{"id":49077,"date":"2022-01-05T11:35:51","date_gmt":"2022-01-05T15:35:51","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=49077"},"modified":"2022-01-05T11:35:51","modified_gmt":"2022-01-05T15:35:51","slug":"sudan-la-revolucion-que-no-cesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/01\/05\/sudan-la-revolucion-que-no-cesa\/","title":{"rendered":"Sud\u00e1n, la revoluci\u00f3n que no cesa"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Sarah Babiker (El Salto, 5-1-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La dimisi\u00f3n del primer ministro civil, Abdalla Hamdok, es el \u00faltimo episodio de la pugna entre quienes se levantaron en diciembre de 2018 y un ej\u00e9rcito que no quiere renunciar al poder.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>En la tarde del domingo 2 de enero Abdalla Hamdok, primer ministro sudan\u00e9s,\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/Quicktake\/status\/1478081247394074625\">present\u00f3 su renuncia<\/a>. La dimisi\u00f3n, con la que se especulaba desde hac\u00eda semanas, respond\u00eda, seg\u00fan explicaba el mandatario, al fracaso para alcanzar un consenso entre las distintas partes del gobierno de transici\u00f3n, y al derramamiento de sangre en una la poblaci\u00f3n civil cuyas movilizaciones se intensificaron tras el\u00a0<a href=\"https:\/\/elsal.to\/23516\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">golpe de estado que el pasado 25 de octubre\u00a0<\/a>llev\u00f3 a la toma del poder completo por parte de los militares, encabezados por el general Abdelfat\u00e1 al Burhan.<\/p>\n<p>La salida de este economista de formaci\u00f3n brit\u00e1nica y con trayectoria en Naciones Unidas ven\u00eda a reafirmar dos cuestiones claves del proceso de democratizaci\u00f3n sudan\u00e9s: la dificultad de alejar al estamento militar de un poder que han detentado durante d\u00e9cadas, y les ha reportado el control econ\u00f3mico del pa\u00eds, y la perseverancia de una poblaci\u00f3n civil que no ha dudado en salir a las calles \u2014y permanecer en ellas\u2014 para defender la revoluci\u00f3n de diciembre de 2018.<\/p>\n<p>En el mismo d\u00eda en el que el l\u00edder civil del gobierno de transici\u00f3n, integrado por un componente militar y otro de pol\u00edticos no uniformados, se retiraba, en las calles la poblaci\u00f3n protagonizaba una jornada de protesta. Reclaman que el ej\u00e9rcito abandone el poder y cumpla con lo acordado tras la expulsi\u00f3n del presidente Omar Al Bashir, dictador que secuestr\u00f3 la direcci\u00f3n del pa\u00eds durante tres d\u00e9cadas en un r\u00e9gimen marcado por el autoritarismo pol\u00edtico y religioso, y por una corrupci\u00f3n que captur\u00f3 para s\u00ed uno de los incrementos de crecimiento m\u00e1s significativos de \u00c1frica desde el principio del siglo XXI al calor de una fuerte subida en la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Ayer, 3 de enero, el secretario general de Naciones Unidas lamentaba la dimisi\u00f3n de Hamdok. Antonio Guterres, denunciaba as\u00ed mismo la represi\u00f3n contra la poblaci\u00f3n civil y conminaba a las fuerzas de seguridad sudanesas a constre\u00f1ir el uso de la violencia, mientras llamaba a las partes implicadas a continuar el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Paralelamente, tambi\u00e9n el lunes, la Uni\u00f3n Europea advert\u00eda al gobierno sudan\u00e9s \u2014que el pasado agosto anunci\u00f3 que entregar\u00eda a Omar Al Bashir a la Corte Penal Internacional\u2014 de que la falta de colaboraci\u00f3n en los procesos en los que se juzgar\u00e1 al antiguo mandatario y otros altos cargos del ej\u00e9rcito por cr\u00edmenes de guerra en la regi\u00f3n occidental de Darfur podr\u00eda comportar la implementaci\u00f3n de sanciones (aunque no al Estado en su conjunto sino de manera focalizada). Por su parte, Estados Unidos, emplazaba a los l\u00edderes a que restauren la democracia.<\/p>\n<h3>Incertidumbre tras el golpe<\/h3>\n<p>El golpe del 25 de octubre supuso la puesta en evidencia de la imposibilidad de que las fuerzas civiles y el ej\u00e9rcito llegaran a consensos desde planteamientos claramente polarizados. En esta ocasi\u00f3n, el l\u00edder del ej\u00e9rcito, al Burham, llev\u00f3 la negativa a compartir el poder a su \u00faltima consecuencia, tomando el gobierno y poniendo a Hamdok bajo arresto en su residencia. El momento llegaba despu\u00e9s de algo m\u00e1s de dos a\u00f1os de co-gobierno muy dif\u00edcil, en un contexto de pandemia, inundaciones y continua crisis econ\u00f3mica, y con algunos Estados, aliados del anterior r\u00e9gimen, interfiriendo en el tablero sudan\u00e9s.<\/p>\n<p>Desde Abdelfatah El-Sisi, en Egipto, temeroso de cualquier posibilidad de contagio tras haber anulado en gran medida a las fuerzas democr\u00e1ticas con una pol\u00edtica de represi\u00f3n que nada tiene que envidiar a su antecesor, Hosni Mubarak, o las monarqu\u00edas de Arabia Saud\u00ed y del Golfo, exitosas en reprimir sus propias disidencias y que cuentan con una amplia poblaci\u00f3n migrante sudanesa en sus territorios, estas potencias han interferido en la pol\u00edtica sudanesa, presionando, por ejemplo, para la firma del\u00a0<a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2020\/10\/24\/sudans-political-parties-reject-israeli-normalisation-deal\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">acuerdo de paz con el Estado de Israel<\/a>, decisi\u00f3n que no contaba con el respaldo de la parte civil del gobierno y que fue contestada ampliamente en las calles sudanesas.<\/p>\n<p>Mientras las calles ard\u00edan, el pasado 21 de noviembre el anteriormente expulsado primer ministro, Hamdok, alcanz\u00f3 un acuerdo para el restablecimiento del gobierno con el argumento de evitar de este modo las muertes entre la ciudadan\u00eda y tratar de reconducir la transici\u00f3n, algo que fue interpretado por los manifestantes como una rendici\u00f3n ante los golpistas y una traici\u00f3n a las aspiraciones democr\u00e1ticas del pueblo. La percepci\u00f3n de esta \u201cclaudicaci\u00f3n\u201d, no hizo sino animar las movilizaciones,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.africanews.com\/2021\/11\/22\/sudan-youth-protest-deal-between-abdalla-hamdok-and-abdel-fattah-al-burhan\/\">miles de j\u00f3venes salieron a las calles<\/a>\u00a0a reivindicar que no aceptar\u00edan ning\u00fan acuerdo que incluyera al ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>El 18 de diciembre, con motivo del tercer aniversario de la revoluci\u00f3n, las manifestaciones volvieron a tomar las principales ciudades del pa\u00eds para reclamar la salida del ej\u00e9rcito de cualquier gobierno de transici\u00f3n democr\u00e1tico. El 25 de diciembre las fuerzas armadas reprimieron con gases lacrim\u00f3genos una nueva marcha al Palacio presidencial, mientras el gobierno cortaba internet e imped\u00eda las comunicaciones telef\u00f3nicas. Se estima que unas 50 personas han muerto, v\u00edctimas de la respuesta policial, desde el golpe de estado del 25 de octubre. A pesar de todo, las movilizaciones persisten. Ayer, 3 de enero,\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/girifna\/status\/1477949406301274113\">trabajadores del Bank of Khartoum<\/a>\u00a0protestaban por el despido de 210 personas como represalia por haber participado en las protestas, mientras que 547 habr\u00edan sido advertidas de que podr\u00edan perder su trabajo.<\/p>\n<p>Por ahora no se sabe qu\u00e9 pasar\u00e1 con un gobierno en manos de los militares, y una poblaci\u00f3n que no conf\u00eda en la voluntad de las fuerzas armadas para posibilitar la transici\u00f3n democr\u00e1tica perseguida. La p\u00e9rdida de poder para el aparato que prosper\u00f3 y se enriqueci\u00f3 con el r\u00e9gimen de Al Bashir podr\u00eda suponer su exposici\u00f3n a la justicia. Entre cr\u00edmenes de guerra, represi\u00f3n y corrupci\u00f3n, el panorama fuera del poder no ser\u00eda un retiro tranquilo. Bajo el argumento de apuntalar la estabilidad del pa\u00eds, o impedir una eventual guerra civil, el componente militar del gobierno no ha respetado la alternancia acordada y las que deb\u00edan ser las primeras elecciones democr\u00e1ticas, previstas para 2023, han quedado suspendidas en el aire.<\/p>\n<h3>Un estallido que permanece<\/h3>\n<p>Hace tres a\u00f1os las principales ciudades de Sud\u00e1n eran testigo de una protesta que no ten\u00eda visos de apagarse. La subida del precio del trigo y del combustible como resultado de las pol\u00edticas de austeridad de FMI, ante un pa\u00eds ampliamente endeudado, llevaban a gran parte de la poblaci\u00f3n a una situaci\u00f3n de hambruna y desesperaci\u00f3n. La hiperinflaci\u00f3n, el elevado desempleo, o el coste de la guerra (primero con el Sur y despu\u00e9s en Darfur o frente a fuerzas resistentes aficandas en el Este, cegaban las perspectivas de futuro de millones de personas.<\/p>\n<p>La violencia se hizo notar r\u00e1pidamente, sobre todo de la mano de los Grupos de Acci\u00f3n R\u00e1pida, cuyos integrantes provienen de las milicias yanyauid, una fuerza conocida por la virulencia y crueldad de sus acciones en el conflicto de Darfur. La represi\u00f3n de las manifestaciones dej\u00f3 decenas de v\u00edctimas en una sociedad civil que no se amedrent\u00f3 tampoco con la imposici\u00f3n del estado de emergencia o la supresi\u00f3n de libertades, ni se dej\u00f3 convencer por las promesas de reformas del mandatario.<\/p>\n<p>Tras semanas de acampada en torno a la sede del poder militar, a veces contando con la defensa de soldados rasos del ej\u00e9rcito, los militares se vieron forzados a detener a Al Bashir el 11 de abril de 2019, quien sigue privado de libertad, pero no encarcelado, pues la ley sudanesa impide la entrada en prisi\u00f3n de los mayores de 70 a\u00f1os. Las movilizaciones continuaron hasta que el Comit\u00e9 Militar de Transici\u00f3n acept\u00f3 compartir el poder con representantes de las fuerzas democr\u00e1ticas civiles. La poblaci\u00f3n sudanesa no lo ha tenido f\u00e1cil, pero a pesar de ataques como la matanza del 3 de junio de 2019 \u2014en la que los Grupos de Acci\u00f3n R\u00e1pida reprimieron con violencia a los manifestantes\u2014 continuaron manteniendo un pulso que llev\u00f3 a un acuerdo de transici\u00f3n democr\u00e1tica en julio, que acab\u00f3 con Hamdok, un reputado economista que, sin embargo, no hab\u00eda participado de las protestas, ejerciendo como primer ministro desde agosto de 2019.<\/p>\n<p>El movimiento democr\u00e1tico sudan\u00e9s se ha sustentado en una alta participaci\u00f3n juvenil, una amplia presencia de mujeres, y entidades muy activas como la Asociaci\u00f3n de profesionales de Sud\u00e1n, integrado en gran medida por personal sanitario, que ha ido registrando las v\u00edctimas de la represi\u00f3n al tiempo que atend\u00eda a los heridos y canalizaba las protestas, un movimiento obrero fuerte con arraigo particularmente en la ciudad de Atbara, poblaci\u00f3n ferroviaria donde comenzaron las protestas en diciembre de 2018, una serie de partidos tradicionalmente democr\u00e1ticos, apartados del poder por el r\u00e9gimen del Al Bashir, o un hist\u00f3rico partido comunista que lleg\u00f3 a ser el m\u00e1s importante de \u00c1frica. En los barrios, los Comit\u00e9s de Resistencia Sudanesa han descentralizado la lucha y canalizado las protestas de manera paralela a las grandes marchas y las sentadas duraderas.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sarah Babiker (El Salto, 5-1-22) &nbsp; La dimisi\u00f3n del primer ministro civil, Abdalla Hamdok, es el \u00faltimo episodio de la pugna entre quienes se levantaron en diciembre de 2018 y un ej\u00e9rcito que no quiere renunciar al poder. En la tarde del domingo 2 de enero Abdalla Hamdok, primer ministro sudan\u00e9s,\u00a0present\u00f3 su renuncia. 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