{"id":53949,"date":"2023-05-31T13:00:16","date_gmt":"2023-05-31T17:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.com\/inicio\/?p=53949"},"modified":"2023-05-31T13:00:16","modified_gmt":"2023-05-31T17:00:16","slug":"henry-kissinger-a-los-100-todavia-por-juzgar-y-en-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2023\/05\/31\/henry-kissinger-a-los-100-todavia-por-juzgar-y-en-libertad\/","title":{"rendered":"Henry Kissinger a los 100, todav\u00eda por juzgar y en libertad"},"content":{"rendered":"<p>Varios autores (The Nation, 31-5-23)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Greg Grandin<\/strong><\/p>\n<p>Henry Kissinger deber\u00eda haber ca\u00eddo con todos los dem\u00e1s: Haldeman, Ehrlichman, Mitchell, Dean y Nixon. Sus huellas estaban por todas partes en el caso Watergate. Sin embargo, sobrevivi\u00f3, en gran medida gracias a su juego con la prensa.<\/p>\n<p>Hasta 1968, Kissinger hab\u00eda sido un republicano de Nelson Rockefeller, aunque hab\u00eda figurado tambi\u00e9n como asesor del Departamento de Estado en la administraci\u00f3n Johnson. Seg\u00fan los periodistas Marvin y Bernard Kalb, Kissinger se qued\u00f3 at\u00f3nito cuando Richard Nixon derrot\u00f3 a Rockefeller en las primarias. \u00abLlor\u00f3\u00bb es lo que escribieron. Kissinger cre\u00eda que Nixon era \u00abel m\u00e1s peligroso, de todos los hombres que se presentaban para tenerlo como Presidente\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, no pas\u00f3 mucho tiempo antes de que Kissinger abriera un canal secreto con la gente de Nixon, ofreci\u00e9ndose a utilizar sus contactos en la Casa Blanca de Johnson para filtrar informaci\u00f3n sobre las conversaciones de paz con Vietnam del Norte. Siendo todav\u00eda profesor de Harvard, trataba directamente con el asesor de pol\u00edtica exterior de Nixon, Richard V. Allen, el cual, en una\u00a0<a href=\"https:\/\/millercenter.org\/the-presidency\/presidential-oral-histories\/richard-allen-oral-history\">una entrevista<\/a>\u00a0concedida al Miller Center de la Universidad de Virginia, declar\u00f3 que Kissinger se ofreci\u00f3, \u00abpor su cuenta\u00bb, a pasar la informaci\u00f3n que hab\u00eda recibido de un ayudante que asist\u00eda a las conversaciones de paz [en Par\u00eds]. Allen describi\u00f3 a Kissinger como una persona de intrigas y misterios que le llamaba desde tel\u00e9fonos p\u00fablicos y hablaba en alem\u00e1n para informarle de lo que hab\u00eda ocurrido durante las conversaciones.<\/p>\n<p>A finales de octubre, Kissinger le cont\u00f3 a la campa\u00f1a de Nixon: \u00abEst\u00e1n abriendo el champ\u00e1n en Par\u00eds\u00bb. Horas despu\u00e9s, el presidente Johnson suspendi\u00f3 los bombardeos. Un acuerdo de paz podr\u00eda haber impulsado a Hubert Humphrey [candidato dem\u00f3crata en las elecciones presidenciales de 1968], que se acercaba a Nixon en las encuestas, en el camino a la cima. La gente de Nixon actu\u00f3 con rapidez: instaron a los sudvietnamitas a desbaratar las conversaciones.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de escuchas telef\u00f3nicas e interceptaciones, el presidente Johnson se enter\u00f3 de que la campa\u00f1a de Nixon le estaba diciendo a los survietnamitas \u00abque aguantaran hasta despu\u00e9s de las elecciones\u00bb. Si la Casa Blanca hubiera hecho p\u00fablica esta informaci\u00f3n, la indignaci\u00f3n tambi\u00e9n podr\u00eda haber decantado las elecciones hacia Humphrey. Pero Johnson dud\u00f3. \u201c<a href=\"https:\/\/lbjtapes.org\/conversation\/treason\">Esto es traici\u00f3n<\/a>\u201d, afirm\u00f3, tal como se cita en el excelente libro de Ken Hughes,\u00a0<em>Chasing Shadows: The Nixon Tapes, the Chennault Affair, and the Origins of Watergate<\/em>. \u00abSacudir\u00eda el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Johnson guard\u00f3 silencio. Gan\u00f3 Nixon. La guerra continu\u00f3.<\/p>\n<p>Esa Sorpresa de Octubre inici\u00f3 una cadena de acontecimientos que llevar\u00edan a la ca\u00edda de Nixon.<\/p>\n<p>Kissinger, que hab\u00eda sido nombrado consejero de seguridad nacional, le aconsej\u00f3 a Nixon que ordenara el bombardeo de Camboya a fin de presionar a Hanoi para que volviera a la mesa de negociaciones. Nixon y Kissinger estaban desesperados por reanudar las conversaciones que hab\u00edan ayudado a sabotear, y su desesperaci\u00f3n se manifest\u00f3 en su ferocidad. \u00ab\u2018Salvaje\u2019 era una palabra que se utilizaba una y otra vez\u00bb al hablar de lo que hab\u00eda que hacer en el Sudeste Asi\u00e1tico, tal como recuerda uno de los ayudantes de Kissinger. Bombardear Camboya (un pa\u00eds con el que Estados Unidos no estaba en guerra), algo que acabar\u00eda quebrantando el pa\u00eds y provocando el ascenso de los Jemeres Rojos, era ilegal. De manera que tuvo que hacerse en secreto. La presi\u00f3n por mantenerlo en secreto extendi\u00f3 la paranoia dentro de la administraci\u00f3n, lo que llev\u00f3 a Kissinger y Nixon a pedirle a J. Edgar Hoover\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1992\/11\/13\/us\/kissinger-issues-wiretap-apology.html\">que interviniera los tel\u00e9fonos de funcionarios de la administraci\u00f3n<\/a>. La filtraci\u00f3n de los Papeles del Pent\u00e1gono por parte de Daniel Ellsberg consigui\u00f3 que Kissinger entrara en p\u00e1nico. Tem\u00eda que, dado que Ellsberg ten\u00eda acceso a los papeles, tambi\u00e9n pudiera saber lo que Kissinger estaba haciendo en Camboya.<\/p>\n<p>El lunes, 14 de junio de 1971 -el d\u00eda despu\u00e9s de que\u00a0<em>The New York Times<\/em>\u00a0publicara su primera historia sobre los Papeles del Pent\u00e1gono- Kissinger explot\u00f3, gritando: \u00abEsto destruir\u00e1 totalmente la credibilidad estadounidense para siempre\u2026Destruir\u00e1 nuestra capacidad de dirigir la pol\u00edtica exterior con confianza\u2026Ning\u00fan gobierno extranjero volver\u00e1 a confiar en nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSin el est\u00edmulo de Henry\u00bb, escribi\u00f3 John Ehrlichman en sus memorias,\u00a0<em>Witness to Power<\/em>, \u00abel presidente y el resto de nosotros podr\u00edamos haber llegado a la conclusi\u00f3n de que los papeles eran un problema de Lyndon Johnson, no nuestro\u00bb. Kissinger \u00abaviv\u00f3 la llama de Richard Nixon hasta ponerla al rojo vivo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Kissinger acababa de iniciar negociaciones con China para restablecer relaciones y tem\u00eda que el esc\u00e1ndalo pudiera sabotear esas conversaciones.<\/p>\n<p>Aprovechando su actuaci\u00f3n para avivar los resentimientos de Nixon, describi\u00f3 a Ellsberg como alguien inteligente, subversivo, promiscuo, perverso\u2026 y privilegiado: \u00abAhora se ha casado con una chica muy rica\u00bb, le coment\u00f3 Kissinger a Nixon.<\/p>\n<p>\u201cEmpezaron a ponerse a tono mutuamente\u00bb, recordaba Bob Haldeman (citado en la biograf\u00eda de Kissinger escrita por Walter Isaacson), \u00abhasta que ambos acabaron fren\u00e9ticos\u00bb.<\/p>\n<p>Si Ellsberg sal\u00eda indemne,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nixonlibrary.gov\/white-house-tapes\/525\">le dijo Kissinger a Nixon<\/a>, \u00abeso demostrar\u00eda que es usted d\u00e9bil, se\u00f1or Presidente\u00bb, lo que impuls\u00f3 a Nixon a\u00a0<a href=\"https:\/\/millercenter.org\/the-presidency\/secret-white-house-tapes\/you-need-team\">crear los Fontaneros<\/a>, la unidad clandestina que llev\u00f3 a cabo escuchas y robos, incluso en la sede del Comit\u00e9 Nacional Dem\u00f3crata en el complejo Watergate.<\/p>\n<p>Seymour Hersh, Bob Woodward y Carl Bernstein publicaron art\u00edculos en los que acusaban a Kissinger de la primera ronda de escuchas telef\u00f3nicas ilegales organizadas por la Casa Blanca en la primavera de 1969 para mantener en secreto su bombardeo de Camboya.<\/p>\n<p>Cuando aterriz\u00f3 en Austria de camino a Oriente Medio, en junio de 1974, y descubri\u00f3 que la prensa hab\u00eda publicado m\u00e1s art\u00edculos y editoriales poco favorecedores sobre \u00e9l, Kissinger celebr\u00f3 una improvisada conferencia de prensa y\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1974\/06\/12\/archives\/why-the-threat-by-kissinger-marathon-diplomacy-breakfast-with.html\">amenaz\u00f3 con dimitir<\/a>. Fue, seg\u00fan todos los indicios, un giro audaz. \u00abCuando se escriba la historia\u00bb, declar\u00f3, al borde de las l\u00e1grimas, \u00abquiz\u00e1 se recuerde que se salvaron algunas vidas y que algunas madres pueden estar m\u00e1s tranquilas, pero eso se lo dejo a la historia. Lo que no dejar\u00e9 para la historia es que se discuta mi honor p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>La t\u00e1ctica funcion\u00f3. Parec\u00eda \u00abtotalmente aut\u00e9ntico\u00bb, afirm\u00f3 efusivamente la revista\u00a0<em>New York<\/em>. Como si retrocedieran ante su propia tenacidad repentina al sacar a la luz los cr\u00edmenes de Nixon, periodistas y presentadores de noticias se unieron en torno a Kissinger. Mientras el resto de la Casa Blanca se revelaba como un pu\u00f1ado de matones de pacotilla, Kissinger segu\u00eda siendo alguien en quien pod\u00edan creer los Estados Unidos. \u00abEst\u00e1bamos medio convencidos de que nada superaba la capacidad de este hombre extraordinario\u00bb, afirm\u00f3 Ted Koppel, de ABC News, en un documental de 1974 en el que describ\u00eda a Kissinger como \u00abel hombre m\u00e1s admirado de los Estados Unidos\u00bb. Era, a\u00f1ad\u00eda Koppel, \u00ablo mejor que tenemos a nuestro favor\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora sabemos mucho m\u00e1s sobre los dem\u00e1s cr\u00edmenes de Kissinger, el inmenso sufrimiento que caus\u00f3 durante sus a\u00f1os en cargos p\u00fablicos. Dio luz verde a golpes de Estado y permiti\u00f3 genocidios. Dijo a los dictadores que mataran y torturaran con rapidez,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/archive\/opinions\/1991\/04\/07\/1975-background-to-betrayal\/aa973065-ea5e-4270-8cf9-02361307073c\/\">vendi\u00f3 a los kurdos<\/a>, y dirigi\u00f3 la\u00a0<a href=\"https:\/\/nsarchive.gwu.edu\/briefing-book\/chile\/2020-10-22\/cia-chile-anatomy-assassination\">chapucera operaci\u00f3n<\/a>\u00a0de secuestro del general chileno Ren\u00e9 Schneider (con la esperanza de entorpecer la toma de posesi\u00f3n del presidente Salvador Allende), que acab\u00f3 con el asesinato de Schneider. Su giro hacia Oriente Medio tras la guerra de Vietnam sumi\u00f3 a la regi\u00f3n en el caos y prepar\u00f3 el terreno para crisis que siguen afligiendo a la humanidad.<\/p>\n<p>Poco sabemos, sin embargo, de lo que vino despu\u00e9s, durante sus cuatro d\u00e9cadas de trabajo con Kissinger Associates. La \u00ablista de clientes\u00bb de la empresa ha sido uno de los documentos m\u00e1s buscados en Washington, por lo menos desde 1989, cuando el senador Jesse Helms\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1989\/11\/12\/world\/eagleburger-won-t-disclose-kissinger-s-client-list.html\">exigi\u00f3 sin \u00e9xit<\/a>o verla antes de considerar la confirmaci\u00f3n de Lawrence Eagleburger (protegido de Kissinger y empleado de Kissinger Associates) como subsecretario de Estado. M\u00e1s tarde, Kissinger\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2002\/12\/14\/us\/threats-responses-investigation-kissinger-pulls-chief-inquiry-into-9-11-attacks.html\">dimiti\u00f3 como presidente de la Comisi\u00f3n del 11-S<\/a>\u00a0para no tener que tener que entregar la lista para su examen p\u00fablico.<\/p>\n<p>Kissinger Associates fue uno de los primeros participantes en la ola de privatizaciones que tuvo lugar tras el final de la Guerra Fr\u00eda en la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Europa del Este y Am\u00e9rica Latina, ayudando a crear una nueva clase olig\u00e1rquica internacional. Kissinger recurri\u00f3 a \u00a0los contactos que hizo como funcionario p\u00fablico para fundar una de las empresas m\u00e1s lucrativas del mundo. M\u00e1s tarde, habiendo escapado a la mancha del Watergate, utiliz\u00f3 su reputaci\u00f3n de sabio de la pol\u00edtica exterior para influir en el debate p\u00fablico, en beneficio, podemos suponer, de sus clientes. Kissinger fue un entusiasta defensor de las dos guerras del Golfo y trabaj\u00f3 estrechamente con el presidente Clinton para impulsar el TLCAN en el Congreso.<\/p>\n<p>El bufete tambi\u00e9n hizo caja con las medidas pol\u00edticas puestas en marcha por Kissinger. En 1975, como Secretario de Estado, Kissinger ayud\u00f3 a Union Carbide a establecer su planta qu\u00edmica en Bhopal, colaborando con el gobierno indio y recabando fondos de los Estados Unidos. Tras la cat\u00e1strofe de 1984 de la fuga qu\u00edmica en la planta, Kissinger Associates represent\u00f3 a Union Carbide, negociando un m\u00edsero acuerdo extrajudicial para las v\u00edctimas de la fuga, que caus\u00f3 de inmediato casi 4.000 muertos y expuso a otro medio mill\u00f3n de personas a gases t\u00f3xicos.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os, Kissinger don\u00f3 a Yale sus documentos p\u00fablicos\u00a0<a href=\"https:\/\/news.yale.edu\/2011\/06\/14\/yale-receive-kissinger-papers-and-establish-johnson-center-study-american-diplomacy\">a bombo y platillo<\/a>. Pero nunca conoceremos la mayor parte de lo que ha ido haciendo su empresa en Rusia, China, India, Oriente Medio y otros lugares. Se llevar\u00e1 consigo esos secretos cuando desaparezca.<\/p>\n<p><em>The Nation, 15 de mayo de 2023<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n<p><strong>Sobre Nixon, Kissinger y Chile<\/strong><\/p>\n<p><strong>Noam Chomsky<\/strong><\/p>\n<p>Henry Kissinger afirm\u00f3 en su paneg\u00edrico: \u00abEl mundo es un lugar mejor, un lugar m\u00e1s seguro, gracias a Richard Nixon\u00bb. Seguro que pensaba en Laos, Camboya y Vietnam. Pero centr\u00e9monos en un lugar que no se ha mencionado en todo el alboroto medi\u00e1tico -Chile- y veamos por qu\u00e9 es un \u00ablugar mejor y m\u00e1s seguro\u00bb. A principios de septiembre de 1970, Salvador Allende fue elegido presidente de Chile en unas elecciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l era su pol\u00edtica?<\/strong><\/p>\n<p>Era b\u00e1sicamente un socialdem\u00f3crata, muy del tipo europeo. Persegu\u00eda una peque\u00f1a redistribuci\u00f3n de la riqueza para ayudar a los pobres (Chile era una sociedad muy desigual). Allende era m\u00e9dico, y una de las cosas que hizo fue instituir un programa de leche gratuita para medio mill\u00f3n de ni\u00f1os muy pobres y desnutridos. Trataba de nacionalizar industrias importantes, como la miner\u00eda del cobre, y una pol\u00edtica de independencia internacional, es decir, que Chile no quedara subordinado simplemente a los Estados Unidos, sino que tomara una v\u00eda m\u00e1s independiente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfFueron libres y democr\u00e1ticas las elecciones que gan\u00f3?<\/strong><\/p>\n<p>No del todo, porque hubo grandes intentos de perturbarlas, principalmente por parte de los Estados Unidos. No era la primera vez que los Estados Unidos hac\u00edan algo semejante. As\u00ed, por ejemplo, nuestro gobierno intervino masivamente para impedir que Allende ganara las elecciones anteriores, en 1964. De hecho, cuando el Comit\u00e9 Church [del Senado norteamericano] realiz\u00f3 una investigaci\u00f3n a\u00f1os m\u00e1s tarde, descubri\u00f3 que los EE.UU. gastaron m\u00e1s dinero per c\u00e1pita para conseguir que el candidato al que favorec\u00eda fuera elegido en Chile en 1964 \u00a1de lo que gastaron los dos candidatos (Johnson y Goldwater) en las elecciones de 1964 en los EE.UU.!<\/p>\n<p>En 1970 se adoptaron medidas similares para tratar de impedir unas elecciones libres y democr\u00e1ticas. Hubo una gran cantidad de propaganda sucia sobre c\u00f3mo, si Allende ganaba, las madres enviar\u00edan a sus hijos a Rusia para que los esclavizaran, cosas por el estilo. Los Estados Unidos amenazaron tambi\u00e9n con destruir la econom\u00eda, algo que estaba en su mano hacer, y que de hecho hicieron.<\/p>\n<p><strong>Sin embargo, gan\u00f3 Allende. Pocos d\u00edas despu\u00e9s de su victoria, Nixon convoc\u00f3 al director de la CIA, Richard Helms, a Kissinger y a otros para una reuni\u00f3n sobre Chile. \u00bfPuede describir lo que ocurri\u00f3?<\/strong><\/p>\n<p>Tal como Helms relat\u00f3 en sus notas, hab\u00eda dos puntos de vista. La \u00abl\u00ednea blanda\u00bb consist\u00eda, en palabras de Nixon, \u00abhacer chirriar la econom\u00eda\u00bb. La \u00abl\u00ednea dura\u00bb consist\u00eda sencillamente en apuntar a un golpe militar.<\/p>\n<p>Nuestro embajador en Chile, Edward Korry, que era del g\u00e9nero de liberal a lo Kennedy, recibi\u00f3 el encargo de llevar a la pr\u00e1ctica la \u00abl\u00ednea blanda\u00bb. As\u00ed es como describi\u00f3 su tarea: \u00abhacer todo lo que est\u00e9 a nuestro alcance para condenar a Chile y a los chilenos a la mayor privaci\u00f3n y pobreza\u00bb. Esa era la l\u00ednea blanda.<\/p>\n<p><strong>Hubo una campa\u00f1a masiva de desestabilizaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n. La CIA sembr\u00f3 de noticias\u00a0<em>El Mercurio<\/em>\u00a0[el peri\u00f3dico m\u00e1s importante de Chile] y foment\u00f3 el malestar laboral y las huelgas.<\/strong><\/p>\n<p>En este caso s\u00ed que se emplearon a fondo. M\u00e1s tarde, cuando finalmente se produjo el golpe militar [en septiembre de 1973] y el gobierno fue derrocado -y miles de personas fueron encarceladas, torturadas y masacradas-, la ayuda econ\u00f3mica que hab\u00eda sido cancelada empez\u00f3 a fluir de nuevo de inmediato. Como recompensa por el logro de la junta militar de revertir la democracia chilena, los Estados Unidos prestaron un apoyo masivo al nuevo gobierno.<\/p>\n<p>Nuestro embajador en Chile le plante\u00f3 a Kissinger la cuesti\u00f3n de la tortura. Kissinger le reprendi\u00f3 duramente, comentando algo as\u00ed como: \u201cNo me venga con clases de ciencias pol\u00edticas. No nos importa la tortura, nos importan las cosas importantes\u201d. Luego le explic\u00f3 qu\u00e9 cosas importantes eran esas.<\/p>\n<p>Kissinger afirm\u00f3 que le preocupaba que fuera contagioso el \u00e9xito de la socialdemocracia en Chile. Contagiar\u00eda al sur de Europa -el sur de Italia, por ejemplo- y llevar\u00eda al posible \u00e9xito de lo que entonces se llamaba eurocomunismo (lo que significaba que los partidos comunistas se unir\u00edan a los socialdem\u00f3cratas en un frente unido).<\/p>\n<p>En realidad, el Kremlin se opon\u00eda al eurocomunismo tanto como Kissinger, pero esto da una idea muy clara de lo que es la Teor\u00eda del Domin\u00f3. Ni siquiera Kissinger, por enloquecido que est\u00e9, se cre\u00eda que los ej\u00e9rcitos de Chile fueran a marchar sobre Roma. No iba a ser ese tipo de influencia. Le preocupaba que un desarrollo econ\u00f3mico exitoso, en el que la econom\u00eda produce beneficios para la poblaci\u00f3n en general \u2013 y no s\u00f3lo ganancias para las corporaciones privadas- tuviera un efecto contagioso.<\/p>\n<p>Con esos comentarios, Kissinger pone en evidencia la historia fundamental de la pol\u00edtica exterior norteamericana a lo largo de decenas de a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Ese patr\u00f3n se repiti\u00f3 en Nicaragua en la d\u00e9cada de 1980<\/strong><\/p>\n<p>En todas partes. Lo mismo ocurri\u00f3 en Vietnam, en Cuba, en Guatemala, en Grecia. Esa es siempre la preocupaci\u00f3n: la amenaza de un buen ejemplo.<\/p>\n<p><strong>Kissinger tambi\u00e9n dijo, de nuevo hablando de Chile: \u00abNo veo por qu\u00e9 deber\u00edamos quedarnos de brazos cruzados y dejar que un pa\u00eds se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propia gente\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Como dec\u00eda\u00a0<em>The Economist<\/em>, deber\u00edamos asegurarnos de que las medidas pol\u00edticas queden aisladas de la pol\u00edtica. Si la gente es irresponsable, hay que sacarla del sistema.<\/p>\n<p><strong>En los \u00faltimos a\u00f1os, la prensa se ha hecho eco de la tasa de crecimiento econ\u00f3mico de Chile<\/strong><\/p>\n<p>La econom\u00eda chilena no va mal, pero se basa casi por completo en las exportaciones -frutas, cobre, etc.- y resulta, por tanto, muy vulnerable a los mercados mundiales.<\/p>\n<p>Ayer hab\u00eda un par de noticias realmente divertidas. El\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0publicaba una sobre c\u00f3mo todo el mundo en Chile est\u00e1 tan contento y satisfecho con el sistema pol\u00edtico que nadie le presta demasiada atenci\u00f3n a las pr\u00f3ximas elecciones.<\/p>\n<p>Pero el\u00a0<em>Financial Times<\/em>\u00a0de Londres (que es el diario de negocios m\u00e1s influyente del mundo, y un medio dif\u00edcilmente radical) tomaba exactamente la perspectiva opuesta. Citaba encuestas que mostraban que el 75% de la poblaci\u00f3n estaba muy \u00abdescontenta\u00bb con el sistema pol\u00edtico (que no permite ninguna opci\u00f3n).<\/p>\n<p>En efecto, hay apat\u00eda ante las elecciones, pero eso es un reflejo de la descomposici\u00f3n de la estructura social de Chile. Chile fue una sociedad muy vibrante, viva y democr\u00e1tica durante muchos, muchos a\u00f1os, hasta principios de la d\u00e9cada de 1970. Despu\u00e9s, el reinado de terror fascista la despolitiz\u00f3. El desmoronamiento de las relaciones sociales es bastante notable. La gente se las arregla sola y trata de valerse por s\u00ed misma. El repliegue sobre el individualismo y el beneficio personal es la base de la apat\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Nathaniel Nash es quien escribi\u00f3 el reportaje del\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0sobre Chile. Afirmaba que muchos chilenos tienen recuerdos dolorosos de los encendidos discursos de Salvador Allende, que condujeron al golpe de Estado en el que murieron miles de personas [incluido Allende]. N\u00f3tese que no tienen recuerdos dolorosos de la tortura, del terror fascista, s\u00f3lo de los discursos de Allende como candidato popular.<\/p>\n<p><em>Chomsky.info, fragmento de \u00abSecrets, Lies and Democracy\u00bb, 1994.<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n<p><strong>Noam Chomsky no ha perdido su rabia. Entrevista [sobre Kissinger y Camboya]<\/strong><\/p>\n<p><strong>Noam Chomsky<\/strong><\/p>\n<p>\u00abHenry Kissinger ser\u00eda sin duda juzgado por su papel en los ataques si el mundo se rigiera por la justicia y no por la fuerza\u00bb, afirma Chomsky en esta entrevista con Stuart Alan B., del\u00a0<em>Phnom Penh Post<\/em>, de la que reproducimos la parte relativa a la pol\u00edtica norteamericana en el Sudeste asi\u00e1tico en general, y a Camboya en particular.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo y ling\u00fcista Noam Chomsky afirma que los Estados Unidos le deben a Camboya no s\u00f3lo una disculpa, sino una reparaci\u00f3n masiva por la campa\u00f1a de bombardeos de B-52 denominada Operaci\u00f3n Men\u00fa, que mat\u00f3 hasta a un mill\u00f3n de personas.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a tuvo lugar del 18 de marzo de 1969 al 26 de mayo de 1970, destruy\u00f3 un millar de ciudades y pueblos, desplaz\u00f3 a 2 millones de personas y, seg\u00fan Chomsky, contribuy\u00f3 a la llegada de los Jemeres Rojos al poder.<\/p>\n<p>Los comentarios de Chomsky se producen despu\u00e9s de que los Estados Unidos desecharan la semana pasada una petici\u00f3n del primer ministro camboyano, Hun Sen, de condonar una deuda de 317 millones de d\u00f3lares contra\u00edda con Estados Unidos por el r\u00e9gimen de Lon Nol durante la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n<p>En la entrevista, Chomsky afirm\u00f3: \u00abHenry Kissinger ser\u00eda sin duda juzgado por su papel en los ataques si el mundo se rigiera por la justicia y no por la fuerza\u00bb.<\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de pionero ling\u00fc\u00edstico y filos\u00f3fico, Chomsky fue uno de los primeros opositores a la guerra de Vietnam, desde la reaparici\u00f3n de Francia en Indochina tras la conclusi\u00f3n de la II Guerra Mundial en 1945.<\/p>\n<p>Fue una de las fuerzas intelectuales que impulsaron el movimiento antibelicista en Estados Unidos durante los a\u00f1os 60 y principios de los 70.<\/p>\n<p>Chomsky es conocido asimismo por sus cr\u00edticas a la pol\u00edtica exterior de los Estados, especialmente de los Estados Unidos, donde vive y cuya nacionalidad posee.<\/p>\n<p>Ayuda a la gente a practicar lo que llama \u00abautodefensa intelectual\u00bb, se\u00f1alando la diferencia entre las palabras pronunciadas y los hechos que llevan a cabo pol\u00edticos, gobiernos, funcionarios religiosos o empresariales, a fin de que el ciudadano medio pueda ver el mundo con m\u00e1s precisi\u00f3n tal y como le afecta a \u00e9l mismo, en lugar de verlo como parte de la agenda de un Estado, una religi\u00f3n, una gran empresa o cualquier otro centro de poder, como los denomima Chomsky.<\/p>\n<p>Al igual que razon\u00f3 que la guerra de Vietnam no se libraba en inter\u00e9s del pueblo norteamericano, Chomsky argumenta que las pol\u00edticas de Israel en Cisjordania y Gaza no van en inter\u00e9s del pueblo israel\u00ed.<\/p>\n<p>Si bien Chomsky es jud\u00edo y estudioso del hebreo, critica las acciones militares de Israel, que, en su opini\u00f3n, son m\u00e1s peligrosas para la poblaci\u00f3n de Israel que \u00fatiles.<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse que Chomsky es cr\u00edtico con todos los grupos de poder, independientemente de su origen \u00e9tnico y nacional, lo que probablemente le hace tan popular y bien recibido en tantos lugares, y tan controvertido.<\/p>\n<p>Chomsky ha ido observando los acontecimientos acaecidos en Camboya desde el final de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Se tom\u00f3 su tiempo para responder a algunas preguntas sobre acontecimientos significativos de la historia del reino que han contribuido a configurar la Camboya actual.<\/p>\n<p>\u00abLa enemistad hist\u00f3rica entre Vietnam y China se remonta a un milenio atr\u00e1s. En 1978-79, Camboya era aliada de China y Vietnam estaba ligado a los rusos\u2026.\u00bb<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo ha podido pasar que la gente se hiciera idea de que usted se mostraba blando con las atrocidades de los Jemeres Rojos a ra\u00edz de su libro de 1988, escrito con Edward S Herman,\u00a0<em>Manufacturing Consent<\/em>?<\/strong><\/p>\n<p>En nuestro libro de 1988, Herman y yo repasamos la forma en que se hab\u00edan tratado los horrores de Camboya en tres fases distintas: la guerra de los Estados Unidos antes de la toma del poder por los Jemeres Rojos en abril de 1975, el periodo de los Jemeres Rojos en el poder, el periodo posterior a la invasi\u00f3n de Vietnam y la expulsi\u00f3n de los Jemeres Rojos, y el paso inmediato de los Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a de prestar apoyo militar y diplom\u00e1tico directo a los Jemeres Rojos (\u00abKampuchea Democr\u00e1tica\u00bb). En la \u00e9poca en que escribimos, se sab\u00eda que la guerra norteamericana anterior a 1975 hab\u00eda sido horrenda, pero s\u00f3lo en los \u00faltimos a\u00f1os se han publicado documentos m\u00e1s extensos.<\/p>\n<p>Ahora sabemos que la fase m\u00e1s brutal comenz\u00f3 en 1970, cuando Henry Kissinger transmiti\u00f3 al general Haig las \u00f3rdenes del presidente Nixon de \u00abbombardeo masivo de Camboya, todo lo que vuele sobre todo lo que se mueva\u00bb (palabras de Kissinger). Es dif\u00edcil encontrar una declaraci\u00f3n con una intenci\u00f3n genocida tan clara en los archivos de cualquier Estado. Y las \u00f3rdenes se cumplieron. El bombardeo de la Camboya rural estuvo al nivel del bombardeo total aliado en el teatro del Pac\u00edfico durante la II Guerra Mundial. El Jemeres Rojos, tal como hoy sabemos, se expandieron hasta llegar a ser unos 200.000, en buena medida reclutados a causa de los bombardeos.<\/p>\n<p>Durante el primer periodo y el tercero, los norteamericanos \u2013y de modo m\u00e1s general, los occidentales- pod\u00edan hacer bastante. Durante el segundo periodo, nadie tuvo siquiera una sugerencia sobre qu\u00e9 hacer. La cobertura fue exactamente lo contrario de lo que dictar\u00edan las consideraciones morales m\u00e1s elementales. Durante el primer periodo, hubo alguna protesta, pero la cobertura fue escasa y se olvid\u00f3 r\u00e1pidamente. Las nuevas revelaciones se han suprimido casi por completo. Durante el tercer periodo, la cobertura volvi\u00f3 a ser muy escasa y la historia tambi\u00e9n se ha olvidado casi por completo.<\/p>\n<p>Nuestra revisi\u00f3n precisa de estos hechos s\u00ed que provoc\u00f3 una indignaci\u00f3n considerable, y mentiras masivas, como las que usted menciona. Eso fue a\u00fan m\u00e1s cierto en el caso de nuestro estudio en dos vol\u00famenes de 1979,\u00a0<em>The Political Economy of Human Rights<\/em>, que proporciona amplia documentaci\u00f3n para demostrar que este patr\u00f3n era (y es) bastante general, y que se ha extendido por todo el mundo. La mayor parte del estudio se refer\u00eda a cr\u00edmenes norteamericanos, raz\u00f3n por la cual no fue objeto de rese\u00f1as ni de lectura, lo que confirm\u00f3 nuestras tesis.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un cap\u00edtulo que trataba sobre Camboya. En \u00e9l, conden\u00e1bamos duramente los cr\u00edmenes de Pol Pot, y tambi\u00e9n revel\u00e1bamos invenciones y enga\u00f1os extraordinarios. Escribimos que los cr\u00edmenes eran bastante horribles, pero que los comentaristas deb\u00edan atenerse a la verdad y a las fuentes m\u00e1s fiables, como los servicios de inteligencia del Departamento de Estado, a todas luces la fuente m\u00e1s informada en aquel momento, tambi\u00e9n en buena parte suprimida, aparte de nuestro an\u00e1lisis, porque no se ajustaba a la imagen que se hab\u00eda fabricado. Esa imagen era importante.<\/p>\n<p>Se explot\u00f3 expl\u00edcitamente para encubrir los cr\u00edmenes cometidos por los Estados Unidos en Indochina y para sentar las bases de nuevos y horribles cr\u00edmenes en Am\u00e9rica Central, justificados por el hecho de que los Estados Unidos ten\u00edan que detener a la \u00abizquierda de Pol Pot\u00bb. Comparamos Camboya con Timor Oriental con precisi\u00f3n: dos enormes atrocidades en el mismo per\u00edodo de tiempo y en la misma zona del mundo, que difieren en un aspecto crucial: en Timor Oriental, los Estados Unidos y sus aliados fuereran los principales responsables de las atrocidades, y podr\u00edan haberles puesto f\u00e1cilmente fin; en Camboya pudieron hacer poco o nada -como se ha se\u00f1alado, apenas hubo siquiera una sugerencia- y las atrocidades del enemigo pudieron explotarse y se explotaron para justificar las nuestras.<\/p>\n<p>Demostramos que en ambos casos se produjo un enga\u00f1o masivo en los EEUU y Occidente, pero en direcciones opuestas: en el caso de Timor Oriental, donde los cr\u00edmenes podr\u00edan haber terminado f\u00e1cilmente, se suprimieron o negaron; en el caso de Camboya, donde no se pod\u00eda hacer nada, las invenciones y mentiras habr\u00edan impresionado, literalmente, a Stalin.<\/p>\n<p>Se ignor\u00f3 por completo lo que escribimos sobre Timor Oriental (salvo en Australia), junto con el resto de lo que escribimos sobre los cr\u00edmenes norteamericanos y c\u00f3mo se encubrieron.<\/p>\n<p>Lo que escribimos sobre Camboya, por el contrario, provoc\u00f3 una enorme indignaci\u00f3n y una nueva avalancha de mentiras, como comentamos en nuestro libro de 1988. Y as\u00ed contin\u00faa. En general, es extremadamente importante suprimir nuestros propios cr\u00edmenes y defender el derecho a mentir a voluntad sobre los cr\u00edmenes de nuestros enemigos. Esas son las principales tareas de las clases cultivadas, tal como hemos documentado ampliamente, en estos libros y en otros lugares.<\/p>\n<p>Es raro el estudio que no contiene errores, pero nuestro cap\u00edtulo sobre Camboya parece ser una excepci\u00f3n. A pesar del enorme esfuerzo realizado, nadie ha encontrado ni siquiera una coma mal colocada, por no hablar de errores de fondo. Estar\u00edamos encantados de admitir y corregir cualquier error, pero a pesar de esfuerzos herc\u00faleos, no se ha encontrado ninguno. Y por favor, no se f\u00ede de mi palabra. Compru\u00e9belo usted mismo.<\/p>\n<p><strong>Cuando se analiza el genocidio de Camboya bajo el r\u00e9gimen de los Jemeres Rojos, \u00bfse culpa a los bombardeos estadounidenses de Camboya de crear las condiciones que llevaron a Pol Pot al poder, o es algo m\u00e1s complejo?<\/strong><\/p>\n<p>Dos destacados estudiosos de Camboya, Owen Taylor y Ben Kiernan, se\u00f1alan que cuando comenzaron los intensos bombardeos norteamericanos sobre la Camboya rural, los Jemeres Rojos eran un peque\u00f1o grupo de unos 10.000 efectivos. En pocos a\u00f1os, los Jemeres Rojos, se hab\u00eda convertido en un enorme ej\u00e9rcito de unos 200.000 hombres, profundamente amargados y en busca de venganza. Su propaganda de reclutamiento hizo hincapi\u00e9 en los bombardeos norteamericanos. Los archivos del Pent\u00e1gono revelan que el tonelaje de las bombas lanzadas sobre la Camboya rural fue aproximadamente el mismo que el total de los bombardeos estadounidenses en el Pac\u00edfico durante la Segunda Guerra Mundial, y por supuesto mucho m\u00e1s intenso. Pero seguramente no fue el \u00fanico factor.<\/p>\n<p><strong>En su lectura de la historia, \u00bfpor qu\u00e9 los l\u00edderes de los Estados pueden llegar a la maldad de para masacrar a cualquiera que haya ido a la escuela o que llevara gafas [como hicieron los Jemeres Rojos]? \u00bfPuede imaginar la base intelectual o emocional para que los autores de asesinatos en masa sean capaces de vivir alegremente como instrumentos de asesinatos en masa?<\/strong><\/p>\n<p>Es una buena pregunta. Tambi\u00e9n podemos hacernos preguntas similares sobre nuestra propia sociedad, la cual tendr\u00edamos que ser capaces de entender mejor. S\u00f3lo hay que ce\u00f1irse a Camboya. El intenso bombardeo comenz\u00f3 bajo las \u00f3rdenes del presidente Nixon, que Kissinger transmiti\u00f3 lealmente a los militares estadounidenses con estas palabras: \u00abCampa\u00f1a masiva de bombardeos en Camboya. Todo lo que vuele sobre todo lo que se mueva\u00bb. Es el tipo de apelaci\u00f3n al genocidio que raramente se encuentra en los archivos de ning\u00fan Estado. La declaraci\u00f3n se public\u00f3 en\u00a0<em>The New York Times<\/em>, y no hubo ninguna reacci\u00f3n entre sus lectores, en su mayor\u00eda intelectuales liberales, pocos de los cuales la recuerdan siquiera.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDeber\u00edan ser juzgados y ejecutados o encarcelados los autores del genocidio de Camboya? \u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>Me opongo a la pena de muerte, pero creo que deber\u00edan tener un juicio justo y acabar en la c\u00e1rcel. Nadie se hace esa pregunta cuando se trata de Nixon y Kissinger, o de los ricos y poderosos en general.<\/p>\n<p><em>Chomsky.info, Phnom Penh Post, 5 de octubre de 2010<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n<p><strong>El juicio de Henry Kissinger<\/strong><\/p>\n<p><strong>Reed Brody<\/strong><\/p>\n<p>Rese\u00f1a de\u00a0<em>The Trial of Henry Kissinger<\/em>\u00a0[<em>El juicio de Henry Kissinger<\/em>], de Christopher Hitchens, Verso, Londres, 2001<\/p>\n<p>La historia est\u00e1 alcanzando al ex Secretario de Estado Henry Kissinger. Si bien contin\u00faa pontificando de modo regular sobre asuntos mundiales en los telediarios norteamericanos, cada vez son m\u00e1s las partes del mundo que no puede visitar. Jueces de Argentina, Chile, Francia y Espa\u00f1a solicitan el testimonio de Kissinger en relaci\u00f3n con cr\u00edmenes cometidos por reg\u00edmenes clientelares de los Estados Unidos en Sudam\u00e9rica en la d\u00e9cada de 1970. Cuando Kissinger estuvo en Londres en abril, un activista brit\u00e1nico pidi\u00f3 su detenci\u00f3n por cargos relacionados con la guerra de Vietnam. Ha sido objeto incluso en los Estados Unidos de una demanda civil interpuesta por la familia del alto mando militar chileno asesinado en 1970 como parte de un intento ideado por los Estados Unidos de bloquear la elecci\u00f3n de Salvador Allende.<\/p>\n<p>El libro de Christopher Hitchens, si bien es cierto que rebosa de veneno en contra de Kissinger, y que a veces resulta farragoso y desenfocado, re\u00fane de forma persuasiva las pruebas conocidas desde hace tiempo, as\u00ed como otras recientemente desclasificadas, para demostrar el papel de Kissinger en la destrucci\u00f3n de la democracia chilena y la consolidaci\u00f3n de la dictadura de Pinochet, la prolongaci\u00f3n de la guerra de Vietnam mediante el sabotaje de las conversaciones de paz de Lyndon Johnson en 1968, la invasi\u00f3n indonesia y posterior violaci\u00f3n de Timor Oriental, la invasi\u00f3n de Chipre por la junta militar griega en 1974, la muerte de civiles a causa de los bombardeos a\u00e9reos de Estados Unidos en Laos y Camboya y los cr\u00edmenes contra la humanidad del ej\u00e9rcito paquistan\u00ed en Pakist\u00e1n Oriental (actual Bangladesh). Un historial impresionante para un hombre, hasta para un Premio Nobel de la Paz.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfes Henry Kissinger un criminal de guerra?<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil no confundir la responsabilidad pol\u00edtica, moral e hist\u00f3rica de un gran sufrimiento humano con la responsabilidad penal. Pero una cosa es afirmar que las pol\u00edticas de Henry Kissinger provocaron cientos de miles de muertes y otra cosa, decir que, en un sentido estrictamente jur\u00eddico, es penalmente responsable de esas muertes. A pesar del t\u00edtulo de su libro, Hitchens no intenta separar lo pol\u00edticamente err\u00f3neo de lo criminalmente err\u00f3neo ni presentar un caso legal contra Kissinger.<\/p>\n<p>Pero hay una forma de argumentar jur\u00eddicamente. Los principios del derecho penal tradicional, ratificados por los tribunales para cr\u00edmenes de guerra de Yugoslavia y Ruanda, sostienen que alguien puede ser considerado c\u00f3mplice si contribuye conscientemente a la perpetraci\u00f3n del crimen de forma material y substancial. De Acuerdo con esta norma, no ser\u00eda imposible demostrar que un funcionario estadounidense (o sovi\u00e9tico) cuyo apoyo permiti\u00f3 a un r\u00e9gimen servil cometer atrocidades es c\u00f3mplice de esos cr\u00edmenes. En el caso de Timor Oriental, por ejemplo, documentos recientemente publicados demuestran que, a pesar de que Kissinger lo hab\u00eda negado anteriormente, \u00e9l y el presidente Ford dieron espec\u00edficamente luz verde a Suharto para invadir Timor en una reuni\u00f3n en Yakarta, s\u00f3lo un d\u00eda antes de la invasi\u00f3n real. Estados Unidos suministraba entonces al ej\u00e9rcito indonesio el 90% de sus armas, y el propio Kissinger describi\u00f3 su relaci\u00f3n como la de \u00abdonante-cliente\u00bb. Cuando el n\u00famero de v\u00edctimas civiles de la invasi\u00f3n se elev\u00f3 a decenas y m\u00e1s tarde a cientos de miles, Hitchens y otros acusan a Kissinger de haber manipulado el proceso de revisi\u00f3n exigido por el Congreso, a sabiendas de la matanza de civiles, para garantizar que la ayuda a los asesinos siguiera fluyendo.<\/p>\n<p>Cuando son los Estados Unidos los que han cometido directamente las atrocidades, la situaci\u00f3n jur\u00eddica es diferente. Por ejemplo, los bombardeos a\u00e9reos de Estados Unidos y Vietnam del Sur, bajo la supervisi\u00f3n de Kissinger, dejaron aproximadamente 350.000 civiles laosianos y 600.000 civiles camboyanos muertos. Si Henry Kissinger aprob\u00f3 el bombardeo de objetivos en Camboya y Laos sabiendo que hab\u00eda civiles, como sugieren las declaraciones citadas por Hitchens, la cuesti\u00f3n estribar\u00eda en si el bombardeo fue indiscriminado o desproporcionado.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar, por supuesto, que se llevara a Kissinger a juicio. Sin embargo, a medida que el principio abstracto de responsabilidad penal individual por atrocidades se hace m\u00e1s realidad, se oyen cada vez m\u00e1s voces que se preguntan por qu\u00e9 s\u00f3lo se juzga a los dictadores de los pa\u00edses del Tercer Mundo, y no a los dirigentes occidentales que los llevaron al poder y los sostuvieron mientras comet\u00edan sus atrocidades. \u00bfPor qu\u00e9 se juzga a Pinochet y no a Kissinger? \u00bfPor qu\u00e9 Hiss\u00e8ne Habr\u00e9 y no los dirigentes norteamericanos y franceses que le apoyaron todo el tiempo que dur\u00f3 su gobierno? \u00bfPor qu\u00e9 se acusa de genocidio a los hombres fuertes de Guatemala y no a los responsables pol\u00edticos norteamericanos que les respaldaron? El libro de Hitchens no s\u00f3lo plantea esta pregunta, sino que proporciona la base f\u00e1ctica para responder \u00ab: \u00bfpor qu\u00e9 no?\u00bb.<\/p>\n<p><em>Human Rights Watch<\/em>, 2001<\/p>\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n<p><strong>Henry Kissinger cumple esta semana 100 a\u00f1os.\u00a0<\/strong><strong>Verg\u00fcenza tendr\u00eda que darle aparecer en p\u00fablico<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bhaskar Sunkara, Jonah Walters<\/strong><\/p>\n<p>Henry Kissinger cumple 100 a\u00f1os este s\u00e1bado [27 de mayo], pero su herencia nunca ha estado en peor forma. Aunque muchos comentaristas\u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/a-tortured-and-deadly-legacy-kissinger-and-realpolitik-in-us-foreign-policy-192977\">hablan hoy<\/a>\u00a0de un \u00ablegado torturado y mort\u00edfero\u00bb, durante d\u00e9cadas Kissinger recibi\u00f3 alabanzas de todos los sectores del \u201cestablishment\u201d pol\u00edtico y medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Kissinger, refugiado jud\u00edo adolescente huido de la Alemania nazi, recorri\u00f3 una improbable senda hasta algunos de los cargos m\u00e1s poderosos de la Tierra. Y lo que es a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o, como asesor de seguridad nacional y secretario de Estado de Nixon y Ford, se convirti\u00f3 en una especie de icono pop.<\/p>\n<p>Por aquel entonces, un\u00a0<a href=\"https:\/\/wwd.com\/fashion-news\/fashion-features\/celebrating-henry-kissinger-6967416\/\">perfil<\/a>\u00a0adulador del joven estadista lo defin\u00eda como \u00abel sex symbol de la administraci\u00f3n Nixon\u00bb. En 1969, seg\u00fan dicho perfil, Kissinger asisti\u00f3 a una fiesta llena de miembros de la alta sociedad de Washington con un sobre marcado como \u00abTop Secret\u00bb bajo el brazo. Los dem\u00e1s invitados a la fiesta apenas pod\u00edan contener su curiosidad, as\u00ed que Kissinger desvi\u00f3 sus preguntas con una ocurrencia: el sobre conten\u00eda su ejemplar del \u00faltimo n\u00famero de la revista\u00a0<em>Playboy<\/em>\u00a0(al parecer, a Hugh Hefner [creador de la revista] le pareci\u00f3 divertid\u00edsimo y a partir de entonces se asegur\u00f3 de que el asesor de seguridad nacional recibiera una suscripci\u00f3n gratuita).<\/p>\n<p>Lo que realmente conten\u00eda el sobre era un borrador del discurso de Nixon sobre la \u201c<a href=\"http:\/\/watergate.info\/1969\/11\/03\/nixons-silent-majority-speech.html\">mayor\u00eda silenciosa<\/a>\u201d, un discurso ahora famoso que pretend\u00eda trazar una l\u00ednea n\u00edtida entre la decadencia moral de los liberales antibelicistas y la inquebrantable \u201crealpolitik\u201d de Nixon.<\/p>\n<p>El trabajo de alto secreto que realizaba en la d\u00e9cada de 1970 tambi\u00e9n envejeci\u00f3 mal. En pocos a\u00f1os, organiz\u00f3 bombardeos ilegales en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2015\/07\/laos-us-bombing-vietnam-cold-war\">Laos<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2015\/04\/khmer-rouge-cambodian-genocide-united-states\/\">Camboya<\/a>\u00a0e hizo posible el genocidio de\u00a0<a href=\"https:\/\/mondediplo.com\/1999\/10\/02chomsky\">Timor Oriental<\/a>\u00a0and\u00a0<a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2018\/04\/bangladesh-pakistan-partition-revolution-maoism\">Pakist\u00e1n Oriental<\/a>. Mientras tanto, Kissinger era conocido entre la alta sociedad del Beltway [las zonas residenciales de Washington] como \u00abel playboy del Ala Oeste\u00bb. Le gustaba que le fotografiaran, y los fot\u00f3grafos le complac\u00edan. Era un fijo de las p\u00e1ginas de cotilleos, sobre todo cuando sus escarceos con mujeres famosas saltaban a la luz p\u00fablica, como cuando \u00e9l y la actriz Jill St John hicieron saltar inadvertidamente una noche la alarma de su mansi\u00f3n de Hollywood una noche mientras se escapaban a su piscina (\u00abLe estaba ense\u00f1ando ajedrez\u00bb, explic\u00f3 Kissinger posteriormente).<\/p>\n<p>Mientras Kissinger deambulaba por entre la \u201cjet set\u201d de Washington, \u00e9l y Nixon -una pareja tan unida por la cadera que Isaiah Berlin los bautiz\u00f3 como \u00abNixonger\u00bb- estaban ocupados ideando una marca pol\u00edtica basada en su supuesto desd\u00e9n por la \u00e9lite liberal, cuya moralidad decadente, afirmaban, s\u00f3lo pod\u00eda conducir a la par\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Kissinger desde\u00f1aba el movimiento antibelicista, calificando a los manifestantes de \u00abni\u00f1os universitarios de clase media alta\u00bb y\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1973\/10\/28\/archives\/the-sayings-of-secretary-henry-language-negotiation-humility-the.html\">avisando<\/a>: \u00abNo van a ser los mismos que gritan \u2018Poder para el pueblo\u2019 los que tomen las riendas de este pa\u00eds si eso se convierte en una prueba de fuerza\u00bb. Tambi\u00e9n despreciaba a las mujeres: \u00abPara m\u00ed las mujeres no son m\u00e1s que un pasatiempo, una afici\u00f3n. Y nadie le dedica demasiado tiempo a un pasatiempo\u00bb. Pero es indiscutible que a Kissinger le gustaba el liberalismo dorado de la alta sociedad, las fiestas exclusivas, las cenas de buenos filetes y los flashes.<\/p>\n<p>La alta sociedad le\u00a0<a href=\"https:\/\/krugman.blogs.nytimes.com\/2014\/12\/19\/secret-cabals-of-the-elite\/?mtrref=www.google.com&amp;gwh=DCECF0FE10A0E03FCD796D19F62A16C8&amp;gwt=pay&amp;assetType=opinion\">correspond\u00eda<\/a>. Gloria Steinem, compa\u00f1era ocasional de cenas, llamaba a Kissinger \u00abel \u00fanico hombre interesante de la administraci\u00f3n Nixon\u00bb. Joyce Haber, columnista de cotilleos, lo describi\u00f3 como \u00abmundano, humor\u00edstico, sofisticado, un caballero con las mujeres\u00bb. Hef [Hugh Hefner] le consideraba un amigo, y en una ocasi\u00f3n\u00a0<a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/posteverything\/wp\/2017\/04\/20\/a-brief-history-of-celebrity-white-house-staffers\/\">afirm\u00f3<\/a>\u00a0en letra impresa que una encuesta entre sus modelos revelaba que Kissinger era el hombre m\u00e1s deseado para tener citas en la mansi\u00f3n Playboy.<\/p>\n<p>Ese encaprichamiento no termin\u00f3 con la d\u00e9cada de 1970. Cuando Kissinger cumpli\u00f3 90 a\u00f1os en 2013, su celebraci\u00f3n de cumplea\u00f1os con alfombra roja cont\u00f3 con la asistencia de una multitud bipartidista entre la que se contaba Michael Bloomberg, Roger Ailes, Barbara Walters, y hasta el \u00abveterano de la paz\u00bb John Kerry, junto con otras 300 personalidades.<\/p>\n<p>Un\u00a0<a href=\"https:\/\/wwd.com\/eye\/parties\/henry-kissinger-at-90-6967452\/\">art\u00edculo<\/a>\u00a0de\u00a0<em>Women\u2019s Wear Daily<\/em>\u00a0informaba de que\u00a0<a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2016\/09\/bill-clinton-welfare-reform-work-racism-reagan\">Bill Clinton<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2017\/07\/john-mccain-donald-trump-obama-republican-party-presidential-campaign\">John McCain<\/a>\u00a0pronunciaron los brindis de cumplea\u00f1os en un sal\u00f3n de baile decorado en estilo chino para complacer al invitado de honor de la noche. (McCain, que pas\u00f3 m\u00e1s de cinco a\u00f1os como prisionero de guerra, describi\u00f3 su \u00abmaravilloso afecto\u00bb por Kissinger, \u00aba causa de la guerra de Vietnam, que fue algo que tuvo enormes repercusiones en la vida de ambos\u00bb). El chico mismo del cumplea\u00f1os subi\u00f3 entonces al escenario, donde record\u00f3 a los invitados el \u00abritmo de la historia\u00bb y aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para predicar el evangelio de su causa favorita: el bipartidismo.<\/p>\n<p>La capacidad de Kissinger para el bipartidismo era c\u00e9lebre. (Los republicanos Condoleezza Rice y Donald Rumsfeld asistieron a primera hora de la noche, y luego lleg\u00f3 con los brazos abiertos la dem\u00f3crata Hillary Clinton por una entrada de carga, preguntando: \u00ab\u00bfListos para el segundo asalto?\u00bb) Durante la fiesta, McCain se jact\u00f3 de que Kissinger \u00abha sido consultor y asesor de todos los presidentes, republicanos y dem\u00f3cratas, desde Nixon\u00bb. McCain hablaba probablemente en nombre de todos los presentes en el sal\u00f3n de baile cuando a\u00f1adi\u00f3: \u00abNo conozco a nadie m\u00e1s respetado en el mundo que Henry Kissinger\u00bb.<\/p>\n<p>En realidad, gran parte del mundo vilipendia a Kissinger. El ex secretario de Estado evita incluso visitar\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2002\/03\/28\/world\/door-opens-for-legal-actions-chilean-coup-kissinger-numbered-among-hunted.html\">varios pa\u00edses<\/a>\u00a0por miedo a que le detengan y le acusen de cr\u00edmenes de guerra. En 2002, por ejemplo, un tribunal chileno le exigi\u00f3 que respondiera a diversas preguntas sobre su papel en el\u00a0<a href=\"https:\/\/jacobinmag.com\/2016\/09\/patricio-guzman-battle-of-chile-allende-popular-unity\">golpe de Estado de 1973<\/a>\u00a0en dicho pa\u00eds. En 2001, un juez franc\u00e9s envi\u00f3 agentes de polic\u00eda a la habitaci\u00f3n del hotel de Kissinger en Par\u00eds para entregarle una solicitud formal de interrogatorio sobre el mismo golpe, en el curso del cual hab\u00edan desaparecido varios ciudadanos franceses.<\/p>\n<p>En esa misma \u00e9poca, Kissinger cancel\u00f3 un viaje a Brasil tras los rumores de que ser\u00eda detenido y obligado a responder a preguntas sobre su papel en la\u00a0<a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2016\/09\/orlando-letelier-pinochet-nixon-kissinger\">Operaci\u00f3n C\u00f3ndor<\/a>, el plan de los a\u00f1os 70 que uni\u00f3 a las dictaduras sudamericanas para hacer desaparecer a sus oponentes exiliados. Un juez argentino ya hab\u00eda nombrado a Kissinger como posible \u00abacusado o sospechoso\u00bb en una futura acusaci\u00f3n penal.<\/p>\n<p>Pero en los Estados Unidos, Kissinger es intocable. All\u00ed, a uno de los carniceros m\u00e1s prol\u00edficos del siglo XX lo quieren bien los ricos y poderosos, independientemente de su afiliaci\u00f3n partidista. El atractivo bipartidista de Kissinger es sencillo: fue uno de los principales estrategas del imperio estadounidense del capital en un momento crucial del desarrollo de ese imperio.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que la clase pol\u00edtica haya considerado a Kissinger como un activo y no como una aberraci\u00f3n. Encarnaba lo que comparten los dos partidos gobernantes: la determinaci\u00f3n de garantizar condiciones favorables a los inversores estadounidenses en la mayor parte posible del mundo. Ajeno a la verg\u00fcenza y a las inhibiciones, Kissinger fue capaz de guiar al imperio estadounidense a trav\u00e9s de un traicionero periodo de la historia mundial, cuando el ascenso de Estados Unidos hacia el dominio mundial parec\u00eda a veces al borde del derrumbe.<\/p>\n<p>La doctrina Kissinger persiste hoy en d\u00eda: si los pa\u00edses soberanos se niegan a participar en los planes m\u00e1s generales de los Estados Unidos, el Estado de seguridad nacional norteamericano actuar\u00e1 r\u00e1pidamente para minar su soberan\u00eda. Para los Estados Unidos, es lo de siempre, independientemente del partido que ocupe la Casa Blanca, y Kissinger sigue siendo, mientras viva, uno de los principales guardianes de este status quo.<\/p>\n<p>El historiador Gerald Horne cont\u00f3 una vez que Kissinger estuvo a punto de ahogarse mientras navegaba en canoa bajo una de las cataratas m\u00e1s grandes del mundo. Lanzado a aquellas aguas agitadas, el estadista se vio obligado a enfrentarse al terror de perder el control, de afrontar una crisis en la que ni siquiera su incre\u00edble influencia pod\u00eda aislarle del desastre personal. Pero el p\u00e1nico s\u00f3lo fue temporal: su gu\u00eda enderez\u00f3 el barco y Kissinger volvi\u00f3 a salir ileso.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el tiempo logre pronto lo que las cataratas Victoria no lograron hace tantos decenios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varios autores (The Nation, 31-5-23) &nbsp; Greg Grandin Henry Kissinger deber\u00eda haber ca\u00eddo con todos los dem\u00e1s: Haldeman, Ehrlichman, Mitchell, Dean y Nixon. Sus huellas estaban por todas partes en el caso Watergate. Sin embargo, sobrevivi\u00f3, en gran medida gracias a su juego con la prensa. 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