{"id":51121,"date":"2022-08-15T14:55:53","date_gmt":"2022-08-15T18:55:53","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=51121"},"modified":"2022-08-15T14:55:53","modified_gmt":"2022-08-15T18:55:53","slug":"la-concepcion-de-eugenio-maria-de-hostos-en-torno-a-la-historia-como-ciencia-y-la-sociedad-dominicana-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/08\/15\/la-concepcion-de-eugenio-maria-de-hostos-en-torno-a-la-historia-como-ciencia-y-la-sociedad-dominicana-del-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La concepci\u00f3n de Eugenio Mar\u00eda de Hostos en torno a la historia como ciencia y la sociedad dominicana del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>El maestro Eugenio Mar\u00eda de Hostos lleg\u00f3 a la Rep\u00fablica Dominicana por primera vez en el a\u00f1o 1875. En esa ocasi\u00f3n entr\u00f3 por Puerto Plata como parte de las relaciones que el patriota puertorrique\u00f1o, Dr. Ram\u00f3n Emeterio Betances, sosten\u00eda con Gregorio Luper\u00f3n y otros dominicanos. Hostos permaneci\u00f3 en suelo dominicano hasta abril de 1876, cuando se vio compelido a viajar a Venezuela y a Nueva York por diferencias con el presidente de entonces, Ignacio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez. Regres\u00f3 nuevamente al pa\u00eds en marzo de 1879, ocasi\u00f3n que aprovech\u00f3 para proponerle al pueblo dominicano una profunda revoluci\u00f3n del sistema educativo, que incluy\u00f3 la creaci\u00f3n de la primera Escuela Normal de Varones.<\/p>\n<p>Entre el 13 y 20 de mayo de 1879 el Congreso Nacional aprob\u00f3 la Ley 1776 que estableci\u00f3 las Escuelas Normales en la Rep\u00fablica Dominicana. En ese momento esa instancia estaba presidida por los patriotas Francisco Gregorio Billini, como presidente del Senado; y Federico Henr\u00edquez y Carvajal, como secretario. Manuel Pi\u00f1a era el presidente de la C\u00e1mara de Diputados; y Augusto Franco Bid\u00f3, era el secretario. La propuesta aprobada hab\u00eda sido formulada por el maestro Eugenio Mar\u00eda de Hostos. Esta ley promulgada el 26 de mayo de 1879 por el entonces presidente de la Rep\u00fablica, Ces\u00e1reo Guillermo. Y, por igual, fue refrendada por el licenciado Apolinar de Castro, quien para entonces era Ministro de Hacienda y Comercio, y tambi\u00e9n Encargado de la Cartera de Justicia e Instrucci\u00f3n P\u00fablica (Gonz\u00e1lez, 2007: 39-93).<\/p>\n<p>No obstante, la Escuela Normal de Varones, dirigida por Eugenio Mar\u00eda de Hostos, abri\u00f3 sus puertas al p\u00fablico el 10 de Febrero de 1880. Este hecho ocurri\u00f3 en el marco del gobierno provisional que presid\u00eda el general Gregorio Luper\u00f3n desde Puerto Plata. Entonces se hizo una convocatoria abierta a todos los alumnos que desearan inscribirse entre el 14 y el 18 de febrero de ese a\u00f1o para que tomaran un examen de admisi\u00f3n, en el local situado en la Calle de los M\u00e1rtires (hoy Padre Billini) No. 34, esquina S. O. (hoy Avenida Duarte), frente al Convento de los Dominicos.<\/p>\n<div id=\"attachment_10449\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Eugenio-Maria-de-Hostos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-10449\" class=\"size-medium wp-image-10449\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Eugenio-Maria-de-Hostos-300x255.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"255\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Eugenio-Maria-de-Hostos-300x255.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Eugenio-Maria-de-Hostos.jpg 340w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-10449\" class=\"wp-caption-text\">Eugenio Mar\u00eda de Hostos<\/p><\/div>\n<p>Aunque la Ley de las Escuelas Normales establec\u00eda un m\u00e1ximo de 40 alumnos, fueron admitidos 58 estudiantes despu\u00e9s de tomar los ex\u00e1menes de admisi\u00f3n correspondientes. De ese total Hostos manifest\u00f3 que diez se retiraron sin anunciar los motivos y seis faltaban con frecuencia. De los seleccionados se mantuvieron de forma constante \u00fanicamente los 40 alumnos que estipulaba la legislaci\u00f3n. Los primeros seis que se graduaron fueron F\u00e9lix Evaristo Mej\u00eda, Arturo Grull\u00f3n, Francisco Jos\u00e9 Peynado, Lucas T. Gibbes, Jos\u00e9 Mar\u00eda Alejandro Pichardo y Agust\u00edn Fern\u00e1ndez; el evento ocurri\u00f3 el 28 de septiembre del a\u00f1o 1884.<\/p>\n<p>Con esa legi\u00f3n de 40 alumnos se inici\u00f3 la \u201crevoluci\u00f3n educativa dominicana\u201d capitaneada por el maestro Eugenio Mar\u00eda de Hostos. La misma vendr\u00eda a ser completada con la formaci\u00f3n del Instituto de Se\u00f1oritas, dirigida por la poeta Salom\u00e9 Ure\u00f1a de Henr\u00edquez. Sobre este gran aporte a la cultura dominicana, Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1988:473), expresa:<\/p>\n<p>\u201cEn 1880 se establece, a iniciativa del general Luper\u00f3n, y bajo la direcci\u00f3n de Hostos, la Escuela Normal de la capital. Con esta instituci\u00f3n, y con la influencia de Hostos, se transforma \u00edntegramente la vida intelectual del pa\u00eds: por primera vez entran en la ense\u00f1anza las ciencias positivas y los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos modernos\u201d.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n implementada por Hostos no solo se puso de manifiesto en el campo pedag\u00f3gico, sino que constituy\u00f3 una revoluci\u00f3n total de la conciencia, una revoluci\u00f3n intelectual, una revoluci\u00f3n en los m\u00e9todos de ense\u00f1anza y aprendizaje, una revoluci\u00f3n en el plano \u00e9tico-moral y una revoluci\u00f3n racional, sin renunciar a los sentimientos y a las emociones que se derivan del diario vivir. Esto implic\u00f3 una transformaci\u00f3n integral de las formas tradicionales de ense\u00f1anza y de la conciencia dogm\u00e1tica que hab\u00eda prevalecido en el pa\u00eds desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XIX, con la preponderancia ideol\u00f3gica de la filosof\u00eda escol\u00e1stica.<\/p>\n<p><strong>La concepci\u00f3n de Hostos en torno a la Historia como ciencia<\/strong><\/p>\n<p>Eugenio Mar\u00eda de Hostos ten\u00eda una visi\u00f3n hol\u00edstica sobre la historia, en tanto la conceb\u00eda como la ciencia orientada a realizar un an\u00e1lisis de conjunto de la sociedad en su proceso de desarrollo o evoluci\u00f3n. Tomaba en cuenta de forma muy especial los esfuerzos desplegados por su poblaci\u00f3n para lograr la reproducci\u00f3n material, vivir de forma digna, honrada y decorosa, adquirir un alto nivel de sensibilidad social y est\u00e9tica, as\u00ed como alcanzar un grado importante de adelanto o perfeccionamiento intelectual.<\/p>\n<p>Para Hostos la historia es una ciencia que tiene por objeto \u201cel se\u00f1alamiento del desarrollo org\u00e1nico, moral e intelectual a que ha llegado un pueblo cualquiera o todos los pueblos de la tierra\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 69).<\/p>\n<p>En esa direcci\u00f3n, a seguidas, Hostos afirma (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 69):<\/p>\n<p>\u201cSolo hay verdadera historia cuando se relatan todos los esfuerzos de un pueblo, una naci\u00f3n o raza para asegurar su vida, desarrollar su entendimiento y complacer su sensibilidad, bien sean esfuerzos de brazo, de coraz\u00f3n o de cabeza, o lo que tanto vale, de trabajo muscular, moral o mental\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_10653\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Eugenio-Maria-de-Hosto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-10653\" class=\"size-medium wp-image-10653\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Eugenio-Maria-de-Hosto-300x200.jpg\" alt=\"Eugenio Maria de Hostos\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Eugenio-Maria-de-Hosto-300x200.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Eugenio-Maria-de-Hosto.jpg 348w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-10653\" class=\"wp-caption-text\">Eugenio Mar\u00eda de Hostos<\/p><\/div>\n<p>A lo anterior, Hostos agreg\u00f3 la siguiente idea (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:71):<\/p>\n<p>\u201cTeniendo la historia que referirse a todas las manifestaciones del ser humano, s\u00f3lo es bueno y exacto aquel relato hist\u00f3rico que comprende todo lo sentido, pensado y realizado por la sociedad a que se refiere\u201d.<\/p>\n<p>A esta concepci\u00f3n de Hostos s\u00f3lo hay que hacerle una sola objeci\u00f3n: su visi\u00f3n organicista y, por tanto, biologicista, tomada de la filosof\u00eda positivista spenceriana que sustentaba el pensador ingl\u00e9s Herbert Spencer. Este pensador conceb\u00eda la sociedad como un organismo vivo que act\u00faa de forma arm\u00f3nica y unitaria. Lo cierto es que la sociedad no es un todo arm\u00f3nico y unitario, sino un todo complejo que lleva en su interior una multiplicidad de contradicciones econ\u00f3micas, sociales, culturales, morales y de las mentalidades, donde los seres humanos en su interacci\u00f3n rec\u00edproca son quienes hacen posible los cambios y las transformaciones que devienen en su evoluci\u00f3n constante.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en esta concepci\u00f3n de la historia, Hostos se distancia enormemente del positivismo cl\u00e1sico, el cual ve en los hechos objetivos, per se, la raz\u00f3n de ser de las ciencias hist\u00f3ricas en su examen de la evoluci\u00f3n de las sociedades humanas sin otorgarle un rol protag\u00f3nico al pueblo en la construcci\u00f3n de la historia y sin darle la relevancia que tienen los procesos socioecon\u00f3micos, culturales, morales e intelectuales. Esa importancia negada por el positivismo s\u00ed se la confiere nuestro gran pensador antillanista.<\/p>\n<p>Hostos deplora la priorizaci\u00f3n que le han dado historiadores antiguos, modernos y contempor\u00e1neos a la narraci\u00f3n de \u201cla activad militar de pueblos y naciones\u201d, a \u201cla relaci\u00f3n cronol\u00f3gica de triunfos y conquistas, cat\u00e1strofes y extorsiones\u201d, as\u00ed como a \u201cla narraci\u00f3n parcial de los hechos consumados por este o aquel afortunado fundador o destructor de pueblos, por este o aquel imperio poderoso, por esta o aquella raza dominante\u201d, ya que, desde su perspectiva, \u201cel entusiasmo y la adulaci\u00f3n fueron poco a poco concretando el objeto de la historia a la relaci\u00f3n artificiosa de las grandezas atribuidas a los conquistadores, monarcas y dem\u00e1s usurpadores de libertades y derechos\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:69).<\/p>\n<p>La postura que asume Hostos en el proceso de construcci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n del proceso hist\u00f3rico de las sociedades humanas es clave para comprender su amplia concepci\u00f3n filos\u00f3fica y su muy bien razonada e intransigente postura anticolonialista, anti neocolonialista y antiimperialista. Tambi\u00e9n para percibir su aporte indiscutible a la educaci\u00f3n y su lucha permanente en favor de las libertades, los derechos humanos, la autodeterminaci\u00f3n soberana de los pueblos para decidir su destino y la edificaci\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p><strong>La sociedad dominicana en la primera mitad del siglo XIX<\/strong><\/p>\n<p>Entre agosto y octubre 1892, en v\u00edspera de la conmemoraci\u00f3n del 400 aniversario del denominado Descubrimiento de Am\u00e9rica o del Nuevo Mundo, Hostos public\u00f3 en Chile, un texto titulado \u201cQuisqueya, su sociedad y algunos de sus hijos\u201d. En el mismo hace una caracterizaci\u00f3n general de la sociedad dominicana desde sus or\u00edgenes hasta ese momento, conocedor como fue de su historia, de su desarrollo material, de sus costumbres, de su cultura y de su desarrollo intelectual.<\/p>\n<p>En esa publicaci\u00f3n lo primero que hace Hostos es una exaltaci\u00f3n de la figura de Crist\u00f3bal Col\u00f3n cuando lo define como \u201cel var\u00f3n fuerte a quien debe la humanidad uno de los servicios m\u00e1s fecundos que en todas las series de los siglos se le han hecho\u2026\u201d. En ese mismo escrito expres\u00f3: \u201c\u2026voy a intentar el retrato de la tierra y de la sociedad a quienes Col\u00f3n dio nacimiento hist\u00f3rico y a quienes la providente justicia ha confiado las cenizas del civilizador por excelencia\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 241).<\/p>\n<p>Estas afirmaciones contrastan abiertamente con su concepci\u00f3n de que no se deben insuflar \u201clos hechos consumados por este o aquel afortunado fundador o destructor de pueblos, por este o aquel imperio poderoso, por esta o aquella raza dominante\u201d, porque esto junto al \u201centusiasmo y la adulaci\u00f3n\u201d pueden convertir a la historia en una \u201crelaci\u00f3n artificiosa de las grandezas atribuidas a los conquistadores, monarcas y dem\u00e1s usurpadores de libertades y derechos\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:69).<\/p>\n<div id=\"attachment_21377\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Eugenio-Maria-Hostos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-21377\" class=\"size-medium wp-image-21377\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Eugenio-Maria-Hostos-300x193.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Eugenio-Maria-Hostos-300x193.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Eugenio-Maria-Hostos.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-21377\" class=\"wp-caption-text\">Eugenio-Maria-Hostos<\/p><\/div>\n<p>Como se ve, Hostos sobrevalora la acci\u00f3n conquistadora, colonizadora, de pillaje y exterminio contra los primitivos habitantes de la isla de Santo Domingo y de Am\u00e9rica a finales del siglo XV y principios del siglo XVI llevada a cabo por Crist\u00f3bal Col\u00f3n y sus acompa\u00f1antes. Y lo hace hasta el punto de afirmar que la humanidad le debe \u201cuno de los servicios m\u00e1s fecundos que en todas las series de los siglos se les han hecho\u201d, para luego catalogarlo de \u201ccivilizador por excelencia\u201d.<\/p>\n<p>Lo primero que hace Hostos en su escrito es examinar todas las pericias del proyecto conquistador y colonizador de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, describir el contexto geogr\u00e1fico de la isla de Santo Domingo que comparten la Rep\u00fablica Dominicana y Hait\u00ed; y, trazar una breve relaci\u00f3n hist\u00f3rica de quienes sustituyeron al Almirante y Virrey de los Mares y Oc\u00e9anos hasta la divisi\u00f3n de la isla en dos colonias, una espa\u00f1ola y otra francesa. De igual modo, rese\u00f1a la lucha de los negros esclavos contra sus amos en Hait\u00ed y la lucha de los dominicanos contra los franceses que ocuparon toda la isla en virtud del Tratado de Basilea del 22 de julio de 1795, para luego retornar al dominio colonial espa\u00f1ol de la mano del hatero Juan S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s Hostos se adentra a analizar la sociedad dominicana del siglo XIX y procede a ponderar el primer intento de independencia del pa\u00eds, encabezado por el ex rector de la Universidad de Santo Domingo, licenciado Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres. En ese aspecto expresa: \u201c\u2026el primero de los dominicanos, el que primero personific\u00f3 la independencia y la rep\u00fablica, realiz\u00f3 sin lucha la independencia y sent\u00f3 la confederaci\u00f3n de la Gran Colombia, ya artificial, pero gloriosamente concluida por Bol\u00edvar. M\u00e1s apenas N\u00fa\u00f1ez hubo tenido su prop\u00f3sito, cuando los negros ya independientes de la parte occidental de la isla, se abalanzaron sobre lo que ellos llaman todav\u00eda `la parte del\u00b4 Este, y sorprendi\u00e9ndola desprevenida e inerme, la sojuzgaron\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:248).<\/p>\n<p>En esta apreciaci\u00f3n sobre la denominada Independencia Ef\u00edmera de N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, evidencia Hostos un conocimiento superficial en torno a las verdaderas causas que motivaron el fracaso de este primer proyecto independentista. Entre ellas est\u00e1 la relacionada con el incumplimiento de la promesa de abolir la esclavitud que le hab\u00eda hecho N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres al ccoronel Pablo Al\u00ed, jefe del ej\u00e9rcito de los mulatos y negros libertos, tambi\u00e9n conocido como Batall\u00f3n de los Pardos Libres, lo que impidi\u00f3 que se creara un ej\u00e9rcito que estuviera en capacidad de resistir la futura incursi\u00f3n de las tropas haitianas. Adem\u00e1s, tras haber mandado N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres a su vicepresidente, Antonio Mar\u00eda Pineda, a buscar el apoyo de la Gran Colombia que presid\u00eda el pr\u00f3cer Sim\u00f3n Bol\u00edvar, Hostos olvid\u00f3 o desconoc\u00eda que Bol\u00edvar hab\u00eda recibido entrenamiento y apoyo militar del presidente haitiano Alexander Peti\u00f3n para la causa independentista sudamericana. Para ese entonces el general Jean Pierre Boyer, futuro presidente expansionista haitiano, era el Jefe de la Guardia Presidencial de Hait\u00ed.<\/p>\n<p>En torno a la dominaci\u00f3n haitiana del territorio dominicano ocurrida entre 1822 y 1844, y el proyecto independentista encabezado por los trinitarios a partir del 1838, el maestro Hostos expresa:<\/p>\n<p>\u201cVeintid\u00f3s a\u00f1os bajo el yugo hab\u00edan pasado los dominicanos, cuando, por fin, un gran patriota, Duarte, y dos grandes disc\u00edpulos suyos, S\u00e1nchez y Mella, arrebataron de las garras del haitiano la presa que hab\u00edan desgarrado, desangrado y desorganizado. Esto sucedi\u00f3 en 1844, y todav\u00eda en 1856 estaban guerreando las dos vecinas\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 248-249).<\/p>\n<p>Sin duda alguna, en esta afirmaci\u00f3n de Hostos, se evidencia una identidad absoluta con la causa del pueblo dominicano, lo que es sumamente positivo. Pero al mismo tiempo evidencia una cierta animadversi\u00f3n hacia el vecino pueblo haitiano cuando dice que Duarte, S\u00e1nchez y Mella le arrebataron a Rep\u00fablica Dominicana de las garras, con las que, desde su punto de vista, hab\u00edan \u201cdesgarrado, desangrado y desorganizado\u201d al pueblo dominicano.<\/p>\n<p>Al ponderar los aspectos positivos y negativos de la dominaci\u00f3n haitiana sobre la parte oriental de la isla de Santo Domingo, Hostos sostiene los siguientes criterios:<\/p>\n<p>\u201cLa oleada africana barri\u00f3 bienhechoramente con la esclavitud, con los privilegios de castas y con los de origen, y mantuvo de tal modo en suspensi\u00f3n los elementos cauc\u00e1sicos que pudieron resistirla, ya resguard\u00e1ndola del contacto, ya transigiendo, ya acept\u00e1ndola como un hecho consumado, que el imperio durante veintid\u00f3s a\u00f1os, de los haitianos sobre los dominicanos, se puede mejor considerar como un hecho social que como un suceso pol\u00edtico. Mucho da\u00f1o hizo a la sociedad civil ese predominio, porque era predominio de los b\u00e1rbaros, durante el cual padecieron hondo mal la constituci\u00f3n de la familia y de la propiedad, el progreso de las ideas y el curso de la civilizaci\u00f3n; pero a la sociedad pol\u00edtica hizo el inestimable beneficio de democratizarla y de igualarla hasta el punto de barrer de la idea y de la costumbre la noci\u00f3n de autoridad privilegiada y la diferencia de castas. As\u00ed, gracia a eso, pudo, cuando son\u00f3 la hora de expulsar a los haitianos, constituirse en Gobierno de iguales, para blancos, negros y mestizos, sin que los blancos disputaran a los mestizos o a los negros, su elevaci\u00f3n pol\u00edtica y social, y sin que los mestizos y los negros se desencantaran de obedecer como jefe a hombres blancos\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:250).<\/p>\n<p>Entre los aspectos positivos que destaca Hostos est\u00e1n la abolici\u00f3n de la esclavitud, la eliminaci\u00f3n de los privilegios entre las diferentes clases sociales y razas, la democratizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica, as\u00ed como la participaci\u00f3n social y pol\u00edtica en condiciones de igualdad de negros, blancos y mulatos en el ejercicio del gobierno. Ahora bien, Hostos utiliza t\u00e9rminos impropios y peyorativos cuando habla de \u201coleada africana\u201d, \u201cmantuvo de tal modo en suspensi\u00f3n los elementos cauc\u00e1sicos que pudieron resistirla\u201d y \u201cpredominio de los b\u00e1rbaros\u201d para referirse al pueblo haitiano, del cual dice que afect\u00f3 \u201cla constituci\u00f3n de la familia y la sociedad, el progreso de las ideas y el curso de la civilizaci\u00f3n\u201d. En estas ideas de Hostos se ponen de manifiesto ciertos prejuicios raciales, ideas biologicistas y un menosprecio expl\u00edcito a los aportes de los negros al desarrollo del pensamiento y de la civilizaci\u00f3n, de los cuales, aparentemente, s\u00f3lo son depositarios \u201clos elementos cauc\u00e1sicos\u201d o blancos (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 250).<\/p>\n<p><strong>Hostos y la sociedad dominicana de finales del siglo XIX<\/strong><\/p>\n<p>Con respecto al proceso que condujo a la anexi\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana a Espa\u00f1a, al desarrollo de la Guerra Restauradora y su posterior desenlace, Hostos asevera lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cDesgraciadamente la tentativa de anexi\u00f3n a Espa\u00f1a y la formidable lucha que provoc\u00f3, acaso \u00edntima y furiosa entre los dominicanos de uno y otro bando que entre los espa\u00f1oles y los dominicanos se efectu\u00f3 en un momento social que, bien aprovechado, hubiera favorecido la formaci\u00f3n de una sociedad modesta y oscura, pero fuerte y viva; que, mal aprovechado como fue por lo que creyeron necesario llamar en su auxilio a Espa\u00f1a, interrumpi\u00f3 con la anexi\u00f3n el desarrollo normal, y con la guerra provoc\u00f3 la mezcolanza de los peores con los mejores elementos sociales, determinando el prevalecimiento de los peores. Todo lo que la triste dominaci\u00f3n haitiana hab\u00eda servido para desmoralizar la sociedad, sirvi\u00f3 la guerra contra la anexi\u00f3n para facilitar la demagogia\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:250-251).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que en este texto hay una cr\u00edtica directa al general Pedro Santana por llevar a cabo el hecho antipatri\u00f3tico de la anexi\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana hacia Espa\u00f1a, quien hab\u00eda jugado un rol importante en el per\u00edodo posterior a la proclamaci\u00f3n de la Independencia Nacional. De igual manera destaca que en la Guerra de la Restauraci\u00f3n los principales actores no se integraron para lograr la Restauraci\u00f3n de una Rep\u00fablica Dominicana totalmente independiente, sino que fue m\u00e1s bien una alianza t\u00e1ctica de los patriotas nacionalistas, de los sectores baecistas que no disfrutaban de los privilegios de que gozaba su l\u00edder Buenaventura B\u00e1ez como Mariscal de Campo y de algunos l\u00edderes militares santanistas que hab\u00edan sido golpeados por la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola en el pa\u00eds, al no otorg\u00e1rsele igualdad de condiciones con los militares ib\u00e9ricos y relegarlos a la peyorativa posici\u00f3n de \u201creservas\u201d, con bajos salarios y totalmente menospreciados por su condici\u00f3n de mulatos y negros.<\/p>\n<p>Ahora bien, lo que obstaculiz\u00f3 el desarrollo de la sociedad dominicana en toda su potencialidad fue la no definici\u00f3n de un proyecto de naci\u00f3n claro por parte de los sectores liberales y nacionalistas que participaban de la Guerra Restauradora que impidiera que los sectores baecistas y santanistas se apoderaran del aparato gubernamental y militar. Esto ocurri\u00f3 cuando se acept\u00f3 la autoproclamaci\u00f3n del general Jos\u00e9 Antonio Salcedo como presidente de la Rep\u00fablica del Gobierno Provisorio Restaurador y a Gaspar Polanco como Jefe del Comando Militar Restaurador, elevado a la categor\u00eda de \u201cgeneral\u00edsimo\u201d, desconociendo con estas acciones que el primero era un reconocido baecista y que el segundo proven\u00eda de la alta oficialidad del bando santanista.<\/p>\n<p>En medio de la Guerra Restauradora, y al finalizar la misma, se produjo un enfrentamiento permanente entre los principales l\u00edderes civiles y militares, acus\u00e1ndose mutuamente de baecistas y de santanistas hasta llegar al asesinato vil o la descalificaci\u00f3n de unos y otros, como ocurri\u00f3 en el caso de Jos\u00e9 Antonio Salcedo, y al derrocamiento de m\u00faltiples gobiernos tanto serviles como liberales. Esto se produjo sin que los sectores patri\u00f3ticos y nacionalistas pudiesen lograr el control absoluto de la situaci\u00f3n, hasta que Gregorio Luper\u00f3n, l\u00edder del Partido Azul, asumi\u00f3 la presidencia de la rep\u00fablica de forma provisional entre 1879 y 1880, desde la ciudad de Puerto Plata, e inaugur\u00f3 un nuevo per\u00edodo de prosperidad y progreso material y espiritual para la Rep\u00fablica Dominicana, donde la propuesta de revoluci\u00f3n educativa del gran pedagogo dom\u00ednico-puertorrique\u00f1o Eugenio Mar\u00eda de Hostos recibir\u00eda todo el apoyo material y moral.<\/p>\n<p>Hostos describe con gran claridad el proceso migratorio que condujo a que la sociedad dominicana lograra sobreponerse a las condiciones materiales y espirituales heredadas de la dominaci\u00f3n colonial espa\u00f1ola, de la Guerra Restauradora que por espacio de cuatro a\u00f1os desangr\u00f3 al pa\u00eds y de los gobiernos entreguistas y demag\u00f3gicos que azotaron al pa\u00eds en el per\u00edodo post-restaurador, hasta desembocar en la dictadura del general Ulises Heureaux (Lil\u00eds):<\/p>\n<p>\u201cEl estado de debilidad en que qued\u00f3 la Rep\u00fablica ha ido sirviendo para el r\u00e9gimen pol\u00edtico m\u00e1s irregular, circunstancias excepcionales de las Antillas vecinas y las fuerzas de la sociedad que han quedado intactas, empezaron a determinar un renacimiento. De Cuba y Puerto Rico, durante los 10 a\u00f1os que la primera estuvo en lucha con Espa\u00f1a y en que la segunda estuvo pendiente de esa lucha, emigraron a Quisqueya muchos centenares de familias que llevaron el ejemplo de h\u00e1bitos, costumbres, necesidades y modo de satisfacerlas, industrias y procedimientos econ\u00f3micos, que no tard\u00f3 en ser seguido por aquel pueblo tan d\u00f3cil al buen ejemplo. Aunque una revoluci\u00f3n muy principalmente encaminada contra aquella emigraci\u00f3n ejemplar dio por triste resultado la dispersi\u00f3n de los que la compon\u00edan, no tard\u00f3 en ser sustituida por una inmigraci\u00f3n de capitales, que, huyendo de la ruina que los amenaz\u00f3 un momento en Cuba y Puerto Rico, fueron a aprovechar las ventajas que les ofrec\u00edan la concesi\u00f3n gratuita de terrenos y la excelencia de \u00e9stos. Eso bast\u00f3 para que, en s\u00f3lo cuatro a\u00f1os, aquella fecund\u00edsima tierra produjera uno de los cambios econ\u00f3micos m\u00e1s pasmosos, aunque perfectamente natural, que ha sido dado en producir en estos tiempos. Ese mismo brev\u00edsimo plazo de cuatro a\u00f1os sirvi\u00f3 para, en otro campo de experimentaci\u00f3n social, probar las actitudes de la sociedad dominicana. El ensayo de organizaci\u00f3n de la instrucci\u00f3n p\u00fablica que empez\u00f3 en 1880, dio ya en 1884 los primeros frutos: la ense\u00f1anza secundaria y la profesional produjeron maestros normalistas, bachilleres y abogados que inmediatamente se pusieron al servicio de las ideas en que acababan de educarse, y que contribuyeron a la formaci\u00f3n de nuevos auxiliares de la verdad, la libertad y la civilizaci\u00f3n\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 251).<\/p>\n<p>El pr\u00f3cer de la educaci\u00f3n dominicana describe los pormenores de la labor educativa desarrollada por \u00e9l, por Salom\u00e9 Ure\u00f1a y por el padre Billini en aras de lograr el desarrollo espiritual de la Rep\u00fablica Dominicana: \u201cDurante diez a\u00f1os los esfuerzos de la Escuela Normal, del Instituto Profesional, de la Escuela Preparatoria, del colegio en que el presb\u00edtero Billini acogi\u00f3 y secund\u00f3 la reforma, dieron resultados tan satisfactorios que era necesario ser indiferentes a la vida y progresos de una sociedad juvenil, para no alborozarse con ella y no presagiar bien de suelo y entendimiento en donde tan corto tiempo de trabajo bastaba para tan ping\u00fces resultados\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 251-252).<\/p>\n<p>Es importante destacar que la Alta Jerarqu\u00eda Cat\u00f3lica, que presid\u00eda el arzobispo Fernando Arturo de Meri\u00f1o y de la que formaba parte el padre Billini, en principio se opuso fieramente a la reforma educativa por considerarla una especie de Escuela sin Dios, debido al car\u00e1cter laico que Hostos le imprimi\u00f3 a la misma. No obstante, al conocer las verdaderas intenciones del educador puertorrique\u00f1o en favor del crecimiento cultural del pueblo dominicano, el fil\u00e1ntropo\u00a0 Billini le tribut\u00f3 todo su apoyo.<\/p>\n<p>Hostos resalta la \u00e9poca de progreso que vivi\u00f3 la Rep\u00fablica Dominicana en el orden material y cultural en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, al establecerse en el pa\u00eds grandes fincas de ca\u00f1a para la producci\u00f3n de az\u00facar, grandes cacaotales y el aprovechamiento de algunos productos agr\u00edcolas como el tabaco y el banano, como materias primas para la confecci\u00f3n de productos fabriles o como nuevos art\u00edculos para la exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito econ\u00f3mico, Hostos resalta la \u00e9poca de progreso que vivi\u00f3 la Rep\u00fablica Dominicana en el orden material y cultural en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, al establecerse en el pa\u00eds grandes fincas de ca\u00f1a para la producci\u00f3n de az\u00facar, grandes cacaotales y el aprovechamiento de algunos productos agr\u00edcolas como el tabaco y el banano, como materias primas para la confecci\u00f3n de productos fabriles o como nuevos art\u00edculos para la exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El proceso de movilidad social que ese progreso trajo consigo lo describe el investigador holand\u00e9s Harry Hoetink (1997:282-283), en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u201cEl surgimiento de los ingenios modernos, la producci\u00f3n aumentada y modernizada de caf\u00e9 y cacao, el aumento del n\u00famero de peque\u00f1as industrias, de oficios y profesiones, la instalaci\u00f3n y mantenimiento del tel\u00e9grafo, tel\u00e9fono, red de electricidad y v\u00edas ferroviarias, la construcci\u00f3n y mejoramiento de puertos y carreteras, el aumento del n\u00famero de planteles de educaci\u00f3n y del aparato gubernamental en su totalidad, cada uno de estos factores \u2013cualquiera que haya sido su influencia mutua- signific\u00f3 la creaci\u00f3n de oportunidades de trabajo a diversos niveles, que antes o bien no hab\u00edan existido o solo en forma rudimentaria. As\u00ed los cambios importantes en la estructura econ\u00f3mica en ese periodo, tuvieron como consecuencia que se hiciera m\u00e1s compleja la estratificaci\u00f3n social: la parte media de la escala social se hizo, podemos suponer, cuantitativamente m\u00e1s ancha, el n\u00famero de esca\u00f1o en ella aument\u00f3; en las partes superior e inferior de la escala aparecieron nuevos esca\u00f1os. As\u00ed surgi\u00f3 por la creaci\u00f3n de la industria agr\u00edcola moderna y capitalista un proletariado a sueldo, que, aunque de origen y cultura rural, pr\u00e1cticamente no conoc\u00eda la tenencia de tierras y que estaba incorporado por completo en la creciente econom\u00eda de dinero; adem\u00e1s estaban los trabajadores de la ca\u00f1a, que con el tiempo muerto regresaban a sus conucos en otras regiones del pa\u00eds, creando as\u00ed el fen\u00f3meno de la migraci\u00f3n de temporada\u201d.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la cultura intelectual, Hostos subraya:<\/p>\n<p>\u201cSe aplic\u00f3 a la educaci\u00f3n de la mujer la misma reforma que hab\u00eda fecundado el entendimiento de la juventud masculina, y dos establecimientos de educaci\u00f3n femenil dieron al progreso el empuje que le falta cuando el primer iniciado en sus ventajas no es la mujer. Este vivo sentimiento del deber de la civilizaci\u00f3n no se centralizaba en la capital, Santo Domingo, sino que se manifestaba en casi todas las capitales de las provincias; y, para inspirar m\u00e1s confianza, aparec\u00eda acalorado por las municipalidades\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:252).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n de la mujer en el proyecto educativo de Hostos constituy\u00f3 el centro de la revoluci\u00f3n hostosiana, dado que fueron ellas quienes mejor interpretaron el ideal del ser humano totalmente nuevo que era necesario construir en la sociedad dominicana de entonces para sacarla del letargo y anquilosamiento en que se encontraba, llevando por todas partes la luz de la verdad. As\u00ed lo asever\u00f3 el Gran Maestro tras instar a la primera legi\u00f3n de maestras, en su primera investidura del 17 de abril de 1887, cuando en un discurso hondamente reflexivo expres\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cSois las primeras representantes de vuestro sexo que ven\u00eds en vuestra patria a reclamar de la sociedad el derecho de serle \u00fatil fuera del hogar, y ven\u00eds preparadas por esfuerzo de la raz\u00f3n hacia lo verdadero, por esfuerzos de la sensibilidad hacia lo bello, por esfuerzos de la voluntad hacia lo bueno, por esfuerzos de la conciencia hacia lo justo. No vais a ser la antigua institutora de la infancia, que se acomodaba en la sociedad en que viv\u00eda, y, devolviendo lo que hab\u00eda recibido, daba inocentemente a la pobre sociedad los mismos elementos de perturbaci\u00f3n que siempre han sido y ser\u00e1n la ignorancia, la indiferencia por la verdad y la justicia, la indiferencia con el mal poderoso y la complacencia con la autoridad del vicio. Vais a ser institutrices de la verdad demostrable y demostrada, formadoras de raz\u00f3n sana y completa, escultoras de esp\u00edritus sinceros, educadoras de la sensibilidad, para ense\u00f1arla a s\u00f3lo amar lo bello cuando es bueno; educadoras de la voluntad para fortalecerla en la lucha por el bien; educadoras de la conciencia para doctrinarla en la doctrina de la equidad y la justicia, que es la doctrina de la tolerancia y la benevolencia universal en cuanto somos hechuras del error, y la doctrina del derecho y de la libertad en cuanto somos entidades responsables\u2026 Ven\u00eds condenadas a luchar con vuestro medio social; pero nunca la luz es m\u00e1s gloriosa que cuando, difundi\u00e9ndose pausadamente por entre masas impenetrables de valores, despu\u00e9s de largo combate, brilla al fin; ven\u00eds condenadas a sufrir: pero vais a sufrir por alcanzar la gloria de ense\u00f1ar el Sol. Vuestro sol sea la verdad: ense\u00f1adlo al peque\u00f1uelo, ense\u00f1adlo a los sencillos, ense\u00f1adlo al inocente, y el d\u00eda llegar\u00e1 en que lo vean los adultos, en que con su luz se purifiquen los astutos, en que al influjo de su luz mejore el delincuente. Entonces, aunque no hay\u00e1is atendido al resultado, habr\u00e9is reorganizado la sociedad desorganizada, y cualesquiera que hayan sido los dolores, bendecida de vosotros ser\u00e1 la recompensa. \u00bfQu\u00e9 recompensa m\u00e1s digna de altas almas que el haber regenerado con su ejemplo y su doctrina la patria desconocida de s\u00ed misma?\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 209-212).<\/p>\n<p><strong>La cotidianidad cultural del pueblo dominicano en la mirada de Hostos<\/strong><\/p>\n<p>En su reflexi\u00f3n sobre las costumbres cotidianas del pueblo dominicano, en la postrimer\u00eda del siglo XIX, Hostos destaca que hasta la llegada de los emigrados cubanos a Puerto Plata no era costumbre que la gente saliera a los paseos p\u00fablicos, como los parques y otros espacios de relaci\u00f3n social, a ofrecerse a s\u00ed mismas y a los forasteros. Esta nueva costumbre se generaliz\u00f3 posteriormente y contribuy\u00f3 a que las tardes en las villas y ciudades ofrecieran el encanto de las tertulias al aire libre, entre los mercaderes, boticarios e industriales con sus clientes y contertulios en las calzadas de sus casas, lo que animaba las calles, a lo que se agregaba la vuelta de los trabajadores a sus hogares. En tanto que en las noches, principalmente las de luna llena, las calzadas y balcones se convert\u00edan en antesalas, donde las familias recib\u00edan las visitas, o donde se convert\u00edan en visitantes obligados los amigos que pasaban o los conocidos, a quienes siempre se les preguntaba por las novedades de la pol\u00edtica o de la cr\u00f3nica cotidiana.<\/p>\n<p>Hostos refiere que, aunque los dominicanos no acostumbraban a hacer siestas en las horas del mediod\u00eda \u2013una informaci\u00f3n que contradice lo planteado por algunos intelectuales del llamado pesimismo dominicano\u2013, pero eran regularmente pasivas, silenciosas y solemnes, contrario a lo que hacen algunas poblaciones mediterr\u00e1neas de Am\u00e9rica Latina. Esto significaba que eran horas de recogimiento, donde el tr\u00e1fago y el tr\u00e1fico se suspend\u00eda o disminu\u00eda a su m\u00ednima expresi\u00f3n en campos y ciudades, de los cuales Hostos dec\u00eda: los campos parec\u00edan \u201cpara\u00edsos abandonados\u201d y las ciudades \u201cdesiertos\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004: 254).<\/p>\n<p>Igualmente, Hostos sostiene que la \u00fanica diversi\u00f3n que exist\u00eda en las ciudades dominicanas de entonces eran las fiestas de iglesias, siendo Santo Domingo el lugar en donde m\u00e1s proliferaban los templos religiosos cat\u00f3licos, seguida de Santiago, donde hab\u00eda dos y en los dem\u00e1s valles y ciudades apenas exist\u00eda uno, mientras que, en Puerto Plata, Saman\u00e1 y la capital de la Rep\u00fablica, tambi\u00e9n hab\u00eda un templo protestante. En ese sentido expresa que \u201clos domingos y los d\u00edas de fiesta, que eran los d\u00edas de distracciones religiosas, eran esperados como esperanza, desahogo y rompimiento de uniformidad, por los d\u00edas restantes, tranquilos, iguales, regulares, pero fastidiosos, mon\u00f3tonos e invariables\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:253).<\/p>\n<p>El pr\u00f3cer dom\u00ednico-puertorrique\u00f1o refiere que, aunque no era frecuente, algunas veces llegaban al pa\u00eds, procedente de Cuba o de Puerto Rico, algunas compa\u00f1\u00edas de comedia, drama o zarzuela, en las ciudades litorales como Santo Domingo, Puerto Plata, Monte Cristi y m\u00e1s a lo interno, como era el caso de Santiago de los Caballeros, lo que permit\u00eda que personas de los sectores privilegiados asistieran a este tipo de funci\u00f3n. En tanto que, en m\u00faltiples ocasiones, se improvisaban teatros en algunos almacenes desalquilados o en algunos templos desiertos, convirti\u00e9ndolos en templos de las musas, lo que era aprovechado por el dominicano, como una excusa para reunirse y disfrutar de un sano esparcimiento.<\/p>\n<p>Ahora bien, dos tipos de diversiones populares, que denomina \u201cpor excelencia nacionales\u201d, eran el \u201cFandango\u201d, del que se deriv\u00f3 el \u201cPerico ripiao\u201d o \u201cMerengue t\u00edpico\u201d y \u201clas galleras\u201d, las cuales Eugenio Mar\u00eda de Hostos critic\u00f3 muy acremente.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que Hostos hace del \u201cFandango\u201d es la siguiente:<\/p>\n<p>\u201cEl fandango es un baile en el que se han mezclado del modo m\u00e1s extravagante el antiguo baile espa\u00f1ol que le da el nombre, y el tamborileo de los negros africanos, que en otras Antillas llaman el baile de bomba. Los instrumentos m\u00fasicos son tambi\u00e9n el concierto y maridaje de un instrumento de la civilizaci\u00f3n, el acorde\u00f3n, y de un instrumento del salvajismo, la bomba o tambor de un solo parche (atabal). Este instrumento, que representa el principal papel es un barril, cubierto en una de sus bocas por una panza curtida de ternero. El que lo maneja tiende horizontalmente el barril, se sienta a horcajadas sobre \u00e9l, en direcci\u00f3n al parche, y con ambas manos sobre \u00e9ste, produciendo un ruido, no sin armon\u00eda cuando lo oye a distancia el que de noche camina por los bosques. El acorde\u00f3n secunda al tambor, y completa el concierto la voz del tamborero, coreada en ciertos pasajes por el un\u00edsono de los concurrentes, e interrumpido con frecuencia por gritos, aclamaciones y verdaderos alaridos, que conmueven la soledad de los bosques y los suburbios de las poblaciones, porque es seguro que, en la noche del s\u00e1bado, se baila fandango en todas partes\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:255-256).<\/p>\n<p>Hostos denota una cierta aversi\u00f3n a los aportes de la raza negra a los ritmos musicales dominicanos, como el fandango, cuando dice que \u201cse han mezclado del modo m\u00e1s extravagante el antiguo baile espa\u00f1ol que le da el nombre, y el tamborileo de los negros africanos\u201d, algo propio del sincretismo musical de la cultura dominicana y caribe\u00f1a. Para luego catalogar al acorde\u00f3n como \u201cun instrumento de la civilizaci\u00f3n\u201d y al tambor o atabal como \u201cun instrumento del salvajismo\u201d. Pero lo que m\u00e1s le disgusta es que sea el tambor quien marque el ritmo en este tipo de baile, mientras que \u201cel acorde\u00f3n secunda al tambor\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:256).<\/p>\n<p>Sobre este particular el escritor Dar\u00edo Tejeda refiere que el merengue en su fase inicial, al igual que toda la m\u00fasica popular dominicana, tuvo como rasgo caracter\u00edstico \u201cel anonimato original\u201d, lo que no le eximi\u00f3 de \u201clas maldiciones de la aristocracia\u201d, para luego convertirse en la expresi\u00f3n m\u00e1s clara de la identidad nacional del pueblo dominicano. En ese sentido Tejeda (2002: 58-59) expresa:<\/p>\n<p>\u201cNo ha de extra\u00f1ar, que, a la primera menci\u00f3n del merengue, presumimos que antecedida de un cierto auge, le siguiera una expresi\u00f3n de fobia, tomando en cuenta que por la forma de bailarlo se le consider\u00f3 una danza vulgar. Por otra parte, en la medida en que se hac\u00edan predominantes los bailes de parejas, el merengue conquistaba nuevos espacios. Aunque la antipat\u00eda hacia el ritmo tiene reminiscencias todav\u00eda en las postrimer\u00edas del siglo XX, lo cierto es que las primeras voces en su defensa empezaron a aparecer desde los a\u00f1os setenta del siglo XIX. En este punto hay que referirse necesariamente a las repercusiones del acorde\u00f3n al ser incorporado al merengue tras la Restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Fue importante no s\u00f3lo haber implicado una ruptura que aceler\u00f3 el ritmo, sino adem\u00e1s, el hecho de que se diversific\u00f3 su sonido con nuevas vibraciones, con lo cual el merengue increment\u00f3 su capacidad de difusi\u00f3n y la posibilidad de ser asimilado por sectores distintos a los que le dieron origen, independientemente de que, como instrumento, el acorde\u00f3n tenga patente europea, de Alemania, elemento que reforz\u00f3 su car\u00e1cter h\u00edbrido, al agregar a su instrumentaci\u00f3n un \u00f3rgano de cultura distinta a la que hasta entonces le hab\u00edan aportado a su conformaci\u00f3n. Lo que todo esto tuvo por consecuencia fue que un ritmo inicialmente repudiado, se convirti\u00f3 crecientemente en un recurso eficaz para la expresi\u00f3n de la identidad nacional, al ser interiorizado por los grupos \u00e9tnicos y sociales mayoritarios que hist\u00f3ricamente conformaron la sociedad dominicana. Recordemos que se trata de un ritmo que acompa\u00f1\u00f3 la fundaci\u00f3n de la naci\u00f3n, a ra\u00edz de la declaraci\u00f3n de la independencia nacional. Un ritmo que, tambi\u00e9n, fue uno de los que ameniz\u00f3 los diversos momentos de la guerra restauradora\u201d.<\/p>\n<p>Como puede verse, el merengue fue un elemento fundamental en la definici\u00f3n de la identidad nacional del pueblo dominicano, tras un largo proceso en que se vinculan las luchas sociales y revolucionarias sostenidas por los negros y mulatos por lograr su predominio social en lo cuantitativo en correspondencia con su preeminencia cultural en todo el territorio de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Esto lo reafirma el investigador y m\u00fasico finland\u00e9s Paul Austerlitz cuando sostiene: \u201cPara la mayor\u00eda de los dominicanos, discutir el origen del merengue es discutir la identidad nacional y racial dominicana. Los pensadores euroc\u00e9ntricos subrayan los elementos europeos del merengue, los estudiosos afroc\u00e9ntricos subrayan los elementos africanos, y los que celebran la amalgama racial apuntan su naturaleza sincr\u00e9tica. A\u00fan m\u00e1s, en desacuerdo sobre la naturaleza de la dominicanidad, todos coinciden en un punto: el merengue expresa la identidad dominicana\u201d (Austerlitz, 2007:40-41).<\/p>\n<p>La otra diversi\u00f3n popular que Hostos destaca y critica despiadadamente son las galleras, de las que dice lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cLa gallera es lo que aqu\u00ed le llamamos cancha de gallos; pero aqu\u00ed, y creo que, en toda la Am\u00e9rica de origen espa\u00f1ol, es una simple diversi\u00f3n, al paso que en la Rep\u00fablica Dominicana, lo mismo que en Puerto Rico y Cuba, es una pasi\u00f3n nacional. Es la pasi\u00f3n del juego con todos sus neurotismos, con todos sus extrav\u00edos, con todos sus furores. En la Rep\u00fablica Dominicana es diversi\u00f3n de los domingos. Una sola vez he asistido a ella, en un campo, cuyos encantos me hizo odiosos: tan viva y tan en\u00e9rgica fue la repulsi\u00f3n que me caus\u00f3 el ver convertido un noble, valeroso y arrogante animalito en b\u00e1rbaro pretexto de la codicia y la furia de los hombres\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:256).<\/p>\n<p>En cuanto a las galleras, que detesta por su car\u00e1cter sanguinario y s\u00e1dico, en ning\u00fan momento Hostos indica su procedencia, las cuales se practicaban en la India desde hace alrededor de 3,500 a\u00f1os, en la china desde hace 2,500 a\u00f1os, en la antigua Roma y fueron tra\u00eddas al continente americano por los conquistadores espa\u00f1oles, que tienen gran semejanza con la corrida de toros que se celebran desde hace varias centurias en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. En ambas pr\u00e1cticas se evidencia el m\u00e1s cruel salvajismo, las cuales proceden de Asia y el continente europeo, las denominadas cunas de la civilizaci\u00f3n humana, no del \u00c1frica, a quien Hostos relaciona con el salvajismo.<\/p>\n<p>Sobre estas dos formas de diversi\u00f3n por excelencia del pueblo dominicano en el siglo XIX y principios del siglo XX, el fandango y las galleras, Hostos afirma:<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed como ese baile singular es una diversi\u00f3n que degenera en vicio, as\u00ed la gallera es un vicio que degenera en diversi\u00f3n\u2026 La pelea de los gallos y los fandangos son las \u00fanicas distracciones sociales del trabajador de campos y de ciudades, son dos sostenedores de barbarie. Mientras subsistan las galleras no se deber\u00e1 considerar como dado el primer paso de aquel pueblo hacia la civilizaci\u00f3n. A las galleras van sin recatarse, junto con los m\u00e1s humildes y m\u00e1s bajos, los m\u00e1s soberbios y m\u00e1s altos; pero, a los fandangos y ciertos, all\u00ed y en Puerto Rico, llamados bailes de empresas, mala empresa y bailes malos, no va `la gente decente`\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:256).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que Hostos deploraba tanto el fandango como las galleras, a las que considera propias del estadio de la humanidad que el antrop\u00f3logo norteamericano Lewis Morgan denomin\u00f3 como del \u201csalvajismo\u201d. Por esta raz\u00f3n el gran pedagogo entend\u00eda que hasta que no se superaran esas dos formas de diversi\u00f3n popular, la sociedad dominicana no podr\u00eda dar un paso firme hacia lo que \u00e9l denominaba \u201cla civilizaci\u00f3n\u201d. Conforme la Rep\u00fablica Dominicana se ha ido desarrollando, las galleras han ido cediendo el paso a otras formas de diversi\u00f3n menos sangrientas y m\u00e1s integradoras, como las carreras de caballos, el b\u00e9isbol, el baloncesto, el futbol, el atletismo, el ciclismo y los juegos propios de la era digital.<\/p>\n<p><strong>La cultura en la sociedad dominicana de hoy<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, lo que antes se llamaba fandango ha ido evolucionando hacia nuevos ritmos musicales, pasando a convertirse en el merengue, el principal ritmo dominicano tanto nacional como internacionalmente, que han puesto muy en alto la bandera tricolor dominicana. Entre las figuras destacadas durante la evoluci\u00f3n de este ritmo est\u00e1n: Alberto Beltr\u00e1n, Jose\u00edto Mateo, Pip\u00ed Franco, Francis Santana, Vinicio Franco, Johnny Ventura y los Caballos, F\u00e9lix Rosario y sus Magos del Ritmo, Wilfrido Vargas y sus Beduinos, Fernandito Villalona y los Hijos del Rey, Sergio Vargas y Orquesta, Alex Bueno y Orquesta, Mily Quezada y sus Vecinos, Juan Luis Guerra y 4:40, Sergio Hern\u00e1ndez y Orquesta, Cuco Valoy y su Tribu, Ram\u00f3n Orlando y la Orquesta Internacional, Henry Garc\u00eda, Pochy Familia y la Coco Band, Kinito M\u00e9ndez y la Rokabanda, Jossie Esteban y la Patrulla 15, El Conjunto Quisqueya y H\u00e9ctor Acosta (El Torito) y Los Toros Band. El merengue fue adoptado el 30 de noviembre del a\u00f1o 2016 como Patrimonio de la Cultura Inmaterial de la Humanidad por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).<\/p>\n<p>Posteriormente, el fandango continu\u00f3 evolucionando cuando volvi\u00f3 a reintroducirse la guitarra y se adicion\u00f3 el bong\u00f3, junto a otros modernos instrumentos musicales, dando origen a lo que en un tiempo se llam\u00f3 \u201cm\u00fasica de amargue\u201d o \u201cbachata de amargue\u201d, la cual se tocaba principalmente en las velloneras de los cabar\u00e9s de los barrios marginados y de los campos. Los primeros exponentes de esta m\u00fasica bailable que grabaron discos fueron Jos\u00e9 Manuel Calder\u00f3n, Luis Segura (El A\u00f1o\u00f1a\u00edto), Rafael Encarnaci\u00f3n, Rafael Alc\u00e1ntara (Raffo El So\u00f1ador),\u00a0 Tommy Figueroa, Edilio Paredes, M\u00e9lida Rodr\u00edguez (La Sufrida), Leonardo Paniagua, Ram\u00f3n Torres, Marino P\u00e9rez, Robin Cari\u00f1o, Aridia Ventura y Blas Dur\u00e1n, entre otros, a trav\u00e9s del sello Zuni del empresario art\u00edstico Radham\u00e9s Aracena, due\u00f1o de la emisora Radio Guarachita.<\/p>\n<p>Hoy por hoy recibe simplemente el nombre de bachata, uno de los ritmos musicales que, con nuevas letras y nuevas tonalidades, identifica a la Rep\u00fablica Dominicana en el mundo, de la mano de artistas como Sonia Silvestre, Luis D\u00edaz, V\u00edctor V\u00edctor, Juan Luis Guerra, Romeo Santos, Prince Royce, Anthony Santos (El Mayimbe de la bachata), Luis Vargas, Teodoro Reyes, Raul\u00edn Rodr\u00edguez, Frank Reyes, Joe Veras, Yoskar Sarante, Elvis Mart\u00ednez (El Camar\u00f3n), H\u00e9ctor Acosta (El Torito), Zacar\u00edas Ferreira, Luis Miguel del Amargue, El Chaval, Monchy y Alexandra, entre otros. El 11 de diciembre del reci\u00e9n concluido a\u00f1o 2019 la Bachata fue declarada por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio de la Cultura Inmaterial de la Humanidad.<\/p>\n<p>Esto significa que los dos ritmos derivados del Fandango, el Merengue y la Bachata, todos denigrados y vilipendiados por los sectores intelectuales, de clase media y clase alta, han alcanzado en la actualidad dimensiones nacional e internacional, al ser reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con una diferencia de apenas tres a\u00f1os: el merengue en el 2016 y la bachata en el 2019.<\/p>\n<p>Otro aspecto no menos importante es el relativo a la conformaci\u00f3n \u00e9tnica del pueblo dominicano que, de acuerdo a lo postulado por la antropolog\u00eda sociocultural actual, es esencialmente mulata, como resultado de la uni\u00f3n de espa\u00f1oles y africanos. Sobre este particular Hostos lleg\u00f3 a afirmar que el pueblo dominicano \u201ces un pueblo sin tipo \u00e9tnico definido y sin tipo de civilizaci\u00f3n determinada, que trata de romper, y est\u00e1 rompiendo, el molde de las organizaciones inferiores para mudarse a modelos superiores\u201d, para luego agregar: \u201cTodas las variedades del cruzamiento entre el et\u00edope y el cauc\u00e1sico, junta a los representantes m\u00e1s bellos de la familia cauc\u00e1sica y a los m\u00e1s feos de la familia eti\u00f3pica\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 2004:263).<\/p>\n<p>Estas ideas revelan una escasa comprensi\u00f3n de la verdadera identidad \u00e9tnica y cultural del pueblo dominicano, resultante de una mezcla de los elementos culturales m\u00e1s pronunciados de los troncos raciales m\u00e1s importantes que incidieron en la conformaci\u00f3n del ser dominicano. Al mismo tiempo se evidencian ciertos prejuicios raciales y biologicistas cuando trata al negro de origen africano de et\u00edope y al blanco con la denominaci\u00f3n de cauc\u00e1sico, sin que en los hechos esas denominaciones se correspondan con la verdadera procedencia o g\u00e9nesis de ambas razas.<\/p>\n<p>Lo expresado hasta aqu\u00ed en modo alguno pretende desmeritar los grandes aportes hechos por el maestro Eugenio Mar\u00eda de Hostos a la comprensi\u00f3n de la sociedad dominicana del siglo XIX. Lo que se ha intentado en estas p\u00e1ginas es hacer un examen objetivo de la visi\u00f3n de este gran pensador antillanista y latinoamericano sobre la Rep\u00fablica Dominicana decimon\u00f3nica, tanto en sus puntos luminosos como en sus puntos oscuros, partiendo de la m\u00e1xima del gran pensador dominicano e hispanoamericano Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a (2009:76), cuando expresaba:<\/p>\n<p>\u201cQue el respeto a las figuras venerables no corte las alas al libre examen: la cr\u00edtica es, en esencia, homenaje, y el mejor; pues, como dec\u00eda Hegel, s\u00f3lo un gran hombre nos condena a la tarea de explicarlo\u201d.<\/p>\n<p>Con estas observaciones cr\u00edticas lo que hemos querido hacer es dar, justamente, una visi\u00f3n de totalidad sobre la concepci\u00f3n que elabor\u00f3 el gran pensador Eugenio Mar\u00eda Hostos con relaci\u00f3n a la historia como ciencia y a la sociedad dominicana del siglo XIX, colectivo humano que lo acogi\u00f3 como uno de sus hijos m\u00e1s distinguido y excelso.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>A partir de 1880 en la sociedad dominicana se produce una revoluci\u00f3n integral de la vida intelectual, bajo la direcci\u00f3n del eminente educador Eugenio Mar\u00eda de Hostos, la cual se puso de manifiesto no s\u00f3lo en el campo pedag\u00f3gico, sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la conciencia, en los m\u00e9todos de ense\u00f1anza y aprendizaje, en lo \u00e9tico-moral y en la esfera de lo reflexivo-racional, sin renunciar a la parte relativa a los sentimientos y a las emociones.<\/p>\n<p>Hostos ten\u00eda un enfoque amplio de la historia, ya que la conceb\u00eda como la ciencia orientada a realizar un an\u00e1lisis de totalidad de la sociedad en su proceso de desarrollo, en que destacaba los esfuerzos desplegados por la poblaci\u00f3n para lograr su la reproducci\u00f3n material, vivir de forma digna, honrada y decorosa, adquirir un elevado nivel de sensibilidad social y est\u00e9tica, as\u00ed como lograr un grado importante de perfeccionamiento intelectual. Su postura ante el proceso de construcci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n del proceso hist\u00f3rico de las sociedades humanas es clave para comprender su amplia concepci\u00f3n filos\u00f3fica, as\u00ed como su muy bien razonada e intransigente postura anticolonialista, anti neocolonialista, antiimperialista y de defensa de la democracia participativa.<\/p>\n<p>A su noci\u00f3n de la historia, solo se le puede objetar su perspectiva organicista y, por tanto, biologicista, tomada de la filosof\u00eda positivista que sustentaba el pensador ingl\u00e9s Herbert Spencer. Este intelectual imaginaba la sociedad como un organismo vivo que act\u00faa de forma arm\u00f3nica y unitaria, lo cual la realidad desmiente, por cuanto es un todo complejo que lleva en su interior una multiplicidad de contradicciones econ\u00f3micas, sociales, culturales, morales y mentales, donde los seres humanos al interactuar son quienes hacen posible los cambios y las transformaciones que hacen posible su desarrollo.<\/p>\n<p>Hostos sobreestima la acci\u00f3n conquistadora, colonizadora, de escamoteo y extinci\u00f3n contra los pobladores originarios de la isla de Santo Domingo y de Am\u00e9rica a finales del siglo XV y principios del siglo XVI llevada a cabo por Crist\u00f3bal Col\u00f3n y sus acompa\u00f1antes. Traza una breve relaci\u00f3n hist\u00f3rica de quienes sustituyeron al Almirante y Virrey de los Mares y Oc\u00e9anos hasta la divisi\u00f3n de la isla en dos colonias, una espa\u00f1ola y otra francesa. De igual modo, rese\u00f1a la lucha de los negros esclavos contra sus amos en Hait\u00ed y la lucha de los dominicanos contra los franceses que ocuparon toda la isla en virtud del Tratado de Basilea del 22 de julio de 1795, para luego retornar al dominio colonial espa\u00f1ol de la mano del hatero Juan S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>En su apreciaci\u00f3n sobre la Independencia Ef\u00edmera de Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, Hostos evidencia un conocimiento superficial en torno a las verdaderas causas que motivaron el fracaso de este primer proyecto independentista. Entre ellas, la relacionada con el incumplimiento de la promesa de abolir la esclavitud que le hab\u00eda hecho N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres al coronel Pablo Al\u00ed, jefe del ej\u00e9rcito de los mulatos y negros libertos, tambi\u00e9n conocido como Batall\u00f3n de los Pardos Libres, lo que impidi\u00f3 se creara un ej\u00e9rcito que estuviera en capacidad de resistir la futura incursi\u00f3n de las tropas haitianas. Adem\u00e1s Hostos desconoc\u00eda que Bol\u00edvar hab\u00eda recibido entrenamiento y apoyo militar del presidente haitiano Alexander Peti\u00f3n para la causa independentista sudamericana. Para ese entonces el general Jean Pierre Boyer, futuro presidente expansionista haitiano, era Secretario y Jefe de la Guardia Presidencial de Hait\u00ed de Peti\u00f3n.<\/p>\n<p>En torno a la dominaci\u00f3n haitiana del territorio dominicano ocurrida entre 1822 y 1844, y el proyecto independentista encabezado por los trinitarios a partir del 1838, Hostos evidencia una identificaci\u00f3n absoluta con la causa del pueblo dominicano, lo que estimo como sumamente positivo. Pero al mismo tiempo evidencia una cierta animadversi\u00f3n hacia el vecino pueblo haitiano cuando dice que Duarte, S\u00e1nchez y Mella arrebataron la parte oriental de Santo Domingo de las garras, con las que, desde su punto de vista, hab\u00edan \u201cdesgarrado, desangrado y desorganizado\u201d al pueblo dominicano.<\/p>\n<p>Entre los aspectos positivos que destaca Hostos de la dominaci\u00f3n haitiana en el territorio dominicano est\u00e1n la abolici\u00f3n de la esclavitud, la eliminaci\u00f3n de los privilegios entre las diferentes clases sociales y razas, la democratizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica, as\u00ed como la participaci\u00f3n social y pol\u00edtica en condiciones de igualdad de negros, blancos y mulatos en el ejercicio del gobierno. Sin embargo, Hostos utiliza t\u00e9rminos peyorativos cuando habla del pueblo haitiano y de su relaci\u00f3n con el pueblo dominicano, cuando lo denomina \u201coleada africana\u201d. De igual modo, le atribuye \u201cmantuvo de tal modo en suspensi\u00f3n los elementos cauc\u00e1sicos que pudieron resistirla\u201d, \u201cpredominio de los b\u00e1rbaros\u201d y que afect\u00f3 \u201cla constituci\u00f3n de la familia y la sociedad, el progreso de las ideas y el curso de la civilizaci\u00f3n\u201d. En estas opiniones Hostos manifiesta claramente sus prejuicios raciales, sus ideas biologicistas y un menosprecio expl\u00edcito a los aportes que hacen los negros al desarrollo del pensamiento y de la civilizaci\u00f3n, de los cuales, a su entender, s\u00f3lo son depositarios los blancos.<\/p>\n<p>En otro orden, Hostos hace una cr\u00edtica frontal al general Pedro Santana por llevar a cabo el hecho antipatri\u00f3tico de la anexi\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana hacia Espa\u00f1a, quien hab\u00eda jugado un rol importante en el per\u00edodo posterior a la proclamaci\u00f3n de la Independencia Nacional. Tambi\u00e9n destaca que en la Guerra de la Restauraci\u00f3n todos los actores no se integraron con el \u00fanico prop\u00f3sito de lograr la Restauraci\u00f3n de una Rep\u00fablica Dominicana totalmente independiente, sino que fue m\u00e1s bien una alianza t\u00e1ctica de los patriotas nacionalistas, de los sectores baecistas que no disfrutaban de los privilegios de que gozaba su l\u00edder Buenaventura B\u00e1ez como Mariscal de Campo y de algunos l\u00edderes militares santanistas que hab\u00edan sido golpeados por la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola en el pa\u00eds, al no otorg\u00e1rsele igualdad de condiciones con los militares ib\u00e9ricos y relegarlos a la peyorativa posici\u00f3n de \u201creservas\u201d, con bajos salarios y totalmente menospreciados por su condici\u00f3n de mulatos y negros.<\/p>\n<p>Hostos describe de forma magistral el proceso migratorio que condujo a que la sociedad dominicana lograra sobreponerse a las condiciones materiales y espirituales heredadas de la dominaci\u00f3n colonial espa\u00f1ola, de la guerra de la Restauraci\u00f3n que por espacio de varios a\u00f1os desangr\u00f3 al pa\u00eds y de los gobiernos entreguistas y demag\u00f3gicos que azotaron a la Rep\u00fablica Dominicana en el per\u00edodo post-restaurador, hasta desembocar en la dictadura del general Ulises Heureaux (Lil\u00eds).<\/p>\n<p>Hostos resalta la \u00e9poca de progreso que vivi\u00f3 la Rep\u00fablica Dominicana en el orden material y cultural en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, al establecerse en el pa\u00eds grandes fincas de ca\u00f1a para la producci\u00f3n de az\u00facar, grandes cacaotales y el aprovechamiento de algunos productos agr\u00edcolas como el tabaco y el banano, como materias primas para la confecci\u00f3n de productos fabriles o como nuevos art\u00edculos para la exportaci\u00f3n. En tanto que en el \u00e1mbito de la cultura intelectual destaca que se aplic\u00f3 a la educaci\u00f3n de la mujer la misma reforma que hab\u00eda fecundado el entendimiento de la juventud masculina, y dos establecimientos de educaci\u00f3n femenina dieron al progreso el empuje que le faltaba. Este vivo sentimiento del deber de la civilizaci\u00f3n no se centralizaba en Santo Domingo, sino que se manifestaba en casi todas las capitales de las provincias y contaba con el apoyo de las municipalidades.<\/p>\n<p>En su reflexi\u00f3n sobre las costumbres cotidianas del pueblo dominicano, en la postrimer\u00eda del siglo XIX, Hostos destaca que hasta la llegada de los emigrados cubanos a Puerto Plata no era costumbre que la gente saliera a los paseos p\u00fablicos, como los parques y otros espacios de relaci\u00f3n social, a ofrecerse a s\u00ed mismas y a los forasteros. Esta nueva costumbre se generaliz\u00f3 posteriormente y contribuy\u00f3 a que las tardes en las villas y ciudades ofrecieran el encanto de las tertulias al aire libre, entre los mercaderes, boticarios e industriales con sus clientes y contertulios en las calzadas de sus casas, lo que animaba las calles, a lo que se agregaba la vuelta de los trabajadores a sus hogares. En tanto que en las noches, principalmente las de luna llena, las calzadas y balcones se convert\u00edan en antesalas, donde las familias recib\u00edan las visitas, o donde se convert\u00edan en visitantes obligados los amigos que pasaban o los conocidos, a quienes siempre se les preguntaba por las novedades de la pol\u00edtica o de la cr\u00f3nica cotidiana.<\/p>\n<p>Hostos sostiene que la \u00fanica diversi\u00f3n que exist\u00eda en las ciudades dominicanas de entonces eran las fiestas de iglesias, siendo Santo Domingo el lugar en donde m\u00e1s proliferaban los templos religiosos cat\u00f3licos, seguida de Santiago, donde hab\u00eda dos y en los dem\u00e1s valles y ciudades apenas exist\u00eda uno, mientras que en Puerto Plata, Saman\u00e1 y la capital de la rep\u00fablica, tambi\u00e9n hab\u00eda un templo protestante. En ese sentido expresa que los domingos y los d\u00edas de fiesta, que eran los d\u00edas de distracciones religiosas, eran esperados como esperanza, desahogo y rompimiento de uniformidad, por los d\u00edas restantes, tranquilos, iguales, regulares, pero fastidiosos, mon\u00f3tonos e invariables.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n expresa que algunas veces llegaban al pa\u00eds, procedente de Cuba o de Puerto Rico, algunas compa\u00f1\u00edas de comedia, drama o zarzuela, en las ciudades litorales como Santo Domingo, Puerto Plata, Monte Cristi y m\u00e1s a lo interno, como era el caso de Santiago de los Caballeros, lo que permit\u00eda que personas de los sectores privilegiados asistieran a este tipo de funci\u00f3n. En tanto que, en m\u00faltiples ocasiones, se improvisaban teatros en algunos almacenes desalquilados o en algunos templos desiertos, convirti\u00e9ndolos en templos de las musas, lo que era aprovechado por el dominicano, como una excusa para reunirse y disfrutar de un sano esparcimiento.<\/p>\n<p>Hostos refiere que los dos tipos de diversiones populares m\u00e1s generalizadas entre el pueblo dominicano, que denomin\u00f3 \u201cpor excelencia nacionales\u201d, eran el \u201cFandando\u201d, del que se derivaron posteriormente el \u201cPerico ripiao\u201d o \u201cMerengue t\u00edpico\u201d y la \u201cBachata\u201d y \u201clas galleras\u201d, a los cuales critic\u00f3 muy acremente.<\/p>\n<p>Hostos denota una considerable aversi\u00f3n a los aportes de la raza negra a los ritmos musicales dominicanos, como el \u201cfandango\u201d, cuando dice que \u201cse han mezclado del modo m\u00e1s extravagante el antiguo baile espa\u00f1ol que le da el nombre, y el tamborileo de los negros africanos\u201d, algo propio del sincretismo musical de la cultura dominicana y caribe\u00f1a. Para luego catalogar al acorde\u00f3n como \u201cun instrumento de la civilizaci\u00f3n\u201d y al tambor o atabal como \u201cun instrumento del salvajismo\u201d. Pero lo que m\u00e1s le disgusta es que sea el tambor quien marque el ritmo en este tipo de baile, mientras que \u201cel acorde\u00f3n secunda al tambor\u201d.<\/p>\n<p>Lo que antes se llamaba \u201cfandango\u201d ha ido evolucionando hacia nuevos ritmos musicales, pasando a convertirse en el \u201cmerengue\u201d, el principal ritmo dominicano tanto nacional como internacionalmente, que han colocado muy en alto la bandera tricolor dominicana. Posteriormente, el \u201cfandango\u201d continu\u00f3 evolucionando cuando volvi\u00f3 a reintroducirse la guitarra y se adicion\u00f3 el bong\u00f3, junto a otros modernos instrumentos musicales, dando origen a lo que en un tiempo se llam\u00f3 \u201cm\u00fasica de amargue\u201d o \u201cbachata de amargue\u201d, la cual se tocaba principalmente en las velloneras de los cabarets de los barrios marginados y de los campos. En la actualidad la bachata se ha convertido en un ritmo de relieve nacional e internacional, de la mano de destacados int\u00e9rpretes dominicanos o de origen dominicano.<\/p>\n<p>Los dos ritmos derivados del Fandango, el Merengue y la Bachata, todos denigrados y vilipendiados por los sectores intelectuales, de clase media y clase alta en diferentes momentos, se han convertido en elementos claves de la identidad del pueblo dominicano, hasta alcanzar en la actualidad elevadas dimensiones nacionales e internacionales, al ser reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con una diferencia de apenas tres a\u00f1os: el merengue el 30 de noviembre de 2016 y la bachata el 11 de diciembre de 2019.<\/p>\n<p>En cuanto a las galleras, que detesta por su car\u00e1cter sanguinario y s\u00e1dico, en ning\u00fan momento Hostos indica su procedencia, las cuales se practicaban en la India desde hace alrededor de 3,500 a\u00f1os, en la china desde hace 2,500 a\u00f1os, en la antigua Roma y fueron tra\u00eddas al continente americano por los conquistadores espa\u00f1oles, que tienen gran semejanza con la corrida de toros que se celebran desde hace varias centurias en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. En ambas pr\u00e1cticas se evidencia el m\u00e1s cruel salvajismo, las cuales proceden de Asia y el continente europeo, las denominadas cunas de la civilizaci\u00f3n humana, no del \u00c1frica, a quien Hostos relaciona con el salvajismo.<\/p>\n<p>Hostos deploraba tanto al fandango como a las galleras, por considerar que ambas manifestaciones culturales eran propias del estadio de desarrollo de la humanidad que ha sido denominado como \u201csalvajismo\u201d. Por esta raz\u00f3n el gran pedagogo entend\u00eda que hasta tanto no se superaran esas dos formas de diversi\u00f3n popular, la sociedad dominicana no podr\u00eda dar un paso firme hacia lo que \u00e9l denominaba \u201cla civilizaci\u00f3n\u201d. Conforme la Rep\u00fablica Dominicana se ha ido desarrollando, las galleras han ido cediendo el paso a otras formas de diversi\u00f3n menos sangrientas, m\u00e1s horizontales e integradoras.<\/p>\n<p>Otro aspecto no menos importante es el relativo a la conformaci\u00f3n \u00e9tnica del pueblo dominicano, que, de acuerdo a lo postulado por la antropolog\u00eda sociocultural actual, es esencialmente mulata, como resultado de la uni\u00f3n de espa\u00f1oles y africanos. Sobre este aspecto Hostos lleg\u00f3 a afirmar que el pueblo dominicano \u201ces un pueblo sin tipo \u00e9tnico definido y sin tipo de civilizaci\u00f3n determinada\u201d. Estas ideas revelan una escasa comprensi\u00f3n de la verdadera identidad \u00e9tnica y cultural del pueblo dominicano, resultante de una mezcla de los elementos culturales m\u00e1s pronunciados de los troncos \u00e9tnicos m\u00e1s destacados que incidieron en la conformaci\u00f3n del ser dominicano. Asimismo, revelan prejuicios raciales y biologicistas muy graves cuando califica al negro de origen africano de et\u00edope y al blanco europeo con el apelativo de cauc\u00e1sico, sin que en los hechos esas denominaciones est\u00e9n en correspondencia con la verdadera procedencia de ambos grupos \u00e9tnicos.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Austerlitz, Paul. Merengue: M\u00fasica e identidad dominicana. Santo Domingo: Editora Nacional del Ministerio de Cultura de la Rep\u00fablica Dominicana, 2007.<br \/>\nGonz\u00e1lez, Raymundo. Documentos para la Historia de la Educaci\u00f3n Moderna en la Rep\u00fablica Dominicana (1879-1994), Tomos I y II. Santo Domingo: Academia Dominicana de la Historia\/Archivo General de la Naci\u00f3n, 2007.<br \/>\nHenr\u00edquez Ure\u00f1a, Pedro. Obra Dominicana. Santo Domingo: Sociedad Dominicana de Bibli\u00f3filos, 1988.<br \/>\nHenr\u00edquez Ure\u00f1a, Pedro. Cuestiones filos\u00f3ficas. Ensayos de filosof\u00eda de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Santo Domingo: Biblioteca Nacional Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, 2009.<br \/>\nHoetink, Harry. El Pueblo Dominicano: 1850-1900. Apuntes para su sociolog\u00eda hist\u00f3rica. Santo Domingo: Ediciones Librer\u00eda La Trinitaria, 1997.<br \/>\nRodr\u00edguez Demorizi, Emilio. Hostos en Santo Domingo, Volumen I. Santo Domingo: Sociedad Dominicana de Bibli\u00f3filos, 2004.<br \/>\nTejeda, Dar\u00edo. La Pasi\u00f3n danzar\u00eda. Santo Domingo: Academia de Ciencias de la Rep\u00fablica Dominicana, 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N El maestro Eugenio Mar\u00eda de Hostos lleg\u00f3 a la Rep\u00fablica Dominicana por primera vez en el a\u00f1o 1875. En esa ocasi\u00f3n entr\u00f3 por Puerto Plata como parte de las relaciones que el patriota puertorrique\u00f1o, Dr. Ram\u00f3n Emeterio Betances, sosten\u00eda con Gregorio Luper\u00f3n y otros dominicanos. 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