{"id":55662,"date":"2024-09-16T10:41:02","date_gmt":"2024-09-16T14:41:02","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=55662"},"modified":"2024-09-16T10:41:04","modified_gmt":"2024-09-16T14:41:04","slug":"la-izquierda-brasilena-ante-una-nueva-epoca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2024\/09\/16\/la-izquierda-brasilena-ante-una-nueva-epoca\/","title":{"rendered":"La izquierda brasile\u00f1a ante una nueva \u00e9poca"},"content":{"rendered":"\n<p>Valerio Arcary (Jacobinlat, 16-9-24)<\/p>\n\n\n\n<p>El bolsonarismo no es solo una reacci\u00f3n pasajera: es una ofensiva contra los derechos conquistados por los trabajadores, que avanza bajo el disfraz de una rebeli\u00f3n antisistema, pero con un programa profundamente reaccionario.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad tan complicada que nos rodea hace necesario reconocer que Brasil ha cambiado, y para peor, en los \u00faltimos diez a\u00f1os. Esto no es f\u00e1cil para la generaci\u00f3n m\u00e1s vieja de la izquierda, porque la decepci\u00f3n es muy grande. Ha habido muchos cambios objetivos, pero tambi\u00e9n subjetivos. En particular, estamos asistiendo a dos procesos dram\u00e1ticamente graves:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Una adhesi\u00f3n al bolsonarismo de al menos cerca de la mitad de las capas medias de la clase trabajadora de entre 30 y 60 a\u00f1os, que tienen contratos, escolaridad e ingresos ligeramente superiores a la media y que son predominantemente hombres blancos.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Un distanciamiento o separaci\u00f3n pol\u00edtica entre partes de la clase trabajadora y los muy pobres, mayoritariamente negros.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Un mundo m\u00e1s peligroso<\/h4>\n\n\n\n<p>El mundo tambi\u00e9n ha cambiado y se ha vuelto m\u00e1s peligroso:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Una fracci\u00f3n de la burgues\u00eda brasile\u00f1a, ante el fortalecimiento de China, exige un alineamiento incondicional con la defensa de la supremac\u00eda del imperialismo norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Otra fracci\u00f3n de la burgues\u00eda brasile\u00f1a es negadora de la crisis ambiental y hostil a la transici\u00f3n energ\u00e9tica, que perjudicar\u00e1 temporalmente a los que descarbonicen m\u00e1s r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Algunas fracciones se han volcado a la defensa de reg\u00edmenes autoritarios que enfrentan la protesta popular, abrazando una l\u00ednea nacional-imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>d) Se observa un estancamiento econ\u00f3mico econ\u00f3mico, empobrecimiento y giro a la derecha de las clases medias.<\/p>\n\n\n\n<p>e) La izquierda atraviesa una crisis sorprendente, que subestima el peligro real e inmediato de un neofascismo con peso de masas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La necesidad de recuperar a la clase trabajadora<\/h4>\n\n\n\n<p>Este giro hacia posiciones reaccionarias e incluso neofascistas y la divisi\u00f3n de los trabajadores es un desastre pol\u00edtico inconmensurable. No ser\u00e1 posible transformar la sociedad si la izquierda no recupera a la mayor\u00eda de la clase trabajadora. La historia \u00abense\u00f1a\u00bb que siempre habr\u00e1 una parte del mundo del trabajo asalariado que se sentir\u00e1 atra\u00edda por la direcci\u00f3n burguesa. Incluso cuando la relaci\u00f3n social de fuerzas se invierta y una escisi\u00f3n irreconciliable entre fracciones burguesas favorezca un acercamiento entre sectores de la clase media y las causas populares, ser\u00e1 inevitable que una minor\u00eda de trabajadores sea hostil a la izquierda. Sin el apoyo de una mayor\u00eda, que debe traducirse en organizaci\u00f3n y conciencia, ser\u00e1 imposible que la izquierda abra el camino a las transformaciones necesarias, aunque gane las elecciones. No se trata de un c\u00e1lculo electoral, sino de una apuesta estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante veinte a\u00f1os, la izquierda fue mayoritaria en el sector de la clase trabajadora con contrato, tanto en el sector privado como en la funci\u00f3n p\u00fablica, entre los a\u00f1os 1990 y 2013. Este era el n\u00facleo duro original de la base social del PT. Asalariados que ganan m\u00e1s de tres veces el salario m\u00ednimo: metal\u00fargicos, profesores, trabajadores de la banca, del petr\u00f3leo, etc. El lulismo gan\u00f3 una mayor\u00eda entre los m\u00e1s pobres, especialmente en el Nordeste, s\u00f3lo despu\u00e9s de llegar al poder en 2002, debido al inmenso impacto de Bolsa Familia y otras pol\u00edticas p\u00fablicas de transferencia de renta. Parad\u00f3jicamente, mientras el PT consolidaba una amplia mayor\u00eda entre los m\u00e1s pobres, la izquierda perd\u00eda influencia entre los sectores de trabajadores con derechos y organizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen muchas razones objetivas y subjetivas para este terrible desenlace de la lucha de clases, clave para explicar el ascenso de la extrema derecha. Ignorar la experiencia de los trece a\u00f1os de gobiernos liderados por el PT, y el impacto de la brutal crisis de 2015\/16 tras la elecci\u00f3n de Dilma Rousseff, ser\u00eda fr\u00edvolo. Esta crisis incluy\u00f3 una recesi\u00f3n sin parang\u00f3n que redujo el PIB un 7%, elev\u00f3 el desempleo, impuls\u00f3 la inflaci\u00f3n en servicios esenciales y trajo consigo un aumento de impuestos. Todo esto afect\u00f3 a un modelo de consumo y nivel de vida. Tampoco podemos ignorar la campa\u00f1a de denuncias de corrupci\u00f3n de&nbsp;<em>Lava Jato<\/em>&nbsp;y el empeoramiento de la seguridad p\u00fablica. El resentimiento social y el rencor moral-ideol\u00f3gico han crecido dram\u00e1ticamente. Ambos est\u00e1n entrelazados. Decenas de millones han visto reducida la pobreza extrema de los m\u00e1s pobres, pero sus vidas han empeorado comparativamente porque la desigualdad social no ha disminuido. Pero estos factores por s\u00ed solos son insuficientes. Son demasiado coyunturales. Tenemos que preguntarnos cu\u00e1les son los factores estructurales. La tragedia es que una parte de la clase trabajadora con ciertos recursos, que siempre han sido una minor\u00eda urbana de la clase obrera, han \u00abdivorciado\u00bb su destino de la inmensa mayor\u00eda popular miserable y no blanca, es decir, de los negros. No fue as\u00ed durante d\u00e9cadas. Algo ha cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Brasil es un laboratorio hist\u00f3rico de desarrollo desigual y combinado, una mezcla de lo arcaico y lo moderno. Se inserta en el mundo como un h\u00edbrido de semicolonia privilegiada y submetr\u00f3polis regional. Es una sociedad profundamente injusta, donde la extrema desigualdad social es su principal peculiaridad. Todas las naciones capitalistas, ya sea en el centro o en la periferia del sistema, son desiguales, y la desigualdad ha ido en aumento desde la d\u00e9cada de 1980. Pero el capitalismo brasile\u00f1o tiene un tipo de desigualdad anacr\u00f3nica. Brasil sigue siendo un pa\u00eds dependiente y atrasado, tanto econ\u00f3mica y socialmente como cultural y educativamente. Aunque la pobreza extrema ha disminuido en comparaci\u00f3n con d\u00e9cadas pasadas, la desigualdad social sigue en niveles escandalosos. Los \u00edndices de desarrollo humano muestran a Brasil en una posici\u00f3n rezagada en comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses sudamericanos como Chile, Argentina y Uruguay.<\/p>\n\n\n\n<p>El impresionante poder del lulismo y del PT, junto con otras organizaciones de izquierda como el PSOL, se debe a d\u00e9cadas de lucha contra la injusticia. Sin embargo, la sociedad sigue siendo ideol\u00f3gicamente racista, sexista y hom\u00f3foba. Aunque la izquierda brasile\u00f1a tiene posiciones influyentes en movimientos sociales como el MST y el MTST, su lucha ideol\u00f3gica ha sido d\u00e9bil. Comparada con pa\u00edses vecinos como Argentina, el antiimperialismo y el movimiento de mujeres tienen menor audiencia, y la lucha antirracista es d\u00e9bil en comparaci\u00f3n con naciones de mayor\u00eda ind\u00edgena.<\/p>\n\n\n\n<p>Los fen\u00f3menos complejos nunca son monocausales. Hay muchos factores determinantes. Entre ellos, hay que destacar que el estatus social de los hombres blancos, incluso entre los asalariados de clase media, se ha mantenido, anacr\u00f3nicamente, muy por encima del de las masas populares, mayoritariamente negras. La opresi\u00f3n se sustentaba en lo que puede definirse como privilegios de estatus o casta. Las sociedades no s\u00f3lo se dividen en clases sociales. El mundo del trabajo no es homog\u00e9neo en ning\u00fan pa\u00eds, pero en Brasil, un pa\u00eds con grandes desigualdades regionales, la heterogeneidad es abismal. Ser blanco, educado y del sur es muy diferente de ser negro y del nordeste. Afortunadamente, desde la ola de 2013 ha surgido una nueva generaci\u00f3n en movimientos negros, feministas, LGBTQIA+ y ecologistas. Pero el bolsonarismo se alimenta del resentimiento social y del rencor ideol\u00f3gico de las clases medias. La batalla ideol\u00f3gica, que siempre se ha dejado para despu\u00e9s, no puede esperar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El patr\u00f3n de desigualdad social en Brasil no es s\u00f3lo una aberraci\u00f3n arcaica, ha sido funcional para una acumulaci\u00f3n capitalista m\u00e1s r\u00e1pida desde la d\u00e9cada de 1950. La superexplotaci\u00f3n de la mano de obra ha permitido extraer tasas de plusval\u00eda excepcionalmente elevadas. Las clases dominantes no solo se basaron en la gran migraci\u00f3n del mundo rural, sino que tambi\u00e9n explotaron la sospecha y la desconfianza, fomentando as\u00ed el racismo, el machismo y la divisi\u00f3n entre la clase media y la mayor\u00eda popular. En el proceso, la clase dominante construy\u00f3 una hegemon\u00eda pol\u00edtica, pero tambi\u00e9n ideol\u00f3gica. La reducci\u00f3n de la pobreza absoluta mediante altas tasas de crecimiento econ\u00f3mico mantuvo grados de cohesi\u00f3n social suficientes para mantener la dominaci\u00f3n sociopol\u00edtica, incluso con niveles anacr\u00f3nicos de desigualdad social, una anomal\u00eda. Quienes en la izquierda brasile\u00f1a defienden una estrategia de reformas reguladoras del capitalismo deben enfrentarse a este dilema de la historia. Si la clase dominante no acept\u00f3 una negociaci\u00f3n consistente y duradera de reformas cuando su capitalismo perif\u00e9rico a\u00fan ten\u00eda un intenso dinamismo, \u00bfpor qu\u00e9 aceptar\u00eda tal pacto ahora que ese impulso hist\u00f3rico se ha perdido y se ha abierto una etapa de decadencia?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La izquierda ante el peligro neofascista<\/h4>\n\n\n\n<p>La reciente manifestaci\u00f3n liderada por Jair Bolsonaro en la Avenida Paulista, el 7 de septiembre, fue otra demostraci\u00f3n de fuerza. No fue un fiasco, ni tampoco un tropiezo. Cerca de 50 000 personas se congregaron durante tres horas, bajo un sol abrasador, exigiendo amnist\u00eda para los golpistas y la destituci\u00f3n de Alexandre de Moraes, mientras vitoreaban a Pablo Mar\u00e7al, quien fue llevado en andas por la multitud.<\/p>\n\n\n\n<p>El marxismo es realismo revolucionario. Minimizar el impacto de la radicalizaci\u00f3n de la extrema derecha \u2014el error m\u00e1s constante y fatal de la mayor\u00eda de la izquierda brasile\u00f1a, tanto moderada como radical, desde 2016\u2014 ser\u00eda ingenuo. El argumento de no subestimar ni sobreestimar es una f\u00f3rmula \u00abelegante\u00bb, pero evasiva. Ese escapismo es una soluci\u00f3n negacionista: una postura defensiva para evitar reconocer que enfrentamos un peligro inmenso.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo sirve para perder el tiempo, alimentando el autoenga\u00f1o&nbsp;de que se est\u00e1 \u00abganando\u00bb tiempo. Un ejemplo: la \u00fanica capital realmente clave en la que la izquierda tiene posibilidades de ganar las elecciones municipales en menos de un mes es S\u00e3o Paulo. Y de los tres candidatos t\u00e9cnicamente empatados, dos representan variantes del bolsonarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe un sector de masas que est\u00e1 \u00abcontra todo\u00bb. La radicalizaci\u00f3n antisistema es de extrema derecha. Pero este extremismo no es neutral, es reaccionario. La atracci\u00f3n de la histeria antisistema de la extrema derecha no puede ser disputada por la izquierda. No hay espacio sim\u00e9trico para un discurso antisist\u00e9mico de izquierda. Un discurso antisist\u00e9mico ser\u00eda pasar a la oposici\u00f3n al gobierno de Lula.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abprueba de fuego\u00bb est\u00e1 en que las organizaciones que han radicalizado su agitaci\u00f3n contra Lula son invisibles. No existe tal espacio, porque la correlaci\u00f3n de fuerzas ha cambiado. Estamos en una situaci\u00f3n ultradefensiva: la confianza de los trabajadores en sus organizaciones y en su propia capacidad de lucha es muy baja, y las expectativas se han desplomado. Incluso en los sectores m\u00e1s conscientes y combativos de la clase obrera predomina la aprensi\u00f3n. La correlaci\u00f3n de fuerzas nos es desfavorable.<\/p>\n\n\n\n<p>La izquierda moderada entr\u00f3 en crisis entre 2013 y 2022 \u2014el laborismo, el PS franc\u00e9s, el PSOE, el PASOK, SYRIZA, el PT, el peronismo\u2014, pero fue un proceso parcial y transitorio, y ha logrado recuperarse en parte. Las masas se protegen con las herramientas que tienen a su alcance. La izquierda m\u00e1s radical puede ocupar un lugar, pero no debe retroceder al propagandismo. Debe demostrar que es un instrumento \u00fatil en la lucha dentro del Frente \u00danico, acompa\u00f1ando con paciencia revolucionaria el movimiento real de resistencia al neofascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>No estamos en una verdadera polarizaci\u00f3n social y pol\u00edtica. La polarizaci\u00f3n solo existe cuando los dos principales campos \u2014capital y trabajo\u2014 tienen fuerzas similares. Brasil est\u00e1 fragmentado. La idea de que la victoria electoral de Lula, por apenas dos millones de votos sobre 120 millones v\u00e1lidos, refleja una equivalencia en las posiciones sociales es una fantas\u00eda. Estamos a la defensiva, y por ello la unidad de las izquierdas, tanto en las luchas como en las elecciones, es indispensable.<\/p>\n\n\n\n<p>La unidad de la izquierda no debe usarse para silenciar la cr\u00edtica justa a las vacilaciones innecesarias, los malos acuerdos, las decisiones equivocadas o las capitulaciones inexcusables. Sin embargo, el enemigo principal sigue siendo el neofascismo. Una estrategia de oposici\u00f3n de izquierdas al gobierno de Lula es peligrosa y est\u00e9ril. Deber\u00edamos haber aprendido algunas lecciones de la consigna \u00abFuera todos\u00bb en el contexto en que la extrema derecha agitaba \u00abFuera Dilma\u00bb, especialmente porque la situaci\u00f3n ha empeorado desde 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>La victoria de Lula fue gigante, justamente, porque la realidad es mucho peor de lo que los resultados electorales indicaron. Un resultado que, por cierto, s\u00f3lo fue posible porque una disidencia burguesa lo apoy\u00f3. Muchos factores explican que el contexto sea tan reaccionario.Entre ellos, la derrota hist\u00f3rica de la restauraci\u00f3n capitalista entre 1989 y 1991 define el escenario porque ya no hay una referencia de alternativa ut\u00f3pica como fue el socialismo durante tres generaciones<\/p>\n\n\n\n<p>La reestructuraci\u00f3n productiva ha ido imponiendo una serie de derrotas y divisiones en la clase trabajadora. Los gobiernos liderados por el PT entre 2003 y 2016 no son inocentes en esto, pues su estrategia de colaboraci\u00f3n de clases limit\u00f3 los cambios a reformas tan minimalistas que no fue posible movilizar a las masas para defender a Dilma Rousseff cuando enfrent\u00f3 el&nbsp;<em>impeachment<\/em>. Las derrotas acumuladas pesan.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros enemigos est\u00e1n a la ofensiva. No es sensato una pol\u00e9mica sobre si se podr\u00eda haber derrotado a Jair Bolsonaro sin Lula. Recordemos que la propuesta era Lula \u00abpaz y amor\u00bb contra el gabinete del odio, abrazado por Geraldo Alckmin. Solo se pod\u00eda ganar con t\u00e1cticas ultramoderadas. Sin embargo, esto no justifica la conclusi\u00f3n de que Lula acert\u00f3 al elegir a Alckmin como vicepresidente, aunque s\u00ed deber\u00eda guiarnos para evaluar de manera realista la relaci\u00f3n de fuerzas pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>centr\u00e3o<\/em>&nbsp;es el bloque pol\u00edtico que probablemente saldr\u00e1 m\u00e1s fortalecido de las elecciones. Incluso en Porto Alegre, tras la tragedia de la peor inundaci\u00f3n en medio siglo, Sebasti\u00e3o Melo, el actual alcalde bolsonarista apoyado por el MDB, sigue siendo favorito. Las candidaturas del PT en Aracaju, Natal, Fortaleza e incluso Teresina tampoco deber\u00edan sorprendernos. En Bel\u00e9m, se libra una lucha heroica para garantizar que Edmilson, del PSOL, llegue a la segunda vuelta. Lo que podr\u00eda salvar el balance de las elecciones de 2024 ser\u00eda una victoria de Guilherme Boulos. El equilibrio pol\u00edtico despu\u00e9s de octubre depende esencialmente del resultado en S\u00e3o Paulo, donde podemos ganar, aunque es dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento neofascista se ha construido a base de denuncias implacables, pero no cualquier denuncia. Denuncian que hay \u00abdemasiados derechos\u00bb para los trabajadores. Bolsonaro acu\u00f1\u00f3 la amenaza: \u00bfempleos o derechos? Lo que est\u00e1 en juego ante la extrema derecha son todas las peque\u00f1as pero valiosas conquistas sociales logradas desde el fin de la dictadura: los derechos de los movimientos sociales, las luchas por vivienda, g\u00e9nero, raza, cultura, sindicalismo, ecolog\u00eda y m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El bolsonarismo no es una reacci\u00f3n ante el peligro de una revoluci\u00f3n, como lo fue el nazifascismo en Europa tras la Revoluci\u00f3n de Octubre. No hay peligro de revoluci\u00f3n. Los neofascistas han ganado una base de masas porque una fracci\u00f3n de la burgues\u00eda se ha radicalizado y lidera una ofensiva contra los trabajadores, con el apoyo de la clase media y sectores populares, promoviendo un shock de capitalismo \u00absalvaje\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La extrema derecha ha crecido como reacci\u00f3n a la crisis de 2008\/09, que conden\u00f3 al capitalismo occidental \u2014incluido Brasil\u2014 a una d\u00e9cada de estancamiento mientras China crec\u00eda. Su programa es el neoliberalismo en estado febril.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 2013 y 2023, atravesamos la primera d\u00e9cada recesiva desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En contraste: (a) durante los treinta \u00aba\u00f1os dorados\u00bb, Europa y Jap\u00f3n reconstruyeron sus infraestructuras, implementando reformas que garantizaron el pleno empleo y concesiones a la clase trabajadora; (b) en los a\u00f1os 80, hubo un mini-boom con Reagan; (c) en los 90, otro con Clinton; y (d) a inicios del siglo XXI, un tercer mini-boom con Bush hijo. El Brexit, Donald Trump, Bolsonaro y Javier Milei son manifestaciones electorales de una estrategia para mantener el liderazgo global de EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Una fracci\u00f3n de la burgues\u00eda global, insatisfecha con el gradualismo neoliberal, ha adoptado una estrategia hiperliberal de shock que busca destruir derechos, promoviendo \u00ablatinoamericanizaci\u00f3n\u00bb de los pa\u00edses centrales y la \u00abasiatizaci\u00f3n\u00bb de Am\u00e9rica Latina, para reducir los costos de producci\u00f3n y competir con China. Quieren imponer una derrota hist\u00f3rica que asegure reg\u00edmenes estables durante una generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la extrema derecha no se limita a una estrategia econ\u00f3mica. No solo se alinea pol\u00edticamente con EE.UU. en el sistema internacional. Aunque heterog\u00e9nea en cada pa\u00eds, comparte un n\u00facleo ideol\u00f3gico com\u00fan: exaltaci\u00f3n nacionalista, misoginia, racismo, homofobia, negacionismo clim\u00e1tico, militarizaci\u00f3n de la seguridad, antiintelectualismo y desprecio por la cultura y la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este enfrentamiento no es posible sin restringir libertades democr\u00e1ticas, incluso destruyendo las libertades pol\u00edticas. La extrema derecha aspira a subvertir el r\u00e9gimen liberal-democr\u00e1tico. No busca una r\u00e9plica del totalitarismo nazi-fascista de los a\u00f1os 30, pero s\u00ed persigue reg\u00edmenes autoritarios. Admiran a l\u00edderes como Erdogan, Bukele o Duterte. Solo podremos detenerlos con mucha lucha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Valerio Arcary (Jacobinlat, 16-9-24) El bolsonarismo no es solo una reacci\u00f3n pasajera: es una ofensiva contra los derechos conquistados por los trabajadores, que avanza bajo el disfraz de una rebeli\u00f3n antisistema, pero con un programa profundamente reaccionario. 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