{"id":49710,"date":"2022-02-24T11:33:06","date_gmt":"2022-02-24T15:33:06","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=49710"},"modified":"2022-02-24T14:05:23","modified_gmt":"2022-02-24T18:05:23","slug":"ultimo-tercio-del-siglo-xix-poblacion-reparto-del-patrimonio-nacional-y-dependencia-financiera-de-la-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/02\/24\/ultimo-tercio-del-siglo-xix-poblacion-reparto-del-patrimonio-nacional-y-dependencia-financiera-de-la-republica-dominicana\/","title":{"rendered":"\u00daltimo tercio del siglo XIX: Poblaci\u00f3n, reparto del patrimonio nacional y dependencia financiera de la Rep\u00fablica Dominicana"},"content":{"rendered":"<p>Por Juan de la Cruz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hacia la d\u00e9cada de 1870 la Rep\u00fablica Dominicana estaba subpoblada, ya que la poblaci\u00f3n se estimaba en alrededor de 200 mil habitantes, si se toma en cuenta que hacia el a\u00f1o 1863 la iglesia cat\u00f3lica estimaba la poblaci\u00f3n en 200,700 almas mientras que la Comisi\u00f3n Norteamericana de Investigaci\u00f3n que visit\u00f3 el pa\u00eds en 1871, con miras a dar su visto bueno para anexarlo a Estados Unidos, la estimaba en 150,000 personas. En 1887 fue realizado un nuevo censo por la curia, que evidenciaba un gran crecimiento: la poblaci\u00f3n fue fijada ahora en 382,312 almas. Abad estimaba que en 1888 la poblaci\u00f3n era de 415,000 a 416,000 habitantes. Este crecimiento lo confirmaba un estimado de 486,000 habitantes en el a\u00f1o 1897; en 1898, Meri\u00f1o calcul\u00f3 el total de la poblaci\u00f3n en 458,500 habitantes.<\/p>\n<p>En 1888, Abad estimaba el n\u00famero de extranjeros en 25,000 personas. Esto era un seis por ciento de la poblaci\u00f3n total de 416,000 almas. El fuerte aumento poblacional durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX que se pone en evidencia en estas cifras es confirmado por los datos sobre los cambios en la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de la poblaci\u00f3n. Entre 1875 y 1880 surgen dos poblaciones en el Cibao (Tamboril y Esperanza) y una en el suroeste (Duverg\u00e9). En los a\u00f1os ochenta y noventa se acelera el ritmo de fundaci\u00f3n de poblaciones de manera espectacular: del total de 38 poblaciones fundadas en el siglo XIX o ascendidas a puerto cantonal o com\u00fan, 25 lo son en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>De una docena de estas poblaciones es posible se\u00f1alar claramente los factores que fomentaron su crecimiento: el cultivo del az\u00facar (San Pedro de Macor\u00eds, Montegrande, Mendoza, La Isabela, Haina, Sabana Grande, Villa Duarte); la producci\u00f3n de guineos (La Romana); la construcci\u00f3n de ferrocarriles (Bajabonico, Pimentel, Villa Rivas y S\u00e1nchez). Diez de las 25 nuevas poblaciones estaban situadas en la regi\u00f3n sure\u00f1a; seis en el Cibao; tres en el centro de la costa norte\u00f1a; dos en la L\u00ednea Noroeste; dos en la provincia oriental El Seibo; una era terminal del ferrocarril y puerto en la Bah\u00eda de Saman\u00e1; y una estaba en el suroeste.<\/p>\n<p>Dos conclusiones se pueden sacar de estos datos: 1. El gran n\u00famero de nuevas poblaciones en el \u00faltimo cuarto del siglo XIX confirma nuestros datos sobre el crecimiento poblacional en este per\u00edodo; 2. El surgimiento y crecimiento de nuevas poblaciones era, si no en sentido absoluto, por lo menos en sentido relativo, mucho m\u00e1s impresionante en el Sur que en el Cibao. La supremac\u00eda del Cibao es disputada por el Sur en este per\u00edodo; la lucha entre el \u201c<em>tabaco<\/em>\u201d y el \u201c<em>az\u00facar<\/em>\u201d estalla; pero por ahora solo nos centraremos en el aspecto demogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Ahora examinemos el desarrollo poblacional de las capitales de las dos regiones m\u00e1s importantes del pa\u00eds: Santiago y Santo Domingo. En 1871 Samuel Hazard estimaba que Santiago de los Caballeros ten\u00eda unos 8,000 habitantes. Seg\u00fan un censo, en 1889 la ciudad de Santiago ten\u00eda 5,669 habitantes; ten\u00eda entonces 32 calles y 1,130 casas. En 1890, sin embargo, volv\u00eda a estimarse el n\u00famero de habitantes en 8,000 personas. En 1899 el n\u00famero de habitantes hab\u00eda aumentado, seg\u00fan censo, a 9,398 personas. En 1906, finalmente, hab\u00eda crecido a 10,897 santiagueros.<\/p>\n<div id=\"attachment_13304\" style=\"width: 388px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Hereaux2.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13304\" class=\" wp-image-13304\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Hereaux2.gif\" alt=\"\" width=\"378\" height=\"440\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-13304\" class=\"wp-caption-text\">Ulises Hereaux<\/p><\/div>\n<p>La ciudad de Santiago de los Caballeros ten\u00eda para entonces 2 bibliotecas p\u00fablicas, 3 imprentas, 8 peri\u00f3dicos, 2 fot\u00f3grafos, 15 sastres, 16 negocios de alta costura y moda, 7 abogados, 1 ingeniero, 7 m\u00e9dicos, 3 notarios p\u00fablicos, 3 dentistas, 3 farmac\u00e9uticos, 5 maestros m\u00fasicos, 42 m\u00fasicos, 4 oficiales en talleres de mec\u00e1nica, 2 maestros en esto, 215 cigarreras, 608 aplanchadoras, 389 lavanderas, 230 cocineras, 233 criadas, 68 criados, 704 costureras, 13 dementes, 2 ciegos, 15 pordioseros, 1 librer\u00eda, 8 farmacias, 2 hoteles, 61 tiendas mixtas de detalle, 87 pulper\u00edas o tienda de provisiones al detalle, 247 comerciantes y 108 dependientes de comercio, entre otras actividades, de acuerdo con los datos proporcionados por el destacado intelectual Eugenio Deschamps.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n de Santo Domingo en 1871 era estimada en 6,000 habitantes. Hazard, que visit\u00f3 la ciudad en ese a\u00f1o la llam\u00f3 \u201c<em>un lugar viejo y extra\u00f1o<\/em>\u201d donde \u201c<em>ninguna mano del progreso<\/em>\u201d era visible. Hazard tambi\u00e9n afirmaba: \u201c<em>En realidad, es dudable si la ciudad de Santo Domingo, bajo cualquier circunstancia, se convertir\u00e1 jam\u00e1s en un gran centro comercial&#8230; A\u00fan su posici\u00f3n como capital ser\u00e1 debatida, creo, por la ciudad del interior, Santiago, la cual, localizada en el centro de la isla, en medio de una regi\u00f3n agr\u00edcola de la m\u00e1s alta calidad, con comunicaciones por v\u00eda acu\u00e1tica a todas partes, tendr\u00e1, ayudada por el ferrocarril, el poder decisivo de la isla, convirti\u00e9ndose en una segunda Chicago<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En 1893 la poblaci\u00f3n hab\u00eda aumentado a 14,072 habitantes. La ciudad ten\u00eda entonces: \u201c<em>calles, de Norte a Sur: 15; de Este a Oeste: 19; cuarteles municipales: 6; Iglesias Cat\u00f3licas: 14; Protestantes: 1; Edificios P\u00fablicos: 33; casas altas: 293; bajas: 2.354; Establecimientos de Ense\u00f1anza P\u00fablicos: 20; particulares: 17; Bibliotecas P\u00fablicas: 4; Librer\u00edas: 4; Peri\u00f3dicos Nacionales: 12; Talleres de pintura, fotograf\u00eda, escultural, fundici\u00f3n, herrer\u00eda y maquinarias: 6; Abogados: 20; Notarios P\u00fablicos: 5; Ingenieros, agrimensores y maestros de obras: 12; M\u00e9dicos: 18; Boticas: 10; Dentistas: 4; Asilos de Beneficencia: 3; Manicomio: 1; Sociedades Literarias: 3; Filantr\u00f3picas: 10; de recreo: 6; filarm\u00f3nica: 1; religiosas: 6; coches de alquiler:\" 23; particulares: 24; carretas: 135; vagones: 11; F\u00e1bricas comerciales: 20; Parques: 3; Plazas y Plazoletas: 8; Cementerios: 2; Alumbrado p\u00fablico (faroles): 356; Hoteles, caf\u00e9s, restaurantes: 11; Clubs: 2<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En 1898 el padre Meri\u00f1o fijaba la poblaci\u00f3n de Santo Domingo en 20,000 habitantes. Para finales de los a\u00f1os ochenta, el crecimiento de la capital fue mucho m\u00e1s espectacular que el de Santiago, lo cual result\u00f3 en una poblaci\u00f3n dos veces mayor a final de los a\u00f1os noventa. En ese mismo per\u00edodo la com\u00fan de San Pedro de Macor\u00eds creci\u00f3, gracias al az\u00facar, de una peque\u00f1a aldea a una ciudad de unos 8,000 mil habitantes. La explosi\u00f3n demogr\u00e1fica y urbana del Sur frente al Cibao queda claramente ilustrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_49712\" style=\"width: 808px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/descarga-1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-49712\" class=\" wp-image-49712\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/descarga-1-2.jpg\" alt=\"\" width=\"798\" height=\"508\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-49712\" class=\"wp-caption-text\">Moca 1871<\/p><\/div>\n<h4><strong>La estructura agraria de Rep\u00fablica Dominicana<\/strong><\/h4>\n<p>Es importante destacar que en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX en la Rep\u00fablica Dominicana hab\u00eda una superabundancia de tierras de labranza, situaci\u00f3n que condujo a situaciones ca\u00f3ticas con respecto a la propiedad de la tierra, ya que prevalec\u00edan los terrenos comuneros, terrenos indivisos o no mensurados. La infraestructura deficiente, la inestabilidad pol\u00edtica y la escasez de trabajadores llevaron al predominio de las empresas ganaderas, que exig\u00edan poco personal, en el este y el oeste, y a una rotaci\u00f3n de los cultivos en el Cibao, donde, sin embargo, se produc\u00eda tambi\u00e9n para la exportaci\u00f3n. S\u00f3lo en la parte costera del sur exist\u00eda el cultivo tradicional de ca\u00f1a con fines diferentes al del consumo dom\u00e9stico.<\/p>\n<p>La explotaci\u00f3n primitiva de maderas finas era de importancia sobre todo alrededor de Barahona y Monte Cristi; tambi\u00e9n se produc\u00eda miel y cera en peque\u00f1as cantidades. S\u00f3lo propiedades de entre 1,000 y 10,000 acres eran consideradas verdaderos latifundios; el n\u00famero de latifundistas privados era considerado como muy peque\u00f1o; arrendaban sus terrenos o practicaban agricultura extensiva. Los principales terratenientes eran el Estado y la Iglesia.<\/p>\n<p>En el pa\u00eds hubo una regresi\u00f3n en sus aspectos sociales, lo que algunos investigadores podr\u00edan denominar \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d o \u201cnivelaci\u00f3n\u201d, la cual fue causada por la decadencia econ\u00f3mica y demogr\u00e1fica que result\u00f3 fundamentalmente de las numerosas guerras y turbulencias internas. Cabe tambi\u00e9n recordar que el ocupante haitiano hab\u00eda procedido a realizar una enorme confiscaci\u00f3n de bienes, no s\u00f3lo eclesi\u00e1sticos, sino tambi\u00e9n privados, y que este aumento de la propiedad del Estado no hab\u00eda sido deshecho por los gobiernos del Estado dominicano independiente, posterior al 27 de febrero de 1844.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n de caos jur\u00eddico, que s\u00f3lo era tolerada por la casi insignificancia de la propiedad de terrenos, se efectu\u00f3 un cambio a fines de los a\u00f1os setenta del siglo XIX, cuando se puso en marcha la producci\u00f3n azucarera a gran escala. \u201c<em>De alg\u00fan tiempo ac\u00e1, sobre todo despu\u00e9s que estall\u00f3 la guerra de Cuba, es que la agricultura ha comenzado a tener vida, con el establecimiento de fincas de ca\u00f1a en gran escala, en que se han invertido grandes capitales extranjeros importados por la inmigraci\u00f3n cubana y otros nacionales tambi\u00e9n de consideraci\u00f3n que han cambiado por completo la faz del pa\u00eds, en el que abundan hoy las empresas agr\u00edcolas de todo g\u00e9nero, siendo ya respetable la exportaci\u00f3n que se hace por sus puertos, no s\u00f3lo de az\u00facar en bruto y centrifugado, sino tambi\u00e9n de tabaco, caf\u00e9, cacao y otros frutos<\/em>\u201d, dec\u00eda el padre Fernando Arturo de Meri\u00f1o en su obra Elementos de Geograf\u00eda F\u00edsica, Pol\u00edtica e Hist\u00f3rica de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Entre 1875 y 1882 se fundaron treinta \u201chaciendas de ca\u00f1a\u201d. Cuatro de ellas eran \u201ccentrales\u201d, que recib\u00edan la ca\u00f1a exclusivamente de colonos contratados, a saber \u201cSan Luis\u201d en Pajarito, fundado en 1881 por los hermanos Cambiaso, con terrenos cultivados de 2,400 tareas y 4,600 tareas por cultivar, dividido entre 10 colonos; la central \u201cSan Isidro\u201d en Pajarito, propiedad de Hatton y Hern\u00e1ndez, fundada tambi\u00e9n en 1881, con 4,290 tareas cultivadas y con 12 colonos; la central \u201cLa Duquesa\u201d fundada en 1882, de A. Bass y F. van Krosigh en la Isabela (com\u00fan de San Carlos), de 6,000 tareas (\u201cen instalaci\u00f3n, sus aparatos ser\u00e1n de triple efecto, y un ferrocarril, ya principiado, conducir\u00e1 la m\u00e1quina y los productos de los colonos al batey\u201d) y la central \u201cOcoa\u201d de I. Heredia y C\u00eda., en Palmar de Ocoa (com\u00fan de Ban\u00ed), fundada en 1882, con 3,000 tareas y 15 colonos.<\/p>\n<div id=\"attachment_49713\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/70d468d6de64bc5a92dd5ed3476ddd39.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-49713\" class=\" wp-image-49713\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/70d468d6de64bc5a92dd5ed3476ddd39.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"533\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-49713\" class=\"wp-caption-text\">Ulises Hereaux<\/p><\/div>\n<p>Tres ingenios eran \u201cmixtos\u201d: el ingenio \u201cConstancia\u201d de Heredia y Ure\u00f1a en Pajarito, fundado en 1878, que trabajaba con 4 colonos y con terrenos propios, en total 2,200 tareas: luego el ingenio \u201cPorvenir\u201d de Santiago Mellor en San Pedro de Macor\u00eds, fundado en 1879, trabajando con 21 colonos y 1,200 tareas de terreno propio y el ingenio \u201cLa Fe\u201d, de J. E. Hatton y C\u00eda., en San Carlos, que trabajaba con 2,750 tareas y 7 colonos, quienes pose\u00edan en conjunto 2,250 tareas. El ingenio \u201cEsperanza\u201d, de Joaqu\u00edn Manuel Delgado, fundado en San Carlos en 1875, era ya de gran extensi\u00f3n: 5,000 tareas y equipado con una \"m\u00e1quina horizontal de 16 pulgadas de di\u00e1metro, 2 trenes jamaiquinos, 6 centr\u00edfugas de \u201cLaffertey\u201d.<\/p>\n<p>De estos treinta ingenios s\u00f3lo 3 se hallaban en el norte: 2 en el Distrito de Saman\u00e1 y 1 en el Distrito de Puerto Plata; estos tres fueron de los primeros en fundarse (en 1877 y 1878) y eran de peque\u00f1as dimensiones (1,200, 1,200 y 600 tareas, respectivamente). Todas las otras plantaciones se encontraban en el sur, al oeste de la Capital: 1 en Azua, 3 en Ban\u00ed y 2 en San Crist\u00f3bal; alrededor de la Capital: 6 en San Carlos, 5 en Pajarito, 2 en Sabana Grande de Santo Domingo y el resto al este de la Capital, entre ellos 2 en San Pedro de Macor\u00eds. Los dos ingenios m\u00e1s peque\u00f1os ocupaban 250 tareas cada uno, los dos mayores 6,000 tareas cada uno; el tama\u00f1o promedio era de alrededor de 2,000 tareas. La producci\u00f3n azucarera promedio era de entre 10 y 12 quintales por tarea, aunque en terrenos buenos se alcanzaban a veces 20 quintales.<\/p>\n<p>Entre los propietarios hab\u00eda personas con apellidos que no eran de origen espa\u00f1ol: apellidos italianos como Vicini; apellidos aparentemente alemanes como Bass, Von Krosigh, Smidt y Hachtmann y apellidos anglosajones como el de William Read, Fowle, Carolo Carroll, Hatton y Stokes.<\/p>\n<p>Entre los cubanos pioneros estaba Salvador Ross, quien por sus grandes m\u00e9ritos recibi\u00f3 en junio de 1893 una medalla de oro de la ciudad de San Pedro de Macor\u00eds. En esa ocasi\u00f3n Ross dijo que en la Rep\u00fablica Dominicana no s\u00f3lo hab\u00eda logrado reconquistar su fortuna, sino que \"<em>la he aumentado considerablemente<\/em>\". Poco tiempo antes hab\u00eda demostrado su riqueza pagando, junto con su compatriota Juan Amechazurra, $200 por un palco en el teatro municipal.<\/p>\n<p>Ya en 1882 pod\u00eda observarse cierta concentraci\u00f3n de la propiedad de plantaciones: los se\u00f1ores Hachtmann, Peralta y Hatton pose\u00edan cada uno (parte de) dos plantaciones. Vicini, que iba a hacer gran fortuna en los a\u00f1os siguientes y cuyos intereses financieros iban a estar muy vinculados con el r\u00e9gimen de Ulises Heureaux, era mencionado en 1878 s\u00f3lo como copropietario de un ingenio. Pero en 1887 obtuvo permiso para importar con exenci\u00f3n de aranceles, maquinarias para 4 nuevas plantaciones, mientras en 1893 tambi\u00e9n es mencionado como propietario del ingenio \u2018Angelina\u2019 en San Pedro de Macor\u00eds, y en el a\u00f1o siguiente recibe una concesi\u00f3n para fundar el ingenio \u201cCentral Azuano\u201d, concesi\u00f3n que es renovada en 1897, cuando tambi\u00e9n recibe permiso para abrir en la com\u00fan de Azua los pozos necesarios para irrigar los campos de ca\u00f1a.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de nuevos ingenios continu\u00f3, pues, en la d\u00e9cada del 1880 y 1890, siendo la regi\u00f3n alrededor de San Pedro de Macor\u00eds y m\u00e1s hacia el este, donde m\u00e1s se expandi\u00f3 la superficie plantada. Los norteamericanos comenzaron a interesarse en la zona de La Romana. En carta del 23 de febrero de 1888, el presidente Heureaux confirma a Joaqu\u00edn M. Delgado en Santo Domingo, \u201c<em>que es usted apoderado del se\u00f1or H. Newcomb para agenciar el negocio de la compra de terrenos en La Romana, y solicitar del Gobierno la renovaci\u00f3n de la concesi\u00f3n que le otorgara al se\u00f1or Newcomb y compa\u00f1eros que perimi\u00f3 (sic) por falta de cumplimiento de los concesionarios&#8230; que estoy dispuesto a vender al se\u00f1or H. Newcomb las veinte y cinco caballer\u00edas de terrenos en La Romana, que conforme a la promesa de venta que yo le hiciera, se estipularon en $10,000 -oro americano-<\/em>\u201c; pero todav\u00eda en 1897 esta regi\u00f3n era utilizada principalmente para el cultivo del guineo por La Romana Fruit Company, y no, como actualmente, para el de la ca\u00f1a.<\/p>\n<p>De las tres fincas de az\u00facar m\u00e1s importantes de San Pedro de Macor\u00eds en 1889, a saber \u201c<em>El Porvenir<\/em>\u201d, \u201c<em>Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/em>\u201d y \u201c<em>Puerto Rico<\/em>\u201d, las dos \u00faltimas hab\u00edan sido fundadas despu\u00e9s del 1882. El ingenio \u201c<em>Puerto Rico<\/em>\u201d, pertenec\u00eda al puertorrique\u00f1o J. Serralles y empleaba 600 trabajadores en 1893; colindando con su ingenio Serralles ten\u00eda tambi\u00e9n una plantaci\u00f3n de caf\u00e9. En este \u00faltimo a\u00f1o el ingenio \u201c<em>Santa Fe<\/em>\u201d utilizaba un tren para llevar' y traer a los trabajadores de la ciudad, y Salvador Ross instal\u00f3 una l\u00ednea telef\u00f3nica entre su ingenio y su almac\u00e9n en la ciudad; Ross ya ten\u00eda un coche Pulman.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n W. L. Bass del ingenio \u201c<em>Consuelo<\/em>\u201d en San Pedro de Macor\u00eds pensaba instalar una l\u00ednea telef\u00f3nica entre la central y las casas de sus colonos. Las ideas progresistas de Bass tambi\u00e9n se manifestaban en su pol\u00edtica de repartici\u00f3n de beneficios: como dec\u00eda el peri\u00f3dico List\u00edn Diario del 15 de junio de 1893, hac\u00eda colonos de sus trabajadores, d\u00e1ndoles por cada 200 libras de az\u00facar que produc\u00edan, 75 libras como prima.<\/p>\n<p>En 1897 la mecanizaci\u00f3n del transporte de az\u00facar estaba ya muy avanzada: seis ingenios en la provincia de Santo Domingo ten\u00edan en ese a\u00f1o 110 kil\u00f3metros de l\u00edneas ferroviarias (el ingenio Santa Fe s\u00f3lo ten\u00eda 30 km. y 4 locomotoras para transportar su producto directamente al muelle Ozama); 5 ingenios en el distrito de San Pedro de Macor\u00eds ten\u00edan un total de 108 kms. y 3 ingenios en la provincia de Azua ten\u00edan un total de 72 km. Tambi\u00e9n la C\u00eda. Frutera de San Lorenzo (Saman\u00e1 Bay Fruit Cy) y la C\u00eda. Frutera de La Romana, que cultivaban guineos, ten\u00edan l\u00edneas ferroviarias en ese a\u00f1o o estaban construy\u00e9ndolas. Tambi\u00e9n la elaboraci\u00f3n moderna de los productos de residuo hab\u00eda recibido atenci\u00f3n: en 1885 se otorg\u00f3 una patente a Robert Graham para un \u201c<em>aparato, por el cual se hace instant\u00e1neamente combustible el bagazo de la ca\u00f1a de az\u00facar<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En los dos \u00faltimos decenios del siglo XIX aument\u00f3 no s\u00f3lo la producci\u00f3n de az\u00facar, sino tambi\u00e9n la de cacao y caf\u00e9: entre 1888 y 1897 la producci\u00f3n de az\u00facar fue duplicada, pero la de cacao y caf\u00e9 fue cuatrodoblada, aunque el az\u00facar mantuvo su lugar dominante en las estad\u00edsticas de exportaci\u00f3n. En esa \u00e9poca el cacao y el caf\u00e9 eran preferidos al tabaco, el art\u00edculo tradicional de exportaci\u00f3n del Cibao, cuyo comercio estaba por completo en manos de alemanes; los precios en el mercado de Hamburgo estaban sujetos a fuertes fluctuaciones y los tabacos dominicanos, cultivados con poco esmero, resultaron inferiores a los brasile\u00f1os. Aunque en 1879 Luper\u00f3n atribu\u00eda la enorme baja de producci\u00f3n (de unos 100,000 quintales a 35,000) principalmente a las copiosas lluvias de ese a\u00f1o, en 1882 Heureaux indicaba otras causas: \" <em>&#8230; le dir\u00e9 que el tabaco dominicano hubiera conservado su fama y supeditado al brasilero y colombiano si los cultivadores del Cibao hubiesen sido m\u00e1s celosos de su porvenir. No hay que echarles toda la culpa: ellos han sufrido directamente las consecuencias de las frecuentes guerras<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, se puede observar que tambi\u00e9n los pol\u00edticos supieron sacar ventaja del florecimiento de la agricultura. Alrededor de 1880, \u201c<em>Luper\u00f3n liquid\u00f3 su casa de comercio y se entreg\u00f3 por completo a la agricultura -sembr\u00f3 3,000 tareas de az\u00facar y foment\u00f3 una hacienda de cacao, caf\u00e9 y frutos menores, y de cr\u00edas de ganader\u00edas y de aves<\/em>\u201d-, mientras Ulises Heureaux ten\u00eda en 1896 \u201c<em>conucos de caf\u00e9<\/em>\u201d en Las Yaguas y Ban\u00ed, y en ese a\u00f1o \u201c<em>cedi\u00f3<\/em>\u201d terrenos en Puerto Plata a la C\u00eda. Agr\u00edcola de Puerto Plata, que era dirigida por sus amigos y prestamistas Batlle y Cocco, y que se dedicaba al cultivo del guineo.<\/p>\n<h4><strong>Los efectos de la estructura agraria<\/strong><\/h4>\n<p>El surgimiento de plantaciones modernas, especialmente de az\u00facar, tuvieron efectos directos en la estructura agraria de la Rep\u00fablica Dominicana, con la introducci\u00f3n de empresas de uso intensivo de capital, organizadas racionalmente, que peri\u00f3dicamente empleaban a un gran n\u00famero de trabajadores y que estaban orientadas hacia el comercio en el mercado exterior. El sistema de los \u201c<em>terrenos comuneros<\/em>\u201d que, como hemos visto, se hab\u00eda mantenido sobre todo en el este de la Rep\u00fablica, no pudo seguir en pie cuando el auge del az\u00facar caus\u00f3 un r\u00e1pido aumento del valor de la tierra.<\/p>\n<p>Los t\u00edtulos de estas tierras eran falsificados en gran escala: \u201c<em>La indolencia de los copropietarios en el ejercicio de los derechos de sus antepasados sobre la tierra&#8230; propici\u00f3&#8230; las sorpresivas y extensas ocupaciones realizadas por personas que nunca hab\u00edan figurado como copropietarios de esas tierras, ampar\u00e1ndose por t\u00edtulos falsos, mediante los cuales se usurparon grandes \u00e1reas de tierras que comprenden en la actualidad extensos potreros y plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar en la regi\u00f3n oriental del pa\u00eds<\/em>\u201d, seg\u00fan Alcib\u00edades Alburquerque en su obra: T\u00edtulos de los Terrenos Comuneros de la Rep\u00fablica Dominicana, p\u00e1g. 32. \u201c<em>La progresi\u00f3n de t\u00edtulos falsos en los sitios comuneros se operaba en raz\u00f3n directa con la mayor importancia que les daban las aplicaciones del capital al desarrollo agr\u00edcola, muy especialmente en el cultivo de ca\u00f1a de az\u00facar<\/em>\u201d, seg\u00fan Alburquerque, p\u00e1gina 36.<\/p>\n<p>En ese per\u00edodo los agrimensores p\u00fablicos eran figuras clave en el proceso de reconocimiento formal de los derechos de propiedad, pues ellos ten\u00edan la autoridad \u201c<em>de juzgar la validez y la suficiencia de los t\u00edtulos que fueran presentados por sus requirentes<\/em>\u201d, como lo expresaba la Ley de Agrimensores de 1882, en imitaci\u00f3n a la de 1848. Seg\u00fan esta ley del 1882 pod\u00edan ser agrimensores \u201c<em>los alumnos del Instituto Profesional que hubieran sido aprobados en el examen del segundo a\u00f1o de Matem\u00e1ticas<\/em>\u201d. Frecuentemente los agrimensores recib\u00edan buenos terrenos en pago de su trabajo. Aunque en 1882 se introdujo el sistema de medidas decimales de superficie, el problema jur\u00eddico de los terrenos comuneros se mantuvo hasta 1911, cuando se hizo obligatoria la partici\u00f3n de estas tierras, pero con tantas posibilidades de escape que a\u00fan en 1947 se hizo necesaria una nueva legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya en 1884, el intelectual Pedro Francisco Bon\u00f3 dec\u00eda en una carta al General Gregorio Luper\u00f3n: \u201c&#8230; <em>he hecho ver, ciencia a la vista, las malas doctrinas reinantes en el Cibao y la demolici\u00f3n de su propiedad y su agricultura. He hecho ver la transformaci\u00f3n del este; la traslaci\u00f3n a t\u00edtulo casi gratuito de su propiedad a manos de nuevos ocupantes encubiertos bajo el disfraz del Progreso. Progreso ser\u00eda, puesto que se trata de progreso de los dominicanos, si los viejos labriegos de la com\u00fan de Santo Domingo&#8230; fueran en parte los amos de fincas y centrales: si ya ilustrados y ricos como hacendados, en compa\u00f1\u00eda de los que nos han dado el inapreciable favor de venir a nosotros, tray\u00e9ndonos su dinero, sus conocimientos, sus personas, su trabajo, mandaran directamente sus productos a Nueva York. Pero en lugar de eso, aunque pobres y rudos, eran propietarios, y hoy, m\u00e1s pobres y embrutecidos, han venido a parar en proletarios. \u00bfQu\u00e9 Progreso acusa eso?<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En ese mismo a\u00f1o tambi\u00e9n Eugenio Mar\u00eda de Hostos analizaba profundamente la situaci\u00f3n agraria dominicana: \u201c<em>\u00cdbamos, en apariencia, viento en popa<\/em>\u201d, escribe; \u201c<em>calculando en treinta y cinco el n\u00famero de todos los ingenios de ca\u00f1a fomentados en toda la Rep\u00fablica; en 175 las caballer\u00edas de tierra consagradas al cultivo de la ca\u00f1a y locaci\u00f3n de f\u00e1bricas y m\u00e1quinas; en 5,500 el n\u00famero de jornaleros nacionales, en 500 el de extranjeros y en 200 el de maquinistas, maestros de az\u00facar y otros auxiliares t\u00e9cnicos que la fabricaci\u00f3n en grande escala del az\u00facar ha hecho indispensable; tomando como valor medio de cada maquinaria&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>En cada ingenio, un capital de $40,000; considerando invertido en cada uno de ellos otro capital de $10,000 en los medios de transporte y acarreo; computando en $5,500 diarios los salarios de todos los obreros, en sus varias categor\u00edas; calculando en $25,000 anuales la renta de la propiedad territorial de esos centros de producci\u00f3n; en $30,000 el inter\u00e9s del capital aplicado a la maquinaria; en $2,400,000 la producci\u00f3n anual de az\u00facares; en $183,750 los derechos fiscales de exportaci\u00f3n, la Rep\u00fablica deb\u00eda al fomento de ingenios de az\u00facar:<\/em><\/p>\n<p><em>1o. El aumento de su capital social, en $21,088,750. <\/em><\/p>\n<p><em>2o. La valoraci\u00f3n econ\u00f3mica de terrenos que s\u00f3lo ten\u00edan un valor natural y la regulaci\u00f3n de la propiedad territorial, que era completamente indefinida. <\/em><\/p>\n<p><em>3o. El mejoramiento directo de sus medios de trabajo y el mejoramiento accesorio del trabajador. <\/em><\/p>\n<p><em>4o. La adquisici\u00f3n de los procedimientos modernos de producci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>5o. El s\u00fabito cambio de la peque\u00f1a a la grande industria. <\/em><\/p>\n<p><em>6o. El subsidiario del comercio casi exclusivamente nacional al casi exclusivamente internacional.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;Como secuela necesaria \u00b7del r\u00e1pido aumento de producci\u00f3n y de consumo aument\u00f3 el comercio de exportaci\u00f3n y prosper\u00f3 artificialmente el de especulaci\u00f3n. De lo primero ha sido resultado favorable el progresivo crecimiento de las rentas del Estado, que casi han triplicado; y de lo segundo es s\u00edntoma desfavorable el malsano desarrollo del lujo pueril y jactancioso<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de observar as\u00ed los efectos inmediatos del auge de la industria azucarera, Hostos dirige su atenci\u00f3n a los efectos estructurales. Se\u00f1ala el decaimiento de la ganader\u00eda en el este y de la producci\u00f3n tradicional del az\u00facar en el sur:<\/p>\n<p>\u201c<em>Los hatos se han casi extinguido en demasiado avarientas exportaciones en masa; los trapiches que hormigueaban en los campos del Sud han ido desapareciendo r\u00e1pidamente y el trabajador de todas estas comarcas ha ido abandonando su producci\u00f3n en corta escala por convertirse en agente de la producci\u00f3n de grande escala. Ese es un mal.<\/em>\u201d<\/p>\n<p>Hostos recuerda que antes \u201c<em>se viv\u00eda pobremente, pero de propio fondo: el pa\u00eds viv\u00eda casi en absoluto de lo que produc\u00eda el pa\u00eds. Poco trabajo le bastaba para el cultivo de los frutos menores y la crianza de sus ganados, y los mercados nacionales ofrec\u00edan copiosa fuente de consumos a la demanda p\u00fablica. Contento de su pobreza, el pa\u00eds consum\u00eda lo que produc\u00eda y nada m\u00e1s. Pero vinieron los ingenios, vino con ellos la oferta de trabajo y demanda de braceros, se hizo bracero el antiguo cultivador de breves predios, se abandon\u00f3 el conuco, se descuid\u00f3 la crianza de aves de corral, las peque\u00f1as industrias agr\u00edcolas, la econom\u00eda rural, cuanto por tradici\u00f3n o por instinto hab\u00eda servido para alimentar el consumo general, tanto hizo plaza al af\u00e1n de ganaren pocos d\u00edas el salario que s\u00f3lo en semanas&#8230;, y a\u00fan meses de trabajo se ganaba antes, y por parad\u00f3jico que parezca, el pa\u00eds era m\u00e1s pobre cuando m\u00e1s rico se hac\u00eda el Estado.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos hemos palpado aqu\u00ed las consecuencias diarias de esa anomal\u00eda: todos hemos estado muri\u00e9ndonos de hambre&#8230; de aquellos frutos espont\u00e1neos de las tierras tropicales, que a cada paso se han ido haciendo m\u00e1s raros y por lo mismo m\u00e1s costosos, y de aquellos art\u00edculos de primera necesidad que se han ido haciendo menos accesibles a medida que parec\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil la adquisici\u00f3n del numerario<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de se\u00f1alar que la crisis de la industria azucarera en el a\u00f1o en que escribe Hostos es atribuible en parte a \u201c<em>lo que&#8230;definen los franceses \u2018saison morte\u2019 empeora a por la dependencia de los hacendados de los comerciantes y banqueros de Nueva York, tanto con respecto a las ventas como al suministro de capital, el soci\u00f3logo puertorrique\u00f1o pasa a un ataque frontal contra la industria azucarera: \u201cEsa industria que, por eso, desde el punto de Vista hist\u00f3rico, es abominable, se ciment\u00f3 en la esclavitud. Esclavo el trabajador -el africano-, era esclavo el trabajo&#8230;; esclava tambi\u00e9n la propiedad que, en vasta proporci\u00f3n sola al privilegiado era accesible, era tambi\u00e9n barata la base principal de producci\u00f3n, la tierra. Baratos los dos agentes fundamentales de la industria, tocaba al tercer agente, el capital, la f\u00e1cil tarea de monopolizar los beneficios<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, la abolici\u00f3n de la esclavitud y de la trata de esclavos hizo imposible \u201c<em>seguir monopolizando la distribuci\u00f3n de la riqueza que la fabricaci\u00f3n de az\u00facar produc\u00eda<\/em>\u201d, y as\u00ed surgieron \u201c<em>los mal llamados Centrales<\/em>\u201d, donde, por lo menos en teor\u00eda, se llenaban los requisitos de la divisi\u00f3n del trabajo y donde se limitaba el derecho del capital (como factor de producci\u00f3n) a las ganancias, en favor de los factores trabajo y tierra: pues los propietarios de las centrales deben ocuparse solamente de la elaboraci\u00f3n de la ca\u00f1a, deben ser industriales y no m\u00e1s: el cultivo de la ca\u00f1a deb\u00eda estar en otras manos.<\/p>\n<p>El origen de la crisis estructural est\u00e1, dice Hostos, en que los industriales azucareros siguieron, como en la \u00e9poca de la esclavitud, afirmando el monopolio no s\u00f3lo sobre el capital, sino tambi\u00e9n sobre tierras y trabajo; el margen de ganancias que reciben gracias a este monopolio es exorbitante: aun con los bajos precios del mercado de 1884, Hostos estima este margen en un 16 por 100. La crisis se origina, pues, \u201c<em>en el pedir capital a un inter\u00e9s mayor que el a que tiene derecho, y se busca antiecon\u00f3micamente una ganancia superior a la que es l\u00edcito esperar<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante afirma nuevamente: \u201c<em>Nada importa al pa\u00eds que el capital aumente, porque no aumenta el bien de todos<\/em>\u201d. Hostos ve como remedio, por una parte, el establecimiento de un Banco Agr\u00edcola para los azucareros, y, por otra parte, la fundaci\u00f3n de colonias agr\u00edcolas que, ocupadas preferiblemente por inmigrantes, se ocupen del cultivo de varios productos y, entre ellos, de ca\u00f1a; el productor de az\u00facar debe dejar al cultivador de ca\u00f1a la libertad de diversificar su agricultura.<\/p>\n<p>Es interesante la opini\u00f3n de Hostos de que el cultivo de ca\u00f1a es inferior al de remolacha; pues la remolacha es producida en tierras \u201c<em>de una potencia mec\u00e1nica que no conocen las Antillas<\/em>\u201d; tambi\u00e9n este hecho demuestra la necesidad de diversificar la agricultura, por lo menos, si no se quiere ver con resignaci\u00f3n la ruina de muchos ingenios, como hab\u00eda ocurrido en Puerto Rico y Cuba. Hostos termina su posici\u00f3n contra el monopolio y la monocultura diciendo: <em>\u201c&#8230;mientras no encontremos el modo de que coexistan grandes y peque\u00f1as propiedades, grandes y peque\u00f1os capitales, grandes y peque\u00f1as industrias&#8230;estaremos en crisis permanente<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Las sabias amonestaciones de Hostos no surtieron efecto. As\u00ed continuaron en los a\u00f1os posteriores las quejas sobre la escasez de frutos menores. Despu\u00e9s de indicar en su rese\u00f1a anual de 1898 la necesidad de mejorar la calidad del az\u00facar, el caf\u00e9 y el cacao por medio del establecimiento de fincas modelo o de una inspecci\u00f3n agr\u00edcola provincial, cuyo inspector deber\u00eda \u201c<em>aconsejar, hasta ejerciendo coacci\u00f3n, las mejoras que aconseja la ciencia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El Gobernador de la provincia de Santo Domingo el 8 de febrero de 1898 se\u00f1al\u00f3 que era necesario fomentar el cultivo de \u201c<em>frutos menores i de diario consumo cuya falta se nota tan sensiblemente en perjuicio de todas las clases, no permiti\u00e9ndose que ning\u00fan estanciero o agricultor de frutos menores i con familia salga a trabajar fuera sin dejar sus conucos en buenas condiciones i de un tama\u00f1o proporcionado a su familia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En ese mismo a\u00f1o el Gobernador de Santiago aboga por la rebaja de las tarifas de transporte de frutos menores, algunos de los cuales se encontraban en abundancia en su provincia, mientras hab\u00eda escasez de ellos a poca distancia. Sin embargo, la producci\u00f3n de ciertos art\u00edculos de consumo local, como arroz, papas y cebollas era La escasez de trabajadores y, por consiguiente, los jornales relativamente altos que pagaban las grandes empresas agr\u00edcolas (durante la zafra de 1893 se pagaban dos a tres pesos por tarea en San Pedro de Macor\u00eds), ocasionaron una migraci\u00f3n interna de car\u00e1cter en parte permanente y en parte temporero, que explica la escasez de los frutos vegetales tradicionales; algunos abandonaban definitivamente sus conucos, otros ganaban lo suficiente durante la zafra para no tener que trabajar mucho despu\u00e9s en su propio terreno, insuficiente tambi\u00e9n en Santiago.<\/p>\n<p>La escasez de trabajadores y, por consiguiente, los jornales relativamente altos que pagaban las grandes empresas agr\u00edcolas (durante la zafra de 1893 se pagaban dos a tres pesos por tarea en San Pedro de Macor\u00eds), ocasionaron una migraci\u00f3n interna de car\u00e1cter en parte permanente y en parte temporero, que explica la escasez de los frutos vegetales tradicionales; algunos abandonaban definitivamente sus conucos, otros ganaban lo suficiente durante la zafra para no tener que trabajar mucho despu\u00e9s en su propio terreno.<\/p>\n<p>Esta movilidad geogr\u00e1fica causaba intranquilidad. El Gobernador de Saman\u00e1 se quejaba en 1898 de que la fuerza policial de la \u201c<em>gran finca de guineos de la \u2018Saman\u00e1 Bay Fruit Company\u2019, en Sabana de la Mar<\/em>\u201d, era insuficiente \u201c<em>para contener las desgracias que a diario se suceden all\u00ed, donde vienen a refugiarse, so pretexto de obtener trabajo, los malhechores de todos los puntos de la Rep\u00fablica<\/em>\u201d. Pero no todo el mundo estaba convencido del atractivo de esta Compa\u00f1\u00eda como patrono: un tal Marius escrib\u00eda el 11 de junio de 1893 una carta en el List\u00edn Diario, donde dec\u00eda: \u201c<em>Los peones, hijos del pa\u00eds, son tratados como animales que no se estiman en nada. En vez de pag\u00e1rseles semanal o quincenalmente, se les retiene arbitrariamente el fruto de su trabajo un mes y m\u00e1s, y como estos infelices aut\u00f3matas necesitan obligatoriamente algunos avances para su alimentaci\u00f3n, la Compa\u00f1\u00eda les da a cuenta una especie de papel moneda que no garantiza al p\u00fablico, para que se vean obligados a gastar en la bodega que dicha Compa\u00f1\u00eda tiene establecida y donde son sacrificados de la manera m\u00e1s incalificable y m\u00e1s cruel<\/em>\u201d. Por primera vez se menciona aqu\u00ed el notorio sistema de vales que iba a extenderse tambi\u00e9n a la industria azucarera, y que iba a ser descrito m\u00e1s tarde, en todos sus aspectos negativos, en la novela Over, del escritor e historiador dominicano Ram\u00f3n Marrero Aristy.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo decenio del siglo XIX se o\u00edan cada vez con mayor fuerza las protestas contra la vagancia y corrupci\u00f3n; esto se deb\u00eda a la antes mencionada mayor participaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n rural en la econom\u00eda monetaria, en que sumas de dinero subjetivamente grandes eran entregadas peri\u00f3dicamente a personas que antes hab\u00edan podido cubrir su gama de necesidades casi totalmente con los productos de su propia tierra, y tambi\u00e9n por el desarraigo que resultaba del aumento de movilidad geogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>El vicepresidente Figuereo confiesa en 1893, cuando est\u00e1 de tr\u00e1nsito en San Jos\u00e9 de Ocoa, ser \u201c<em>enemigo ac\u00e9rrimo y cordial de la vagancia, fuente de tantos males<\/em>\u201d y da \u201c<em>\u00f3rdenes&#8230; para que dentro de seis meses todo el que hoy se encuentre en los campos sin ocupaci\u00f3n conocida, tenga ya su labranza en perfecto estado de cultivo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La mayor circulaci\u00f3n de dinero entre la poblaci\u00f3n rural caus\u00f3 un enorme aumento del n\u00famero de peque\u00f1os comerciantes y tenderos en el campo, y diversas autoridades atribu\u00edan la \u201c<em>vagancia<\/em>\u201d y \u201c<em>corrupci\u00f3n<\/em>\u201d del pueblo directamente a estos peque\u00f1os empresarios.<\/p>\n<p>Los cambios en la estructura agraria de la Rep\u00fablica Dominicana en los tres \u00faltimos decenios del siglo XIX se pueden sintetizar as\u00ed:<\/p>\n<p>1) Se efectu\u00f3 una transici\u00f3n de una agricultura y ganader\u00eda esencialmente aut\u00e1rquica (con la excepci\u00f3n marcada del cultivo de tabaco en el Cibao y de la exportaci\u00f3n de maderas y ganado en el sur y este), a una industria azucarera que, con uso intensivo de capital, produc\u00eda para el mercado mundial, mientras tambi\u00e9n aument\u00f3 considerablemente la exportaci\u00f3n de cacao, caf\u00e9 y guineos, cultivados en parte en modernas y grandes empresas agr\u00edcolas.<\/p>\n<p>2) En el sistema de tierras comuneras, que se hab\u00eda establecido por una regresi\u00f3n del patr\u00f3n tradicional pseudo feudal de propiedad de tierras, y la consiguiente posibilidad de negociar las \u201c<em>acciones<\/em>\u201d, surgi\u00f3 una crisis como resultado del alza en el valor de la tierra; de esta crisis emergi\u00f3, pero no antes del siglo XX, y a costa de la falsificaci\u00f3n y el fraude, un patr\u00f3n claramente definido de propiedad privada.<\/p>\n<p>3) Desaparecieron totalmente las formas tradicionales de producci\u00f3n azucarera y parcialmente de las empresas ganaderas que empleaban poco personal, mientras que el cultivo de frutos y vegetales tradicionales disminuy\u00f3 notablemente.<\/p>\n<p>4) Las nuevas grandes empresas agr\u00edcolas fueron fundadas primero por particulares, en su mayor\u00eda extranjeros (sobre todo cubanos e italianos), y en una fase posterior tambi\u00e9n por compa\u00f1\u00edas norteamericanas.<\/p>\n<p>5) Aument\u00f3 la movilidad de la poblaci\u00f3n rural, que obtuvo mayor participaci\u00f3n en la econom\u00eda monetaria, de la cual se beneficiaron s\u00f3lo en parte los comerciantes urbanos ya establecidos, pues la bodega central, que por medio del sistema de vales (introducido probablemente por las compa\u00f1\u00edas norteamericanas) ataba a los propios trabajadores, tambi\u00e9n obtuvo como clientes a los comerciantes ambulantes \u00e1rabes; esto result\u00f3 en una reducci\u00f3n del radio de acci\u00f3n comercial de los centros urbanos.<\/p>\n<p>Los cambios aqu\u00ed se\u00f1alados en la naturaleza e intensidad de la producci\u00f3n agr\u00edcola afectaron a todos los sectores de la vida social, pero desde luego a algunos de manera positiva y, a la gran mayor\u00eda, de manera muy negativa. En estos cambios se puede observar claramente que hubo un proceso acelerado de acumulaci\u00f3n originaria del capital, donde la industria azucarera se convirti\u00f3 en el detonante principal del desarrollo capitalista de la Rep\u00fablica Dominicana en el siglo XIX, llevando a la pobreza y convirtiendo a los peque\u00f1os y medianos productores libres, en obreros asalariados del gran capital extranjero, al ser despojados de sus predios agr\u00edcolas, al amparo de las legislaciones que le ordenaban a los propietarios realizar la mensura, partici\u00f3n y titulaci\u00f3n de los terrenos comuneros. Este proceso no lo pudo realizar la mayor\u00eda de los campesinos dominicanos por carecer de los recursos o de los conocimientos necesarios y en otros casos por haber sido estafados por las transnacionales o los inversionistas extranjeros que se establecieron en el pa\u00eds.<\/p>\n<h4><strong>Transformaciones en las comunicaciones<\/strong><\/h4>\n<p>De los doce proyectos de ferrocarriles que se planificaron en diferentes puntos del pa\u00eds, s\u00f3lo dos (ambos en el Norte) condujeron en el siglo XIX, a cierto resultado exitoso. En los dos estaban interesadas firmas europeas. El primero, el ferrocarril S\u00e1nchez-La Vega, con sus ramificaciones (unos 130 kms.) fue explotado por la \u201c<em>Compa\u00f1\u00eda Escocesa<\/em>\u201d privada; el segundo, de Puerto Plata a Santiago (68 kms.) estaba en manos de la compa\u00f1\u00eda estatal \u201c<em>Ferrocarril Central Dominicano<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Su construcci\u00f3n fue financiada por transacciones con la casa bancaria holandesa Westendorp, la cual en 1897, tras quebrar por los constantes fraudes cometidos por el presidente Ulises Heureaux (Lil\u00eds) con la entrada de mercanc\u00edas de manera clandestina, entreg\u00f3 sus intereses y los de su representante C. J. den Tex Bondt, a la San Domingo Improvement Company de Nueva York. Una compa\u00f1\u00eda filial de esta \u00faltima, la San Domingo Railway Company, estuvo interesada en 1897 en el financiamiento del trayecto Santiago-Moca, el cual fue concluido en 1909 y que, al igual que la l\u00ednea Moca-Salcedo, completada en 1918, era explotada por la compa\u00f1\u00eda estatal. As\u00ed se refleja en la historia de la construcci\u00f3n del ferrocarril la muy importante transici\u00f3n de una supremac\u00eda europea de intereses comerciales y financieros a una predominancia norteamericana; esta transici\u00f3n comenz\u00f3 a efectuarse precisamente en los a\u00f1os 90.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o de 1870 le fue otorgado a un tal Levi Guilamo el derecho \u201cpara construir las l\u00edneas telegr\u00e1ficas necesarias en la Rep\u00fablica\u201d. Nada result\u00f3 de esto. En 1884 el Congreso Nacional aprob\u00f3 una concesi\u00f3n similar al Conde Tadeo de Okza, quien la traspas\u00f3 a la compa\u00f1\u00eda francesa Soci\u00e9t\u00e9 des T\u00e9l\u00e9graphes Sous-marins. En el mismo a\u00f1o se iniciaron los trabajos y ya hab\u00eda en Santiago una oficina del \u2018Cable franc\u00e9s\u2019 bajo direcci\u00f3n de un franc\u00e9s. Al a\u00f1o siguiente funcionaban en Puerto Plata y Santo Domingo escuelas de \u2018telegraf\u00eda pr\u00e1ctica\u2019. Pero la red tard\u00f3 en extenderse: Monte Cristi vino a ser incorporado en 1890 -y s\u00f3lo gracias a la subvenci\u00f3n de $500 anuales de la importante casa, comercial del lugar J. I. Jimenes-.<\/p>\n<p>San Pedro de Macor\u00eds en 1895. Azua vino despu\u00e9s y Saman\u00e1 fue liberada de su aislamiento en 1898 por la conexi\u00f3n con S\u00e1nchez, en que el pueblo \u201cespont\u00e1neamente\u201d ayud\u00f3 a montar los postes. Un conflicto entre el Estado, el peri\u00f3dico List\u00edn Diario con la compa\u00f1\u00eda de tel\u00e9grafos, relacionado con la confidencialidad de los telegramas entregados, contribuy\u00f3 en parte a la decisi\u00f3n de aprobar la fundaci\u00f3n de una \u201cEstaci\u00f3n Telegr\u00e1fica Nacional\u201d, independiente y con entrenamiento propio. El que sus aprendices en Ban\u00ed y Azua rehusaran en 1897 distribuir los telegramas, deber\u00e1 ser explicado por el prestigio que los nuevos t\u00e9cnicos se atribu\u00edan; M. de J. Troncoso, miembro de una familia en ascendencia, era en ese mismo a\u00f1o jefe de la Estaci\u00f3n Telegr\u00e1fica de Santo Domingo.<\/p>\n<p>En 1886 se realiz\u00f3 una conversaci\u00f3n telef\u00f3nica en la capital: el 7 de enero \u201c<em>a las 5 p.m. el Rector del Colegio San Luis Gonzaga saludaba al Sr. Nasson, administrador del Electric Company desde su Colegio por medio del tel\u00e9fono. \u00a1Bien por el Progreso!<\/em>\u201d. Abad hablaba ya en 1888 de una red telef\u00f3nica en la capital. En San Crist\u00f3bal \u201c<em>el farmac\u00e9utico Luis Ruveno pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n al Ayuntamiento el 4 de julio 1891 para instalar un tel\u00e9fono de su casa a la casa morada del Dr. F. Gonzales en la Calle Republicana<\/em>\u201d. Ya anteriormente vimos que en 1893 fueron instaladas l\u00edneas privadas en las plantaciones de az\u00facar de San Pedro de Macor\u00eds. Sin embargo, no hubo un r\u00e1pido progreso: a\u00fan en 1898 se hablaba de \u201c<em>algunos hilos telef\u00f3nicos en la Capital y otros puntos<\/em>\u201d. En Santiago el gobierno instal\u00f3 en 1897 la primera l\u00ednea entre la Fortaleza San Luis y la Gobernaci\u00f3n; fue en 1910 cuando comenz\u00f3 a funcionar una red telef\u00f3nica urbana, como empresa privada.<\/p>\n<p>En Santiago se construyeron puentes en 1882 y 1887 sobre el arroyo de Nibaje y el de Gurabito, respectivamente, ambos con capital nacional. En Santo Domingo la construcci\u00f3n del \u201cPuente Heureaux\u201d (hoy puente de La Bicicleta) sobre el r\u00edo Ozama fue dirigida por el ingeniero norteamericano Howard Crosby; en 1898 el gobierno se hizo cargo de este puente y el financiamiento de esa transacci\u00f3n le caus\u00f3 preocupaciones a Heureaux: <em>\u201c&#8230;el gobierno americano casi en forma de ultim\u00e1tum me exigi\u00f3 por medio de su Ministro en Puerto Pr\u00edncipe el pago inmediato de una cantidad que hab\u00edamos convenido en que se la pagase a plazos, por sentencia arbitral sobre el puente del Ozama, que era propiedad de un ciudadano americano &#8230;; no me qued\u00f3 m\u00e1s dilema que escoger entre una coerci\u00f3n brutal al pa\u00eds o el pago inmediatamente exigido<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Mientras que en los a\u00f1os setenta apenas pod\u00edan hallarse carretas en Santo Domingo, en 1893 dispon\u00eda de 23 coches de alquiler, 24 coches particulares y 135 carretas. En Santiago el primer veh\u00edculo fue importado en 1879. Las primeras carretas aparecieron en 1881, el primer coche en 1890 y el primer quitr\u00edn fue construido en 1894 por el doctor don Eusebio Pons. En 1897 la capital pose\u00eda un tranv\u00eda de tracci\u00f3n animal, con un trayecto de unos 3 kms., \u201c<em>la mitad en las calles y el resto en las afueras<\/em>\u201d; tambi\u00e9n Monte Cristi ten\u00eda uno, que iba del muelle a la ciudad. En Santiago y la capital las primeras bicicletas hicieron su aparici\u00f3n en 1896; en la capital hab\u00eda quejas en ese a\u00f1o por el ruido de los \u201cfotutos\u201d; no obstante, se organiz\u00f3 en noviembre la primera carrera de bicicletas. El tr\u00e1nsito urbano fue fomentado tambi\u00e9n por la instalaci\u00f3n del alumbrado el\u00e9ctrico en los a\u00f1os noventa: en 1893 el Ayuntamiento de la capital ped\u00eda permiso al Congreso para emitir un empr\u00e9stito para ese fin.<\/p>\n<h4><strong>Cambios en la Estructura del Poder Econ\u00f3mico<\/strong><\/h4>\n<p>En 1884 el az\u00facar, como nuevo producto de exportaci\u00f3n, le produc\u00eda al Estado dominicano 2.5% m\u00e1s ingresos que en 1870 todos los productos de exportaci\u00f3n combinados. Los ingresos de Puerto Plata se redujeron a\u00fan en sentido absoluto, cosa que puede explicarse por la competencia del nuevo puerto cibae\u00f1o de S\u00e1nchez; en el Sur, sin embargo, el puerto de Santo Domingo demuestra no perjudicarse por el nuevo puerto de San Pedro de Macor\u00eds. La tendencia es evidente: los ingresos combinados en 1896 de los dos mayores puertos sure\u00f1os, Sto. Domingo y San Pedro de Macor\u00eds, se relacionan a los dos puertos norte\u00f1os, S\u00e1nchez y Puerto Plata 7.6%, mientras que en 1869 los ingresos portuarios de Santo Domingo eran menos de la mitad de los ingresos de Puerto Plata.<\/p>\n<p>Hab\u00eda dos maneras en que los comerciantes contribu\u00edan al financiamiento de los gastos gubernamentales: de manera indirecta, por cuanto los derechos aduaneros de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n formaban la m\u00e1s importante fuente de ingresos estatales; e indirectamente, ya que muchos comerciantes fung\u00edan como prestamistas del Gobierno, a cambio de lo cual se le otorgaban frecuentemente exoneraciones de los derechos de importaci\u00f3n o exportaci\u00f3n. No pocas veces se estipulaba tambi\u00e9n mediante contrato, que una parte fija de los derechos de aduana de un puerto determinado servir\u00edan de amortizaci\u00f3n a la deuda contra\u00edda por el Estado. Aunque los prestamistas individuales siempre siguieron prestando sus servicios, tuvo acogida, al mismo tiempo, una instituci\u00f3n colectiva de prestamistas, las llamadas Juntas o Compa\u00f1\u00edas de Cr\u00e9dito, organizadas en cada puerto por los comerciantes locales; no pocas veces estas Juntas se hac\u00edan cargo del pago de los gastos fijos del Estado en su territorio, a cambio de una parte de los derechos de aduana.<\/p>\n<p>En la capital la primera Junta de Cr\u00e9dito fue formada en tiempos del presidente B\u00e1ez por este mismo; en 1879 1a deuda del Gobierno a esta Junta ya alcanzaba el \u201cmedio mill\u00f3n\u201d, seg\u00fan Luper\u00f3n. El Gobierno de Luper\u00f3n estimul\u00f3 tambi\u00e9n la creaci\u00f3n de juntas de cr\u00e9dito. En torno a la de Puerto Plata (instituci\u00f3n lucrativa en la que \u00e9l tambi\u00e9n particip\u00f3 activamente), Luper\u00f3n escribi\u00f3: \u201c<em>Como no era posible cubrir un presupuesto de egresos sin tener una base s\u00f3lida y constante de ingresos, tuvo el Gobierno que promover la instalaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Cr\u00e9dito, que facilitase recursos para atender con puntualidad a los gastos ordinarios y extraordinarios de cada provincia. En efecto, con fecha 1.0 de febrero (1880) celebr\u00f3 el Ministro de Hacienda un contrato con varios individuos de esta ciudad (P. Plata), en cuya virtud se comprometieron ellos a formar una C\u00eda. de Cr\u00e9dito que suministre la suma de $16,000 mensuales a raz\u00f3n .de $4,000 cada semana, cobrando una prima de 10 por ciento sobre las cantidades anticipadas, y recibiendo el producto de todos los proventos de esta Aduana<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Si consideramos que en esos a\u00f1os los ingresos portuarios de Puerto Plata todav\u00eda alcanzaban probablemente cerca de $300,000, el atractivo de un contrato semejante para los comerciantes salta a la vista. En 1880 se determin\u00f3 que la Compa\u00f1\u00eda en Santo Domingo cubrir\u00eda los gastos gubernamentales en las provincias Santo Domingo, Azua y el Seibo. Tambi\u00e9n en Saman\u00e1 el Gobierno de Luper\u00f3n hizo un contrato con una Compa\u00f1\u00eda de Cr\u00e9dito, que deb\u00eda pagar $60 diarios. Heureaux fund\u00f3 en 1887 una nueva compa\u00f1\u00eda en esa misma ciudad, consistiendo esta vez de \u201cvarios comerciantes de Puerto Plata, representados por el Se\u00f1or Cosme Battle\u201d, que adem\u00e1s de un pr\u00e9stamo de $170,000 tambi\u00e9n pagar\u00eda diariamente $174.60 \u201cpara atender a los gastos de Saman\u00e1 y S\u00e1nchez\u201d.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1880, el principal comerciante (en maderas) de Monte Cristi se constituy\u00f3 a s\u00ed mismo en una Junta de Cr\u00e9dito: \u201c<em>&#8230;aprobar el contrato en fh. 1 de abril ppdo. celebrado entre el ciudadano Admor. de Monte Cristi en representaci\u00f3n del Gobierno y los se\u00f1ores J. I. Jimenes y C\u00eda. constituidos en Junta de Pr\u00e9stamos para facilitar \u00e9ste al Gobierno la suma de siete mil pesos, por una sola vez y la de siete mil trescientos veintinueve pesos, 93 centavos, durante cuatro meses a contar de la fha. Del contrato. Tambi\u00e9n suministrar\u00e1 dicha Compa\u00f1\u00eda la suma de cien pesos mensuales que se destinen a gastos de escritorio de la misma Junta. El inter\u00e9s era de 3 por ciento mensual\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Era de esperarse que mientras fuera tan lucrativo para los comerciantes el hacer pr\u00e9stamos al Gobierno, \u00e9stos se opondr\u00edan a los esfuerzos de buscar fuentes de cr\u00e9dito en otra parte, a menos que ellos pudieran de alguna manera sacarles ventajas a esas manipulaciones internacionales o poner a salvo sus intereses de manera satisfactoria. Cuando en 1883 Luper\u00f3n hab\u00eda acordado en nombre del Gobierno un pr\u00e9stamo de 12 millones de francos, as\u00ed como el establecimiento de un Banco Nacional, con Eugenio Pereira, presidente de la Cie. Transatl\u00e1ntique,<em> \u201cdespu\u00e9s de ser aprobado y sancionado este contrato, se aplaz\u00f3 indefinidamente, dadas las aviesas versiones de los que formaban la C\u00eda. de Pr\u00e9stamos de la capital, oponi\u00e9ndose a toda instituci\u00f3n de cr\u00e9dito al Estado, como no fuese de ellos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Ya el 5 de mayo del 1882, Heureaux hab\u00eda puesto \u00e9nfasis en la necesidad de un banco semejante: \u201c<em>Puedo asegurarle que si no se establece el Banco no me atrevo a hacerme cargo de la Presidencia, estamos sumamente mal de recursos, esta compa\u00f1\u00eda (de Cr\u00e9dito, de la Capital) est\u00e1 sumamente alcanzada, se le deber\u00e1 al terminar el per\u00edodo presidencial $100,000 y en P. Plata se deber\u00e1 por lo menos $50,000, total $150,000. Si se instala el Banco nos queda libre nuestro camino y es afectarle al Banco el 70 por ciento de nuestras entradas (de aduana) en garant\u00eda de las sumas que anticipa y rescindir los contratos con las Compa\u00f1\u00edas, dej\u00e1ndoles el 30 por ciento, para que amorticen la deuda pendiente<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los a\u00f1os siguientes Heureaux sigui\u00f3 siendo de la opini\u00f3n de que un saneamiento de las finanzas s\u00f3lo ser\u00eda posible liquidando la deuda interna a las Juntas de Cr\u00e9dito, y esto por medio de un empr\u00e9stito extranjero. Luper\u00f3n, sin embargo, hab\u00eda abandonado este punto de vista en 1887, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de sus diligentes actividades en Par\u00eds: el empr\u00e9stito que ahora iba a ser firmado, sin su cooperaci\u00f3n (con la Westendorp, de \u00c1msterdam, Holanda), el cual le pareci\u00f3 menos atractivo, no obstante, los argumentos que Heureaux le a\u00f1ad\u00eda:<\/p>\n<p>\u201c&#8230;<em>yo deseo aclarar nuestra situaci\u00f3n financiera, aliviar el cr\u00e9dito interior del pa\u00eds y asegurar el cr\u00e9dito; el pa\u00eds debe interiormente 700,000 y paga de intereses 443,000; h\u00e1game el favor de decirme si el pa\u00eds puede continuar pagando esos intereses sin riesgos de arruinar a sus acreedores. Hay, pues, que buscar un empr\u00e9stito que le permita al Gobierno liquidar su deuda interior y salvar los capitales comprometidos y a la Hacienda p\u00fablica de los enormes intereses que paga<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El empr\u00e9stito Westendorp, como finalmente fue firmado en 1888 ten\u00eda muchas caracter\u00edsticas fundamentales en com\u00fan con las transacciones que los Gobiernos siempre hab\u00edan realizado con los comerciantes locales; un control de la aduana que ser\u00eda ejecutado por una \u201cCaja General de Recaudaci\u00f3n de Aduanas\u201d (La R\u00e9gie), dirigida por delegados de los banqueros. Esta deb\u00eda asegurar que los intereses anuales de 55,654 libras esterlinas fueran producidos durante treinta a\u00f1os. Al momento de firmarse el contrato estos intereses anuales representaban menos del 24 por ciento de los derechos de aduana. El inter\u00e9s del empr\u00e9stito de 770,000 libras esterlinas era de 6 por ciento anual y pod\u00eda, por lo tanto, ser considerado -a\u00fan con una emisi\u00f3n a 75 por ciento- como muy bajo en comparaci\u00f3n con los intereses usureros de las Compa\u00f1\u00edas de Cr\u00e9dito locales y de los financiadores individuales.<\/p>\n<p>El temor por los intereses de las Compa\u00f1\u00edas de Cr\u00e9dito, cuyos cr\u00e9ditos fueron pagados en parte en efectivo, en parte en Bonos Westendorp y en parte en bonos de una nueva Deuda Consolidada sin inter\u00e9s, jug\u00f3 un importante papel. As\u00ed Heureaux logr\u00f3 quebrar el poder de las Compa\u00f1\u00edas de Cr\u00e9dito, a cambio de compromisos externos. Esto no significaba en absoluto que tambi\u00e9n se hubiera eliminado el sistema de contraer deudas con comerciantes individuales. Por el contrario: cada vez era m\u00e1s evidente en los a\u00f1os ochenta y noventa un n\u00famero de prestamistas privados que ven\u00edan a colocarse en primer plano. Probablemente Heureaux pensaba que, manipulando a los financiadores individuales los unos contra los otros, estar\u00eda menos expuesto a presi\u00f3n que en el caso de las Compa\u00f1\u00edas de Cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Las ganancias obtenidas de estas y semejantes transacciones, al igual que la liquidaci\u00f3n de las asociaciones colectivas de prestamistas, pusieron a Heureaux, en los a\u00f1os noventa, en condiciones de actuar \u00e9l mismo como prestamista al Estado, en cooperaci\u00f3n con otros financieros individuales: as\u00ed fue aprobado en 1896 un contrato de pr\u00e9stamo \u201c<em>con el Gral. U. Heureaux y los Sres. Santiago Michelena y los Sucres. de C. Battle por cien mil pesos mejicanos, cuya suma ingresar\u00e1 en la Oficina Central para cubrir el d\u00e9ficit de enero y las erogaciones de febrero corriente<\/em>\u201d. Y en el mes siguiente Heureaux y Santiago Michelena prestaron nuevamente 140,000 pesos mejicanos al Estado, recibiendo ellos inmediatamente 16,000 \u201c<em>por descuento y comisi\u00f3n de la referida suma<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Si observamos con m\u00e1s detalle la procedencia y las actividades econ\u00f3micas de los principales agentes financieros locales del Estado en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas y media del siglo XIX, no causa sorpresa hallarlos al principio en la regi\u00f3n tradicional del tabaco, sobre todo y en especial en la ciudad portuaria de Puerto Plata, que nombres como Cosme Battle, Tom\u00e1s Cocco y Ginebra aparecen en primer plano. Ya en 1888 una parte de las ganancias de Battle le correspond\u00eda a Heureaux: \u201c<em>espero que&#8230; me ser\u00e1n enviados por el vapor Clyde los 8,437.50 balance a mi favor seg\u00fan contrato<\/em>\u201d. En 1891 Cosme Battle se hab\u00eda hecho cargo casi por completo del papel que antes hab\u00eda jugado la Compa\u00f1\u00eda de Pr\u00e9stamo en el Cibao:<\/p>\n<p>\u201c<em>&#8230;a suministrar mensualmente, por cuenta del Gobierno, a los Administradores de Hacienda de Puerto Plata, Santiago, Monte Cristi, La Vega, Espaillat y Saman\u00e1, el importe de los presupuestos de dichas Provincias y Distritos, a contar del mes de enero corr., oblig\u00e1ndose el Gobierno a entregar al Sr. Battle todos los pagar\u00e9s y liquidaciones, que por concepto del 65 por ciento sobre los derechos de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n, etc., se hayan causado desde el primero del corriente, y que se causen en lo sucesivo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n con la firma maderera de Monte Cristi, Juan Isidro Jimenes, ya largo tiempo establecida, Heureaux hac\u00eda transacciones monetarias, antes de que sus relaciones se enfriaran por desavenencias; el presidente admit\u00eda la evasi\u00f3n de derechos aduanales: \u201c<em>he arreglado con D. Juan Isidro Jim\u00e9nez la manera c\u00f3mo debe hacer la introducci\u00f3n de las mercanc\u00edas de que me habl\u00f3<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pero junto a estos comerciantes \u201c<em>tradicionales<\/em>\u201d comenzaron a surgir, tambi\u00e9n en el Cibao, varios nuevos comerciantes-inmigrantes como prestamistas, como el cubano Jos\u00e9 A. Puente que se hab\u00eda establecido en S\u00e1nchez, y que seguramente se dedicaba al comercio de cacao y caf\u00e9. Todav\u00eda en 1899 hac\u00eda negocios con el presidente, quien en ese a\u00f1o di\u00f3 instrucciones al Inspector de Aduanas de S\u00e1nchez de hacer una reducci\u00f3n de 25 % sobre \u201c<em>todo, lo que importen los Sres. Jos\u00e9 A. Puente y Comp. y Garc\u00eda S\u00e1nchez<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, y totalmente de acuerdo con los cambios econ\u00f3micos que se efectuaron en el pa\u00eds, aparecieron lentamente como nuevos e importantes prestamistas, los individuos relacionados con la producci\u00f3n azucarera en el Sur. Este cambio, que se dibuja claramente sobre todo en los a\u00f1os noventa del siglo XIX, no s\u00f3lo signific\u00f3 un traslado del foco econ\u00f3mico del Cibao hacia el Sur, sino que signific\u00f3 adem\u00e1s que comenzaron a actuar como acreedores los productores de az\u00facar en vez de los comerciantes. Esto hizo a\u00fan m\u00e1s evidente que antes, el car\u00e1cter inmigrante del grupo de financieros que convirtieron al Estado en su acreedor.<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s importantes representantes de ese grupo era sin duda el italiano Juan Bautista Vicini. Aunque ya en el comienzo de los a\u00f1os ochenta hac\u00eda importantes negocios en el pa\u00eds -pose\u00eda entonces por lo menos un barco propio y en el 1882 ten\u00eda una oficina en Nueva York, su surgimiento como gran productor azucarero y financiero coincide con el r\u00e9gimen de Heureaux, a quien ya en ese a\u00f1o prest\u00f3 importantes sumas de dinero. En 1893 las relaciones entre ellos eran tan \u00edntimas, ya que Vicini actuaba como representante de Heureaux: \u201c<em>Con motivo de haber firmado Ud. a mi nombre el contrato que a la letra copio: -Entre los firmantes Sr. Charles W. Wells, en nombre y representaci\u00f3n de la Santo Domingo Improvement Company de New York de que es Vice-Presidente y el Sr. J. Vicini como apoderado del General Ulises Heureaux, due\u00f1o de la acreencia que se mencionar\u00e1 m\u00e1s adelante, se ha convenido en lo siguiente: 1\u00ba.\u00a0 La compa\u00f1\u00eda se compromete a pagar al Sr. J. B. Vicini la suma de ciento cincuenta mil pesos plata corriente, de la manera siguiente: Desde el mes de mayo pr\u00f3ximo la suma de dos mil ($2,000) mensuales por la Caja de Recaudaci\u00f3n cada fin de mes durante dos a\u00f1os consecutivos, y al terminar los dos a\u00f1os pagar\u00e1 la Compa\u00f1\u00eda el balance que quede a deber de los $150,000 en efectivos plata corriente en un solo pago &#8230; Me complazco al dar a Ud. las m\u00e1s expresivas gracias por haberme representado en esa ocasi\u00f3n rog\u00e1ndole continuar represent\u00e1ndome para percibir las sumas a que se refiere el contrato de que se trata<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o Vicini pag\u00f3 m\u00e1s de la mitad de los \u201c<em>gastos de guerra<\/em>\u201d, una suma de casi RD$38,000, que el presidente hab\u00eda tenido que hacer. El resto fue pagado por la Santo Domingo Improvement. En los a\u00f1os subsiguientes, Vicini sigui\u00f3 prestando grandes sumas al Estado, generalmente con una comisi\u00f3n de 5 por ciento y \u201ccon 2 por ciento de inter\u00e9s mensual\u201d. En febrero 1897, la suma que le adeudaba el Gobierno a Juan Bautista Vicini era de $394,872.53. En 1898 Heureaux participaba en un empr\u00e9stito al Gobierno, participaci\u00f3n que \"<em>figura en nombre de Don Juan B. Vicini<\/em>\u201d. En el momento del asesinato de Heureaux, Vicini era con $400,000 en mucho el mayor acreedor criollo del presidente.<\/p>\n<p>En ese mismo a\u00f1o, 1899, los derechos de exportaci\u00f3n de casi toda la cosecha azucarera le fueron entregados a Vicini: \u201c<em>&#8230;el Gobierno ha celebrado un acuerdo con el se\u00f1or J. B. Vicini al efecto de que le sea entregado al dicho se\u00f1or Vicini o a sus agentes el producido de los derechos de exportaci\u00f3n de todos los az\u00facares que se embarquen por el puerto de Macor\u00eds o por cualquier otro de la jurisdicci\u00f3n de ese Distrito, con excepci\u00f3n del producido de los derechos de los az\u00facares que se embarquen procedentes del Ingenio Porvenir del se\u00f1or Santiago W. Mellar, hasta la suma de 540.000 oro y el producido de los derechos de los az\u00facares que embarquen los se\u00f1ores W. Biederrnann hasta la suma de 529.000 oro<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Vicini tambi\u00e9n se ocupaba de asuntos monetarios: en 1892 present\u00f3 una cuenta \u201c<em>por concepto de la acu\u00f1aci\u00f3n de la moneda\u201d<\/em>, y en el 1897 tambi\u00e9n estuvo relacionado con la acu\u00f1aci\u00f3n de moneda de plata; despu\u00e9s de la muerte del dictador crey\u00f3 tener que excusar sus gestos pintando su relaci\u00f3n con el Presidente como poco amistosa; \u00e9l hab\u00eda, as\u00ed escrib\u00eda el 28 de noviembre del 1899 en el List\u00edn Diario, advertido con frecuencia a Heureaux contra su pol\u00edtica monetaria, por eso quiz\u00e1s era que el Presidente le odiara tanto, \u201c<em>habiendo recibido m\u00e1s que pruebas de la hostilidad que como Jefe de Estado hac\u00eda a mis intereses<\/em>\u201d. De tales \u201c<em>pruebas<\/em>\u201d, sin embargo, no hay constancia en diferentes los archivos del ultimado mandatario dominicano, sino todo lo contrario: eran socios comerciales y financieros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de Vicini, actuaron como prestamistas del presidente Heureaux algunos productores de az\u00facar como Thormann, Biederrnann y C\u00eda., Ellers Friedheirn y C\u00eda. y Santiago W. Mellar, todos de San Pedro de Macor\u00eds. En los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Heureaux se convierte tambi\u00e9n en prestamista importante Bartolo Bancalari, comerciante italiano, establecido primero en Saman\u00e1 con su socio Gisbert, y cuyos intereses crecieron tambi\u00e9n en otras partes del pa\u00eds. Para liquidar sus deudas el presidente Heureaux ten\u00eda a veces que contraer otras con un competidor: \u201c<em>Ruego a Ud.<\/em>\u201d, escrib\u00eda Heureaux a J. de Lemas en la capital, \u201c<em>que se sirva entregar a Dn. Bartolo Bancalari doce mil pesos m\/n con cargo a mi cuenta<\/em>\u201d, sin desatender los intereses de acreedores viejos:<\/p>\n<p>\u201c<em>&#8230;tan pronto como acabe de cancelar el asunto de Griessen, me haga un apartado mensual de $2,500 en moneda corriente sobre la importaci\u00f3n y 12,500 oro sobre la exportaci\u00f3n, sumas que entregar\u00e1 mediante recibo a los Sres. Gisbert y Bancalari, de Saman\u00e1. Todo ello debe de ser con la reserva y precauci\u00f3n necesaria para que Puente y Battle no susciten dificultades ni se crean motivos de quejas<\/em>\u201d, as\u00ed escrib\u00eda Heureaux al Administrador de aduanas de S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Entre los acreedores criollos con quienes Heureaux, en el momento de su muerte, ten\u00eda deudas de m\u00e1s de $1,000,00 se contaban adem\u00e1s de Vicini, Bancalari y Cosme Battle, tambi\u00e9n Perell\u00f3 y Petit en Monte Cristi, y Pou y Rodr\u00edguez y C\u00eda. en Santo Domingo; entre los acreedores por sumas menores hallamos nombres como Eugenio Abreu, J; A. Lluberes, J. de Lemos, T. Pastoriza, E. Mayer, A. T. Ricart, Manuel A. Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas del siglo XIX hab\u00edan surgido algunas industrias en que tambi\u00e9n el presidente Heureaux ten\u00eda intereses financieros. As\u00ed en 1885 le fueron concedidas franquicias a M. E. Grull\u00f3n y R. R. Boscwits para la producci\u00f3n \u201cen gran escala\u201d de fideos y pastas. En el a\u00f1o &#8217;98 exist\u00eda una \u201c<em>refiner\u00eda de petr\u00f3leo<\/em>\u201d en La Romana, para la cual un tal Enrique Dumois hab\u00eda obtenido la concesi\u00f3n y para cuya protecci\u00f3n se hab\u00eda prohibido toda importaci\u00f3n de <em>\u201cgas<\/em>\u201d o petr\u00f3leo refinado \u201c<em>que no tenga una fuerza de 150 grados arriba<\/em>\u201d. En el a\u00f1o 1899 esta refiner\u00eda aparece en manos del comerciante capitale\u00f1o Lluberes. El financiero holand\u00e9s Den Tex Bondt recibi\u00f3 en el 1898 permiso para instalar una f\u00e1brica de hielo. El escoc\u00e9s A. D. Baird, llegado al pa\u00eds para la construcci\u00f3n de un ferrocarril, aparece en el 1898 como gerente de la Saman\u00e1 Bay Fruit Cy, (y al a\u00f1o siguiente es descubierto, en esa capacidad, como contrabandista).<\/p>\n<p>En 1899 el General Heureaux ten\u00eda intereses en las siguientes industrias y empresas: por 1\/3 parte en Empresa Muelle y Enramada, Santo Domingo, de la que Bancalari era administrador y Vicini uno de los mayores accionistas; por 1\/3 parte en la F\u00e1brica de Fideos de Pou, Rodr\u00edguez y C\u00eda.; por 1\/3 parte en la goleta holandesa \u201cLeonor\u201d de J. M. Leyba (curazole\u00f1o sefard\u00ed y c\u00f3nsul de Holanda) y J. Willems; 133 acciones en el Banco Nacional de Santo Domingo, a nombre y en manos de C. W. Wells, Nueva York, por $66,666.66; en la New Jersey S\u00e1n Domingo Brewer Cy.; tambi\u00e9n en la Sociedad Mercantil Hamburgo Alemana (directores Vi\u00f1amata y Huttlinger); en el muelle de Puerto Plata y en la F\u00e1brica de Jab\u00f3n de Puerto Plata; en la Empresa \u201cYaque\u201d (J. I. Jim\u00e9nez) en Monte Cristi; con 62 1\/2 acciones en \"la Saman\u00e1 Bay Fruit Cy. (las acciones estaban en poder de E. Demorizi); en la firma Garc\u00eda, S\u00e1nchez &amp; Co., en S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>De igual manera, Heureaux ten\u00eda intereses en el Muelle de Azua (director John Hardy, EE. UU); en la \u201cWest Indian Public Works\u201d del italiano L. Cambiaso y en el Ferrocarril de San Francisco de Macor\u00eds; adem\u00e1s, el General recib\u00eda una bonificaci\u00f3n de 5 cts. oro americano sobre cada quintal de az\u00facar exportado por la Central Azuano de J. B. Vicini y una suma igual por quintal del Central Quisqueya de Juan F. de Castro en San Pedro de Macor\u00eds. Asimismo, del se\u00f1or W. P. Clyde en Nueva York, director de la importante l\u00ednea naviera, recib\u00eda anualmente una suma de $5,000 oro americano; P. A. Lluberes neg\u00f3 el que Heureaux poseyera 1\/3 de las acciones en las plantaciones de guineo y en la refiner\u00eda de petr\u00f3leo en La Romana, y Salvador Ross neg\u00f3 una participaci\u00f3n del presidente Heureaux en el Muelle de San Pedro de Macor\u00eds.<\/p>\n<p>De todos estos datos, se deduce en qu\u00e9 medida el presidente Heureaux estaba interesado personalmente en las actividades de los empresarios; tambi\u00e9n es evidente que no hab\u00eda divisi\u00f3n clara entre los grupos de productores de az\u00facar y los comerciantes de caf\u00e9, cacao y tabaco, por una parte, y los otros comerciantes, los financieros y constructores de peque\u00f1as industrias y obras portuarias, por el otro. El dinero ganado con el cultivo y comercio de los productos de exportaci\u00f3n era invertido gustosamente en parte en la fabricaci\u00f3n de productos de consumo y en el financiamiento privado de obras de infraestructura, ya que ambas inversiones promet\u00edan y rend\u00edan grandes ganancias en per\u00edodos de estabilidad pol\u00edtica; mientras que, por otra parte, las sumas ganadas con especulaciones financieras, con construcciones y transacciones comerciales eran invertidas gustosamente en la compra de empresas agr\u00edcolas y bienes ra\u00edces, como tambi\u00e9n era el caso de Heureaux.<\/p>\n<p>De esta manera, tuvo lugar en esos a\u00f1os el surgimiento de un grupo acaudalado y unido de comerciantes, productores y agentes financieros, el cual consist\u00eda, si se toman los apellidos como gu\u00eda, en parte de \u201cantiguas\u201d familias dominicanas (Abreu, Ricart, Rodr\u00edguez, Grull\u00f3n, etc.), quienes por lo dem\u00e1s s\u00f3lo hab\u00edan llegado a la prosperidad en esos a\u00f1os, pero que, en su mayor\u00eda, estaba compuesto de inmigrantes, de procedencia cubana, curazole\u00f1a y europea. Con este grupo se inici\u00f3 la burgues\u00eda dominicana en sentido sociol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Entre los a\u00f1os 1892 y 1897 tuvieron lugar nuevas emisiones de moneda de plata, en que estaba relacionado, como ya vimos, Juan Bautista Vicini Burgos. A la emisi\u00f3n del 1892 se habr\u00e1 referido la cr\u00edtica de Luper\u00f3n cuando hablaba de \u201c<em>monedas de plata y de n\u00edkel de mala ley, que no se cotizan a ning\u00fan tipo en los mercados extranjeros, acu\u00f1adas en Bruselas sin ning\u00fan contrato oficial<\/em>\u201d. Tambi\u00e9n se hicieron nuevas emisiones de papel moneda en los a\u00f1os noventa, en las que estaba envuelta la Santo Domingo Improvement Cy.<\/p>\n<h4><strong>Las Papeletas de Lil\u00eds<\/strong><\/h4>\n<p>En el comienzo de 1899, Heureaux viaj\u00f3 a las principales ciudades para llegar a un acuerdo con los comerciantes sobre nuevos tipos de cotizaci\u00f3n: la relaci\u00f3n moneda corriente-oro americano fue fijada ahora en 3:1. En su Mensaje de este a\u00f1o, el presidente Heureaux anunci\u00f3 la importaci\u00f3n de monedas de oro, y la cancelaci\u00f3n del papel moneda nacional (llamada por el pueblo \"papeletas de Lil\u00eds\"). Durante su viaje en el Cibao, el presidente Heureaux prometi\u00f3 en el mes de abril, que en julio los billetes ser\u00edan cambiados por una cotizaci\u00f3n de 4 a 1, lo cual pod\u00eda ser considerado atractivo para los comerciantes que se hab\u00edan aprovechado de cotizaciones de 2 a 1 y m\u00e1s.<\/p>\n<p>Entretanto, escaseaba el menudo -las motas-. Tanto en la capital como en Puerto Plata se emitieron billetes de menudo. Los precios llegaron a altitudes absurdas: en Azua, un par de zapatos costaba 522, una libra de arroz 50 cts. Una grave sequ\u00eda azot\u00f3 simult\u00e1neamente varias partes del pa\u00eds, acrecentando la escasez y la carest\u00eda de los art\u00edculos de primera necesidad. En julio, Heureaux parti\u00f3 para el Cibao, donde fueron incinerados miles de billetes, lo que caus\u00f3 una baja en el precio del oro y un alza en el valor de las \u201cpapeletas de Lil\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>En Moca deb\u00edan cambiarse 100,000 billetes por (vales de) oro. El 26 de julio, Heureaux fue asesinado en esa ciudad. Ya el 1\u00ba. de agosto, un grupo an\u00f3nimo de comerciantes propon\u00eda fijar el cambio en 3 a 1, a lo que con raz\u00f3n protest\u00f3 Federico Henr\u00edquez y Carvajal, quien al momento de la muerte de Heureaux era presidente del Ayuntamiento de la Capital, por las altas ganancias que ellos har\u00edan. Durante el Gobierno Provisional de Horacio V\u00e1squez, que se instal\u00f3 el 4 de septiembre de 1899, las \u201c<em>papeletas de Lil\u00eds<\/em>\u201d fueron sacadas de la circulaci\u00f3n por medio de remates mensuales con una cotizaci\u00f3n de 5 a 1.<\/p>\n<h4><strong>Predominio norteamericano en las finanzas dominicanas<\/strong><\/h4>\n<p>El surgimiento del predominio financiero norteamericano, aun cuando fuera quiz\u00e1s inevitable a la luz de la nueva industria azucarera con su orientaci\u00f3n hacia Nueva York, fue acelerado por la debacle de la firma bancaria Westendorp de \u00c1msterdam. Despu\u00e9s del empr\u00e9stito de 770,000 libras esterlinas en 1888, esta firma hab\u00eda prestado en 1890 otras 900,000 libras esterlinas para la construcci\u00f3n de la l\u00ednea ferroviaria Puerto Plata-Santiago. \u201cEl clima moral en que se desenvolv\u00edan sus negocios con el Gobierno dominicano ser\u00eda la causa principal para que los empleados de La R\u00e9gie, encenagados en el manejo de tantas operaciones fraudulentas, a cuyo amparo se iban enriqueciendo ellos mismos, descuidaran calculadamente sus tareas en cuanto al env\u00edo de dinero a la casa de \u00c1msterdam, si\u00e9ndole imposible a Westendorp conocer las liquidaciones correctas de los servicios de los empr\u00e9stitos\u201d.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os noventa comenz\u00f3 un per\u00edodo no s\u00f3lo de influencia financiera, sino tambi\u00e9n de creciente influencia comercial norteamericana. En 1891 se celebr\u00f3 un acuerdo comercial con los Estados Unidos, seg\u00fan el cual, productos dominicanos como az\u00facar, caf\u00e9, pieles, pod\u00edan ser exportados a Norteam\u00e9rica libres de impuestos, a cambio de la importaci\u00f3n libre de impuestos de otros productos, como carnes, harina y m\u00e1quinas. Las protestas de los socios comerciales europeos, especialmente de Alemania, no surtieron efecto. En 1899 el List\u00edn se quejaba por la calidad de los numerosos art\u00edculos importados; hablaba de una \u201c<em>p\u00e9sima alimentaci\u00f3n de este pueblo. Las provisiones yankees est\u00e1n causando una tumba para cada consumidor. La mantequilla, la manteca, el bacalao, el queso, el jam\u00f3n, todo lo que se importa de los EE. UU. es una amenaza para la salud<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1897, el valor de las importaciones de la Rep\u00fablica Dominicana se divid\u00eda en la manera siguiente entre sus diferentes socios comerciales: Estados Unidos 45%; Antillas Danesas 12%; Gran Breta\u00f1a y colonias 11%; Alemania 7%; Francia y colonias 7%; B\u00e9lgica 5%; Antillas Holandesas 3% e Italia 2%.<\/p>\n<p>Con los acreedores criollos y extranjeros del Gobierno de Heureaux, los gobiernos que le sucedieron finalmente llegaron a acuerdos que lesionaron profundamente los intereses y la soberan\u00eda del pueblo dominicano. En el a\u00f1o 1904, nav\u00edos de guerra alemanes, franceses, italianos y holandeses llegaron a las costas dominicanas para enfatizar las demandas de sus ciudadanos. A instancias del entonces secretario de Estado de los Estados Unidos, John Hay, el Gobierno dominicano accedi\u00f3 a entregarle las recaudaciones de las rentas aduaneras, para que llegara a un acuerdo satisfactorio con los diversos acreedores. De esa manera, mediante la denominada Convenci\u00f3n Dominico-Americana de 1907, se procedi\u00f3 a otorgarle el 55% de las recaudaciones de los aranceles aduaneros a los acreedores norteamericanos y reserv\u00e1ndole el restante 45% al Gobierno dominicano para que cubriera sus m\u00faltiples necesidades administrativas, de inversi\u00f3n y gasto social. Con ese convenio lesivo a los intereses dominicanos, fue sellado de forma definitiva la dominaci\u00f3n pol\u00edtico-financiera de la Rep\u00fablica Dominicana por parte de los Estados Unidos en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan de la Cruz &nbsp; Hacia la d\u00e9cada de 1870 la Rep\u00fablica Dominicana estaba subpoblada, ya que la poblaci\u00f3n se estimaba en alrededor de 200 mil habitantes, si se toma en cuenta que hacia el a\u00f1o 1863 la iglesia cat\u00f3lica estimaba la poblaci\u00f3n en 200,700 almas mientras que la Comisi\u00f3n Norteamericana de Investigaci\u00f3n que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":49711,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,17],"tags":[],"class_list":["post-49710","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49710"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49710"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49710\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49714,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49710\/revisions\/49714"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49711"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}