{"id":51644,"date":"2022-10-18T11:31:17","date_gmt":"2022-10-18T15:31:17","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=51644"},"modified":"2022-10-18T11:31:17","modified_gmt":"2022-10-18T15:31:17","slug":"el-bolsonarismo-no-es-flor-de-un-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/10\/18\/el-bolsonarismo-no-es-flor-de-un-dia\/","title":{"rendered":"El \u00abbolsonarismo\u00bb no es flor de un d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Juan Agull\u00f3 \/Revista com\u00fan, 18-10-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antonio Gramsci, hablando de estrategia pol\u00edtica hace casi cien a\u00f1os, sugiri\u00f3 algo muy l\u00f3gico: \u201cCuando la fuerza A lucha contra la fuerza B puede suceder que no gane ni la una ni la otra sino que una tercera fuerza, C, intervenga desde fuera imponi\u00e9ndose a A y a B\u201d. Eso es lo que, m\u00e1s o menos, empez\u00f3 a ocurrir hace cuatro a\u00f1os en Brasil: la espiral de confrontaci\u00f3n entre la \u00e9lite pol\u00edtica del pa\u00eds sudamericano lleg\u00f3 a tales extremos\u00a0<em>(impeachment<\/em>, encarcelamientos, etc.) que de pronto irrumpi\u00f3 Jair Bolsonaro, a qui\u00e9n nadie en el\u00a0<em>mainstream\u00a0<\/em>esperab<em>a\u00a0<\/em>y se hizo con la elecci\u00f3n presidencial: 46% del voto en la primera vuelta y 55% en la segunda.<\/p>\n<p>Aunque al relato b\u00e1sico podr\u00eda a\u00f1ad\u00edrsele alguna otra floritura, lo cierto es que Brasil, de la mano de Bolsonaro se vio empujado a un escenario pol\u00edtico in\u00e9dito desde la recuperaci\u00f3n de la democracia en 1985. La agresividad del reci\u00e9n llegado, zafio y retador, hizo a\u00f1icos muchos c\u00f3digos: los \u2018especialistas en Brasil\u2019 llevan cuatro a\u00f1os intentando clasificar el fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n, \u00bffascismo, populismo o extrema derecha? (Andrade, 2021). La coyuntura internacional pareciera ayudar: \u00faltimamente proliferan por el mundo amigos del \u2018hablar claro\u2019y las \u2018soluciones f\u00e1ciles\u2019 (como Giorgia Meloni, Viktor Orban, Marine Le Pen o Donald Trump).<\/p>\n<p>Ocurre empero que, si nos detenemos demasiado en clasificaciones, nos costar\u00e1 comprender mejor las claves de la cuesti\u00f3n. Para hilar fino, lo primero que debi\u00e9ramos distinguir es al protagonista de la trama (Bolsonaro) del fen\u00f3meno que le rodea (llam\u00e9moslo, \u2018bolsonarismo\u2019). Bolsonaro es un l\u00edder carism\u00e1tico, pol\u00edticamente incorrecto, que \u2014retomando a Gramsci\u2014 apareci\u00f3 cuando \u201cning\u00fan grupo ten\u00eda la fuerza necesaria para imponerse\u201d: ni el centro-derecha, que promovi\u00f3 el\u00a0<em>impeachment<\/em>\u00a0poco antes de los Juegos Ol\u00edmpicos de 2016 ni el centro-izquierda, que pretend\u00eda surfear la ola medi\u00e1tica que, estos, suelen provocar.<\/p>\n<p>El bolsonarismo es (y eso debe quedar muy claro) un fen\u00f3meno que antecede a su propio liderazgo carism\u00e1tico. Hay en Brasil, no cabe duda, un trasfondo de malestar, similar al que proporciona apoyo popular, en sus pa\u00edses de origen, a los Meloni, Orban, Le Pen o Trump. La visibilizaci\u00f3n de lo que, retocado, acabar\u00eda encarnando Bolsonaro en el pa\u00eds sudamericano comenz\u00f3 con unas protestas ciudadanas, en 2013, contra la falta de inversi\u00f3n en servicios p\u00fablicos. Sin embargo, en un pa\u00eds tan desigual como Brasil (148 de 159 en el mundo) no debieran confundirse niveles: el malestar acostumbra a ser tan dispar como el ingreso.<\/p>\n<p>De hecho, el descontento en el que se coci\u00f3 el bolsonarismo (que pill\u00f3 por sorpresa a un desorientado y oportunista centro-derecha) estuvo asociado a las clases medias urbanas en un momento puntual de ralentizaci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico. Por ah\u00ed es por donde hay que buscar la genealog\u00eda de un fen\u00f3meno pol\u00edtico que, latente o expl\u00edcito, es m\u00e1s s\u00f3lido que su l\u00edder carism\u00e1tico. El bolsonarismo abreva en tres fuentes pol\u00edticas renovables: el Ej\u00e9rcito y las Fuerzas de Seguridad, un baluarte cl\u00e1sico; el agronegocio, un actor pol\u00edtico insoslayable y las Iglesias evang\u00e9licas, que aunque atesoran cierta trayectoria, viven un aut\u00e9ntico\u00a0<em>boom<\/em>.<\/p>\n<p>Cada uno de esos referentes explica una dimensi\u00f3n diferente del bolsonarismo como fen\u00f3meno pol\u00edtico.\u00a0El elemento castrense conecta, por ejemplo, con una dictadura pol\u00edticamente mal cicatrizada que, en Brasil, ciertos sectores siguen asociando, no s\u00f3lo a los a\u00f1os del despegue econ\u00f3mico y de la industrializaci\u00f3n (no fue una autocracia neoliberal, sino desarrollista), sino a los de un cierto orden (el anti-comunismo fue su otro gran ingrediente). Ocurre adem\u00e1s que, en un pa\u00eds\/continente tejido sobre la base de la inmigraci\u00f3n, los militares lograron quedar simb\u00f3licamente asociados a la idea de unidad\/identidad nacional. Y las fuerzas de \u2018seguridad\u2019, aunque el paramilitarismo policialen Brasil merecer\u00eda un art\u00edculo aparte, a la de cierto \u2018orden p\u00fablico\u2019.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s est\u00e1 el agronegocio que, en el contexto de una lenta pero progresiva desindustrializaci\u00f3n, se ha ido convirtiendo, adem\u00e1s de en un lobby, en un gran referente econ\u00f3mico. Actualmente representa casi una tercera parte del PIB y gracias a la exportaci\u00f3n (sobre todo de soja, hacia China) tiene un enorme superavit comercial (Cooney, 2017). Su reputaci\u00f3n social es, debido a ello, impecable: al ser visto como un sector que multiplica riqueza (incluso financiera: en la Bolsa de S\u00e3o Paulo) y que sigue haciendo del pa\u00eds una potencia exportadora, se le disculpan efectos secundarios \u2018inc\u00f3modos\u2019 como la deforestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las Iglesias evang\u00e9licas cierran el c\u00edrculo sociol\u00f3gico del bolsonarismo. Parten de una \u2018Teolog\u00eda de la Prosperidad\u2019, que se contrapone a la de la \u2018Liberaci\u00f3n\u2019 y suma, ya, 42 millones de fieles. Los templos, en un Brasil que carece de partidos de masas, fungen \u2014volviendo a Gramsci\u2014 de \u201corganismos de la sociedad civil que elaboran las directrices pol\u00edticas\u201d a partir de la \u201cf\u00e9rrea convicci\u00f3n de que es necesaria una determinada soluci\u00f3n a los problemas vitales\u201d. Esa \u2018determinada soluci\u00f3n\u2019 probablemente sea, para gusto de muchos, reaccionaria, pero a la gente humilde le proporciona respuestas concretas y al pa\u00eds, cohesi\u00f3n (Oro y Sem\u00e1n, 2020).<\/p>\n<p>El bolsonarismo es, debido a ello, un fen\u00f3meno pol\u00edtico cada vez m\u00e1s asentado que trasciende a su l\u00edder carism\u00e1tico y que depende poco de los partidos pol\u00edticos tradicionales (el propio Bolsonaro pas\u00f3 gran parte de su mandato sin adscripci\u00f3n partidaria). Su caudal pol\u00edtico florece en un entorno indulgente con el recuerdo de la dictadura (Oliveira y Kalil, 2021). Eso le permite ser receptivo con concepciones, militares y policiales, de un \u201corden p\u00fablico\u201d que tiende a obviar la desigualdad y a situar su superaci\u00f3n, como mucho, en una suerte de mito de la eterna creaci\u00f3n, basado en una explotaci\u00f3n intensiva y negligente de los recursos naturales.<\/p>\n<p>Nos encontramos, as\u00ed, frente a una suerte de ideolog\u00eda adaptada al neoextractivismo que, a diferencia del centro-derecha, ignora -sin que eso le castigue- temas \u201cdesagradables\u201d como la injusticia social o el deterioro medioambiental (McKenna, 2020). Cuenta, adem\u00e1s, con una base territorial que le sit\u00faa, literalmente, en el mapa: es fuerte all\u00e1 donde el agronegocio y las Iglesias evang\u00e9licas tienen ra\u00edces. O sea, en un \u2018Brasil interior\u2019 muy diferente al del litoral (Rio de Janeiro, S\u00e3o Paulo, etc.) que caracteriza a la imagen del pa\u00eds que suele existir en el exterior, pero que tambi\u00e9n lo aleja de los pa\u00edses y din\u00e1micas t\u00edpicas del Norte Global.<\/p>\n<p>Ello, por cierto, har\u00eda m\u00e1s l\u00f3gica una comparaci\u00f3n del bolsonarismo con experiencias pol\u00edticas del Sur Global como las de Narendra Modi en India; Recep Tayip Erdogan en Turqu\u00eda o Rodrigo Duterte en Filipinas, que con las de los Meloni, Orban, Le Pen o Trump. Aceptarlo podr\u00eda abrir, por cierto, otro interesante debate \u2018clasificatorio\u2019: \u00bfestar\u00eda transitando la democracia en Brasil, hacia lo que la literatura angl\u00f3fona llamar\u00eda un \u201cr\u00e9gimen h\u00edbrido\u201d? (Levitsky y Way, 2010). Elementos para plante\u00e1rselo, existen: durante el gobierno de Bolsonaro, democr\u00e1ticamente electo, 6,175 militares desempe\u00f1aron altos cargos en la Administraci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Un \u00faltimo elemento para la reflexi\u00f3n: considerando casos como el de Javier Milei en Argentina, Jos\u00e9 Antonio Kast en Chile o Rodolfo Hern\u00e1ndez en Colombia, \u00bfpodr\u00eda estar Bolsonaro anunciando una transformaci\u00f3n sociol\u00f3gica de las derechas latinoamericanas? Recu\u00e9rdese,\u00a0 evocando por \u00faltima vez a Gramsci, que los liderazgos carism\u00e1ticos aparecen cuando las crisis no encuentran \u2018soluciones org\u00e1nicas\u2019. Quiz\u00e1s por ello, en un contexto hist\u00f3rico como el actual, valga la pena apostar por categor\u00edas de an\u00e1lisis m\u00e1s d\u00factiles que permitan captar mejor realidades din\u00e1micas como la brasile\u00f1a. El bolsonarismo es una de ellas\u2026<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Andrade, D. (2021). \u201cPopulism from above and below: the path to regression in Brazil\u201d (338-364) en Ian Scoones\u00a0<em>et al<\/em>. Authoritarian Populism and the Rural World. Routledge (503).<\/p>\n<p>Cooney, P. (2017). \u201cCurrent Paths of Development in the Southern Cone: Deindustrialization and a return to the Agro-Export Model\u201d en R. Westra, The Political Economy of Emerging Markets. Varieties of BRICS in the Age of Global Crises and Austerity. Routledge.<\/p>\n<p>Gramsci, A. (2014: 1\u00aa ed. 1974). Quaderni del carcere. Edizione critica dell\u2019Istituto Gramsci (a cura di Valentino GERRATANA). Einaudi.<\/p>\n<p>Levistsky, S. y L. Way. (2010).\u00a0<a href=\"about:blank\">Competitive Authoritarianism: Hybrid Regimes After the Cold War<\/a>. Cambridge University Press.<\/p>\n<p>McKenna, E. (2020). \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/0268580920949466\">Taxes and tithes: The organizational foundations of\u00a0<em>Bolsonarismo<\/em><\/a><em>\u201d.\u00a0<\/em>International Sociology (35:6:610-631)<em>.<\/em><\/p>\n<p>Olveira, A. A. y S. Kalil. (2021). \u201c<a href=\"https:\/\/dx.doi.org\/10.17951\/al.2021.11.63-82\">A\u00e7\u00e3o Pol\u00edtica do Partido Militar no Brasil sob Bolsonaro<\/a>\u201d Anuario Latinoamericano de Ciencias Pol\u00edticas y Relaciones Interrnacionales.<\/p>\n<p>Oro, A. P. y Sem\u00e1n, P. (2000). \u201cPentecostalism in the Southern Cone Countries: Overview and Perspectives\u201d. International Sociology (15:4:605-627).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Agull\u00f3 \/Revista com\u00fan, 18-10-22) &nbsp; Antonio Gramsci, hablando de estrategia pol\u00edtica hace casi cien a\u00f1os, sugiri\u00f3 algo muy l\u00f3gico: \u201cCuando la fuerza A lucha contra la fuerza B puede suceder que no gane ni la una ni la otra sino que una tercera fuerza, C, intervenga desde fuera imponi\u00e9ndose a A y a B\u201d. 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