{"id":48882,"date":"2021-12-15T13:47:29","date_gmt":"2021-12-15T17:47:29","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48882"},"modified":"2021-12-15T13:58:54","modified_gmt":"2021-12-15T17:58:54","slug":"gaston-fernando-designe-excelente-pintor-de-los-estados-internos-del-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/12\/15\/gaston-fernando-designe-excelente-pintor-de-los-estados-internos-del-espiritu\/","title":{"rendered":"Gast\u00f3n Fernando Deligne: Excelente pintor de los estados internos del esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"<p>Por Juan de la Cruz<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">[\u201c\u00bfQu\u00e9 es un poeta? Es un hombre desgraciado<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">que oculta profundas penas en su coraz\u00f3n, pero cuyos<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0labios est\u00e1n hechos de tal suerte que los gemidos<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">y los gritos, al exhalarse, suenan como una<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">hermosa m\u00fasica\u201d. Soren Kierkegaard]<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Gast\u00f3n Fernando Deligne es, a nuestro juicio, el m\u00e1s subjetivo de los poetas dominicanos y americanos de todos los tiempos. Esta subjetividad se nos desvela no en la inconcreci\u00f3n de las tem\u00e1ticas que aborda en su poes\u00eda, sino en la capacidad casi si psiqui\u00e1trica con que nos expone los estados internos de sus personajes -que nos siempre son personas-. Subjetividad que no es casual, sino el producto de su concepci\u00f3n est\u00e9tica de que en el arte \u201c<em>no ha existido<\/em>\u201d ni existe, sino la \u201c<em>individualidad<\/em>\u201d. Es precisamente por ello -en la concreci\u00f3n de esta concepci\u00f3n- que podemos distinguir \u201c<em>el rasgo especial<\/em>\u201d de la po\u00e9tica de Deligne, sin confundirnos, en un supuesto parentesco de \u00e9sta con las de otros poetas; y es que podemos percibir el \u201c<em>olor especial<\/em>\u201d de esta po\u00e9tica entre \u201c100,000\u201d po\u00e9ticas distintas, de la misma manera que todo \u201c<em>perro conoce a su amo entre m\u00e1s de 100,000 personas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Deligne ha pintado -en contrastes claroscuros y en las mezclas m\u00e1s sutiles de distintos colores- los m\u00e1s hermosos cuadros del esp\u00edritu, rector de todas sus producciones po\u00e9ticas (aun las de precisos contenidos sociales, pol\u00edticos, hist\u00f3ricos, patri\u00f3ticos y tradicionalistas). Son esos cuadros -producto de las diestras manos del poeta- los que le han valido a Deligne calificaciones como las del distinguido cr\u00edtico y pol\u00edgrafo espa\u00f1ol Marcelino Men\u00e9ndez y Pelayo, de ser \u201c<em>el m\u00e1s notable de los ingenios de la actual generaci\u00f3n<\/em>\u201d, hacia el a\u00f1o 1910; asimismo, le vali\u00f3 la calificaci\u00f3n de ser \u201c<em>digno de regir los coros en las solemnidades de la victoria o, mejor acaso, de discurrir sobre la belleza junto a la margen del Illiso<\/em>\u201d, por parte del gran cr\u00edtico, fil\u00f3logo y humanista Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, en 1908.<\/p>\n<p>No en vano Henr\u00edquez Ure\u00f1a afirm\u00f3 que Deligne hab\u00eda \u201ccreado su propio g\u00e9nero, \u00fanico en Am\u00e9rica: el poema psicol\u00f3gico\u201d. Ahora, yo no me atrevo a afirmar -sin la intenci\u00f3n expresa de contradecir lo manifestado por nuestra gran humanista- que Deligne es el m\u00e1s selecto pintor de los estados internos del esp\u00edritu. Cuando hablo de estos, no me refiero en lo exclusivo a los estados psicol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n a los filos\u00f3ficos, metaf\u00edsicos, existencialistas, psiqui\u00e1tricos y a las m\u00faltiples formas de expresi\u00f3n de la catarsis humana. Precisamente por eso encontramos en muchas de sus poes\u00edas dichos estados en estrecha trabaz\u00f3n, lo que le torna un tanto indescifrable como tal aspecto especial. Yo prefiero llamar a la po\u00e9tica de Deligne, po\u00e9tica de los estados internos del esp\u00edritu, en vez de poes\u00eda psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Siendo fiel a su principio (y al de su hermano Rafael) de que en arte \u201cen todas las \u00e9pocas no ha existido sino la individualidad\u201d, Deligne reh\u00fasa alinearse a un determinado movimiento o corriente literaria de su tiempo -tanto del pa\u00eds como del exterior-: \u201cC\u00fampleme darles explicaciones acerca de la actitud del muerto Rafael y m\u00eda, frente a lo que se ha dado en llamar impropiamente \u2018modernismo\u2019. Esto supone que lo pasado era antiqu\u00edsimo; cuando en su \u00e9poca fue absolutamente \u2018moderno\u2019; y, en parte, sigue si\u00e9ndolo y lo ser\u00e1&#8230; Ni el desaparecido ni yo, hemos hecho apreciaciones de t\u00e9rminos: para \u00e9l como para m\u00ed, hay gente que no puede hacer buen trabajo en arte y hay gente que s\u00ed&#8230; Nuestra tirria no ha sido contra los menos (no Rub\u00e9n Dar\u00edo, mal aconsejado imitador de Paul Verlaine, este ingenuo, el otro deliberado) que nos hartado de la \u00e9poca del Rey Sol: de las lises, de las Pompodurs y de las frivolidades Watteau\u201d (Carta de Gast\u00f3n F. Deligne a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, con fecha del d\u00eda 3 de diciembre de 1904).<\/p>\n<p>Deligne fue como Federico Nietzsche, un rebelde de su \u00e9poca contra todos los patrones establecidos, y constructor de su propio sendero literario. Mas diferente a Nietzsche por no haberse casado con f\u00f3rmula filos\u00f3fica alguna, ni haberle planteado a la humanidad tan tr\u00e1gica y atrevida soluci\u00f3n: negarse a s\u00ed mismo \u201cpara que un d\u00eda la tierra pertenezca al s\u00faper hombre\u201d. Deligne, al contrario, se complace con esbozar en su po\u00e9tica los \u201cnuevos deliquios\u201d y aflicciones de la humanidad, alojados \u201cen la fecunda c\u00e1rcel del cerebro\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEn qui\u00e9n, como en Deligne, se ha cumplido la m\u00e1xima literaria del fil\u00f3sofo dan\u00e9s Soren Kierkegaard, de que el poeta \u201ces un hombre desgraciado que oculta profundas penas en su coraz\u00f3n\u201d; y en qui\u00e9n como en \u00e9l se hace realidad aquello de que los \u201clabios\u201d del poeta \u201cest\u00e1n hechos de tal suerte que los gemidos y gritos\u201d, al ser exhalados por \u00e9ste \u201csuenan como una hermosa m\u00fasica\u201d; acaso en Deligne, la que expresa y embriaga con mayor hondura los estados internos \u201cde la fecunda c\u00e1rcel del cerebro?\u201d. El caso primero se nos hizo evidente cuando los o\u00eddos y ojos del mundo se enteraron de la desalentadora noticia de que el poeta espiritualista hizo cumplir su mandato implacable: \u201c\u00a1Que se aniquile la materia y despliegue el esp\u00edritu sus alas\u201d y, as\u00ed, su vida \u201cdesvaneci\u00f3se como un trueno distante que se apaga!\u201d y obtuvo la \u201cdicha\u201d de \u201cabandonar la peque\u00f1ez mundana\u201d para pasar a ser en el Parnaso Nacional y Americano un \u201calma inmortal iluminada!\u201d. El caso segundo, c\u00f3mo nos lo muestra esta seducci\u00f3n que se adue\u00f1a de quien se atreve a leer sus desgarrantes \u201cgemidos y gritos\u201d expresados con r\u00edtmica y \u201chermosa m\u00fasica\u201d, a trav\u00e9s de los trazos regios de su pincel po\u00e9tico.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, en Deligne se nos hace realidad la afirmaci\u00f3n de Miguel de Unamuno de que el \u201cverdadero director de los movimientos \u00edntimos de un pueblo, suele ser a menudo el que menos se ve y de quien menos se habla\u201d. Referimos estos porque Deligne es y ha sido el m\u00e1s original de los exponentes de la poes\u00eda dominicana y americana de todos los tiempos, pero el m\u00e1s olvidado, \u201cde quien menos se habla\u201d, no s\u00f3lo en Am\u00e9rica, sino tambi\u00e9n en su propio pa\u00eds. Mas Deligne prefiri\u00f3 ser \u201cde quien menos se habla\u201d en el pa\u00eds, Am\u00e9rica y el mundo, a verse encadenado a ser un poeta que tuviese que \u201cmoldearse por otro\u201d para dejar \u201cde ser \u00e9l mismo\u201d, y de esa manera no ser \u201cnadie\u201d; que, como dejar ver Unamuno, es el destino que le espera a todo individuo que trata de tomar como modelo a otro. Por eso, Deligne, a nuestro juicio, fue una especie de Prometeo; pues prefiri\u00f3 estar \u201cencadenado\u201d a sus errores antes que ser el \u201ccriado fiel\u201d de un modelo perfecto.<\/p>\n<p>En la po\u00e9tica deligniana lo subjetivo no \u201caparece como un espejo pasivo y tranquilo de lo objetivo, puesto delante de \u00e9l\u201d, como lo concibe el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Johann Gottlieb Fichte, sino como algo activo e independiente de lo objetivo, que parte de s\u00ed mismo para referirse a s\u00ed mismo. Ahora bien, si entendi\u00e9semos la relaci\u00f3n de lo activo y lo pasivo como lo entiende el tambi\u00e9n fil\u00f3sofo germano Gottfried Wilhelm Leibniz, en el sentido de que \u201clo que desde cierto punto de vista es activo, es pasivo si le considera de otro modo\u201d, y viceversa; entonces, no hay contradicci\u00f3n: \u201cActivo, en tanto que lo que se conoce distintamente de una cosa sirve para dar raz\u00f3n de lo que ocurre en otra; y pasivo, en tanto que la raz\u00f3n de lo que pasa en una cosa se halla en lo que se conoce distintamente en otra\u201d. As\u00ed, pues, la subyacencia y expresi\u00f3n de lo subjetivo en la po\u00e9tica de Deligne mantendr\u00e1 su vitalidad incontrovertible.<\/p>\n<p>Deligne ten\u00eda \u201cla conciencia de un yo infinito\u201d, raz\u00f3n por la cual siempre buscaba ser \u00e9l mismo. Este llev\u00f3 su \u201cyo infinito\u201d a \u201cla m\u00e1s abstracta de las posibilidades del yo\u201d. Con esta \u201cforma infinita\u201d del yo, Deligne lleg\u00f3, desesperadamente, a \u201cdisponer de s\u00ed mismo\u201d, \u201cser su propio creador\u201d y destructor, \u201chaciendo de su propio yo\u201d el yo que \u00e9l quer\u00eda ser. Por eso, apoy\u00e1ndonos en Kierkegaard, podemos afirmar que el yo de Deligne era un \u201cyo activo\u201d que se relacionaba \u201cconsigo mismo de una manera experimental\u201d. Mas la afirmaci\u00f3n de Kierkegaard de que este yo no puede llegar tan lejos hasta convertirse \u201cen un aut\u00e9ntico Dios que hace experimentos\u201d, no se cumple en el caso de Deligne. Y es que Deligne, \u201cen su esfuerzo desesperado por ser s\u00ed mismo\u201d no ha llegado a negarse a s\u00ed mismo y, por tanto, su yo no lleg\u00f3 a ser, en momento alguno, \u201cning\u00fan yo\u201d. Esta afirmaci\u00f3n -de que Deligne quiso tanto ser s\u00ed mismo-, nos lo muestra el hecho de que eligi\u00f3 hasta el modo de morir, que es la m\u00e1s elevada forma de la desesperaci\u00f3n de querer reafirmarse como tal; pero en manera alguna debe ser entendida como una negaci\u00f3n desesperada de su yo. Con todo, entendemos que el \u201cse\u00f1or absoluto\u201d que encerraba el yo de Deligne no era \u201cun monarca sin reino\u201d, sino su \u201cse\u00f1or absoluto\u201d, en el sentido hegeliano del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Los personajes que discurren por la po\u00e9tica deligniana son individuos con traumas ps\u00edquicos desgarradores, tales como postraci\u00f3n, angustia, frustraci\u00f3n, desesperaci\u00f3n, deliquios, delirios mentales, nostalgias, melancol\u00edas&#8230; a los que el psiquiatra-poeta, Deligne, le aplica con maestr\u00eda inigualable el m\u00e9todo del psicoan\u00e1lisis de Sigmund Freud: para traer a la conciencia los sentimientos reprimidos u oscuros en cada uno de ellos. Ahora bien, los personajes delignianos exponen de una manera singular -filos\u00f3fica- esos sentimientos reprimidos u oscuros, hasta tal punto que, quien lee su po\u00e9tica no tiene m\u00e1s remedio que reconocer que se encuentra ante un fil\u00f3sofo, maestro de la palabra, que pinta con una belleza, hondura y abstracci\u00f3n incomparables los estados internos del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Las poes\u00edas de Deligne donde se nos relevan claramente los estados internos del esp\u00edritu son: Angustias, La aparici\u00f3n, Confidencias de Cristina, Aniquilamiento, \u00a1Quid divinum&#8230;!, Valle de l\u00e1grimas, En el botado, Entrem\u00e9s Ol\u00edmpico, \u00a1Ololoi&#8230;!, Del Pat\u00edbulo, Soledad, Incendio, Bayaj\u00e1 1606, entre otras. En todas ellas el ser humano desgarrado, contrariado, angustiado, solitario, disminuido, desesperado, desquiciado&#8230; es la figura clave, por cuanto es el sujeto que sufre y se enfrenta a las mayores adversidades tanto individuales, sociales como pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Al leer a Deligne, inmediatamente nos damos cuenta de la relaci\u00f3n reflexiva existente entre los personajes que discurren por su po\u00e9tica y la persona creadora de los mismos. Esto es tan verdad que, a quien lee algunas poes\u00edas suyas y conoce su vida, le hace pensar -no sin raz\u00f3n- que \u00e9l lo que ha hecho es examinar su estado interior, mediante la introspecci\u00f3n; y exponer, a trav\u00e9s de sus personajes, sus aflicciones y desventuras, aunque sea pintarrajeadas, para confundirnos.<\/p>\n<p>El mundo exterior aparece como una circunstancia o un s\u00edmbolo, producto de la exigencia de la subjetividad, para poder pervivir en un plano que no se revele como fatalmente suprahumano. Esto quiere decir que, en la po\u00e9tica deligniana, lo subjetivo que emana de los estados internos del esp\u00edritu, subyace como algo absoluto: que pica en el mundo objetivo, lo salpica y se extiende incontrovertiblemente por los t\u00faneles laber\u00ednticos de \u201cla fecunda c\u00e1rcel del cerebro\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Balaguer, Joaqu\u00edn (1976), Discursos Escogidos, Santo Domingo: Editora Colonial.<\/p>\n<p>Deligne, Gast\u00f3n F. (1963), Galaripsos, Santo Domingo: Editorial Librer\u00eda Dominicana. Edici\u00f3n Especial con motivo del Primer Centenario del Nacimiento del Poeta.<\/p>\n<p>Deligne, Gast\u00f3n F. (1996a), Obra Completa. 1.-Soledad y poemas dispersos, Santo Domingo: Ediciones de la Fundaci\u00f3n Corripio. Biblioteca de Cl\u00e1sicos Dominicanos XXIV.<\/p>\n<p>Deligne, Gast\u00f3n F. (1996b), Obra Completa. 2. Galaripsos y prosas, Santo Domingo: Ediciones de la Fundaci\u00f3n Corripio. Biblioteca de Cl\u00e1sicos Dominicanos XXV.<\/p>\n<p>Fichte, Gottlieb (1960), El destino del hombre. Madrid: Editorial Espasa-Calpe.<\/p>\n<p>Freud, Sigmund (2003), Obras Completas (Tomos 1, 2 y 3), Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p>Kierkegaard, Soren (1969a), La enfermedad moral, Madrid: Ediciones Guadarrama.<\/p>\n<p>Kierkegaard, Soren (1969b), El concepto de la angustia, Madrid: Ediciones Guadarrama.<\/p>\n<p>Kierkegaard, Soren (1969c), Estudios est\u00e9ticos I y II, Madrid: Ediciones Guadarrama.<\/p>\n<p>Leibniz, Gottfried Wilhelm (1960). Monadolog\u00eda, Buenos Aires: Editora Aguilar.<\/p>\n<p>Nietzsche, Federico (1978), As\u00ed hablaba Zaratustra, Barcelona: Ediciones Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Unamuno, Miguel (1962), Obras Completas Tomos III, V y VII, Barcelona: Editorial Vergara.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan de la Cruz [\u201c\u00bfQu\u00e9 es un poeta? 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