{"id":52300,"date":"2022-12-14T12:40:06","date_gmt":"2022-12-14T16:40:06","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=52300"},"modified":"2022-12-14T12:40:06","modified_gmt":"2022-12-14T16:40:06","slug":"y-si-ee-uu-y-china-cooperaran-en-materia-de-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/12\/14\/y-si-ee-uu-y-china-cooperaran-en-materia-de-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"\u00bfY si EE UU y China cooperaran en materia de cambio clim\u00e1tico?"},"content":{"rendered":"<div class=\"entradilla\">\n<p>Michael T. Klare (Viento Sur, 14-12-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando el presidente Joe Biden y su hom\u00f3logo chino, Xi Jinping, llegaron a la isla tur\u00edstica de Bali, Indonesia, para asistir a su cumbre del 14 de noviembre, las relaciones entre sus dos pa\u00edses se hallaban inmersas en una espeluznante espiral descendente, con tensiones en torno a Taiw\u00e1n que se acercaban al punto de ebullici\u00f3n. El sector diplom\u00e1tico esperaba, en el mejor de los casos, una modesta reducci\u00f3n de las tensiones, cosa que, para alivio de muchas personas, ocurri\u00f3 efectivamente. Sin embargo, no se esperaban cambios pol\u00edticos trascendentales, que no se produjeron. No obstante, en un \u00e1mbito vital s\u00ed apareci\u00f3 por lo menos un atisbo de esperanza: los dos principales pa\u00edses emisores de gases de efecto invernadero acordaron reanudar sus languidecientes negociaciones sobre esfuerzos conjuntos para superar la crisis clim\u00e1tica.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Estas conversaciones se han interrumpido y reanudado repetidamente desde que el presidente Barack Obama las inici\u00f3 antes de la cumbre clim\u00e1tica de Par\u00eds de diciembre de 2015, en la que las delegaciones aprobar\u00edan el objetivo crucial de evitar que la temperatura global aumentara m\u00e1s de 1,5\u00a0\u00b0C (la cota m\u00e1xima que la ciencia considera que este planeta puede absorber sin consecuencias catastr\u00f3ficas). Las consultas entre EE\u00a0UU y China continuaron tras la adopci\u00f3n del acuerdo clim\u00e1tico de Par\u00eds hasta que el presidente negacionista Donald Trump las suspendi\u00f3 en 2017. El presidente Biden las relanz\u00f3 en 2021, pero volvieron a ser interrumpidas por parte de la direcci\u00f3n china en represalia por la visita a Taiw\u00e1n de Nancy Pelosi, presidenta de la C\u00e1mara de Representantes de EE\u00a0UU, el pasado 2 de agosto, visita que a ojos de Pek\u00edn fue una demostraci\u00f3n de apoyo a las fuerzas independentistas de la isla. Sin embargo, gracias a las intensas presiones de Biden en Bali, el presidente Xi acept\u00f3 activar de nuevo el conector interactivo.<\/p>\n<p>Subyace a este modesto gesto una cuest\u00ed\u00f3n mucho m\u00e1s trascendental: \u00bfY si los dos pa\u00edses fueran m\u00e1s all\u00e1 de las meras palabras y se pusieran a trabajar conjuntamente para liderar la reducci\u00f3n radical de las emisiones globales de carbono? \u00bfQu\u00e9 milagros podr\u00edan entonces hacerse realidad? Para contribuir a encontrar respuestas a esta cuesti\u00f3n fundamental, hemos de rememorar la historia reciente de la cooperaci\u00f3n entre EE\u00a0UU y China en materia clim\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>La promesa de cooperar<\/strong><\/p>\n<p>En noviembre de 2014, tras una amplia labor diplom\u00e1tica, los presidentes Obama y Xi se reunieron en Pek\u00edn y firmaron una declaraci\u00f3n en que se comprometieron a colaborar para asegurar el \u00e9xito de la cumbre de Par\u00eds del a\u00f1o siguiente. \u201cLos Estados Unidos de Am\u00e9rica y la Rep\u00fablica Popular China han de desempe\u00f1ar una funci\u00f3n cr\u00edtica en el combate contra el cambio clim\u00e1tico global\u201d, afirmaron. \u201cLa gravedad del desaf\u00edo obliga a ambas partes a cooperar constructivamente en pro del bien com\u00fan.\u201d<\/p>\n<p>Obama orden\u00f3 entonces al secretario de Estado, John Kerry, que cooperara con los funcionarios chinos\u00a0 en la tarea de convencer a otras delegaciones en aquella cumbre \u2012oficialmente la 21\u00aa Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico, o COP21\u2012 de que aceptaran un compromiso firme de respetar el l\u00edmite de 1,5 grados. Seg\u00fan un gran n\u00famero de observadoras, este esfuerzo conjunto fue decisivo a la hora de persuadir a participantes renuentes como India y Rusia para que suscribieran el acuerdo clim\u00e1tico de Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cCon nuestro anuncio conjunto con China el a\u00f1o pasado\u201d, declar\u00f3 Obama en la sesi\u00f3n de clausura de la cumbre, \u201cdemostramos que es posible superar las antiguas divisiones\u2026 que hab\u00edan impedido el progreso global durante tanto tiempo. Este logro anim\u00f3 a docenas y docenas de otras naciones a fijar sus propios objetivos clim\u00e1ticos ambiciosos.\u201d Obama tambi\u00e9n destac\u00f3 que todo progreso global significativo por esta v\u00eda depende de la continuidad de la cooperaci\u00f3n entre los dos pa\u00edses. \u201cNinguna naci\u00f3n, ni siquiera una tan poderosa como la nuestra, puede afrontar este desaf\u00edo por s\u00ed sola.\u201d<\/p>\n<p><strong>Trump y los riesgos de la falta de cooperaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Aquel periodo de cooperaci\u00f3n no dur\u00f3 mucho. Donald Trump, ardiente defensor de los combustibles f\u00f3siles, no ocultaba su aversi\u00f3n al acuerdo clim\u00e1tico de Par\u00eds. Anunci\u00f3 su intenci\u00f3n de apearse del acuerdo poco despu\u00e9s de asumir la presidencia. \u201cEs hora de colocar a Youngstown, Ohio; Detroit, Michigan; y Pittsburgh, Pensilvania, adem\u00e1s de otros muchos lugares de nuestro gran pa\u00eds, por delante de Par\u00eds, Francia\u201d, declar\u00f3 ominosamente en 2017 al anunciar su decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con EE\u00a0UU ausente del escenario, la aplicaci\u00f3n del acuerdo de Par\u00eds apenas avanz\u00f3 a paso de tortuga. Muchos pa\u00edses que hab\u00edan sido presionados por EE\u00a0UU y China para que aceptaran planes ambiciosos de reducci\u00f3n de emisiones acabaron desdici\u00e9ndose de aquellos compromisos en sinton\u00eda con la presidencia de Trump. China, en aquel entonces el principal pa\u00eds emisor de gases de efecto invernadero y principal consumidor del combustible f\u00f3sil m\u00e1s sucio, el carb\u00f3n, tambi\u00e9n se sinti\u00f3 mucho menos presionada para cumplir su compromiso, incluso en un planeta que se calienta r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Nadie sabe qu\u00e9 habr\u00eda ocurrido si Trump no hubiera sido elegido y aquellas conversaciones entre EE\u00a0UU y China no hubieran quedado en suspenso, pero a falta de esta cooperaci\u00f3n se registr\u00f3 un aumento constante de las emisiones de carbono y de las temperaturas en el conjunto del planeta. Seg\u00fan CO.2.Earth, las emisiones se incrementaron de 35.500 millones de toneladas m\u00e9tricas en\u00a0 2016 a 36.400 millones en 2021, un aumento del 2,5\u00a0%. Puesto que estas emisiones son el principal factor que contribuye al efecto invernadero responsable del calentamiento global, no es extra\u00f1o que los \u00faltimos siete a\u00f1os hayan sido los m\u00e1s c\u00e1lidos jam\u00e1s registrados, con olas de calor de r\u00e9cord en gran parte del mundo, incendios forestales, sequ\u00edas y p\u00e9rdidas de cultivos. No cabe ninguna duda de que en ausencia de una renovada cooperaci\u00f3n clim\u00e1tica entre EE\u00a0UU y China, estos desastres ser\u00e1n cada vez m\u00e1s frecuentes y graves.<\/p>\n<p><strong>Nueva reanudaci\u00f3n, nueva suspensi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Poner fin a esta temible din\u00e1mica fue una de las principales promesas electorales de Biden, quien a pesar de la feroz oposici\u00f3n del Partido Republicano se ha esforzado efectivamente por reparar al menos una parte del da\u00f1o causado por Trump. Fue todo un s\u00edmbolo que se uniera de nuevo al acuerdo clim\u00e1tico de Par\u00eds en el primer d\u00eda de su presidencia y ordenara a su gobierno que acelerara la transici\u00f3n de las instituciones estatales al uso de energ\u00edas limpias. En agosto logr\u00f3 un avance significativo cuando el Congreso aprob\u00f3 la Ley de reducci\u00f3n de la inflaci\u00f3n de 2022, que prev\u00e9 un total de 369.000 millones de d\u00f3lares para pr\u00e9stamos, subvenciones y cr\u00e9ditos fiscales para iniciativas de energ\u00eda verde.<\/p>\n<p>Biden tambi\u00e9n se propuso reforzar la diplomacia clim\u00e1tica de Washington y reanudar las conversaciones interrumpidas con China, nombrando a John Kerry enviado especial para la acci\u00f3n clim\u00e1tica. Kerry, a su vez, recuper\u00f3 los lazos con sus interlocutores chinos que hab\u00eda establecido en su periodo de secretario de Estado. En la reuni\u00f3n del a\u00f1o pasado de la COP26 en Glasgow, Escocia, les convenci\u00f3 de que se unieran a EE\u00a0UU en la aprobaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n de Glasgow, un compromiso de redoblar los esfuerzos por mitigar el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Sin embargo, Joe Biden y su equipo de pol\u00edtica exterior siguen estancados en muchos sentidos en la era de la guerra fr\u00eda y su gobierno ha venido adoptando en general una actitud mucho m\u00e1s antagonista con respecto a China que Obama. No es extra\u00f1o, por tanto, que los avances que logr\u00f3 Kerry con sus interlocutores chinos en Glasgow se evaporaron en gran medida cuando se agudizaron las tensiones en torno a Taiw\u00e1n. Por ejemplo, Biden fue, que se recuerde, el primer presidente que declar\u00f3, y ello por cuatro veces, que las fuerzas militares estadounidenses defender\u00edan la isla en caso de crisis si fuera atacada por China, abandonando en lo esencial la posici\u00f3n tradicional de Washington de mantener una\u00a0<em>ambig\u00fcedad estrat\u00e9gica<\/em>\u00a0con respecto a la cuesti\u00f3n de Taiw\u00e1n. En respuesta, los l\u00edderes chinos alzaron cada vez m\u00e1s la voz para afirmar que la isla les pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando Nancy Pelosi realiz\u00f3 aquella visita a Taiw\u00e1n a comienzos de agosto, China respondi\u00f3 lanzando misiles bal\u00edsticos a las aguas que rodean la isla, y en un ataque de furia abandonaron las conversaciones bilaterales sobre el clima. Ahora, gracias a las s\u00faplicas de Biden en Bali, parece que la puerta vuelve a abrirse a la cooperaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses con vistas a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. En un momento en que se constatan las consecuencias cada vez m\u00e1s devastadoras del calentamiento global, desde una megasequ\u00eda en EE\u00a0UU hasta una ola de calor extremo en China, la pregunta que se plantea es esta: \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda implicar un nuevo esfuerzo conjunto significativo?<\/p>\n<p><strong>Reafirmaci\u00f3n de la centralidad del clima<\/strong><\/p>\n<p>En 2015 eran pocas las personas que ocupaban los centros de poder que pusieran en duda la amenaza suprema que supon\u00eda el cambio clim\u00e1tico o la necesidad de que la diplomacia internacional contribuyera a superarla. En Par\u00eds, Obama declar\u00f3 que \u201cla creciente amenaza del cambio clim\u00e1tico podr\u00eda trazar los contornos de este siglo de forma m\u00e1s dram\u00e1tica que cualquier otra\u201d. Lo que podr\u00eda infundirnos esperanza, continu\u00f3, \u201ces el hecho de que nuestras naciones compartan cierto sentido de la urgencia con respecto a este desaf\u00edo y una creciente conciencia de que est\u00e1 en nuestras manos hacer algo al respecto\u201d.<\/p>\n<p>Desde entonces, tristemente, otros desaf\u00edos, incluido el aumento de las tensiones de guerra fr\u00eda con China, la pandemia de covid-19 y la brutal invasi\u00f3n de Ucrania por las tropas rusas, han venido a \u201ctrazar los contornos\u201d de este siglo. En 2022, pese a que las secuelas del calentamiento del planeta son cada vez m\u00e1s evidentes, pocos l\u00edderes mundiales sostienen que \u201cest\u00e1 en nuestras manos\u201d hacer frente al peligro clim\u00e1tico. As\u00ed, el primer resultado (y tal vez el m\u00e1s importante) de toda cooperaci\u00f3n renovada entre EE\u00a0UU y China en materia clim\u00e1tica podr\u00eda consistir simplemente en otorgar al cambio clim\u00e1tico la m\u00e1xima prioridad en todo el mundo y demostrar que las grandes potencias, trabajando juntas, pueden abordar el problema con \u00e9xito.<\/p>\n<p>Este esfuerzo conjunto podr\u00eda comenzar, por ejemplo, con una\u00a0<em>cumbre sobre el clima<\/em>\u00a0de Washington y Pek\u00edn, presidida por los presidentes Biden y Xi, en la que participaran delegaciones de alto nivel de todo el mundo. Cient\u00edficas estadounidenses y chinas podr\u00edan presentar las \u00faltimas malas noticias sobre la probable trayectoria futura del calentamiento global e identificar objetivos realistas encaminados a reducir significativamente el consumo de combustibles f\u00f3siles. A su vez, esto podr\u00eda dar pie a la formaci\u00f3n de grupos de trabajo multilaterales, patrocinados por agencias e instituciones estadounidenses y chinas, que se reunieran regularmente e implementaran las estrategias m\u00e1s prometedoras para frenar la cat\u00e1strofe en cierne.<\/p>\n<p>Siguiendo el ejemplo que protagonizaron Obama y Xi en la COP21 en Par\u00eds, Biden y Xi aceptar\u00edan desempe\u00f1ar un papel destacado en la pr\u00f3xima Conferencia de las Partes, la COP28, convocada para diciembre de 2023 en los Emiratos \u00c1rabes Unidos. Visto el resultado inoperante de la COP27, reunida recientemente en Sharm el Sheij, Egipto, ser\u00e1 necesario ejercer un liderazgo fuerte para conseguir algo significativamente mejor en la COP28. Entre los objetivos que deber\u00edan perseguir ambos l\u00edderes, la m\u00e1xima prioridad deber\u00eda tener la plena aplicaci\u00f3n del acuerdo de 2015 en Par\u00eds, con su compromiso de no superar el l\u00edmite de 1,5 grados de aumento m\u00e1ximo de la temperatura global, seguida de un esfuerzo mucho mayor por parte de los pa\u00edses ricos por ayudar a los pa\u00edses en desarrollo que sufren sus consecuencias.<\/p>\n<p>De todos modos, China y EE\u00a0UU no ser\u00e1n capaces de influir de manera significativa en la voluntad de realizar un esfuerzo internacional efectivo en materia clim\u00e1tica si ambos pa\u00edses\u00a0 \u2012China como principal emisora de gases de invernadero en este momento y EE\u00a0UU como el principal emisor hist\u00f3rico\u2012 no adoptan otras iniciativas mucho m\u00e1s importantes de cara a reducir sus emisiones de carbono y se decantan plenamente por las fuentes de energ\u00eda renovable. La Ley de reducci\u00f3n de la inflaci\u00f3n permitir\u00e1 de hecho a la Casa Blanca impulsar muchas iniciativas nuevas en este sentido, mientras que China acelera m\u00e1s que ning\u00fan otro pa\u00eds la instalaci\u00f3n de sistemas adicionales de energ\u00eda solar y e\u00f3lica. No obstante, ambos pa\u00edses siguen contando con los combustibles f\u00f3siles para la generaci\u00f3n de una parte sustancial de su energ\u00eda \u2012China, por ejemplo, sigue siendo el pa\u00eds que m\u00e1s carb\u00f3n consume y quema m\u00e1s que el resto del mundo conjuntamente\u2012, de modo que ambos tendr\u00e1n que acordar m\u00e1s iniciativas audaces para reducir sus emisiones de carbono si pretenden convencer a otros pa\u00edses de que hagan lo mismo.<\/p>\n<p><strong>Fondo com\u00fan de China y EE\u00a0UU para las transiciones a energ\u00edas limpias<\/strong><\/p>\n<p>En un mundo mejor, el siguiente en mi lista de posibles frutos de una revitalizaci\u00f3n de las relaciones entre China y EE\u00a0UU ser\u00eda el de un esfuerzo conjunto por ayudar a financiar la transici\u00f3n mundial de los combustibles f\u00f3siles a las energ\u00edas renovables. Aunque el coste del despliegue de las energ\u00edas renovables, especialmente la e\u00f3lica y la solar, ha disminuido mucho en los \u00faltimos a\u00f1os, no deja de ser importante, incluso para los pa\u00edses ricos. Para muchos pa\u00edses en desarrollo sigue siendo inasequible. Esta fue una de las cuestiones m\u00e1s importantes que debati\u00f3 la COP27 en Egipto, donde representantes del Sur global se quejaron de que los pa\u00edses ricos, que son los principales responsables del sobrecalentamiento del planeta, apenas hac\u00edan algo (si es que lo hac\u00edan), a pesar de sus promesas del pasado, por ayudarles a asumir los costes de los impactos cada vez m\u00e1s devastadores del cambio clim\u00e1tico y de la transici\u00f3n energ\u00e9tica de sus pa\u00edses.<\/p>\n<p>Muchas de estas quejas se refirieron al Fondo Verde del Clima, creado por la COP16 en Canc\u00fan. Los pa\u00edses desarrollados aceptaron aportar cada a\u00f1o 100.000 millones de d\u00f3lares a este fondo hasta 2020 a fin de ayudar a los pa\u00edses en desarrollo a sufragar los costes de la transici\u00f3n a energ\u00edas renovables. A pesar de que dicho importe se considera ahora totalmente insuficiente para esta transici\u00f3n \u2012\u201cest\u00e1 demostrado que necesitamos billones, no miles de millones\u201d, ha se\u00f1alado Baysa Naran, una gerente de la Iniciativa de Pol\u00edtica Clim\u00e1tica\u2012, el fondo nunca ha alcanzado ni de lejos este objetivo de los 100.000 millones, para desespero de muchos pa\u00edses del Sur global, donde el cambio clim\u00e1tico asesta golpes cada vez m\u00e1s graves en forma de inundaciones sin precedentes y olas de calor abrumadoras.<\/p>\n<p>Cuando EE\u00a0UU y China cooperaron en materia clim\u00e1tica en la COP26 en Glasgow, la provisi\u00f3n del Fondo Verde del Clima parec\u00eda realmente imaginable. En su Declaraci\u00f3n de Glasgow de noviembre de 2021, John Kerry y su hom\u00f3logo chino, Xie Zhenhua, afirmaron que \u201cambos pa\u00edses reconocen la importancia del compromiso contra\u00eddo por los pa\u00edses desarrollados de cumplir el objetivo\u00a0 de movilizar conjuntamente 100.000 millones de d\u00f3lares anuales a partir de 2020 y cada a\u00f1o hasta 2025, a fin de cubrir las necesidades de los pa\u00edses en desarrollo [y] subrayan la importancia de alcanzar este objetivo lo antes posible\u201d.<\/p>\n<p>Triste es constatar que esa afirmaci\u00f3n dio muy poco de s\u00ed en los meses que siguieron, dado que las relaciones entre EE\u00a0UU y China se fueron resquebrajando. Ahora, tras la reuni\u00f3n de Biden con Xi y la reanudaci\u00f3n de sus conversaciones sobre el cambio clim\u00e1tico, al menos es posible imaginar la intensificaci\u00f3n de los esfuerzos bilaterales por avanzar hacia el objetivo de los 100.000 millones\u00a0 e incluso ir mucho m\u00e1s all\u00e1 (pese a que cabe prever una feroz resistencia por parte de la mayor\u00eda Republicana en la C\u00e1mara de Representantes).<\/p>\n<p>A modo de aportaci\u00f3n personal a esta manera de pensar, me permito sugerir la creaci\u00f3n de un Fondo bilateral de China y EE\u00a0UU para las transiciones a energ\u00eda verde, una entidad que conceda pr\u00e9stamos y subvenciones, sostenida conjuntamente por ambos pa\u00edses con el prop\u00f3sito primordial de financiar proyectos de energ\u00eda renovable en el mundo en desarrollo. Las decisiones sobre la financiaci\u00f3n correr\u00edan a cargo de un consejo de administraci\u00f3n paritario y el personal estar\u00eda formado por profesionales de todo el mundo. El objetivo ser\u00eda complementar el Fondo Verde del Clima con cientos de miles de millones adicionales cada a\u00f1o a fin de acelerar la transici\u00f3n energ\u00e9tica global.<\/p>\n<p><strong>El camino a la paz y la supervivencia<\/strong><\/p>\n<p>Los l\u00edderes de EE\u00a0UU y China reconocen que el calentamiento del planeta constituye una amenaza extraordinaria para la supervivencia de sus naciones y que ser\u00e1 preciso desplegar un esfuerzo colosal en los pr\u00f3ximos a\u00f1os para minimizar el peligro clim\u00e1tico y resistir su efectos m\u00e1s devastadores. \u201cLa crisis clim\u00e1tica es el desaf\u00edo existencial de nuestra \u00e9poca\u201d, dice la Estrategia Nacional de Seguridad de octubre de 2022, emitida por el gobierno estadounidense. \u201cSin una acci\u00f3n global inmediata encaminada a reducir las emisiones, la ciencia nos dice que pronto superaremos los 1,5 grados de calentamiento, dando lugar a olas de calor y temporales extremos, al aumento del nivel de los oc\u00e9anos y a una p\u00e9rdida catastr\u00f3fica de la biodiversidad.\u201d<\/p>\n<p>A pesar de esta evaluaci\u00f3n certera, la Estrategia Nacional de Seguridad califica la competencia de China de amenaza todav\u00eda mayor para la seguridad de EE\u00a0UU, aunque sin especificar cu\u00e1les ser\u00edan los riesgos concretos, y propone una movilizaci\u00f3n masiva de los recursos econ\u00f3micos, tecnol\u00f3gicos y militares del pa\u00eds a fin de asegurar el predominio de EE\u00a0UU en la regi\u00f3n de Asia-Pac\u00edfico en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Esta estrategia requerir\u00e1, por supuesto, la inyecci\u00f3n de miles de billones de d\u00f3lares para cubrir el gasto militar, restando recursos para abordar la crisis clim\u00e1tica y exponiendo al pa\u00eds a un riesgo creciente de entrar en guerra, tal vez incluso nuclear, con China.<\/p>\n<p>Dados estos peligros, tal vez el mejor resultado de la nueva cooperaci\u00f3n entre China y EE\u00a0UU en materia clim\u00e1tica, o diplomacia verde, ser\u00eda un aumento de la confianza entre los l\u00edderes de los dos pa\u00edses, permitiendo una reducci\u00f3n de las tensiones y del gasto militar. En efecto, este enfoque constituye la \u00fanica estrategia pr\u00e1ctica para salvarnos de las consecuencias catastr\u00f3ficas tanto de un conflicto entre EE\u00a0UU y China como del cambio clim\u00e1tico desenfrenado.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Michael T. 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