, tanto el ultraderechismo de Bolsonaro como el de Kast se aproxima m\u00e1s de aquello que Umberto Eco acu\u00f1\u00f3 con el nombre de fascismo eterno o\u00a0<em>Ur-fascismo<\/em>. Es decir, son expresiones fascistoides que poseen un car\u00e1cter m\u00e1s bien ideol\u00f3gico cultural, que pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Ambos son ur-fascistas en la acepci\u00f3n de Eco, pues en ellos no existe ning\u00fan tipo de empat\u00eda por los m\u00e1s d\u00e9biles y desamparados, para ellos el mundo es de los fuertes, de los triunfadores \u2013sin importar los medios para conseguir el \u00e9xito- de los dominadores. En este tipo de fascismo tambi\u00e9n converge el gusto por la tradici\u00f3n, por los valores patrios, por la identidad nacional. Kast les responde a todos quienes cuestionen su origen y su estilo alem\u00e1n que es un chileno nato: \u201cSoy m\u00e1s chileno que los porotos\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, siendo Bolsonaro un tradicionalista que detesta los valores de la modernidad y sus procesos de individuaci\u00f3n, sobresalen en \u00e9l sus tendencias hacia el irracionalismo y el desprecio por la ciencia. Su postura negacionista frente a la covid-19 lo aleja de todos los est\u00e1ndares conocidos hasta ahora: no cree en la peligrosidad del virus, ironiza sobre la vacuna, no usa m\u00e1scara y boicotea el distanciamiento social, recomienda el uso de f\u00e1rmacos sin efecto comprobado para combatir el virus, etc. En resumen, el ex militar es un caso aislado de esp\u00e9cimen que hace todo lo contrario a las recomendaciones que realizan los especialistas, epidemi\u00f3logos, infectologistas, cient\u00edficos en general, incluidas las sugerencias emanadas desde la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. Si bien Kast acepta algunos par\u00e1metros cient\u00edficos, su estructura mental descarta el pensamiento discordante y diferente, defendiendo una moralidad retr\u00f3grada que se expresa como anti-modernidad e irracionalismo.<\/p>\n<p>En cierto sentido, las diferencias que existen entre Bolsonaro y Kast son m\u00e1s bien de forma que de contenido, siendo que este \u00faltimo intenta convencer a sus electores manteniendo un perfil m\u00e1s moderado y pulcro, reflexionando con cuidado sobre lo que va a decir. A su lado, Bolsonaro parece un desequilibrado y un chulo, con sus alusiones frecuentes a la escatolog\u00eda y la excrecencia humana, como ya lo he explicitado en una columna anterior (<em>Bolsonaro y la irrupci\u00f3n del fascismo escatol\u00f3gico<\/em>). Pero en el fondo ambos desprecian todas las formas de organizaci\u00f3n ciudadana y las conquistas obtenidas por las y los trabajadores a trav\u00e9s de d\u00e9cadas de luchas y demandas por el cumplimiento de sus derechos laborales. Con mayor o menor efusividad, ambos tienen nostalgia de las dictaduras c\u00edvico-militar que se impusieron en sus respectivos pa\u00edses, aunque a diferencia de su homologo Kast, el presidente brasile\u00f1o siempre reivindica sin ning\u00fan pudor el papel de la tortura y el asesinato que se produjeron durante el llamado proceso de restauraci\u00f3n o normalizaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Ambos se apoyan en un fen\u00f3meno de fascismo cultural que desprecia las expresiones de la diversidad, la consolidaci\u00f3n de los derechos de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n y la emergencia de la cultura popular de sus respectivos pa\u00edses. En el caso del fascismo cultural de una parte de los brasile\u00f1os, se puede apreciar como para este segmento que adscribe a una perspectiva elitista de la pol\u00edtica y de la vida, es insoportable que el voto de un obrero o un campesino valga lo mismo que el voto de un ciudadano ilustrado e informado.<\/p>\n<p>Con todas sus particularidades y diferencias de estilo, tanto Kast como Bolsonaro se alimentan en la frustraci\u00f3n de las clases medias que vienen experimentando una ca\u00edda en el est\u00e1ndar de vida, viendo como comparativamente hubo un mejoramiento en las condiciones de existencia de las clases subalternas o \u201cinferiores\u201d, constatando con estupor como una empleada dom\u00e9stica pod\u00eda viajar en avi\u00f3n al exterior o como un hijo de operario o sirvienta puede llegar a obtener un t\u00edtulo universitario de una carrera tradicional (<em>Radiograf\u00eda de un retroceso<\/em>). De la mano de una visi\u00f3n elitista de la sociedad, este fascismo se apoya en el militarismo y la amenaza permanente a las instituciones democr\u00e1ticas como una forma de chantaje pol\u00edtico para imponer sus planteamientos. A pesar de su acecho permanente, corresponde a las mayor\u00edas democr\u00e1ticas estar alertas y hacer un esfuerzo de recuperaci\u00f3n constante de la memoria hist\u00f3rica para bloquear los arrebatos y las perversidades de este paradigma que solo le acarre\u00f3 miseria, destrucci\u00f3n y muerte a la humanidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando de la Cuadra (Rebelion, 20-10-21) &nbsp; Es bastante recurrente la comparaci\u00f3n entre Jair Bolsonaro y Jos\u00e9 Antonio Kast como dos fieles representantes de la ultraderecha en la regi\u00f3n, asimilando a ambos a una especie de actualizaci\u00f3n de la matriz ideol\u00f3gica y sociopol\u00edtica fascista o como una derivaci\u00f3n contempor\u00e1nea de aquello que el escritor y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":48222,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,12],"tags":[],"class_list":["post-48221","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-politica-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48221"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48221"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48221\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48223,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48221\/revisions\/48223"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}