{"id":50052,"date":"2022-04-01T13:11:56","date_gmt":"2022-04-01T17:11:56","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=50052"},"modified":"2022-04-01T13:11:56","modified_gmt":"2022-04-01T17:11:56","slug":"necroliberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/04\/01\/necroliberalismo\/","title":{"rendered":"Necroliberalismo"},"content":{"rendered":"<div class=\"entradilla\">\n<p>Raimundo Viejo Vi\u00f1as (CTXT, 1-4-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La nueva variante del liberalismo se configura mediante el primado autoritario y ecocida del mercado sobre la democracia, sostenido bajo una amenaza de extinci\u00f3n permanente<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>La invasi\u00f3n de Ucrania ha marcado\u00a0 una censura cuyas dimensiones, a\u00fan por perfilar, apuntan ya a un acontecimiento de impacto no inferior al 11S, la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y otros que informan el mundo actual. Ante un evento as\u00ed, sobrevenido apenas sal\u00edamos de la sexta ola del covid, y en la perspectiva de una crisis clim\u00e1tica sin parang\u00f3n, resulta inevitable preguntarse por las continuidades y discontinuidades que se operan estos d\u00edas; por su calado y por hasta d\u00f3nde no habr\u00e1 que remontar en el tiempo para enmendar esta deriva dist\u00f3pica.<\/p>\n<p>Adelantemos ya nuestro principal argumento: a medida que el neoliberalismo agota su margen de legitimidad, compensar su inercia implosiva requiere cada vez m\u00e1s de una mutaci\u00f3n ideol\u00f3gica a la que resulta contingente cualquier logro democr\u00e1tico y ecol\u00f3gico. Si, luego de Entreguerras, el fracaso del liberalismo condujo al ordoliberalismo; en los sesenta y setenta, arrinconado por los movimientos antagonistas de los Treinta Gloriosos, el ordoliberalismo se vio forzado a mutar en neoliberalismo. A diferencia de su variante anterior, la neoliberal supuso una actualizaci\u00f3n de mayor tolerancia y apariencia democr\u00e1tica. Sin embargo, con la Guerra de Ucrania en marcha \u2013pero tambi\u00e9n con la pandemia, el cambio clim\u00e1tico, etc.\u2013 se ve hoy obligada a intensificar su propia variante en otra mutaci\u00f3n ideol\u00f3gica capaz de combinar mayor autoritarismo y tolerancia al ecocidio con tal de preservar su l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n. Llamamos \u201cnecroliberalismo\u201d a esta nueva variante del liberalismo.<\/p>\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">El necroliberalismo se configura mediante el primado autoritario y ecocida del mercado sobre la democracia, sostenido bajo una amenaza de extinci\u00f3n permanente<\/p>\n<p>A grandes trazos, el necroliberalismo se configura mediante el primado autoritario y ecocida del mercado sobre la democracia, sostenido bajo una amenaza de extinci\u00f3n permanente. La novedad es menor de lo que parece: el liberalismo no es democr\u00e1tico\u00a0<em>per se<\/em>. Ya exist\u00eda antes de la democracia moderna y de la democratizaci\u00f3n global del \u00faltimo siglo. Nada le impide existir en un eventual contexto de corte autoritario. Antes bien, en contextos de crisis como el actual, la relaci\u00f3n del liberalismo con la democracia se ha guiado m\u00e1s por una \u201cracionalidad instrumental\u201d (<em>Zweckrationalit\u00e4t<\/em>, seg\u00fan Weber) que no por ser un valor intr\u00ednseco. Por eso hoy, al darse una escalada presupuestaria del gasto militar, combinada con la crisis energ\u00e9tica y clim\u00e1tica, el recurso a la excepci\u00f3n requerido por la gesti\u00f3n de la pandemia y el desigual reparto de los costes sociales, se precipitan las condiciones de posibilidad para la mutaci\u00f3n necroliberal. Que en toda Europa una extrema derecha neoliberal se est\u00e9 probando funcional a este contexto es el mejor indicador del avance de la variante necroliberal.<\/p>\n<p><strong>El necroliberalismo, pariente cercano del exterminismo y el ecofascismo<\/strong><\/p>\n<p>Resulta conveniente no confundir el necroliberalismo con otros dos conceptos que le son familiares: el exterminismo y el ecofascismo. El primero fue acu\u00f1ado, entre otros, por el historiador E.P. Thompson en ensayos como\u00a0<em>Exterminism and Cold War<\/em>\u00a0(1982) o\u00a0<em>Star Wars<\/em>\u00a0(1985). Su contexto respond\u00eda al recrudecimiento de la Guerra Fr\u00eda a finales de los setenta y primera mitad de los ochenta. En el movimiento pacifista se daba entonces un importante debate acerca de c\u00f3mo responder a la reactivaci\u00f3n de la amenaza nuclear. Gracias a los triunfos de Thatcher y Reagan, la mutaci\u00f3n neoliberal se instalaba en los gobiernos occidentales. No obstante, en los t\u00e9rminos en que era formulado, el exterminismo depend\u00eda en exceso de este mismo contexto. Al caer el Tel\u00f3n de Acero y sedimentarse como sentido com\u00fan el \u201crealismo capitalista\u201d (la imposibilidad de imaginar como real una alternativa al capitalismo, de acuerdo a Mark Fisher), la idea de exterminismo acab\u00f3 por perder buena parte de su resonancia y potencial movilizador.<\/p>\n<p>Por su parte, el ecofascismo se remonta a un mismo contexto de contienda cultural en los a\u00f1os setenta. El fascismo buscaba actualizarse conectando el ecologismo emergente con su propia matriz ideol\u00f3gica (ah\u00ed, por ejemplo, el discurso nazi sobre la naturaleza). El temor de Andr\u00e9 Gorz a una deriva totalitaria del ecologismo (<em>\u00d6kologie und Politik<\/em>, 1977) o la cr\u00edtica a la\u00a0<em>deep ecology<\/em>\u00a0de Murray Bookchin (<em>The Ecology of Freedom<\/em>, 1982) confront\u00e1ndola con una ecolog\u00eda social ser\u00edan aqu\u00ed referencias obligadas. El ecofascismo se predicaba como un marco ideol\u00f3gico que requer\u00eda instaurar alguna modalidad de gobierno autocr\u00e1tico capaz de imponer la preservaci\u00f3n de un supuesto conjunto org\u00e1nico de la naturaleza. En su l\u00f3gica no se descartar\u00eda las mayores atrocidades, siempre que viniesen a reajustar un equilibrio supremacista entre poblaciones y recursos naturales.<\/p>\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">Como la verdad en los medios, la mesura en los paralelismos hist\u00f3ricos es de lo primero que la guerra se lleva por delante<\/p>\n<p>Aunque el exterminismo podr\u00eda volver a escena con la amenaza del holocausto nuclear, sigue a\u00fan muy alejado de su resonancia de otrora. Mientras la guerra se mantenga en los l\u00edmites de una confrontaci\u00f3n indirecta entre Rusia y OTAN no cabe esperar su recuperaci\u00f3n. El necroliberalismo, por el contrario, se vuelve invisible, transversal y compatible en ambos bandos \u2013vale decir, \u201cideol\u00f3gico\u201d\u2013, pues es consustancial a la propia conflagraci\u00f3n b\u00e9lica y sus desastres humanitarios y ecol\u00f3gicos. Por otra parte, a diferencia del ecofascismo \u2013que se afirma en su matriz autocr\u00e1tica\u2013, el necroliberalismo aspira a preservar una m\u00ednima esfera de autogobierno democr\u00e1tico para las \u00e9lites. A la manera de las democracias liberales del pasado, el retorno neoliberal al \u201cminarquismo\u201d hace compatible el liberalismo con una democracia excluyente que, por dem\u00e1s, se desentiende del ecocidio en curso. La pandemia nos ha dado ya una primera muestra de por d\u00f3nde podr\u00eda ir la distop\u00eda necroliberal.<\/p>\n<p><strong>Crisis de legitimidad y recurso a la Historia<\/strong><\/p>\n<p>Desde que salt\u00f3 la noticia de la invasi\u00f3n de Ucrania, el discurso neoliberal ha buscado relegitimarse en la lectura hist\u00f3rica del acontecimiento. A tal fin se han invocado las guerras mundiales o se ha equiparado la invasi\u00f3n de Ucrania con la de Polonia en 1939 y a Putin con Hitler y Stalin. Por desgracia, no hay motivos para la sorpresa: las operaciones de limpieza \u00e9tnica en los Balcanes ya fueron el retorno de Auschwitz. Saddam Hussein, Milosevic o Bin Laden ya ocuparon el rol del tirano enloquecido, origen de todos los males del mundo. Y es que, como la verdad en los medios, la mesura en los paralelismos hist\u00f3ricos es de lo primero que la guerra se lleva por delante.<\/p>\n<p>Pero la insistencia en este uso de la Historia no deja de ser sospechosa. Hace apenas un par de a\u00f1os, en la justificaci\u00f3n del recurso a la excepci\u00f3n para combatir la pandemia, los medios se inundaron de titulares y declaraciones de l\u00edderes que afirmaban estar ante el momento m\u00e1s crucial para la humanidad desde la II Guerra Mundial. No hubo entonces discurso presidencial que, como ahora sucede con la guerra, no buscase resonar con el viejo apotegma de Winston Churchill: \u201cSangre, sudor y l\u00e1grimas\u201d.<\/p>\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">El l\u00edmite del neoliberalismo: su propia inconsistencia como declinaci\u00f3n democr\u00e1tica y sostenible del liberalismo<\/p>\n<p>La reiteraci\u00f3n de este recurso discursivo no es en modo alguno casual. Desvela en gran medida el d\u00e9ficit de legitimidad que enfrenta el neoliberalismo ante la ciudadan\u00eda cuando se afronta la intervenci\u00f3n militar. El siglo XX no pas\u00f3 en vano y al igual que se puede considerar la historia de una democratizaci\u00f3n exitosa, en su reverso est\u00e1n las dos mayores masacres que haya conocido la humanidad, ambas con suelo europeo por escenario. La propia forma en que se ha originado la Uni\u00f3n Europea est\u00e1 profundamente arraigada en la crisis democr\u00e1tica de Entreguerras, la reconstrucci\u00f3n de posguerra y el rechazo consiguiente al belicismo.<\/p>\n<p>He ah\u00ed, pues, el l\u00edmite del neoliberalismo: su propia inconsistencia como declinaci\u00f3n democr\u00e1tica y sostenible del liberalismo. Arrastrado a su extremo por el presente, solo alcanza a perfilarse como un autoritarismo de mercado. Por eso, a medida que se desvela su propio l\u00edmite, requiere de una mutaci\u00f3n necroliberal que readapte la matriz ideol\u00f3gica del liberalismo a un horizonte de extinci\u00f3n. El grito impugnatorio punk \u201c<em>No future!<\/em>\u201d se vuelve ahora la afirmaci\u00f3n c\u00ednica de unas \u00e9lites que se creen a salvo en la primera clase del Titanic: \u201cEn efecto, no hay futuro\u2026 para vosotros\u201d. No es casual que el tema del hundimiento se retome como iron\u00eda en la f\u00e1bula cinematogr\u00e1fica\u00a0<em>Don\u2019t look up!<\/em>: escapar al ecocidio solo resultar\u00eda viable para una \u00ednfima minor\u00eda privilegiada previa extinci\u00f3n del resto. No hay botes (ni naves espaciales) de salvamento para todo el mundo.<\/p>\n<p>Liberalismo, ordoliberalismo, neoliberalismo\u2026 \u00bfnecroliberalismo?<\/p>\n<p>Desde una perspectiva geneal\u00f3gica, el neoliberalismo se afirm\u00f3 como la restauraci\u00f3n exitosa de un marco hegem\u00f3nico tras la crisis ordoliberal. Al finalizar la I Guerra Mundial, los reg\u00edmenes liberales, crey\u00e9ndose a buen recaudo del sistema-mundo, resolvieron en Versalles un orden que en apenas una d\u00e9cada volvi\u00f3 a saltar por los aires. El Crack del 29 dio v\u00eda libre al ascenso de los totalitarismos y las econom\u00edas de guerra desembocaron en lo inevitable: una segunda guerra mundial. Solo despu\u00e9s, ante el imperativo de reconstruir un orden duradero bajo la amenaza nuclear, el liberalismo mut\u00f3 en la variante ordoliberal.<\/p>\n<p>Durante las d\u00e9cadas de posguerra, el ordoliberalismo se prob\u00f3 una soluci\u00f3n de \u00e9xito en la reconstrucci\u00f3n: ampliaci\u00f3n sin precedentes del bienestar; incorporaci\u00f3n del trabajo a la direcci\u00f3n de la econom\u00eda por medio de la acci\u00f3n social concertada; extensi\u00f3n del sufragio, los derechos civiles y el pluralismo de partidos; etc. La democratizaci\u00f3n interna de los reg\u00edmenes liberales asent\u00f3 \u2013en el tenso, pero previsible contexto de la Guerra Fr\u00eda\u2013 las condiciones para un progreso in\u00e9dito. Gracias a estos m\u00e1rgenes, conquistados no sin un enorme y desigual sacrificio, emergieron subjetividades que cuestionaban la cultura disciplinaria del ordoliberalismo.<\/p>\n<p>La democratizaci\u00f3n no careci\u00f3 de costes para las \u00e9lites liberales. El r\u00edgido sistema de valores sobre el que se hab\u00eda erigido el pacto social de posguerra acab\u00f3 cuestionado por las generaciones siguientes. En los a\u00f1os sesenta, una ola de movilizaci\u00f3n global progres\u00f3 en la disputa por la riqueza generada y el cambio de valores. Cuando llegaron los setenta, la insurgencia metropolitana \u2013de la guerrilla urbana a la contracultura, pasando por los movimientos sociales\u2013 era un hecho. El rearme liberal pas\u00f3 entonces por replegarse sobre su matriz ideol\u00f3gica para reafirmarse acto seguido sobre el axioma minarquista que profesaban algunas de sus escuelas m\u00e1s reputadas (Chicago boys, austr\u00edacos, etc.).<\/p>\n<p>A partir de 1973, la crisis del petr\u00f3leo y el golpe de Pinochet en Chile favorecen el avance de este \u201cnuevo liberalismo\u201d, partidario de liquidar los principios rectores de la \u201ceconom\u00eda social de mercado\u201d a favor de una mercantilizaci\u00f3n ilimitada del mundo de la vida, la privatizaci\u00f3n de empresas y la desregulaci\u00f3n de mercados, etc. Sin la disecci\u00f3n rigurosa y exhaustiva de este punto de inflexi\u00f3n resulta dif\u00edcil comprender la contundencia y solidez con que, tras el fin del mundo sovi\u00e9tico, se consolid\u00f3 la hegemon\u00eda neoliberal.<\/p>\n<p><strong>Disputar un horizonte de futuro al necroliberalismo<\/strong><\/p>\n<p>Con la ca\u00edda del Muro, el neoliberalismo se hizo hegemon\u00eda. El apotegma thatcheriano \u201cno hay alternativa\u201d tard\u00f3 una d\u00e9cada en ser contestado por el \u201cotro mundo es posible\u201d altermundialista. La ufana convicci\u00f3n con que el neoliberalismo festej\u00f3 la implosi\u00f3n sovi\u00e9tica \u2013y la consiguiente subordinaci\u00f3n de la democracia al mercado\u2013 ha venido adoptando tonalidades cada vez m\u00e1s c\u00ednicas y agresivas; desde aquel c\u00e9lebre sarcasmo de Warren Buffet (\u201cLa lucha de clases existe y la estamos ganando los ricos\u201d) hasta el cinismo de Rodrigo Rato en el Congreso (\u201cEs el mercado, amigo\u201d). Sobre esa tonalidad emocional del discurso avanza hoy la variante necroliberal, sin encontrar freno a su ruptura de todos los consensos.<\/p>\n<p class=\"has-background has-very-light-gray-background-color\">El repertorio de medidas que salen del Ejecutivo vuelven una y otra vez sobre el paradigma neoliberal: rebajas fiscales, cheques, etc<\/p>\n<p>Con todo, al remitirse a la historia para su legitimaci\u00f3n, la pandemia antes y la invasi\u00f3n de Ucrania ahora, desvelan la genealog\u00eda y l\u00edmites del neoliberalismo. En nuestro caso, el paralelismo establecido entre Ucrania y la Espa\u00f1a republicana necesitada de armas y aliados \u2013pero abandonada por las democracias liberales\u2013 busca una resonancia emocional que legitime el giro del gobierno S\u00e1nchez: incremento al 2% del presupuesto de defensa, manos libres a las el\u00e9ctricas, refuerzo del r\u00e9gimen de frontera en Marruecos y cambio de posici\u00f3n en S\u00e1hara, etc. El repertorio de medidas que salen del Ejecutivo vuelven una y otra vez sobre el paradigma neoliberal: rebajas fiscales, cheques, etc. Cualquier cosa menos refundar el pacto del bienestar. En vano se evoca un \u201cpacto de rentas\u201d, espectro de los Pactos de la Moncloa.<\/p>\n<p>Mientras, el necroliberalismo avanza. Desde la calle, la extrema derecha arrastra al arco parlamentario. Impone su marco necroliberal negando la violencia de g\u00e9nero, sembrando odio hacia el ecologismo en el mundo rural, reforzando el racismo con los refugiados de guerra y un largo etc\u00e9tera de vectores que articulan la ruptura unilateral de las \u00e9lites en previsi\u00f3n de una sociedad m\u00e1s violenta, polarizada e injusta. Frente a esto, el Gobierno pide sacrificios y comulgar con ruedas de molino. Espa\u00f1a hace buena la imagen de Tocqueville en v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n de 1848: dormimos sobre un volc\u00e1n.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Raimundo Viejo Vi\u00f1as (CTXT, 1-4-22) &nbsp; La nueva variante del liberalismo se configura mediante el primado autoritario y ecocida del mercado sobre la democracia, sostenido bajo una amenaza de extinci\u00f3n permanente La invasi\u00f3n de Ucrania ha marcado\u00a0 una censura cuyas dimensiones, a\u00fan por perfilar, apuntan ya a un acontecimiento de impacto no inferior al 11S, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":49999,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,12],"tags":[],"class_list":["post-50052","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-politica-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50052"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50052"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50052\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50053,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50052\/revisions\/50053"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49999"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}