{"id":55693,"date":"2024-09-19T10:32:15","date_gmt":"2024-09-19T14:32:15","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=55693"},"modified":"2024-09-19T10:32:17","modified_gmt":"2024-09-19T14:32:17","slug":"habitar-bajo-la-sombra-del-extractivismo-urbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2024\/09\/19\/habitar-bajo-la-sombra-del-extractivismo-urbano\/","title":{"rendered":"Habitar bajo la sombra del extractivismo urbano"},"content":{"rendered":"\n<p>Rodrigo Javier Dias (Tierra Viva, 19-9-24)<\/p>\n\n\n\n<p>Los habitantes de las ciudades est\u00e1n lanzados a experimentar riesgos, tensiones y pulsiones, y la l\u00f3gica extractiva los exacerba con el suelo como bien de negocio y modelo de acumulaci\u00f3n. El proceso de \u00abgentrificaci\u00f3n\u00bb es su l\u00f3gica perversa y expandida a nivel mundial: reconvertir en negocio para las clases altas las tierras abandonadas de las clases populares, con su consecuente expulsi\u00f3n o segregaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Habitar las ciudades es, innegablemente, un desaf\u00edo complejo. La multiplicidad de problem\u00e1ticas emergentes de estos espacios poblacionalmente densificados y estructuralmente saturados convierte a sus habitantes en una suerte de conejillos de indias que, a diario, son lanzados a experimentar en contra de su voluntad todo tipo de riesgos, tensiones y pulsiones. Estos urbanitas, habitantes de estas ciudades hipermodernas, son el producto \u2014as\u00ed como lo fueron aquellos que inspiraron a&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Georg_Simmel\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Georg Simmel<\/strong><\/a>&nbsp;a delinear su sujeto urbano mod\u00e9lico\u2014 de un nuevo quiebre de las relaciones socioproductivas, que reorient\u00f3 la existencia misma hacia la exacerbaci\u00f3n del consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este endiosamiento del consumo como estructurante de la sociedad no es casual, sino que es el reflejo de la expansi\u00f3n y el perfeccionamiento de las din\u00e1micas de acumulaci\u00f3n promovidas por el capitalismo neoliberal globalizado, que supieron abrirse camino hacia todas las dimensiones plausibles de generar ganancias, incluso sobre la vida misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido,&nbsp;<strong>pensar las ciudades como territorios de acumulaci\u00f3n no solo se vuelve posible, sino que resulta cada d\u00eda m\u00e1s visible y acuciante bajo las l\u00f3gicas del extractivismo urbano<\/strong>. Dentro de estas, la&nbsp;<a href=\"https:\/\/onu-habitat.org\/index.php\/el-fenomeno-de-la-gentrificacion\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>gentrificaci\u00f3n<\/strong><\/a>&nbsp;\u2014el desplazamiento de habitantes pobres por parte de clases medias o altas que intervienen en tierras antes abandonadas\u2014 es la l\u00f3gica que emerge como la de mayor circulaci\u00f3n y verbalizaci\u00f3n, al punto de convertirse en una faceta m\u00e1s del paisaje urbano global. Sin embargo, su existencia ha trascendido la mera noci\u00f3n de proceso, emergiendo a la vez como imaginario, como amenaza y, en lo que respecta a la Geograf\u00eda, como obst\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De los extractivismos al extractivismo urbano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A inicios del siglo XXI, nuestra regi\u00f3n termin\u00f3 por&nbsp;<a href=\"https:\/\/agenciatierraviva.com.ar\/extractivismo-como-politica-de-estado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>normalizar la intensificaci\u00f3n de los procesos de apropiaci\u00f3n de recursos naturales como \u00fanica alternativa accesible e inmediata de generar ingresos<\/strong><\/a>, que sostuvieran los mecanismos de redistribuci\u00f3n progresiva. Esta redistribuci\u00f3n, que ven\u00eda \u2014como sucedi\u00f3 en Argentina\u2014 a intentar recuperar y estabilizar m\u00ednimamente los salarios y, por consecuencia, el poder adquisitivo de una sociedad golpeada por el experimento neoliberal desindustrializador y privatizador de Carlos Sa\u00fal Menem, se ciment\u00f3 a partir del proceso de reprimarizaci\u00f3n iniciado a partir de esos mismos a\u00f1os noventa. Encontr\u00f3, mediante la inyecci\u00f3n de capitales mixtos y una renovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica profunda, la panacea que le permiti\u00f3 a nuestro pa\u00eds poner freno a su ca\u00edda libre econ\u00f3mica iniciada all\u00e1 por los a\u00f1os setenta.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante,&nbsp;<strong>esta reconstituci\u00f3n parcial de los indicadores macroecon\u00f3micos tuvo (y tiene) dos efectos colaterales f\u00e1ciles de legitimar, pero dif\u00edciles de enmascarar<\/strong>. Por un lado, la&nbsp;<strong>violencia desatada contra la naturaleza y el ambiente<\/strong>&nbsp;\u2014traducida en contaminaci\u00f3n y agotamiento del recurso y su entorno\u2014 y el&nbsp;<strong>da\u00f1o social irreparable<\/strong>&nbsp;\u2014identificable en las enfermedades, la pobreza, la desigualdad y los desplazamientos forzosos para sus habitantes\u2014. Por el otro,&nbsp;<strong>la cesi\u00f3n de recursos y capitales hacia terceros<\/strong>, que acaparan el grueso del capital extra\u00eddo mientras nuestro pa\u00eds recibe apenas migajas. La legitimaci\u00f3n, por supuesto, viene abrazada al \u201cno hay alternativa\u201d, latiguillo preferido del neoliberalismo expresado hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os por Margaret Thatcher: progreso, desarrollo, empleo, riquezas, todas promesas futuras a cambio de sacrificios presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que para hablar del concepto de \u00abextractivismo\u00bb debemos pensarlo desde una perspectiva que involucra apropiaci\u00f3n de un recurso, gran volumen o elevada intensidad como resultado de su extracci\u00f3n, escasa o nula transformaci\u00f3n en su tr\u00e1nsito y un destino extranjero para su comercializaci\u00f3n. De all\u00ed que la soja, el litio o los hidrocarburos est\u00e9n involucrados dentro de esta din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto,<strong>&nbsp;la dificultad para enmascarar los procesos extractivos reside esencialmente en la fragilidad de su sem\u00e1ntica<\/strong>: una actividad cuyo desarrollo destruye ambientes, paisajes y comunidades dejando detr\u00e1s mayores tensiones y desigualdades no puede esconderse detr\u00e1s de yeites trillados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En paralelo al despliegue de los extractivismos \u201ctradicionales\u201d, el capitalismo explor\u00f3 y encontr\u00f3 nuevos territorios sobre los cuales pudiera extender sus tent\u00e1culos de la acumulaci\u00f3n<\/strong>. A partir del siglo XXI y con mayor celeridad en la \u00faltima d\u00e9cada y media, el sistema se volc\u00f3 de lleno a consolidar un extractivismo expandido que fuera mucho m\u00e1s all\u00e1 de su habitual voracidad sobre los recursos naturales y las actividades agr\u00edcola-ganaderas en todas sus expresiones y especies \u201cfinamente\u201d seleccionadas.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, las plataformas digitales de streaming, las redes sociales, los servicios de internet, televisi\u00f3n por cable y telefon\u00eda m\u00f3vil, los videojuegos, las producciones culturales y hasta el mismo conocimiento se convirtieron paulatinamente en objeto de la actividad extractiva. Pero existe una dimensi\u00f3n m\u00e1s, cuyo peso espec\u00edfico \u2014si bien siempre se mantiene a la zaga de los mencionados extractivismos tradicionales\u2014 se vuelve de consideraci\u00f3n si pensamos que su impacto es crucial para el mero habitar: el extractivismo urbano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 hablamos cuando hablamos de extractivismo urbano?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No es novedad que las ciudades siempre fueron un espacio ideal para hacer negocio.<\/strong>&nbsp;All\u00e1 lejos y hace tiempo, cuando los vapores y la contaminaci\u00f3n de la brutalmente desigual Manchester se ergu\u00edan como reflejo del progreso, testimoni\u00f3 Friedrich Engels un encuentro con un buen se\u00f1or burgu\u00e9s que le coment\u00f3, entre risas, como a\u00fan en una ciudad en donde el hacinamiento, la enfermedad y la pobreza eran denominador com\u00fan, las alternativas existentes para \u201chacer negocios\u201d se pod\u00edan encontrar en cualquier esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia de ventanas, ba\u00f1os, los metros cuadrados, la segmentaci\u00f3n y la orientaci\u00f3n de las piezas eran elementos que influ\u00edan directamente en el valor del alquiler para la clase obrera. En simult\u00e1neo, la posibilidad de contar con el dinero suficiente para asegurarse un techo durante todo el mes era un bien escaso y poseer uno propio, cuesti\u00f3n de otra clase. Esa otra clase era la que, con exceso de habitaciones y viviendas para arrendar, acumulaba cada vez m\u00e1s dinero, mientras las almas que alimentaban el motor del capitalismo se desahuciaban sobre fardos de paja pensando en c\u00f3mo sobrevivir un d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segregaci\u00f3n socioecon\u00f3mica de la Manchester industrial podr\u00eda, con algunas ligeras modificaciones, trasladarse hacia cualquier ciudad latinoamericana contempor\u00e1nea.<\/strong>&nbsp;Casi doscientos a\u00f1os despu\u00e9s de que el compa\u00f1ero de Karl Marx registrara la situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, el desarrollo tecnol\u00f3gico de la humanidad ha permitido que&nbsp;<a href=\"https:\/\/agenciatierraviva.com.ar\/la-vida-en-las-ciudades-del-mito-del-progreso-al-vertigo-neoliberal\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>las ciudades se reconviertan y densifiquen, aunque no han logrado resolver sus problemas cr\u00f3nicos<\/strong><\/a>. Lo que s\u00ed han logrado, parad\u00f3jicamente, es encontrar la forma de continuar generando ganancias a\u00fan cuando el perfil urbano parece indicar lo contrario. Esa magia,<strong>&nbsp;ese fetiche que convierte cada cent\u00edmetro cuadrado de ciudad en un potencial espacio de acumulaci\u00f3n, es lo que podr\u00edamos denominar extractivismo urbano<\/strong>. Pero dejemos la met\u00e1fora de lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por todos sabido que los n\u00facleos urbanos fueron el germen del crecimiento de las grandes ciudades. Los centros y microcentros de estos espacios guardan consigo un valor simb\u00f3lico, hist\u00f3rico, arquitect\u00f3nico y, m\u00e1s recientemente, tur\u00edstico. En torno a ellos se fueron expandiendo y habitando los espacios, rellenando y cubriendo, poco a poco, las distancias hasta colmar cada una de sus calles. Luego, acorde a las posibilidades, fueron creciendo en altura. Y as\u00ed conformados, se proyectaron en tiempo y espacio. Uno transita, observa la ciudad con ojos de paseante y entiende que m\u00e1s de lo que hay no podr\u00eda haber.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, no todos piensan as\u00ed. En espacios ya construidos, \u00bfc\u00f3mo poder incrementar las ganancias? \u00bfc\u00f3mo poseyendo la propiedad de una casa de familia o una propiedad horizontal puedo generar una mayor rentabilidad? La respuesta puede ser m\u00e1s simple: reemplazando una \u00fanica casa por varios pisos. Varios departamentos. Torres. Locales comerciales. Franquicias. O todo ello en simult\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hablar de extractivismo urbano es, en resumen, hablar de un proceso de maximizaci\u00f3n del uso del suelo disponible, por valor y por densidad<\/strong>, cuyas consecuencias son similares a las de los otros extractivismos: despojo, desplazamiento y segregaci\u00f3n. Tambi\u00e9n una huella ecol\u00f3gica, que es h\u00e1bilmente transferida hacia el Estado, conflictividad y, por supuesto, acumulaci\u00f3n de grandes montos de capital y activos en manos de unos pocos actores que adem\u00e1s, especulan y forman los precios, aun si eso implica que no est\u00e9n habitadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>verticalizaci\u00f3n o densificaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;\u2014el boom en altura de las ciudades, principalmente en las grandes e intermedias\u2014, la&nbsp;<strong>turistificaci\u00f3n, la marketinizaci\u00f3n y el branding urbano<\/strong>&nbsp;son solo algunas de las alternativas que se despliegan dentro del enorme abanico de&nbsp;<strong>posibilidades existentes para transformar perfiles y espacios urbanos en territorios de acumulaci\u00f3n<\/strong>. Y entre todos ellos, uno se ha convertido en el reflejo por excelencia de este proceso, aunque su materializaci\u00f3n conlleva tantas realidades como mitos y conflictividades inherentes: la gentrificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La gentrificaci\u00f3n como proceso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sesenta a\u00f1os han transcurrido desde que Ruth Glass acu\u00f1ara, en 1964, el concepto de gentrificaci\u00f3n como la mejor expresi\u00f3n posible para identificar las din\u00e1micas de desplazamiento y renovaci\u00f3n del centro urbano de Londres. La soci\u00f3loga alemana, haciendo uso del vocablo ingl\u00e9s&nbsp;<em>gentry<\/em>&nbsp;\u2014que originalmente serv\u00eda para representar a la alta burgues\u00eda y la baja nobleza\u2014 supo apreciar c\u00f3mo en estas \u00e1reas, deterioradas y tradicionalmente habitadas por obreros de clase media-baja y baja, iban siendo de a poco intervenidas y renovadas, teniendo como consecuencia directa de ello el desplazamiento de la poblaci\u00f3n que habitaba estos sectores y su reemplazo por las clases altas: la llegada de una nueva y contempor\u00e1nea&nbsp;<em>gentry<\/em>&nbsp;que, al menos, en apariencia cambiar\u00eda el perfil integral de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto podr\u00eda representar, a grandes rasgos, la expresi\u00f3n territorial del&nbsp;<strong>proceso de gentrificaci\u00f3n: un \u00e1rea deteriorada, desvalorizada o directamente abandonada que es puesta en valor mediante din\u00e1micas de renovaci\u00f3n urbana<\/strong>. Estas din\u00e1micas, a su vez, habilitan la llegada de un nuevo contingente poblacional que se instala en estos espacios constituy\u00e9ndolos y constituy\u00e9ndose como expresiones de segregaci\u00f3n espacial y econ\u00f3mica intraurbana, representantes de una clase cuyo poder adquisitivo (innegable) y status sociocultural (debatible) ocupar\u00e1 los espacios, territorios y lugares de sus antiguos pobladores, desplazados sutil pero forzosamente hacia otras \u00e1reas.&nbsp;<strong>Una l\u00f3gica perversa, pero que se observa tan aceitada como expandida<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible negar que&nbsp;<strong>la gentrificaci\u00f3n se convirti\u00f3 en las \u00faltimas d\u00e9cadas en el motor de los procesos de acumulaci\u00f3n y segregaci\u00f3n de los espacios urbanos<\/strong>. Las grandes ciudades europeas fueron las primeras en poner de manifiesto las urgencias de repensar el desarrollo urbano y cuestionar las atribuciones de los grandes grupos inmobiliarios, puesto que en su voraz carrera por la generaci\u00f3n de ganancias estos actores favorec\u00edan el despliegue de din\u00e1micas carentes de toda \u00e9tica, moral y humanidad para con aquellos que se ve\u00edan obligados a migrar. Sin embargo, y al igual que el amplio abanico de actividades extractivas, el fen\u00f3meno continu\u00f3 y contin\u00faa extendi\u00e9ndose sin encontrar demasiadas barreras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la cafeter\u00eda boutique a la conflictividad social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tres cuestiones que son de vital importancia para comprender la magnitud y la complejidad del fen\u00f3meno de gentrificaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En primer t\u00e9rmino, la emergencia, consolidaci\u00f3n y expansi\u00f3n de los grandes actores inmobiliarios<\/strong>. Vinculados en su mayor\u00eda con el arco pol\u00edtico en sus distintos niveles, estos tienen un amplio margen de acci\u00f3n y decisi\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n gozan de beneficios y concesiones que dif\u00edcilmente puedan replicarse en cualquier individuo. Su posicionamiento adem\u00e1s les permite constituirse \u2014en conjunto\u2014 como&nbsp;<strong>un grupo capaz de influir en el valor del metro cuadrado, en el precio de los alquileres e incluso en el rumbo de los desarrollos complementarios que acompa\u00f1ar\u00e1n su emprendimiento<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta sinergia de acumulaci\u00f3n no se circunscribe a los espacios urbanos, por supuesto.<\/strong>&nbsp;Si bien podr\u00eda ser objeto de un cap\u00edtulo aparte por su longitud, es necesario recordar que el radio de acci\u00f3n de estos actores trasciende todo tipo de l\u00edmites y se inserta en otros espacios menos desarrollados y m\u00e1s accesibles para su caudal de capital disponible, para replicar su accionar. Haci\u00e9ndole honor al ge\u00f3grafo David Harvey.<\/p>\n\n\n\n<p>Acumular para desposeer en un sitio, saturar y cuando el margen de rentabilidad amenaza con decrecer, trasladar el excedente hacia otros horizontes donde pueda este pueda ser m\u00e1s efectivo.&nbsp;<a href=\"https:\/\/agenciatierraviva.com.ar\/libertad-o-acumulacion-por-desposesion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n&nbsp;<\/strong><\/a>y ajustes espaciales siendo apreciados en su nacimiento y desarrollo sin irse muy lejos: en vivo y en directo en CABA, en Buenos Aires, R\u00edo Negro y Chubut, (por solo mencionar cuatro recortes) hoy nos es posible ver como grandes \u00e1reas son adquiridas, construidas, revalorizadas \u2014a veces hasta niveles incre\u00edbles\u2014 y luego comercializadas, punto final del proceso al que pocos pueden acceder. Esta acumulaci\u00f3n continua no hace sino replicar y perpetuar las din\u00e1micas de acumulaci\u00f3n y exclusi\u00f3n hasta el hartazgo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En segundo t\u00e9rmino, las actividades asociadas<\/strong>. Una revalorizaci\u00f3n del espacio urbano con su consecuente reemplazo poblacional no podr\u00eda darse sin la emergencia de actividades y espacios complementarios,&nbsp;<strong>dispositivos de consumo anexos a los desarrollos inmobiliarios<\/strong>&nbsp;que en su individualidad extraen y en su conjunto valorizan la calle, la manzana o el barrio. Desde la aparici\u00f3n de franquicias comerciales \u2014en un amplio rango que incluye&nbsp;<strong>marcas de indumentaria, gimnasios, restaurantes, librer\u00edas y cafeter\u00edas<\/strong>, por mencionar algunas\u2014, hasta la recuperaci\u00f3n y promoci\u00f3n de sitios simb\u00f3licos (no necesariamente hist\u00f3ricos) destinados a actividades tur\u00edsticas. Cada una de estas expresiones materializa sobre el espacio un plus que<strong>&nbsp;legitima el valor diferencial, a la vez que transforma el espacio urbano en un archipi\u00e9lago de espacios de consumo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En tercer lugar, la inevitable emergencia de problem\u00e1ticas ambientales y conflictividad social<\/strong>. La densificaci\u00f3n y verticalizaci\u00f3n del espacio urbano trae consigo un repertorio de complicaciones indeseadas, tales como&nbsp;<strong>el incremento de la demanda energ\u00e9tica, el consumo de agua, la generaci\u00f3n de basura, el problema de los espacios destinados a estacionamiento, el tr\u00e1fico, la congesti\u00f3n y saturaci\u00f3n continua de los espacios comunes<\/strong>. Y la que quiz\u00e1s pueda erguirse como la peor en funci\u00f3n de un planeta que no hace m\u00e1s que recalentarse: las islas de calor, un fen\u00f3meno derivado de la abundancia de estructuras cuya absorci\u00f3n de calor y posterior liberaci\u00f3n genera no solo temperaturas diferenciales a las de las \u00e1reas perif\u00e9ricas, sino adem\u00e1s una temperatura sustancialmente m\u00e1s elevada durante la noche, cuya \u00fanica soluci\u00f3n implica una mayor demanda energ\u00e9tica en concepto de refrigeraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La conflictividad social, en paralelo, surgen por diversas cuestiones<\/strong>. Un factor est\u00e1 representado por la parad\u00f3jica imposibilidad de acceder a una vivienda \u2014en alquiler, es anecd\u00f3tico pensar hoy en su posesi\u00f3n\u2014 en un perfil urbano en donde el principal excedente es, precisamente, la oferta habitacional. Otro factor promotorde conflictividad es derivado del hecho de que la consolidaci\u00f3n de espacios elitizados y\/o turistificados los convierte en puntos calientes para las actividades delictivas en su infinidad de expresiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n las tensiones cr\u00edticas de una ciudad que se presenta tan densificada como saturada es factor de conflictividad: no en vano cuando se analiza los espacios urbanos uno de los factores que emerge es esa sensaci\u00f3n de hast\u00edo, de malestar continuo, retroalimentada por la propia coyuntura.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el \u00faltimo factor a considerar es la fragmentaci\u00f3n y segregaci\u00f3n multidimensional que se cierne en torno a estas \u00e1reas.&nbsp;<strong>Desde lo econ\u00f3mico hasta lo social, estos espacios gentrificados se perciben como porciones de ciudad sin sentido de pertenencia<\/strong>, como esa figura que no coincide con la secuencia y cuya existencia altera las percepciones y los imaginarios espaciotemporales de aquellos que las habitan, los obstaculiza. Un \u00e1rea gentrificada y habitada por las clases m\u00e1s altas disponibles se presenta \u2014como el caso de Puerto Madero en la Ciudad de Buenos Aires\u2014 como un cuerpo extra\u00f1o dentro de la hiperpoblada soluci\u00f3n de continuidad que es la capital argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rodrigo Javier Dias (Tierra Viva, 19-9-24) Los habitantes de las ciudades est\u00e1n lanzados a experimentar riesgos, tensiones y pulsiones, y la l\u00f3gica extractiva los exacerba con el suelo como bien de negocio y modelo de acumulaci\u00f3n. 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