{"id":55907,"date":"2024-10-25T11:55:39","date_gmt":"2024-10-25T15:55:39","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=55907"},"modified":"2024-10-25T11:55:41","modified_gmt":"2024-10-25T15:55:41","slug":"los-tres-nacionalismos-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2024\/10\/25\/los-tres-nacionalismos-en-america-latina\/","title":{"rendered":"Los tres nacionalismos en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz (Rebeli\u00f3n, 25-10-24)<\/p>\n\n\n\n<p>Lenin distingu\u00eda tres tipos de nacionalismo y postulaba estrategias socialistas diferentes frente a las variantes reaccionarias, democr\u00e1tico-burguesas y revolucionarias de esa corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>En toda su trayectoria prioriz\u00f3 la batalla frontal contra la primera vertiente, contraponiendo los principios de solidaridad del internacionalismo, a la rivalidad entre potencias y a la ideolog\u00eda chauvinista de la superioridad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El l\u00edder bolchevique remarc\u00f3 que, en esos casos las tensiones entre pa\u00edses eran utilizadas por las clases dominantes, para preservar el capitalismo y reforzar la explotaci\u00f3n de los trabajadores. Se\u00f1al\u00f3 que el nacionalismo era exacerbado por los poderosos, para oscurecer los antagonismos sociales con enga\u00f1osas contraposiciones patri\u00f3ticas. Destac\u00f3 que ese contrapunto apuntalaba la subordinaci\u00f3n de los asalariados a sus patrones, bloqueando la confraternidad de los oprimidos con sus hermanos de clase de otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DISTINCIONES Y ACTITUDES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cuestionamiento marxista del nacionalismo cobr\u00f3 centralidad, cuando la Primera Guerra Mundial deriv\u00f3 en una masacre sin precedentes. Lenin denunci\u00f3 que las banderas nacionalistas esgrimidas por los distintos bandos, eran el disfraz utilizado por las clases capitalistas, para dirimir supremac\u00edas en el mercado mundial (Lenin, 1915).<\/p>\n\n\n\n<p>El l\u00edder bolchevique detall\u00f3 c\u00f3mo los enriquecidos opon\u00edan a un pueblo contra otro, para zanjar primac\u00eda en los negocios, definiendo qui\u00e9n embolsar\u00eda la mayor tajada en disputa. El car\u00e1cter reaccionario de ese nacionalismo estaba determinado por la exaltaci\u00f3n de los mitos identitarios con fines b\u00e9licos. Ese enardecimiento buscaba anular el clima de concordia requerido para introducir mejoras sociales y progresos culturales. Su objetivo era potenciar el expansionismo imperial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en la periferia se verificaba esa modalidad regresiva del patriotismo. All\u00ed era un instrumento de las oligarqu\u00edas gobernantes contra las minor\u00edas extranjeras internas y los pobladores de los pa\u00edses circundantes. Exacerbaban las tensiones fronterizas para reforzar la militarizaci\u00f3n, a fin de canalizar el descontento popular hacia confrontaciones con los vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lenin contrapon\u00eda esas modalidades de nacionalismo reaccionario en el centro y en la periferia, con las dos variedades progresistas de resistencia que hab\u00edan despuntado en los pa\u00edses dependientes. La primera vertiente era el nacionalismo conservador de las burgues\u00edas nativas afectadas por la dominaci\u00f3n (formal o real) de las metr\u00f3polis. La segunda era el nacionalismo revolucionario promovido por las corrientes radicales del movimiento popular.<\/p>\n\n\n\n<p>La distinci\u00f3n entre ambos sectores fue intensamente discutida a principios de los a\u00f1os 20 en los Congresos de la III Internacional, cuando la expectativa inicial de una revoluci\u00f3n socialista decay\u00f3 en Europa y despunt\u00f3 en Oriente. Partiendo de esa diferenciaci\u00f3n, Lenin madur\u00f3 una estrategia antiimperialista, que privilegiaba el protagonismo popular y la convergencia de los comunistas con el nacionalismo revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p>El dirigente sovi\u00e9tico entend\u00eda que esa diferenciaci\u00f3n de nacionalismos deb\u00eda corroborase en la pr\u00e1ctica. Las tendencias conciliatorias y combativas se verificaban en la lucha y en las posturas frente a la izquierda. La hostilidad o convergencia con el socialismo era un dato clarificador de la impronta real de cada nacionalismo. Lenin subrayaba que la concreci\u00f3n de los frentes antimperialistas requer\u00eda la aceptaci\u00f3n de una militancia comunista aut\u00f3noma (Ridell, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Esas hip\u00f3tesis fueron quedaron zanjadas en la pr\u00e1ctica. La convergencia inicial en Indonesia se repiti\u00f3 en China, hasta que la sustituci\u00f3n de un liderazgo reformista (Sut Yatsen) por otro conservador (Chiang Kai shek), deriv\u00f3 en una brutal persecuci\u00f3n contra la izquierda. Ese viraje ilustr\u00f3 c\u00f3mo el nacionalismo burgu\u00e9s puede tornarse reaccionario, cuando avizora el peligro de un desborde anticapitalista de sus aliados rojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas primeras mutaciones en los tiempos de Lenin, anticiparon secuencias muy semejantes a lo largo del siglo XX. Los episodios de radicalizaci\u00f3n y aproximaci\u00f3n socialista del nacionalismo coexistieron con episodios opuestos. El perfil definitivo de cada nacionalismo qued\u00f3 muy definido por esas conductas. Hubo tantos casos de reafirmaci\u00f3n del nacionalismo revolucionario, burgu\u00e9s o reaccionario, como ejemplos de mutaciones hacia las variantes complementarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Lenin aport\u00f3 una clasificaci\u00f3n inicial para orientar alianzas con esos controvertidos socios. Lejos de establecer un patr\u00f3n fijo para los frentes que auspiciaba, subray\u00f3 esa din\u00e1mica cambiante. Incentiv\u00f3 la audacia para conformar acuerdos y propici\u00f3 la cautela para evaluar su recorrido. Para Lenin el antiimperialismo no era un fin en s\u00ed mismo, sino tan solo un eslab\u00f3n para desenvolver la batalla contra el capitalismo. Con esa mirada aport\u00f3 una gu\u00eda general para caracterizar al nacionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA VERTIENTE REACCIONARIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La clasificaci\u00f3n de Lenin tuvo una importante verificaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina durante el siglo XX. El nacionalismo precis\u00f3 su perfil en estrecha conexi\u00f3n con dos rasgos singulares de la regi\u00f3n: el predominio del imperialismo estadounidense y la mixtura de la autonom\u00eda pol\u00edtica con la dependencia econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>La preeminencia de la primera potencia se torn\u00f3 indiscutible, luego del desplazamiento de los rivales europeos y la consagraci\u00f3n de la Doctrina Monroe, como un principio ordenador de la zona. Estados Unidos consum\u00f3 incontables intervenciones en el Caribe y Centroam\u00e9rica e impuso su predominio econ\u00f3mico sobre el resto del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa dominaci\u00f3n se consum\u00f3 sin alterar la soberan\u00eda formal, que los principales pa\u00edses conquistaron en el siglo XIX. Ese logro diferenci\u00f3 a la regi\u00f3n del grueso de Asia y \u00c1frica, que se emanciparon tard\u00edamente del colonialismo. Tambi\u00e9n distanci\u00f3 a la zona de las naciones de Europa Oriental, que forjaron Estados independientes con gran retraso hist\u00f3rico. Pero esa independencia de Latinoam\u00e9rica nunca se tradujo en soberan\u00eda efectiva y desarrollo econ\u00f3mico end\u00f3geno. Prevaleci\u00f3 una sujeci\u00f3n financiera, productiva y comercial que frustr\u00f3 ese despegue.<\/p>\n\n\n\n<p>Las oligarqu\u00edas exportadoras comandaron un bloque de clases dominantes que convalid\u00f3 el padrinazgo estadounidense. Esa alianza manej\u00f3 la estructura aut\u00f3noma de los Estados para reforzar el enriquecimiento de una minor\u00eda a espaldas del resto de la sociedad. El nacionalismo reaccionario consolid\u00f3 esa inequidad. Aument\u00f3 su presencia con guerras interregionales y con campa\u00f1as chauvinistas contra los inmigrantes, los pueblos originarios y la poblaci\u00f3n afroamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina nunca despunt\u00f3 el nacionalismo imperial imperante en las metr\u00f3polis. Pero se verificaron muchas variantes olig\u00e1rquicas en las coyunturas de conflagraci\u00f3n fronteriza. Esa irradiaci\u00f3n reaccionaria se verific\u00f3 en Argentina y Brasil durante la guerra Triple Alianza contra Paraguay (1864-1870), en el choque del Pac\u00edfico entre Chile y Bolivia-Per\u00fa (1879-1884) o en la sangr\u00eda del Chaco, que opuso a Bolivia con Paraguay (1933-1935). Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos alimentaron esas luchas intestinas para su propio beneficio (Guerra Vilaboy, 2006: 138-165).<\/p>\n\n\n\n<p>El nacionalismo reaccionario en la periferia adopt\u00f3 modalidades semejantes a sus pares del centro. Propici\u00f3 el mismo objetivo de comprometer a las masas en confrontaciones ajenas a sus intereses. Incentiv\u00f3 la recreaci\u00f3n de los viejos mitos de superioridad de una naci\u00f3n sobre otra, que las clases dominantes utilizaron para contener el descontento popular y cooptar a los nuevos sectores de la ciudadan\u00eda que se incorporaban a la vida pol\u00edtica (Anderson. P, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Esas similitudes no alteraron las diferencias del chauvinismo de la periferia con sus equivalentes del centro. S\u00f3lo el nacionalismo imperial apuntal\u00f3 la disputa por los principales mercados y consagr\u00f3 la supremac\u00eda de una potencia sobre otra. Sus pares de menor porte rivalizaron por peque\u00f1as tajadas y mantuvieron una estricta subordinaci\u00f3n a las potencias dominantes<\/p>\n\n\n\n<p>Un escenario del mismo tipo despunt\u00f3 con el fascismo a mitad del siglo XX. En todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina irrumpieron intentos de copia de Hitler, Mussolini y Franco, con verborragias y estilos muy parecidos. Pero en ning\u00fan lugar se consumaron conflictos b\u00e9licos equivalentes a las guerras mundiales. Tampoco prevalecieron en esa \u00e9poca los asesinatos masivos en nombre de la superioridad racial-biol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>No estuvo en juego en la regi\u00f3n la recuperaci\u00f3n de espacios geopol\u00edticos arrebatados por los rivales y no se impuso el esp\u00edritu de venganza o la movilizaci\u00f3n del resentimiento de una poblaci\u00f3n desesperada. El objetivo fascista de contener la amenaza de una revoluci\u00f3n socialista aflor\u00f3 en Am\u00e9rica Latina con cierta posterioridad y durante la guerra fr\u00eda. Se multiplicaron las dictaduras represivas, pero con formatos distintos al modelo totalitario del fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las clases dominantes recurrieron a esas tiran\u00edas para lidiar con el desaf\u00edo popular, situando a las fuerzas armadas en un lugar protag\u00f3nico de la gesti\u00f3n del Estado. Ese tipo de gobiernos facilit\u00f3 la contrarrevoluci\u00f3n y coexisti\u00f3 en ciertos casos con disfraces de constitucionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El nacionalismo militar de esa \u00e9poca adopt\u00f3 un perfil anticomunista, siguiendo el libreto que Estados Unidos export\u00f3 a todo el bloque occidental. La mentada \u00a8defensa de la patria\u00a8 no fue una concepci\u00f3n local enraizada en cierta identidad espec\u00edfica, sino una mera adaptaci\u00f3n a la apolog\u00eda del capitalismo que propagaba el Departamento de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>La inconsistencia del patriotismo de las dictaduras latinoamericanas siempre radic\u00f3 en su descarada subordinaci\u00f3n a los Estados Unidos. Toda la ret\u00f3rica de exaltaci\u00f3n a la naci\u00f3n choc\u00f3 con ese sometimiento y esa duplicidad afect\u00f3 tambi\u00e9n al sustento eclesi\u00e1stico del nacionalismo conservador. Las c\u00fapulas del clero combinaron sus mensajes tradicionalistas con una burda defensa de los valores de Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA VARIANTE BURGUESA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda vertiente de nacionalismo democr\u00e1tico-burgu\u00e9s evaluada por Lenin tuvo una incidencia m\u00e1s significativa en Am\u00e9rica Latina. Despunt\u00f3 como una variante t\u00edpica de los capitalistas locales para promover la industrializaci\u00f3n, en tensi\u00f3n con las oligarqu\u00edas agro-mineras volcadas a la exportaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa burgues\u00eda nacional aspir\u00f3 a desplazar del poder a sus adversarios de los grandes bancos y empresas extranjeras e intent\u00f3 capturar los recursos tradicionalmente acaparados por esos segmentos. Recurri\u00f3 a distintos mecanismos de intervenci\u00f3n estatal, para canalizar la renta generada en los sectores primarios hacia la inversi\u00f3n fabril.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese proyecto se afianz\u00f3 en la segunda mitad del siglo XX y alcanz\u00f3 gran incidencia en los pa\u00edses de mayor porte. En el resto de la regi\u00f3n despunt\u00f3 en sectores espec\u00edficos, sin llegar a consumar procesos efectivos de industrializaci\u00f3n. En la mayor\u00eda de los casos recurri\u00f3 a la intermediaci\u00f3n de militares o bur\u00f3cratas, con escasa relevancia del sistema constitucional. Desarroll\u00f3 un nacionalismo muy amoldado a esos perfiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus te\u00f3ricos ensalzaron a la naci\u00f3n como un \u00e1mbito natural de articulaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n. Promovieron principios de unidad, para realzar la pertenencia com\u00fan de los ciudadanos a un territorio, una lengua y una tradici\u00f3n compartida. Con esa ideolog\u00eda expusieron las conveniencias espec\u00edficas de las clases capitalistas locales, como un inter\u00e9s general de toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese abordaje les permiti\u00f3 presentar las pol\u00edticas econ\u00f3micas industrialistas de la \u00e9poca como un logro general de la comunidad, ocultando que perpetuaban la explotaci\u00f3n y favorec\u00edan el empoderamiento de las nuevas elites modernizadoras. Realzaron la prioridad de los valores de la naci\u00f3n sobre la lucha social, para consolidar su control del Estado y suscitar la obediencia o adhesi\u00f3n de los oprimidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos principales exponentes de esta vertiente fueron el peronismo en Argentina y el vargismo en Brasil. La primera corriente introdujo grandes conquistas sociales, sostenidas en los sindicatos y en la movilizaci\u00f3n popular, en un contexto de llamativa tensi\u00f3n con Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la intensidad de los conflictos sociales, internos y geopol\u00edticos, la propia elite industrialista -junto al grueso del ej\u00e9rcito y la iglesia- terminaron en la vereda opuesta de ese proyecto. En los momentos decisivos de la disputa, la jefatura del peronismo rehuy\u00f3 la confrontaci\u00f3n, margin\u00f3 a su ala jacobina y concili\u00f3 con el estatus quo. Todos los diagn\u00f3sticos generales expuestos por Lenin sobre el nacionalismo democr\u00e1tico burgu\u00e9s fueron corroborados por el peronismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Brasil, Getulio Vargas debut\u00f3 con un perfil m\u00e1s conservador, con mayores compromisos con la oligarqu\u00eda y un gran alineamiento con Estados Unidos. Pero auspici\u00f3 al mismo tiempo un sostenido debut de la industrializaci\u00f3n alentada por los capitalistas locales. Cuando esboz\u00f3 cierta defensa de los trabajadores y un acercamiento al modelo de Per\u00f3n, los grupos dominantes forzaron su desplazamiento. Tambi\u00e9n en este caso se corroboraron los vaivenes anticipados por Lenin.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA CORRIENTE REVOLUCIONARIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El nacionalismo revolucionario tuvo un enorme desarrollo en Am\u00e9rica Latina y confirm\u00f3 la relaci\u00f3n con el socialismo que hab\u00eda intuido el l\u00edder bolchevique. Promovi\u00f3 acciones antiimperialistas en varias circunstancias del siglo XX, con numerosos actos de resistencia al despojo perpetrado por el opresor imperial (Vitale, 1992: cap 6, 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta corriente comparti\u00f3 con el nacionalismo burgu\u00e9s la oposici\u00f3n a los reg\u00edmenes olig\u00e1rquicos, pero foment\u00f3 el protagonismo popular. Adopt\u00f3 un cariz jacobino y en contrapunto con sus pares del nacionalismo convencional, aval\u00f3 el empalme de las luchas nacionales y sociales. En algunos pa\u00edses conform\u00f3 una fuerza aut\u00f3noma y en otros emergi\u00f3 en conflictiva convivencia con el nacionalismo burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En Nicaragua se registr\u00f3 una de sus primeras epopeyas, cuando las tropas norteamericanas ocuparon el pa\u00eds (1926) y el general liberal Sandino forj\u00f3 un ej\u00e9rcito popular de resistencia. Al final fue traicionado y asesinado, en el debut de las tropel\u00edas del somocismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La gesta de Sandino tuvo un inmediato impacto en El Salvador bajo la conducci\u00f3n de Farabundo Mart\u00ed, un combatiente de Nicaragua que lider\u00f3 la primera revoluci\u00f3n expl\u00edcitamente socialista de la regi\u00f3n. Ese intento de gobierno obrero-campesino emul\u00f3 en varias localidades el modelo de los soviets, pero fue sangrientamente doblegado. Leg\u00f3 un gran antecedente de convergencia del comunismo con tradiciones antiimperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa herencia pes\u00f3 en la revoluci\u00f3n guatemalteca de 1944, que combin\u00f3 la acci\u00f3n militar del capit\u00e1n Arbenz con la gesti\u00f3n reformista de Ar\u00e9valo, en un gobierno favorable a la mayor\u00eda ind\u00edgena y a la redistribuci\u00f3n de la propiedad agraria. El bloqueo imperial, la traici\u00f3n del generalato conservador y la intervenci\u00f3n armada de mercenarios de la CIA, sofoc\u00f3 esa radicalizaci\u00f3n del proceso nacionalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la gesta de Torrijos en Panam\u00e1 -que desemboc\u00f3 en la recuperaci\u00f3n soberana del Canal en 1977- form\u00f3 parte de los hitos antiimperialistas de Centroam\u00e9rica. Estados Unidos incumpli\u00f3 lo pactado, se autoasign\u00f3 el derecho de intervenci\u00f3n y lanz\u00f3 a sus<em>&nbsp;marines<\/em>&nbsp;sobre el estrat\u00e9gico istmo en 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>Una din\u00e1mica de radicalidad nacionalista semejante se verific\u00f3 en las Antillas, que Estados Unidos siempre trat\u00f3 como una extensi\u00f3n de su propio territorio, luego de sustituir al deca\u00eddo imperio espa\u00f1ol. La resistencia contra ambas potencias (y sus equivalentes de Francia, Holanda e Inglaterra) determin\u00f3 la t\u00f3nica de numerosas rebeliones (Soler Ricaurte; 1980: 217-232).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa impronta present\u00f3 la lucha del independentismo de Puerto Rico, en las protestas callejeras y en la lucha armada de la primera mitad del siglo XX. M\u00e1s contundente fue ese proceso en la Rep\u00fablica Dominicana, cuando la demanda de retorno del l\u00edder Bosch (1965) deriv\u00f3 en una invasi\u00f3n estadounidense y en una heroica resistencia bajo la conducci\u00f3n del coronel Caama\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonismo de sectores militares en el nacionalismo revolucionario se corrobor\u00f3 tambi\u00e9n en Sudam\u00e9rica, a partir de la sublevaci\u00f3n del&nbsp;<em>tenentismo&nbsp;<\/em>brasile\u00f1o en 1922. Los j\u00f3venes oficiales que pretend\u00edan reformas democr\u00e1ticas ensayaron primero un golpe, luego una rebeli\u00f3n y finalmente protagonizaron la larga marcha de la columna Prestes. No lograron el soporte masivo que esperaban, pero convergieron en forma expl\u00edcita con el proyecto pol\u00edtico del comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el grueso del siglo XX Sudam\u00e9rica estuvo sacudida por intensas luchas populares como el Bogotazo de Colombia (1948), que inauguraron enfrentamientos armados, signados por la confluencia de fuerzas liberal-nacionalistas con el comunismo. En menor escala esa misma convergencia se verific\u00f3 en Venezuela, creando el precedente del principal proceso antiimperialista del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la mayor revoluci\u00f3n de la centuria pasada se localiz\u00f3 en Bolivia (1952), bajo el comando de las milicias armadas de los mineros, que forzaron la rendici\u00f3n del alto mando militar. Ese triunfo abri\u00f3 el proceso radical del MNR (Paz Estenssoro-Siles Suazo), que introdujo beneficios sociales, elimin\u00f3 el voto calificado e inici\u00f3 una gran reforma agraria. La contenci\u00f3n inicial de esa transformaci\u00f3n desde la propia c\u00faspide del Estado (1956), deriv\u00f3 en la reversi\u00f3n consumada por el golpe derechista que orquest\u00f3 la embajada estadounidense (1964).<\/p>\n\n\n\n<p>La centralidad del proletariado minero en esa revoluci\u00f3n repiti\u00f3 aspectos cl\u00e1sicos del bolchevismo, tan in\u00e9ditos en Sudam\u00e9rica como la derrota y disoluci\u00f3n del ej\u00e9rcito. En ese caso, la convergencia de la izquierda con el nacionalismo radical fue muy traum\u00e1tica y qued\u00f3 neutralizada por el viraje conservador de esa \u00faltima fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco tiempo se verific\u00f3 en Per\u00fa un proceso cl\u00e1sico de nacionalismo radical militar liderado por Velasco Alvarado (1968). Ese gobernante inici\u00f3 una importante reforma agraria, complementada con la nacionalizaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos esenciales. Su reemplazante (Morales Berm\u00fadez) comand\u00f3 posteriormente una reacci\u00f3n de sectores conservadores que neutralizaron esos logros, hasta el retorno del viejo presidencialismo derechista (Belaunde Terry en 1980). Los l\u00edmites del nacionalismo radical para profundizar los procesos transformadores volvieron a irrumpir en este caso. Las ocasionales simpat\u00edas por la izquierda, no alcanzaron para inducir un curso anticapitalista de reformas sociales y proyectos antiimperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La significativa presencia de militares en el nacionalismo revolucionario de la regi\u00f3n constituy\u00f3 un dato tan relevante, como la sinton\u00eda general de esa corriente con los proyectos socialistas. Esa afinidad con la izquierda determin\u00f3 en ciertos casos, el distanciamiento de esa corriente del nacionalismo cl\u00e1sico (por ejemplo, Ortega Pe\u00f1a y J.W Cooke en el peronismo).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ocurrido en M\u00e9xico fue tambi\u00e9n clarificador de la din\u00e1mica general de esos sectores. El Cardenismo comparti\u00f3 con el nacionalismo burgu\u00e9s la oposici\u00f3n a los reg\u00edmenes olig\u00e1rquicos, pero continuando la enorme transformaci\u00f3n inaugurada por la monumental insurrecci\u00f3n campesina de 1910.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa revoluci\u00f3n se desenvolvi\u00f3 en sucesivas etapas, que incluyeron la radicalizaci\u00f3n cardenista. Ese gobierno (1934-40) profundiz\u00f3 la reforma agraria, ampli\u00f3 las mejoras sociales, nacionaliz\u00f3 el petr\u00f3leo y desenvolvi\u00f3 una pol\u00edtica exterior muy aut\u00f3noma del dominador estadounidense. Tom\u00f3 partido por la Espa\u00f1a republicana e impulso una educaci\u00f3n popular con expl\u00edcitos contornos socialistas. Aunque mantuvo algunos perfiles del nacionalismo cl\u00e1sico, el cardenismo consolid\u00f3 fuertes v\u00ednculos con la vertiente revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Cuba aport\u00f3 el ejemplo de convergencia plena del nacionalismo revolucionario con el socialismo. Corporiz\u00f3 como ning\u00fan otro caso el empalme avizorado por Lenin. Esa materializaci\u00f3n se explica en parte por la radicalizaci\u00f3n que presentaron las luchas en una isla, que desde el fin del siglo XIX localiz\u00f3 batallas simult\u00e1neas contra el colonialismo espa\u00f1ol y el imperialismo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>En la insurgencia posterior contra las dictaduras militares se consolid\u00f3 el ala revolucionaria, que transform\u00f3 el triunfo contra Batista (1960) en la primera gestaci\u00f3n latinoamericana de un proceso socialista. Bajo la direcci\u00f3n de Fidel, el movimiento 26 de julio reconstituy\u00f3 el Partido Comunista e introdujo medidas de nacionalizaci\u00f3n, que abrieron un rumbo anticapitalista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA RECEPCI\u00d2N DEL ANTIIMPERIALISMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El debate sobre el nacionalismo fue el tema central del marxismo durante todo el siglo XX. La caracterizaci\u00f3n aportada por Lenin no fue asimilada de entrada por sus partidarios en la regi\u00f3n. Fue una tesis concebida para Asia que omiti\u00f3 las especificidades de Am\u00e9rica Latina. Esta regi\u00f3n estuvo ausente en las deliberaciones de los primeros Congresos de la Internacional Comunista. All\u00ed se conect\u00f3 el antiimperialismo con el escenario de Oriente y se dej\u00f3 al resto de la periferia en un marco de cierta indefinici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa vaguedad fue muy significativa para el caso latinoamericano, puesto que muchas miradas de la \u00e9poca asignaban a la regi\u00f3n un lugar pasivo en los pron\u00f3sticos de inminente debut del socialismo. De la misma manera que la revoluci\u00f3n rusa era vista como un pelda\u00f1o de la revoluci\u00f3n europea centrada en Alemania, la lucha popular en Am\u00e9rica Latina era concebida como un soporte de la transformaci\u00f3n socialista liderada por Estados Unidos. La inexistencia de un proletariado industrial significativo en el Sur del hemisferio -en contraste con la enorme gravitaci\u00f3n de ese segmento en el Norte- abonaba esa impresi\u00f3n de centralidad estadounidense en el devenir socialista (Caballero, 1987).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa mirada era en los hechos m\u00e1s af\u00edn al enfoque unilineal del primer Marx, que a la visi\u00f3n multilineal que madur\u00f3 el autor de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, en su descubrimiento del rol activo de la periferia en la batalla contra el capitalismo (Katz, 2018: 7-20). Era un enfoque m\u00e1s congruente con el conservadurismo de la socialdemocracia, que con la impronta revolucionaria del comunismo impulsado por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Esos vestigios de concepciones pre leninistas dentro de la propia Internacional Comunista, explican tambi\u00e9n la escasa relevancia asignada a la revoluci\u00f3n mexicana y a los levantamientos antiimperialistas de Centroam\u00e9rica, en las primeras deliberaciones de ese organismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La reducida consideraci\u00f3n que ten\u00eda Am\u00e9rica Latina en las evaluaciones de los seguidores de Lenin, contrastaba con el enorme impacto que tuvo el bolchevismo en el Nuevo Mundo. Esta recepci\u00f3n sintoniz\u00f3 con el generalizado entusiasmo por la revoluci\u00f3n y la expectativa de reproducirla como una copia, en el distante escenario latinoamericano. La incapacidad para evaluar las especificidades de la regi\u00f3n se mantuvo en los Congresos de la Internacional que sucedieron al fallecimiento de Lenin (1924-1928), antes de la disoluci\u00f3n de ese organismo (1935).<\/p>\n\n\n\n<p>La desatenci\u00f3n por las peculiaridades de la regi\u00f3n no fue evaluada como un defecto. Se la observ\u00f3 m\u00e1s bien como una corroboraci\u00f3n de la din\u00e1mica uniforme del proceso revolucionario mundial. Esa \u00f3ptica prevaleci\u00f3 en el enfoque oficial que expuso Codovilla, en la primera conferencia comunista latinoamericana de 1929.<\/p>\n\n\n\n<p>El dirigente argentino -estrechamente conectado al Kremlin- objet\u00f3 el intento de Mari\u00e1tegui de esbozar un ensayo espec\u00edfico sobre la realidad peruana. La cr\u00edtica a ese abordaje subray\u00f3 la existencia de una sola realidad mundial, tan s\u00f3lo fragmentada entre pa\u00edses centrales y perif\u00e9ricos. Am\u00e9rica Latina fue situada en el \u00faltimo bloque con gen\u00e9ricos se\u00f1alamientos de similitudes con otras regiones coloniales o semicoloniales.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos a\u00f1os prevaleci\u00f3 tambi\u00e9n en la Internacional Comunista el denominado \u00a8tercer per\u00edodo\u00a8 de pol\u00edticas de \u00a8clase contra clase\u00a8. Igualaban a todos los adversarios en un mismo casillero de enemigos, en frontal contraposici\u00f3n a la especificidad estrat\u00e9gica y a la flexibilidad t\u00e1ctica que auspiciaba Lenin. Se diagnosticaba la agon\u00eda del capitalismo, la exacerbaci\u00f3n de las<\/p>\n\n\n\n<p>guerras inter imperialistas, la agudizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n colonial y la consiguiente inminencia de procesos revolucionarios, sin ninguna necesidad de alianzas antiimperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esa mirada la socialdemocracia era tildada en los centros de \u00a8social-fascista\u00a8 y en la periferia, las corrientes nacionalistas eran descalificadas con el mote de \u00a8nacional-fascistas\u00a8. La burgues\u00eda nacional era vista como un sujeto dependiente del capital extranjero, tan enemiga de la clase obrera como de sus socios for\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa combinaci\u00f3n de catastrofismo econ\u00f3mico, sectarismo social y miop\u00eda pol\u00edtica asfixiaba cualquier intento de comprender el nacionalismo latinoamericano. Sepultaba por completo las distinciones introducidas por Lenin, para desenvolver din\u00e1micas socialistas en la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese abordaje tuvo dos consecuencias negativas. Por un lado, acentu\u00f3, la hostilidad previa de muchas organizaciones latinoamericanas de izquierda hacia todo el nacionalismo. Por otra parte, indujo a formulaciones artificiales y repetitivas de la cuesti\u00f3n nacional. Se promovi\u00f3, por ejemplo, el derecho a forjar una Rep\u00fablica Quechua o Aymar\u00e1 en Per\u00fa (contra la opini\u00f3n de Mari\u00e1tegui), con argumentos que reproduc\u00edan el esquema de las naciones oprimidas de Europa Oriental.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MELLA Y MARIATEGUI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En esa etapa de surgimiento del marxismo en Am\u00e9rica Latina, emergieron dos figuras muy afines al enfoque de Lenin sobre el nacionalismo: Mella y Mari\u00e1tegui. El primero fund\u00f3 el partido comunista de Cuba y corporiz\u00f3 una breve y legendaria vida signada acciones heroicas. Fue rebelde dentro de PC, simpatiz\u00f3 con Trotsky y retom\u00f3 la experiencia de Sandino.<\/p>\n\n\n\n<p>Mella se inspir\u00f3 en los escritos de Mart\u00ed, recogi\u00f3 las ense\u00f1anzas de la guerra anticolonial de Cuba y siguiendo las figuras populares de esa batalla (M\u00e1ximo G\u00f3mez y Antonio Maceo), actualiz\u00f3 el empalme de las luchas nacionales y sociales. En la b\u00fasqueda de esa convergencia retom\u00f3 la distinci\u00f3n establecida por Lenin entre vertientes radicales y conservadoras del nacionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La s\u00edntesis que auspiciaba contrast\u00f3 con la sectaria promoci\u00f3n de una mera confrontaci\u00f3n de \u201cclase contra clase\u201d. Recuper\u00f3 el concepto de Patria como un eslab\u00f3n de la lucha por el socialismo y anticip\u00f3 el redescubrimiento antiimperialista de los textos de Marx sobre Irlanda (Guanche, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>Mella mantuvo una intensa pol\u00e9mica con el antiimperialismo gen\u00e9rico, que promov\u00eda el l\u00edder del APRA peruano Haya de la Torre y tambi\u00e9n objet\u00f3 su estrategia de forjar un modelo regional capitalista, en estrecha conexi\u00f3n con la burgues\u00eda nacional. Alert\u00f3 contra las negativas consecuencias de reproducir en Am\u00e9rica Latina, la alianza concertada en China con los capitalistas locales (Koumintag), que termin\u00f3 en una traici\u00f3n con dram\u00e1ticos efectos para los comunistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo las sugerencias de Lenin, destac\u00f3 la validez del frente \u00fanico con los nacionalistas revolucionarios que no obstru\u00edan la acci\u00f3n aut\u00f3noma de izquierda (Mella, 2007). Esa pol\u00edtica ciment\u00f3 la experiencia posterior de los revolucionarios cubanos, que forjaron un camino radical de empalme con el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una estrategia del mismo tipo concibi\u00f3 Mari\u00e1tegui para el Per\u00fa, luego de fundar el Partido Socialista y la central obrera de ese pa\u00eds. Desarroll\u00f3 su concepci\u00f3n en la pol\u00e9mica con el oficialismo comunista, que rechazaba el reconocimiento de las especificidades nacionales de la Am\u00e9rica Latina y dilu\u00eda esas peculiaridades en el indistinto status de situaciones<strong>&nbsp;<\/strong>semicoloniales (Pericas, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>Mari\u00e1tegui objet\u00f3 la mirada eurocentrista, que propiciaba la copia del modelo bolchevique y trabaj\u00f3 en la elaboraci\u00f3n de programas afines a las tradiciones nacionales. Resalt\u00f3 la importancia de la cuesti\u00f3n agraria, ind\u00edgena y nacional de Am\u00e9rica Latina y rechaz\u00f3 el esquematismo imperante en la izquierda (Lowy, 2006). Propici\u00f3 un marxismo flexible, que recog\u00eda las tradiciones indo-americanas para articular un proyecto efectivo de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate que desenvolvi\u00f3 con el APRA sobre el antiimperialismo marc\u00f3 un hito para el pensamiento social latinoamericano. En frontal contrapunto con Haya -que postulaba el antiimperialismo como objetivo final (\u201csomos de izquierda porque somos antiimperialistas\u201d)- present\u00f3 esa meta como un paso hacia el horizonte anticapitalista (\u201csomos antiimperialistas porque somos socialistas\u201d) (Bruckmann, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>Con ese enfoque rechaz\u00f3 la idea de promover al antiimperialismo \u00a8como a un movimiento que se basta a s\u00ed mismo\u201d y cuestion\u00f3 la disoluci\u00f3n de las fuerzas que batallaban en com\u00fan por la liberaci\u00f3n nacional en una organizaci\u00f3n uniforme. Defendi\u00f3 la autonom\u00eda de los comunistas y fue particularmente cr\u00edtico con la idealizaci\u00f3n aprista de la burgues\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Mari\u00e1tegui subray\u00f3 el desinter\u00e9s de ese sector por la conquista de la \u00a8segunda independencia\u00a8, record\u00f3 su divorcio de las masas populares y su afinidad con el imperialismo estadounidense. Se\u00f1al\u00f3, que en algunos casos ese sector adopta posturas aut\u00f3nomas (Argentina), en otros pacta con el dominador del Norte (M\u00e9xico) y a veces refuerza su sometimiento a los mandatos for\u00e1neos (Per\u00fa) (Mari\u00e1tegui, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>La singular gestaci\u00f3n de un marxismo latinoamericano que iniciaron Mella y Mari\u00e1tegui \u2013 en contraposici\u00f3n simult\u00e1nea a la negaci\u00f3n y al ensalzamiento del nacionalismo- fue cuestionada durante el siglo XX. Algunos cr\u00edticos objetaron su \u00a8abstracto clasismo\u00a8 y su consiguiente subestimaci\u00f3n del papel de la burgues\u00eda nacional (Godio, 1983: 116-132). Pero esa objeci\u00f3n desconoci\u00f3 que ambos pensadores advirtieron contra el peligro de renunciar al proyecto socialista, para apuntalar un programa de frustrada prosperidad capitalista en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros cr\u00edticos cuestionaron el \u00a8verbalismo abstracto\u00a8 de Mella y lo interpretaron como un anticipo de los desaciertos de la \u00a8izquierda cipaya\u00a8, que ignora la condici\u00f3n oprimida de Am\u00e9rica Latina (Ramos, 1973: 96-129). Pero ubicaron mal el problema, omitiendo que ese desatino afect\u00f3 m\u00e1s el aprista Haya de la Torre, que a los precursores del marxismo regional. Lejos de ignorar la centralidad de las batallas nacionales de Am\u00e9rica Latina, Mella y Mari\u00e1tegui, promovieron la misma convergencia de esa lucha con el proyecto socialista auspiciado por Lenin.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DESORIENTACI\u00d3N Y REPLANTEOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante la gestaci\u00f3n del marxismo en Am\u00e9rica Latina la distinci\u00f3n entre nacionalismo burgu\u00e9s y revolucionario fue asimilada por Mella y Mari\u00e1tegui, en pol\u00e9mica con la impugnaci\u00f3n de ambas variantes que fomentaba el oficialismo comunista. Pero ese escenario cambi\u00f3 radicalmente con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, luego del fallido compromiso de Hitler con Stalin que deriv\u00f3 en la invasi\u00f3n alemana a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>La defensa de la URSS se transform\u00f3 en la prioridad de todos los partidos comunistas del mundo y determin\u00f3 la postura de esas organizaciones, frente a gobiernos afines a los aliados o al eje. El elogio a los primeros y el rechazo a los segundos influy\u00f3 en la actitud de las organizaciones mayoritarias de la izquierda, frente al nacionalismo imperante en cada pa\u00eds. Si en la preguerra estas \u00faltimas corrientes eran igualmente condenadas por su obstrucci\u00f3n a la lucha de clases, a partir de 1941 fueron aprobadas o rechazadas seg\u00fan su alineamiento con el bando ponderado en la disputa internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente la defensa de la URSS era un criterio v\u00e1lido para definir el posicionamiento comunista en la coyuntura de cada pa\u00eds. Pero la adopci\u00f3n extrema y unilateral de esa postura condujo a numerosos desprop\u00f3sitos. La primera exageraci\u00f3n fue visible en los partidos influidos por el PC de Estados Unidos, que bajo la direcci\u00f3n de Browder auspiciaron la subordinaci\u00f3n a Roosevelt. Esa actitud indujo a sus pares de Am\u00e9rica Latina a retacear la resistencia contra el imperialismo norteamericano, que era elogiado como un gran aliado de Stalin contra Hitler.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta orientaci\u00f3n condujo tambi\u00e9n al abandono de las huelgas que afectaban a las empresas del Norte. La denuncia del despojo consumado por el opresor yanqui fue sustituida por la reivindicaci\u00f3n de su \u00a8buena vecindad\u00a8, a fin de consolidar frentes antifascistas con fuerzas afines al Departamento de Estado. Ese idilio se prolong\u00f3 hasta la derrota del eje y el inicio de la guerra fr\u00eda de Washington contra Mosc\u00fa (1947) (Claud\u00edn, 1978: cap 4).<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses en que esa convergencia con el enemigo imperialista coincid\u00eda con la presencia de gobiernos alineados contra el Eje (como M\u00e9xico), no hubo mayores tensiones. Pero en los lugares donde esa adscripci\u00f3n era difusa (Brasil) o estaba ausente (Argentina), se generaliz\u00f3 la equivocada caracterizaci\u00f3n de Vargas o Per\u00f3n como fascistas. En otros pa\u00edses la sinton\u00eda con Estados Unidos condujo a integrar gobiernos derechistas (Cuba) o a forjar alianzas con el conservadurismo contra el nacionalismo (Per\u00fa).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa pol\u00edtica no fue un\u00e1nime en todas las organizaciones comunistas, ni implic\u00f3 una simple subordinaci\u00f3n de esos partidos a Mosc\u00fa. Pero gener\u00f3 adversidades coyunturales o da\u00f1os irreparables en el largo plazo. Los cr\u00edticos de esa estrategia postularon combinar la defensa internacional de la URSS en bloques antifascistas, con la preservaci\u00f3n de la resistencia antiimperialista contra el enemigo imperial estadounidense (Giudici, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta segunda postura fue motorizada por los pensadores afines a la consideraci\u00f3n de la problem\u00e1tica espec\u00edfica de la regi\u00f3n, que inauguraron Mella y Mari\u00e1tegui (Kohan, 2000: 113-171). Sus promotores registraban que la raigambre popular y progresista de muchos nacionalismos, conviv\u00eda con una postura internacional ambigua de esas corrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda mitad del siglo XX se consolid\u00f3 otro giro de los Partidos Comunistas hacia la conformaci\u00f3n de frente comunes con la burgues\u00eda nacional. Propiciaban generar un escenario favorable al desarrollo de un capitalismo progresista y anticipatorio del socialismo. Difundieron una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n por etapas, que convocaba a favorecer la expansi\u00f3n burguesa para apuntalar la maduraci\u00f3n de las fuerzas productivas y el posterior salto hacia el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa estrategia volvi\u00f3 a desconocer la diferenciaci\u00f3n propuesta por Lenin entre nacionalismo burgu\u00e9s y radical, para subrayar en este caso las virtudes transformadoras de la primera vertiente. Esos m\u00e9ritos tornaban prescindible cualquier diferenciaci\u00f3n con la segunda corriente. Con esas alabanzas se justificaron acuerdos con los exponentes del establishment, que empujaron al olvido el ideal socialista. La revoluci\u00f3n cubana quebrant\u00f3 ese conservadurismo y recompuso el bar\u00f3metro de Lenin en la evaluaci\u00f3n del nacionalismo latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONTINUIDADES ULTRADERECHISTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La distinci\u00f3n entre tres variantes del nacionalismo persiste como un legado de Lenin para la estrategia socialista del siglo XXI. Entre los marxistas ha sido muy frecuente la esquematizaci\u00f3n de esa diferencia destacando los pilares clasistas de cada variante. El nacionalismo reaccionario fue asimilado con la oligarqu\u00eda, el nacionalismo burgu\u00e9s con la burgues\u00eda nacional y el nacionalismo radical con la peque\u00f1o-burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa clasificaci\u00f3n meramente sociol\u00f3gica simplifica un fen\u00f3meno pol\u00edtico, que no se esclarece tan solo registrando cu\u00e1les son los intereses sociales subyacentes en juego. Pero ese se\u00f1alamiento es \u00fatil como punto de partida para evaluar el perfil de cada vertiente.<\/p>\n\n\n\n<p>La ultraderecha actual defiende los intereses de los sectores m\u00e1s concentrados del capital. En cada pa\u00eds expresa una articulaci\u00f3n espec\u00edfica de esas conveniencias y tiende a representar diversos segmentos del capital financiero, agrario o industrial. Al igual que la oligarqu\u00eda del pasado defiende el estatus quo y los negocios de la elite del capitalismo. Apuntala a los privilegiados, canalizando el descontento general contra los sectores m\u00e1s desamparados de la sociedad. Con actitudes disruptivas, disfraces de rebeld\u00eda y poses contestarias pretende aplastar a las organizaciones populares. (Urban, 2024: 24-80)<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina busca anular las conquistas obtenidas durante el ciclo progresista de la d\u00e9cada pasada y despliega una expl\u00edcita venganza contra ese proceso para frustrar su repetici\u00f3n. Recurre al punitivismo frente a cualquier delito de los pobres, eximiendo a los ladrones de guante blanco. Su estrategia econ\u00f3mica combina el giro keynesiano hacia la regulaci\u00f3n estatal, con pol\u00edticas neoliberales de reforzamiento de las privatizaciones, las exenciones impositivas y la desregulaci\u00f3n laboral. Apuntala el abandono del industrialismo desarrollista y sin asumir un perfil fascista, encarna un n\u00edtido giro hacia el autoritarismo reaccionario. Pretende neutralizar todos los aspectos democr\u00e1ticos de los sistemas constitucionales actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>La ultraderecha contempor\u00e1nea retoma muchos aspectos de sus antecesores en el plano ideol\u00f3gico (Sassoon, 2021). Intenta resucitar el viejo nacionalismo nativista -con su tradicional carga de resentimientos contra el extranjero- para enaltecer el pasado y endiosar la identidad nacional. Exalta el \u00a8d\u00eda de la raza\u00a8 para repudiar el despertar de los pueblos originarios de Am\u00e9rica Latina y reivindica las dictaduras del Cono Sur. Comparte el tipo de resurgimiento nacionalista que sucedi\u00f3 a ca\u00edda de la URSS y al agotamiento m\u00e1s reciente de la globalizaci\u00f3n neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la variedad reaccionaria de nacionalismo que retoma en Am\u00e9rica Latina contin\u00faa apagada, porque perdi\u00f3 el prestigio del pasado y carece de cimientos desarrollistas. Al igual que en otras regiones reflota los mitos del pasado. No puede recurrir a la nostalgia del dominio global que imaginan sus pares de Estados Unidos, ni a las reminiscencias del pasado victoriano, que destacan sus colegas brit\u00e1nicos. Su margen de acci\u00f3n est\u00e1 muy acotado por el achicamiento del poder militar aut\u00f3nomo interno.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus voceros refuerzan el viejo anticomunismo en incansables campa\u00f1as contra el marxismo, detectando irradiaciones de ese mal en todos los costados de la sociedad. De esa forma acent\u00faan el sometimiento a los mandatos de Estados Unidos. Tienden a sustituir las guerras fronterizas por el simple acompa\u00f1amiento a las prioridades geopol\u00edticas de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ultraderecha avanza en la regi\u00f3n al mismo ritmo que sus pares en el mundo, pero afrontando importantes derrotas. Fracas\u00f3 su golpe en Bolivia y la consiguiente secesi\u00f3n de Santa Cruz. Tambi\u00e9n fall\u00f3 su asonada en Brasil y el intento de doblegar al progresismo en M\u00e9xico. En Venezuela juegan una partida decisiva reavivando las conspiraciones y en Argentina el resultado final de su embestida sigue pendiente. La batalla contra ese enemigo es la prioridad de la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFORMULACI\u00d3N PROGRESISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El progresismo es la modalidad contempor\u00e1nea del nacionalismo conservador y de la vertiente democr\u00e1tico-burguesa que avizor\u00f3 Lenin. Esa continuidad est\u00e1 oscurecida por la fisonom\u00eda socialdem\u00f3crata que presenta esa corriente y por sus discursos alejados del nacionalismo cl\u00e1sico. Exhibe un perfil de centroizquierda -m\u00e1s semejante a otros pares del planeta- que a las t\u00edpicas tradiciones latinoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias de forma, no alteran la equivalencia conceptual del ecl\u00e9ctico progresismo actual con sus antecesores del nacionalismo burgu\u00e9s. En ambos casos han expresado los intereses de los sectores capitalistas locales, que intentan pol\u00edticas de mayor autonom\u00eda del mandante estadounidense, convalidan mejoras sociales y chocan con la elite conservadora que controla los Estados.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus pol\u00edticas econ\u00f3micas industrialistas del pasado se reciclan con el formato neodesarrollista actual. El limitado distanciamiento con el liberalismo reaparece en las posturas frente al neoliberalismo contempor\u00e1neo. Los viejos compromisos con la gran propiedad agraria se reciclan mediante la convalidaci\u00f3n actual del extractivismo (Toussaint; Gaudichaud, (2024). Las industrias nacionales que pusieron en pie con proteccionismo y sustituci\u00f3n de importaciones son retomadas con estrategias m\u00e1s cautelosas.<\/p>\n\n\n\n<p>El nacionalismo burgu\u00e9s del pasado estuvo frecuentemente timoneado por las Fuerzas Armadas, que ocuparon un rol determinante en los procesos de industrializaci\u00f3n y en los choques con los adversarios conservadores. Ese sujeto cambi\u00f3 en forma significativa en la era actual de reg\u00edmenes constitucionales, que el progresismo asume como un sistema pol\u00edtico propio, ideal e inalterable. El viejo rol protag\u00f3nico del ej\u00e9rcito ha quedado sustituido por un cuerpo de funcionarios especializados, al comando de las principales \u00e1reas del Estado. Esa elite es vista como el principal instrumento transformador de la realidad latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>El progresismo actual tambi\u00e9n comparte con su antecesor la reivindicaci\u00f3n de la naci\u00f3n como el principal referente de su actividad. Pero a diferencia del pasado, ese \u00e1mbito est\u00e1 ligado a un proyecto latinoamericano, en concordancia con la regionalizaci\u00f3n que impera en otras zonas del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los proyectos progresistas desbordan el marco fronterizo y la construcci\u00f3n de la CELAC o UNASUR presenta una novedosa centralidad estrat\u00e9gica, en comparaci\u00f3n a las viejas pol\u00edticas exclusivamente centradas en el \u00e1mbito nacional. El propio alcance de la naci\u00f3n ha sido revalorizado junto a estos cambios, incorporando cierto reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Las formas de conexi\u00f3n del progresismo con sus precursores directos son muy variadas. En algunos casos presenta ligazones visibles (el kirchnerismo con el peronismo, Morena con el Cardenismo) y en otras m\u00e1s ambiguas (Lula con Vargas, Boric con Frei, Castillo con el APRA). Pero en todos los casos se verifican nexos con referentes hist\u00f3ricos, afines al proyecto de desarrollo nacional burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que su precedente, el progresismo ha transitado por per\u00edodos diferenciados. En la actualidad protagoniza un ciclo m\u00e1s extendido y fragmentado que el anterior y sin contar con los contundentes liderazgos de la d\u00e9cada pasada, enarbola planteos m\u00e1s moderados. Tambi\u00e9n afronta la oscilaci\u00f3n de coyunturas muy cambiantes. En el 2008 predominaba en toda la regi\u00f3n y en el 2019 se encontraba a la defensiva frente a la restauraci\u00f3n conservadora. A comienzos del 2023 volvi\u00f3 a recuperar primac\u00eda y actualmente confrontan con una gran contraofensiva ultraderechista.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres gobiernos progresistas conservan un gran sost\u00e9n popular. Petro en Colombia con su prioridad de la paz y ciertas reformas sociales. Lula en Brasil con un tibio desahogo econ\u00f3mico y la esperanza de impedir un retorno de Bolsonaro. L\u00f3pez Obrador y su sucesora Claudia Sheinbaum que propinaron una paliza electoral a la derecha, en un contexto de mejora del nivel de vida popular y creciente repolitizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La contraparte de esas expectativas son tres casos de frustraci\u00f3n. La gesti\u00f3n ca\u00f3tica e impotente del derrocado Castillo en Per\u00fa. El desenga\u00f1o con Boric, que convalida el tir\u00e1nico manejo del poder militar, el control de la econom\u00eda por parte de una elite de millonarios y la clausura de la din\u00e1mica constituyente. En Argentina, el monumental fracaso de Fern\u00e1ndez abri\u00f3 el camino para la llegada de Milei<\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurri\u00f3 con el antecesor nacionalista, el progresismo actual incluye un sector que promueve pol\u00edticas exteriores m\u00e1s aut\u00f3nomas de Estados Unidos (Petro, Lula, AMLO), frente a otra vertiente que acepta la subordinaci\u00f3n al Departamento de Estado (Boric). Tambi\u00e9n en este terreno las vacilaciones de la centroizquierda potencian a ofensiva de la ultraderecha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RADICALIDAD CONTEMPOR\u00c1NEA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro gobiernos que conforman actualmente el eje de gobiernos radicales (Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba), padecen el acoso sistem\u00e1tico del imperialismo norteamericano. Esa hostilidad los conecta con sus antecesores del nacionalismo revolucionario. La confrontaci\u00f3n con el agresor estadounidense persiste como el principal condicionante de esos procesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los lideres de la vertiente hist\u00f3rica- Sandino, Prestes, Velazco Alvarado, J.J. Torres, Torrijos- fueron tan difamados y diabolizados por Estados Unidos, como Ch\u00e1vez, Maduro o Evo. Esa animosidad proviene de la consecuencia antiimperialista de esa tradici\u00f3n y su tendencia a converger con proyectos socialistas. La revoluci\u00f3n cubana sintetiz\u00f3 un empalme, que en el siglo XXI recobr\u00f3 fuerzas con el proceso bolivariano y el proyecto del ALBA.<\/p>\n\n\n\n<p>Una innovaci\u00f3n del nacionalismo revolucionario actual ha sido su apertura hacia el movimiento de ind\u00edgenas y negros, con la consiguiente integraci\u00f3n de la opresi\u00f3n \u00e9tnica y racial a la problem\u00e1tica de la dominaci\u00f3n nacional. La conformaci\u00f3n del Estado Plurinacional en Bolivia ha sido uno de los principales logros de esa ampliaci\u00f3n de horizontes del nacionalismo radical.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el per\u00edodo actual tambi\u00e9n ha confirmado el car\u00e1cter mutable de esa vertiente. Como ya ocurri\u00f3 en el pasado, incluye componentes pr\u00f3ximos o lindantes con el progresismo convencional (equivalente al nacionalismo burgu\u00e9s del pasado). Tambi\u00e9n se verifican tendencias al giro autoritario que sign\u00f3 el declive y la involuci\u00f3n del nacionalismo \u00e1rabe (Hussein, Gadafi, Al Assad).<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro de este espacio se dirime actualmente en Venezuela. All\u00ed se procesa una disputa entre la renovaci\u00f3n del proceso bolivariano y su erradicaci\u00f3n a manos de la derecha. El \u00faltimo episodio de este prolongado conflicto fueron las elecciones. Los opositores volvieron a presentarlas como un fraude, repitiendo la evaluaci\u00f3n que hicieron frente a otros resultados desfavorables. Esos comicios fueron convocados al cabo de trabajosas negociaciones y compromisos, que fueron ignorados por la oposici\u00f3n ante la potencial adversidad de los c\u00f3mputos.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela contin\u00faa sufriendo la hostilidad de la prensa hegem\u00f3nica internacional que apuntala todos los intentos de golpismo. Ese acecho obedece a las cuantiosas reservas de petr\u00f3leo que detenta el pa\u00eds. El imperialismo estadounidense contin\u00faa embarcado en m\u00faltiples intentos por recuperar el control de esos yacimientos y ha buscado repetir en Venezuela, lo que hizo en Irak o Libia. Si Ch\u00e1vez hubiera terminado como Sadam Hussein o Gadafi, nadie mencionar\u00eda lo que actualmente sucede en una perdida naci\u00f3n de Sudam\u00e9rica. Cuando logran su cometido de tumbar a un presidente diabolizado, los voceros de la Casa Blanca se olvidan de la naci\u00f3n acosada. Nadie sabe hoy qui\u00e9n es el presidente de Irak o Libia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco se habla del sistema electoral de Arabia Saudita. Como Estados Unidos no puede presentar a los jeques de esa pen\u00ednsula como adalides de la democracia, simplemente silencia el tema. Los mandantes yanquis han concertado con la derecha un compromiso de privatizaci\u00f3n de PDEVESA y observan con gran preocupaci\u00f3n el eventual ingreso de Venezuela a los BRICS. Ya se apropiaron de CITGO, de las reservas monetarias en el exterior, aumentaron las sanciones y cerraron el acceso del pa\u00eds a cualquier tipo de financiamiento internacional (Katz, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso se verifica plenamente la validez de la estrategia antiimperialista de Lenin. Esta pol\u00edtica presupone apuntalar la defensa del oficialismo sobre los adversarios, que operan como peones del imperio, en un pa\u00eds asediado por las sanciones econ\u00f3micas y atacado sin pausa por los medios comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese sost\u00e9n al gobierno no implica convalidar la pol\u00edtica econ\u00f3mica oficial, el enriquecimiento de la boliburgues\u00eda o la judicializaci\u00f3n de las protestas sociales. Pero ninguna de esas objeciones pone duda cu\u00e1l es el campo en que debe situarse la izquierda. Ese terreno se localiza en el \u00e1mbito opuesto al enemigo principal, que es el imperialismo y la ultraderecha. Lenin razonaba en esos t\u00e9rminos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bolivia ofrece un segundo ejemplo de experiencias actuales del nacionalismo radical. All\u00ed se implement\u00f3 un modelo econ\u00f3mico inicialmente exitoso. Se logr\u00f3 el uso productivo de la renta, junto a la concreci\u00f3n de avances productivos sostenidos en la orientaci\u00f3n estatal del cr\u00e9dito bancario.<\/p>\n\n\n\n<p>La coyuntura actual es muy distinta y est\u00e1 signada por un serio freno de la econom\u00eda, junto a grandes dificultades para motorizar los demorados proyectos de biodiesel, farmac\u00e9utica y qu\u00edmica b\u00e1sica. En el plano pol\u00edtico, una derecha muy golpeada puede recuperar primac\u00eda como consecuencia de la divisi\u00f3n del MAS. Esa fractura del oficialismo reactiva tambi\u00e9n los intentos golpistas, que est\u00e1n siempre latentes como un Plan B de las clases dominantes<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Nicaragua ilustra una trayectoria muy distinta. Comparte con el bloque radical, la hostilidad del imperialismo estadounidense, pero el curso pol\u00edtico ha quedado signado por la injustificada represi\u00f3n a las protestas del 2018. M\u00e1s inadmisible ha sido la persecuci\u00f3n de reconocidos h\u00e9roes de la revoluci\u00f3n. No cabe duda que el agresor estadounidense es el enemigo principal, pero ese reconocimiento no implica silenciar, ni justificar la pol\u00edtica del oficialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Cuba persiste como el caso m\u00e1s singular de continuidad de una epopeya socialista. Luego de seis d\u00e9cadas de bloqueo, la resistencia de la isla contin\u00faa generando reconocimiento, admiraci\u00f3n y solidaridad. Pero los graves problemas econ\u00f3micos subsisten, en un contexto de inflaci\u00f3n, estancamiento y gran dependencia del turismo. Como las soluciones inmediatas a esas falencias supondr\u00edan un agravamiento de la desigualdad, las reformas se posponen y el pa\u00eds no consigue motorizar un modelo de crecimiento semejante a China o Vietnam. En este caso, las ense\u00f1anzas de Lenin incluyen una actualizaci\u00f3n de la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica (NEP), que el l\u00edder bolchevique aplic\u00f3 con gran reintroducci\u00f3n del mercado, para lidiar con las desventuras de la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema institucional flexible que impera en la isla y el cambio generacional en la direcci\u00f3n pol\u00edtica, permiten apostar al logro de un punto de equilibrio entre mantener las conquistas y apuntalar el crecimiento. La defensa de la Revoluci\u00f3n cubana es el gran freno a la embestida regional de Estados Unidos y sus peones de la derecha. Esa resistencia contin\u00faa inspirada en ideales convergentes del nacionalismo radical con el socialismo, cuyas ra\u00edces te\u00f3ricas estudiaremos en el pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La distinci\u00f3n leninista de nacionalismos se corrobor\u00f3 en Am\u00e9rica Latina. La variante reaccionaria comand\u00f3 tiran\u00edas sin diputar gravitaci\u00f3n internacional, la burguesa industrializ\u00f3 con hostilidad a la lucha social, la revolucionaria empalm\u00f3 con luchas nacionales y sociales. Mella y Mari\u00e1tegui polemizaron con el desconocimiento, la descalificaci\u00f3n y la idealizaci\u00f3n de esas corrientes. Hubo incomprensi\u00f3n en la izquierda de la autonom\u00eda internacional del nacionalismo y pasiva aprobaci\u00f3n posterior de su proyecto capitalista. La ultraderecha es autoritaria, confronta con el ciclo progresista, abandon\u00f3 el desarrollismo y est\u00e1 sometida a Washington. El progresismo recrea el antecedente convencional con ret\u00f3rica socialdem\u00f3crata, constitucionalismo y regionalismo. La vertiente radical resiste al agresor estadounidense y dirime futuros en Venezuela y Cuba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Anderson, Perry (2002). 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