{"id":53318,"date":"2023-03-29T11:46:18","date_gmt":"2023-03-29T15:46:18","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=53318"},"modified":"2023-03-29T11:46:18","modified_gmt":"2023-03-29T15:46:18","slug":"la-priorizacion-del-imperialismo-norteamericano-y-la-marea-rosada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2023\/03\/29\/la-priorizacion-del-imperialismo-norteamericano-y-la-marea-rosada\/","title":{"rendered":"La priorizaci\u00f3n del imperialismo norteamericano y la Marea Rosada"},"content":{"rendered":"<div class=\"entradilla\">\n<p>Steve Ellner (Rebelion, 29-3-23)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dos posiciones izquierdistas contrastantes sobre la ola de gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina conocida como la \u201cMarea Rosada\u201d han llegado a ser bien definidas durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Una posici\u00f3n es favorable, mientras que la otra es altamente cr\u00edtica, al extremo que los presidentes de la Marea Rosada \u2014incluyendo a Nicol\u00e1s Maduro, Rafael Correa, Evo Morales, y Lula\u2014 a veces son colocados en el mismo saco con los l\u00edderes conservadores y de la derecha.<\/p>\n<p>En el fondo, las diferencias se reducen a diferentes perspectivas sobre el imperialismo. La pregunta clave que emerge del debate tiene implicaciones primordiales: \u00bfEs la lucha contra el imperialismo estadounidense la principal prioridad a nivel mundial, independientemente de la posici\u00f3n asumida sobre la guerra ucraniana? Si la respuesta es afirmativa, entonces el apoyo a los gobiernos de la Marea Rosada, que han sido sujetos al intervencionismo norteamericano sin cuartel, es particularmente convincente.<\/p>\n<p>En caso contrario, se puede decir que quiz\u00e1s la globalizaci\u00f3n ha conducido a otras contradicciones que tienen que ser priorizadas, ya que el blanco principal tiene que ser el capital global, y no las maquinaciones pol\u00edticas de Washington. Adem\u00e1s, el medio ambiente, los derechos de los Ind\u00edgenas, la igualdad de g\u00e9nero, y la democracia participativa \u2013banderas de lo que algunos llaman \u201cel movimiento antiglobalizaci\u00f3n\u201d\u2013 tienen que estar en el centro de la formulaci\u00f3n de las estrategias y las metas de la izquierda en el siglo 21.[1] El desempe\u00f1o de la Marea Rosada en estos frentes ha estado lejos de ser ejemplar, y as\u00ed se explica el razonamiento de los izquierdistas altamente cr\u00edticos a esos gobiernos.<\/p>\n<p>Los escritores anti-Marea Rosada a menudo niegan que los problemas y errores de esos gobiernos est\u00e9n relacionados al imperialismo norteamericano. El prominente te\u00f3rico izquierdista uruguayo Ra\u00fal Zibechi, por ejemplo, escribi\u00f3 que el derrocamiento de Evo Morales en 2019 no puede ser atribuido al intervencionismo norteamericano, como tampoco se puede culpar a Cuba, Venezuela o Rusia por las protestas antineoliberales masivas que estremecieron la regi\u00f3n en el mismo a\u00f1o. De acuerdo con Zibechi, acusaciones de esa naturaleza contribuyen a \u201cuna pervivencia de la guerra fr\u00eda, en la que toda acci\u00f3n popular es atribuida a una de las superpotencias\u201d[2] Sin embargo, la campa\u00f1a desestabilizadora en Bolivia promovida por los EE.UU., que data del comienzo del gobierno de Morales en 2006, ha sido bien documentada, as\u00ed como el papel de la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos en el derrocamiento de Morales.[3]<\/p>\n<p>La tesis de la existencia de muchos imperialismos que son igualmente nefastos, defendida por los escritores anti-Marea Rosada, va en contra de la premisa b\u00e1sica de los escritores pro-Marea Rosada, quienes alegan que actualmente el imperialismo estadounidense representa la mayor contradicci\u00f3n en el mundo. Los escritores anti-Marea Rosada prestan poca atenci\u00f3n a la diferencia entre los efectos destructivos del imperialismo norteamericano y el supuesto imperialismo de Rusia y China. Los pa\u00edses de la Marea Rosada, que est\u00e1n en la primera l\u00ednea en la lucha contra el imperialismo norteamericano, a veces son vistos como si simplemente est\u00e1n cambiando un imperio por otro.<\/p>\n<p>Aquellos izquierdistas que niegan que los gobiernos progresistas latinoamericanos tengan algunas cualidades redentoras no est\u00e1n limitados a la llamada \u201cultraizquierda\u201d. Hay escritores anti-Marea Rosada ubicados en todas las posiciones del lado izquierdo del espectro pol\u00edtico. Tambi\u00e9n incluye a acad\u00e9micos de todas las disciplinas, como tambi\u00e9n a los activistas de los movimientos ambientales, feministas y de los derechos ind\u00edgenas. El com\u00fan denominador es, en primer lugar, su negaci\u00f3n de que haya algo significativamente progresista acerca de los gobiernos de la Marea Rosada, y segundo, la poca importancia que le da a la agresi\u00f3n imperialista como explicaci\u00f3n a los problemas que enfrentan esos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que la distinci\u00f3n entre las posiciones pro y anti-Marea Rosada no es siempre blanco y negro. No hay duda de que muchos de los de la primera categor\u00eda apoyen cr\u00edticamente a los gobiernos de la Marea Rosada. Al mismo tiempo, los de la segunda categor\u00eda reconocen los efectos devastadores de la intervenci\u00f3n norteamericana, pero no la incorporan en su an\u00e1lisis de los problemas que enfrentan esos gobiernos. Adem\u00e1s, la Marea Rosada est\u00e1 lejos de ser un grupo monol\u00edtico. Algunos analistas de la izquierda, por ejemplo, consideran a Correa como un entreguista, mientras elogian a Morales; otros hacen un contraste similar entre los Sandinistas y el gobierno venezolano; y otros atacan a Morales mientras que alaban a Ch\u00e1vez.[4]<\/p>\n<p>Sin embargo, la distinci\u00f3n entre las dos categor\u00edas es importante. En primer lugar, porque la posici\u00f3n anti-Marea Rosada minimiza la efectividad del movimiento internacional de solidaridad. En segundo lugar, porque el an\u00e1lisis de las diferencias entre las dos arroja luz sobre un asunto que los marxistas, casi por definici\u00f3n, consideran de importancia primordial: la identificaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n principal \u2013entre las muchas que existen\u2013 y las luchas de mayor importancia en el mundo en un momento determinado.[5]<\/p>\n<p>A primera vista, da la impresi\u00f3n de que, dada la pol\u00e9mica acerca de la guerra en Ucrania, este no es un momento ideal para escribir un art\u00edculo que propone la priorizaci\u00f3n de la lucha contra el imperialismo estadounidense. Mi opini\u00f3n es todo lo contrario. La guerra ucraniana, por horr\u00edfica que es, distrae la atenci\u00f3n sobre lo que est\u00e1 pasando a nivel global. Los izquierdistas que son cr\u00edticos tanto de la ofensiva rusa como de Washington, por promover la expansi\u00f3n de la OTAN, est\u00e1n divididos acerca de cu\u00e1l de los dos lados es m\u00e1s culpable. Sin embargo, trato de demostrar en este art\u00edculo que el asunto de la intervenci\u00f3n rusa en el conflicto ucraniano est\u00e1 b\u00e1sicamente aparte del debate sobre la priorizaci\u00f3n del imperialismo norteamericano. En otras palabras, Rusia puede ser severamente condenada por sus acciones en Ucrania al mismo tiempo que el imperialismo norteamericano es identificado como la amenaza de mayor peso a la paz mundial y el cambio progresista. Por esa raz\u00f3n, la izquierda y progresistas en general no pueden esperar hasta cuando el conflicto en Ucrania est\u00e9 resuelto (presumiendo que eso vaya a pasar) para luego jerarquizar la importancia de la lucha contra el imperialismo norteamericano. Un examen del fen\u00f3meno de la Marea Rosada y sus relaciones con Rusia, China y los EE.UU. abre una ventana de oportunidad para determinar si la tesis de la hegemon\u00eda del imperialismo norteamericano niega la validez de la tesis de los \u201cmuchos imperialismos\u201d o si las dos son compatibles.<\/p>\n<p><strong>Atilio Bor\u00f3n sobre el imperialismo norteamericano<\/strong><\/p>\n<p>El prominente polit\u00f3logo argentino Atilio Bor\u00f3n prioriza la importancia del imperialismo al mismo tiempo que apoya rotundamente a los presidentes de la Marea Rosada \u2013como Maduro, Daniel Ortega y Rafael Correa\u2013 quienes han sido duramente criticados por los analistas izquierdistas anti-Marea Rosada. Una mirada a los escritos y comentarios orales de Bor\u00f3n arroja luz sobre la estrecha relaci\u00f3n entre la priorizaci\u00f3n del antiimperialismo y el apoyo a la Marea Rosada, como est\u00e1 percibida por un destacado representante de la izquierda latinoamericana antiimperialista.<\/p>\n<p>Bor\u00f3n plantea que aunque los EEUU est\u00e1 en declive \u2013demostrado por el auge de la Marea Rosada en su propio \u201cpatio trasero\u201d\u2013 lo pernicioso del imperialismo norteamericano es m\u00e1s evidente que nunca. Por muchos a\u00f1os, dice Bor\u00f3n, despu\u00e9s de la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, \u201ccuando alguien hablaba del imperialismo, la gente lo miraba de reojo y dec\u00eda \u201c\u2018est\u00e1 viviendo en los 60s\u2019\u201d. Bor\u00f3n agrega que \u201cla gente dir\u00eda que la globalizaci\u00f3n ha acabado con todo eso\u201d. Por cierto, este comentario de Bor\u00f3n se presta al punto de vista que las teor\u00edas de la izquierda sobre la globalizaci\u00f3n a menudo restan fuerza del movimiento antiimperialista, con efectos devastadores (como Zhun Xu ha planteado). [6]<\/p>\n<p>Bor\u00f3n tambi\u00e9n se\u00f1ala que en el siglo veintiuno \u201cla realidad del imperialismo se ha puesto en evidencia, a tal extremo que los estrategas de Washington ahora hablan del \u2018imperio\u2019\u201d. No solamente es el imperialismo m\u00e1s evidente que en las d\u00e9cadas previas, sino que en muchos aspectos es m\u00e1s brutal. \u201cLo que pas\u00f3 cuando Allende era presidente en Chile fue duro, pero era un juego de ni\u00f1os en comparaci\u00f3n con Venezuela\u201d.[7]<\/p>\n<p>Como otros escritores pro-Marea Rosada, Bor\u00f3n subraya la importancia de la geopol\u00edtica como tambi\u00e9n los \u00e9xitos de los pa\u00edses de la Marea Rosada en desafiar el dominio del imperialismo norteamericano. Para \u00e9l, la importancia de la Marea Rosada y el antiimperialismo en la regi\u00f3n solamente puede ser comprendido y apreciado al tomar en cuenta la importancia fundamental que Washington asigna a Am\u00e9rica Latina desde el punto de vista estrat\u00e9gico \u2013a pesar de que pocas veces lo admite en p\u00fablico. Bor\u00f3n cita a Zbigniew Brzezinski, que dijo m\u00e1s o menos que \u201cEEUU estableci\u00f3 su primac\u00eda como ning\u00fan otro imperio en la historia porque esas naciones fueron todas amenazadas por tierra, o por lo menos por poca distancia\u201d. Bor\u00f3n luego se\u00f1ala que los estrategas de Washington refieren al hemisferio occidental como \u201cuna gran isla\u201d, con los EEUU \u201ca la cabeza\u201d: \u201cLa seguridad de los EEUU depende de la solidez de las diferentes partes de la isla\u201d. En una referencia indirecta a la Marea Rosada, Bor\u00f3n dice \u201csi los pa\u00edses [del hemisferio] abren una grieta, si el antinorteamericanismo florece, o si unas partes no est\u00e1n dispuestas defender la pol\u00edtica extranjera de los EE.UU, entonces la seguridad norteamericana se pone en peligro\u201d. [8]<\/p>\n<p>Bor\u00f3n, como otros analistas pro-Marea Rosada, subordina sus cr\u00edticas a los gobiernos progresistas al reconocimiento de la importancia de enfrentar al imperialismo. Su l\u00f3gica es lo siguiente:<\/p>\n<p><em>A los EE. UU. no le gusta Daniel Ortega. Cuando al imperio no le gusta alguien, tiene que ser que \u00e9l o ella est\u00e1 haciendo algo bueno, con todos los defectos que pueda tener. Cuando hay confusi\u00f3n ideol\u00f3gica, como Cristina [Fern\u00e1ndez de Kirchner] recomienda, mira hacia el Norte. Si EE.UU. se est\u00e1 moviendo en una direcci\u00f3n, entonces tenemos que ir en la direcci\u00f3n contraria. Eso es porque el imperio nunca improvisa.\u00a0<\/em>[9]<\/p>\n<p>Ciertamente, el enemigo de mi enemigo no es necesariamente mi amigo, como los escritores anti-Marea Rosada se\u00f1alan con frecuencia. Pero durante toda su carrera, Bor\u00f3n ha tenido la raz\u00f3n en apuntar a la importancia primordial del antiimperialismo y refutar los alegatos que el reflujo de esas luchas significa \u201cel fin del ciclo antiimperialista\u201d o \u201cel fin de la Marea Rosada\u201d. [10] Los escritores de ambos lados del espectro pol\u00edtico hicieron estos planteamientos despu\u00e9s de la derrota de los Sandinistas en 1990 y de nuevo con de los reveses de la Marea Rosada a partir de la derrota electoral de los peronistas en Argentina en 2015.<\/p>\n<p><strong>El imperialismo versus la globalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Como Bor\u00f3n se\u00f1ala, la globalizaci\u00f3n tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica tiende a oscurecer las acciones imperialistas de los EEUU. Por cierto, el capital transnacional, al trascender el Estado-naci\u00f3n, parece ser incompatible con el concepto del imperialismo, por lo menos la definici\u00f3n basada en el \u00e1mbito territorial propuesta por Lenin. Algunos te\u00f3ricos izquierdistas de la globalizaci\u00f3n han predicho que como el capital transnacional vis-\u00e0-vis el capital nacional ahora es dominante, que el emergente Estado transnacional (que consiste en organizaciones como el G7, la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio, etc.) est\u00e1 en el proceso de desplazar el Estado-naci\u00f3n, que era el epicentro del imperialismo. J.Z. Garrod, por ejemplo, pregunta si el capital transnacional \u201cpuede ser entendido te\u00f3ricamente utilizando los conceptos del imperialismo, dado el grado en el cual esas concepciones permanecen vinculadas a la noci\u00f3n del espacio basado en las estructuras nacionales geopol\u00edticas\u201d.[11]<\/p>\n<p>Los te\u00f3ricos de la globalizaci\u00f3n quienes enfatizan la fortaleza creciente del \u201cEstado transnacional\u201d pueden haberse precipitado. Hace poco, ellos vieron el Trans-Pacific Partnership (TPP) como evidencia que el Estado transnacional estaba no muy lejos de ser hegem\u00f3nico, de la misma manera en que el capital transnacional hab\u00eda llegado a ser hegem\u00f3nico.[12] Pero la propuesta del TPP vino y se fue. Aunque el capital transnacional pudo haber llegado a ser hegem\u00f3nico, el Estado-naci\u00f3n no est\u00e1 necesariamente pasando por el mismo proceso, por lo menos a corto o mediano plazo. Un retraso extendido puede separar el supuesto ascenso de las empresas transnacionales y el de un Estado transnacional dominante que responde a sus intereses. Un fen\u00f3meno parecido del retraso caracteriz\u00f3 la transici\u00f3n de siglos del feudalismo al capitalismo.<\/p>\n<p>David Harvey presenta otro argumento sobre la globalizaci\u00f3n que pone en duda la aplicabilidad del concepto del imperialismo en el siglo 21. Seg\u00fan \u00e9l, la movilidad del capital en la cual la producci\u00f3n se ha reubicado en el Sur a una escala masiva (particularmente en Asia Oriental) ha producido un fen\u00f3meno de \u201ccambiadas hegemon\u00edas dentro del sistema mundial\u201d. Consecuentemente, el flujo de capital asociado con el imperialismo, como fue analizado por Lenin, ahora es \u201cm\u00e1s complicado y est\u00e1 constantemente cambiando direcciones\u201d.[13] En conferencias que Harvey ha dado durante los \u00faltimos a\u00f1os, \u00e9l ha declarado que la noci\u00f3n del imperialismo es una camisa de fuerza que impide la teorizaci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n en el siglo 21.[14]<\/p>\n<p>Demasiada discusi\u00f3n sobre el imperialismo del siglo 21 se basa en predicciones acerca del futuro en vez de las realidades del presente. Por ejemplo, la tesis del \u201cmuchos imperialismos\u201d anticipa que, con la supuesta restauraci\u00f3n del capitalismo en China, ese pa\u00eds llegar\u00e1 a ser una potencia agresiva, imperialista. Similarmente, algunos te\u00f3ricos de la globalizaci\u00f3n plantean que, con la hegemon\u00eda del capital transnacional, el Estado transnacional va inevitablemente a reemplazar el Estado-naci\u00f3n. Ambas predicciones son posibilidades del futuro, pero la izquierda tiene que formular estrategias basadas en el presente, no en escenarios hipot\u00e9ticos. En este momento, Washington ejerce un poder extraordinario, y en muchos casos act\u00faa en favor de sus propios intereses con un enfoque territorial, como, por ejemplo, para salvaguardar la supremac\u00eda del d\u00f3lar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la globalizaci\u00f3n no ha eclipsado el divisorio entre el Norte y el Sur como sugiere Harvey. Solamente porque Carlos Slim de M\u00e9xico ha llegado a ser una de las personas m\u00e1s ricas en el mundo, no significa que M\u00e9xico haya reducido las brechas con los EE.UU. desde el punto de vista econ\u00f3mico, social o militar. Este es el caso de otros pa\u00edses del Sur, con la excepci\u00f3n de China. La inmigraci\u00f3n masiva hacia los EE.UU. y Europa, por ejemplo, es una demostraci\u00f3n clara de las continuas enormes disparidades de ingreso entre la clase obrera del Norte y del Sur.<\/p>\n<p>\u201c<strong>Los muchos imperialismos\u201d y la Marea Rosada<\/strong><\/p>\n<p>El reconocimiento de que el imperialismo norteamericano es la contradicci\u00f3n de mayor importancia a nivel mundial tiene implicaciones para la estrategia de la izquierda \u2013y dos en particular. Primero, en el \u00e1rea de pol\u00edtica exterior, aquellos partidos pol\u00edticos y gobiernos (Rusia, por ejemplo) que enfrentan a Washington, pero no representan una fuerza en favor del socialismo, y adem\u00e1s llevan a cabo ciertas acciones condenables desde el punto de vista \u00e9tico y pol\u00edtico, no necesariamente se colocan en la misma categor\u00eda de los EE.UU. y sus aliados. La izquierda tiene que subrayar la distinci\u00f3n entre la pol\u00edtica exterior de esas naciones y la de los EE.UU. Y segundo, las cr\u00edticas a los gobiernos progresistas (como la Marea Rosada) tienen que estar contextualizadas tomando en cuenta la hostilidad imperialista, y el papel positivo de esos gobiernos en la lucha antiimperialista debe ser enfatizado.<\/p>\n<p>Los izquierdistas anti-Marea Rosada que ven a Mosc\u00fa y Beijing como igual a Washington no se subscriben a este punto de vista. El acad\u00e9mico marxista brit\u00e1nico Mike Gonzalez, por ejemplo, escribe \u201cno solamente a los EE.UU. sino tambi\u00e9n China, Rusia\u201d y otros pa\u00edses capitalistas \u201cest\u00e1n esperando para apoderarse de la enorme riqueza [venezolana] de petr\u00f3leo, gas y minerales bajo el ojo complacido del gobierno neoliberal,\u201d o sea, el gobierno de Maduro.[15] Gonzalez tambi\u00e9n acusa a Daniel Ortega de entregar su \u201cpa\u00eds a las manos de las multinacionales chinas\u201d.[16]<\/p>\n<p>Aunque Gonzalez y otros escritores izquierdistas anti-Marea Rosada no absuelven a Washington por sus acciones imperialistas, tampoco acreditan a Maduro, Morales, Correa, Ortega, y otros l\u00edderes de la Marea Rosada de enfrentar al imperialismo estadounidense ya que, de todos modos, ellos simplemente est\u00e1n cambiando un imperialismo por otro. Gonzalez acusa a algunos izquierdistas, incluyendo a mi propia persona, de ignorar las inversiones a Am\u00e9rica Latina provenientes de China \u2013 \u201cahora el inversionista n\u00famero dos en la regi\u00f3n\u201d \u2013 y la supuesta corrupci\u00f3n que est\u00e1 asociada con el capital chino en Venezuela.[17]<\/p>\n<p>Maristella Svampa es una acad\u00e9mica sobresaliente de simpat\u00eda izquierdista que ve los lazos con China como nada mejor que la dependencia de los EE.UU. Los argumentos principales de Svampa, quien est\u00e1 muy lejos de ser una apologista de Washington, hace evidente que el punto de vista anti-Marea Rosada no est\u00e1 limitado a una corriente de la izquierda en particular. De acuerdo con Svampa, la esperanza original de \u201cun mundo multipolar\u201d fue rota por \u201cla acentuaci\u00f3n de cambio desigual\u201d entre China y Am\u00e9rica Latina.[18] Ella denuncia la dependencia creciente de todos los pa\u00edses latinoamericanos, tanto de la izquierda como la derecha, de las exportaciones de \u201ccommodities\u201d no procesados, que es parcialmente el resultado de la necesidad insaciable de China de adquirir materias primas. Para Svampa, los gobiernos de la Marea Rosada en algunos aspectos son peores que los neoliberales que los precedieron, y son virtualmente sin cualidades redentoras. Como muchos otros escritores izquierdistas anti-Marea Rosada, Svampa dice poco acerca del trato hostil de Washington y sus aliados hacia los gobiernos de la Marea Rosada. En su \u00faltimo libro, que es altamente cr\u00edtico hacia los gobiernos de la Marea Rosada, no dice nada sobre el asunto.[19]<\/p>\n<p><strong>\u00bfEs la nueva Guerra Fr\u00eda una repetici\u00f3n de la Primera Guerra Mundial?<\/strong><\/p>\n<p>El punto de referencia principal para los marxistas anti-Marea Rosada y anti-China es el an\u00e1lisis econ\u00f3mico de Lenin de las potencias imperialistas europeas pre-1914, aunque los estudios emp\u00edricos como los de Minqi Li en el\u00a0<em>Monthly Review<\/em>\u00a0apuntan a diferencias fundamentales entre la econom\u00eda de esos pa\u00edses y la de China en la actualidad. La discusi\u00f3n b\u00e1sica gira alrededor de lo econ\u00f3mico, como la b\u00fasqueda sin l\u00edmites de las superganancias (que Li se\u00f1ala como la caracter\u00edstica fundamental del imperialismo de acuerdo con Lenin, y la fuerza motriz que no aplica a China).[20] Sin embargo, las dimensiones pol\u00edticas y militares del imperialismo generalmente no forman parte de la discusi\u00f3n ni por analistas de la derecha ni de la izquierda. Estas dimensiones \u2013las pol\u00edticas y las militares\u2013 en el caso de los gobiernos de la Marea Rosada demuestran la falacia de la tesis de los \u201cmuchos imperialismos\u201d.<\/p>\n<p>No hay necesidad de convencer a los lectores de Rebeli\u00f3n.org de lo destructivo de los aspectos pol\u00edticos y militares del imperialismo norteamericano, que consisten en acciones y pol\u00edticas que no tienen mucho equivalente en el caso de Rusia y China. Por cierto, los desplazamientos militares chinos y rusos que est\u00e1n clasificados por los pol\u00edticos y analistas de Washington como ejemplos de la agresi\u00f3n imperialista est\u00e1n limitados en gran parte a sus fronteras, como en el caso de Ucrania y Taiw\u00e1n. Esto contrasta con el intervencionismo militar norteamericano que va m\u00e1s all\u00e1 de su \u201cpatio trasero\u201d.<\/p>\n<p>Solamente se necesita algunos hechos para demostrar que los EE.UU. no tiene equivalente a nivel mundial, y la raz\u00f3n por la cual la izquierda tiene que priorizar el antiimperialismo norteamericano: 750 bases militares en 80 pa\u00edses y colonias en el mundo entero fuera de sus fronteras; apoyo sustantivo a numerosos golpes de Estado derechistas contra gobiernos considerados adversos a los intereses norteamericanos (muchos de los cuales son progresistas); el r\u00e9gimen de sanciones contra pa\u00edses considerados adversarios que en efecto representan un bloqueo; un presupuesto militar astron\u00f3mico que desata un efecto domin\u00f3 en el mundo entero; el apoyo econ\u00f3mico y militar extensivo a Israel (que contribuye extremadamente a la desestabilizaci\u00f3n del Medio Oriente, sin referirse a las atrocidades cometidas contra los palestinos), por mencionar solamente algunos hechos.<\/p>\n<p>Un argumento de los escritores anti-China tanto de la derecha como la izquierda es que el imperialismo chino posiblemente no es la actualidad tan agresivo como el de los EE.UU, pero solamente porque est\u00e1 en una etapa incipiente. Una posici\u00f3n proveniente de la izquierda, por ejemplo, ve a China como un caso de \u201cimperialismo en construcci\u00f3n\u201d. El analista izquierdista Esteban Mercatante dice:<\/p>\n<p><em>A pesar de que a China le falta la fuerza global policial de los EE.UU\u2026. ese pa\u00eds puede ser caracterizado como un imperialismo en construcci\u00f3n lo cual significa que el desarrollo de varias dimensiones que le permite proyectar una capacidad de intervenci\u00f3n equivale a la de otros pa\u00edses imperialistas como Gran Breta\u00f1a y Jap\u00f3n.<\/em>[21]<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de China a\u00fan menos favorable proviene del editor del\u00a0<em>Guardian<\/em>\u00a0Simon Tisdall en un art\u00edculo publicado en 2021 titulado \u201cLa nueva etapa del imperialismo de China\u201d. Tisdall alega que China est\u00e1 \u201ctransform\u00e1ndose a un imperio de la segunda etapa\u201d en la cual, una vez dominante, va a tener un componente militar poderoso y es \u201cpotencialmente m\u00e1s peligroso\u201d que los imperios del pasado.[22] Este argumento ignora la ley de desarrollo desigual, que hist\u00f3ricamente ha significado que pa\u00edses como Alemania y Jap\u00f3n en el siglo 19, en su empe\u00f1o de alcanzar a los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, fueron m\u00e1s agresivos que sus rivales imperialistas. Si China (y Rusia) simplemente estuvieran tratando de alcanzar y superar a los EE.UU. dentro del sistema de la rivalidad interimperialista, entonces se pensar\u00eda que ser\u00eda m\u00e1s b\u00e9lico a nivel global, no menos.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de defensa a la soberan\u00eda nacional de la Marea Rosada por parte de Rusia y China y su apoyo al mundo multipolar no tiene equivalente en el periodo pre-Primera Guerra Mundial de la rivalidad interimperialista. Mientras que Washington acusa a China de apoyar a reg\u00edmenes autoritarios y corruptos en \u00c1frica (como si fuera que los EE.UU. no tuviera una historia s\u00f3rdida de hacer lo mismo), en Am\u00e9rica Latina hay implicaciones ideol\u00f3gicas a la presencia rusa y china que son favorables a la izquierda. Esta dimensi\u00f3n est\u00e1 muy lejos de la supuesta pol\u00edtica china y rusa de \u201chacer el mundo seguro para las dictaduras\u201d al promover una \u201calianza de autocracias\u201d como alegan el\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Washington Post<\/em>.[23]<\/p>\n<p>En contraste, otros acad\u00e9micos han se\u00f1alado que China \u201ctiene relaciones m\u00e1s amigables con un mayor grado de cooperaci\u00f3n con gobiernos de la izquierda y centro-izquierda\u2026 como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, y relaciones menos amigables, pero respetuosas, con pa\u00edses\u2026 de gobiernos m\u00e1s conservadores y pro-EE.UU.\u201d [24] Sin embargo, los gobiernos conservadores no siempre respondieron con el mismo grado de respeto. Este fue el caso de Jair Bolsonaro y los miembros de su c\u00edrculo m\u00e1s cercano que acusaron a China de tratar de lograr el dominio mundial e insinuaron que ese pa\u00eds era responsable por la pandemia COVID-19.<\/p>\n<p>Un ejemplo del apoyo para principios progresistas en el \u00e1rea de pol\u00edtica exterior es los foros realizados entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe\u00f1os (CELAC), que es una organizaci\u00f3n apoyada por los presidentes de la Marea Rosada y que propone una estrategia progresista de la integraci\u00f3n latinoamericana. Un ejemplo del compromiso de Rusia y China para la defensa de la soberan\u00eda nacional en la regi\u00f3n es su apoyo financiero para el gobierno altamente endeudado de Maduro en un momento en que su supervivencia pol\u00edtica estaba en duda como resultado de la campa\u00f1a desestabilizadora de la administraci\u00f3n de Trump, y cuando los l\u00edderes de la oposici\u00f3n, por lo menos inicialmente, indicaron que al llegar al poder iban a romper los contratos con ambos pa\u00edses.[25] Esas iniciativas rusas y chinas ponen en duda la validez de la tesis de los \u201cmuchos imperialismos\u201d. Definitivamente, no hay equivalente en la pol\u00edtica exterior de los pa\u00edses imperialistas europeos pre-1914.<\/p>\n<p>Los expertos en Washington alegan que los rusos y los chinos apoyan a la Marea Rosada, no por una creencia en algunos principios grandiosos, sino como resultado de los c\u00e1lculos geopol\u00edticos. Su apoyo a los gobiernos progresistas es visto como oportunista, sobre todo porque Rusia trata de ser, en las palabras de un director del Carnegie Endowment for International Peace, \u201cel amigo de todo el mundo que se opone al dominio global norteamericano\u201d.[26] Esta tesis referente a los motivos de Rusia no compagina con lo que realmente est\u00e1 pasando. Las aparentes buenas relaciones entre Mosc\u00fa y los derechistas como Trump, Fox News y Marine Le Pen tampoco dicen todo acerca de lo que est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>En el ambiente altamente polarizado en Am\u00e9rica Latina, las l\u00edneas divisorias est\u00e1n claras. Los Rusos y los Chinos \u2013 desde cuando Xi Jinping lleg\u00f3 a ser presidente en 2013 \u2013 han sido alineados con los gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina. En contraste, los gobiernos conservadores y de la derecha han sido aliados cercanos de los EE.UU. (y as\u00ed obedientemente siguieron las \u00f3rdenes de Washington, por ejemplo, de promover el \u201ccambio del r\u00e9gimen\u201d en Venezuela) y, en algunos casos, han mostrado hostilidad hacia los adversarios de Washington, espec\u00edficamente Rusia y China. Por eso, a pesar de las inconsistencias de Mosc\u00fa y la posici\u00f3n aparentemente apol\u00edtica de China en su pol\u00edtica exterior, hay un principio por medio que claramente distingue a Rusia y China de los EE.UU.: su abogac\u00eda conjunta en favor del principio de multipolarismo, ejemplificado en su llamado por la \u201cdemocratizaci\u00f3n de las relaciones internacionales\u201d.[27]<\/p>\n<p>Con el continuo declive de los EE.UU. en todos los frentes (excepto el militar), las posiciones rusas y chinas a nivel mundial pueden cambiar. Por cierto, Li no descarta la posibilidad \u2013aunque seg\u00fan \u00e9l remota\u2013 de que China pase a ser de una naci\u00f3n \u201csemiperif\u00e9rica a una naci\u00f3n imperialista. Sin embargo, la izquierda de los EE.UU. y otros pa\u00edses no puede analizar los acontecimientos mundiales en base de las hip\u00f3tesis referentes a lo que los amigos y los aliados puedan llegar a ser en un futuro distante, o inclusive a mediano plazo.<\/p>\n<p>La bandera de la soberan\u00eda y el mundo multipolar defendida por Beijing y Mosc\u00fa crea oportunidades para los gobiernos de la izquierda, como los de la Marea Rosada, y facilita su navegaci\u00f3n en un mundo hostil sin gobiernos poderosos comprometidos con la transformaci\u00f3n revolucionaria. Sin embargo, los gobiernos de la Marea Rosada no tienen pretensiones de emular el modelo econ\u00f3mico asociado con China o Rusia (a diferencia del caso del movimiento comunista en el periodo post-1917).<\/p>\n<p><strong>\u00bfComo se traduce en la pr\u00e1ctica la posici\u00f3n anti-Marea Rosada de la izquierda?<\/strong><\/p>\n<p>La pol\u00e9mica sobre el antiimperialismo norteamericano no est\u00e1 restringida al debate acad\u00e9mico o a los art\u00edculos en los medios de comunicaci\u00f3n; se ha manifestado en los conflictos sociales y pol\u00edticos en toda la regi\u00f3n. En varios pa\u00edses, la posici\u00f3n izquierdista anti-Marea Rosada que rechaza la priorizaci\u00f3n de la lucha contra el imperialismo norteamericano contribuy\u00f3 a los retrocesos a partir de 2015. Los izquierdistas que defendieron el punto de vista anti-Marea Rosada fueron m\u00e1s all\u00e1 de las cr\u00edticas puntuales por fallas espec\u00edficas, ya que condenaron esos gobiernos en t\u00e9rminos absolutos sin reconocer sus cualidades progresistas (como, por ejemplo, sus pol\u00edticas antineoliberales) y en algunos casos fortalecieron las manos de la derecha radical.<\/p>\n<p>Un ejemplo fue la decisi\u00f3n de una corriente principal del movimiento ind\u00edgena antineoliberal encabezada por el autoproclamado \u201cizquierdista ecol\u00f3gico\u201d Yaku P\u00e9rez en Ecuador de no apoyar la candidatura de Andr\u00e9s Arauz del partido de Rafael Correa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2021. Esa decisi\u00f3n sell\u00f3 la victoria del banquero conservador Guillermo Lasso. P\u00e9rez declar\u00f3 en una referencia a Correa, \u201cun banquero es preferible a una dictadura\u201d. Su raz\u00f3n principal de no tomar lados en la elecci\u00f3n fue que como presidente, Correa abri\u00f3 el Parque Nacional Yasun\u00ed, habitado en gran parte por Ind\u00edgenas, a la perforaci\u00f3n petrolera y reprimi\u00f3 protestas en contra del proyecto. Pero al asumir esta posici\u00f3n, P\u00e9rez ignor\u00f3 las credenciales antiimperialistas de Correa. Mientras que P\u00e9rez trat\u00f3 de desacreditar las pol\u00edticas de Correa en el campo dom\u00e9stico, hubiera sido m\u00e1s dif\u00edcil criticar, desde un punto de vista de la izquierda, las iniciativas antiimperialistas del ex-presidente. En 2009, orden\u00f3 a los EE.UU. abandonar la base militar de Manta y al mismo tiempo Ecuador ingres\u00f3 en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am\u00e9rica\u00a0(ALBA), que representa una versi\u00f3n progresista de la integraci\u00f3n latinoamericana. Como candidato en las elecciones presidenciales de 2021, P\u00e9rez, quien algunos analistas alegaron estaba ubicado a la izquierda de Correa, abog\u00f3 por acuerdos comerciales con los EE.UU. y al mismo tiempo denunci\u00f3 las \u201cpol\u00edticas agresivas de China alrededor del extractivismo y los derechos humanos\u201d.[28]<\/p>\n<p>Analistas y activistas anti-Marea Rosada de la izquierda tambi\u00e9n tuvieron un impacto funesto en el caso del derrocamiento de Evo Morales en 2019. Mientras que muchos de sus adversarios en los movimientos sociales y la izquierda ingresaron en la resistencia al r\u00e9gimen semifascista que sucedi\u00f3 a Morales, otros negaron a reconocer que lo que aconteci\u00f3 fue un \u201cgolpe\u201d. Ese fue el caso de Pablo Sol\u00f3n, exembajador de Morales en las Naciones Unidas, quien rompi\u00f3 con \u00e9l por los planes desarrollista para el bosque lluvioso Tipnis. Las cr\u00edticas ecol\u00f3gicas de Sol\u00f3n \u2013que incluyeron los temas de los organismos modificados gen\u00e9ticamente\u00a0(GMO), los biocombustibles y las mega represas\u2013 eclipsaron el asunto del imperialismo norteamericano y el neofascismo, ambos de los cuales estaban en juego en el golpe de Estado. Sal\u00f3n aplaudi\u00f3 las protestas callejeras que estallaron en contra de la reelecci\u00f3n de Morales en octubre de 2019 y que condujeron al golpe, y aleg\u00f3 que Morales era \u201cadicto al poder\u201d.[29] Despu\u00e9s del golpe, Sol\u00f3n, quien se identific\u00f3 como izquierdista, se opuso al otorgamiento de permiso a Morales para regresar a Bolivia e ingenua y equivocadamente predijo que la presidente de facto, la derechista Jeanine \u00c1\u00f1ez, iba a aceptar los s\u00edmbolos culturales ind\u00edgenas, al aseverar que \u201cel gobierno y la sociedad quieren la paz\u201d.[30]<\/p>\n<p>La posici\u00f3n anti-Marea Rosada tambi\u00e9n incide sobre el desempe\u00f1o del movimiento de solidaridad internacional. A pesar de que muchos de los cr\u00edticos tenaces de la Marea Rosada denuncian al imperialismo norteamericano en forma contundente, ellos no forman parte del movimiento de solidaridad en n\u00fameros significativos.[31] Aunque los gobiernos cubanos y venezolanos innegablemente prefieren trabajar con l\u00edderes del movimiento anti-sanciones quienes son pol\u00edticamente alineados con sus posiciones, esto no aplica a la base de esos movimientos. William Camacaro, un activista durante muchos a\u00f1os con el movimiento venezolano de solidaridad, me dijo: \u201cAquellos izquierdistas que arremeten contra los gobiernos progresistas opacan el entusiasmo de personas dispuestas a trabajar en oposici\u00f3n a las sanciones\u201d. Agreg\u00f3 \u201cal hacer una mirada a la altamente dividida izquierda norteamericana, los miembros de grupos que ven con buenos ojos al gobierno de Maduro son los m\u00e1s activos en el movimiento anti-sanciones aqu\u00ed en los EE.UU.\u201d. [32]<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que las cr\u00edticas a los gobiernos de la Marea Rosada deben estar apartadas, o que la Marea Rosada siempre ha defendido a las pol\u00edticas progresistas. As\u00ed que, las credenciales antiimperialistas de Correa no deben eclipsar sus errores, como, por ejemplo, su sobrerreacci\u00f3n a las protestas de grupos ind\u00edgenas en contra de los megaproyectos con efectos posiblemente devastadores. Por cierto, los pros y los contras de la Marea Rosada no pueden ser colocados en una balanza cuando los contras incluyen cuestiones de principios referente a la violaci\u00f3n de derechos b\u00e1sicos. Adem\u00e1s, como Fidel Castro advirti\u00f3 poco antes de su fallecimiento, no se puede culpar al imperialismo por todos los problemas del pa\u00eds o para tapar los errores. Finalmente, las cr\u00edticas a las acciones de un gobierno que se enfrenta a Washington no siempre impiden el trabajo de solidaridad en oposici\u00f3n a la intervenci\u00f3n norteamericana, como, por ejemplo, en el caso del conflicto ucraniano.<\/p>\n<p><strong>La posici\u00f3n precaria y \u00fanica de Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n<p>La serie de triunfos electorales de progresistas en el transcurso del \u00faltimo a\u00f1o y medio en Honduras, Chile, Colombia y Brasil confirman la validez de un argumento de este art\u00edculo: Am\u00e9rica Latina se destaca como la \u00fanica regi\u00f3n del mundo donde numerosos gobiernos progresistas comprometidos con el antineoliberalismo desaf\u00edan la hegemon\u00eda norteamericana en el siglo 21. Algunos sectores de la izquierda atacan duramente a estos gobiernos, a veces con argumentos v\u00e1lidos referente a sus fallas y limitaciones. Estas cr\u00edticas, sin embargo, son m\u00e1s convincentes en el \u00e1rea de pol\u00edticas dom\u00e9sticas \u2013especialmente los pocos resultados de los esfuerzos de promover el desarrollo econ\u00f3mico\u2013 que en el \u00e1rea de pol\u00edtica exterior.<\/p>\n<p>En ninguna parte fue tan evidente lo err\u00f3neo de la tesis anti-Marea Rosada como en el caso de la elecci\u00f3n de Lula, cuyo papel a nivel internacional es la fuente de mucha preocupaci\u00f3n en Washington. Cuando fue elegido por primera vez en 2002, Lula inmediatamente calm\u00f3 los temores de las bolsas de valores al reanudar todos los acuerdos con el FMI, pero su reconocimiento a Palestina en base de las fronteras de 1967, y su apoyo para una moneda internacional como rival al d\u00f3lar, alarm\u00f3 al Presidente Obama, y enoj\u00f3 mucho a otros en Washington. Con su influencia internacional ahora en declive, Washington tiene a\u00fan m\u00e1s raz\u00f3n en temer las posiciones avanzadas de Lula sobre estos asuntos y su llamado a un mundo multipolar.[33] Brasil, conjuntamente con otros gobiernos de la Marea Rosada, desafi\u00f3 a Washington al reestablecer relaciones con Caracas y as\u00ed detener las pol\u00edticas que Washington hab\u00eda logrado imponer en la regi\u00f3n en favor del \u201ccambio de r\u00e9gimen\u201d en Venezuela. El presidente colombiano Gustavo Petro, despu\u00e9s de desairar al Secretario de Estado Antony Blinken, durante su visita oficial a Bogot\u00e1 en octubre de 2022, al criticar la pol\u00edtica de Washington hacia Cuba, luego viaj\u00f3 a Venezuela dos veces para reunirse con Maduro. Las acciones de Petro fueron humillantes para Washington, aunque ning\u00fan portavoz de la administraci\u00f3n de Biden lo admiti\u00f3 p\u00fablicamente. Los escritores izquierdistas anti-Marea Rosada ignoran la importancia del cambio total en la posici\u00f3n de Am\u00e9rica Latina en pol\u00edtica internacional, como tambi\u00e9n la ignoran los que escriben las declaraciones oficiales esperanzadoras de la administraci\u00f3n de Biden. Pero se trata de un cambio trascendental que tiene que ser incorporado y enfatizado en cualquier an\u00e1lisis cr\u00edtico acerca de los gobiernos progresistas en la regi\u00f3n. Las ofensivas recientes de la derecha \u2013incluyendo el golpe blando contra el presidente peruano Pedro Castillo en diciembre del a\u00f1o pasado y luego los disturbios en Brasilia, que en algunos aspectos fueron m\u00e1s peligrosos que el ataque contra el capitolio en Washington por los seguidores de Trump el 6 de enero de 2021\u2013 claramente demuestran la importancia para la izquierda de identificar a los enemigos y distinguir entre amigo y enemigo en la etapa actual.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de los polit\u00f3logos expertos en el campo de relaciones internacionales rechazan la noci\u00f3n (que data de Immanuel Kant) de que los pa\u00edses democr\u00e1ticos son m\u00e1s pac\u00edficos en sus relaciones internacionales que los no democr\u00e1ticos. Pero hay un postulado parecido que sirve como piedra angular del pensamiento neo-conservador y que gu\u00eda a la pol\u00edtica exterior de los EE.UU. en general: que las democracias son m\u00e1s pac\u00edficas en sus relaciones con otros pa\u00edses democr\u00e1ticos, pero est\u00e1n obligados a emular el comportamiento agresivo de los no democr\u00e1ticos (supuestamente Rusia y China).[34] Nada m\u00e1s y nada menos que el ex-presidente Jimmy Carter cr\u00edticamente llam\u00f3 a esta estrategia \u201cluchar fuego con fuego\u201d.[35] El caso de la Marea Rosada es particularmente revelador ya que tan obviamente demuestra lo equivocado de esa l\u00ednea de razonamiento. De hecho, el contraste no podr\u00eda ser m\u00e1s evidente. EE.UU. desestabiliza los gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina en el nombre de la \u201cresponsabilidad de proteger\u201d y la \u201cintervenci\u00f3n humanitaria\u201d. Rusia y China defienden los mismos gobiernos en nombre del principio de la soberan\u00eda nacional. Esto est\u00e1 muy lejos de ser un caso de emular a los malos (supuestamente Rusia y China) por razones pragm\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Similarmente, los escritores anti-Marea Rosada de la izquierda no distinguen entre las acciones de los EE.UU. y las de Rusia y China, al mismo tiempo que minimizan las diferencias entre los gobiernos latinoamericanos progresistas y conservadores. Ellos ponen en duda que la Marea Rosada sea progresista al enfocar sus pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales, pero es dif\u00edcil negar la naturaleza progresista de la pol\u00edtica exterior de esos gobiernos. Adem\u00e1s, desde una perspectiva izquierdista, la tesis de los \u201cmuchos imperialismos\u201d aplicada a la pol\u00edtica exterior de la Marea Rosada no es nada convincente, por dos razones. Primero, la defensa de la soberan\u00eda nacional y el derecho de la autodeterminaci\u00f3n frente al intervencionismo del Norte fue una causa proclamada por Lenin (y Marx) que, en la \u00e9poca de la globalizaci\u00f3n, es especialmente relevante. Segundo, en Am\u00e9rica Latina, Rusia y (aunque quiz\u00e1s a un grado menor) China se han alineado con gobiernos progresistas mientras que Washington est\u00e1 estrechamente alineado con gobiernos de la derecha (como fue el caso de Colombia) en el contexto de la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica extrema que ha caracterizado la regi\u00f3n en el siglo veintiuno.<\/p>\n<p>La priorizaci\u00f3n al antiimperialismo, analizada en este art\u00edculo, tiene otra implicaci\u00f3n para la estrategia de la izquierda, especialmente como est\u00e1 aplicada a Venezuela bajo Maduro (y tambi\u00e9n Cuba). La izquierda tiene que resaltar la importancia del \u00e9xito de Maduro de formular una estrategia para sobrevivir la campa\u00f1a brutal de Washington de intimidar el pa\u00eds con el fin de imponer sus intereses. Este reconocimiento no significa que Maduro est\u00e1 exento de cr\u00edticas, pero s\u00ed representa una cr\u00edtica de los escritores y pol\u00edticos de la izquierda anti-Marea Rosada quienes minimizan o completamente ignoran sus aspectos positivos.[36] Por cierto, este \u00e9xito en resistir la agresi\u00f3n imperialista y el intervencionismo caracteriza a la Marea Rosada en general, que ha demostrado un poder de permanencia que, para un bloque de pa\u00edses, no tiene precedente en el continente.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] De hecho, la prioridad n\u00famero uno en el mundo del siglo 21 es el desaf\u00edo clim\u00e1tico. Pero se puede aseverar que todo progreso verdadero en frenar el cambio clim\u00e1tico depende del respeto a la soberan\u00eda nacional y a los recortes de los gastos militares, los cuales son metas fundamentales del antiimperialismo.<\/p>\n<p>[2] Ra\u00fal Zibechi, \u201cUn siquiatra para los geopol\u00edticos,\u201d\u00a0<em>La Jornada<\/em>, 8 de noviembre de 2019.<\/p>\n<p>[3] Linda Farthing y Thomas Becker,\u00a0<em>Coup: A Story of Violence and Resistance in Bolivia<\/em>\u00a0(Chicago: Haymarket, 2021), pp. 54\u201359, 166\u201367.<\/p>\n<p>[4] Jeffery R. Webber,\u00a0<em>The Last Day of Oppression, and the First Day of the Same: The Politics and Economics of the New Latin American Left<\/em>\u00a0(Chicago: Haymarket, 2017), pp. 157\u2013272.<\/p>\n<p>[5] La dial\u00e9ctica marxistareconoce la cambiante preeminencia de contradicciones en el marco de la totalidad. Ver, Bertell Ollman, \u201cThe Eight Steps in Marx\u2019s Dialectical Method,\u201d\u00a0<em>The Oxford Handbook of Karl Marx.\u00a0<\/em>(New York: Oxford University Press, 2019), pp. 99\u2013105.)<\/p>\n<p>[6] Zhun Xu, \u201cThe Ideology of Late Imperialism: The Return of the Geopolitics of the Second International,\u201d\u00a0<em>Monthly Review<\/em>\u00a072, n\u00famero 10 (March 2021): p. 18.\u00a0<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2021\/03\/01\/the-ideology-of-late-imperialism\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2021\/03\/01\/the-ideology-of-late-imperialism\/<\/a><\/p>\n<p>[7] Atilio Bor\u00f3n, \u201cAm\u00e9rica Latina en el contexto del imperialismo,\u201d YouTube video, 1:19:17, 22 de junio de 2017,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=GVwTwwTjzlo\">youtube.com\/watch?v=GVwTwwTjzlo<\/a>.<\/p>\n<p>[8] Atilio Bor\u00f3n, \u201cAm\u00e9rica Latina en el contexto del imperialismo,\u201d<\/p>\n<p>[9] Atilio Bor\u00f3n, \u201cAm\u00e9rica Latina en el contexto del imperialismo.\u201d<\/p>\n<p>[10] Atilio Bor\u00f3n, \u201cAm\u00e9rica Latina en el contexto del imperialismo.\u201d<\/p>\n<p>[11] J. Z. Garrod, \u201cA Critique of Panitch and Gindin\u2019s Theory of American Empire,\u201d\u00a0<em>Science and Society<\/em>\u00a079, n\u00famero 1 (2015): p. 49.<\/p>\n<p>[12] William I. Robinson, \u201cDebate on the New Global Capitalism: Transnational Capitalist Class, Transnational State Apparatuses, and Global Crisis,\u201d\u00a0<em>International Critical Thought<\/em>\u00a07, n\u00famero 2 (2017): p. 172.<\/p>\n<p>[13] David Harvey, \u201cA Commentary on\u00a0<em>A Theory of Imperialism<\/em>,\u201d\u00a0<em>A Theory of Imperialism<\/em>, by Utsa Patnaik and Prabhat Patnaik (New York: Columbia University Press, 2017), p. 169.<\/p>\n<p>[14] Salar Mohandesi, \u201cThe Specificity of Imperialism,\u201d\u00a0<em>Viewpoint Magazine<\/em>, 1 de febrero de 2018.\u00a0<a href=\"https:\/\/viewpointmag.com\/2018\/02\/01\/the-specificity-of-imperialism\/\">https:\/\/viewpointmag.com\/2018\/02\/01\/the-specificity-of-imperialism\/<\/a>; John Bellamy Foster, \u201cLate Imperialism: Fifty Years After Harry Magdoff\u2019s\u00a0<em>The Age of Imperialism<\/em>,\u201d\u00a0<em>Monthly Review<\/em>\u00a071, n\u00famero 3 (julio-agosto de 2019): pp. 8\u20139.\u00a0<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2019\/07\/01\/late-imperialism\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2019\/07\/01\/late-imperialism\/<\/a><\/p>\n<p>[15] Mike Gonzalez, \u201cBeing Honest About Venezuela,\u201d\u00a0<em>Jacobin<\/em>, 8 de julio de 2017.\u00a0<a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2017\/07\/Venezuela-maduro-helicopter-attack-psuv-extractivism-oil\">https:\/\/jacobin.com\/2017\/07\/Venezuela-maduro-helicopter-attack-psuv-extractivism-oil<\/a><\/p>\n<p>[16] Mike Gonzalez,\u00a0<em>The Ebb of the Pink Tide: The Decline of the Left in Latin America<\/em>\u00a0(London: Pluto, 2019), p. 2.<\/p>\n<p>[17] Gonzalez,\u00a0<em>The Ebb of the Pink Tide<\/em>, p. 111\u201312.<\/p>\n<p>[18] Maristella Svampa,\u00a0<em>Neo-Extractivism in Latin America: Socio-environmental Conflicts, the Territorial Turn, and New Political Narratives<\/em>\u00a0(Cambridge: Cambridge University Press, 2019), p. 18.<\/p>\n<p>[19] Svampa,\u00a0<em>Neo-Extractivism in Latin America<\/em>.<\/p>\n<p>[20] Minqi Li, \u201cChina: Imperialism or Semi-Periphery?\u201d\u00a0<em>Monthly Review<\/em>\u00a073, n\u00famero 3 (julio-agosto de 2021): 50\u00ad\u201358.\u00a0<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2021\/07\/01\/china-imperialism-or-semi-periphery\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2021\/07\/01\/china-imperialism-or-semi-periphery\/<\/a><\/p>\n<p>[21] Esteban Mercatante, \u201cEl lugar de China en el orden mundial,\u201d YouTube video, 1:11:33, 1 de noviembre de 2020,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=VRgmTEP9VyA\">youtube.com\/watch?v=VRgmTEP9VyA<\/a>.<\/p>\n<p>[22] Simon Tisdall, \u201cIn China\u2019s new age of imperialism, Xi Jinping gives thumbs down to democracy.\u201d\u00a0<em>Guardian<\/em>, 12 de diciembre de 2021.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2021\/dec\/12\/xi-jinping-china-beijing-new-age-of-imperialism\">https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2021\/dec\/12\/xi-jinping-china-beijing-new-age-of-imperialism<\/a><\/p>\n<p>[23] Steven Lee Myers, \u201cAn Alliance of Autocracies? China Wants to Lead a New World Order.\u201d\u00a0<em>New York Times<\/em>, 29 de marzo de 2021.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/03\/29\/world\/asia\/china-us-russia.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/03\/29\/world\/asia\/china-us-russia.html<\/a>;\u00a0<em>Washington Post<\/em>, \u201cRussia and China Announce a Bid to Make the World Safe for Dictatorship,\u201d [editorial]. February 7, 2022.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/opinions\/2022\/02\/07\/putin-xi-the-dictators-meet-at-olympics\/\">https:\/\/www.washingtonpost.com\/opinions\/2022\/02\/07\/putin-xi-the-dictators-meet-at-olympics\/<\/a><\/p>\n<p>[24] Richard L. Harris y Armando A. Arias, \u201cChina\u2019s South-South Cooperation with Latin America and the Caribbean,\u201d\u00a0<em>Journal of Developing Societies<\/em>\u00a032, n\u00famero 4 (2016): p. 522.<\/p>\n<p>[25] Douglas Farah y Kathryn Babineau, \u201cExtra-regional Actors in Latin America: The United States is not the Only Game in Town,\u201d\u00a0<em>Prism<\/em>\u00a08, n\u00famero 1 (2019): p. 106.<\/p>\n<p>[26] Dmitri Trenin, citado por Angela Stent,\u00a0<em>Putin\u2019s World against the West and with the Rest<\/em>. Nueva York, 2019.<\/p>\n<p>[27] \u201cJoint Statement of the Russian Federation and the People\u2019s Republic of China on the International Relations Entering a New Era and the Global Sustainable Development,\u201d 4 de febrero de 2022.<\/p>\n<p>[28] Brendan O\u2019Boyle, \u201cYaku P\u00e9rez: The New Face of Ecuador\u2019s Left?\u201d\u00a0<em>Americas Quarterly<\/em>, February 1, 2021.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.americasquarterly.org\/article\/yaku-perez-the-new-face-of-ecuadors-left\/\">https:\/\/www.americasquarterly.org\/article\/yaku-perez-the-new-face-of-ecuadors-left\/<\/a><\/p>\n<p>[29] Juan Karita, \u201cEvo Morales Returns Triumphantly to Bolivia After Exile.\u201d\u00a0<em>Wall Street Journal<\/em>, 9 de noviembre de 2020.<\/p>\n<p>[30] Democracy Now, \u201cAfter Evo: As Right-Wing Senator Declares Herself President, What\u2019s Next for Bolivia?\u201d 13 de noviembre de 2019.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.democracynow.org\/2019\/11\/13\/bolivia_evo_morales_coup_debate_pt2\">https:\/\/www.democracynow.org\/2019\/11\/13\/bolivia_evo_morales_coup_debate_pt2<\/a><\/p>\n<p>[31] Llego a esta conclusi\u00f3n parcialmente en base de mi experiencia en el movimiento de solidaridad venezolana, y espec\u00edficamente mi interacci\u00f3n con m\u00e1s de una veintena de grupos de solidaridad en los EE.UU. y Canad\u00e1 en 2018.<\/p>\n<p>[32] William Camacaro, entrevista, 19 de febrero de 2022.<\/p>\n<p>[33] Steve Ellner, \u201cLo que m\u00e1s teme Washington del Presidente Lula da Silva\u201d,\u00a0<em>Rebeli\u00f3n.org<\/em>, 7 de noviembre de 2022.<\/p>\n<p>[34] Esta tesis se llama \u201cla teor\u00eda de la paz democr\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p>[35] Joshua Muravchik, \u201c\u2018Scoop\u2019 Jackson at One Hundred: The Conscience of a Neoconservative Giant,\u201d\u00a0<em>Commentary<\/em>\u00a0134, n\u00famero 1 (2021): p. 27.<\/p>\n<p>[36] En 2020, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) rompi\u00f3 con el gobierno de Maduro y lo coloc\u00f3 b\u00e1sicamente en la misma categor\u00eda de la oposici\u00f3n venezolana. En su an\u00e1lisis del gobierno, el PCV minimiza la importancia del imperialismo, como planteo en mi art\u00edculo titulado \u201cObjective Conditions in Venezuela, Maduro\u2019s Defensive Strategy and Contradictions among the People\u201d, para ser publicado en\u00a0<em>Science and Society<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Steve Ellner (Rebelion, 29-3-23) &nbsp; Dos posiciones izquierdistas contrastantes sobre la ola de gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina conocida como la \u201cMarea Rosada\u201d han llegado a ser bien definidas durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas. 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