{"id":53311,"date":"2023-03-28T14:03:25","date_gmt":"2023-03-28T18:03:25","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=53311"},"modified":"2023-03-28T14:03:25","modified_gmt":"2023-03-28T18:03:25","slug":"biden-quien-es-tu-george-ball","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2023\/03\/28\/biden-quien-es-tu-george-ball\/","title":{"rendered":"Biden, \u00bfQui\u00e9n es tu George Ball?"},"content":{"rendered":"<div class=\"entradilla\">\n<p>Seymour Hersh (CTXT, 20-3-23)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este es el relato sobre otro estadounidense que, al igual que Daniel Ellsberg [filtrador de los Papeles del Pent\u00e1gono], hizo lo correcto en el momento indicado en medio de una guerra. Sin embargo, a diferencia de Ellsberg, su acto de valent\u00eda no salt\u00f3 a los titulares y sufri\u00f3 poco por ello. Su nombre es George W. Ball.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Era un abogado del Medio Oeste que no apoy\u00f3 pol\u00edticamente a John F. Kennedy en su campa\u00f1a presidencial de 1960 y no sirvi\u00f3 con valent\u00eda ni sufri\u00f3 violencia en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en la reconstrucci\u00f3n de Europa tras la guerra y a principios de 1961 fue nombrado subsecretario de Estado en la Administraci\u00f3n Kennedy. Su principal cometido era lidiar con los asuntos econ\u00f3micos y agr\u00edcolas internacionales.<\/p>\n<p>Ball hab\u00eda dirigido el estudio de posguerra que se llev\u00f3 a cabo en Londres sobre los bombardeos estadounidenses al final de la guerra. Entendi\u00f3, como hab\u00eda demostrado la encuesta, que el intenso bombardeo diurno de las ciudades alemanas no hab\u00eda destrozado la moral de los ciudadanos, como se hab\u00eda supuesto, sino que hab\u00eda aumentado su apoyo al r\u00e9gimen nazi \u2013y quiz\u00e1s prolongado la duraci\u00f3n de la guerra\u2013. Posteriormente, Ball ser\u00eda el \u00fanico alto funcionario de la Administraci\u00f3n Kennedy que advirtiera directamente al presidente de los peligros de enviar soldados estadounidenses a la guerra de Vietnam como hab\u00edan recomendado sus generales. En el libro que public\u00f3 en 2000,\u00a0<em>Our Vietnam: The War 1954-1975<\/em>, A.J. Langguth, que cubri\u00f3 la guerra para el\u00a0<em>New York Times<\/em>, relat\u00f3 la valiente advertencia que hizo Ball al presidente a finales de 1961: \u201cSi seguimos por ese camino, dentro de cinco a\u00f1os podr\u00edamos tener a 300.000 de nuestros hombres en los arrozales de las selvas de Vietnam y no volver a verlos nunca\u201d.<\/p>\n<p><em>Ball fue el \u00fanico alto funcionario que advirti\u00f3 a Kennedy de los peligros de enviar soldados estadounidenses a Vietnam<\/em><\/p>\n<p>En sus memorias de 1982, Ball recordaba la irritada respuesta de Kennedy: \u201cGeorge, est\u00e1s m\u00e1s loco que una cabra. Eso no va a ocurrir\u201d. De vuelta en su despacho, Ball le dijo a un ayudante: \u201cNos dirigimos hacia un caos infernal y no puedo hacer nada al respecto. O los dem\u00e1s est\u00e1n locos o lo estoy yo\u201d.<\/p>\n<p>Ball, que hab\u00eda trabajado con Adlai Stevenson, el exgobernador liberal de Illinois, y le hab\u00eda apoyado en dos campa\u00f1as presidenciales fallidas en la d\u00e9cada de 1950, era menospreciado por muchos de los planificadores de guerra tenaces e inflexibles que hab\u00eda dentro de la Administraci\u00f3n, pues no consideraban que fuera sincero, sino el t\u00edpico \u201cpacifista\u201d.<\/p>\n<p>Kennedy hab\u00eda recibido un buen golpe en los primeros meses de su gobierno por su anterior fracaso al intentar derrocar a Fidel Castro, el l\u00edder comunista de Cuba, y semanas despu\u00e9s en una brutal cumbre con un displicente l\u00edder sovi\u00e9tico, Nikita Khrushchev. Les plantar\u00eda cara en Vietnam del Sur. En 1962 tambi\u00e9n decidi\u00f3 convertirse en el primer presidente estadounidense que intentaba frustrar lo que Washington consideraba las ambiciones de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de convertir en armas sus enormes reservas de petr\u00f3leo y gas natural. Rusia hab\u00eda anunciado su intenci\u00f3n de construir un oleoducto de unos 4.000 kil\u00f3metros desde sus yacimientos de petr\u00f3leo y gas natural de Tatarst\u00e1n, a unos 1.125 kil\u00f3metros al este de Mosc\u00fa, que tendr\u00eda capacidad de suministrar la energ\u00eda barata que tanto necesitaban los pa\u00edses del bloque sovi\u00e9tico en un plazo de unos cinco a\u00f1os, con oleoductos m\u00e1s peque\u00f1os que podr\u00edan adentrarse m\u00e1s en Europa. Todos segu\u00edan luchando por recuperarse de la devastaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p><em>Kennedy fue el primer presidente estadounidense que intent\u00f3 frustrar el env\u00edo de petr\u00f3leo y gas sovi\u00e9tico a Europa<\/em><\/p>\n<p>Kennedy respondi\u00f3 a trav\u00e9s de la OTAN en un esfuerzo in\u00fatil por imponer un embargo a las importaciones procedentes de Europa Occidental a Rusia de los materiales para construir el oleoducto. En un estudio de 2018, Nikos Tsafos, un experto que fue nombrado el a\u00f1o pasado asesor energ\u00e9tico del primer ministro de Grecia, describi\u00f3 lo que ocurri\u00f3 a continuaci\u00f3n: \u201cEl objetivo de Kennedy era retrasar o incluso detener el (\u2026) oleoducto que aumentar\u00eda las exportaciones de petr\u00f3leo sovi\u00e9tico. El embargo dividi\u00f3 a la alianza [OTAN], y el Reino Unido fue el que m\u00e1s se opuso; el oleoducto se complet\u00f3 con un ligero retraso y el embargo se levant\u00f3 en 1966\u201d. Tsafos cit\u00f3 a un colega que se\u00f1al\u00f3 que \u201cse podr\u00eda argumentar que el embargo del oleoducto caus\u00f3 m\u00e1s da\u00f1o a las relaciones entre Estados Unidos y Europa que a la econom\u00eda sovi\u00e9tica\u201d. Esa valoraci\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 Tsafos, \u201cse aplica a casi todos los esfuerzos transatl\u00e1nticos contra los hidrocarburos sovi\u00e9ticos y, m\u00e1s tarde, rusos\u201d.<\/p>\n<p>El presidente Ronald Reagan lleg\u00f3 al poder en 1981 decidido a enfrentarse a lo que llegar\u00eda a llamar el \u201cimperio del mal\u201d y no tard\u00f3 en intensificar las tensiones entre Washington y Mosc\u00fa. Reactiv\u00f3 el programa de bombarderos B-1 que hab\u00eda sido cancelado por la Administraci\u00f3n Carter; anunci\u00f3 que su gobierno invertir\u00eda miles de millones en un sistema de defensa antimisiles bal\u00edsticos; y en Alemania Occidental despleg\u00f3 misiles Pershing II, capaces de transportar una cabeza nuclear. En un discurso de 1982 habl\u00f3 de relegar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica al \u00abcaj\u00f3n del olvido\u201d.<\/p>\n<p><em>Reagan intent\u00f3 bloquear un segundo oleoducto sovi\u00e9tico que ir\u00eda de Siberia Occidental a Europa Occidental<\/em><\/p>\n<p>Reagan tambi\u00e9n intent\u00f3 bloquear un segundo oleoducto sovi\u00e9tico que ir\u00eda de Siberia Occidental a Europa Occidental. El gobierno de Alemania Occidental hab\u00eda aprobado la idea y en principio hab\u00eda acordado prestar 4.750 millones de d\u00f3lares para ayudar a financiarlo. Reagan ofreci\u00f3 suministrar carb\u00f3n y energ\u00eda nuclear al gobierno de Alemania Occidental si rescind\u00eda su acuerdo con Mosc\u00fa. Los alemanes dijeron que no. Posteriormente, Francia firm\u00f3 un contrato multimillonario con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para la compra del gas siberiano. La Administraci\u00f3n Reagan respondi\u00f3 aumentando las sanciones existentes contra el apoyo empresarial estadounidense al gasoducto, que inclu\u00eda a todas las empresas extranjeras que hicieran negocios con Rusia. A todas esas empresas se les prohibir\u00eda hacer negocios con Estados Unidos.<\/p>\n<p>De nuevo aparece George Ball, reci\u00e9n jubilado tras muchos a\u00f1os de tranquilidad como socio directivo de Lehman Brothers en Nueva York. En oto\u00f1o de 1982 public\u00f3 un ensayo en\u00a0<em>The New York Times Magazine<\/em>, \u201c<em>The Case Against Sanctions<\/em>\u201d, que presagia, de un modo inquietante, las opiniones antirrusas repetidamente expresadas hoy por el presidente Biden, el secretario de Estado Tony Blinken, el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan y la subsecretaria de Estado para Asuntos Pol\u00edticos Victoria Nuland.<\/p>\n<p>\u201cLa Administraci\u00f3n Reagan\u201d, escribi\u00f3 Ball, \u201cha introducido en la toma de decisiones gubernamentales un sesgo ideol\u00f3gico que podr\u00eda denominarse la Herej\u00eda Maniquea. Los maniqueos actuales defienden el concepto doctrinario de que el comunismo sovi\u00e9tico es el Anticristo: un elemento maligno que debe ser extirpado si queremos que haya paz en el mundo\u2026 Los intelectuales neoconservadores comparten este punto de vista\u2026 Como principal t\u00e1ctica operativa, los maniqueos har\u00edan que Estados Unidos aprovechara cualquier pretexto para acosar a los rusos. La econom\u00eda sovi\u00e9tica es enorme, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica posee vastos recursos de materias primas dentro de sus fronteras\u2026 Las sanciones constantes, por persistentes que sean, nunca podr\u00edan ser m\u00e1s que un incordio insignificante\u2026 Con una arrogancia inversamente proporcional a su propia experiencia acreditada, los l\u00edderes de la Administraci\u00f3n est\u00e1n utilizando m\u00e9todos burdos para intentar pasar por encima de los juicios e intereses ponderados de los gobiernos aliados al actuar como si Estados Unidos tuviera el monopolio de la sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en 2014, el vicepresidente Joe Biden retomar\u00eda el lenguaje de Reagan y sus temores sobre las reservas de gas y petr\u00f3leo de Rusia en un discurso pronunciado en la Cumbre Energ\u00e9tica y Econ\u00f3mica del Consejo Atl\u00e1ntico que tuvo lugar en Estambul. El uso que Rusia hac\u00eda de su energ\u00eda era \u201cun arma que socava la seguridad de las naciones\u201d, advirti\u00f3. \u201cAqu\u00ed, en Europa, la seguridad energ\u00e9tica adquiere un inter\u00e9s de seguridad regional especialmente vital debido al historial de Rusia en el uso del suministro de energ\u00eda como arma de pol\u00edtica exterior\u201d.<\/p>\n<p><em>Biden opt\u00f3 por ignorar a los aliados europeos de Estados Unidos<\/em><\/p>\n<p>\u201cMi mensaje aqu\u00ed\u201d, continu\u00f3 Biden, \u201cno es que Europa pueda o deba prescindir de las importaciones rusas. No se trata de eso en absoluto. No tengo ninguna duda de que Rusia seguir\u00e1 y debe seguir siendo una fuente importante de suministro energ\u00e9tico para Europa y el mundo\u2026 pero tiene que seguir las reglas del juego. No deber\u00eda poder utilizar la pol\u00edtica energ\u00e9tica para jugar\u201d. Biden estaba advirtiendo a Rusia de que deb\u00eda jugar seg\u00fan las reglas de Estados Unidos. Ah\u00ed est\u00e1 el germen de la desaparici\u00f3n de los gasoductos Nord Stream ocho a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En su ensayo de 1982, Ball ofreci\u00f3 a los Estados Unidos del futuro lo que ser\u00eda una gu\u00eda ignorada sobre la forma de hacer frente a un oleoducto ruso no deseado: \u201cSi nuestro Gobierno piensa, por las razones que sean, que el oleoducto no es una buena idea, deber\u00eda insistir discretamente en esa opini\u00f3n a sus aliados e intentar persuadirles para que sigan un rumbo diferente; en eso consisten las alianzas\u201d.<\/p>\n<p>El pasado mes de septiembre el presidente Biden opt\u00f3 por ignorar a los aliados europeos de Estados Unidos. Es m\u00e1s, al aprobar la destrucci\u00f3n de los oleoductos Nord Stream, puso a esos aliados en riesgo de no poder calentar los hogares de sus ciudadanos. Ni \u00e9l ni su equipo de seguridad nacional tuvieron el valor o la integridad de decir qu\u00e9 se hab\u00eda hecho y por qu\u00e9. A estas alturas, salvo que se produzca una deserci\u00f3n importante entre los pocos que lo saben, es probable que Biden y sus ayudantes nunca admitan la verdad.<\/p>\n<p>Es imposible saber, a la espera de las revelaciones del gobierno, por qu\u00e9 Biden eligi\u00f3 ese d\u00eda para destruir el gasoducto, pero es un hecho del que, diez d\u00edas antes, Vladimir Putin se hab\u00eda burlado indirectamente durante una conferencia de prensa tras una cumbre de la Organizaci\u00f3n de Cooperaci\u00f3n de Shanghai patrocinada por Rusia en Uzbekist\u00e1n. A Putin se le pregunt\u00f3 por el aumento del precio del gas natural en toda Europa, que se describi\u00f3 como una consecuencia de la guerra que decidi\u00f3 iniciar con Ucrania. Putin afirm\u00f3 que la crisis energ\u00e9tica en Europa no hab\u00eda sido provocada por la guerra, sino que era el resultado de lo que denomin\u00f3 \u201cla agenda verde\u201d y del cierre de instalaciones de gas y petr\u00f3leo en respuesta a las protestas ecologistas.<\/p>\n<p>El presidente ruso dijo entonces que si Occidente necesita m\u00e1s gas \u201curgentemente\u2026 si las cosas est\u00e1n tan mal\u2026 basta con levantar las sanciones [que hab\u00eda aplicado el gobierno alem\u00e1n, con el visto bueno estadounidense] contra Nord Stream 2 con sus 55.000 millones de metros c\u00fabicos anuales. Todo lo que tienen que hacer es pulsar el bot\u00f3n y ponerlo en marcha. Pero optaron por cerrarlo ellos mismos\u2026 impusieron sanciones contra el nuevo Nord Stream 2 y no lo abrir\u00e1n. \u00bfEs culpa nuestra? Que piensen bien [en Occidente] qui\u00e9n tiene la culpa y que ninguno de ellos nos culpe a nosotros de sus errores\u201d.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas de Ball a las sanciones se recuerdan poco ahora, pero su valent\u00eda al enfrentarse a Kennedy al principio de la Guerra de Vietnam ha perdurado en la mente de algunos altos responsables pol\u00edticos de Washington. Una tarde, mientras informaba para el\u00a0<em>New Yorker<\/em>\u00a0sobre las perniciosas y secretas intrigas en pol\u00edtica exterior del vicepresidente Dick Cheney en los a\u00f1os posteriores al 11-S, me llam\u00f3 la secretaria del parlamentario David Obey. El dem\u00f3crata de Wisconsin era presidente del Comit\u00e9 de Asignaciones de la C\u00e1mara de Representantes y sin duda uno de los miembros m\u00e1s importantes, y solitarios, del Congreso. Llevaba en la C\u00e1mara desde 1969 y era uno de esos representantes casi invisibles que lograba que el Congreso no te defraudara. Obey era tambi\u00e9n uno de los cuatro miembros de un subcomit\u00e9, formado por dos dem\u00f3cratas y dos republicanos, con acceso a los secretos de la CIA: los hallazgos sobre todas las operaciones encubiertas que la agencia, seg\u00fan la ley, tiene que facilitar al Congreso. El mensaje que me envi\u00f3 Obey fue muy directo: le\u00eda en mis art\u00edculos supuestas operaciones encubiertas que \u00e9l desconoc\u00eda. Lo que ocurri\u00f3 a continuaci\u00f3n sigue siendo un asunto privado, pero despu\u00e9s de que Obey se jubilara en 2011, en el segundo a\u00f1o del primer mandato de Barack Obama, hice un esfuerzo por ponerme en contacto con \u00e9l.<\/p>\n<p>Obey me cont\u00f3 una historia sobre George Ball. Result\u00f3 que el recuerdo de la voluntad de Ball de enfrentarse a Kennedy con una verdad no deseada sobre la Guerra de Vietnam segu\u00eda ardiendo con fuerza en algunos. Obey dijo que, como miembro dem\u00f3crata de mayor rango de la C\u00e1mara de Representantes, hab\u00eda sido invitado por Obama a una peque\u00f1a reuni\u00f3n, convocada al principio del nuevo gobierno, para hablar de la guerra que se estaba librando en Afganist\u00e1n. Obey me dijo que hab\u00eda permanecido callado mientras los generales y los legisladores discut\u00edan cu\u00e1ntas tropas deb\u00eda a\u00f1adir el nuevo presidente en ese momento. Su preocupaci\u00f3n era presupuestaria. (El \u00fanico atisbo de desacuerdo expresado en la reuni\u00f3n, recordaba Obey, proced\u00eda de Joe Biden. Esa cautela de entonces presagiaba la decisi\u00f3n que tom\u00f3 Biden el a\u00f1o pasado de admitir la derrota y retirar al ej\u00e9rcito estadounidense de Afganist\u00e1n. Fue una decisi\u00f3n marcada por la mala planificaci\u00f3n, la falta de fuerzas suficientes y un atentado suicida que mat\u00f3 a trece soldados estadounidenses en el proceso de evacuaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Al terminar la reuni\u00f3n, dijo Obey, le pregunt\u00f3 al presidente si ten\u00eda un momento para una charla r\u00e1pida. Obey advirti\u00f3 a Obama de que la ampliaci\u00f3n de la guerra afgana \u201cdesplazar\u00eda [del presupuesto] gran parte de su programa nacional, excepto quiz\u00e1 la sanidad\u201d. Le pregunt\u00f3 al nuevo presidente si recordaba las grabaciones que hizo Lyndon Johnson en la Casa Blanca en los d\u00edas posteriores al asesinato de Kennedy, que se hab\u00edan hecho p\u00fablicas unos a\u00f1os antes y que se hab\u00edan convertido en tema constante de la radio p\u00fablica los s\u00e1bados por la ma\u00f1ana. Obama lo recordaba. \u00bfRecordaba el presidente la conversaci\u00f3n que mantuvo Johnson, pocos meses despu\u00e9s de tomar posesi\u00f3n de su cargo, con el senador Richard Russell, de Georgia, el conservador jefe del Comit\u00e9 de Servicios Armados, en la que ambos hombres reconoc\u00edan que a\u00f1adir m\u00e1s efectivos en Vietnam, lo que entonces pretend\u00edan los comandantes estadounidenses en Saig\u00f3n, no ayudar\u00eda al esfuerzo b\u00e9lico sino que incluso podr\u00eda conducir a una desastrosa guerra con China? A Johnson tambi\u00e9n le preocupaba, le dijo a Russell, que muchos miles de soldados estadounidenses murieran en las selvas del sudeste asi\u00e1tico. De nuevo Obama dijo que s\u00ed, que recordaba esos di\u00e1logos. Obey pregunt\u00f3 entonces a Obama: \u201c\u00bfQui\u00e9n es tu George Ball?\u201d Se hizo el silencio. \u201cO el presidente decidi\u00f3 no contestar\u201d, me dijo el decepcionado Obey, \u201co no ten\u00eda ninguno\u201d. Con esa pregunta se acab\u00f3 la conversaci\u00f3n. Posteriormente, Obama autoriz\u00f3 un aumento de 30.000 soldados para la guerra.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seymour Hersh (CTXT, 20-3-23) &nbsp; Este es el relato sobre otro estadounidense que, al igual que Daniel Ellsberg [filtrador de los Papeles del Pent\u00e1gono], hizo lo correcto en el momento indicado en medio de una guerra. 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