{"id":57340,"date":"2025-03-14T11:39:20","date_gmt":"2025-03-14T15:39:20","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=57340"},"modified":"2025-03-14T11:39:21","modified_gmt":"2025-03-14T15:39:21","slug":"que-lectura-ecologica-podemos-hacer-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/03\/14\/que-lectura-ecologica-podemos-hacer-de-marx\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 lectura ecol\u00f3gica podemos hacer de Marx?"},"content":{"rendered":"\n<p>Michael L\u00f6wy (Viento Sur, 14-3-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Mi punto de partida es la siguiente observaci\u00f3n: en primer lugar, los temas ecol\u00f3gicos no ocupan un lugar central en el aparato te\u00f3rico marxista; En segundo lugar, los escritos de Marx y Engels sobre la relaci\u00f3n entre las sociedades humanas y la naturaleza est\u00e1n lejos de ser un\u00edvocos y, por lo tanto, pueden estar sujetos a diferentes interpretaciones. A partir de estas premisas, intentar\u00e9 destacar algunas tensiones o contradicciones en los textos de los fundadores del materialismo hist\u00f3rico, destacando, sin embargo, los caminos que ellos dan para una ecolog\u00eda de inspiraci\u00f3n marxista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las principales cr\u00edticas que los ambientalistas dirigen al pensamiento de Marx y Engels<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, ambos pensadores son descritos como partidarios de un humanismo conquistador, \u00abprometeico\u00bb, que opone al hombre a la naturaleza y lo convierte en \u00abdue\u00f1o y poseedor\u00bb del mundo natural, seg\u00fan la f\u00f3rmula de Descartes. Es cierto que encontramos en ambos numerosas referencias a las nociones de \u00abcontrol\u00bb, \u00abdominio\u00bb o incluso \u00abdominaci\u00f3n\u00bb de la naturaleza. Por ejemplo, seg\u00fan Engels, en el socialismo los seres humanos \u00abse convierten por primera vez en due\u00f1os reales y conscientes de la naturaleza, porque y como due\u00f1os de su propia vida en sociedad\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(0)\">1<\/a><\/sup>. Sin embargo, como veremos m\u00e1s adelante, los t\u00e9rminos \u00abdominio\u00bb o \u00abdominaci\u00f3n\u00bb de la naturaleza a menudo se refieren al conocimiento de las leyes de la naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, lo que llama la atenci\u00f3n de los primeros escritos de Marx es su evidente naturalismo, su visi\u00f3n del ser humano como un ser natural, inseparable de su entorno natural. La naturaleza, escribi\u00f3 Marx en los&nbsp;<em>Manuscritos de 1844<\/em>, \u00abes el&nbsp;<em>cuerpo no org\u00e1nico&nbsp;<\/em>del hombre\u00bb. O tambi\u00e9n: \u00abDecir que la vida f\u00edsica e intelectual del hombre est\u00e1 indisolublemente unida a la naturaleza no significa otra cosa que que la naturaleza est\u00e1 indisolublemente unida a s\u00ed misma, porque el hombre es parte de la naturaleza.\u00bb&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, Marx se proclama humanista, pero define el comunismo como un humanismo que es al mismo tiempo un \u00abnaturalismo completo\u00bb; y, sobre todo, lo ve como la verdadera soluci\u00f3n al \u00abantagonismo entre el hombre y la naturaleza\u00bb. Mediante la abolici\u00f3n positiva de la propiedad privada, la sociedad humana se convertir\u00e1 en la \u00abculminaci\u00f3n de la unidad esencial del hombre con la naturaleza, la verdadera resurrecci\u00f3n de la naturaleza, el naturalismo consumado del hombre y el humanismo consumado de la naturaleza<sup><a href=\"javascript:void(0)\">2<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estos pasajes no abordan directamente el problema ecol\u00f3gico (ni<em>, a fortiori<\/em>, las amenazas al medio ambiente), pero son parte de una l\u00f3gica que permite un abordaje de la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza que no es unilateral. En un famoso texto de Engels titulado&nbsp;<em>El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n de los monos en hombres&nbsp;<\/em>(1876), es esta concepci\u00f3n del naturalismo la que fundamenta su cr\u00edtica de la actividad depredadora del hombre sobre el medio ambiente:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abNo&nbsp;deber\u00edamos jactarnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Por cada una de estas victorias, la naturaleza se venga de nosotros. Es cierto que toda victoria nos da, en primera instancia, los resultados esperados, pero en segunda y tercera instancia tiene efectos diferentes, inesperados, que muy a menudo anulan los primeros. Los pueblos que en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otros lugares destruyeron los bosques para obtener tierras cultivables, nunca imaginaron que al eliminar junto con los bosques los centros de recogida y los dep\u00f3sitos de agua, estaban sentando las bases del actual estado desolador de esos pa\u00edses.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando los italianos de los Alpes talaron los bosques de pinos de las laderas meridionales, tan apreciados en las laderas septentrionales, no ten\u00edan idea de que al hacerlo estaban cortando las ra\u00edces de la industria l\u00e1ctea de su regi\u00f3n; Menos a\u00fan previeron que con su pr\u00e1ctica estaban privando de agua a sus manantiales de monta\u00f1a durante la mayor parte del a\u00f1o [\u2026].&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los hechos nos recuerdan a cada paso que no dominamos la naturaleza como un conquistador domina a un pueblo extra\u00f1o, como quien est\u00e1 fuera de ella, sino que le pertenecemos con nuestra carne, nuestra sangre, nuestro cerebro, que estamos en su seno y que todo nuestro dominio sobre ella reside en la ventaja que tenemos sobre todas las dem\u00e1s criaturas de conocer sus leyes y de saber usarlas juiciosamente<sup><a href=\"javascript:void(0)\">3<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente este pasaje tiene un car\u00e1cter muy general; no cuestiona el modo de producci\u00f3n capitalista, sino las civilizaciones antiguas, y sin embargo constituye un argumento ecol\u00f3gico de sorprendente modernidad, tanto en su advertencia contra la destrucci\u00f3n que genera la producci\u00f3n como en su cr\u00edtica a la deforestaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan los ecologistas, Marx, siguiendo al economista ingl\u00e9s David Ricardo, atribuy\u00f3 el origen de todo valor y riqueza al trabajo humano, descuidando la contribuci\u00f3n de la naturaleza. Esta cr\u00edtica resulta, en mi opini\u00f3n, de un malentendido: Marx utiliza la teor\u00eda del valor trabajo para explicar el origen del&nbsp;<em>valor de cambio&nbsp;<\/em>en el marco del sistema capitalista. Por otra parte, la naturaleza contribuye a la formaci\u00f3n de la verdadera riqueza, que no es valor de cambio, sino&nbsp;<em>valor de uso<\/em>. Esta tesis es planteada muy expl\u00edcitamente por Marx en la&nbsp;<em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>&nbsp;(1875), un texto dirigido contra las ideas del socialista alem\u00e1n Ferdinand Lassalle y sus disc\u00edpulos:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl trabajo no es&nbsp;la fuente&nbsp;de toda riqueza. La naturaleza es fuente de valores de uso (que, al fin y al cabo,&nbsp;son aut\u00e9ntica riqueza) tanto como el trabajo, que en s\u00ed mismo no es m\u00e1s que la expresi\u00f3n de una fuerza natural, la fuerza de trabajo del hombre<sup><a href=\"javascript:void(0)\">4<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No, hasta el punto de que nadie ha denunciado tanto como Marx la l\u00f3gica capitalista de la producci\u00f3n por la producci\u00f3n, de la acumulaci\u00f3n de capital, riqueza y mercanc\u00edas como fin en s\u00ed misma. La idea misma del socialismo (a diferencia de sus miserables falsificaciones burocr\u00e1ticas) es la de la producci\u00f3n de&nbsp;<em>valores de uso<\/em>, de bienes necesarios para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas. El objetivo supremo del progreso t\u00e9cnico seg\u00fan Karl Marx no es el aumento infinito de los bienes (\u00abtener\u00bb), sino&nbsp;<em>la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo<sup><a href=\"javascript:void(0)\">5<\/a><\/sup><\/em>&nbsp;y el aumento del tiempo libre (\u00abser\u00bb)<sup><a href=\"javascript:void(0)\">6<\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En algunos escritos tempranos incluso se encuentra la intuici\u00f3n de que las fuerzas productivas tienen un potencial destructivo, como por ejemplo en este pasaje de&nbsp;<em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEn el desarrollo de las fuerzas productivas llega una etapa en que nacen fuerzas productivas y medios de circulaci\u00f3n que s\u00f3lo pueden ser nocivos en el marco de las relaciones existentes y ya no son fuerzas productivas, sino fuerzas destructivas (maquinaria y dinero)<sup><a href=\"javascript:void(0)\">7<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desgraciadamente, esta idea no est\u00e1 desarrollada y no es seguro que la destrucci\u00f3n de la que se trata aqu\u00ed sea la de la naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es cierto que a menudo se encuentra en Marx o Engels (y m\u00e1s a\u00fan en el marxismo posterior) una postura acr\u00edtica hacia el sistema de producci\u00f3n industrial creado por el capital y una tendencia a hacer del \u00abdesarrollo de las fuerzas productivas\u00bb el principal vector del progreso. Desde este punto de vista, el texto \u00abcan\u00f3nico\u00bb es el famoso prefacio a la&nbsp;<em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica&nbsp;<\/em>(1859), uno de los escritos de Marx m\u00e1s marcados por un cierto evolucionismo, por la filosof\u00eda del progreso, por el cientificismo (el modelo de las ciencias naturales) y por una visi\u00f3n de las fuerzas productivas nada problematizada:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEn una determinada fase de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en conflicto con las relaciones de producci\u00f3n existentes [\u2026]. De ser formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se han convertido en obst\u00e1culos. Entonces comienza una era de revoluci\u00f3n social. [\u2026] Una formaci\u00f3n social nunca desaparece antes de que se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas que puede contener<sup><a href=\"javascript:void(0)\">8<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este famoso pasaje, las fuerzas productivas aparecen como \u00abneutrales\u00bb y la revoluci\u00f3n no tiene otra tarea que abolir las relaciones de producci\u00f3n que se han convertido en un \u00abobst\u00e1culo\u00bb para su desarrollo ilimitado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente pasaje de los&nbsp;<em>Grundrisse&nbsp;<\/em>es un buen ejemplo de la admiraci\u00f3n demasiado acr\u00edtica de Marx por el trabajo \u00abcivilizador\u00bb de la producci\u00f3n capitalista y por su brutal instrumentalizaci\u00f3n de la naturaleza:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abAs\u00ed, la producci\u00f3n basada en el capital crea, por una parte, industria universal, es decir, trabajo excedente al mismo tiempo que trabajo creador de valor; por otra parte, un sistema de explotaci\u00f3n general de las propiedades de la naturaleza y del hombre. [\u2026] El capital comienza entonces a crear la sociedad burguesa y la apropiaci\u00f3n universal de la naturaleza y establece una red que abarca a todos los miembros de la sociedad:&nbsp;tal es la gran acci\u00f3n civilizadora del capital. Se eleva a tal nivel social que todas las sociedades anteriores aparecen como&nbsp;desarrollos&nbsp;puramente locales de la humanidad y como una&nbsp;idolatr\u00eda de la naturaleza. De hecho, la naturaleza se convierte para el hombre en un puro objeto, en una cosa \u00fatil. Ya no se reconoce como un poder. La comprensi\u00f3n te\u00f3rica de las leyes naturales tiene todos los aspectos de la artima\u00f1a que busca someter la naturaleza a las necesidades humanas, ya sea como objeto de consumo o como medio de producci\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(0)\">9<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que parece faltar en los escritos de Marx es una noci\u00f3n de los l\u00edmites naturales del desarrollo de las fuerzas productivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, debemos considerar los escritos de Marx (o de Engels) sobre la naturaleza no como un bloque uniforme y definitivo, sino como un pensamiento en movimiento. Esta es la contribuci\u00f3n de la obra del joven investigador japon\u00e9s Kohei Saito,&nbsp;<em>Karl Marx\u2019s Ecosocialism: Capitalism<\/em>,<em>&nbsp;Nature<\/em>,&nbsp;<em>and the Unfinished Critique of Political Economy&nbsp;<\/em>(2017): muestra la evoluci\u00f3n de las reflexiones de Marx sobre el medio ambiente natural, en un proceso de aprendizaje, rectificaci\u00f3n y reformulaci\u00f3n de su pensamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, sin embargo, en ciertos temas una gran continuidad en sus escritos. Esto es particularmente cierto en el caso del rechazo de la \u201cseparaci\u00f3n\u201d capitalista entre los seres humanos y la tierra, es decir, la naturaleza. Marx estaba convencido de que en las sociedades primitivas exist\u00eda una especie de unidad entre los productores y la tierra, y ve\u00eda como una de las tareas importantes del socialismo restablecer esta unidad destruida por la sociedad burguesa, pero a un nivel superior (negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n). Esto explica el inter\u00e9s de Marx por las comunidades premodernas, tanto en su pensamiento ecol\u00f3gico (por ejemplo, a partir de Carl Fraas) como en su investigaci\u00f3n antropol\u00f3gica (Franz Maurer): dos autores a los que consideraba \u00absocialistas inconscientes\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en la mayor\u00eda de las cuestiones medioambientales, Kohei Saito destaca avances notables. Antes de&nbsp;<em>El Capital&nbsp;<\/em>(1867), los escritos de Marx conten\u00edan una visi\u00f3n bastante acr\u00edtica del \u00abprogreso\u00bb capitalista, una actitud a menudo descrita con el t\u00e9rmino mitol\u00f3gico bastante vago de \u00abpromete\u00edsmo\u00bb. Esto es evidente en el&nbsp;<em>Manifiesto Comunista<\/em>, que celebra la \u00absubyugaci\u00f3n de las fuerzas de la naturaleza\u00bb y la \u00ablimpieza de continentes enteros\u00bb por la burgues\u00eda. Pero esto se aplica tambi\u00e9n a los&nbsp;<em>Cuadernos de Londres<\/em>&nbsp;(1851), a los&nbsp;<em>Manuscritos&nbsp;<\/em>econ\u00f3micos&nbsp;de 1861-1863 y a otros escritos de esos a\u00f1os. Curiosamente, Kohei Saito (como John Bellamy Foster antes que \u00e9l) parece excluir los&nbsp;<em>Grundrisse<\/em>&nbsp;(1857-1858) de esta cr\u00edtica, lo que no me parece justificado, como hemos visto m\u00e1s arriba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios comenzaron en 1865-1866, cuando Marx descubri\u00f3, a trav\u00e9s de la lectura de los escritos del qu\u00edmico agr\u00edcola Justus von Liebig, los problemas del agotamiento del suelo y la ruptura metab\u00f3lica entre las sociedades humanas y la naturaleza. Esto lo llevar\u00e1, en el volumen 1 de&nbsp;<em>El Capital&nbsp;<\/em>(1867), pero tambi\u00e9n en los otros dos vol\u00famenes inacabados, a una visi\u00f3n mucho m\u00e1s cr\u00edtica de los da\u00f1os del \u201cprogreso\u201d capitalista. Despu\u00e9s de 1868, mientras le\u00eda las obras del cient\u00edfico alem\u00e1n Carl Fraas, descubri\u00f3 la deforestaci\u00f3n y los cambios clim\u00e1ticos locales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos as\u00ed ver el esbozo, en varios pasajes de&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;que tratan de la agricultura, de un verdadero problema ecol\u00f3gico y de una cr\u00edtica radical de las cat\u00e1strofes resultantes del productivismo capitalista: Marx propone una especie de&nbsp;<em>teor\u00eda de la ruptura del metabolismo<\/em>&nbsp;entre las sociedades humanas y la naturaleza, que resultar\u00eda del productivismo capitalista. El punto de partida de Marx es la obra de Justus von Liebig, cuyo \u00abm\u00e9rito inmortal es [\u2026] haber sacado a la luz plenamente el lado negativo de la agricultura moderna desde un punto de vista cient\u00edfico\u00bb, escribe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n \u00ab<em>Ri\u00df des Stoffwechsels<\/em>\u00ab, literalmente \u00abruptura\u00bb o \u00abdesgarro\u00bb \u00abdel metabolismo\u00bb o \u00abde los intercambios materiales\u00bb, aparece en particular en un pasaje del cap\u00edtulo 47, \u00abG\u00e9nesis de la renta capitalista de la tierra\u00bb, en el libro III de&nbsp;<em>El Capital<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abPor una parte, la gran propiedad territorial reduce la poblaci\u00f3n agr\u00edcola a un m\u00ednimo en constante descenso; por otra, le opone una poblaci\u00f3n industrial en constante crecimiento, api\u00f1ada en las grandes ciudades: crea, en consecuencia, condiciones que provocan una ruptura irreparable (unheilbaren Ri\u00dfs) en la conexi\u00f3n del metabolismo social (Stoffwechsel), un metabolismo prescrito por las leyes naturales de la vida; El resultado es que se desperdicia la energ\u00eda del suelo (verschleudert), y este despilfarro se extiende a trav\u00e9s del comercio mucho m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de cada pa\u00eds (Liebig). [\u2026] La gran industria y la gran agricultura industrializada act\u00faan juntas. Si bien en su origen se distingu\u00edan en que el primero devastaba (verw\u00fcstet) y arruinaba la fuerza de trabajo y con ello la fuerza natural de los seres humanos, mientras que el segundo hac\u00eda lo mismo directamente con la fuerza natural del suelo, en su desarrollo posterior unieron sus esfuerzos, en la medida en que el sistema industrial en el campo debilita tambi\u00e9n al trabajador mientras que la industria y el comercio proporcionan a la agricultura los medios para agotar el suelo.\u00bb&nbsp;&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como en la mayor\u00eda de los ejemplos que veremos m\u00e1s adelante, la atenci\u00f3n de Marx se centra en la agricultura y en el problema de la devastaci\u00f3n del suelo, pero vincula esta cuesti\u00f3n a un principio m\u00e1s general: la ruptura del sistema de intercambios materiales (<em>Stoffwechsel<\/em>) entre las sociedades humanas y el medio ambiente, en contradicci\u00f3n con las \u00ableyes naturales\u00bb de la vida. Es interesante destacar tambi\u00e9n dos sugerencias importantes, aunque poco desarrolladas por Marx: la cooperaci\u00f3n entre la industria y la agricultura en este proceso de ruptura, y la extensi\u00f3n de los da\u00f1os, a causa del comercio internacional, a escala global.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El tema del colapso del metabolismo se encuentra tambi\u00e9n en un conocido pasaje del Libro I de&nbsp;<em>El<\/em>&nbsp;<em>Capital<\/em>: la conclusi\u00f3n del cap\u00edtulo sobre la gran industria y la agricultura. Este es uno de los textos de Marx donde se abordan m\u00e1s expl\u00edcitamente los estragos que causa el capital al medio ambiente natural; Surge una visi\u00f3n dial\u00e9ctica de las contradicciones del \u201cprogreso\u201d inducido por las fuerzas productivas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abLa producci\u00f3n capitalista [\u2026] no s\u00f3lo destruye la salud f\u00edsica de los trabajadores urbanos y la vida espiritual de los trabajadores rurales, sino que tambi\u00e9n perturba la circulaci\u00f3n material (Stoffwechsel) entre el hombre y la tierra, y la condici\u00f3n natural eterna de la fertilidad duradera (dauernder) del suelo, al hacer cada vez m\u00e1s dif\u00edcil devolver al suelo los ingredientes que se le extraen y se utilizan en forma de alimento, vestido, etc. Pero al perturbar las condiciones en las que esta circulaci\u00f3n se produce casi espont\u00e1neamente, obliga a restablecerla de manera sistem\u00e1tica, en una forma adecuada al desarrollo humano integral y como ley reguladora de la producci\u00f3n social. [\u2026] Adem\u00e1s, todo progreso en la agricultura capitalista es un progreso no s\u00f3lo en el arte de explotar al trabajador, sino tambi\u00e9n en el arte de despojar al suelo; Todo progreso en el arte de aumentar la fertilidad durante un tiempo es un progreso en la ruina de las fuentes duraderas de fertilidad. Cuanto m\u00e1s se desarrolla un pa\u00eds, por ejemplo los Estados Unidos de Am\u00e9rica del Norte, sobre la base de la gran industria, m\u00e1s r\u00e1pidamente avanza este proceso de destrucci\u00f3n. La producci\u00f3n capitalista desarrolla, pues, la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n social s\u00f3lo minando (untergr\u00e4bt) simult\u00e1neamente las dos fuentes de las que fluye toda riqueza: la tierra y el trabajador<sup><a href=\"javascript:void(0)\">10<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este texto destacan varios aspectos: en primer lugar, la idea de que el progreso puede ser destructivo, un \u201cprogreso\u201d por tanto en la degradaci\u00f3n y deterioro del medio natural. El ejemplo elegido no es el mejor y parece demasiado limitado (la p\u00e9rdida de fertilidad del suelo), pero al menos plantea la cuesti\u00f3n m\u00e1s general de los ataques al medio ambiente natural, a las \u201ccondiciones naturales eternas\u201d, por parte de la producci\u00f3n capitalista. La explotaci\u00f3n y degradaci\u00f3n de los trabajadores y de la naturaleza se ponen aqu\u00ed en paralelo, como resultado de la misma l\u00f3gica depredadora que prevalece en el desarrollo de la industria y la agricultura capitalistas a gran escala. Este es un tema que aparece a menudo en&nbsp;<em>El Capital<\/em>, por ejemplo en el cap\u00edtulo dedicado a la jornada laboral:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abLa limitaci\u00f3n del trabajo manufacturero fue dictada por la necesidad, por la misma necesidad que hizo que el guano se esparciera por los campos de Inglaterra. La misma codicia ciega que agota el suelo estaba atacando la sangre vital de la naci\u00f3n desde sus ra\u00edces. [\u2026] En su pasi\u00f3n ciega y desmedida, en su voracidad por el trabajo extra, el capital sobrepasa no s\u00f3lo los l\u00edmites morales, sino tambi\u00e9n el l\u00edmite fisiol\u00f3gico extremo de la jornada de trabajo. [\u2026] Y logra su objetivo acortando la vida del trabajador, de la misma manera que un agricultor codicioso obtiene un mayor rendimiento de su suelo agotando su fertilidad<sup><a href=\"javascript:void(0)\">11<\/a><\/sup>.\u00bb<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta asociaci\u00f3n directa que hace Marx entre la explotaci\u00f3n del proletariado y la de la tierra inicia una reflexi\u00f3n sobre la articulaci\u00f3n entre la lucha de clases y la lucha en defensa del medio ambiente, en una lucha com\u00fan contra la dominaci\u00f3n del capital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos textos ponen de relieve la contradicci\u00f3n entre la l\u00f3gica inmediata del capital y la posibilidad de una agricultura \u00abracional\u00bb basada en una temporalidad mucho m\u00e1s larga, es decir en una perspectiva sostenible e intergeneracional que respete el medio ambiente:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abIncluso qu\u00edmicos agr\u00edcolas bastante conservadores, como Johnston, por ejemplo, reconocen que la propiedad privada es un l\u00edmite insuperable para una agricultura verdaderamente racional. [\u2026] Todo el esp\u00edritu de la producci\u00f3n capitalista, orientado hacia el beneficio monetario inmediatamente inminente, est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la agricultura, que debe tener en cuenta el conjunto permanente (<\/em>st\u00e4ndigen<em>) de las condiciones de vida de la cadena de generaciones humanas. Un ejemplo claro de ello son los bosques, que s\u00f3lo se administran en cierta medida de acuerdo con el inter\u00e9s general, cuando no est\u00e1n sujetos a la propiedad privada sino a la gesti\u00f3n estatal<sup><a href=\"javascript:void(0)\">12<\/a><\/sup>.\u00bb<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del agotamiento del suelo, el otro ejemplo de cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica mencionado con frecuencia por Marx y Engels es el de la destrucci\u00f3n de los bosques. Aparece varias veces en&nbsp;<em>El Capital<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEl desarrollo de la civilizaci\u00f3n y de la industria en general [\u2026] ha sido siempre tan activo en la devastaci\u00f3n de los bosques que todo lo que se ha hecho para su conservaci\u00f3n y producci\u00f3n es completamente insignificante en comparaci\u00f3n<sup><a href=\"javascript:void(0)\">13<\/a><\/sup>.\u00bb<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos fen\u00f3menos (la degradaci\u00f3n forestal y la degradaci\u00f3n del suelo) tambi\u00e9n est\u00e1n estrechamente vinculados en sus an\u00e1lisis. En un pasaje de&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, Engels habla de la destrucci\u00f3n de los bosques cubanos por los grandes productores de caf\u00e9 espa\u00f1oles y de la desertificaci\u00f3n que resulta de la explotaci\u00f3n del suelo; Lo llama un ejemplo de la \u00abactitud inmediata y depredadora hacia la naturaleza del actual modo de producci\u00f3n\u00bb y de la indiferencia ante los efectos naturales da\u00f1inos de sus acciones a largo plazo<sup><a href=\"javascript:void(0)\">14<\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de la contaminaci\u00f3n ambiental no est\u00e1 pues ausente de las preocupaciones de ambos pensadores, pero es abordado casi exclusivamente desde el \u00e1ngulo de la insalubridad de los barrios obreros de las grandes ciudades inglesas. El ejemplo m\u00e1s llamativo se encuentra en las p\u00e1ginas de&nbsp;<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<sup><a href=\"javascript:void(0)\">15<\/a><\/sup><\/em>: Engels describe con horror e indignaci\u00f3n la acumulaci\u00f3n de basura y desechos industriales arrojados a las calles y a los r\u00edos; Habla de las emisiones de di\u00f3xido de carbono que envenenan la atm\u00f3sfera, de las \u201cexhalaciones de r\u00edos contaminados y polucionados\u201d, etc. Impl\u00edcitamente, estos pasajes, y otros similares, denuncian la contaminaci\u00f3n del medio ambiente por la actividad industrial capitalista, pero la cuesti\u00f3n nunca se plantea directamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo definen Marx y Engels el programa socialista en relaci\u00f3n con el medio ambiente natural?<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 transformaciones debe sufrir el sistema productivo para ser compatible con la protecci\u00f3n de la naturaleza? Ambos pensadores parecen concebir a menudo la producci\u00f3n socialista como la apropiaci\u00f3n&nbsp;<em>colectiva<\/em>&nbsp;de las fuerzas y medios de producci\u00f3n desarrollados por el capitalismo: una vez abolido el \u00abgrillete\u00bb representado por las relaciones de producci\u00f3n y en particular las relaciones de propiedad, estas fuerzas podr\u00e1n desarrollarse libremente. Habr\u00eda pues una especie de continuidad sustancial entre el aparato productivo capitalista y el socialista, siendo la cuesti\u00f3n socialista ante todo la gesti\u00f3n planificada y racional de esta civilizaci\u00f3n material creada por el capital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, en la famosa conclusi\u00f3n del cap\u00edtulo sobre la acumulaci\u00f3n originaria del&nbsp;<em>El C<\/em><em>apital<\/em>, Marx escribe:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEl monopolio del capital se convierte en un obst\u00e1culo para el modo de producci\u00f3n que ha crecido y prosperado con \u00e9l y bajo sus auspicios. La socializaci\u00f3n del trabajo y la centralizaci\u00f3n de sus resortes materiales llegan a un punto en que ya no pueden caber en su envoltura capitalista. Este sobre est\u00e1 volando en pedazos. Ha llegado la hora de la propiedad capitalista. [\u2026] La producci\u00f3n capitalista misma engendra su propia negaci\u00f3n con la fatalidad que preside las metamorfosis de la naturaleza<sup><a href=\"javascript:void(0)\">16<\/a><\/sup>.\u00bb<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente del determinismo fatalista y positivista que lo caracteriza, este pasaje parece dejar intacto, desde la perspectiva socialista, todo el modo de producci\u00f3n creado \u00abbajo los auspicios\u00bb del capital, poniendo en cuesti\u00f3n s\u00f3lo la \u00abenvoltura\u00bb de la propiedad privada, que se ha convertido en un \u00abobst\u00e1culo\u00bb para los resortes materiales de la producci\u00f3n. Una concepci\u00f3n similar del socialismo se encuentra en&nbsp;el<em>&nbsp;Anti-D\u00fchring&nbsp;<\/em>de Friedrich Engels (1878):&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abLa fuerza de expansi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n rompe las cadenas con que los hab\u00eda cargado el modo de producci\u00f3n capitalista. Su liberaci\u00f3n de las cadenas es la \u00fanica condici\u00f3n necesaria para un desarrollo ininterrumpido de las fuerzas productivas, que progresan a un ritmo cada vez m\u00e1s r\u00e1pido, y, en consecuencia, para un aumento ilimitado de la producci\u00f3n misma<sup><a href=\"javascript:void(0)\">17<\/a><\/sup>.\u00bb<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No hace falta decir que el problema medioambiental est\u00e1 ausente de esta concepci\u00f3n de la transici\u00f3n al socialismo. Sin embargo, tambi\u00e9n hay otros escritos que toman en consideraci\u00f3n la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica del programa socialista y abren algunas v\u00edas interesantes. Hemos visto que los&nbsp;<em>Manuscritos de 1844&nbsp;<\/em>se refieren al comunismo como la \u00abverdadera soluci\u00f3n del antagonismo entre el hombre y la naturaleza\u00bb. Y en el pasaje citado del volumen I de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Marx sugiere que las sociedades precapitalistas aseguraban \u00abespont\u00e1neamente\u00bb (<em>naturw\u00fcchsig) el metabolismo (Stoffwechsel<\/em>) entre los grupos humanos y la naturaleza; En el socialismo (la palabra no aparece directamente, pero se infiere del contexto), habr\u00e1 que restablecerla de manera sistem\u00e1tica y racional, \u00abcomo ley reguladora de la producci\u00f3n social\u00bb. Es una l\u00e1stima que ni Marx ni Engels desarrollaran m\u00e1s su intuici\u00f3n basada en la idea de que las comunidades precapitalistas viv\u00edan \u00abespont\u00e1neamente\u00bb en armon\u00eda con su entorno natural, y que la tarea del socialismo es restablecer esta armon\u00eda sobre nuevas bases<sup><a href=\"javascript:void(0)\">18<\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Varios pasajes de Marx parecen considerar la conservaci\u00f3n del medio ambiente natural como una tarea fundamental del socialismo. Por ejemplo, el tomo III de&nbsp;<em>El Capital&nbsp;<\/em>opone a la l\u00f3gica capitalista de la producci\u00f3n agr\u00edcola en gran escala, basada en la explotaci\u00f3n y el despilfarro de las fuerzas del suelo, otra l\u00f3gica, de car\u00e1cter socialista: el \u00abtrato conscientemente racional de la tierra como propiedad comunitaria eterna y como condici\u00f3n inalienable (<em>unver\u00e4u\u00dferlichen<\/em>) de la existencia y reproducci\u00f3n de la cadena de generaciones humanas sucesivas\u00bb. Un razonamiento similar se encuentra unas cuantas p\u00e1ginas m\u00e1s arriba:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera una sociedad entera, una naci\u00f3n, en resumen todas las sociedades contempor\u00e1neas tomadas en conjunto, son propietarias de la tierra. Son s\u00f3lo sus ocupantes, sus usufructuarios (<em>Nutznie\u00dfer<\/em>), y deben, como&nbsp;<em>boni patres familias<\/em>, dejarla en un estado mejorado a las generaciones futuras<sup><a href=\"javascript:void(0)\">19<\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, Marx parece defender el \u00abprincipio de responsabilidad\u00bb que, mucho m\u00e1s tarde, ser\u00eda tan querido por Hans Jonas. En algunos textos, el socialismo se asocia con la abolici\u00f3n de la separaci\u00f3n entre la ciudad y el campo, y por tanto con la eliminaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n industrial urbana:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abS\u00f3lo fusionando la ciudad y el campo se podr\u00e1 eliminar la actual intoxicaci\u00f3n del aire, del agua y del suelo; S\u00f3lo ella puede llevar a las masas que hoy languidecen en las ciudades al punto en que su esti\u00e9rcol servir\u00e1 para producir plantas, en lugar de producir enfermedades<sup><a href=\"javascript:void(0)\">20<\/a><\/sup>.\u00bb&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La redacci\u00f3n es torpe: \u00a1la cuesti\u00f3n se reduce a un problema de metabolismo del esti\u00e9rcol humano! Pero plantea un problema crucial: \u00bfC\u00f3mo poner fin al envenenamiento industrial del medio ambiente? La novela ut\u00f3pica del gran escritor marxista libertario William Morris,&nbsp;<em>Noticias de ninguna parte&nbsp;<\/em>(1890), es un intento fascinante de imaginar un nuevo mundo socialista, donde las grandes ciudades industriales han dado paso a un h\u00e1bitat urbano-rural que respeta el medio ambiente natural.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, siempre en este mismo volumen III de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Marx ya no define el socialismo como \u00abdominaci\u00f3n\u00bb o \u00abcontrol\u00bb humano sobre la naturaleza, sino m\u00e1s bien como control sobre los intercambios materiales con la naturaleza: en la esfera de la producci\u00f3n material, \u00abla \u00fanica libertad posible es la regulaci\u00f3n racional, por el hombre socializado, por los productores asociados, de su metabolismo (<em>Stoffwechsel<\/em>) con la naturaleza, que la controlen juntos en lugar de ser dominados por ella como por un poder ciego<sup><a href=\"javascript:void(0)\">21<\/a><\/sup>\u00ab.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00eda dif\u00edcil encontrar otros ejemplos de genuina sensibilidad hacia la cuesti\u00f3n del entorno natural de la actividad humana. Sin embargo, Marx y Engels carecen de una perspectiva ecol\u00f3gica global.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este tema, Kohei Saito me parece estar equivocado cuando escribe que para Marx \u00abla insostenibilidad ambiental es la contradicci\u00f3n del sistema\u00bb; o que en sus \u00faltimos a\u00f1os Marx vio la alteraci\u00f3n metab\u00f3lica como \u00abel problema m\u00e1s grave del capitalismo\u00bb; o que el conflicto con los l\u00edmites naturales es, para \u00e9l, \u00abla contradicci\u00f3n principal del modo de producci\u00f3n capitalista<sup><a href=\"javascript:void(0)\">22<\/a><\/sup>\u00ab. Me pregunto d\u00f3nde encontr\u00f3 Kohei Saito, en los escritos de Marx (libros publicados, manuscritos o cuadernos) tales afirmaciones\u2026 No existen, y por una buena raz\u00f3n: la insostenibilidad del sistema capitalista todav\u00eda no era una cuesti\u00f3n decisiva en el&nbsp;siglo&nbsp;XIX&nbsp; (como lo ha sido hoy); o mejor, desde 1945, cuando el planeta entr\u00f3 en una nueva era geol\u00f3gica, el Antropoceno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi otro desacuerdo es con la idea de que la alteraci\u00f3n metab\u00f3lica o el conflicto con los l\u00edmites naturales es \u201cun problema del capitalismo\u201d o \u201cuna contradicci\u00f3n del sistema\u201d: \u00a1es mucho m\u00e1s que eso! Es una contradicci\u00f3n entre el sistema capitalista y las \u201ccondiciones naturales eternas\u201d (Marx), y por tanto con las condiciones naturales de la vida humana en el planeta. De hecho, como observa Paul Burkett (citado por Kohei Saito), el capital puede seguir acumul\u00e1ndose, bajo cualquier condici\u00f3n natural, por degradada que sea, siempre y cuando no se produzca una extinci\u00f3n completa de la vida humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que la ecolog\u00eda no ocupa un lugar central en el aparato te\u00f3rico y pol\u00edtico de Marx y Engels, no es menos cierto que es imposible pensar una ecolog\u00eda cr\u00edtica a la altura de los desaf\u00edos contempor\u00e1neos sin tener en cuenta la cr\u00edtica marxista de la econom\u00eda pol\u00edtica, su cuestionamiento de la l\u00f3gica destructiva inducida por la acumulaci\u00f3n ilimitada del capital. Una ecolog\u00eda que ignore o desprecie el marxismo y su cr\u00edtica del fetichismo de la mercanc\u00eda est\u00e1 condenada a no ser nada m\u00e1s que un correctivo a los \u201cexcesos\u201d del productivismo capitalista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos concluir provisionalmente esta discusi\u00f3n con una sugerencia, que me parece pertinente, formulada por Daniel Bensa\u00efd en su notable obra dedicada a Marx: reconociendo que ser\u00eda tan abusivo exculpar a Marx de las ilusiones \u00abprogresistas\u00bb o \u00abpromet\u00e9icas\u00bb de su tiempo como convertirlo en un campe\u00f3n de la industrializaci\u00f3n excesiva, propone un enfoque mucho m\u00e1s fruct\u00edfero: abordar las contradicciones de Marx y tomarlas en serio. La primera de estas contradicciones es, por supuesto, la que existe entre el credo productivista de ciertos textos y la intuici\u00f3n de que el progreso puede ser una fuente de destrucci\u00f3n irreversible del medio ambiente natural<sup><a href=\"javascript:void(0)\">23<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1. Friedrich Engels,&nbsp;<em>Anti-D\u00fchring<\/em>, trad. es. MI. Bottigelli, Par\u00eds, Ediciones Sociales, 1950, p. 322.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Karl Marx,&nbsp;&nbsp;<em>Manuscritos<\/em>&nbsp;de 1844 , trad. es. MI. Bottigelli, Par\u00eds, Ediciones Sociales, 1962, p. 62, 87, 89.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Friedrich Engels,&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, trad. es. MI. Bottigelli, Par\u00eds, Ediciones Sociales, 1968, p. 180-181.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Karl Marx, Cr\u00edtica de los programas de Gotha y Erfurt , trad. es. MI. Bottigelli, Par\u00eds, Ediciones Sociales, 1950, p. 18. Cf. Le Capital , Par\u00eds, Garnier-Flammarion, 1969, I, p. 47: \u201cEl trabajo no es, pues, la \u00fanica fuente de los valores de uso que produce, de las riquezas materiales. \u00c9l es el padre, y la tierra, la madre, como dice William Petty.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Cf. Karl Marx, El Capital, vol. 3, Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1968, p\u00e1g. 828.<\/p>\n\n\n\n<p>6. \u00abCuanto menos eres, menos manifiestas tu vida, cuanto m\u00e1s posees, m\u00e1s crece tu vida enajenada, m\u00e1s acumulas de tu ser enajenado\u00bb (<em>Manuscritos<\/em>&nbsp;de 1844,&nbsp;&nbsp;op. cit. , p. 103).<\/p>\n\n\n\n<p>7. Karl Marx, La ideolog\u00eda alemana , trad. es. colectivo, Par\u00eds, Ediciones Sociales, p. 67-68.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Karl Marx, Prefacio a la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica , trad. es. M. Husson y G. Badia, Par\u00eds, \u00c9ditions sociales, 1977, p. 3<\/p>\n\n\n\n<p>9. Karl Marx, Fundamentos de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica , trad. es. R. Dangeville, Par\u00eds, Anthropos, 1967, p\u00e1g. 366-367.<\/p>\n\n\n\n<p>10 Karl Marx, El Capital , Libro I, trad. es. J. Roy, Par\u00eds, Ediciones Sociales, 1969, p. 363, traducci\u00f3n revisada y corregida del original alem\u00e1n: Das Kapital , vol. 1, Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1960, p\u00e1g. 528-530.<\/p>\n\n\n\n<p>11. Ib\u00eddem. , pag. 183-200.<\/p>\n\n\n\n<p>12. Karl Marx, El capital , vol. 3, Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1968, p\u00e1g. 630-631.<\/p>\n\n\n\n<p>13. Karl Marx, El capital , vol. 2, op. cita. , pag. 247.<\/p>\n\n\n\n<p>14. Friedrich Engels, Dial\u00e9ctica de la naturaleza, Mosc\u00fa, Ediciones Progreso, 1964, p\u00e1g. 185.<\/p>\n\n\n\n<p>15. Friedrich Engels, La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, en&nbsp;&nbsp;Marx ,&nbsp;&nbsp;Engels ,&nbsp;&nbsp;Sobre Gran Breta\u00f1a , Mosc\u00fa, Editorial en Lenguas Extranjeras, 1953, p\u00e1g. 129-130.<\/p>\n\n\n\n<p>16. Karl Marx, El Capital , Libro I, op. cita. , pag. 566-567.<\/p>\n\n\n\n<p>17. Friedrich Engels, Anti-D\u00fchring , op. cita. , pag. 321.<\/p>\n\n\n\n<p>18. Este aspecto del texto se pierde en la traducci\u00f3n de Jean-Pierre Lefebvre de&nbsp;&nbsp;El Capital&nbsp;&nbsp;, citada en la traducci\u00f3n del art\u00edculo de Ted Benton, hasta el punto de que&nbsp;&nbsp;naturw\u00fcchsig , \u00abespont\u00e1neo\u00bb, se traduce como \u00absimplemente origen natural\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>19. Karl Marx,&nbsp;&nbsp;El capital&nbsp;, vol. 3,&nbsp;&nbsp;op. cita.&nbsp;, pag. 784, 820. La palabra \u00absocialismo\u00bb no aparece en estos pasajes, pero est\u00e1 impl\u00edcita.<\/p>\n\n\n\n<p>20. Friedrich Engels, Anti-D\u00fchring , op. cita. , pag. 335. V\u00e9ase tambi\u00e9n este pasaje de La Question du logement (Par\u00eds, \u00c9ditions sociales, 1957, p. 102): \u201cLa eliminaci\u00f3n de la oposici\u00f3n entre la ciudad y el campo no es m\u00e1s ut\u00f3pica que la eliminaci\u00f3n del antagonismo entre capitalistas y asalariados. [\u2026] Nadie lo ha reclamado con m\u00e1s fuerza que Liebig en sus obras sobre qu\u00edmica agr\u00edcola, en las que exige en primer lugar y constantemente que el hombre devuelva a la tierra lo que recibe de ella, y en las que demuestra que s\u00f3lo la existencia de las ciudades, especialmente de las grandes ciudades, se opone a ello. \u00abEl resto del argumento gira, una vez m\u00e1s, en torno a los \u00abfertilizantes naturales\u00bb que producen las grandes ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>21. Karl Marx,&nbsp;<em>El Capital<\/em>, vol. 3,&nbsp;&nbsp;op. cita. , pag. 828. Ted Benton, que parece haber le\u00eddo este texto traducido, se pregunta si, al hablar de \u00abcontrolar juntos\u00bb, Marx se refiere a la naturaleza o al intercambio con ella. El texto alem\u00e1n no deja lugar a dudas, ya que se trata del masculino ( ihm ) de la palabra \u00abmetabolismo\u00bb y no del femenino de \u00abnaturaleza\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>22. Kohei Saito,&nbsp;<em>El ecosocialismo de Karl Marx: capitalismo, naturaleza y la cr\u00edtica inacabada de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Nueva York, Monthly Review Press, 2017, p\u00e1g. 142.<\/p>\n\n\n\n<p>23. Daniel Bensa\u00efd,&nbsp;<em>Marx el inoportuno<\/em>, Par\u00eds, Fayard, 1996, p. 347.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Michael L\u00f6wy (Viento Sur, 14-3-25) Mi punto de partida es la siguiente observaci\u00f3n: en primer lugar, los temas ecol\u00f3gicos no ocupan un lugar central en el aparato te\u00f3rico marxista; En segundo lugar, los escritos de Marx y Engels sobre la relaci\u00f3n entre las sociedades humanas y la naturaleza est\u00e1n lejos de ser un\u00edvocos y, por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16462,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,12],"tags":[],"class_list":["post-57340","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-politica-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57340"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57340"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57341,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57340\/revisions\/57341"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16462"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}