{"id":48666,"date":"2021-11-22T15:58:08","date_gmt":"2021-11-22T19:58:08","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48666"},"modified":"2021-11-22T15:58:08","modified_gmt":"2021-11-22T19:58:08","slug":"la-filosofia-de-la-historia-en-la-logica-de-andres-lopez-de-medrano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/11\/22\/la-filosofia-de-la-historia-en-la-logica-de-andres-lopez-de-medrano\/","title":{"rendered":"La Filosof\u00eda de la historia en La \u201cL\u00f3gica\u201d de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano"},"content":{"rendered":"<h4><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Al cumplirse el 207 aniversario de la publicaci\u00f3n de la obra LOGICA de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano por parte de la Capitan\u00eda General de Santo Domingo en el a\u00f1o 1814, propicia es la ocasi\u00f3n para abordar un aspecto clave de su pensamiento, el relativo a su filosof\u00eda de la historia, plasmado en el contenido del \u00faltimo cap\u00edtulo, el cual lleva por t\u00edtulo: De la autoridad y el arte cr\u00edtico.<\/p>\n<p>La perspectiva filos\u00f3fica de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano est\u00e1 profundamente influida por una diversidad de fil\u00f3sofos y pensadores desde la antig\u00fcedad hasta la \u00e9poca contempor\u00e1nea, que va desde Epicuro (Campillo P\u00e9rez: 92), Plat\u00f3n (p. 92), Arist\u00f3teles (p. 92 y 107), Averroes (p. 107),\u00a0\u00a0 Fray Melchor Cano (p. 103), John Locke (81 y 93), Ren\u00e9 Descartes (p. 92), Godofredo Leibniz (p. 92), \u00c9tienne Bonnot de Condillac (pp. 80, 84, 93 y 109), Daniel Huet (p. 91), Verney (p. 81), Genuensis y Valdinotis (p. 93), as\u00ed por Benito Jer\u00f3nimo Feijoo y Montenegro (pp. 90, 99 y 106), algunos de los cuales pusieron sus \u00e9nfasis especiales en el racionalismo, otros en el empirismo y en el sensualismo, mientras que varios de ellos consideraban como algo enteramente posible conciliar la experiencia y la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Su filosof\u00eda de la historia est\u00e1 signada por la concepci\u00f3n que tuvo gran influencia en su \u00e9poca, la ilustraci\u00f3n, cuyos m\u00e1ximos representantes Denis Diderot, D\u2019Alambert, Juan Jacobo Rousseau, Bar\u00f3n de Montesquieu, Voltaire, Condillac, Pedro Rodr\u00edguez de Campomanes, Feijoo y Montenegro y Gaspar Melchor de Jovellanos, entre otros, eran del parecer que todos los fen\u00f3menos del universo deb\u00edan y pod\u00edan ser objeto de una reflexi\u00f3n profunda por parte de la raz\u00f3n o deb\u00edan haber pasado por el fuego forjador de la experiencia.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la historia de L\u00f3pez de Medrano se centra en el enfoque de aspectos tan estelares como la autoridad entre los sabios, la relaci\u00f3n entre modernidad y antig\u00fcedad, los testigos, el cr\u00e9dito que se otorga a diferentes tipos de historiadores, el papel de la tradici\u00f3n y de los monumentos en el examen del pasado, la corrupci\u00f3n de los libros y las m\u00faltiples formas de demostrar la veracidad de los textos y de sus autores.<\/p>\n<ol>\n<li>\n<h4><strong>Autoridad de los Sabios y Arte Cr\u00edtico <\/strong><\/h4>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano critica acremente el criterio de autoridad de los sabios, hasta el punto de afirmar que s\u00f3lo la autoridad divina es infalible y que a\u00fan la de los santos, aunque merecen gran veneraci\u00f3n, no es inmune a un examen minucioso a partir de la raz\u00f3n en que se apoya, ya que no aportan argumentos ciertos en el \u00e1mbito de las ciencias, como es el caso de las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica demoledora contra todo criterio de autoridad per se, es muy importante, ya que no deja sobre sus pies ni siquiera a los venerados santos de la Iglesia, ya que considera que sus actuaciones y razones deben ser sometidas a un examen sopesado, concienzudo y escrupuloso. Esto significa que todo debe ser sometido a cr\u00edtica, sin importar a quienes afecte, ni cuales santos se caigan de sus altares.<\/p>\n<p>Atribuye a la excesiva diferencia de autoridad entre los sabios, el surgimiento de una multiplicidad de errores antiguos, como la imposibilidad de las ant\u00edpodas, la regi\u00f3n del fuego, el horror al vac\u00edo, la imponderabilidad del aire, la generaci\u00f3n de insectos debido a la putrefacci\u00f3n (teor\u00eda refutada de la generaci\u00f3n espont\u00e1nea) y otros aspectos que han sido resueltos por las investigaciones modernas.<\/p>\n<p>Aunque L\u00f3pez de Medrano habla de errores antiguos, resultantes de la excesiva diferencia de autoridad entre los sabios, es justo destacar que no s\u00f3lo se refiere a los sabios de la Antig\u00fcedad, sino que con ello cuestiona profundamente el conjunto de errores cometidos durante la Edad Media y la Edad Moderna, a causa de la excesiva autoridad de la Iglesia, no solo en materia de teolog\u00eda y religi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en materia de filosof\u00eda, astronom\u00eda, f\u00edsica, biolog\u00eda y en otras \u00e1reas del saber.<\/p>\n<p>De igual manera, dice que de la autoridad de los navegantes derivan errores como la teor\u00eda de los v\u00f3rtices cartesianos o de los torbellinos postulada por Ren\u00e9 Descartes, lo que le lleva a afirmar que ni la novedad hace m\u00e1s ciertas las opiniones, ni la antig\u00fcedad por s\u00ed misma a\u00f1ade peso alguno a la verdad. L\u00f3pez de Medrano aprovecha esto para aseverar que en los antiguos se encuentran m\u00e1s errores que entre los modernos, ya que aquellos no dispon\u00edan del m\u00e9todo cr\u00edtico ni con los instrumentos de que dispusieron los modernos.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que la utilizaci\u00f3n del m\u00e9todo cr\u00edtico y de los instrumentos modernos de medici\u00f3n en los procesos de investigaci\u00f3n, permiti\u00f3 m\u00e1s f\u00e1cilmente detectar y prevenir los errores, no es menos cierto que parece arriesgada la afirmaci\u00f3n de L\u00f3pez de Medrano de que en los autores antiguos se encuentran m\u00e1s errores que entre los modernos. Esto as\u00ed porque es necesario recordar que gran parte de las teor\u00edas desarrolladas durante la modernidad y posteriormente, casi siempre son el resultado de previsiones geniales realizadas por autores antiguos con poco o ning\u00fan m\u00e9todo de conocimiento o instrumental de precisi\u00f3n a su alcance.<\/p>\n<p>En lo que no hay lugar a equ\u00edvoco es en la conclusi\u00f3n a que arriba L\u00f3pez de Medrano sobre el criterio de autoridad de los sabios, cuando afirma: \u201cConcl\u00fayese pues, que la mera autoridad humana, por ilustre que alg\u00fan hombre sea, o la misma opini\u00f3n de los Doctores, no nos exime de un atento examen, pues el que busca la verdad est\u00e1 obligado a discutir con imparcialidad sin atender a consideraciones de antig\u00fcedad, novedad, calidad y cantidad de autores\u201d.<\/p>\n<p>Con esta conclusi\u00f3n L\u00f3pez de Medrano deja meridianamente claro que en el proceso del conocimiento cr\u00edtico no hay vacas sagradas ni altares que respetar, ya que el \u00fanico compromiso contra\u00eddo es con la verdad, la cual se obtiene, tal como la concibi\u00f3 Descartes y la concret\u00f3 Leibniz, mediante evidencias inobjetables, a saber: evidencias de raz\u00f3n (donde el criterio de verdad son las evidencias matem\u00e1ticas); evidencias de los sentidos (donde el criterio de verdad son las evidencias f\u00edsicas) y evidencias de autoridad (donde las evidencias morales son el criterio de la verdad hist\u00f3rica).<\/p>\n<p>Al profundizar el aspecto de la verdad hist\u00f3rica, L\u00f3pez de Medrano asume la perspectiva de Genuensis y Valdinotis, cuando recomiendan recurrir a jueces genuinos y bien conocidos; al sentido \u00edntimo o conciencia ecu\u00e1nime; al consenso de los sabios, as\u00ed como a los que mejor hayan usado la recta raz\u00f3n, como forma de distinguir con certeza las evidencias verdaderas de las falsas.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h4><strong>Los Testigos en la Historia<\/strong><\/h4>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Al examinar el rol que juegan los testigos en el proceso de b\u00fasqueda de la verdad hist\u00f3rica, L\u00f3pez de Medrano expresa que es necesario considerar cuatro aspectos diferentes, a saber: n\u00famero, calidad, asunto y forma de exponerlo.<\/p>\n<p>En lo relativo al n\u00famero de testigos sostiene que depende de los hechos y de las circunstancias. Al respecto expresa que si el testimonio de varios testigos procede del testimonio de un mismo individuo, se han de considerar como uno, ya que seg\u00fan el derecho, testimonio de uno, es testimonio de ninguno. Esto quiere decir que para que se acepten como buenos y v\u00e1lidos los testimonios de varios testigos, es necesario saber su procedencia y, de igual modo, tener claro si \u00e9stos no representan un inter\u00e9s mezquino o particular.<\/p>\n<p>La calidad se refiere a la reciedumbre moral de los testigos. En ese sentido, L\u00f3pez de Medrano expresa que puede ser tal la calidad o trascendencia de un testigo que se constituye \u00e9l, por s\u00ed solo, en la m\u00e1xima autoridad de un determinado proceso. Tambi\u00e9n afirma que el testigo ocular debe ser preferido al testigo de o\u00eddas. Pero sobre todo, le da car\u00e1cter preeminente al de mayor elevaci\u00f3n en ciencia y probidad, ya que considera preferible el testimonio de los m\u00e1s probos, cuando testifican por propio conocimiento, porque, en casos contrarios, se exponen a ser seducidos. Esto significa que en todo proceso de b\u00fasqueda de la verdad hist\u00f3rica siempre es necesario tomar en cuenta el testimonio de los testigos oculares y de las personas con mayor probidad moral e intelectual.<\/p>\n<p>L\u00f3pez de Medrano manifiesta que cuando en una materia se presentan circunstancias contradictorias, la b\u00fasqueda de la verdad se torna muy dif\u00edcil o casi imposible, y que, por tanto, es necesario que personas \u00edntegras e ilustradas atestig\u00fcen lo mismo con iguales palabras, sean \u00e9stos testigos oculares o juramentados. Por eso sostiene que es siempre importante tomar en cuenta el nivel de desorientaci\u00f3n o turbaci\u00f3n de los testigos, y las diferencias que se presentan en su relato, porque ello permitir\u00eda determinar el nivel de falsedad o veracidad de lo expresado por \u00e9stos en sus testimonios.<\/p>\n<p>El modo de narrar lo acontecido es importante para determinar la veracidad de lo expresado. En ese sentido, L\u00f3pez de Medrano asegura que son dignos de poco cr\u00e9dito los que hablan como los poetas. Asimismo, es del parecer que merecen mayor cr\u00e9dito los oradores mientras no sean declamadores ni panegiristas, principalmente de personas vivientes. Sin embargo, considera dignos de fe a los historiadores que desnudan y simplemente narran o describen, si en ellos concurren las circunstancias descritas.<\/p>\n<p>Es evidente que hay un prejuicio muy marcado en L\u00f3pez de Medrano frente a los poetas, a los declamadores y a los panegiristas, por considerar que ellos envuelven la verdad en subterfugios o sofismas verbales. Esto en ocasiones ocurre o puede ocurrir, pero esa posibilidad no se puede tomar como una verdad absoluta. Entretanto, existen historiadores que aparentemente desnudan la realidad o narran o describen de forma convincente los hechos, pero igualmente est\u00e1n expuestos a cometer faltas graves en la b\u00fasqueda de la verdad, sin que necesariamente llenen las expectativas que han creado.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h4><strong>Reglas para Otorgar Cr\u00e9dito a los Historiadores <\/strong><\/h4>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano postula seis reglas que es necesario observar para poder otorgarle cr\u00e9dito a las ideas y a los hechos que consignan los historiadores en sus narraciones.<\/p>\n<p><strong>Primera regla: Que se examine su ciencia y que su probidad se demuestre por su vida, por sus libros y por la congruencia de los hechos que narra.<\/strong> Esta regla es importante porque pretende determinar si el historiador tiene la formaci\u00f3n adecuada para examinar con rigor y objetividad los hechos y procesos que somete a enjuiciamiento cr\u00edtico. As\u00ed mismo, toma como referencias evidencias concretas como la revisi\u00f3n de su trayectoria de vida, la lectura cr\u00edtica de sus obras y el examen minucioso de los hechos que narra, a fin de determinar su veracidad o no.<\/p>\n<p><strong>Segunda regla:<\/strong> <strong>No son dignos de fe los que se dejan llevar por sus propias preocupaciones o prejuicios o por las del vulgo, o son indulgentes con algunas de las partes<\/strong>. Esta regla postula varias cosas muy positivas, pero al mismo tiempo hay una que refleja negatividad y prejuicio de clase. Es indiscutible que un historiador que se deja llevar por sus preocupaciones o prejuicios no puede abordar con objetividad y sentido cr\u00edtico los hechos que examina. De igual manera, tampoco puede ser digno de cr\u00e9dito si es indulgente con algunas de las partes envueltas en los procesos sociales e hist\u00f3ricos que analiza. Pero es totalmente incierta y prejuiciada la afirmaci\u00f3n de que un historiador no debe tomar en cuenta las preocupaciones \u201cdel vulgo\u201d, vale decir del pueblo. Quien procede de esa manera est\u00e1 inclinando el fiel de la balanza hacia un solo lado, el de las clases dominantes, con lo cual est\u00e1 sesgando la investigaci\u00f3n y le quita todo tipo de credibilidad.<\/p>\n<p><strong>Tercera regla: Los autores contempor\u00e1neos han de ser preferidos a los extranjeros y antiguos y cuanto m\u00e1s disten de aquella \u00e9poca, menos fe se les ha de otorgar.<\/strong> Esta regla evidencia un gran desconocimiento por parte de L\u00f3pez de Medrano en torno a los diferentes tipos de fuentes que debe consultar un historiador para hacer su narraci\u00f3n con objetividad y sentido cr\u00edtico, raz\u00f3n por la cual no se debe tener preferencia con algunos autores en desmedro de otros, sean contempor\u00e1neos, extranjeros o que disten de la \u00e9poca que ser\u00e1 objeto de examen. En la Rep\u00fablica Dominicana hay ejemplos de sobra de extranjeros que han hecho trabajos de investigaci\u00f3n excelentes sobre determinados per\u00edodos hist\u00f3ricos y\/o procesos sociales, como son los casos del holand\u00e9s Harry Hoetink sobre la segunda mitad del siglo XIX, con su obra \u201cPueblo Dominicano (1850-1900)\u201d; del belga Andr\u00e9 Corten sobre el estado d\u00e9bil, refiri\u00e9ndose a los estados de los dos pa\u00edses que comparten la Isla de Santo Domingo, con su obra \u201cEl Estado d\u00e9bil\u201d, \u00a0y de la italiana Vanna Ianni, quien realiz\u00f3 sendos estudios sobre las luchas sociales en la Rep\u00fablica Dominicana entre abril de 1984 y abril de 1986, con sus obras \u201cMasas y revueltas, Abril 1984\u201d y \u201cEl Territorio de las Masas, 1985-1986\u201d,\u00a0 para solo mencionar tres casos.<\/p>\n<p><strong>Cuarta regla:<\/strong> <strong>El autor que adultera la verdad pierde todo poder fehaciente, y otro tanto acontece a los que ponen pasi\u00f3n en lo que narran, y los que son demasiados cuidadosos en el estilo (apegados y preocupados por la forma).<\/strong> De esta regla asumimos como buena y v\u00e1lida la premisa que reza que el autor que adultera la verdad pierde poder y credibilidad en la gente. No obstante, lo correcto es afirmar que los historiadores que dan explicaciones distorsionadas sobre los hechos hist\u00f3ricos pierden credibilidad, ya que la verdad en s\u00ed misma no puede ser adulterada o distorsionada por nadie. Ahora bien, consideramos como muy absoluta la afirmaci\u00f3n de que quienes narran los hechos con pasi\u00f3n pierden credibilidad, ya que con ello se pretende obviar que los historiadores son seres humanos de carne y hueso, que tienen sentimientos y pasiones, donde lo m\u00e1s que se les puede pedir es que controlen al m\u00e1ximo el \u00edmpetu de sus pasiones al momento de escribir sus historias, pero no despojarlas totalmente de la necesaria sensibilidad humana que debe reflejar. Otro aspecto que es necesario cuestionar es el relativo a la descalificaci\u00f3n de que son objeto aquellos autores que son sumamente cuidadosos con el estilo en que est\u00e1n escritas sus obras, cuando se supone que debe ser todo lo contrario: deben ser muy bien ponderados todos aquellos que son cuidadosos con el estilo con que plasman sus obras. Para que una obra anime con fruici\u00f3n a la gente a leerla debe reflejar veracidad, una fina sensibilidad humana del escritor, as\u00ed como un estilo pulcro, elegante y bien cuidado.<\/p>\n<p><strong>Quinta regla: Para dar asentimiento a cualquier relaci\u00f3n hist\u00f3rica debemos tomar en cuenta la cualidad y dificultad del hecho hist\u00f3rico, la prudencia de los testigos, la edad, el tiempo, la distancia de los lugares en que se escribieron y la conformidad de todas las circunstancias; observadas todas estas cosas se ha de dar o emitir juicio hacia donde se incline la balanza y esta es la regla matem\u00e1tica para apreciar las cosas seg\u00fan la fe humana (testimonios de los hombres), seg\u00fan Feijoo, en su tomo quinto, discurso primero.<\/strong> Esta regla recoge el conjunto de aspectos a tomar en cuenta para narrar y analizar los hechos hist\u00f3ricos de forma integral y equilibrada, tratando de armonizar los factores contextuales, los factores determinantes y los factores contingentes intervinientes en el proceso, as\u00ed como los factores conceptuales, anal\u00edticos y sint\u00e9ticos, propios de la raz\u00f3n humana.<\/p>\n<p><strong>Sexta regla: As\u00ed como se tiene certeza cuando son muchos los contempor\u00e1neos que narran un hecho, de la misma manera se deduce la falsedad cuando callan muchos escritores de la \u00e9poca, afirman los cr\u00edticos; y es lo que se llama argumento negativo, cuya fuerza depende de estas reglas: que todos los escritores contempor\u00e1neos callen; que ellos no pudieron ignorar el hecho y que no hab\u00eda ninguna raz\u00f3n para que todos callasen.<\/strong> Esta regla evidencia que tanto en la historia como en las dem\u00e1s ciencias sociales es importante no olvidar la postura de clase que asumen los diferentes actores intervinientes. Es por ello que si ocurre un hecho hist\u00f3rico que afecta a las clases dominantes, es muy probable que los historiadores que se identifican con esos sectores tiendan a no darle la relevancia debida o, en muchos casos, ignorarlo. Si no hay historiadores que se identifican con los intereses de los sectores subalternos, el hecho pasa al anonimato, hasta que en \u00e9pocas posteriores surjan historiadores con sentido cr\u00edtico que est\u00e9n dispuestos a sacarlo del anonimato o del olvido premeditado. Esto significa que si alg\u00fan hecho relevante de la historia local, de un pa\u00eds, de un continente o universal no ha sido debidamente abordado, podr\u00edan existir m\u00faltiples factores causales, entre los que habr\u00eda que tomar en cuenta la falta de informaci\u00f3n o la omisi\u00f3n adrede por parte de los historiadores vinculados al poder.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<h4><strong>La Tradici\u00f3n y los Monumentos, Otras Formas de Examinar el Pasado<\/strong><\/h4>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>En su filosof\u00eda de la historia, Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano hace un aporte significativo en el enfoque de la realidad socio-hist\u00f3rica y cultural, cuando incorpora el estudio de la tradici\u00f3n oral y de los monumentos como formas necesarias para lograr un mejor acercamiento al pasado de la humanidad.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n, L\u00f3pez de Medrano la refiere a la sucesi\u00f3n de testigos, de los cuales los primeros presenciaron el hecho, los segundos los recibieron de \u00e9stos y as\u00ed sucesivamente; la que ser\u00e1 cierta \u00fanicamente si fue constante y nunca ha sido interrumpida.<\/p>\n<p>Es evidente que su concepci\u00f3n sobre la tradici\u00f3n oral en los estudios hist\u00f3ricos es limitada, ya que no hace referencia a las tradiciones culturales de los pueblos y campos, a la religiosidad popular, a los acontecimientos hist\u00f3ricos que ocurren en los micro espacios cotidianos o locales, as\u00ed como a otras tradiciones propias de los sectores tradicionales de poder y de los sectores subalternos.<\/p>\n<p>L\u00f3pez de Medrano concept\u00faa como monumentos los arcos de triunfo, columnas, inscripciones y otras cosas p\u00fablicas que si son aut\u00e9nticas, dan fe, y todo lo contrario, si fueron erigidas por adulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El concepto de monumento que tiene nuestro autor es limitado, ya que no incluye las cuevas donde habitaron los primeros pobladores, las catedrales, las iglesias, los monumentos coloniales, recintos que alojan a las universidades y otras edificaciones de alta significaci\u00f3n hist\u00f3rica, pero es de gran significaci\u00f3n que ya a principios del siglo XIX los tomara en cuenta como una forma trascendente de estudio del pasado hist\u00f3rico.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>\n<h4><strong>La Corrupci\u00f3n de los Libros <\/strong><\/h4>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>En el abordaje este tema L\u00f3pez de Medrano es bastante absolutista, cuando afirma que casi todos los libros antiguos abundan en falsedades, porque ante el hecho de que no se hab\u00eda inventado la imprenta hasta mediados del siglo XV, todos fueron manuscritos. De ah\u00ed que nadie se atreviera a afirmar que conociera, por ejemplo, el verdadero sentido de Arist\u00f3teles, cuyos escritos estuvieron ocultos por tres siglos, y que hab\u00edan sido malamente dados a conocer por Averroes.<\/p>\n<p>En igual sentido asegura que la ignorancia de quienes dictaban los antiguos pergaminos, la traducci\u00f3n a otras lenguas y los caracteres indescifrables, transformaban los escritos. Para a seguidas afirmar que gracias a la imprenta se han llegado a conocer mejor los escritos antiguos, por el cuidado puesto por los cr\u00edticos en comparar los ejemplares que existen con los manuscritos que se conservan en las c\u00e9lebres bibliotecas.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante reconoce que no necesariamente con la aparici\u00f3n de la imprenta se han eliminado todos los errores, ya que no se puede asegurar que todo lo que se ha impreso con el nombre de alg\u00fan autor le pertenezca, hasta no someterlo a un an\u00e1lisis prudente, ya que mutilar escritos, hacer interpolaciones, atribuir a otros cosas propias public\u00e1ndolas con nombre fingido, ha sido en algunas ocasiones una clase de ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si bien es cierto, que hasta la segunda mitad del siglo XV en que apareci\u00f3 la imprenta, eran pocos los que ten\u00edan acceso a la producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica antigua, del Medioevo y de principios de la \u00e9poca moderna, no se puede afirmar categ\u00f3ricamente que casi todos los libros antiguos abundaban en falsedades, ya que muchos de ellos fueron conservados de forma intacta en las bibliotecas de los monasterios, de las universidades y en bibliotecas particulares de doctos de la filosof\u00eda, la teolog\u00eda, la filolog\u00eda, las ciencias y las humanidades. De igual manera, gracias al gran sabio Averroes la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica fue dada a conocer en Espa\u00f1a, en otros lugares de Europa y en el mundo isl\u00e1mico, despojada de todos los lastres de la escol\u00e1stica reinante.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>\n<h4><strong>Reglas para Demostrar la Veracidad de los Textos<\/strong><\/h4>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano formula un conjunto de reglas, relacionadas con la cr\u00edtica interna y externa de los textos, que sirven de orientaci\u00f3n para determinar el nivel de veracidad y autenticidad de los textos y sus autores. A continuaci\u00f3n procedemos a examinar las siete reglas formuladas por nuestro autor en este aspecto:<\/p>\n<p><strong>Primera regla: Los escritos de los que no se hace menci\u00f3n en el siglo del autor; ni entre los contempor\u00e1neos o en sus inmediatos sucesores, generalmente se han de tener por sospechosos.<\/strong> Con esta regla se quiere evitar que alguien pretenda hacer pasar por textos correspondientes a un determinado autor, aquellos que no han salido de su pluma y que no han sido referidos por ninguno de sus contempor\u00e1neos ni por sus sucesores inmediatos.<\/p>\n<p><strong>Segunda regla: Las obras expresamente rechazadas o puestas en duda, por los antiguos, no deben ser admitidas por los modernos.<\/strong> Mediante esta regla se busca que autores modernos no validen textos de la antig\u00fcedad, sin tener evidencias suficientes de su originalidad, mediante referencias expresas de colegas de la misma \u00e9poca de los autores. En tal sentido, si la mayor parte de sus coterr\u00e1neos pone en duda o rechaza que un texto determinado fuera escrito por un autor definido, los modernos deben acogerse al veredicto, a menos que tengan pruebas irrefutables de tipo estil\u00edstico, de car\u00e1cter estructural o de orden contextual que permitan validarlo.<\/p>\n<p><strong>Tercera regla: El libro en el que haya opiniones contrarias a las que el autor constantemente sostiene, no parece ser de \u00e9l, principalmente si es cosa de importancia y conste por otra parte, que el autor no haya retractado su parecer.<\/strong> Esta regla tiene como fundamento un estudio pormenorizado de los argumentos y el contenido recogidos en alg\u00fan texto que se atribuye a un determinado autor, a fin de compararlos con otros textos reconocidos del mismo autor, para asegurarse de que ambos no contienen opiniones contradictorias o encontradas.<\/p>\n<p><strong>Cuarta regla: El libro, en el que se citen acontecimientos o personas posteriores al autor, se ha de juzgar como ap\u00f3crifo.<\/strong> Partiendo del an\u00e1lisis interno de una determinada obra se hace la confrontaci\u00f3n de la misma con el contexto en que le toc\u00f3 vivir al autor, para de esa manera definir si la obra es falsificada o inventada.<\/p>\n<p><strong>Quinta regla: Un libro lleno de impericias no puede atribuirse a un autor docto; ni el que abunda en cuentos (fantas\u00edas) a una persona que sea seria o sensata.<\/strong> Con esta regla se pretende motivar la realizaci\u00f3n de un examen exhaustivo de la obra para determinar las inexactitudes, insuficiencias, torpezas, incapacidades e incompetencias, impropias de un autor docto y claro en sus puntos de vistas, para as\u00ed definir si la obra es de su autor\u00eda o no.<\/p>\n<p><strong>Sexta regla: No es fidedigno el libro cuyo estilo es abiertamente opuesto a la \u00e9poca en que floreci\u00f3 el autor, o al que suele emplear el autor en otras obras. <\/strong>Esta regla se orienta a la realizaci\u00f3n de un estudio estil\u00edstico de las obras del autor y del estilo caracter\u00edstico de la \u00e9poca o de la corriente literaria, hist\u00f3rica o filos\u00f3fica con la que se identifica, para as\u00ed detectar su fiabilidad o no.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptima regla: Las ediciones que no concuerdan en lo interno est\u00e1n adulteradas, y por tanto hay que recurrir a las m\u00e1s antiguas y pr\u00f3ximas del autor. <\/strong>Esta \u00faltima regla lo que busca es garantizar que las ediciones de las obras de un determinado autor se correspondan fielmente con las ediciones anteriores hechas por \u00e9l.<\/p>\n<h4><strong>Conclusi\u00f3n <\/strong><\/h4>\n<p>Finalmente, es importante destacar el gran esfuerzo realizado por el epistem\u00f3logo, estudioso de la l\u00f3gica y fil\u00f3sofo de la historia, Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano, para ofrecer a la juventud dominicana de su \u00e9poca un texto que le previniera de todas las trampas con que se puede encontrar en el complejo y sinuoso proceso del conocer, incluido de forma especial, el conocimiento de la historia.<\/p>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda consultada<\/strong><\/h4>\n<p>Alfau Dur\u00e1n, Vetilio (1950), <em>Documentos para la Historia de la Filosof\u00eda en Santo Domingo<\/em>, Santo Domingo, Anales de la Universidad de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles (1995), <em>Tratados de L\u00f3gica (\u00d3rganon) II: Sobre la interpretaci\u00f3n- Anal\u00edticos Primeros- Anal\u00edticos Segundos<\/em>, Madrid, Editorial Gredos.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles (2000), <em>Tratados de L\u00f3gica (\u00d3rganon) I: Cate\u00adgor\u00edas-T\u00f3picos- Sobre las Refutaciones Sof\u00edsticas,<\/em> Madrid, Editorial Gredos.<\/p>\n<p>Artidiello Moreno, Mabel (1993), <em>La filosof\u00eda dominicana hasta la d\u00e9cada del 1950<\/em>, Santo Domingo, Revista Ecos, A\u00f1o I (1993), n\u00famero 2, pp.129-144.<\/p>\n<p>Avelino, Andr\u00e9s (1951), <em>El problema Antin\u00f3mico de la Fun\u00addamentaci\u00f3n de una L\u00f3gica Pura,<\/em> Ciudad Trujillo, Editora Montalvo.<\/p>\n<p>Bacon, Francis (1984), <em>Novum \u00d3rganon<\/em>, Barcelona, Edi\u00adciones Orbis.<\/p>\n<p>Bacon, Francis (1985), <em>La Gran Restauraci\u00f3n,<\/em> Madrid, Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Campillo P\u00e9rez, Julio Genaro (1999), <em>Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano y su legado humanista<\/em>, Santo Domingo, Editora Corripio.<\/p>\n<p>Cass\u00e1, Roberto (2008), <em>Pensadores criollos<\/em>, Santo Domingo, Comisi\u00f3n Permanente de Efem\u00e9rides Patrias\/Archivo General de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Condillac, Esteban Bonnot, abate de (1960), <em>L\u00f3gica<\/em>, Madrid, Ediciones Aguilar.<\/p>\n<p>Condillac, Esteban Bonnot, abate de (1963), <em>Tratado de las Sen\u00adsaciones<\/em>, Buenos Aires, EUDEBA.<\/p>\n<p>Cont\u00edn Aybar, N\u00e9stor (1982), <em>Historia de la literatura dominicana<\/em>, Tomo I, Santo Domingo, UCE.<\/p>\n<p>Cordero, Armando (1973), <em>La Filosof\u00eda en Santo Domingo<\/em>, Santo Domingo, Editora Arte y Cine.<\/p>\n<p>Descartes, Ren\u00e9 (1966), <em>Discurso del M\u00e9todo y otros Trata\u00addos<\/em>, Madrid: Biblioteca Edaf.<\/p>\n<p>Descartes, Ren\u00e9 (1994), <em>Reglas para la Direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu<\/em>, Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Dussel, Enrique y otros (2011), <em>El Pensamiento filos\u00f3fico latinoamericano, del Caribe y \u201clatino\u201d: Historia, corrientes, temas, fil\u00f3sofos<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI.<\/p>\n<p>Franco, Franklin (2007), <em>Historia de la UASD y de los Estudios Superiores<\/em>, Santo Domingo, Editora Universitaria.<\/p>\n<p>Hegel, Federico (1980), <em>Enciclopedia de las Ciencias Filos\u00f3ficas<\/em>, M\u00e9xico, Porr\u00faa.<\/p>\n<p>Hegel, Federico (2005), <em>Filosof\u00eda de la Historia<\/em>, Buenos Aires, Claridad.<\/p>\n<p>Kant, Emmanuel (2004), <em>Filosof\u00eda de la Historia<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Lefebvre, Henri (1984), <em>L\u00f3gica Formal, L\u00f3gica Dial\u00e9ctica<\/em>, M\u00e9xico, Siglo Veintiuno Editores.<\/p>\n<p>Leibniz, Gottfried (1992), <em>Nuevos Ensayos sobre el Enten\u00addimiento Humano<\/em>, Madrid, Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Locke, John (1994), <em>Ensayo sobre el Entendimiento Huma\u00adno<\/em>, Barcelona, Gernika.<\/p>\n<p>L\u00f3pez de Medrano, Don Andr\u00e9s (1814), <em>L\u00f3gica. Elemen\u00adtos de Filosof\u00eda Moderna Destinados al Uso de la Juventud Dominicana<\/em>, Santo Domingo, Imprenta de la Capitan\u00eda Ge\u00adneral de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez Jim\u00e9nez, Lusitania Francisca (Comp.) (2009), <em>Filosof\u00eda Dominicana: pasado y presente (Antolog\u00eda), Vol. I<\/em>, Santo Domingo, Archivo General de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mendoza, Joseph (2010), \u201c<em>La Filosof\u00eda de la Historia en Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano<\/em>\u201d, Revista Ecos, A\u00f1o VIII, No. 10, Santo Domingo, Instituto de Historia de la UASD, Editora Universitaria.<\/p>\n<p>Mendoza, Joseph\/De la Cruz, Juan (2010), <em>L\u00f3gica, hermen\u00e9utica y filosof\u00eda de la historia en Rep\u00fablica Dominicana<\/em>, Santo Domingo, la Escalera.<\/p>\n<p>Mendoza, Joseph (2011), <em>L\u00f3gica y certeza de la filosof\u00eda, recobrada en L\u00f3pez de Medrano<\/em>, Santo Domingo, La escalera.<\/p>\n<p>Minaya, Julio (Ed.) (2014), <em>Bicentenario de la L\u00f3gica de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano<\/em>, Santo Domingo, Ministerio de Cultura.<\/p>\n<p>Morla, Rafael (2001), \u201c<em>La l\u00f3gica de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano: Estructura e Ideas<\/em>\u201d, Revista Akademia 4, Escuela de Filosof\u00eda, UASD, Santo Domingo, Septiembre 2001, pp. 81-87.<\/p>\n<p>Morla, Rafael (2011), <em>Modernidad e Ilustraci\u00f3n en Santo Domingo<\/em>, Santo Domingo, Archivo General de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>P\u00e9rez Mem\u00e9n, Fernando (1987), <em>Estudios de Historia de las Ideas en Santo Domingo y en Am\u00e9rica<\/em>, Santo Domingo, Academia de Ciencias de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>P\u00e9rez de la Cruz, Rosa Elena (2000), <em>Historia de las ideas filos\u00f3ficas en Santo Domingo durante el siglo XVIII<\/em>, M\u00e9xico, UNAM.<\/p>\n<p>Plat\u00f3n (2008), Di\u00e1logos (Tomos I al IX), Biblioteca Cl\u00e1sica Gredos, Madrid, Editorial Gredos.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez Demorizi, Emilio (1956), \u201c<em>Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano. Noticia Biogr\u00e1fica<\/em>\u201d, Anales de la Universidad de Santo Domingo 21, 395-399.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez, Juan Francisco (1956), \u201c<em>El pensamiento filos\u00f3fico en Santo Domingo. La L\u00f3gica de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano<\/em>\u201d, Anales de la Universidad de Santo Domingo, 373-459.<\/p>\n<p>Voltaire (1990), <em>Filosof\u00eda de la Historia<\/em>, Madrid, Editorial Tecnos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Al cumplirse el 207 aniversario de la publicaci\u00f3n de la obra LOGICA de Andr\u00e9s L\u00f3pez de Medrano por parte de la Capitan\u00eda General de Santo Domingo en el a\u00f1o 1814, propicia es la ocasi\u00f3n para abordar un aspecto clave de su pensamiento, el relativo a su filosof\u00eda de la historia, plasmado en el contenido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":48590,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,5],"tags":[],"class_list":["post-48666","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48666"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48666"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48666\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48667,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48666\/revisions\/48667"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48590"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}