{"id":52430,"date":"2022-12-26T13:54:08","date_gmt":"2022-12-26T17:54:08","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=52430"},"modified":"2022-12-26T13:54:08","modified_gmt":"2022-12-26T17:54:08","slug":"gino-germani-y-la-historia-de-la-sociologia-en-argentina-entrevista-al-sociologo-alejandro-blanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2022\/12\/26\/gino-germani-y-la-historia-de-la-sociologia-en-argentina-entrevista-al-sociologo-alejandro-blanco\/","title":{"rendered":"Gino Germani y la historia de la sociolog\u00eda en Argentina. Entrevista al soci\u00f3logo Alejandro Blanco"},"content":{"rendered":"<p>Jaime Eduardo Jaramillo Jim\u00e9nez\/Diego Osorio C\u00e1ceres (Revista colombiana de Sociolog\u00eda)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Alejandro Blanco estudi\u00f3 Sociolog\u00eda en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo un m\u00e1ster en Sociolog\u00eda de la Cultura y An\u00e1lisis Cultural, en la Universidad Nacional de General San Mart\u00edn y el doctorado en Historia en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es profesor e integrante del Programa de Historia Intelectual de la Universidad Nacional de Quilmes, e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (Conicet) de Argentina.<\/p>\n<p>Este joven soci\u00f3logo argentino ha realizado detallados estudios sobre la recepci\u00f3n, en Argentina y en Am\u00e9rica Latina, de autores representativos de la tradici\u00f3n sociol\u00f3gica internacional, como Max Weber y Karl Manheim. Su libro Raz\u00f3n y modernidad: Gino Germani y la sociolog\u00eda en la Argentina (2006), constituye un reconocido aporte a la historia intelectual del siglo XX en su pa\u00eds, en donde toma como punto de referencia la figura de Gino Germani, quien es considerado un autor \u201ccl\u00e1sico\u201d de la sociolog\u00eda latinoamericana. Ha publicado textos en libros colectivos como el Diccionario de Ciencias Sociales y Pol\u00edticas (Torcuato Di Tella, comp.), T\u00e9rminos cr\u00edticos de sociolog\u00eda de la cultura (Carlos Altamirano comp.) e Intelectuales y expertos. Hacia una sociolog\u00eda hist\u00f3rica de la producci\u00f3n de conocimiento sobre la sociedad en la Argentina (F. Neiburg y Mariano Plotkin comps.). Ha colaborado en revistas acad\u00e9micas como Prismas, Revista de Historia Intelectual, Desarrollo Econ\u00f3mico, Estudios Sociol\u00f3gicos (M\u00e9xico), Revista de Ciencias Sociais (Rio de Janeiro) y Sociologias (Porto Alegre).<\/p>\n<p>Recientemente Alejandro Blanco recibi\u00f3 un importante reconocimiento a su labor acad\u00e9mica, elPremio Houssay Investigador de la Naci\u00f3n Argentina, en ciencias sociales, concedido por el Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n Productiva de Argentina. En la motivaci\u00f3n de este premio, se afirma: \u201cDestacamos de su trayectoria que comenz\u00f3 en un \u00e1rea casi de vacancia: una \u201csociolog\u00eda de la sociolog\u00eda\u201d y en pocos a\u00f1os ha logrado no s\u00f3lo llevar el tema a un importante nivel sino que ha permitido a la Sociolog\u00eda conocer sus or\u00edgenes, a su creador Gino Germani, as\u00ed como la generaci\u00f3n de las instituciones en el nivel de Am\u00e9rica Latina. Sus trabajos son de excelencia y de una alta originalidad.\u201d.<\/p>\n<p>Diego Osorio: Profesor Blanco, quisi\u00e9ramos empezar pregunt\u00e1ndole por qu\u00e9 le surge su inter\u00e9s por estudiar la historia de la sociolog\u00eda en Argentina, y la trayectoria de Gino Germani, en particular.<\/p>\n<p>Alejandro Blanco: En principio dir\u00eda que ese inter\u00e9s surgi\u00f3 tiempo despu\u00e9s de graduarme, pues me form\u00e9 en pregrado en sociolog\u00eda ignorando pr\u00e1cticamente la tradici\u00f3n argentina y, sobre todo, la obra de Germani. Y como suele ocurrir en estos casos, mi inter\u00e9s por la historia de la sociolog\u00eda, como por la figura de Germani, fue el resultado de factores cruzados y del todo contingentes. Por un lado, mientras cursaba mis estudios de maestr\u00eda en Sociolog\u00eda de la Cultura me invitaron a formar parte de un programa de investigaci\u00f3n en historia intelectual integrado por un grupo de acad\u00e9micos muy prestigiosos, que se hab\u00eda formado por esos a\u00f1os en la Universidad Nacional de Quilmes. Mi ingreso a dicho programa fue de enorme importancia no solamente desde el punto de vista de mi formaci\u00f3n, sino respecto de la orientaci\u00f3n de mi trabajo posterior. En ese entorno intelectual aprend\u00ed a construir los problemas desde un punto de vista historiogr\u00e1fico y fui descubriendo y asimilando progresivamente los desaf\u00edos te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos que supone encarar el estudio de la vida intelectual. En cualquier caso, los miembros de ese programa y, especialmente uno de ellos, Carlos Altamirano, que luego se convertir\u00eda en director de mi investigaci\u00f3n, estaban interesados en la figura de Germani. A esos factores contingentes se sumaron luego razones de orden cognitivo. En principio, lo que se hab\u00eda escrito sobre el tema no me resultaba satisfactorio, e intu\u00ed que hab\u00eda aspectos tanto de la trayectoria intelectual de Germani, como de su obra, que no hab\u00edan sido suficientemente advertidos. As\u00ed, por ejemplo, mientras le\u00eda el cl\u00e1sico ensayo de Germani sobre el peronismo, La integraci\u00f3n de las masas a la vida pol\u00edtica y el totalitarismo, (1956), me sorprend\u00ed al encontrar all\u00ed una referencia a los estudios sobre la personalidad autoritaria de Max Horkheimer y Theodor Adorno. Mi sorpresa aument\u00f3 cuando pude comprobar que esa alusi\u00f3n era algo m\u00e1s que una referencia puramente ritual o una \u201ccita de autoridad\u201d, como puede ser el caso. Era, en realidad, el indicio de un di\u00e1logo que Germani hab\u00eda mantenido con esta tradici\u00f3n intelectual desde los a\u00f1os 40 en adelante y que se prolongar\u00eda hasta el final de su carrera intelectual.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima comprobaci\u00f3n resultaba extremadamente importante, no solamente porque contradec\u00eda aquella imagen tradicional que ve\u00eda en Germani a un soci\u00f3logo funcionalista, sino porque abr\u00eda un interrogante sobre un aspecto de la historia de la sociolog\u00eda en la Argentina que no hab\u00eda sido suficientemente explorado, el de su \u201cidentidad cognitiva\u201d. Es decir, el de las tradiciones intelectuales y disciplinarias que hab\u00edan contribuido a la formaci\u00f3n de esa disciplina en la Argentina. Es por esta raz\u00f3n que un cap\u00edtulo central de mi investigaci\u00f3n estuvo consagrado a examinar la trayectoria de Germani como editor y traductor, una faceta de su trayectoria, igualmente, descuidada por la literatura. Y procur\u00e9 demostrar que esa actividad editorial, que Germani desarroll\u00f3 en la Argentina entre los a\u00f1os 40 y mediados de los a\u00f1os 60, tuvo un papel decisivo en la formaci\u00f3n de esa nueva cultura sociol\u00f3gica, de ese nuevo estilo de trabajo intelectual que se constituy\u00f3 como alternativo a la sociolog\u00eda por entonces vigente, de car\u00e1cter amateur y cultivada mayormente por abogados. Mi desaf\u00edo era, entonces, examinar con instrumentos anal\u00edticos renovados la trayectoria intelectual de Germani y, al mismo tiempo, reconstruir la historia de la disciplina.<\/p>\n<ol>\n<li>o.: Profundizando en este \u00faltimo aspecto que menciona \u00bfCon qu\u00e9 debates en la historiograf\u00eda se encontr\u00f3 para realizar este trabajo?<\/li>\n<li>b.: Dir\u00eda que fueron dos los debates en los que mi investigaci\u00f3n intervino. El primero era un debate m\u00e1s interno, local, es decir, una discusi\u00f3n con la literatura que se hab\u00eda ocupado de Germani en la Argentina. \u00bfQu\u00e9 era lo que aqu\u00ed se dec\u00eda? Que hab\u00eda sido un soci\u00f3logo empirista y funcionalista, una f\u00f3rmula que si bien era rentable en t\u00e9rminos pol\u00e9micos, ofrec\u00eda, desde un punto de vista historiogr\u00e1fico, una imagen muy pobre y caricaturizada de una trayectoria intelectual compleja y multidimensional. El otro debate conectaba con una discusi\u00f3n ya m\u00e1s internacional, propia del campo de la historiograf\u00eda disciplinaria, y que concern\u00eda a los modos de escribir una historia de la sociolog\u00eda, as\u00ed como de la teor\u00eda sociol\u00f3gica. En efecto, hacia mediados de los a\u00f1os 70 surgi\u00f3, tanto en Europa como en los Estados Unidos, una historiograf\u00eda m\u00e1s sensible a la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la teor\u00eda sociol\u00f3gica, as\u00ed como a los rasgos cambiantes de la ciencia social, que ven\u00eda a cuestionar una visi\u00f3n tradicional muy dominada todav\u00eda por los \u201clibros de texto\u201d, que se limitaban, la mayor parte de las veces, a unos pocos datos biogr\u00e1ficos de los autores y a una glosa de sus principales teor\u00edas y argumentos. Por cierto, una historia intelectual no puede prescindir de la lectura de los textos, pero tampoco limitarse a esto. El problema de una historia intelectual, tal como yo la entiendo, es averiguar qu\u00e9 hizo posible que se escribieran esos textos, y el texto en s\u00ed mismo no contiene la respuesta a ese interrogante. Por el contrario, es necesario reconstruir el debate intelectual en que esa obra est\u00e1 inscrita, trazar la trayectoria social de su autor, as\u00ed como sus proyectos y apuestas intelectuales, e identificar las tensiones, conflictos y luchas que caracterizan en un momento determinado a un campo intelectual, en fin, las relaciones de fuerza de sus unidades componentes. En tal sentido, si bien no descuid\u00e9 la lectura de los textos de Germani, procur\u00e9 mediatizar esa lectura a partir de una comprensi\u00f3n de la configuraci\u00f3n del campo intelectual en la Argentina, as\u00ed como de la colocaci\u00f3n del propio Germani en la historia de ese campo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Jaime Eduardo Jaramillo: En relaci\u00f3n con lo que ha expresado, deseo preguntarle sobre la situaci\u00f3n de Gino Germani en el campo intelectual argentino. En ese sentido, y como usted se\u00f1ala, se le consideraba desde corrientes europeizantes como positivista. De otra parte, asistimos a su ruptura con el peronismo y a las cr\u00edticas que recibi\u00f3 desde las Fuerzas Armadas y, de otra parte, de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<ol start=\"1940\">\n<li>b.: Germani tiene una colocaci\u00f3n muy complicada en Argentina. En principio, hay que tener en cuenta que era inmigrante italiano y por esta raz\u00f3n, a diferencia de otros intelectuales argentinos, se hallaba destituido de capital social. Su padre hab\u00eda sido sastre de profesi\u00f3n y militante socialista; su madre, descendiente de campesinos cat\u00f3licos. Germani se estableci\u00f3 en la Argentina en 1934, luego de cumplir una condena de confinamiento por sus actividades antifascistas. Pero a diferencia de otros emigrados italianos, due\u00f1os ya de una cierta reputaci\u00f3n intelectual, Germani no era conocido ni estaba integrado a alg\u00fan movimiento intelectual visible. Todo su capital intelectual era un diploma de economista que hab\u00eda obtenido en la Universidad de Roma. Una vez en la Argentina, se gradu\u00f3 en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Buenos Aires, pero en lugar de seguir el camino tradicionalmente prescrito para los estudiantes de esas disciplinas, inici\u00f3 su carrera de soci\u00f3logo como asistente de investigaci\u00f3n en el Instituto de Sociolog\u00eda de la Universidad de Buenos Aires, que hab\u00eda sido creado en 1940. M\u00e1s a\u00fan, ya dentro de la sociolog\u00eda, toma un camino, el de la sociolog\u00eda emp\u00edrica y cient\u00edfica, que ven\u00eda a desafiar toda una larga tradici\u00f3n m\u00e1s libresca y doctrinaria de ense\u00f1anza de la sociolog\u00eda en las universidades argentinas. Y es un camino para nada f\u00e1cil de transitar en el contexto de una cultura como la argentina, todav\u00eda dominada por una tradici\u00f3n intelectual muy resistente a tomar a la sociedad como objeto de una observaci\u00f3n emp\u00edrica y sistem\u00e1tica. De ah\u00ed que su proyecto acad\u00e9mico y su estilo de trabajo fueran muy resistidos, no solamente por quienes entonces formaban parte de esa fracci\u00f3n m\u00e1s tradicional de la sociolog\u00eda, conocida con el nombre de \u201csociolog\u00eda de c\u00e1tedra\u201d, sino tambi\u00e9n por el resto del establishment intelectual, formado por literatos, ensayistas y practicantes de las distintas disciplinas human\u00edsticas. De manera que Germani tuvo muchas dificultades para sostener su empresa intelectual, y esto \u00faltimo explica, al menos en parte, su enorme inversi\u00f3n en el tejido de una serie de alianzas con diferentes organismos e instituciones de ense\u00f1anza, investigaci\u00f3n y financiamiento, tanto regionales como internacionales, con el objetivo de contrapesar esa debilidad interna. Algo que no ocurre, por ejemplo, con Florestan Fernandes en Brasil, una figura en muchos aspectos an\u00e1loga a la de Germani. Pero a diferencia de este \u00faltimo, Florestan no tiene necesidad de construir alianzas externas para sostener y legitimar su proyecto de institucionalizaci\u00f3n de la sociolog\u00eda en San Pablo, en buena medida porque su empresa intelectual cont\u00f3, y durante un buen tiempo, con un fuerte apoyo institucional de parte de las autoridades de la Universidad de San Pablo.<\/li>\n<li>e. j.: Pensando en el contexto internacional uno puede advertir ciertas sincron\u00edas hist\u00f3ricas en Am\u00e9rica Latina, que es interesante profundizar. Las primeras facultades de Sociolog\u00eda en la Universidad Central de Venezuela, en la Universidad Nacional de Colombia en Bogot\u00e1, en la Universidad San Marcos del Per\u00fa, en la Universidad de Chile y en la UBA, en Argentina, surgen todas en los a\u00f1os 50 y en ellas la sociolog\u00eda [160] U n i v e rs i d a d Na c i o n al d e c olom b i a Jaime Eduardo Jaramillo Jim\u00e9nez y Diego Osorio C\u00e1ceres norteamericana es su principal referente. En Venezuela, una figura fundacional fue George W. Hill, quien era un soci\u00f3logo rural norteamericano. Eduardo Hamuy, fundador de la primera Facultad de Sociolog\u00eda en Chile, hab\u00eda realizado estudios en los EE. UU. Orlando Fals, en Colombia, tambi\u00e9n hab\u00eda hecho estudios universitarios, hasta su doctorado, en universidades norteamericanas. \u00bfC\u00f3mo aprecia usted estos procesos?<\/li>\n<li>b.: Explor\u00e9 esa sincron\u00eda, a la que usted hace referencia, en trabajos paralelos y posteriores a mi investigaci\u00f3n m\u00e1s amplia, contenida en Raz\u00f3n y modernidad. Gino Germani y la historia de la sociolog\u00eda en la Argentina (2006) y que fueron publicados en Brasil y en M\u00e9xico (Blanco, 2005, 2007, 2009 y 2010). En ellos examin\u00e9 precisamente ese proceso de expansi\u00f3n institucional de la sociolog\u00eda por toda Am\u00e9rica Latina durante los a\u00f1os 50, del mismo modo que la correlativa emergencia y afirmaci\u00f3n de esa nueva clase de productores intelectuales que, de ah\u00ed en adelante, se conocer\u00edan con el nombre de cient\u00edficos sociales.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El proceso fue, de una parte, el resultado de la conjunci\u00f3n de una serie de iniciativas dom\u00e9sticas de esos nuevos productores culturales, que buscaban renovar radicalmente la cultura de las ciencias sociales y, de otra, resultado de una presi\u00f3n externa por parte de una serie de organismos regionales e internacionales (la Uni\u00f3n Panamericana, la Unesco, el International Social Science Council, y de agencias filantr\u00f3picas como las fundaciones Ford y Rockefeller), dispuestos a apoyar una modernizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n superior en general y de la ciencia social en particular. Me detengo un momento en el primer aspecto. Ya a comienzos de los a\u00f1os 40 aparecen distintos reclamos relativos a la necesidad de una urgente reorganizaci\u00f3n intelectual e institucional de la disciplina. Hacia mediados de los a\u00f1os 50 esos reclamos adoptaron la forma de un movimiento m\u00e1s amplio y sistem\u00e1tico. Jos\u00e9 Medina Echavarr\u00eda, Florestan Fernandes y Gino Germani fueron, quiz\u00e1, sus figuras m\u00e1s expresivas pero no las \u00fanicas. El brasile\u00f1o Luiz de Aguiar Costa Pinto, el chileno Eduardo Hamuy, el colombiano Fals Borda y el mexicano Pablo Gonz\u00e1lez Casanova, entre otros, fueron parte de ese movimiento. La trayectoria de la mayor\u00eda de ellos est\u00e1 asociada a la creaci\u00f3n, en unos casos, o al impulso, en otros, de las principales instituciones de las ciencias sociales en Am\u00e9rica Latina. Algunos de ellos fueron verdaderos institutions builders, que a fuerza de talento y perseverancia, edificaron algunas de las instituciones culturales que fueron decisivas para la implantaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n de las ciencias sociales en Am\u00e9rica Latina: editoriales y publicaciones especializadas, escuelas de sociolog\u00eda y centros regionales de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n. En cuanto a la sociolog\u00eda norteamericana, a la que usted hac\u00eda referencia, dir\u00eda que ese movimiento mismo que acabo de describir fue parte de esa suerte de cambio ecol\u00f3gico, para usar la f\u00f3rmula de Edward Shils, que afect\u00f3 decisivamente la tradici\u00f3n de la sociolog\u00eda. Como todos sabemos, las tradiciones cl\u00e1sicas de la disciplina se formaron hacia la primera Guerra Mundial y en aquellos pa\u00edses que en ese momento ocupaban el centro de la vida intelectual (Alemania, Francia e Inglaterra). En la segunda posguerra, sin embargo, y por distintas razones, la sociolog\u00eda norteamericana pas\u00f3 a ocupar el centro de la escena y la sociolog\u00eda europea se torn\u00f3 perif\u00e9rica. Y esa referencia a la tradici\u00f3n norteamericana va a ser importante para casi todos esos nuevos lideratos intelectuales latinoamericanos, que ve\u00edan con simpat\u00eda y estaban al corriente de toda, o casi toda, la literatura relativa a la social research norteamericana. Por ejemplo, ya a mediados de los a\u00f1os 30, y antes de emigrar a M\u00e9xico, Medina Echavarr\u00eda hab\u00eda solicitado y obtenido una beca para estudiar sociolog\u00eda en los Estados Unidos y nada menos que en las universidades de Chicago y Columbia, las dos metr\u00f3polis de la ciencia social norteamericana, por entonces en ascenso. En el caso de Germani, sus primeros escritos revelan que ten\u00eda un conocimiento de primera mano, inusual entre sus contempor\u00e1neos, de la sociolog\u00eda norteamericana y es sabido que poco antes de emprender la creaci\u00f3n de la Carrera y del Departamento de Sociolog\u00eda en la UBA se pas\u00f3 tres meses visitando universidades y centros de investigaci\u00f3n del exterior, en su mayor\u00eda norteamericanos, examinando alternativas organizativas de la disciplina. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 el caso de Eduardo Hamuy, que a fines de los a\u00f1os 40, quien, disconforme con el car\u00e1cter enciclop\u00e9dico de la ense\u00f1anza de la sociolog\u00eda en Chile, decidi\u00f3 continuar su formaci\u00f3n en la Universidad de Columbia, por entonces uno de los centros acad\u00e9micos m\u00e1s expresivos del desarrollo de las modernas metodolog\u00edas y t\u00e9cnicas de la investigaci\u00f3n social. El mismo Costa Pinto, que hab\u00eda conocido por esos a\u00f1os al soci\u00f3logo norteamericano Donald Pierson, que por entonces ense\u00f1aba en la Escuela Libre de Sociolog\u00eda y Pol\u00edtica de la ciudad de San Pablo, debi\u00f3 resignar sus intenciones de doctorarse en la Universidad de Chicago porque la embajada de los Estados Unidos se rehus\u00f3 a otorgarle la visa. Por \u00faltimo, en fin, el caso por usted referido de Fals Borda, que tambi\u00e9n pas\u00f3 un tiempo en los Estados Unidos. Todo ello indica, entonces, el papel central que tuvo la tradici\u00f3n sociol\u00f3gica norteamericana en la reorientaci\u00f3n de la sociolog\u00eda latinoamericana. Sin embargo, es un aspecto de la cuesti\u00f3n que todav\u00eda no conocemos lo suficiente.<\/p>\n<ol>\n<li>e. j.: Con respecto a las relaciones, tan decisivas en nuestro subcontinente, entre sociolog\u00eda y pol\u00edtica, desear\u00eda una reflexi\u00f3n suya sobre lo que implic\u00f3 en Argentina el per\u00edodo 1955-1966 (despu\u00e9s de la ca\u00edda del peronismo y antes de la dictadura militar de Ongan\u00eda). (Aqu\u00ed puede haber un cierto paralelismo con la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta en Colombia, que constituyen los primeros a\u00f1os del Frente Nacional). Uno lee el libro de Oscar Ter\u00e1n: Nuestros a\u00f1os sesenta, o los escritos de Claudio Suasn\u00e1bar, y ambos coinciden en la importancia central de este lapso en la institucionalizaci\u00f3n, legitimaci\u00f3n y proyecci\u00f3n sociocultural de las ciencias sociales en su pa\u00eds.<\/li>\n<li>b.: Efectivamente, el per\u00edodo que va de 1955 a 1966 es de intensa modernizaci\u00f3n universitaria en Argentina, lo que supone, no solamente la renovaci\u00f3n de algunas disciplinas existentes, como la historia, por ejemplo, sino la emergencia de nuevas disciplinas que ir\u00edan a modificar [162] U n i v e rs i d a d Na c i o n al d e c olom b i a Jaime Eduardo Jaramillo Jim\u00e9nez y Diego Osorio C\u00e1ceres sustantivamente las formas y las rutinas del trabajo intelectual. Esa modernizaci\u00f3n tuvo su epicentro en las facultades de Ciencias Exactas y de Humanidades, especialmente, de la Universidad de Buenos Aires, acaso por tratarse de facultades que carec\u00edan pr\u00e1cticamente de objetivos profesionales y en las que, en cambio, la investigaci\u00f3n ocupaba un lugar central. A este respecto, una de las primeras medidas de las administraciones universitarias fue la creaci\u00f3n de departamentos, en torno de los cuales se organizar\u00edan las tareas de docencia e investigaci\u00f3n. As\u00ed, fueron creados los departamentos de Historia, Ciencias Antropol\u00f3gicas, Ciencias de la Educaci\u00f3n, Filosof\u00eda, Geograf\u00eda, Psicolog\u00eda y Sociolog\u00eda, dentro de los que se crear\u00edan, a su vez, las primeras carreras de Psicolog\u00eda, Antropolog\u00eda, Educaci\u00f3n y Sociolog\u00eda.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El proyecto modernizador en la universidad argentina contempl\u00f3 asimismo el impulso a la investigaci\u00f3n a trav\u00e9s de la expansi\u00f3n de la dedicaci\u00f3n exclusiva de sus docentes. Para tener una idea aproximada, en 1957 hab\u00eda en toda la Universidad de Buenos Aires 10 profesores full time, cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde la cifra ascend\u00eda a 600, al tiempo que se suced\u00eda la creaci\u00f3n de las carreras mencionadas anteriormente, el fortalecimiento de bibliotecas y laboratorios y la creaci\u00f3n de una editorial universitaria, Eudeba, una de las empresas editoriales de mayor \u00e9xito cultural y comercial de la \u00e9poca y que ser\u00eda gravitante en la formaci\u00f3n de un nuevo p\u00fablico lector. A su vez, y como parte de todo ese proceso, se crea el Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (Conicet) que promovi\u00f3 y fortaleci\u00f3 la investigaci\u00f3n, al ofrecer tanto la posibilidad de una carrera en la investigaci\u00f3n, como a trav\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de distintos programas de becas de formaci\u00f3n del personal docente.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 fue justo en ese momento y no en otro que las ciencias sociales lograron implantarse con \u00e9xito y no solamente en Argentina, como usted bien se\u00f1ala? Hay varias razones y de distinto orden para que ello ocurriera precisamente en esos a\u00f1os. En principio, razones de orden internacional a las que ya me refer\u00ed, es decir, toda una serie de iniciativas de distintos organismos internacionales tendientes a implantar las ciencias sociales en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el plano interno, se dio la concurrencia de factores de tipo pol\u00edtico, cultural, institucional e intelectual. En primer lugar, la existencia de un clima cultural favorable que, desde fuera y desde dentro del campo intelectual, se mostrar\u00e1 receptivo a las iniciativas destinadas a una modernizaci\u00f3n de las instituciones universitarias, y especialmente al desarrollo de las ciencias sociales. Si vamos al caso de la sociolog\u00eda, que obviamente es el mejor conozco, una raz\u00f3n igualmente importante de su implantaci\u00f3n relativamente exitosa fue la ejecuci\u00f3n, por parte de Germani, de una eficaz estrategia de legitimaci\u00f3n de la disciplina en el sistema universitario y en la esfera p\u00fablica. En este punto hay que tener en cuenta, en principio, que el plan de modernizaci\u00f3n de la sociolog\u00eda emprendido por Germani ten\u00eda un enorme grado de afinidad intelectual con la direcci\u00f3n m\u00e1s general del proyecto de modernizaci\u00f3n acad\u00e9mica emprendido por las autoridades universitarias (jerarquizaci\u00f3n de la tarea de investigaci\u00f3n, contrataci\u00f3n de profesores extranjeros, dedicaci\u00f3n exclusiva de los profesores, departamentalizaci\u00f3n, etc.).<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, en el contexto de los a\u00f1os \u201cdesarrollistas\u201d, en los que la universidad y, en especial, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, comenzaron a ser considerados por los elencos pol\u00edticos y la opini\u00f3n p\u00fablica en general como un factor estrat\u00e9gico en el desarrollo nacional, Germani supo articular una eficaz estrategia de legitimaci\u00f3n al conectar la reorientaci\u00f3n de la disciplina con los problemas considerados entonces relevantes, tales como la naturaleza y el significado del peronismo en la vida pol\u00edtica nacional y las cuestiones m\u00e1s generales referidas al desarrollo econ\u00f3mico y la modernizaci\u00f3n. De tal modo que, y un poco a la manera en que Durkheim lo hab\u00eda hecho en la Francia de la III Rep\u00fablica, Germani logr\u00f3 identificar la existencia misma de la \u201csociolog\u00eda cient\u00edfica\u201d con una \u201ccausa\u201d nacional y con las preocupaciones pol\u00edticas del momento. Y esto \u00faltimo tambi\u00e9n explica la enorme popularidad que alcanz\u00f3 la disciplina durante esos a\u00f1os.<\/p>\n<ol>\n<li>e. j.: Un poco despu\u00e9s, sobre todo desde la segunda parte de la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta, se sucede un proceso de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica en las universidades p\u00fablicas latinoamericanas y tambi\u00e9n, hasta cierto punto, en las privadas, incluso de orientaci\u00f3n religiosa, que supuso un distanciamiento y, en muchos casos, una brusca ruptura con la tradici\u00f3n sociol\u00f3gica norteamericana. Este cambio de paradigma, por as\u00ed decirlo, sigue siendo objeto de distintas y, a veces, opuestas evaluaciones retrospectivas \u00bfC\u00f3mo aprecia usted este fen\u00f3meno?<\/li>\n<li>b.: Ciertamente, esa radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica generalizada a la que usted hace referencia implic\u00f3 un distanciamiento, o mejor dicho, un duro cuestionamiento a la sociolog\u00eda norteamericana y, por transici\u00f3n, a buena parte de la sociolog\u00eda latinoamericana identificada con ella. A partir de entonces, como es sabido, las orientaciones marxistas y radicales comenzaron a ganar predicamento en las nuevas generaciones de cient\u00edficos sociales y a desplazar m\u00e1s o menos en todas partes la orientaci\u00f3n m\u00e1s decididamente reformista de la sociolog\u00eda cient\u00edfica y de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n y del desarrollo, invocada por esta \u00faltima.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El desaf\u00edo provino ante todo de la teor\u00eda de la dependencia en sus diversas expresiones, que se erigi\u00f3 a partir de entonces en la candidata m\u00e1s aclamada para explicar la decepci\u00f3n de las expectativas que hab\u00eda sabido despertar la sociolog\u00eda del desarrollo y la modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, igualmente, y con respecto al fen\u00f3meno de la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica al que usted refiere en su pregunta, dir\u00eda que el \u00e9nfasis asignado a dicho fen\u00f3meno en la mayor\u00eda de las reconstrucciones de la vida intelectual del per\u00edodo termina muchas veces ofreciendo una visi\u00f3n algo distorsionada de la comunidad intelectual, de su tama\u00f1o, su morfolog\u00eda, de las agendas de discusi\u00f3n, de las transformaciones de los campos disciplinarios, etc. Si pensamos en el caso espec\u00edfico de las ciencias sociales, no hay que olvidar que esos a\u00f1os de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica y de cuestionamiento a la \u201csociolog\u00eda cient\u00edfica\u201d, son tambi\u00e9n los a\u00f1os en los que aparecen en la Argentina dos publicaciones muy expresivas de las inquietudes intelectuales de esta \u00faltima. Me refiero a las revistas Desarrollo Econ\u00f3mico y Revista Latinoamericana de Sociolog\u00eda, editadas por dos centros privados muy din\u00e1micos, el Instituto de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (IDES) y el Instituto Di Tella, que, hacia mediados de los a\u00f1os 60, en el contexto de la intervenci\u00f3n militar de la universidad p\u00fablica durante la dictadura del general Ongan\u00eda, se convirtieron en un refugio para la prosecuci\u00f3n del trabajo de ense\u00f1anza y de investigaci\u00f3n en ciencias sociales. Dado que la experiencia del Di Tella es posiblemente m\u00e1s conocida, me gustar\u00eda detenerme un momento en el IDES \u2014una instituci\u00f3n, por lo dem\u00e1s, cuyo examen es una asignatura todav\u00eda pendiente en la Argentina\u2014. Para que tengamos una idea aproximada, pensemos que el IDES, fundado en 1961, ya contaba hacia fines de los a\u00f1os 60 con m\u00e1s de 600 socios. \u00bfQui\u00e9nes participan de esa empresa intelectual? Sus miembros son economistas, soci\u00f3logos e historiadores, cuya edad promedio oscila entre los 30 y los 50 a\u00f1os, es decir, ubicados o bien en el comienzo de sus carreras intelectuales, o bien en el per\u00edodo de madurez. Asimismo, se trata de una instituci\u00f3n articulada nacional e internacionalmente, con v\u00ednculos fluidos con algunos aparatos de la administraci\u00f3n p\u00fablica, como el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el Consejo Nacional de Desarrollo (Conade) y el Instituto Nacional de Tecnolog\u00eda Agropecuaria (INTA), y con estrechas relaciones con otras instituciones del campo cultural, como el Instituto Di Tella, as\u00ed como con una serie de organismos regionales e internacionales de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n, como Cepal, Ilpes, Flacso, entre otras. De modo que el IDES es ya una instituci\u00f3n con una clara identidad disciplinaria, con practicantes seguros de sus credenciales e identidad profesional, y fundada en una serie de criterios y normas compartidas relativas al desarrollo del trabajo intelectual; es, en fin, un claro ejemplo de ese vasto proceso de divisi\u00f3n y especializaci\u00f3n del trabajo intelectual promovido por la modernizaci\u00f3n universitaria y la implantaci\u00f3n de las nuevas ciencias sociales. Pensemos que, adem\u00e1s de la revista, que public\u00f3 fundamentalmente trabajos de investigaci\u00f3n, el IDES organiz\u00f3 durante todos estos a\u00f1os, de manera regular y sistem\u00e1tica, distintas actividades de intercambio acad\u00e9mico (seminarios y jornadas), cre\u00f3 una serie de centros de investigaci\u00f3n, una Escuela de Altos Estudios con departamentos de Filosof\u00eda, Econom\u00eda, Historia y Sociolog\u00eda que dictaban cursos cuatrimestrales y particip\u00f3 activamente en la organizaci\u00f3n del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). M\u00e1s a\u00fan, en Desarrollo Econ\u00f3mico aparecieron durante esos a\u00f1os algunos de los art\u00edculos que poco despu\u00e9s ser\u00edan incluidos en dos libros expresivos de esa nueva sociedad intelectual entre soci\u00f3logos, economistas e historiadores, Argentina, sociedad de masas (compilado por Gino Germani, Jorge Graciarena y Tulio Halperin Donghi) y Los fragmentos del poder (cuyos compiladores fueron Tulio Halperin Donghi y Torcuato Di Tella).<\/p>\n<p>Ellos marcar\u00edan un momento importante de renovaci\u00f3n intelectual en el campo de las tres disciplinas: el de una historia que se tornaba historia social, el de una sociolog\u00eda que se volv\u00eda al pasado y lo escrutaba tambi\u00e9n con los instrumentos que le proporcionaba una disciplina como la econom\u00eda, la que asimismo se tornaba sensible a la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de los procesos econ\u00f3micos. De modo que la imagen que nos devuelve esta breve inspecci\u00f3n de una instituci\u00f3n como el IDES no es la de una ciencia social acorralada, sino la de una comunidad intelectual de ense\u00f1anza y de investigaci\u00f3n muy vital y din\u00e1mica, en proceso de expansi\u00f3n y diferenciaci\u00f3n, reunida en torno de una agenda com\u00fan de discusi\u00f3n relativa a la planificaci\u00f3n y al desarrollo econ\u00f3mico y con una producci\u00f3n intelectual que revela la existencia de una clara y articulada visi\u00f3n acerca de los problemas sociales y pol\u00edticos fundamentales de la Argentina moderna. En tal sentido, el IDES aprovech\u00f3 y supo dar continuidad a una capacidad ya instalada, la de esos economistas, soci\u00f3logos e historiadores provistos de una s\u00f3lida formaci\u00f3n intelectual y cient\u00edfica, en algunos casos realizada en el exterior, familiarizados con la bibliograf\u00eda de punta de sus respectivos campos disciplinarios, afinados con la teor\u00eda y la metodolog\u00eda de investigaci\u00f3n, entrenados en m\u00e9todos cuantitativos e interesados en estudios comparativos e interdisciplinarios. Y al hacerlo, prolong\u00f3 una cultura acad\u00e9mica y cient\u00edfica que se ven\u00eda gestando en el contexto de la modernizaci\u00f3n universitaria. De modo que un cuadro m\u00e1s ajustado de la vida intelectual de los a\u00f1os 60 deber\u00eda incluir, necesariamente, el examen de esas experiencias intelectuales alternativas a ese clima generalizado de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Blanco, A. (2005). La Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Sociolog\u00eda: una historia de sus primeros congresos. Sociologias, 7 (14), 22-49. Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Programa de P\u00f3s-Gradua\u00e7\u00e3o em Sociologia, Porto Alegre.<\/p>\n<p>Blanco, A. (2006). Raz\u00f3n y modernidad. Gino Germani y la sociolog\u00eda en la Argentina. Madrid: Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>Blanco, A. (2007). Ci\u00eancias sociais no Cone Sul e a g\u00eanese de uma elite intelectual (1940-1965). Tempo Social. Revista de sociologia da USP, 19 (1), 89-114. Universidade de S\u00e3o Paulo, Departamento de Sociologia, S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Blanco, A. (2009). Karl Manheim en la formaci\u00f3n de la sociolog\u00eda moderna en Am\u00e9rica latina. Estudios Sociol\u00f3gicos de El Colegio de M\u00e9xico, XXVII (80), 393-431.<\/p>\n<p>Blanco, A. (2010). Jos\u00e9 Medina Echavarr\u00eda y el proyecto de una sociolog\u00eda cient\u00edfica. En D. Pereyra (comp.). (2010). El desarrollo de las ciencias sociales. Tradiciones, actores e instituciones en Argentina, Chile, M\u00e9xico y Am\u00e9rica Central. (pp. 17-34). San Jos\u00e9 de Costa Rica: Serie Cuadernos de Ciencias Sociales, Flacso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jaime Eduardo Jaramillo Jim\u00e9nez\/Diego Osorio C\u00e1ceres (Revista colombiana de Sociolog\u00eda) &nbsp; Introducci\u00f3n Alejandro Blanco estudi\u00f3 Sociolog\u00eda en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo un m\u00e1ster en Sociolog\u00eda de la Cultura y An\u00e1lisis Cultural, en la Universidad Nacional de General San Mart\u00edn y el doctorado en Historia en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":52431,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,14],"tags":[],"class_list":["post-52430","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-educacion","category-internacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52430"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52430"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52430\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52432,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52430\/revisions\/52432"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52431"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}