{"id":51562,"date":"2022-10-10T12:37:40","date_gmt":"2022-10-10T16:37:40","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=51562"},"modified":"2022-10-10T12:37:40","modified_gmt":"2022-10-10T16:37:40","slug":"el-cacique-enriquillo-y-el-triunfo-de-la-rebelion-del-bahoruco-contra-los-conquistadores-espanoles-entre-1519-y-1534","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/10\/10\/el-cacique-enriquillo-y-el-triunfo-de-la-rebelion-del-bahoruco-contra-los-conquistadores-espanoles-entre-1519-y-1534\/","title":{"rendered":"El Cacique Enriquillo y el triunfo de la rebeli\u00f3n del Bahoruco contra los conquistadores espa\u00f1oles entre 1519 y 1534"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: Juan de la Cruz\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n de Enriquillo fue el hecho m\u00e1s trascendental que sacudi\u00f3 a la isla La Espa\u00f1ola durante las tres primeras d\u00e9cadas del siglo XVI, la cual tuvo sus inicios en el a\u00f1o 1519 y finaliz\u00f3 en el a\u00f1o 1534.<\/p>\n<p>Si bien esa acci\u00f3n b\u00e9lica tuvo su origen en motivaciones propiamente personales, relacionadas con las injusticias cometidas por los encomenderos y las autoridades coloniales contra el cacique del Bahoruco y su esposa Menc\u00eda, posteriormente adquiri\u00f3 la dimensi\u00f3n de una verdadera lucha por defensa de los derechos humanos de la etnia en extinci\u00f3n de los abor\u00edgenes ta\u00ednos.<\/p>\n<p>Esta insurrecci\u00f3n tuvo un gran impacto primero en la villa de San Juan de la Maguana con la derrota de los verdugos de Enriquillo y su mujer, Andr\u00e9s de Valenzuela y el teniente de gobernador Pedro de Vadillo; luego en toda la regi\u00f3n del Suroeste y Santo Domingo, cuando el cacique se adue\u00f1\u00f3 de las monta\u00f1as y las diferentes estribaciones de la sierra del Bahoruco tanto en la parte oriental como occidental, derrotando de forma vergonzante a las tropas de la gobernaci\u00f3n colonial y la Real Audiencia, dirigidas por el teniente Diego Pe\u00f1alosa, el capit\u00e1n I\u00f1igo Ortiz y nuevamente por el teniente de gobernador Pedro de Vadillo.<\/p>\n<p>Esta revuelta tuvo un gran impacto en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, cuando los sucesivos gobernadores y los presidentes de la Real Audiencia le escribieron a la corona espa\u00f1ola, narr\u00e1ndole la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social dif\u00edcil que hab\u00eda generado el levantamiento de Enriquillo. Esto oblig\u00f3 al emperador Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania, a la emperatriz Isabel de Portugal -en ausencia del monarca- y al Consejo de Indias, a adoptar medidas decisivas para enfrentar el estado de cosas, como enviar al capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo al frente de una armada real de doscientos combatientes para lograr la paz, fuese a trav\u00e9s de un proceso de negociaci\u00f3n con los rebeldes o mediante la implementaci\u00f3n de una ofensiva final que lograra aplastar la sublevaci\u00f3n de una vez por todas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/enriquillo-1.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-51564 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/enriquillo-1-300x300.webp\" alt=\"\" width=\"581\" height=\"581\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/enriquillo-1-300x300.webp 300w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/enriquillo-1-150x150.webp 150w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/enriquillo-1.webp 480w\" sizes=\"(max-width: 581px) 100vw, 581px\" \/><\/a><\/p>\n<h4><strong>Las causas que motivaron la Rebeli\u00f3n de Enriquillo en la Sierra del Bahoruco.<\/strong><\/h4>\n<p>La rebeli\u00f3n de Enriquillo tuvo sus or\u00edgenes en causas m\u00e1s remotas, como el exterminio de que hab\u00edan sido v\u00edctimas sus ancestros m\u00e1s lejanos por parte de aquellos invasores, conquistadores y colonizadores espa\u00f1oles que, sin contemplaci\u00f3n alguna, les hab\u00edan sometido a los m\u00e1s crueles tratos, sojuzgamientos y explotaciones. De igual modo, en la matanza del de Xaragua, de la que el propio Guarocuya fue v\u00edctima, pero donde fueron asesinados su abuelo, su padre, su t\u00edo, se\u00f1ores y dem\u00e1s personas del cacicazgo hacia el a\u00f1o 1503, cuando el gobernador de la isla La Espa\u00f1ola, frey Nicol\u00e1s de Ovando, arras\u00f3 con aquella comunidad pr\u00f3spera que dirig\u00eda la gran cacica Anacaona, quien le recibi\u00f3 inocentemente con gran amabilidad y entusiasmo, junto a todos sus caciques nita\u00ednos, agasaj\u00e1ndole con los c\u00e1nticos y bailes tradicionales que hab\u00edan heredado de varias generaciones anteriores.<\/p>\n<p>Otra causa mediata hay que buscarla en la implementaci\u00f3n del sistema de encomiendas que puso en ejecuci\u00f3n el comendador Nicol\u00e1s de Ovando desde el inicio de su gesti\u00f3n en la colonia y que fue profundizado durante el gobierno de Diego Col\u00f3n, lo que trajo consigo una disminuci\u00f3n dr\u00e1stica de la poblaci\u00f3n aborigen en poco tiempo. Para el a\u00f1o 1508 el Tesorero General de las Indias, Miguel de Pasamonte, realiz\u00f3 el primer Censo de Poblaci\u00f3n en Santo Domingo, que arroj\u00f3 un total de 60 mil ind\u00edgenas; pero ya en el a\u00f1o 1509 tan solo hab\u00edan 40 mil ind\u00edgenas; en 1510 el virrey Diego Col\u00f3n hizo un nuevo censo de la poblaci\u00f3n nativa, que arroj\u00f3 una cifra de 33 mil 523 personas; en 1514 se llev\u00f3 a cabo el Repartimiento de Alburquerque, el cual arroj\u00f3 como balance general 25 mil 503 ind\u00edgenas, pero hacia el a\u00f1o 1518, un a\u00f1o antes de la Rebeli\u00f3n de Enriquillo, la poblaci\u00f3n aborigen era tan s\u00f3lo de 11 mil personas.<\/p>\n<p>Para el a\u00f1o de 1519, fecha en que inici\u00f3 la Rebeli\u00f3n de Enriquillo, la poblaci\u00f3n nativa no deb\u00eda sobrepasar las 10 mil almas. Para el a\u00f1o 1528, momento en que la insurrecci\u00f3n ind\u00edgena estaba en pleno apogeo, la poblaci\u00f3n aborigen era tan s\u00f3lo de 4 mil 500 personas. Esto hace suponer que, para el a\u00f1o de 1533, fecha en que concluy\u00f3 el levantamiento del Bahoruco, la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona no deb\u00eda sobrepasar de las mil personas. Ya para el a\u00f1o de 1535, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la \u00faltima gran rebeli\u00f3n ind\u00edgena, la poblaci\u00f3n vern\u00e1cula era de apenas 200 personas (Moya Pons, Frank \/ Flores Paz, Rosario, 2013: 105-116; Franco Pichardo, Franklin., 2012: 34-38).<\/p>\n<p>Enriquillo hab\u00eda pasado a ser el cacique principal del encomendero y regidor de la villa de San Juan de la Maguana, Francisco de Valenzuela, quien le acogi\u00f3 a \u00e9l y a su futura esposa, do\u00f1a Menc\u00eda o Luc\u00eda, como si fueran sus hijos. El Repartimiento de Alburquerque, del a\u00f1o 1514, en torno a esta encomienda de San Juan de la Maguana, establece lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201c<em>A Francisco de Valenzuela, vecino e regidor de la dicha villa, se le encomend\u00f3 cuatro nabor\u00edas de casa que registr\u00f3 con una de su hijo; son las dos allegadas. Mas se le encomend\u00f3 en el cacique del Baoruco [Baoraco] con cuarenta e seis personas de servicio, con mas todos los ni\u00f1os que fueren sus hijos que no son de servicio. Mas se le encomend\u00f3 ocho nabor\u00edas de casa que registr\u00f3 Diego Franco por Garc\u00eda Soler, que se sacaron del repartimiento de la Vera Paz. A Francisco Hern\u00e1ndez, vecino regidor de la dicha villa, se le encomend\u00f3 cuatro nabor\u00edas de casa que \u00e9l registr\u00f3. Mas se le encomend\u00f3 en el cacique Enrique del Baoruco [Baoraco] treinta e seis personas de servicio, con mas todos los ni\u00f1os que parecieren ser sus hijos que no sean de servicio. Mas se le encomend\u00f3 en el dicho cacique diez viejos [e diez e seis ni\u00f1os] que no son de servicio<\/em>\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, Emilio, 1971: 218).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/estatua_cacique_enriquillo-1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-51565 aligncenter\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/estatua_cacique_enriquillo-1-278x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"419\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/estatua_cacique_enriquillo-1-278x300.jpeg 278w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/estatua_cacique_enriquillo-1.jpeg 407w\" sizes=\"(max-width: 419px) 100vw, 419px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ese importante documento colonial pone de relieve que Enriquillo, el cacique del Bahoruco, fue el principal jefe de los indios encomendados por el Repartimiento de Alburquerque en la hacienda de Don Francisco de Valenzuela, en la villa de San Juan de la Maguana hacia el a\u00f1o de 1514, momento en que la etnia aborigen se encontraba en el ocaso de su existencia. Una vez falleci\u00f3 Don Francisco, su hijo Andr\u00e9s de Valenzuela pas\u00f3 a ser el due\u00f1o absoluto de la finca de su padre y el amo de todos los abor\u00edgenes encomendados, incluyendo al cacique Enrique, de quien pas\u00f3 a codiciar la yegua que le hab\u00eda regalado Fray Bartolom\u00e9 de las Casas y finalmente a su esposa Menc\u00eda, a la que trat\u00f3 de violar y luego le propuso dejar a su marido para que se quedara viviendo con \u00e9l. Pero Menc\u00eda tuvo la reciedumbre moral de rechazarle, pedir auxilio, cont\u00e1rselo a Enriquillo y finalmente mudarse con su esposo a una casa modesta para evitar el roce y conflicto con el amo.<\/p>\n<p>No obstante, Andr\u00e9s de Valenzuela continu\u00f3 el acoso a la mujer de Enriquillo y a este no le qued\u00f3 otra alternativa que ir a quejarse ante la autoridad principal de San Juan, el teniente de gobernador, Pedro de Vadillo, de las acciones de irrespeto y desconsideraci\u00f3n que estaba tratando de cometer su nuevo amo con su mujer. Pero en lugar de recibir protecci\u00f3n, apoyo, solidaridad y justicia en la autoridad, lo \u00fanico que encontr\u00f3 fue reprimenda, amenazas y finalmente prisi\u00f3n por varios d\u00edas.<\/p>\n<p>No conforme con el trato recibido por parte del teniente Vadillo, Enrique le inform\u00f3 a su esposa Menc\u00eda de su decisi\u00f3n de ir a la ciudad de Santo Domingo para llevar ante el alto tribunal de la Real Audiencia su denuncia de la afrenta recibida por el ultraje que fue objeto su mujer de parte de su nuevo patr\u00f3n Andr\u00e9s de Valenzuela. La respuesta recibida por el cacique Enriquillo del alto tribunal de las Indias fue la de entregarle una carta dirigida a su verdugo, el teniente de gobernador de San Juan de la Maguana, Pedro de Vadillo, para que le diera respuesta a sus peticiones de justicia, despu\u00e9s de haber pasado hambre e infinitas penurias para llegar hasta la ciudad principal de la colonia.<\/p>\n<p>Enriquillo, con la ingenuidad que le caracterizaba, acudi\u00f3 nuevamente ante el teniente Vadillo, quien le maltrat\u00f3 de nuevo verbal y f\u00edsicamente, al tiempo que le expres\u00f3 que, si pon\u00eda una otra denuncia en contra de Andr\u00e9s de Valenzuela, no vivir\u00eda para contarlo, porque \u00e9l mismo se encargar\u00eda de hacerlo prisionero por desacato a la autoridad. La cosa no qued\u00f3 ah\u00ed, ya que cuando Andr\u00e9s de Valenzuela se dio cuenta que la ausencia de Enrique por varios d\u00edas se deb\u00eda a que hab\u00eda ido a Santo Domingo a poner una denuncia ante la Real Audiencia de Santo Domingo en su contra por ultraje, intento de violaci\u00f3n y robo, dej\u00e1ndolo casi por muerto, de los golpes que le propin\u00f3. De esa manera, se pon\u00eda de manifiesto una vez m\u00e1s que la justicia en una sociedad clasista siempre est\u00e1 del lado del poder y la riqueza, pero nunca del lado de la verdad, los m\u00e1s humildes y desprotegidos, a\u00fan se hubiese criado entre espa\u00f1oles, como ocurri\u00f3 con el cacique Enrique.<\/p>\n<h4><strong>Etapas de la rebeli\u00f3n del Bahoruco en su desarrollo.<\/strong><\/h4>\n<p>La rebeli\u00f3n del cacique Enriquillo atraves\u00f3 por diferentes etapas claramente diferenciadas, siendo la primera el alzamiento inicial contra los malos tratos, el acoso a su esposa Menc\u00eda y la persecuci\u00f3n de que fue objeto por parte del encomendero Andr\u00e9s de Valenzuela y la actitud de indiferencia asumida por la justicia colonial frente a las denuncias reiteradas hechas por el indio rebelde ante las distintas instancias del sistema de justicia de la villa de San Juan de la Maguana y de la ciudad de Santo Domingo, capital de la isla La Espa\u00f1ola. En esta primera etapa las t\u00e1cticas y estrategias puestas en pr\u00e1ctica por el cacique Enriquillo y los suyos fue totalmente defensiva, donde jugaron un rol de gran relevancia las diferentes acciones de inteligencia, espionaje y contraespionaje.<\/p>\n<p>La Segunda etapa est\u00e1 relacionada con la embestida realizada por el teniente de gobernador de San Juan de la Maguana, Pedro de Vadillo, junto a su ej\u00e9rcito contra la insurrecci\u00f3n del jefe aborigen rebelde. En esta etapa se mantuvieron las t\u00e1cticas y estrategias defensivas, a lo que sum\u00f3 con gran maestr\u00eda la implementaci\u00f3n de la t\u00e1ctica ofensiva de guerrillas m\u00f3viles o guerra de guerrillas de autodefensa, integrada por grupos de 15 a 20 ind\u00edgenas que le propinaron un golpe demoledor al teniente Vadillo.<\/p>\n<p>La tercera etapa tiene que ver con las ofensivas militares impulsadas desde la gobernaci\u00f3n colonial y la Real Audiencia de Santo Domingo contra la sublevaci\u00f3n del cacique de Jaragua. En esta etapa Enriquillo se emple\u00f3 a fondo en crear una infraestructura que le permitiera sobrevivir en las peores condiciones de lucha y adversidades, en el entrenamiento de un grupo selecto de guerreros que tuviera en capacidad de utilizar armas convencionales y armas no convencionales que le proporcionara la naturaleza, en el desarrollo coordinado de una guerra de movimiento y una guerra de posiciones, en el impulso de una guerra regular y una guerra irregular o de guerra de guerrillas, en redoblar la labor de inteligencia y contrainteligencia frente al enemigo para poder sobrevivir a las embestidas constantes de las autoridades coloniales.<\/p>\n<p>La cuarta etapa estaba relacionada con los primeros intentos de negociaci\u00f3n llevados a cabo por Fray Remigio de Mej\u00eda y el capit\u00e1n Hernando de San Miguel. En tanto, la quinta y \u00faltima etapa est\u00e1 relacionada con el proceso de negociaci\u00f3n que encabezaron el capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo y el cacique Enriquillo, auspiciado por el emperador Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania, as\u00ed como la emperatriz Isabel de Portugal y el Consejo de Indias. Estas dos \u00faltimas etapas est\u00e1n relacionadas con la implementaci\u00f3n de una guerra de sobrevivencia, a la espera de mejores condiciones para llevar cabo un proceso de negociaci\u00f3n favorable a sus intereses, tomando en cuenta las dificultades econ\u00f3micas de la colonia provocadas por diferentes causas y el desgaste constante de las fuerzas enemigas.<\/p>\n<p>Ahora procederemos a desglosar los detalles de cada etapa de la Rebeli\u00f3n del Bahoruco, liderada por el cacique Enriquillo.<\/p>\n<h4><strong>Alzamiento inicial contra el encomendero Andr\u00e9s Valenzuela y la indiferencia de la justicia colonial<\/strong><\/h4>\n<p>Al comprobar que la justicia era solamente una ficci\u00f3n para los descendientes de la poblaci\u00f3n nativa y que nada pod\u00edan esperar de las autoridades espa\u00f1olas para contener los excesos y el asedio permanente del mancebo Andr\u00e9s de Valenzuela hacia su mujer, el cacique Enriquillo tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de sublevarse junto a los suyos para establecer comunidades en el coraz\u00f3n de la sierra del Bahoruco, donde pudieran vivir en paz y tranquilidad, alejados de todos aquellos que le hab\u00edan hecho maldad.<\/p>\n<p>Valenzuela, crey\u00e9ndose amo y se\u00f1or del cacique Enriquillo y de todos los ind\u00edgenas que estaban bajo su jefatura, fue a buscarle en las inmediaciones de la sierra del Bahoruco para obligarles a volver a trabajar de forma sumisa en su hacienda. Pero ya Enriquillo y su gente hab\u00edan tomado la determinaci\u00f3n de sublevarse en las monta\u00f1as encumbradas que les vieron nacer para construir una vida digna y en abundancia para todos, por cuya raz\u00f3n rechazaron la embestida de Valenzuela y sus asesinos, a varios de los cuales eliminaron, a muchos hirieron y la vida se la perdon\u00f3 al verdugo que le hab\u00eda causado tanto da\u00f1o, por respeto a la memoria de Don Francisco de Valenzuela, quien en vida siempre les dio protecci\u00f3n y buen trato.<\/p>\n<h4><strong>Confrontaci\u00f3n con el ej\u00e9rcito del teniente de gobernador Pedro de Vadillo de San Juan de la Maguana.<\/strong><\/h4>\n<p>No bien se enter\u00f3 el teniente de gobernador Vadillo de lo que le hab\u00eda ocurrido a su protegido Andr\u00e9s de Valenzuela ante Enriquillo, procedi\u00f3 de inmediato a estructurar un ej\u00e9rcito con alrededor de 250 personas de las villas de San Juan de la Maguana y Azua para enfrentar al ej\u00e9rcito rebelde del cacique del Bahoruco.<\/p>\n<p>Vadillo y su gente cayeron en la trampa de los intrincados pasadizos de la sierra del Bahoruco, que los rebeldes conoc\u00edan como la palma de sus manos, pero que el ej\u00e9rcito colonial espa\u00f1ol desconoc\u00eda totalmente, muy a pesar de que contaban con algunos ind\u00edgenas pr\u00e1cticos que les guiaban. De no ser por la magnanimidad de Enriquillo muchos de ellos hubiesen muerto calcinados o asfixiados por la hoguera que varios indios rebeldes encendieron en la entrada de una de las cuevas.<\/p>\n<p>El mismo Vadillo logr\u00f3 salvar su vida porque abandon\u00f3 a sus compa\u00f1eros de lucha a su suerte, logrando reunir al final de la acci\u00f3n menos de la mitad de los soldados que le acompa\u00f1aban. Muchos murieron en los combates o aplastados por las enormes piedras y rocas, otros fueron heridos de gravedad y otros fueron hechos prisioneros por las huestes brav\u00edas del cacique Enriquillo.<\/p>\n<h4><strong>Guerra ofensiva del ej\u00e9rcito de la gobernaci\u00f3n colonial y la Real Audiencia de Santo Domingo contra la rebeli\u00f3n de Enriquillo<\/strong><\/h4>\n<p>La gobernaci\u00f3n colonial de la isla La Espa\u00f1ola encabezada por el juez de residencia Rodrigo de Figueroa organiz\u00f3 una ofensiva armada liderada por Diego de Pe\u00f1alosa para someter la rebeli\u00f3n de Enriquillo en el a\u00f1o 1520, muriendo el comandante en la acci\u00f3n militar y ocho soldados, los cuales ten\u00edan como prop\u00f3sito apresar y esclavizar a los rebeldes. Una declaraci\u00f3n dada al tribunal de la Real Audiencia de Santo Domingo por Francisco de Olmos, testigo de cargo, representante del Concejo de la Verapaz (o m\u00e1s bien de la Yaguana, por el traslado de la villa a un nuevo paraje), en comparecencia ante el Lic. Crist\u00f3bal Lebr\u00f3n de Qui\u00f1\u00f3nez, en representaci\u00f3n del Juez de residencia, Lic. Rodrigo de Figueroa, el 8 octubre de 1521, denunci\u00f3 que:<\/p>\n<p>\u201c<em>Ciertos indios que se dicen del Baoruco y Daguao, que es en t\u00e9rmino de la dicha villa, se alzaron a los montes y sierras; e que no sabe si fu\u00e9 en tiempo del dicho licenciado (Figueroa), o no; e que sabe que los indios que as\u00ed andaban alzados mataron cuatro cristianos; e que despu\u00e9s dende cierto tiempo mataron a un Pe\u00f1alosa y a otros ocho cristianos. Preguntado qu\u00e9 es lo que el dicho licenciado fizo e provey\u00f3 a cabsa desto? dijo que antes que matasen a Pe\u00f1alosa y a los otros ocho cristianos, este testigo, por parte de la dicha villa, vino a hacer relaci\u00f3n al licenciado de como andaban alzados aquellos indios que hab\u00edan muerto los dichos cuatro cristianos, pidi\u00e9ndole que los diese por esclavos; y que el dicho licenciado le di\u00f3 un mandamiento para que los indios que as\u00ed andaban alzados, se diesen por esclavos y de los principales dellos se hiciese justicia; y que este testigo envi\u00f3 el dicho mandamiento a la dicha villa; y que por raz\u00f3n del dicho mandamiento, fu\u00e9 el dicho Pe\u00f1alosa y la otra gente con \u00e9l, do le mataron a \u00e9l y a ocho hombres, como dicho tiene; y que no sabe este testigo que el dicho licenciado proveyese m\u00e1s en raz\u00f3n de lo susodicho, e que si lo proveyera, que este testigo lo supiera, porque estaba en esta ciudad por procurador de la dicha villa; y que muchas veces le pidi\u00f3 el hierro para poder herrar los indios que asi andaban alzados que hab\u00edan sido en muerte de cristianos, y que nunca se lo quiso dar. Preguntado si sabe que el dicho licenciado supiese de como los indios andaban alzados y mataron al dicho Pe\u00f1alosa y a los otros, dijo que s\u00ed supo porque fu\u00e9 muy p\u00fablico, como porqu\u00e9 este testigo le di\u00f3 petici\u00f3n sobrello y una carta en nombre de la villa<\/em>\u201d (Archivo General de Indias, Justicia, Legajo 45, Ministerio de Cultura y Deportes de Espa\u00f1a <a href=\"http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29\">http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29<\/a>; De Utrera, Fray Cipriano, 2004: 160-161).<\/p>\n<p>Con esta acci\u00f3n contundente frente a las autoridades coloniales centrales, Enriquillo mandaba un mensaje claro de que su decisi\u00f3n de sublevarse contra los abusos y maltratos no ten\u00eda vuelta atr\u00e1s y que estaba dispuesto a correr los riesgos que fueran necesarios en aras de lograr el respeto a su dignidad y a la de los suyos.<\/p>\n<p>Esta y otras acciones antecedentes y subsecuentes les demostraron a los espa\u00f1oles que el indio que ellos hab\u00edan educado en una actitud sumisa y dogm\u00e1tica como parte de la ense\u00f1anza cristiana, hab\u00eda despertado de su letargo y estaba dispuesto a hacer justicia con sus propias manos, ya que el m\u00e1ximo tribunal de alzada se hab\u00eda mostrado incompetente para resolver un conflicto dom\u00e9stico de car\u00e1cter sencillo y ordinario.<\/p>\n<p>Entre los a\u00f1os de 1521 y 1523, coincidiendo con la mayor parte del segundo gobierno del virrey y almirante Diego Col\u00f3n, no hubo ninguna acci\u00f3n militar significativa contra los indios alzados del Bahoruco, lo que en gran parte se explica por los conflictos peri\u00f3dicos que se suscitaban entre la Real Audiencia y el gobernador de la isla La Espa\u00f1ola, por un lado, y entre \u00e9ste y el Tesorero General de las Indias, Miguel de Pasamonte, por el otro.<\/p>\n<p>El 16 de septiembre de 1523 el virrey Diego Col\u00f3n se march\u00f3 de Santo Domingo hacia Espa\u00f1a, requerido por el emperador Carlos I de Espa\u00f1a y Carlos V de Alemania en virtud de los m\u00faltiples conflictos en que se vio envuelto con el alto tribunal de justicia de Santo Domingo. Un mes despu\u00e9s las autoridades coloniales hab\u00edan tomado la decisi\u00f3n de hacerle la guerra a los indios sublevados del Bahoruco.<\/p>\n<p>La disposici\u00f3n formal de la guerra se hizo el 18 de octubre de 1523, lo cual qued\u00f3 consignado en los libros de cuentas del Tesoro, como testimonio de lo prescripto con relaci\u00f3n al prop\u00f3sito a que se destinaban las cantidades recaudables por la medida de contribuci\u00f3n cargada a los vecinos de Santo Domingo y a la poblaci\u00f3n de la isla La Espa\u00f1ola en general, consistente en el establecimiento de sisa o impuesto sobre la carne que se consum\u00eda en esta Isla y sobre el vino que se tra\u00eda a ella. El texto de la declaraci\u00f3n de guerra para castigar a los indios alzados del Bahoruco, de la referida fecha, dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201c<em>En la cibdad de Santo Domingo, en la Isla Espa\u00f1ola, diez y ocho d\u00edas del mes de octubre, a\u00f1o del Nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil y quinientos y veinte y tres a\u00f1os, estando en su Consulta los Se\u00f1ores Oidores y Oficiales de S. M.; porque es muy p\u00fablico y notorio los grandes da\u00f1os y muertes y robos y esc\u00e1ndalos que los indios y negros que anda alzados hacen; por los atajar y poner remedio en ello, acordaron de les hacer guerra; y porque para los sueldos de la gente y armadas y bastimentos&#8230;y aparejos que para ella son necesarios, hab\u00edan de hacer muchos gastos y costa en grandes y crecidas cantidades, y esta Isla Espa\u00f1ola no ten\u00eda dineros ni propios de que lo pagar y suplir;&#8230;y porque el bien fuese general, acordaron de echar sisa sobre la carne que se come en esta Isla y sobre el vino que se trae a ella en esta manera: sobre cada arrelde de carne un maraved\u00ed, y sobre cada cuartillo de vino una blanca, y de cada pipa de vino trescientos y setenta maraved\u00eds; la cual dicha sisa de vino se cobre de las personas que lo trajeren a esta Isla, los cuales cobren lo que ansi prestaren de las personas que lo compraren lo que ansi llevaren, vendiendo el dicho vino, de manera que la comunidad que gasta el dicho vino, por menudo pague la dicha sisa, para que de ello se suplan y paguen los dichos gastos y costas de la dicha guerra; lo que mandaron pregonar p\u00fablicamente<\/em>\u201d (Archivo General de Indias, Justicia, Legajo 50, Ministerio de Cultura y Deportes de Espa\u00f1a. <a href=\"http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29\">http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29<\/a>).<\/p>\n<p>El proceso de preparaci\u00f3n de la acci\u00f3n armada contra el Bahoruco, relacionado con los barcos, hombres, armas, municiones y mantenimientos, realizados con el oro de las cajas reales, en funci\u00f3n de pr\u00e9stamos y cargos de los negociantes de guerra, provocaron grandes retrasos en el inicio de la ofensiva contra los sublevados, por las fianzas que se ped\u00edan para los oficiales reales, produci\u00e9ndose situaciones en que hubo que buscar garantizadores de las fianzas.<\/p>\n<p>Varios de los conquistadores y exploradores que vinieron a vivir a La Espa\u00f1ola para desde aqu\u00ed partir hacia Tierras Firmes, como fue el caso de Rodrigo de Bastidas, que hab\u00eda mostrado su decisi\u00f3n de involucrarse en la ofensiva contra el Bahoruco,\u00a0 hacia el a\u00f1o de 1524 se enter\u00f3 que sus ep\u00edgonos en el Consejo de Indias les ten\u00edan noticias favorables de la actitud positiva del rey en torno a la posibilidad de conquistar y poblar a Santa Marta, lo que le llev\u00f3 a asumir una postura de indecisi\u00f3n en torno a la rebeli\u00f3n de Enriquillo y en 1525, cuando ya ten\u00eda en sus manos los racionamientos reales para dedicarse a su propia empresa, se mostr\u00f3 totalmente ajeno a esta acci\u00f3n rebelde. Procedi\u00f3 a comprar cuatro barcos y los puso a nombre de otras personas de su confianza para evitar litigios y aprietos hasta que pudo pagar sus deudas y sonsacar a muchos de los hombres que se estaban alistando para ir al Bahoruco, pag\u00e1ndole desde 10 hasta 20 pesos de oro, lo que le permiti\u00f3 congregar alrededor de 450 hombres que se fueron con \u00e9l a Santa Marta. Algo similar ocurri\u00f3 con el oidor Lucas V\u00e1zquez de Ayll\u00f3n, quien, tras regresar de Espa\u00f1a y Puerto Rico, se embarc\u00f3 en una costosa y desafortunada expedici\u00f3n de conquista y poblamiento de la pen\u00ednsula de la Florida.<\/p>\n<p>Para evitar que surgieran nuevas demoras y situaciones que pudieran frustrar definitivamente la empresa esclavista del Bahoruco, sali\u00f3 una primera expedici\u00f3n con el oidor Juan Ortiz de Matienzo en 1523 y posteriormente otra con el capit\u00e1n Pedro de Vadillo y su teniente I\u00f1igo Ortiz, durante el a\u00f1o de 1525.<\/p>\n<p>El oidor de la Real Audiencia, Juan Ortiz de Matienzo, aprovech\u00f3 que el virrey Diego Col\u00f3n hab\u00eda regresado a la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica emplazado por el rey de Espa\u00f1a, arm\u00f3 por su cuenta en el a\u00f1o 1523 una expedici\u00f3n para enfrentar la sublevaci\u00f3n de Enriquillo, en la regi\u00f3n del Bahoruco de la isla La Espa\u00f1ola.\u00a0 El prop\u00f3sito de esta ofensiva era obtener una mayor cantidad de oro con la venta de los indios que tomase antes de irse a Espa\u00f1a, postergando as\u00ed una licencia que le hab\u00edan concedido hasta despu\u00e9s del triunfo de esta s\u00fabita e imprevista acci\u00f3n militar. Esta operaci\u00f3n fue totalmente desarticulada por la labor de inteligencia y la acci\u00f3n coordinada desarrollada por los rebeldes del Bahoruco.<\/p>\n<p>El tribunal de la Real Audiencia hacia el a\u00f1o 1525 tambi\u00e9n auspici\u00f3 una acci\u00f3n ofensiva durante la gesti\u00f3n del gobernador de la isla La Espa\u00f1ola Sebasti\u00e1n Ram\u00edrez de Fuenleal, que encabezaron el capit\u00e1n Pedro de Vadillo y el teniente \u00cd\u00f1igo Ortiz con apoyo de la ciudad de Santo Domingo y los soldados espa\u00f1oles m\u00e1s experimentados, resultando en una derrota totalmente aparatosa, por cuanto implic\u00f3 que los alistados hab\u00edan recibido una paga de las Cajas Reales, ascendente a\u00a0 4 mil 389 pesos oro, tal como se consigna en el presente documento:<\/p>\n<p>\u201c<em>Paresce que mont\u00f3 el gasto que se fizo en dos armadas que se ynbiaron contra los dichos yndios, de que fueron por capit\u00e0nes Pedro de Badillo e I\u00f1igo Ortiz, quatro mill e trezcientos e noventa e ocho pesos e dos tomines e cinco granos, e deste despacho tovieron cargo Xacome de Castell\u00f3n e Lope de Vardeci, e se despacharon en el a\u00f1o de mill e quinientos e veynte e cinco a\u00f1os. Ansimesmo paresce que dio e pag\u00f3 Xpbal de Sancta Clara, Recebtor de las sisas en esta Cibdad de Sancto Domingo a la xente que tobo en las dichas armadas quatrocientos pesos de oro, segund paresci\u00f3 por los libramientos e quentas que se tom\u00f3.<\/em>\u201d (Archivo General de Indias, Justicia, Legajo 50, Ministerio de Cultura y Deportes de Espa\u00f1a. <a href=\"http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29\">http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29<\/a>).<\/p>\n<p>Las dos expediciones armadas formaron un cord\u00f3n entre Y\u00e1quimo (hoy Jacmel) y la Yaguana (hoy L\u00e9ogane) y avanzaron hacia el oriente, con el prop\u00f3sito de asediar a los alzados en alturas que pasan de 2.300 metros y las menores de 1.500. Ah\u00ednco infecundo, porque retir\u00e1ndose los ind\u00edgenas y dejando rastros para ser seguidos, invariablemente no presentaban el cuerpo sino cuando los espa\u00f1oles carec\u00edan de agua, provisiones y sandalias, porque cuando intentaban descansar para restablecer sus fuerzas, eran picados e insultados por los rebeldes, resultando estos tambi\u00e9n con fuertes bajas.<\/p>\n<p>La c\u00e9dula real del 17 de noviembre de 1526 vino a poner en estado de decadencia total la guerra esclavista en las Indias. Si bien el oidor Ortiz de Matienzo se apart\u00f3 totalmente de la empresa por la frustraci\u00f3n experimentada de su propia utilidad antes de emprender viaje a Espa\u00f1a, y lo mismo hizo Pedro de Vadillo, capit\u00e1n que ni en el llano fue capaz de sacar ventajas ni propias ni en favor de la causa com\u00fan, los rebeldes le infringieron derrotas demoledoras en los intrincados vericuetos de la sierra del Bahoruco, de las que nunca pudieron recuperarse las tropas coloniales espa\u00f1olas (De Utrera, Fray Cipriano, 2004:193).<\/p>\n<h4><strong>Acciones del capit\u00e1n Hernando de San Miguel y primer intento de negociaci\u00f3n de Fray Remigio con Enriquillo<\/strong><\/h4>\n<p>El capit\u00e1n Hernando de San Miguel arm\u00f3 una nueva expedici\u00f3n en 1526 con ochenta hombres, la cual se constituy\u00f3 en la \u00faltima esperanza en que los esclavistas espa\u00f1oles hab\u00edan depositado su confianza, dadas las artima\u00f1as y el vigor f\u00edsico que le adornaba como personaje capaz de luchar igual al amparo y desamparo del terreno inculto, r\u00edspido e inclemente, como la regi\u00f3n del Bahoruco, seg\u00fan la posesi\u00f3n que en \u00e9l ten\u00edan los combatientes.\u00a0 En su calidad de capit\u00e1n de guerra designado por la Real Audiencia de Santo Domingo, puso al rebelde Enriquillo en serios aprietos tras su aparici\u00f3n inesperada en el cuartel general del cacique, hasta el punto de que pidi\u00f3 la paz como ardid y luego la demora que hizo para no convenir definitivamente en ella.<\/p>\n<p>Es importante observar lo que dice sobre este particular una comunicaci\u00f3n de la Real Audiencia de Santo Domingo al emperador Carlos I de Espa\u00f1a y Carlos V de Alemania, de fecha 30 de marzo de 1528:<\/p>\n<p><em>S.C.R.M. \u2014 Relaci\u00f3n de las cosas tocantes a la guerra de Inriquillo e de otros yndios alzados que andan en el Bauruco, e de lo que en ella se a gastado e fecho de costa fasta agora, e del estado en que agora est\u00e1, e de lo que conviene al servicio de V. M. se provea en lo de adelante fasta fenecer e acabar la dicha guerra:<\/em><\/p>\n<p><em>Por las cartas que \u00faltimamente se an escripto desta su real Abdiencia a V. M. se a fecho relaci\u00f3n de los muchos dapnos questa xente de yndios alzados, que andan con el dicho Inriquillo, an fecho e cada d\u00eda fazen en esta ysla, ans\u00ed en matar crisptianos espa\u00f1oles e robar mucha cantidad de oro que an robado, como en despoblar los caminos e estancias e ventas; e como a esta cabsa se an prove\u00eddo ciertos capit\u00e0nes con xentes para hacelles la guerra, e lo mucho quen ello se a gastado, la relaci\u00f3n de todo lo qual embiamos xuntamente con esta a V.M.<\/em><\/p>\n<p><em>Por esta Real Audiencia se provey\u00f3 un capit\u00e1n con ochenta espa\u00f1oles e con todo lo necesario para fazer e continuar la guerra; e este capit\u00e1n e xente posieron en tanta necesidad al dicho Inriquillo e a los dichos yndios alzados, ans\u00ed por aver tomado muchos dellos como por avelles destruido los mantenimientos e comida que tenian en la dicha tierra del Bauruco, que, constre\u00f1idos de anbre e de la dicha necesidad, vinieron en pl\u00e1tica con el dicho capit\u00e1n e espa\u00f1oles, diciendo que quer\u00edan paz, e ansi se sent\u00f3 con ellos la dicha paz por parte del dicho capit\u00e1n; e para efectualla, se llam\u00f3 al Padre fray Remixio, de la Orden de San Francisco, e tomaron asiento con ellos que se fuesen a una provincia desta ysla para que all\u00ed fiziesen su pueblo, e se les dar\u00eda lo necesario para su sustentaci\u00f3n, como es vacas e ovejas e otros aparexos para labrar, e que quedasen libres como los otros vasallos de V.M., e que no toviesen otra premia, salvo de guardar e traer los negros e yndios que se alzasen e uyesen. E ansi se partieron unos e otros muy alegres con este asiento, para que a cierto tiempo se tornasen a xuntar; e al d\u00eda que se concert\u00f3 fue el capit\u00e1n en el dicho frayle, e los dichos yndios no vinieron como qued\u00f3 concertado, salvo que fallaron en el lugar fasta mill e quinientos pesos que los yndios dexaron all\u00ed; fuese a ver por el dicho capit\u00e1n si el asiento que se se\u00f1al\u00f3 para el pueblo si eran ydos all\u00e1 a comenzar a poblar, e tambi\u00e9n non se fall\u00f3 rastro de ellos ni fasta agora se a podido fallar ni han complido cosa, nin vuelto hablar con el dicho capit\u00e1n. Agora an fecho cierto dapno, e es que vinieron a una estancia del mismo capit\u00e1n, e se la destruyeron e mataron ciertos yndios e llevaron ciertas yndias e cavallos e todo lo que en la estancia av\u00eda, e quemaron los boh\u00edos e ahorcaron a un muchacho de tres a\u00f1os, por manera que tenemos por ronpida la cosa, porque fasta agora todav\u00eda no se tovo esperanzas que ven\u00edan de paz a conplir las pazes, e se buscaron todos medios para ello.<\/em><\/p>\n<p><em>La guerra a turado e se a gastado tanta cantidad quanto aqu\u00ed imbiamos por relaci\u00f3n a V. M., ansi por ser la tierra del dicho Bauruco en donde estos yndios andan alzados muy \u00e1spera e de grandes monta\u00f1as e pobre de agua, que non se puede andar con bestias, e que tienen de largo m\u00e1s de sesenta leguas e a esta cabsa es muy dificultosa ansi para andar espa\u00f1oles por ella como por falta de agua e mantenimientos, que todo lo an de llevar los espa\u00f1oles a sus cuestas e de algunos yndios que consigo traen; por manera que cada vez que van a entrar al mexor tienpo y quando ya van en rastro o cerca de los yndios alzados, se les acaban los bastimentos e an de tornar de necesidad m\u00e1s de quarenta leguas a tornarse abastecer; de todo lo qual de todas las otras ventajas que destas se siguen, tienen conoscimiento los yndios alzados e les fazen andar tras si fasta que se les acaban los bastimentos a los espa\u00f1oles. Por todos estos respetos y por la esperiencia de lo pasado, nos paresce que para fazelles la guerra, conviene ante todas cosas, para que brevemente se acaben proveer a estas dificultades, poner los bastimentos en paraxes e partes que, andando los espa\u00f1oles tras los dichos yndios alzados, nos les dexen de seguir por falta dellos, e puedan proveer en sus tienpos e logares para que la guerra non cesase, e doquiera que les tomase la necesidad de los bastimentos, los tengan para se proveer dellos; e con esto e con lo que adelante diremos, creemos, con ayuda de Dios, que muy brevemente se fenescer\u00e1 e acabar\u00e1 esta guerra tan perjudicial e que en tanta confusi\u00f3n tiene esta ysla.<\/em><\/p>\n<p><em>Demas de proveer los bastimentos en la manera que dixe en el cap\u00edtulo antes deste, que se far\u00e1 con arta costa, es menester proveer de ciento e cinquenta onbres espa\u00f1oles que anden a la contina en las dichas tierras del Bauruco en seguimiento de los dichos yndios en tres quadrillas o capitan\u00edas, e otros tantos yndios de los dom\u00e9sticos; porque cada espa\u00f1ol a menester sus yndios que ansimesmo fazen mucha costa, que cada espa\u00f1ol lleva quatro pesos de sueldo cada mes; dos yndios ansimesmo se pagan, porque son naborias de por fuerza de los vezinos, non yndios de repartimiento, porque casi non los ay.<\/em><\/p>\n<p><em>Demas desto conviene que vaya un Oydor desta Real Abdiencia a residir en Sant Juan de la Maguana, ques el pueblo m\u00e1s cercano a las dichas tierras del Bauruco, porque tengan abtoridad desta negociaci\u00f3n, ans\u00ed para fazer e proveer los bastimentos e solicitud necesaria e mandar e proveer lo que fuere menester para ello, como para que vea por vista de oxos la deligencia que se pone en el fazer la dicha guerra; porque a cabsa de faltar persona de abtoridad, se a dexado de conplir lo uno e lo otro, e a avido mucha floxedad e negligencia en la prosecuci\u00f3n desta guerra; e tambi\u00e9n la xente se a amotinado contra el capit\u00e1n, todo lo qual cesar\u00e1; algunos dellos se an castigado por ello&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Y fasta en tanto que viene la respuesta e mando de V. M. de lo que en ello es servido que se faga, nosotros entretendremos al capit\u00e1n e quarenta onbres que con \u00e9l anden, porque podr\u00e1 ser que la guerra se concluya por v\u00eda de paz, o a lo menos no dar\u00e1n lugar a que los yndios se refagan de labranzas e de m\u00e1s yndios e aparexos; sobre todo suplicamos a V. M. mande proveer lo que su real servicio sea. Fecha en Santo Domingo a treinta d\u00edas de mar\u00e7o de mill e quinientos e veinte e ocho a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>De V.C.R.M. umildisimos siervos e criados que sus reales pies e manos besan, el licenciado Espinosa el licenciado Cua\u00e7o\u201d (Archivo General de Indias, Patronato, Legajo 174, Ministerio de Cultura y Deportes de Espa\u00f1a <\/em><a href=\"http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29\"><em>http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29<\/em><\/a><em>). <\/em><\/p>\n<p>En esta comunicaci\u00f3n enviada por los miembros de la Real Audiencia de Santo Domingo, Gaspar de Espinosa y Alonso de Zuazo, informaban al rey Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania de las dificultades econ\u00f3micas por las cuales atravesaba la colonia para poder continuar la guerra contra el cacique Enriquillo y dem\u00e1s indios sublevados en la sierra del Bahoruco.<\/p>\n<p>Muy r\u00e1pidamente el capit\u00e1n Hernando de San Miguel se qued\u00f3 sin gente, primera consecuencia de la falta de finanzas, de haberse deshecho los antiguos tratos de captura de los indos alzados con fines esclavistas, las fiduciarias (fianzas, hipotecas y prendas) disueltas y convertidas en nuevas obligaciones de la hacienda real y los prestamos voluntarios (que prove\u00edan fundamentalmente mercaderes), generando esto una deserci\u00f3n masiva en virtud del atraso en la paga a aquellos soldados de guerra (De Utrera, Fray Cipriano, 2004: 193-194).<\/p>\n<p>Por otra parte, la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica de los sembrad\u00edos de los alzados en terrenos ya trillados por espa\u00f1oles con gu\u00edas ind\u00edgenas expertos de aquellos montes, oblig\u00f3 a Enriquillo a retirarse con su gente mucho m\u00e1s al oriente, y a cesar temporalmente en sus incursiones, las que, forzosamente, para ser eficaces, le pon\u00edan en el trance de alejarse demasiado de sus naturales defensas; y, por la misma raz\u00f3n, una parte de los combatientes advenedizos se vio tentada a abandonar el Bahoruco y al irse a otras provincias, contagi\u00f3 con su rebeld\u00eda a los hatos, estancias y conucos que hab\u00eda por doquier. La guerra cambi\u00f3 de aspecto; se crearon diversas cuadrillas que, acantonadas en parajes determinados, estuvieron a la mira de novedades y que, con el favor natural de la tierra, pudieran destruir a otras tropas similares de indios alzados (De Utrera, Fray Cipriano, 2004: 194).<\/p>\n<p>El monto que se gast\u00f3 en esta expedici\u00f3n liderada por el capit\u00e1n Hernando de San Miguel fue del orden de los 10 mil 663 pesos oro, mientras que lo gastado en general hasta el mes de marzo de 1528 en la guerra contra los rebeldes del Bahoruco ascendi\u00f3 a 19 mil 61 pesos oro y las sisas o impuestos recaudados entre la poblaci\u00f3n por los grav\u00e1menes que se les impusieron a la carne y al vino rondaban los 11 mil 632 pesos. As\u00ed lo confirma un documento de Contadur\u00eda firmado por el contador Diego Caballero, que dice lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00cdten, paresce que fue dado e pagado a Pero de Talavera de la dicha guerra diez mill e seiscientos e sesenta e tres pesos para el despacho de la armada de que fue por capit\u00e1n Hernando de San Miguel, y para la paga de la xente que en ella a servido, paresce que suma lo gastado fasta agora en la guerra e conquista del Baoruco diez e nueve mill e sesenta e un pesos e dos tomines e cinco granos de oro, sin muchas cont\u00edas de pesos de oro de cosas que se an tomado e prestado, para la guerra de sueldos e la xente, e de mantenimientos e otros adere\u00e7os que an sido necesarios para ella por la paga, de lo qual nos fallamos muy fatigados. (Sigue la relaci\u00f3n del monto de las sisas que fue) \u00abfasta agora onze mill e seiscientos e treinta e dos pesos e cinco tomines e onze granos\u201d. Firma de Diego Caballero, contador, 31 de marzo de 1528 (De Utrera, Fray Cipriano, 2004: 194)<\/em>.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n puso de manifiesto que el principal escollo con que cont\u00f3 el ej\u00e9rcito colonial espa\u00f1ol fueron las dificultades financieras, que le imped\u00edan mantener un ej\u00e9rcito regular y profesional que asediara permanentemente a las tropas sublevadas que lideraba el cacique Enriquillo en las encumbradas monta\u00f1as de la sierra del Bahoruco. A esto hay que agregar la desmoralizaci\u00f3n que sufrieron estos hombres sin ninguna experiencia militar reclutados supuestamente en calidad de voluntarios, pero en su mayor\u00eda por la fuerza, frente a un grupo rebelde bien entrenado, disciplinado, con una m\u00edstica, una t\u00e1ctica y una estrategia muy bien dise\u00f1adas y aplicadas al pie de la letra.<\/p>\n<p>Tras el encuentro inesperado de Enriquillo con el capit\u00e1n Hernando de San Miguel, el sacerdote Fray Remigio Mart\u00ednez, de la orden de los Franciscanos, intervino ante su antiguo alumno Enrique para que considerara la posibilidad de un proceso de negociaci\u00f3n que le permitiera reintegrarse a la sociedad colonial, para lo cual le pidi\u00f3 que, como primer paso, procediera a entregar el tesoro en oro y perlas que hab\u00edan incautado a un barco espa\u00f1ol que proven\u00eda de Tierra Firme y que trataba de capturar a los rebeldes para esclavizarlos.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que le prometi\u00f3 Enriquillo a su maestro, el padre Remigio, fue devolverle el tesoro sustra\u00eddo al d\u00eda siguiente al capit\u00e1n San Miguel, a quien le hab\u00eda prometido juntarse para discutir los t\u00e9rminos de un proceso de negociaci\u00f3n. Temprano de la ma\u00f1ana envi\u00f3 a varios de sus ac\u00f3litos a colocar el oro y perlas en el lugar acordado, ocasi\u00f3n que aprovech\u00f3 para moverse con su gente al lado oriental de la sierra del Bahoruco.<\/p>\n<p>Cuando San Miguel fue a buscarle a donde le hab\u00eda tomado por sorpresa, Enriquillo y su gente ya se hab\u00edan ubicado en lugares inaccesibles de las monta\u00f1as y tras esfuerzos in\u00fatiles por encontrarles sus fuerzas se fueron debilitando hasta reducirse a su m\u00ednima expresi\u00f3n y se vio obligado a regresar a Santo Domingo con el bot\u00edn recuperado.<\/p>\n<h4><strong>Acuerdo de paz del Cacique Enriquillo-Capit\u00e1n Barrionuevo-Pedro Romero para poner fin a la Rebeli\u00f3n del Bahoruco<\/strong><\/h4>\n<p>Ante los m\u00faltiples gastos en que hab\u00edan incurrido la corona espa\u00f1ola y la colonia de Santo Domingo para sofocar la sublevaci\u00f3n del cacique Enriquillo, el Consejo de Indias, presidido por el rey Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania y por la emperatriz Isabel de Portugal, al encontrarse el soberano en guerra contra otras naciones europeas, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de designar al capit\u00e1n general Francisco de Barrionuevo.<\/p>\n<p>Barrionuevo, aspirante a gobernador en las Indias, antiguo poblador de Puerto Rico, hacendado en la Mona, proveedor de bastimentos para la guerra del Bahoruco y conocedor de los pormenores de la guerra contra Enriquillo, fue designado como el responsable de una flota de 200 hombres que deb\u00eda conseguir en la regi\u00f3n de Andaluc\u00eda para embarcarse a La Espa\u00f1ola y as\u00ed combatir al cacique rebelde. A estos se les provey\u00f3 armas, municiones y barcos para que le trasladasen al puerto de Santo Domingo, con la encomienda de poner fin al alzamiento de Enriquillo en un tiempo no mayor de tres meses tras su llegada a La Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>El capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo lleg\u00f3 al puerto de Santo Domingo el 20 de febrero de 1533 con una tropa de 180 hombres y de inmediato se comunic\u00f3 con el gobernador de la isla La Espa\u00f1ola, Alonso de Zuazo, y los dem\u00e1s miembros de la Real Audiencia de Santo Domingo a quienes le present\u00f3 la comunicaci\u00f3n que le envi\u00f3 la emperatriz Isabel de Portugal y con los cuales coordin\u00f3 todo lo relacionado con la guerra que deb\u00edan hacerle a Enriquillo y a los dem\u00e1s sublevados de la sierra del Bahoruco.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, se presenta la carta enviada por los miembros de la Real Audiencia a la emperatriz o reina Isabel de Portugal firmada por los miembros de la Real Audiencia Zuazo, Infante y Vadillo, de fecha 12 de marzo de 1533:<\/p>\n<p>\u201c<em>La nao imperial de V. M. entr\u00f3 en este puerto de Santo Domingo a veinte de este mes; naveg\u00f3 desde Gibraltar cuarenta y cinco d\u00edas. En ella vino Francisco de Barrionuevo, capit\u00e1n de la guerra del Bauruco, y trajo ciento y ochenta hombres labradores y oficiales, al parecer muy buena gente, de la que esta Isla tiene necesidad para la poblaci\u00f3n de ella; y luego que lleg\u00f3, los hicimos aposentar entre los vecinos, y se les da el mantenimiento necesario; y porque con mayor voluntad lo hiciesen, nosotros fuimos de los primeros que en nuestras casas los recibimos (al margen: que est\u00e1 bien).\u00a0 Y porque no ha m\u00e1s de cuatro d\u00edas que la nao es llegada, no habemos dado asiento en la orden que se tendr\u00e1 en el hacer la guerra porque, como sea cosa de tanta calidad, hase de hacer con parecer de todos los vecinos, y as\u00ed se ha comunicado con los m\u00e1s principales, y con las primeras naos haremos relaci\u00f3n de lo que en ello se hiciere. Fue muy gran merced la que V. M. hizo a esta Isla en les enviar este socorro de gente.<\/em><\/p>\n<p><em>A la continua habemos hecho relaci\u00f3n a V. M. de trabajo que en esta Real Audiencia se ha tenido y tiene en el proveimiento delas cosas para la guerra del Bauruco, y que no ha bastado ni basta mandarlo a los que tienen cargo de ello, sino con nuestras mismas personas solicitar el despacho de ello como cosa que tanto importa para la pacificaci\u00f3n y poblaci\u00f3n de esta tierra; porque si as\u00ed no se hubiera hecho, seg\u00fan las cosas de esta guerra han sucedido, tenemos por cierto que esta Isla estuviera muy al cabo. Y sobre todo sufrir a nuestras orejas cada d\u00eda los clamores de toda la tierra, que se quejan y han quejado de las sisas y repartimientos que se les han echado para este negocio; a tanto ha llegado la cosa que en los p\u00falpitos los predicadores lo dec\u00edan, queriendo dar a entender que V. M. a costa de su Real Hacienda es obligado a pacificar la tierra y allanar los caminos de ella. Y, sobre todo, un trabajo intolerable con estos Oficiales para lo que de hacienda de V. M. se manda gastar en ello; y como los d\u00edas pasados hicimos relaci\u00f3n a causa del Tesorero dilatar la paga de una cuadrilla, fue ocasi\u00f3n que los indios cimarrones matasen la mujer del espa\u00f1ol y otros indios, y robos que hicieron en la villa de Puerto Real; y el mayor de todos es que agora habemos sabido que los Oficiales hicieron cierta relaci\u00f3n a V. M. que en esto de los gastos no se hac\u00eda como conven\u00eda, y que ser\u00eda m\u00e1s bien el tomar de las cuentas se cometiese al licenciado Pedro V\u00e1zquez, habiendo sucedido con ellos que por esta Real Audiencia aquella saz\u00f3n que ellos hicieron la relaci\u00f3n, les fue mandado que luego entendiesen en tomar las cuentas a los receptores y otras personas que ten\u00edan cargo de ello, y, si en ello hallasen alg\u00fan fraude, nos lo hiciesen saber para que se proveyese.<\/em><\/p>\n<p><em>Agora, estando entendiendo en este despacho del capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo, como adelante haremos relaci\u00f3n, el licenciado Pero V\u00e1squez nos trajo a mostrar una su Real Provisi\u00f3n por donde V. M. le comete el tomar de las cuentas de las que no han sido tomadas, que no ha sido poco embarazo para este despacho, porque los mercaderes que prove\u00edan estas cuadrillas para cobrar la dicha sisa, no quieren dar de sus tiendas m\u00e1s ropa, y ha sido necesario sanear nosotros a otros mercaderes que lo provean porque no cese la guerra, como V. M. nos lo manda, que no hay hombre que quiera servir en la guerra, ni persona que ose dar fiado para ella, como antes lo sol\u00edan hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>El capit\u00e1n de la nao de V. M. present\u00f3 en esta Real Audiencia una c\u00e9dula de V. M., por donde manda que se tome toda la carga de cualesquier nav\u00edos que hubiese en este puerto y se d\u00e9 a la nao imperial, y, conforme a ella, se har\u00e1 lo que V. M. manda, y a esta causa se ha detenido el despacho de esta nave, de manera que ha habido lugar de platicar y dar orden en las cosas del Bauruco; y as\u00ed habemos juntado a los vecinos principales de la tierra todas las veces que nos ha parecido, y despu\u00e9s de haberles propuesto la voluntad de V. M., que es que esta guerra se acabe, y la merced que a esta Isla hace en le ayudar con esta gente que el capit\u00e1n Barrionuevo trajo, y comunicado con ellos y con el capit\u00e1n lo que en este negocio nos parec\u00eda, y, habi\u00e9ndoles o\u00eddo a cada uno en com\u00fan y particular, y recibido algunos pareceres de personas que por escrito lo han dado, habi\u00e9ndolo primeramente encomendado a Dios Nuestro Se\u00f1or como cosa de tanta importancia, dimos en ello el asiento y parecer que con la presente enviamos a V. M. que va juntamente con todo lo que en este caso ha pasado despu\u00e9s de venido Francisco de Barrionuevo; que, en suma, es que la guerra se haga con todo el n\u00famero de gente que de la Isla se pudiere sacar, seg\u00fan la posibilidad de la tierra, y que para juntar toda la gente y llegar los mantenimientos y armas y otros aderezos que ser\u00e1n necesarios, ser\u00e1 necesario dilaci\u00f3n de tiempo. <\/em><\/p>\n<p><em>Que entretanto el capit\u00e1n Barrionuevo vaya con treinta y cinco hombres de las cuadrillas que en el campo se traen con otros tantos indios dom\u00e9sticos y algunas gu\u00edas, y lleve consigo dos parientes del cacique Enrique, de quien \u00e9l se ha confiado otras veces que le han hablado y procure de asentar con \u00e9l la paz que V. M. manda, envi\u00e1ndole con uno de sus deudos la carta que V. M. le manda escribir, que podr\u00e1 ser que viendo la real firma de V. M., \u00e9l concluya con \u00e9l lo que tantas veces por el Presidente y por esta Real Audiencia se ha procurado, y que, no queriendo venir en lo de la paz, que con la gente que llevare, que ser\u00e1 la mejor que en toda la tierra se hallare, procure de hacer una entrada en el Bauruco y ver el estado en que est\u00e1 aquella tierra, y qu\u00e9 gente trae Enrique, y escriba luego a esta Real Audiencia lo que ser\u00e1 necesario proveerle para que luego se le env\u00ede. Y que para mejor lo efectuar vaya de este puerto por la mar en una carabela, que ser\u00e1 camino mucho m\u00e1s presto y de m\u00e1s ventaja que ir por la tierra, con los av\u00edos y gu\u00edas y otros aderezos que para la guerra son necesarios, seg\u00fan la experiencia que de ello se tiene. Y as\u00ed se queda entendiendo en este despacho, y el capit\u00e1n aprest\u00e1ndose para ello, y lo m\u00e1s en breve que se pudiere lo despacharemos de este puerto. Y a los pueblos se enviaron las cartas que V. M. les mand\u00f3 escribir para que todos est\u00e9n prestos para cada y cuando el capit\u00e1n escribiere.<\/em><\/p>\n<p><em>En lo de la gente que Francisco de Barrionuevo trajo, ya hicimos relaci\u00f3n que toda era gente para el campo, y por nuevamente venidos de esos Reinos no era cosa de enviarlas a la guerra, porque dem\u00e1s que no se hac\u00eda ninguna hacienda con ellos, parec\u00eda inhumunidad enviarlos a padecer en aquellas sierras; y as\u00ed el capit\u00e1n dijo por escrito que la intenci\u00f3n de V. M. no fue que \u00e9stos fuesen a la guerra, sino que quedasen en las haciendas de los espa\u00f1oles en lugar de los otros que de ellos se sacasen para la guerra, porque no ignoraron que no eran gente para ello, y conforme a esto se les dio licencia que asentasen con los vecinos de la Isla e hiciesen sus partidos como mejor pudiesen; conque quedaron obligados de servir en la guerra cada y cuando que los llamasen, y as\u00ed est\u00e1n repartidos por los pueblos de ella. <\/em><\/p>\n<p><em>Y en tanto que el capit\u00e1n va a asentar la paz y hacer la entrada, se har\u00e1n a los mantenimientos de la Isla y les habr\u00e1 probado la tierra de manera que para entonces, si la guerra hubiere de ir adelante, a lo menos estar\u00e1n algunos de ellos para poder servir en ella. Y \u00e9ste fue el mejor asiento que en este negocio nos pareci\u00f3 que se deb\u00eda tener<\/em>\u201d (Archivo General de las Indias, Santo Domingo, Legajo 49, Ministerio de Cultura y Deportes de Espa\u00f1a. <a href=\"http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29\">http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29<\/a>).<\/p>\n<p>Como se ha podido leer, las personas que trajo consigo el capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo eran personas sin ninguna o muy poca experiencia en el arte de la guerra y mucho menos para enlistarse para participar en una campa\u00f1a tan dif\u00edcil como la de las escabrosas e inh\u00f3spitas monta\u00f1as del Bahoruco. Esta fue una de las razones que se valor\u00f3 en la reuni\u00f3n que sostuvieron las autoridades coloniales y Francisco de Barrionuevo con algunos vecinos de la ciudad de Santo Domingo, en favor de que se optara en primer lugar por la paz con el cacique Enriquillo y su gente, antes de declararle la guerra abierta.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo esa acci\u00f3n, Barrionuevo se har\u00eda acompa\u00f1ar de tan s\u00f3lo de 35 hombres de las cuadrillas que estaban en el campo con igual cantidad de indios dom\u00e9sticos, algunos gu\u00edas y dos parientes del cacique Enrique, en quien \u00e9l hab\u00eda confiado en otras ocasiones en que se le hab\u00eda hablado y procurado asentar la paz. Este proceso de paz lo hab\u00eda dispuesto el emperador Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania mediante carta dirigida a Enrique, la cual se le enviar\u00eda con uno de sus familiares, en la que pudiera ver la firma real del soberano espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En esta comunicaci\u00f3n se le solicitaba al cacique Enriquillo la sumisi\u00f3n ante Su Majestad, le perdonar\u00edan todo lo ocurrido anteriormente, se le otorgar\u00edan a \u00e9l y a su gente tierra y todo tipo de facilidades para que pudieran establecerse donde ellos decidieran y ejercieran su propio gobierno, teniendo como \u00fanica sujeci\u00f3n la autoridad del Monarca.<\/p>\n<p>Trascurridos cincuenta d\u00edas de haber llegado Francisco de Barrionuevo a la Isla, sali\u00f3 del puerto de Santo Domingo por mar para desembarcar en la villa de Y\u00e1quimo. El capit\u00e1n Barrionuevo dur\u00f3 dos meses y medio para dar con el paradero del cacique Enriquillo, la sumisi\u00f3n de \u00e9ste se logr\u00f3 como resultado de la acogida del perd\u00f3n real.<\/p>\n<p>Tan solo hubo dos o tres horas de comunicaci\u00f3n entre espa\u00f1oles e indios, el mayor tiempo empleado entre el capit\u00e1n Barrionuevo y Enriquillo, el cual no fue suficiente para que la paz quedase asegurada o que siquiera el cacique quedara totalmente convencido de ella.\u00a0 Incluso los acompa\u00f1antes de Barrionuevo volvieron con \u00e9l a la carabela con la mala impresi\u00f3n de dejar a Enriquillo tan receloso y poco menos que malhumorado por las evasivas del capit\u00e1n a presentarles los indios que lo hab\u00edan conducido hasta \u00e9l y que permanecieron a bordo del barco.<\/p>\n<p>Barrionuevo ten\u00eda apuro de volver a Santo Domingo y continuar a su destino. No hubo en \u00e9l la intenci\u00f3n de mantener el di\u00e1logo con el cacique rebelde, habiendo hecho mil reparos de la verdad del negocio. De aqu\u00ed se deriv\u00f3 que Enriquillo, asesorado de los espa\u00f1oles y a\u00fan por el mismo capit\u00e1n, proporcionase como comisionado a uno de los suyos, al indio Gonzalo, para que, y\u00e9ndose con los espa\u00f1oles, hablase con los Oidores y recibiese de ellos cuanto le hab\u00eda pedido a Barrionuevo, considerando que por este medio llegar\u00eda a convencerse de la sinceridad con que aquel perd\u00f3n se le hab\u00eda prometido.<\/p>\n<p>Como el Soberano estaba personalmente empe\u00f1ado en este asunto, la celeridad de Barrionuevo en esta situaci\u00f3n era un caso grave en materia de buen gobierno, y se hizo necesario remediarla con providencias inmediatas. Los Oidores de la Real Audiencia de Santo Domingo convocaron al obispo Bastidas, oficiales reales, regidores y principales vecinos, al debate acaecido con asistencia del propio Barrionuevo. De esto se di\u00f3 cuenta el emperador Carlos I y Carlos V por las palabras contenidas en la carta que le enviaron 1 de septiembre de 1533, quince d\u00edas despu\u00e9s de haber sido despachado Pedro Romero para sosegar al indio y perfeccionar la obra inconclusa del capit\u00e1n Barrionuevo, convicto de haber procedido con demasiada precipitaci\u00f3n en un negocio tan importante y serio, despu\u00e9s que la realeza hab\u00eda puesto tanta confianza a su cuidado:<\/p>\n<p>\u201c<em>Los espa\u00f1oles que fueron con Barrionuevo nos certificaron que don Enrique les hab\u00eda dicho que holgar\u00eda de comunicarse m\u00e1s con el capit\u00e1n y con ellos, y que conviniera que no se viniera tan presto, porque quedase m\u00e1s asentada y afijada la paz, y que de no haberse quedado con \u00e9l algunos d\u00edas, el don Enrique quedaba sospechoso; y para sanear esta duda nos enviaba su indio; y lo mismo nos han dicho algunos vecinos de la Isla, porque casi de este mismo tenor fu\u00e9 la paz que con \u00e9l concert\u00f3 en d\u00edas pasados el capit\u00e1n Hernando de San Miguel, que por no venirse a ver y estar con \u00e9l, no hubo efecto; y porque no sucediera agora en esto lo que en lo pasado, juntamos en esta Real Audiencia al Obispo de Venezuela y a los Oficiales y regidores y vecinos m\u00e1s principales, y despu\u00e9s de haber platicado en ello, a todos pareci\u00f3 que para asentar y confirmar esta paz, pues tan sospechosa quedaba, era menester m\u00e1s comunicarse con Enrique, y lo mismo pareci\u00f3 al capit\u00e1n, el cual no fuera inconveniente que volviera all\u00e1; y para ello se acord\u00f3 que fuese all\u00e1 un Pedro Romero, vecino de esta Isla que ha tra\u00eddo a su cargo mucho tiempo una cuadrilla de espa\u00f1oles, porque a todos nos pareci\u00f3 que lo har\u00eda bien, adem\u00e1s de haberse hallado junto con Barrionuevo y que mostr\u00f3 confiarse de \u00e9l porque lo conoc\u00eda de tiempos pasados; el cual enviamos por la mar y con \u00e9l al indio que nos envi\u00f3 don Enrique, y a un Mart\u00edn Alonso, lengua de esta Isla, y otros dos indios principales. Con \u00e9l le enviamos de vestir para su persona y de su mujer y para sus capit\u00e0nes e indios principales, e im\u00e1genes y una campana para su iglesia, porque esto fu\u00e9 lo que pidi\u00f3 a Barrionuevo. Y asimismo le enviamos algunas herramientas de azadas, hachas y vino y bizcocho y otras cosas de los mantenimientos de Castilla, que todo cost\u00f3 ciento y veinte pesos, porque as\u00ed convino para asegurarlo, porque los indios naturales son sospechosos y de poca constancia. <\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de escrita esta carta hac\u00eda cuatro d\u00edas que al pi\u00e9 de una sierra en cierta parte fragosa, dos leguas de la villa de Azua, hab\u00eda venido el dicho cacique don Enrique con cinco indios armados, y que les hab\u00eda venido a decir con un capit\u00e1n suyo que ven\u00eda a ver a los alcaldes de aquella villa, y a saber si era cierto lo de las paces, que fuesen all\u00e1 que les quer\u00eda hablar, y as\u00ed lo hicieron, que ellos y ciertos vecinos de esta ciudad que aquella saz\u00f3n all\u00ed se hallaron, entre los cuales estaba Francisco D\u00e1vila, que fueron hasta treinta y cinco de caballo, fueron a donde el dicho don Enrique estaba, y le hallaron metido en un monte a \u00e9l y a su gente, y lo abrazaron y hablaron muy bien y lo asosegaron todo lo m\u00e1s que pudieron, porque les pareci\u00f3 que estaba muy temeroso, y le certificaron que las paces eran verdaderas y que nosotros las hab\u00edamos hecho pregonar. Adem\u00e1s, le dijeron que hac\u00eda cuatro d\u00edas que se hab\u00edan partido del puerto de Azua el barco en que iba Pedro Romero y su indio y le dijeron de todo lo que all\u00ed se le enviaba, con lo cual, dicen, que mostr\u00f3 mucho contentamiento; y all\u00ed estuvieron con \u00e9l, etc., y se fueron (los indios) para alcanzar el barco, de manera que cada d\u00eda nos vamos m\u00e1s satisfaciendo de la paz que creemos que muy en breve lo traeremos a tierra llana.<\/em><\/p>\n<p><em>D\u00edcennos que cuando Barrionuevo estuvo con \u00e9l, y agora cuando se vido con los de Azua, aunque muchas veces le han convidado a comer, no ha querido comer ni beber cosa ninguna, y sus indios han comido y bebido de todo lo que les han dado los espa\u00f1oles; de que nos parece est\u00e1 sospechoso, y porque conviene todav\u00eda andarle asegurando todo lo que pudi\u00e9remos hasta que del todo conozca la merced que V.M. le ha hecho. Zuazo, Infante y Badillo, en Santo Domingo 1\u00ba de septiembre de 1533<\/em> (Archivo General de Indias, Santo Domingo, Legajo 49, Ministerio de Cultura y Deportes de Espa\u00f1a.http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29).<\/p>\n<p>E1 capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo, ni corto ni perezoso, en carta que envi\u00f3 a Su Majestad el 26 de agosto de 1533, a los diez d\u00edas de despachado Pedro Romero, procedi\u00f3 a explicar su conducta, poniendo el defecto de su misi\u00f3n no en s\u00ed mismo sino en el cacique Enriquillo, con quien hab\u00eda sostenido el ef\u00edmero encuentro para el logro de la paz.<\/p>\n<p>El enviado Pedro Romero estuvo ocho d\u00edas con Enriquillo, al cual le asegur\u00f3 una y mil veces que la paz era cierta de parte de espa\u00f1oles y el perd\u00f3n real tan efectivo como en su letra constaba. Asimismo, los regalos fueron tan bien dados como bien recibidos, con lo cual el cacique depuso su temor y recelos. Lo que no hizo con el capit\u00e1n Barrionuevo, Enriquillo lo hizo con el enviado Pedro Romero, al proceder a entregarle una carta para el rey de Espa\u00f1a, agradeciendo a S. M. el perd\u00f3n que tan piadosamente le hab\u00eda concedido.<\/p>\n<p>La carta que le escribi\u00f3 el cacique Enriquillo a Su Majestad Carlos I de Espa\u00f1a y Carlos V de Alemania, fechada el 5 de junio de 1534, dice as\u00ed:<\/p>\n<p><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><em>+<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><em> C. C. M.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>&#8211; con francisco de barrionuevo governador de la tierra firme recebi vna Real cedula de vuestra magestad por la qual y por las crecidas mercedes que por ella vuestra magestad me manda hazer beso los ynperiales pies y manos de vuestra magestad luego que vi su Real mandado con la obidiencia devida y como su menor vasallo la obedeci y puse en efecto y asi todos los yndios de my tierra y yo nas benymos a los pueblos de los espa\u00f1oles y despues de yo aver ydo asegurar algunos cimarrones que andavan por las otras partes de esta ysla vine a esta cibdad a consultar con e1 presidente y oydores algunas cosas que a seruicio de vuestra magestad convenya para en paz y sosiego de la tierra y en ellos y en todus los demas espa\u00f1oles he hallado mucha voluntad y asi yo me parto para procurar de (roto). <\/em><\/p>\n<p><em>. . der y desarraygar algunos otros yndios que andan syn venir a vuestro Real seruicio en el qual me ocupare todos los dias de my vida a toda my posibilidad. a vuestra magestad suplico que en el n\u00famero de sus seruidores y vasallos sea yo contado por vno dellos. y por qu\u00e9 yo he comunicado con el padre vicario prouincial de nuestra se\u00f1ora de la merced frey francisco de bobadilla al qual de my yntencion y cbras hara relacion a vuestra magestad suplico cerca dello le mande dar abdiencia nuestro se\u00f1or la sacra catolica real magestad con acrecentamiento de mayores reynos y se\u00f1orios prospere y abmente como su ynperial corazon desea de santo domingo Vi de junio de IUDXXXIIII a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>de vuestra . . . (roto) vmilde seruidor y menor vasallo que sus ynperiales&#8230;. (roto) y manos besa<\/em>\u201d (Revista Cl\u00edo. N\u00famero 114. Enero-junio 1959:15-16).<\/p>\n<p>En esta carta de Enriquillo al emperador Carlos I de Espa\u00f1a y Calos V de Alemania se evidenciaba claramente una actitud de sumisi\u00f3n y subordinaci\u00f3n del cacique a Su Majestad, al tiempo de comprometerse a integrar a todos los indios de su tierra para que vinieran a vivir a los pueblos espa\u00f1oles, al tiempo de convencer a los indios cimarrones que andaban descarriados a venir a su Real servicio, de lo cual se ocupar\u00eda todos los d\u00edas de su vida.<\/p>\n<p>De igual manera, hizo votos por el mantenimiento de la paz y el sosiego de la isla La Espa\u00f1ola, para lo cual se aperson\u00f3 al presidente y dem\u00e1s miembros de la Real Audiencia, destacando que hab\u00eda sido acogido con muy buena voluntad por todos los espa\u00f1oles, lo que le llev\u00f3 a prometerle a Su Majestad que se partir\u00eda el lomo para corresponderle siempre.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se comprometi\u00f3 a comunicarse con el padre vicario provincial de la Parroquia Nuestra Se\u00f1ora de la Merced de Azua, Fray Francisco de Bobadilla, al cual le mostr\u00f3 su intenci\u00f3n y las obras que har\u00eda con relaci\u00f3n a Su Majestad, suplic\u00e1ndole que el se\u00f1or escuche sus ruegos de que la sagrada real majestad cat\u00f3lica tenga el acrecentamiento de mayores reinos y se\u00f1or\u00edos pr\u00f3speros y aumente como su coraz\u00f3n imperial lo que desea ocurra con Santo Domingo.<\/p>\n<p>Los resultados tangibles obtenidos por el cacique Enriquillo y los indios que le acompa\u00f1aban fueron la obtenci\u00f3n de las tierras que estaban en los alrededores del lago Comendador, que luego pas\u00f3 a denominarse lago Enriquillo, la construcci\u00f3n en el lugar de una comunidad ind\u00edgena que le sobrevivi\u00f3 varios a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, la obtenci\u00f3n de aperos de labranza para cultivar la tierra y el ejercicio de una autonom\u00eda relativa en el gobierno local con respecto al gobierno central colonial.<\/p>\n<p>No obstante, tuvo que someterse a la m\u00e1xima autoridad de la corona espa\u00f1ola en la persona del emperador Carlos I de Espa\u00f1a y Carlos V de Alemania, al tiempo de comprometerse a colaborar con las autoridades coloniales en la pacificaci\u00f3n de la sierra del Bahoruco, a trav\u00e9s de la entrega de los indios y negros cimarrones o rebeldes a sus antiguos due\u00f1os encomenderos a cambio de una paga en dinero, lo que desnaturaliz\u00f3 y desmerit\u00f3 totalmente el sentido de su lucha en favor de la justicia, de la libertad y la dignidad de su raza.<\/p>\n<p>En la parte posterior de la carta que envi\u00f3 Enriquillo a Su Majestad, se hizo acuse de recibo de esta, con las siguientes palabras: \u201c<em>ysla espa\u00f1ola. a su magestad vista 1534 de don enrrique yndio. respondida. respondase el proceso y que syenpre avise. 6 fr junio. A la sacra cessarea catolica magisted el emperador y Rey nuestro se\u00f1or<\/em>\u201d (Revista Cl\u00edo. N\u00famero 114. Enero-junio 1959:16).<\/p>\n<p>As\u00ed qued\u00f3 reparada la prisa con que actu\u00f3 el capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo y su corta percepci\u00f3n de la responsabilidad de su cometido. Enriquillo m\u00e1s tarde viaj\u00f3 a Santo Domingo, vestido de seda y con porte gentil de indio espa\u00f1olizado, donde manifest\u00f3 querer radicarse o avecindarse en Azua, mientras que el pueblo definitivo de sus indios se levant\u00f3 al pie del Bahoruco, cerca del lago que en la actualidad lleva su nombre. Enriquillo no sobrevivi\u00f3 mucho.<\/p>\n<p>El 27 de septiembre de 1535, mor\u00eda el Cacique y el Escribano de la Audiencia, Diego Caballero, le daba la noticia al Emperador Carlos I de Espa\u00f1a y Carlos V de Alemania:<\/p>\n<p>\u201c<em>El Cacique Don Enrrique, falleci\u00f3. Muri\u00f3 como buen cristiano, habiendo recibido los sacramentos y se hizo traer a enterrar a un pueblo de esta isla que se dize la villa de Acua. Hizo testamento y mand\u00f3 que su mujer Do\u00f1a Menc\u00eda y un primo suyo que se dez\u00eda el Capit\u00e1n Mart\u00edn de Alfaro, fuessen caciques en su lugar<\/em>\u201d (Revista Cl\u00edo. N\u00famero 114. Enero-junio 1959:15-16).<\/p>\n<p>Como se pudo leer, el cacique Enriquillo en su testamento orden\u00f3 que su cuerpo fuese sepultado en la iglesia parroquial Nuestra Se\u00f1ora de las Mercedes de la provincia de Azua, al tiempo de disponer que su esposa Do\u00f1a Menc\u00eda y su primo, el capit\u00e1n Mart\u00edn Alfaro, fuesen los caciques que en lo adelante ocupasen el lugar suyo.<\/p>\n<p>Las circunstancias que posibilitaron el acuerdo de paz entre Enriquillo y el capit\u00e1n espa\u00f1ol Francisco de Barrionuevo, solidificado con la intermediaci\u00f3n del enviado Pedro Romero, fueron m\u00faltiples, entre las cuales podr\u00edan mencionarse el colapso de la explotaci\u00f3n aur\u00edfera y el sistema de encomiendas de abor\u00edgenes en la isla La Espa\u00f1ola, el exterminio casi total del grupo \u00e9tnico de los ta\u00ednos, el auge de la industria azucarera, el aumento extraordinario de la de la poblaci\u00f3n esclava de origen africano y el incremento cada vez mayor de las rebeliones de los esclavos de origen africano. Asimismo, la decadencia econ\u00f3mica de la colonia como consecuencia de los procesos de exploraciones y conquistas en Tierra Firme o la Am\u00e9rica continental, la que atra\u00eda a la mayor parte de los espa\u00f1oles codiciosos y aventureros, deseosos de hacer fortunas, sin que le importasen los resultados de su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, la necesidad que ten\u00eda la corona espa\u00f1ola, representada por emperador Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania y la emperatriz Isabel de Portugal de crear un clima de tranquilidad y estabilidad en la colonia de Santo Domingo para garantizar el aumento de sus riquezas, a prop\u00f3sito del nuevo rubro econ\u00f3mico de la ca\u00f1a de az\u00facar que los frailes jer\u00f3nimos contribuyeron a desarrollar al otorgar m\u00faltiples facilidades a los funcionarios coloniales e inversionistas espa\u00f1oles residentes en la isla La Espa\u00f1ola.<\/p>\n<h4>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/h4>\n<p>Archivo General de Indias. Legajos de Contadur\u00eda, Justicia y Santo Domingo. Ministerio de Cultura y Deportes. Gobierno de Espa\u00f1a, Madrid, 2020. http:\/\/pares.mcu.es\/ParesBusquedas20\/catalogo\/find?idAut=94240&amp;archivo=10&amp;tipoAsocAut=1&amp;nomAut=Isla+de+Santo+Domingo+%28Rep%C3%BAblica+Dominicana+y+Hait%C3%AD%29<\/p>\n<p>Balaguer, Joaqu\u00edn. Historia de la Literatura Dominicana, d\u00e9cima edici\u00f3n. Editora Corripio, Santo Domingo, 1997.<\/p>\n<p>Cass\u00e1, Roberto. Los ta\u00ednos de La Espa\u00f1ola. Editora B\u00faho, Santo Domingo, 1990.<\/p>\n<p>Cass\u00e1, Roberto. Los indios de Las Antillas. Editorial Mapfre, Madrid, 1992.<\/p>\n<p>Deive, Carlos Esteban. La Espa\u00f1ola y la esclavitud del indio. Fundaci\u00f3n Garc\u00eda Ar\u00e9valo, Santo Domingo, 1995.<\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez de Oviedo, Gonzalo. Historia General y Natural de las Indias, Tomo I. Imprenta de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1851.<\/p>\n<p>Franco, Franklin. La poblaci\u00f3n dominicana: Razas, clases, mestizaje y migraciones. Editora Universitaria de la UASD, Santo Domingo, 2012.<\/p>\n<p>Garc\u00eda, Jos\u00e9 Gabriel. Compendio de Historia de Santo Domingo, Tomo I. Central de Libros, C. por A., Santo Domingo, 1982.<\/p>\n<p>Garc\u00eda Godoy, Federico. Obras Casi Completas. Tomo 5. Antolog\u00eda I. Editor Andr\u00e9s Blanco D\u00edaz. Archivo General de la Naci\u00f3n, Santo Domingo, 2018.<\/p>\n<p>Galv\u00e1n, Manuel de Jes\u00fas. Enriquillo. Instituto Superior de Formaci\u00f3n Docente Salom\u00e9 Ure\u00f1a, Colecci\u00f3n Cl\u00e1sicos Dominicanos, Serie I. Narrativa, Santo Domingo, 2018.<\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a, Max. Obras y Apuntes. Letras de Am\u00e9rica 1. Tomo XVI. Presidencia de la Rep\u00fablica, Santo Domingo, 2012.<\/p>\n<p>Henr\u00edquez Ure\u00f1a, Pedro. Obras Completas. Volumen 9\/1929-1935. Editora Nacional, Santo Domingo, 2015.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez Flores, Ismael. En rescate del Enriquillo ultrajado. Editora de la UASD, 1988, Santo Domingo.<\/p>\n<p>Las Casas, Fray Bartolom\u00e9 de. Historia de las Indias Tomos I, II y III. Ediciones del Continente, S.A., Hollywood, Florida, U.S.A., 1985.<\/p>\n<p>Marero Aristy, Ram\u00f3n. Rep\u00fablica Dominicana. Origen y destino del pueblo cristiano m\u00e1s antiguo de Am\u00e9rica. Editora C. por A., Ciudad Trujillo, 1957.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez Alm\u00e1nzar, Juan Francisco. Enriquillo, \u00eddolo de barro. Editora 9 de octubre, Santo Domingo, 2004.<\/p>\n<p>Mir, Pedro. Tres leyendas de colores. Ensayo de interpretaci\u00f3n de las tres primeras revoluciones del Nuevo Mundo. Editora Taller, Santo Domingo, 1984.<\/p>\n<p>Moya Pons, Frank. Manual de Historia Dominicana, 4ta. Edici\u00f3n. Universidad Cat\u00f3lica Madre y Maestra (UCMM), Santiago, 1978.<\/p>\n<p>Moya Pons, Frank; Flores Paz, Rosario (Editores). Los Ta\u00ednos en 1492. El Debate Demogr\u00e1fico. Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 2013.<\/p>\n<p>Nau, Emile. Historia de los Caciques de Hait\u00ed, Editora de Santo Domingo, Santo Domingo, 1982.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a Batlle, Manuel Arturo. Obras Escogidas. Cuatro Ensayos Hist\u00f3ricos, Tomo Primero, Julio D. Postigo e Hijos Editores, Santo Domingo, 1968.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a Batlle, Manuel Arturo. La Rebeli\u00f3n del Bahoruco, Colecci\u00f3n Pensamiento Dominicano, Librer\u00eda Hispaniola, Santo Domingo, 1970.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez Demorizi, Emilio. Los Dominicos y las Encomiendas de Indios de la Isla Espa\u00f1ola. Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 1971.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez Morel, Genaro (Coordinador). Historia General del Pueblo Dominicano, Tomo I. Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 2013.<\/p>\n<p>Utrera, Fray Cipriano de. Pol\u00e9mica de Enriquillo. Prefacio de Emilio Rodr\u00edguez Demorizi. Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 1973.<\/p>\n<p>Utrera, Fray Cipriano de. Historia Militar de Santo Domingo Tomos I y II. Sociedad Dominicana de Bibli\u00f3filos y Banco de Reservas, Santo Domingo, 2014.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan de la Cruz\u00a0 &nbsp; La rebeli\u00f3n de Enriquillo fue el hecho m\u00e1s trascendental que sacudi\u00f3 a la isla La Espa\u00f1ola durante las tres primeras d\u00e9cadas del siglo XVI, la cual tuvo sus inicios en el a\u00f1o 1519 y finaliz\u00f3 en el a\u00f1o 1534. 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