{"id":48696,"date":"2021-11-29T10:56:08","date_gmt":"2021-11-29T14:56:08","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48696"},"modified":"2021-11-29T10:56:08","modified_gmt":"2021-11-29T14:56:08","slug":"covid-discapacidad-y-vuelta-a-la-normalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/11\/29\/covid-discapacidad-y-vuelta-a-la-normalidad\/","title":{"rendered":"Covid, discapacidad y vuelta a la normalidad"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Keith Rosenthal, Ari Parra (Monthly Review, 29-11-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ha pasado un a\u00f1o y medio desde que la pandemia de la covid-19 se extendi\u00f3 por primera vez a todo el territorio estadounidense.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Durante este periodo hemos asistido al cese puntual de la actividad p\u00fablica, social y econ\u00f3mica; hemos visto conflictos y controversias en torno a la obligaci\u00f3n de llevar mascarilla y la recomendaci\u00f3n de permanecer confinados y confinadas en casa; ha habido ataques de p\u00e1nico a ra\u00edz del racionamiento de todo lo habido y por haber, cosas mundanas y otras m\u00e1s importantes, desde el papel higi\u00e9nico hasta las camas de hospital y los respiradores.<\/p>\n<p>Se dijo que el propio virus era un pat\u00f3geno universalizador que no discriminaba, una amenaza igual para todos y cada una. Mientras, los datos anecd\u00f3ticos y cuantitativos comenzaron a visualizar el impacto enormemente\u00a0<em>desigual<\/em>\u00a0que estaba teniendo la pandemia en ciertos sectores de la poblaci\u00f3n: las personas de color, y en particular las de piel negra, las comunidades ind\u00edgenas, la gente pobre y de clase trabajadora, y especialmente las personas mayores y las discapacitadas alojadas en residencias y entidades de cuidados integrales de larga duraci\u00f3n (junto con las tal vez menos documentadas poblaciones de personas sin hogar y personas discapacitadas en espera de ingresar en una residencia)<strong>\/<\/strong><strong>1<\/strong>.<\/p>\n<p>De pronto, el pa\u00eds y el mundo entero parec\u00edan vivir en una prolongada variante de emergencia de la realidad. La sociedad se metamorfose\u00f3 de una existencia\u00a0<em>normal<\/em>\u00a0a un estado sostenido de\u00a0<em>anormalidad<\/em>. Pr\u00e1cticamente todos los aspectos de la vida econ\u00f3mica y social, que antes se daban por hechos, se volvieron inaccesibles en distintos grados para gran parte de la poblaci\u00f3n. El desplazamiento f\u00edsico, la reuni\u00f3n con amistades y familiares, el deseo de conocer a gente nueva y entablar posibles relaciones \u00edntimas, viajar, ir de compras, siquiera ir a un bar o restaurante, todo se convirti\u00f3 en una actividad sumamente restringida. Actividades cotidianas de cuidado e higiene personal pasaron a ocupar cada vez m\u00e1s el tiempo funcional y absorber la preocupaci\u00f3n mental de la gente.<\/p>\n<p>El proceso b\u00e1sico de salir de casa requer\u00eda mucha planificaci\u00f3n previa y preparaci\u00f3n. Creci\u00f3 la ansiedad en relaci\u00f3n con la capacidad de cada uno o cada una de seguir desempe\u00f1ando un trabajo remunerado o de ir a buscarlo, un empleo que se adecuara a sus restricciones y necesidades, y con la cuesti\u00f3n de si su empleador le ofrecer\u00eda la baja de enfermedad sin p\u00e9rdida del salario si \u00e9l o ella o una persona dependiente se contagiaran. El acceso a una atenci\u00f3n sanitaria suficiente, asequible y segura pas\u00f3 a ser igualmente una preocupaci\u00f3n m\u00e1s generalizada y potencialmente fatal. En pocas palabras, la sociedad misma qued\u00f3 discapacitada: discapacitada por el coronavirus; discapacitada por las acciones u omisiones de varias instituciones gobernantes y hegem\u00f3nicas; discapacitada por las condiciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas preexistentes de una sociedad capitalista desigual e individualista.<\/p>\n<p>En todo este proceso, la consigna de pr\u00e1cticamente todos los pol\u00edticos que ocupaban posiciones de poder dentro de los c\u00edrculos gubernamentales dominantes \u2012independientemente de su afiliaci\u00f3n partidista o su convicci\u00f3n pol\u00edtica\u2012 fue el prop\u00f3sito de\u00a0<em>volver a la normalidad<\/em>. Esta idea tuvo amplia resonancia en medio de la irritaci\u00f3n p\u00fablica por las condiciones paralizantes de la existencia pand\u00e9mica. El desarrollo y la distribuci\u00f3n extendida de una vacuna parec\u00eda ser el \u00fanico rayo de esperanza, por mucho que la nueva cepa del coronavirus mutara a variantes m\u00e1s robustas y resistentes que exigieran la aplicaci\u00f3n de dosis de refuerzo y vacunaciones adicionales<strong>\/2<\/strong>. Es como si el purgatorio de la pandemia en que hemos estado metidos fuera un desv\u00edo del camino principal, un desv\u00edo que nos alejaba literalmente del sendero\u00a0<em>normal<\/em>\u00a0deseado. La inmunidad generalizada es entonces la rampa de salida para volver a la v\u00eda correcta de la sociedad, al vector prepand\u00e9mico, a un futuro\u00a0<em>normal<\/em>.<\/p>\n<p><strong>La anormalidad es un estado preexistente<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, para muchas personas discapacitadas en EE\u00a0UU y en todo el mundo, la anormalidad del pasado a\u00f1o y medio no constituye una discontinuidad tan alejada del estado de cosas anterior. No cabe duda de que la vida en pandemia ha sido para las personas con diversidad funcional, como para todo el mundo, extremadamente dif\u00edcil, dolorosa, opresiva y mortal. Sin embargo, la\u00a0<em>normalidad<\/em>\u00a0de la vida prepand\u00e9mica tambi\u00e9n era extremadamente dif\u00edcil, dolorosa, opresiva y mortal. Tener discapacidad en la sociedad capitalista contempor\u00e1nea equivale a vivir en un estado permanente de\u00a0<em>anormalidad<\/em>\u00a0construida socialmente. El ilustrador Sam Sch\u00e4fer, por ejemplo, ha representado acertadamente este fen\u00f3meno en una serie gr\u00e1fica sobre personas discapacitadas y la pandemia, publicados en l\u00ednea a comienzos de 2021<strong>\/<\/strong><strong>3<\/strong>.<\/p>\n<p>En una de las vi\u00f1etas del c\u00f3mic titulado\u00a0<em>And Now Here We Are<\/em>, Sch\u00e4fer escribe: \u201cMorimos de la misma manera que muchos de nosotros vivimos: en el hospital, aislados, encerrados, con problemas econ\u00f3micos, aislados.\u201d Como explica el pie: \u201cLos distintos conceptos se ilustran sucesivamente con una cama de hospital vac\u00eda, una silueta sentada en un frasco, una puerta cerrada, una hucha en forma de cerdito triste, roto y muy adorable con pocas monedas dentro y, finalmente, nada.\u201d Una vi\u00f1eta subsiguiente reza: \u201cTodos los d\u00edas veo a gente que desea volver a la normalidad. Volver a c\u00f3mo eran las cosas antes. Cuando todav\u00eda est\u00e1bamos sufriendo y muriendo.\u201d La inscripci\u00f3n acompa\u00f1a un dibujo de muletas abandonadas en un c\u00e9sped bajo un arcoiris y la luz del sol<strong>\/<\/strong><strong>4<\/strong>.<\/p>\n<p>En un texto publicado en el blog del\u00a0<em>Disability Visibility Project<\/em>, Emily Ackerman relata su experiencia durante la pandemia y el reciente proceso de distribuci\u00f3n de vacunas como un\u00a0<em>collage<\/em>\u00a0de fen\u00f3menos a menudo frustrantes, llenos de ansiedad e indignificantes. Ackerman cuenta c\u00f3mo se confina en casa y limita las incursiones al exterior de su apartamento, pero con la necesidad de ser especialmente cuidadosa con el\u00a0<em>no<\/em>\u00a0distanciamiento social inevitable que ha tenido que mantener con la docena de asistentes que le ayudan a lo largo del d\u00eda a ducharse, vestirse, cocinar y otras tareas. Ackerman, que tiene limitaciones de movilidad y utiliza una silla de ruedas, tuvo que lidiar con el proceso precario de tratar de cubrir r\u00e1pida y repetidamente las ausencias en este\u00a0<em>megacontenedor<\/em>\u00a0cuando las asistentes resultaron expuestas, contagiadas y enfermas. No solo tuvo que arrastrar consigo la constante preocupaci\u00f3n por la posibilidad de enfermar peligrosamente al contagiarse a trav\u00e9s de una asistente, sino que tambi\u00e9n ten\u00eda miedo de que pudiera ser a su vez, inadvertidamente, la causa de que sus asistentes se contagiaran entre s\u00ed<strong>\/<\/strong><strong>5<\/strong>.<\/p>\n<p>El Estado en que reside Ackerman, Pensilvania, como la mayor\u00eda de Estados de EE\u00a0UU, al principio no dio prioridad a la vacunaci\u00f3n de personas como ella, que presentaban un cuadro cl\u00ednico de alto riesgo pero ten\u00edan menos de 65 a\u00f1os de edad. Las personas que trabajaban de asistentes (asalariadas o no) a domicilio para personas discapacitadas figuraban incluso m\u00e1s abajo en la lista de prioridades. Una tabla de prioridades para la vacunaci\u00f3n mantenida en internet conjuntamente por el Johns Hopkins Disability Health Research Center y el Center for Dignity in Healthcare for People with Disabilities revela que a mediados de marzo de 2021 tan solo 26 Estados inclu\u00edan la diversidad funcional como categor\u00eda de prioridad diferenciada, y tan solo 34 Estados hab\u00edan especificado alg\u00fan grado de prioridad para las asistentes a domicilio de personas con discapacidad<strong>\/<\/strong><strong>6<\/strong>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el programa formal de priorizaci\u00f3n de los Estados no se traslada necesariamente, o de forma equitativa, a la pr\u00e1ctica. T\u00e9cnicamente, Ackerman pod\u00eda optar a la vacunaci\u00f3n a mediados de enero, pero pas\u00f3 semanas navegando por laber\u00ednticas cadenas de derivaci\u00f3n telef\u00f3nica, concertando citas que despu\u00e9s fueron canceladas por la cl\u00ednica, sufriendo la pesadilla t\u00edpica de la persona discapacitada de que las citas solo se concierten con un d\u00eda de antelaci\u00f3n, viendo c\u00f3mo colegas sanos sin discapacidad, en la universidad en que trabaja, acced\u00edan a la vacunaci\u00f3n porque conoc\u00edan a la persona adecuada en el departamento adecuado de la instituci\u00f3n, y en general sinti\u00e9ndose m\u00e1s bien impotente.<\/p>\n<p>Conviene se\u00f1alar en este punto, en un aparte, que esta lucha con la burocracia \u2012que se ha universalizado hasta cierto punto durante la pandemia\u2012 tambi\u00e9n era la norma para las personas con discapacidad antes de la pandemia. Tener discapacidad en la sociedad capitalista significa al mismo tiempo ser tu propia asistente social, m\u00e9dica, abogado y defensor, las 24 horas y todos los d\u00edas. Implica luchar para abrirse camino a trav\u00e9s de m\u00faltiples sistemas municipales, estatales y federales bizantinos para obtener medicaciones, concertar visitas m\u00e9dicas y cubrir las necesidades b\u00e1sicas que sustentan la vida de la persona, como vales de comida, subsidios de alquiler, asistencia a domicilio y medios t\u00e9cnicos de apoyo. El proceso particularmente burocr\u00e1tico de concertar el transporte adaptado, que a menudo supone tener que planificar los desplazamientos con una antelaci\u00f3n de hasta una semana, hace que la posibilidad de recibir una citaci\u00f3n para el mismo d\u00eda o el d\u00eda siguiente sea toda una pesadilla.<\/p>\n<p>A finales de febrero, Ackerman pudo obtener por fin la primera dosis de la vacuna en una cl\u00ednica rural, a una hora y media en coche desde su domicilio. Aunque se siente optimista, Ackerman reflexiona sobriamente sobre las implicaciones presentes y futuras de la experiencia de la pandemia y la vacunaci\u00f3n, que no podemos limitarnos a\u00a0<em>dejar atr\u00e1s<\/em>. Esto se debe a que es probable que much\u00edsima gente siga sufriendo s\u00edntomas y disfunciones a largo plazo a ra\u00edz de una infecci\u00f3n inicial (las llamadas personas con covid-19 persistente), y tal como dice Ackerman, \u201cla pandemia no se ir\u00e1 llev\u00e1ndose consigo la infraestructura sanitaria en ruinas y las desigualdades institucionales que destap\u00f3\u201d<strong>\/<\/strong><strong>7<\/strong>.<\/p>\n<p>\u201cTanto la ausencia de un sistema de salud nacional suficientemente amplio para determinar con precisi\u00f3n el n\u00famero de personas en alto riesgo como el sesgo hist\u00f3rico de la medicina, basado en el supremacismo blanco, que sistem\u00e1ticamente diagnostica y atiende de forma deficiente a las personas negras, ind\u00edgenas y morenas, se juntan para mantener el tratamiento inadecuado y el escamoteo de las personas estadounidenses con discapacidad. Cuando esto pase, nuestro Estado no reconocer\u00e1 la magnitud de nuestras p\u00e9rdidas, del mismo modo que no hab\u00eda previamente una apreciaci\u00f3n real de nuestra existencia\u201d<strong>\/<\/strong><strong>8<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>La magnitud de las p\u00e9rdidas<\/strong><\/p>\n<p>Por la informaci\u00f3n de que disponemos, \u201cla magnitud de las p\u00e9rdidas de nuestra comunidad\u201d ha sido realmente enorme. Los Centros de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades calculan que \u201clas personas negras, ind\u00edgenas e hispanas mueren a un ritmo tres veces mayor que las personas blancas\u201d, e incluso estos grupos est\u00e1n siendo vacunados actualmente a un ritmo desproporcionadamente inferior a la gente blanca y en n\u00famero inferior a su proporci\u00f3n general dentro de la poblaci\u00f3n nacional. Un informe reciente de\u00a0<em>Public Citizen<\/em>\u00a0revela que la falta de un seguro de enfermedad ha sido un factor que ha influido en la muerte de aproximadamente un tercio de los m\u00e1s de medio mill\u00f3n de fallecimientos relacionados con la covid-19 en EE\u00a0UU<strong>\/<\/strong><strong>9<\/strong>.<\/p>\n<p>El\u00a0<em>New York Times\u00a0<\/em>informa que un tercio de las muertes por covid-19 en EE\u00a0UU tambi\u00e9n est\u00e1n relacionadas con el sector de las residencias, donde las tasas de contagio fatal son cinco veces mayor que el promedio nacional. Teniendo en cuenta que menos del 1\u00a0% de la poblaci\u00f3n total de EE\u00a0UU est\u00e1 ingresada en una residencia, es sorprendente que el 34\u00a0% de las muertes por covid-19 en todo el pa\u00eds se hayan producido all\u00ed. Incluso comparando esta cifra con la poblaci\u00f3n de edad avanzada que representa el grueso de las personas ingresadas en residencias, sigue existiendo una gran desproporci\u00f3n, ya que tan solo el 10\u00a0% de las personas estadounidenses mayores de 65 a\u00f1os est\u00e1n ingresadas en residencias o entidades de atenci\u00f3n prolongada para personas dependientes<strong>\/<\/strong><strong>10<\/strong>.<\/p>\n<p>Puede que a las personas con discapacidad o quienes est\u00e1n familiarizadas con su situaci\u00f3n, estas cifras no les sorprendan. EE\u00a0UU adolece de un largo historial de exposici\u00f3n de las personas discapacitadas a abusos eugen\u00e9sicos y un conjunto de creencias que se usan para evaluar y \u201cmanipular la selecci\u00f3n natural en el g\u00e9nero humano\u201d mediante pr\u00e1cticas y pol\u00edticas como la \u201cesterilizaci\u00f3n, contracepci\u00f3n, segregaci\u00f3n y aborto\u201d y la \u201cllamada eutanasia de la gente discapacitada, la ausencia de tratamiento de los neonatos\u201d. La eugenesia pretende \u201cmejorar el inventario de la reserva nacional de genes\u201d mediante la eliminaci\u00f3n o limitaci\u00f3n de la reproducci\u00f3n de quienes se consideran inferiores, \u201cno aptos\u201d y una sangr\u00eda para la sociedad. En EE\u00a0UU, las pr\u00e1cticas eugen\u00e9sicas se han aplicado hist\u00f3ricamente a gentes de color, discapacitadas y pobres, justamente las poblaciones m\u00e1s afectadas por la covid-19<strong>\/<\/strong><strong>11<\/strong>.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, las muertes masivas de personas con discapacidad y ancianas ingresadas en residencias puede interpretarse como una funci\u00f3n de eugenesia estructural en la pr\u00e1ctica. A\u00f1\u00e1dase a ello los ejemplos m\u00e1s indignantes que se vieron durante la pandemia, cuando se denegaron respiradores a personas con discapacidad hospitalizadas con covid-19 a favor de pacientes no discapacitados, o cuando los gobiernos de algunos Estados se plantearon implementar los protocolos de crisis existentes que permiten la\u00a0<em>reasignaci\u00f3n<\/em>forzosa de los respiradores particulares de personas con discapacidad a favor de personas no discapacitadas<strong>\/<\/strong><strong>12<\/strong>.<\/p>\n<p>La cruda verdad es que el sector de las residencias es una representaci\u00f3n institucionalizada del cruel desprecio y de la desconsideraci\u00f3n con que el capitalismo estadounidense trata a las personas ancianas y discapacitadas, que en su mayor\u00eda viven por debajo del umbral de pobreza, o son, desde el punto de vista de la m\u00e1xima del sistema, la acumulaci\u00f3n de capital, individuos posproductivos e improductivos. El sector estadounidense de las residencias es sumamente rentable, que desv\u00eda fondos federales que recibe en funci\u00f3n del grado de ocupaci\u00f3n, que ronda los 1,5 millones de personas, el 15\u00a0% de las cuales son personas m\u00e1s j\u00f3venes con discapacidad.<\/p>\n<p>Alrededor del 70\u00a0% de todas las residencias para mayores pertenecen a entidades privadas con fines lucrativos. Ya antes de la pandemia, en tiempos\u00a0<em>normales<\/em>, el sector se caracterizaba por sus est\u00e1ndares inferiores de salud y seguridad (adem\u00e1s de los casos bastante extendidos de desatenci\u00f3n, abuso y agresi\u00f3n sexual contra las personas residentes). En v\u00edsperas del confinamiento nacional del a\u00f1o pasado a causa de la pandemia, se calcula que el 82\u00a0% de todas las residencias hab\u00edan sido denunciadas recientemente por incumplimiento de los protocolos b\u00e1sicos de control de infecciones. Puede que esto explique por qu\u00e9 el entonces gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, recibi\u00f3 presiones, tanto personalmente como en forma de donativos de empresas, por parte de directores de residencias y centros de asistencia sanitaria para que promulgara una ley en abril de 2020 que garantizaba a estos la \u201cinmunidad frente a cualquier responsabilidad, civil o criminal, por cualquier da\u00f1o o perjuicio causado supuestamente a ra\u00edz de un acto de omisi\u00f3n en el transcurso de los preparativos o la prestaci\u00f3n de servicios sanitarios\u201d relacionados con\u00a0 la covid-19<strong>\/<\/strong><strong>13<\/strong>.<\/p>\n<p>Un art\u00edculo de opini\u00f3n publicado en el\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0por Elliot Kukla, un rabino con discapacidad que estuvo dispensando cuidados espirituales a familias e internos de las residencias de San Francisco durante toda la pandemia, describe la crisis de forma clara y concisa. Kukla relata momentos dolorosos que comparti\u00f3 con familias que desde la distancia vieron morir de covid-19 a seres queridos ingresados en residencias: \u201cFue\u2026 chocante ver c\u00f3mo todo el potencial de prevenci\u00f3n y reducci\u00f3n de da\u00f1os se nos colaba entre los dedos.\u201d Ahora que se aplican las vacunas, Kukla se\u00f1ala que \u201cel despliegue fluye por los conocidos afluentes de la discriminaci\u00f3n de las personas con discapacidad, las personas ancianas, la gente pobre y la gente de color que han estado alimentando el oc\u00e9ano de muertes en este pa\u00eds todo ese tiempo.\u201d<\/p>\n<p>Demostrando que el sector de las residencias de Nueva York no es una aberraci\u00f3n, Kukla lamenta que \u201clos gerentes de las residencias han respondido a la pandemia eludiendo la supervisi\u00f3n en vez de emitir peticiones urgentes de ayuda, cooperaci\u00f3n y soluciones comunitarias. M\u00e1s de la mitad de los Estados concedieron cierto grado de dispensa de la responsabilidad a las residencias durante la pandemia\u201d<strong>\/<\/strong><strong>14<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u201cPreparados para volver a la normalidad\u201d\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u201cPreparados para volver a la normalidad\u201d, escribe un m\u00e9dico colega de Kukla en un post de Facebook con ocasi\u00f3n de la primera inyecci\u00f3n de una vacuna contra la covid-19. Kukla se revuelve: \u201cPara las poblaciones m\u00e1s afectadas de este pa\u00eds, la \u2018normalidad\u2019 nunca existi\u00f3. Era una crisis latente\u2026 No me apetece \u2018volver\u2019 a esos tiempos en que hab\u00edamos olvidado hasta qu\u00e9 punto estamos inextricablemente vinculadas unas personas con otras.\u201d Haci\u00e9ndose eco de una idea manifestada por Ackerman, Kukla reflexiona: \u201cFinalmente las vacunas frenar\u00e1n la covid-19, pero si se mantienen las estructuras que permitieron que cundiera esta pandemia, otra crisis global est\u00e1 a la vuelta de la esquina. Hasta que reconozcamos que nos necesitamos mutuamente, ninguno de nosotros estar\u00e1 a salvo<strong>\/15<\/strong>.\u201d<\/p>\n<p>En toda la historia de EE\u00a0UU ha habido un alejamiento dicot\u00f3mico persistente que ha separado a las personas con discapacidad de las personas sin discapacidad en una dial\u00e9ctica mutuamente injuriosa y opresiva. Las residencias no son m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n f\u00edsica de esta segregaci\u00f3n, que ha incluido diversas instituciones como c\u00e1rceles, sanatorios, asilos y otras entidades de confinamiento\u00a0<em>total<\/em>. La pandemia de covid-19 y su potencial inmunizaci\u00f3n contra el olvido \u2012sin perjuicio de las mutaciones y variantes del virus\u2012 encierran la posibilidad de que nuestro mundo se vuelva o bien m\u00e1s distanciado, individualizado y desgarrado, o bien interdependiente, solidario y cooperativo.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Normalidad a la vista!\u201d, grita la gente con ganas se\u00f1alando con el dedo la orilla de la inmunidad desde la cubierta de este barco que es la sociedad, perdido en el mar durante el pasado a\u00f1o y medio. Como la monta\u00f1a metaf\u00f3rica que encontramos en la obra del escritor discapacitado\u00a0<em>queer<\/em>\u00a0Eli Clare, que representa un edificio de opresi\u00f3n que separa a las personas privilegiadas de las desfavorecidas, la\u00a0<em>vuelta a la normalidad<\/em>\u00a0muestra hoy una met\u00e1fora de nuestro futuro inminente:<\/p>\n<p>\u201cO\u00edmos que en la cumbre dicen que el mundo es grandioso desde all\u00ed arriba, que vivimos aqu\u00ed abajo porque somos gente vaga, est\u00fapida, d\u00e9bil y fea. Decidimos escalar esa monta\u00f1a, o pactar que nuestros hijos e hijas la escalar\u00e1n. El ascenso resulta ser inimaginablemente dif\u00edcil\u2026 Puede que lleguemos a la cima, pero es probable que no. Y el precio que pagamos es enorme.<\/p>\n<p>Subiendo por la monta\u00f1a nos enfrentamos con las fuerzas exteriores, los agentes del poder que tanto se benefician del\u00a0<em>statu quo<\/em>\u00a0y de su posici\u00f3n privilegiada en lo m\u00e1s alto. Pero con la misma viveza nos vemos las caras con nuestros propios cuerpos, todo lo que apreciamos y despreciamos, todo lo que est\u00e1 incrustado all\u00ed\u201d<strong>\/<\/strong><strong>16<\/strong>.<\/p>\n<p><em>Keith Rosenthal<\/em>\u00a0es editor de\u00a0<em>Capitalism and Disability: Selected Writings by Marta Russell\u00a0<\/em>(Haymarket Books, 2019).\u00a0<em>Ari Parra<\/em>\u00a0es estudiante de econom\u00eda en el John Jay College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0<a href=\"http:\/\/xn--covid%2C%20disablement%2C%20and%20the%20return%20to%20normal-m861bmc\/\">http:\/\/COVID, Disablement, and the \u201cReturn to Normal\u201d<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n:\u00a0<strong>viento sur<\/strong><\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p><strong>1\/\u00a0<\/strong>Fabiola Cineas, \u201c<a href=\"https:\/\/www.vox.com\/22291047\/black-latino-vaccine-race-chicago\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Black and Latino Communities Are Being Left Behind in the Vaccine Rollout<\/a>\u201d, Vox, 24\/02\/2021; \u201c<a href=\"https:\/\/www.democracynow.org\/2021\/3\/17\/headlines\/report_finds_a_third_of_covid_deaths_tied_to_lack_of_insurance_as_dems_reintroduce_medicare_for_all\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Report Finds a Third of COVID Deaths Tied to Lack of Insurance as Dems Reintroduce Medicare for All<\/a>\u201d, Democracy Now!, 17\/03\/2021; Sam Sch\u00e4fer, \u201c<a href=\"https:\/\/disabilityvisibilityproject.com\/2021\/03\/08\/and-now-here-we-are\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">And Now Here We Are<\/a>\u201d,\u00a0<em>Disability Visibility Project<\/em>, 8\/03\/2021; \u201c<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/interactive\/2020\/us\/coronavirus-nursing-homes.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">More Than One-Third of U.S. Coronavirus Deaths Are Linked to Nursing Homes<\/a>,\u201d New York Times, 01\/06\/2021.<\/p>\n<p><strong>2\/<\/strong>Laurie McGinley, Tyler Pager, Hannah Knowles, Adela Suliman, Bryan Pietsch, Brittany Shammas, Annie Linskey y Lateshia Beachum, \u201c<a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/nation\/2021\/08\/18\/covid-delta-variant-live-updates\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Biden Administration to Offer Vaccine Booster Shots Beginning Sept. 20, Require Vaccinations for Nursing Home Staff<\/a>\u201d, Washington Post, 18\/08\/2021.<\/p>\n<p><strong>3\/<\/strong>Sch\u00e4fer, \u201cAnd Now Here We Are\u201d.<\/p>\n<p><strong>4\/<\/strong>Sch\u00e4fer, \u201cAnd Now Here We Are\u201d.<\/p>\n<p><strong>5\/<\/strong>Emily Ackerman, \u201c<a href=\"https:\/\/disabilityvisibilityproject.com\/2021\/03\/10\/my-year-of-nothing-but-everything\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">My Year of Nothing but Everything<\/a>,\u201d\u00a0<em>Disability Visibility Project<\/em>, 10\/03\/2021.<\/p>\n<p><strong>6\/<\/strong>Johns Hopkins Disability Health Research Center and Center for Dignity in Healthcare for People with Disabilities, \u201c<a href=\"https:\/\/disabilityhealth.jhu.edu\/vaccine\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">COVID-19 Vaccine Prioritization Dashboard<\/a>\u201d,\u00a0<em>Johns Hopkins Disability Health Research Center<\/em>, 17\/03\/2021.<\/p>\n<p><strong>7\/<\/strong>Nicola Davis, \u201c<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2021\/jan\/05\/im-still-at-half-capacity-long-covid-sufferers-reflect-on-brutal-year\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u2019I\u2019m Still at Half-Capacity\u2019: Long COVID Sufferers Reflect on Brutal Year<\/a>\u201d, Guardian, 05\/01\/2021; Ackerman, \u201cMy Year of Nothing but Everything\u201d.<\/p>\n<p><strong>8\/<\/strong>Ackerman, \u201cMy Year of Nothing but Everything\u201d.<\/p>\n<p><strong>9\/<\/strong><em>Cineas<\/em>, \u201cBlack and Latino Communities Are Being Left Behind in the Vaccine Rollout\u201d; \u201cReport Finds a Third of COVID Deaths Tied to Lack of Insurance\u201d.<\/p>\n<p><strong>10\/<\/strong>\u201cMore Than One-Third of U.S. Coronavirus Deaths Are Linked to Nursing Homes\u201d; \u201c<a href=\"https:\/\/www.cdc.gov\/nchs\/fastats\/nursing-home-care.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Nursing Home Care<\/a>\u201d,\u00a0<em>National Center for Health Statistics, Centers for Disease Control and Prevention<\/em>, visitada el 10\/08\/2021; \u201c<a href=\"https:\/\/www.nursinghomeabusecenter.org\/informative\/facts-statistics-nursing-homes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Facts and Statistics About U.S. Nursing Homes<\/a>\u201d,\u00a0<em>Nursing Home Abuse Center<\/em>, visitada el 10\/08\/2021; Nancy Wellman, \u201cFood Preparation and Consumption Habits of Community-Dwelling Populations\u201d, en Providing Healthy and Safe Foods as We Age: Workshop Summary (Washington DC: National Academies Press, 2010).<\/p>\n<p><strong>11\/<\/strong>Alison Bashford and Philippa Levine, eds., The Oxford Handbook of the History of Eugenics (Oxford: Oxford University Press, 2010), 3-4.<\/p>\n<p><strong>12\/<\/strong>Joseph Shapiro, \u201c<a href=\"https:\/\/www.npr.org\/2020\/12\/21\/946292119\/oregon-hospitals-didnt-have-shortages-so-why-were-disabled-people-denied-care\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Oregon Hospitals Didn\u2019t Have Shortages. So Why Were Disabled People Denied Care?<\/a>\u201d, NPR, 21\/12\/2020; Ari Ne\u2019eman, \u201c<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/03\/23\/opinion\/coronavirus-ventilators-triage-disability.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u2018I Will Not Apologize for My Needs<\/a>\u2019\u201d, New York Times, 23\/03\/2020; Joel Michael Reynolds, Laura Guidry-Grimes y Katie Savin, \u201c<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1017\/S0963180120000833\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Against Personal Ventilator Reallocation<\/a>\u201d, Cambridge Quarterly of Healthcare Ethics 30, n.\u00ba 2 (2021): 272-284.<\/p>\n<p><strong>13\/<\/strong>\u201cFacts and Statistics About U.S. Nursing Homes\u201d; \u201cNursing Home Care\u201d; Sara Luterman, \u201c<a href=\"https:\/\/www.thenation.com\/article\/society\/abolish-nursing-homes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">It\u2019s Time to Abolish Nursing Homes<\/a>\u201d, Nation, 11\/11\/2020; Joel Warner, \u201c<a href=\"https:\/\/jacobinmag.com\/2021\/03\/andrew-cuomo-nursing-homes-covid-19\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Andrew Cuomo Shielded Killer Nursing Home Executives from Justice<\/a>\u201d, Jacobin, 02\/03\/2021.<\/p>\n<p><strong>14\/<\/strong>Elliot Kukla, \u201c<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/02\/04\/opinion\/covid-vaccine-ableism.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Where\u2019s the Vaccine for Ableism?<\/a>\u201d, New York Times, 04\/02\/2021.<\/p>\n<p><strong>15\/<\/strong>Kukla, \u201cWhere\u2019s the Vaccine for Ableism?\u201d<\/p>\n<p><strong>16\/<\/strong>Eli Clare, Exile and Pride: Disability, Queerness, and Liberation (Durham: Duke University Press, 2015), 1-2.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Keith Rosenthal, Ari Parra (Monthly Review, 29-11-21) &nbsp; Ha pasado un a\u00f1o y medio desde que la pandemia de la covid-19 se extendi\u00f3 por primera vez a todo el territorio estadounidense. 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