{"id":49484,"date":"2022-02-09T12:15:13","date_gmt":"2022-02-09T16:15:13","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=49484"},"modified":"2022-02-09T12:15:13","modified_gmt":"2022-02-09T16:15:13","slug":"pedro-albizu-campos-y-la-guerra-civil-en-corea-del-sur-1945-1950","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/02\/09\/pedro-albizu-campos-y-la-guerra-civil-en-corea-del-sur-1945-1950\/","title":{"rendered":"Pedro Albizu Campos y la Guerra Civil en Corea del Sur: 1945-1950"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Rafael Rodr\u00edguez Cruz (Rebelion, 9-2-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Albizu Campos en su discurso de Lares del 23 de septiembre de 1950 afirm\u00f3 enf\u00e1ticamente que Estados Unidos estaba librando en Corea una guerra asesina en contra de un pueblo inocente.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>El s\u00e1bado 23 de septiembre de 1950 Pedro Albizu Campos compareci\u00f3 ante la Junta Municipal de Lares para pronunciar el discurso conmemorativo del 82 aniversario del Grito de Lares. El l\u00edder nacionalista, como sabemos, era un gran orador. En Cuba le apodaban \u00abel mago de la palabra\u00bb. Aun as\u00ed, Albizu advirti\u00f3 de que pronunciar el discurso conmemorativo de Lares en 1950 no era una tarea f\u00e1cil. Puerto Rico viv\u00eda un momento decisivo de su historia. Uno de los temas que domin\u00f3 su alocuci\u00f3n fue la movilizaci\u00f3n de miles de puertorrique\u00f1os para la Guerra de Corea. Transcurr\u00eda entonces el \u00faltimo fin de semana de septiembre de 1950.<\/p>\n<p>Ese mismo fin de semana, pero a 8.495 millas de Lares, tres divisiones de\u00a0<em>marines<\/em>\u00a0estadounidenses esperaban en las riberas del r\u00edo Han para efectuar el asalto a la ciudad de Se\u00fal, Corea. Esta urbe se encontraba desde fines de junio de 1950 en manos del Ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica Popular Democr\u00e1tica de Corea del Norte y de las guerrillas comunistas, quienes estaban a un paso de dominar toda la pen\u00ednsula. Pero el 15 de septiembre de 1950 la friolera de 80.000 marines estadounidenses hab\u00eda desembarcado en Incheon, apenas 25 millas al oeste de Se\u00fal. El plan de Estados Unidos era cruzar el r\u00edo Han entre el 24 y 25 de septiembre para, acto seguido, tomar la ciudad. Ya el 23 de septiembre Se\u00fal entero era objeto de bombardeos a\u00e9reos incesantes y descargas de la poderosa artiller\u00eda estadounidense.<\/p>\n<p>El general Douglas MacArthur, como dato curioso, no estaba en Corea el \u00faltimo fin de semana de septiembre de 1950, sino en Tokio, Jap\u00f3n (Blair 267). Rodeado de un s\u00e9quito enorme de periodistas, correveidiles y fot\u00f3grafos, MacArthur daba los toques finales a su anhelada ceremonia de entrada a Se\u00fal, pautada para inmediatamente despu\u00e9s de la toma de la ciudad. Esta habr\u00eda de ser una ceremonia imperial, con un despliegue gigantesco de equipo militar y representantes oficiales de las Naciones Unidas.<\/p>\n<p>La \u00fanica espina en el coraz\u00f3n de MacArthur ese fin de semana de septiembre de 1950 era la prensa independiente (Casey 95-97). Cientos de corresponsales internacionales hab\u00edan arribado a Corea del Sur desde junio de 1950 para cubrir las operaciones militares. Pero el comandante general de las fuerzas estadounidenses no hab\u00eda establecido un r\u00e9gimen de censura militar efectivo. As\u00ed, mientras la comandancia militar en Tokio glorificaba a m\u00e1s no poder las operaciones de las tropas de Estados Unidos en Corea, la prensa independiente destacaba las batallas tal y como estaban sucediendo o como no estaban, en realidad, sucediendo. Tambi\u00e9n se colaban historias sobre de la complicidad de las tropas estadounidenses con las matanzas de civiles por el Ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica de Corea del Sur. MacArthur, quien alardeaba de estar en contra de la censura, quer\u00eda en realidad limpiar a Corea del Sur de la prensa independiente. Estados Unidos estaba all\u00ed, en la versi\u00f3n oficial, exclusivamente para salvar a ese pa\u00eds de la terrible \u00abinvasi\u00f3n de los rojos\u00bb. Era, de acuerdo con el presidente Truman, una \u00abmisi\u00f3n polic\u00edaca por la paz y seguridad internacional\u00bb (Casey 28).<\/p>\n<p>Albizu Campos, por su parte, no le dio el beneficio de la duda a la intervenci\u00f3n de Estados Unidos en Corea. En su discurso de Lares del 23 de septiembre de 1950 afirm\u00f3 enf\u00e1ticamente que Estados Unidos estaba librando en Corea una guerra asesina en contra de un pueblo inocente:<\/p>\n<p>\u201cNo es f\u00e1cil pronunciar un discurso cuando tenemos la madre tendida sobre el lecho y en acecho de su vida un asesino. Tal es la situaci\u00f3n de presente de nuestra patria, de nuestra madre, Puerto Rico. El asesino es el poder de Estados Unidos de Norteam\u00e9rica [\u2026] No se puede pronunciar un discurso con facilidad cuando ese tirano se siente con derecho de arrancar del coraz\u00f3n de las madres de Puerto Rico a sus hijos para enviarlos a Corea o al infierno para que maten, para que sean asesinos de los inocentes coreanos\u2026\u201d<\/p>\n<p>La movilizaci\u00f3n a la fuerza de boricuas a Corea, seg\u00fan el l\u00edder nacionalista, tendr\u00eda el efecto de convertir a miles de nuestros compatriotas en part\u00edcipes de un acto de asesinato en contra de una naci\u00f3n inocente. Los d\u00edas 26 y 27 de agosto de 1950 el 65 de Infanter\u00eda (Tercera Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda) fue embarcado en Puerto Rico con destino a Corea, por v\u00eda del Canal de Panam\u00e1 (Summers, p. 21). Ya para el 23 de septiembre de 1950, se\u00f1ala Albizu en su discurso, la movilizaci\u00f3n local se acercaba a la cifra de 8,000 puertorrique\u00f1os. Las tropas estadounidenses en el campo de batalla coreano no pasaban de 80,000. Pero la poblaci\u00f3n de la isla era 75 veces menor que la de Estados Unidos (2 millones versus 150 millones). \u00c9ramos pues, \u00abcarne de ca\u00f1\u00f3n\u00bb del imperio:<\/p>\n<p>\u201cSi ellos se sienten obligados a intervenir en Corea con todas sus armas, que se movilicen ellos, que vayan a pelear ellos por sus intereses, pero no abusar de la indefensi\u00f3n de Puerto Rico para que Puerto Rico vaya a defender la sordidez y la canallada de toda su pol\u00edtica ante todo el mundo. Eso es una desverg\u00fcenza\u201d.<\/p>\n<p>Los enemigos militares de Estados Unidos en Corea el 23 de septiembre de 1950 eran, estrictamente, el Ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica Popular Democr\u00e1tica de Corea del Norte, liderado por Kim Il Sun, y las guerrillas comunistas del sur de la Pen\u00ednsula. Es decir, los comunistas coreanos del sur y del norte del pa\u00eds. Pero Albizu Campos nos dice en su discurso que se trataba en Corea de una guerra asesina de Estados Unidos en contra de un pueblo inocente, los coreanos. \u00bfPor qu\u00e9 no conden\u00f3 Albizu a Corea del Norte y los comunistas? \u00bfNo fue acaso Corea del Norte la que invadi\u00f3 a Corea del Sur el 25 de junio de 1950?<\/p>\n<p><strong>Dos colonias un mundo aparte<\/strong><\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la Pen\u00ednsula de Corea el 23 de septiembre de 1950 no pod\u00eda sino despertar las reflexiones m\u00e1s alarmantes por parte de Albizu Campos. Desconocido por los miles de soldados boricuas que fueron movilizados en 1950, hab\u00eda mucho paralelismo entre la historia moderna de esa naci\u00f3n y la de Puerto Rico. Ambas estaban marcadas por el coloniaje de poderes imperialistas pujantes en el siglo XX: Puerto Rico por el de Estados Unidos, Corea por el de Jap\u00f3n. En junio de 1950 sus destinos quedaron s\u00fabitamente atados bajo los designios del imperio estadounidense. Eso, aunque Puerto Rico y Corea eran dos colonias un mundo aparte\u2026<\/p>\n<p>La idea de dos Coreas, la del Norte y la del Sur, nunca fue una aspiraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de esa pen\u00ednsula. Al igual que como ocurri\u00f3 con la conversi\u00f3n de Puerto Rico en un territorio incorporado de Estados Unidos en 1903, el establecimiento del llamado Paralelo 38 en Corea hunde sus ra\u00edces en el racismo y prepotencia de la naci\u00f3n imperial estadounidense. Ante la rendici\u00f3n del Ej\u00e9rcito Imperial Japon\u00e9s el 14 de agosto de 1945, el general Douglas MacArthur emiti\u00f3 su Orden General N\u00famero 1. Conforme a ella, Estados Unidos asumir\u00eda el control absoluto de Jap\u00f3n. La Pen\u00ednsula de Corea, que hasta entonces hab\u00eda sido una colonia japonesa, habr\u00eda de ser dividida en dos partes, siguiendo una marca arbitraria. MacArthur, quien no era menos loco que el general Nelson A Miles al invadir Puerto Rico en 1898, decidi\u00f3 que la parte norte de la pen\u00ednsula fuera entregada a la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas y que la porci\u00f3n sur quedara bajo su control personal. Fue una decisi\u00f3n militar exclusiva de Estados Unidos que traer\u00eda consecuencias inmensas. Millones de habitantes de la Pen\u00ednsula de Corea morir\u00edan como resultado de esa disposici\u00f3n, en asunto de menos de 8 a\u00f1os. El mismo MacArthur movilizar\u00eda en septiembre de 1950 decenas de miles de soldados estadounidenses \u2013adem\u00e1s de 8,000 boricuas\u2013 para borrar la misma l\u00ednea que \u00e9l, arbitrariamente, hab\u00eda establecido en 1945. Nadie quiso nunca esa desmembraci\u00f3n de la naci\u00f3n coreana, salvo el megal\u00f3mano y furibundo anticomunista general Douglas MacArthur, comandante en jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Eso, hasta que le dio con el foll\u00f3n de eliminar el Paralelo 38.<\/p>\n<p>Tras su rostro hoy truncado, la Pen\u00ednsula de Corea nos remite a la historia de una naci\u00f3n ideal. Bruce Cumings, una de las personas que m\u00e1s ha estudiado el origen de la Guerra de Corea, se\u00f1ala que mucho antes que los pa\u00edses de Europa, Corea pose\u00eda varios de los prerrequisitos fundamentales del concepto moderno de la nacionalidad (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a08). El sentido de identidad nacional entre los habitantes de la pen\u00ednsula ten\u00eda, seg\u00fan \u00e9l, una historia milenaria. Esto se debe, en gran medida, a su impresionante homogeneidad cultural, ling\u00fc\u00edstica y \u00e9tnica. Adem\u00e1s, por siglos y siglos, Corea hab\u00eda preservado sus fronteras territoriales intactas, as\u00ed como un sistema pol\u00edtico estable. Gracias a esto, y a sus considerables recursos naturales, Corea logr\u00f3 evolucionar, sin influencia ex\u00f3gena alguna, en una naci\u00f3n independiente y soberana. Ese es, seg\u00fan Cumings, el punto de partida para comprender no solo el origen de la espectacular revoluci\u00f3n social que ocurri\u00f3 en la pen\u00ednsula en 1945, sino tambi\u00e9n el efecto catastr\u00f3fico de la intervenci\u00f3n militar de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Pero no solo la etnicidad, el lenguaje y las fronteras territoriales de la Pen\u00ednsula de Corea fueron consistentes por cientos de a\u00f1os. Tambi\u00e9n la estructura social ten\u00eda esa cualidad. Todav\u00eda para los a\u00f1os 1898-1904, la naci\u00f3n coreana estaba compuesta de una gran masa de campesinos, casi todos arrendatarios, y una aristocracia de terratenientes latifundistas que viv\u00edan como lo hab\u00edan hecho cinco siglos atr\u00e1s. La agricultura comercial y la divisi\u00f3n social del trabajo brillaban por su ausencia. No hab\u00eda industria, m\u00e1s all\u00e1 de los procesos artesanales simples. La recaudaci\u00f3n del excedente agr\u00edcola era realizada por un estado soberano que, adem\u00e1s de ser descentralizado, ten\u00eda muy poco inter\u00e9s en promover cambios econ\u00f3micos esenciales o alentar una econom\u00eda mercantil. El dinero serv\u00eda ante todo a la usura, con muy poco efecto corrosivo sobre las relaciones sociales. Se trataba, pues, de un sistema casi est\u00e1tico, una econom\u00eda que cambiaba muy lentamente al pasar de los a\u00f1os. La pol\u00edtica y la cultura estaban enteramente volcadas al interior. De hecho, al igual que en Puerto Rico, los cambios econ\u00f3micos fundamentales del siglo XIX, incluida la revoluci\u00f3n industrial, impactaron muy poco la estructura social de la Pen\u00ednsula de Corea. No hab\u00eda conexi\u00f3n significativa con el mercado capitalista mundial.<\/p>\n<p>El cambio fundamental para Puerto Rico y Corea sobrevendr\u00eda a fines del siglo XIX y principios del XX. Ambas naciones, casi de manera simult\u00e1nea, quedaron vinculadas a la modernidad capitalista por la v\u00eda del militarismo y el proceso de la repartici\u00f3n de territorios entre los pa\u00edses imperialistas. Puerto Rico fue anexado por Estados Unidos en 1898, al ser entregado como bot\u00edn de guerra por Espa\u00f1a en la culminaci\u00f3n de la Guerra Hispanoamericana. Corea fue entregada como bot\u00edn de guerra a Jap\u00f3n en 1905, al finalizar la Guerra Rusojaponesa. Ambos casos eran parte de la proliferaci\u00f3n de colonias modernas ligadas a la etapa monopolista de la econom\u00eda capitalista mundial (Lenin 59). A partir de entonces, el coloniaje formal y el dominio aplastante de los monopolios extranjeros vendr\u00edan a ser los factores claves de la econom\u00eda de ambos pa\u00edses.<\/p>\n<p>La suerte de Puerto Rico bajo el coloniaje estadounidense de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX fue estudiada con rigor por Albizu Campos. La isla del Caribe fue convertida en una \u00abfactor\u00eda\u00bb de az\u00facar no refinada para las necesidades del mercado interno de la naci\u00f3n interventora (Albizu Campos 93-110). En general, se trataba de una operaci\u00f3n de agricultura capitalista de exportaci\u00f3n, dominada por corporaciones absentistas. Entre 1910 y 1930 Corea fue transformada en una gigantesca operaci\u00f3n agraria para satisfacer las necesidades de arroz de Jap\u00f3n. Aunque no dependiente de la aplicaci\u00f3n de maquinaria agr\u00edcola, como en Puerto Rico, la agricultura coreana era altamente productiva, algo t\u00edpico del sistema agrario asi\u00e1tico. El rasgo econ\u00f3mico dominante en ambas colonias era la econom\u00eda de exportaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el paralelismo se extiende al hecho de que tanto en Jap\u00f3n como en Puerto Rico los poderes imperiales se valieron de una extensi\u00f3n modificada de sus aparatos estatales para organizar la explotaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los habitantes de los territorios adquiridos. Puerto Rico devino la colonia cl\u00e1sica por excelencia de Estados Unidos; Corea, la de Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>A grandes rasgos, la evoluci\u00f3n de la econom\u00eda de la Pen\u00ednsula de Corea durante la era colonial puede dividirse en tres etapas: (1) agricultura comercial de exportaci\u00f3n, 1905-1930; industrializaci\u00f3n de la regi\u00f3n norte, 1930-1937; econom\u00eda de guerra, 1937-1945.<\/p>\n<p>La anexi\u00f3n de Corea por Jap\u00f3n no conllev\u00f3 cambios bruscos en la agricultura latifundista tradicional (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a041). Los grandes terratenientes coreanos siguieron existiendo, pero ahora en coexistencia con los nuevos y progresivamente m\u00e1s poderosos latifundistas japoneses, que estaban favorecidos por el estado colonial y las leyes agr\u00edcolas del imperio. La expansi\u00f3n imperialista de Jap\u00f3n en Corea avanz\u00f3, pues, por la v\u00eda de una alianza con los terratenientes locales o la clase\u00a0<em>yangban<\/em>\u00a0(equivalente a los samur\u00e1is en Jap\u00f3n), y no por su completa eliminaci\u00f3n. La diferencia es que ahora el sobreproducto agr\u00edcola vendr\u00eda a parar principalmente a manos de los intereses ligados a la naci\u00f3n invasora. Para 1926 cerca de 20% de toda la tierra cultivada en Corea estaba en manos de japoneses. Casi todos eran terratenientes absentistas, o sea, que se lucraban de rentar la tierra a operadores coreanos. Sus latifundios, adem\u00e1s, representaban las tierras m\u00e1s productivas, por estar localizadas en lugares como las provincias del sur. Las relaciones de producci\u00f3n en el campo continuaron esencialmente inalteradas, o sea, dominadas por la sobreexplotaci\u00f3n del campesinado arrendatario (en especie o dinero). Entre 1910 y 1930 desaparece el peque\u00f1o agricultor con derechos sobre el lote de tierra, aunque Corea sigue siendo un pa\u00eds de agricultores. A fines de la tercera d\u00e9cada del siglo XX, los campesinos arrendatarios representaban el 80% de la poblaci\u00f3n de la pen\u00ednsula. La renta en especie prevaleciente era de 50% de la cosecha. A esto hay que a\u00f1adir la sobrevivencia de m\u00faltiples formas de prestaci\u00f3n de servicios para la clase dominante y el Estado colonial, junto al opresivo sistema de pr\u00e9stamos usurarios. En la base de toda la pir\u00e1mide social, pues, estaba el campesinado pauperizado. Los m\u00e9todos tradicionales de cultivo h\u00famedo del arroz serv\u00edan de base a este tipo de proceso agr\u00edcola altamente opresivo. Las innovaciones introducidas por los japoneses estaban ligadas a los m\u00e9todos de irrigaci\u00f3n, al uso de fertilizantes y la introducci\u00f3n de nuevas semillas de elevado rendimiento. El arroz coreano era vital para la econom\u00eda japonesa. Era m\u00e1s caro que el de India o Indochina, pero m\u00e1s barato que el de Jap\u00f3n, y su calidad era comparable. Ya para 1930 representaba el 57% de las importaciones del imperio. Simult\u00e1neamente, este producto desaparece de la dieta de las familias trabajadoras de Corea. En adelante, estas se alimentan de granos baratos (trigo, cebada, alpiste) importado por comerciantes japoneses. El grueso de la producci\u00f3n de arroz iba a parar al mercado de exportaci\u00f3n, luego de ser recolectado como renta por los grandes terratenientes. El imperio cre\u00f3 tambi\u00e9n una corporaci\u00f3n cuasip\u00fablica, la Oriental Development Company, para explotar la producci\u00f3n de arroz en Corea. La Pen\u00ednsula de Corea entera qued\u00f3 subordinada a los intereses de la econom\u00eda de Jap\u00f3n. De hecho, la empresa Oriental Development Company, que pronto se convirti\u00f3 en un latifundio, estaba vinculada al proyecto de crear una colonia de empresarios japoneses productores de arroz en Corea. En fin, durante este per\u00edodo Corea exportaba arroz e importaba productos manufacturados, en particular textiles de algod\u00f3n. Jap\u00f3n controlaba el mercado exterior de la colonia, en ambas direcciones. Cerca de 90% del intercambio comercial era con la metr\u00f3poli. La semejanza con las estructuras de importaciones y exportaciones de Puerto Rico entre 1898 y 1930 no puede ser mayor.<\/p>\n<p>La Gran Depresi\u00f3n de 1929-1932 provoc\u00f3 el colapso de la agricultura de arroz en Corea. Los agricultores de arroz en el interior de Jap\u00f3n buscaron restringir la entrada de la cosecha colonial. A partir de 1934 el gran capital industrial y bancario japon\u00e9s se interesa en la industrializaci\u00f3n de la colonia, particularmente de la regi\u00f3n norte. Esta zona, con su gran riqueza hidroel\u00e9ctrica y mineral, adquiri\u00f3 un gran valor para el imperio. Adem\u00e1s, sobraba la mano de obra barata. Entre otros monopolios que llegan entonces a la Pen\u00ednsula, se encontraban el conglomerado industrial y financiero Mitsubishi, as\u00ed como los poderosos intereses bancarios Mitsui y Sumitomo. Adem\u00e1s, Jap\u00f3n extendi\u00f3 enseguida a Corea lo que era uno de sus mayores logros tecnol\u00f3gicos: las redes eficientes y r\u00e1pidas de trenes de pasajeros y cargas. La colonia entera qued\u00f3 cruzada por v\u00edas f\u00e9rreas y sistemas de transportaci\u00f3n modernos. Dada la masividad de capital necesario para este proyecto, Jap\u00f3n cre\u00f3 corporaciones semip\u00fablicas como la South Manchuria Railway Company (SMRC), que no era m\u00e1s que un \u00f3rgano del estado suscrito por una alianza entre los grandes bancos, las casas comerciales y la banca de la naci\u00f3n imperial. La SMRC no solo obtuvo el monopolio del transporte ferroviario en Corea, sino que en 1933 se convirti\u00f3 en la \u00fanica empresa autorizada para construir carreteras y puertos en la colonia.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n en los medios de transporte y comunicaci\u00f3n en la d\u00e9cada de 1930 abri\u00f3 el camino para la llegada de la industria pesada y las factor\u00edas del imperio a la pen\u00ednsula de Corea. Estas empresas recib\u00edan tambi\u00e9n subsidios y ventajas de todo tipo de parte del gobierno colonial. De particular importancia eran la industria pesada, la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica a gran escala y las materias primas (como la Korean Nitrogen Fertilizer Corporation en Hungnam en el Noroeste, la segunda m\u00e1s grande del mundo, y las petroqu\u00edmicas y procesadoras de metales). Se dice que Jap\u00f3n, contrario a otros poderes imperiales, llev\u00f3 sus industrias m\u00e1s avanzada a las colonias, sobre todo a Corea. Entre 1932 y 1937, el n\u00famero de personas empleadas en la industria en Corea pasa de 384,951 a 594,736. Entre 1938 y 1940, las industrias pesadas y de consumo intensivo de energ\u00eda (qu\u00edmicos, metales y maquinaria) representaban 44% del valor total del producto industrial (Pao-San Ho 367). Si en la fase agr\u00edcola de 1910 a 1930 dominaban los grandes latifundios, ahora se trataba un peque\u00f1o n\u00famero de empresas gigantescas apoyadas por el gobierno imperial (1% de las empresas controlaban 75% del valor del producto industrial de Corea). Casi todas las modernas industrias eran propiedad de los japoneses. Estos controlaban el 91% de todo el capital reportado por las factor\u00edas y no pagaban impuestos. La Gran Depresi\u00f3n, por su parte, movi\u00f3 a los grandes terratenientes a expulsar la poblaci\u00f3n campesina de los latifundios. As\u00ed se cre\u00f3 una gran masa de campesinos despose\u00eddos que vendr\u00edan a conformar las legiones de proletarios en la industria pesada, incluida la importante miner\u00eda de carb\u00f3n. Las exportaciones al imperio conten\u00edan a\u00fan productos agr\u00edcolas, pero con un peso mayor de las materias primas industriales. Cumings sostiene que el caso de la industrializaci\u00f3n de Corea bajo el coloniaje japon\u00e9s es \u00fanico. Jap\u00f3n ubic\u00f3 una cuarta parte de su industria pesada, incluida la metalurgia y la qu\u00edmica industrial en la pen\u00ednsula, particularmente en lo que es hoy Corea del Norte. En Puerto Rico, la industria pesada no llegar\u00eda hasta la d\u00e9cada de 1970. Desarrollo del subdesarrollo en nuestra isla;\u00a0<em>sobredesarrollo industrial\u00a0<\/em>en corea (Cumings,\u00a0<em>Legacy<\/em>: 489).<\/p>\n<p>En 1937 comienza la guerra entre Jap\u00f3n y China. Esta tendr\u00eda efectos devastadores sobre la poblaci\u00f3n de Corea. Un a\u00f1o despu\u00e9s de iniciada la guerra, se aprueba en la naci\u00f3n imperial una ley fascista de movilizaci\u00f3n general para las necesidades industriales de la guerra. Toda la sociedad qued\u00f3 sometida a la Polic\u00eda Nacional Japonesa, una versi\u00f3n asi\u00e1tica de la Gestapo. Las relaciones obreropatronales se convirtieron en un asunto militar. Se trataba de la imposici\u00f3n de un sistema de esclavitud sobre la poblaci\u00f3n trabajadora de la colonia. Entre 1938 y 1945, cuando acaba la guerra, un total de 4,146,098 residentes de la pen\u00ednsula hab\u00edan sido reclutados a la fuerza para trabajar localmente en funci\u00f3n de las necesidades de la econom\u00eda de guerra. Tambi\u00e9n se dio el traslado de familias enteras \u2013incluidas mujeres y ni\u00f1os\u2013 para ser esclavizadas en el interior de Jap\u00f3n. Las cifras de esta movilizaci\u00f3n obligada resultan escandalosas. En 1945 los emigrantes coreanos representaban un porcentaje importante de la clase trabajadora en Jap\u00f3n. En 1941 hab\u00eda 1,4 millones de ellos sometidos a trabajo compulsorio en la industria, la miner\u00eda, la pesca y la agricultura de la metr\u00f3poli imperial. Entre ese a\u00f1o y el fin de la guerra, Jap\u00f3n reclut\u00f3 a la fuerza medio a mill\u00f3n m\u00e1s, para ser enviados a las minas de ese pa\u00eds. De hecho, muchos de esas personas esclavizadas terminaron en Nagasaki y la isla de Iwo Jima, con las consecuencias que el lector o lectora puede imaginar. Simult\u00e1neamente, cerca de 200,000 coreanos fueron reclutados, en su vasta mayor\u00eda involuntariamente, para servir en el ej\u00e9rcito y la marina del imperio durante la guerra de 1937 a 1945. Corea devino, en general, una base log\u00edstica para las operaciones militares del imperio. Adem\u00e1s, miles de mujeres coreanas fueron forzadas a servir como \u00abconfortes\u00bb o esclavas sexuales para los soldados japoneses. Se trataba en su mayor\u00eda de ni\u00f1as jovencitas provenientes de familias campesinas pobres.<\/p>\n<p>A pesar de todo el salvajismo y brutalidad del r\u00e9gimen colonial japon\u00e9s, la poblaci\u00f3n de Corea mantuvo un punto claro: el amor por su naci\u00f3n y su cultura, la aspiraci\u00f3n por el retorno a una Corea peninsular libre e independiente. Jap\u00f3n hizo lo imposible por destruir la cultura coreana. Prohibi\u00f3 que se hablara el lenguaje nativo de la poblaci\u00f3n, oblig\u00f3 a que los coreanos se cambiara el nombre y el apellido, les alter\u00f3 el nombre a los monumentos, estableci\u00f3 la ense\u00f1anza obligatoria en japon\u00e9s, y someti\u00f3 al pueblo coreano a la humillaci\u00f3n de un r\u00e9gimen racista como pocos. Jap\u00f3n viv\u00eda obsesionado con liquidar todo sentimiento de identidad nacional coreana. El tema del lenguaje era central, raz\u00f3n por la cual todav\u00eda hoy muchos lugares son conocidos por dos nombres, uno en coreano y otro en japon\u00e9s. Tambi\u00e9n encarcel\u00f3 y tortur\u00f3 a decenas de miles de opositores de la pol\u00edtica opresiva colonial, entre ellos muchos estudiantes y simpatizantes del comunismo.<\/p>\n<p>Estados Unidos nunca hizo nada por la naci\u00f3n coreana. Ning\u00fan soldado estadounidense derram\u00f3 una gota de sangre por evitar las matanzas de coreanos por los japoneses. De hecho, hasta el 7 de diciembre de 1941 Estados Unidos fue tolerante con el r\u00e9gimen colonial y fascista japon\u00e9s en esa pen\u00ednsula. Luego, para colmo, mataron a m\u00e1s de 10,000 inocentes coreanos al tirar las bombas at\u00f3micas en Jap\u00f3n los d\u00edas 6 y 9 de agosto de 1945. Nada bueno hicieron por esa nacionalidad. Pero solo bast\u00f3 con que Jap\u00f3n se rindiera el 14 de agosto de 1945, para que la naci\u00f3n estadounidense se arrogara el derecho de controlar la vida y futuro de Corea por los medios que fuera. El r\u00e9gimen pol\u00edtico y militar que Estados Unidos establecer\u00eda en el sur de la Pen\u00ednsula entre 1945 y 1950 dejar\u00eda chiquitas algunas de las barbaridades y cr\u00edmenes de los fascistas japoneses entre 1937 y el fin de la guerra. En realidad, result\u00f3 en muchos sentidos peor. No en vano se dice que la Guerra de Corea fue \u00abla guerra antes de Vietnam\u00bb (McDonald 3-17).<\/p>\n<p><strong>La cuesti\u00f3n del poder<\/strong><\/p>\n<p>Para el 1947, a\u00f1o en que Albizu Campos regresa a Puerto Rico, la suerte de la Pen\u00ednsula de Corea no estaba echada por completo. Estados Unidos ocupaba militarmente el sur y la URSS, el norte. Pero los esfuerzos por lograr la independencia de la pen\u00ednsula segu\u00edan vivos entre los habitantes de ambas regiones. Tal hab\u00eda sido, precisamente, el anhelo del conjunto de la naci\u00f3n coreana desde la proclama revolucionaria a favor de la independencia en marzo 1919. En 1947 el Paralelo 38 no era todav\u00eda m\u00e1s que una frontera imaginaria entre dos ej\u00e9rcitos que antes hab\u00edan sido aliados en contra de Jap\u00f3n. No obstante, entre septiembre y diciembre de 1945 Estados Unidos hab\u00eda introducido la semilla de una divisi\u00f3n que seguir\u00eda creciendo m\u00e1s y m\u00e1s, hasta arropar a la Pen\u00ednsula Coreana en una violencia imparable. El paralelo 38 terminar\u00eda siendo una l\u00ednea divisoria dif\u00edcil de eliminar, salvo militarmente. La historia de Corea, como la de tantos pa\u00edses coloniales, no es solo lo que sucedi\u00f3, sino tambi\u00e9n lo que qued\u00f3 negado.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n de derrota por el emperador Hirohito fue diseminada de inmediato por toda Corea. Esto tuvo dos efectos inmediatos. Primero, el colapso del gobierno colonial, incluidas las fuerzas represivas. Segundo, la explosi\u00f3n espont\u00e1nea de una de las revoluciones m\u00e1s populares y democr\u00e1ticas en la historia contempor\u00e1nea, a todo lo largo y ancho de la pen\u00ednsula. Trabajadores, estudiantes, campesinos y militantes feministas tomar\u00edan en sus manos la regularizaci\u00f3n de la vida social, mediante estructuras participativas de tipo horizontal, dando paso as\u00ed a una \u00abgenuina revoluci\u00f3n social\u00bb (Merrill 56). An\u00e1logos a los soviets de la Rusia revolucionaria, los comit\u00e9s populares que surgieron en Corea en agosto de 1945 eran \u00f3rganos controlados directamente por las masas que despertaban a la revoluci\u00f3n. Tres eran sus principios universales: (1) la nacionalizaci\u00f3n de la riqueza industrial y agraria; (2) la entrega de la tierra y las factor\u00edas a uniones obreras y campesinas y (3) la plena igualdad entre los hombres y las mujeres.<\/p>\n<p>MacArthur hab\u00eda declarado a Corea \u00abzona de inter\u00e9s exclusivo de los militares sovi\u00e9ticos y estadounidenses\u00bb. Pero el general no consider\u00f3 el hecho de que en agosto de 1945 Estados Unidos no ten\u00eda soldados en la pen\u00ednsula. Las tropas japonesas, que a\u00fan no hab\u00edan tenido tiempo de digerir por completo la noticia de la rendici\u00f3n, se sometieron sin remedio a los dict\u00e1menes del poder popular. La Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Sovi\u00e9ticas Socialistas entr\u00f3 a Corea antes que antes Estados Unidos; incluso llegar\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de lo contemplado por la Orden N\u00famero 1 del 15 de agosto de 1945, pero los soldados del Ej\u00e9rcito Rojo no tuvieron el est\u00f3mago de reprimir la energ\u00eda revolucionaria que explot\u00f3 por toda la naci\u00f3n, incluido el norte. Stalin, cuyo inter\u00e9s por dominar Corea era m\u00ednimo, dej\u00f3 que la revoluci\u00f3n norcoreana siguiera su curso. De todos modos, Kim Il S\u014fng, estaba en esa regi\u00f3n y su prestigio de guerrillero revolucionario antijapon\u00e9s era inmenso. Stalin no se comport\u00f3, pues, como Stalin. En el norte se dar\u00eda una revoluci\u00f3n comunista relativamente pac\u00edfica, en que se aboli\u00f3 la propiedad privada con muy poca violencia. Se establecer\u00eda un r\u00e9gimen socialista aut\u00f3nomo de una popularidad enorme, sobre la base de los comit\u00e9s populares.<\/p>\n<p>Al sur del reci\u00e9n anunciado Paralelo 38 florec\u00edan los comit\u00e9s populares integrados por trabajadores, campesinos, mujeres, estudiantes y veteranos de la conscripci\u00f3n japonesa. Todo lo concerniente a la sociedad, limpieza, la seguridad, la agricultura y la producci\u00f3n pas\u00f3 directamente a manos de la gente. En Corea del Sur, no hab\u00eda un partido comunista organizado, pero los trabajadores tomaron las f\u00e1bricas y las pusieron a funcionar. Se crearon uniones campesinas que emprendieron el cultivo, recogida y distribuci\u00f3n del arroz. M\u00e1s de 16,000 prisioneros pol\u00edticos fueron puestos en libertad. Las mujeres y estudiantes pasaron a cumplir un rol central en la revoluci\u00f3n de la sociedad. Adem\u00e1s, crearon sus propias organizaciones independientes. Los veteranos de la guerra se organizaron en milicias de apoyo a la preservaci\u00f3n de la paz. Era esta una revoluci\u00f3n surgida del coraz\u00f3n mismo de las masas oprimidas. La di\u00e1spora coreana en Jap\u00f3n, que en 1945 ascend\u00eda a cientos de miles retorn\u00f3 a la patria, para unirse al impulso revolucionario y desempe\u00f1ar un papel de vanguardia.<\/p>\n<p>A todo lo ancho y largo de la naci\u00f3n cobr\u00f3 vida de nuevo el sue\u00f1o, pospuesto por d\u00e9cadas, de una Corea independiente y unida. De la energ\u00eda de las organizaciones populares de base y la intelectualidad progresista surgi\u00f3 el Comit\u00e9 para la Preparaci\u00f3n de la Independencia de Corea. Al igual que ocurri\u00f3 en 1919, se redact\u00f3 una proclama para la independencia. El 6 de septiembre de 1945 se anunci\u00f3 la formaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular de Corea. Algunos aspectos de la constituci\u00f3n de la rep\u00fablica fueron tomados de la Revoluci\u00f3n Francesa, como la asamblea de representantes; otros hasta de la Revoluci\u00f3n Norteamericana. La rep\u00fablica promet\u00eda elecciones populares y una verdadera revoluci\u00f3n social, centrada en la reforma agraria y la eliminaci\u00f3n del latifundismo. Al igual que todo nacionalismo revolucionario de Asia, la proclama afirmaba principios modernos fundamentales como la libertad de expresi\u00f3n, reuni\u00f3n y religi\u00f3n; el derecho al voto para toda la poblaci\u00f3n de 18 a\u00f1os y m\u00e1s; la jornada laboral de 8 horas; la prohibici\u00f3n de trabajo infantil; educaci\u00f3n gratuita y la abolici\u00f3n de todos los privilegios, particularmente los relativos a la opresi\u00f3n de las mujeres. Se reconoc\u00eda la igualdad plena entre los sexos. Finalmente, se extend\u00eda una invitaci\u00f3n a Estados Unidos, Inglaterra y la URSS para que respetaran el derecho a la soberan\u00eda e independencia de la Pen\u00ednsula de Corea.<\/p>\n<p>Pero todo era una carrera en contra del tiempo. MacArthur calculaba a mediado de agosto 1945 que le tomar\u00eda a\u00fan varias semanas para desembarcar las primeras tropas estadounidenses en Corea. Ya los militares estadounidenses hab\u00edan establecido subrepticiamente una relaci\u00f3n de colaboraci\u00f3n mutua con los remanentes del ej\u00e9rcito imperial de Jap\u00f3n en Se\u00fal. Era cosa de ganar tiempo para ocupar militarmente el sur y poner fin al radicalismo de las masas. Aunque Corea no era una de las partes del acuerdo de rendici\u00f3n, fue calificada por Estados Unidos como una \u00abnaci\u00f3n enemiga y hostil\u00bb, sujeta por tanto al control absoluto de las tropas invasoras, bajo el Art\u00edculo 43 de la Convenci\u00f3n de la Haya. Al final, Corea del Sur recibir\u00eda por parte de Estados Unidos un trato m\u00e1s dictatorial que Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Nada incomoda m\u00e1s a la burgues\u00eda que la destrucci\u00f3n o colapso del Estado de su clase. \u00bfQu\u00e9 valor ten\u00eda recibir a Corea de bot\u00edn de guerra si no hab\u00eda un \u00f3rgano estatal que garantizara los intereses econ\u00f3micos de Estados Unidos? Y eso era, precisamente lo que pasaba en Corea. El poder estaba en manos de las masas revolucionarias. Las formas incipientes de autogesti\u00f3n anunciaban una nueva institucionalidad controlada por el pueblo y al servicio del pueblo. Se trataba, pues, para los militares estadounidenses, de revertir la situaci\u00f3n, aunque ello implicara una alianza con los remanentes del Estado colonial japon\u00e9s y sus agentes. O, lo que tanto vale, con la misma gente que hab\u00eda aplaudido el bombardeo de Pearl Harbor.<\/p>\n<p>El 8 de septiembre de 1945 arribaron las tropas estadounidenses. Vinieron en 21 barcos militares, alineados en cinco columnas protegidas por una flotilla de naves destructoras. Su llegada fue aplaudida con entusiasmo por los militares japoneses todav\u00eda estacionados en el pa\u00eds, as\u00ed como por los grandes terratenientes de Corea, cuyas propiedades estaban siendo nacionalizadas por el movimiento popular. Surg\u00eda as\u00ed, bajo los auspicios del ej\u00e9rcito estadounidense, la moderna derecha fascista en contraposici\u00f3n a la izquierda. Esta ser\u00eda la estrecha base social del proyecto de recomponer el antiguo Estado colonial que se propon\u00eda Washington. John Reed Hodge, apodado El Patton del Pac\u00edfico, fue nombrado comandante de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Corea. MacArthur era un liberal al lado de Hodge. Entre la fecha mencionada y el 15 de agosto de 1948, o sea por tres a\u00f1os, Corea permanecer\u00eda bajo un r\u00e9gimen militar estadounidense. Tal y como hicieron en Puerto Rico entre 1898 y 1902.<\/p>\n<p>Apenas tom\u00f3 posesi\u00f3n de su cargo, Hodge dirigir\u00eda sus energ\u00edas a la reconstituci\u00f3n del Estado colonial. Esto conllevaba por obligaci\u00f3n tres tareas: (1) crear una burocracia fiel a los invasores, (2) organizar una polic\u00eda nacional y (3) constituir cuerpos militares separados de la gente. Esto, claro est\u00e1, despu\u00e9s de negarle reconocimiento a las proclamas de la Rep\u00fablica Popular de Corea. Pero, \u00bfc\u00f3mo hacer todo esto en medio de una revoluci\u00f3n popular y un Estado colonial colapsado? Pues, por la v\u00eda dictatorial y reclutando a los antiguos funcionarios y colaboradores del fascismo japon\u00e9s. Inicialmente, por puro racismo, Hodge consider\u00f3 que solo un gobierno colonial integrado exclusivamente por japoneses podr\u00eda controlar a los coreanos. Estos \u00faltimos eran vistos por \u00e9l como desordenados y tercos; mientras que los primeros le resultaban met\u00f3dicos. Al final, Hodge retuvo a los japoneses como asesores y cre\u00f3 un estado colonial integrado por antiguos colaboradores del imperio. Removi\u00f3 al antiguo gobernador general, Abe Nobuyoki, y nombr\u00f3 a un militar estadounidense, el general mayor Archivald V. Alnord, para gobernar a Corea. Este se dio a la ejecuci\u00f3n de las tres tareas arriba mencionadas (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a0135-178).<\/p>\n<p>Asesorados por los antiguos jefes de la burocracia colonial japonesa, el Gobierno Militar estadounidense procedi\u00f3 enseguida a reclutar coreanos de la ultraderecha para llenar las vacantes de antiguos funcionarios imperiales. Cada agencia quedaba ahora bajo la supervisi\u00f3n de dos directores, uno coreano y otro estadounidense. Para engrosar las filas de esta \u00abnueva\u00bb burocracia hab\u00eda que obtener la aprobaci\u00f3n del reci\u00e9n creado Partido Democr\u00e1tico de Corea. Esta organizaci\u00f3n derechista, archienemiga de la Rep\u00fablica Popular de Corea anunciada por los Comit\u00e9s Populares, fue fundada al momento del arribo de las tropas estadounidenses y agrupaba a los terratenientes y ricos. La friolera de 75,000 puestos burocr\u00e1ticos fue aprobada por el Gobierno Militar entre octubre y diciembre de 1945, siempre con el asesoramiento de los japoneses y los reaccionarios. Con el pasar del tiempo, los nombramientos ascender\u00edan a 170,000. El resultado ser\u00eda una vuelta estructural al estado colonial centralizado y poderosamente coercitivo. Se trataba de una contrarrevoluci\u00f3n desde arriba, pues el efecto de los Comit\u00e9s Populares en toda la Pen\u00ednsula hab\u00eda sido poner la administraci\u00f3n gubernamental en manos de los organismos populares. Eso, para Estados Unidos, hab\u00eda que erradicarlo.<\/p>\n<p>La segunda medida, todav\u00eda m\u00e1s importante, fue la creaci\u00f3n de la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur, que se dise\u00f1\u00f3 a imagen y semejanza de la que exist\u00eda en la colonia. Esta \u00faltima era considerada una de las m\u00e1s opresivas del mundo, con poderes y atribuciones casi absolutas. Buena parte de sus operaciones eran secretas y al margen de cualquier l\u00edmite legal. La polic\u00eda colonial japonesa era, ante todo, era una instituci\u00f3n dise\u00f1ada para eliminar la oposici\u00f3n pol\u00edtica. No solo se encargaba del registro, control y observaci\u00f3n de todos los grupos pol\u00edticos antijaponeses, sino que adem\u00e1s implementaba la censura de peri\u00f3dicos y las comunicaciones. Casi toda la administraci\u00f3n local estaba en sus manos, incluida la recolecci\u00f3n de impuestos. El aparato polic\u00edaco japon\u00e9s cumpl\u00eda una funci\u00f3n dominante en la colonia. La c\u00e1rcel sin derecho alguno era la norma. Bajo el gobierno militar estadounidense se mantuvieron en la pr\u00e1ctica muchas de esas atribuciones, pero ahora definidas para servir a la intervenci\u00f3n norteamericana en Corea del Sur. Cambi\u00f3 la etiqueta de la botella, pero el contenido era el mismo. Adem\u00e1s, se increment\u00f3 significativamente el n\u00famero de polic\u00edas. Antes de agosto de 1945 la Polic\u00eda Nacional de Corea ten\u00eda 20,000 miembros para toda la pen\u00ednsula, casi todos japoneses; ya para octubre, ten\u00eda m\u00e1s de 25,000 (tan solo para Corea del Sur). Inicialmente, el gobernador militar estadounidense dio muchos puestos directivos a la antigua oficialidad de la polic\u00eda colonial japonesa. Pero luego se estableci\u00f3 la medida de reclutar coreanos que hubieran servido en la polic\u00eda colonial o en el ej\u00e9rcito japon\u00e9s, o sea colaboradores del imperio. Cerca de 5,000 miembros del nuevo cuerpo policial hab\u00edan estado activos antes del 1945 con los japoneses. Ocho de cada diez oficiales en la \u00abnueva\u00bb polic\u00eda nacional hab\u00edan sido oficiales en la vieja. Adem\u00e1s, se abri\u00f3 la puerta para la entrada de gendarmes corruptos que hu\u00edan de las transformaciones sociales y pol\u00edticas en el norte de la pen\u00ednsula. En su mayor\u00eda, se trataba de polic\u00edas que hab\u00edan participado en la tortura de campesinos, estudiantes y obreros durante la era colonial. Incluso la academia del nuevo cuerpo policial mantuvo por un tiempo instructores japoneses. Apenas reconstituida, la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur recibi\u00f3 equipo de guerra sofisticado (veh\u00edculos, rifles, bayonetas y ametralladoras), as\u00ed como un avanzado sistema de tel\u00e9fonos y radio transmisores. Esta instituci\u00f3n contrarrevolucionaria, seg\u00fan Hodge, era clave para evitar que Corea del Sur cayera bajo el aducido proyecto totalitarista de la Rep\u00fablica Popular de Corea y los Comit\u00e9s Populares. Adem\u00e1s, Estados Unidos calladamente foment\u00f3 la organizaci\u00f3n de j\u00f3venes fascistas en cuerpos callejeros similares a la Juventud Hitleriana (Merrill 57). El mismo esp\u00edritu af\u00edn al fascismo impregn\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del sistema de tribunales por los militares estadounidenses.<\/p>\n<p>La tercera medida fue la creaci\u00f3n de fuerzas militares \u00abpropias\u00bb de Corea del Sur, al menos en nombre. Ya para octubre de 1945 comenzaron los enfrentamientos entre los Comit\u00e9s Populares y la odiada Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur. Esta \u00faltima actuaba siempre con el apoyo de las tropas t\u00e1cticas estadounidenses. Hodge tom\u00f3 entonces la decisi\u00f3n de crear una fuerza militar surcoreana de apoyo a la Polic\u00eda Nacional. La regi\u00f3n norte de la Pen\u00ednsula estaba bajo la jurisdicci\u00f3n de la URSS, pero esta no hab\u00eda tomado medidas ni para extender su presencia al sur ni para formar un ej\u00e9rcito norcoreano. La creaci\u00f3n de un aparato castrense en el sur respond\u00eda, pues, \u00fanicamente al deseo de Estados Unidos de frenar el impulso revolucionario en ese territorio. La nueva instituci\u00f3n militar recibi\u00f3 el nombre de Condestables de Corea del Sur. La cuesti\u00f3n clave era aqu\u00ed la misma que se plante\u00f3 con la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur; es decir, la relativa a qui\u00e9nes vendr\u00edan a integrar las filas de condestables. De nuevo se impuso el principio de excluir coreanos que hubieran luchado en contra de los japoneses. La totalidad de oficiales nombrados eran coreanos que hab\u00edan luchado en el ahora parcialmente desbandado ej\u00e9rcito imperial japon\u00e9s. La \u00e9lite militar de la era colonial japonesa fue transferida, sin reservas, a la nueva instituci\u00f3n militar. Esto, aunque sus miembros eran culpables de cr\u00edmenes horribles bajo la colonia y, en particular, durante la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>A fines de 1945 Estados Unidos inaugur\u00f3 la academia de condestables de Corea del Sur. Su curr\u00edculo estaba enfocado en el uso de t\u00e1cticas de contrainsurgencia y en la supresi\u00f3n de revueltas civiles. Se daba importancia particular a la aplicaci\u00f3n de t\u00e1cticas\u00a0<em>bansai\u00a0<\/em>para controlar la comunidad entera. Durante mucho tiempo las unidades de la Polic\u00eda Nacional actuar\u00edan en conjunto con las tropas t\u00e1cticas estadounidenses. Mas, no todo estaba bajo control. Dado que el cuerpo de condestables representaba una instituci\u00f3n de nueva creaci\u00f3n, fue infiltrada con inteligencia por la izquierda coreana, particularmente fuera de Se\u00fal. Esto result\u00f3 de valor durante las numerosas revueltas obreras y campesinas de 1946 a 1948 en Corea del Sur. De todos modos, las fuerzas armadas de Estados Unidos continuaron ejerciendo la comandancia sobre la totalidad de las instituciones represivas en Corea del Sur, incluido el cuerpo de condestables, hasta el 30 de junio de 1949. Es decir, todo lo relacionado a la organizaci\u00f3n, administraci\u00f3n, equipamiento y entrenamiento de la Polic\u00eda Nacional y las tropas de condestables era responsabilidad del Gobierno Militar estadounidense (Jeong 59).<\/p>\n<p>Sea como sea, el resultado es que, a fines de 1945, el liderato militar estadounidense en Corea del Sur hab\u00eda tomado medidas dictatoriales para reconstituir el aparato estatal de la colonia, en forma y en esp\u00edritu: Se restableci\u00f3 el poder de la burocracia colaboracionista con Jap\u00f3n, se confiri\u00f3 un papel privilegiado a la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur y se pusieron las bases para lo que vendr\u00eda a ser un cuerpo militar dise\u00f1ado para combatir a la revoluci\u00f3n en curso. Todo era parte de una contrarrevoluci\u00f3n desde arriba que pronto descender\u00eda con violencia inusitada sobre los \u00abinocentes coreanos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Insurrecci\u00f3n y violencia fascista: Cheju-do<\/strong><\/p>\n<p>Cheju-do es a Corea del Sur, lo que Vieques es a Puerto Rico. Localizada a 56 millas del extremo suroeste de la Pen\u00ednsula de Corea, la peque\u00f1a isla posee rasgos geogr\u00e1ficos, geol\u00f3gicos y sociales deslumbrantes. Adem\u00e1s, posee una rica historia de cultura separatista y rebelde. En 1948, Cheju se convirti\u00f3 en un foco importante de rebeli\u00f3n en contra de la presencia militar estadounidense en Corea del Sur. Aunque Cheju es ahora es un lugar de veraneo de los ricos de ese pa\u00eds, en 1948 Estados Unidos no le perdon\u00f3 el desplante.<\/p>\n<p>Para 1945, la econom\u00eda de Corea del Sur preservaba todav\u00eda muchos de los rasgos de la estructura agraria del pasado. El agricultor arrendatario era la norma en las principales provincias productoras de arroz y algod\u00f3n. La industrializaci\u00f3n se concentraba en lo que vendr\u00eda a ser Corea del Norte. Con variaciones m\u00ednimas en el grado de desarrollo de la agricultura comercial, las 8 provincias al sur del Paralelo 38 \u2013Ch\u014flla Sur, Ch\u014flla Norte, Ky\u014fngsang Sur, Ky\u014fngsang Norte, Ch\u2019ungch\u2019\u014fng Sur, Ch\u2019ungch\u2019\u014fng Norte, Kangw\u014fn y Ky\u014fnggi\u2013 ten\u00edan un gran parecido entre s\u00ed: llevaban la marca del subdesarrollo agr\u00edcola de exportaci\u00f3n. Eran territorios dominados por los latifundios y grandes terratenientes japoneses. La producci\u00f3n agr\u00edcola estaba orientada a la exportaci\u00f3n de arroz a Jap\u00f3n. La nota discordante la daba la isla de Cheju, tambi\u00e9n conocida con el nombre de Jeju.<\/p>\n<p>Cheju es todav\u00eda hoy un lugar naturalmente paradis\u00edaco. Se trata de una isla de origen volc\u00e1nico, con un clima agradable y soleado durante todo el a\u00f1o. Mide 44 millas de largo y 25 de ancho. Tiene la forma de un huevo y posee el punto m\u00e1s elevado de Corea del Sur: Halla, un volc\u00e1n inactivo desde 1007 que se eleva 6,400 pies sobre el nivel del mar y tiene, en su cima, un lago. El volc\u00e1n Halla posee, adem\u00e1s, numerosas cavernas y t\u00faneles de lava. Las formaciones volc\u00e1nicas, playas hermosas y cascadas alucinantes hacen de la isla un lugar de mucho misticismo. Sus prados exuberantes no tienen comparaci\u00f3n. De hecho, fueron esas dotes naturales las que conquistaron el coraz\u00f3n de los invasores mongoles en 1273, quienes convirtieron a Cheju en un lugar favorito para el apacentamiento de sus caballos. Los mongoles eran guerreros montados, pero los japoneses no se quedaron atr\u00e1s en cuanto a visi\u00f3n estrat\u00e9gica. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ej\u00e9rcito Imperial de Jap\u00f3n llen\u00f3 a Cheju de fuertes militares, bases a\u00e9reas y un extenso laberinto de t\u00faneles y fortificaciones. La poblaci\u00f3n militar japonesa localizada en Cheju a veces superaba el n\u00famero de habitantes locales (Merrill 65) \u00a1Tal y suced\u00eda con la marina estadounidense y los viequenses en Puerto Rico para los mismos a\u00f1os!<\/p>\n<p>En lo que toca al desarrollo de comit\u00e9s populares despu\u00e9s del colapso del imperio japon\u00e9s, Cheju era una regi\u00f3n particular (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a0344). Contrario a la mayor parte de las provincias de Corea del Sur, la isla no mostraba en 1945 una prevalencia del campesino arrendatario. La mayor parte de los agricultores eran peque\u00f1os propietarios independientes. Muchos de los suelos costeros estaban dedicados a\u00fan a la crianza de caballos y a la ganader\u00eda. Tampoco hab\u00eda monopolios industriales, como los intereses ferrocarrileros que exist\u00edan por toda la pen\u00ednsula. Cheju era accesible \u00fanicamente por avi\u00f3n o por mar; esto \u00faltimo, mediante un sistema r\u00fastico de lanchas. La estructura ocupacional era diversificada en comparaci\u00f3n con las dem\u00e1s provincias. Cheju era, y es, famosa por su divisi\u00f3n natural del trabajo: los hombres cuidan del hogar y de los menores; las mujeres se dedican al buceo. La industria local de mariscos y de algas marinas la efect\u00faan las \u00abmujeres buceadoras de Cheju\u00bb, quienes no utilizan equipo de sumersi\u00f3n alguno. En justicia no se trata solo de mujeres; las ni\u00f1as de la isla comienzan a bucear ocupacionalmente a los 10 a\u00f1os. El \u00fanico instrumento artificial de trabajo es el cuchillo de pesca y recolecci\u00f3n de algas. En promedio las mujeres buceadoras de Cheju se sumergen entre 45 y 60 pies de profundidad y permanecen sin respirar de 3 a 5 minutos. Es la combinaci\u00f3n de profundidad y tiempo de sumersi\u00f3n lo que las hace \u00fanicas. Esta actividad es milenaria en su origen. Tambi\u00e9n es importante mencionar que se trata de una isla poblada mayoritariamente por mujeres. Cheju (Jeju) es el lugar al que la norcoreana Sae-byeok sue\u00f1a con ir en el episodio 6 de la serie\u00a0<em>Squid Game,\u00a0<\/em>en Netflix.<\/p>\n<p>La cultura general de Cheju es asimismo muy independiente. Quiz\u00e1s como resultado de la herencia mong\u00f3lica, la poblaci\u00f3n local habla un dialecto no muy f\u00e1cil de comprender por el resto del pa\u00eds. Eso ayuda a que en la isla prevalezca, desde hace siglos, una mentalidad de inclinaciones separatistas. Dial\u00e9cticamente, la emigraci\u00f3n de trabajadores de Cheju a los centros industriales de Jap\u00f3n, como Osaka, a lo largo del per\u00edodo colonial tambi\u00e9n influenci\u00f3 la cultura local. La di\u00e1spora de la isla absorbi\u00f3 lo mejor del radicalismo y combatividad del proletariado japon\u00e9s. [Conviene recordar aqu\u00ed, aunque sea brevemente, que los a\u00f1os de 1917 a 1920 se caracterizaron por grandes movilizaciones de trabajadores, campesinos, estudiantes y mujeres en todo Jap\u00f3n. De particular importancia fueron las rebeliones por el precio del arroz en el verano y oto\u00f1o de 1918. Estas se extendieron a Corea y las otras colonias formales. La demanda por la democratizaci\u00f3n del imperio era en\u00e9rgica, pero fue reprimida terriblemente.] Aun as\u00ed, el movimiento constante de la poblaci\u00f3n trabajadora de la isla hacia la metr\u00f3poli, y viceversa, enriqueci\u00f3 grandemente la cultura pol\u00edtica de Cheju. Al caer el imperio japon\u00e9s en 1945, esa di\u00e1spora regres\u00f3 a la isla en grandes n\u00fameros buscando espacios sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos para reconectar con su lugar de origen. La verdadera dial\u00e9ctica reside, como veremos, en que lo encontr\u00f3 no en la econom\u00eda local, sino en la lucha revolucionaria (Dixon 108). Otros dos factores determinaron el curso de los comit\u00e9s populares en Cheju. Primero, el tard\u00edo establecimiento de los poderes militares y administrativos estadounidenses, debido a la lejan\u00eda y aislamiento geogr\u00e1fico de Cheju. Segundo, la rica historia de movimientos de protesta y afirmaci\u00f3n cultural (dada la fuerte orientaci\u00f3n shamanista de la gente).<\/p>\n<p>El punto es que Cheju devino un lugar propicio para el florecimiento de los comit\u00e9s populares en 1945. Al llegar las tropas t\u00e1cticas del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos el 10 de noviembre los organismos populares eran el gobierno de facto de la isla (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a0346). Entre otros aspectos, estaban a cargo de las milicias populares, las agrupaciones juveniles, la administraci\u00f3n de las f\u00e1bricas y la comida. Adem\u00e1s, organizaban a nivel de base la educaci\u00f3n continuada de las personas mayores, la educaci\u00f3n f\u00edsica de la comunidad, el entretenimiento, la prensa escrita y la educaci\u00f3n intermedia y elemental. Debido en no poca medida al retorno de la di\u00e1spora, los comit\u00e9s populares estaban fuertemente influenciados por la izquierda. Pero, en realidad, colaboraban mucho con la derecha en la administraci\u00f3n diaria de la comunidad. La lejan\u00eda de Se\u00fal y las limitaciones de recursos t\u00e1cticos determinaron que el gobierno militar no prestara a Cheju la atenci\u00f3n que dio a otras regiones (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a0275). De hecho, en 1946 la isla obtuvo estatus de provincia. Hasta esa fecha hab\u00eda sido parte de Ch\u014flla Sur. Los comit\u00e9s populares estar\u00edan en el poder en la nueva provincia hasta 1948.<\/p>\n<p>Levantamiento campesino en Corea del Sur<\/p>\n<p>Demasiada suerte, seg\u00fan Bertolt Brecht, a veces trae mala suerte. Si bien es cierto que la distancia geogr\u00e1fica mantuvo a Cheju fuera del radar de inter\u00e9s del Gobierno Militar hasta 1948, tambi\u00e9n es cierto que la poblaci\u00f3n de la isla qued\u00f3 al margen de los eventos insurreccionales que se propagar\u00edan por todas las provincias del \u00e1rea baja de Corea del Sur entre septiembre y diciembre de 1946, o sea, de lo que se conoce como el Gran Levantamiento de la Cosecha de Oto\u00f1o (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a0351). Estos meses servir\u00edan de prueba de fuego del horrible sistema pol\u00edtico colonial revivido por Estados Unidos. Tambi\u00e9n, del impulso revolucionario y organizativo de los comit\u00e9s populares a nivel nacional. La movilizaci\u00f3n de las fuerzas militares estadounidenses, junto a los fascistas, ser\u00eda el factor clave en la resoluci\u00f3n de la disputa.<\/p>\n<p>Las causas inmediatas de los eventos insurreccionales en el oto\u00f1o de 1946 fueron las decisiones econ\u00f3micas neoliberales tomadas por el gobierno militar estadounidense apenas comenz\u00f3 el a\u00f1o. En lo que toca a la industria, se promulgaron una serie de leyes antiobreras cort\u00e1ndole el vuelo al reci\u00e9n creado Concilio Nacional de Uniones Obreras de Corea del Sur (<em>Ch\u014fnp\u2019y\u014fng<\/em>). Entre otras medidas, se estableci\u00f3 el taller cerrado en todas las factor\u00edas, se estableci\u00f3 una Junta Nacional de Mediaci\u00f3n y se instituy\u00f3 el arbitraje compulsorio en la soluci\u00f3n de disputas entre trabajadores y administradores de las empresas. Tambi\u00e9n se prohibi\u00f3 la posesi\u00f3n y toma de empresas por las uniones, as\u00ed como las huelgas. Todo el capital expropiado de capitalistas japoneses pasar\u00eda al Gobierno Militar, como fiduciario de los futuros empresarios coreanos.<\/p>\n<p>El 23 de septiembre de 1946, m\u00e1s de 8,000 obreros de los ferrocarriles se lanzaron a la huelga en Pusan, provincia de Kyongsang Sur. El paro no tard\u00f3 en extenderse a Se\u00fal y el resto del pa\u00eds. Tambi\u00e9n los obreros de las impresoras, servicios de electricidad, tel\u00e9grafo y correos se unieron a la protesta. Con el apoyo de miles de estudiantes, estas acciones dieron paso a un paro general (Cumings,\u00a0<em>Origins\u00a0<\/em>352). El Concilio Nacional de Uniones Obreras logr\u00f3 movilizar un cuarto de mill\u00f3n de trabajadores. Los reclamos de la huelga general eran tanto reformistas como revolucionarios. En t\u00e9rminos de reformas, se demandaba un incremento en las raciones de arroz disponibles a la poblaci\u00f3n, mejores salarios, ocupaci\u00f3n y comida para las personas indigentes y para la di\u00e1spora en retorno, mejores condiciones de trabajo y el derecho a formar uniones. En t\u00e9rminos de revoluci\u00f3n, se ped\u00eda una nueva ley obrera democr\u00e1tica similar a la que acababa de ser implementa en Corea del Norte, la libertad de todos los prisioneros pol\u00edticos y el fin del terror fascista. Por \u00faltimo, se exig\u00eda la transferencia de todo el poder a los comit\u00e9s populares, pues muchos trabajadores de los ferrocarriles eran de orientaci\u00f3n izquierdista. A fines de octubre, el paro general se torn\u00f3 violento y hubo enfrentamientos de miles de trabajadores con la Polic\u00eda Nacional de Corea y los rompehuelgas.<\/p>\n<p>En lo que concierne a pol\u00edtica agraria, el Gobierno Militar introdujo una serie de medidas entre 1945 y 1946 que resultaron desastrosas para el consumo de arroz por la poblaci\u00f3n surcoreana. Durante la cosecha de 1945 se eliminaron todos los controles a la venta y especulaci\u00f3n con el arroz. Este adquiri\u00f3 enseguida un precio exorbitante. Entre febrero de 1946 y fines de a\u00f1o, los precios se triplicaron. El Gobierno militar revirti\u00f3 entonces al sistema econ\u00f3mico de la era colonial, en que la polic\u00eda, junto a los terratenientes y jueces, controlaban la extracci\u00f3n de arroz y su distribuci\u00f3n entre la gente. Esto no detuvo ni la inflaci\u00f3n ni las especulaciones con la exportaci\u00f3n de arroz. La agricultura cay\u00f3 en una crisis profunda. M\u00e1s de un mill\u00f3n de personas quedaron desempleadas, particularmente en las provincias arroceras. Muchos de los desempleados eran coreanos que hab\u00edan regresado despu\u00e9s del colapso del imperio japon\u00e9s. Al profundizarse la crisis, la Polic\u00eda Nacional Coreana se hizo cargo de todo lo relacionado con la extracci\u00f3n y distribuci\u00f3n racionada del arroz. Los gendarmes utilizaban las golpizas y el terror para obtener mayores cantidades de arroz de la poblaci\u00f3n. El grano era luego exportado a Jap\u00f3n por especuladores.<\/p>\n<p>La insurrecci\u00f3n campesina de 1946 en Corea del Sur comenz\u00f3, de todos los posibles eventos, con una marcha de ni\u00f1os hambrientos el 1 de octubre pidiendo un incremento en la raci\u00f3n de arroz en Taegu, Kyongsang Norte. Para verg\u00fcenza y deshonor del gobierno militar de Estados Unidos, la polic\u00eda colonial respondi\u00f3 con violencia (hab\u00eda presencia de militares estadounidenses). Una persona muri\u00f3. Al d\u00eda siguiente el mayor John Plezia, destacado en Taegu, orden\u00f3 la dispersi\u00f3n de miles de manifestantes en las calles del pueblo. La respuesta no se hizo esperar. Ese mismo d\u00eda comenz\u00f3 el patr\u00f3n de insurrecci\u00f3n campesina que se extender\u00eda por toda la provincia. Adem\u00e1s, se difundir\u00eda tambi\u00e9n en las provincias colindantes. Dur\u00f3 tres meses.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de masas era siempre la misma y consist\u00eda en los siguientes actos: la toma y destrucci\u00f3n de cuarteles de la polic\u00eda, el ajusticiamiento de agentes y funcionarios con historial de actos represivos, la toma y destrucci\u00f3n de oficinas del gobierno, el saqueo de propiedades y negocios de los antiguos colaboradores japoneses (ahora empleados por los militares estadounidenses), la apropiaci\u00f3n de almacenes de arroz y su distribuci\u00f3n entre la gente, la destrucci\u00f3n f\u00edsica y econ\u00f3mica de la clase terrateniente y la exigencia del reconocimiento de los comit\u00e9s populares. El general Hodge, a cargo de toda Corea del Sur, reconoci\u00f3 de entrada que el gobierno colonial se desplomaba en la provincia y moviliz\u00f3 las tropas t\u00e1cticas estadounidenses. Taegu se llen\u00f3 de tanques y soldados de Estados Unidos. Se decret\u00f3 la ley marcial por el Gobierno Militar, y este se hizo cargo de dirigir las operaciones de parar la insurrecci\u00f3n en toda la provincia. Aunque la gente solo contaba para sus acciones con varas de bamb\u00fa, lanzas, instrumentos de labranza y garrotes, ten\u00edan que enfrentase a la Polic\u00eda Nacional de Corea y a los soldados de Estados Unidos, todos bien armados y con veh\u00edculos militares.<\/p>\n<p>El 7 octubre la insurrecci\u00f3n se extendi\u00f3 a la provincia de Ky\u014fngsang Sur, donde la violencia represiva comenz\u00f3 a cobrar m\u00e1s vidas de manifestantes. Esto, porque en esta provincia la insurrecci\u00f3n abord\u00f3 temas pol\u00edticos que tocaban a la presencia militar estadounidense en Corea del Sur. Por ejemplo, se ped\u00eda que el Gobierno Militar dejara de ser un instrumento de la clase terrateniente y de los especuladores. La soluci\u00f3n para la gente era que se llevara a cabo una revoluci\u00f3n agraria similar a la ocurrida en Corea del Norte. Pero el general Hodge declar\u00f3 que las manifestaciones eran parte de un complot comunista internacional. As\u00ed, Estados Unidos continu\u00f3 con las masacres de campesinos. El movimiento insurreccional adelant\u00f3 entonces cuatro demandas: 1) la independencia de la Pen\u00ednsula de Corea, 2) la transferencia de todo el poder al pueblo, 3) reforma agraria y 4) un alto a la recolecci\u00f3n forzada de arroz.<\/p>\n<p>Las mismas demandas se repitieron pocos d\u00edas despu\u00e9s en la provincia de Ch\u2019ungch\u2019\u014fng Sur, pero ahora m\u00e1s politizadas. En este caso las manifestaciones ped\u00edan la abolici\u00f3n del Gobierno Militar Estadounidense, la transferencia de todo el poder a los Comit\u00e9s Populares, la promulgaci\u00f3n de leyes obreras y agrarias similares a las de Corea del Norte y un alto a las pol\u00edticas arroceras de Estados Unidos y sus aliados terratenientes.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de clase de la insurrecci\u00f3n se afin\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s en las provincias de Ch\u2019ungch\u2019\u014fng Norte y Sur. Bajo los auspicios del Gobierno Militar estadounidense y la Polic\u00eda Nacional de Corea, entraron ahora en acci\u00f3n bandas de fascistas armados para enfrentar a los trabajadores y campesinos. Por su parte, los eventos insurreccionales en Ch\u014flla Sur a fines de octubre parecen calcados de los pasajes de\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>\u00a0en que Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez habla de la huelga de las bananeras en Macondo. Los informes del Gobierno Militar sobre las matanzas en la provincia hablan del \u00abincontable n\u00famero de cad\u00e1veres de campesinos\u00bb. Pero aqu\u00ed tambi\u00e9n se dio una gran movilizaci\u00f3n de la clase obrera industrial. Las minas de Hwasun eran de las m\u00e1s grandes en el pa\u00eds. Miles de mineros y sus familias se unieron en apoyo a los Comit\u00e9s Populares. Se declararon en huelga a fines de octubre. A ellos se unieron los trabajadores de las comunicaciones el 6 de noviembre. Comenzaron a nivel local las matanzas por la Polic\u00eda Nacional y las tropas t\u00e1cticas estadounidenses.<\/p>\n<p>A principios de noviembre, la clase obrera de Ch\u014flla Sur llam\u00f3 a una alianza obrero-campesina. Para ello, organizaron eventos en los campos, mediante el uso de tambores, fogatas y mensajeros. Miles de campesinos de todos los condados respondieron al llamado. Aviones C-47 estadounidenses comenzaron a sobrevolar lugares como Naju, donde se concentraban los obreros y campesinos. El gobierno militar moviliz\u00f3 el 20 de Infanter\u00eda de Estados Unidos, los condestables y cientos de polic\u00edas. Hodge tuvo que reconocer que solo la represi\u00f3n sistem\u00e1tica pondr\u00eda fin a la insurrecci\u00f3n. Y eso fue lo que sucedi\u00f3 durante las primeras dos semanas de noviembre de 1946 en Ch\u014flla Sur. En total, 47 ciudades, pueblos y aldeas, as\u00ed como dos terceras partes de los condados de Ch\u014flla Sur, fueron parte del levantamiento (Cumings,\u00a0<em>Origins<\/em>\u00a0366). Cerca de veinticinco mil personas se movilizaron al llamado de la unidad obrera-campesina.<\/p>\n<p>La insurrecci\u00f3n campesina en Corea del Sur dur\u00f3 tres meses. Fue derrotada por la contrarrevoluci\u00f3n militar y polic\u00edaca. Desafortunadamente, los eventos en las diferentes provincias no lograron sincronizarse. De todos modos, sin la intervenci\u00f3n violenta de Estados Unidos, y su apoyo t\u00e1ctico a la Polic\u00eda Nacional, habr\u00edan triunfado los revolucionarios de Corea del Sur, como sucedi\u00f3 en el norte de la pen\u00ednsula. Este fue casi el final del intento de crear un gobierno propio por los Comit\u00e9s Populares y las masas campesinas y trabajadoras de las provincias industriales y agr\u00edcolas de Corea del Sur. Faltaba Cheju. Todo esto, interesantemente, a cuatro a\u00f1os de iniciarse la guerra convencional en la Pen\u00ednsula\u2026<\/p>\n<p>Rebeli\u00f3n y masacre en Cheju, 1948<\/p>\n<p>Resulta fascinante que Cheju, la isla desatendida por el gobierno militar estadounidense, con una cultura isle\u00f1a y separatista, fuera la que arriesgara todo por adelantar principios de emancipaci\u00f3n universales, concernientes a toda la Pen\u00ednsula. El 1 de marzo de 1947, los Comit\u00e9s Populares de la isla llamaron a una marcha pac\u00edfica en remembranza de la Proclama de Independencia de 1919. Ese d\u00eda, veintiocho a\u00f1os antes, cerca de un mill\u00f3n de habitantes de toda Corea respondieron al llamado de intelectuales y l\u00edderes de Se\u00fal y Pyongyang para reclamar la independencia de la naci\u00f3n (Gi-Wook &amp; Moon). La efem\u00e9ride se conoce como el D\u00eda de Sam-il. Jap\u00f3n respondi\u00f3 en 1919 con una represi\u00f3n violenta. Cerca de 8,000 personas murieron a manos de la polic\u00eda y otras 46,000 fueron arrestadas. Ryu Gwan-Sun, una joven estudiante de 17 a\u00f1os de edad, se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de ese evento, despu\u00e9s de que el gobierno imperial japon\u00e9s la arrestara, torturara y matara a golpes en la prisi\u00f3n. La lucha pacifista del pueblo coreano en 1919 vendr\u00eda a influir las aspiraciones emancipadoras de otros pa\u00edses, como China, Filipinas y Egipto en la d\u00e9cada de los veinte. Se le conecta tambi\u00e9n con el origen del pacifismo de India. Ahora, en 1947, m\u00e1s de 20,000 habitantes de Cheju marcharon en repudio a la formaci\u00f3n de un gobierno provisional separado para Corea del Sur. Estados Unidos respondi\u00f3 tal y como Jap\u00f3n hab\u00eda hecho en 1919. Ordenaron que la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur disparara en contra de la manifestaci\u00f3n (Dixon 109). Seis personas murieron el 1 de marzo de 1947. Nueve d\u00edas despu\u00e9s, se organiz\u00f3 otra protesta pac\u00edfica y el Gobierno Militar actu\u00f3 de la misma manera, disparando en contra de la manifestaci\u00f3n. Tres de los manifestantes arrestados el 10 de marzo de 1947 murieron a manos de torturadores estadounidenses y coreanos que nunca fueron procesados. Fue ah\u00ed que el Gobierno Militar extendi\u00f3 el gobierno colonial fascista a Cheju: removieron nativos de Cheju de la unidad local de la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur, trajeron gendarmes anticomunistas de Se\u00fal y forzaron la renuncia del gobernador local. Adem\u00e1s, removieron a los simpatizantes del Partido Laborista de Corea del Sur de todas las funciones administrativas en la isla y, bajo el auspicio del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos, movilizaron al Grupo de J\u00f3venes del Noroeste (<em>S\u014fpuk<\/em>), una organizaci\u00f3n compuesta de cientos de fascistas emigrados de Corea del Norte, para que ejercieran las mismas. En adelante, pandillas de criminales asociadas a este grupo controlar\u00edan el racionamiento del arroz entre la poblaci\u00f3n de la isla, ejercer\u00edan poderes polic\u00edacos dictatoriales, incluida la supervisi\u00f3n de las c\u00e1rceles, y dar\u00edan palizas a habitantes arbitrariamente identificados como simpatizantes del comunismo. Lo que vendr\u00eda despu\u00e9s es una horrible masacre de civiles que fue instigada, coordinada y facilitada por el Ej\u00e9rcito de Estados Unidos.<\/p>\n<p>La noche del 3 de abril de 1948, las flamas en el volc\u00e1n Halla eran visibles a la distancia. Pero no se trataba ahora de una erupci\u00f3n de la monta\u00f1a inactiva desde 1707. Las llamaradas ten\u00edan un origen social: miles de campesinos de Cheju encendieron fogatas en las laderas del volc\u00e1n para proclamar el inicio de una insurrecci\u00f3n armada en contra del Gobierno Militar estadounidense y su engendro fascista. Quer\u00edan rescatar la aspiraci\u00f3n, frustrada por Estados Unidos, de una Corea independiente y unida. No una Corea del Sur y una Corea del Norte, sino una Corea Peninsular libre y soberana.<\/p>\n<p>Lo que se conoce como la Rebeli\u00f3n del 3 de abril en Cheju 1948 tuvo una duraci\u00f3n de casi doce meses. Fue una gran guerra campesina bajo un gobierno militar impuesto a la fuerza por Estados Unidos. Los detalles del levantamiento, no obstante, constituyen uno de los secretos m\u00e1s celosamente guardados de la historia moderna. Por cincuenta a\u00f1os, el gobierno de la Rep\u00fablica de Corea del Sur, aliada fiel de Estados Unidos, prohibi\u00f3 que se mencionara nada de lo sucedido en la isla. Las penalidades eran la tortura y el encarcelamiento (Dixon 106). No es de extra\u00f1ar que as\u00ed fuera, pues la Rebeli\u00f3n de Cheju result\u00f3 en la muerte de entre 30,000 y 80,000 civiles inocentes a manos de tropas militares y grupos fascistas comandados por el Ej\u00e9rcito de Estados Unidos. Lo primero equivaldr\u00eda al menos al 10% de toda la poblaci\u00f3n local en ese a\u00f1o; lo segundo, a una cuarta parte. Adem\u00e1s, cerca de 50,000 personas huyeron, de todos los posibles sitios, a Osaka, Jap\u00f3n (Cumings,\u00a0<em>Korean<\/em>\u00a0121). No fue hasta el a\u00f1o 2000, bajo la administraci\u00f3n del expresidente Kim Dae-Jung y la Primera Comisi\u00f3n de Verdad y Reconciliaci\u00f3n, que comenzaron a salir los detalles sobre las horribles masacres cometidas en ese pa\u00eds antes y despu\u00e9s de 1950. Las investigaciones de la Comisi\u00f3n concluyeron que lo sucedido en Cheju fue una \u00abviolaci\u00f3n de derechos humanos por la autoridad p\u00fablica\u00bb (Suh Hee-Kyung 42). Miles de descendientes de las v\u00edctimas de los eventos de Cheju pudieron por primera vez expresarse en p\u00fablico y apuntar con el dedo a los culpables. Los informes y declaraciones de la Comisi\u00f3n est\u00e1n accesibles en ingl\u00e9s para quien quiera verlos (USIP 2012). Adem\u00e1s, la Universidad de Mujeres de Ewha en Corea del Sur realiza estudios continuados sobre el tema, pues se trata de un proceso a\u00fan abierto en lo que toca a la responsabilidad de Estados Unidos. Recientemente, el gobierno de Corea del Sur admiti\u00f3 su culpabilidad en la comisi\u00f3n de las atrocidades (Jae-Jung 1-18). Falta que lo haga el gobierno norteamericano. Ni la URSS ni Corea del Norte tuvieron parte alguna.<\/p>\n<p>De acuerdo con los Comit\u00e9s Populares, la insurrecci\u00f3n armada de abril de 1948 ten\u00eda dos prop\u00f3sitos. Primero, defender a los habitantes de Cheju de la represi\u00f3n por parte de los militares estadounidenses, los grupos fascistas y la polic\u00eda. Segundo, impedir que se celebraran las elecciones programadas para el 10 de mayo de 1948 en Corea del Sur. En realidad, los Comit\u00e9s Populares de Cheju no se opon\u00edan en principio a los procesos electorales. No hab\u00eda discusi\u00f3n aqu\u00ed sobre conveniencia de la v\u00eda armada vs. la electoral. El problema es que la consulta electoral del 10 de mayo de 1948 fue dise\u00f1ada por Estados Unidos para consolidar la divisi\u00f3n de la pen\u00ednsula en dos pa\u00edses separados, as\u00ed como el control estadounidense sobre la parte sur. O sea, buscaba derrotar el sue\u00f1o de los coreanos de una naci\u00f3n completamente unida e independiente, lo que supon\u00eda la reunificaci\u00f3n como meta fundamental. Los Comit\u00e9s Populares se envolvieron en una lucha pol\u00edtica por un gobierno unido (Jeong 41). Es obvio que entre las dos causas de la insurrecci\u00f3n armada exist\u00eda una relaci\u00f3n estrecha, pues la protesta pac\u00edfica del 1 de marzo de 1947 rescataba la visi\u00f3n de una Corea libre y unida, lo que hab\u00eda sido el fundamento de la Proclama de Independencia de 1919. Por eso fue reprimida con violencia. La decisi\u00f3n unilateral de Estados Unidos de convocar a elecciones solo en Corea del Sur, sin embargo, vincula lo sucedido en esa parte de la pen\u00ednsula a procesos que van m\u00e1s all\u00e1 de Cheju y hasta de todo el pa\u00eds. En los meses iniciales de 1947 Estados Unidos anunci\u00f3 el inicio de la Guerra Fr\u00eda en contra de la URSS (McDonald 13). Corea del Sur se convirti\u00f3, adem\u00e1s, en una pieza clave para las estrategias del gran capital multinacional estadounidense en Jap\u00f3n y toda Asia (Mandel 63). Finalmente, en el interior de Estados Unidos la sobreacumulaci\u00f3n de capital privilegi\u00f3 la inversi\u00f3n en armamentos como estrategia dominante en la postguerra. Eran tiempos de una profunda reagrupaci\u00f3n de los intereses corporativos en este pa\u00eds. Aqu\u00ed, por infortunio, no podemos detenernos en la evaluaci\u00f3n de todos los factores que caracterizaron este per\u00edodo. Para el tema que nos interesa, lo que hay que destacar es lo siguiente. En lo que se conoce como la Conferencia de Ministros Exteriores de 1945 en Mosc\u00fa, se acord\u00f3 resolver la situaci\u00f3n de la presencia militar extranjera en Corea mediante la creaci\u00f3n de un gobierno provisional que abarcara toda la pen\u00ednsula y existiera bajo una administraci\u00f3n fiduciaria de las Naciones Unidas. El fideicomiso durar\u00eda por cinco a\u00f1os, al final de los cuales llegar\u00eda la independencia plena de la naci\u00f3n intervenida. Ya vimos, sin embargo, que entre 1945 y 1947 Estados Unidos buscaba, por motivos econ\u00f3micos y pol\u00edticos, una ruptura de su vieja alianza con la URSS en Asia. Fue as\u00ed que, en octubre de 1947 los estadounidenses le propusieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas elecciones para crear una asamblea nacional coreana. La URSS y Corea del Norte, como Estados Unidos contemplaba, se opusieron. La propuesta comunista consist\u00eda en el retiro inmediato de las tropas extranjeras en la pen\u00ednsula, seguido por el establecimiento de un gobierno provisional aut\u00f3nomo. Los estadounidenses hicieron claro, a partir de ese momento, su plan de llevar a cabo elecciones separadas en Corea del Sur y establecer lo que vendr\u00eda a conocerse como la Rep\u00fablica de Corea. A nadie, excepto a los ultraderechistas del pa\u00eds, le gust\u00f3 la idea de las elecciones separadas que impulsaba Estados Unidos. Syngman Rhee, un pol\u00edtico de la derecha ultrafascista, era el candidato del Gobierno Militar. La oposici\u00f3n a trav\u00e9s de toda Corea del Sur era generalizada. La derecha moderada y la izquierda se resist\u00edan. Se anunci\u00f3 un plan para impedirlas. Estados Unidos militariz\u00f3 el proceso de consulta. Los habitantes de las monta\u00f1as de Cheju, conscientes del comportamiento de Estados Unidos durante el levantamiento del oto\u00f1o de 1946 en las provincias litorales del sur de la pen\u00ednsula, optaron por dar el primer golpe (Merrill 63).<\/p>\n<p>La respuesta de Estados Unidos al levantamiento del 3 de abril de 1948 no se hizo esperar. El 5 de abril se organiz\u00f3 el\u00a0<em>Jeju Emergency Defense Command<\/em>, organismo a trav\u00e9s del cual los militares estadounidenses establecer\u00edan y dirigir\u00edan un plan operacional para destruir la insurrecci\u00f3n. La comandancia estar\u00eda en manos del gobierno militar estadounidense, pero todo ser\u00eda implementado por los condestables y la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur. Cerca de 2,000 polic\u00edas arribaron para servir de refuerzo a los cuarteles locales en Cheju. Tan pronto como el 10 de abril comenz\u00f3 la movilizaci\u00f3n de soldados hacia la isla. Tambi\u00e9n se facilit\u00f3 el arribo de 800 miembros de los J\u00f3venes del Noreste, el grupo fascista que ven\u00eda operando, bajo la tutela estadounidense, desde los levantamientos campesinos de 1946. Esta organizaci\u00f3n de gusanos del norte cumplir\u00eda el papel de vanguardia en las acciones en contra del levantamiento popular (Jeong 63). El gobernador militar de Corea del Sur, mayor general William Dean, orden\u00f3 el equipamiento de los condestables con armas modernas para las operaciones punitivas en contra del alzamiento. Junto a otro batall\u00f3n de gendarmes (800 soldados), trasladaron aviones de reconocimiento y barcos de la Guardia Costanera de Corea del Sur. Se suspendi\u00f3 el transporte mar\u00edtimo no militar. La isla fue bloqueada por un destructor y un crucero de guerra. El general Hodge declar\u00f3 que la insurrecci\u00f3n de Cheju, ahora llamada por \u00e9l la \u00abisla roja\u00bb, era parte de un plan comunista para dominar el pa\u00eds entero. Incluso invent\u00f3 historias de desembarcos sovi\u00e9ticos. Todo estaba listo para llevar a cabo las elecciones del 10 de mayo que quer\u00eda Estados Unidos.<\/p>\n<p>Dos semanas antes de las elecciones, ocurrir\u00eda un acto criminal que volver\u00eda repetirse una y otra vez entre la insurrecci\u00f3n de Cheju y el 23 de septiembre de 1950. Se trata de la masacre de un poblado de civiles por tropas comandadas por Estados Unidos, con el solo prop\u00f3sito de fabricar un caso en contra de las guerrillas. El 1 de mayo de 1948 fuerzas de la \u00aboperaci\u00f3n punitiva\u00bb, comandadas por oficiales estadounidenses, no solo dispararon en contra del poblado indefenso de Ora-ri, sino que lo incendiaron para quemarlo. La unidad de Comunicaciones del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos grab\u00f3 la masacre. Titularon la cinta\u00a0<em>May Day,\u00a0<\/em>un documental que les sirvi\u00f3 para justificar las operaciones terroristas. Al final de la insurrecci\u00f3n, el Gobierno Militar habr\u00eda comandado la destrucci\u00f3n total de 230 poblados de los 400 existentes en Cheju el 3 de abril de 1948 (Dixon).<\/p>\n<p>Las elecciones del 10 de mayo de 1948 se llevaron a cabo en Corea del Sur bajo un clima de total vigilancia por parte de los militares, la Polic\u00eda Nacional y los grupos fascistas. Por todo el pa\u00eds, la gente reaccion\u00f3 destruyendo centros de votaci\u00f3n, atacando funcionarios del gobierno y con protestas. Tropas de Estados Unidos intervinieron directamente para garantizar el proceso electoral. Cheju y la provincia de Ky\u014fngsang Norte fueron las m\u00e1s activas y violentas en t\u00e9rminos de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Kim Tal-Sam, un maestro de matem\u00e1ticas originario de Cheju, y 500 guerrilleros descendieron del volc\u00e1n Halla el 3 de abril de 1948, nadie ten\u00eda idea de la violencia desproporcionada que desplegar\u00eda Estados Unidos a trav\u00e9s de la Polic\u00eda Nacional, los condestables y los bandidos fascistas. Aproximadamente 3,000 campesinos se unieron esa madrugada al grupo guerrillero y marcharon a la costa norte de Cheju. La mayor\u00eda ven\u00eda armada de espadas, hoces de labranza, lanzas de bamb\u00fa, bombas caseras, palas y picos. Menos de la mitad de los guerrilleros ten\u00eda rifles japoneses (de calidad inferior a los estadounidenses). En la guerrilla dominaban estudiantes influenciados por c\u00edrculos de estudios de marxismo de la \u00e9poca colonial japonesa. El objetivo inmediato era apoderarse de 10 cuarteles policiales. Las guerrillas se impusieron con facilidad. Ese d\u00eda murieron 34 personas, entre polic\u00edas, fascistas y miembros de la insurrecci\u00f3n. Kim Tal-Sam insisti\u00f3 en que no se provocara a las tropas estadounidenses en la isla. Tambi\u00e9n estableci\u00f3 una distinci\u00f3n clara entre los miembros de la Polic\u00eda Nacional y los condestables, pues entre estos \u00faltimos hab\u00eda simpatizantes de la insurrecci\u00f3n. De paso, bautiz\u00f3 a sus tropas con el nombre de Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n (EPL). El 17 de abril de 1948 ocurri\u00f3 la primera gran confrontaci\u00f3n entre el EPL y la polic\u00eda. Las guerrillas prevalecieron de nuevo y organizaron Tribunales Populares, en los que las mujeres actuaban de verdugas de los polic\u00edas, pues ellas eran las que \u00abm\u00e1s hab\u00edan sufrido a manos de las fuerzas represivas\u00bb (Merrill 68). De hecho, la lucha adquiri\u00f3 un matiz interesante el 29 de abril, cuando una compa\u00f1\u00eda de condestables se uni\u00f3 a la insurrecci\u00f3n, se apoder\u00f3 de una armer\u00eda y atac\u00f3 a un destacamento de polic\u00edas y fascistas. Despu\u00e9s de ajusticiar a los polic\u00edas y maleantes fascistas, la compa\u00f1\u00eda de militares alzados se fue para las monta\u00f1as a unirse a las guerrillas. El gobernador de la isla abandon\u00f3 su puesto y fue proclamado l\u00edder del Comit\u00e9 Popular de Lucha. Poco despu\u00e9s lleg\u00f3 a Cheju otro batall\u00f3n de condestables no oriundos de la isla. Faltaban apenas 11 d\u00edas para las elecciones.<\/p>\n<p>Pues bien, gracias a la intervenci\u00f3n directa del Gobierno Militar estadounidense, las elecciones del 10 de mayo de 1948 fueron un \u00e9xito en casi todas las provincias de Corea del Sur. Cheju fue de nuevo la gran excepci\u00f3n. All\u00ed fue un fracaso total. El gobernador militar Dean opt\u00f3 entonces por una mano m\u00e1s dura, como pasa siempre que Estados Unidos sufre una derrota. Las costas de la isla de Cheju estar\u00edan en adelante totalmente controlada por destructores de la marina estadounidense. \u00a1Para derrotar una guerrilla armada de palas, picos, rifles viejos y herramientas de labranza! La meta era arrestar indiscriminadamente a toda la poblaci\u00f3n en par de d\u00edas y realizar una segunda elecci\u00f3n \u00ablibre de interferencias\u00bb el 23 de junio de 1948. Para ello, asignaron al coronel Rothwell Brown, del 20 Regimiento de la Sexta Divisi\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos. Brown era lo que algunos soci\u00f3logos llaman un filofascista, o sea, alguien que no practica directamente el fascismo, pero gusta que otros lo hagan. Un verdadero voyerista del dolor humano. \u00c9l estar\u00eda a cargo de supervisar a los condestables y a la Polic\u00eda Nacional en la obra de arrestar y controlar f\u00edsicamente a los 300,000 habitantes de Cheju. Bueno, y de matarlos tambi\u00e9n (Jeong 53).<\/p>\n<p>El 22 de mayo de 1948 se puso en efecto el plan \u00abpacificador\u00bb del coronel Brown. Este era, en esencia, era un refrito de las estrategias de contrainsurgencia empleadas por el Ej\u00e9rcito Imperial Japon\u00e9s en la era colonial. De hecho, Brown reclut\u00f3 antiguos oficiales y soldados imperiales y los traslad\u00f3 a Cheju. Adem\u00e1s, estaba la Polic\u00eda Nacional Coreana, cuyos oficiales y agentes hab\u00edan sido parte de las antiguas fuerzas represivas japonesas. La estrategia, calcada de la empleada por los militares japoneses en Manchuria, ten\u00eda tres fases. La primera consist\u00eda en crear caser\u00edos herm\u00e9ticamente rodeados de murallas de piedras. Nadie pod\u00eda salir ni entrar, salvo los gendarmes. La polic\u00eda se hac\u00eda cargo de mantener la gente adentro. Es decir, eran campos de concentraci\u00f3n. La segunda fase radicaba en ataques masivos a los campamentos de guerrilleros en las monta\u00f1as. Los condestables, junto a la Polic\u00eda Nacional y los grupos fascistas, efectuaban los mismos. Los acantonamientos de las guerrillas eran detectados por aviones de reconocimiento pilotados por estadounidenses. Tambi\u00e9n se quemaban las aldeas campesinas, y sus habitantes, en particular los varones mayores de 10 a\u00f1os, eran relocalizados a las aldeas herm\u00e9ticas. En la tercera fase se establec\u00edan centros de interrogaci\u00f3n para identificar guerrilleros y sus simpatizantes (Merrill 86). Los condestables, junto al Cuerpo de Inteligencia del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos, hac\u00edan los interrogatorios (Jeong 58). Miles de personas fueron interrogadas a partir del 23 de mayo. El Gobierno Militar orden\u00f3 que se detuviera la recolecci\u00f3n y distribuci\u00f3n de comida. Aun as\u00ed, la estrategia no daba resultado. La gente segu\u00eda del lado de la insurrecci\u00f3n armada. El 10 de junio de 1948, el coronel Brown a rega\u00f1adientes emiti\u00f3 la Orden No. 22, que pospon\u00eda indefinidamente las elecciones.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 fue eso? Brown se enfureci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s y orden\u00f3 lo que, en lenguaje contrainsurgente, se conoce como\u00a0<em>Scorched Earth Tactics<\/em>, o sea, guerra total o matar a tutipl\u00e9n. Coloc\u00f3 batallones de soldados en las cuatro costas de Cheju, y orden\u00f3 que marcharan en paso sincronizado hacia el volc\u00e1n Halla. Los militares estadounidenses se encargar\u00edan de interrogar a quienes trataran de huir del cerco. Ah\u00ed empezaron de verdad las muertes y la destrucci\u00f3n. Un total de 39,285 casas en las monta\u00f1as fueron demolidas por los batallones de militares. Y no se pod\u00eda emigrar porque te esperaban los interrogadores de la inteligencia estadounidense.<\/p>\n<p>La insurrecci\u00f3n armada de Cheju cobr\u00f3 un segundo aire con la Rebeli\u00f3n de Yosu el 19 de octubre de 1948, provincia de Ch\u014flla Sur. Esta fue una rebeli\u00f3n de varios regimientos de condestables que hab\u00edan recibido \u00f3rdenes de embarcar para Cheju a realizar operaciones de contrainsurgencia (Cumings,\u00a0<em>Korean<\/em>\u00a0131; Merrill, 98). Los condestables se rehusaron a montarse en los barcos. La insubordinaci\u00f3n dio paso a un levantamiento que enseguida se reg\u00f3 por el cono sur de la pen\u00ednsula. La Rebeli\u00f3n de Yosu es un cap\u00edtulo importante de lo sucedido en Corea del Sur antes del 23 septiembre de 1950, fecha del discurso de Albizu. Aqu\u00ed solo nos limitamos a mencionar el evento. En realidad, lo sucedido all\u00ed no fue sino una repetici\u00f3n, en tierra firme, de lo que ya hab\u00eda acontecido en Cheju. Estados Unidos se hizo cargo de sofocar la rebeli\u00f3n, comandando todas las operaciones de los condestables leales al gobierno, la polic\u00eda y los esbirros fascistas. Y matando mucha gente. De nuevo impusieron el terror.<\/p>\n<p>En lo que toca a la insurrecci\u00f3n armada en Cheju en 1948, no obstante, hay admitir que la naturaleza se encarg\u00f3 de dar el golpe de gracia a las guerrillas. No hab\u00eda modo en que estas pudieran sobrevivir el invierno sin suministros regulares y objetivamente desconectadas de las comunidades. Adem\u00e1s, el nivel de violencia desatado por el Gobierno Militar estadounidense dej\u00f3 atr\u00e1s todo lo que esta isla hab\u00eda sufrido bajo el imperio japon\u00e9s. Hombres, mujeres, infantes y personas de edad avanzada fueron torturadas y asesinadas en masa. Para marzo de 1949, la insurrecci\u00f3n perdi\u00f3 su impulso. El 10 de mayo de 1949 se celebraron las \u00abelecciones libres\u00bb que quer\u00eda Estados Unidos.<\/p>\n<p>Ahora bien, si lo que el coronel del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos Rothwell Brown quer\u00eda era ser recordado por sus acciones de contrainsurgencia en la isla paradisiaca, la verdad es que lo logr\u00f3. Tan reciente como el 17 de octubre de 2017, grupos civiles de derechos humanos de Cheju (Jeju) exigieron p\u00fablicamente una disculpa del gobierno de Estados Unidos por las masacres de 1948 en la isla. Adem\u00e1s, pidieron una investigaci\u00f3n por las Naciones Unidas y compensaci\u00f3n por las p\u00e9rdidas de vidas humanas. Seg\u00fan el parte de prensa publicado en\u00a0<em>The Korean Herald<\/em>, las organizaciones c\u00edvicas denunciaron que \u00abColonel Rothwell H. Brown played a critical role in escalating tensions on post-war Jeju that ultimately led to a mass murder\u00bb. O para decirlo en las palabras de Albizu Campos, que las acciones de este fascista estadounidense llevaron al asesinato en masa de \u00abinocentes coreanos\u00bb \u2026<\/p>\n<p><strong>Llorar Corea<\/strong><\/p>\n<p>Apenas dos semanas antes de que Albizu campos pronunciara su discurso del 82 aniversario de Grito de Lares, MacArthur preparaba el terreno para el gigantesco desembarco en Incheon, al este de Se\u00fal. Antes de la incursi\u00f3n, el megal\u00f3mano general orden\u00f3 que la islita de Wolmi, localizada a un kil\u00f3metro del lugar de desembarco, fuera bombardeada con napalm. El 10 de septiembre de 1950, la poblaci\u00f3n de Wolmi despert\u00f3 con el estruendo de 43 aviones de Estados Unidos volando a baja velocidad y saturando el poblado con 95 bombas del agente qu\u00edmico. Los pobladores, en ropa de dormir, hicieron todo lo posible por alertar a los aviones de que estaban bombardeando civiles, pero no les hicieron caso. Decenas de personas murieron. Despu\u00e9s del desembarco del 15 de septiembre, el Ej\u00e9rcito de Estados Unidos nivel\u00f3 el terreno a ras con\u00a0<em>bulldozers<\/em>, eliminando todo rastro de la historia de Wolmi. Por lo menos, eso es lo que dice la Comisi\u00f3n de Verdad y Reconciliaci\u00f3n creada por el gobierno de Corea del Sur en el a\u00f1o 2005. Los descendientes de las personas masacradas por el Ej\u00e9rcito de Estados Unidos el 10 de septiembre de 1950 reclaman hoy compensaci\u00f3n por la violaci\u00f3n de los derechos de sus familiares (<em>South Korea Says U.S. Killed Hundreds of Civilians<\/em>, New York Times, 8\/3\/2008). La verdad, sin embargo, es que el asesinato masivo de coreanos inocentes por Estados Unidos apenas se iniciaba cuando Albizu pronunci\u00f3 su discurso en Lares.<\/p>\n<p>El 25 de septiembre de 1950 tropas estadounidenses cruzaron el r\u00edo Han para \u00abretomar\u00bb a Se\u00fal. La ocupaci\u00f3n de la ciudad tardar\u00eda m\u00e1s de tres d\u00edas en completarse. No es f\u00e1cil narrar lo que efectivamente sucedi\u00f3 all\u00ed. Es cierto que para fines de septiembre no hab\u00eda censura militar oficial, pero MacArthur manten\u00eda un control estricto de la informaci\u00f3n y los partes de prensa. Las principales agencias de publicaciones de Estados Unidos ten\u00edan acceso casi directo al general, solo si no lo contrariaban. Hab\u00eda mucho miedo a su ira. Y mucho temor a lo que se dec\u00eda. No solo era la \u00e9poca del Macartismo, sino que el 23 de septiembre de 1950, el mismo d\u00eda del discurso de Albizu Campos, el Congreso de Estados Unidos aprob\u00f3 lo que se conoce como la\u00a0<em>McCarran Internal Security Act<\/em>, que prove\u00eda para la detenci\u00f3n preventiva de comunistas en el pa\u00eds (U.S. Statutes at Large, 81st Cong., II Sess., Chp. 1024, p. 987-1031). Durante los meses de junio a diciembre de 1950, libres de censura oficial, una cosa era lo que pasaba en el frente de batalla y otra lo que se publicaba. Hablar mal del comunismo era importante para avanzar en la carrera de periodista. Hollywood se pleg\u00f3 a ese control, particularmente por el tema de la bomba at\u00f3mica, que en 1953 resultar\u00eda en la ejecuci\u00f3n de Ethel y Julius Rosenberg. MacArthur siempre mantuvo un s\u00e9quito de periodistas fieles. La fidelidad ciega al general era la puerta para obtener un m\u00ednimo de informaci\u00f3n y prebendas en la labor de prensa. Estar fuera de su c\u00edrculo de confianza pod\u00eda costar mucho. Se publicaban muchas mentiras. As\u00ed surgir\u00edan, con respecto a Corea, dos historias: la oficial, llena de falsedades, y la verdadera, de la cual se conoce poco. Nunca se ha mentido oficialmente tanto sobre un conflicto militar en que Estados Unidos haya participado. De hecho, hay libros enteros sobre el tema de la fabricaci\u00f3n de mentiras sobre la Guerra de Corea entre 1950 y 1953 (Casey 2008).<\/p>\n<p>En 1951, sin embargo, se public\u00f3 en Londres el primer libro cr\u00edtico de las tropas estadounidenses y la Guerra de Corea. El autor era Reginald William Thompson corresponsal de guerra de la revista\u00a0<em>Sunday Times<\/em>\u00a0en Inglaterra. Thompson hab\u00eda cubierto el frente de batalla europeo desde el desembarco en Normand\u00eda hasta la rendici\u00f3n de Hitler. Previo a su labor de periodista, fue un agente de la inteligencia brit\u00e1nica, a lo James Bond. La inmensa mayor\u00eda de los periodistas que reportaron los eventos de la Segunda Guerra Mundial hab\u00eda cambiado de profesi\u00f3n para 1950. La moda era ahora trabajar en la radio o la televisi\u00f3n. Thompson, con una curiosidad period\u00edstica innata, decidi\u00f3 en 1950 dar una \u00faltima ronda en Asia. Lleg\u00f3 a Incheon el 17 de septiembre de 1950, dos d\u00edas despu\u00e9s del desembarco. Estuvo en el frente batalla hasta finales de diciembre, o sea, durante los meses de aducida libertad de reportar. Vio la toma de Se\u00fal, as\u00ed como la gran derrota de decenas de miles de marines en Chongchon. La idiosincrasia de Thompson era muy particular. No era partidario del comunismo. Se consideraba sobre todo un liberal de inclinaciones individualistas. Pero siempre coloc\u00f3 la labor del periodismo en un pedestal. \u00c9l no estaba all\u00ed, y as\u00ed lo dice en su libro, para confeccionar falsas historias con adjetivos inflados. Tampoco, para depender de los comunicados estandarizados del mando militar. Sus ojos y o\u00eddos eran sus instrumentos de informar. Ese era para \u00e9l el verdadero periodismo de guerra.<\/p>\n<p>Al leer los reportajes de Thompson sobre la toma de Se\u00fal por las tropas estadounidenses no puede uno sino recordarse de periodistas como Hemingway o el fabuloso John Reed. Su libro era, en realidad, el cuaderno de notas sobre lo que vio y vivi\u00f3 personalmente en Corea. Thompson, por supuesto, no estaba en el c\u00edrculo de confianza de MacArthur ni quer\u00eda estarlo. Se pase\u00f3 por el frente de batalla como Reed hizo en la Rusia zarista o en M\u00e9xico, mezcl\u00e1ndose con las tropas y la gente, durmiendo en el suelo las m\u00e1s de las veces, pasando fr\u00edo y hambre y, ante todo, sin participar de las operaciones castrenses. Contrario a muchos periodistas estadounidenses en Corea del Sur, no andaba armado ni listo para matar al \u00abenemigo\u00bb. Se la jug\u00f3 fr\u00eda, podr\u00edamos decir, con una suerte envidiable. Sobre todo, Thompson ten\u00eda una gran empat\u00eda frente al sufrimiento humano. Hasta en eso se parec\u00eda a Reed. No solo se rehusaba a la idea de matar personas gratuitamente, sino que se negaba a hablar de los coreanos, amigos o enemigos, en el lenguaje insultante que era caracter\u00edstico de la prensa comercial y de las tropas estadounidenses. Ten\u00eda asimismo otros dos rasgos que distinguen el buen periodismo del malo. Escrib\u00eda bien y pose\u00eda una cultura literaria impresionante. Ambas cualidades estaban reflejadas en su libro. Su capacidad descriptiva era significativa, como todo buen cronista de la vida real. La combinaci\u00f3n de estos factores mencionados, llev\u00f3 a Thompson a conferirle el protagonismo de la historia no a los militares, sino al pueblo coreano. Por eso el t\u00edtulo de su libro era\u00a0<em>Cry Korea<\/em>.<\/p>\n<p><em>Llorar a Corea\u00a0<\/em>quiz\u00e1s ser\u00eda una traducci\u00f3n acertada del t\u00edtulo de Thompson, pues el libro es una invitaci\u00f3n a que el lector o lectora se acerque a la Guerra de Corea al margen de las falsas historias de honores y gloria de los militares estadounidenses. Hay en \u00e9l un rechazo a la literatura de guerra para entretenimiento. Y es que, en lo que Thompson vio en el conflicto de Corea del Sur, desde el desembarco en Incheon hasta la brutal derrota de los marines en Chongchon y Changji, hab\u00eda poco de honor y gloria para Estados Unidos y sus tropas. Su sentir era de pena y verg\u00fcenza ajena por lo que all\u00ed suced\u00eda. En este escrito nuestro, la narraci\u00f3n no pasa de la cobertura que hizo Thompson de la toma de Se\u00fal en la \u00faltima semana de septiembre 1950.<\/p>\n<p>La primera impresi\u00f3n que se llev\u00f3 Thompson de la ciudad de Se\u00fal fue la de un cuerpo postrado en el suelo, inerme y a punto de expirar por la andanada gigantesca de golpes recibidos. En los pocos instantes en que se interrump\u00eda el bombardeo de la artiller\u00eda estadounidense, la ciudad permanec\u00eda en completo silencio. No hab\u00eda respuesta alguna a la ofensiva descomunal. Thompson se impresion\u00f3, sin embargo, con la chispa de vida inmanente que todav\u00eda emanaba de Se\u00fal, como si la urbe buscara expandirse una vez m\u00e1s antes de morir. En efecto, no hab\u00eda un ej\u00e9rcito enemigo en el lugar, como aduc\u00edan los comunicados de prensa oficiales. Se trataba, como en Cheju, de una milicia campesina \u00abcasi desarmada\u00bb, a la que la imagen de un ej\u00e9rcito organizado le quedaba grande (Thompson 59). Lo que no les faltaba a esos campesinos \u00abcasi desarmados\u00bb, seg\u00fan \u00e9l, era valor para seguir luchando. Se\u00fal, que pocos d\u00edas atr\u00e1s hab\u00eda contado con una poblaci\u00f3n de casi un mill\u00f3n de personas, estaba casi desierta y era custodiada por un grupo desorganizado de estudiantes, civiles y comunistas recalcitrantes. El grupo que le hizo frente a los 80.000 marines de Estados Unidos no pasaba de 3.000 a 10.000 combatientes. Armas, lo que se dice armas, no ten\u00edan. Solo contaban con rifles viejos, carabinas y morteros. Quiz\u00e1s al principio tuvieron una docena de tanques de fabricaci\u00f3n sovi\u00e9tica, pero estos fueron prontamente destruidos, como todo en Se\u00fal, por el incesante bombardeo. Las bombas de los defensores de la ciudad eran de fabricaci\u00f3n casera y serv\u00edan de muy poco. Met\u00edan cartuchos de dinamita en cajas de madera. Los espacios breves entre bombardeos de Estados Unidos eran empleados por la poblaci\u00f3n de Se\u00fal para huir del lugar. De hecho, antes de que los marines entraran al lugar el 28 de septiembre, cerca de 750.000 personas hab\u00edan salido despavoridas de la ciudad dej\u00e1ndolo todo atr\u00e1s. Como cuando se pisa un hormiguero.<\/p>\n<p>La de Guerra de Corea, seg\u00fan Thompson, era un evento militar terrible y deprimente. En ella la muerte del adversario rara vez llegaba como resultado de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. \u00c9l, personalmente, no vio ni uno solo. El procedimiento militar era siempre el mismo, desde Incheon a Kimpo y de ah\u00ed a Se\u00fal. Antes de que los marines dieran un solo paso en el frente de batalla, la artiller\u00eda y los bombardeos a\u00e9reos destru\u00edan los poblados, los barrios y las estructuras f\u00edsicas. Si sonaba tan siquiera un tiro de escopeta, los soldados sal\u00edan a refugiarse tras los tanques y ped\u00edan refuerzos. Ven\u00eda entonces otra oleada indiscriminada de bombas de la artiller\u00eda y de los aviones estadounidenses. Entretanto, los marines se dedicaban a mascar chicle y comer con una glotoner\u00eda insaciable. Cada porci\u00f3n de terreno \u00abrescatada\u00bb del enemigo se llenaba, seg\u00fan Thompson, de cajas de pertrechos y alimentos. Se creaban monta\u00f1as de cajones de alimentos por todas partes, que desaparec\u00edan y eran recreadas una y otra vez. Los alimentos se repart\u00edan copiosamente entre los soldados en envases de metal: vegetales, agua. carnes, pan, mantequilla y jamones. El paso de las tropas pod\u00eda registrase con facilidad, simplemente por la estela de basura que quedaba atr\u00e1s.<\/p>\n<p>El d\u00eda 25 de septiembre de 1950 la divisi\u00f3n de marines que comandaba el coronel Puller cruz\u00f3 el r\u00edo Han en el embarcadero de Yongdung-po, y se acerc\u00f3 a Se\u00fal a trav\u00e9s de los suburbios de la ribera de la ciudad. Thompson no pudo escapar a una sensaci\u00f3n de falsedad que le result\u00f3 perturbadora. Los gigantescos veh\u00edculos militares estadounidenses avanzaban por el laberinto de callecitas destroz\u00e1ndolo todo, los huertos, las casas de madera y los tendidos de electricidad. Para los marines la destrucci\u00f3n resultaba entretenida. Se sinti\u00f3, en sus palabras, testigo de un \u00abmad, senseless journey of wanton destruction\u00bb (Thompson 69). Pudo ver, adem\u00e1s, algo que ser\u00eda caracter\u00edstico del Ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica de Corea del Sur, aliada de Estados Unidos: prisioneros desfilando completamente desnudos y forzados a mantener las manos en la cabeza. Era una humillaci\u00f3n racial indignante. Entre las columnas de presos, hab\u00eda mujeres que apenas pod\u00edan cubrirse los senos. Lo que \u00e9l no vio fue soldados de Corea del Norte, durante los 30 minutos que tom\u00f3 la traves\u00eda. Es que casi no exist\u00edan. Pero los boletines de guerra de la comandancia describieron falsamente la aproximaci\u00f3n a Se\u00fal como un evento de lucha \u00abmano a mano\u00bb (Thompson 72).<\/p>\n<p>El martes 26 de septiembre de 1950 los marines continuaron su avance por los enmara\u00f1ados callejones de los suburbios de la ciudad. Primero los bombardeos, luego el movimiento cuidadoso de tropas. Ese d\u00eda, seg\u00fan Thompson, Se\u00fal sufr\u00eda su \u00absegunda jornada de muerte\u00bb. En sentido contrario, en direcci\u00f3n al cruce de Yongdung-po, iban los desfiles de prisioneros desnudos, siempre con las manos en la cabeza. Tambi\u00e9n eran visibles grupos de civiles que hu\u00edan de las bombas, as\u00ed como los cad\u00e1veres apilados a la orilla de los caminos. En realidad, ya le quedaban muy pocas se\u00f1ales de vida a Se\u00fal. Todo estaba siendo consumido por un horrible infierno de llamas y explosiones. Thompson concluy\u00f3 que esta no era sino un nuevo tipo de conflagraci\u00f3n, \u00abm\u00e1s terrible en sus implicaciones que cualquier cosa que haya pasado antes\u00bb (Thompson 74).<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, las tropas estadounidenses entraron al coraz\u00f3n de Se\u00fal. Fue un d\u00eda sombr\u00edo, seg\u00fan Thompson. Milagrosamente, el Capitolio hab\u00eda sobrevivido intacto el bombardeo de los dos d\u00edas anteriores. Sus jardines, no obstante, mostraban el efecto calcinador del napalm. Thompson hab\u00eda acompa\u00f1ado a las tropas del coronel Puller durante la traves\u00eda a pie por la calle principal de Se\u00fal que daba, primero, a las embajadas de varios pa\u00edses y, segundo, al Capitolio. Por el camino, el jefe de la Primera Divisi\u00f3n de marines mostraba poca preocupaci\u00f3n por los ocasionales disparos de algunos guerrilleros escondidos en los edificios arruinados. Pat\u00e9ticamente, no daban en el blanco. Parec\u00eda que los defensores de la ciudad disparaban guisantes y no balas. El coronel Puller s\u00ed expres\u00f3 su disgusto con la ausencia de periodistas estadounidenses en el lugar para reportar sobre sus tropas. El 27 de septiembre fue el d\u00eda del izamiento de la bandera de Estados Unidos en el centro de Se\u00fal. Thompson, que hab\u00eda cubierto la liberaci\u00f3n de Par\u00eds, Bruselas y \u00c1msterdam, as\u00ed como las ca\u00eddas de Hamburgo y Bremen, pens\u00f3 que la toma de Se\u00fal adolec\u00eda de falta de drama y acci\u00f3n. Era un momento apagado. El 27 de septiembre de 1950, dominaba en la reci\u00e9n liberada capital de Corea del Sur un esp\u00edritu de desolaci\u00f3n y tristeza. No era para menos. Estados Unidos hab\u00eda movilizado 80,000 marines y una cantidad gigantesca de armamento militar pesado, de bombas y aviones, destrozando buena parte de la ciudad, para combatir lo que no pasaba de ser un \u00abej\u00e9rcito campesino mal armado\u00bb. La historia de Cheju repetida en el escenario urbano. Los c\u00e1lculos m\u00e1s conservadores estimaron que 50,000 civiles perecieron en los ocho d\u00edas que tom\u00f3 bombardear y capturar a Se\u00fal. \u00abFew people \u2013escribi\u00f3 el periodista ingl\u00e9s en su cuaderno\u2013 can have suffered so terrible a liberation\u00bb (Thompson 94). En efecto, una liberaci\u00f3n espantosa y triste, sin esplendor militar alguno\u2026<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3 el 28 de septiembre de 1950. Thompson amaneci\u00f3 en un ambiente irreconocible. La carretera de Kimpo a Se\u00fal, en sus 11 millas de extensi\u00f3n, estaba transformada. Ya no eran visibles ni las casas destrozadas ni la basura ni los tendidos el\u00e9ctricos en el suelo. Todo estaba impecablemente limpio. La friolera de 60 jeeps, acabados de pintar y con ch\u00f3feres inmaculados, se aprestaba a salir en caravana para Se\u00fal. Un tropel de pol\u00edticos y funcionarios de las Naciones Unidas, en vestimenta de ocasi\u00f3n, ir\u00eda en ellos. Ya en la capital, una escuadra de seis camiones de limpieza fumigaba, en ambas direcciones, la calle principal. Adem\u00e1s, rociaban por todas partes aerosoles aromatizantes. Se removieron los escombros en 50 metros a cada lado de la traves\u00eda. Era como transitar por un lugar despoblado por siglos. Al final de la calle, estaba el Capitolio de Se\u00fal, listo para la ceremonia de victoria militar que presidir\u00eda el general MacArthur. Cientos de fot\u00f3grafos, correveidiles y alcahuetes formaban el s\u00e9quito del \u00abC\u00e9sar del Pac\u00edfico\u00bb, como lo tildaban algunos periodistas. Su estilo era imperial. Para la ceremonia del 28 de septiembre de 1950, el interior del Capitolio fue decorado con amplias cortinas de terciopelo color morado. Toda la galaxia de pol\u00edticos corruptos del gobierno de Corea del Sur fue citada al evento. Tambi\u00e9n estaban los generales y oficiales de la Polic\u00eda Nacional que, luego de colaborar con el Imperio de Jap\u00f3n, ahora masacraban al pueblo bajo las \u00f3rdenes de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Thompson apenas pudo contener las n\u00e1useas al ver al general. \u00abHay algo profundamente perturbador acerca de esta guerra y algo profundamente perturbador acerca de su comandante en jefe\u00bb, anot\u00f3 en el cuaderno. Nadie lo toleraba, pero nadie se atrev\u00eda a contrariarlo. Las historias ver\u00eddicas sobre el conflicto, en las que escaseaban los momentos de gloria y valor de las tropas estadounidenses, eran sacadas del pa\u00eds secretamente por sus autores (Thompson 84). A pesar de todo, sinti\u00f3 algo de compasi\u00f3n por MacArthur. Le pareci\u00f3 un ser deplorable. MacArthur hizo una rara aparici\u00f3n sin sombrero, lo que resaltaba la p\u00e9rdida de cabello. Previo a su llegada, los edecanes hab\u00edan repartido copias del discurso celebratorio de la victoria. Del brazo del general, a modo de disc\u00edpulo escogido, ven\u00eda Syngman Rhee, el jefe del corrupto gobierno de Corea del Sur. Internacionalmente, Rhee era tan desagradable como Chiang Kai-Shek. Pero ese era el escogido de la \u00abdemocracia\u00bb que Estados Unidos estableci\u00f3 en la parte sur de la pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Fue aqu\u00ed que comenz\u00f3 el verdadero drama. MacArthur se subi\u00f3 a la tarima y ley\u00f3 el discurso que la gente ya hab\u00eda recibido en forma impresa. Parec\u00eda llorar, por su voz quebrada y ojos lagrimosos. Acto seguido invoc\u00f3 una oraci\u00f3n a Dios. Ley\u00f3 la oraci\u00f3n del\u00a0<em>Padre Nuestro<\/em>. Sus palabras finales, no obstante, estaban dirigidas a Rhee, encomend\u00e1ndole la administraci\u00f3n civil de Corea del Sur. Pero este \u00faltimo no estaba ni para gimoteos ni sollozos. Con un cinismo espantoso, el pol\u00edtico fascista de 75 a\u00f1os prometi\u00f3 \u00abjusticia, misericordia y perd\u00f3n\u00bb para todos los revolucionarios que se rindieran. Mientras Rhee hablaba, tal y como si fuera una escena propia de El Padrino III, las prisiones de Se\u00fal se comenzaron a abarrotar con los arrestos indiscriminados por la Polic\u00eda Nacional de Corea del Sur. Reinaba entre las tropas gubernamentales el deseo de matar. Hombres, mujeres y hasta ni\u00f1os, eran brutalmente golpeados. Cientos de personas, seg\u00fan Thompson, terminar\u00edan pronto frente a los escuadrones de fusilamiento de Corea del Sur. Los cuerpos, llenos de balas, ser\u00edan amontonados en fosas comunes. De nada sirvieron las nubes de aerosoles perfumados. Se\u00fal ol\u00eda de nuevo a muerte. Buena parte de la delegaci\u00f3n period\u00edstica sali\u00f3 de Corea del Sur, espantada ante la escena horr\u00edfica que se estaba desarrollando. Thompson se qued\u00f3. Le tocar\u00eda comprobar con sus ojos que la tragedia de la pen\u00ednsula coreana apenas hab\u00eda comenzado. Solo quedaba el llanto de Corea.<\/p>\n<p><strong>Los condenados de Borinquen<\/strong><\/p>\n<p>Bruce Cumings es una de las personas que con m\u00e1s rigor y detalle ha estudiado las causas de la Guerra de Corea. En su libro\u00a0<em>The Origins of the Korean War<\/em>, Vol. I &amp; 2, Cumings nos dice que de lo que se trataba en Corea, ante todo, era de una guerra civil. Sus causas fundamentales eran el colonialismo, el latifundismo y la opresi\u00f3n nacional. Adem\u00e1s, el conflicto comenz\u00f3 en 1945, no en 1950. Detr\u00e1s de la violencia indiscriminada estaba Estados Unidos. La intervenci\u00f3n militar de este pa\u00eds en la pen\u00ednsula respond\u00eda a la misma l\u00f3gica que su intromisi\u00f3n en lugares como Hait\u00ed y Nicaragua o, simplemente, Puerto Rico. Lo que el imperio buscaba en Corea era poner freno a una revoluci\u00f3n en curso. Y no escatim\u00f3 recursos ni actos de violencia, como bien lo ha documentado la Comisi\u00f3n de Verdad y Reconciliaci\u00f3n de Corea del Sur a partir de 2005. De hecho, el coronel Puller, que dirigi\u00f3 la entrada de los marines en Se\u00fal, hab\u00eda estado en Hait\u00ed y Nicaragua. Su especialidad era la acci\u00f3n de contrainsurgencia.<\/p>\n<p>Surge aqu\u00ed la pregunta de qu\u00e9 impacto tuvo sobre nuestra psicolog\u00eda de pueblo el que, ya en septiembre de 1950, ocho mil puertorrique\u00f1os estuvieran peleando, del lado equivocado, en un conflicto que emanaba de los mismos problemas que hab\u00eda en la isla: latifundismo, colonialismo y opresi\u00f3n nacional. Adem\u00e1s, Thompson insiste en su libro que la Guerra de Corea era un conflicto abiertamente racista. El uso de ep\u00edtetos era dominante entre las tropas estadounidenses y sus oficiales. El deseo de matar por matar era generalizado. As\u00ed era tambi\u00e9n entre los periodistas:<\/p>\n<p>\u201cMost of the war correspondents carried arms, and it seemed that very man\u2019s dearest wish was to kill a Korean. \u2018Today\u2019, said many of them as they nursed their weapons, \u2018I\u2019ll get me a gook.\u2019 There is something inhuman about the word, but it could not rob the slain or the living of their human kinship, nor the naked processions of prisoners, with their hands folded upon their heads, \u2013as though they might conceal weapons even in their bodies\u2013 of an uncouth and tragic dignity.\u201d (Thompson 39).<\/p>\n<p>Curiosamente, el primer comentario que le\u00ed de un oficial estadounidense acerca de las tropas boricuas en Corea fue despectivo (Peters &amp; Li 53). Lo hizo cuando las tropas estaban de camino, bajo su supervisi\u00f3n, hacia la pen\u00ednsula. \u00bfPodemos concebir una deformaci\u00f3n cultural m\u00e1s extrema que los hijos de un pueblo colonizado forzados a pelear en contra de una revoluci\u00f3n anticolonial que hace falta en su propio pa\u00eds? De hecho, fue a eso a lo que Albizu llam\u00f3 el 23 de septiembre de 1950: a una revoluci\u00f3n en Puerto Rico. Y esta se inici\u00f3 el 30 de octubre. La respuesta del imperio fue la misma que en Corea: reprimir y bombardear la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n<p>Al movilizar a miles de j\u00f3venes puertorrique\u00f1os para la Guerra de Corea, Estados Unidos puso la historia de nuestro pueblo en unidad real con los eventos que all\u00ed ocurr\u00edan. Ello dio paso a una dial\u00e9ctica perniciosa que en nuestra isla se ha estudiado poco. Miles de boricuas llegar\u00edan a esa naci\u00f3n de Asia para ser parte del proyecto de Estados Unidos de sofocar una revoluci\u00f3n nacional genuina y de un fervor social extraordinario. Los costos humanos para la naci\u00f3n coreana fueron descomunales. En Corea, Estados Unidos retom\u00f3 con gusto la tradici\u00f3n sangrienta de sus guerras en contra de las poblaciones ind\u00edgenas de las Grandes Llanuras. Por eso hoy el reclamo de muchos grupos de derechos humanitarios surcoreanos para que los estadounidenses no solo se disculpen por las masacres, sino que paguen compensaciones a las comunidades afectadas. Tal fue el caso de la tortura morbosa y matanza cruel de casi 400 mujeres y ni\u00f1os por soldados estadounidenses el 25 de julio 1950 en el poblado de No Gun Ri, Corea del Sur (Jeong 68).<\/p>\n<p>Albizu no pod\u00eda sino alertar del peligro que significaba el que decenas de miles de boricuas salieran de la isla a ser parte de la carnicer\u00eda humana en Corea. No iban all\u00ed a participar de una guerra emancipadora de un pueblo, sino de un acto de asesinato por parte del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos \u00bfPodemos pensar en un suceso m\u00e1s destructivo de nuestra identidad nacional, en una manera m\u00e1s retorcida de corrompernos? Albizu reconoci\u00f3 que se trataba aqu\u00ed de una dial\u00e9ctica que no tendr\u00eda resoluci\u00f3n positiva para ninguno de los dos pueblos, ni el coreano ni el boricua. Por eso, \u00e9l defend\u00eda una pol\u00edtica de no colaboraci\u00f3n con los partidos coloniales que apoyaban la movilizaci\u00f3n hacia Corea. La mera solidaridad internacional impon\u00eda eso como un deber revolucionario, tanto para los nacionalistas como para los socialistas boricuas. Sesenta y un mil soldados no es una cifra cualquiera. Ah\u00ed estaba buena parte del contingente humano que pudo haber nutrido las tropas redentoras de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La lucha del pueblo coreano durante la guerra civil de 1945-1950 no era distinta a la del nacionalismo revolucionario puertorrique\u00f1o. Ambas eran parte, como dir\u00eda Franz Fanon, de la respuesta universal de los\u00a0<em>condenados de la tierra<\/em>\u00a0a la violencia inherente a la dominaci\u00f3n colonial. Pero en septiembre de 1950, como bien indic\u00f3 Albizu Campos, Estados Unido abus\u00f3 de la indefensi\u00f3n de Puerto Rico \u00abpara que Puerto Rico fuera a defender toda la sordidez y canallada de su pol\u00edtica ante el mundo\u00bb. Sin duda alguna, una desverg\u00fcenza del imperio\u2026<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n<p>Mi padre fue uno de los 68.000 boricuas movilizados para la Guerra de Corea. Fue reclutado por el Ej\u00e9rcito de Estados Unidos a los 17 a\u00f1os de edad. Estuvo en la batalla del r\u00edo Han el 21 de febrero de 1951, con el Cuerpo M\u00e9dico del 65 de Infanter\u00eda, Tercera Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda. All\u00ed fue herido y condecorado por su valent\u00eda mientras curaba heridos en medio de la batalla. Como muchos otros veteranos boricuas de la Guerra de Corea, no hablaba mucho de la experiencia en Corea. De ni\u00f1o, s\u00ed lo escuch\u00e9 hablar de las matanzas de civiles por parte de las tropas estadounidenses, aunque \u00e9l no particip\u00f3 de ellas. M\u00e1s all\u00e1 de la justificaci\u00f3n oficial, no dec\u00eda nada ni cuestionaba nada. Se destru\u00edan poblados enteros supuestamente para librarlos de simpatizantes comunistas. No me cabe la menor duda que mi padre nunca comprendi\u00f3 la naturaleza de clase del conflicto en esa pen\u00ednsula de Asia. Tampoco la entend\u00eda yo plenamente hasta hace poco que le\u00ed el libro de Bruce Cumings titulado\u00a0<em>Origins of the Korean War: Liberation and the Emergence of Separate Regimes: 1945-1947<\/em>. En este art\u00edculo hago uso extensivo de esa importante obra.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Albizu Campos, P. (1975).\u00a0<em>Obras Escogidas, 1923-1936<\/em>. (Recopilaci\u00f3n, introducci\u00f3n y notas de Benjam\u00edn Torres), Tomo I, San Juan: Editorial Jelofe.<\/li>\n<li>Casey. S. (2008).\u00a0<em>Selling the Korean War: Propaganda, Politics, and Public Opinion in the United States, 1950-1953<\/em>. New York: Oxford University Press.<\/li>\n<li>Cumings, B. (2011).\u00a0<em>The Korean War: A History<\/em>. New York: Modern Library.<\/li>\n<li>__________ (1981).\u00a0<em>The Origins of the Korean War: Liberation and the Emergence of Separate Regimes, 1945-1947<\/em>. New Jersey: Princeton.<\/li>\n<li>___________ \u201cThe Legacy of Japanese Colonialism in Korea\u201d.\u00a0<em>The Japanese Colonial Empire 1895-1945<\/em>, edited by Ramon H. Myers et al., Princeton University Press, 1984, pp. 478-496.<\/li>\n<li>Dixon, B. M. \u201cA Riot, A Rebellion, A Massacre: Remembering the 1948 Jeju Uprising.\u201d\u00a0<em>EIH Historia<\/em>, Volume 26, 2017, pp. 106-113.<\/li>\n<li>Duus, P. \u201cEconomic Dimensions of Meiji Imperialism: The case of Korea\u201d.\u00a0<em>The Japanese Colonial Empire 1895-1945<\/em>, edited by Ramon H. Myers et al., Princeton University Press, 1984, pp. 128-171.<\/li>\n<li>Gi-Wook, and Rennie Moon. \u201c1919 in Korea: National Resistance and Contending Legacies\u201d.\u00a0<em>The Journal of Asian Studies<\/em>, Vol. 78, Issue 2, May 2019.<\/li>\n<li>Jeong Sim Yang. \u201cThe Jeju 4.3 Uprising and the United States: Remembering Responsibility for the Massacre\u201d.\u00a0<em>S\/N Korean Humanities,\u00a0<\/em>Volume 4, Issue 2, September 2018, pp. 39-65.<\/li>\n<li>Mandel. E. (1972).\u00a0<em>Late Capitalism<\/em>. Britain: Verso.<\/li>\n<li>Merrill, J. (1989).\u00a0<em>Korea: The Peninsular Origin of the War<\/em>. Delaware: University of Delaware Press.<\/li>\n<li>McDonald. C. A. (1986).\u00a0<em>Korea: The War Before Vietnam<\/em>. New York; The Free Press.<\/li>\n<li>Myers, Ramon H., And Yamada Saburo. \u201cAgricultural Development in the Empire\u201d.\u00a0<em>The Japanese Colonial Empire 1895-1945<\/em>, edited by Ramon H. Myers et al., Princeton University Press, 1984, pp. 420-452.<\/li>\n<li>Peters, R &amp; Xiaobing Li (2004).\u00a0<em>Voices of the Korean War<\/em>. Kentucky: University Press.<\/li>\n<li>Suh Hee-Kyung, \u201cAtrocities Before and During the Korean War: Mass Killings by South Korean and U.S. Forces\u201d.\u00a0<em>Truth and Reconciliation in South Korea<\/em>, edited by Jae-Jung Suh, New York, Routledge, 2013, pp. 39-67.<\/li>\n<li>Thompson, R. (1951).\u00a0<em>Cry Korea<\/em>. United Kingdom: White Lion Edition.<\/li>\n<li>Tolland, John. (1991).\u00a0<em>In Mortal Combat: Korea 1950-1953<\/em>. New York: William &amp; Morrow.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Rodr\u00edguez Cruz (Rebelion, 9-2-22) &nbsp; Albizu Campos en su discurso de Lares del 23 de septiembre de 1950 afirm\u00f3 enf\u00e1ticamente que Estados Unidos estaba librando en Corea una guerra asesina en contra de un pueblo inocente. 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