{"id":48791,"date":"2021-12-07T10:33:40","date_gmt":"2021-12-07T14:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48791"},"modified":"2021-12-07T10:33:40","modified_gmt":"2021-12-07T14:33:40","slug":"fue-el-ataque-a-pearl-harbor-un-ataque-por-sorpresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/12\/07\/fue-el-ataque-a-pearl-harbor-un-ataque-por-sorpresa\/","title":{"rendered":"\u00bfFue el ataque a Pearl Harbor un ataque por sorpresa?"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Jacques R. Pauwels (Rebelion, 7-12-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con motivo del octog\u00e9simo aniversario del ataque japon\u00e9s a Pearl Habour el 7 de diciembre de 1941, un acontecimiento fundamental para el devenir de la Segunda Guerra Mundial, reproducimos el cap\u00edtulo dedicado a este acontecimiento del libro de Jacques R. Pauwels, \u00abLos grandes mitos de la historia moderna. Reflexiones sobre la democracia, la guerra y la revoluci\u00f3n\u00bb, Boltxe Liburuak, diciembre de 2021 [Traducido al castellano por Beatriz Morales Bastos].<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p><em>El mito:<\/em><\/p>\n<p><em>Estados Unidos se implic\u00f3 activamente en la Segunda Guerra Mundial debido al ataque japon\u00e9s a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Hac\u00eda tiempo que el presidente Franklin Delano Roosevelt (FDL) quer\u00eda entrar en guerra contra la Alemania nazi, pero no pod\u00eda hacerlo porque los aislacionistas dominaban el Congreso. Sin embargo, despu\u00e9s del traicionero ataque por sorpresa japon\u00e9s contra Pearl Harbor el Congreso reconsider\u00f3 su postura y accedi\u00f3 a declarar la guerra a Jap\u00f3n, lo que significaba tambi\u00e9n la guerra contra el aliado alem\u00e1n del Pa\u00eds del Sol Naciente.<\/em><\/p>\n<p><em>La realidad:<\/em><\/p>\n<p><em>Los dirigentes pol\u00edticos y militares estadounidenses, incluido el presidente Roosevelt, no quer\u00edan la guerra contra la Alemania nazi, pero s\u00ed contra Jap\u00f3n. El T\u00edo Sam llevaba ya mucho tiempo prepar\u00e1ndose para esa guerra, y anhelaba ganarla r\u00e1pida y f\u00e1cilmente. Provocaron deliberadamente a Tokio para que atacara Pearl Harbor de modo que el conflicto se pudiera presentar ante el Congreso y ante la opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense como uno puramente defensivo. Despu\u00e9s de este ataque el Congreso declar\u00f3 la guerra a Jap\u00f3n, pero no a la Alemania nazi, que no ten\u00eda nada que ver con esa agresi\u00f3n. Fue Hitler quien de forma totalmente inesperada declar\u00f3 la guerra a Estados Unidos, a pesar de que no ten\u00eda obligaci\u00f3n de hacerlo seg\u00fan los t\u00e9rminos de su alianza con Jap\u00f3n. De este modo Estados Unidos tambi\u00e9n se encontr\u00f3 en guerra contra Alemania, algo que no hab\u00eda previsto y para lo que no se hab\u00eda elaborado plan alguno.<\/em><\/p>\n<p>La Gran Depresi\u00f3n fue esencialmente una crisis de sobreproducci\u00f3n combinada con una demanda insuficiente. En Estados Unidos el presidente Roosevelt trat\u00f3 de estimular la demanda con una combinaci\u00f3n de medidas \u00abkeynesianas\u00bb, incluidas obras p\u00fablicas, que se conoci\u00f3 con el nombre de\u00a0<em>New Deal<\/em>. Los programas de creaci\u00f3n de trabajos cuya \u00fanica finalidad era mantener a alguien ocupado se supon\u00eda que creaban empleo y de ese modo aumentaban el poder adquisitivo agregado. En este sentido, la construcci\u00f3n de presas ha recibido tanta publicidad como la de autopistas en la Alemania de Hitler, pero, de nuevo como en el caso de Alemania, aunque hay que reconocer que en menor medida, los grandes proyectos de armamento, por ejemplo, la construcci\u00f3n de portaaviones y bombarderos, tambi\u00e9n estimularon la producci\u00f3n, el empleo y, en \u00faltima instancia, aumentaron la demanda.<\/p>\n<p>Con todo, fue la propia guerra la que hizo que la econom\u00eda estadounidense saliera de la crisis y experimentara un auge sin precedentes. En adelante hab\u00eda que producir aviones, barcos, tanques, camiones y todo tipo de equipamientos marciales no solo para el propio Estados Unidos, sino tambi\u00e9n, por medio del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo, primero para los brit\u00e1nicos y sus aliados y por \u00faltimo incluso para la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y no debemos olvidar que al menos hasta Pearl Harbor los\u00a0<em>trusts<\/em>\u00a0del petr\u00f3leo estadounidenses tambi\u00e9n se beneficiaron de sus ventas a todos los pa\u00edses beligerantes, incluida Alemania. Y de este modo, gracias a la guerra en Europa, Estados Unidos pudo salir de la pesadilla de la Gran Depresi\u00f3n. La producci\u00f3n y el empleo se dispararon, lo mismo que los beneficios. En este contexto, el Estados Unidos corporativo tambi\u00e9n busc\u00f3 en otros lugares del mundo mercados para sus productos acabados, oportunidades para reinvertir lucrativamente el capital que se iba acumulando y por \u00faltimo, pero no menos importante, materias primas como caucho y petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Medio siglo antes, a finales del siglo XIX, Estados Unidos se hab\u00eda unido a los dem\u00e1s grandes pa\u00edses industriales del mundo en una muy competitiva \u00abpelea\u00bb mundial por los mercados y los recursos, y se convirti\u00f3 as\u00ed en una potencia \u00abimperialista\u00bb como Gran Breta\u00f1a y Francia. Por medio de una agresiva pol\u00edtica exterior de presidentes como Theodore Roosevelt, primo de Franklin Delano Roosevelt (FDR), y de una \u00abespl\u00e9ndida guerrita\u00bb contra Espa\u00f1a, Estados Unidos hab\u00eda logrado el control de antiguas colonias espa\u00f1olas como Puerto Rico, Cuba y Filipinas, y tambi\u00e9n de la hasta entonces independiente isla naci\u00f3n de Hawai. De este modo el T\u00edo Sam empez\u00f3 a tener mucho inter\u00e9s por el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, sus islas y las tierras en sus lejanas orillas, el Lejano Oriente, donde era especialmente atractiva China, que desde el punto de vista de un hombre de negocios era un \u00abmercado\u00bb con un potencial ilimitado y un pa\u00eds vasto aunque d\u00e9bil, en el que al parecer pod\u00eda penetrar econ\u00f3micamente una potencia imperialista con suficiente poder y ambici\u00f3n para hacerlo [1].<\/p>\n<p>En el Lejano Oriente, y en particular respecto a China, Estados Unidos se enfrentaba a la competencia de una agresiva potencia rival que quer\u00eda hacer realidad sus propias ambiciones imperialistas en esa parte del mundo: Jap\u00f3n, el Pa\u00eds del Sol Naciente. Desde hac\u00eda d\u00e9cadas las relaciones entre Washington y Tokio no hab\u00edan sido buenas, pero empeoraron durante la d\u00e9cada de 1930 marcada por la Depresi\u00f3n, en la que se endureci\u00f3 la rivalidad por mercados y recursos. Jap\u00f3n estaba a\u00fan m\u00e1s necesitado de petr\u00f3leo y de materias primas similares para alimentar sus f\u00e1bricas, y tambi\u00e9n de mercados para sus productos acabados y para su capital de inversi\u00f3n. Tokio lleg\u00f3 incluso a hacer la guerra a China y a crear un Estado cliente, Manchukuo, rico en materias primas, en la parte norte de ese gran pero d\u00e9bil pa\u00eds. Lo que molestaba a Estados Unidos no era que los japoneses oprimieran, explotaran y despreciaran a sus vecinos chinos (y coreanos) a los que consideraba subhumanos, sino que parecieran estar decididos a convertir a China y al resto del Lejano Oriente, incluidos los ricos en recursos Sudeste de Asia e Indonesia, en lo que denominaban un dominio econ\u00f3mica propio, una \u00abeconom\u00eda cerrada\u00bb en el que no ten\u00eda cabida la competencia estadounidense [2].<\/p>\n<p>Al igual que la clase alta de su pa\u00eds en general, los hombres de negocios estadounidenses estaban muy frustrados por la posibilidad de ser excluidos del lucrativo mercado del Lejano Oriente por los \u00abjapos\u00bb, un \u00abraza amarilla\u00bb supuestamente inferior a la que los estadounidenses en general ya hab\u00edan empezado a despreciar en el siglo XIX (lo mismo que a los \u00abojos de rendija\u00bb, como llamaban despectivamente a las personas chinas (como los estadounidenses hab\u00edan tachado a los japoneses y a los chinos de personas inferiores desde el punto de vista racial que representaban un \u00abpeligro amarillo\u00bb, durante la guerra les iba a resultar dif\u00edcil explicar a sus soldados y civiles la diferencia entre sus aliados chinos y sus enemigos japoneses [3].<\/p>\n<p>Con el estallido de la guerra en Europa entr\u00f3 en juego un factor nuevo e importante. La derrota de Francia y los Pa\u00edses Bajos en 1940 a manos de la Alemania nazi plante\u00f3 la pregunta de qu\u00e9 iba a ocurrir con sus colonias en el Lejano Oriente, es decir, Indochina, rica en caucho, e Indonesia, bendecida con petr\u00f3leo. Como sus madres patrias estaba ocupadas por los alemanes, estas colonias parec\u00edan deliciosos frutos maduros, listos para que los recogiera uno de los competidores que quedaban en el juego de las grandes potencias, pero \u00bfcu\u00e1l?<\/p>\n<p>Es indudable que a los alemanes no les faltaban ganas, pero primero ten\u00edan que ganar la guerra en Europa e imponer a los perdedores un acuerdo similar al de Versalles. Pero las posibilidades de un triunfo alem\u00e1n se estaban desvaneciendo r\u00e1pidamente ya en el verano de 1941, cuando la Wehrmacht no logr\u00f3 el ansiado triunfo contra los sovi\u00e9ticos. Por lo que se refiere a los brit\u00e1nicos, segu\u00edan muy ocupados con la guerra contra la Alemania nazi y ten\u00edan razones para temer por sus propias posesiones en el Lejano Oriente, como Hong Kong, Malasia y Singapur.<\/p>\n<p>Sin embargo, un candidato muy probable era Jap\u00f3n, una potencia con grandes ambiciones, especialmente en su parte del mundo, y con un enorme apetito de caucho y petr\u00f3leo. \u00bfPodr\u00eda Estados Unidos tolerar una expansi\u00f3n japonesa en el Sudeste de Asia adem\u00e1s de un monopolio japon\u00e9s del \u00abmercado\u00bb chino? Era muy improbable porque significar\u00eda la hegemon\u00eda japonesa en el Lejano Oriente, y el fin de las ambiciones y sue\u00f1os transpac\u00edficos del T\u00edo Sam. Con todo, justo este panorama pareci\u00f3 empezar a cobrar forma cuando el gobierno colaboracionista de Francia en Vichy transfiri\u00f3 el control de Vietnam a Jap\u00f3n en 1940 y cuando en el verano del a\u00f1o siguiente Jap\u00f3n se hizo con toda la \u00abIndochina francesa\u00bb.<\/p>\n<p>Los responsables estadounidenses consideraron entonces que hab\u00eda que actuar urgentemente antes de que la rica en petr\u00f3leo Indonesia cayera tambi\u00e9n en manos de los japoneses y todo el Lejano Oriente desapareciera de la pantalla del radar estadounidense. Adem\u00e1s, si el Pa\u00eds del Sol Naciente se apoderaba de los yacimientos de petr\u00f3leo de Indonesia, dejar\u00eda de depender de las importaciones de Estados Unidos de esta materia prima de vital importancia, lo que reducir\u00eda dr\u00e1sticamente los ingresos de los\u00a0<em>trust<\/em>\u00a0del petr\u00f3leo estadounidenses que en 1939 manejaban entre el 75% y el 80% de las importaciones totales de \u00aboro negro\u00bb por parte de Jap\u00f3n [4].<\/p>\n<p>Aunque en la d\u00e9cada de 1930 la \u00e9lite estadounidense se opon\u00eda mayoritariamente a la guerra contra la Alemania nazi, cada vez era m\u00e1s favorable a la posibilidad de un conflicto contra Jap\u00f3n. Se ve\u00eda al Pa\u00eds del Sol Naciente a trav\u00e9s de un prisma tintado de racismo como un pa\u00eds advenedizo esencialmente d\u00e9bil, cuyo poder era \u00abm\u00e1s alarde que fundamento\u00bb y cuyos \u00abdirigentes estaban dispuestos a retroceder ante la superior determinaci\u00f3n del hombre blanco\u00bb, en palabras del historiador estadounidense Michael S. Sherry. Este historiador tambi\u00e9n menciona al Secretario de la Guerra, Henry L. Stimson, \u00abque se\u00f1al\u00f3 que en conflictos pasados los japoneses se hab\u00edan \u201carrastrado\u201d y batido en retirada como \u201ccachorros azotados\u201d cuando Estados Unidos se mantuvo firme\u00bb. El Secretario de la Marina, Frank Knox, estaba convencido de que el poderoso T\u00edo Sam podr\u00eda \u00abborrar f\u00e1cilmente [a Jap\u00f3n] del mapa en tres meses\u00bb. En vista de todo esto podemos entender por qu\u00e9 los planes de guerra contra Jap\u00f3n estaban preparados desde hac\u00eda tiempo [5].<\/p>\n<p>Con esta guerra en mente se hab\u00edan fabricado los portaaviones y los bombarderos estrat\u00e9gicos ya en la d\u00e9cada de 1920. Y en la d\u00e9cada de 1930 se hab\u00edan creado los bombarderos, capaces de \u00abatacar a trav\u00e9s de los mares\u00bb. La \u00abfortaleza volante\u00bb B-17 despeg\u00f3 por primera vez en 1935 (la idea de que Estados Unidos no estaba en absoluto preparado para la guerra en el momento de Pearl Harbor es otro mito con el que hay que terminar). Estas armas proporcionaron al T\u00edo Sam un brazo militar lo suficientemente largo como para llegar al otro lado del Pac\u00edfico, donde Filipinas, estrat\u00e9gicamente situadas cerca tanto de Jap\u00f3n como de China, Indochina e Indonesia, pod\u00edan servir de base de operaciones muy \u00fatil Se cre\u00eda que Jap\u00f3n, con sus \u00abciudades hechas de madera y de papel\u00bb, estaba totalmente indefenso ante los poderosos bombarderos estadounidenses [6].<\/p>\n<p>Los dirigentes pol\u00edticos, militares y econ\u00f3micos de Estados Unidos quer\u00edan la guerra contra Jap\u00f3n y el presidente FDR, cuya riqueza familiar se hab\u00eda construido, al menos en parte, gracias el comercio del opio con China, se mostr\u00f3 bastante dispuesto a proporcionar esa guerra (el amor por la paz de FDR se suele sobrestimar, lo mismo que el de la mayor\u00eda de los dem\u00e1s presidentes estadounidenses, como Wilson y Obama, a que se le concedi\u00f3 el Premio Nobel de la Paz sin raz\u00f3n alguna). Evidentemente, en respuesta a una consulta del presidente, el almirante Thomas C. Hart, comandante de la flota asi\u00e1tica de Estados Unidos con base en Manila, inform\u00f3 a Roosevelt de que \u00abse cree que es sensata la idea de una guerra con Jap\u00f3n\u00bb. En verano de 1941 FDR tambi\u00e9n autoriz\u00f3 el plan JB 355, una operaci\u00f3n de \u00abfalsa bandera\u00bb para bombardear Jap\u00f3n con aviones aparentemente pertenecientes a China, que estaba oficialmente en guerra con Jap\u00f3n. Pero el plan nunca se llev\u00f3 a cabo, posiblemente porque los excelentes cazas Zero japoneses habr\u00edan derribado f\u00e1cilmente los bombarderos de medio alcance, los Lockheed Hudson, y en ese caso se podr\u00eda descubrir que la \u00aboperaci\u00f3n negra\u00bb era una agresi\u00f3n estadounidense,\u00a0<em>de facto\u00a0<\/em>un acto de guerra estadounidense [7].<\/p>\n<p>Con todo, Washington no se pod\u00eda permitir que se le viera iniciar una guerra contra Jap\u00f3n. Al presuntamente aislacionista Congreso y a una opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense con pocas ganas de guerra solo se les pod\u00eda \u00abvender\u00bb una guerra defensiva. Adem\u00e1s, un ataque estadounidense a Jap\u00f3n tambi\u00e9n habr\u00eda exigido a la Alemania nazi acudir en ayuda de Jap\u00f3n seg\u00fan los t\u00e9rminos de su alianza, mientras que un ataque japon\u00e9s a Estados Unidos no. Seg\u00fan los t\u00e9rminos del Tratado Tripartito firmado por Jap\u00f3n, Alemania e Italia en Berl\u00edn el 27 de septiembre de 1940, los tres pa\u00edses se compromet\u00edan a ayudarse mutuamente cuando una de las tres potencias firmantes fuera atacada por otro pa\u00eds, pero no cuando uno de ellos atacara a otro pa\u00eds. Por otra parte, como Hitler ya estaba en una situaci\u00f3n desesperada en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se cre\u00eda que no estar\u00eda dispuesto a enfrentarse a un nuevo enemigo del calibre de Estados Unidos. Se pudo apreciar la reticencia de Berl\u00edn a implicarse en una guerra contra Estados Unidos en su moderaci\u00f3n ante una serie de incidentes en los que se vieron involucrados barcos estadounidenses y submarinos alemanes en el Atl\u00e1ntico en el oto\u00f1o de 1941. A veces se afirma err\u00f3neamente que estos incidentes, denominados de forma exagerada \u00abguerra naval no declarada\u00bb, reflejan el deseo de FDR de entrar en guerra contra la Alemania nazi.<\/p>\n<p>Puede que Roosevelt hubiera sobrestimado la aversi\u00f3n a la guerra de la opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense. La mayor\u00eda de los estadounidenses no quer\u00eda una guerra contra Alemania, pero un conflicto con Jap\u00f3n era harina de otro costal. Seg\u00fan Sherry, las encuestas de opini\u00f3n demostraron que la mayor\u00eda de los estadounidenses compart\u00eda los prejuicios racistas de la \u00e9lite contra los \u00abjapos\u00bb, despreciaba a los pa\u00edses del Lejano Oriente y afrontaba la posibilidad de una guerra contra semejante enemigo \u00abcon entusiasmo, casi con displicencia\u00bb. Cita un art\u00edculo de la revista\u00a0<em>Life<\/em>\u00a0titulado \u00abUS Cheerfully Faces War with Japan\u00bb [Estados Unidos afronta alegremente la guerra contra Jap\u00f3n] publicado la v\u00edspera del ataque a Pearl Harbor, en el que se informaba de que los estadounidenses pensaban \u00abcon raz\u00f3n o sin ella, que los japoneses eran pan comido\u00bb. Por lo tanto, el tipo de guerra que se esperaba era una nueva edici\u00f3n de la \u00abespl\u00e9ndida guerrita\u00bb de 1898 contra Espa\u00f1a, es decir, una guerra contra un solo enemigo que se supon\u00eda era relativamente d\u00e9bil, pero tambi\u00e9n una guerra que se pudiera presentar como de naturaleza defensiva. Por consiguiente, hab\u00eda que provocar a Jap\u00f3n para que cometiera un acto de agresi\u00f3n. Al discutir en una reuni\u00f3n del gobierno acerca de \u00absi el pueblo nos apoyar\u00eda en caso de que atac\u00e1ramos a Jap\u00f3n\u00bb, Roosevelt \u00abinsinu\u00f3 que Estados Unidos podr\u00eda atacar primero, quiz\u00e1 despu\u00e9s de que un incidente ofreciera un pretexto para hacerlo\u00bb [8].<\/p>\n<p>En verano de 1941 Washington empez\u00f3 a trabajar sobre c\u00f3mo provocar a Jap\u00f3n para que iniciara una guerra. Pareci\u00f3 que se hab\u00eda perdido una oportunidad cuando los japoneses ocuparon la mitad sur de Vietnam el 28 de julio, un paso que los estadounidenses consideraron el preludio de una invasi\u00f3n de las Indias Orientales Holandesas y un control japon\u00e9s casi total del Sudeste de Asia. Hab\u00eda que impedir lo antes posible ese funesto panorama.<\/p>\n<p>El momento pareci\u00f3 propicio por otra raz\u00f3n, ya que los sabuesos de la Wehrmacht, a los que se hab\u00eda soltado en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica solo un mes antes, podr\u00edan estar ocupados ah\u00ed mucho m\u00e1s tiempo del esperado. Los brit\u00e1nicos pudieron as\u00ed respirar m\u00e1s tranquilos, lo que permiti\u00f3 a Washington cambiar su atenci\u00f3n del Atl\u00e1ntico al Pac\u00edfico y centrarse en los \u00abjapos\u00bb. Se esperaba que el ej\u00e9rcito japon\u00e9s, cuya base estaba a lo largo de la frontera entre Manchukuo y Siberia, podr\u00eda emprender de nuevo hostilidades contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como ya hab\u00eda ocurrido en 1939, lo que har\u00eda que el interior japon\u00e9s fuera vulnerable desde su periferia sur y este. El 15 de julio de 1941 el embajador estadounidense en Tokio inform\u00f3 a Washington que se rumoreaba que las tropas japonesas se estaban concentrando cerca de centros estrat\u00e9gicos sovi\u00e9ticos como Vladivostok [9]. Incluso unos meses despu\u00e9s, en octubre, \u00ablas estimaciones militares estadounidense [\u2026] todav\u00eda consideraban que el ataque a Rusia era la acci\u00f3n japonesa m\u00e1s probable y que el ataque a instalaciones estadounidense era muy poco probable\u00bb [10].<\/p>\n<p>Un sector de los dirigentes japoneses, personificado por el ministro de Exteriores, Yosuke Matsuoka, s\u00ed defend\u00eda atacar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pero muchos generales se opon\u00edan. Se decidi\u00f3 observar desde la barrera hasta que la derrota sovi\u00e9tica fuera segura. Se estacionaron tropas adicionales en Manchukuo para participar en el ataque en cuanto \u00abcayera al suelo el caqui maduro\u00bb . Esa oportunidad nunca se iba a presentar [11], pero debieron de haber sido los ecos de estos preparativos los que convencieron a los estadounidenses de que Jap\u00f3n estaba dispuesto a unirse a Alemania en la guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica [12]. En todo caso, con el grueso del ej\u00e9rcito japon\u00e9s abandonado, por as\u00ed decirlo, en el interior de China y supuestamente a punto de verse envuelto en un conflicto con los sovi\u00e9ticos, los dirigentes de Washington consideraron que pod\u00edan esperar una victoria r\u00e1pida y f\u00e1cil contra una naci\u00f3n insular que estaba indefensa ante las poderosas fuerzas navales y a\u00e9reas estadounidenses, especialmente sus bombarderos.<\/p>\n<p>Para conseguir el tipo de guerra \u00abdefensiva\u00bb que no provocara la intervenci\u00f3n alemana y se tuviera la seguridad de que era aprobada por los aislacionistas del Congreso, Roosevelt ten\u00eda que \u00abprovocar a Jap\u00f3n para que cometiera un acto de guerra manifiesto contra Estados Unidos\u00bb, como ha se\u00f1alado Robert B. Stinnett en un detallado y bien documentado estudio [13]. En efecto, en caso de que hubiera un ataque por parte de Jap\u00f3n la opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense se iba a unir sin lugar a dudas tras la bandera; ya lo hab\u00eda hecho antes, en concreto al empezar la Guerra Hipano-Estadounidense, cuando el acorazado estadounidense Maine se hab\u00eda hundido misteriosamente en el puerto de La Habana durante una visita, un hecho del que se culp\u00f3 a Espa\u00f1a. Y lo hizo de nuevo despu\u00e9s de otra provocaci\u00f3n planeada, el incidente del golfo de Tonkin en 1964. Y Roosevelt y sus asesores debieron de darse cuenta de que la opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense se pod\u00eda haber opuesto a la guerra contra Alemania, pero no contra Jap\u00f3n. Adem\u00e1s, si Jap\u00f3n iniciaba las hostilidades, el Reich no estaba obligado a acudir en su ayuda. Por consiguiente, los aislacionistas del Congreso, que eran no intervencionistas respecto a Alemania, pero no respecto a Jap\u00f3n, no tuvieron que temer que un conflicto con Jap\u00f3n significara tambi\u00e9n una guerra contra Alemania.<\/p>\n<p>Como el presidente Roosevelt hab\u00eda decidido que \u00abse debe ver a Jap\u00f3n dar el primer paso\u00bb, hizo de \u00abprovocar a Jap\u00f3n para que cometiera un acto de guerra manifiesto la principal pol\u00edtica que gui\u00f3 sus actos hacia Jap\u00f3n a lo largo de 1941\u00bb, como escribe Stinnett [14], El presidente debi\u00f3 de hablarlo con Churchill. El 17 de agosto de 1941 este inform\u00f3 a su gobierno que FDR le hab\u00eda dicho que \u00abemprender\u00eda la guerra,pero no la declarar\u00eda\u00bb y que \u00abse iba a hacer todo lo posible para forzar un incidente\u00bb. Churchill concluy\u00f3 que esperaba que la actitud de Roosevelt respecto a Jap\u00f3n fuera \u00abcada vez m\u00e1s provocativa\u00bb [15]. Entre las estratagemas utilizadas estaba el desplegar barcos de guerra cerca de las aguas territoriales japonesas, e incluso dentro, al parecer con la esperanza de provocar un incidente que pudiera servir de\u00a0<em>casus belli<\/em>. Igual de provocador fue el traslado a Filipinas a finales del verano de 1941 de un escuadr\u00f3n de bombarderos B-17, que pod\u00eda atacar Jap\u00f3n desde ah\u00ed.<\/p>\n<p>El Secretario de la Guerra Stimson escribi\u00f3 euf\u00f3rico a FDR acerca de esos bombarderos que \u00abde pronto nos encontramos con que se nos ha conferido la posibilidad de gran poder\u00ab y claramente quer\u00eda decir poder respecto a Jap\u00f3n. En un intento de contribuir a que este tipo de confianza y optimismo se filtrara a la opini\u00f3n p\u00fablica estadounidense y de prepararla para la guerra, en octubre de 1941 la revista\u00a0<em>Fortune<\/em>\u00a0public\u00f3 un art\u00edculo sobre el bombardero B-17. Su buena noticia era que, si \u00abse utilizaba de forma contundente contra f\u00e1bricas y civiles, esa arma destruir\u00eda el poder de producci\u00f3n [del enemigo] y, en \u00faltima instancia, su voluntad de resistir, con lo que se le exigir\u00eda una rendici\u00f3n, aunque sus ej\u00e9rcitos permanecieran invictos\u00bb. A finales de ese mismo mes otra revista estadounidense,\u00a0<em>United States News<\/em>, public\u00f3 un mapa del Lejano Oriente en el que se ve\u00edan unos bombarderos que se dirig\u00edan a Tokio desde Guam, Singapur, Hong Kong y, por supuesto, Filipinas, La publicaci\u00f3n de este material puede haber sido una mera coincidencia, pero tambi\u00e9n es posible, e incluso m\u00e1s probable, que pretendiera contribuir a provocar a Jap\u00f3n para que atacara de forma preventiva las bases desde las que las fuerzas a\u00e9reas o navales podr\u00edan lanzar un ataque [16].<\/p>\n<p>En Manila, donde estaban estacionados ahora los B-17, muy amenazadoramente desde el punto de vista japon\u00e9s, George Marshall, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, celebr\u00f3 una rueda de prensa el 15 de noviembre de 1941 en la que inform\u00f3 sin rodeos a un grupo de destacados periodistas estadounidenses (a los que de forma poco realista \u00abhizo jurar que guardar\u00edan el secreto\u00bb) que \u00abpreparamos una guerra contra Jap\u00f3n\u00bb. A\u00f1adi\u00f3 que las bombas incendiarias lanzadas por los B-17 iba a borrar de la faz de la tierra \u00ablas ciudades de papel\u00bb de Jap\u00f3n y a matar de paso a miles de civiles, lo que bastar\u00eda para hacer que los supuestamente cobardes \u00abjapos\u00bb izaran la bandera blanca [17]. Era improbable que la revelaci\u00f3n \u00abconfidencial\u00bb de Marshall no llegara a o\u00eddos de los japoneses; aunque aparentemente no era m\u00e1s que un plan est\u00fapido, es m\u00e1s probable que fuera deliberado, una argucia que formaba parte de la estrategia de provocaci\u00f3n de FDR.<\/p>\n<p>No obstante, posiblemente fue m\u00e1s eficaz todav\u00eda la implacable presi\u00f3n econ\u00f3mica que se ejerci\u00f3 sobre Jap\u00f3n, un pa\u00eds que necesitaba desesperadamente materias primas y, por tanto, es posible que considerara que esos m\u00e9todos eran particularmente provocativos. Esta estrategia equival\u00eda a una despiadada forma de guerra econ\u00f3mica que, una vez m\u00e1s, reflejaba desprecio por Jap\u00f3n, al que se consideraba \u00abun tigre de papel que se iba a desmoronar en respuesta a una fuerte presi\u00f3n estadounidense\u00bb. Muchos dirigentes estadounidenses esperaban que ni siquiera fuera necesaria la acci\u00f3n militar para lograr el objetivo de eliminar al gran rival transpac\u00edfico de Estados Unidos y que las meras amenazas ser\u00edan suficientes. En su rueda de prensa en Manila el 15 de noviembre Marshall hab\u00eda expresado la esperanza de que bastar\u00eda la disuasi\u00f3n para hacer el trabajo, de modo que no ser\u00eda necesario bombardear las ciudades japonesas. Se consideraba cobardes a los japoneses, pero tambi\u00e9n \u00abastutos calculadores\u00bb que \u00absopesar\u00edan ganancias y p\u00e9rdidas, y decidir\u00edan [a la hora de calcular las p\u00e9rdidas potenciales a consecuencia de la acci\u00f3n militar estadounidense] que las \u00faltimas eran demasiado importantes\u00bb. As\u00ed, el gobierno Roosevelt congel\u00f3 todos los activos japoneses en Estados Unidos y en colaboraci\u00f3n con los ingleses y los holandeses impuso unas severas sanciones econ\u00f3micas a Jap\u00f3n, incluido un embargo a las exportaciones tanto de chatarra y otros metales vitales para la industria del acero de Jap\u00f3n como de productos petroleros, lo que en realidad sirvi\u00f3 para aumentar las ganas de Jap\u00f3n de controlar la rica en petr\u00f3leo colonia holandesa de Indonesia [18].<\/p>\n<p>El objetivo de las constantes provocaciones estadounidenses a Jap\u00f3n era conseguir que sus dirigentes fueran a la guerra, ya que la \u00fanica otra alternativa viable era \u00abrenunciar al estatus de gran potencia [de su pa\u00eds] y relegarlo a una dependencia estrat\u00e9gica permanente de un Washington hostil\u00bb. No es de extra\u00f1ar que decidieran que era \u00abmejor luchar que capitular\u00bb puesto que les perec\u00eda que \u00abla guerra (incluso una guerra perdida) era [\u2026] a todas luces preferible a la humillaci\u00f3n y el hambre\u00bb [19]. El embajador estadounidense en Tokio advirti\u00f3 reiteradamente de ello e insisti\u00f3 en que las sanciones podr\u00edan \u00abobligar a Jap\u00f3n a arriesgarse a un \u201c<em>hara-kiri<\/em>\u00a0nacional\u201d\u00bb [20], pero fue ignorado porque en Washington se deseaba la guerra. El 26 de noviembre el Secretario de Estado Cordell Hull envi\u00f3 a Tokio una categ\u00f3rica \u00abNota de diez puntos\u00bb, conocida como la \u00abNota Hull\u00bb, que inclu\u00eda exigencias que se sab\u00eda eran inaceptables, como la retirada de sus tropas de China e Indochina. En aquel momento los japoneses se hartaron y decidieron emprender su propia acci\u00f3n militar. Al recordar las provocaciones por parte de Estados Unidos en oto\u00f1o de 1941, FDR iba a confesar m\u00e1s tarde a un amigo que \u00abeste pinchar continuamente con alfileres a las serpientes cascabel acab\u00f3 haciendo que este pa\u00eds mordiera\u00bb. Y, efectivamente, cuando recibieron la \u00abNota de diez puntos\u00bb fue cuando las \u00abserpientes de cascabel\u00bb de Tokio decidieron que ya bastaba y se prepararon para \u00abmorder\u00bb, esto es, para optar por la guerra en vez de por la sumisi\u00f3n [21].<\/p>\n<p>Ya a finales de octubre de 1941 se rumoreaba entre la comunidad estadounidense en Manila que la tropa japonesa iba camino de Pearl Harbor [22]. Todav\u00eda no era el caso, aunque el 26 de noviembre de 1941 se orden\u00f3 a una flota japonesa navegar hacia Hawai para atacar la impresionante colecci\u00f3n de barcos de guerra que FDR hab\u00eda decidido estacionar ah\u00ed en 1940 (de forma tan provocadora como tentadora por lo que respecta a los japoneses). En Tokio se esperaba que un ataque certero a la base naval situada en medio del Pac\u00edfico impedir\u00eda a los estadounidenses intervenir de forma eficaz en el Lejano Oriente en un futuro inmediato, lo que brindar\u00eda a Jap\u00f3n una buena oportunidad de establecer firmemente su supremac\u00eda en el Lejano Oriente, por ejemplo, a\u00f1adiendo Indonesia a su colecci\u00f3n de trofeos, apoder\u00e1ndose de Filipinas, etc.<\/p>\n<p>De este modo se iba a crear un hecho consumado respecto al cual Estados Unidos no iba a poder dar marcha atr\u00e1s una vez que se recuperara del golpe recibido en Pearl Harbor, especialmente porque se ver\u00eda privado de su cabeza de puente en el Lejano Oriente, Filipinas. No obstante, los estadounidenses hab\u00edan descifrado los c\u00f3digos japoneses, de modo que los hombres que estaban en lo m\u00e1s alto de la c\u00fapula de poder en Washington sab\u00edan exactamente d\u00f3nde estaba la armada japonesa y qu\u00e9 intenciones ten\u00eda [23]. Pero no se permiti\u00f3 que esta informaci\u00f3n llegara a los niveles m\u00e1s bajos y no se advirti\u00f3 a los comandantes en Hawai, lo que permiti\u00f3 que se produjera el \u00abataque sorpresa\u00bb a Pearl Harbor aquel funesto domingo 7 de diciembre de 1941 [24].<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente a FDR le result\u00f3 f\u00e1cil convencer al Congreso de que declarara la guerra a Jap\u00f3n y, como era de esperar, el pueblo estadounidense, conmocionado por lo que parec\u00eda ser un ataque a traici\u00f3n, que \u00e9l no pod\u00eda saber que lo hab\u00eda provocado su propio gobierno, se uni\u00f3 tras la bandera de barras y estrellas. Como ha se\u00f1alado el historiador estadounidense Michael S. Sherry, los estadounidenses consideraron que el ataque japon\u00e9s era una traici\u00f3n (o, como dijo FDR, una \u00abinfamia\u00bb), tanto m\u00e1s cuanto que ellos mismos hab\u00edan so\u00f1ado previamente con \u00ablanzar bombas sobre Jap\u00f3n, quiz\u00e1 en un ataque sorpresa\u00bb [25].<\/p>\n<p>Estados Unidos estaba preparado para emprender la guerra contra Jap\u00f3n y las posibilidades de una victoria relativamente f\u00e1cil no se vieron mermadas por las p\u00e9rdidas sufridas en Pearl Harbour que, aunque eran aparentemente graves, estaban lejos de ser catastr\u00f3ficas. Los barcos hundidos eran viejos, \u00aben su mayor\u00eda [\u2026] viejas reliquias de la Primera Guerra Mundial\u00bb y no eran en absoluto indispensables en la guerra contra Jap\u00f3n. Los barcos de guerra modernos, por su parte, incluidos los portaaviones, cuyo papel en la guerra iba a resultar fundamental, no hab\u00edan sufrido da\u00f1os: justo antes del ataque Washington les hab\u00eda ordenado convenientemente abandonar la base y estaban a salvo en alta mar cuando se produjo el ataque japon\u00e9s [26].<\/p>\n<p>Con todo, el plan no funcion\u00f3 exactamente como se hab\u00eda previsto porque unos d\u00edas despu\u00e9s de Pearl Harbor, el 11 de diciembre, Hitler declar\u00f3 inesperadamente la guerra a Estados Unidos por las razones que hemos aclarado en el cap\u00edtulo anterior. Es cierto que las relaciones de Estados Unidos con Alemania hab\u00edan empeorado desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo debido a la ayuda prestada Gran Breta\u00f1a a trav\u00e9s del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo, que fue aumentando hasta la \u00abguerra naval no declarada\u00bb del oto\u00f1o de 1941. Sin embargo, con su guerra contra Gran Breta\u00f1a lejos de estar acabada y su cruzada contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que no iba tal como estaba previsto, Hitler no deseaba enfrentarse a un enemigo nuevo y poderoso.<\/p>\n<p>A la inversa, aunque hab\u00eda muchas razones humanitarias de peso para emprender una cruzada contra el verdaderamente malvado \u00abTercer Reich\u00bb, la \u00e9lite pol\u00edtica, militar y econ\u00f3mica estadounidense no quer\u00eda declarar la guerra a Alemania. Las principales corporaciones estadounidenses estaban haciendo unos negocios fabulosos con la Alemania nazi, por ejemplo, suministr\u00e1ndole el petr\u00f3leo que tanto necesitaban sus\u00a0<em>panzers<\/em>\u00a0y\u00a0<em>stukas<\/em>, y benefici\u00e1ndose tambi\u00e9n de la guerra que Hitler hab\u00eda provocado ya que vend\u00edan equipamiento de guerra a Gran Breta\u00f1a dentro del Programa de Pr\u00e9stamo y Arriendo. Adem\u00e1s, muchos miembros de la clase alta estadounidense, que ignoraban la trascendencia de la batalla de Mosc\u00fa, todav\u00eda esperaban que Hitler acabara destruyendo una Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a la que despreciaban tanto como Hitler. No se deseaba una guerra contra Alemania y las fuerzas armadas estadounidenses hab\u00edan preparado planes minuciosos para una guerra tanto contra Jap\u00f3n como contra Gran Breta\u00f1a (m\u00e1s Canad\u00e1) e incluso contra M\u00e9xico, pero no contra la Alemania nazi [27]. As\u00ed que la declaraci\u00f3n de guerra de Alemania fue una sorpresa muy desagradable para la Casa Blanca.<\/p>\n<p>Al abordar el tema de Pearl Harbor, el popular historiador estadounidense Stephen F. Ambrose ha puesto de relieve que Estados Unidos no \u00abentr\u00f3\u00bb en guerra sino que fue \u00abarrastrado\u00bb a ella \u00aba pesar de los actos del presidente estadounidense m\u00e1s que debido a ellos\u00bb [28]. Tiene raz\u00f3n en el sentido de que, en efecto, el T\u00edo Sam fue \u00abarrastrado\u00bb a la guerra\u00a0<em>en Europa<\/em>\u00a0en contra de su voluntad. Esto plantea una pregunta muy interesante pero a la que no se puede responder: \u00bfcu\u00e1ndo habr\u00eda entrado Washington en la guerra contra la Alemania nazi si el propio Hitler no hubiera actuado como hizo el 11 de diciembre de 1941? \u00bfQuiz\u00e1 nunca?<\/p>\n<p>En cualquier caso, despu\u00e9s de Pear Harbor los estadounidense se encontraron inesperadamente con que ten\u00edan que hacer frente a dos enemigos en vez de a uno solo. Y ahora ten\u00edan que luchar una guerra mucho m\u00e1s grande de lo esperado, es decir, una guerra para la que no se hab\u00edan elaborado planes, una guerra en dos frentes, una guerra tanto europea como asi\u00e1tica, una verdadera guerra mundial en vez de otra r\u00e1pida y f\u00e1cil \u00abespl\u00e9ndida guerrita\u00bb. Adem\u00e1s, el Pa\u00eds del Sol naciente iba a resultar ser un hueso mucho m\u00e1s duro de roer de lo que hab\u00edan esperado los dirigentes pol\u00edticos y militares estadounidenses, convencidos de la inferioridad de los \u00abjapos\u00bb. Este hecho qued\u00f3 muy claro el mismo 8 de diciembre de 1941, el d\u00eda despu\u00e9s de Pearl Harbor, cuando los japoneses atacaron Filipinas y destruyeron muchos bombarderos B-17 en tierra. A los estadounidenses les iba a costar muchos a\u00f1os cumplir finalmente su viejo sue\u00f1o de borrar desde el aire las ciudades japonesas.<\/p>\n<p><sup>El ataque japon\u00e9s contra Pearl Harbor fue provocado porque se quer\u00eda un conflicto armado contra Jap\u00f3n, aunque se necesitaba que pareciera una guerra defensiva. La idea de que fue por \u00absorpresa\u00bb es un mito, aunque la declaraci\u00f3n alemana de guerra que sigui\u00f3 al ataque en Hawai fue, sin lugar a dudas, una desagradable sorpresa.<\/sup><\/p>\n<p><sup><strong>Notas:<\/strong><\/sup><\/p>\n<p>[1] V\u00e9ase, por ejemplo, Zinn, p. 290-313.<\/p>\n<p>[2] Hearden, p. 105.<\/p>\n<p>[3] \u00abAnti-Japanese sentiment\u00bb,\u00a0<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Anti-Japanese_sentiment\">http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Anti-Japanese_sentiment<\/a>\u00a0[en castellano\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sentimiento_antijapon%C3%A9s\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sentimiento_antijapon\u00e9s<\/a>].<\/p>\n<p>[4] Record, p. 13 y siguientes.<\/p>\n<p>[5] Sherry (1987), pp. 100-91; Knox aparece citado en Buchanan. El ej\u00e9rcito estadounidense hab\u00eda elaborado unos planes minuciosos de guerra contra Jap\u00f3n, lo mismo que contra Gran Breta\u00f1a y M\u00e9xico (m\u00e1s Canad\u00e1), pero no contra la Alemania nazi, v\u00e9ase Rudmin.<\/p>\n<p>[6] Sherry (1987), pp. 52-53, 58-61, 100-104.<\/p>\n<p>[7] Weber; v\u00e9ase tambi\u00e9n \u00abJB 355. Rosevelts [sic] plan to attack Japan months before Pearl Harbor\u00bb. En un estudio deAlan Armstrong este plan se presenta como un proyecto que pod\u00eda haber impedido el \u00abataque sorpresa\u00bb a Pearl Harbor.<\/p>\n<p>[8] Citado en Sherry (1995), p. 62.<\/p>\n<p>[9] Telegrama del embajador en jap\u00f3n (Grew) al Secretario de Estado, 15 de julio de 1941,\u00a0<em>Foreign Relations of the United States Diplomatic Papers, 1941, General, the Soviet Union<\/em>, Volumen I,\u00a0<a href=\"https:\/\/history.state.gov\/historicaldocuments\/frus1941v01\/d742\">https:\/\/history.state.gov\/historicaldocuments\/frus1941v01\/d742<\/a>.<\/p>\n<p>[10] Sherry (1995), p. 108.<\/p>\n<p>[11] A m\u00e1s tardar a principios de octubre los dirigentes de Tokio ya hab\u00eda tomado definitivamente la decisi\u00f3n de no atacar la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, tal como iba a informar a Mosc\u00fa ese mismo mes el esp\u00eda sovi\u00e9tico Richard Sorge, v\u00e9ase Hasegawa, p. 17<\/p>\n<p>[12] Hasegawa, pp. 16-17.<\/p>\n<p>[13] Stinnett, p. 6.<\/p>\n<p>[14] Stinnett, p. 9.<\/p>\n<p>[15] Citado en Baker, pp. 380-381.<\/p>\n<p>[16]<sup>\u00a0<\/sup>Baker, pp. 402, 423.<\/p>\n<p>[17] Sherry (1987), pp. 105-108; Sherry (1995), p. 61.<\/p>\n<p>[18] Record, p. 13 y siguientes; Sherry (1987), p. 101. Se cita a Marshall en Sherry (1995), p. 62.<\/p>\n<p>[19] Record, pp. 21, 23.<\/p>\n<p>[20] Baker, p. 425.<\/p>\n<p>[21] Hillgruber, pp. 75, 82-83; Irye, p. 149-150, 181-182; Stoler, p. 32.<\/p>\n<p>[22] Baker, p. 415.<\/p>\n<p>[23] Stinnett, op. cit., pp. 60-82.<\/p>\n<p>[24] Stinnett, pp. 5, 9-10, 17-19, 39-43; Buchanan.<\/p>\n<p>[25] Sherry (1995), p. 62.<\/p>\n<p>[26] Stinnett, pp. 152-154.<\/p>\n<p>[27] Rudmin. En los planes de guerra contra Gran Breta\u00f1a y su Dominio Canadiense se inclu\u00eda bombardear ciudades como Toronto y utilizar gas venenoso.<\/p>\n<p>[28] Ambrose, p. 66.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jacques R. Pauwels (Rebelion, 7-12-21) &nbsp; Con motivo del octog\u00e9simo aniversario del ataque japon\u00e9s a Pearl Habour el 7 de diciembre de 1941, un acontecimiento fundamental para el devenir de la Segunda Guerra Mundial, reproducimos el cap\u00edtulo dedicado a este acontecimiento del libro de Jacques R. 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