{"id":57235,"date":"2025-03-05T13:08:16","date_gmt":"2025-03-05T17:08:16","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=57235"},"modified":"2025-03-05T13:08:17","modified_gmt":"2025-03-05T17:08:17","slug":"la-revolucion-rusa-logros-derrotas-fracasos-algunas-lecciones-para-america-latina-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/03\/05\/la-revolucion-rusa-logros-derrotas-fracasos-algunas-lecciones-para-america-latina-2\/","title":{"rendered":"La Revoluci\u00f3n Rusa: Logros, derrotas, fracasos. Algunas lecciones para Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p>Atilio Bor\u00f3n (teleSur, 15-11-17)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las dificultades de un balance<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa es necesario re-examinar esa experiencia por la importancia que tiene, en s\u00ed mismo, el conocimiento de la primera revoluci\u00f3n proletaria triunfante en el plano nacional &nbsp;(la Comuna, como se recordar\u00e1, se limit\u00f3 a la ciudad de Par\u00eds). Pero tambi\u00e9n para extraer algunas lecciones que nos parecen de suma utilidad para el an\u00e1lisis de los desaf\u00edos que enfrentan las experiencias progresistas y de izquierda en la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea. En otras palabras, no estamos proponiendo un ejercicio de arqueolog\u00eda pol\u00edtica sino una &nbsp;reflexi\u00f3n sobre un gran acontecimiento del pasado cuyas luces pueden servir para iluminar el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera comenzar planteando en primer lugar las dificultades que acechan cualquier tentativa de realizar un balance de un proceso hist\u00f3rico tan complejo como un cambio revolucionario. Se cuenta que cuando al l\u00edder chino Zhou En Lai se le pregunt\u00f3 que pensaba de la Revoluci\u00f3n Francesa su respuesta dej\u00f3 pasmado a sus interlocutores occidentales: \u201ces demasiado pronto para saber\u201d. Lo mismo repiti\u00f3 uno de sus compatriotas en un seminario convocado en Par\u00eds para conmemorar los doscientos a\u00f1os de aquella gesta de 1789. &nbsp;M\u00e1s all\u00e1 de lo anecd\u00f3tico estas observaciones son de un cierto valor metodol\u00f3gico a la hora de formularnos la misma pregunta sobre la Revoluci\u00f3n Rusa. \u00bfCu\u00e1l es su &nbsp;legado? &nbsp;El pensamiento convencional, inficionado por los valores conservadores de la burgues\u00eda y de la academia, emite un diagn\u00f3stico terminante: aquella fue una aberraci\u00f3n que ten\u00eda fatalmente que culminar en el totalitarismo para luego desplomarse por el peso de su extravagancia hist\u00f3rica. Para autores inscriptos en esa corriente interpretativa la Revoluci\u00f3n Rusa fue un doloroso par\u00e9ntesis en la hegeliana marcha de Europa hacia la libertad. &nbsp;Claro que una reflexi\u00f3n m\u00e1s sobria ofrecer\u00eda una visi\u00f3n diferente: la de una revoluci\u00f3n que transform\u00f3 al pa\u00eds m\u00e1s atrasado de Europa en una fortaleza industrial y militar que jug\u00f3 un papel decisivo en la derrota del fascismo; que posibilit\u00f3 erradicar la plaga del analfabetismo que sumerg\u00eda a la enorme mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, sobre todo la femenina, en las sombras de la ignorancia y la superstici\u00f3n; que propici\u00f3 un desarrollo cient\u00edfico y t\u00e9cnico que le permiti\u00f3 neutralizar el chantaje at\u00f3mico a que hab\u00eda sido sometida por Estados Unidos luego del holocausto de Hiroshima y Nagasaki y, como si lo anterior fuera poco, tom\u00f3 la delantera en la carrera espacial con el lanzamiento del primer sat\u00e9lite artificial de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00eda exagerado decir, en consecuencia, que la historia contempor\u00e1nea se divide en un antes y un despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa. No fue una m\u00e1s de las tantas revueltas populares contra un orden insoportablemente injusto pues marc\u00f3 un quiebre hist\u00f3rico que desde la rebeli\u00f3n de Espartaco ven\u00eda signada, hasta la Comuna de Par\u00eds, con la marca de la derrota. Seg\u00fan John Roemer, \u201cla revoluci\u00f3n bolchevique fue, pienso, el evento pol\u00edtico m\u00e1s importante ocurrido desde la revoluci\u00f3n francesa porque convirti\u00f3 en realidad para centenares de millones, o quiz\u00e1s miles de millones, de personas por primera vez desde 1789 el sue\u00f1o de una sociedad basada en una norma de igualdad m\u00e1s que en una norma de avaricia y ambici\u00f3n.\u201d &nbsp;Por supuesto, el pensamiento convencional de la &nbsp;burgues\u00eda, y de las ciencias sociales, ha dado su veredicto y, como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, lo ha instalado como una verdad irrefutable: la RR fue una gran tragedia, un desgraciado error, un monumental fracaso que provoc\u00f3 un sinf\u00edn de pesares a la humanidad. Se trata de un diagn\u00f3stico para nada inocente. Los pensadores de la burgues\u00eda oscilan entre dos actitudes: o se desviven por ignorar a la RR, fingir que no hubiera existido y, cuando esto es imposible, satanizarla sin miramiento alguno. El reverso de ese planteamiento es nada menos que la reafirmaci\u00f3n del car\u00e1cter eterno del capitalismo, o la imposibilidad de la revoluci\u00f3n, o su previsible monstruosa degeneraci\u00f3n. Para los pensadores del orden vigente lo anterior es prueba irrefutable de que el capitalismo es la Sant\u00edsima Trinidad de nuestro tiempo: lo que fue, lo que es y lo que ser\u00e1. Es imprescindible desmontar esta tergiversaci\u00f3n de la verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ocaso o continuidad del ciclo revolucionario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A tal efecto comenzar\u00eda diciendo que m\u00e1s all\u00e1 del vergonzoso derrumbe de la experiencia sovi\u00e9tica (\u00a1la m\u00e1s grande revoluci\u00f3n en la historia de la humanidad se derrumb\u00f3 sin disparar un solo tiro!, recordaba Fidel) y los avatares sufridos por lo que podr\u00eda adecuadamente caracterizarse como el \u00abprimer ciclo\u00bb de las revoluciones socialistas, nada autoriza a pensar que la tentativa de las masas populares de \u00abtomar el cielo por asalto\u00bb se encuentre definitivamente cancelada o que con el triunfo del capitalismo ante el colectivismo sovi\u00e9tico hayamos llegado al final de la historia, tal como lo propone Francis Fukuyama.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos razones avalan esta presunci\u00f3n: por un lado, porque las causas profundas, estructurales, que produjeron aquellas irrupciones del socialismo en Rusia, China, Vietnam, Cuba \u2013irrupciones inevitablemente prematuras, como aseguraba Rosa Luxemburgo pero no por ello necesariamente destinadas al fracaso- &nbsp;siguen siendo hoy m\u00e1s vigentes que nunca. La vitalidad de los ideales y la utop\u00eda socialistas se nutren a diario de las promesas incumplidas del capitalismo y de su imposibilidad cong\u00e9nita e insanable para asegurar el bienestar de las mayor\u00edas. Otra ser\u00eda la historia si aqu\u00e9l &nbsp;hubiera dado pruebas de su aptitud para transformarse en una direcci\u00f3n congruente con las exigencias de la justicia y la equidad. Pero, si algo ense\u00f1a la historia de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, la \u00e9poca de oro de la reestructuraci\u00f3n neoliberal del capitalismo, es precisamente lo contrario: que \u00e9ste es \u00abincorregible e irreformable\u00bb y que &nbsp;si se produjeron progresos sociales y pol\u00edticos significativos durante la luminosa expansi\u00f3n keynesiana de la posguerra \u2013en donde el capitalismo ofreci\u00f3 todo lo mejor que puede ofrecer en t\u00e9rminos de derechos ciudadanos y bienestar colectivo, como lo anotara la inolvidable Ellen Meiksins Woods\u2013 aqu\u00e9llos no nacieron de su presunta vocaci\u00f3n reformista sino de la amenazante existencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el temor a que las masas europeas fuesen \u201ccontagiadas\u201d por el virus comunista que se hab\u00eda apoderado de la Rusia zarista. Fue esto lo que estuvo en las bases de las pol\u00edticas de extensi\u00f3n de derechos sociales, pol\u00edticos y laborales de aquellos a\u00f1os y no una convicci\u00f3n profunda de la necesidad de producir tales cambios. Diversos autores han insistido sobre este punto al afirmar que la fortaleza del movimiento obrero y los partidos socialistas y comunistas europeos fueron amenazantes reflejos de la existencia del campo socialista tras la derrota del fascismo. Pero una vez desintegrada la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y desaparecido el campo socialista el supuesto impulso progresista y democratizador del capitalismo se esfum\u00f3 como por arte de magia. En su lugar reaparecieron la ortodoxia neoliberal y los partidos neoconservadores con su obstinaci\u00f3n por revertir, hasta donde fuese posible, los avances sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos logrados en los a\u00f1os de la posguerra. El resultado es una Europa que hoy es mucho m\u00e1s injusta que hace treinta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados de tales pol\u00edticas han sido deplorables, no s\u00f3lo en la periferia capitalista europea \u2013Grecia, Espa\u00f1a, Portugal, Irlanda, etc\u00e9tera- sino tambi\u00e9n en los pa\u00edses del centro que aplicaron con mayor empecinamiento la receta neoliberal, como el Reino Unido y, principal\u00edsimamente, Estados Unidos. La clave interpretativa de la victoria de Donald Trump reside precisamente en eso. Como veremos m\u00e1s adelante la reestructuraci\u00f3n regresiva del capitalismo ha tenido connotaciones sociales tan negativas que la validez del socialismo como \u00abcr\u00edtica implacable de todo lo existente\u00bb sigue siendo ahora tanto o m\u00e1s contundente que antes. En efecto, el capitalismo actual se puede sucintamente caracterizar por tres grandes rasgos:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Primero, una fenomenal concentraci\u00f3n de la riqueza, tema central de la obra de Thomas Piketty que comprueba como en doscientos a\u00f1os el capitalismo no hizo otra cosa que acrecentar la proporci\u00f3n de la riqueza social en manos de la burgues\u00eda y aumentar la desigualdad econ\u00f3mica. &nbsp;T\u00e9ngase en cuenta, a modo de ejemplificaci\u00f3n, lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>a. 8 individuos \u2013no empresas, sino individuos- tienen la misma riqueza que la mitad de la poblaci\u00f3n mundial. Ni Marx, Engels y Lenin en sus peores pesadillas pod\u00edan haber imaginado algo as\u00ed. Pero eso es lo que existe hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>b. El 1 % m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n mundial tiene m\u00e1s riqueza que el 99 por ciento restante y la tendencia no da muestras de atenuarse sino todo lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Segundo, por una intensificaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n imperialista a escala mundial, sobre todo despu\u00e9s de la desintegraci\u00f3n de la URSS, para asegurarse recursos econ\u00f3micos no renovables e indispensables para el sostenimiento del modelo de consumo de EEUU y los pa\u00edses del capitalismo metropolitano.<\/p>\n\n\n\n<p>a. Unas mil bases militares de EEUU en todo el mundo y Estados Unidos, el gendarme capitalista mundial, convertido en una plutocracia guerrera cuyas fuerzas est\u00e1n presentes en cada rinc\u00f3n del planeta para preservar la estabilidad del capitalismo global.<\/p>\n\n\n\n<p>b. 80 bases oficialmente contadas en Am\u00e9rica Latina y el Caribe con una tendencia creciente.<\/p>\n\n\n\n<p>c. La OTAN reuniendo la mayor acumulaci\u00f3n de fuerzas y pertrechos militares sobre la frontera de Rusia desde la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Una depredaci\u00f3n sin precedentes del medio ambiente \u2013la llamada \u201csegunda contradicci\u00f3n del capitalismo\u201d por James O\u2019Connor- de la naturaleza, y tentativas de garantizar de manera exclusiva para EEUU el suministro de petr\u00f3leo y de agua, recursos que existen en abundancia en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si efectivamente no llegamos al fin de la historia consagrando el triunfo final del capitalismo y la democracia liberal y, por consiguiente, cerrando definitivamente las posibilidades de nuevas tentativas de \u201ctomar el cielo por asalto\u201d; si esto es as\u00ed entonces se torna necesario formular una segunda hip\u00f3tesis. A\u00fan cuando el socialismo hubiese fracasado irreparablemente en sus diversas tentativas a lo largo del siglo veinte, y suponiendo tambi\u00e9n que el capitalismo hubiera logrado resolver sus profundas contradicciones, \u00bfcu\u00e1les son los antecedentes hist\u00f3ricos o las premisas te\u00f3ricas que permitir\u00edan pronosticar que nuevas revueltas anticapitalistas no habr\u00edan de producirse en el futuro? S\u00f3lo una absurda premisa que postule la definitiva extinci\u00f3n de la protesta social, o el congelamiento irreversible de la dial\u00e9ctica de las contradicciones sociales podr\u00eda ofrecer sustento a un pron\u00f3stico de ese tipo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lecciones de las revoluciones burguesas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dado que lo anterior no s\u00f3lo es improbable sino imposible, una ojeada a la historia de las revoluciones burguesas podr\u00eda ser sumamente aleccionadora. En efecto, entre los primeros ensayos que tuvieron lugar en las ciudades italianas a comienzos del siglo XVI en el marco del Renacimiento italiano y la revoluci\u00f3n inglesa de 1688 \u2013\u00a1la primera revoluci\u00f3n burguesa triunfante!\u2013 mediaron casi dos siglos de intentos fallidos y derrotas aplastantes. Si bien el primer ciclo iniciado en Italia fue ahogado en su cuna por la por la reacci\u00f3n &nbsp;se\u00f1orial-clerical, mucho m\u00e1s tarde habr\u00eda de iniciarse otro, en el norte de Europa, caracterizado por una larga cadena de exitosas revoluciones burguesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante lo cual surge la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 suponer que las revoluciones anti-capitalistas tendr\u00edan tan s\u00f3lo un ciclo vital, agotado el cual desaparecer\u00edan para siempre de la escena hist\u00f3rica? No existe fundamento alguno para sostener dicha posici\u00f3n, salvo que se adhiera a la ya mencionada tesis del \u00abfin de la historia\u00bbque, dicho sea de paso, no la sostiene ning\u00fan estudioso medianamente serio de estos asuntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo esto as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 no pensar que estamos ante un reflujo transitorio \u2013que podr\u00eda ser prolongado, como en el caso de las revoluciones burguesas; o no, debido a la aceleraci\u00f3n de los tiempos hist\u00f3ricos\u2013m\u00e1s que ante el ocaso definitivo del socialismo como proyecto emancipador? De hecho, uno de los rasgos de la crisis actual es que estall\u00f3 producto de las contradicciones internas, irresolubles, generadas por la desorbitada financiarizaci\u00f3n del capitalismo y su desastroso impacto sobre la econom\u00eda real. El desplome del 2008 \u2013del cual a\u00fan las econom\u00edas capitalistas no se han recuperado- no fue provocado por una oleada de huelgas o grandes movilizaciones de protesta en Estados Unidos o en Europa Occidental sino por la din\u00e1mica de las contradicciones entre las diversas fracciones del capital. Sin embargo, su resultado fue que, por primera vez en el mundo desarrollado, el tendal de v\u00edctimas del sistema reconoci\u00f3 que el causante de sus padecimientos (desempleo, ca\u00edda de salarios reales, desalojos hipotecarios, etc\u00e9tera) ya no eran los malos gobiernos (que por cierto los hay), o situaciones meramente coyunturales sino que el gran culpable era el capitalismo. Eso fue lo que plantearon los \u201cindignados\u201d en Europa y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos, lo cual revela un in\u00e9dito salto en la conciencia popular y una promisoria evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica que les permite identificar con claridad la naturaleza del sistema que los oprime y explota.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando el hilo de nuestra argumentaci\u00f3n acerca de los ciclos de las revoluciones sociales quisi\u00e9ramos expresar nuestro acuerdo con la postura adoptada por el \u201cmarxista anal\u00edtico\u201d John Roemer cuando afirma que el destino de un experimento socialista muy peculiar, el modelo sovi\u00e9tico, \u00abque ocup\u00f3 un per\u00edodo muy corto en la historia de la humanidad\u00bb para nada significa que los objetivos de largo plazo del socialismo, a saber: la construcci\u00f3n de una sociedad sin clases, se encuentren condenados al limbo de lo imposible. Tal visi\u00f3n es considerada por este autor como \u00abmiope y anti-cient\u00edfica\u00bb: (a) porque confunde el fracaso de un experimento hist\u00f3rico con el destino final del proyecto socialista; (b) porque subestima las transformaciones radicales que la sola presencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica produjo en nuestro siglo y que, a trav\u00e9s de complejos recorridos, hicieron posible un cierto avance en la direcci\u00f3n del socialismo. Dice Roemer que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPartidos socialistas y comunistas se formaron en cada pa\u00eds. Ser\u00eda muy dif\u00edcil evaluar los efectos globales de esos partidos en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y sindical de los trabajadores, en la lucha antifascista de los a\u00f1os treinta y cuarenta, y en la lucha anticolonialista de los a\u00f1os de posguerra. Pero bien podr\u00eda ser que el advenimiento del Estado de Bienestar, la socialdemocracia y el fin del colonialismo se deban, en su g\u00e9nesis, a la revoluci\u00f3n bolchevique.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, tal como lo se\u00f1ala Dom\u00e9nico Losurdo en el texto ya mencionado todas las luchas coloniales, de los negros, de las mujeres, de las minor\u00edas y, por supuesto, de los obreros y a favor de la democracia tuvieron su fuente de inspiraci\u00f3n en la Revoluci\u00f3n Rusa. La extensi\u00f3n del sufragio en Europa de la posguerra no hubiera ocurrido de no haber mediado la toma del Palacio de Invierno y la instauraci\u00f3n del gobierno de los soviets. Es decir que la misma democracia burguesa recibi\u00f3 un impulso decisivo desde la lejana Rusia. Adem\u00e1s, el genio pol\u00edtico de Lenin permiti\u00f3 romper las artificiales barreras que separaban las luchas de los negros y los blancos; de los europeos y de las \u201cnaciones agrarias\u201d y los asi\u00e1ticos. En suma: el revolucionario ruso convirti\u00f3 a todas las luchas particulares en una sola gran lucha universal por la construcci\u00f3n de una nueva sociedad. Incluso puede decirse, con pruebas en la mano, que el proceso de \u201cdesegregaci\u00f3n racial\u201d en Estados Unidos fue decisivamente influenciado por la sola existencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La Corte Suprema de Estados Unidos que hab\u00eda reiteradamente sancionado la legalidad de la segregaci\u00f3n en las escuelas p\u00fablicas de ese pa\u00eds hasta 1952 cambi\u00f3 de parecer ese a\u00f1o tras recibir diversos informes que la exhortaban a ello porque, dec\u00edan, el sostenimiento de la segregaci\u00f3n de ni\u00f1os negros y blancos en las escuelas p\u00fablicas alimentaba la campa\u00f1a comunista de la URSS y desalentaba a los amigos de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfFracasos o derrotas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: m\u00e1s a all\u00e1 de todo lo anterior hay un tema central a dilucidar y es establecer una distinci\u00f3n entre el \u201cfracaso\u201d de un proyecto reformista o revolucionario y la \u201cderrota\u201d del mismo. \u00bfEs razonable decir que todas las experiencias del siglo pasado en realidad fracasaron (tesis que sostienen entre otros John Holloway, Michael Hardt y Antonio Negri) o no ser\u00eda acaso m\u00e1s apropiado decir que fueron derrotadas? &nbsp;El fracaso supone un problema esencialmente end\u00f3geno; la derrota remite a una lucha, un conflicto, una oposici\u00f3n externa que se enfrenta al proyecto emancipatorio. Fracaso por mis propias limitaciones y debilidades; soy derrotado cuando alguien se opone a mis designios. Si bien existe un claroscuro, un \u00e1rea difusa intermedia en la cual fracaso y derrota se confunden es posible, sin embargo, establecer la predominancia de uno o de la otra. &nbsp;En el caso de la RR es indudable que el proceso adoleci\u00f3 de graves incoherencias internas, especialmente tras la muerte de Lenin, pero tambi\u00e9n lo es que se desarroll\u00f3 bajo las peores condiciones imaginables: la crisis y la devastaci\u00f3n de la primera posguerra, la guerra civil y la intervenci\u00f3n, en ellas, de una veintena de ej\u00e9rcitos for\u00e1neos que asolaron el pa\u00eds, y luego, estabilizada la situaci\u00f3n, la industrializaci\u00f3n forzada, la colectivizaci\u00f3n forzosa del agro y la invasi\u00f3n alemana con su secuela de destrucci\u00f3n y muertes. Bajo esas condiciones, hablar de \u201cfracaso\u201d es por lo menos un exceso del lenguaje y una infame acusaci\u00f3n pol\u00edtica. Viniendo al caso de Am\u00e9rica Latina, \u00bfhasta qu\u00e9 punto podr\u00eda decirse que la experiencia de la Unidad Popular en el Chile de Allende fue un fracaso? Mucho m\u00e1s apropiado ser\u00eda decir que fue un proyecto derrotado, por una coalici\u00f3n de fuerzas dom\u00e9sticas e internacionales bajo la direcci\u00f3n general de Washington que desde la noche misma del triunfo de Salvador Allende el 4 de Septiembre de 1970 orden\u00f3, por boca de su presidente Richard Nixon, \u201chacer que la econom\u00eda chilena gima. Ni una tuerca ni un tornillo para Chile\u201d. &nbsp;\u00bfQu\u00e9 sentido tiene entonces que algunos autores hablen del \u201cfracaso\u201d de la revoluci\u00f3n cubana, acosada y asediada por m\u00e1s de medio siglo de bloqueo econ\u00f3mico, comercial, diplom\u00e1tico, inform\u00e1tico y medi\u00e1tico? \u00bfY c\u00f3mo caracterizar lo ocurrido en China y Vietnam? \u00bfPodr\u00eda decirse sin m\u00e1s que son casos de \u201cfracaso\u201d del socialismo? \u00bfEs posible ya emitir un veredicto definitivo? \u00bfPor qu\u00e9 no pensar, en cambio, que la RR logr\u00f3 \u00e9xitos extraordinarios a pesar de tan dif\u00edciles condiciones: alfabetizaci\u00f3n masiva, promoci\u00f3n de la mujer, industrializaci\u00f3n, defensa de la patria, derrota del fascismo. \u00bfPuede llamarse a esto un fracaso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no revisar nuestra concepci\u00f3n del proceso revolucionario, dejando de lado la muy popular imagen que lo concibe como una flecha que asciende rada e ininterrumpidamente desde el p\u00fatrido suelo del capitalismo hacia el di\u00e1fano cielo del comunismo? \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera ha reflexionado mucho sobre el tema, y en uno de sus ensayos dice algo que conviene tener muy en cuenta: \u201cCuando Marx analizaba los procesos revolucionarios, en 1848, siempre hablaba de la revoluci\u00f3n como un proceso por oleadas, nunca como un proceso ascendente o continuo, permanentemente en ofensiva. La realidad de entonces y la actual muestran que las clases subalternas organizan sus iniciativas hist\u00f3ricas por temporalidades, por oleadas: ascendentes un tiempo, con repliegues temporales despu\u00e9s, para luego asumir, nuevamente, grandes iniciativas hist\u00f3ricas.\u201d &nbsp;O, como dice en otra de sus intervenciones, el destino de los luchadores sociales no es otro que el de \u201cluchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse\u201d hasta el fin. Esa es la dial\u00e9ctica de la historia y eso es lo que una correcta epistemolog\u00eda no puede dejar de reflejar en sus an\u00e1lisis. Avances, estancamientos, retrocesos, nuevos saltos adelante, detenciones, otros avances y as\u00ed siempre. Ese es el movimiento real, no ilusorio, de la historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atilio Bor\u00f3n (teleSur, 15-11-17) Las dificultades de un balance A cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa es necesario re-examinar esa experiencia por la importancia que tiene, en s\u00ed mismo, el conocimiento de la primera revoluci\u00f3n proletaria triunfante en el plano nacional &nbsp;(la Comuna, como se recordar\u00e1, se limit\u00f3 a la ciudad de Par\u00eds). Pero tambi\u00e9n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":20581,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,12],"tags":[],"class_list":["post-57235","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-politica-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57235"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57235"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57236,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57235\/revisions\/57236"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}