{"id":48966,"date":"2021-12-24T11:06:40","date_gmt":"2021-12-24T15:06:40","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=48966"},"modified":"2021-12-24T11:06:40","modified_gmt":"2021-12-24T15:06:40","slug":"gabriel-boric-ultimo-presidente-de-lo-viejo-o-primer-presidente-de-lo-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2021\/12\/24\/gabriel-boric-ultimo-presidente-de-lo-viejo-o-primer-presidente-de-lo-nuevo\/","title":{"rendered":"Gabriel Boric, \u00bf\u00faltimo presidente de lo viejo o primer presidente de lo nuevo?"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Pablo Abufom Silva (Viento Sur, 24-12-21)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La noche del 21 de noviembre fue una de las m\u00e1s dolorosas de los \u00faltimos a\u00f1os en Chile. Los resultados de la primera vuelta presidencial daban la primera mayor\u00eda a Jos\u00e9 Antonio Kast, el candidato del pinochetismo y vocero de la contrarrevuelta, de esa derecha golpeada por la revuelta de octubre del 2019 y que no soport\u00f3 la insubordinaci\u00f3n de los pobres, las feministas y los ind\u00edgenas.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>En segundo lugar llegaba Gabriel Boric, un dirigente estudiantil devenido parlamentario, representante del Frente Amplio, una alianza pol\u00edtica que hab\u00eda roto al mismo tiempo con los partidos de la Transici\u00f3n neoliberal y con la izquierda radical estancada en una costosa marginalidad. Se trataba del mismo Boric que hab\u00eda firmado a nombre personal, sin el respaldo de su partido, el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci\u00f3n en noviembre de 2019, dando paso a un proceso constitucional restringido, y por lo mismo, foco de grandes cr\u00edticas por parte del movimiento popular en su conjunto.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n presidencial m\u00e1s significativa desde 1970 parec\u00eda llevarnos hacia una barbarie demasiado imaginable para cualquiera que tenga memoria. Los sectores movilizados de Chile, abiertamente cr\u00edticos de la orientaci\u00f3n m\u00e1s bien moderada de Boric, tomaron la r\u00e1pida decisi\u00f3n de sumarse a la campa\u00f1a para asegurar su triunfo, y sobre todo, una aplastante derrota de la candidatura pinochetista. Esto se hizo realidad la noche del pasado domingo 19, con un resultado electoral in\u00e9dito en muchos aspectos. En primer lugar, Boric (55,9%) fue electo con una ventaja de m\u00e1s de 11 puntos sobre Kast (44,1%). Segundo, la participaci\u00f3n aument\u00f3 significativamente con respecto a la primera vuelta (55,7% del padr\u00f3n, versus un 47,3% en la primera vuelta),\u00a0superando todas las tasas de participaci\u00f3n desde que se implement\u00f3 el voto voluntario en 2012. Finalmente, Boric es el presidente electo con la mayor cantidad de votos en la historia de Chile (4.620.671). Se trata de una combinaci\u00f3n in\u00e9dita en un pa\u00eds que llevaba un largo periodo de alta abstenci\u00f3n, con la excepci\u00f3n del Plebiscito por la Nueva Constituci\u00f3n de octubre del 2020. Aun as\u00ed, este domingo particip\u00f3 casi un mill\u00f3n m\u00e1s de personas que para aquEl refer\u00e9ndum (7.562.173, un 50,9% del padr\u00f3n).<\/p>\n<p>En un contraste hermoso, la sensaci\u00f3n de victoria inunda la noche del domingo 19 de diciembre de este 2021 demasiado largo para los pueblos de Chile. Cientos de miles de personas recorren las calles de todo Chile para celebrar cara a cara lo que sienten como un triunfo propio: haber derrotado al pinochetismo y poder mantener abierto el ciclo de transformaciones que impuls\u00f3 la revuelta popular de octubre del 2019. Pero no es solo alegr\u00eda, sino sobre todo alivio. La amenaza del neofascista Kast, materializada ya en los gobiernos de Trump, Bolsonaro y Orb\u00e1n, fue percibida muy claramente por el movimiento feminista y la comunidad LGBTQI+, que aun teniendo pocas ilusiones en Boric, fueron los sectores que m\u00e1s r\u00e1pidamente\u00a0<a href=\"https:\/\/cf8m.cl\/hoy-y-no-manana\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">se convocaron a trabajar<\/a>\u00a0por un triunfo suyo en la segunda vuelta. Algunos an\u00e1lisis iniciales ya apuntan a\u00a0<a href=\"https:\/\/www.latercera.com\/la-tercera-pm\/noticia\/mujeres-menores-de-50-anos-el-motor-del-triunfo-de-boric-como-fue-la-participacion-y-preferencias-por-edad-y-sexo\/7EIMTWYA2VB7NFVOBVRQCG52XU\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">la tremenda importancia del voto femenino y joven en ese triunfo<\/a>.<\/p>\n<p><strong>De la revuelta a la contrarrevuelta<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo fue que llegamos a este escenario tan riesgoso? No hay respuestas sencillas, pero s\u00ed algunos elementos insoslayables. Al igual que otros pa\u00edses de la regi\u00f3n y el mundo, Chile est\u00e1 transitando un largo periodo de politizaci\u00f3n polarizada, que se asienta sobre una inestabilidad social y pol\u00edtica causada por m\u00faltiples crisis ecol\u00f3gicas, econ\u00f3micas y sociales. La administraci\u00f3n neoliberal de la transici\u00f3n a la democracia se sostuvo con estabilidad durante un ciclo de crecimiento econ\u00f3mico entre los 90 y el fin de los 2000. Pero con el precio de las materias primas a la baja hacia 2009, esa certeza se diluye para los sectores populares, que comienzan a ver c\u00f3mo su vida se va precarizando de manera implacable. Chile es un pa\u00eds sin acceso garantizado y universal a salud, pensiones, educaci\u00f3n y vivienda, donde el \u00e1mbito de la reproducci\u00f3n de la vida est\u00e1 privatizado, ya sea en manos de empresas privadas o cargado simplemente sobre los hombros de la esfera privada familiar, particularmente de ni\u00f1as, j\u00f3venes y mujeres responsables de los cuidados. En el marco de esa estructura, los cambios en las condiciones macroecon\u00f3micas se dejan sentir muy r\u00e1pido en las vidas cotidianas de los sectores populares.<\/p>\n<p>Ese proceso de precarizaci\u00f3n creciente se complementa con una democracia tremendamente restringida, delineada por la Constituci\u00f3n aprobada fraudulentamente por la dictadura en 1980. Se trata de un marco normativo que concentra el poder pol\u00edtico en el Ejecutivo y el Congreso, sin lugar alguno para las comunidades y territorios, y que pone alt\u00edsimas exigencias para los cambios, muchos de ellos bloqueados por qu\u00f3rums supra-mayoritarios en el parlamento. Se trata de una democracia excluyente, hecha a medida de los grandes partidos burgueses, y que incluye mecanismos que tienden a dejar fuera a mujeres, pueblos originarios e independientes.<\/p>\n<p>Esta explosiva combinaci\u00f3n llev\u00f3 a la revuelta de 2019, en la que una chispa de insurgencia estudiantil contra el aumento del precio del transporte incendi\u00f3 una pradera plagada de resentimiento, deuda y desesperanza. La revuelta fue un portal hacia lo nuevo, cargado de la violencia pol\u00edtica que caracteriza a los despertares del pueblo. Pero tambi\u00e9n fue un remez\u00f3n para la clase dominante, que activ\u00f3 r\u00e1pidamente sus dispositivos autoritarios y de combate ideol\u00f3gico para frenar ese despertar popular. El presidente Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era declar\u00f3 la guerra al pueblo, sacando a los militares a aplacar la revuelta. Pol\u00edtica y medi\u00e1ticamente, se articul\u00f3 un relato que contrapon\u00eda la violencia destructiva de la calle a un nuevo pacto social digitado al interior del Congreso. El primer momento de la revuelta concluy\u00f3 en el Acuerdo del 15N. All\u00ed se inici\u00f3 la consolidaci\u00f3n institucional de la impugnaci\u00f3n antineoliberal de la revuelta, que se tradujo en la habilitaci\u00f3n de un espacio pol\u00edtico para la contrarrevuelta, organizada ahora en la campa\u00f1a de la opci\u00f3n Rechazo para el Plebiscito por una Nueva Constituci\u00f3n, y en la introducci\u00f3n de una tensi\u00f3n en el campo popular: a favor o en contra de aquel Acuerdo y su institucionalizaci\u00f3n. Son escenas conocidas para el movimiento popular en el mundo: largos y encendidos debates sobre los riesgos y oportunidades que abre el paso de lo instituyente a lo instituido.<\/p>\n<p>A dos a\u00f1os de la revuelta, es evidente que el proceso de politizaci\u00f3n que experimenta la sociedad chilena no es simplemente un escenario de izquierdizaci\u00f3n. La integraci\u00f3n de miles de personas a la actividad pol\u00edtica se da por la izquierda y por la derecha. Esto no significa que el pa\u00eds est\u00e9 dividido simplemente en dos. Los sectores populares han adoptado una actividad pol\u00edtico-social siguiendo orientaciones feministas y de izquierdas, participando en asambleas territoriales para organizar la defensa de los Derechos Humanos o debatir los contenidos de una nueva Constituci\u00f3n, o involucr\u00e1ndose en las campa\u00f1as para elegir representantes para la Convenci\u00f3n Constitucional, o ingresando a organizaciones sociales y pol\u00edticas para asumir roles activos en los procesos de cambio. Por su parte, la derecha ha organizado su base en comunidades de contrainformaci\u00f3n conservadora y anticomunista, en iglesias evang\u00e9licas reaccionarias con presencia territorial, en grupos de choque neofascista que retoman la calle con una presencia no vista desde la Unidad Popular,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistarosa.cl\/2020\/11\/29\/la-vanguardia-el-peligro-del-paramilitarismo-fascista-esta-aqui\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ya sea para atacar los s\u00edmbolos de la revuelta o llevar a cabo acciones de amedrentamiento<\/a>. La actividad de los sectores populares es masiva, abierta, autogestionaria, participativa y constructiva, con una voz m\u00faltiple, mientras que la politizaci\u00f3n de derecha es reaccionaria, de grupos peque\u00f1os financiados por empresarios, y con vocer\u00edas pol\u00edticas m\u00e1s tradicionales. Una de ellas es la de Jos\u00e9 Antonio Kast, antiguo militante y parlamentario de la derecha cat\u00f3lica, conservadora, autoritaria y nacionalista, devenido l\u00edder del nuevo Partido Republicano, que re\u00fane hoy a lo m\u00e1s granado del pinochetismo y el neofascismo, y que existe por fuera de la coalici\u00f3n derechista Chile Vamos.<\/p>\n<p>Kast ya hab\u00eda sido candidato presidencial en 2017, con un pobre desempe\u00f1o electoral. Desde entonces se consolid\u00f3 como la voz de la reacci\u00f3n ante las aspiraciones refundacionales de la izquierda, apuntando sus dardos principalmente contra el Partido Comunista y el Frente Amplio, pero tambi\u00e9n contra el movimiento feminista y de la disidencia sexo-gen\u00e9rica, las organizaciones mapuche y socioambientales. La revuelta, y en particular el ciclo electoral 2020-2021, le dio la oportunidad de consolidar su liderazgo como vocero del Rechazo y articulador de una alternativa electoral para los sectores de la contrarrevuelta. La pandemia ratific\u00f3 su posici\u00f3n anti-cient\u00edfica y anti-globalista, aunque de una manera m\u00e1s solapada que otros liderazgos ultraderechistas del mundo.<\/p>\n<p>Estas oportunidades coyunturales, sumadas a la debilidad de las candidaturas de Chile Vamos, pusieron a Kast a la cabeza de la apuesta electoral de la derecha para estas elecciones presidenciales. Entonces, \u00bfc\u00f3mo llegamos a esto? Las m\u00faltiples crisis del capitalismo en Chile no solo han dado lugar a una alternativa transformadora, de base antineoliberal, feminista y plurinacional, sino que tambi\u00e9n abrieron un portal a los monstruos del pinochetismo y el autoritarismo, que ofrecen una alternativa de mano dura anti-migrante, nostalgia por el disciplinamiento patriarcal de la dictadura y presunta certeza econ\u00f3mica para el gran empresariado.<\/p>\n<p><strong>Los dos polos del campo transformador: Boric y el proceso constituyente<\/strong><\/p>\n<p>En esta rearticulaci\u00f3n del terreno pol\u00edtico en Chile, donde las fuerzas tradicionales de la derecha y la centroizquierda han mostrado su m\u00e1ximo agotamiento y falta de proyecto, se ha abierto un espacio para la transformaci\u00f3n, en el que conviven dos sectores: por un lado Boric y la coalici\u00f3n Apruebo Dignidad (que incluye al Frente Amplio y el Partido Comunista), y por otro las fuerzas de movimientos sociales y pueblos originarios que lograron un espacio in\u00e9dito en la Convenci\u00f3n Constitucional, en torno a las listas de Movimientos Sociales Constituyentes, la Lista del Pueblo y constituyentes de Pueblos Originarios. Es una coexistencia que no carece de tensiones, pero que al menos discute sobre el terreno com\u00fan de las aspiraciones de cambio estructural al r\u00e9gimen de 1980.<\/p>\n<p>Mientras que Boric logra el heterog\u00e9neo respaldo masivo que rese\u00f1\u00e9 al comienzo, el sector popular constituyente tiene su fuerza en el hecho de que la disputa por una nueva Constituci\u00f3n aparece hoy como el centro del ciclo pol\u00edtico chileno actual. Las elecciones recientes son un indicador de este fen\u00f3meno, en la medida en que cada vez que ha estado en juego el proceso constituyente, la participaci\u00f3n ha sido alta y se ha inclinado mayoritariamente hacia el polo transformador. Esto ocurri\u00f3 con la votaci\u00f3n en el plebiscito, con un 80% por el Apruebo, en la elecci\u00f3n de convencionales, donde las fuerzas abiertamente anti-neoliberales alcanzaron la mayor\u00eda de la Convenci\u00f3n Constitucional, y en la segunda vuelta presidencial, donde se hizo inminente la amenaza de un gobierno de Kast que destruyera avances en derechos y bloqueara el momento constituyente abierto por la revuelta. No fue as\u00ed con la elecci\u00f3n parlamentaria, donde no se dieron las mismas garant\u00edas democr\u00e1ticas para la participaci\u00f3n de independientes, luchadores sociales y pueblos originarios. Es posible afirmar hoy que los sectores populares, principales garantes del proceso constituyente, eligen sabiamente sus batallas electorales en el marco de una democracia restringida.<\/p>\n<p>Con un gobierno de Boric se presenta un escenario favorable para el proceso constituyente, lo que dar\u00e1 protagonismo a las fuerzas populares constituyentes que mantengan su independencia pol\u00edtica del gobierno, pero compartan algunos aspectos program\u00e1ticos claves. Lo que est\u00e1 en juego para las fuerzas populares dentro y fuera de la Convenci\u00f3n es aprovechar la oportunidad de un gobierno favorable para desplegar al m\u00e1ximo el potencial del proceso constituyente y abrir un largo ciclo de transformaciones estructurales en el modelo econ\u00f3mico, el sistema pol\u00edtico y la garant\u00eda de derechos sociales.<\/p>\n<p>Por su parte, el principal desaf\u00edo que enfrentar\u00e1 el gobierno de Boric ser\u00e1 administrar el impasse que representa un Congreso sin mayor\u00edas claras y una crisis econ\u00f3mica que arrecia. En ese contexto dif\u00edcil pero no in\u00e9dito, Boric tiene la oportunidad de no ser un nuevo gobierno de la Concertaci\u00f3n. El \u00e9xito de su gobierno depende claramente de cumplir la promesa de cambio al pueblo que celebr\u00f3 en las calles la noche del domingo, y no a los mandarines renovados que afilan los dientes esperando sus errores para salir a decir que ellos lo hubiesen hecho mejor.<\/p>\n<p>En el corto plazo veremos la reorganizaci\u00f3n de la derecha: los partidos de Chile Vamos y el Partido Republicano buscar\u00e1n capitalizar la votaci\u00f3n, disputando el liderazgo del sector para el nuevo ciclo. Estando en minor\u00eda en la Convenci\u00f3n Constitucional, buscar\u00e1n darle el m\u00e1ximo poder posible a su bloque en el Congreso, y seguir\u00e1n insistiendo en su relato de que en esta elecci\u00f3n \u00abgan\u00f3 el Boric moderado\u00bb, como una manera de tensionarlo hacia el centro. Tambi\u00e9n veremos a la vieja y agotada Concertaci\u00f3n abri\u00e9ndose lugar en el gobierno de Boric con una mezcla de falsa adulaci\u00f3n y amenazas solapadas. Se ofrecer\u00e1n como garant\u00eda de gobernabilidad, pero seguir\u00e1n siendo la pen\u00faltima trinchera de la Transici\u00f3n. Compartir\u00e1n con la derecha la tarea de tentar a Boric hacia el centro, teniendo como antecedente su conocida trayectoria de conciliaci\u00f3n y acuerdos en momentos cruciales.<\/p>\n<p>El primer desaf\u00edo que tendr\u00e1n Boric y Apruebo Dignidad ser\u00e1 definir si aprovechar\u00e1n el triunfo electoral para afirmar su programa de reformas estructurales, o si el miedo a ser rechazados por el duopolio transicional les har\u00e1 moderarse y alejarse de la base social que les dio un triunfo que no lograron por s\u00ed mismos en primera vuelta.<\/p>\n<p><strong>Nuevas tareas para la izquierda anticapitalista<\/strong><\/p>\n<p>En contra de la tesis de que el gobierno de Boric solo puede ser un gobierno moderado y conciliador, los resultados electorales muestran que hay un pueblo dispuesto a defender el momento constituyente con toda su creatividad y su deseo de ruptura con el r\u00e9gimen actual. En el relato de la moderaci\u00f3n instalado por la derecha, que har\u00e1 eco en los sectores liberales de Apruebo Dignidad, busca transmitir un mensaje disciplinador: m\u00e1s le vale mantener silencio a la izquierda radical y a los movimientos sociales, no vaya a ser que terminen siendo responsables de una nueva derrota para su sector, o a\u00fan peor, de un nuevo golpe de estado. Se nos llama a dejar que Boric haga lo suyo, sin cr\u00edticas que abran flancos.<\/p>\n<p>Pero el \u00e9nfasis en el cumplimiento efectivo del programa no es, como podr\u00edan creer algunos, un obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n de las transformaciones, sino su mejor garant\u00eda. Esas transformaciones solo ser\u00e1n posibles si cuentan con el impulso de una amplia coalici\u00f3n de movimientos sociales y pol\u00edticos que mantenga sobre la mesa los aspectos irrenunciables del programa, lo inaceptable de la represi\u00f3n y la urgencia de superar desde hoy mismo el guion transicional de cambios \u201cen la medida de lo posible\u201d. Frente a un gobierno susceptible a la presi\u00f3n popular, ser\u00e1 clave mantener la independencia pol\u00edtica de los movimientos sociales y la izquierda anticapitalista con respecto al gobierno, su disposici\u00f3n a respaldar los avances y criticar los retrocesos, para no enredarse en la siempre presente tentaci\u00f3n vac\u00eda de tener poder en los pasillos del palacio a cambio de abandonar el horizonte de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son esos puntos irrenunciables del programa? En lo inmediato, una reforma tributaria que permita la contenci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica de los hogares de la clase trabajadora mediante la condonaci\u00f3n de la deuda educativa y un ingreso de emergencia universal. En el mediano plazo, la reducci\u00f3n de la jornada laboral, un nuevo sistema de pensiones sin AFP, un fondo universal de salud y un sistema nacional de cuidados, adem\u00e1s de modificar las condiciones para la negociaci\u00f3n colectiva de los sindicatos y garantizar el derecho a huelga. En una mirada de largo plazo, sentar las bases para una transici\u00f3n ecol\u00f3gica donde la renacionalizaci\u00f3n de las materias primas se complemente con una reorientaci\u00f3n de la matriz productiva en un marco de solidaridad e integraci\u00f3n regional.<\/p>\n<p>Pero junto con ello, el nuevo gobierno tendr\u00e1 que responder a dos demandas urgentes de los sectores que no son de su coalici\u00f3n, pero que s\u00ed lo respaldaron en la segunda vuelta. La libertad de los presos pol\u00edticos mapuche y de la revuelta, y el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito. Ambas demandas cuentan con iniciativas parlamentarias que han sido bloqueadas por la derecha y la centroizquierda. Pesa sobre el gobierno de Boric la responsabilidad hist\u00f3rica de reparar las violaciones sistem\u00e1ticas a los Derechos Humanos en el presente y el pasado, y establecer un marco de libertad sexual y justicia reproductiva que represente avances claros para el movimiento feminista y las comunidades LGBTQI+.<\/p>\n<p>Se vuelve una necesidad inevitable, entonces, que las diversas fuerzas pol\u00edticas y sociales dentro y fuera de la Convenci\u00f3n Constitucional se encuentren en una alianza que re\u00fana a los movimientos que han sostenido las movilizaciones feministas, estudiantiles, territoriales y sindicales de las \u00faltimas d\u00e9cadas, y que integre el archipi\u00e9lago de la izquierda radical a una actividad de masas que convierta su potencial militante, que tanto ha contribuido a esos mismos movimientos sociales, en capacidad pol\u00edtica del pueblo y no solo de peque\u00f1os grupos.<\/p>\n<p>Esta alianza popular tendr\u00e1 una tarea dif\u00edcil: confrontar a la nueva derecha radicalizada y sus ansias de revancha antipopular. Esa confrontaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar en las calles y aprovechar\u00e1 las lecciones de autodefensa aprendidas d\u00e9cadas, y m\u00e1s recientemente durante la revuelta. Pero la manera m\u00e1s duradera de frenar a la ultraderecha es ganar a su potencial base popular para un proyecto de transformaci\u00f3n anticapitalista y feminista, y eso se logra conquistando mejores condiciones de vida y de lucha, cerr\u00e1ndole el paso a la oferta de una salida conservadora a la crisis. Al fascismo tambi\u00e9n se le combate en el terreno de la vida cotidiana de la clase trabajadora plurinacional de Chile.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, una confluencia pol\u00edtica y social como esa tiene la oportunidad de convertirse en la fuerza que le d\u00e9 soporte territorial a la redacci\u00f3n y aprobaci\u00f3n de la nueva Constituci\u00f3n en el plebiscito de salida en 2022, y que pueda corregir las vacilaciones del nuevo gobierno en los momentos cruciales del cumplimiento del programa. Con un Congreso bloqueado, sin una mayor\u00eda clara, lo que inclinar\u00e1 la balanza en esos momentos ser\u00e1, como el domingo reci\u00e9n pasado, la movilizaci\u00f3n popular. La independencia pol\u00edtica y la orientaci\u00f3n program\u00e1tica de esa movilizaci\u00f3n ser\u00e1 la clave de este nuevo ciclo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Abufom Silva (Viento Sur, 24-12-21) &nbsp; La noche del 21 de noviembre fue una de las m\u00e1s dolorosas de los \u00faltimos a\u00f1os en Chile. 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