{"id":51908,"date":"2022-11-10T11:24:35","date_gmt":"2022-11-10T15:24:35","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=51908"},"modified":"2022-11-10T11:24:35","modified_gmt":"2022-11-10T15:24:35","slug":"brasil-la-resurreccion-de-lula-y-los-nuevos-desafios-del-lulismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/11\/10\/brasil-la-resurreccion-de-lula-y-los-nuevos-desafios-del-lulismo\/","title":{"rendered":"Brasil: La \"resurrecci\u00f3n\" de Lula y los nuevos desaf\u00edos del lulismo"},"content":{"rendered":"<p>Roberto Andr\u00e9s (Sin Permiso, 2-11-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luiz In\u00e1cio Lula Da Silva vuelve al poder en un pa\u00eds transformado, en parte por las propias pol\u00edticas del Partido de los Trabajadores y en parte por las reacciones conservadoras. Hoy el progresismo tiene una nueva oportunidad tras la derrota de la extrema derecha el pasado 30 de octubre. Pero las transformaciones no ser\u00e1n f\u00e1ciles en una coyuntura como la actual.<\/p>\n<div>\n<p>Desde que sali\u00f3 de la prisi\u00f3n en la que estuvo recluido durante 580 d\u00edas con una condena pol\u00edtica, Luiz In\u00e1cio Lula da Silva ha llevado a cabo una empresa colosal. En noviembre de 2019, cuando el ex-presidente fue puesto en libertad, pocos hubieran dicho que lograr\u00eda recorrer el camino que ha recorrido en tres a\u00f1os. Benefici\u00e1ndose de una decisi\u00f3n del Supremo Tribunal de Justicia (STF) que permit\u00eda a los acusados permanecer en libertad hasta la \u00faltima instancia del juicio, Lula sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, pero se le revocaron sus derechos pol\u00edticos por la Ley de la Ficha Limpia. El n\u00famero de casos por los que era juzgado indicaba que ser\u00eda casi imposible que volviera a ser candidato. El Partido de los Trabajadores (PT) estaba aislado y carec\u00eda de renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La secuencia de los acontecimientos que siguieron hizo justicia a historias como las de Get\u00falio Vargas y Nelson Mandela, l\u00edderes pol\u00edticos cuyo paso por la c\u00e1rcel fue seguido por un regreso con gloria, la reconciliaci\u00f3n con antiguos adversarios y decisiones magn\u00e1nimas. A ra\u00edz de Vaza Jato, una\u00a0<a href=\"https:\/\/theintercept.com\/series\/mensagens-lava-jato\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">investigaci\u00f3n period\u00edstica dirigida por\u00a0<em>The Intercept Brasil<\/em><\/a>\u00a0que puso al descubierto las indecorosas relaciones entre jueces y fiscales en la operaci\u00f3n Lava Jato, Lula fue acumulando victorias en el STF. En primer lugar, la anulaci\u00f3n de las sentencias dictadas en Curitiba. Luego, la\u00a0<a href=\"https:\/\/www1.folha.uol.com.br\/internacional\/es\/brasil\/2021\/06\/magistrado-del-supremo-extiende-la-sospecha-de-parcialidad-de-moro-a-todas-las-causas-contra-lula.shtml\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sospecha de parcialidad de Sergio Moro<\/a>\u00a0en las causas en las que juzg\u00f3 al ex-presidente, lo que le devolvi\u00f3 sus derechos pol\u00edticos. Finalmente, el desbloqueo de sus bienes por la justicia.<\/p>\n<p>A finales de 2021, comenz\u00f3 a circular la informaci\u00f3n de que Geraldo Alckmin podr\u00eda acompa\u00f1ar a Lula como candidato a vicepresidente. La alianza de dos adversarios hist\u00f3ricos, aunque prometedora desde el punto de vista de la confrontaci\u00f3n con el bolsonarismo, parec\u00eda sin embargo poco factible. Al fin y al cabo, los a\u00f1os anteriores estuvieron marcados por los tiros en el pie del campo democr\u00e1tico. El soci\u00f3logo Celso Rocha de Barros, uno de los primeros entusiastas del binomio Lula-Alckmin, se\u00f1al\u00f3 que \u00abquiz\u00e1s nosotros, como pa\u00eds, ya no tenemos el nivel de inteligencia colectiva, el sentido de la responsabilidad y el car\u00e1cter necesarios para hacer algo as\u00ed\u00bb. Pero al final la cosa avanz\u00f3. Alckmin retir\u00f3 su precandidatura a gobernador de San Pablo, se afili\u00f3 al Partido Socialista Brasile\u00f1o (PSB) y se incorpor\u00f3 a la f\u00f3rmula presidencial.<\/p>\n<p>Lula emprendi\u00f3 un movimiento de aproximaci\u00f3n hacia antiguos adversarios y ex-aliados y fue construyendo un amplio frente de oposici\u00f3n al bolsonarismo. Comenz\u00f3 reuni\u00e9ndose con el ex-presidente Fernando Henrique Cardoso (FHC) y con otros\u00a0<em>tucanos<\/em>\u00a0hist\u00f3ricos, como se conoce a los miembros del Partido de la Social Democracia Brasile\u00f1a (PSDB, centroderecha). Restableci\u00f3 los puentes con los l\u00edderes del Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o (MDB) que hab\u00edan votado a favor de la destituci\u00f3n de Dilma Rousseff en 2016. Se reuni\u00f3 con movimientos sociales y nuevos l\u00edderes de la izquierda. En v\u00edsperas del comienzo de la campa\u00f1a electoral, Lula consigui\u00f3 atraer a Andr\u00e9 Janones, del partido Avante, que renunci\u00f3 a su candidatura presidencial y ayud\u00f3 a impulsar la campa\u00f1a del PT en las redes sociales. Se acerc\u00f3 de nuevo a Marina Silva, una antigua aliada con la que hab\u00eda roto durante una d\u00e9cada, y a figuras como Cristovam Buarque, Henrique Meirelles, los economistas del Plan Real y varios pol\u00edticos situados fuera del espectro de la izquierda.<\/p>\n<p>Nunca antes en la historia de este pa\u00eds un candidato a la reelecci\u00f3n hab\u00eda perdido la carrera presidencial. Pero Jair Bolsonaro perdi\u00f3. A pesar de lo destructivo que ha sido su gobierno extremista en todos los \u00e1mbitos, su derrota no era algo evidente. En primer lugar, porque los Bolsonaro son h\u00e1biles comunicadores, tienen un extraordinario m\u00fasculo en las redes sociales y saben mantener el compromiso de su base. En segundo lugar, porque contaban con el apoyo de varias denominaciones evang\u00e9licas, lo que convirti\u00f3 la lucha por su reelecci\u00f3n en una aut\u00e9ntica cruzada. Finalmente, porque el gobierno federal realiz\u00f3 el mayor esquema de reparto de recursos p\u00fablicos con fines electorales que se conozca, inyectando miles de millones en el denominado presupuesto secreto, en asignaciones monetarias como Aux\u00edlio Brasil, en programas de apoyo sectorial y en la reducci\u00f3n de los precios de los combustibles. La victoria de la oposici\u00f3n en este contexto fue algo parecido a una haza\u00f1a.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estaba el reto de aplacar el golpe de Estado del presidente y su s\u00e9quito de lun\u00e1ticos armados. La amplia coalici\u00f3n que se arm\u00f3 en torno de la candidatura de Lula fue clave para que el pa\u00eds evitara el camino del caos. A diferencia de lo ocurrido en 2018, esta vez el campo democr\u00e1tico brasile\u00f1o estuvo a la altura del momento pol\u00edtico. El pr\u00f3ximo paso es la toma de posesi\u00f3n, el 1 de enero de 2023, como presidente de la Rep\u00fablica de Brasil por tercera vez: su gobierno tendr\u00e1 una tarea a\u00fan m\u00e1s ardua que la desarrollada hasta aqu\u00ed.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tres a\u00f1os, Lula y el PT han hecho bien lo que mejor saben hacer: articular, negociar y hacer campa\u00f1a. A partir del a\u00f1o que viene, tendr\u00e1n el reto de reconstruir un pa\u00eds destrozado, dialogar con un Congreso cuya pol\u00edtica \u00abfisiol\u00f3gica\u00bb tradicional se ha radicalizado hacia la derecha, y dar un rumbo a un gobierno formado por una coalici\u00f3n heterodoxa. Todo ello exigir\u00e1 superar los l\u00edmites de la primera versi\u00f3n del lulismo.<\/p>\n<p>Cuando Lula asumi\u00f3 la Presidencia de la Rep\u00fablica en 2003, el \u00edndice de Gini en Brasil era de 0,583. Este \u00edndice mide la diferencia de ingresos entre los pobres y los ricos: var\u00eda de cero a uno y cuanto m\u00e1s bajo es, menos desigual es el pa\u00eds. El valor obtenido en Brasil indica que es una de las sociedades m\u00e1s desiguales del mundo. En la d\u00e9cada de 1950, el \u00edndice era un poco m\u00e1s bajo. Durante la dictadura c\u00edvico-militar, que acentu\u00f3 la concentraci\u00f3n de los ingresos, subi\u00f3 a cerca de 0,6, y oscil\u00f3 en torno de este nivel durante tres d\u00e9cadas. Fue durante el segundo gobierno de FHC (1999-2002) cuando el Gini empez\u00f3 a bajar, aunque de forma modesta.<\/p>\n<p>Los gobiernos del PT, aprovechando un momento favorable en el mercado internacional, lograron producir la mayor ca\u00edda hist\u00f3rica continua del \u00edndice de Gini en Brasil. En 2015, este se ubic\u00f3 en 0,514. Aunque sigue siendo un valor elevado, el descenso es significativo, lo que indica una importante reducci\u00f3n de la pobreza en ese periodo. Entre las iniciativas que la explica se encontraban las pol\u00edticas llevadas a cabo por el lulismo, como el plan Bolsa Fam\u00edlia, el continuo aumento real del salario m\u00ednimo y el crecimiento econ\u00f3mico impulsado por el aumento de la inversi\u00f3n p\u00fablica y la expansi\u00f3n del cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de reducir la pobreza, estas pol\u00edticas contribuyeron a activar el mercado interno al permitir a una poblaci\u00f3n hist\u00f3ricamente excluida acceder a art\u00edculos b\u00e1sicos. Las ra\u00edces de la desigualdad brasile\u00f1a generaron una masa miserable incapaz de participar en las actividades econ\u00f3micas. La pol\u00edtica del lulismo dio la primera oportunidad para que una parte relevante de esta poblaci\u00f3n diera un salto adelante. Y el movimiento fue significativo. La clase E, compuesta por los m\u00e1s pobres, representaba 28,1% de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a en 2003 y cay\u00f3 a 10,9% en 2012. Las clases D y E englobaban conjuntamente a 96,2 millones de personas en 2003 y se redujeron a 63,5 millones en 2011. En consecuencia,\u00a0<a href=\"https:\/\/bibliotecadigital.fgv.br\/dspace\/bitstream\/handle\/10438\/20739\/Sumario-De-Volta-ao-Pais-do-Futuro-Proje%C3%A7oes-Crise-Europeia-e-a-Nova-Classe-Media-Brasileira.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la clase C pas\u00f3 de 65,8 a 105,5 millones de personas<\/a>\u00a0en el mismo periodo.<\/p>\n<p>Este gran aumento de la clase C cre\u00f3 el espacio para una nueva fase del lulismo. En ella, el gobierno afront\u00f3 la crisis econ\u00f3mica mundial de 2008 con medidas antic\u00edclicas, haciendo hincapi\u00e9 en el est\u00edmulo a las industrias del autom\u00f3vil y la construcci\u00f3n. Las etapas anteriores, que sacaron a millones de personas de los estratos inferiores, fueron cruciales para que fuera \u00abposible presentar a los capitalistas la perspectiva de vender coches y casas a una clase C ampliada en Brasil\u00bb, como argument\u00f3 el polit\u00f3logo Andr\u00e9 Singer. Desde la perspectiva de la actividad econ\u00f3mica, este esquema fue un \u00e9xito. Cuanto m\u00e1s ascend\u00eda la gente, m\u00e1s aumentaba la demanda de bienes de consumo, lo que impulsaba las ventas y la producci\u00f3n en la industria. Entre 2006 y 2010, el PIB creci\u00f3 una media de 4,5% anual, el mayor ritmo sostenido en muchas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>En este marco, en Brasil se volvi\u00f3 conocida \u2013de forma distorsionada por ide\u00f3logos de extrema derecha\u2013 la formulaci\u00f3n del concepto de hegemon\u00eda del fil\u00f3sofo Antonio Gramsci, que utiliza dos ideas que remiten a la tradici\u00f3n del pensamiento marxista: infraestructura y superestructura. La primera se refiere a las bases econ\u00f3micas y productivas de la sociedad; la segunda, a las concepciones prevalecientes del mundo. Para el pensador italiano, la hegemon\u00eda se establece por la capacidad de un bloque de poder de articular las condiciones materiales de la sociedad con la cultura, la moral y las ideas que rigen los modos de vida.<\/p>\n<p>Pues bien, el lulismo no solo estaba transformando la infraestructura de la sociedad brasile\u00f1a, sino tambi\u00e9n su superestructura. Entre otras cosas, porque un aspecto alimenta al otro. El periodo de crecimiento econ\u00f3mico con inclusi\u00f3n alter\u00f3 las concepciones del mundo predominantes en la sociedad. Cada vez m\u00e1s personas pasaron de la pobreza extrema a los estratos medios y comenzaron a aspirar a un futuro diferente para sus hijos. La privaci\u00f3n absoluta fue dejando de ser el centro de las preocupaciones. Las nuevas generaciones pondr\u00edan otras demandas sobre la mesa, y estas estar\u00edan marcadas por el mundo en el que estos j\u00f3venes comenzaban a vivir, un mundo que estaba experimentando un cambio acelerado.<\/p>\n<p>En noviembre de 1994, un informe del\u00a0<em>Jornal do Brasil<\/em>\u00a0contabiliz\u00f3 28 sitios web alojados en el pa\u00eds. Los que ten\u00edan acceso a la red para ver estas p\u00e1ginas eran una m\u00ednima parte de la poblaci\u00f3n. Poco m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s, en 2006, Brasil ten\u00eda el segundo mayor n\u00famero de accesos a YouTube del mundo, unos 21 millones de usuarios activos en MSN y una de las mayores comunidades de la red Orkut. En 2012, ya hab\u00eda 94 millones de usuarios de internet en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>La primera d\u00e9cada del siglo XXI fue de entusiasmo por las posibilidades que abr\u00edan las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n. Surgi\u00f3 la cultura de los blogs, seguida de las redes sociales. El modelo\u00a0<em>broadcasting<\/em>\u00a0de los medios tradicionales empez\u00f3 a ser cuestionado por la comunicaci\u00f3n en red: en lugar de un canal de difusi\u00f3n y una audiencia pasiva, una mara\u00f1a de actores que son emisores, distribuidores y receptores de mensajes. Los m\u00e1s diversos discursos contrahegem\u00f3nicos fueron ganando espacio en la sociedad. Cada vez m\u00e1s grupos comenzaron a organizarse a trav\u00e9s de internet. Junto con esto, llegaron las pol\u00edticas de educaci\u00f3n y cultura del lulismo.<\/p>\n<p>Cuando Fernando Haddad se convirti\u00f3 en secretario ejecutivo del Ministerio de Educaci\u00f3n en 2004, present\u00f3 al ministro Tarso Genro la propuesta de incluir a 400.000 estudiantes en la educaci\u00f3n superior sin costo alguno para el gobierno. Las universidades privadas no cumpl\u00edan una norma, establecida en la Constituci\u00f3n de 1988, que las obligaba a ofrecer becas a cambio de las exenciones impositivas de las que disfrutaban. La propuesta de Haddad consist\u00eda en hacer cumplir la ley y regular la concesi\u00f3n de becas, centr\u00e1ndose en la inclusi\u00f3n de los estudiantes de bajos ingresos. As\u00ed naci\u00f3 el ProUni, un programa que produjo un salto en el acceso a la educaci\u00f3n. En cinco a\u00f1os, de 2005 a 2010, el programa atendi\u00f3 a 750.000 becarios. Casi la mitad de las becas se ofrecieron a personas de raza \u00abparda\u00bb o \u00abnegra\u00bb. La inclusi\u00f3n tambi\u00e9n se ver\u00eda impulsada por la expansi\u00f3n de Fies, un programa de cr\u00e9ditos para la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto con el mayor acceso a la educaci\u00f3n privada, el gobierno comenz\u00f3 a ampliar las universidades federales a trav\u00e9s del programa Reuni. Se crearon nuevos campus en regiones desatendidas, y las universidades establecidas abrieron cursos nocturnos, atendiendo a los estudiantes con menores ingresos. El pa\u00eds pas\u00f3 de 45 universidades federales en 2003 a 59 en 2010, y duplic\u00f3 el n\u00famero de plazas en ese periodo. Todo ello ha propiciado un importante crecimiento del acceso a la educaci\u00f3n superior. En 2003, hab\u00eda algo menos de cuatro millones de alumnos matriculados en la ense\u00f1anza superior. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, esta cifra ya superaba los siete millones. El sector privado aument\u00f3 su porcentaje de participaci\u00f3n,\u00a0<a href=\"https:\/\/download.inep.gov.br\/educacao_superior\/censo_superior\/documentos\/2015\/notas_sobre_o_censo_da_educacao_superior_2014.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">pasando de cerca de 70% de las vacantes en 2003 a casi 75% en 2013<\/a>.<\/p>\n<p>De este modo, se redujo la desigualdad sociorracial en la educaci\u00f3n. En 2003, la tasa de escolarizaci\u00f3n de los blancos era cuatro veces superior a la de los negros;\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistas.usp.br\/rieb\/article\/view\/82397\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">en 2009, esta proporci\u00f3n se redujo a 2,6 veces<\/a>. Todo ello contribuy\u00f3 a satisfacer aspiraciones de cambio que foment\u00f3 la inclusi\u00f3n econ\u00f3mica. Las familias de origen pobre que llegaron a la clase C comenzaron a ver c\u00f3mo sus hijos llegaban a la universidad. Y aunque hab\u00eda reservas sobre la calidad de las universidades privadas, la promesa de movilidad social del lulismo parec\u00eda hacerse realidad.<\/p>\n<p>Como complemento, se produjo una democratizaci\u00f3n en el acceso a la cultura. En su discurso de toma de posesi\u00f3n como ministro en 2003, Gilberto Gil se\u00f1al\u00f3 el reto de \u00abreducir la distancia del Ministerio de Cultura respecto de la vida cotidiana de los brasile\u00f1os\u00bb y hacerlo \u00bbpresente en todos los rincones de nuestro pa\u00eds\u00bb. Hasta ese momento, las pol\u00edticas culturales se limitaban en gran medida a la financiaci\u00f3n a trav\u00e9s de la Ley Rouanet, a la que acced\u00edan principalmente sectores de la elite y la clase media. Nada m\u00e1s asumir el ministerio, Gil invit\u00f3 al soci\u00f3logo Juca Ferreira a dirigir la Secretar\u00eda Ejecutiva del ministerio. No es exagerado decir que ese d\u00fao lider\u00f3 una revoluci\u00f3n en las pol\u00edticas culturales brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>Una de las acciones m\u00e1s notables fue la de los\u00a0<em>Pontos de Cultura<\/em>, insertada dentro del programa Cultura Viva. Esta pol\u00edtica apoy\u00f3 a los grupos que actuaban en los territorios, con una distribuci\u00f3n equilibrada y bas\u00e1ndose en un concepto amplio de cultura. En 2004, cuando se concibi\u00f3 la propuesta, se firmaron acuerdos con 72 grupos. En 2010, ya hab\u00eda m\u00e1s de 2.500\u00a0<em>Pontos de Cultura<\/em>\u00a0repartidos por todo el pa\u00eds, con los proyectos m\u00e1s diversos. Esto recib\u00edan un recurso mensual del gobierno para llevar a cabo sus actividades, contaban con apoyo para comprar equipamiento y participaban en redes de intercambio.<\/p>\n<p>En este periodo, surgieron pol\u00edticas de fomento en varios \u00e1mbitos. Al amparo del Ministerio de Cultura, de sus organismos aut\u00e1rquicos e incluso de los gobiernos estaduales o alcald\u00edas, estas pol\u00edticas ampliaron enormemente el acceso a la producci\u00f3n y el consumo cultural. Muchos de ellos atendieron peque\u00f1os proyectos o proyectos alternativos, permitiendo que segmentos hist\u00f3ricamente excluidos accedieran a los recursos. Todo ello supuso un importante n\u00famero de agentes que aprobaban proyectos, organizaban espect\u00e1culos, exposiciones, seminarios, festivales, publicaciones y encuentros. Es dif\u00edcil medir hasta qu\u00e9 punto esta fuerza cultural repercuti\u00f3 en el tejido social, transformando las visiones del mundo y fomentando perspectivas alternativas.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os tambi\u00e9n se produjo un importante aumento de la movilidad internacional. Gracias a la estabilizaci\u00f3n econ\u00f3mica, el tipo de cambio favorable y la expansi\u00f3n de los programas de intercambio, cada vez m\u00e1s personas comenzaron a viajar al extranjero. El programa Ciencia sin Fronteras, que comenz\u00f3 en 2011, ampli\u00f3 esta movilidad a los estudiantes de grado. Al llegar a pa\u00edses con una historia de Estados de Bienestar, los j\u00f3venes brasile\u00f1os experimentaron un choque de mundos. Acostumbrados a una sociedad marcada por la alta desigualdad y el d\u00e9ficit de ciudadan\u00eda, a ciudades segregadas, entregadas al tr\u00e1fico motorizado y a espacios p\u00fablicos abandonados, estos j\u00f3venes comenzaron a experimentar otras formas de vida: sociedades m\u00e1s igualitarias, con servicios p\u00fablicos de calidad, con un uso intenso y bastante democr\u00e1tico de los espacios p\u00fablicos, con sistemas de transporte p\u00fablico eficientes. Estas experiencias se compartieron con quienes no viajaron, que de alguna manera bebieron de esas experiencias.<\/p>\n<p>El impacto de este conjunto de cambios no es trivial. De pronto, hab\u00eda una generaci\u00f3n de brasile\u00f1os que crec\u00eda en un entorno democr\u00e1tico, que se informaba y constru\u00eda conexiones a trav\u00e9s de internet, que ten\u00eda acceso a la producci\u00f3n y el consumo cultural, que ampliaba su presencia en la educaci\u00f3n superior, que se conectaba con experiencias vitales de otros pa\u00edses, que ve\u00eda c\u00f3mo se reduc\u00eda la pobreza y aumentaban las expectativas. Una generaci\u00f3n empoderada, con mayor potencial cr\u00edtico e imaginativo, y atravesada por un deseo aspiracional de cambio y la promesa de ascenso social.<\/p>\n<p>En poco tiempo, esta nueva generaci\u00f3n chocar\u00eda con el modelo de desarrollo hegem\u00f3nico en Brasil. Y se dar\u00eda cuenta de que el techo era bajo. Durante el primer gobierno de Rousseff, las limitaciones empezaron a salir a la luz. El lulismo hab\u00eda hecho ascender a la sociedad brasile\u00f1a unos cuantos pelda\u00f1os, en una escala sin precedentes en la historia del pa\u00eds. Pero entonces el ascenso se detuvo, como si una trampilla se hubiera cerrado sobre las cabezas de los que ascend\u00edan. Y la vida en los pasos intermedios no estuvo a la altura de las expectativas.<\/p>\n<p>La redistribuci\u00f3n del ingreso durante los gobiernos del PT se produjo sin que los de arriba se vieran afectados. Esto solo fue posible gracias al crecimiento econ\u00f3mico de la \u00e9poca; aun as\u00ed, el proceso tuvo sus perdedores. Como muestra el economista Marc Morgan, la mitad m\u00e1s pobre de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a aument\u00f3 su participaci\u00f3n en la renta total de 11% a 12% entre 2001 y 2015, mientras que el 10% m\u00e1s rico pas\u00f3 de 54% a 55% -dentro de este rango, el 1% m\u00e1s rico vio crecer su participaci\u00f3n de 25% a 28%-. La parte media de la pir\u00e1mide, en la que se encuentra un 40% de la poblaci\u00f3n, vio caer su cuota de ingresos de 34% a 32%. En una estructura econ\u00f3mica desigual como la brasile\u00f1a, este n\u00facleo que pierde ingresos es, en comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses, pobre.<\/p>\n<p>Esta fue la primera contradicci\u00f3n del lulismo: mientras una gran parte de la poblaci\u00f3n emigraba a estratos medios, estos eran estrangulados por un modelo de inclusi\u00f3n sin lucha de clases. Para que los m\u00e1s ricos y los m\u00e1s pobres ampliaran sus ganancias al mismo tiempo, alguien tendr\u00eda que perder. Parad\u00f3jicamente, estos fueron precisamente los sectores que se beneficiaron de las pol\u00edticas de inclusi\u00f3n social. Mientras el crecimiento econ\u00f3mico continu\u00f3, la p\u00e9rdida porcentual de los sectores medios no molest\u00f3. Cuando la econom\u00eda se ralentiz\u00f3, se experiment\u00f3 el apret\u00f3n. Y ese lugar estrecho no era precisamente c\u00f3modo.<\/p>\n<p>El modo de vida de la elite brasile\u00f1a nunca se dise\u00f1\u00f3 para que todo el mundo pudiera encajar en \u00e9l. Como argument\u00e9 en el art\u00edculo\u00a0<a href=\"https:\/\/piaui.folha.uol.com.br\/materia\/vivendas-do-alvorada\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00abVivendas do Alvorada\u00bb<\/a>, segmentos relevantes de los estratos m\u00e1s altos del pa\u00eds han optado durante mucho tiempo por soluciones privatistas cuya universalizaci\u00f3n ser\u00eda inviable o incluso generar\u00eda efectos contrarios a los deseados. Se trata de un modelo de sociedad que no se basa en la idea de derechos, sino en la de privilegios, en el que no se puede democratizar la buena vida de los m\u00e1s ricos. Esta est\u00e1 estructurada por la organizaci\u00f3n territorial y las formas de desplazamiento.<\/p>\n<p>El modo de vida privatizado que se ha intensificado en Brasil desde la dictadura ten\u00eda como engranaje central el autom\u00f3vil privado. Sin autom\u00f3viles, las clases altas no pod\u00edan vivir en condominios, ir a los centros comerciales, vivir una vida apartada y sin contacto con los espacios p\u00fablicos. El modelo nunca pretendi\u00f3 tener un alcance universal. No se trataba \u2013como podr\u00eda argumentarse que ocurri\u00f3 en algunas ciudades estadounidenses\u2013 de adaptar las ciudades a la vida suburbana y vial, sino de producir un tipo de organizaci\u00f3n en la que coexisten dos modos de vida, con separaciones e intersecciones bien definidas: por un lado, las elites y la vida privatizada de condominios, centros comerciales, clubes y servicios privados, articulados en torno del autom\u00f3vil; por otro, la mayor\u00eda pobre que frecuenta los espacios y servicios p\u00fablicos subfinanciados y hace uso del transporte p\u00fablico y la movilidad activa.<\/p>\n<p>Este modelo no fue inventado por el lulismo. Se remonta a la arraigada segregaci\u00f3n nacional, profundizada al final de la dictadura. Pero el periodo de crecimiento de los gobiernos del PT le dio una aceleraci\u00f3n sin precedentes, basada en la premisa de que no se trataba de formas de vida opuestas, sino de etapas de ascenso social. Desde esta perspectiva, los que hist\u00f3ricamente hab\u00edan sido relegados al estilo de vida de los pobres empezaron a tener la oportunidad de ascender en teor\u00eda al de los ricos, lo que se produjo mediante la migraci\u00f3n a los servicios privados. Ante la mala calidad del transporte p\u00fablico, la gente compr\u00f3 autos y motos en cuotas; ante la lentitud de la educaci\u00f3n p\u00fablica, opt\u00f3 por las escuelas privadas; las dificultades con el Sistema \u00danico de Salud (SUS) fomentaron la contrataci\u00f3n de planes de salud privados; la falta de espacios p\u00fablicos para el ocio y la recreaci\u00f3n indujo la b\u00fasqueda de opciones privadas.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la segunda contradicci\u00f3n del lulismo: el ascenso social no fue acompa\u00f1ado de pol\u00edticas de bienestar social urbano. La superaci\u00f3n de las privaciones b\u00e1sicas elev\u00f3 a las personas a un nivel superior, pero el paquete de servicios privados que hab\u00eda que contratar apenas pod\u00eda ser costeado por los que hab\u00edan ascendido. Estos gastos pesaban mucho sobre los que llegaban a la clase C, que algunos llamaban la \u00abnueva clase media\u00bb. El resultado fue un elevado endeudamiento familiar y la progresiva frustraci\u00f3n de las expectativas. Adem\u00e1s, la masificaci\u00f3n de soluciones exclusivas genera impactos en todo el tejido social. La extensi\u00f3n de las ciudades por los nuevos condominios hizo que las distancias se alargaran. La proliferaci\u00f3n de autom\u00f3viles aument\u00f3 la degradaci\u00f3n de los centros urbanos y la contaminaci\u00f3n y repercuti\u00f3 en el transporte p\u00fablico. La vida cotidiana en las ciudades no estaba a la altura de las mejoras prometidas.<\/p>\n<p>Si el descanso de la escalera en el que estaba la clase C era inc\u00f3modo, el siguiente escal\u00f3n era demasiado alto. Aunque hubo migraci\u00f3n a las clases A y B, no alcanz\u00f3 al 25% del total de personas que entraron en la clase C entre 2003 y 2011. Esto cre\u00f3 un conflicto para millones de j\u00f3venes que comenzaron a acceder a la educaci\u00f3n superior. Con el diploma en la mano, la mayor\u00eda de ellos no pudo encontrar un trabajo que se ajustara a sus expectativas. Como resume el economista M\u00e1rcio Pochmann, que presidi\u00f3 el Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (IPEA, por sus siglas en portugu\u00e9s) durante el segundo gobierno de Lula, 94% de los puestos de trabajo formales creados entre 2004 y 2010 no superaron 1,5 salarios m\u00ednimos. Una buena parte de ellos estaba en el sector de los servicios, en el telemarketing y en otras actividades marcadas por la precariedad.<\/p>\n<p>Desde la apertura comercial iniciada por el gobierno de Fernando Collor de Mello, Brasil ha sufrido una fuerte desindustrializaci\u00f3n. La participaci\u00f3n de la industria manufacturera en el PIB se redujo de alrededor de 25% a principios de la d\u00e9cada de 1990 a aproximadamente 12% en 2013. La ca\u00edda ha provocado una disminuci\u00f3n de los empleos de mayor productividad y mejor remunerados. Sin embargo, una mirada atenta a este proceso permite constatar que la desindustrializaci\u00f3n fue selectiva, lo que es evidente en el caso del sector automotriz. Desde el\u00a0<em>Regime Automotivo<\/em>\u00a0promulgado por Cardoso en 1995, las pol\u00edticas industriales solo han beneficiado a un eslab\u00f3n de la cadena: los fabricantes de autom\u00f3viles. Estos \u00faltimos se han visto favorecidos por pol\u00edticas proteccionistas y diversas subvenciones. Sin embargo, los ensambladores representan alrededor de 5% de los puestos de trabajo de la cadena de producci\u00f3n de autom\u00f3viles. El sector de las autopartes, m\u00e1s intensivo en mano de obra, fue debilit\u00e1ndose y comenz\u00f3 a ser sustituido por importaciones.<\/p>\n<p>En el segundo gobierno de Lula comenz\u00f3 lo que ser\u00eda el mayor\u00a0<em>boom<\/em>\u00a0automovil\u00edstico de la historia de Brasil. Entre 2006 y 2012, la matriculaci\u00f3n de veh\u00edculos nuevos pas\u00f3 de 1,9 millones de unidades al a\u00f1o a m\u00e1s de 3,8 millones. Este crecimiento fue impulsado por las exenciones fiscales del impuesto sobre los productos industrializados (IPI) para los fabricantes de autom\u00f3viles, que alcanzaron los 10.500 millones de reales entre 2009 y 2013 (casi 5.000 millones de d\u00f3lares a la cotizaci\u00f3n de 2013). Por no hablar de los beneficios en los niveles estaduales de la llamada \u00abguerra de impuestos\u00bb. El periodo fue muy rentable para los fabricantes de autom\u00f3viles, que en 2008 enviaron a sus sedes el mayor volumen de recursos de la serie hist\u00f3rica. Entre 2005 y 2013, estas remesas superaron en casi 20.000 millones de d\u00f3lares las inversiones realizadas en Brasil. Los estudios se\u00f1alan que el margen de beneficio obtenido en Brasil era, por t\u00e9rmino medio,\u00a0<a href=\"https:\/\/teses.usp.br\/teses\/disponiveis\/8\/8132\/tde-13062019-111731\/pt-br.php\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">tres veces superior al que ten\u00edan las empresas en otros pa\u00edses<\/a>.<\/p>\n<p>En resumen, uno de los principales motores del desarrollo de la segunda fase del lulismo ten\u00eda pies de barro. Las enormes exenciones fiscales ofrecidas a los fabricantes de autom\u00f3viles socavaron recursos que podr\u00edan haberse invertido en servicios p\u00fablicos. Provocaron un aumento de las ventas, de la rentabilidad y de las remesas a sus casas matrices, pero no del empleo, que se mantuvo relativamente estable entre 1990 y 2010. Por otro lado, el crecimiento de las flotas ha producido una degradaci\u00f3n de la vida urbana y ha afectado al transporte p\u00fablico. Con las calles congestionadas, los tiempos de viaje en autob\u00fas se dispararon. Esto aument\u00f3 los costos y presion\u00f3 las tarifas al alza. La ausencia de pol\u00edticas de transporte p\u00fablico desencaden\u00f3 la bomba de relojer\u00eda que finalmente estallar\u00eda.<\/p>\n<p>Pocos lo entendieron cuando eclosionaron las manifestaciones de 2013, pero los elementos que hab\u00eda detr\u00e1s eran reales y palpables. Los j\u00f3venes reci\u00e9n llegados a la clase C, cuyas aspiraciones hab\u00edan elevado las pol\u00edticas de inclusi\u00f3n del lulismo, empezaban a ver el techo bajo, el descanso de la escalera inc\u00f3modo y la puerta de salida estrecha. Los gobiernos del PT hab\u00edan contribuido a que el hijo del alba\u00f1il y la empleada dom\u00e9stica pudieran ir a la universidad, pero no plantearon pol\u00edticas para que pudieran vivir con calidad en el nuevo nivel, y mucho menos aspirar a seguir ascendiendo.<\/p>\n<p>El lulismo se caracteriz\u00f3 por alojar tendencias conflictivas entre s\u00ed. Junto con la movilidad social ascendente y la transformaci\u00f3n de los valores de los j\u00f3venes, se produjo un aumento del conservadurismo popular, relacionado con la difusi\u00f3n de las iglesias evang\u00e9licas. A partir de cierto momento, una tendencia comenz\u00f3 a alimentar a la otra, por oposici\u00f3n. Una nueva generaci\u00f3n sali\u00f3 del armario y asumi\u00f3 las relaciones homosexuales en la esfera p\u00fablica, algo que, hasta finales del siglo XX, estaba bastante restringido en el pa\u00eds. Las mujeres empezaron a enfrentarse cada vez m\u00e1s al sistema de opresi\u00f3n patriarcal. Este nuevo universo de valores se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en el blanco del campo conservador, en un tipo de reacci\u00f3n que la escritora norteamericana Susan Faludi denomin\u00f3 \u00ab<em>backlash\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n evang\u00e9lica de Brasil ha crecido constantemente durante varias d\u00e9cadas. El catolicismo popular, que estuvo muy presente durante la dictadura militar y la redemocratizaci\u00f3n, ha ido perdiendo lugar frente a la teolog\u00eda neopentecostal. Varios investigadores han estudiado las razones y caracter\u00edsticas de este proceso. Aqu\u00ed vale la pena destacar un punto: c\u00f3mo el mantenimiento de la precariedad de las periferias urbanas crea vac\u00edos que son llenados por las iglesias. La Iglesia cat\u00f3lica sol\u00eda llenar este vac\u00edo mediante la solidaridad, a trav\u00e9s de las comunidades eclesiales de base y el trabajo pastoral. Con la progresiva reducci\u00f3n de la presencia de la Iglesia cat\u00f3lica en las periferias, las denominaciones evang\u00e9licas han ocupado el espacio con otros valores.<\/p>\n<p>Esta es otra incoherencia del lulismo. En los a\u00f1os 90, los gobiernos municipales del PT fueron ejemplares en la elaboraci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas destinadas a mejorar las periferias de las ciudades. Los presupuestos participativos, que se hicieron conocidos en todo el mundo y se aplicaron en varias ciudades, reforzaron la ciudadan\u00eda y remediaron, si bien parcialmente, la precariedad de los barrios. La llegada del PT al gobierno federal no fue acompa\u00f1ada sin embargo de una pol\u00edtica coherente para los graves problemas de las ciudades. Las pol\u00edticas urbanas concebidas en la primera administraci\u00f3n del Ministerio de las Ciudades no fueron priorizadas por el gobierno. A partir del final del primer gobierno de Lula, la cartera pas\u00f3 a manos de un partido reaccionario y las pol\u00edticas quedaron a merced de los contratistas.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de las iglesias evang\u00e9licas fue acompa\u00f1ada por el crecimiento de la \u00abbancada de la Biblia\u00bb en el Congreso. Concebidas como proyectos de poder, algunas denominaciones evang\u00e9licas se expandieron a los medios de comunicaci\u00f3n y la pol\u00edtica. La elecci\u00f3n de parlamentarios fundamentalistas ha ido creciendo a\u00f1o tras a\u00f1o. Y los conflictos con la otra vertiente del cambio social no tardaron en surgir. Pocos lo recuerdan, pero uno de los personajes m\u00e1s atacados en las calles en junio de 2013 fue el diputado Marco Feliciano, quien unos meses antes hab\u00eda ocupado la presidencia de la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos de la C\u00e1mara de Diputados y hab\u00eda iniciado un proyecto de ley que contemplaba la \u00abcura gay\u00bb. El enfrentamiento entre la bancada de los partidarios de la Biblia y una juventud moralmente progresista guiar\u00eda la pol\u00edtica nacional en el periodo siguiente.<\/p>\n<p>Otras tendencias conservadoras se cobijaron bajo el paraguas del lulismo. Una de ellas fue la normalizaci\u00f3n de lo que el fil\u00f3sofo Marcos Nobre denomin\u00f3\u00a0<em>pemedebismo\u00a0<\/em>[en referencia al Partido del Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o, conocido por su pragmatismo]: el arreglo en el que un grupo \u00abfisiol\u00f3gico\u00bb y conservador est\u00e1 permanentemente en el poder, sea cual fuere el matiz ideol\u00f3gico del gobierno, y opera mediante un sistema de acuerdos en las trastiendas. En la d\u00e9cada de 1990, el modelo cont\u00f3 con la oposici\u00f3n del PT, que denunci\u00f3 las tramas de corrupci\u00f3n y levant\u00f3 la bandera de la \u00e9tica en la pol\u00edtica. Pero con la adhesi\u00f3n del gobierno de Lula al\u00a0<em>pemedebismo<\/em>, el sistema se qued\u00f3 sin contrapesos. El blindaje del sistema pol\u00edtico y la reproducci\u00f3n de sus vicios olig\u00e1rquicos condujeron a la furia anticorrupci\u00f3n que finalmente desemboc\u00f3 en la Operaci\u00f3n Lava Jato.<\/p>\n<p>El periodo lulista tambi\u00e9n supuso un salto en la importancia de la agroindustria en el pa\u00eds. La desindustrializaci\u00f3n en el sureste fue acompa\u00f1ada por el crecimiento de la producci\u00f3n de\u00a0<em>commodities<\/em>\u00a0y la consolidaci\u00f3n de un fuerte sector agr\u00edcola en el centro-oeste. Volviendo a la terminolog\u00eda marxista, el crecimiento de la agroindustria produjo un cambio no solo\u00a0en la base econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n en la superestructura: reforz\u00f3 un conjunto de valores y concepciones del mundo diametralmente opuestos a los que surgieron en los centros urbanos. Por un lado, la maquinaria agr\u00edcola, los agrot\u00f3xicos, la deforestaci\u00f3n, los enormes autom\u00f3viles, los valores conservadores; por el otro, la protecci\u00f3n del medio ambiente, la vida urbana cosmopolita, el feminismo, los derechos LGBTI+, la despenalizaci\u00f3n de las drogas, etc.<\/p>\n<p>Finalmente, la elite econ\u00f3mica que se hab\u00eda llenado los bolsillos durante los gobiernos petistas comenz\u00f3 a molestarse por los cambios sociales. Sus espacios privilegiados comenzaron a ser invadidos por los pobres. La gente se quejaba de que los aeropuertos parec\u00edan estaciones de autobuses y que una estaci\u00f3n de metro como Higien\u00f3polis, ubicada en un exclusivo barrio paulista, atraer\u00eda a \u00abgente diferente\u00bb. Cuando algunos j\u00f3venes, en su mayor\u00eda negros, empezaron a pasear en grupo por los centros comerciales de las ciudades, fue un esc\u00e1ndalo. La elite estaba perpleja ante la petulancia de quienes se atrev\u00edan a abandonar el inamovible lugar de origen y alterar la calma de sus zonas VIP. Los\u00a0<em>rolezinhos<\/em>\u00a0(fiestas alrededor de un coche) hicieron expl\u00edcito que el hiato de la inclusi\u00f3n era m\u00e1s profundo. Las puertas de los centros comerciales se cerraron, dejando claro que el modo de vida privatizado brasile\u00f1o no era para todos.<\/p>\n<p>Las divisiones electorales de 2022 permiten apuntar algunas pistas sobre los retos del pr\u00f3ximo gobierno. La segmentaci\u00f3n por clase, g\u00e9nero, raza, religi\u00f3n, grupo etario y territorio ilumina las tendencias resultantes que han chocado en Brasil desde principios de la d\u00e9cada pasada. Adem\u00e1s del gran rechazo de Bolsonaro entre las mujeres, fruto de la postura mis\u00f3gina, agresiva y violenta del candidato derrotado, los otros clivajes se refieren a cuestiones relacionadas con el Brasil que se ha transformado desde los gobiernos petistas.<\/p>\n<p>En la base de la pir\u00e1mide, Lula gan\u00f3 las elecciones por goleada&#8230; En los estratos de ingresos medios, sin embargo, Bolsonaro obtuvo mejores resultados. Esto incluye a la clase media baja, que aument\u00f3 su piso durante los a\u00f1os del PT. La categor\u00eda \u00abclases ingratas\u00bb, utilizada en el debate internacional para la clase media baja que abraz\u00f3 la extrema derecha, es de poca ayuda en este caso. Es m\u00e1s interesante entender cu\u00e1les son las aspiraciones de estos segmentos y c\u00f3mo abordarlos desde una perspectiva progresista, como ha defendido la antrop\u00f3loga Rosana Pinheiro-Machado.<\/p>\n<p>Las principales promesas de la campa\u00f1a de Lula para 2022 estaban dirigidas a la base de la pir\u00e1mide: sacar al pa\u00eds del mapa del hambre de nuevo, aumentar el empleo, los ingresos y el acceso a la sanidad. Estas pol\u00edticas son fundamentales, pero no es posible repetir la f\u00f3rmula de hace 20 a\u00f1os. Ser\u00e1 dif\u00edcil tener un escenario econ\u00f3mico favorable para una nueva etapa de inclusi\u00f3n \u00absin lucha de clases\u00bb. Ser\u00e1 necesario tomar de los m\u00e1s ricos para elevar el nivel de los m\u00e1s pobres. Una reforma que corrija la injusta fiscalidad brasile\u00f1a puede ser el primer paso. Para ello, el nuevo gobierno tendr\u00e1 que enfrentarse al descontento de las clases privilegiadas, que perder\u00e1n algo de sus ingresos. Si no lo hace, corre el riesgo de no aportar las mejoras que promete a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Incluso si logra producir un nuevo ciclo de inclusi\u00f3n, el gobierno tendr\u00e1 que dar el siguiente paso. El conjunto de pol\u00edticas que podr\u00edan estructurar un Estado de bienestar urbano no estuvo en un lugar destacado en la campa\u00f1a, aunque est\u00e1 presente en las formulaciones de sectores del PT. Si el pr\u00f3ximo ciclo lulista reduce la pobreza y genera una nueva migraci\u00f3n masiva a los estratos medios, \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 la vida de los que suban un escal\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo crear un modelo de movilidad ascendente que encaje en el presupuesto de estos sectores, estructurado en torno de la idea de derechos, vida urbana compartida y amplio acceso a los servicios p\u00fablicos?<\/p>\n<p>Otro p\u00fablico entre el cual Lula destac\u00f3 en las \u00faltimas elecciones fue el de los j\u00f3venes. En la mayor\u00eda de las encuestas, gan\u00f3 con un buen margen entre los menores de 24 a\u00f1os. Este fue tambi\u00e9n el segmento en el que el candidato Ciro Gomes obtuvo la mayores porcentajes. Hay una parte importante de la juventud del pa\u00eds con valores progresistas que vuelve a apostar por el PT como alternativa electoral. Las aspiraciones de estos j\u00f3venes se expresaron en las manifestaciones de 2013 -educaci\u00f3n y salud \u00abcalidad FIFA\u00bb, transporte p\u00fablico con tarifas bajas y eficiente, enfrentamiento a la corrupci\u00f3n, democratizaci\u00f3n del Estado-, en la primavera feminista y en las ocupaciones estudiantiles de la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Del otro lado, Bolsonaro tuvo su mayor fuerza entre el electorado evang\u00e9lico y en los estados del sur y del centro-oeste. El mandatario de extrema derecha reuni\u00f3 en su candidatura a los votantes que est\u00e1n en la base de las llamadas bancadas del buey, la Biblia y la bala (BBB). Durante los gobiernos de Lula y Rousseff, estos grupos se acomodaron, de una u otra manera, en la amplia coalici\u00f3n gobernante. Los representantes del sector agr\u00edcola dirigieron el Ministerio de Agricultura y elaboraron pol\u00edticas favorables a sus negocios. Los partidos y las cadenas de televisi\u00f3n de los grupos neopentecostales fueron importantes aliados del gobierno. Con el fin del ciclo lulista, los sectores conservadores no parpadearon antes de unirse a la derecha radical y autoritaria.<\/p>\n<p>El reacomodamiento de estas tendencias conflictivas no parece ser una opci\u00f3n en el pr\u00f3ximo ciclo. El pa\u00eds se encuentra en una nueva polarizaci\u00f3n, y el bolsonarismo har\u00e1 una estridente oposici\u00f3n, con el objetivo de volver al poder en 2026. Por supuesto, el pr\u00f3ximo gobierno necesitar\u00e1 un armisticio con el liderazgo evang\u00e9lico, los representantes del agro y la elite econ\u00f3mica, pero tenemos que considerar esto como una etapa intermedia de un proyecto a largo plazo. Un proyecto orientado a una mayor transformaci\u00f3n de la sociedad y que priorice los valores progresistas. Para ello ser\u00e1 necesario estructurar pol\u00edticas que mejoren efectivamente la vida de los sectores medios de los centros urbanos y creen aspiraciones colectivas de futuro vinculadas a este p\u00fablico.<\/p>\n<p>El bolsonarismo no es solo un fen\u00f3meno ligado al resentimiento, sino tambi\u00e9n al deseo. Este proyecto reaccionario fue capaz de dar cohesi\u00f3n a las tendencias conservadoras, apuntando a un futuro. Un futuro ilusorio e inviable, pero es lo que est\u00e1 hoy sobre la mesa. Para debilitarlo, ser\u00e1 necesario producir perspectivas reales de futuro que vayan m\u00e1s all\u00e1 de la vuelta a los a\u00f1os dorados del primer lulismo. Esto solo puede ocurrir a trav\u00e9s de un proceso incremental de cambio social, en el que las tendencias progresistas se fortalezcan a trav\u00e9s de opciones pol\u00edticas. El reto es enorme y parece dif\u00edcil de ejecutar. Pero quienes vieron a Lula salir de la c\u00e1rcel aquel noviembre de 2019 dif\u00edcilmente pod\u00edan imaginar que ganar\u00eda la carrera de obst\u00e1culos necesaria para asumir la Presidencia tres a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Andr\u00e9s (Sin Permiso, 2-11-22) &nbsp; Luiz In\u00e1cio Lula Da Silva vuelve al poder en un pa\u00eds transformado, en parte por las propias pol\u00edticas del Partido de los Trabajadores y en parte por las reacciones conservadoras. 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