{"id":52375,"date":"2022-12-21T13:59:49","date_gmt":"2022-12-21T17:59:49","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=52375"},"modified":"2022-12-21T13:59:49","modified_gmt":"2022-12-21T17:59:49","slug":"transnacionales-y-pueblos-una-ecuacion-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/12\/21\/transnacionales-y-pueblos-una-ecuacion-imposible\/","title":{"rendered":"Transnacionales y pueblos, una ecuaci\u00f3n imposible"},"content":{"rendered":"<div class=\"entradilla\">\n<p>Alberto Acosta, Esperanza Mart\u00ednez (Rebelion, 21-12-22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En medio del tan complejo momento que atraviesa el capitalismo, es cada vez m\u00e1s importante dilucidar la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda, o al menos intentarlo. Sus crisis multifac\u00e9ticas y sist\u00e9micas, con claras se\u00f1ales de debacle civilizatoria, conforman un escenario complejo de analizar. Sin embargo, es indispensable escudri\u00f1ar los procesos de transnacionalizaci\u00f3n y globalizaci\u00f3n del capital. Reconozcamos tambi\u00e9n el deterioro de los estados-naci\u00f3n, al menos como los conoc\u00edamos o como nos los imagin\u00e1bamos. Merecen por igual nuestra atenci\u00f3n las guerras y los enfrentamientos en marcha, que no pueden simplemente ser asumidos como conflictos entre estados. Las grandes empresas transnacionales han configurado otras relaciones de poder y son actores cada vez m\u00e1s potentes en el \u00e1mbito de la geopol\u00edtica global.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Analizar el papel de las transnacionales es fundamental. Eso nos permite transparentar inclusive la tensi\u00f3n Capital-Naturaleza, una cuesti\u00f3n central para comprender los procesos de expansi\u00f3n del capitalismo en Am\u00e9rica Latina. Para garantizar su accionar se han desarrollado una\u00a0 serie de dispositivos que se aplican cada vez de manera m\u00e1s descarnada a pesar de que se atropellan sistem\u00e1ticamente derechos que protegen a los estados, a las sociedades y a la Naturaleza: cambios en el r\u00e9gimen de propiedad, la aplicaci\u00f3n de \u201cservidumbres\u201d,\u00a0 declaraciones de utilidad p\u00fablica para el control privado, flexibilizaci\u00f3n de\u00a0 las normas, pol\u00edticas p\u00fablicas y decisiones destinadas a flanquear aquellas fronteras que hist\u00f3ricamente mantuvieron a muchos territorios a cierta distancia de las ambiciones desplegadas en la din\u00e1mica capitalista, entre otras acciones.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos 30 a\u00f1os el poder transnacional, siempre cambiante y muchas veces en alianza con los estados, ha consolidado a\u00fan m\u00e1s su poder sobre todo alrededor de las hegemon\u00edas y la diversificaci\u00f3n de sus acciones.<\/p>\n<p>En este tr\u00e1nsito, la hegemon\u00eda norteamericana se debilita en medio de un creciente enfrentamiento con una China en auge, con Rusia -que comienza recuperar espacios globales luego de la disoluci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica- y tambi\u00e9n con una relativamente alica\u00edda Uni\u00f3n Europea. Los organismos internacionales, en tanto bandas de transmisi\u00f3n de los poderes del capitalismo metropolitano, se acomodan a las cambiantes circunstancias. El BRIC -Brasil, Rusia, India, China- asoma m\u00e1s como una posibilidad escu\u00e1lida en el largo plazo, pues, en la pr\u00e1ctica, su potencial es tan relativo como la capacidad de sus estados de plantear verdaderas alternativas conjuntas en tanto se les ve disputar espacios del mercado global. Una situaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s compleja con las l\u00f3gicas subimperiales de Brasil en relaci\u00f3n a Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En este entramado de tensiones geopol\u00edticas y geoecon\u00f3micas, a m\u00e1s de los grandes conglomerados transnacionales, hay una creciente presencia de cierto tipo de organizaciones -ONG globales, grandes medios de comunicaci\u00f3n o universidades, por ejemplo- que cumplen su papel de apoyo ideol\u00f3gico a diversas exigencias del capital, por ejemplo legitimando las bondades del mercado mundial, las inversiones extranjeras, el extractivismo minero, los organismos gen\u00e9ticamente modificados, las econom\u00edas verde o circular, la transici\u00f3n energ\u00e9tica corporativa, etc.<\/p>\n<p>En suma, con institucionalidades democr\u00e1ticas jaqueadas, no es f\u00e1cil anticipar por d\u00f3nde evolucionar\u00e1 el mundo y c\u00f3mo los distintos grupos de poder se refuncionalizan en la medida que traten de mantener viva esta m\u00e1quina de acumulaci\u00f3n y muerte que es el capitalismo: una civilizaci\u00f3n que se renueva y se destruye a la vez, por la codicia y la consiguiente ambici\u00f3n que le mueven.<\/p>\n<p>As\u00ed, para poder abordar la cuesti\u00f3n propuesta en este art\u00edculo \/ entrevista precisamos partir del car\u00e1cter del capital y del capitalismo en el siglo XXI. El punto de partida es aceptar que corporaciones transnacionales son actores fundamentales, que, en contubernio con los grandes estados y los organismos multilaterales de cr\u00e9dito y comercio, han creado un r\u00e9gimen internacional con una supra-jurisprudencia que les permite operar en impunidad y con sistemas de imposici\u00f3n de su domino sobre los estados nacionales de Nuestra Am\u00e9rica y del resto del Sur global. As\u00ed, este poder transnacional est\u00e1 en capacidad incluso de plantear sus narrativas contempor\u00e1neas con un alcance global con las que se mantiene encarcelado el imaginario emancipador de amplios segmentos de la sociedad mundial. Y este empe\u00f1o cuenta, en la pr\u00e1ctica, m\u00e1s all\u00e1 de in\u00fatiles discursos soberanistas, con la complicidad del desarrollismo que impulsan los gobiernos neoliberales e inclusive los\u00a0<em>progresistas<\/em>,<\/p>\n<p>En este ambiente hay que entender el flujo de los capitales hac\u00eda los pa\u00edses empobrecidos. No llegan para ayudar a hacer realidad la promesa del progreso. Buscan el beneficio de las sociedades opulentas y el lucro sin fin. Eso es evidente. Los capitales se trasladan cada vez m\u00e1s al Sur global, preferentemente a aquellos pa\u00edses que ofrecen mejores condiciones para obtener beneficios sea alentados por mercados importantes o recursos naturales significativos, a lo cual se suma como alicientes adicionales la flexibilizaci\u00f3n del trabajo, las menores trabas ambientales, las institucionalidades jur\u00eddicas nacionales sometidas a arbitrajes internacionales, etc. Los extractivismos desbocados para asegurar el control de los recursos -petroleros, por ejemplo- no tienen reparo en recurrir a la fuerza. Todo movido por el hambre insaciable de acumular que caracteriza al capital, sobre todo mientras alcanza niveles cada vez m\u00e1s transnacionales y m\u00e1s a\u00fan globales.<\/p>\n<p>Sin embargo, como podemos constatar hoy, el capitalismo tiene cada vez m\u00e1s dificultades para encontrar territorios supuestamente v\u00edrgenes o bald\u00edos donde el mismo no est\u00e9 presente, y por lo tanto ha buscado ampliar su \u00f3rbita de influencia hacia otras \u00e1reas. El capitalismo ampl\u00eda cada vez m\u00e1s la mercantilizaci\u00f3n de muchos \u00e1mbitos de la Naturaleza, incorporando en su l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n los mercados de carbono y los servicios ambientales, que constituyen en este momento una de las m\u00e1s recientes fronteras de expansi\u00f3n para sostener la acumulaci\u00f3n del capital. En otras palabras, se lleva la conservaci\u00f3n de los bosques o de los oc\u00e9anos o la biodiversidad o el clima al terreno de los negocios. Se mercantiliza y privatiza el aire, el agua y la Tierra misma. Y esa cada vez mayor demanda de recursos naturales, emanada de las necesidades de acumulaci\u00f3n de capital, fuerza los extractivismos de todo tipo incluso a trav\u00e9s de l\u00f3gicas especulativas: por ejemplo, en los eufem\u00edsticamente conocidos como mercados secundarios, se venden cereales que no se han sembrado o minerales cuyos yacimientos no est\u00e1n siquiera en fase de explotaci\u00f3n. As\u00ed, aunque a primera vista no parece muy evidente, hay una relaci\u00f3n evidente v\u00eda especulaci\u00f3n y fuga de capitales entre extractivismos y para\u00edsos fiscales, no simplemente porque muchas empresas transnacionales extractivistas tienen sus sedes en dichos para\u00edsos. Incluso hay nuevos rincones creados para que el capitalismo pueda seguir acumulando, como son los fondos de pensiones y las tarjetas de cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>En concreto, a m\u00e1s de la explotaci\u00f3n del trabajo, la Naturaleza, los recursos naturales y \u00faltimamente los servicios ambientales, convertidos en mercanc\u00edas, permiten sostener el objetivo dominante sintetizado en la b\u00fasqueda del siempre escurridizo progreso. Y as\u00ed incluso la expansi\u00f3n financiera global va de la mano de la expansi\u00f3n del capitalismo productivo global, acelera el ritmo de la imparable rueda de extracci\u00f3n de recursos naturales y otras materias primas.<\/p>\n<p>A pesar de que la necesidad de entender y m\u00e1s a\u00fan de superar esta dura realidad, surgen respuestas para preservar la vida del ser humano en el planeta. Los pueblos, mejor dig\u00e1moslo de forma m\u00e1s precisa las sociedades en movimiento y sobre todo las comunidades directamente afectadas por tantas violencias, son cada vez m\u00e1s conscientes y cr\u00edticas. Y as\u00ed, en este dif\u00edcil transito a otros mundos es preciso reflexionar sobre las formas de organizaci\u00f3n y de lucha para enfrentar la barbarie del capital.<\/p>\n<p><em>El poder de las corporaciones transnacionales amenaza a los pueblos y a la Naturaleza, en Am\u00e9rica Latina y en el mundo entero. \u00bfC\u00f3mo responder?<\/em><\/p>\n<p>AA: La tarea pasa, como siempre, por entender lo que est\u00e1 sucediendo. Es complejo, no lo dudo, pero indispensable. Y para dar ese paso no nos sirve el uso exclusivo de las viejas herramientas epist\u00e9micas. Las lecturas tradicionales de izquierda y derecha, normalmente atrapadas en visiones e intereses coyunturales, se quedan con frecuencia en la epidermis. Por ejemplo, asumir a los\u00a0<em>progresismos<\/em>\u00a0como de izquierda por su discurso antineoliberal o socialista, no sirve para nada cuando constatamos que en la pr\u00e1ctica esos grupos pol\u00edticos y sus gobiernos apenas intentan modernizar el capitalismo, es decir la barbarie con algunos parches sociales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es indispensable dejar de lado esas visiones ortodoxas que impulsaban las luchas a partir de contradicciones fundamentales. Las luchas deben nutrirse de lo mejor de las reflexiones dependentistas, decoloniales, feministas y ecologistas, pero sobre todo de las luchas de resistencia y re-existencias, que tejidas en un entramado emancipador -sin espacio para vanguardias de predestinados- pueden enfrentar la barbarie del capital en diversos espacios escalares de acci\u00f3n estrat\u00e9gica, que atraviesan desde los local a lo global, sin marginar lo nacional y regional.<\/p>\n<p>En este punto, conscientes de las limitaciones actuales para incidir en el espacio nacional y m\u00e1s a\u00fan en el global, hay que potenciar las acciones de resistencia, que a la vez son de re-existencia desde las diversas comunidades. Sin despreciar o marginar otros \u00e1mbitos de acci\u00f3n, como el nacional o el global, urge tejer redes de resistencia que vayan sumando las luchas locales, urge impulsar procesos diversos que vayan construyendo otras narrativas y ampliado otros espacios de incidencia. Para ponerlo en t\u00e9rminos concretos, las comunidades que resisten a la miner\u00eda no pueden hacerlo de forma aislada, precisan construir alianzas con otras comunidades en similar situaci\u00f3n. Inclusive hay que ir mucho m\u00e1s all\u00e1, esas alianzas deben darse con quienes enfrentan otros extractivismo, como el petrolero o el agroindustrial. Y todos estos esfuerzos deben darse incluso dentro de las institucionalidades formales, como la jur\u00eddica, tal como lo recomendaba el maestro y amigo An\u00edbal Quijano: dentro del Estado y contra el Estado.<\/p>\n<p>EM: La Constituci\u00f3n en Ecuador reconoce tres sujetos de derechos: las personas, las comunidades y la Naturaleza, sin embargo, en la pr\u00e1ctica las empresas tienen un gran poder, son personas jur\u00eddicas que act\u00faan como sujetos de derecho.<\/p>\n<p>El tema de las sociedades transnacionales y de su papel en el mundo contempor\u00e1neo es cada vez m\u00e1s conocido, a pesar de ser complejo porque es un rompecabezas de muchas piezas.\u00a0 No s\u00f3lo se requiere analizar a las propias transnacionales que son en su mismas un fen\u00f3meno cambiante, sino tambi\u00e9n comprender el sistema que orbita a su alrededor, que est\u00e1 conformado por relaciones con la banca, con\u00a0 las c\u00fapulas de las organizaciones internacionales, con las\u00a0 \u00e9lites nacionales, con la econom\u00eda del narcotr\u00e1fico, con su capacidad de control sobre muchos medios de comunicaci\u00f3n y una creciente influencia\u00a0 en los mundos de la ciencia y la academia.<\/p>\n<p>Las corporaciones transnacionales son grupos econ\u00f3micos privados -aliados con los estados-, con intereses distintos y contradictorios con los de otros grupos de la sociedad, como son los trabajadores, los campesinos e ind\u00edgenas e incluso las mismas empresas nacionales, sobre todo las peque\u00f1as.<\/p>\n<p>El enorme poder de las transnacionales y su presencia dominante en todas las esferas de la actividad humana les ha permitido, entre otras cosas, subordinar a sus propias estrategias las pol\u00edticas de los Estados y de las instituciones internacionales intergubernamentales.<\/p>\n<p>Los impactos de las corporaciones sobre los derechos de los pueblo y de la Naturaleza est\u00e1n bastante documentados, ha sido el escenario de demandas, reclamos, an\u00e1lisis en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, y las empresas han respondido negando su responsabilidad o afirmando que cumplen con los procedimientos formales de los lugares en donde operan o incluso, de forma c\u00ednica, que act\u00faan en funci\u00f3n del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Las empresas transnacionales se desplazan r\u00e1pidamente, cambian de nombre, hacen alianzas, se absorben entre si, se mimetizan. Cuando se instalan en un pa\u00eds crean algunos empleos, pero destruyen muchos m\u00e1s de los que crean, porque desaparecen las artesan\u00edas e industrias locales que no pueden competir con la sociedad transnacional, pero, adem\u00e1s, operan pisoteando derechos, que son embestidos a nombre de la eficiencia, el desarrollo tecnol\u00f3gico, la productividad y la competitividad.<\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1l deber\u00eda ser el papel de los Estados ante estas arremetidas transnacionales?\u00a0<\/em><\/p>\n<p>EM: Oblig\u00e1ndolas a cumplir con sus responsabilidades. Rompiendo el nexo de Estados subordinados a las empresas. Construyendo m\u00faltiples espacios de resistencia en los territorios e inclusive en las institucionalidades existentes. Transparentando sus pr\u00e1cticas. Agotando todos los espacios y \u00e1mbitos de acci\u00f3n legal y pol\u00edtica desde dentro del Estado y las veces que sea necesario en contra del Estado.<\/p>\n<p>Pero no nos olvidemos que hay exigir a los Estados el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales y legales. Existen, pues, responsabilidades diferenciadas entre las empresas y los Estados. Los Estados deben proteger, promover y garantizar el respeto a los derechos, deben tomar medidas adecuadas para investigar, castigar y reparar cuando ha habido delitos. Las empresas\u00a0 tienen obligaciones en corregir tempranamente los impactos negativos que provocan, resolver quejas antes de que empeore la situaci\u00f3n. Mantener la debida diligencia, que se entiende al proceso permanente mediante el que una empresa detecta y resuelve las consecuencias que pueda tener para los derechos humanos y los de la Naturaleza en el contexto de todas su operaciones y productos y en toda su red de proveedores y socios comerciales. Mas, como eso no sucede en la viva cotidiana, es indispensable una sociedad vigilante capaz de accionar y responder frente a los atropellos.<\/p>\n<p>Incluso hay iniciativas internacionales. En el a\u00f1o 74 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) creo la Asociaci\u00f3n Internacional de Conservaci\u00f3n Ambiental de la Industria del Petr\u00f3leo (IPIECA) del que son aun parte algunas de las compa\u00f1\u00edas mas grandes y cuestionadas del mundo incluyendo las hoy est\u00e1n en el yasun\u00ed como la Andes Petroleum, Petro Oriental.\u00a0 Ha habido esfuerzos internacionales para obligar a las empresas a cumplir con sus compromisos, primero con acuerdos voluntarios, que fracasaron sistem\u00e1ticamente. Posteriormente el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en 2011, estableci\u00f3 los Principios Rectores de la ONU sobre las empresas y los Derechos Humanos. Incluso existe el Grupo de Trabajo de la ONU sobre las empresas y Derechos Humanos. Hay obligaciones, pero sin embargo las empresas saben sortearlas.<\/p>\n<p>C\u00f3mo enfrentar tantos atropellos, es el gran reto que tenemos entre manos.<\/p>\n<p><em>\u00bfEn qu\u00e9 reside el poder de estas corporaciones y como afecta a los pueblos y la Naturaleza?<\/em><\/p>\n<p>AA: Ese poder es econ\u00f3mico, pol\u00edtico y por cierto hasta cultural. La Naturaleza, los recursos naturales y \u00faltimamente los servicios ambientales son vistos como pilares para el \u201cdesarrollo\u201d, en tanto v\u00eda indiscutible de progreso en su dominante versi\u00f3n materialista y acumuladora; de suerte qu la interminable producci\u00f3n de bienes -y la herramienta indiscutida del crecimiento econ\u00f3mico- apuntalan la visi\u00f3n lineal de la historia gobernada por dicho progreso. Todo enraizado en las bases del dualismo cartesiano y el divorcio entre seres humanos y Naturaleza, pilares fundamentales de la modernidad.<\/p>\n<p>En este escenario ideol\u00f3gico, al extractivismo se lo asume como producci\u00f3n -que no lo es necesariamente- y como fuente fundamental de financiamiento para conseguir el desarrollo. Negarlo cerrar\u00eda las puertas del progreso, seg\u00fan esta visi\u00f3n todav\u00eda bastante extendida. Esta es una visi\u00f3n evidentemente aupada por la voracidad de la acumulaci\u00f3n capitalista, y que se intenta legitimar en la firme y dogm\u00e1tica creencia en las poderosas capacidades de la ciencia y la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Esta aproximaci\u00f3n se explicar\u00eda mejor si aceptamos que en nuestras sociedades, empezando por nuestros gobernantes, se ha desarrollado una suerte de ADN-extractivista que limita plantear un debate amplio y serio sobre estas cuestiones. Inclusive muchos cr\u00edticos del sistema capitalista han ca\u00eddo en esta trampa, pues apenas centran su atenci\u00f3n en el control de la explotaci\u00f3n de estos recursos por parte del Estado, y no en la extracci\u00f3n misma. El punto no es si el extractivismo beneficia m\u00e1s al capital nacional, transnacional o a las arcas gubernamentales -que muchas veces terminan formando una sola amalgama-, el punto es que el extractivismo\u00a0<em>per se<\/em>\u00a0es inadmisible en sociedades y comunidades que propugnan una vida digna para todos los seres humanos y no humanos.<\/p>\n<p>EM: Su poder reside en ese vigor multifac\u00e9tico. Un poder que se traduce en influencia e impunidad.\u00a0 Muchas empresas transnacionales tienen m\u00e1s poder y muchas veces m\u00e1s recursos que algunos estados, lo que sumado a su voracidad les otorga una gran capacidad para infiltrar a los estados nacionales. Pero, adem\u00e1s, cuentan con un arsenal jur\u00eddico a su servicio apuntalado cada vez m\u00e1s en los tratados bilaterales o multilaterales, o en instancias internacionales para administrar sistem\u00e1ticamente justicia a su favor, como son como los tribunales arbitrales.<\/p>\n<p>Adicionalmente, con \u201clas puertas giratorias\u201d, los ejecutivos de las empresas pasan a ser parte de los funcionarios del Estado, o al rev\u00e9s, y con ello no solo manejan informaci\u00f3n y valiosos contactos, sino capacidades de incidir en las decisiones de los gobiernos y de la misma justicia, ayudando a sortear dificultades a las empresas extranjeras.<\/p>\n<p>Adicionalmente las empresas tienen capacidad de seducci\u00f3n, de cooptaci\u00f3n e intromisi\u00f3n en procesos locales.\u00a0 Vali\u00e9ndose de la incapacidad de los Estados de cumplir con los derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales, las empresas, en complicidad con los Estados, pasan a suplir el papel del Estado con ofrecimientos que casi siempre incumplen, pero que les permite mantener una presencia en base a expectativas insatisfechas. Y no son pocos los casos en que v\u00eda cuerpos paramilitares creados y financiados por las mismas empresas logran imponer su poder y sus condiciones en los territorios que van ocupando; recordemos el caso de Intag en la provincia de Imbabura en Ecuador o el papel de esos grupos armados que han contribuido a ampliar las fronteras extractivistas en diversas regiones de Colombia.<\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1les son las particularidades de las acciones y de las empresas de los pa\u00edses emergentes y de los pa\u00edses industrializados, como los europeos, los norteamericanos o los asi\u00e1ticos?<\/em><\/p>\n<p>AA: Reconociendo que es posible y deseable diferenciar los diversos tipos de capitalismo realmente existentes -anglosaj\u00f3n, renano, nip\u00f3n, chino, perif\u00e9rico-, lo que interesa es identificar cu\u00e1l es la matriz del capitalismo. As\u00ed como las serpientes cambian de piel de tiempo en tiempo y contin\u00faan siendo serpientes, el capitalismo se mimetiza, se camufla y sigue reptando, pero no deja de ser capitalismo. Es, entonces, un gran reto comprender lo que representa su esencia para no quedarnos estudiando \u201clas pieles\u201d que van quedando en el camino.<\/p>\n<p>Teniendo ese prisma como punto de observaci\u00f3n cabr\u00eda diferenciar el funcionamiento de los distintos grupos transnacionales. Sin agotar para nada el tema, conviene ver c\u00f3mo act\u00faan las empresas mineras canadienses aupadas directamente por su estado, introduci\u00e9ndose en diversos pa\u00edses en primera l\u00ednea con las empresas junior encargadas de hacer el trabajo sucio: es decir de abrir la puerta a otros conglomerados m\u00e1s grandes. Empresas estadounidenses y europeas, no menos voraces y violentas, tienen que cuidar de su prestigio ante la existencia de organizaciones de la sociedad civil de sus pa\u00edses atentas a denunciar posibles violaciones de derechos. Las chinas, por su lado, sin controles de una sociedad civil -muy d\u00e9bil o inexistente-, entran con una mucha fuerza y agresividad con el respaldo de su estado. El caso de otros conglomerados transnacionales, como los rusos o bielorrusos, no se diferencian de lo anteriormente expuesto.<\/p>\n<p>Por cierto, estas acciones de los consorcios transnacionales son siempre posibles gracias a la complicidad con los estados del Sur global.<\/p>\n<p>EM: Demos un paso m\u00e1s. Dir\u00eda que estos an\u00e1lisis sobre c\u00f3mo enfrentar el poder transnacional no necesariamente funciona con generalizaciones, son caso a caso. En muchas ocasiones, dependiendo del grado de respuesta de las organizaciones de la sociedad civil y de los procesos de resistencia se puede detener a los extractivismoa o al menos ralentizar su avance; las luchas en contra del\u00a0<em>fracking<\/em>\u00a0en diversas partes de la regi\u00f3n, por ejemplo, dan valor a esta aseveraci\u00f3n. En otras ocasiones se ha podido influir en las instancias internas de las empresas a nivel de su junta de accionistas o a trav\u00e9s de las organizaciones sindicales. Tambi\u00e9n se registran otras acciones sugerentes como la de afectar a las empresas mineras en las bolsas de valores por sus pr\u00e1cticas depredadoras de derechos; se lo hizo en el caso de Intag, en donde a la postre, ya en un gobierno\u00a0<em>progresista<\/em>\u00a0se impuso atropellando derechos la megaminer\u00eda de la mano de una empresa estatal ecuatoriana\u00a0<em>de papel<\/em>\u00a0y de la estatal chilena CODELCO, utilizando la fuerza p\u00fablica para debilitar la resistencia comunitaria; por cierto que hay otros mecanismos a trav\u00e9s de los cuales las empresas dividen y captan apoyos de las comunidades ofreci\u00e9ndoles una serie de d\u00e1divas. Incluso hay casos de t\u00e9cnicos que asumen determinadas funciones que permiten, aunque sea temporalmente, influenciar en\u00a0 diferentes empresas y en sus operaciones.<\/p>\n<p>Pero la premisa es clara, una empresa est\u00e1 hecha para ganar, y la ganancia se hace a fuerza de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo y de la Naturaleza. Las inversiones tecnol\u00f3gicas -a las que con frecuencia se les presenta hasta responsables con el ambiente- terminan ocasionando graves afectaciones en aras del beneficio econ\u00f3mico empresarial. Por eso el cuento de la tecnolog\u00eda de punta se desvanece una y otra vez como hemos visto con terribles derrames mineros o petroleros en diversos pa\u00edses de la regi\u00f3n, bastar\u00eda recordar las tragedias de Samarco en el 2016 y Brumadhino en el 2019, ambos cr\u00edmenes socioambientales en Brasil.<\/p>\n<p>En las tensiones capital\/Naturaleza es posible encontrar ciertas tendencias, por ejemplo, los europeos est\u00e1n desarrollando con m\u00e1s intensidad lo que hoy se reconoce como \u201ccapitalismo verde\u201d, que b\u00e1sicamente suponen decisiones empresariales sustentadas en restricciones, nuevos productos y nuevos negocios. El norteamericano, m\u00e1s voraz, apunta al control de territorios y a actuar como fuerza disuasiva, incluso recurriendo a paramilitares en algunos casos, como el ya mencionado en Ecuador. El asi\u00e1tico al control tecnol\u00f3gico para acelerar procesos de transformaci\u00f3n y el chino al control de materias primas con todos los medios a su alcance. Los pa\u00edses emergentes, como Brasil, tambi\u00e9n disputan el control de las materias primas en Am\u00e9rica Latina, pero tambi\u00e9n escenarios geopol\u00edticos de influencia global.<\/p>\n<p>A nivel global y en relac\u00ed\u00f3n con la Naturaleza este nuevo decenio ser\u00e1 seguramente el de las \u201csoluciones basadas en la Naturaleza\u201d, a las que podr\u00edamos calificar como de despojo por conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1l es el entramado del accionar de las corporaciones transnacionalesde Am\u00e9rica Latina?<\/em><\/p>\n<p>AA: Lo grave en este complejo entramado es la presencia de otras empresas transnacionales: regionales privadas e inclusive regionales estatales. Las hay para todos los gustos y usos. Las\u00a0<em>junior<\/em>\u00a0para abrir la puerta a las grandes. Las estatales para vencer la resistencia de comunidades que luchan por d\u00e9cadas en contra de la miner\u00eda transnacional en Ecuador, por ejemplo. Y todas, con la abierta complicidad estatal, empe\u00f1adas en consolidar a\u00fan m\u00e1s la posici\u00f3n de pa\u00eds-producto de Ecuador, a m\u00e1s de ser pa\u00eds-cacaotero, pa\u00eds-bananero, pa\u00eds-camaronero, pa\u00eds-floricultor, pa\u00eds-petrolero\u2026 ahora a Ecuador le quieren convertir en pa\u00eds-minero.<\/p>\n<p>En este punto se destaca el subimperialismo brasilero. En ese pa\u00eds las dictaduras militares brasileras hicieron coincidir los intereses de la burgues\u00eda con los intereses de la naci\u00f3n, al mismo tiemplo que los promov\u00eda a nivel internacional. Su conglomerado petrolero, alrededor de Petrobras, tiene un largo historial de violaciones de derechos y de imposici\u00f3n de condiciones onerosas a sus vecinos m\u00e1s peque\u00f1os. Odebrecht obra tambi\u00e9n en esta direcci\u00f3n. Esto demuestra que esta pol\u00edtica exterior del Brasil continu\u00f3 incluso durante la etapa democr\u00e1tica con sus gobiernos neoliberales y\u00a0<em>progresistas<\/em>.<\/p>\n<p>Tampoco se puede marginar el subimperialismo chileno, que con su empresa estatal minera CODELCO, en contubernio con empresas estatales de otros pa\u00edses, ha contribuido a romper la resistencia de muchas comunidades: Intag, en Ecuador, es un ejemplo de esta afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El papel determinante de las empresas de los pa\u00edses enriquecidos o industrializados se consolida con los tratados bilaterales de inversi\u00f3n (como una pieza m\u00e1s de los Tratados de Libre Comercio), lo que aumenta el poder estos conglomerados protegidos por instancias de arbitraje, como el CIADI. De hecho nuestros pa\u00edses entregan su soberan\u00eda de lleno a los intereses transnacionales.<\/p>\n<p>EM: Las primeras sociedades transnacionales aparecieron hacia fines del siglo XIX, primero como grandes empresas nacionales que acumularon capital y poder empleando todos los medios, incluidos la extorsi\u00f3n, el chantaje, la corrupci\u00f3n. Luego en la medida que superaban sus fronteras -en un proceso de expansi\u00f3n imperial con m\u00faltiples caras- comenzaron a dominar los mercados y los pa\u00edses, muchas veces con el respaldo de sus fuerzas armadas. La historia del mal llamado \u201clibre mercado\u201d est\u00e1 repleta de estas agresiones, que se repiten hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En el mundo del petr\u00f3leo y la miner\u00eda es importante analizar lo qu\u00e9 son y c\u00f3mo funcionan las empresas.\u00a0 Las grandes transnacionales normalmente toman menos riesgos, compran a las empresas peque\u00f1as, aprovechan de los trabajos desplegados por las peque\u00f1as o adquieren el resultado de su extracci\u00f3n; en el caso de la miner\u00eda legal con frecuencia aprovechando del trabajo de la considerada como miner\u00eda ilegal. Alrededor de las grandes empresas surgen muchas empresas de servicios, incluso grandes y transnacionales que manejan la informaci\u00f3n, construyen infraestructuras u operan determinadas fases del proceso extractivo. En esta l\u00ednea, sobre todo las empresas petroleras transnacionales alientan la privatizaci\u00f3n de las inversiones que los Estados nacionales han hecho.<\/p>\n<p>A lo anterior se suma el trabajo de empresas petroleras nacionales de la regi\u00f3n que operan fuera de sus fronteras. Entonces utilizan su doble condici\u00f3n, ser p\u00fablicas en su pa\u00eds, en donde activan las ventajas nacionales a su favor, y transnacionales en el exterior, apoyadas por la diplomacia, las l\u00edneas de cr\u00e9dito de sus poderosos sistemas de financiamiento; este es el caso de las empresas brasileras y chinas.<\/p>\n<p>La realidad de este mundo transnacional definitivamente es, en la pr\u00e1ctica, mucho m\u00e1s compleja: las fronteras de las empresas son porosas, hay empresas estatales o mixtas chinas que extraen crudo y lo venden a transnacionales norteamericanas; hay empresas que siendo de servicios asumen tareas de extracci\u00f3n; para mencionar apenas dos casos de un complejo entramado empresarial. Y en todo este entramado las finanzas internacionales y los bancos desempe\u00f1an papeles tambi\u00e9n determinantes.<\/p>\n<p>Un dato que puede ser curioso, la propiedad estatal de los recursos no asegura un comportamiento diferente de sus empresas. En el \u00e1mbito petrolero, en la practica, las propias empresas petroleras sostienen estrategias de internacionalizaci\u00f3n de sus negocios, comport\u00e1ndose como compa\u00f1\u00edas transnacionales. Y de esta manera los Estados cristalizan sus objetivos geopol\u00edticos manteniendo su condici\u00f3n de econom\u00edas primario exportadoras, sin siquiera intentar dar pasos que los liberen de esa compleja y hasta perversa dependencia internacional.<\/p>\n<p><em>\u00bfPodr\u00edan identificar los entretelones de estos esquemas de protecci\u00f3n a las inversiones extranjeras? \u00bfCu\u00e1l es su origen?<\/em><\/p>\n<p>AA: Los actuales Tratados Bilaterales de Inversi\u00f3n, que surgieron de un intento fallido por establecer una suerte de constituci\u00f3n econ\u00f3mica global que proteja los derechos de los inversionistas internacionales, confirman el af\u00e1n de conseguir mecanismos de protecci\u00f3n internacional por parte de las transnacionales. El Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) -en ingl\u00e9s Multilateral Agreement on Investment (MAI)- se discuti\u00f3, a espaldas de la mayor\u00eda de estados del planeta, en la segunda mitad de los a\u00f1os noventa del siglo pasado. En pleno auge neoliberal, en el marco de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), se pretendi\u00f3 hacer realidad este marco jur\u00eddico supranacional con alcance global.<\/p>\n<p>Las relaciones entre los Estados nacionales y las empresas transnacionales, si se hubiera aprobado el AMI, habr\u00edan establecido claros l\u00edmites a los \u00e1mbitos del ejercicio de la democracia, as\u00ed como a los derechos laborales, a las pol\u00edticas sociales, a la misma pluralidad cultural planetaria, incluyendo la relaci\u00f3n con la Naturaleza. Huelga decir que el AMI no pudo ser aprobado por la resistencia de amplios segmentos sociales en varios pa\u00edses de la propia OCDE, que entendieron con claridad los riesgos que esto implicaba.<\/p>\n<p>A partir de esta realidad, las grandes corporaciones transnacionales y los gobiernos m\u00e1s poderosos comenzaron a idear e instrumentar otros mecanismos de protecci\u00f3n supranacional para los inversionistas extranjeros por v\u00edas bilaterales, como son los tratados de inversi\u00f3n. Se trata de sistemas que protegen siempre al m\u00e1s fuerte, es decir, al capital, subordinando a los pueblos y a la Naturaleza. Una situaci\u00f3n que resulta insostenible, si no queremos que se sigan multiplicando todo tipo de problemas producidos por la destrucci\u00f3n de las relaciones sociales y ecol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 pasa con el Tratado sobre Empresas y Derechos Humanos, es suficiente para la Naturaleza con derechos?<\/em><\/p>\n<p>EM: A partir de dicho tratado sobre Empresas y Derechos Humanos se ha avanzado con varios instrumentos como son los \u201cPrincipios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: de las Naciones Unidas para proteger, respetar y remediar\u201d, del a\u00f1o 2011, que se encuentra en el Informe A\/HRC\/17\/31. Y actualmente se trabaja en el plan de instrumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La idea de estos principios es que, si una empresa ha provocado o contribuido a ocasionar un impacto negativo para los Derechos Humanos, debe repararlo o ayudar a su reparaci\u00f3n. En ocasiones, la empresa puede contribuir directamente a reparar el da\u00f1o de manera puntual y eficaz. En funci\u00f3n del tipo del da\u00f1o causado, la reparaci\u00f3n puede adoptar formas diversas, como una disculpa, una indemnizaci\u00f3n (de car\u00e1cter financiero o de otro tipo), el cese de una actividad o relaci\u00f3n en particular, la adopci\u00f3n de disposiciones para que el da\u00f1o no vuelva a producir, o cualquier otra medida acordada por las partes.<\/p>\n<p>Las empresas est\u00e1n obligadas a la\u201cdiligencia debida en materia de Derechos Humanos\u201d. Es decir, se entiende como el proceso permanente mediante el cual una empresa resuelve las consecuencias que pueda tener para los DerechosHumanos en el contexto de todas su operaciones y productos y en toda su red de proveedores y socios comerciales.<\/p>\n<p>AA: A m\u00e1s de este tratado est\u00e1n en marcha otras iniciativas en varios pa\u00edses del Norte global para que sus empresas asuman sus responsabilidades. Hay empresas que administran proyectos tremendamente destructores del ambiente y con grav\u00edsimas afectaciones sociales. Aqu\u00ed podemos citar\u00a0el caso emblem\u00e1tico\u00a0de la Chevron-Texaco en Ecuador, causante de destrozos a las comunidades ind\u00edgenas y de colonos, as\u00ed como a la Naturaleza; este es un caso muy conocido incluso por la sistem\u00e1tica y agresiva negativa de la empresa para asumir sus responsabilidades. Otro caso vincula a la empresa suiza Glencore, que administra -como parte de un consorcio internacional- la explotaci\u00f3n de carb\u00f3n en\u00a0<em>El Cerrej\u00f3n<\/em>, una de las minas a cielo abierto m\u00e1s grande del planeta y causante de grav\u00edsimos da\u00f1os a humanos y no humanos, contaminando en particular el r\u00edo Rancher\u00eda en Colombia.<\/p>\n<p>Recordemos tambi\u00e9n lo que sucedi\u00f3 en Brasil, en enero de 2019, cuando se rompi\u00f3 un dique con aguas t\u00f3xicas de la mina\u00a0<em>C\u00f3rrego de Feij\u00e3o<\/em>, en Brumadihno, una de las mayores minas de hierro del mundo. Resultado: m\u00e1s de 250 muertos, destrucci\u00f3n de decenas de casas y del medio ambiente. No fue un simple accidente sino una violaci\u00f3n inocultable de los Derechos Humanos y de los de la Naturaleza. La primera responsable es la empresa minera brasile\u00f1a Vale, la mayor productora y exportadora mundial de hierro, que ya fue condenada judicialmente a pagar los da\u00f1os que provoc\u00f3 esa rotura y que carga con otro crimen socioambiental similar en Samarco Minera\u00e7\u00e3o, sucedido en el 2015. Lo grave es que hay empresas, con frecuencia del Norte global, que cargan con una gran culpa de lo sucedido, pero que no asumen responsabilidad alguna. Este es el caso de la empresa alemana T\u00dcV S\u00fcd, que meses antes de la ruptura certific\u00f3 a\u00a0<em>C\u00f3rrego de Feij\u00e3o<\/em>\u00a0como segura.<\/p>\n<p>La lista de situaciones similares es larga y hasta involucra a muchas instancias del mundo financiero. De hecho, no extra\u00f1a encontrar en ese listado a bancos y organismos multilaterales de cr\u00e9dito asociados directa o indirectamente a una multitud de compa\u00f1\u00edas extranjeras -muchas transnacionales- que participan activamente en la danza de los cr\u00e9ditos, financiado gigantescos proyectos extractivistas. En ese mundo de la corrupci\u00f3n transnacionalizada intervienen poderosos consorcios que venden tecnolog\u00edas obsoletas e inclusive productos nocivos para el ambiente y el ser humano a pesar de haber sido prohibidos en sus pa\u00edses, como son aquellos agrot\u00f3xicos -el DBCP, por ejemplo, que se us\u00f3 por m\u00e1s de 20 a\u00f1os en Ecuador y que fue comercializado como Fumazone y Nemag\u00f3n por parte de unconsorcio transnacional formado por las compa\u00f1\u00edas Standard Fruit (DOLE), Dow Chemichal, Shell Oil, Occidental Petroleum y UnitedBrands; agrotoxicos que siguen ocasionando serios da\u00f1os a los trabajadores de plantaciones, comunidades vecinas y sus ecosistemas.<\/p>\n<p>Lo cierto es que hay casos paradigm\u00e1ticos de empresas internacionales que propician cualquier barbaridad con tal de negociar sus productos o construir enormes -muchas veces in\u00fatiles- obras de infraestructura, dejando con pesadas deudas externas a los pa\u00edses \u201cbeneficiarios\u201d, sin que estas empresas asuman su responsabilidad.<\/p>\n<p>Este punto es bueno considerar que, cuando se da paso a tales proyectos sin incorporar el principio precautorio ni tomar las previsiones del caso, se deber\u00edan asumir tambi\u00e9n estos riesgos. En plena era del capital globalizado deber\u00eda ser indiscutible la corresponsabilidad de los comerciantes, los acreedores, los constructores y los administradores y accionistas de estos grandes consorcios; m\u00e1s a\u00fan, si muchas de esas actividades est\u00e1n acompa\u00f1adas con frecuencia por la corrupci\u00f3n y por violencias m\u00faltiples. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica, no hay instancias donde se puedan presentar los correspondientes reclamos. Es m\u00e1s, aqu\u00ed hasta la participaci\u00f3n de los para\u00edsos fiscales contribuye a mantener en el anonimato y la impunidad a capitales asociados a la destrucci\u00f3n de la vida humana y de la Naturaleza.<\/p>\n<p>Es hora de poner a las relaciones econ\u00f3micas internacionales en su lugar, es decir: redimensionar dichas relaciones en funci\u00f3n de los Derechos Humanos y de la Naturaleza. Es necesario romper con los mecanismos y engranajes perversos del mercado mundial y al mismo tiempo promover el cambio: no es una tarea f\u00e1cil.\u00a0En este empe\u00f1o por repensar la econom\u00eda global, emerge con fuerza la demanda de un sistema internacional de derechos para humanos y no humanos, que establezca requisitos de debida diligencia ecol\u00f3gica y social a toda organizaci\u00f3n, sea empresarial o estatal, que participe en el entramado internacional: comercial, financiero, tecnol\u00f3gico; un sistema que, en el marco de las Naciones Unidas, incorpore aquellos tribunales que permitan impugnar cualquier controversia surgida en las relaciones econ\u00f3micas internacionales y en donde se pueda reclamar el cumplimiento de las debidas responsabilidades.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s urgente que parezca, esta iniciativa no emerger\u00e1 espont\u00e1neamente desde la actual estructura de poder internacional. Nacionalmente tampoco es f\u00e1cil, pues las empresas involucradas en diversas relaciones econ\u00f3micas internacionales se escudan perversamente en los potenciales riesgos que correr\u00eda su competitividad si aceptan aquellas indispensables normas apegadas a los derechos para humanos y no humanos. Sin embargo, en estas circunstancias, los esquemas de responsabilidad adecuados deber\u00e1n construirse desde cada pa\u00eds, sobre todo desde aquellos que cuentan con una sociedad civil responsable y comprometida con la vigencia de los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza.<\/p>\n<p>Suiza es uno de esos pa\u00edses. Cuenta con una econom\u00eda relativamente peque\u00f1a pero con una innegable capacidad influencia transnacional. Y cuenta con una sociedad civil comprometida a poner en marcha la\u00a0Iniciativa de Responsabilidad Corporativa \u2013<em>Konzernverantwortungs initiative-<\/em>, la cual exige que las empresas con sede en ese pa\u00eds cumplan tambi\u00e9n en el extranjero con todos los est\u00e1ndares sociales y ambientales. Si bien en el refer\u00e9ndum del 2020 no prosper\u00f3 dicha iniciativa, por m\u00e1s que tuvo mayor\u00eda, debido a una serie de normativas internas, de hecho desde ese pa\u00eds se amplia este clamor. Por ejemplo con la Ley de Cadena de Suministro \u2013<em>Lieferkettengesetz-<\/em>\u00a0en Alemania, una propuesta con la misma impronta; iniciativa que, con algunas limitaciones, ya se cristaliz\u00f3 en Francia en el a\u00f1o 2017. As\u00ed, paso a paso, desde todas las esquinas del planeta y desde todos los niveles estrat\u00e9gicos de acci\u00f3n, estamos conminados a cambiar el curso de la historia para que nuestros nietos y nuestras nietas no sean las v\u00edctimas de tantas pandemias capitalistas en curso y tantas m\u00e1s por venir.<\/p>\n<p><em>\u00bfEste tipo de tratados son suficientes para una Naturaleza con derechos?<\/em><\/p>\n<p>EM: En el mundo de los Derechos Humanos se han desarrollado derechos y conceptos que pueden sin duda contribuir a la protecci\u00f3n de los derechos ambientales, que, como bien sabemos, provienen de la ampliaci\u00f3n de los Derechos Humanos. Solo a manera de ejemplo, la Opini\u00f3n Consultiva de la Corte IDH 23\/17. P\u00e1rr.62, dice que una caracter\u00edstica del derecho humano al ambiente es que protege tambi\u00e9n sus componentes \u201c<em>tales como bosques, r\u00edos, mares y otros, como intereses jur\u00eddicos en s\u00ed mismos, a\u00fan en ausencia de certeza o evidencia sobre el riesgo a las personas individuales<\/em>\u201d. Si consideramos que los seres humanos somos parte de la Naturaleza, la protecci\u00f3n de sus derechos deber\u00eda al menos en principio proteger lo del todo.<\/p>\n<p>Las preguntas en relaci\u00f3n a como aplicar estos principios para las empresas tienen muchos temas no resueltos desde la visi\u00f3n de los Derechos Humanos, y mucho m\u00e1s para una Naturaleza con derechos, que aun no es reconocida en el r\u00e9gimen internacional de protecci\u00f3n de los derechos. Sin embargo, estas luchas se expanden por el planeta, lo que nos da piso para ser optimistas.<\/p>\n<p>AA: En este punto debemos incluir como alentador el proceso de expansi\u00f3n de los Derechos de la Naturaleza. Estos no se oponen a los Derechos Humanos, es decir a los derechos ambientales. Todo lo contrario. Se complementan y se potencian.<\/p>\n<p>Estos derechos no pueden ser asumidos como una simple formalidad jur\u00eddica, sino como la expresi\u00f3n de un proceso de permanente emancipaci\u00f3n, de descolonizaci\u00f3n del pensamiento y de reencuentro con las ra\u00edces culturales de muchos pueblos originarios y por cierto de nuestra propia condici\u00f3n de Naturaleza. Desde all\u00ed, en paralelo a la Pachamama ind\u00edgena, para resaltar esta vertiente de aproximaci\u00f3n, que no es la \u00fanica, se puede construir un cambio civilizatorio enfocado a la sobrevivencia humana en el planeta. Supervivencia que debe basarse en la superaci\u00f3n del antropocentrismo, inspir\u00e1ndose para lograrlo en visiones bioc\u00e9ntricas -o incluso en posiciones carentes de todo centro-, basadas en una \u00e9tica que acepte valores intr\u00ednsecos a la Naturaleza y a la Humanidad, y que termine con la creciente mercantilizaci\u00f3n de ambas.<\/p>\n<p>Las repercusiones internacionales de la constitucionalizaci\u00f3n de los Derechos de la Naturaleza son inocultables. En varias latitudes se dan pasos hist\u00f3ricos. De acuerdo a Naciones Unidas, ya son 37 pa\u00edses los que han incorporado de alguna manera esta discusi\u00f3n e incluso su cristalizaci\u00f3n a nivel oficial e institucional. El tr\u00e1nsito de objeto a sujeto de la Naturaleza ha empezado. Esta es una cuesti\u00f3n global, a todas luces.<\/p>\n<p>Entonces, si estamos ante una cuesti\u00f3n global urge impulsar a nivel de Naciones Unidas la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos de la Naturaleza, tanto como establecer un tribunal internacional para sancionar los delitos ambientales, contra las personas y la Naturaleza. De hecho, ante la ausencia de respuestas efectivas desde los Estados y de la misma Naciones Unidas, esa aspiraci\u00f3n, desde 2014, comienza a tomar fuerza con el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. Una instancia surgida desde la sociedad civil, con representantes de todos los continentes y conformada por jueces y juezas de reconocida autoridad \u00e9tica y compromiso con la Madre Tierra, nombrados por defensoras y defensores de la Naturaleza de diferentes partes del mundo.<\/p>\n<p>Estas vigorosas y esperanzadoras acciones para aceptar que la Naturaleza es sujeto de derechos contrastan con los limitados avances de las tan promocionadas convenciones internacionales en el seno de Naciones Unidas empe\u00f1adas en enfrentar -discursivamente sobre todo- el colapso clim\u00e1tico. Siendo pobres sus resultados, aceptemos eso si que paulatinamente la discusi\u00f3n de los problemas ambientales globales y las respuestas impulsadas han contribuido a modificar la forma de abordar este reto y la visi\u00f3n que tienen los seres humanos sobre la Naturaleza.<\/p>\n<p>A pesar de esos cuestionamientos, destaquemos el reconocimiento de Naciones Unidas al derecho a un medioambiente limpio, sano y sostenible, en el a\u00f1o 2022; esta es una se\u00f1al fuerte. En este campo cabr\u00eda ubicar tambi\u00e9n al Acuerdo Regional Escaz\u00fa. Algo m\u00e1s audaz y prometedor se deriva de los interesantes y cada vez m\u00e1s frecuentes debates y propuestas para introducir el delito de ecocidio, entendido como un grave da\u00f1o duradero o extenso a la Naturaleza, convertido en un crimen.<\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo parar y desmantelar el poder y la impunidad corporativas?<\/em><\/p>\n<p>AA: Un primer paso, indispensable, es tratar de comprender lo que est\u00e1 sucediendo. Se requieren lecturas liberadas de posiciones dogm\u00e1ticas y de deseos cargados de un volutarismo alejado de la realidad. Pero, en ning\u00fan caso podemos aceptar aquellas aproximaciones supuestamente pragm\u00e1ticas que cierran la puerta a la acci\u00f3n sustentadas en pesimismos enfermizos. Esas lecturas y mensajes, a la postre, terminan alimentando la inacci\u00f3n y resultan reaccionarias en su esencia. No solo eso, castran la creatividad y ahogan el optimismo.<\/p>\n<p>Otro punto a destacar es la necesidad de incidir, de actuar y pensar en cambios en los diversos niveles de acci\u00f3n estrat\u00e9gica. Desde lo local a lo global, pasando por lo nacional y regional. En esos \u00e1mbitos habr\u00e1 que multiplicar las redes de resistencia y re-existencia. Habr\u00e1 que incidir en todo los \u00e1mbitos de la acci\u00f3n pol\u00edtica posible, sean en los jur\u00eddicos, en los pol\u00edticos gubernamentales, en los pol\u00edticos electorales y por cierto en las calles. La construcci\u00f3n de alternativas de vida digna desde abajo, sin pedir permiso al poder, son caminos a transitar en los barrios y las comunidades rurales.<\/p>\n<p>La lista de acciones en este \u00e1mbito es enorme. Crece permanentemente. Recordemos un par de casos para apuntalar la memoria.<\/p>\n<p>La lista de consultas populares en Colombia empez\u00f3 en 2013 con la que se hiciera en Doimas y Piedras, en el Tolima, en contra de la megaminer\u00eda. Posteriormente, siguiendo ese ejemplo, en Tauramena, municipio del departamento de Casanare, la segunda consulta popular en el pa\u00eds para frenar un megaproyecto hidrocarbur\u00edfero. En este pa\u00eds tambi\u00e9n emblem\u00e1tica resulta la lucha por proteger el p\u00e1ramo de Santurban.<\/p>\n<p>Ecuador tiene casos de transcendencia internacional. M\u00e1s all\u00e1 del juicio contra la petrolera Chevron-Texaco, bastar\u00eda traer a colaci\u00f3n la lucha para proteger la Amazon\u00eda, que encontr\u00f3 su punto m\u00e1s alto con la Iniciativa Yasun\u00ed-ITT, que se transform\u00f3 en un referente ic\u00f3nico en el mundo. Y que ahora, gracias a la lucha sostenida del Colectivo Yasunidas, luego de 9 a\u00f1os de duro bregar en contra de diversos fraudes y acciones en su contra, podr\u00eda por fin cristalizarse en una consulta popular. Por cierto hay otras consultas populares para frenar la miner\u00eda, como las de los cantones Gir\u00f3n y Cuenca en la provincia del Azuay, las que a pesar de ser legales y contar ya con un masivo respaldo de la poblaci\u00f3n, a\u00fan no permiten asegurar la liberaci\u00f3n de esos territorios de la demandas mineras.<\/p>\n<p>En esta lista corta no podemos olvidarnos de la lucha de los pueblos originarios del Territorio Ind\u00edgena Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNI) en Bolivia. Los sostenidos esfuerzos en contra de la miner\u00eda en distintas localidades de Argentina y Per\u00fa. La lucha por la vida y la defensa del agua en aquellos territorios destinados al sacrificio en Chile. En fin, la multiplicidad de casos demuestra el enorme potencial de estas luchas de resistencia en contra de los extractivismos y las megaobras de infraestructura en la regi\u00f3n, algo que tambi\u00e9n se puede registrar en muchos lugares del planeta, inclusive en los pa\u00edses del Norte global.<\/p>\n<p>Lo anterior nos dice que paulatinamente debemos articular esas luchas, recuperando las memorias diversas y comunes existentes. As\u00ed, desde la diversidad se tejer\u00e1n y potenciar\u00e1n estas resistencias. De esos espacios pueden surgir inclusive verdaderos semilleros de otras formas de vida. La diversidad de la lucha, de las organizaciones, de las acciones, de las alianzas, de las visiones deben transformarse en elementos potenciadores del cambio.<\/p>\n<p>C\u00f3mo librarnos de la econom\u00eda del crecimiento y de la acumulaci\u00f3n de bienes permanente, que son la esencia misma del capitalismo y su permanencia que perpetua la mercantilizaci\u00f3n de toda dimensi\u00f3n de la vida humana, es el reto del momento.<\/p>\n<p>Para construir sociedades diferentes no hay recetas ni modelos. Sin embargo, no tener un camino predeterminado no es problema. Al contrario, es una oportunidad pues nos libera de dogmas, aunque para eso debemos ser humildes en nuestras b\u00fasquedas y mantener la mayor claridad posible en los horizontes que nos gu\u00edan. Para transitar hacia otra civilizaci\u00f3n: no solo cuenta el destino, sino tambi\u00e9n el o los caminos para conseguir una vida humana en dignidad, garantizando a todos los seres humanos y no humanos un presente y un futuro, asegurando as\u00ed la supervivencia de la Humanidad en el planeta.<\/p>\n<p>Tengamos como sendero y meta a la vez, el Pluriverso. Un mundo donde quepan todos los mundos posibles y deseables, en donde se garantice la vida digna de todos los seres humanos y no humanos.<\/p>\n<p>EM:Hay muchos caminos ya andados, experiencias acumuladas, propuestas en marcha. La informaci\u00f3n y el intercambio Sur-Sur sobre las corporaciones es muy importante, para que no nos sorprendan con enga\u00f1os. Debemos comprender y difundir el rostro de devastaci\u00f3n de las empresas y por cierto tambi\u00e9n el potencial de las luchas de resistencia. Sin embargo hoy tenemos un tema que creo que nos unifica: la posibilidad de tejer resistencias de las resistencias a nivel e regional, lo que nos permite fortalecer alianzas a nivel global.<\/p>\n<p>Los desastres que ocurren en el planeta por el colapso clim\u00e1tico, permiten construir nuevas agendas, solidaridades y sentidos de responsabilidad. Hoy se entiende mejor cu\u00e1les son los impactos los problemas ambientales propios del\u00a0<em>capitaloceno<\/em>\u00a0y por cierto sus causas. En paralelo a lo anterior conocemos cu\u00e1les son las acciones locales y globales necesarias para impulsar transformaciones de profundo contenido estructural.<\/p>\n<p>Hay una nueva conciencia planetaria que cuestiona la irracionalidad del modelo econ\u00f3mico dominante, basada en la acumulaci\u00f3n y el despojo, en el consumismo y productivismo, sobre los que se sostienen una civilizaci\u00f3n cargada de miseria y pobreza, de autoritarismo y corrupci\u00f3n, que sostiene y agranda el poder que han logrado sobre todo las empresas transnacionales.<\/p>\n<p>Las empresas aprendieron a negociar por separado con los trabajadores, con los campesinos o ind\u00edgenas, con las comunidades, incluso con los Estados. Cruciales temas ambientales y sociales abordan estas empresas con diferente tipo de prebendas y violencias. A las cat\u00e1strofes ecol\u00f3gicas y a las graves violaciones a los derechos sociales y laborales imputadas a las transnacionales, se busca darles una respuesta a trav\u00e9s de compromisos voluntarios, de \u201cmedidas ecol\u00f3gica y socialmente correctas\u201d o incluso transformando a las v\u00edctimas en \u201cbeneficiarias\u201d de las ciertamente insuficientes medidas de reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Necesitamos entonces, desnudar tanta falacia, recuperar la dignidad y construir otras narrativas. En este nuevo tiempo las luchas se juntan y adquieren otros sentidos, en tanto son complementarios y mutuamente potenciadores; as\u00ed, defender el territorio va de la mano de defender las comunidades, defender el agua comulga con la protecci\u00f3n de la biodiversidad. En este empe\u00f1o est\u00e1 siendo cada vez m\u00e1s importante asumirla Naturaleza como sujeto, c\u00f3mo espacio de reproducci\u00f3n de la vida, como el otro con qui\u00e9n podemos dialogar o por lo menos escucharla. Esta aceptaci\u00f3n provoca una verdadera revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, con una agenda desde, para y por la Naturaleza, disputando espacios incluso dentro de una cancha en la que las empresas saben c\u00f3mo actuar, tenemos que construir nuevos lenguajes y nuevas estrategias que incluyen la movilizaci\u00f3n, la lucha por los derechos y la participaci\u00f3n interseccional, intergeneracional e intercultural.<\/p>\n<p>AA-EM: Coincidamos que el reto no es de f\u00e1cil soluci\u00f3n. Para empezar, debemos reencontrarnos con la dimensi\u00f3n ut\u00f3pica, reconociendo que es la hora de las luchas y respuestas comunitarias, sin perder de vista las reflexiones y las acciones en todos los otros \u00e1mbitos desde donde se sebe transformar el mundo.-<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Acosta, Esperanza Mart\u00ednez (Rebelion, 21-12-22) &nbsp; En medio del tan complejo momento que atraviesa el capitalismo, es cada vez m\u00e1s importante dilucidar la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda, o al menos intentarlo. Sus crisis multifac\u00e9ticas y sist\u00e9micas, con claras se\u00f1ales de debacle civilizatoria, conforman un escenario complejo de analizar. 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