{"id":51130,"date":"2022-08-18T13:09:05","date_gmt":"2022-08-18T17:09:05","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=51130"},"modified":"2022-08-18T13:09:05","modified_gmt":"2022-08-18T17:09:05","slug":"guerra-de-la-restauracion-triunfo-del-pueblo-dominicano-en-armas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/08\/18\/guerra-de-la-restauracion-triunfo-del-pueblo-dominicano-en-armas\/","title":{"rendered":"Guerra de La Restauraci\u00f3n: Triunfo del Pueblo Dominicano en armas"},"content":{"rendered":"<p>RESUMEN: La guerra de la Restauraci\u00f3n puede ser definida como la acci\u00f3n pol\u00edtico-militar m\u00e1s importante de la Rep\u00fablica Dominicana durante sus casi dos siglos de vida republicana. El Grito de Capotillo del 16 de agosto de 1863 inici\u00f3 la guerra restauradora y tras derrotas sucesivas del Ej\u00e9rcito Espa\u00f1ol en la L\u00ednea Noroeste y en Santiago, el 14 de septiembre se instal\u00f3 el Gobierno Provisorio en esta \u00faltima ciudad, el cual cre\u00f3 de inmediato el Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano. De esa forma tom\u00f3 cuerpo el aparato de direcci\u00f3n que requer\u00eda el movimiento restaurador para lograr el desarrollo sistem\u00e1tico y coordinado de la guerra popular contra Espa\u00f1a, superando as\u00ed la escasa o ninguna preparaci\u00f3n que ten\u00edan los dominicanos en el campo de las armas. De esta forma se estaba asegurando el triunfo indiscutible de la causa dominicana.<\/p>\n<p>La guerra de la Restauraci\u00f3n fue la culminaci\u00f3n de un complejo proceso de lucha que desarrollaron el pueblo dominicano y los seguidores del ideal duartiano de una patria absolutamente libre e independiente de toda potencia extranjera, entre los a\u00f1os 1861 y 1865, con las armas en la mano por el retorno del ejercicio soberano del poder en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Este acontecimiento hist\u00f3rico, de gran significaci\u00f3n para la reafirmaci\u00f3n de la nacionalidad dominicana, fue la reacci\u00f3n l\u00f3gica de los patriotas dominicanos ante el hecho bochornoso e inconsulto realizado por el general Pedro Santana y sus ac\u00f3litos de anexar el pa\u00eds a Espa\u00f1a el 18 de marzo de 1861 en calidad de \u201cprovincia ultramarina\u201d, tras haber librado m\u00faltiples jornadas gloriosas frente al ej\u00e9rcito expedicionario haitiano entre los a\u00f1os 1844 y 1856.<\/p>\n<p>La guerra de la Restauraci\u00f3n puede ser definida como la acci\u00f3n pol\u00edtico-militar m\u00e1s trascendente de la Rep\u00fablica Dominicana durante sus casi dos siglos de vida republicana. Con esta gesta se puso de manifiesto una vez m\u00e1s que el pueblo dominicano est\u00e1 dotado de un profundo sentimiento nacionalista y que es posible articularlo y unificarlo en torno a un proyecto alternativo, siempre y cuando se est\u00e9 en capacidad de recoger, sistematizar e interpretar sus ansias libertarias, frustraciones y anhelos m\u00e1s sentidos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/0c33bbf9-restauracion.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-35460 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/0c33bbf9-restauracion.jpg\" alt=\"\" width=\"630\" height=\"484\" \/><\/a><\/p>\n<p>Inmediatamente se dio a conocer la imprudente e inconsulta anexi\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana a Espa\u00f1a en la plaza p\u00fablica del hoy parque Col\u00f3n, las manifestaciones c\u00edvicas y las acciones armadas del pueblo dominicano no se hicieron esperar en diferentes puntos del pa\u00eds. Esa fue la respuesta a la actitud entreguista de los sectores dominantes criollos y a la actitud arrogante, prepotente y discriminatoria de los sectores dominantes de origen hisp\u00e1nico.<\/p>\n<p>Para el a\u00f1o 1863 se hab\u00edan desvanecido todos los sue\u00f1os y todas las expectativas de prosperidad econ\u00f3mica y bienestar social que hab\u00edan creado el general Pedro Santana y su grupo en la poblaci\u00f3n dominicana para justificar la necesidad impostergable de la anexi\u00f3n de nuestro pa\u00eds a Espa\u00f1a. Estas situaciones negativas fueron las que hicieron posible la unificaci\u00f3n de todo el pueblo en torno al proyecto liberador que se inici\u00f3 de forma firme y decidida en el cerro de Capotillo, en Dajab\u00f3n. De esta manera, dejaron de lado, aunque fuese moment\u00e1neamente, las distintas parcelas pol\u00edticas y las m\u00faltiples pugnas caudillistas desgarrantes que hab\u00edan caracterizado al per\u00edodo de la Primera Rep\u00fablica, de cara a enfrentar a los enemigos comunes de entonces: Espa\u00f1a y sus aliados locales.<\/p>\n<p>Los patriotas dominicanos se dieron cuenta de la magnitud de la empresa que se propon\u00edan llevar a cabo, raz\u00f3n por la cual desde el inicio entendieron como algo imprescindible contar con el apoyo decidido del pueblo haitiano y su Gobierno, quienes se convertir\u00edan en la retaguardia m\u00e1s firme y segura para garantizar el triunfo de su causa. Esto as\u00ed porque el pueblo haitiano tambi\u00e9n se sent\u00eda amenazado por la presencia espa\u00f1ola en la parte oriental de la isla de Santo Domingo, ya que ello podr\u00eda despertar en la metr\u00f3polis francesa igual deseo de recuperar su antigua colonia. Esto es lo que permite explicar por qu\u00e9, desde el primer momento, las diferentes acciones desarrolladas por los dominicanos contaron con el respaldo p\u00fablico o solapado del Gobierno haitiano, muy a pesar de las amenazas constantes de Espa\u00f1a al hermano pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los diferentes episodios que se desarrollaron en la zona fronteriza de las dos naciones que comparten la isla de Santo Domingo ponen de manifiesto que el destino pol\u00edtico de ambas rep\u00fablicas est\u00e1 conectado por puntos comunes insoslayables, como son el combate a enemigos rec\u00edprocos en diferentes coyunturas hist\u00f3ricas, como Francia, Espa\u00f1a y Estados Unidos, as\u00ed como el apoyo y la solidaridad mutua a la hora de emprender cualquier proyecto de emancipaci\u00f3n con respecto a sus opresores.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ofrecer su territorio para la preparaci\u00f3n de los alzamientos armados contra el Gobierno espa\u00f1ol, las autoridades haitianas colaboraron con la donaci\u00f3n e introducci\u00f3n de armas, municiones y otros pertrechos adquiridos en el exterior a trav\u00e9s de sus puertos, a favor de la grande y hermosa empresa de la restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Restauracion-Dominicana.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-10924 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Restauracion-Dominicana-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"735\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Restauracion-Dominicana-300x192.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Restauracion-Dominicana-768x491.jpg 768w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Restauracion-Dominicana.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 735px) 100vw, 735px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los levantamientos ahogados en sangre en diferentes puntos del pa\u00eds a partir de la anexi\u00f3n a Espa\u00f1a, como el de Moca \u2014que encabez\u00f3 el coronel Jos\u00e9 Contreras el 2 de mayo de 1861\u2014, el de San Juan de la Maguana \u2014que lider\u00f3 Francisco del Rosario S\u00e1nchez entre los meses de mayo y julio de 1861\u2014, el de Neiba \u2014que encabez\u00f3 Cayetano Vel\u00e1zquez el d\u00eda 9 de febrero de 1863\u2014, los de Sabaneta, Guayub\u00edn y Montecristi \u2013que encabez\u00f3 Santiago Rodr\u00edguez el d\u00eda 21 de febrero de 1863\u2013 y el de Santiago de los Caballeros \u2014el 24 de febrero de 1863\u2014, varios patriotas dominicanos liderados por Santiago Rodr\u00edguez, Benito Monci\u00f3n y Jos\u00e9 Cabrera procedieron a cruzar la frontera norte desde el vecino pa\u00eds de Hait\u00ed el 16 de agosto de 1863, a redoble de tambor, e izaron la bandera tricolor en el cerro de Capotillo, comunidad perteneciente a la actual provincia de Dajab\u00f3n.<\/p>\n<p>En tan solo veinte d\u00edas, todos los pueblos de la L\u00ednea Noroeste hab\u00edan sido ganados por los patriotas dominicanos y la guerra tom\u00f3 tal dimensi\u00f3n que se generaliz\u00f3 por todo el pa\u00eds, raz\u00f3n por la cual se hac\u00eda sumamente necesario y urgente el surgimiento de un instrumento pol\u00edtico-militar que estuviera en capacidad de conducir hacia la victoria aquel glorioso e inmenso movimiento de liberaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Entre los d\u00edas 31 de agosto y 13 de septiembre de 1863 se libr\u00f3 la decisiva Batalla de Santiago de los Caballeros entre los restauradores y las fuerzas invasoras espa\u00f1olas, que en su totalidad tuvo una duraci\u00f3n de aproximadamente 14 d\u00edas. Esta contienda b\u00e9lica concluy\u00f3 con la rendici\u00f3n de las fuerzas invasoras realistas, siendo la acci\u00f3n del 6 de septiembre de ese a\u00f1o la m\u00e1s decisiva en la definici\u00f3n del conflicto armado que se desarroll\u00f3 entre los patriotas dominicanos y las tropas peninsulares.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como, en medio del fragor de la lucha, se cre\u00f3 el Comando Central, integrado por los generales Gaspar Polanco, Gregorio Lora, Ignacio Reyes y Gregorio Luper\u00f3n, as\u00ed como por los coroneles Benito Monci\u00f3n, Jos\u00e9 Antonio Salcedo (Pepillo) y Pedro Antonio Pimentel. Fue designado como jefe de operaciones el general Polanco, quien, al ostentar el rango de general desde la Primera Rep\u00fablica y haber dise\u00f1ado varias t\u00e1cticas de guerra victoriosas contra los espa\u00f1oles, fue investido con el rango m\u00e1ximo de general\u00edsimo.<\/p>\n<p>El general Gregorio Luper\u00f3n (1992, Tomo I: 134), describe con gran colorido y dinamismo lo acontecido el 6 de septiembre de 1863 en la Batalla de Santiago, del modo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cLa batalla de Santiago, el 6 de septiembre de 1863, es un acontecimiento \u00fanico por su grandiosidad en el pa\u00eds. Esfuerzos de valor y ejemplo de hero\u00edsmo dieron ambos combatientes aquel d\u00eda memorable que no podr\u00eda borrarse jam\u00e1s de la historia de la guerra, ni de la memoria de aquellos que tuvieron la inmensa gloria de presenciarla\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_35462\" style=\"width: 788px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/battle_12071739_20190815211139.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-35462\" class=\" wp-image-35462\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/battle_12071739_20190815211139-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"778\" height=\"498\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/battle_12071739_20190815211139-300x192.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/battle_12071739_20190815211139.jpg 546w\" sizes=\"(max-width: 778px) 100vw, 778px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-35462\" class=\"wp-caption-text\">Batalla de la Restauraci\u00f3n<\/p><\/div>\n<p>Tras librarse la cruenta y decisiva batalla de Santiago de los Caballeros entre los d\u00edas 6 y 13 de septiembre de 1863, al d\u00eda siguiente (14 de septiembre) se instala en la Ciudad Coraz\u00f3n el Gobierno Provisorio Restaurador bajo la presidencia del ahora general Jos\u00e9 Antonio Salcedo, que, en lo adelante, asumir\u00eda la jefatura pol\u00edtico-militar del movimiento libertario con la creaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano.<\/p>\n<p>Con la formaci\u00f3n del Gobierno Provisorio y el Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano, comenzaba a tomar cuerpo el aparato de direcci\u00f3n que requer\u00eda el movimiento restaurador para lograr el desarrollo sistem\u00e1tico y coordinado de la guerra popular contra Espa\u00f1a. Porque al iniciar el conflicto no se contaba con el grado de organizaci\u00f3n y disciplina requerido para conducir hacia la victoria a un pueblo con escasa o ninguna preparaci\u00f3n en el campo de las armas y para dar soluci\u00f3n adecuada a los ingentes e inn\u00fameros problemas que se presentan siempre en situaciones complejas como esa. Con este paso se estaba asegurando el triunfo indiscutible de la causa dominicana, de los patriotas que participaron en esta gesta y de todo el pueblo dominicano, frente a un ej\u00e9rcito profesional, bien disciplinado y armado como el ej\u00e9rcito realista espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Esta guerra de liberaci\u00f3n dur\u00f3 alrededor de dos a\u00f1os, de forma ininterrumpida, logrando los patriotas dominicanos ganar la batalla a las tropas espa\u00f1olas al causarles alrededor de 18,000 bajas definitivas o accidentales.<\/p>\n<p>Con su acci\u00f3n decidida y con la implementaci\u00f3n de ingeniosas estrategias, m\u00e9todos y t\u00e1cticas de lucha, los patriotas dominicanos obligaron a la Corona espa\u00f1ola a tomar la decisi\u00f3n de retirar sus tropas de la Rep\u00fablica Dominicana en el mes de julio de 1865, sin aceptar las condiciones deshonrosas que a trav\u00e9s del Pacto del Carmelo quiso imponer el \u00faltimo gobernador espa\u00f1ol en Santo Domingo, el brigadier Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara y Navarro.<\/p>\n<p>Se puede afirmar, sin lugar a equ\u00edvocos, que la guerra de la Restauraci\u00f3n fue una obra arquitect\u00f3nica de las masas populares dominicanas, quienes con su decisi\u00f3n, bravura e inteligencia t\u00e1ctica y estrat\u00e9gica lograron derrotar al ej\u00e9rcito realista espa\u00f1ol al implementar el m\u00e9todo de guerra de guerrillas, el uso de los incendios y desplegar otras acciones contundentes que les permitieron ganar la mayor parte de las batallas libradas.<\/p>\n<div id=\"attachment_11911\" style=\"width: 717px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/luperon_gregorio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11911\" class=\" wp-image-11911\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/luperon_gregorio-300x253.jpg\" alt=\"\" width=\"707\" height=\"596\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/luperon_gregorio-300x253.jpg 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/luperon_gregorio.jpg 340w\" sizes=\"(max-width: 707px) 100vw, 707px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11911\" class=\"wp-caption-text\">Gregorio Luper\u00f3n<\/p><\/div>\n<h4>1. Caracter\u00edsticas de la guerra y actores sociales<\/h4>\n<p>La guerra restauradora fue una obra dise\u00f1ada y construida por las masas populares dominicanas, quienes, inmediatamente despu\u00e9s de producirse la anexi\u00f3n a Espa\u00f1a, expresaron su descontento y rebeld\u00eda a trav\u00e9s de diversas formas de protesta, tanto c\u00edvicas como armadas, d\u00e1ndole continuidad de ese modo a los ideales y a la lucha por la independencia absoluta de la Rep\u00fablica Dominicana, iniciada por Juan Pablo Duarte y los integrantes de la sociedad secreta La Trinitaria.<\/p>\n<p>La guerra de la Restauraci\u00f3n fue una revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional que ten\u00eda como prop\u00f3sito central recuperar la independencia perdida a manos de Espa\u00f1a, que le hab\u00eda sido entregada por el sector hatero-terrateniente que encabezaba el general Pedro Santana.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de este sector era perpetuarse en el poder para evitar el retorno del sector comercial exportador de madera preciosa del Sur, representado en la persona del caudillo Buenaventura B\u00e1ez, o el de los sectores liberales de los peque\u00f1os y medianos productores de tabaco, cacao y caf\u00e9, representados por personajes como Jos\u00e9 Desiderio Valverde, Ulises Francisco Espaillat, Benigno Filomeno de Rojas, Pedro Francisco Bon\u00f3, Juan Luis Franco Bid\u00f3, M\u00e1ximo Grull\u00f3n, Ricardo Curiel, Belisario Curiel, Pablo Pujol y Alfredo Deetjen, entre otros. Estos \u00faltimos, continuadores del ideal duartiano y trinitario, irrumpieron en la escena pol\u00edtica nacional con gran intensidad en la guerra civil del 8 de julio de 1857 contra el Gobierno corrupto de Buenaventura B\u00e1ez y con su participaci\u00f3n en la Asamblea Nacional Constituyente de Moca, lo que posibilit\u00f3 la elaboraci\u00f3n de la Constituci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s liberal con que cont\u00f3 la Rep\u00fablica Dominicana en el siglo XIX.<\/p>\n<h4>1.1 Car\u00e1cter de la guerra restauradora y actores sociales<\/h4>\n<p>La guerra restauradora fue una revoluci\u00f3n popular porque integr\u00f3 a los diferentes sectores sociales de la vida nacional dominicana de las m\u00e1s variadas formas, logrando que los campesinos, los obreros o peones agr\u00edcolas, los obreros urbanos, los artesanos, la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, los sectores productivos nacionalistas, los militares de orientaci\u00f3n nacionalista, las mujeres con sentimientos patri\u00f3ticos y los j\u00f3venes con ideas revolucionarias se comprometieran con el restablecimiento de la independencia nacional absoluta.<\/p>\n<p>Lo que escribi\u00f3 el patriota e intelectual liberal Ulises Francisco Espaillat con motivo de la guerra civil de 1857 efectuada contra la pol\u00edtica de rapi\u00f1a desarrollada por el presidente B\u00e1ez contra los productores y comerciantes de tabaco del Cibao, tambi\u00e9n sirve para definir el car\u00e1cter popular de la guerra de la Restauraci\u00f3n, de la que fue tambi\u00e9n un actor de primera fila, cuando expres\u00f3: \u201cEn la revoluci\u00f3n actual fueron las masas que se levantaron, arrastrando consigo a los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, las grandes masas campesinas, la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, los obreros, los intelectuales progresistas, los militares nacionalistas provenientes de los sectores m\u00e1s humildes del pueblo, as\u00ed como algunos burgueses, comerciantes y hacendados de ideas nacionalistas, fueron quienes asumieron con m\u00e1s ardor y entrega la causa de la guerra restauradora, convirti\u00e9ndose en el sost\u00e9n principal del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano. As\u00ed lo confirma el general Gregorio Luper\u00f3n cuando escribe sobre la guerra de la Restauraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cEn aquella grandiosa batalla de la Independencia, que ser\u00e1 eternamente la mayor gloria y honra de la Naci\u00f3n Dominicana, cada pueblo y cada lugar era un inmenso campo de combate, y cada dominicano se convirti\u00f3 en un soldado de la libertad. Y mientras quede en el coraz\u00f3n de los pueblos el amor a la libertad y a la independencia de la patria; mientras presten culto a la religi\u00f3n del patriotismo, del sacrificio y del martirio; los h\u00e9roes de la Restauraci\u00f3n ser\u00e1n bendecidos y respetada su memoria por todas las generaciones\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, 1941: 230-231).<\/p>\n<p>Gregorio Luper\u00f3n, un oficial de procedencia humilde, al igual que otros connotados l\u00edderes de la guerra restauradora, hace una descripci\u00f3n inigualable de la composici\u00f3n del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano a trav\u00e9s de los diferentes tipos de armas que utilizaron los patriotas dominicanos en el combate contra las tropas realistas espa\u00f1olas, cuando sostiene:<\/p>\n<p>\u201cEra por dem\u00e1s curioso contemplar aquellas columnas de patriotas, unos con lanzas, algunos con fusiles antiguos, varios con trabucos de todas clases, los m\u00e1s con sus machetes y no pocos con garrotes; pero los revolucionarios hab\u00edan adquirido el audaz vigor que dan las continuas victorias, y con la bravura que inspiran las guerras de independencia, se lanzaban a la lucha con las desventajas de las armas, pero con la ind\u00f3mita intrepidez e inmensa alegr\u00eda de dar la vida por la patria\u201d (Luper\u00f3n, 1992, tomo I: 133-134).<\/p>\n<p>Una muestra de que la mayor parte de los integrantes del Ejercito Restaurador eran campesinos la da en 1864 el ministro de Guerra del Gobierno restaurador, Pedro Francisco Bon\u00f3, cuando en la descripci\u00f3n de su visita al cant\u00f3n de Arroyo Bermejo en Guanuma, Yamas\u00e1, y pase de revista a las tropas presentes, afirma:<\/p>\n<p>\u201cSe pasaba revista. No hab\u00eda casi nadie vestido. Harapos eran los vestidos; el tambor de la Comandancia estaba con una camisa de mujer por toda vestimenta; daba risa verlo redoblar con su t\u00fanica; el corneta estaba desnudo de la cintura para arriba. Todos estaban descalzos y a pierna desnuda. Se pas\u00f3 revista y se contaron doscientos ochenta hombres: de Macor\u00eds como cien, de Cotu\u00ed unos cuarenta, de Cevicos diez y seis; de La Vega como cincuenta; los de Monte Plata contaban setenta hombres, todos, aunque medios desnudos con buenos fusiles, pues con armas y bagajes se hab\u00edan pasado de las filas espa\u00f1olas a las nuestras. Su rancho espacioso los conten\u00eda a todos y estaba plantado al bajar el arroyo\u201d (Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, 1980: 121).<\/p>\n<p>Es evidente que los campesinos y los obreros agr\u00edcolas ocupaban alrededor del 80% de los puestos del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano, mientras que el otro 20% lo ocupaban sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda, peque\u00f1os, medianos y grandes propietarios e intelectuales progresistas. Esta revoluci\u00f3n fue, sin duda alguna, una guerra popular de liberaci\u00f3n nacional donde los sectores humildes de la poblaci\u00f3n se convirtieron en abanderados incondicionales de la lucha por la restauraci\u00f3n de la independencia perdida.<\/p>\n<p>De la participaci\u00f3n activa del pueblo en esta contienda b\u00e9lica, por un lado, y de la lucha a muerte librada por los dominicanos contra la presencia de los colonialistas espa\u00f1oles y sus lacayos locales, por otra, deviene el car\u00e1cter nacional popular de esta gesta patri\u00f3tica, conocida por el pa\u00eds y el mundo como la guerra de la Restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>La victoria obtenida por los restauradores en la ciudad de Santiago con la rendici\u00f3n de las tropas realistas y los golpes recibidos por los espa\u00f1oles en el trayecto Santiago-Puerto Plata tuvieron un efecto multiplicador en todo el pa\u00eds. Los patriotas de las regiones ocupadas por Espa\u00f1a entendieron que era posible vencer a la metr\u00f3polis, independientemente de su poder\u00edo militar, lo cual estimul\u00f3 la integraci\u00f3n de nuevos contingentes a la causa nacional y as\u00ed actuar en pos de esos nobles ideales.<\/p>\n<p>La guerra restauradora, hasta ese momento en estado potencial en la mayor parte de la colonia, comenz\u00f3 a inquietar a todos los dominicanos no comprometidos con los sectores dominantes y a traducirse en acciones concretas en favor de la causa de la Rep\u00fablica, tanto en la Regi\u00f3n Este como en la Regi\u00f3n Sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El Gobierno Provisorio Restaurador, instalado en la casa de Madame Garc\u00eda, daba muestra de una gran actividad y acierto en su propaganda. Se instalaron comisiones para dirigir m\u00e1s adecuadamente los diferentes ministerios. El General Gaspar Polanco fue designado como Jefe de Operaciones de Puerto Plata, con su cant\u00f3n general instalado en la entrada de dicha ciudad, en la zona conocida como Las Javillas, para hostilizar d\u00eda y noche a las tropas enclavadas en el fuerte de San Felipe.<\/p>\n<p>De igual modo, fue nombrado con igual car\u00e1cter el general Benito Moci\u00f3n en la L\u00ednea Noroeste, con asiento en Montecristi. Se repartieron armas y municiones para las diferentes jurisdicciones del pa\u00eds, sobre todo en aquellas en que eran solicitadas para levantarse, y se enviaron agentes de la revoluci\u00f3n por todas partes, al tiempo que se adoptaron m\u00faltiples acuerdos y acciones pr\u00e1cticas para garantizar el triunfo de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda en que se instal\u00f3 el gobierno, el 14 de septiembre de 1863, lleg\u00f3 el general Juan \u00c1lvarez Cartagena, enviado por el general Manuel Mej\u00eda, a la saz\u00f3n gobernador de La Vega, con el encargo de informar que el general Pedro Santana saldr\u00eda de la Capital con destino a Santiago, con una expedici\u00f3n de 6,000 hombres. Tambi\u00e9n llegaba la noticia desde Puerto Plata que el general Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara hab\u00eda salido para la ciudad atl\u00e1ntica desde Santiago de Cuba con grandes contingentes dispuestos a aniquilar la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esas informaciones eran de temer, pero el esp\u00edritu de entrega de los restauradores hizo que aparecieran inmediatamente los oficiales y los soldados dispuestos a dar la cara en esos frentes. Es as\u00ed como se design\u00f3 a Santiago Rodr\u00edguez, iniciador de la Restauraci\u00f3n, como responsable de propagar las ideas independentistas en la l\u00ednea del Sur y al general Gregorio Luper\u00f3n -que hab\u00eda sido designado ese mismo d\u00eda como Gobernador de Santiago, a cuya posici\u00f3n hab\u00eda renunciado-, como Jefe de Operaciones de la l\u00ednea del Este para contener la llegada del general Pedro Santana al Cibao e impedir que el desaliento se apoderara de las fuerzas restauradoras que se hab\u00edan levantado pr\u00f3ximo a la ciudad de Santo Domingo.<\/p>\n<p>El general Luper\u00f3n acept\u00f3 la encomienda puesta sobre sus hombros, con la condici\u00f3n de que el Gobierno Provisorio Restaurador emitiera una disposici\u00f3n en la que pon\u00eda fuera de la ley al general Pedro Santana por delito de alta traici\u00f3n. Aunque dentro del Gobierno hab\u00eda algunos opuestos a la pena de muerte y pidieron a Luper\u00f3n flexibilizar su posici\u00f3n, \u00e9ste se mantuvo inc\u00f3lume en su pedimento, ya que ten\u00eda la certeza de que exig\u00eda una ley con la que se buscaba el bienestar de la Patria. Fue as\u00ed como, al fin, el Gobierno se decidi\u00f3 a emitir el decreto y junto con \u00e9l el nombramiento del general Luper\u00f3n de Comandante en Jefe de todas las Fuerzas del Sur y del Este. Veamos:<\/p>\n<p>DECRETO DEL GOBIERNO PROVISIONAL DECLARANDO FUERA DE LA LEY AL GENERAL SANTANA COMO CULPABLE DE ALTA TRAICI\u00d3N.<\/p>\n<p>DIOS, PATRIA Y LIBERTAD<br \/>\nREP\u00daBLICA DOMINICANA<\/p>\n<p>El Gobierno Provisional.<\/p>\n<p>Considerando: que el General Pedro Santana se ha hecho culpable del crimen de alta traici\u00f3n, enajenando a favor de la Corona de Castilla, la Rep\u00fablica Dominicana, sin la libre y legal voluntad de sus pueblos, y contra el texto expreso de la ley fundamental:<\/p>\n<p>Ha venido en decretar y decreta:<\/p>\n<p>ART. 1\u00b0. &#8211; El dicho general Pedro Santana queda puesto fuera de ley; y por consiguiente, todo jefe de tropa que le apresare le har\u00e1 pasar por las armas, reconocida sea la identidad de su persona.<\/p>\n<p>Dado en Santiago de los Caballeros, en la Sala del Gobierno, a los 14 d\u00edas del mes de Septiembre de 1863.- El Vicepresidente Benigno F. de Rojas. Refrendado; la Comisi\u00f3n de Guerra: R. MELLA, P. PUJOL. &#8211; La Comisi\u00f3n de Hacienda: J. M. GLAS, Ricardo CURIEL. &#8211; La Comisi\u00f3n de Relaciones Exteriores: Ulises F. ESPAILLAT. La Comisi\u00f3n de Interior, Justicia y Polic\u00eda: M\u00e1ximo GRULL\u00d3N, G. PERPI\u00d1AN.<\/p>\n<p>El general Pedro Santana sali\u00f3 de Santo Domingo el 15 de Septiembre de 1863, con un ej\u00e9rcito de 2,100 hombres debidamente equipados, integrados por tropas espa\u00f1olas y criollas. El ej\u00e9rcito estaba formado por el Batall\u00f3n de Cazadores de Bail\u00e9n, el Batall\u00f3n de San Marcial, una parte del Batall\u00f3n de Victoria, una compa\u00f1\u00eda de ingenieros, dos piezas de artiller\u00eda de monta\u00f1a, 60 caballos del Escuadr\u00f3n de Cazadores de Santo Domingo y 400 voluntarios de infanter\u00eda y caballer\u00eda de las reservas de San Crist\u00f3bal. El general Santana, que llevaba como lugarteniente al general dominicano Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Contreras, hizo alto en Monte Plata, donde estableci\u00f3 su campamento general.<\/p>\n<p>El 12 de septiembre hab\u00eda sido despachado por el capit\u00e1n general Felipe Rivero un contingente de tropas criollas de Monte Plata y Bayaguana, al mando del general Juan Contreras, qui\u00e9n se pondr\u00eda bajo las \u00f3rdenes del general Santana, jefe general de la operaci\u00f3n, con qui\u00e9n debi\u00f3 reunirse en San Pedro.<\/p>\n<p>El general Luper\u00f3n despach\u00f3 hacia Monte Plata al coronel Dionisio Troncoso. Tambi\u00e9n al coronel Jos\u00e9 Dur\u00e1n, quien, atravesando la Cordillera Central por los caminos de Jarabacoa y Constanza, caer\u00eda sobre el Valle de San Juan de la Maguana con trescientos hombres y numerosas comunicaciones para las autoridades del Suroeste. Todas estas medidas fueron tomadas y oficiadas al Gobierno Provisorio Restaurador antes del 21 de septiembre de 1863.<\/p>\n<h4>1.2 La Batalla de Arroyo Bermejo<\/h4>\n<p>El 30 de septiembre de 1863 se encontraba el general Gregorio Luper\u00f3n en la Com\u00fan de Cevicos cuando se escucharon las primeras descargas de las columnas del general Santana en la com\u00fan de Bermejo. Esto oblig\u00f3 al general Luper\u00f3n a salir a marcha forzada con su tropa, adelant\u00e1ndose con la caballer\u00eda. Cuando lleg\u00f3 al desfiladero del Sill\u00f3n de la Viuda se encontr\u00f3 con el coronel Dionisio Troncoso y su tropa, quienes hab\u00edan sido desalojados de Bermejo por la vanguardia de Santana. Fue en ese momento que Luper\u00f3n tom\u00f3 la decisi\u00f3n de formar una guerrilla, mientras llegaba su tropa, y descendi\u00f3 del desfiladero del Sill\u00f3n de la Viuda en busca del enemigo.<\/p>\n<p>Cuando lo encontr\u00f3, el general Luper\u00f3n rompi\u00f3 fuego y obligo al enemigo a desalojar las posiciones que ocupaba, tom\u00e1ndole algunos prisioneros. El manto negro de la noche fue quien puso t\u00e9rmino a aquella acci\u00f3n militar. No obstante, aquella misma noche el general restaurador orden\u00f3 atrincherar los pasos m\u00e1s estrechos del Sill\u00f3n de la Viuda y a las cuatro de la ma\u00f1ana abri\u00f3 fuego contra el enemigo, quien en su retirada procedi\u00f3 a incendiar los ranchos que les hab\u00edan servido de Cuartel al coronel Troncoso y pasaron r\u00e1pidamente a Arroyo Bermejo, donde se present\u00f3 en seguida el general Pedro Santana con todas sus tropas e inmediatamente comenz\u00f3 la batalla.<\/p>\n<p>Observemos la descripci\u00f3n que hace el propio General Luper\u00f3n sobre el enfrentamiento que sostuvo con el General Santana en la Batalla de Arroyo Bermejo, efectuada el 1 de octubre de 1863:<\/p>\n<p>\u201cEl General Santana estuvo aquel d\u00eda intr\u00e9pido y arrojado, demostrando energ\u00eda admirable de gran capit\u00e1n. En los m\u00e1rgenes de aquel arroyo flotaban frente a frente los pabellones de la Monarqu\u00eda y de la Rep\u00fablica, y dos Capitanes, el uno lleno de gloria, de fama y de poder, el otro desconocido y lleno de entusiasmo y de patriotismo, que iban a disputar el paso de un arroyo, y la victoria en una important\u00edsima refriega.<\/p>\n<p>Eran dos voluntades poderosas que miraban como fieras y probaban su valor y su habilidad como generales que no sent\u00edan perturbada su firmeza por lo rudo del combate. Llenos de seriedad, ambos comprend\u00edan la importancia de la victoria de aquel encuentro. El General Santana sab\u00eda que la derrota de su tropa significaba el sitio de la Capital, y el levantamiento del Sur y el Este.<\/p>\n<p>Para Luper\u00f3n, dejar que el General Santana pasara a Bermejo y escalara la pendiente del Sill\u00f3n de la Viuda, era decapitar la revoluci\u00f3n, y s\u00f3lo se o\u00edan dos voces: la de los dos Capitanes, a cu\u00e1l m\u00e1s terrible.<\/p>\n<p>En ambas filas cada maniobra era prevista y las sorpresas eran imposibles. Hay que notar que la tropa del General Santana era doblemente superior en n\u00famero, y bien armada, con su artiller\u00eda correspondiente, y sus oficiales estaban plenamente llenos de la mayor informaci\u00f3n pr\u00e1ctica relativa a la manera de conducir sus soldados en la campa\u00f1a, ten\u00edan todos los elementos necesarios, mientras que muchos asuntos del mayor inter\u00e9s para la revoluci\u00f3n embarazaban el esp\u00edritu de Luper\u00f3n.<\/p>\n<p>El General Santana pon\u00eda todas sus facultades en su marcha sobre el Cibao, pudiendo prescindir completamente de las dem\u00e1s circunstancias del Gobierno Espa\u00f1ol. Adem\u00e1s, pose\u00eda con justo titulo la reputaci\u00f3n de h\u00e1bil General, y Luper\u00f3n era un guerrillero improvisado por las circunstancias, sin ningunas probabilidades de \u00e9xito, estando todas las probabilidades favorables de parte del General Santana, que era impert\u00e9rrito e indomable.<\/p>\n<p>La tropa de \u00e9ste era regular y bien disciplinada: Luper\u00f3n ten\u00eda que formarla y organizarla en el campo de batalla. Ambos capitanes con imperturbable firmeza atend\u00edan a todos los movimientos y concentraban toda su energ\u00eda en vencer.<\/p>\n<p>All\u00ed, por segunda vez ven\u00edan a chocar de muerte los opresores y los libertadores, la Monarqu\u00eda y la Rep\u00fablica, la dominaci\u00f3n y la independencia y dos hombres de singular energ\u00eda dirig\u00edan aquella lucha furiosa y desesperada, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n la representaban con todas sus circunstancias.<\/p>\n<p>Bermejo separaba al h\u00e9roe de lo pasado, del h\u00e9roe de lo porvenir, y entrada la noche el General Santana dej\u00f3 una parte de la tropa en Bermejo y se retir\u00f3 con el resto a San Pedro. Luper\u00f3n pas\u00f3 el arroyo, derrot\u00f3 la retaguardia, le hizo algunos prisioneros y antes de amanecer, sus guerrillas romp\u00edan el fuego en San Pedro. El General Santana se repleg\u00f3 a Guanuma, y Luper\u00f3n ocup\u00f3 a San Pedro.<\/p>\n<p>Esto acaeci\u00f3 entre el 30 de Septiembre y el 1\u00b0. De Octubre de 1863. Mand\u00f3 una fuerte guerrilla en persecuci\u00f3n de los realistas, dejando una guardia en Bermejo, otra en el Sill\u00f3n de la Viuda, otra en el camino de Don Juan, coloc\u00f3 otra en el camino de Monte Plata y recorri\u00f3 toda la cercan\u00eda de San Pedro para el mejor conocimiento de sus operaciones.<\/p>\n<p>Captur\u00f3 un Convoy que ven\u00eda de Monte Plata, racion\u00f3 su tropa, examin\u00f3 sus pertrechos y ya listo a marchar sobre el General Santana, lleg\u00f3 el General Salcedo. Le rindi\u00f3 los honores de ordenanza, sin hacer ostentaci\u00f3n de la victoria. Inform\u00f3 al presidente de todas las disposiciones tomadas y su plan de seguir adelante, lo que fue desaprobado por Salcedo\u201d (Luper\u00f3n, 1992, Tomo 1: 169-171).<\/p>\n<p>Aunque el General Luper\u00f3n no entra en detalles con respecto a las acciones militares que involucraron de forma directa a los dos m\u00e1s importantes titanes enfrentados en el v\u00f3rtice de la revoluci\u00f3n -una especie de Jerjes persa enfrentado a un Le\u00f3nidas espartano-, puesto que en su descripci\u00f3n se qued\u00f3 en la mera ret\u00f3rica del encuentro, lo cierto es que las tropas dominicanas derrotaron a las tropas peninsulares en la Batalla de Arroyo Bermejo y lo mismo har\u00eda la guerrilla enviada hacia San Pedro, ocupando Luper\u00f3n ese lugar y vi\u00e9ndose obligado el hatero seibano a replegarse a su Cuartel General de Guanuma.<\/p>\n<p>Los detalles de lo ocurrido en la Batalla de Arroyo Bermejo los narra el historiador y alto funcionario del Gobierno Restaurador, Manuel Rodr\u00edguez Obj\u00edo (2004, Tomo 1: 111-112):<\/p>\n<p>Al amanecer del 29 el ca\u00f1\u00f3n tron\u00f3 en Bermejo, anunciando a Luper\u00f3n el principio de la batalla. Este mont\u00f3 a caballo y puso sus fuerzas a paso de carga; ser\u00edan las siete, y a las nueve ocupaba ya las alturas del Sill\u00f3n: all\u00ed encontr\u00f3 una pieza de artiller\u00eda que \u00e9l hab\u00eda mandado desde Cotu\u00ed y algunos pr\u00f3fugos que abandonaban el combate.<\/p>\n<p>La desmoralizaci\u00f3n hab\u00eda comenzado a cundir. Nuestro h\u00e9roe no se detiene; alienta los cobardes, imprime nuevo vigor a los valientes, engrosando a cada paso sus filas con los fugitivos que se les incorporan, llega al teatro de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Santana en persona mandaba aquel d\u00eda las fuerzas enemigas; ya hab\u00edan pasado el Arroyo Bermejo y avanzaban sobre el Sill\u00f3n; pero el ataque de Luper\u00f3n es irresistible; la avanzada espa\u00f1ola pierde terreno, la artiller\u00eda dominicana empieza a funcionar, y el enemigo abandona el arroyo y se repliega sobre la sabana de San Pedro.<\/p>\n<p>Luper\u00f3n no le da reposo: le acomete cada vez con mayor audacia y cae tambi\u00e9n en el Llano, divide sus fuerzas en tres alas, renueva el ataque bajo nueva forma y Santana manda a tocar retirada. Luper\u00f3n due\u00f1o del campo ordena la persecuci\u00f3n del enemigo, que tiene lugar hasta la Sabana de La Luisa, y combina acto continuo el medio para cortarle la retirada por el camino de Monte Plata. Sobre el campo de batalla estaba a\u00fan dictando medidas de seguridad y organizando la columna que deb\u00eda ejecutar su nueva operaci\u00f3n, cuando se anunci\u00f3 la llegada de Salcedo al campamento general.<\/p>\n<p>Como se puede ver, el general Gregorio Luper\u00f3n se encontraba en Cevicos y desde que se enter\u00f3 de las intenciones del General Santana de cruzar el valladar del desfiladero del Sill\u00f3n de la Viuda -algo similar al Paso de Las Term\u00f3pilas para los persas en su af\u00e1n de conquistar a la antigua Grecia-, para luego tomar por asalto la sede del Gobierno Provisorio Restaurador en Santiago de los Caballeros y el resto de la regi\u00f3n del Cibao, se dispuso a cortarle el paso con la vanguardia que le acompa\u00f1aba.<\/p>\n<p>El general Luper\u00f3n procedi\u00f3 a enfrentar a las tropas realistas que dirig\u00eda el general Santana, a derrotarles e inmediatamente despu\u00e9s a posesionarse de la loma del Sill\u00f3n de la Viuda, del Cant\u00f3n de Arroyo Bermejo, de la Sabana de San Pedro y de la Sabana de La Luisa hasta acorralarlo en su propio Cant\u00f3n de Guanuma, Monte Plata, con lo cual salv\u00f3 de forma espectacular la revoluci\u00f3n de la embestida del hatero seibano y de las cuadrillas peninsulares y criollas que le acompa\u00f1aban.<\/p>\n<p>En un texto reciente, escrito por los espa\u00f1oles Eduardo Gonz\u00e1lez Calleja y Antonio Fontecha Pedraza (2005: 135), la verdad resplandece como un rayo de luz en medio de las tinieblas:<\/p>\n<p>\u201cEn octubre, tras la victoria de Gregorio Luper\u00f3n sobre el general Santana en Arroyo Bermejo, se procedi\u00f3 al relevo del gobernador superior civil y capit\u00e1n general Felipe Rivero, que fue sustituido el 23 de octubre por el mariscal Carlos de Vargas Machuca y Cerveto\u201d.<\/p>\n<p>No hay dudas, de que los patriotas restauradores, encabezados por el General Gregorio Luper\u00f3n, fueron efectivamente los vencedores en la Batalla de Arroyo Bermejo, realizada entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 1863 en aquella jurisdicci\u00f3n de la actual provincia de Monte Plata. Arroyo Bermejo est\u00e1 muy pr\u00f3ximo al municipio de Cevicos, correspondiente a la actual provincia Juan S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>A Cevicos se pod\u00eda acceder por los desfiladeros del Sill\u00f3n de la Viuda o subiendo por las escalpadas lomas de Cuesta Blanca, atravesando la actual secci\u00f3n de Arenoso de Cevicos, lugar donde pernoctaron o por donde pasaron figuras de la talla de Juan Pablo Duarte, Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella, Pedro Santana, Jos\u00e9 Antonio Salcedo, Benigno Filomenas Rojas, Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bon\u00f3, Gregorio Luper\u00f3n y otras no menos destacadas. Este era el lugar obligado para acceder a las diferentes provincias del Cibao, entre ellas la de Santiago de los Caballeros, donde se hab\u00eda instalado desde el 14 de septiembre de 1863 el Gobierno Provisorio Restaurador, el cual era el objetivo central del derrotado general Pedro Santana.<\/p>\n<p>Los principales l\u00edderes pol\u00edticos y militares de la Guerra de la Restauraci\u00f3n fueron Santiago Rodr\u00edguez, Jos\u00e9 Cabrera, Gregorio Luper\u00f3n, Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bon\u00f3, Gaspar Polanco, Juan Antonio Polanco, Gregorio de Lora, Benito Monci\u00f3n, Ignacio Reyes, Jos\u00e9 Antonio Salcedo, Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella, Pedro Antonio Pimentel, M\u00e1ximo Grull\u00f3n, Benigno Filomeno de Rojas, Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral, Federico de Jes\u00fas Garc\u00eda y Eusebio Manzueta, entre otros, quienes se dedicaron en cuerpo y alma a la revoluci\u00f3n y a la defensa de la patria bien amada, aunque varios de ellos claudicaron posteriormente a sus ideas de redenci\u00f3n absoluta de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<h4>2. M\u00e9todos de lucha<\/h4>\n<p>Los combatientes de la guerra de la Restauraci\u00f3n utilizaron m\u00faltiples m\u00e9todos de lucha para poder vencer a las tropas del Ej\u00e9rcito Realista Espa\u00f1ol, destac\u00e1ndose entre ellos los relacionados con la t\u00e1ctica de guerra de guerrillas y con el incendio de algunas fortalezas.<\/p>\n<h4>2.1 Guerra de guerrillas<\/h4>\n<p>Las acciones relacionadas con la guerra de guerrillas, guerra de manigua, guerra irregular o guerra de movimientos son las siguientes: emboscadas, guerrillas m\u00f3viles integradas por grupos peque\u00f1os que hostilizan al enemigo de d\u00eda y de noche, uso de armas blancas como machetes, cuchillos y espadas, derribo de puentes y obstrucci\u00f3n de caminos y carreteras con \u00e1rboles gigantescos, envenenamiento del agua o utilizaci\u00f3n de soluciones qu\u00edmicas para provocar v\u00f3mitos y diarreas entre las filas enemigas, infiltraci\u00f3n del enemigo para obtener informaciones y un conocimiento eficaz de sus planes de ataque.<\/p>\n<p>La t\u00e1ctica de guerra de guerrillas, dise\u00f1ada por el patricio Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella y dada a conocer en una circular del 26 de enero de 1864 a todos los miembros del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano, consist\u00eda en lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cEn la lucha actual y en las acciones militares emprendidas, se necesita usar de la mayor prudencia, observando siempre la mayor precauci\u00f3n y astucia para no dejarse sorprender, igualando as\u00ed la superioridad del enemigo en n\u00famero, disciplina y recursos.<\/p>\n<p>Nuestras operaciones deber\u00e1n limitarse a no arriesgar jam\u00e1s un encuentro general, ni exponer tampoco a la fortuna caprichosa de un combate la suerte de la Rep\u00fablica; tirar pronto, mucho y bien, hostilizar al enemigo d\u00eda y noche, y cortarles el agua cada vez que se pueda, son puntos cardinales que deben tenerse presentes como el Credo.<\/p>\n<p>Agobiarlo con guerrillas ambulantes, racionadas por dos, tres o m\u00e1s d\u00edas, que tengan unidad de acci\u00f3n a su frente, por su flanco y a retaguardia, no dej\u00e1ndoles descansar ni de d\u00eda ni de noche, para que no sean due\u00f1os m\u00e1s que del terreno que pisan, no dej\u00e1ndolos jam\u00e1s sorprender ni envolver por mangas, y sorprendi\u00e9ndolos siempre que se pueda, son reglas de las que jam\u00e1s deber\u00e1 usted apartarse.<\/p>\n<p>Nuestra tropa deber\u00e1, siempre que se pueda, pelear abrigada por los montes y por el terreno y hacer uso del arma blanca, toda vez que vea la seguridad de abrirle al enemigo un boquete para meterse dentro y acabar con \u00e9l; no deberemos por ning\u00fan concepto presentarle un frente por peque\u00f1o que sea, en raz\u00f3n de que, siendo las tropas espa\u00f1olas disciplinadas y generalmente superiores en n\u00famero, cada vez que se trate de que la victoria dependa de evoluciones militares, nos llevar\u00edan la ventaja y ser\u00edamos derrotados.<\/p>\n<p>No debemos nunca dejarnos sorprender y sorprenderlos siempre que se pueda y aunque sea a un solo hombre.<br \/>\nNo dejarlos dormir ni de d\u00eda ni de noche, para que las enfermedades hagan en ellos m\u00e1s estragos que nuestras armas; este servicio lo deben hacer solo los peque\u00f1os grupos de los nuestros, y que el resto descanse y duerma.<\/p>\n<p>Si el enemigo se repliega, aver\u00edg\u00fcese bien si es una retirada falsa, que es una estratagema muy com\u00fan en la guerra; si no lo es, s\u00edgasele en la retirada y destaquen guerrillas ambulantes que le hostilicen por todos lados; si avanzan h\u00e1gaseles caer en emboscadas y acrib\u00edllese a todo trance con guerrillas, como se ha dicho arriba; en una palabra, h\u00e1gasele a todo trance y en toda extensi\u00f3n de la palabra la guerra de manigua, y de un enemigo invisible.<\/p>\n<p>Cumplidas estas reglas con escrupulosidad, mientras m\u00e1s separe el enemigo de su base de operaciones, peor ser\u00e1 para \u00e9l; y si intentase internarse en el pa\u00eds, m\u00e1s perdido estar\u00e1.<\/p>\n<p>Organice usted dondequiera que est\u00e9 situado, un servicio lo m\u00e1s eficaz posible de espionaje, para saber horas del d\u00eda y de la noche, el estado, la situaci\u00f3n, la fuerza, los movimientos e intenciones del enemigo\u201d (Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, 1963a: 110-111).<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, el uso de la t\u00e1ctica de guerra de guerrillas fue fundamental para el triunfo de las fuerzas restauradoras frente a las tropas realistas espa\u00f1olas. En el Manual de guerra de guerrillas se les invitaba a tener suma precauci\u00f3n y a actuar con astucia y sabidur\u00eda frente al adversario, para no dejarse sorprender y, de esa manera, tratar de igualar la superioridad de las tropas enemigas en cantidad, disciplina y recursos log\u00edsticos.<\/p>\n<p>De igual modo, se les solicitaba que hicieran el mayor esfuerzo posible para evitar batirse con el enemigo en un encuentro parcial o general y no exponer la suerte de la Rep\u00fablica Dominicana en una acci\u00f3n militar caprichosa. Tambi\u00e9n para desconcertar y desmoralizar al contrario se les ped\u00eda tirar r\u00e1pido, mucho y con buena punter\u00eda, hostilizando d\u00eda y noche, as\u00ed como cortar o envenenar el agua para provocar enfermedades o muertes, sin que ello implicara riesgo alguno para la poblaci\u00f3n o las tropas revolucionarias y patri\u00f3ticas.<\/p>\n<p>A las tropas restauradoras se les ped\u00eda agobiar al enemigo con guerrillas ambulantes, integradas por peque\u00f1os grupos de combatientes que los atacaran por todos lados, sin dejarlos descansar ni siquiera un minuto, para que no se sintieran due\u00f1os del suelo que pisaban. Igualmente, se les orientaba a que fueran cautos y no se dejaran sorprender, por el contrario, ni envolver por sus mangas, torbellinos o remolinos, pero s\u00ed deb\u00edan plantearse sorprenderlo siempre.<\/p>\n<p>Se les instaba a pelear al amparo de los montes y de los terrenos accidentados y cenagosos, siempre que fuera posible, al tiempo que se les encarec\u00eda utilizaran el arma blanca, en cuyo uso eran sumamente expertos los campesinos, que, sin lugar a dudas, eran el mayor componente del Ej\u00e9rcito Restaurador.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se les instru\u00eda a no dejar dormir al enemigo ni de noche ni de d\u00eda, para que el insomnio y las enfermedades se convirtieran en sus principales aliados e hicieran m\u00e1s estragos que las propias armas de fuego, para lo cual recomendaban especializar a peque\u00f1os grupos de hombres m\u00f3viles, mientras el resto del ej\u00e9rcito descansaba y dorm\u00eda, con el objetivo de recuperar fuerzas y energ\u00edas para las jornadas agotadoras que les esperaban.<\/p>\n<p>A las fuerzas restauradoras se las alertaba sobre la estratagema que acostumbraba a usar el enemigo de simular retiradas del terreno de combate para sorprenderlos, por cuya raz\u00f3n se les ped\u00eda se cercioraran muy bien para evitar caer en esa trampa. En cambio, si confirmaban que se hab\u00edan retirado de verdad, se les recomendaba seguirlo en la retirada y hostigarlo por todos los medios con guerrillas ambulantes para desmoralizarlos y obligarlos a abandonar sus pertrechos y sus heridos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a los restauradores se los orientaba a hacer caer al enemigo en emboscadas, hostilizarlo con guerrillas; en fin, a hacer en todo momento y en todo lugar, por todos los medios a su alcance, la guerra de manigua, auspiciada por un contrario a todas luces invisible o intangible.<\/p>\n<p>A los oficiales restauradores se les recomendaba instalar sus bases de operaciones lo m\u00e1s distante posible de las bases de operaciones de los espa\u00f1oles y sus aliados, porque as\u00ed los obligaban a perseguirlos a grandes distancias, de forma que se alejaran de la suya y sintieran que estaban pisando en un terreno totalmente extra\u00f1o o en arena movediza, lo que ser\u00eda fatal para ellos, bajo la premisa de que mientras m\u00e1s se internaran en el centro del pa\u00eds, m\u00e1s perdidos estar\u00edan.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se les suger\u00eda organizar un servicio especializado de espionaje lo m\u00e1s eficaz y activo posible con personas que parecieran lo m\u00e1s inofensivas y leales posibles a la causa contraria, con miras a averiguar con precisi\u00f3n el estado, la situaci\u00f3n, la fuerza, los movimientos y las intenciones de las fuerzas realistas espa\u00f1olas, en cada momento y en cada lugar, para sorprenderlas y causarles siempre las mayores bajas posibles, de manera que sintieran temor y claudicasen en sus operaciones y acciones.<\/p>\n<p>El general y \u00faltimo gobernador espa\u00f1ol en Santo Domingo, De la G\u00e1ndara (1975, tomo II: 187-188), describe con gran colorido el tipo de guerra que puso en pr\u00e1ctica el ej\u00e9rcito restaurador contra las tropas espa\u00f1olas a lo largo y ancho del territorio de la Rep\u00fablica Dominicana:<\/p>\n<p>\u201cEl principio dominante en el modo de guerrear dominicano es atender sobre todo (como dice nuestra Ordenanza) a la libertad por la espalda, a mantener expedita la fuerza por flancos y retaguardia. La sumisi\u00f3n constante a este principio es posible entre aquellas gentes, por su incre\u00edble agilidad y robustez corporal, por su conocimiento pr\u00e1ctico del terreno, por sus escasas necesidades de alimento y abrigo, por su misma soltura guerrillera y su ignorancia de toda t\u00e1ctica ordenada y compacta. Esto le permite extender a larga distancia su cord\u00f3n avanzado, y cierto tino en la distribuci\u00f3n de grandes guardias y escuchas, facilita con poca gente al grueso de la tropa reposo absoluto y seguridad perfecta.<\/p>\n<p>As\u00ed, no bien las columnas iniciaron su movimiento sobre los cuatro radios, comenz\u00f3 sobre ellas el tiroteo de alarma, que al punto se convirti\u00f3, como de reglamento, en serio y nutrido fuego de combate. De conformidad con el indicado principio, rara vez el dominicano se encierra ni se defiende en un pueblo, reducto o posici\u00f3n donde pueda ser cercado y envuelto: se interpone audaz entre el enemigo que avanza y el objeto que quiere cubrir o conservar; pero si, como siempre le suced\u00eda, comprende que es vana o costosa la resistencia al empuje arrollador del que se acerca, un instinto de conservaci\u00f3n, en que seguramente no entra por nada el temor, le aconseja poner en la fuga el mismo empe\u00f1o que en el ataque; y en un solo instante, el hombre tenaz, inm\u00f3vil, tan arraigado al suelo como el \u00e1rbol que le oculta, se convierte en la fiera traqueada que se arrastra y esconde en la espesura del monte. Desde ese punto se rompen los flojos lazos de t\u00e1ctica y disciplina; la dispersi\u00f3n, tomada, as\u00ed como maniobra salvadora, debe ser completa, divergente, repentina, r\u00e1pida; y el individuo, por s\u00ed solo, despliega todos los recursos con que la naturaleza dota al hombre campestre y primitivo\u201d.<\/p>\n<p>En ese texto el general De la G\u00e1ndara reconoce como altamente satisfactorio el m\u00e9todo de guerra de guerrillas utilizado por los dominicanos en su lucha contra Espa\u00f1a, del que dice que se sujeta totalmente al principio de atacar por la espalda y mantener despejada la fuerza de los lados y la retaguardia. Igualmente, sostiene que la sumisi\u00f3n constante a ese principio es posible entre los criollos por la gran agilidad y vitalidad que exhiben, por el conocimiento pr\u00e1ctico que poseen sobre el territorio, por las pocas exigencias de alimento y vestido, por su amplia destreza en el manejo del arte guerrillero y por el desconocimiento de toda t\u00e1ctica ordenada, prescrita y bien definida. A su entender, todo esto le permite extender su avanzada a largas distancias, distribuir de forma adecuada a defensas y oyentes, al tiempo que hace posible que la mayor parte de la tropa descanse de forma segura, mientras unos pocos son los que act\u00faan y hostilizan al enemigo.<\/p>\n<p>De igual modo, el exgobernador espa\u00f1ol observa que, del tiroteo de alarma, el dominicano pasa a un serio y nutrido fuego de combate; que en muy raras ocasiones se encierra ni se defiende en un pueblo, trinchera o lugar donde pueda ser acorralado y sitiado, al tiempo de interponerse con arrojo entre el enemigo que se adelanta y el objetivo que quiere proteger o resguardar. Pero que, si el dominicano percibe como innecesaria o gravosa la resistencia ante la acci\u00f3n osada del enemigo, el instinto de sobrevivencia, que no debe asociarse para nada al temor, le aconseja darle prioridad a la retirada con el mismo ah\u00ednco que pone en la actitud ofensiva, pasando r\u00e1pidamente de ser un hombre obstinado, tan arraigado al suelo como el \u00e1rbol que le esconde, a una fiera entrenada que se escurre y oculta entre el follaje del bosque y la arboleda.<\/p>\n<p>En otro pasaje no menos revelador, De la G\u00e1ndara (1975, tomo II: 224-225) nos da algunas pistas pr\u00e1cticas para comprender a\u00fan mucho mejor la t\u00e1ctica de guerra utilizada por los dominicanos en la lucha librada contra los espa\u00f1oles en la guerra de la Restauraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cBien se sabe en Espa\u00f1a cu\u00e1n penoso es dirigir las operaciones de una guerra teniendo enfrente un enemigo en constante movimiento, sin que puedan conocerse su situaci\u00f3n, sus marchas y sus prop\u00f3sitos, porque no hay habitante que los denuncie; un enemigo que cuando se ve acometido huye, se fracciona, se dispersa, se evapora, y de noche y a\u00fan de d\u00eda vuelve a deslizarse por los flancos, se coloca a la retaguardia de las tropas invasoras, interrumpe sus l\u00edneas de comunicaci\u00f3n y los obliga a maniobrar a retaguardia para la conducci\u00f3n de sus convoyes de v\u00edveres, heridos o de enfermos, aprovechando los accidentes del terreno que les son favorables para aumentar a cada paso el n\u00famero de bajas del invasor, pero la situaci\u00f3n de las fuerzas expedicionarias de Santo Domingo, despu\u00e9s de generalizada la insurrecci\u00f3n, era mucho peor: la distancia de su patria, el verse obligados a recibir toda clase de auxilios por la mar, lo cual exig\u00eda el empleo de una parte de los buques de guerra; el tener que combatir contra hombres con pocas necesidades, \u00e1giles para la guerra irregular a que por las perturbaciones de su pa\u00eds estaban acostumbrados; el clima, en fin, mort\u00edfero para los espa\u00f1oles, todo esto, que yo estaba tocando, me obligaba a una prudencia que era entonces por algunos mal interpretada\u201d.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n destaca lo dif\u00edcil que fue para los espa\u00f1oles dirigir las acciones de guerra contra un enemigo en constante movimiento, como era el caso de los dominicanos, sin que pudiese conocer cabalmente su situaci\u00f3n, sus marchas ni sus intenciones. Al mismo tiempo resalta que el soldado dominicano, cuando se ve\u00eda atacado, desaparec\u00eda, se fragmentaba, se disgregaba, se disipaba y, tanto de d\u00eda como de noche, se deslizaba por los lados y por la retaguardia de las tropas extranjeras, obstaculizando de esa forma sus l\u00edneas de comunicaci\u00f3n, su log\u00edstica y el traslado de sus heridos y enfermos, aprovechando los desniveles del terreno y el conocimiento cabal que ten\u00edan del entorno para causarles grandes bajas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de los soldados peninsulares fue mucho peor en la medida en que la revoluci\u00f3n restauradora se generaliz\u00f3 a todos los rincones de la Rep\u00fablica Dominicana, ya que solo pod\u00edan recibir apoyo log\u00edstico por mar, lo que les obligaba a utilizar una parte de sus buques de guerra para el avituallamiento de sus hombres de armas. Todo esto ante un enemigo con pocas necesidades materiales, con grandes habilidades para la guerra irregular y teniendo como aliado al clima tropical, que era al mismo tiempo un arma mort\u00edfera para las tropas ib\u00e9ricas, causando entre ellas altas tasas de mortalidad y morbilidad.<\/p>\n<h4>2.2 El incendio<\/h4>\n<p>Los restauradores utilizaron el incendio de varios fuertes o fortalezas que controlaban los espa\u00f1oles, como el fuerte de San Luis en Santiago de los Caballeros y el fuerte de San Felipe en Puerto Plata, que eran dos de los cuatro puntos donde los espa\u00f1oles ten\u00edan mayor fortaleza y control, junto con las ciudades de Santo Domingo y Azua. Con la utilizaci\u00f3n de este m\u00e9todo buscaban romper el poder inexpugnable que pose\u00edan los espa\u00f1oles en esas ciudades fortificadas, previa orientaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n civil cercana, a fin de evitar tragedias humanas.<\/p>\n<p>Con el incendio se buscaba atemorizar, aislar, desmoralizar y acorralar al enemigo, al tiempo de recuperar terreno y realizar una gran concentraci\u00f3n de fuerzas militares para propinarle una contundente derrota.<\/p>\n<p>Observemos lo que dice Juan Bosch (2000: 114) sobre el uso del incendio por parte de los restauradores, en tanto arma especial para limitar considerablemente el poder de acci\u00f3n de las tropas peninsulares:<\/p>\n<p>\u201cEn Santiago y en Puerto Plata el poder espa\u00f1ol iba a recibir golpes muy duros, tan duros que al d\u00e1rselos la revoluci\u00f3n restauradora asegurar\u00eda la victoria, aunque esta tardara en ser alcanzada. Esos golpes fueron el incendio de Santiago, y con \u00e9l la toma de la ciudad, hechos que fueron ejecutados el 6 de septiembre, es decir, a las tres semanas de haber cruzado la frontera dominico-haitiana los primeros restauradores, y la sangrienta persecuci\u00f3n de las tropas espa\u00f1olas que iban de retirada de Santiago a Puerto Plata. Puerto Plata ser\u00eda destruida tambi\u00e9n por el fuego aplicado como medida de guerra, lo que suceder\u00eda un mes despu\u00e9s del que arras\u00f3 a Santiago, y para que se comprenda la importancia que tuvo el incendio de Puerto Plata conviene recordar que ese lugar era la plaza comercial m\u00e1s importante del pa\u00eds a la vez que el mejor puerto de mar. En cuanto a la poblaci\u00f3n, se estima que para 1863 ten\u00eda como Santo Domingo y como Santiago, esto es 6 mil personas\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, el uso de esa tea salvadora constituy\u00f3 un ingenioso m\u00e9todo de lucha que les report\u00f3 grandes beneficios a los patriotas dominicanos, para poder igualar el poder\u00edo armado de las tropas realistas espa\u00f1olas y as\u00ed confinarlas al estrecho l\u00edmite territorial de las instalaciones amuralladas de las fortalezas militares. Esto les permiti\u00f3 a los restauradores tener un control amplio del escenario de la guerra y concentrar todo su poder ofensivo en torno a un gran objetivo, plante\u00e1ndose hostigarlo d\u00eda y noche hasta lograr su rendici\u00f3n honorable.<\/p>\n<p>Es importante destacar que los m\u00e1s importantes l\u00edderes restauradores, por razones t\u00e1cticas o para mantener una buena imagen de la revoluci\u00f3n ante los pa\u00edses vecinos o ante el mundo, nunca asumieron p\u00fablicamente \u2014ni en el momento ni en sus escritos posteriores\u2013que ellos utilizaron ese m\u00e9todo de lucha, porque ello podr\u00eda verse como una acci\u00f3n criminal tanto frente a las tropas espa\u00f1olas como ante la poblaci\u00f3n civil. El uso de ese m\u00e9todo pudo revertirse negativamente contra los restauradores si los espa\u00f1oles hubiesen protestado internacionalmente su uso en la guerra de Santo Domingo, al tiempo de destacar el sentido anti humanista y antiecol\u00f3gico de la acci\u00f3n, violentando con ello el m\u00e1s elemental derecho de gentes que debe observarse en toda guerra. No obstante, hoy podemos destacar lo ben\u00e9fico que fue para la causa nacional el uso del incendio para lograr expulsar de la Rep\u00fablica Dominicana al ej\u00e9rcito peninsular espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>El incendio como m\u00e9todo de lucha por parte de los restauradores est\u00e1 consignado de forma indeleble en el Himno Nacional de la Rep\u00fablica Dominicana, que escribiera el insigne educador y poeta dominicano Emilio Prud\u2019Homme, cuando dice:<\/p>\n<p>Y el incendio que at\u00f3nito deja<br \/>\nde Castilla al soberbio le\u00f3n<br \/>\nde las playas gloriosas se aleja<br \/>\ndonde flota el cruzado pend\u00f3n.<\/p>\n<h4>3. Triunfo de los restauradores y capitulaci\u00f3n de los espa\u00f1oles<\/h4>\n<p>El uso adecuado de estas y otras t\u00e1cticas de guerra fue lo que le permiti\u00f3 al Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano o ej\u00e9rcito restaurador causarle al ej\u00e9rcito espa\u00f1ol 11,000 bajas entre definitivas y accidentales: muertos por armas de fuego o armas blancas y enfermedades, prisioneros, heridos y extraviados, de acuerdo a los datos suministrados por el capit\u00e1n general y \u00faltimo gobernador espa\u00f1ol en Santo Domingo, Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara y Navarro (1975); 18,000 muertes de peninsulares, sin contar aquellos refuerzos provenientes de Cuba, Puerto Rico y de las fuerzas de las reservas del ej\u00e9rcito dominicano pro-espa\u00f1ol, seg\u00fan Gregorio Luper\u00f3n (1992), o 16,000 bajas, conforme a cifras suministradas por los autores espa\u00f1oles Eduardo Gonz\u00e1lez Calleja y Antonio Fontecha Pedraza (2005); la muerte de seis generales ca\u00eddos en las filas espa\u00f1olas (Juan Contreras en Maluco, Monte Plata; Reyes en Guayub\u00edn; Juan Suero en Yabacao, Guerra; Pascual Ferrer en Saman\u00e1; Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez en Guanuma y Garrido en la com\u00fan de Yamas\u00e1, Monte Plata) y dos generales heridos (el general Pedro Santana en Yamas\u00e1 y el brigadier Primo de Rivera en Montecristi), as\u00ed como p\u00e9rdidas econ\u00f3micas que Luper\u00f3n (1992) consigna en 35 millones de pesos, a partir de datos suministrados por el Gobierno espa\u00f1ol a las Cortes, mientras que Gonz\u00e1lez Calleja y Fontecha Pedraza (2005) las estiman en 392 millones de reales.<\/p>\n<p>Con las diferentes acciones desplegadas a lo largo y ancho del territorio nacional, los restauradores lograron conquistar toda la L\u00ednea Noroeste, el Cibao Central, el Nordeste, gran parte del Suroeste y todo el Este, con la sola excepci\u00f3n de las comunes de Puerto Plata y Santo Domingo, las cuales ser\u00edan ocupadas tras la capitulaci\u00f3n de las tropas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>El triunfo de los revolucionarios restauradores sobre las tropas realistas espa\u00f1olas entre los a\u00f1os 1863 y 1865 contribuy\u00f3 a que la reina Isabel II promulgara la ley de retiro del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de Santo Domingo el 1\u00ba. de mayo de 1865, la cual se hizo efectiva con la salida de sus \u00faltimos reductos el 11 de julio de 1865. Este hecho puso de manifiesto una vez m\u00e1s que no existe fuerza en el mundo, por m\u00e1s poderosa que sea, que pueda detener a un pueblo cuando est\u00e1 decidido a romper las cadenas de la opresi\u00f3n y a luchar de forma decidida por la libertad, la independencia y la soberan\u00eda nacional absoluta de su patria.<\/p>\n<p>El proceso de evacuaci\u00f3n en el Sur se inici\u00f3 en Ban\u00ed, con el env\u00edo por el Puerto de la Caldera de todos los enfermos, as\u00ed como todo el material b\u00e9lico y de oficina de las diferentes dependencias del Estado. Inmediatamente despu\u00e9s se procedi\u00f3 a embarcar a todas las tropas. Las disposiciones indicaban que si ese proceso no se pudiese realizar en las primeras veinticuatro horas, entonces las tropas que quedaran en tierra se acantonar\u00edan en el pueblo continuo de Sabana Buey, hasta el momento de embarcarse.<\/p>\n<p>En Azua se dispuso la reconcentraci\u00f3n de las fuerzas que estaban en San Jos\u00e9 de Ocoa.\u00a0 Mientras esta acci\u00f3n se realizaba, se procedi\u00f3 a transportar a la playa los efectos del Estado, puesto que ya los enfermos habr\u00edan sido conducidos a Cuba en el vapor del mismo nombre. Las tropas deb\u00edan ser las \u00faltimas en abandonar la poblaci\u00f3n, tal como se hab\u00eda dispuesto en Ban\u00ed.<\/p>\n<p>En la regi\u00f3n norte del pa\u00eds se realiz\u00f3 en primer lugar la evacuaci\u00f3n de Montecristi y Puerto Plata. Solo en Montecristi se procedi\u00f3 a volar los fuertes de San Francisco y San Pedro, los cuales produjeron una gran trepidaci\u00f3n, al explotar casi simult\u00e1neamente dos hornillos que conten\u00edan cuarenta y tres quintales de p\u00f3lvora. Posteriormente se produjo la evacuaci\u00f3n de las tropas acantonadas en la Bah\u00eda de Saman\u00e1, que era considerado uno de los lugares m\u00e1s estrat\u00e9gicos por parte de los espa\u00f1oles por la gran cantidad de carb\u00f3n mineral que pose\u00eda y por la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la misma.<\/p>\n<p>Se dispuso que las personas y familias dominicanas que salieran de aquellos pueblos protegidas por los espa\u00f1oles, deb\u00edan ser transportadas a Santo Domingo con toda la comodidad posible para embarcarlas a los lugares de destino, que ser\u00edan preferentemente Puerto Rico, Espa\u00f1a, Filipinas y en menor medida Cuba, por la situaci\u00f3n de esclavitud de los\u00a0 negros que all\u00ed estaba vigente, conforme a las disposiciones del Gobierno espa\u00f1ol y del hasta entonces Capit\u00e1n General y Gobernador espa\u00f1ol en Santo Domingo, Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara.<\/p>\n<p>Tras producirse el embarque de todas las tropas de aquellos puntos donde hab\u00eda presencia espa\u00f1ola, el 11 de julio de 1865 se produjo la evacuaci\u00f3n de la Plaza de Santo Domingo, dirigi\u00e9ndose la expedici\u00f3n hacia Cuba, el cual era el lugar de destino, excepto el batall\u00f3n de cazadores de la Uni\u00f3n, que deb\u00eda desembarcar en Guant\u00e1namo para acantonarse en Santa Catalina.<\/p>\n<p>El canje final de los prisioneros que el Gobierno del general Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara ten\u00eda como rehenes en la vecina isla de Puerto Rico y de los que ten\u00edan en su poder los patriotas restauradores dominicanos, se produjo en la ciudad de Puerto Plata el 22 de julio de 1865, sin ning\u00fan tipo de restricciones y en el marco del m\u00e1s completo orden.<\/p>\n<p>Es importante destacar que la Guerra Restauradora sirvi\u00f3 de modelo a los dem\u00e1s pa\u00edses del Caribe que a\u00fan estaban bajo el dominio colonial espa\u00f1ol, como fueron los casos de Puerto Rico y Cuba, al demostrarles de forma convincente que era posible combatir y vencer al Ej\u00e9rcito Realista Espa\u00f1ol. Es as\u00ed como el 23 de septiembre de 1868 se produce el Grito de Lares por la independencia de Puerto Rico e inmediatamente despu\u00e9s se desencadena el Grito de Yara el 10 de octubre de 1868 por la independencia de Cuba frente al gobierno colonial de la metr\u00f3polis Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El Grito de Lares se sit\u00faa como parte del sentimiento anticolonialista que abraz\u00f3 al Caribe hispano, interrumpido tan s\u00f3lo por la Guerra desatada entre Estados Unidos y Espa\u00f1a por el control de las colonias que pose\u00eda esta \u00faltima, logrando el Coloso del Norte derrotarla y apoderarse de las islas de Puerto Rico y Cuba. El Grito de Yara fue iniciado por Carlos Manuel de C\u00e9spedes y dio origen en Cuba a lo que luego se denomin\u00f3 la Guerra de los Diez A\u00f1os, entre los a\u00f1os de 1868-1878.<\/p>\n<p>La Guerra de los Diez A\u00f1os trajo consigo la participaci\u00f3n decidida en las filas de la revoluci\u00f3n de 14 dominicanos que hab\u00edan militado del lado de los espa\u00f1oles durante la Guerra de la Restauraci\u00f3n. Fueron ellos: Modesto D\u00edaz \u00c1lvarez, Jos\u00e9 Ignacio D\u00edaz \u00c1lvarez, Luis Marcano \u00c1lvarez, F\u00e9lix Marcano \u00c1lvarez, Francisco Marcano \u00c1lvarez, Francisco Javier Heredia Sol\u00e1, Manuel Javier Abreu Romero, Carlos de Soto Araujo, Juan G\u00f3mez B\u00e1ez, Rufino Mart\u00ednez, M\u00e1ximo G\u00f3mez B\u00e1ez, Santiago P\u00e9rez Tejeda, Toribio Y\u00e9pez Mendoza y Manuel Mar\u00eda Fr\u00f3meta Arias, tal como detalla Acosta Matos (2016:35).<\/p>\n<p>De todos ellos, el que m\u00e1s se destac\u00f3 fue el banilejo M\u00e1ximo G\u00f3mez B\u00e1ez, quien, en las luchas libertarias de Cuba, adquiri\u00f3 el rango de general\u00edsimo. Este, al observar el rigor del sistema esclavista opresor y discriminatorio prevaleciente en Cuba, se decidi\u00f3 por combatir a sus antiguos aliados y logr\u00f3, de la mano de los gigantes Carlos Manuel de C\u00e9spedes, F\u00e9lix Varela, Jos\u00e9 Mart\u00ed, Antonio Maceo, Fausto Maceo y otros destacados patriotas cubanos, devolverle la libertad a ese valeroso pueblo caribe\u00f1o, a golpe de hero\u00edsmo, inteligencia y sacrificio, a trav\u00e9s de la implementaci\u00f3n del exitoso m\u00e9todo de guerra de guerrillas, que tan excelentes resultados le hab\u00eda proporcionado a los patriotas restauradores en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<h4>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h4>\n<p>Abreu Cardet, Jos\u00e9, y Sintes G\u00f3mez, Elia (2012), El alzamiento de Neiba: Acontecimientos y documentos (febrero de 1863), Santo Domingo: Archivo General de la Naci\u00f3n, volumen CLI.<\/p>\n<p>\u2014 (2014), Los alzamientos de Guayub\u00edn, Sabaneta y Montecristi. 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El Grito de Capotillo del 16 de agosto de 1863 inici\u00f3 la guerra restauradora y tras derrotas sucesivas del Ej\u00e9rcito Espa\u00f1ol en la L\u00ednea Noroeste y en Santiago, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":51131,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,5],"tags":[],"class_list":["post-51130","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51130"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51130"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51130\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51144,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51130\/revisions\/51144"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51131"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51130"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51130"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51130"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}