{"id":50907,"date":"2022-07-04T11:56:14","date_gmt":"2022-07-04T15:56:14","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=50907"},"modified":"2022-07-04T11:56:14","modified_gmt":"2022-07-04T15:56:14","slug":"horizonte-humanistico-integral-del-maestro-pedro-henriquez-urena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/07\/04\/horizonte-humanistico-integral-del-maestro-pedro-henriquez-urena\/","title":{"rendered":"Horizonte human\u00edstico integral del maestro Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Por: Juan de la Cruz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 29 de junio de 1884 naci\u00f3 en la ciudad de Santo Domingo, Primada de Am\u00e9rica, una de las figuras m\u00e1s emblem\u00e1ticas de la Rep\u00fablica Dominicana e Hispanoam\u00e9rica, Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Fue hijo de dos intelectuales s\u00f3lidos: Francisco Henr\u00edquez y Carvajal, m\u00e9dico, abogado y maestro prestante que por su talante intelectual y \u00e9tico acompa\u00f1\u00f3 en su cicl\u00f3pea tarea al Gran Maestro de Am\u00e9rica, Eugenio Mar\u00eda de Hostos, en la Reforma Educativa de la Rep\u00fablica Dominicana y alcanz\u00f3 las posiciones cimeras de Ministro de Relaciones Exteriores y Presidente de la Rep\u00fablica; y Salom\u00e9 Ure\u00f1a, poeta ilustre y maestra de generaciones, quien fund\u00f3 el Instituto de Se\u00f1oritas, en apoyo a la labor pedag\u00f3gica de Hostos.<\/p>\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a desde ni\u00f1o recibi\u00f3 junto a sus hermanos Frank, Max y Camila una formaci\u00f3n cl\u00e1sica e integral, que le permiti\u00f3 descollar muy tempranamente en las letras nacionales y alcanzar una proyecci\u00f3n internacional inigualable; no obstante, su acendrada dominicanidad le permiti\u00f3 estar siempre pendiente del lar nativo.<\/p>\n<p>Su movilidad constante y sus grandes aportes en los diferentes \u00e1mbitos Intelectuales de Santo Domingo, Cabo Haitiano, Cuba, M\u00e9xico, Estados Unidos, Argentina y Espa\u00f1a, le ha permitido la ponderaci\u00f3n de Maestro, Humanista Contempor\u00e1neo y Creador Errante, lo que sin duda alguna lo sit\u00faa entre los intelectuales dominicanos de mayor prestigio y reconocimiento internacional.<\/p>\n<p><strong>PERSPECTIVA FILOS\u00d3FICA EN TORNO AL HUMANISMO<\/strong><\/p>\n<p>El humanismo es la perspectiva filos\u00f3fica del ser humano sobre su propia existencia en la faz de la tierra, mediante la cual hace conciencia de su rol ante s\u00ed mismo, para con los dem\u00e1s y frente al entorno natural, social, econ\u00f3mico, pol\u00edtico, cultural y espiritual en que le toca vivir.<\/p>\n<p>El humanismo no siempre existi\u00f3, sino que tuvo sus inicios en el momento mismo en que el ser humano se hizo consciente de que para superar las condiciones adversas en que se desenvolv\u00eda, era necesario partir del reconocimiento de s\u00ed mismo, aceptar su identidad, hacerse consciente de sus l\u00edmites y posibilidades, prodigar amor a los dem\u00e1s, enfrentar junto a otros los obst\u00e1culos que le impon\u00eda el medio circundante y estar en capacidad de so\u00f1ar con una vida mejor en lo porvenir.<\/p>\n<p>Aunque en diversos pueblos de la \u00e9poca primitiva y de la antig\u00fcedad se encuentran m\u00faltiples expresiones de humanismo, es en la civilizaci\u00f3n griega cuando \u00e9ste adquiere su m\u00e1ximo esplendor, contin\u00faa manifest\u00e1ndose con gran fuerza en diversas esferas de la sociedad romana y, tras un largo per\u00edodo de dominaci\u00f3n casi exclusiva del culto a lo divino en el Medioevo, resurge, como el ave f\u00e9nix, en el per\u00edodo renacentista de la mano de grandes fil\u00f3sofos, literatos, artistas pl\u00e1sticos y cient\u00edficos de las diferentes ramas del saber.<\/p>\n<p>El humanismo en las actuales circunstancias solo lo podemos concebir, si entendemos que la individualidad est\u00e1 estrechamente conectada a los anhelos colectivos de la comunidad y la sociedad en general; si nos hacemos conscientes de nuestra propia ignorancia y comprendemos que solo mediante la superaci\u00f3n permanente de todos es que podemos lograr mayores niveles de bienestar individual y colectivo; si asumimos la virtud en todos los \u00e1mbitos de nuestra vida como el tesoro m\u00e1s preciado que debemos cultivar siempre, de manera que podamos influir positivamente en los dem\u00e1s.<\/p>\n<div id=\"attachment_12379\" style=\"width: 542px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/h.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-12379\" class=\" wp-image-12379\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/h-300x271.jpg\" alt=\"\" width=\"532\" height=\"481\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/h-300x271.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/h.jpg 340w\" sizes=\"(max-width: 532px) 100vw, 532px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-12379\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a<\/p><\/div>\n<p>As\u00ed mismo, si practicamos y predicamos el respeto a la vida de todos los seres que cohabitamos en el planeta tierra como el mayor gesto de amor que podemos prodigarnos a nosotros mismos, a los dem\u00e1s y al h\u00e1bitat en que actuamos; si logramos que la filosof\u00eda, la ciencia y la tecnolog\u00eda sean puestas al servicio de la paz, la justicia, la equidad y el bien com\u00fan; si integramos la solidaridad a nuestra pr\u00e1ctica cotidiana, lo que constituye, sin duda alguna, el m\u00e1s claro indicador de cu\u00e1n conscientes somos de nuestra humanidad y de nuestro compromiso ineludible para con ella.<\/p>\n<p><strong>VALORACI\u00d3N DE PEDRO HENR\u00cdQUEZ URENA SOBRE EL HUMANISMO<\/strong><\/p>\n<p>El doctor Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, en tanto humanista contempor\u00e1neo, sintetiz\u00f3 en su magn\u00edfica formaci\u00f3n los aspectos m\u00e1s relevantes de las culturas oriental, grecolatina, hisp\u00e1nica, latinoamericana y norteamericana, en sus expresiones cl\u00e1sica, medieval, moderna y contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n human\u00edstica que adquiri\u00f3 desde finales del siglo XIX y durante las cuatro primeras d\u00e9cadas del siglo XX sobre la filosof\u00eda, la ciencia, las letras y la cultura en general, en su Santo Domingo natal, Hait\u00ed, Cuba, M\u00e9xico, Estados Unidos, Espa\u00f1a y en la Argentina, le permiti\u00f3 incidir de forma determinante en las generaciones con que comparti\u00f3 inquietudes intelectuales en sus m\u00faltiples roles de disc\u00edpulo, condisc\u00edpulo y maestro.<\/p>\n<p>Entre ellas resaltan figuras cimeras de las letras, el arte, la ciencia y la filosof\u00eda latinoamericana y espa\u00f1ola como Antonio Caso, Alfonso Reyes, Jos\u00e9 Vasconcelos, Diego Rivera, Francisco Romero, Jorge Luis Borges, Ernesto S\u00e1bato, Jos\u00e9 Ingenieros, Adolfo Bioy Casares, Am\u00e9rico Lugo, Gast\u00f3n Fernando Deligne, Tulio M. Cestero, Federico Garc\u00eda Godoy, Juan Isidro Jimenes-Grull\u00f3n, Mariano Pic\u00f3n Salas, Enrique Jos\u00e9 Varona, Juan Marinello, Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3, Juana de Ibarborou, Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, Gabriela Mistral, Germ\u00e1n Arciniega, Ram\u00f3n Men\u00e9ndez y Pidal, Rafael Altamira y Amado Alonso, entre otros.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n asumida por Henr\u00edquez Ure\u00f1a sobre las humanidades es sumamente amplia, raz\u00f3n por la cual aspiraba a que \u00e9sta ejerciera un sutil influjo espiritual en todo el proceso de reestructuraci\u00f3n pol\u00edtica, cultural e intelectual que vivi\u00f3 M\u00e9xico tras la revoluci\u00f3n popular del a\u00f1o 1910. Y es que nuestro pensador era de opini\u00f3n que las humanidades <em>\u201cson m\u00e1s, mucho m\u00e1s, que el esqueleto de las formas intelectuales del mundo antiguo: son la musa portadora de dones y de ventura interior, \u2018fors olavigera\u2019, para los secretos de la perfecci\u00f3n humana <\/em>(Henr\u00edquez Ure\u00f1a, 1998:22).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/PEDRO-HENRIQUEZ-URE\u00d1A-240x300.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-24582 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/PEDRO-HENRIQUEZ-URE\u00d1A-240x300-240x300.png\" alt=\"\" width=\"359\" height=\"449\" \/><\/a><\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a no acepta la hip\u00f3tesis del progreso indefinido, universal y necesario que sustentan algunos pensadores para justificar que todos los pueblos que integran nuestro planeta est\u00e1n compelidos ineluctablemente a lograr los mismos niveles de desarrollo, puesto que, a su entender, cada uno posee caracter\u00edsticas distintivas <em>que<\/em> no les son atribuibles a los dem\u00e1s; en cambio, acepta la creencia del \u201cmilagro hel\u00e9nico\u201d, en el caso del pueblo griego, por cuanto supo combinar de una manera satisfactoria aspectos de la terrenalidad mundana y humana con una amplia perspectiva de la trascendencia y de lo trascendente.<\/p>\n<p><strong>Antiguo Oriente: La esperanza, fuera del alcance humano<\/strong><\/p>\n<p>Las civilizaciones del Antiguo Oriente, entre las que destacan Egipto, Mesopotamia, Judea, Persia, Fenicia, China e India, se desarrollaron en condiciones geogr\u00e1ficas, econ\u00f3micas, sociales e hist\u00f3ricas sumamente adversas. No obstante, hicieron aportes inmensos al desarrollo de la humanidad en todos los \u00e1mbitos de la cultura material y espiritual, con la implementaci\u00f3n de la agricultura, la ganader\u00eda, la miner\u00eda, la navegaci\u00f3n, el comercio, la artesan\u00eda, la religi\u00f3n, la literatura, el derecho, la filosof\u00eda y el surgimiento de ciencias claves como la astronom\u00eda, la arquitectura, la geometr\u00eda, la matem\u00e1tica y la medicina, entre otras.<\/p>\n<p>Al referirse a las caracter\u00edsticas de los pueblos que conformaron el Antiguo Oriente, Henr\u00edquez Ure\u00f1a hace un retrato inigualable de ellos, en el que destaca sus grandes virtudes y debilidades. Veamos:<\/p>\n<p><em>\u201cLas grandes civilizaciones orientales (arias, sem\u00edticas, mong\u00f3lica u otras cualquieras) fueron sin duda admirables y profundas: se les iguala a menudo en sus resultados, pero no siempre se les supera. No es posible construir con majestad mayor que la egipcia, ni con elegancia mayor que la p\u00e9rsica; no es posible alcanzar legislaci\u00f3n m\u00e1s h\u00e1bil que la de Babilonia, ni moral m\u00e1s sana que la de la China arcaica, ni el pensamiento filos\u00f3fico m\u00e1s hondo y sutil que el de la India, ni fervor religioso m\u00e1s intenso que el de la naci\u00f3n hebrea. Y nadie supondr\u00e1 que son \u00e9sas las \u00fanicas virtudes del antiguo mundo oriental. As\u00ed la patria de la metaf\u00edsica budista es tambi\u00e9n patria de la f\u00e1bula, del \u2018thier epos\u2019, malicioso resumen de experiencias mundanas\u2026 Todas esas civilizaciones tuvieron como prop\u00f3sito final la estabilidad, no el progreso; la quietud perpetua de la organizaci\u00f3n social, no la perpetua inquietud de la innovaci\u00f3n y la reforma. Cuando alimentaron esperanzas, como la mesi\u00e1nica de los hebreos, como la victoria de Ahura-Mazda para los persas, las pusieron fuera del alcance humano: su realizaci\u00f3n ser\u00eda obra de las leyes o las voluntades m\u00e1s altas\u201d <\/em>(Henr\u00edquez Ure\u00f1a, 1998:22-23).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que, para las civilizaciones del Antiguo Oriente, la idea de progreso e innovaci\u00f3n permanente desde el ser humano y para el usufructo de \u00e9ste, no fue su prioridad. La m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de sus gobernantes y gu\u00edas espirituales era alcanzar la estabilidad pol\u00edtica que proporciona la perenne quietud de sus fuerzas sociales para as\u00ed garantizar su perpetuaci\u00f3n indefinida en el poder.<\/p>\n<div id=\"attachment_17154\" style=\"width: 489px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/1B33D618-19C8-4239-AA41-6704CC96C9AD.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17154\" class=\" wp-image-17154\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/1B33D618-19C8-4239-AA41-6704CC96C9AD-300x278.jpeg\" alt=\"\" width=\"479\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/1B33D618-19C8-4239-AA41-6704CC96C9AD-300x278.jpeg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/1B33D618-19C8-4239-AA41-6704CC96C9AD.jpeg 421w\" sizes=\"(max-width: 479px) 100vw, 479px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-17154\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Henriquez Ure\u00f1a y Juan Bosch<\/p><\/div>\n<p>Por esa raz\u00f3n, las m\u00e1ximas autoridades de esas civilizaciones, los faraones, los sumos sacerdotes, los emperadores, la nobleza, los escribas y los mandarines pon\u00edan en mano de fuerzas divinas la realizaci\u00f3n de todo ideal de redenci\u00f3n o progreso. En el mejor de los casos, recurr\u00edan al establecimiento de normas r\u00edgidas de convivencia, mediante la imposici\u00f3n de tablas, c\u00f3dices, leyes y mandamientos, que permitieran pautar las actuaciones cotidianas, morales y \u00e9ticas de sus habitantes. Esas normas estaban orientadas, casi siempre, a castigar las conductas e inconductas, las acciones o des acciones del ser humano, cuyos prop\u00f3sitos impl\u00edcitos o expl\u00edcitos estuvieran dirigidos a cambiar el estado de cosas vigente en esas sociedades jerarquizadas, herm\u00e9ticas y desp\u00f3ticas, tal como lo revelan c\u00f3dices como el de Hammurabi en Mesopotamia y el Man\u00fa en la India.<\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a capt\u00f3 la esencia de las civilizaciones orientales antiguas cuando advirti\u00f3 que ellas hab\u00edan logrado avances admirables en todos los \u00e1mbitos de la cultura, sin dejar de reconocer que sus caracter\u00edsticas m\u00e1s pronunciadas fueron la estabilidad y la petrificaci\u00f3n social que facilitaba la perpetuaci\u00f3n pol\u00edtica de sus gobernantes, v\u00eda el establecimiento de leyes rigurosas o mediante el cumplimiento de la voluntad divina de sus dioses.<\/p>\n<p>Ahora bien, el escritor dominicano ech\u00f3 de menos en esas sociedades una orientaci\u00f3n dirigida por los ideales de progreso, innovaci\u00f3n y reforma del sistema pol\u00edtico, jur\u00eddico y educativo, fuentes indiscutibles de toda movilidad social, de una cultura human\u00edstica y del desarrollo pleno del ser humano. Por tal raz\u00f3n, estas civilizaciones estuvieron muy lejos de alcanzar aquellas virtudes que son propias del humanismo integral, que sabe combinar sabiamente el desarrollo de las dotes individuales, con la praxis de la justicia, el florecimiento de la cultura y la b\u00fasqueda permanente del bienestar colectivo.<\/p>\n<p><strong>Grecia: Paradigma del Humanismo <\/strong><\/p>\n<p>El pueblo griego ve\u00eda en el progreso y en la innovaci\u00f3n perenne, consustanciales a la creatividad individual del ser humano y a la convivencia social, el leit motiv de su existencia. Es cierto que la civilizaci\u00f3n griega bebi\u00f3 de la fuente inagotable de los pueblos milenarios del Oriente (tal como lo destacan en sus textos narrativos los historiadores antiguos Her\u00f3doto y Tuc\u00eddides), pero no es menos cierto que tuvo la capacidad de recrear las experiencias y los conocimientos adquiridos para estructurar una cultura original y trascendente, donde la perspectiva humana ocup\u00f3 siempre el lugar m\u00e1s relevante.<\/p>\n<p>En torno a las caracter\u00edsticas m\u00e1s pronunciadas de la civilizaci\u00f3n griega, Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1998:23) hace la siguiente reflexi\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u201cEl pueblo griego introduce en el mundo la inquietud del progreso. Cuando descubre que el hombre puede individualmente ser mejor de lo que es y socialmente vivir mejor de c\u00f3mo vive, no descansa en averiguar el secreto de toda mejora, de toda perfecci\u00f3n. Juzga y compara; busca y experimenta sin tregua; no le arredra la necesidad de tocar a la religi\u00f3n y a la leyenda, a la f\u00e1brica social y a los sistemas pol\u00edticos. Mira hacia atr\u00e1s, y crea la historia; mira hacia el futuro, y crea las utop\u00edas, las cuales, no lo olvidemos, pend\u00edan su realizaci\u00f3n al esfuerzo humano. Es el pueblo que inventa la discusi\u00f3n; que inventa la cr\u00edtica. Funda el pensamiento libre y la investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica\u201d. <\/em><\/p>\n<p>La antigua Grecia es para Henr\u00edquez Ure\u00f1a la fuente esencial de que se nutre todo humanismo, por cuanto constituye el huerto fecundo de donde brotan todas las ideas que en la actualidad se agitan como torbellino incesante en las mentes y en el quehacer cotidiano de todos aquellos que conformamos la denominada civilizaci\u00f3n o cultura occidental.<\/p>\n<p>El escritor dominicano destaca los dones que posee ese pueblo, a quien reconoce como capaz de recurrir a un tiempo a la religi\u00f3n y a la leyenda, donde los dioses y los hombres se confunden en un gran abrazo. Tambi\u00e9n fue forjador de las \u201cpolis\u201d o Ciudades-Estados y del sistema pol\u00edtico-social que lleva por nombre democracia, aunque en su forma imperfecta, en la medida en que s\u00f3lo los hombres que ten\u00edan la condici\u00f3n de ciudadanos pod\u00edan elegir y ser elegidos, en desmedro de las mujeres, de los comerciantes o artesanos, que denominaban metecos o periecos, y de los esclavos, los cuales estaban ausentes de toda convivencia social.<\/p>\n<p>De igual modo, fue creador, en un solo haz, de la historia que se refiere al pasado y de las utop\u00edas que, en tanto ansias de perfecci\u00f3n, se refieren al futuro y logran su concreci\u00f3n gracias al esfuerzo efectivo de los seres humanos. Asimismo, fue forjador de la discusi\u00f3n, la cr\u00edtica y el m\u00e9todo como medio efectivo para lograr la mejora continua de las diferentes facetas del ser humano. Y fue quien impuls\u00f3 el ejercicio del libre pensamiento y de la investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica en los m\u00e1s diversos \u00e1mbitos de la filosof\u00eda, la literatura, las ciencias, las artes y la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Completando su visi\u00f3n panor\u00e1mica sobre la civilizaci\u00f3n griega, Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1998:24) esboza el conjunto de aspectos que le distinguen de otras civilizaciones:<\/p>\n<p><em>\u201cComo no tiene la aquiescencia f\u00e1cil de los orientales, no sustituye el dogma de ayer con el dogma predicado hoy: todas las doctrinas se someten a examen, y de su perpetua sucesi\u00f3n brota, no la filosof\u00eda y la ciencia, que ciertamente existieron antes, pero s\u00ed la evoluci\u00f3n filos\u00f3fica y cient\u00edfica, no suspendida desde entonces en la civilizaci\u00f3n europea\u2026 El conocimiento del antiguo esp\u00edritu griego es, para el nuestro, moderna fuente de fortaleza, porque la nutre con el vigor de su esencia pr\u00edstina y aviva en \u00e9l la luz flam\u00edgera de la inquietud intelectual. No hay ambiente m\u00e1s lleno de est\u00edmulo; todas las ideas que nos agitan provienen, sustancialmente, de Grecia, y en su historia las vemos afrontarse y luchar desligadas de los intereses y los prejuicios que hoy las nublan a nuestros ojos\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a destaca que una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s acentuada de la civilizaci\u00f3n griega es el examen cr\u00edtico de todas las doctrinas que llegan a sus manos, de cuya acendrada dedicaci\u00f3n al an\u00e1lisis sistem\u00e1tico, c\u00e1ustico y hol\u00edstico se deriva la evoluci\u00f3n de la filosof\u00eda y la ciencia. De ellas dice que, si bien existieron mucho antes que los griegos, reconoce que con ellos adquiere una nueva dimensi\u00f3n y se convierte en un saber universal que transciende a la civilizaci\u00f3n europea y al mismo tiempo se constituye en fuente obligada para el desarrollo e innovaci\u00f3n intelectual de la \u00e9poca actual, ya que la mayor parte de las ideas que mueven a la humanidad tienen sus ra\u00edces m\u00e1s profundas en la Grecia antigua.<\/p>\n<p>No conforme con lo esbozado, Henr\u00edquez Ure\u00f1a se adentra en las m\u00faltiples caracter\u00edsticas que dan cuenta de la perspectiva integral que ten\u00edan los griegos en relaci\u00f3n con el conocimiento, la aprehensi\u00f3n e interpretaci\u00f3n de la realidad y lo necesario que es mantener la actitud \u00e9tico-moral y axiol\u00f3gica en el proceder del ser humano en la b\u00fasqueda constante de la verdad y de la perfecci\u00f3n del esp\u00edritu, siempre guiado por la mesura, la sabidur\u00eda y el amor. En ese orden Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1998: 24) expresa:<\/p>\n<p><em>\u201cPero Grecia no es s\u00f3lo mantenedora de la inquietud del esp\u00edritu, del ansia de perfecci\u00f3n, maestra de la discusi\u00f3n y de la utop\u00eda, sino tambi\u00e9n ejemplo de toda disciplina. De su actitud cr\u00edtica nace el dominio del m\u00e9todo, de la t\u00e9cnica cient\u00edfica y filos\u00f3fica; pero otra virtud m\u00e1s alta todav\u00eda la erige en modelo de disciplina moral. El griego dese\u00f3 la perfecci\u00f3n, y su ideal no fue limitado, como afirmaba la absurda cr\u00edtica hist\u00f3rica que le neg\u00f3 sentido m\u00edstico y concepci\u00f3n del infinito, a pesar de los cultos a Dionisos y Dem\u00e9ter, a pesar de Pit\u00e1goras y de Meliso, a pesar de Plat\u00f3n y Eur\u00edpides. Pero crey\u00f3 en la perfecci\u00f3n del hombre como ideal humano, por humano esfuerzo asequible, y preconiz\u00f3 como conducta encaminada al perfeccionamiento, como \u2018prefiguraci\u00f3n\u2019 de la perfecta, la que es dirigida por la templanza, guiada por la raz\u00f3n y el amor. El griego no neg\u00f3 la importancia de la intuici\u00f3n m\u00edstica, del \u2018delirio\u2019 -recordad a S\u00f3crates-, pero a sus ojos la vida superior no deb\u00eda ser el perpetuo \u00e9xtasis o la locura prof\u00e9tica, sino que hab\u00eda de alcanzarse por la \u2018sofrosine\u2019. Dionisos inspirar\u00eda verdades supremas en ocasiones, pero Apolo deb\u00eda gobernar los actos cotidianos\u2026 Ya lo veis: las humanidades, cuyo fundamento necesario es el estudio de la cultura griega, no solamente son ense\u00f1anza intelectual y placer est\u00e9tico, sino tambi\u00e9n, como pens\u00f3 Matthew Arnold, fuente de disciplina moral. Acercar a los esp\u00edritus a la cultura human\u00edstica es empresa de augura salud y paz\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En este texto Henr\u00edquez Ure\u00f1a resalta el profundo sentido cr\u00edtico que siempre acompa\u00f1\u00f3 el pueblo griego, no s\u00f3lo ante las concepciones religiosas, \u00f3rficas o m\u00edsticas, sino tambi\u00e9n ante toda conducta basada en principios \u00e9ticos y morales, deriv\u00e1ndose de ese proceder la evoluci\u00f3n de la cultura en todas sus manifestaciones: la educaci\u00f3n, la filosof\u00eda, la ciencia, el m\u00e9todo y la virtud que le convierte en modelo de disciplina moral, sirviendo todo ello de referencia a la civilizaci\u00f3n occidental posterior.<\/p>\n<p>Los griegos concibieron la perfecci\u00f3n como el ideal m\u00e1s elevado a que debe aspirar el ser humano en todo su quehacer, el cual integra en un todo indisoluble lo m\u00edstico, lo emotivo, lo intuitivo, lo volitivo, lo axiol\u00f3gico y lo racional. Sin embargo, el humanista dominicano enfatiza que la perfecci\u00f3n del hombre, en tanto ideal humano, solo es posible lograrlo gracias a su propio esfuerzo, en tanto cuanto prefigura la conducta perfecta, sino que siempre debe estar orientada de manera indefectible por la templanza, la raz\u00f3n y la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a era del parecer que, si bien los griegos nunca negaron la intuici\u00f3n m\u00edstica, fueron de opini\u00f3n que la vida superior no pod\u00eda supeditarse al ensue\u00f1o, al perenne embelesamiento o a la demencia iluminada, ya que solo es posible alcanzarla mediante la virtud, la cual debe estar siempre guiada por la raz\u00f3n, la justicia y la moderaci\u00f3n, donde se concilien adecuadamente las verdades supremas con los actos cotidianos.<\/p>\n<p>Plat\u00f3n en su obra El Banquete o El Simposio puso de relieve c\u00f3mo es posible entrelazar lo cotidiano con lo divino, tomando como punto de intermediaci\u00f3n el \u201cEros\u201d. Para Henr\u00edquez Ure\u00f1a fue apasionante leer esta obra clave de la filosof\u00eda plat\u00f3nica, pero sobre todo en aquel pasaje donde S\u00f3crates recurre a la diosa Di\u00f3tima para expresar su parecer sobre el sentido no s\u00f3lo f\u00edsico del \u201cEros\u201d, sino tambi\u00e9n en su \u00e1mbito espiritual o divino; no s\u00f3lo en lo relativo a un determinado grado de consagraci\u00f3n del amor sino a la aspiraci\u00f3n m\u00e1xima de lo bello, lo bueno y lo perfecto que rige todo lo existente; no s\u00f3lo en sus m\u00faltiples manifestaciones finitas, sino en su fuerza infinita y omnipotente dentro de la totalidad.<\/p>\n<p>Jaeger (2006:586), al referirse a la trascendencia human\u00edstica de este texto de Plat\u00f3n sobre el \u201cEros\u201d o el amor, expresa:<\/p>\n<p><em>\u201cLa significaci\u00f3n humanista de la teor\u00eda del eros en el Simposio como el impulso innato al hombre que le mueve desplegar su m\u00e1s alto yo, no necesita de ninguna explicaci\u00f3n. En la Rep\u00fablica, esta idea reaparece bajo otra forma: la del sentido y la raz\u00f3n de ser de toda Paideia es el hacer que triunfe el hombre dentro del hombre. La distinci\u00f3n entre el hombre, concebido como la individualidad fortuita, y el hombre superior sirve de base a todo humanismo. Es Plat\u00f3n quien hace posible la existencia del humanismo con esta concepci\u00f3n filos\u00f3fica consciente, y el Simposio es la obra en que esta doctrina se desarrolla por primera vez. Pero en Plat\u00f3n el humanismo no queda reducido a un conocimiento abstracto, sino que se desarrolla como todos los dem\u00e1s aspectos de su filosof\u00eda a base de la experiencia vivida de la extraordinaria personalidad de S\u00f3crates\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Para Henr\u00edquez Ure\u00f1a, las humanidades y el humanismo, cuyo fundamento necesario est\u00e1 en el estudio a profundidad de la cultura griega, no solamente encarnan ense\u00f1anza intelectual y placer est\u00e9tico, sino tambi\u00e9n, fuente de toda disciplina moral y espiritual. Su gran visi\u00f3n le permiti\u00f3 entender que el acercamiento de los diferentes esp\u00edritus a la cultura human\u00edstica es una fuente inagotable de salud y paz para toda la humanidad, \u00fanica v\u00eda que le permitir\u00e1 alejarse de todas aquellas cat\u00e1strofes que le han llevado a su autodestrucci\u00f3n, como fueron los grandes conflictos b\u00e9licos de la antig\u00fcedad, as\u00ed como la primera y segunda guerras mundiales, durante la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Es esa comprensi\u00f3n la que lleva a Henr\u00edquez Ure\u00f1a a tomar al pueblo griego como el paradigma esencial de su concepci\u00f3n human\u00edstica integral, por cuanto fue capaz de realizar inmensos aportes a la literatura \u00e9pica, l\u00edrica, tr\u00e1gica y c\u00f3mica de la mano de figuras tan relevantes como Homero, Hes\u00edodo, Arqu\u00edloco, Safo, Tirteo, Anacreonte, P\u00edndaro, Jen\u00f3fanes, Esopo, Esquilo, S\u00f3focles, Eur\u00edpides y Arist\u00f3fanes, entre otros. De igual manera, fund\u00f3 la historia a trav\u00e9s de los textos narrativos y anal\u00edticos de genios como Her\u00f3doto, Tuc\u00eddides y Jenofonte, quienes reconstruyeron en toda su complejidad y esplendor el pasado m\u00edtico, m\u00edstico, heroico y tr\u00e1gico de todo un pueblo que tuvo que enfrentar la embestida de las naciones enemigas y de polis vecinas, bati\u00e9ndose en guerras como fueron: Troya, las M\u00e9dicas y del Peloponeso, con lo cual logr\u00f3 reafirmar su identidad cultural y alcanz\u00f3 los m\u00e1s elevados niveles de perfecci\u00f3n espiritual y humana.<\/p>\n<p>Grecia logr\u00f3 el desarrollo exponencial de la filosof\u00eda, la po\u00e9tica, la dramaturgia, el teatro, la prosa, la ciencia, el arte, el mito y la utop\u00eda, a partir de la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica y preeminente de determinados elementos de la naturaleza, del mundo material y espiritual, como la tierra, el agua, el aire, el fuego, el cielo, los \u00e1tomos, los n\u00fameros, el ser, la identidad, lo indeterminado, lo finito e infinito, la f\u00edsica, la metaf\u00edsica, la geometr\u00eda, el conocimiento, el alma humana, la educaci\u00f3n, la mitolog\u00eda, la medicina, la l\u00f3gica, la \u00e9tica, la moral, la axiolog\u00eda, las polis, las constituciones y las leyes, entre otros saberes claves para el desenvolvimiento y perfeccionamiento efectivo de la humanidad. Para ello el pueblo griego se vali\u00f3 de mentes brillantes y enciclop\u00e9dicas, como fueron las de Homero, <em>Esquilo, S\u00f3focles, Eur\u00edpides, Arist\u00f3fanes<\/em>, Safo, <em>P\u00edndaro, Anacreonte<\/em>, <em>Her\u00f3doto, Tuc\u00eddides<\/em>, <em>Dem\u00f3stenes<\/em>, Tales de Mileto, Anaximandro, Anax\u00edmenes, Anax\u00e1goras, Her\u00e1clito, Parm\u00e9nides, Cr\u00e1tilo, Zen\u00f3n, Meliso, Emp\u00e9docles, Dem\u00f3crito, Pit\u00e1goras, Di\u00f3genes, Gorgias, Prot\u00e1goras, Is\u00f3crates, Hip\u00f3crates, Arqu\u00edmedes, S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, entre otros, quienes hicieron aportes indispensables para la comprensi\u00f3n cabal del cosmos, del mundo, del ser humano y de la sociedad en general.<\/p>\n<p>Al hacer un recorrido r\u00e1pido a trav\u00e9s de los aportes de Grecia al mundo literario de la antig\u00fcedad, Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a (2013:306) afirma:<\/p>\n<p><em>\u201cHubo en Grecia grandes poetas \u00e9picos (el legendario Homero, a quien se atribuyen los dos grandes poemas de la Il\u00edada y la Odisea), dram\u00e1ticos (Esquilo, S\u00f3focles, Eur\u00edpides, Arist\u00f3fanes), l\u00edricos (Safo, poetisa de Lesbos; P\u00edndaro, Anacreonte); grandes historiadores (Her\u00f3doto, Tuc\u00eddides); grandes oradores (Dem\u00f3stenes); grandes fil\u00f3sofos que eran a la vez escritores (Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles; en cambio, S\u00f3crates, el m\u00e1s famoso de los fil\u00f3sofos griegos, no escribi\u00f3)\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Es m\u00e1s que evidente que Henr\u00edquez Ure\u00f1a ten\u00eda un conocimiento sumamente amplio en torno a los aportes que hizo la antigua Grecia al mundo occidental en los tan dis\u00edmiles g\u00e9neros de la literatura, la historia, la oratoria, la ciencia y la filosof\u00eda, el cual le permiti\u00f3 anclar en roca firme su humanismo integral orientado a la b\u00fasqueda incesante de la perfecci\u00f3n del ser humano.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo Henr\u00edquez Ure\u00f1a (2013:306) destaca la influencia que tuvo Grecia sobre la antigua Roma en todos los \u00f3rdenes, cuando asegura: \u201c<em>Roma sigui\u00f3 el ejemplo de Grecia, imit\u00e1ndola en todas las artes, y tuvo poetas como Virgilio, Horacio, Ovidio; oradores como Cicer\u00f3n; historiadores como Tito Livio y T\u00e1cito<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, Roma tuvo en Grecia su espejo m\u00e1s fiel, tanto en el pante\u00f3n de sus dioses mitol\u00f3gicos, en el mundo literario, en la oratoria, en la historia, en el arte como en la filosof\u00eda, d\u00e1ndole un car\u00e1cter humanizante y mundano a todas sus producciones y disquisiciones te\u00f3ricas, aunque a diferencia de aquella otra civilizaci\u00f3n, su accionar siempre estuvo guiado por un sentido pr\u00e1ctico, utilitario y cotidiano. En el \u00e1mbito del arte, los griegos alcanzaron el m\u00e1s alto nivel de refinamiento y gusto est\u00e9tico, al combinar con gran sabidur\u00eda e intuici\u00f3n en sus obras de arte el equilibrio, la armon\u00eda y la belleza.<\/p>\n<p>Como se ha podido observar, Henr\u00edquez Ure\u00f1a ten\u00eda razones m\u00e1s que suficientes para denominar como el \u201c<em>milagro griego<\/em>\u201d a los inmensos aportes de la antigua Grecia a la cultura universal en todos los \u00e1mbitos, como ocurri\u00f3 con el arte, la cultura, la filosof\u00eda, las ciencias, la l\u00f3gica, la historia, la pol\u00edtica, la \u00e9tica, la moral, la est\u00e9tica, la metaf\u00edsica, la pedagog\u00eda, la oratoria y las m\u00e1s diversas esferas del quehacer humano.<\/p>\n<p><strong>El Renacimiento: Interpretaci\u00f3n moderna del mundo cl\u00e1sico griego<\/strong><\/p>\n<p>El renacimiento fue el movimiento cultural europeo que, teniendo como tel\u00f3n de fondo las cruzadas, el surgimiento el capitalismo comercial, el resurgimiento de las ciudades y las exploraciones geogr\u00e1ficas de \u00c1frica, Am\u00e9rica y Ocean\u00eda, se plante\u00f3 como tarea urgente una vuelta creativa a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica de Grecia y Roma para recuperar de ella el h\u00e1lito de perfecci\u00f3n, paganismo, humanismo, libertad, armon\u00eda y belleza que la sacralizaci\u00f3n absoluta de la vida cotidiana hab\u00eda desterrado por m\u00e1s de siete siglos durante casi todo el periodo del medioevo.<\/p>\n<p>A partir de los siglos XIII y XIV, los intelectuales italianos Dante Alighieri, Francisco Petrarca y Giovanni Boccacio, asumen una actitud cr\u00edtica hacia la divinizaci\u00f3n de todos los espacios de su \u00e9poca y se plantean, cada uno a su manera y en funci\u00f3n de sus propios medios formativos, comunicativos y literarios, una vuelta a la tradici\u00f3n cl\u00e1sica grecolatina para darle un sentido humano, libertario y de perfecci\u00f3n a sus creaciones art\u00edsticas y literarias.<\/p>\n<p>Sin embargo, es entre los siglos XV y XVI con los artistas italianos Leonardo da Vinci, Miguel \u00c1ngel Buonarroti, Rafael Sanzio, Botticelli, Donatello, Donato Bramante, Filippo Brunelleschi, Pablo Veron\u00e9s, Jacopo Robusti (El Tintoretto) y Tiziano Vecellio, as\u00ed como con el greco-espa\u00f1ol Dom\u00e9nikos Theotok\u00f3poulos (El Greco) y el alem\u00e1n Alberto Durero, cuando el movimiento renacentista adquiere su m\u00e1ximo esplendor y proyecci\u00f3n a lo largo y ancho de toda Europa.<\/p>\n<p>Asimismo, en los \u00e1mbitos filos\u00f3fico, cient\u00edfico, literario y human\u00edstico se destacan figuras como el polaco Nicol\u00e1s Cop\u00e9rnico, el holand\u00e9s Erasmo de Rotterdam, los italianos Giordano Bruno, Tommaso Campanella, Nicol\u00e1s Maquiavelo y Galileo Galilei, los ingleses John Locke, Tom\u00e1s Moro y Francis Bacon, el franc\u00e9s Ren\u00e9 Descartes y el espa\u00f1ol Juan Luis Vives, pasando varios de ellos a la condici\u00f3n de m\u00e1rtires de la literatura, la ciencia y el humanismo por la intolerancia religiosa de la iglesia cat\u00f3lica o la incipiente iglesia anglicana.<\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a reconoce los inmensos aportes que hizo el renacimiento a la humanidad, pero al mismo tiempo asume una actitud cr\u00edtica hacia este cuando le reprocha que su intento por recuperar la antig\u00fcedad cl\u00e1sica se qued\u00f3 corto, al no plantearse la reconstrucci\u00f3n cr\u00edtica del esp\u00edritu antiguo, sino que solo utiliz\u00f3 de forma fragmentaria materiales constructivos que para nada correspond\u00edan a la significaci\u00f3n que antes se les hab\u00eda dado. En ese orden Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1998:24) se queja del renacimiento, al se\u00f1alarle que a pesar del:<\/p>\n<p>\u201c<em>&#8230;retorno a las ilimitadas perspectivas de empresa intelectual de los griegos, no pudo darnos la reconstituci\u00f3n cr\u00edtica del esp\u00edritu antiguo. Fue \u00e9poca de creaci\u00f3n y de invenci\u00f3n, y hubo de utilizar los restos del mundo cl\u00e1sico, que acababa de descubrir, como materiales constructivos, sin cuidarse de si la destinaci\u00f3n que les daba correspond\u00eda a la significaci\u00f3n que antes tuvieran. La antig\u00fcedad fue, pues, est\u00edmulo incalculablemente f\u00e9rtil para la cultura europea que arranca de la Italia del siglo XV; pero se la interpret\u00f3 siempre desde el punto de vista moderno: rara vez se busc\u00f3 o alcanz\u00f3 el punto de vista antiguo\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a asume una clara perspectiva cr\u00edtica cuando le reclama al movimiento cultural e intelectual renacentista sus aportes limitados en el \u00e1mbito de las humanidades, al no generar entre los ciudadanos de entonces un esp\u00edritu creativo, emprendedor, de libre pensamiento y al mismo tiempo moralizante, que tuviera al ser humano como centro de todas sus reflexiones y producciones filos\u00f3ficas, cient\u00edficas, art\u00edsticas y literarias.<\/p>\n<p>Ahora bien, esa actitud cr\u00edtica en modo alguno significaba que Henr\u00edquez Ure\u00f1a dejara de reconocer los grandes aportes que el renacimiento hizo a la humanidad, en cuanto a la utilizaci\u00f3n de m\u00faltiples y nuevos recursos relacionados con la forma, lo que le dio un gran impulso al desarrollo del arte, la literatura, la ciencia, la filosof\u00eda y a la cultura en todas sus dimensiones, horizontes y perspectivas.<\/p>\n<p><strong>2.4. Movimiento Intelectual Alem\u00e1n: El nuevo humanismo que exalta la cultura cl\u00e1sica griega<\/strong><\/p>\n<p>A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX surgi\u00f3 en Alemania un poderoso movimiento de renovaci\u00f3n intelectual que postul\u00f3 un nuevo humanismo que exaltaba la cultura cl\u00e1sica griega y latina, al tiempo que realizaba grandes aportes a la cultura universal con sus inigualables producciones cient\u00edficas, literarias, art\u00edsticas, musicales y filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>En aquel movimiento intelectual descollaron figuras estelares como Immanuel Kant, Friedrich Hegel, Friedrich Schiller, Friedrich Schelling, Johann Glottieb Fichte, Johann Wolfgang Goethe, Georg Philipp Friedrich Freiherr von Hardenberg (Novalis),\u00a0Ernest Theodor Amadeus Hoffman, Friedrich H\u00f6lderlin, \u00a0Christoph Willibald Gluck,\u00a0Joseph Haydn,\u00a0Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Heinrich\u00a0Heine, Johann Joachim Winckelmann y Ludwig Feuerbach, entre otros importantes eruditos de la \u00e9poca adscritos a diferentes corrientes y movimientos, como el romanticismo, la ilustraci\u00f3n y el neoclasicismo greco-latino.<\/p>\n<p>Al hacer un an\u00e1lisis del contexto cultural e intelectual que vivi\u00f3 Alemania entre los siglos XVIII y XIX, el humanista Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1998:25) habla de la gran transformaci\u00f3n que signific\u00f3 para ese pa\u00eds un movimiento innovador en las esferas de la filosof\u00eda, el arte y la historia, donde la noci\u00f3n de humanismo que, en el renacimiento, era sumamente limitada, ahora adquiere una perspectiva integral, ya que asume una mirada cr\u00edtica\u00a0 de la antig\u00fcedad, ya que asume la cultura cl\u00e1sica no como ornamento sino como fundamento de la formaci\u00f3n intelectual y moral que primar\u00eda a partir de entonces:<\/p>\n<p><em>\u201cY lleg\u00f3 al cabo, con el segundo gran movimiento de renovaci\u00f3n intelectual de los tiempos modernos, el dirigido por Alemania a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. De ese per\u00edodo, que abre una era nueva en filosof\u00eda y en arte, y que funda el criterio hist\u00f3rico de nuestros d\u00edas, data la interpretaci\u00f3n cr\u00edtica de la antig\u00fcedad. La designaci\u00f3n de \u2018humanidades\u2019, que en el Renacimiento tuvo car\u00e1cter limitativo, adquiere ahora sentido ampl\u00edsimo. El \u2018nuevo humanismo\u2019 exalta la cultura cl\u00e1sica, no como adorno art\u00edstico, sino como base de formaci\u00f3n intelectual y moral\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Asimismo, Henr\u00edquez Ure\u00f1a destaca los grandes beneficios que obtuvieron las letras espa\u00f1olas de ese trascendente y fruct\u00edfero movimiento de renovaci\u00f3n intelectual alem\u00e1n, pues de all\u00ed salieron los m\u00e9todos que contribuir\u00edan a renovar la erudici\u00f3n espa\u00f1ola, despu\u00e9s de dos centurias de labor dif\u00edcil e incoherente, cuando fueron introducidos por don Manuel Mil\u00e1 y Fontanals y luego los propag\u00f3 don Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo y su destacada escuela, de la cual Ram\u00f3n Men\u00e9ndez y Pidal fue, sin lugar a dudas, su m\u00e1s aventajado disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>Como se ha podido observar, Henr\u00edquez Ure\u00f1a se interes\u00f3 de muy buena gana por verificar c\u00f3mo el pensamiento de la antig\u00fcedad grecolatina era filtrado por la modernidad, primero de una forma un tanto deficiente y unilateral por el movimiento renacentista y luego de manera integral y consecuente por la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana. Esta se expres\u00f3 m\u00e1s claramente a trav\u00e9s del idealismo alem\u00e1n que tuvo como m\u00e1ximos representantes a Immanuel Kant y Friedrich Hegel, en el romanticismo alem\u00e1n que representaron de forma cimera Goethe, Heine, Schiller, Schelling, Fichte, Novalis, Mozart y Beethoven, entre otros, as\u00ed como en el materialismo antropol\u00f3gico, cuya su figura m\u00e1s destacada lo fue Feuerbach, quien, con su cr\u00edtica antropol\u00f3gica de la religi\u00f3n, cre\u00f3 lo que se podr\u00eda denominar el humanismo ateo contempor\u00e1neo o el ate\u00edsmo antropol\u00f3gico. Esos inmensos aportes, vistos de conjunto, ser\u00edan las bases tanto para el desarrollo ulterior de la filosof\u00eda, de la ciencia hist\u00f3rica, de la erudici\u00f3n espa\u00f1ola, as\u00ed como de la creaci\u00f3n del materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico de Karl Marx y Friedrich Engels.<\/p>\n<p><strong>2.5. Perspectiva Human\u00edstica Hispanoamericana: La Revoluci\u00f3n Popular Mexicana de inicios del siglo XX<\/strong><\/p>\n<p>Una experiencia m\u00e1s cercana a nosotros fue la Revoluci\u00f3n Popular Mexicana de 1910, la cual no s\u00f3lo implic\u00f3 cambios econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos muy profundos, sino que trajo consigo cambios radicales en el orden cultural e intelectual, en los que jug\u00f3 un rol de primer orden el gran humanista dominicano Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, quien a partir de 1906 se mud\u00f3 de la isla de Cuba, donde viv\u00eda junto a su padre Francisco Henr\u00edquez y Carvajal y sus hermanos desde 1902, a la ciudad de M\u00e9xico, pasando primero por su Santo Domingo natal.<\/p>\n<p>Sobre esos cambios trascendentes en el mundo cultural de M\u00e9xico, pa\u00eds sacudido por una profunda crisis econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica, que manten\u00eda en la pobreza extrema a millones de mexicanos y en que intentaba perpetuarse en el poder el gobierno autoritario de Porfirio D\u00edaz, el propio Henr\u00edquez Ure\u00f1a (2004a:306-307) hace una relaci\u00f3n detallada de los acontecimientos:<\/p>\n<p><em>\u201cEl nuevo despertar intelectual de M\u00e9xico, como toda la Am\u00e9rica Latina en nuestros d\u00edas, est\u00e1 creando en el pa\u00eds la confianza en su propia fuerza espiritual. M\u00e9xico se ha decidido a adoptar la actitud de discusi\u00f3n, de cr\u00edtica, de prudente discernimiento, y no ya de aceptaci\u00f3n respetuosa, ante la producci\u00f3n intelectual y art\u00edstica de los pa\u00edses extranjeros; espera, a la vez, encontrar en las creaciones de sus hijos las cualidades distintivas que deben ser la base de una cultura original\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>El preludio de esta liberaci\u00f3n est\u00e1 en los a\u00f1os de 1906 a 1911. En aquel per\u00edodo, bajo el gobierno de D\u00edaz, la vida intelectual de M\u00e9xico hab\u00eda vuelto a adquirir la rigidez medieval, si bien las ideas eran del siglo XIX, \u2018muy siglo XIX\u2019. Toda Weltanschauung estaba predeterminada, no ya la teolog\u00eda de santo Tom\u00e1s o de Duns Escoto, sino por el sistema de las ciencias modernas interpretado por Comte, Mill y Spencer; el positivismo hab\u00eda reemplazado el escolasticismo en las escuelas oficiales, y la verdad no exist\u00eda fuera de \u00e9l. En teor\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica, el liberalismo del siglo XVIII se consideraba definitivo.<\/em><\/p>\n<p><em>En la literatura, a la tiran\u00eda del \u2018modelo cl\u00e1sico\u2019 hab\u00eda sucedido la del Par\u00eds moderno. En la pintura, en la escultura, en la arquitectura, las admirables tradiciones mexicanas, tanto ind\u00edgenas como coloniales, se hab\u00edan olvidado: el \u00fanico camino era imitar a Europa. \u00a1Y qu\u00e9 Europa: la de los deplorables salones oficiales! En m\u00fasica, donde faltaba una tradici\u00f3n nacional fuera del canto popular, se cre\u00eda que la salvaci\u00f3n estaba en Leipzig\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El panorama que imperaba en el M\u00e9xico de inicio del siglo XX, tal como lo presenta Henr\u00edquez Ure\u00f1a, era totalmente desolador, donde el positivismo hab\u00eda desplazado al escolasticismo y se hab\u00eda erigido en la filosof\u00eda oficial, la teor\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica que imperaba era el liberalismo, pero con una praxis pol\u00edtica estatal dictatorial, en el \u00e1mbito de la literatura lo que predominaba era la \u00faltima moda del Par\u00eds moderno y en las bellas artes el camino m\u00e1s expedito era la imitaci\u00f3n de Europa, pero fundamentalmente aquella de los salones oficiales.<\/p>\n<p>Esa realidad l\u00fagubre empieza a cambiar con la emergencia de una nueva generaci\u00f3n intelectual, hija de la revoluci\u00f3n mexicana de 1910, que fue creando confianza en su propia fuerza espiritual, que asumi\u00f3 una actitud de discusi\u00f3n, de cr\u00edtica constructiva y de sensato discernimiento frente a los modelos intelectuales extranjeros, al tiempo que volvieron su mirada hacia el lar nativo para recuperar toda la riqueza que encierra y as\u00ed avanzar en la creaci\u00f3n de una cultura original.<\/p>\n<p>De esta manera esboza Henr\u00edquez Ure\u00f1a (2004a:307-308) la forma de c\u00f3mo se fue conformando la nueva generaci\u00f3n intelectual que dio a luz la revoluci\u00f3n mexicana de inicio del siglo XX:<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>Pero en el grupo a que yo pertenec\u00eda, el grupo en que me afili\u00e9 a poco de llegar de mi patria (Santo Domingo) a M\u00e9xico, pens\u00e1bamos de otro modo. \u00c9ramos muy j\u00f3venes (hab\u00eda quienes no alcanzaran todav\u00eda los veinte a\u00f1os) cuando comenzamos a sentir la necesidad del cambio. Entre muchos otros, nuestro grupo comprend\u00eda a Antonio Caso, Alfonso Reyes, Jos\u00e9 Vasconcelos, Acevedo el arquitecto, Rivera el pintor. <\/em><\/p>\n<p><em>Sent\u00edamos la opresi\u00f3n intelectual, junto con la opresi\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de que ya se daba cuenta gran parte del pa\u00eds. Ve\u00edamos que la filosof\u00eda oficial era demasiado sistem\u00e1tica, demasiado definitiva para no equivocarse. Entonces nos lanzamos a leer a todos los fil\u00f3sofos a quienes el positivismo condenaba como in\u00fatiles, desde Plat\u00f3n, que fue nuestro mayor maestro, hasta Kant y Schopenhauer. Tomamos en serio (\u00a1oh blasfemia!) a Nietzsche. Descubrimos a Bergson, a Boutroux, a James, a Croce. <\/em><\/p>\n<p><em>Y en la literatura no nos confinamos dentro de la Francia moderna. Le\u00edmos los griegos, que fueron nuestra pasi\u00f3n. Ensayamos la literatura inglesa. Volvimos, pero a nuestro modo, contrariando toda receta, a la literatura espa\u00f1ola, que hab\u00eda quedado relegada a las manos de los acad\u00e9micos de provincia. Atacamos y desacreditamos las tendencias de todo arte pompier; nuestros compa\u00f1eros que iban a Europa no fueron ya a inspirarse en la falsa tradici\u00f3n de las academias, sino a contemplar directamente las grandes creaciones y a observar el libre juego de las tendencias nov\u00edsimas; al volver, estaban en aptitud de descubrir todo lo que daban de s\u00ed la tierra nativa y su glorioso pasado art\u00edstico\u2026 <\/em><\/p>\n<p><em>Bien pronto nos dirigimos al p\u00fablico en conferencias, art\u00edculos, libros (pocos) y exposiciones de arte. Nuestra juvenil revoluci\u00f3n triunf\u00f3, superando todas nuestras esperanzas\u2026 Nuestros mayores, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de reinar en paz, se hab\u00edan olvidado de luchar. Toda la juventud pensaba como nosotros\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Es indiscutible que esa generaci\u00f3n, de la cual Henr\u00edquez Ure\u00f1a fue uno de sus principales mentores, contribuy\u00f3 enormemente a la transformaci\u00f3n cultural e intelectual del M\u00e9xico de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Esto permiti\u00f3 que tanto la filosof\u00eda, la ciencia como el arte centraran su quehacer fundamentalmente en el ser humano, partiendo de las tradiciones milenarias de la poblaci\u00f3n aborigen e integrando los diversos aspectos de aquel presente sacudido por grandes transformaciones econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas, donde las concepciones de los sectores m\u00e1s avanzados no necesariamente lograron hacerse dominantes sobre el conjunto de la sociedad mexicana de entonces.<\/p>\n<p>No obstante, sus ideas y propuestas ganaron al ser sector m\u00e1s din\u00e1mico de la sociedad mexicana: la juventud, la cual fue capaz de llevar a cabo una gran revoluci\u00f3n cultural, educativa e intelectual, que dio excelentes frutos en lo sucesivo tanto en M\u00e9xico como en el resto de Am\u00e9rica Latina y el Caribe.<\/p>\n<p><strong>El Humanismo integral de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a: la visi\u00f3n de sus disc\u00edpulos, condisc\u00edpulos y contempor\u00e1neos<\/strong><\/p>\n<p>Son escasos los intelectuales de Hispanoam\u00e9rica que en su labor literaria y pedag\u00f3gica hayan logrado una ponderaci\u00f3n tan elevada de sus disc\u00edpulos, condisc\u00edpulos y contempor\u00e1neos, procedentes de las m\u00e1s diversas corrientes de pensamiento u orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica. En algunos casos los intelectuales son ponderados positivamente por sus disc\u00edpulos, pero criticados acremente por sus condisc\u00edpulos y contempor\u00e1neos, o viceversa.<\/p>\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a es una de esas personas excepcionales de nuestro continente que tuvo la oportunidad de vivir, convivir y compartir en diferentes pa\u00edses tanto de Am\u00e9rica como de Europa y en todos ellos, con su labor human\u00edstica integral, contribuy\u00f3 enormemente a sentar las bases para el surgimiento de nuevas generaciones de pensadores del m\u00e1s alto nivel. Procedamos a ver tan s\u00f3lo algunos puntos de vistas de sus disc\u00edpulos, condisc\u00edpulos y contempor\u00e1neos sobre la luminosa trayectoria de este gran humanista hispanoamericano.<\/p>\n<p>Alfonso Reyes, figura cimera de las letras mexicanas, as\u00ed como compa\u00f1ero de batallas intelectuales y amigo \u00edntimo de Henr\u00edquez Ure\u00f1a, nos describe de este modo al gran Pedro de Am\u00e9rica:<\/p>\n<p><em>\u201cNativo de la hermosa isla antillana, la primada de las Indias, la predilecta de Col\u00f3n; brote de una familia ilustre en la poes\u00eda, en la educaci\u00f3n y en el gobierno; fadado desde la primera hora por las musas; mentalmente maduro desde la infancia, al punto que parec\u00eda realizar la parad\u00f3jica proposici\u00f3n de la ciencia infusa; inmensamente generoso en sus curiosidades y en su ansia delirante de compartirlas; hombre recto y bueno como pocos, casi santo; cerebro arquitecturado m\u00e1s que ninguno entre nosotros; y coraz\u00f3n cabal, que hasta pose\u00eda la ofrenda superior de desentenderse de sus propias excelencias y esconder sus ternuras, con varonil denuedo, bajo el inasible manto de la persuasi\u00f3n racional, Pedro, el apost\u00f3lico Pedro, representa en nuestra \u00e9poca, con t\u00edtulos indiscutibles, aquellas misiones de redenci\u00f3n por la cultura y la armon\u00eda entre los esp\u00edritus, que en Europa se cobijan bajo el nombre de Erasmo, y en Am\u00e9rica bajo el de ese gran civilizador, peregrino del justo saber y el justo pensar, que fue Andr\u00e9s Bello<\/em> (SEEBAC, 1996:546-547).<\/p>\n<p>En Henr\u00edquez Ure\u00f1a se combinan de una forma maravillosa el ser humano de alma noble y generosa con el pensador dotado de una formaci\u00f3n intelectual superior, que siempre supo compartir con los dem\u00e1s sus conocimientos y saberes, que es el verdadero apostolado de un humanista a carta cabal.<\/p>\n<p>De tal magnitud fue la labor human\u00edstica que desarroll\u00f3 Henr\u00edquez Ure\u00f1a entre los compa\u00f1eros de su generaci\u00f3n, sus disc\u00edpulos y condisc\u00edpulos, que el intelectual y diplom\u00e1tico mexicano Alfonso Reyes lo eleva al pedestal de la inmensa faena intelectual que desarroll\u00f3 el gran humanista holand\u00e9s Erasmo de Rotterdam entre los esp\u00edritus europeos de la \u00e9poca renacentista y al arquetipo de Andr\u00e9s Bello para la Am\u00e9rica desde principios hasta mediados del siglo XIX, tanto por su rol de peregrino del justo saber y el justo pensar como en su rol de gran civilizador espiritual.<\/p>\n<p>Del acendrado humanismo de Henr\u00edquez Ure\u00f1a, el fil\u00f3sofo argentino Francisco Romero destaca lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u201cAcaso ninguna designaci\u00f3n convenga m\u00e1s a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a que la de humanista. Fue -cosa exquisita y rara- un humanista de nuestro tiempo, y con ello creo yo que dio la mejor lecci\u00f3n de su fecunda vida de maestro\u2026 El humanismo consiste en la asimilaci\u00f3n de la cultura, en su incorporaci\u00f3n al esp\u00edritu en los t\u00e9rminos de una profundizaci\u00f3n y potenciaci\u00f3n de lo esencial humano. La humanidad crea la cultura en un esfuerzo plural nunca interrumpido; la cultura ofrece aspectos puros, libres de cualquier escoria, en los que se manifiestan las capacidades y los anhelos m\u00e1s elevados del hombre -y otros de menor dignidad, de \u00edndole pr\u00e1ctica, utilitaria-. El humanismo es la concentraci\u00f3n personal de aquel primer aspecto o sector de la cultura, su reconducci\u00f3n al hombre, el enriquecimiento del individuo con todos los bienes de orden superior producidos por la especie, la animaci\u00f3n del tesoro disperso al ser encarnado en una persona humana\u2026 Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a ha sido un humanista a la moderna. Ning\u00fan recinto de la cultura le era extra\u00f1o y por todos transitaba con paso firme, tan ajeno a la inseguridad como al alarde. Cuando se atend\u00eda a su horizonte intelectual, sorprend\u00eda por lo vasto y por no mostrar huecos. Pero apenas se lo trataba un poco de cerca, se advert\u00eda que lo principal en este hombre de saber no era el saber mismo, sino la perfecta asimilaci\u00f3n de lo sabido, que hab\u00eda pasado a ser sustancia suya propia <\/em>(Tena Reyes y Castro Burdiez, 2001:410 y 414)<em>. <\/em><\/p>\n<p>El humanismo de Henr\u00edquez Ure\u00f1a nunca constituy\u00f3 una pose, sino un estilo de vida cotidiano. As\u00ed lo ponen de manifiesto sus condisc\u00edpulos y disc\u00edpulos, en la medida en que supo compartir con cada uno de ellos todo el tesoro cultural que encarnaba en su persona, siempre seguro de s\u00ed, pero sin hacer alarde de su vasto universo intelectual. Este hombre fue, ante todo, un maestro que ten\u00eda al ser humano como la fuente fundamental de inspiraci\u00f3n y realizaci\u00f3n plenas.<\/p>\n<p>Otro argentino, que pose\u00eda amplios conocimientos de cultura universal, literatura, f\u00edsica at\u00f3mica y filosof\u00eda existencialista, a la que Jean-Paul Sartre denominaba humanismo, fue el escritor Ernesto S\u00e1bato, quien, en su condici\u00f3n de disc\u00edpulo de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, habl\u00f3 de su maestro en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>\u201cFue un esp\u00edritu de s\u00edntesis, que ansiaba armonizar el mundo de la raz\u00f3n con el de la inspiraci\u00f3n irracional, el universo de la ciencia con el de la creaci\u00f3n art\u00edstica. Su s\u00edntesis de individuo y universo, de raz\u00f3n y emoci\u00f3n, de originalidad y tradici\u00f3n, de concreto y abstracto, de hombre y humanidad es evidente en toda su obra de investigaci\u00f3n y de ense\u00f1anza. No era un ecl\u00e9ctico; era un rom\u00e1ntico que quer\u00eda el orden, un poeta que admiraba la ciencia\u201d<\/em> (Tena Reyes y Castro Burdiez, 2001:56).<\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a buscaba armonizar siempre de forma inteligente la raz\u00f3n con la emoci\u00f3n, la filosof\u00eda y la ciencia con la creaci\u00f3n art\u00edstica y literaria, pero donde la preocupaci\u00f3n por el ser humano se elevaba como el motivo esencial de sus investigaciones, reflexiones y ense\u00f1anzas, conjugando en cada una de ellas la originalidad y la tradici\u00f3n proveniente del mundo cl\u00e1sico y del lar nativo.<\/p>\n<p>En torno a la labor cr\u00edtica de este dominicano ilustre, el peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, uno de los precursores de las ideas marxistas en Am\u00e9rica Latina, elogia en uno de sus art\u00edculos la trascendental obra Seis Ensayos en Busca de Nuestra Expresi\u00f3n, hacia el a\u00f1o 1929, cuando afirma:<\/p>\n<p><em>\u201cEn Henr\u00edquez Ure\u00f1a se combinan la disciplina y la mesura del cr\u00edtico estudioso y erudito con la inquietud y la comprensi\u00f3n del animador que, exento de toda ambici\u00f3n directiva, alienta la esperanza y las tentativas de las generaciones j\u00f3venes. Henr\u00edquez Ure\u00f1a sabe todo lo que valen el aprendizaje escrupuloso, la investigaci\u00f3n atenta, los instrumentos y m\u00e9todos de trabajo de una cultura acentrada; pero aprecia, igualmente, el valor creativo y din\u00e1mico del impulso juvenil, de la protesta antiacad\u00e9mica y de la afirmaci\u00f3n beligerante. Su simpat\u00eda y su adhesi\u00f3n acompa\u00f1an a las vanguardias en la voluntad de la superaci\u00f3n y en el esfuerzo constructivo. De ninguna cr\u00edtica me parece tan necesitada la actividad literaria de estos pa\u00edses como de la que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a representa con tanto estilo individual\u201d<\/em> (Tena Reyes y Castro Burdiez, 2001:305-306).<\/p>\n<p>La cr\u00edtica literaria basada en una investigaci\u00f3n acuciosa y sopesada, as\u00ed como la animaci\u00f3n cultural de las nuevas generaciones en la prefiguraci\u00f3n de su propio camino, fueron dos de las m\u00e1s bellas y sistem\u00e1ticas acciones desplegadas de forma fecunda por Henr\u00edquez Ure\u00f1a en su trayectoria intelectual, estimulando as\u00ed la creatividad y el ingenio de no pocos j\u00f3venes de su \u00e9poca, que luego trascendieron como figuras claves del parnaso literario, art\u00edstico y cultural hispanoamericano.<\/p>\n<p>Amado Alonso, compa\u00f1ero de investigaciones ling\u00fc\u00edsticas de Henr\u00edquez Ure\u00f1a, quien public\u00f3 junto a \u00e9ste una Gram\u00e1tica Castellana y otros textos no menos importantes en el campo de las letras y la ense\u00f1anza del idioma espa\u00f1ol, acent\u00faa la grandeza de este dominicano e hispanoamericano insigne.<\/p>\n<p>Sobre la tr\u00edada del humanismo hispanoamericano que constituyen Andr\u00e9s Bello, Rufino Jos\u00e9 Cuervo y Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, Alonso nos dice:<\/p>\n<p><em>\u201cTres humanistas de primer orden, tres grandes investigadores de las letras, ha producido hasta ahora nuestra Am\u00e9rica: Andr\u00e9s Bello, Rufino Jos\u00e9 Cuervo y Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Los tres compartieron el destino de vivir la mayor parte de su vida fuera de su patria natal. El venezolano Bello, en Londres y Santiago de Chile; el colombiano Cuervo en Par\u00eds; el dominicano Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a en Cuba, en M\u00e9xico, en Estados Unidos, unos pocos a\u00f1os en Europa y muchos en la Argentina. Los tres sintieron con honesta conciencia la existencia de una patria m\u00e1s grande, y la vida en tierras de lengua extra\u00f1a aclar\u00f3 en sus mentes lo que de patria com\u00fan tiene un idioma com\u00fan. Por eso fueron valerosos y tenaces defensores de la unidad ling\u00fc\u00edstica hispanoamericana\u2026Con sus virtudes comunes y dotes peculiares, Bello, Cuervo y Henr\u00edquez Ure\u00f1a son la honra de Am\u00e9rica en los estudios human\u00edsticos, los tres, pares entre los grandes de otras tierras\u201d <\/em>(SEEBAC, 1996:581-582).<\/p>\n<p>Es muy trascendente que un investigador espa\u00f1ol de la talla de Amado Alonso coloque al dominicano Henr\u00edquez Ure\u00f1a entre los tres m\u00e1s grandes humanistas que ha dado el continente americano, junto al venezolano Bello y el colombiano Cuervo, teniendo los tres en com\u00fan haber vivido la mayor parte de su existencia fuera de su lugar de origen, la necesidad de construir una patria grande y pr\u00f3spera en la Am\u00e9rica Hispana y la importancia que le otorgaron todos a tener un idioma com\u00fan, en este caso el castellano o espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, sobre la dignidad human\u00edstica de Henr\u00edquez Ure\u00f1a, nos habla un compatriota suyo, el m\u00e1s grande fil\u00f3sofo de la Rep\u00fablica Dominicana de todos los tiempos, Andr\u00e9s Avelino, quien con su decir alecciona a cualquier lector novel o versado, cuando observa estas palabras:<\/p>\n<p><em>\u201cPedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a es uno de los m\u00e1s grandes humanistas de que puede vanagloriarse este mundo moderno antihumanista. Elevado tipo de persona muy escaso en esta civilizaci\u00f3n en que la ciencia, la t\u00e9cnica y el trabajo manual baten en retirada a la arquitectura perfecta del alma humana. Como Plat\u00f3n, cre\u00eda \u00e9l que el trabajo manual no deforma s\u00f3lo el cuerpo sino tambi\u00e9n el alma. Es el hombre que dedica toda su vida al cultivo de la persona; no le interesan las cosas ni la materia sino en cuanto son infundidas de valor en la forma expresiva que le da el esp\u00edritu. Busca en denuedo la expresi\u00f3n porque en ella trascienden los productos objetivos de la cultura. Es \u00e9l uno de los pocos hombres que en el mundo hacen desprecio del dinero para poner toda su acci\u00f3n al servicio de la cultura. Vio lo econ\u00f3mico con un valor de utilidad que deb\u00eda estar siempre al servicio de los valores m\u00e1s altos. Fue humano que no anduvo jam\u00e1s detr\u00e1s del oro, sino que, por el contrario, el dinero fue tras de \u00e9l, en t\u00edmida ofrenda, temeroso de ofender su espiritualidad con su presencia\u201d <\/em>(SEEBAC, 1996:652).<\/p>\n<p>Es evidente que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, por la dilatada labor intelectual que desarroll\u00f3, tiene entre sus disc\u00edpulos, condisc\u00edpulos y contempor\u00e1neos m\u00e1s cercanos y m\u00e1s lejanos, el don de ser considerado <em>\u201ccasi un santo\u201d<\/em>,<em> \u201cun profeta\u201d,<\/em> un hombre que supo \u201c<em>armonizar el mundo de la raz\u00f3n con el de la inspiraci\u00f3n irracional\u201d<\/em>, uno de los \u201c<em>tres m\u00e1s grandes humanistas de Am\u00e9rica\u201d <\/em>y un <em>\u201cser humano que no anduvo jam\u00e1s detr\u00e1s del oro sino que, por el contrario, el dinero fue tras de \u00e9l, en t\u00edmida ofrenda, temeroso de ofender su espiritualidad con su presencia\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Su gigantesca producci\u00f3n en los \u00e1mbitos de la historia de la cultura, la filosof\u00eda, la filolog\u00eda, la ling\u00fc\u00edstica, el arte y las letras, tanto dominicana, hispanoamericana, hisp\u00e1nica como norteamericana, a lo largo y ancho del continente americano e incluso de Espa\u00f1a, convirti\u00f3 a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a en uno de los m\u00e1s grandes estudiosos y conocedores de la realidad hispanoamericana, raz\u00f3n por la cual so\u00f1\u00f3 con hacer realidad su utop\u00eda de convertir, en una sola patria, grande y pr\u00f3spera, a todos los pueblos de la Am\u00e9rica Hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>\u00c1lvarez, Julia (2002), En el Nombre de Salom\u00e9. 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