{"id":53851,"date":"2023-05-23T06:00:29","date_gmt":"2023-05-23T10:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=53851"},"modified":"2023-05-22T11:41:05","modified_gmt":"2023-05-22T15:41:05","slug":"marxismo-y-ecologia-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2023\/05\/23\/marxismo-y-ecologia-ii\/","title":{"rendered":"Marxismo y ecolog\u00eda (II)"},"content":{"rendered":"<p>Arturo Mancilla (Rebelion, 22-5-23)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La ecolog\u00eda social de Engels<\/strong><\/p>\n<p>Engels naci\u00f3 en 1820, en Barmen, en ese tiempo la urbe m\u00e1s industrializada de Alemania, hijo de una familia que era due\u00f1a de una f\u00e1brica textil en la ciudad y otra en los suburbios de Manchester, en Inglaterra. Desde muy joven le impresionaron las condiciones de vida y de trabajo de los sectores obreros y el contraste que exist\u00eda con aquellas de la clase propietaria. Su padre no le permiti\u00f3 terminar la ense\u00f1anza media y, en vez de eso, a los 17 a\u00f1os lo tuvo trabajando en las oficinas de la empresa familiar para luego enviarlo a cumplir labores de aprendiz en una firma comercial en el puerto de Bremen, donde permaneci\u00f3 dos a\u00f1os. Sus labores eran de asistente de contador, debiendo llevar registros comerciales y adem\u00e1s leer, traducir y responder la correspondencia de la empresa, la mayor parte en lenguas extranjeras. Engels siempre hab\u00eda demostrado gran habilidad para los idiomas y mientras resid\u00eda en Bremen se jactaba de leer habitualmente peri\u00f3dicos en una decena de idiomas distintos. Ah\u00ed tuvo tambi\u00e9n acceso a libros prohibidos en Alemania. En 1841 comenz\u00f3 el servicio militar en Berl\u00edn, donde adem\u00e1s se inscribi\u00f3 como alumno externo en la universidad y tom\u00f3 contacto con los llamados j\u00f3venes hegelianos. Tanto en Bremen como en Berl\u00edn, con el seud\u00f3nimo de Federico Oswald, escribi\u00f3 art\u00edculos filos\u00f3ficos, pol\u00edticos y cr\u00edticos de las condiciones de vida de los obreros industriales que publicaban diversas revistas, entre las que se encontraban los\u00a0<em>Anuarios alemanes para la ciencia y el arte<\/em>, que editaba en Sajonia Arnold Ruge, un afamado revolucionario, y la\u00a0<em>Gaceta renana<\/em>, que Marx editaba en Colonia.<\/p>\n<p>En diciembre de 1842, su padre lo envi\u00f3 a Manchester a trabajar en la f\u00e1brica que ah\u00ed ten\u00eda junto a un socio ingl\u00e9s, a cumplir labores similares a las que hab\u00eda ejercido en Bremen. Sus ingresos eran altos, por lo que pod\u00eda llevar una vida holgada. Sin embargo, sus preocupaciones pol\u00edticas siguieron siendo lo m\u00e1s importante. Al a\u00f1o siguiente de su arribo escribi\u00f3\u00a0<em>Apuntes para una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>\u00a0que envi\u00f3 a Ruge, quien por ese entonces se encontraba exiliado en Par\u00eds editando los\u00a0<em>Anales franco-alemanes<\/em>, junto a Marx. En esa misma \u00e9poca, conoci\u00f3 a Mary Burns, una joven proletaria de descendencia irlandesa, activista en el movimiento obrero, quien como \u00e9l sosten\u00eda puntos de vista revolucionarios. La pareja se enamor\u00f3 y vivieron juntos durante los siguientes veinte a\u00f1os hasta el fallecimiento de Mary. Fue ella quien lo introdujo en los barrios proletarios de Manchester, lo que le permiti\u00f3 conocer las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera inglesa. Tambi\u00e9n lo puso en contacto con dirigentes de diversas organizaciones de trabajadores. En 1844, Engels escribi\u00f3 tres art\u00edculos sobre la situaci\u00f3n de la clase obrera inglesa que fueron publicados en los\u00a0<em>Anales franco-alemanes<\/em>, luego regres\u00f3 a Alemania donde sigui\u00f3 trabajando hasta darle forma definitiva al libro\u00a0<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, seg\u00fan las observaciones del autor y fuentes autorizadas<\/em>, que fue publicado en marzo de 1845. En su viaje de regreso hab\u00eda hecho una parada en Par\u00eds y establecido la relaci\u00f3n de amistad y camarader\u00eda con Marx que durar\u00eda el resto de sus vidas. Marx hab\u00eda quedado de sobremanera impresionado por los escritos de Engels que hab\u00edan influido en su propia forma de pensar. En los tan solo diez d\u00edas que Engels estuvo en Par\u00eds comenzaron a trabajar juntos en el que ser\u00eda el libro\u00a0<em>La sagrada familia<\/em>, una cr\u00edtica a los j\u00f3venes hegelianos desde un punto de vista materialista revolucionario. Al momento de publicarse\u00a0<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, Engels ten\u00eda 24 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El libro\u00a0<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>\u00a0fue pionero en el campo de la sociolog\u00eda y en otras numerosas \u00e1reas. El m\u00e9dico y fisi\u00f3logo Rudolf Virchow, por ejemplo, lo citaba elogiosamente como un aporte a la ciencia de la epidemiolog\u00eda. Es que Engels analiz\u00f3 las condiciones deplorables en que viv\u00eda el proletariado ingl\u00e9s y estableci\u00f3 la relaci\u00f3n que exist\u00eda entre la propagaci\u00f3n constante de diversas epidemias que acababan con la salud y la vida de los trabajadores y las de sus hijos \u2013como viruela, sarampi\u00f3n y tos convulsiva\u2013 con la contaminaci\u00f3n por desechos en los barrios (no hab\u00eda alcantarillado), la pestilencia en el aire, tanto al interior de las f\u00e1bricas como en los cuartos obreros, el hacinamiento, el hambre, el trabajo infantil y de las mujeres, que resultaba m\u00e1s barato a los capitalistas, y la imposibilidad para los ni\u00f1os de acceder a la educaci\u00f3n, entre un sinf\u00edn de otras calamidades. Las condiciones ambientales impactaban de manera notoria en la salud de la poblaci\u00f3n proletaria.<\/p>\n<p>Engels empieza el libro con una dedicatoria \u201ca las clases obreras de Gran Breta\u00f1a\u201d en la que indica su intenci\u00f3n y su sistema de investigaci\u00f3n: \u201c\u00a1Trabajadores! A ustedes dedico una obra en la que he intentado describir a mis compatriotas alemanes un cuadro fiel de sus condiciones de vida, de sus penas y de sus luchas, de sus esperanzas y de sus perspectivas. He vivido bastante tiempo entre ustedes, de modo que estoy bien informado de sus condiciones de vida; he prestado la mayor atenci\u00f3n a fin de conocerlas bien; he estudiado los diferentes documentos, oficiales y no oficiales, que me ha sido posible obtener; mas este procedimiento no me ha satisfecho enteramente; no es solamente un conocimiento abstracto de mi asunto lo que me importaba, yo quer\u00eda verlos en sus hogares, observarlos en su existencia cotidiana, hablarles de sus condiciones de vida y de sus sufrimientos, ser testigo de sus luchas contra el poder social y pol\u00edtico de sus opresores. He aqu\u00ed c\u00f3mo he procedido: he renunciado a la sociedad y a los banquetes, al vino y al champ\u00e1n de la clase media, he consagrado mis horas de ocio casi exclusivamente al trato con simples obreros; me siento a la vez contento y orgulloso de haber actuado de esa manera. Contento, porque de ese modo he vivido muchas horas alegres, mientras al mismo tiempo conoc\u00eda su verdadera existencia\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, Engels advierte que utiliza la expresi\u00f3n clase media \u201cen el sentido del ingl\u00e9s\u00a0<em>middle class\u00a0<\/em>(o bien como se dice casi siempre,\u00a0<em>middle classes<\/em>); esta expresi\u00f3n designa, como la palabra francesa burgues\u00eda, la clase poseedora y muy particularmente la clase poseedora distinta de la llamada aristocracia, clase media que en Francia y en Inglaterra detenta el poder pol\u00edtico directamente\u201d. Tambi\u00e9n demuestra ser consciente de que su estudio era el primero de esta naturaleza. La burgues\u00eda inglesa, dice Engels, no ha tenido la preocupaci\u00f3n de conocer, analizar y explicar la situaci\u00f3n de la clase obrera de su propio pa\u00eds, sino que ha \u201cdejado a un extranjero la tarea de informar al mundo civilizado sobre la situaci\u00f3n deshonrosa en que [el proletariado ingl\u00e9s] es obligado a vivir\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cExtranjero para ellos, pero yo espero que no para ustedes. Puede ser que mi ingl\u00e9s no sea puro; pero abrigo la esperanza de que, a pesar de todo, resulte un ingl\u00e9s claro. (\u2026) Ning\u00fan obrero en Inglaterra \u2013ni tampoco en Francia, dicho sea de paso\u2013 jam\u00e1s me ha considerado extranjero\u201d.<\/p>\n<p>En esta dedicatoria, Engels subraya la naturaleza irreconciliable del conflicto entre proletariado y burgues\u00eda: \u201cGracias a las amplias oportunidades que he tenido de observar al mismo tiempo a la clase media, su adversaria, he llegado muy pronto a la conclusi\u00f3n de que ustedes tienen raz\u00f3n, toda la raz\u00f3n, de no esperar de ella ninguna ayuda. Sus intereses y los de ustedes son diametralmente opuestos, aunque trate sin cesar de afirmar lo contrario y quiera hacerlos creer que siente por su suerte la mayor simpat\u00eda. Sus actos desmienten sus palabras. Yo espero haber aportado suficientes pruebas de que la clase media \u2013pese a todo lo que se complace en afirmar\u2013 no persigue otro fin en realidad que el de enriquecerse por el trabajo de los obreros, mientras pueda vender el producto del mismo, y de dejarlos morir de hambre, desde el momento en que ya no pueda sacar m\u00e1s provecho de este comercio indirecto de carne humana\u201d. Este p\u00e1rrafo, presagia las palabras del\u00a0<em>Manifiesto comunista<\/em>\u00a0que ser\u00eda escrito tres a\u00f1os despu\u00e9s. Asimismo ocurre con las frases finales de la dedicatoria: \u201che comprobado que ustedes son\u00a0hombres y mujeres, miembros de la gran familia internacional de la\u00a0humanidad, que han reconocido que sus intereses y aquellos de todo el g\u00e9nero humano son id\u00e9nticos; y es a este t\u00edtulo de miembros de la familia \u2018una e indivisible\u2019\u00a0que constituye\u00a0la humanidad, a este t\u00edtulo \u2018de seres humanos\u2019\u00a0en el sentido m\u00e1s pleno del t\u00e9rmino, que yo saludo \u2013yo y muchos otros en el continente\u2013 su progreso en todos los campos y les deseamos un \u00e9xito r\u00e1pido. \u00a1Y ante todo por el camino que han elegido! Muchas pruebas les esperan a\u00fan; mant\u00e9nganse firme, no se desalienten, su \u00e9xito es seguro y cada paso adelante, por la v\u00eda que tienen que recorrer, servir\u00e1 nuestra causa com\u00fan, \u00a1la causa de la\u00a0<em>humanidad<\/em>!\u201d<\/p>\n<p>Aunque la importancia de lucha pol\u00edtica del proletariado es destacada por Engels, la relevancia de la obra est\u00e1 dada por la descripci\u00f3n y an\u00e1lisis de las condiciones de vida del proletariado. Adem\u00e1s de los trabajadores industriales, Engels abord\u00f3 la situaci\u00f3n de los mineros del carb\u00f3n y de los trabajadores agr\u00edcolas, estudi\u00f3 la inmigraci\u00f3n irlandesa y analiz\u00f3 la historia y condici\u00f3n presente de la resistencia obrera y de los movimientos sociales del proletariado. Sobre los barrios obreros en las ciudades donde se hab\u00eda asentado la industria capitalista, entre otras muchas cosas, escribi\u00f3: \u201cLas calles mismas no son habitualmente ni planas ni pavimentadas; son sucias, llenas de detritos vegetales y animales, sin cloacas ni cunetas, pero en cambio sembradas de charcas estancadas y f\u00e9tidas. Adem\u00e1s, la ventilaci\u00f3n se hace dif\u00edcil por la mala y confusa construcci\u00f3n de todo el barrio, y como muchas personas viven en un peque\u00f1o espacio, es f\u00e1cil imaginar qu\u00e9 aire se respira en esos barrios obreros (\u2026) Las calles sirven de mercado: cestas de legumbres y de frutas, naturalmente todas de mala calidad y apenas comestibles, dificultan mucho m\u00e1s el tr\u00e1nsito, y de ellas emana, como de las carnicer\u00edas, un olor nauseabundo. Las casas est\u00e1n habitadas desde el s\u00f3tano hasta el techo, tan sucias en el exterior como en interior, y tienen un aspecto tal que nadie tendr\u00eda deseos de vivir en ellas. Pero eso no es nada comparado con los alojamientos en los patios y las callejuelas transversales a donde; se llega por pasajes cubiertos, y donde la inmundicia y el deterioro por vejez exceden la imaginaci\u00f3n. (\u2026) M\u00e1s all\u00e1 de este cintur\u00f3n, viven la burgues\u00eda mediana y la alta burgues\u00eda \u2013la mediana burgues\u00eda en calles regulares, cercanas al barrio obrero, la alta burgues\u00eda en las casas con jard\u00edn, del tipo de villa, m\u00e1s alejadas\u201d.<\/p>\n<p>Engels estudi\u00f3 las condiciones de trabajo en todas las principales ramas de la industria y describi\u00f3 con detalle la situaci\u00f3n a la que se ve\u00edan sometidos hombres, mujeres y ni\u00f1os al interior de las f\u00e1bricas. Acerca de la industria textil escribi\u00f3 muchas p\u00e1ginas, he aqu\u00ed un bot\u00f3n de muestra para apreciar el enfoque que le dio a su an\u00e1lisis: \u201cHay adem\u00e1s otras ramas del trabajo industrial cuyos efectos son particularmente nefastos. En numerosos talleres de hilado de algod\u00f3n y lino flotan polvos de fibras, suspendidos en el aire, que provocan, especialmente en los talleres de cardar y rastrillar, afecciones pulmonares. Ciertas constituciones pueden soportarlas, otras no. Pero el obrero se halla sin alternativa alguna: tiene que aceptar el taller donde encuentra trabajo, sin importar que sus pulmones est\u00e9n buenos o malos. Las consecuencias m\u00e1s habituales de la entrada de ese polvo en los pulmones son el escupir sangre, una respiraci\u00f3n penosa y silbante, dolores en el pecho, tos, insomnio, en una palabra, todo los s\u00edntomas del asma que, en los casos extremos, degenera en tisis\u201d.<\/p>\n<p>En la preparaci\u00f3n y redacci\u00f3n de las casi cuatrocientas p\u00e1ginas de extensi\u00f3n de\u00a0<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, el af\u00e1n de Engels no era, por supuesto, puramente descriptivo. Por el contrario, su an\u00e1lisis apuntaba a fundar en la realidad material sus perspectivas revolucionarias y, como escribi\u00f3 en la dedicatoria a la clase obrera inglesa, a subrayar el car\u00e1cter hist\u00f3rico de las luchas que estaba dando el proletariado. La situaci\u00f3n a la que estaban sometidos los trabajadores, las obreras y la ni\u00f1ez proletaria por el sistema industrial no les dejaba otra alternativa que organizarse y combatir por su liberaci\u00f3n y, de esa forma, liberar a la humanidad toda.<\/p>\n<p>Acerca de lo que significaba la explotaci\u00f3n burguesa de la clase obrera, desde este punto de vista social y ambiental, Engels conclu\u00eda: \u201cLa sociedad en Inglaterra comete cada d\u00eda y a cada hora lo que los peri\u00f3dicos obreros ingleses tienen toda raz\u00f3n en llamar crimen social; ha colocado a los trabajadores en una situaci\u00f3n tal que no pueden conservar la salud ni vivir mucho tiempo; mina poco a poco la existencia de esos obreros, y los conduce as\u00ed a la tumba antes de tiempo; la sociedad sabe hasta qu\u00e9 punto semejante situaci\u00f3n da\u00f1a la salud y la existencia de los trabajadores, y sin embargo no hace nada para mejorarla (\u2026) ella conoce las consecuencias de sus instituciones y sabe que sus actuaciones no constituyen por tanto un simple homicidio, sino un asesinato. (\u2026) La grandeza industrial de Inglaterra no puede ser mantenida sino mediante un tratamiento b\u00e1rbaro a los obreros, mediante la destrucci\u00f3n de la salud y el abandono social, f\u00edsico y moral de generaciones enteras. (\u2026) La esclavitud en que la burgues\u00eda ha encadenado al proletariado no se revela en ninguna parte de una manera tan evidente como en el sistema industrial. Es el fin de toda libertad, de hecho y de derecho\u201d.<\/p>\n<p>Esta obra de Engels impresion\u00f3 a Marx. Uno de los aspectos m\u00e1s sobresalientes de\u00a0<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra\u00a0<\/em>fue su metodolog\u00eda de investigaci\u00f3n y la revisi\u00f3n de fuentes. Para obtener la informaci\u00f3n que requer\u00eda, Engels recurri\u00f3 a art\u00edculos de prensa, de revistas m\u00e9dicas y de folletos y peri\u00f3dicos publicados por las propias organizaciones obreras; informes de parroquias; partes policiales y resoluciones judiciales; informes de la beneficencia, de los asilos para los sin vivienda, de diversas asociaciones de caridad y de numerosos m\u00e9dicos; peticiones al gobierno; informes parlamentarios y ministeriales como, por ejemplo, el\u00a0<em>Informe de los comisionados de la Ley de Pobres presentado al ministro del Interior, respecto a una investigaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n sanitaria de la clase obrera de Gran Breta\u00f1a. Con ap\u00e9ndices. Presentado a ambas c\u00e1maras del Parlamento en julio de 1842\u00a0<\/em>y el\u00a0<em>Informe de la Comisi\u00f3n sobre trabajo infantil<\/em>; libros y memorias de diversas tem\u00e1ticas escritos por autores liberales y conservadores, por m\u00e9dicos, economistas, abogados y de otras profesiones, como\u00a0<em>Los obreros fabriles de Inglaterra, su estado moral, social y f\u00edsico, y los cambios ocasionados por la utilizaci\u00f3n de m\u00e1quinas de vapor, con una investigaci\u00f3n sobre el trabajo infantil. \u2018Que se haga justicia\u2019<\/em>; planos urbanos; estad\u00edsticas del registro civil y de otras fuentes; reglamentos de f\u00e1bricas, etc. En este respecto, Engels dio el ejemplo y traz\u00f3 la senda que seguir\u00eda Marx en sus largos y amplios estudios para escribir\u00a0<em>El Capital<\/em>. En efecto, en esta obra \u2013publicada en 1867\u2013y en todos los voluminosos cuadernos manuscritos preparatorios, Marx dio muestra de una tremenda minuciosidad al estudiar fuentes similares para poner al d\u00eda el an\u00e1lisis ecol\u00f3gico social del que Engels hab\u00eda sido pionero.<\/p>\n<p><strong>La fractura metab\u00f3lica que provoca el capital<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEl trabajo es, antes que nada, un proceso que tiene lugar entre el ser humano y la naturaleza, un proceso por el que el ser humano, por medio de sus propias acciones, media, regula y controla el metabolismo que se produce entre s\u00ed y la naturaleza. Se enfrenta a los materiales de la naturaleza como una fuerza de la naturaleza. Pone en movimiento las fuerzas naturales que forman parte de su propio cuerpo, sus brazos, sus piernas, su cabeza y sus manos, con el fin de apropiarse de los materiales de la naturaleza de una forma adecuada a sus propias necesidades. A trav\u00e9s de este movimiento act\u00faa sobre la naturaleza exterior y la cambia, y de este modo cambia simult\u00e1neamente su propia naturaleza. El trabajo es la condici\u00f3n universal para la interacci\u00f3n metab\u00f3lica entre el ser humano y la naturaleza, la perenne condici\u00f3n de la existencia humana impuesta por la naturaleza.\u00bb (Marx,\u00a0<em>El Capital<\/em>, Tomo I. Citado en: John Bellamy Foster.\u00a0<em>La ecolog\u00eda de Marx<\/em>. Ediciones Viejo Topo, s\/f \u2013el original en ingl\u00e9s fue publicado el a\u00f1o 2000)<\/p>\n<p>En el siglo XIX la noci\u00f3n de metabolismo adquiri\u00f3 un lugar destacado en los estudios de fisiolog\u00eda animal y vegetal, especialmente debido al descubrimiento de la c\u00e9lula y el desarrollo de la teor\u00eda celular. Los investigadores concluyeron que los procesos celulares de intercambio de energ\u00eda y materia con el entorno se reg\u00edan por las mismas leyes que todo proceso qu\u00edmico y llamaron a esos procesos metabolismo. Se entend\u00eda, entonces, que todos los seres vivos existen en un incesante metabolismo con su medio ambiente, que esa es la caracter\u00edstica fundamental de la vida.<\/p>\n<p>Varios estudiosos de la agricultura extendieron la noci\u00f3n de metabolismo al an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre el ser humano y la naturaleza. El m\u00e1s destacado de estos cient\u00edficos fue el qu\u00edmico alem\u00e1n Justus von Liebig (1803-1873) a quien Marx estudi\u00f3 concienzudamente, por lo menos desde la d\u00e9cada de 1840 cuando este hab\u00eda publicado el tratado\u00a0<em>La qu\u00edmica org\u00e1nica y sus aplicaciones a la agricultura y la fisiolog\u00eda<\/em>. Por entonces, la progresiva p\u00e9rdida de la fertilidad de los suelos agr\u00edcolas, tanto en Europa como en Estados Unidos, se hab\u00eda convertido en la principal preocupaci\u00f3n de los productores capitalistas. Liebig y varios otros cient\u00edficos se abocaron a estudiar este problema y descubrieron que los nutrientes esenciales de las plantas son el nitr\u00f3geno, el potasio y el f\u00f3sforo y que estos elementos son devueltos a los suelos en un proceso metab\u00f3lico natural que la agricultura capitalista hab\u00eda roto. Se hab\u00eda quebrado el ciclo natural de retorno de los nutrientes a los suelos. La producci\u00f3n capitalista hab\u00eda conducido a la concentraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en ciudades, arranc\u00e1ndola de las tierras dedicadas a la agricultura, por lo que los nutrientes naturales de los suelos eran enviados a kil\u00f3metros de distancia en forma de alimentos, fibras y materias primas, lo que causaba, adem\u00e1s, tremendos problemas de contaminaci\u00f3n en las zonas urbanas debido, fundamentalmente, a la ausencia de sistemas adecuados de alcantarillado y de manejo y reciclaje de los desechos.<\/p>\n<p>Los economistas cl\u00e1sicos, a quienes Marx y Engels hab\u00edan estudiado, designaban como acumulaci\u00f3n originaria o acumulaci\u00f3n primitiva al conjunto de procesos hist\u00f3ricos que hab\u00edan hecho posible el desarrollo del capitalismo. Uno de estos hab\u00eda sido la expulsi\u00f3n de la poblaci\u00f3n rural \u2013y de sus animales de crianza\u2013 de sus tierras y la apropiaci\u00f3n de esta por parte de terratenientes y agricultores capitalistas. Donde fue m\u00e1s agudo este hecho fue en Inglaterra donde la poblaci\u00f3n urbana pas\u00f3 de 17% en 1700 a 27% en 1800 y a 80% en 1890. Marx describe el proceso de acumulaci\u00f3n originaria en el cap\u00edtulo XXIV del tomo primero de\u00a0<em>El Capital<\/em>, publicado en 1867.<\/p>\n<p>Liebig y otros investigadores del fen\u00f3meno de p\u00e9rdida de fertilidad de los suelos agr\u00edcolas sostuvieron que la \u00fanica forma de resolver la crisis era mediante la restituci\u00f3n de los nutrientes expoliados, y para esto propon\u00edan que los desechos urbanos fuesen de alguna forma reconducidos a las zonas rurales. Tambi\u00e9n estudiaron el valor fertilizante de algunas sustancias naturales. En la segunda mitad del siglo XIX, la principal de estas era el guano extra\u00eddo de los islotes ubicados frente a las costas de Per\u00fa y enviado a Europa. Liebig hab\u00eda descubierto la llamada ley del m\u00ednimo que plantea que el crecimiento de las plantas depende del elemento nutritivo m\u00e1s escaso \u2013f\u00f3sforo, potasio o nitr\u00f3geno\u2013 por lo que los tres son igualmente fundamentales. El valor del guano es que los posee todos. Inglaterra ostentaba el monopolio de este tr\u00e1fico y exist\u00eda conciencia de que las cantidades de guano eran limitadas.<\/p>\n<p>El problema del .empobrecimiento del suelo que provocaba la agricultura capitalista fue siendo denunciado en tonos cada vez m\u00e1s alarmantes como una ruptura en los procesos metab\u00f3licos naturales pr\u00e1cticamente irresoluble y propio de este modo de producci\u00f3n. El resultado, sosten\u00edan los cient\u00edficos, es el empobrecimiento de la sociedad en su conjunto. El propio Liebig lleg\u00f3 a esta conclusi\u00f3n. En Estados Unidos, el agr\u00f3nomo George Waring (1833-1898) planteaba: \u201cCon la sangr\u00eda de la tierra perdemos a\u00f1o tras a\u00f1o la esencia intr\u00ednseca de nuestra vitalidad (\u2026) El objeto de nuestra econom\u00eda no deber\u00eda ser cu\u00e1nto producimos anualmente, sino qu\u00e9 proporci\u00f3n de nuestra producci\u00f3n anual se le ahorra al suelo. El trabajo que se emplea para robarle a la tierra su capital de materia fertilizante es algo peor que el trabajo despilfarrado. En el \u00faltimo caso se trata de una p\u00e9rdida para la generaci\u00f3n presente; en el primero, se convierte en una herencia de pobreza para nuestros descendientes. El ser humano no es m\u00e1s que usufructuario del suelo, y se hace culpable de un delito cuando reduce su valor para otros usufructuarios que vendr\u00e1n despu\u00e9s de \u00e9l.\u00bb (Citado en Foster, op. cit.).<\/p>\n<p>A Marx le impactaron profundamente estas investigaciones acerca de las consecuencias que sobre los ciclos naturales tiene la producci\u00f3n capitalista, acerca del da\u00f1o que provoca el capitalismo a la naturaleza. Desde sus escritos m\u00e1s tempranos, Marx ven\u00eda sosteniendo que la expropiaci\u00f3n capitalista de las tierras y medios de producci\u00f3n de los peque\u00f1os y medianos productores trae como resultado una doble alienaci\u00f3n: por un lado la alienaci\u00f3n del trabajador respecto a sus productos, que son apropiados por el capitalista y que despu\u00e9s los encuentra en el mercado como entes ajenos, y por otro, la alienaci\u00f3n del trabajador respecto a la tierra, es decir la naturaleza. \u201cEn el siglo XIX\u201d, se\u00f1alaba, refiri\u00e9ndose a Inglaterra, \u201chasta la memoria de la relaci\u00f3n que hab\u00eda existido entre el trabajador agr\u00edcola y la propiedad comunal hab\u00eda desaparecido\u00bb.<\/p>\n<p>Desde la d\u00e9cada de 1850 Marx incorpora a esta explicaci\u00f3n el concepto de metabolismo; escribe sobre el \u201cmetabolismo social\u201d para describir los complejos procesos y circuitos de intercambio de materia y energ\u00eda entre la sociedad humana y la naturaleza, mediados por el trabajo, esto es, la producci\u00f3n. Marx argumenta que las formas de este intercambio ha variado seg\u00fan los distintos modos de producci\u00f3n que se han sucedido en la historia. Habla, as\u00ed, sobre el metabolismo social del capitalismo y estudia el proceso hist\u00f3rico que le dio origen. En el tomo uno de\u00a0<em>El Capital<\/em>, Marx sostiene, por ejemplo: \u201cLa producci\u00f3n capitalista congrega a la poblaci\u00f3n en grandes centros y hace que la poblaci\u00f3n urbana alcance una preponderancia siempre creciente. Esto tiene dos consecuencias. Por una parte, concentra la fuerza motriz hist\u00f3rica de la sociedad; por otra, perturba la interacci\u00f3n metab\u00f3lica entre el ser humano y la tierra, es decir, impide que se devuelvan a la tierra los elementos constituyentes consumidos por los seres humanos en forma de alimentos y ropa, e impide por lo tanto el funcionamiento del eterno estado natural para la fertilidad permanente del suelo (\u2026) Todo progreso en la agricultura capitalista es un progreso en el arte de robar al suelo; todo progreso en el aumento de la fertilidad del suelo durante un cierto tiempo es un progreso hacia el arruinamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad (\u2026) La producci\u00f3n capitalista, en consecuencia, solo desarrolla la t\u00e9cnica y el grado de combinaci\u00f3n del proceso social de producci\u00f3n socavando simult\u00e1neamente las fuentes originales de toda riqueza: el suelo y el trabajador.\u00bb M\u00e1s a\u00fan, argumenta que no es posible restaurar la relaci\u00f3n original entre seres humanos y naturaleza bajo el modo de producci\u00f3n capitalista debido a que el motor que lo conduce es la ganancia en el corto plazo. En otro lugar, en el mismo tomo, se\u00f1ala: \u201cEl modo en el que determinados cultivos dependen de las fluctuaciones que se producen en los precios de mercado, y los constantes cambios en los cultivos con estas fluctuaciones de precio \u2013todo el esp\u00edritu de la producci\u00f3n capitalista, que se orienta hacia las ganancias monetarias m\u00e1s inmediatas\u2013 est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la agricultura, que debe preocuparse de toda la gama de condiciones permanentes de la vida que requiere la cadena de las generaciones humanas\u201d. (Citado en Foster, op. cit.).<\/p>\n<p>En consecuencia, indica Marx, el capitalismo es responsable de una \u201cfractura metab\u00f3lica\u201d entre la sociedad y la naturaleza: \u201cEl latifundio reduce la poblaci\u00f3n agraria a un m\u00ednimo siempre decreciente y la sit\u00faa frente a una creciente poblaci\u00f3n industrial hacinada en grandes ciudades. De este modo da origen a unas condiciones que provocan una fractura irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social, metabolismo que prescriben las leyes naturales de la vida misma. El resultado de esto es un desperdicio de la vitalidad del suelo, que el comercio lleva mucho m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de un solo pa\u00eds\u201d. (Citado en Foster, op. cit.). En la \u00faltima frase de esta cita, Marx hace referencia al imperialismo europeo que en sus afanes por restaurar las condiciones naturales a la tierra en las regiones industriales provoca el \u201cdesperdicio de la vitalidad del suelo\u201d en otras zonas del mundo. En\u00a0<em>El Capital<\/em>, Marx incluye numerosos ejemplos de c\u00f3mo el imperialismo europeo hab\u00eda destruido las relaciones naturales en Irlanda, en la India y en otros sitios. Siguiendo a Liebig, relata, por ejemplo, c\u00f3mo los capitalistas ingleses \u201cle robaron el suelo a Irlanda\u201d.<\/p>\n<p>La sociedad socialista que Marx y Engels vislumbraban requer\u00eda que el proletariado pusiera fin a las formas de explotaci\u00f3n capitalista de los trabajadores y avanzara a liquidar esta fractura metab\u00f3lica que el r\u00e9gimen del capital hab\u00eda provocado en la relaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza. Constantemente plantearon que la soluci\u00f3n a la relaci\u00f3n antag\u00f3nica entre la ciudad y el campo era uno de los puntos urgentes a resolver. As\u00ed, por ejemplo, en el\u00a0<em>Manifiesto comunista<\/em>\u00a0lo incluyeron en el listado de medidas inmediatas que deb\u00edan adoptar los comunistas y sus aliados. Esto se lograr\u00eda difundiendo la producci\u00f3n industrial de manera planificada y sostenible a las zonas rurales de tal forma que la poblaci\u00f3n volviera a habitarlas y, de esa manera, se restaurase la relaci\u00f3n metab\u00f3lica entre seres humanos y naturaleza, al tiempo que las ciudades se desahogar\u00edan de la concentraci\u00f3n hacinada de trabajadores y sus familias y podr\u00edan tambi\u00e9n ser rehabilitadas de acuerdo a un plan. La distinci\u00f3n entre campo y ciudad desaparecer\u00eda, la agricultura ser\u00eda organizada seg\u00fan principios cient\u00edficos y se reestablecer\u00eda el ciclo natural de circulaci\u00f3n de los desechos de la producci\u00f3n y del consumo. En 1878, en\u00a0<em>Anti-Duhring<\/em>, Engels enfatizaba: \u201cLa abolici\u00f3n de la ant\u00edtesis existente entre la ciudad y el campo no es que meramente sea posible. Ha llegado a ser una necesidad directa de la propia producci\u00f3n industrial, del mismo modo que se ha convertido en una necesidad de la producci\u00f3n agr\u00edcola y, adem\u00e1s, de la salud p\u00fablica. Al actual envenenamiento del aire, del agua y de la tierra \u00fanicamente puede pon\u00e9rsele fin mediante la fusi\u00f3n de la ciudad y el campo, y tan s\u00f3lo esa fusi\u00f3n cambiar\u00e1 la situaci\u00f3n de las masas que ahora languidecen en las ciudades y permitir\u00e1 que sus excrementos se utilicen para la producci\u00f3n de plantas, en vez de para la producci\u00f3n de enfermedades\u201d.<\/p>\n<p>La sociedad comunista no ser\u00e1, sin embargo, un regreso a una \u00e9poca pasada de peque\u00f1os productores, sino que consistir\u00e1 en la planificaci\u00f3n de la econom\u00eda por parte de los trabajadores asociados de acuerdo con una orientaci\u00f3n cient\u00edfica, hecha posible por todos los avances ya logrados en los diversos campos de la ciencia. La abolici\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n capitalista pondr\u00e1 fin a la doble alienaci\u00f3n de los trabajadores respecto de sus productos y ante a la naturaleza. En el tercer tomo de\u00a0<em>El Capital<\/em>, Marx plantea que la libertad en la futura sociedad consistir\u00e1 \u201cen que el ser humano socializado, los productores asociados, gobiernen el metabolismo humano con la naturaleza de un modo racional, poni\u00e9ndolo bajo su propio control colectivo, en vez de estar dominados por \u00e9l como una fuerza ciega; realiz\u00e1ndolo con el menor gasto de energ\u00eda y en las condiciones m\u00e1s dignas y apropiadas para su humana naturaleza\u00bb. (Citado en Foster, op. cit.).<\/p>\n<p>La ganancia capitalista y la producci\u00f3n de valores de cambio ya no ser\u00e1n el motor de la econom\u00eda, y la labor de los trabajadores asociados ir\u00e1 dirigida a la creaci\u00f3n de valores de uso, cuyas fuentes son el trabajo y la naturaleza, y el trabajo es concebido como la relaci\u00f3n metab\u00f3lica entre el ser humano y la naturaleza. Habr\u00e1 desaparecido la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, as\u00ed como la propiedad privada de la tierra. \u201cMirada desde una formaci\u00f3n socioecon\u00f3mica superior\u201d, se\u00f1ala Marx en el primer tomo de\u00a0<em>El Capital<\/em>, \u201cla propiedad privada de la tierra en manos de determinados individuos parecer\u00e1 tan absurda como la propiedad privada que un hombre posea de otros hombres\u201d. Se comprender\u00e1, prosigue, que \u201cel conjunto de las sociedades\u201d no son due\u00f1as de la tierra, es decir, de la naturaleza, sino que \u201cson simplemente sus usufructuarias, sus beneficiarias, y tiene que ser legada en un estado mejorado a las generaciones que les suceden\u201d. (Citado en Foster, op. cit.).<\/p>\n<p>Marx y Engels entend\u00edan que el objetivo es restaurar el \u201cmetabolismo universal de la naturaleza\u201d profundamente da\u00f1ado por las relaciones de producci\u00f3n capitalistas, que para eso se requiere que los intercambios de materia y energ\u00eda entre la sociedad y la naturaleza respeten ese metabolismo universal y que eso \u00fanicamente se puede lograr poniendo fin a la ganancia capitalista, basada en la extracci\u00f3n de plusval\u00eda, como motor de la econom\u00eda. En ese sentido plantearon que la soluci\u00f3n a la doble crisis de la infertilidad agr\u00edcola y el hacinamiento humano en ciudades solo pod\u00eda ser la redistribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n. Conoc\u00edan, por supuesto, las soluciones t\u00e9cnicas que propon\u00edan algunos cient\u00edficos para restaurar la fertilidad de los suelos agr\u00edcolas en Inglaterra y Estados Unidos, como el uso de abonos, pero comprend\u00edan que estas soluciones solo ampliaban la fractura metab\u00f3lica provocada por las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, relaciones de explotaci\u00f3n de los seres humanos tanto como de la naturaleza. Mientras fuese la ganancia capitalista la que rige el metabolismo social, cada nueva soluci\u00f3n solo puede traer una profundizaci\u00f3n de la fractura metab\u00f3lica, no tan solo por las secuelas desastrosas en las regiones coloniales o semi coloniales, donde se extraen los abonos, sino por las consecuencias en las propias tierras fertilizadas de esta manera, ya que al ser una soluci\u00f3n que aleja la producci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s del metabolismo universal de la naturaleza, trae nuevos efectos en un ciclo cada vez m\u00e1s amplio. En el tomo segundo de\u00a0<em>El Capital<\/em>, Marx cita el ejemplo de la deforestaci\u00f3n para concluir que es al sistema de la ganancia capitalista al que hay que poner fin: \u00abEl desarrollo de la civilizaci\u00f3n y de la industria en general se ha mostrado siempre tan activo en la destrucci\u00f3n de los bosques, que todo cuanto se ha hecho para su conservaci\u00f3n y reproducci\u00f3n resulta por completo insignificante en comparaci\u00f3n\u00bb.\u00a0(Citado en Foster, op. cit.). Y en\u00a0<em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, Engels lo plantea de la siguiente manera:\u00a0\u201cNo debemos lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le inferimos. (\u2026) Quienes desmontaron los bosques de Mesopotamia, Grecia, el Asia Menor y otras regiones para obtener tierras roturables no so\u00f1aban con que, al hacerlo, echaban las bases para el estado de desolaci\u00f3n [desertificaci\u00f3n] en que actualmente se hallan dichos pa\u00edses, ya que, al talar los bosques, acababan con los centros de condensaci\u00f3n y almacenamiento de la humedad. Los italianos de los Alpes que destrozaron en la vertiente meridional los bosques de pinos tan bien cuidados en la vertiente septentrional no sospechaban que, con ello, mataban de ra\u00edz la industria lechera en sus valles, y a\u00fan menos pod\u00edan sospechar que, al proceder as\u00ed, privaban a sus arroyos de monta\u00f1a de agua durante la mayor parte del a\u00f1o, para que en la \u00e9poca de lluvias se precipitasen sobre la llanura convertidos en turbulentos r\u00edos. (\u2026) Todo nos recuerda a cada paso que el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera como un conquistador domina un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo Mancilla (Rebelion, 22-5-23) &nbsp; La ecolog\u00eda social de Engels Engels naci\u00f3 en 1820, en Barmen, en ese tiempo la urbe m\u00e1s industrializada de Alemania, hijo de una familia que era due\u00f1a de una f\u00e1brica textil en la ciudad y otra en los suburbios de Manchester, en Inglaterra. 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