{"id":53910,"date":"2023-05-26T11:49:02","date_gmt":"2023-05-26T15:49:02","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=53910"},"modified":"2023-05-26T11:49:02","modified_gmt":"2023-05-26T15:49:02","slug":"inteligencia-artificial-extractivismo-digital-y-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2023\/05\/26\/inteligencia-artificial-extractivismo-digital-y-socialismo\/","title":{"rendered":"Inteligencia artificial, extractivismo digital y socialismo"},"content":{"rendered":"<p>Pablo D\u00e1valos (Rebelion, 26-5-23)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En noviembre del a\u00f1o 2022, la empresa OpenAI, abr\u00eda al p\u00fablico el acceso al programa de inteligencia artificial ChatGPT (por Generative Pretrained Transformer). A partir de entonces se desat\u00f3 una carrera por la inteligencia artificial entre varias empresas y varias aplicaciones y plataformas. El acceso a ChatGPT es libre, pero el acceso a su versi\u00f3n mejorada ChatGPT-4 y subsiguientes, es de pago mensual.<\/p>\n<p>En poco tiempo, los suscriptores de estas plataformas de inteligencia artificial (IA) se cuentan ya por decenas de millones. Asimismo, las aplicaciones y empresas de inteligencia artificial empiezan a multiplicarse en varios \u00e1mbitos: dise\u00f1o gr\u00e1fico, programaci\u00f3n, elaboraci\u00f3n y redacci\u00f3n de textos, elaboraci\u00f3n de im\u00e1genes, programas gestores de video, etc.<\/p>\n<p>En poco tiempo se ha producido una verdadera eclosi\u00f3n de aplicaciones, plataformas y programas de IA. Al mismo tiempo, la irrupci\u00f3n de la IA ha provocado un fuerte debate que integra dimensiones pol\u00edticas, sociales, ideol\u00f3gicas y culturales.<\/p>\n<p>A los pocos meses del lanzamiento del ChatGPT-3, una serie de personalidades pol\u00edticas y grandes empresarios como Elon Musk, Steve Wozniak, Yuval Harari, entre otros, pidieron a las empresas de inteligencia artificial una tregua para poder asimilar el impacto de esta tecnolog\u00eda en las sociedades \u201cpor ser una amenaza para la humanidad\u201d\u00a0(BBC, 2023).<\/p>\n<p>Sin embargo, la empresa OpenAI indic\u00f3 que, para fines del a\u00f1o 2023, estar\u00eda lista su versi\u00f3n ChatGPT-5, aunque luego afirm\u00f3 que podr\u00eda tardar un tiempo m\u00e1s pero indic\u00f3 que incrementar\u00eda el ChatGPT a 32 mil token. As\u00ed, lo que podr\u00edan lograr estas nuevas versiones de IA desaf\u00edan a la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las posiciones ante la IA han oscilado entre minimizarlas y denominarlas \u201cloros estoc\u00e1sticos\u201d (como lo ha afirmado Emily Bender y Timmit Gebru, entre otros (Bender, Gebru, McMillan-Major, &amp; Shmitchell, 2021)), hasta la posici\u00f3n de Henry Kissinger que indica que la IA cambia las reglas de juego de la sociedad y, por tanto, el sentido mismo de la realidad\u00a0(Weatherby, 2023). La IA tambi\u00e9n ha sido denominada como una m\u00e1quina ideol\u00f3gica\u00a0(Weatherby, 2023).<\/p>\n<p>Ahora bien, la IA, al menos a partir de la experiencia inicial del ChatGPT, como toda nueva tecnolog\u00eda, supone m\u00ednimo entrenamiento o, en todo caso, un posicionamiento t\u00e9cnico-estrat\u00e9gico previo para su uso. A la forma de preguntar a la IA y plantear aquello que se necesita para extraer de la IA su m\u00e1ximo potencial o instruirla en aquello que se requiere, se le denomina\u00a0<em>prompt<\/em>. Saber estructurar un\u00a0<em>prompt<\/em>\u00a0de formas espec\u00edficas implica habilidades que, por lo general, tienen los programadores, de ah\u00ed que los primeros sorprendidos y los m\u00e1s entusiastas de la IA hayan sido los programadores. Pero, en t\u00e9rminos generales, no se requiere de la habilidad, la experiencia y el conocimiento de un programador para utilizar los chatbot de inteligencia artificial porque son muy intuitivos y, a partir de una m\u00ednima orden, pueden desplegar un volumen importante de informaci\u00f3n ya clasificada y estructurada de acuerdo al requerimiento planteado.<\/p>\n<p>El acceso al ChatGPT es libre desde cualquier ordenador en cualquier parte del mundo que tenga conexi\u00f3n a internet, salvo en aquellas regiones en donde los accesos a cierto tipo de aplicaciones est\u00e9n prohibidas. Eso pas\u00f3 con el ChatGPT cuando en Italia fue prohibido usarlo\u00a0(Xataka, 2023). Pero, en todo caso, y m\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones de acceso, es libre y abierto. Eso significa que cualquier ciudadano puede acceder al ChatGPT y trabajar con \u00e9l como a bien tuviere.<\/p>\n<p>Los primeros usuarios, adem\u00e1s de los programadores y que, la verdad, no tuvieron mayores problemas con los\u00a0<em>prompt<\/em>\u00a0son los estudiantes de bachillerato y estudiantes universitarios y, en general, los j\u00f3venes. Poco a poco utilizaron las habilidades del ChatGPT para sus tareas escolares y para integrarlo a sus propias necesidades. Sus profesores, a\u00fan no advertidos de las implicaciones de estas tecnolog\u00edas, todav\u00eda no saben c\u00f3mo asumirlas, integrarlas y reaccionar ante ellas y dudan si a\u00f1adirlas como instrumentos de aprendizaje o expulsarlas como amenaza al modelo de ense\u00f1anza vigente. Al momento no existe ninguna posibilidad de detectar que un texto sea producto de un ser humano o una IA. En estudio reciente de la Universidad de Maryland, un grupo de investigadores presentan resultado que demuestran \u201cla imposibilidad con respecto a la detecci\u00f3n de textos generados por IA\u201d\u00a0(Sadasivan, Kumar, Balasubramanian, Wang, &amp; Feizi, 2023).<\/p>\n<p>Sin embargo, el debate m\u00e1s potente con respecto a la emergencia de la IA tiene que ver con el mundo laboral, sobre todo con aquellos trabajos que se sustentan en tareas cognitivas, desde aquellas m\u00e1s b\u00e1sica hasta aquellas m\u00e1s elaboradas\u00a0(CNNEspanol, 2023), (Le Monde, 2023).<\/p>\n<p>La IA, y el ChatGPT-4 son una demostraci\u00f3n de ello: dan cuenta que la IA tiene la capacidad de desplazar trabajadores en las \u00e1reas de servicios que utilizan habilidades cognitivas. En ese sentido se produce una especie de comparaci\u00f3n hist\u00f3rica: de la misma manera que la robotizaci\u00f3n desplaz\u00f3 trabajos de las cadenas de montaje industrial, as\u00ed la IA podr\u00eda desplazar trabajadores cognitivos cuyas habilidades, ahora, pueden ser f\u00e1cilmente reemplazadas. Se han publicado ya listas de empleos que podr\u00edan perderse a partir de la masificaci\u00f3n de los chatbot de IA\u00a0(El Financiero, 2023).<\/p>\n<p>Esto plantea una cuesti\u00f3n de tipo econ\u00f3mico pero tambi\u00e9n sociol\u00f3gico. En t\u00e9rminos sociol\u00f3gicos tiene que ver con la constataci\u00f3n de que las actividades cognitivas en el capitalismo tard\u00edo, por lo que puede apreciarse, no ten\u00edan altos niveles de exigencia, porque aquello que se demandaba en los empleos con funciones cognitivas, en realidad, era la continuidad de procesos fordistas pero en los sectores de servicios que requer\u00edan tareas cognitivas. En definitiva, a pesar de que el fordismo hac\u00eda que parezcan tareas complejas, en realidad eran m\u00e1s bien simples y que se inscrib\u00edan dentro de una l\u00f3gica productivista e industrial.<\/p>\n<p>Es decir, el capitalismo llev\u00f3 su episteme productivista hacia el sector servicios y sus \u00e1reas cognitivas y elimin\u00f3 de ellas cualquier rastro de complejidad y, por supuesto, cualquier posibilidad de criticidad. Los espacios cr\u00edticos se reservaban para ciertas \u00e1reas de las universidades en el mejor de los casos, pero el mundo laboral, mercantil y productivo no requiere de pensamiento cr\u00edtico ni siquiera innovador. Requiere de un pensamiento funcional que se mueva dentro de las coordenadas de la episteme productivista. Un trabajador promedio tiene que moverse en funci\u00f3n del ritmo que tiene su empresa y, por lo general, las corporaciones son lentas y pesadas. Solo son enormes maquinarias de extracci\u00f3n de plusval\u00eda.<\/p>\n<p>El resultado fue que las tareas cognitivas en el capitalismo tard\u00edo eran repetitivas, sin demasiada complejidad y sin posibilidades de salir de sus marcos epistemol\u00f3gicos y, obviamente, sin ninguna posibilidad de cr\u00edtica. Los trabajadores de cualquier sector ten\u00edan que rendir de manera eficiente y bajo las coordenadas institucionales definidas por las corporaciones o las peque\u00f1as empresas a un ritmo pausado y lento. Los empresarios, de su parte, nunca ve\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de la tasa de rendimiento del corto o mediano plazo y, para ellos, la complejidad se remit\u00eda a c\u00f3mo incrementar esa tasa de retorno y c\u00f3mo enfrentar a los consejos de administraci\u00f3n cuando la rentabilidad no era la esperada.<\/p>\n<p>Para los peque\u00f1os emprendimientos empresariales la lecci\u00f3n estaba clara: para triunfar en el capitalismo hab\u00eda que seguir en el sendero de aquellos que lo hab\u00edan logrado y, ninguno de ellos, triunf\u00f3 por fuera de ese sendero. Para los que estaban en el desempleo la situaci\u00f3n era m\u00e1s desesperada, porque el propio sistema capitalista los hab\u00eda orillado por fuera de la l\u00f3gica productivista. Se sent\u00edan, en tanto desempleados, como una carga para sus familias e, incluso, para s\u00ed mismos y la IA solo empeoraba su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, los sistemas educativos se transformaron en engranajes de aquello que necesitaba el capitalismo y funcionalizaron la educaci\u00f3n hacia esos par\u00e1metros productivistas. Muchas tareas cognitivas quiz\u00e1 ten\u00edan su complejidad, pero cuando formaron parte de los procesos de acumulaci\u00f3n de capital, transformaron esa complejidad en un conjunto de habilidades que fueron simplific\u00e1ndose y que fueron masificadas.<\/p>\n<p>Por ello, la emergencia de las redes sociales encuentra a la sociedad desnuda de complejidad. Encuentra a los seres humanos trasgredidos por la violencia de la acumulaci\u00f3n de capital y buscando en el mundo virtual aquellos asideros ontol\u00f3gicos para sobrevivir en la realidad del capitalismo neoliberal. Ante la IA nuestros baremos son tan b\u00e1sicos que nos sorprendemos de las capacidades de la IA y pensamos que esta herramienta, en realidad, puede ser una amenaza a la vida misma.<\/p>\n<p><strong>Hacia el extractivismo digital<\/strong><\/p>\n<p>En las redes sociales, las personas buscan ventanas de evasi\u00f3n o mecanismos de reconocimiento, participaci\u00f3n y lazos que, de alguna manera, las vinculen a la sociedad. Por eso, ponen im\u00e1genes, textos y comentarios que tienen que ver con su diario vivir, con sus opiniones o, simplemente, como trashumantes de las redes sociales. Pero a trav\u00e9s de ello quieren crear conectores con la sociedad y, como no tienen otra opci\u00f3n, ponen su vida cotidiana a la exposici\u00f3n y escrutinio p\u00fablico de esas redes. Es su vida cotidiana el vector y el conector que las integra al mundo a trav\u00e9s de las redes sociales.<\/p>\n<p>Pero la vida cotidiana en el capitalismo tard\u00edo tiene ya trazadas sus posibilidades y expectativas. Lo fausto e infausto est\u00e1n prescritos en la banalidad de esa vida cotidiana. Por ello, las redes sociales que m\u00e1s \u00e9xito tienen son, justamente, aquellas que m\u00e1s banalizan esa vida cotidiana, porque en esa banalidad las personas pueden reconocerse. Por eso Umberto Eco denostaba de las redes sociales, \u201clas redes sociales, dec\u00eda Eco, generan una invasi\u00f3n de imb\u00e9ciles\u201d\u00a0(La Ciudad Revista, 2022). Pero ahora, y a pesar de eso, no hay pol\u00edtico o personaje p\u00fablico que no se cuide de las redes sociales. Su peso social y pol\u00edtico es evidente. Su trascendencia para la vida moderna es innegable. Ellard Collin escribe al respecto: \u201cSomos como faros de nuestros datos personales en movimiento. Y estamos en todos sitios, transmitiendo se\u00f1ales sobre qui\u00e9nes somos, c\u00f3mo nos sentimos y qu\u00e9 hacemos\u201d. (Ellard, 2016, p. 26)<\/p>\n<p>Pero el capitalismo nunca pierde sus br\u00fajulas. La exposici\u00f3n de un narcisismo naif en las redes sociales fue inmediatamente convertida en modelo de negocios. Emerge una nueva forma de extractivismo esta vez dedicada a la explotaci\u00f3n de los datos personales de todas y cada una de las personas que utilizan las redes sociales. Ah\u00ed donde una persona coloca una imagen cualquiera, un like o un post, en esta nueva industria del extractivismo de los datos, ese acto se integra a un modelo de negocios que tiene por objetivo procesar esos millones de datos que provienen de la informaci\u00f3n que cada persona coloca en sus redes sociales, para extraer de esa informaci\u00f3n aquella que puede ser utilizada por una determinada corporaci\u00f3n o modelo de negocios.\u00a0 Zuboff lo denomina\u00a0<em>Excedente conductual<\/em>\u00a0(2020).<\/p>\n<p>As\u00ed, surge un modelo de negocios en el capitalismo en el cual la materia prima tiene un valor marginal cero, es decir, es gratuita. En efecto, las personas que de forma cotidiana ponen su informaci\u00f3n, sus gustos, preferencias, fobias y opiniones en redes sociales, lo hacen de manera libre, espont\u00e1nea y gratuita.<\/p>\n<p>Con esa materia prima gratuita, nuevas empresas extractivas se dedican a extraer informaci\u00f3n y venderla a corporaciones que, ante esa posibilidad, tambi\u00e9n cambian sus modelos de negocios. Desde empresas de seguridad, espionaje, distribuci\u00f3n, farmac\u00e9uticas, turismo, deporte, textiles, y otros sectores, hasta gobiernos e incluso el crimen organizado, todos ellos necesitan datos para orientarse en la incertidumbre de los mercados unos y, otros, para ejercer control y dominaci\u00f3n. Se trata de un modelo de vigilancia global que tiene en Google su primer marco heur\u00edstico en donde pas\u00f3 de \u201cservir a los usuarios a vigilarlos\u201d\u00a0(Zuboff, 2020, p. 121).<\/p>\n<p>Las empresas siempre han buscado datos al igual que los gobiernos y los pol\u00edticos. Siempre han tratado de inscribir la incertidumbre del mercado dentro de par\u00e1metros de confianza. Si antes los estudios de mercado o los estudios de los comportamientos y expectativas de los electores, eran costosos y demandaban mucho tiempo, ahora, en cambio, son casi inmediatos y de menor costo.<\/p>\n<p>Las corporaciones pueden pagar por esa informaci\u00f3n y pueden, gracias a ella, personalizar la oferta. Es un fen\u00f3meno relativamente in\u00e9dito en el capitalismo que siempre hab\u00eda\u00a0 visto tanto a la demanda como a la oferta como fuerzas ciegas que obedec\u00edan a leyes casi naturales. De hecho, ese era el nombre con el cual las designaban y comprend\u00edan: como fuerzas de mercado. El equilibrio de mercado se asum\u00eda como un producto espont\u00e1neo de esas fuerzas casi naturales.<\/p>\n<p>Pero esas indomables fuerzas de mercado ahora empiezan a ser sometidas a control. Una utop\u00eda que hace algunos a\u00f1os habr\u00eda sido imposible siquiera de imaginar. La oferta de una empresa, que siempre era un dato insondable y que ten\u00eda que ser calculado m\u00e1s por la experiencia pasada que por la previsi\u00f3n futura, ahora, gracias a ese nuevo extractivismo de los datos, empieza a convertirse en una certeza. La empresa puede endogenizar la oferta, es decir, la oferta deja de convertirse en una fuerza de mercado para transformarse en una determinaci\u00f3n de la empresa. Para ello necesita informaci\u00f3n. Se trata de una informaci\u00f3n que tiene que ser precisa, inmediata, y contextualizada.<\/p>\n<p>Obtener esa informaci\u00f3n, para cualquier empresa, significa costos que tiene que asumirlos para orientar sus capacidades tanto productivas como empresariales. Por ello, una de las ramas que m\u00e1s desarrollo ha tenido en el capitalismo tard\u00edo no es tanto aquella de las capacidades productivas de la industria y la empresa, sino aquella del marketing, porque el activo m\u00e1s importante de una empresa, en el siglo XXI, es su marca, es su logo. Muchas corporaciones dejaron atr\u00e1s las preocupaciones de la producci\u00f3n, en un proceso de desindustrializaci\u00f3n intensiva, para dedicarse a administrar su marca. La administraci\u00f3n de su marca implica una intervenci\u00f3n directa sobre la subjetividad de las personas, y es ah\u00ed donde entra el modelo de negocios de procesamiento y extracci\u00f3n de datos personales.<\/p>\n<p>Ahora, gracias a la informaci\u00f3n que las personas ponen de forma gratuita en las redes sociales, hay la posibilidad de que las corporaciones tengan, finalmente, acceso a esa informaci\u00f3n tan delicada y tan importante que es fundamental para su modelo de negocios. Las redes sociales se convierten en captadoras de informaci\u00f3n por la cual no pagan absolutamente nada y luego convierten a esa informaci\u00f3n en materia prima. Esa materia prima es el fundamento sobre el cual descansa el capitalismo cognitivo.<\/p>\n<p>As\u00ed, la industria del turismo crea modelos de negocios antes inconcebibles y que tienen como soporte, de una parte la flexibilizaci\u00f3n laboral y, de otra, el extractivismo digital, as\u00ed naci\u00f3, por ejemplo, Airbnb. Se multiplican tambi\u00e9n las empresas de distribuci\u00f3n como Glovo, Rapi, Uber gracias a esa posibilidad de domesticar o endogenizar la oferta y la demanda. Las corporaciones farmac\u00e9uticas pueden posicionar de mejor manera sus marcas y pueden lograr un consenso sobre la medicalizaci\u00f3n de la vida social. Todos esos modelos de negocios se formulan y establecen, precisamente, desde el nuevo extractivismo de los datos personales.<\/p>\n<p>Una persona, sea o no consciente del proceso que desencadena, puede colocar una imagen sobre una situaci\u00f3n personal cualquiera que, inmediatamente, ese acto se inscribe en este nuevo extractivismo. Si se suman las im\u00e1genes o los datos que otras personas han hecho de forma espont\u00e1nea, voluntaria y libre, esto se convierten en un caudal de datos que crece de forma exponencial. Son datos que tienen que ver con la vida misma de esa persona: sus amigos, sus viajes, sus deseos, sus pasiones, sus odios, sus aventuras, sus fobias, sus expectativas, sus temores, en fin. Esos datos entran en una maquinaria de procesamiento que tiene por objetivo permitir a las corporaciones endogenizar la oferta a trav\u00e9s del control de la demanda. Ese extractivismo digital tiene nombre, lo denominan big-data, machine learning, deep learning, etc.<\/p>\n<p>Pero no solo son las corporaciones, son tambi\u00e9n los gobierno y los pol\u00edticos. Uno de los debates m\u00e1s importantes en la primera elecci\u00f3n de Donald Trump en EEUU tuvo que ver con la manipulaci\u00f3n en las redes de los comportamientos de los electores a trav\u00e9s de la empresa Cambridge Analytica. Otro de los esc\u00e1ndalos fue la denuncia de Snowden sobre la sociedad pan\u00f3ptica que transfer\u00eda a sus organizaciones de inteligencia, espionaje y control, datos sensibles de todos sus ciudadanos.<\/p>\n<p>El extractivismo digital busca encontrar patrones, tendencias, conductas, comportamientos que sean predecibles y consistentes. Una vez que los ha encontrado procede a empaquetarlos y venderlos. Las corporaciones compran esa informaci\u00f3n porque gracias a ella pueden posicionar marcas, definir el ciclo de vida de esas marcas, conocer los comportamientos futuros de la demanda, conocer el mercado, anticiparse a sus incertidumbres, predecir tendencias, personalizar productos y servicios, detectar necesidades insatisfechas o crearlas, etc.<\/p>\n<p>El\u00a0<em>excedente conductual<\/em>\u00a0del que hac\u00eda menci\u00f3n Zuboff (2000), se transforma en colonizaci\u00f3n de la subjetividad de todos y cada uno. Ya no es solamente la exhibici\u00f3n de un narcisismo naif de las redes sociales, sino la retroalimentaci\u00f3n sobre la conducta de las personas para inscribirlas dentro de una trama disciplinaria que les enajena su libertad individual y la convierte en un simulacro. Aparentemente, los seres humanos somos libres de tomar decisiones en funci\u00f3n de nuestra propia valoraci\u00f3n de nuestras propias circunstancias. Pero el extractivismo digital de los datos crea un mundo dist\u00f3pico en el cual sin saber c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo empezamos a adoptar comportamientos que no nos pertenecen pero que han sido determinados desde el extractivismo digital, el\u00a0<em>excedente conductual,\u00a0<\/em>y la colonizaci\u00f3n de la subjetividad.<\/p>\n<p><strong>Del extractivismo digital a la IA<\/strong><\/p>\n<p>El extractivismo de los datos es una forma diferente de extractivismo y se convierte en una caracter\u00edstica del capitalismo tard\u00edo. Para procesar miles de millones de datos en segundos, se necesitan capacidades tecnol\u00f3gicas importantes. Es desde esa necesidad del mercado que emergen y se constituyen los algoritmos que procesan esos datos y que, dada la enorme cantidad, tienen capacidades heur\u00edsticas. Esos algoritmos son el antecedente de la inteligencia artificial. Hay algunas experiencias al respecto. Est\u00e1 por ejemplo, el programa Deep Blue que en 1997 venci\u00f3 a Kasparov, entonces campe\u00f3n mundial de ajedrez, sin tener que recurrir a jugadas previas de su base de datos, sino a sus propias capacidades heur\u00edsticas.<\/p>\n<p>Esos algoritmos est\u00e1n presentes en los motores de b\u00fasqueda de Google, por ejemplo, y sesgan desde el inicio cualquier tipo de b\u00fasqueda al tiempo que integran esa b\u00fasqueda de datos hacia el nuevo modelo de negocios de empaquetamiento y procesamiento de informaci\u00f3n (el\u00a0<em>deep learning<\/em>). Precisamente por ello la empresa Alphabet, que controla Google, es una de las m\u00e1s importantes del mundo por capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til y fue con ella que naci\u00f3 el\u00a0<em>capitalismo de vigilancia\u00a0(Zuboff, 2020)<\/em>.<\/p>\n<p>El desarrollo de algoritmos con capacidades heur\u00edsticas para minar los datos del\u00a0<em>big-data,\u00a0<\/em>y del\u00a0<em>machine learning\u00a0<\/em>dieron paso a la inteligencia artificial. Si un algoritmo puede conducir, estructurar y definir la forma de un motor de b\u00fasqueda en internet, al tiempo que puede identificar aquellos datos que son imprescindibles para sostener un modelo de negocios, entonces el algoritmo puede hacer un bucle sobre s\u00ed mismo y puede derivar en un proceso heur\u00edstico sobre s\u00ed mismo. Si es capaz de hacer eso entonces el bucle se retroalimenta sobre s\u00ed mismo y sus capacidades heur\u00edsticas empiezan a convertirse en probabil\u00edsticas, es decir, la forma por la cual encadena informaci\u00f3n tiene la apariencia de ser inteligente. De esta forma, ese algoritmo puede superar el test de Turing.<\/p>\n<p>Pero siempre es y ser\u00e1 un algoritmo. Su capacidad heur\u00edstica le permite retroalimentarse y ser cada vez m\u00e1s performante porque trabaja con probabilidades. Ha nacido en el interior de un proceso del capitalismo digital y con relaci\u00f3n al extractivismo digital.<\/p>\n<p>Es ese fen\u00f3meno el que emerge con los chatbot de IA. Son algoritmos vinculados a la red internet que permiten construir respuestas inteligentes cada vez m\u00e1s precisas. Pero esas respuestas son heur\u00edsticas y probabil\u00edsticas al mismo tiempo. De ah\u00ed nace su aparente precisi\u00f3n y es este nivel de precisi\u00f3n lo que llama la atenci\u00f3n. Pero, en definitiva, un chatbot de IA no es m\u00e1s que un algoritmo heur\u00edstico que responde en funci\u00f3n de probabilidades estad\u00edsticas. Pero son respuestas cuyas coordenadas ya est\u00e1n definidas de manera previa.<\/p>\n<p>En efecto, si el capitalismo integr\u00f3 las tareas cognitivas dentro de sus necesidades de acumulaci\u00f3n, es de suponer que la capacidad de preguntas que se le puede hacer al chatbot de IA est\u00e1 condicionada por la estructura misma de la sociedad capitalista. No se puede preguntar m\u00e1s all\u00e1 del horizonte que esa misma sociedad ha creado. Y ese es el l\u00edmite de la IA, porque su capacidad de respuesta no est\u00e1 limitada por el algoritmo y su capacidad de acceso a datos sino por las restricciones de su propia sociedad, vale decir, por nuestras propias limitaciones para ver m\u00e1s all\u00e1 de la acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que las primeras preguntas y las primeras formas de utilizar y trabajar con los chatbots de la IA tengan que ver con el mercado y con su integraci\u00f3n a los modelos de negocios del capitalismo. En efecto, el chatbot de IA se integr\u00f3 a la ideolog\u00eda del emprendimiento, a la b\u00fasqueda de rentas, a la implementaci\u00f3n de nuevos negocios, solo despu\u00e9s de eso se pens\u00f3 si ser\u00eda m\u00e1s coherente estructurar preguntas que tengan con el sentido mismo de las sociedades.<\/p>\n<p>Empero, la humanidad necesita respuestas que vayan m\u00e1s all\u00e1 del mercado capitalista y su l\u00f3gica de corto plazo. Es entonces cuando se puede comprender que el l\u00edmite, en realidad, no es el chatbot de IA que, en definitiva, no es m\u00e1s que una herramienta de trabajo. El l\u00edmite real somos nosotros mismos porque no podemos utilizar esa herramienta para intuir m\u00e1s all\u00e1 de los estrechos horizontes en los cuales el capitalismo ha encerrado a la humanidad.<\/p>\n<p>Esto hace que esta herramienta de la IA \u00a0sea vista como una amenaza a la sociedad. Muchos empleos que utilizan tareas cognitivas bien pueden ser reemplazados por los chatbot de IA, a un menor costo y una mayor productividad. Es una din\u00e1mica constante en el capitalismo, porque a medida que cierto tipo de empleos y destrezas desaparecen se crean otros nuevos. Lo que los chatbot de IA nos se\u00f1alan es que esos empleos forman parte de un mundo que est\u00e1 en transformaci\u00f3n y que ha dejado de utilizarlos, porque la sociedad ya no los necesita; pero, en cambio, necesita otras destrezas y otras habilidades.<\/p>\n<p>Los chatbot de IA solamente significan que tenemos herramientas que, por el momento, parece excedernos, y nos exceden porque el modelo de sociedad que hemos creado tiene limitaciones y las asumimos como l\u00edmites finales cuando en realidad solo son se\u00f1ales de transformaciones m\u00e1s vastas y profundas. Cabe entonces reflexionar sobre esas transformaciones, sobre sus contenidos, sobre sus formas, sobre sus posibilidades.<\/p>\n<p>Est\u00e1n ahora ah\u00ed. En poqu\u00edsimo tiempo los chatbot de IA nos apelan, nos interrogan, nos cuestionan, no sobre la humanidad sino sobre nuestra estructura social, porque si amenazan a cierto tipo de empleos eso no debe verse como una amenaza sino m\u00e1s bien como la oportunidad de explorar algo que, en definitiva, nos concierne en tanto sociedad. Pero es la estructura capitalista de nuestras sociedades la que nos orilla a ver esas se\u00f1ales de cambio como amenazas, es ella la que nos genera miedo, la que nos pide una tregua en el desarrollo de la IA. La que nos obliga a ser luditas como un ejercicio desesperado de conservar al capitalismo sin posibilidad de cambio.<\/p>\n<p>Asumamos entonces el reto de pensar esos desaf\u00edos por fuera del cors\u00e9 de esa estructura capitalista. Si Kissinger tiene raz\u00f3n y la IA cambia las reglas de juego de la realidad, entonces tratemos de vislumbrar esa realidad que puede emerger desde ese cambio de las reglas de juego provocado por la IA.<\/p>\n<p><strong>Un mundo en transici\u00f3n: los desaf\u00edos a la educaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La IA es un vector que atraviesa a toda la sociedad. Los sistemas educativos se ven interpelados por la IA. Su forma de proceso de ense\u00f1anza-aprendizaje se construy\u00f3 sobre una construcci\u00f3n social que se defin\u00eda desde la \u00e9tica del trabajo, el productivismo, la acumulaci\u00f3n, la competencia y la idea de crecimiento econ\u00f3mico sin fin que, en realidad, es la puesta a punto de la idea decimon\u00f3nica del progreso. La educaci\u00f3n, en el capitalismo tard\u00edo, abandon\u00f3 toda promesa de emancipaci\u00f3n y humanismo por la apuesta f\u00e1cil de las habilidades y las competencias que el mercado exige y reclama. Nada m\u00e1s lejos de aquello que los griegos cl\u00e1sicos llamaban paideia para la educaci\u00f3n de su sociedad que el formato educativo del capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n<p>En ese proceso, desde la formaci\u00f3n temprana, pasando por la formaci\u00f3n intermedia hasta las universidades y los posgrados, el formato es el mismo: la educaci\u00f3n ten\u00eda que insertar a las personas, en tanto ciudadanos y ciudadanas, en una trama civilizatoria que ten\u00eda construidas sus respuestas fundamentales y de los cuales requer\u00eda cierto tipo de habilidades y conocimientos para devenir trabajador, funcionario o empleado.<\/p>\n<p>El aprendizaje de habilidades y destrezas, la abstracci\u00f3n, la contextualizaci\u00f3n, la capacidad de relacionar, entre otras, de una manera u otra, formaban parte de esa trama epistemol\u00f3gica de la educaci\u00f3n por competencias concretas que nac\u00edan y se defin\u00edan desde la l\u00f3gica del mercado.<\/p>\n<p>Pero la IA altera esa trama epistemol\u00f3gica porque se convierte en una herramienta tan poderosa que todos los baremos de evaluaci\u00f3n y todas las formas de ense\u00f1anza-aprendizaje se ven alteradas. Desde las tareas escolares, hasta la redacci\u00f3n de papers de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, todos ellos van a ser transformados radicalmente. Un ni\u00f1o o un joven pueden, gracias a la IA, realizar esas tareas de forma tan r\u00e1pida que liberan su tiempo para aquello que ellos consideran m\u00e1s importante, el juego. En las universidades, muchas tareas tambi\u00e9n convergen hacia estas nuevas herramientas y facilitan el trabajo de los estudiantes al riesgo de impostar todo su proceso formativo. En el caso de la industria de los papers cient\u00edficos es m\u00e1s importante a\u00fan la transformaci\u00f3n que provoca la IA porque ahora un paper cient\u00edfico puede escribirse en minutos y hacer de cualquiera un investigador experimentado en poqu\u00edsimo tiempo.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que es la forma con la que ha sido construido el sistema de ense\u00f1anza-aprendizaje el que se ve transformado con las herramientas de la IA. Pero hay algo que las herramientas de la IA no pueden hacer, por m\u00e1s que sean cada vez m\u00e1s potentes y es la capacidad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Entonces, si los chatbot de IA amenazan al sistema educativo y universitario es porque son sistemas que nunca se construyeron ni definieron desde capacidades cr\u00edticas sino que siempre fueron sistemas est\u00e1ticos, de ah\u00ed su tendencia a la escol\u00e1stica, es decir a la absolutizaci\u00f3n de sus par\u00e1metros epistemol\u00f3gicos. Consideraron al orden existente como dado y establecido en sus coordenadas hist\u00f3ricas y sociales. Sobre eso construyeron un sistema educativo que obliter\u00f3 las capacidades cr\u00edticas y que, ante su irrupci\u00f3n, opt\u00f3 por soslayarlas, minimizarlas, recluirlas o, en el peor de los casos, perseguirlas.<\/p>\n<p>La capacidad cr\u00edtica es inmune a los chatbot de IA, porque implica una posici\u00f3n epistemol\u00f3gica y ontol\u00f3gica que es irreductible a estas herramientas. La capacidad cr\u00edtica comprende a los chatbot de IA como lo que son, como herramientas al servicio de esa capacidad cr\u00edtica. No hay peligro de la hip\u00f3stasis ni tampoco de la impostaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La capacidad cr\u00edtica genera una distancia entre el sujeto y el mundo en el cual puede situar esa cr\u00edtica al mundo. No asume al mundo como algo ya establecido y definido sino m\u00e1s bien como algo que est\u00e1 en permanente cambio y transformaci\u00f3n. La capacidad cr\u00edtica advierte de esos cambios y, justo por ello, puede incidir sobre ellos.<\/p>\n<p>Pero ser\u00e1 dif\u00edcil que los sistemas educativos y universitarios puedan cambiar hacia posiciones cr\u00edticas. En ellos la praxis estrat\u00e9gica de individuos que ven a sus pr\u00f3jimos como competencia en mercados laborales cada vez m\u00e1s cerrados y m\u00e1s precarizados, se convierte en una ontolog\u00eda de lo real. No hay espacios para capacidades cr\u00edticas en el mundo de la competencia mercantil. Y esa es la trama civilizatoria del mundo.<\/p>\n<p>Por ello, los chatbot de IA generan una apor\u00eda para el sistema educativo: se convierten en herramientas que el sistema tiene que expulsarlas o someterlas a escrutinio permanente para que no rebasen sus fronteras. En vez de ser herramientas que potencien las capacidades cr\u00edticas m\u00e1s bien se transforman en amenazas al mundo que, por tanto, deben ser controladas.<\/p>\n<p>Pero de manera independiente de su pretendido control o expulsi\u00f3n, la cuesti\u00f3n es que millones de estudiantes probablemente utilizar\u00e1n los chatbot de IA para resolver sus problemas y tareas escolares y universitarias. Habr\u00e1 maestros y acad\u00e9micos que intentar\u00e1n inscribirlas dentro de sus procesos de ense\u00f1anza aprendizaje, otros que ser\u00e1n indiferentes y otros que los prohibir\u00e1n, pero eso no impedir\u00e1 ni su masificaci\u00f3n ni su uso cada vez m\u00e1s continuo. Habr\u00e1n muchos investigadores que empezar\u00e1n a utilizar esas herramientas para sus papers cient\u00edficos y podr\u00e1n ser tan prol\u00edficos que provocar\u00e1 el colapso del sistema de revistas indexadas y factores de impacto por exceso.<\/p>\n<p>Y esto da cuenta de otra apor\u00eda: los sistemas educativos dan la espalda a las transformaciones sociales en las que ellos viven y se convierten en fuertes obst\u00e1culos para esas transformaciones. Contrariamente a lo que se cree, hay circunstancias hist\u00f3ricas en las que las escuelas y universidades son la mejor garant\u00eda para que las sociedades no cambien. Forman a individuos que son incapaces de comprender esas transformaciones y que no han desarrollado capacidades cr\u00edticas y que no pueden comprender su propio momento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 valga la pena un ejemplo. A fines del a\u00f1o 2008, en pleno contexto de la crisis financiera, se public\u00f3 un texto bajo el pseud\u00f3nimo de Satoshi Nakamoto sobre el bitcoin. A partir de entonces hubo un desarrollo espectacular de las criptomonedas y, de hecho, se han convertido en uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s importantes del capitalismo tard\u00edo. Sin embargo, d\u00e9cadas despu\u00e9s de ese acontecimiento, en ning\u00fan libro de pol\u00edtica monetaria de las diversas facultades de econom\u00eda del mundo, hay un cap\u00edtulo sobre la pol\u00edtica monetaria de las criptomonedas.<\/p>\n<p>Otro ejemplo: es indudable que la noci\u00f3n de crecimiento econ\u00f3mico provoca alteraciones en los ciclos naturales que ahora se identifican con el calentamiento global. Pero en el debate global a\u00fan se utiliza la noci\u00f3n de Producto Interno Bruto como baremo de la riqueza de una sociedad, cuando est\u00e1 claro que es justamente que desde esa noci\u00f3n que se ha provocado el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Por lo tanto, si es necesaria una transformaci\u00f3n que acompa\u00f1e al desarrollo de la IA tiene que darse en los sistemas educativos que tendr\u00e1n que incorporar dimensiones cr\u00edticas al mundo. Si le preguntamos a la IA sobre el PIB de un pa\u00eds y su relaci\u00f3n con el calentamiento global, por supuesto que las respuestas que nos d\u00e9 la IA no podr\u00e1n ver m\u00e1s all\u00e1 de los paradigmas vigentes, solo una conciencia cr\u00edtica ser\u00e1 capaz de hacerlo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl fin de la producci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Hay otro aspecto que anuncia cambios importantes a partir de la emergencia de la IA y tiene que ver con el empleo. Se asume que la integraci\u00f3n de la IA a los procesos productivos afectar\u00e1 los vol\u00famenes de empleo que se generan en el capitalismo. Esta idea nace de la relaci\u00f3n que hay entre remuneraci\u00f3n al trabajo e ingreso monetario (salario). Es una relaci\u00f3n que consta en los or\u00edgenes del capitalismo y que se ha configurado como parte de su estructura m\u00e1s fundamental. As\u00ed, el ingreso es una funci\u00f3n del empleo. Aquellos que no tiene empleo no tienen ingresos y su situaci\u00f3n personal y familiar es de vulnerabilidad y precariedad. La cantidad de ingresos, adem\u00e1s, define la posici\u00f3n dentro de la escala social y la cantidad de bienes y servicios que se pueden adquirir. Es m\u00e1s, sobre esa relaci\u00f3n el capitalismo gener\u00f3 todo un ethos: aquel del trabajo.<\/p>\n<p>La primera forma por la cual se racionaliz\u00f3 la relaci\u00f3n entre ingresos y empleo consta en las primeras teor\u00edas del valor de la econom\u00eda cl\u00e1sica del siglo XVIII y XIX, fundamentalmente, Adam Smith. El valor, para Smith, est\u00e1 determinado por la cantidad de trabajo. A partir de entonces, la relaci\u00f3n entre valor, trabajo, ingresos y producci\u00f3n han ido de la mano. Sin embargo, el mismo Adam Smith hac\u00eda referencia a la divisi\u00f3n del trabajo y su relaci\u00f3n con la productividad. Es cl\u00e1sico su ejemplo del taller de agujas en donde la divisi\u00f3n de tareas hac\u00eda que el peque\u00f1o taller multiplique su capacidad de producir agujas, algo que si se hubiera hecho de manera individual no habr\u00eda sido posible\u00a0(Smith, 1983, pp. 49-56).<\/p>\n<p>Esto permite, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier precisi\u00f3n sobre el complejo debate de la teor\u00eda econ\u00f3mica que suscita la referencia a Adam Smith, al menos, dos intuiciones b\u00e1sicas y que tienen que ver con el mundo del siglo XXI: el proceso de valorizaci\u00f3n del mundo siempre ser\u00e1 humano (el valor de las cosas siempre ser\u00e1 humano independientemente de que lo hagan las m\u00e1quinas); y, la divisi\u00f3n del trabajo llevada al infinito puede generar una productividad infinita.<\/p>\n<p>En una productividad que tiende al infinito, no obstante, no hay trabajo humano (porque el trabajo humano siempre es finito). Pero si no hay trabajo humano, entonces \u00bfc\u00f3mo se genera el valor? Si el valor siempre es una determinaci\u00f3n humana pero la divisi\u00f3n del trabajo excluye al trabajo humano \u00bfqu\u00e9 sustrato debe tener el valor?<\/p>\n<p>Esta apor\u00eda fue descrita por el economista ingl\u00e9s David Ricardo, en el siglo XIX, cuando distingu\u00eda entre el concepto de valor y aquel de riqueza como diferentes y proporcionalmente inversos (Ricardo, 1973, Cap\u00edtulo XX). El valor es una determinaci\u00f3n humana pero la riqueza es su consecuencia. Una riqueza infinita es compatible con un valor con tendencia cero. En esa apor\u00eda, Marx situar\u00eda el origen de las crisis en el capitalismo y sus contradicciones cuando realiza el contraste entre el valor con la divisi\u00f3n del trabajo (que lo denominar\u00e1 como \u201ccomposici\u00f3n org\u00e1nica del capital\u201d) y la posibilidad del valor cero (que lo denomina tendencia decreciente de la tasa de ganancia).<\/p>\n<p>Ahora bien, esas apor\u00edas que constan en la estructura fundamental del capitalismo se revelan e irrumpen en el siglo XXI y se constatan con m\u00e1s precisi\u00f3n con la emergencia de la IA.<\/p>\n<p>Es de suponer que la convergencia de la IA a los procesos productivos en el capitalismo, incrementar\u00e1 de forma exponencial los ya altos niveles de productividad del capitalismo tard\u00edo, como en su momento lo hicieron la automatizaci\u00f3n y robotizaci\u00f3n de las cadenas de montaje. Cada vez ser\u00e1 menor la presencia humana (es decir el valor) en los procesos productivos, pero cada vez ser\u00e1 mayor la riqueza que esos procesos productivos generen. En otras palabras, la sociedad del siglo XXI puede crear un volumen de riquezas nunca antes visto con apenas una parte marginal de su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esas posibilidades productivas con cada vez menos trabajadores se deben a que la IA puede lograr la convergencia de otras tecnolog\u00edas del siglo XXI para cambiar de manera importante la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n, como por ejemplo, las nanotecnolog\u00edas, las biotecnolog\u00edas, la rob\u00f3tica, la velocidad de la conexi\u00f3n en redes y la impresi\u00f3n 3D, entre otras.<\/p>\n<p>Es una realidad que empieza a conformarse y que, de hecho, no constaba en el siglo XX. Ahora, la humanidad incluso ha retomado la carrera espacial y ha incrementado su capacidad de conocimiento sobre el espacio (el telescopio James Webb es un ejemplo de ello).<\/p>\n<p>As\u00ed, es en el siglo XXI que emerge con toda la fuerza la apor\u00eda detectada por David Ricardo y Carlos Marx en el siglo XIX, aquella que tiene en la ley del valor trabajo su expresi\u00f3n y desarrollo: la apor\u00eda entre valor y riqueza. Es posible, en el siglo XXI, producir m\u00e1s riqueza y solo con una peque\u00f1\u00edsima fracci\u00f3n de trabajadores que se utilizaron en el siglo XX. En una peque\u00f1a fracci\u00f3n del siglo XXI ahora se puede generar m\u00e1s riqueza que toda aquella que se cre\u00f3 desde la revoluci\u00f3n industrial hasta el siglo XX.<\/p>\n<p>No se trata de una intuici\u00f3n te\u00f3rica sino de un hecho concreto del siglo XXI. En efecto, se puede proponer la hip\u00f3tesis que la regulaci\u00f3n entre un volumen de riqueza que tiende al infinito con una expresi\u00f3n monetaria que tambi\u00e9n tiende al infinito, se realiza desde la especulaci\u00f3n financiera y, sobre todo las crisis financieras. De esta forma, las crisis financieras que son recurrentes en el capitalismo del siglo XXI son mecanismos de regulaci\u00f3n entre ese volumen de riqueza y sus expresiones en valor.<\/p>\n<p>Son tan grandes los montos que se transan en los mercados financieros que comprenden varias veces la producci\u00f3n nacional bruta de todo el planeta. El Banco de Pagos Internacionales indicaba que, en junio del a\u00f1o 2022, se hab\u00edan realizado transacciones de derivados financieros en los mercados sobre el mostrador (llamados mercados OTC) por 632 billones de USD\u00a0(BIS, 2022), una cantidad que es varias veces mayor que el PIB real del mundo.<\/p>\n<p>Esas cantidades de la especulaci\u00f3n financiera jam\u00e1s tocar\u00e1n tierra, es decir, jam\u00e1s aterrizar\u00e1n al sector real, a la producci\u00f3n. Es imposible que alg\u00fan momento salgan de la esfera especulativa y se destinen a la producci\u00f3n, porque provocar\u00edan crisis por sobreacumulaci\u00f3n. Son cantidades que seguir\u00e1n girando sobre s\u00ed mismas, como un sat\u00e9lite virtual, sobre las capacidades productivas de la humanidad. Pero esa es la forma por la cual el capitalismo del siglo XXI ha logrado, hasta el momento, resolver esa apor\u00eda entre riqueza y valor. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jean Baudrillard hab\u00eda ya detectado esta apor\u00eda cuando hac\u00eda referencia a una econom\u00eda pol\u00edtica del signo\u00a0(Baudrillard, 2002).<\/p>\n<p>Sin embargo, la irrupci\u00f3n de la IA altera el ritmo por el cual se relacionaba producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y especulaci\u00f3n financiera en el capitalismo tard\u00edo. La convergencia de la IA hacia la producci\u00f3n es un hecho, as\u00ed como tambi\u00e9n es un hecho que esa convergencia va a multiplicar de forma exponencial la riqueza disponible. La esfera especulativa financiera, por tanto, tendr\u00e1 que expandirse a\u00fan m\u00e1s para poder regular esa relaci\u00f3n pero, al mismo tiempo, debe evitar crisis financieras m\u00e1s profundas y m\u00e1s graves por sobreacumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La crisis de 2008 dej\u00f3 muy mal parado al capitalismo y la crisis provocada por la invasi\u00f3n de la Federaci\u00f3n de Rusia a Ucrania, en cambio, condujo a un mundo m\u00e1s multipolar y neutraliz\u00f3 los efectos del d\u00f3lar como unidad de cuenta del mundo y de la esfera de especulaci\u00f3n financiera global.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el siglo XXI se confronta a un desaf\u00edo que antes era inimaginable: para resolver la apor\u00eda entre valor y riqueza, habida cuenta del contexto geopol\u00edtico y de multipolaridad, tiene que proceder a la separaci\u00f3n del trabajo de la producci\u00f3n capitalista, porque la cantidad de trabajadores que se necesitan cada vez ser\u00e1 menor. La IA llevar\u00e1 a tales niveles de productividad que donde antes exist\u00edan un n\u00famero importante de trabajadores ahora se habr\u00e1n reducido al m\u00ednimo. Pero al mismo tiempo, la IA convocar\u00e1 a nuevos empleos que ya no tienen relaci\u00f3n directa con la producci\u00f3n. Es solamente la evidencia de esa apor\u00eda detectada por la econom\u00eda cl\u00e1sica del siglo XIX entre valor y riqueza.<\/p>\n<p>Pero el capitalismo es incapaz de resolver esa apor\u00eda entre valor y riqueza con los marcos institucionales heredados del siglo XX. Tendr\u00e1 que, necesariamente, cambiarlos y una de las primeras formas de hacerlo es separar el trabajo de la producci\u00f3n y el ingreso del empleo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacerlo?, \u00bfqu\u00e9 consecuencias supone? La relaci\u00f3n entre trabajo y producci\u00f3n mediada por el salario es uno de los puntales del capitalismo. Transformar esa relaci\u00f3n significa transformar al capitalismo. Si el proceso de valorizaci\u00f3n del mundo siempre ser\u00e1 humano, entonces esa valorizaci\u00f3n le corresponde ahora a la sociedad, no al mercado. La resoluci\u00f3n de la apor\u00eda que se suscita en el siglo XXI implica que el trabajo debe retornar a su locus original: la sociedad.<\/p>\n<p>La valorizaci\u00f3n del mundo debe dejar de ser la puesta en valor del mundo, es decir, ponerle precio al mundo (eso ser\u00eda fetichismo mercantil) para convertirse m\u00e1s bien en su humanizaci\u00f3n, es decir, vincular los individuos (y sus capacidades) a sus propias sociedades a partir del trabajo. El trabajo, de esta forma, se convierte nuevamente en v\u00ednculo social. La valorizaci\u00f3n deviene en la transformaci\u00f3n del mundo en la cual el trabajo depende menos del mercado y de las empresas, para depender m\u00e1s de la propia sociedad y sus instituciones.<\/p>\n<p>La IA y otras tecnolog\u00edas del siglo XXI pueden llevarnos a la divisi\u00f3n infinita del trabajo, es decir, a la productividad infinita. Si la productividad tiende al infinito su valor tiende a cero. La forma de evitarlo ya no tiene que ver con mecanismos econ\u00f3micos sino eminentemente pol\u00edticos. Los precios, en el capitalismo tard\u00edo, dejan de tener una racionalidad econ\u00f3mica para tener una racionalidad pol\u00edtica. Los incrementos de productividad con la integraci\u00f3n de la IA a la producci\u00f3n son tan grandes que aquello que define su precio no tiene ya nada que ver con sus condiciones de producci\u00f3n sino con las estructuras que definen y establecen el conflicto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>El salario deja de ser una variable econ\u00f3mica para devenir pol\u00edtica. El siglo XXI ser\u00e1 el siglo de la pol\u00edtica, porque la IA y otras tecnolog\u00edas le permiten a la humanidad resolver el problema de la escasez. Si ya no existe escasez en un mundo de productividad casi infinita, entonces la escasez deja de convertirse en argumento econ\u00f3mico para devenir en argumento pol\u00edtico. Si esto es as\u00ed, entonces los trabajadores en el siglo XXI pueden plantearse ahora temas que en el siglo XX parec\u00edan ut\u00f3picos, como por ejemplo, la semana laboral de 30 horas, la jubilaci\u00f3n temprana y, sobre todo, la renta b\u00e1sica universal (o ingreso m\u00ednimo universal).<\/p>\n<p>Las luchas por estos temas son luchas pol\u00edticas. Por supuesto que existen los recursos suficientes y necesarios para financiar el ingreso m\u00ednimo universal, la jubilaci\u00f3n temprana o la jornada laboral de 30 horas. Sin embargo, es m\u00e1s que probable que las condiciones de poder y dominaci\u00f3n acudan a todo tipo de justificaciones y todo tipo de violencias para evitarlo.<\/p>\n<p>Pienso que, en \u00faltima instancia, es hacia esas luchas pol\u00edticas la que nos lleva el desaf\u00edo de la IA y de todas las tecnolog\u00edas que se crean en el capitalismo del siglo XXI. La intuici\u00f3n de Marx se revela ahora m\u00e1s pertinente que nunca: un modo de producci\u00f3n jam\u00e1s desaparece hasta haber agotado todas sus posibilidades. El capitalismo, en el siglo XXI, est\u00e1 agotando sus posibilidades. El socialismo siempre se pens\u00f3 para sociedades de la abundancia. Estamos en tr\u00e1nsito hacia sociedades de abundancia, pero la lucha por abrir esa puerta, aquella del socialismo como forma social de la abundancia, ser\u00e1 feroz, la burgues\u00eda bajo ninguna circunstancia permitir\u00e1 siquiera acercarse a esa puerta. Pero ahora sabemos que est\u00e1 ah\u00ed y que tenemos que abrirla. Esa es nuestra tarea hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Baudrillard, J. (2002). Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica del signo. M\u00e9xico: Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>BBC. (29 de marzo de 2023). La carta en la que m\u00e1s de 1.000 expertos piden frenar la inteligencia artificial por ser una \u00abamenaza para la humanidad\u00bb. Recuperado el 24 de abril de 2023, de https:\/\/www.bbc.com: https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-65117146<\/p>\n<p>Bender, E., Gebru, T., McMillan-Major, A., &amp; Shmitchell, S. (2021). On the Dangers of Stochastic Parrots: Can Language Models Be Too Big? Virtual Event , 3 (10), 610-623.<\/p>\n<p>BIS. (30 de November de 2022). OTC derivatives statistics at end-June 2022. Recuperado el 25 de abril de 2023, de https:\/\/www.bis.org: https:\/\/www.bis.org\/publ\/otc_hy2211.htm<\/p>\n<p>CNN Espanol. (29 de marzo de 2023). ChatGPT y la \u00faltima ola de IA podr\u00edan afectar a unos 300 millones de empleos en todo el mundo, seg\u00fan Goldman Sachs. 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