{"id":48763,"date":"2021-12-04T11:02:20","date_gmt":"2021-12-04T15:02:20","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48763"},"modified":"2021-12-04T11:02:20","modified_gmt":"2021-12-04T15:02:20","slug":"el-curso-de-la-segunda-guerra-mundial-cambia-frente-a-moscu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/12\/04\/el-curso-de-la-segunda-guerra-mundial-cambia-frente-a-moscu\/","title":{"rendered":"El curso de la Segunda Guerra Mundial cambia frente a Mosc\u00fa"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"subtitle\" style=\"text-align: center;\">Octog\u00e9simo aniversario inicio del Batalla de Mosc\u00fa, 5 de diciembre de 1941<\/h4>\n<p>Jacques R. Pauwels (Rebelion, 4-12-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p>Con motivo del octog\u00e9simo aniversario inicio del Batalla de Mosc\u00fa el 5 de diciembre de 1941, una batalla que cambi\u00f3 el curso del Segunda Guerra Mundial, reproducimos el cap\u00edtulo dedicado a este acontecimiento del libro de Jacques R. Pauwels, \u00abLos grandes mitos de la historia moderna. Reflexiones sobre la democracia, la guerra y la revoluci\u00f3n\u00bb, Boltxe Liburuak, diciembre de 2021 [Traducido al castellano por Beatriz Morales Bastos].<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p><em>El mito<\/em><em>:<\/em><\/p>\n<p><em>El curso de la guerra cambi\u00f3 en junio de 1944, cuando se produjo el desembarco de Normand\u00eda. A partir de entonces se hizo retroceder sistem\u00e1ticamente a los alemanes, y los estadounidenses y sus aliados brit\u00e1nicos, canadienses y de otros pa\u00edses liberaron la mayor parte de Europa. \u00c9xitos de taquilla de Hollywood como\u00a0<\/em>El d\u00eda m\u00e1s largo<em>\u00a0y\u00a0<\/em>Salvar a soldado Ryan<em>\u00a0han fomentado muy eficazmente esta idea.<\/em><\/p>\n<p><em>La realidad<\/em><em>:<\/em><\/p>\n<p><em>El curso de la guerra empez\u00f3 a cambiar despacio, de forma casi imperceptible, ya en el verano de 1941, apenas unas semanas despu\u00e9s de que el aparentemente invencible ej\u00e9rcito alem\u00e1n invadiera la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Una contraofensiva emprendida por el Ej\u00e9rcito Rojo frente a Mosc\u00fa el 5 de diciembre de ese a\u00f1o confirm\u00f3 el fracaso del<\/em>\u00a0Blitzkrieg<em>, es decir, la estrategia que supuestamente hab\u00eda sido la clave de la victoria alemana. Ese d\u00eda los comandantes de la Wehrmacht informaron a Hitler que ya no era posible la victoria.<\/em><\/p>\n<p>Al menos en lo que se refiere al \u00abescenario europeo\u00bb, la Segunda Guerra Mundial empez\u00f3 con la invasi\u00f3n de Polonia por parte del ej\u00e9rcito alem\u00e1n en septiembre de 1939. Unos seis meses despu\u00e9s hubo otras victorias a\u00fan m\u00e1s espectaculares, esta vez sobre los Pa\u00edses Bajos y Francia. Para el verano de 1940 Alemania parec\u00eda invencible y predestinada a gobernar indefinidamente el continente europeo (Gran Breta\u00f1a se neg\u00f3 a arrojar la toalla, pero no pod\u00eda esperar ganar la guerra sola y tem\u00eda que Hitler dirigiera pronto su atenci\u00f3n a Gibraltar, Egipto y\/o otras joyas de la corona del Imperio brit\u00e1nico). Pero cinco a\u00f1os despu\u00e9s Alemania experiment\u00f3 el dolor y la humillaci\u00f3n de la derrota total. El 20 de abril de 1945 Hitler se suicid\u00f3 en Berl\u00edn mientras los buld\u00f3ceres del Ej\u00e9rcito Rojo entraban en la ciudad y el 8\/9 de mayo Alemania se rindi\u00f3 incondicionalmente.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro, por tanto, que el curso de la guerra hab\u00eda cambiado en alg\u00fan momento entre finales de 1940 y 1944, pero \u00bfcu\u00e1ndo y d\u00f3nde? En Normand\u00eda en 1944, seg\u00fan algunos, especialmente seg\u00fan Hollywood; en Stalingrado durante el inverno de 1942-1943, seg\u00fan otros. En realidad, ya hab\u00eda empezado a cambiar en el verano de 1941 y fue evidente a principios de diciembre, cuando el Ej\u00e9rcito Rojo emprendi\u00f3 una contraofensiva frente a Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>No deber\u00eda sorprender que fuera en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica donde cambi\u00f3 el curso de la Segunda Guerra Mundial. La guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica era la guerra que Hitler hab\u00eda anhelado desde un principio, como dej\u00f3 muy claro en las p\u00e1ginas de\u00a0<em>Mein Kampf<\/em>, escrito a mediados de la d\u00e9cada de 1920. Pero, como hemos visto en un cap\u00edtulo anterior, los generales e industriales, y toda la clase alta de Alemania tambi\u00e9n deseaban un\u00a0<em>Ostkrieg<\/em>, una guerra en el este, es decir, contra los sovi\u00e9ticos. De hecho, como ha demostrado de forma convincente el historiador alem\u00e1n Rolf-Dieter M\u00fcller en una monograf\u00eda muy bien documentada [1], lo que Hitler quer\u00eda emprender en 1939 era una guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y no contra Polonia, Francia o Gran Breta\u00f1a. El 11 de agosto de ese a\u00f1o Hitler explic\u00f3 a Carl J. Burckhardt, un funcionario de la Liga de las Naciones, que \u00abtodo lo que emprendi\u00f3 estaba dirigido contra Rusia\u00bb y que \u00absi Occidente [estos es, los franceses y los brit\u00e1nicos] es demasiado est\u00fapido y demasiado ciego para entenderlo, se ver\u00eda obligado a llegar a un acuerdo con los rusos, volverse y derrotar a Occidente, y despu\u00e9s volverse con toda su fuerza para atestar un golpe a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u00bb [2]. De hecho, eso es lo que ocurri\u00f3. Occidente result\u00f3 ser \u00abdemasiado est\u00fapido y ciego\u00bb, como Hitler hab\u00eda dicho, y le dio v\u00eda libre en el este, de modo que lleg\u00f3 a un acuerdo con Mosc\u00fa (el \u00abPacto Hitler-Stalin\u00bb) y entonces emprendi\u00f3 la guerra contra Polonia, Francia y Gran Breta\u00f1a. Pero su objetivo segu\u00eda siendo el mismo: atacar y destruir la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica lo antes posible.<\/p>\n<p>Hitler y los generales alemanes estaban convencidos de haber aprendido una lecci\u00f3n fundamental de la Primera Guerra Mundial. Alemania era una importante potencia industrial, pero no ten\u00eda acceso a materias primas esenciales, especialmente desde que el Tratado de Versalles le hab\u00eda despojado de sus colonias. Sin un suministro constante de materias primas estrat\u00e9gicas, en particular petr\u00f3leo y caucho, Alemania no pod\u00eda ganar una guerra larga, interminable; el Reich tendr\u00eda que ganar muy r\u00e1pido.<\/p>\n<p>As\u00ed es como naci\u00f3 el concepto de\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>, es decir, la idea de una guerra (<em>Krieg<\/em>) r\u00e1pida como un \u00abrel\u00e1mpago\u00bb (<em>Blitz<\/em>). El\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0requer\u00eda ataques sincronizados de oleadas de tanques y aviones para romper las l\u00edneas defensivas, ejemplificadas por la L\u00ednea Maginot francesa, detr\u00e1s de las cuales cab\u00eda esperar que se concentraran las tropas enemigas; una profunda penetraci\u00f3n en el territorio hostil, seguida r\u00e1pidamente de unidades de infanter\u00eda que no se desplazaban a pie o en tren, como en la Gran Guerra, sino en camiones; y despu\u00e9s regresar para contener y liquidar ej\u00e9rcitos enemigos enteros en gigantescas \u00abbatallas de cerco\u00bb (<em>Kesselschlachten<\/em>).<\/p>\n<p>La estrategia\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0funcion\u00f3 perfectamente en 1939 y 1940. La Wehrmacht y la Luftwaffe lograron aplastar las defensas polacas, holandesas, belgas y francesas. Inevitablemente, a los\u00a0<em>Blitzkriege,<\/em>\u00a0\u00abguerras r\u00e1pidas como el rel\u00e1mpago\u00bb siguieron\u00a0<em>Blitzsiege,<\/em>\u00a0\u00abvictorias r\u00e1pidas como el rel\u00e1mpago\u00bb. Estas victorias fueron muy espectaculares, pero no proporcionaron a Alemania un gran bot\u00edn en forma de los vitalmente importantes petr\u00f3leo y caucho. En cambio, la \u00abguerra rel\u00e1mpago\u00bb agot\u00f3 las reservas acumuladas antes de la guerra. Afortunadamente para Hitler, en 1940 y 1941 Alemania pudo seguir importando petr\u00f3leo de Ruman\u00eda (un pa\u00eds neutral que se iba a convertir en aliado en septiembre de 1940, despu\u00e9s de un golpe de Estado fascista) y del todav\u00eda neutral Estados Unidos. De acuerdo con los t\u00e9rminos del Pacto Hitler-Stalin, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica tambi\u00e9n suministr\u00f3 petr\u00f3leo a Alemania aunque, como ya hemos visto, no se sabe bien en qu\u00e9 cantidades ni de qu\u00e9 calidad. Lo que es m\u00e1s importante es que a Hitler le preocupaba m\u00e1s que, a cambio del petr\u00f3leo, Alemania ten\u00eda que suministrar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica productos industriales de gran calidad y tecnolog\u00eda militar de vanguardia, que los sovi\u00e9ticos utilizaron para modernizar su ej\u00e9rcito y mejorar su armamento [3].<\/p>\n<p>Es comprensible que Hitler recuperara su anterior plan de guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica poco despu\u00e9s de derrotar a Francia, en concreto en el verano de 1940. Unos meses despu\u00e9s, el 18 de diciembre de 1940 se dio la orden formal de planificar dicho ataque, al que se dio el nombre clave de Operaci\u00f3n Barbarroja [4]. Ya en 1939 Hitler hab\u00eda estado muy empe\u00f1ado en atacar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y se hab\u00eda vuelto contra Occidente solo \u00abpara tener seguridad en la retaguardia cuando finalmente estuviera dispuesto a ajustar cuentas con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u00bb, como se\u00f1ala Rolf-Dieter M\u00fcller, el cual concluye que para 1940 nada hab\u00eda cambiado en lo que concern\u00eda a Hitler: \u00abEl verdadero enemigo era el que estaba en el este\u00bb [5].<\/p>\n<p>Hitler simplemente no quer\u00eda esperar mucho m\u00e1s antes de cumplir la gran ambici\u00f3n de su vida, destruir el pa\u00eds al que hab\u00eda definido como su archienemigo en\u00a0<em>Mein Kampf<\/em>. Era consciente de que los sovi\u00e9ticos estaban preparando fren\u00e9ticamente sus defensas para un ataque alem\u00e1n que, como muy bien sab\u00edan, se iba a producir tarde o temprano. Dado que los sovi\u00e9ticos eran m\u00e1s fuertes cada d\u00eda, el tiempo no estaba, obviamente, de parte de Hitler. \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s pod\u00eda esperar antes de que se despareciera la \u00aboportunidad\u00bb?<\/p>\n<p>Emprender un\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica promet\u00eda proporcionar a Alemania los recursos casi ilimitados de ese vasto pa\u00eds, como el trigo ucraniano (para alimentar tanto a los civiles como a los soldados alemanes), minerales como carb\u00f3n (a partir del cual se podr\u00eda producir caucho sint\u00e9tico y lubricante) y, m\u00e1s importante, los ricos yacimientos de petr\u00f3leo del C\u00e1ucaso, donde los\u00a0<em>Panzers<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Stukas,<\/em>\u00a0grandes consumidores de gasolina, podr\u00edan llenar sus tanques hasta los topes en cualquier momento. Fortalecido con estas bazas, a Hitler le iba a resultar sencillo ajustar cuentas con Gran Breta\u00f1a, empezando por apropiarse de Gibraltar, por ejemplo, e incluso emprender una ofensiva desde el C\u00e1ucaso contra el rico en petr\u00f3leo Oriente Pr\u00f3ximo. Alemania ser\u00eda por fin una verdadera potencia mundial, invulnerable dentro de una \u00abfortaleza\u00bb europea que se extender\u00eda desde el Atl\u00e1ntico hasta los Urales, poseedora de recursos ilimitados y, por lo tanto, capaz de ganar incluso guerras largas e interminables contra cualquier enemigo, incluido Estados Unidos, en una de las futuras \u00abguerras de los continentes\u00bb ideadas en la febril imaginaci\u00f3n de Hitler.<\/p>\n<p>Hitler y sus generales estaban seguros de que el\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0que preparaban contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica iba a tener el mismo \u00e9xito que sus anteriores \u00abguerras rel\u00e1mpago\u00bb contra Polonia y Francia. Cre\u00edan que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica era un \u00abgigante con pies de barro\u00bb cuyo ej\u00e9rcito, supuestamente decapitado por las purgas de Stalin a finales de la d\u00e9cada de 1930, no era \u00abnada m\u00e1s que una broma\u00bb, como el propio Hitler afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n [6]. Preve\u00edan que para ganar las batallas decisivas que iban a emprender se necesitar\u00eda una campa\u00f1a de entre cuatro y seis semanas a la que posiblemente seguir\u00edan algunas operaciones de limpieza en las que lo que quedara de las huestes sovi\u00e9ticas \u00abser\u00edan perseguidas por todo el pa\u00eds como a un pu\u00f1ado de cosacos vencidos\u00bb. En todo caso, Hitler estaba sumamente confiado y la v\u00edspera del ataque \u00abse alardeaba de estar a punto de obtener el mayor triunfo de su vida\u00bb [7].<\/p>\n<p>Los expertos militares de Washington y Londres tambi\u00e9n cre\u00edan que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no podr\u00eda ofrecer una resistencia importante al gigante nazi, cuyos \u00e9xitos militares de 1939 y 1940 le hab\u00edan granjeado la reputaci\u00f3n de invencible. Los servicios secretos brit\u00e1nicos estaban convencidos de que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica ser\u00eda \u00abliquidada en un plazo de entre ocho y diez semanas\u00bb y el Jefe del Estado Mayor Imperial (el m\u00e1s alto cargo del ej\u00e9rcito brit\u00e1nico) afirm\u00f3 que la Wehrmacht cortar\u00eda al Ej\u00e9rcito Rojo \u00abcomo un cuchillo caliente la mantequilla\u00bb y que el Ej\u00e9rcito Rojo ser\u00eda acorralado \u00abcomo ganado\u00bb. Seg\u00fan la opini\u00f3n experta de Washington, \u00abHitler aplastar\u00eda Rusia [sic] como un huevo\u00bb [8].<\/p>\n<p>El ataque alem\u00e1n empez\u00f3 el 22 de junio de 1941 a primera hora de la ma\u00f1ana. Tres millones de soldados alemanes y casi 700.000 soldados aliados de la Alemania nazi, incluidos finlandeses y rumanos, cruzaron la frontera. Su equipamiento consist\u00edan en 600.000 autom\u00f3viles, 3.648 tanques, m\u00e1s de 2.700 aviones y algo m\u00e1s de 7.000 piezas de artiller\u00eda.<\/p>\n<p>Al principio todo transcurri\u00f3 seg\u00fan lo planeado. Se abrieron enormes brechas en las defensas sovi\u00e9ticas, r\u00e1pidamente se conquistaron partes impresionantes de territorio y cientos de miles de soldados del Ej\u00e9rcito Rojo murieron, resultaron heridos o fueron hechos prisioneros. El camino a Mosc\u00fa parec\u00eda abierto. Sin embargo, pronto fue evidente que el\u00a0<em>Blitzkrieg\u00a0<\/em>en el este no iba a ser tan sencillo como se hab\u00eda supuesto.<\/p>\n<p>Enfrentado a la maquinar\u00eda militar m\u00e1s poderosa que exist\u00eda, el Ej\u00e9rcito Rojo recibi\u00f3 una buena paliza, como cab\u00eda esperar, pero tambi\u00e9n opuso una dura resistencia, tal como el ministro de propaganda Joseph Goebbels reconoci\u00f3 en su diario ya el 2 de julio, y devolvi\u00f3 el golpe con mucha fuerza. El general Franz Halder, en muchos sentidos el \u00abpadrino\u00bb del plan de ataque de los alemanes, reconoci\u00f3 que la resistencia sovi\u00e9tica era mucho m\u00e1s fuerte que todo aquello a lo que se hab\u00edan enfrentado en Europa Occidental. Los informes de la Wehrmacht citaban una resistencia \u00abdura\u00bb, \u00abtenaz\u00bb e incluso \u00absalvaje\u00bb, que provocaba grandes p\u00e9rdidas de hombres y equipos en el bando alem\u00e1n [9]. Con m\u00e1s frecuencia de lo esperado las fuerzas sovi\u00e9ticas lograron lanzar contraataques que ralentizaron el avance alem\u00e1n. Algunas unidades sovi\u00e9ticas se ocultaron en los vastos pantanos de Pripet y en otros lugares, y organizaron una mort\u00edfera guerra de guerrillas para la que se hab\u00edan hecho intensos preparativos durante el tiempo ganado gracias al Pacto y que amenaz\u00f3 las largas y vulnerables l\u00edneas alemanas de comunicaci\u00f3n [10]. Tambi\u00e9n result\u00f3 que el Ej\u00e9rcito Rojo estaba mucho mejor equipado de lo que se esperaba. Un historiador alem\u00e1n escribe que los generales alemanes estaban \u00abasombrados\u00bb por la calidad de armas sovi\u00e9ticas como el lanzacohetes Katyusha (tambi\u00e9n conocido como \u00ab\u00f3rgano de Stalin\u00bb) y el tanque T-34. Hitler estaba furioso porque sus servicios secretos no hubieran tenido conocimiento de la existencia de algunas de estas armas [11].<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s preocupaba a los alemanes era que el grueso del Ej\u00e9rcito Rojo lograra retirarse en relativo buen orden y esquivara el cerco y la destrucci\u00f3n, con lo que evitaba una repetici\u00f3n de Cannae o Sed\u00e1n con la que Hitler y sus generales hab\u00edan so\u00f1ado. Parec\u00eda que los sovi\u00e9ticos hab\u00edan observado y analizado minuciosamente los \u00e9xitos de los\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0alemanes de 1939 y 1940, y sacado lecciones \u00fatiles. Debieron haberse dado cuenta de que en mayo de 1940 los franceses hab\u00edan concentrado el grueso de sus fuerzas justo en la frontera y en B\u00e9lgica, lo que permiti\u00f3 que la maquinaria de guerra alemana las encerrara (las tropas brit\u00e1nicas tambi\u00e9n se vieron atrapadas en este cerco, pero lograron escapar a trav\u00e9s de Dunkerque). Por supuesto, los sovi\u00e9ticos hab\u00edan dejado algunas tropas en la frontera y como era de esperar fueron las que m\u00e1s p\u00e9rdidas sufrieron en las primeras etapas de la Operaci\u00f3n Barbarroja. Pero, al contrario de lo que afirman historiadores como Richard Overy [12], el grueso del Ej\u00e9rcito Rojo se qued\u00f3 en la retaguardia, y evit\u00f3 quedar atrapado. Esta \u00abdefensa en profundidad\u00bb (facilitada por la adquisici\u00f3n en 1939 de un \u00abglacis\u00bb, un \u00abrespiro\u00bb territorial, es decir, \u00abPolonia Oriental\u00bb) fue lo que frustr\u00f3 la ambici\u00f3n alemana de destruir totalmente el Ej\u00e9rcito Rojo. Como escribi\u00f3 el mariscal Zhukov en sus memorias, \u00abla Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica habr\u00eda sido aplastada si hubi\u00e9ramos organizado todas nuestras fuerzas en la frontera\u00bb [13].<\/p>\n<p>Para mediados de julio, a medida que la guerra de Hitler en el este empezaba a perder sus cualidades de\u00a0<em>Blitz<\/em>, algunos dirigentes alemanes empezaron a expresar su enorme preocupaci\u00f3n. Por ejemplo, el almirante Wilhelm Canaris, jefe de los servicios secretos de la Wehrmacht, la\u00a0<em>Abwehr<\/em>, confes\u00f3 el 17 de julio a un colega en el frente, el general von Bock, que no ve\u00eda \u00abm\u00e1s que negro\u00bb. En el frente dom\u00e9stico, tambi\u00e9n muchos civiles alemanes empezaron a pensar que la guerra en el este no iba bien. En Dresde, Victor Klemperer, un ling\u00fcista jud\u00edo que llevaba un diario, escribi\u00f3 el 13 de julio que \u00abnosotros [los alemanes] sufrimos p\u00e9rdidas inmensas, hemos subestimado a los rusos\u00bb [14].<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos en ese mismo momento el propio Hitler abandon\u00f3 su sue\u00f1o de una victoria r\u00e1pida y f\u00e1cil, y rebaj\u00f3 sus expectativas; ahora mencionaba la esperanza de que para octubre sus tropas llegaran al Volga y de que m\u00e1s o menos un mes despu\u00e9s se apoderaran de los yacimientos de petr\u00f3leo del C\u00e1ucaso [15]. Para finales de agosto, cuando la Operaci\u00f3n Barbarroja se deber\u00eda haber ido reduciendo paulatinamente, un memorando del Alto Comando de la Wehrmacht (<em>Oberkommando der Wehrmacht,<\/em>\u00a0OKW) reconoci\u00f3 que no ser\u00eda posible ganar la guerra [16].<\/p>\n<p>Un problema fundamental era que cuando empez\u00f3 la Operaci\u00f3n Barbarroja el 22 de junio se calcul\u00f3 que los suministros de los que se dispon\u00eda de petr\u00f3leo, neum\u00e1ticos, piezas de recambio, etc., no iban a durar mucho m\u00e1s que uno o dos meses. Se hab\u00eda considerado suficiente porque supuestamente solo iba a costar unas seis semanas doblegar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y entonces los victoriosos alemanes podr\u00edan disponer de los recursos pr\u00e1cticamente ilimitados de este pa\u00eds (tanto productos industriales como petr\u00f3leo y otras materias primas [17]. Pero a finales de agosto de 1941 las puntas de lanza de la Wehrmacht estaban lej\u00edsimos de esos distantes confines de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en los que se iba a conseguir petr\u00f3leo, el m\u00e1s precioso de todos los art\u00edculos marciales. Si los tanques consiguieron seguir circulando, aunque cada vez m\u00e1s despacio, hacia las aparentemente interminables extensiones ucranianas y rusas, fue en gran medida gracias al petr\u00f3leo rumano y al combustible importado de Estados Unidos, v\u00eda la neutral Espa\u00f1a y la ocupada Francia.<\/p>\n<p>Las llamas del optimismo se avivaron de nuevo en septiembre, cuando las tropas alemanas capturaron Kiev y, m\u00e1s al norte, avanzaron en direcci\u00f3n a Mosc\u00fa. Hitler cre\u00eda, o al menos pretend\u00eda creer, que ahora se acercaba el final para los sovi\u00e9ticos. En un discurso p\u00fablico en el Palacio de Deportes de Berl\u00edn pronunciado el 3 de octubre declar\u00f3 que pr\u00e1cticamente hab\u00eda terminado la \u00abguerra oriental\u00bb. Y se orden\u00f3 a la Wehrmacht dar el golpe de gracia lanzando la Operaci\u00f3n Tif\u00f3n (<em>Unternehmen Taifun<\/em>), una ofensiva destinada a tomar Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Sin embargo, las probabilidades de \u00e9xito parec\u00edan cada vez m\u00e1s exiguas, porque los sovi\u00e9ticos se afanaban en traer unidades de reserva del Lejano Oriente. Su esp\u00eda principal en Tokio, Richard Sorge, les inform\u00f3 de que los japoneses, cuyo ej\u00e9rcito estaba estacionado en el norte de China, ya no consideraban la posibilidad de atacar las vulnerables fronteras de los sovi\u00e9ticos en la zona de Vladivostok [18] (como hemos visto, les hab\u00eda enfadado que Hitler firmara un Pacto con Stalin y hab\u00edan cambiado a una \u00abestrategia meridional\u00bb que los iba a hacer entrar en conflicto con Estados Unidos).<\/p>\n<p>Para empeorar las cosas, los alemanes ya no eran superiores en el aire, en particular sobre Mosc\u00fa. No se pod\u00edan llevar suficientes suministros de munici\u00f3n y comida desde la retaguardia al frente, ya que la actividad guerrillera hab\u00eda obstaculizado gravemente las extensas l\u00edneas de suministro [19]. Por \u00faltimo, empezaba a hacer fr\u00edo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, aunque probablemente no m\u00e1s que lo habitual en esa \u00e9poca del a\u00f1o. El alto mando alem\u00e1n, que ten\u00eda plena confianza en que su\u00a0<em>Blitzkrieg\u00a0<\/em>habr\u00eda terminado para el final del verano, no hab\u00eda considerado necesario proveer a las tropas de equipamiento apropiado para luchar bajo la lluvia, con barro, nieve y las g\u00e9lidas temperaturas del oto\u00f1o e invierno rusos.<\/p>\n<p>Tomar Mosc\u00fa era un objetivo extremadamente importante para Hitler y sus generales. Se cre\u00eda, probablemente de forma equivocada, que la ca\u00edda de su capital \u00abdecapitar\u00eda\u00bb a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y provocar\u00eda as\u00ed su colapso. Tambi\u00e9n parec\u00eda importante evitar repetir lo ocurrido en verano de 1914, cuando el aparentemente imparable avance alem\u00e1n dentro de Francia hab\u00eda sido detenido\u00a0<em>in extremis\u00a0<\/em>a las afueras del este de Par\u00eds en la Batalla del Marne. Este desastre (desde la perspectiva alemana) hab\u00eda robado a Alemania una victoria casi segura en el primer momento de la Primera Guerra Mundial y la hab\u00eda obligado a librar una larga lucha que, al carecer de suficientes recursos y debido al bloqueo de la Armada Brit\u00e1nica, estaba condenada a perder. Esta vez, en una nueva Gran Guerra contra un nuevo archienemigo no iba a haber un nuevo \u00abmilagro del Marne\u00bb, es decir, no iba a haber el menor titubeo a las afueras de la capital enemiga. Era imprescindible que Alemania no se encontrara sin recursos y bloqueada en un conflicto largo y prolongado que estaba condenada a perder. A diferencia de Par\u00eds, Mosc\u00fa iba a caer, la historia no se iba a repetir y Alemania iba a acabar victoriosa. O eso era lo que se esperaba en el cuartel general de Hitler.<\/p>\n<p>La Wehrmacht sigui\u00f3 avanzando, aunque lentamente, y a mediados de noviembre algunas unidades estaban ya a solo treinta kil\u00f3metros de la capital, pero las tropas estaban totalmente exhaustas y se estaban quedando sin suministros. Sus comandantes sab\u00edan que, por muy tentadoramente cerca que estuviera Mosc\u00fa, era simplemente imposible tomar la ciudad y que ni siquiera hacerlo les dar\u00eda la victoria. El 3 de diciembre varias unidades abandonaron la ofensiva por propia iniciativa. En unos d\u00edas se oblig\u00f3 a todo el ej\u00e9rcito alem\u00e1n situado frente a Mosc\u00fa a pasar a la defensiva. En efecto, el 5 de diciembre a las tres de la madrugada, en medio del fr\u00edo y de una nevada, el Ej\u00e9rcito Rojo lanz\u00f3 de pronto un importante y bien preparado contraataque. Se abrieron brechas en muchos puntos de las l\u00edneas de la Wehrmacht y los d\u00edas siguientes se hizo retroceder a los alemanes entre 100 y 280 kil\u00f3metros, adem\u00e1s de sufrir graves perdidas de hombres y de equipamiento. Solo con grandes dificultades se evit\u00f3 un cerco catastr\u00f3fico. El 8 de diciembre Hitler orden\u00f3 a su ej\u00e9rcito abandonar la ofensiva y pasar a posiciones defensivas. Culp\u00f3 de este rev\u00e9s a la supuestamente inesperada llegada temprana del invierno, se neg\u00f3 a retroceder m\u00e1s hacia la retaguardia, como suger\u00edan algunos de sus generales, y propuso volver a atacar en primavera [20].<\/p>\n<p>As\u00ed acab\u00f3 el\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0de Hitler contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la \u00abguerra oriental\u00bb que, de haberla ganado, no solo habr\u00eda realizado la gran ambici\u00f3n de su vida, destruir la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino tambi\u00e9n, y m\u00e1s importante, habr\u00eda proporcionado a la Alemania nazi recursos suficientes para convertirse en un gigante casi invulnerable.<\/p>\n<p>Se supon\u00eda que un triunfo contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica habr\u00eda hecho imposible una derrota alemana y probablemente lo habr\u00eda hecho. Quiz\u00e1 sea justo afirmar que si la Alemania nazi hubiera derrotado a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1941, Alemania ser\u00eda todav\u00eda hoy la potencia hegem\u00f3nica de Europa y posiblemente tambi\u00e9n de Oriente Pr\u00f3ximo y el Norte de \u00c1frica. La derrota en la Batalla de Mosc\u00fa en diciembre de 1941 significaba que la guerra rel\u00e1mpago de Hitler no produjo la esperada victoria rel\u00e1mpago. En la nueva \u00abBatalla del Marne\u00bb justo al oeste de Mosc\u00fa la Alemania nazi sufri\u00f3 la derrota que hizo imposible su victoria no solo contra la propia Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sin tambi\u00e9n contra Gran Breta\u00f1a y en la guerra en general. Hay que se\u00f1alar que en aquel momento Estados Unidos todav\u00eda no estaba ni siquiera involucrado en la guerra contra Alemania.<\/p>\n<p>Hitler y sus generales cre\u00edan, no sin raz\u00f3n, que para ganar una nueva edici\u00f3n de la Gran Guerra Alemania ten\u00eda que ganarla a la velocidad del rel\u00e1mpago. Pero el 5 de diciembre de 1941 fue evidente para todos los presentes en el \u00abcuartel general del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>\u00bb que no iba a haber un\u00a0<em>Blitzsieg<\/em>\u00a0contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y que Alemania estaba condenada a perder la guerra antes o despu\u00e9s. Seg\u00fan el general Alfred Jodl, jefe del Estado Mayor de Operaciones del OKW, Hitler se dio cuenta entonces de que ya no pod\u00eda ganar la guerra [21], de modo que se puede afirmar que el \u00e9xito del Ej\u00e9rcito Rojo frente a Mosc\u00fa fue sin lugar a dudas el \u00abpunto de inflexi\u00f3n\u00bb [<em>Z\u00e4sur<\/em>] de toda la guerra mundial\u00bb, como afirma Gerd R. Uebersch\u00e4r, un experto alem\u00e1n en la guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica [22].<\/p>\n<p>En otras palabras, el curso de la Segunda Guerra Mundial cambi\u00f3 el 5 de diciembre de 1941. Sin embargo, del mismo modo que los verdaderos cursos no cambian repentinamente, sino de forma gradual e imperceptible, en realidad el curso de la guerra no cambi\u00f3 en un solo d\u00eda, sino a lo largo del per\u00edodo de los al menos cuatro meses transcurridos entre el verano de 1941 y principios de diciembre de ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>El curso de la guerra en el este hab\u00eda ido cambiando de manera extremadamente lenta, pero no tan imperceptiblemente. Ya en julio de 1941, menos de un mes despu\u00e9s de que se emprendiera la Operaci\u00f3n Barbarroja, observadores bien informados hab\u00edan empezado a dudar de que todav\u00eda fuera posible una victoria alemana, no solo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica sino en la guerra en general. Ese mes los generales del r\u00e9gimen colaborador franc\u00e9s del mariscal P\u00e9tain reunidos en Vichy discutieron acerca de los informes confidenciales que hab\u00edan recibido de sus colegas alemanes sobre la situaci\u00f3n en el frente oriental. Se enteraron de que el avance en el interior la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no iba tan bien como se esperaba y llegaron a la conclusi\u00f3n de que \u00abAlemania no iba a ganar la guerra sino que ya la hab\u00eda perdido\u00bb. A partir de ese momento una cantidad cada vez mayor de miembros de la \u00e9lite militar, pol\u00edtica y econ\u00f3mica francesa se prepar\u00f3 discretamente para abandonar el condenado Vichy; esperaban que su pa\u00eds fuera liberado por los estadounidenses, con quienes hab\u00edan establecido contactos a trav\u00e9s de intermediarios simpatizantes, como el Vaticano y Franco [23].<\/p>\n<p>En septiembre, cuando se supon\u00eda que deb\u00eda haber terminado el\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0en el este, un corresponsal del\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0que trabajaba en Estocolmo se mostr\u00f3 convencido de que la situaci\u00f3n en el frente oriental era tal que Alemania \u00abpodr\u00eda colapsar totalmente\u00bb. Acababa de volver de visitar el Reich donde hab\u00eda sido testigo de la llegada de trenes cargados de soldados heridos. Y el siempre bien informado Vaticano, que al principio estaba muy entusiasmado con la \u00abcruzada\u00bb de Hitler contra la patria sovi\u00e9tica del \u00abimp\u00edo\u00bb bolchevismo, a finales del verano de 1941 estaba muy preocupado por la situaci\u00f3n en el este; a mediados de octubre lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que Alemania iba a perder la guerra [24] (evidentemente, no se hab\u00eda informado a los obispos alemanes de las malas noticias, puesto que un par de meses despu\u00e9s, el 10 de diciembre, declararon p\u00fablicamente que \u00abobservaban con satisfacci\u00f3n la lucha contra el bolchevismo\u00bb). Igualmente, a mediados de octubre los servicios secretos suizos informaron de que \u00ablos alemanes ya no pueden ganar la guerra\u00bb [25].<\/p>\n<p>A finales de noviembre un cierto derrotismo hab\u00eda empezado a contagiar a los altos rangos de la Wehrmacht y del Partido Nazi. Incluso mientras urg\u00edan a sus tropas a avanzar hacia Mosc\u00fa, algunos generales opinaban que ser\u00eda preferible hacer propuestas de paz y terminar paulatinamente la guerra sin lograr la gran victoria que tan segura parec\u00eda al empezar de la Operaci\u00f3n Barbarroja. Y poco despu\u00e9s de terminar noviembre el ministro de Armamento Fritz Todt pidi\u00f3 a Hitler que buscara una manera diplom\u00e1tica de salir de la guerra puesto que estaba perdida tanto desde el punto de vista puramente militar como desde el industrial [26].<\/p>\n<p>Es un mito que los invasores alemanes de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fueran derrotados por el \u00abgeneral Invierno\u00bb. Los alemanes fueron derrotados por el Ej\u00e9rcito Rojo, con el apoyo de toda la naci\u00f3n sovi\u00e9tica, excepto, por supuesto, los colaboracionistas que, por desgracia, existen en todos los pa\u00edses. Como los alemanes se enfrentaron a una resistencia tan f\u00e9rrea, al final del verano la Operaci\u00f3n Barbarroja no estaba ni mucho menos terminada, tal como Hitler y sus generales hab\u00edan esperado. Esto significa que a m\u00e1s tardar en septiembre de 1941 hab\u00eda fallado la estrategia\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>, que se supon\u00eda iba a ser la clave de la victoria alemana. Cost\u00f3 unos pocos meses m\u00e1s, hasta el 5 de diciembre, a principios del inverno, certificar este fracaso con el inicio de la contraofensiva sovi\u00e9tica frente a Mosc\u00fa; pero en lo que respecta a Alemania, el da\u00f1o fatal ya estaba hecho en verano. El mito que se lo atribuye al \u00abgeneral Invierno\u00bb lo idearon los nazis para explicar el fracaso de la Operaci\u00f3n Barbarroja y despu\u00e9s de 1945, en el contexto de la Guerra Fr\u00eda, se mantuvo vivo como parte de la campa\u00f1a para minimizar la contribuci\u00f3n sovi\u00e9tica a la derrota de la Alemania nazi.<\/p>\n<p>Cuando el Ej\u00e9rcito Rojo emprendi\u00f3 su devastadora contraofensiva el 5 de diciembre, el propio Hitler se dio cuenta de que su causa estaba perdida, pero no estaba dispuesto a permitir que lo supiera la opini\u00f3n p\u00fablica alemana. Los portavoces nazis presentaron las desagradables noticias del frente cerca de Mosc\u00fa como un rev\u00e9s temporal, del que culparon a la supuestamente inesperada temprana llegada del \u00abgeneral Invierno\u00bb y\/o a la incompetencia o cobard\u00eda de algunos comandantes. Fue solo un a\u00f1o despu\u00e9s, tras la calamitosa derrota en la Batalla de Stalingrado en el invierno de 1942-1943, cuando la opini\u00f3n publica alemana y todo el mundo se iba a dar cuenta de que Alemania estaba condenada, raz\u00f3n por la cual todav\u00eda hoy muchos historiadores creen que el curso de la guerra cambi\u00f3 en Stalingrado.<\/p>\n<p>Result\u00f3 imposible mantener en secreto total las catastr\u00f3ficas implicaciones de la debacle frente a Mosc\u00fa. Por ejemplo, el 19 de diciembre de 1941 el c\u00f3nsul alem\u00e1n en Basilea inform\u00f3 a sus superiores en Berl\u00edn que el (abiertamente pronazi) jefe de una misi\u00f3n de la Cruz Roja suiza, que hab\u00eda sido enviado al frente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para ayudar a los heridos aunque solo en el bando alem\u00e1n, lo que contraven\u00eda las normas de la Cruz Roja, hab\u00eda vuelto a Suiza con la noticia, que hab\u00eda sorprendido mucho al c\u00f3nsul, de que \u00abya no cre\u00eda que Alemania pudiera ganar la guerra\u00bb [27].<\/p>\n<p>En su cuartel general situado en las profundidades de un bosque de Prusia oriental Hitler segu\u00eda cavilando acerca del desastroso cambio de rumbo cuando recibi\u00f3 otra sorpresa. En la otra punta del globo los japoneses hab\u00edan atacado la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai, el\u00a07 de diciembre de 1941.\u00a0Los acuerdos en vigor entre Berl\u00edn y Tokio eran de naturaleza defensiva y habr\u00edan exigido que el Reich se uniera al bando de Jap\u00f3n si este hubiera sido atacado por Estados Unidos, pero ese no era el caso. Hitler no ten\u00eda esa obligaci\u00f3n, como se ha afirmado o al menos insinuado en las historias y documentales sobre ese dram\u00e1tico acontecimiento. Tampoco los dirigentes japoneses se hab\u00edan sentido obligados a declarar la guerra a los enemigos de Hitler cuando este atac\u00f3 Polonia, Francia y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En cada ocasi\u00f3n Hitler ni se hab\u00eda molestado en informar a Tokio de sus planes, sin duda por temor a los esp\u00edas. Del mismo modo, los japoneses tampoco informaron a Hitler de sus planes de entrar en guerra con el T\u00edo Sam (en realidad, estos planes eran el resultado de una \u00abestrategia meridional\u00bb a la que, como hemos visto, Tokio hab\u00eda cambiado porque Hitler hab\u00eda firmado un pacto con Stalin).<\/p>\n<p>Con todo, el 11 de diciembre de 1941 el dictador alem\u00e1n declar\u00f3 la guerra a Estados Unidos. Esta decisi\u00f3n aparentemente irracional solo se puede entender a la luz del aprieto en el que se encontraba Alemania en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Es casi seguro que Hitler supusiera que este gesto totalmente gratuito de solidaridad iba a llevar a su aliado del Lejano Oriente a declarar en reciprocidad la guerra al enemigo de Alemania, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, lo que habr\u00eda llevado a los sovi\u00e9ticos a la extremadamente peligrosa situaci\u00f3n de una guerra en dos frentes (el grueso del ej\u00e9rcito japon\u00e9s todav\u00eda estaba estacionado en el norte de China y, por tanto, habr\u00eda podido atacar inmediatamente a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en la zona de Vladivostok).<\/p>\n<p>Parece que Hitler crey\u00f3 que pod\u00eda exorcizar el espectro de la derrota en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y en la guerra en general, emplazando a una especie de\u00a0<em>deus ex machina<\/em>\u00a0japon\u00e9s a acudir la vulnerable frontera siberiana de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Efectivamente, seg\u00fan el historiador alem\u00e1n Hans W. Gatzke, el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>\u00a0estaba convencido de que \u00absi Alemania no se un\u00eda a Jap\u00f3n [en la guerra contra Estados Unidos], ser\u00eda [\u2026] el fin de toda esperanza de que Jap\u00f3n le ayudara contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u00bb [28]. Pero Jap\u00f3n no pic\u00f3 el anzuelo de Hitler. Tokio tambi\u00e9n despreciaba al Estado sovi\u00e9tico, pero el Pa\u00eds del Sol Naciente, que ahora estaba en guerra contra Estados Unidos, se pod\u00eda permitir el lujo de una guerra en dos frentes tan poco como los sovi\u00e9ticos. Tokio prefer\u00eda apostar por una estrategia \u00abmeridional\u00bb, con la esperanza de ganar el gran premio del Sudeste de Asia (incluidas la rica en petr\u00f3leo Indonesia y la rica en caucho Indochina) a tener que embarcarse en una incursi\u00f3n en los inh\u00f3spitos confines de Siberia. Solo muy al final de la guerra, tras la rendici\u00f3n de la Alemania nazi, se iban a producir hostilidades entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Jap\u00f3n. En el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo nos centraremos en la guerra en el Lejano Oriente en la que participaron Jap\u00f3n y Estados Unidos, y finalmente tambi\u00e9n la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Y de este modo, por culpa del propio Hitler, entre los enemigos de Alemania ahora no solo estaban Gran Breta\u00f1a y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino tambi\u00e9n el poderoso Estados Unidos, cuyas tropas se pod\u00eda esperar que aparecieran en las costas de Alemania, o al menos en las costas de la Europa ocupada por los alemanes, en un futuro inmediato. En efecto, los estadounidenses iban a enviar tropas a Francia, pero solo en 1944 y este acontecimiento sin duda importante a menudo se presenta todav\u00eda como el punto de inflexi\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, merece la pena preguntarse si los estadounidenses habr\u00edan desembarcado en Normand\u00eda o, para el caso, si habr\u00edan declarado la guerra a la Alemania nazi, si Hitler no les hubiera declarado la guerra el 11 de diciembre de 1941. Y habr\u00eda que preguntarse si Hitler habr\u00eda tomado la decisi\u00f3n desesperada, incluso suicida, de declarar la guerra a Estados Unidos si no se hubiera encontrado en una situaci\u00f3n desesperada en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. As\u00ed pues, la entrada de Estados Unidos en la guerra contra Alemania que, por muchas razones, no se ve\u00eda venir antes de diciembre de 1941 y para la que Washington no hab\u00eda hecho preparativo alguno, como pronto veremos, tambi\u00e9n fue una consecuencia del rev\u00e9s que sufri\u00f3 Alemania frente a Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>La Alemania nazi estaba condenada, pero la guerra a\u00fan iba a ser larga. Hitler ignor\u00f3 los consejos de sus generales, que le recomendaban encarecidamente buscar una salida diplom\u00e1tica, y decidi\u00f3 seguir luchando con la escasa esperanza de sacarse de alg\u00fan modo la victoria de la manga. La contraofensiva rusa iba a perder \u00edmpetu a principios de enero de 1942, la Wehrmacht iba a sobrevivir al invierno de 1941-42 y en primavera de 1942 Hitler iba a reunir trabajosamente todas las fuerzas disponibles para una ofensiva en direcci\u00f3n a los yacimientos de petr\u00f3leo del C\u00e1ucaso denominada \u00abOperaci\u00f3n Azul\u00bb (<em>Unternehmen Blau<\/em>). El propio Hitler reconoci\u00f3 que \u00absi no consegu\u00eda el petr\u00f3leo de Maikop y Grozny, tendr\u00eda que terminar esta guerra\u00bb [29].<\/p>\n<p>Pero para entonces hab\u00eda desaparecido el factor sorpresa y los sovi\u00e9ticos dispon\u00edan de inmensas cantidades de hombres, petr\u00f3leo y otros recursos, adem\u00e1s de un equipamiento excelente, en su mayor\u00eda producido en f\u00e1bricas que hab\u00edan sido trasladadas detr\u00e1s de los Urales entre 1939 y 1941. La Wehrmacht, en cambio, no se pudo resarcir de las enormes p\u00e9rdidas que hab\u00eda sufrido en 1941. Entre el 22 de junio de 1941 y el 31 de enero de 1942 los alemanes hab\u00edan perdido 6.000 aviones y m\u00e1s de 3.200 tanques y veh\u00edculos similares. Nada menos que 918.000 hombres hab\u00edan muerto, resultado heridos o estaban desaparecidos en combate, lo que equivale al 28,7% de la dotaci\u00f3n media del ej\u00e9rcito, 3,2 millones de hombres [30]. Alemania perdi\u00f3 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no menos de 10 millones del total de los 13,5 millones de sus hombres muertos, heridos o hechos prisioneros a lo largo de toda la guerra y el Ej\u00e9rcito Rojo reivindic\u00f3 haber matado al 90% de todos los alemanes muertos en la Segunda Guerra Mundial [31].<\/p>\n<p>Por consiguiente, las fuerzas disponibles para avanzar hacia los yacimientos de petr\u00f3leo del C\u00e1ucaso era muy limitadas. Resulta sorprendente que en esas circunstancias los alemanes lograran llegar tan lejos en 1942. La bestia estaba herida de muerte, pero iba a tardar mucho tiempo en exhalar su \u00faltimo aliento e iba a seguir siendo poderosa y peligrosa hasta el final, como descubrir\u00edan los estadounidenses en el invierno de 1944-1945 en la Batalla de las Ardenas. Pero cuando en septiembre de ese a\u00f1o su ofensiva se fue agotando inevitablemente, las debilitadas l\u00edneas alemanas se extend\u00edan a lo largo de muchos cientos de kil\u00f3metros y presentaban un objetivo perfecto para un contraataque sovi\u00e9tico. Cuando lleg\u00f3 el ataque consigui\u00f3 encerrar a todo el ej\u00e9rcito alem\u00e1n y destruirlo en Stalingrado. Despu\u00e9s de esta gran victoria del Ej\u00e9rcito Rojo fue obvio que la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial era inevitable, pero la condici\u00f3n previa de la sin duda m\u00e1s espectacular y m\u00e1s evidente derrota alemana en Staligrado fue el fracaso del\u00a0<em>Blitzkrieg\u00a0<\/em>oriental en la segunda mitad de 1941, que culmin\u00f3 en una derrota frente a Mosc\u00fa a principios de diciembre de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay m\u00e1s razones para considerar diciembre de 1941 el punto de inflexi\u00f3n de la guerra. La contraofensiva sovi\u00e9tica acab\u00f3 con la reputaci\u00f3n de invencible de la que hab\u00eda disfrutado la Wehrmacht desde sus \u00e9xitos contra Polonia en 1939 y levant\u00f3 as\u00ed la moral de los enemigos de Alemania en todas partes. En Francia, por ejemplo, la Resistencia se hizo m\u00e1s grande, m\u00e1s audaz y mucho m\u00e1s activa. A la inversa, el fracaso del\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>\u00a0desmoraliz\u00f3 a los finlandeses y a otros aliados de Alemania. Y los pa\u00edses neutrales que hab\u00edan simpatizado con la Alemania nazi se volvieron ahora complacientes respecto a los \u00abanglo-estadounidenses\u00bb. Franco, por ejemplo, esperaba congraciarse con ellos mirando hacia otro lado cuando los aviadores aliados derribados, ayudados por la Resistencia francesa, violaban t\u00e9cnicamente la neutralidad espa\u00f1ola al cruzar el pa\u00eds desde Francia a Portugal en su camino de regreso a Gran Breta\u00f1a. Portugal, que tambi\u00e9n era neutral oficialmente aunque manten\u00eda relaciones amistosas con Gran Breta\u00f1a, incluso permiti\u00f3 a los brit\u00e1nicos y a los estadounidenses utilizar una base a\u00e9rea en las Azores, que iba a demostrar ser extremadamente \u00fatil en la Batalla del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Lo que es m\u00e1s importante, la batalla de Mosc\u00fa tambi\u00e9n garantiz\u00f3 que el grueso de las fuerzas armadas alemanas estuviera ligado a un frente oriental de aproximadamente 4.000 kil\u00f3metros durante un periodo de tiempo indefinido y, por tanto, requiriera la mayor parte de los recursos estrat\u00e9gicos disponibles, sobre todo petr\u00f3leo. Esto eliminaba casi por completo la posibilidad de nuevas operaciones de Alemania contra Gran Breta\u00f1a e incluso hizo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil suministrar suficientes hombres y material a Rommel en el norte de \u00c1frica, lo que llev\u00f3 finalmente a su derrota en la Batalla de El Alamein en oto\u00f1o de 1942.<\/p>\n<p>Fue frente a Mosc\u00fa en diciembre de 1941 cuando cambio el curso de la guerra. All\u00ed fue donde se acab\u00f3 con el\u00a0<em>Blitzkrieg<\/em>, que ya llevaba varios meses moribundo, y donde, por consiguiente, se oblig\u00f3 a la Alemania nazi a luchar sin recursos suficientes el tipo de guerra prolongada que Hitler y sus generales sab\u00edan que no pod\u00edan ganar. Fue tambi\u00e9n en ese momento cuando el T\u00edo Sam se vio arrastrado a la guerra contra la Alemania nazi. Los estadounidense iban a estar preocupados durante mucho tiempo por su guerra contra Jap\u00f3n, as\u00ed que solo despu\u00e9s del desembarco de Normand\u00eda, esto es, menos de un a\u00f1o antes del final de la guerra, iban a empezar a contribuir de forma significativa a la derrota de la Alemania nazi [32].<sup>\u00a0<\/sup>\u00bfPor qu\u00e9 tardaron tanto?<\/p>\n<p>Los dirigentes pol\u00edticos y militares estadounidenses y brit\u00e1nicos, representantes de las clases altas de sus pa\u00edses, siempre hab\u00edan sido intr\u00ednsecamente antisovi\u00e9ticos, mucho m\u00e1s que antinazis; de hecho, hab\u00edan sido filofascistas, es decir, miraban con buenos ojos el fascismo porque el fascismo era enemigo del comunismo. Es una iron\u00eda de la historia que acabaran entrando en guerra contra el fascismo, personificado por Hitler (y tambi\u00e9n por Mussolini), y se encontraran as\u00ed siendo aliados de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Pero se trataba de una alianza que no era natural, destinada a durar \u00fanicamente hasta derrotar al enemigo com\u00fan (como dijeron algunos generales estadounidenses en una ocasi\u00f3n, estaban luchando una guerra \u00abcon el aliado equivocado contra el enemigo equivocado\u00bb) [33]. Esto explica por qu\u00e9, despu\u00e9s de que Estados Unidos entrara en la guerra, los \u00abanglo-estadounidenses\u00bb se comportaron en la medida de lo posible como un\u00a0<em>tertius gaudens<\/em>, encantados de dejar a los sovi\u00e9ticos y a los nazis matarse mutuamente mientras ellos miraban desde la barrera.<\/p>\n<p>El hecho de que el Ej\u00e9rcito Rojo suministrara la carne de ca\u00f1\u00f3n necesaria para vencer a Alemania permiti\u00f3 a los aliados occidentales minimizar sus p\u00e9rdidas. Tambi\u00e9n les permiti\u00f3 fortalecerse para intervenir de forma decisiva en el momento adecuado, cuando ambos, el enemigo nazi y el aliado sovi\u00e9tico, estuvieran exhaustos. Entonces iban a poder decidir c\u00f3mo iba a ser Europa (y gran parte del resto del mundo) despu\u00e9s de la guerra.<\/p>\n<p>Por ese motivo Washington y Londres no abrieron un \u00absegundo frente\u00bb desembarcando tropas en Francia en 1942 (se puede definir como un \u00abfracaso intencionado\u00bb el desembarco de una peque\u00f1a fuerza de tropas, en su mayor\u00eda canadienses, en Dieppe el 19 de agosto de 1942, que fue rechazada con grandes p\u00e9rdidas por unos defensores alemanes fuertemente atrincherados; el objetivo de esta idea de Churchill era demostrar a los partidarios brit\u00e1nicos de un segundo frente y a Stalin que los aliados occidentales todav\u00eda no estaban preparados para una empresa de esa envergadura en Francia) [34].<\/p>\n<p>A pesar de lo que han afirmado algunos historiadores, sin lugar a dudas ya era factible desembarcar un ej\u00e9rcito en Francia en 1942, el a\u00f1o en el que el grueso de las fuerzas alemanas estaba dedicado a un intento desesperado aunque condenado al fracaso de conquistar los yacimientos de petr\u00f3leo de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En vez de ello, los responsables de Washington y Londres optaron por una operaci\u00f3n igualmente complicada desde el punto de vista log\u00edstico: en noviembre de 1942 se enviaron tropas al norte de \u00c1frica para ocupar las colonias francesas situadas all\u00ed, lo que proporcion\u00f3 poca o ninguna ayuda al Ej\u00e9rcito Rojo, como la habr\u00eda proporcionado la apertura de un \u00absegundo frente\u00bb en Francia.<\/p>\n<p>Solo despu\u00e9s de la catastr\u00f3fica derrota que sufri\u00f3 la Wehrmacht en la Batalla de Stalingrado, es decir, en febrero de 1942, fue obvio que la Alemania nazi estaba condenada a perder la guerra. Eso hizo que Washington y Londres cambiaran su pol\u00edtica y se implicaran directamente en la tit\u00e1nica lucha contra la Alemania nazi donde realmente hac\u00eda falta, es decir, en Europa.<\/p>\n<p>A Roosevelt y Churchill no les gustaba en absoluto que, despu\u00e9s de Stalingrado, el Ej\u00e9rcito Rojo se estuviera abriendo paso de forma lenta pero segura hacia Berl\u00edn y posiblemente hacia lugares situados m\u00e1s al oeste, as\u00ed que desde la perspectiva de la estrategia angloestadounidense \u00abse hizo imperativo enviar tropas a Francia y adentrarse en Alemania para mantener la mayor parte de ese pa\u00eds fuera de las manos [sovi\u00e9ticas]\u00bb, como han escrito dos historiadores estadounidenses, Peter N. Carroll y David W. Noble [35].<sup>\u00a0<\/sup>Por consiguiente, se decidi\u00f3 enviar tropas a Francia lo antes posible, pero era demasiado tarde para llevar a cabo una operaci\u00f3n tan compleja desde el punto de vista log\u00edstico en 1943, especialmente porque hab\u00eda que trasladar desde el norte de \u00c1frica el equipo necesario para el desembarco, de modo que hubo que esperar hasta la primavera de 1944. Y cuando finalmente desembarcaron no fue para provocar la derrota de la Alemania nazi, sino para impedir que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica lo hiciera sola.<\/p>\n<p>En todo caso, cuando los estadounidenses, los brit\u00e1nicos y otros aliados occidentales desembarcaron en Normand\u00eda en junio de 1944 quedaba menos de un a\u00f1o de una guerra cuyo resultado ya se hab\u00eda decidido realmente tres a\u00f1os antes, en el verano de 1941. La idea de que ese desembarco constituy\u00f3 una especie de punto de inflexi\u00f3n no es m\u00e1s que un mito, inventado para ocultar el papel fundamental que hab\u00eda desempe\u00f1ado la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en la derrota de la Alemania nazi. Tambi\u00e9n naci\u00f3 un mito menor y menos importante, \u00fatil para el mismo prop\u00f3sito: la idea de que los sovi\u00e9ticos solo hab\u00edan logrado sobrevivir a la arremetida nazi gracias al importante apoyo material que les hab\u00eda prestado el T\u00edo Sam en el contexto del famoso Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo de ayuda a los aliados de Estados Unidos. Varios hechos demuestran que aunque esta historia se ha tejido en torno a algunos hechos hist\u00f3ricos, como suele ocurrir con los mitos, tampoco refleja la realidad hist\u00f3rica [36].<\/p>\n<p>En primer lugar, antes de Pearl Harbor, es decir, a principios de diciembre de 1941, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no era aliada del T\u00edo Sam. Estados Unidos era un pa\u00eds neutral y su clase alta simpatizaba m\u00e1s con los nazis que con los sovi\u00e9ticos, un tema que abordaremos en los dos pr\u00f3ximos cap\u00edtulos. Una cantidad considerable de estadounidenses ricos, poderosos y muy influyentes (industriales, banqueros, congresistas, generales, l\u00edderes religiosos, etc.) esperaba con impaciencia la derrota de la patria del anticapitalista e \u00abimp\u00edo\u00bb bolchevismo. Solo cuando debido a la gratuita declaraci\u00f3n de guerra a Estados Unidos por parte de Hitler el 11 de diciembre de 1941 Estados Unidos se encontr\u00f3 con que era enemigo de la Alemania nazi y, por lo tanto, aliado no solo de los brit\u00e1nicos, sino tambi\u00e9n de los sovi\u00e9ticos, las llamas del antisovietismo estadounidense por lo menos disminuyeron sin extinguirse del todo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, por lo que se refiere a la ayuda estadounidense a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, no hubo ninguna ayuda en 1941, el a\u00f1o que termin\u00f3 con la inversi\u00f3n del curso de la guerra. Mosc\u00fa pidi\u00f3 suministros estadounidenses en cuanto empez\u00f3 la Operaci\u00f3n Barbarroja, pero no recibi\u00f3 una respuesta afirmativa. A fin de cuentas, tambi\u00e9n en Estados Unidos se supon\u00eda que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica iba a colapsar pronto. El embajador estadounidense en la URSS incluso desaconsej\u00f3 tajantemente el env\u00edo de ayuda argumentando que, en vista de la inminente derrota sovi\u00e9tica, estos suministros caer\u00edan en manos alemanas [37].<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n cambi\u00f3 a finales del oto\u00f1o de 1941, cuando cada vez estaba m\u00e1s claro que los sovi\u00e9ticos no iban a ser \u00abaplastados como un huevo\u00bb. De hecho, su firme resistencia demostr\u00f3 que probablemente iban a ser un aliado continental muy \u00fatil para los brit\u00e1nicos, con quienes los empresarios y banqueros estadounidenses pod\u00edan participar en el muy rentable negocio del Pr\u00e9stamo y Arriendo. Ampliar a los sovi\u00e9ticos la ayuda del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo (que significaba la venta, no el regalo, de equipamiento) promet\u00eda ahora generar m\u00e1s beneficios todav\u00eda. La Bolsa de Nueva York empez\u00f3 a reflejar esa realidad: las cotizaciones ascendieron a medida que se ralentizaba el avance nazi en Rusia. En este contexto es en el que Washington y Mosc\u00fa firmaron un acuerdo de Pr\u00e9stamo y Arriendo en noviembre de 1941, pero iban a pasar muchos m\u00e1s meses antes de que las entregas empezaran a llegar. Un historiador alem\u00e1n, Bernd Martin, insiste en que a lo largo de 1941 la ayuda estadounidense a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica sigui\u00f3 siendo meramente \u00abimaginaria\u00bb [38].<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la ayuda material estadounidense solo fue significativa en 1942 o probablemente en 1943, es decir, mucho despu\u00e9s de que los sovi\u00e9ticos hubieran destruido sin la ayuda de nadie las posibilidades de una victoria de la Alemania nazi utilizando sus propias armas y equipamiento. Seg\u00fan el historiador brit\u00e1nico Adam Tooze, \u00abel milagro sovi\u00e9tico no deb\u00eda nada a la ayuda occidental [y] los efectos del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo no influyeron en el equilibrio de fuerzas en Europa del este antes de 1943\u00bb [39].<\/p>\n<p>En tercer lugar, la ayuda estadounidense nunca represent\u00f3 m\u00e1s del 4% o 5% de la producci\u00f3n sovi\u00e9tica total en \u00e9poca de guerra, aunque hay que admitir que en una situaci\u00f3n de crisis incluso un porcentaje tan peque\u00f1o puede ser crucial. En cuarto lugar, los propios sovi\u00e9ticos fabricaron todas las armas ligeras y pesadas de gran calidad que hicieron posible su \u00e9xito contra la Wehrmacht.<\/p>\n<p>En quinto lugar, y probablemente lo m\u00e1s importante, la muy publicitada ayuda del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo a la URSS qued\u00f3 neutralizada en gran medida por la ayuda no oficial, discreta, aunque muy importante, que proporcionaron fuentes corporativas estadounidenses a los alemanes, enemigos de los sovi\u00e9ticos, un tema en el que nos centraremos en el cap\u00edtulo 11. En 1940 y 1941 empresas y\u00a0<em>trust<\/em>\u00a0petroleros estadounidenses participaron en lucrativos acuerdos comerciales con la Alemania nazi y le suministraron enormes cantidades de petr\u00f3leo a trav\u00e9s de pa\u00edses neutrales como Espa\u00f1a. Por ejemplo, la parte proveniente de Estados Unidos de las importaciones que hizo Alemania de aceite de vital importancia para lubricar motores aument\u00f3 r\u00e1pidamente durante el verano de 1941, concretamente de un 44% en julio a nada menos que un 94% en septiembre. En vista del agotamiento de sus reservas de productos petrol\u00edferos en aquel momento, es justo decir que los\u00a0<em>Panzer<\/em>\u00a0alemanes probablemente nunca habr\u00edan llegado hasta las afueras de Mosc\u00fa sin el combustible suministrado por los\u00a0<em>trusts<\/em>\u00a0del petr\u00f3leo estadounidenses, como ha argumentado el historiador alem\u00e1n Tobias Jersak, una autoridad en el \u00e1mbito del \u00abcombustible estadounidense para el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>\u00bb [40].<\/p>\n<p>Es indudable que no careci\u00f3 de importancia la muy publicitada ayuda del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo tanto a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica como a Gran Breta\u00f1a. Pero la enorme ayuda que proporcion\u00f3 entre bastidores (sin que lo supiera la opini\u00f3n p\u00fablica y ni siquiera, al parecer, la mayor\u00eda de los historiadores actuales) no el Estado estadounidense sino las corporaciones estadounidenses fue por lo menos igual, y m\u00e1s probablemente superior.<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Rolf-Dieter M\u00fcller,\u00a0<em>Der Feind steht im Osten: Hitlers geheime Pl\u00e4ne f\u00fcr einen Krieg gegen die Sowjetunion im Jahr 1939.<\/em><\/p>\n<p>[2] Citado en M\u00fcller, p. 152.<\/p>\n<p>[3] Soete, pp. 289-290, incluida la nota de la p\u00e1gina 289.<\/p>\n<p>[4] V\u00e9ase, por ejemplo, Uebersch\u00e4r (2011a), p. 39.<\/p>\n<p>[5] M\u00fcller, p. 169.<\/p>\n<p>[6] Uebersch\u00e4r (2011b), p. 95.<\/p>\n<p>[7] Citas de M\u00fcller, pp. 209, 225.<\/p>\n<p>[8] Pauwels (2015), p. 66; Losurdo (2008), p. 29.<\/p>\n<p>[9] Overy (1997), p. 87.<\/p>\n<p>[10] Uebersch\u00e4r (2011b), pp. 97-98.<\/p>\n<p>[11] Uebersch\u00e4r (2011b), p. 97; Losurdo (2008), op. cit., p. 31.<\/p>\n<p>[12] Overy (1997), pp. 64-65.<\/p>\n<p>[13] Furr (2011) p. 343: Losurdo (2008), p. 33; Soete, p. 297.<\/p>\n<p>[14] Citado en Losurdo (2008), pp. 31-32.<\/p>\n<p>[15] Wegner, p. 653.<\/p>\n<p>[16] Uebersch\u00e4r (2011b), p. 100.<\/p>\n<p>[17] M\u00fcller, p. 233.<\/p>\n<p>[18] Hasegawa, p. 17.<\/p>\n<p>[19] Uebersch\u00e4r (2011b), pp. 99-102, 106-107.<\/p>\n<p>[20] Uebersch\u00e4r, (2011b), pp. 107-11; Roberts, p. 111.<\/p>\n<p>[21] Hillgruber, p. 81.<\/p>\n<p>[22] Uebersch\u00e4r (2011b), p. 120.<\/p>\n<p>[23] Este acontecimiento se describe detalladamente en Lacroix-Riz (2016), p. 220 y siguientes.; la cita es de la p. 246.<\/p>\n<p>[24] Lacroix-Riz (1996), p. 417; Baker, p. 387.<\/p>\n<p>[25] Bourgeois, pp. 123, 127.<\/p>\n<p>[26] Uebersch\u00e4r (2011b), pp. 107-108.<\/p>\n<p>[27] Bourgeois, pp. 123, 127.<\/p>\n<p>[28] Gatzke, p. 137.<\/p>\n<p>[29] Wegner, pp. 654-656.<\/p>\n<p>[30] Uebersch\u00e4r (2011b), p. 116.<\/p>\n<p>[31] Ponting, p. 72.<\/p>\n<p>[32] Es cierto que su guerra en el aire hab\u00eda comenzado antes, pero su programa de bombardeos estrat\u00e9gicos hizo relativamente poco da\u00f1o a Alemania, como concluyeron los estudios de posguerra.<\/p>\n<p>[33] Pauwels (2015), p. 199; Canfora (2008), pp. 288-289.<\/p>\n<p>[34] La historia de Dieppe se relata detalladamente en Pauwels (2012).<\/p>\n<p>[35] Carroll y Noble, p. 354.<\/p>\n<p>[36] Para m\u00e1s detalles, v\u00e9ase Pauwels (2017), pp. 197-198.<\/p>\n<p>[37] Mayers, p.131.<\/p>\n<p>[38] Martin, pp. 459, 475.<\/p>\n<p>[39] Tooze, p. 589.<\/p>\n<p>[40] Estad\u00edsticas de Jersak, que utiliz\u00f3 documentos \u00abtop secret\u00bb elaborados por la Werhmacht Reichsstelle f\u00fcr Mineral\u00f6l, que se pueden consultar en la secci\u00f3n militar del Bundesarchiv, los archivos federales de Alemania, expediente RW 19\/2694.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octog\u00e9simo aniversario inicio del Batalla de Mosc\u00fa, 5 de diciembre de 1941 Jacques R. 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