{"id":48518,"date":"2021-11-11T11:35:49","date_gmt":"2021-11-11T15:35:49","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48518"},"modified":"2021-11-16T15:08:00","modified_gmt":"2021-11-16T19:08:00","slug":"la-logica-antinomica-pura-de-andres-avelino-una-logica-exenta-de-los-colores-de-la-objetividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/11\/11\/la-logica-antinomica-pura-de-andres-avelino-una-logica-exenta-de-los-colores-de-la-objetividad\/","title":{"rendered":"La l\u00f3gica antin\u00f3mica pura de Andr\u00e9s Avelino: una l\u00f3gica exenta de los colores de la objetividad"},"content":{"rendered":"<p>Andr\u00e9s Avelino hace un aporte sin precedentes al estudio de los problemas l\u00f3gicos en el plano universal, al fundamentar su visi\u00f3n en torno a la necesidad de una l\u00f3gica pura de factura categorial, en contraposici\u00f3n a la l\u00f3gica ontol\u00f3gica pura que prevaleci\u00f3 hasta la d\u00e9cada de 1950; sobre todo, la postulada por Edmundo Husserl.<\/p>\n<p>En su l\u00f3gica pura, publicada en el a\u00f1o 1951, titulada <em>El Problema Antin\u00f3mico de la Fundamentaci\u00f3n de una L\u00f3gica Pura<\/em>, el pensador dominicano intenta demostrar que la forma ideal fundamental, el pensamiento, es una estructura significativa de comprensi\u00f3n categorial entre dos significaciones y, al mismo tiempo, pretende verificar si esa forma significativa es v\u00e1lida en el campo de la l\u00f3gica no \u00f3ntica.<\/p>\n<p>La validez que se propone verificar consiste \u00fanicamente en la enunciaci\u00f3n de su estructura formal: la relaci\u00f3n de comprensi\u00f3n significativa entre dos significaciones y el cumplimiento en el pensamiento de los tres principios l\u00f3gicos supremos: de identidad, contradicci\u00f3n y tercer excluido, los cuales, a su vez, se propone transformar.<\/p>\n<p>Avelino propone para la l\u00f3gica pura las designaciones correspondientes de significaci\u00f3n primaria o concepto primario, para reemplazar al concepto-sujeto; significaci\u00f3n secundaria o concepto secundario, en sustituci\u00f3n del concepto-predicado y significaci\u00f3n relacionante, en lugar del concepto-c\u00f3pula. De esta manera, pretende despojar a la l\u00f3gica absolutamente pura de todo elemento extral\u00f3gico gramatical y ontol\u00f3gico, reduciendo as\u00ed al pensamiento a una mera relaci\u00f3n de comprensi\u00f3n significativa o categorial.<\/p>\n<p>Avelino considera que todos los dem\u00e1s problemas que han sido referidos tanto por la l\u00f3gica tradicional aristot\u00e9lica como por la l\u00f3gica \u00f3ntica de factura diversa, son de car\u00e1cter extral\u00f3gico, entre los que resalta la verdad, el juicio y el conocimiento. A diferencia de las l\u00f3gicas puras ontol\u00f3gicas, en la l\u00f3gica categorial pura el pensamiento impera de forma solitaria y aut\u00f3noma. Junto a \u00e9ste, el concepto y el silogismo se despliegan como constelaciones de formas l\u00f3gicas entrelazadas categorialmente, no como proposiciones o juicios, ni tampoco como razonamientos.<\/p>\n<p>En cuanto a la relaci\u00f3n de pensamiento, conocimiento y verdad en la l\u00f3gica pura, Avelino (1951. pp. 51-52) sostiene:<\/p>\n<p>\u201cLos pensamientos no son verdaderos ni falsos. Falso y verdadero es el conocimiento que tenemos de algo. Pero el pensamiento no es conocimiento, sino que por el pensamiento llegamos al conocimiento de la objetividad. El pensamiento es una mera relaci\u00f3n de comprensi\u00f3n significativa que s\u00f3lo puede ser existente, pero no verdadera ni falsa. El pensamiento es una realidad, un ente, y como la realidad no puede ser verdadera ni falsa tampoco puede serlo el pensamiento. S\u00f3lo el conocimiento es verdadero o falso\u201d.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, Avelino muestra una gran consistencia en los argumentos que levanta para excluir la verdad del armaz\u00f3n l\u00f3gico, lo que, a todas luces, implica una revoluci\u00f3n en el campo de esa disciplina fundada por Arist\u00f3teles, para quien la columna vertebral sobre el que se ha levantado el edificio l\u00f3gico son los supuestos de verdad y falsedad que implican en s\u00ed mismos los pensamientos. Si bien somos del parecer de que es muy dif\u00edcil despojar totalmente al pensamiento de su referencia permanente al mundo material, consideramos correcta la afirmaci\u00f3n de que \u00e9ste, en tanto realidad o ente, no puede ser verdadero ni falso, sino aquel conocimiento que se obtiene por su intermedio.<\/p>\n<p>El juicio para Avelino es de naturaleza psicol\u00f3gica y subjetiva, por cuanto es un pensamiento sustentado por un sujeto que juzga, afirma o niega algo. En el juicio aparece 435 la huella subjetiva de la persona que lo posee como algo de su propiedad. El razonamiento, de su lado, est\u00e1 relacionado con la teor\u00eda del conocimiento, con el proceso del conocer, el cual lo concibe como un elemento totalmente extral\u00f3gico, ya que hace referencia a la realidad material e ideal. Avelino argumenta que toda la l\u00f3gica tradicional u ontol\u00f3gica, inclusive la que aboga insistentemente por la pureza de la l\u00f3gica, est\u00e1 fundada en la referencia directa a los contenidos objetivos, pero que en la l\u00f3gica absolutamente pura que sustenta el pensamiento, la de la comprensi\u00f3n significativa, carece de todo tipo de relaci\u00f3n con el ser o con la realidad \u00f3ntica.<\/p>\n<p>Henri Lefebvre (1984, p. 201), tratando de explicar el rol del principio de identidad en la l\u00f3gica, dice:<\/p>\n<p>\u201cLa noci\u00f3n m\u00e1s general, la del ser, tal como aparece en \u2018A es A\u2019\u201d, se ha de \u201cconstatar que ese \u2018ser\u2019 en general, que caracteriza a la forma del pensamiento \u2018puro\u2019, no es m\u00e1s que el ser abstracto. No significa, no designa a ning\u00fan ser determinado. No tiene ning\u00fan contenido; se trata, evidentemente, de una reducci\u00f3n del contenido al estricto m\u00ednimo, del \u2018cero\u2019 de contenido\u201d.<\/p>\n<p>No obstante, el pensador franc\u00e9s muestra con meridiana claridad el sentido dial\u00e9ctico complejo que est\u00e1 implicado en el principio de identidad:<\/p>\n<p>\u201cEste pensamiento del ser, id\u00e9ntico al de la nada, es pues el comienzo l\u00f3gico del pensamiento concreto. El pensamiento tuvo un comienzo hist\u00f3rico; con la l\u00f3gica, se dio as\u00ed mismo un comienzo de derecho, un comienzo formal y necesario: el comienzo de su movimiento propio, interno, implicado desde entonces en cualquier acto de pensamiento, de la misma manera que el cero es el comienzo de la serie de los n\u00fameros y est\u00e1 implicado en toda esta serie. \u2018Cero\u2019, que no es \u2018nada\u2019, es tambi\u00e9n un n\u00famero de capital importancia\u201d (Lefebvre, 1984, p. 202).<\/p>\n<p>Esto quiere decir que el pensamiento por m\u00e1s abstracto que sea tiende a dialogar con la realidad, en cuyo proceso se despliega de forma din\u00e1mica hasta tornarse concreto. En tal sentido, es muy dif\u00edcil comprender de qu\u00e9 manera la l\u00f3gica absolutamente pura de Avelino logra abstraerse de esa relaci\u00f3n imperativa que -aunque no lo quiera- establece con el ser y los contenidos objetivos.<\/p>\n<p>Los esfuerzos de Arist\u00f3teles orientados a estructurar un corpus l\u00f3gico abstracto que funcionara como lenguaje universal para expresar la forma que adquiere todo contenido en el proceso del razonar sistem\u00e1tico, han permitido que el ser humano organice su pensamiento y exprese las ideas de forma m\u00e1s coherente y sint\u00e9tica.<\/p>\n<p>El solo hecho de que el estagirita se planteara estructurar un andamiaje formal como ropaje del contenido, al margen de \u00e9ste, aunque fuese s\u00f3lo por razones metodol\u00f3gicas, puede contribuir a que la realidad, expresada mediante el pensamiento, se manifieste de forma metaf\u00edsica, flagelada y carente de movilidad, y no en su compleja interacci\u00f3n dial\u00e9ctica, como debiera ser.<\/p>\n<p>Pero, como una forma de prevenirnos ante la tentaci\u00f3n que tiene todo logicista puro de expresar las ideas que fluyen en nuestro pensamiento al margen de las cosas, Arist\u00f3teles (1992, p. 214) recuerda:<\/p>\n<p>\u201cUna ciencia es m\u00e1s exacta y m\u00e1s elevada que otra, cuando sabe a la vez la existencia de la cosa y la causa de la cosa; es decir, cuando la ciencia que demuestra que la cosa existe no est\u00e1 separada de la que conoce por qu\u00e9 existe\u201d.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, destaca que mientras m\u00e1s relaci\u00f3n con la realidad guarda una demostraci\u00f3n, \u00e9sta nos permite saber o conocer mejor el objeto. Veamos:<\/p>\n<p>\u201cPodr\u00eda creerse a primera vista que la demostraci\u00f3n particular es mejor que la universal, y he aqu\u00ed por qu\u00e9: la demostraci\u00f3n que nos hace saber mejor, es indudable que es mejor demostraci\u00f3n, porque el verdadero m\u00e9rito de una demostraci\u00f3n consiste en hacer saber; y nosotros sabemos mejor una cosa cuando la sabemos en s\u00ed misma, que cuando la sabemos por medio de otra&#8230; Si la demostraci\u00f3n aplicada al objeto mismo debe considerarse como mejor, y si la demostraci\u00f3n particular se aplica al objeto mismo m\u00e1s que la demostraci\u00f3n universal, se seguir\u00e1 de aqu\u00ed que la demostraci\u00f3n particular debe ser preferida\u201d (Arist\u00f3teles, 1992, pp. 210-211).<\/p>\n<p>En ese razonamiento, Arist\u00f3teles pone de manifiesto claramente que todas las formas del pensamiento deben tener como referencia necesaria la realidad que quieren expresar, de manera que faciliten el conocimiento, de la mejor manera posible, de lo que se quiere demostrar.<\/p>\n<p>Bacon asume una postura radicalmente opuesta a la de Arist\u00f3teles, cuando reduce su l\u00f3gica inductiva ontol\u00f3gica a una relaci\u00f3n indefinida de hechos, donde cada uno tiene caracter\u00edsticas propias cohesionadas \u00fanicamente por la experiencia, pero al margen del razonamiento estructural que pudiera vincular din\u00e1mica y biun\u00edvocamente los puntos de inflexi\u00f3n dial\u00e9ctica existentes entre forma y contenido. Al dar conocer los presupuestos metodol\u00f3gicos de su nueva l\u00f3gica, Bacon (1984, p. 22) expresa:<\/p>\n<p>\u201cEn cuanto a nuestro m\u00e9todo, es tan f\u00e1cil de indicar como dif\u00edcil de practicar. Consiste en establecer distintos grados de certeza; en socorrer los sentidos, limit\u00e1ndolos; en proscribir las m\u00e1s de las veces el trabajo del pensamiento que sigue la experiencia sensible; en fin, en abrir y garantizar al esp\u00edritu un camino nuevo y cierto, que tenga su punto de partida en esta experiencia misma\u201d.<\/p>\n<p>Aunque el prop\u00f3sito de Bacon era darle terrenalidad a la l\u00f3gica, lo que hizo fue colocarla en un plano de unilateralidad absurda, al otorgarle al pensamiento el rol de subalterno de la experiencia sensible. Su aporte al desarrollo de la ciencia en general y las ciencias naturales en particular, fue de gran valor tanto para su \u00e9poca como posteriormente, pero al colocarse en un extremo de la verdad y no en el punto medio de que siempre hablaba Arist\u00f3teles, quit\u00f3 gran fuerza a muchos de sus planteamientos novedosos. Esto se evidencia en el desprecio que muestra por la l\u00f3gica formal como medio importante de conocimiento, cuando dice:<\/p>\n<p>\u201cLa l\u00f3gica en uso es m\u00e1s propia para conservar y perpetuar los errores que se dan en las nociones vulgares que para descubrir la verdad; de modo que es m\u00e1s perjudicial que \u00fatil&#8230; No se pide al silogismo los principios de la ciencia; en vano se le pide las leyes intermedias, porque es incapaz de abarcar la naturaleza en su sutilidad; liga al esp\u00edritu, pero no las cosas\u201d (Bacon, 1984, p. 28).<\/p>\n<p>Como veremos m\u00e1s adelante con mayores niveles de profundidad, contrario a lo que piensa este fil\u00f3sofo, el silogismo puede reflejar los principios de la ciencia, integrar a la naturaleza en sus formas l\u00f3gicas y establecer una relaci\u00f3n comprensiva de gran magnitud entre el esp\u00edritu y la realidad.<\/p>\n<p>Kant trata de superar la unilateralidad tanto aristot\u00e9lica como baconiana, as\u00ed como del racionalismo y el empirismo en general, cuando expresa que la l\u00f3gica no se rige por leyes contingentes, sino por leyes necesarias, ya que su raz\u00f3n de ser no es saber c\u00f3mo pensamos, sino c\u00f3mo debemos pensar. Sin embargo, inclina la balanza en favor del formalismo l\u00f3gico aristot\u00e9lico, cuando afirma:<\/p>\n<p>\u201cEstas reglas se pueden, pues, considerar a priori; es decir, independiente de toda experiencia, puesto que contienen simplemente, sin distinci\u00f3n de objeto, las condiciones del empleo del entendimiento de manera general, ya sea puro, ya experimental. Se sigue, que las reglas generales y necesarias del pensamiento no pueden referirse m\u00e1s que a la forma, y en manera alguna a la materia o contenido. La ciencia de estas reglas necesarias, y universales, es pues, simplemente, la ciencia de la forma de nuestro conocimiento intelectual o del pensamiento\u201d (Kant, 1977 pp. 2-3).<\/p>\n<p>En la Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura, Kant (2006, p. 228) es m\u00e1s expl\u00edcito al decir:<\/p>\n<p>\u201cLa l\u00f3gica general hace abstracci\u00f3n de todo contenido, es decir, de toda relaci\u00f3n entre el conocimiento y el objeto, y s\u00f3lo considera la forma l\u00f3gica de los conocimientos en todas sus respectivas relaciones: en una palabra, la forma del pensamiento en general\u201d.<\/p>\n<p>De igual manera, consigna las dos reglas que deben tener siempre presente los l\u00f3gicos, a saber:<\/p>\n<p>\u201c1) Como l\u00f3gica general, abstrae la materia del conocimiento intelectual y toda la diversidad de sus objetos, y s\u00f3lo se ocupa de la forma del pensamiento. 2) Como l\u00f3gica pura, no tiene ning\u00fan principio emp\u00edrico y, por consiguiente, no toma nada (como frecuentemente se ha hecho creer) de la psicolog\u00eda, que no tiene influencia alguna sobre el canon del entendimiento. Es una doctrina demostrada, y todo debe ser completamente cierto a priori\u201d (Kant, 2006, pp. 227-228).<\/p>\n<p>De esta manera Kant abraza definitivamente el formalismo l\u00f3gico puro, con lo cual pretende desconocer la relaci\u00f3n estrecha que existe entre la forma y el contenido de los pensamientos; es decir, entre el conocimiento de las cosas y las cosas en s\u00ed mismas. No obstante, reconoce que el no\u00fameno (la cosa en s\u00ed) existe con independencia de nuestras sensaciones y percepciones. Al mismo tiempo sostiene que las limitaciones humanas impiden el conocimiento de su esencia, puesto que los sentidos permanecen anclados en la mera apariencia de las cosas. Esta perspectiva dio lugar a la visi\u00f3n fenom\u00e9nica de la realidad asumida posteriormente por fil\u00f3sofos como Husserl.<\/p>\n<p>Pero quien rompe definitivamente con el unilateralismo de la l\u00f3gica formal abstracta y la l\u00f3gica ontol\u00f3gica inductiva es Federico Hegel, al sistematizar la dial\u00e9ctica heraclitiana y plat\u00f3nica y entrelazarla con los fruct\u00edferos aportes realizados tanto por racionalistas como por empiristas en una l\u00f3gica integral y diferencial de la forma y del contenido, de lo abstracto y lo concreto, de lo id\u00e9ntico y lo diferente, que se ha dado en denominar l\u00f3gica dial\u00e9ctica. La idea constituye el aspecto central de la l\u00f3gica de Hegel, en tanto la concibe como la unidad absoluta del concepto y la objetividad.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo alem\u00e1n refiere que la idea es la verdad, en tanto \u00e9sta es concebida como el responder de la objetividad al concepto. En ese orden puntualiza: \u201c<em>Todo lo real, en cuanto es verdad, es la idea; y tiene su verdad solamente por medio y en virtud de la idea<\/em>\u201d (Hegel, 1980, p. 107).<\/p>\n<p>Al profundizar en la significaci\u00f3n que tiene la idea en el proceso del pensamiento, el mismo explica:<\/p>\n<p>\u201cLa idea, en cuanto no tiene en su punto de partida y de apoyo una existencia, es tomado frecuentemente como algo l\u00f3gico, en sentido meramente formal. Es preciso abandonar dicha concepci\u00f3n y dejarla por aquel punto de vista, en el cual las cosas existentes, y todas las ulteriores determinaciones que no llegan a\u00fan a la idea, son consideradas como supuestas realidades y verdaderas efectualidades. Igualmente, falsa es la representaci\u00f3n de la idea como algo meramente abstracto. Tal es, ciertamente, en cuanto devora en s\u00ed todo lo que no es verdad; pero en s\u00ed misma es esencialmente concreta, porque es el libre concepto que se determina por s\u00ed mismo y por tal modo como realidad. S\u00f3lo ser\u00eda formalmente abstracta, cuando el concepto, que es su principio, fuese tomado como unidad abstracta; no como es, retorno negativo de s\u00ed mismo en s\u00ed mismo y subjetividad\u201d. (Hegel, 1980, pp. 107-108).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que para Hegel la idea es, al mismo tiempo, concreta y abstracta, por lo cual no debe ser reducida a un formalismo l\u00f3gico y siempre debe tener a la realidad y a la pr\u00e1ctica como sus referentes b\u00e1sicos. Tambi\u00e9n percibe la idea como la raz\u00f3n, como el sujeto-objeto, como la unidad de lo ideal y lo real, de lo infinito y lo finito, del alma y el cuerpo; como la posibilidad tiene en s\u00ed misma su realidad; como aquello cuya naturaleza s\u00f3lo puede ser concebida como existente, ya que en ella est\u00e1n contenidas todas las relaciones del intelecto en su infinito retorno y en su identidad consigo mismo. En efecto, para \u00e9l:<\/p>\n<p>\u201cLa idea es esencialmente proceso, porque su identidad s\u00f3lo es la identidad absoluta y libre del concepto, en cuanto es la absoluta negatividad, y, por tanto, es dial\u00e9ctica. Es el decurso, que consiste en que el concepto, como la universalidad que es individualidad, se determina como objetividad y como oposici\u00f3n a \u00e9sta; y tal exterioridad que tiene por sustancia el concepto, por medio de su dial\u00e9ctica inmanente se reabsorbe en la subjetividad\u201d (Hegel, 1980, p. 109).<\/p>\n<p>Esto revela que las leyes generales del movimiento del mundo son id\u00e9nticas a las leyes universales que regulan la din\u00e1mica y transformaci\u00f3n del pensamiento que se reflexiona a s\u00ed mismo y se trasciende, pero sin perder el contacto con su referente fundamental: la realidad concreta.<\/p>\n<p>De su lado, Husserl plantea la obtenci\u00f3n de una ciencia te\u00f3rica nueva, que denomina l\u00f3gica pura. Esta constituye el fundamento m\u00e1s importante del conocimiento cient\u00edfico y se caracteriza por ser una ciencia a priori y puramente demostrativa. Husserl visualiza la l\u00f3gica pura en primer t\u00e9rmino como unidad antropol\u00f3gica; es decir, una unidad de actos y disposiciones del pensamiento, junto a ciertos dispositivos exteriores que les son relacionados, los cuales no son en ning\u00fan caso la conexi\u00f3n psicol\u00f3gica ni la conexi\u00f3n real general a que se subordinan los actos del pensamiento, sino cierta conexi\u00f3n objetiva o ideal, que presta a \u00e9stos referencia objetiva unitaria y, en esta unitariedad, validez ideal. Entiende por conexi\u00f3n objetiva dos cosas:<\/p>\n<p>\u201cLa conexi\u00f3n de las cosas a que se refieren intencionalmente las vivencias del pensamiento, reales o posibles, y la conexi\u00f3n de las verdades en que alcanza validez objetiva la unidad real como lo que es. Una y otra se dan juntas y son inseparables a priori. Nada puede ser, sin ser determinado de esta o de la otra manera; y esto de que algo sea y sea determinado de esta o de la otra manera es precisamente la verdad en s\u00ed, que constituye el correlato necesario del ser en s\u00ed\u201d (Husserl, 2001, p. 91).<\/p>\n<p>Como se puede observar, \u00e9l no reduce la objetividad a un objeto o fen\u00f3meno, sino que la acepta como objeto del conocimiento, el cual puede ser al mismo tiempo un objeto real y un objeto ideal, tanto una cosa material como un proceso, tanto una especie como una relaci\u00f3n matem\u00e1tica, tanto un ser como un deber ser, lo que posibilita la comprensi\u00f3n cabal de las expresiones: unidad de la objetividad y unidad de la verdad. Husserl (2001, p. 92) ampl\u00eda su parecer al respecto:<\/p>\n<p>\u201cEstas dos unidades, la unidad de la objetividad y la unidad de la verdad, que s\u00f3lo abstractivamente pueden pensarse una sin otra, nos son dadas en el juicio; o con m\u00e1s exactitud, en el conocimiento\u201d.<\/p>\n<p>Como se ve, la l\u00f3gica pura de Husserl est\u00e1 te\u00f1ida de los colores de la objetividad, sea \u00e9sta real o ideal, lo que es confirmado por Andr\u00e9s Avelino cuando reconoce los avances notables alcanzados por \u00e9ste en la consecuci\u00f3n de una l\u00f3gica formal absolutamente pura, despojada de todo elemento extral\u00f3gico.<\/p>\n<p>Esto se nota de una forma a\u00fan m\u00e1s clara cuando expresa:<\/p>\n<p>\u201cNo ha llegado todav\u00eda a despojar completamente de elementos extra\u00f1os al \u00e1mbito l\u00f3gico. Edmundo Husserl ha combatido con notable \u00e9xito el psicologismo l\u00f3gico en el primer tomo de sus Investigaciones L\u00f3gicas y ha dado a los logicistas actuales fundamento suficiente para el esclarecimiento del mundo l\u00f3gico\u201d (Avelino, 1951, p. 23).<\/p>\n<p>El tipo de l\u00f3gica a que aspira Avelino ha de estar exenta de todo contenido material o espiritual, que tenga, como \u00fanica referencia, la forma l\u00f3gica pura significativa o categorial. As\u00ed nos lo revela cuando dice:<\/p>\n<p>\u201cLa l\u00f3gica pura es una ciencia formal, pura en el sentido m\u00e1s absoluto, lo que quiere decir, la ciencia menos \u00fatil que pueda ser concebida. Las ciencias \u00f3nticas, incluidas en ellas la l\u00f3gica ontol\u00f3gica, son \u00fatiles en el sentido heideggeriano, porque tienen relaciones con otros \u00fatiles. La ciencia pura construida por el cient\u00edfico est\u00e1 vinculada a \u00e9ste y al objeto conocido en ella. Pero en la l\u00f3gica pura, ciencia formal absoluta, la referencia a otro \u00fatil no es posible, pues tal 444 ciencia carente de contenido \u00f3ntico est\u00e1, sin duda, vinculada al \u2018ser ah\u00ed\u2019, al existente que la contempla, no que la construye, pero no tiene conexi\u00f3n con otro \u00fatil, pues ella no es instrumento para conocer ning\u00fan otro objeto que no sea ella misma. Indudablemente una ciencia pura si es ciertamente un \u00fatil, no lo es, sin duda, en el grado que lo es la tijera de un sastre, conexionada a la confecci\u00f3n de un traje\u201d (Avelino, 1951, p. 235).<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil que en el mundo materialista y utilitario donde vivimos, esta l\u00f3gica logre contar con una cantidad significativa de partidarios, m\u00e1xime cuando la l\u00f3gica actual se ha convertido en el pie de amigo fundamental de los hardwares, los softwares y los diferentes sistemas inform\u00e1ticos y telem\u00e1ticos que sirven de sost\u00e9n a la denominada era digital o ciberespacial. No obstante, como la l\u00f3gica se ha ido especializando para responder a las expectativas y necesidades espirituales, pr\u00e1cticas y de la autoconciencia contemplativa, la propuesta de Avelino de una l\u00f3gica absolutamente pura, exenta de todo v\u00ednculo con la onticidad, \u201ccon otro \u00fatil\u201d y con la praxis creadora, es posible que encuentre alg\u00fan ermita\u00f1o en estos tiempos postmodernos que la asuma y se identifique plenamente con ella, como forma de evadir la cotidianidad del mundo de hoy que lo invade todo, incluyendo los espacios m\u00e1s privados y laber\u00ednticos de nuestra psiquis. Una objeci\u00f3n a este tipo de l\u00f3gica, como la sustentada por Avelino, la encontramos en uno de los principales representantes de la teor\u00eda de la complejidad, Edgar Morin (2006, pp. 210-212), quien dice:<\/p>\n<p>\u201cLa l\u00f3gica no puede encerrarse sobre s\u00ed misma e incluso se rompe cuando se encapsula al vac\u00edo en la formalizaci\u00f3n. La l\u00f3gica no es un fundamento absoluto y no tiene un fundamento absoluto: es un utillage, un equipo al servicio de la componente anal\u00edtica del pensamiento, y no la m\u00e1quina infalible capaz de guiar al pensamiento&#8230;La l\u00f3gica debe estar por tanto subordinada al pensamiento. El pensamiento se lanza a la incertidumbre. La ruina de la certidumbre suscita el desarrollo del pensamiento. El pensamiento debe transgredir naturalmente la l\u00f3gica deductiva-identitaria en su movimiento, al mismo tiempo que respeta cada uno de sus segmentos. El pensamiento contiene las operaciones l\u00f3gico-matem\u00e1ticas, pero las desborda. La l\u00f3gica corresponde a lo operatorio (reglas de computaci\u00f3n); el pensamiento (cogitaci\u00f3n) necesita la computaci\u00f3n, pero la supera. El pensamiento pone en acci\u00f3n la l\u00f3gica, pero no es la l\u00f3gica en acci\u00f3n. El pensamiento progresa al transgredir\u201d.<\/p>\n<p>Los avances obtenidos por la filosof\u00eda, la l\u00f3gica y la teor\u00eda del conocimiento en su trayectoria milenaria, constituyen la expresi\u00f3n m\u00e1s clara de los ingentes esfuerzos desplegados por el ser humano con el prop\u00f3sito de aprehender todo lo inaprehensible que hay, de por s\u00ed, en la realidad y el pensamiento. No obstante, esos avances indican que los trazos libertarios del pensamiento son imposibles de aprisionar entre los barrotes de una determinada figura l\u00f3gica, ll\u00e1mese concepto, juicio, proposici\u00f3n, silogismo o razonamiento. En tal virtud, podemos afirmar que el pensamiento, en sus vuelos imaginativos, creativos y trascendentes, supera todo tipo de encuadramiento y l\u00edmites que se le intente trazar, desde la perspectiva del formalismo l\u00f3gico puro. Las \u00fanicas limitaciones que acepta son propias de la constituci\u00f3n biof\u00edsica y ps\u00edquica de cada sujeto.<\/p>\n<p>Es de justicia decir que, independientemente de que estemos o no de acuerdo con la l\u00f3gica pura a que aspira Avelino, esta propuesta constituye un aporte de gran alcance a la l\u00f3gica como disciplina universal del pensamiento. Esto se pone de manifiesto a\u00fan m\u00e1s cuando nos damos cuenta de que no s\u00f3lo postul\u00f3 la necesidad de una l\u00f3gica formal desprovista de toda relaci\u00f3n con la realidad \u00f3ntica, sino que concibi\u00f3 al pensamiento, la forma ideal fundamental, como una estructura significativa de comprensi\u00f3n categorial. Esto es clave en la trayectoria seguida por el pensamiento humano, ya que ning\u00fan otro fil\u00f3sofo o pensador en la historia de la humanidad hab\u00eda llevado a niveles tan altos de abstracci\u00f3n el estudio del pensamiento en sus diversas formas de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por todo lo expresado, la obra \u201cEl problema Antin\u00f3mico de la Fundamentaci\u00f3n de una L\u00f3gica Pura\u201d de Andr\u00e9s Avelino debe estar colocada entre las seis mejores l\u00f3gicas del mundo, escritas hasta el presente, junto a los Tratados de L\u00f3gica (Organon) de Arist\u00f3teles, el Novum Organon de Francis Bacon, la Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura de Emmanuel Kant, la Ciencia de la L\u00f3gica de Federico Hegel y las Investigaciones L\u00f3gicas de Edmundo Husserl.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles (1995), Tratados de L\u00f3gica (\u00d3rganon) II: Sobre la interpretaci\u00f3n- Anal\u00edticos Primeros- Anal\u00edticos Segundos, Madrid: Editorial Gredos.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles (2000), Tratados de L\u00f3gica (\u00d3rganon) I: Categor\u00edas-T\u00f3picos- Sobre las Refutaciones Sof\u00edsticas, Madrid: Editorial Gredos.<\/p>\n<p>Austin, John L. (2004), C\u00f3mo Hacer Cosas con Palabras, Barcelona: Ediciones Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Avelino, Andr\u00e9s (1951), El problema Antin\u00f3mico de la Fundamentaci\u00f3n de una L\u00f3gica Pura, Ciudad Trujillo: Editora Montalvo.<\/p>\n<p>Avelino Garc\u00eda hijo, Andr\u00e9s (2002), L\u00f3gica Formal (Tomos I y II), Santo Domingo: Editora Universitaria-UASD.<\/p>\n<p>Ayer, Alfred Julius (1981), Lenguaje, Verdad y L\u00f3gica, Barcelona: Ediciones Mart\u00ednez Roca.<\/p>\n<p>Bacon, Francis (1984), Novum \u00d3rganon, Barcelona: Ediciones Orbis.<\/p>\n<p>Bunge, Mario (1985), Teor\u00eda y Realidad, Barcelona: Editorial Ariel.<\/p>\n<p>Cassirer, Ernst (1976), Filosof\u00eda de las Formas Simb\u00f3licas, volumen 3, M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Condillac, Esteban (1960), L\u00f3gica, Madrid: Ediciones Aguilar.<\/p>\n<p>Condillac, Esteban (1963), Tratado de las Sensaciones, Buenos Aires: EUDEBA.<\/p>\n<p>De Gortari, Eli (1965), L\u00f3gica General, M\u00e9xico: Editorial Grijalbo.<\/p>\n<p>De Gortari, Eli (1980), La Ciencia de la L\u00f3gica, M\u00e9xico: Editorial Grijalbo.<\/p>\n<p>De Occam, Guillermo (2002), Suma de la L\u00f3gica, Cap\u00edtulos 14, 15 y 16, recogidos en Textos de los Grandes Fil\u00f3sofos. Edad Media de F. Canals Vidal, Barcelona: Editorial Herder.<\/p>\n<p>Descartes, Ren\u00e9 (1966), Discurso del M\u00e9todo y otros Tratados, Madrid: Biblioteca Edaf.<\/p>\n<p>Descartes, Ren\u00e9 (1994), Reglas para la Direcci\u00f3n del Esp\u00edritu, Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Freud, Sigmund (2003), Obras Completas (Tomos 1, 2 y 3), Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p>Gorski, D. P. (1962), Pensamiento y Lenguaje, M\u00e9xico: Editorial Grijalbo.<\/p>\n<p>Gorski, D. P. y Tavants, P. V. 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(1966), L\u00f3gica Dial\u00e9ctica, M\u00e9xico: Editorial Grijalbo.<\/p>\n<p>Lefebvre, Henri (1964), Qu\u00e9 es la Dial\u00e9ctica, Buenos Aires: Editorial D\u00e9dalo.<\/p>\n<p>Lefebvre, Henri (1984), L\u00f3gica Formal, L\u00f3gica Dial\u00e9ctica, M\u00e9xico: Siglo Veintiuno Editores.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir Illich (1974), Cuadernos Filos\u00f3ficos, Madrid: Editorial Ayuso.<\/p>\n<p>L\u00f3pez de Medrano, Don Andr\u00e9s (1814), L\u00f3gica. Elementos de Filosof\u00eda Moderna Destinados al Uso de la Juventud Dominicana, Santo Domingo: Imprenta de la Capitan\u00eda General de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Mendoza, Joseph y De la Cruz, Juan (2008), Andr\u00e9s Avelino, El M\u00e1s Grande Fil\u00f3sofo Dominicano. 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