{"id":57832,"date":"2025-05-07T14:30:49","date_gmt":"2025-05-07T18:30:49","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=57832"},"modified":"2025-05-07T14:30:50","modified_gmt":"2025-05-07T18:30:50","slug":"trump-la-involucion-ideologica-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/05\/07\/trump-la-involucion-ideologica-mundial\/","title":{"rendered":"Trump, la involuci\u00f3n ideol\u00f3gica mundial"},"content":{"rendered":"\n<p>Carles Manera (Economistas frente a la crisis, 7-5-25)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hacia el desmantelamiento del Estado del Bienestar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Beveridge como referente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1942 William Henry Beveridge, un economista liberal brit\u00e1nico, redact\u00f3 un informe que sent\u00f3 las bases del Estado del Bienestar, con una focalizaci\u00f3n en el \u00e1mbito sanitario: la tesis de universalizaci\u00f3n de las prestaciones m\u00e9dicas. Al texto le sigui\u00f3 otro en 1944 sobre la seguridad social y sus aplicaciones (en enfermedad, desempleo y jubilaci\u00f3n). Estos dos importantes documentos ten\u00edan como objetivo central facilitar un nivel de vida aceptable al conjunto de la poblaci\u00f3n, desde su nacimiento hasta la vejez, y hacer frente \u2013seg\u00fan se indicaba\u2013 a la pobreza, la enfermedad, la ignorancia, la suciedad y el desempleo. La participaci\u00f3n p\u00fablica era importante. Beveridge justificaba este planteamiento, que entroncaba con los argumentos que emanaban de la teor\u00eda keynesiana, en el sentido que la base financiera para acometer tales objetivos provendr\u00eda del presupuesto p\u00fablico. En paralelo, la industria nacional saldr\u00eda reforzada y beneficiada por previsibles incrementos en la productividad y en la competitividad. Clement Attlee, laborista, puso en pr\u00e1ctica sobre todo el primero de los documentos de Beveridge, tras ganar las elecciones a Winston Churchill, al terminar la guerra. Este fundamento ideol\u00f3gico-econ\u00f3mico ha constituido \u2013y todav\u00eda constituye\u2013 el gran motor del bienestar en las sociedades arrasadas tras la Segunda Guerra Mundial (incluyendo, no lo olvidemos, a Estados Unidos con el New Deal desde 1933, con el impulso de pol\u00edticas p\u00fablicas en diferentes campos, que persistieron a partir de 1945) y ha supuesto una gu\u00eda a seguir para aquellos pa\u00edses que persiguen mejoras sociales. El proyecto no elud\u00eda un aspecto crucial: desplegar una fiscalidad progresiva, un factor clave para obtener los recursos perentorios para desarrollar el programa econ\u00f3mico-social.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, el mantenimiento del Estado del Bienestar, ya desde sus or\u00edgenes, se relaciona de manera directa con el establecimiento de una fiscalidad centrada en la progresividad. Su aplicaci\u00f3n, observable con datos oficiales entre 1945 y 1980, mejor\u00f3 el crecimiento econ\u00f3mico, la productividad, la competitividad \u2013tal y como intu\u00eda Beveridge\u2013 y signific\u00f3 una fase econ\u00f3mica en la que se redujo la desigualdad y se consolidaron mejoras salariales y sociales, junto a la apertura comercial de los pa\u00edses. Este potente concepto de la significaci\u00f3n de lo p\u00fablico, del papel del Estado en la econom\u00eda y en la contribuci\u00f3n al bienestar com\u00fan, al margen de su intervenci\u00f3n para corregir los errores del mercado, es lo que trata de dinamitar el neoconservadurismo con fundamentos neofascistas, aunque expertos discutan tales terminolog\u00edas para referirse, sobre todo, a lo que se desprende de la administraci\u00f3n del presidente Trump y sus ac\u00f3litos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. El neofascismo contra el Estado del Bienestar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La llegada al poder de Donald Trump est\u00e1 acelerando un cambio involucionista, reaccionario en los terrenos pol\u00edtico y cultural, con una traslaci\u00f3n directa a la esfera econ\u00f3mica: el desmantelamiento de lo p\u00fablico de una manera radical. Todo lo que supone gasto social \u2013esencialmente\u2013 es considerado ineficiente y, por tanto, debe recortarse al m\u00e1ximo. La derivada pol\u00edtica es inmediata: cerrar departamentos de educaci\u00f3n, de sanidad, de servicios sociales, de preocupaci\u00f3n por el medio ambiente, de ayudas a naciones pobres y a colectivos sociales vulnerables, la retirada de instituciones internacionales de referencia \u2013como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud\u2013, el menosprecio severo hacia el multilateralismo, conforman algunos ingredientes que tienen como resultado final la p\u00e9rdida de los valores democr\u00e1ticos. Es la entrada en un campo inquietante de autocracia y de vulneraci\u00f3n continuada de normas y legislaciones, deliberadamente ignoradas para consolidar un poder omn\u00edmodo en manos de un solo hombre y su guardia pretoriana: la antesala de una dictadura. Lo que se persigue con esta agenda \u201cde motosierra\u201d, tal y como se ha popularizado, es achicar el Estado del Bienestar; es el retorno a un capitalismo desatado, m\u00e1s propio de la \u00e9poca del patr\u00f3n-oro, en donde el ganador va a ser siempre quien m\u00e1s dinero tenga. Es la condena de la clase media y de la clase trabajadora, a parte de la dejaci\u00f3n absoluta hacia las capas m\u00e1s desfavorecidas de la poblaci\u00f3n, cuyo estado se explica, para los defensores de ese darwinismo econ\u00f3mico y social, por su falta de capacidad y esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante otra revoluci\u00f3n neoconservadora que prolonga la iniciada en la d\u00e9cada de 1980 por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero la presente con mayor profundidad que tiene recordatorios nada desde\u00f1ables con la econom\u00eda de entreguerras y el ascenso del fascismo y del nazismo. Lo han explicado con clarividencia Siegmund Ginzberg (<em>S\u00edndrome 1933<\/em>, Gatopardo Ediciones, Madrid, 2024); y Federico Finchelstein (<em>Wannabe Fascists: A Guide to Understanding the Greatest Threat to Democracy<\/em>, University of California Press, 2024). Esta nueva ola \u2013que se va extendiendo igualmente a la Uni\u00f3n Europea\u2013 act\u00faa con absoluta desfachatez: expone sus apetencias sin filtro alguno; utiliza un lenguaje estudiado con ideas simples, pero h\u00e1bilmente construidas; toca fibras \u00edntimas de determinados segmentos de la poblaci\u00f3n; preconiza el retorno a un pasado glorioso; invoca la necesidad de nuevos \u201cespacios vitales\u201d; expone ejemplos estramb\u00f3ticos pero que calan por su simpleza al no contemplar matiz alguno. Es una revoluci\u00f3n neofascista, al tomar claros signos de identidad del fascismo de los a\u00f1os 1920 y 1930 \u2013como exponen Ginzberg y Finchelstein\u2013, con otro elemento com\u00fan: el dominio pol\u00edtico de una oligarqu\u00eda econ\u00f3mica muy vinculada a los reg\u00edmenes nazi y fascista, protagonista de la expansi\u00f3n del acero, del aluminio, de los motores de explosi\u00f3n, de la nueva energ\u00eda que emanaba de los combustibles f\u00f3siles en la Segunda Revoluci\u00f3n Industrial; hasta los tecno magnates oligarcas de la rob\u00f3tica, la automatizaci\u00f3n, la nanotecnolog\u00eda y la IA, en la coyuntura actual de la Cuarta Revoluci\u00f3n Industrial (o Industria 4.0), algunos de ellos simpatizantes sin tapujos del nazismo. Las concomitancias son elevadas, salvando como es natural las coordenadas hist\u00f3rico-econ\u00f3micas y sus importantes particularidades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Perspectivas: el freno de la econom\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de los a\u00f1os 1920-1930 no se parece tanto a la actual. Entonces, se sal\u00eda de una guerra mundial con consecuencias inferidas por el Tratado de Versalles, que fueron letales, sobre todo, para Alemania; el crecimiento econ\u00f3mico se hab\u00eda hundido, con ca\u00eddas del PIB que iban desde el 25% al 33% (Estados Unidos y Alemania, respectivamente); la deflaci\u00f3n se ense\u00f1oreaba tras episodios dram\u00e1ticos de hiperinflaci\u00f3n por la estrepitosa ca\u00edda de la demanda agregada; los retrocesos econ\u00f3micos impulsaban la promulgaci\u00f3n de grav\u00e1menes arancelarios; las tasas de paro superaban el 25%; la apertura comercial se iba reduciendo. El caldo de cultivo era propicio para la aparici\u00f3n de liderazgos dictatoriales y la transgresi\u00f3n hacia el sistema establecido. Weimar da lecciones para no olvidar. Ahora, para centrarse en Estados Unidos en 2025, la herencia macroecon\u00f3mica recibida por Trump ha sido positiva: un pa\u00eds con crecimiento econ\u00f3mico superior al 2%, la inflaci\u00f3n controlada, plena ocupaci\u00f3n, conexiones comerciales din\u00e1micas con todo el mundo, fortaleza del d\u00f3lar como moneda refugio, horizonte de recortes en los tipos de inter\u00e9s. Un panorama de mayor estabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero se ha fortalecido desde Trump una narrativa pol\u00edtica, cultural y econ\u00f3mica que conduce al desguace social, la g\u00e9nesis de una crisis autoinducida: aranceles que err\u00f3neamente persiguen equilibrar los d\u00e9ficits comerciales (cargas que atacan a aliados hist\u00f3ricos), la ruptura de la multilateralidad, la paralizaci\u00f3n de las decisiones de inversi\u00f3n, la inquietud del sistema financiero por la evoluci\u00f3n del mercado de la deuda, la debilidad del d\u00f3lar, la p\u00e9rdida posible de la autonom\u00eda de la Reserva Federal, el despido de miles de funcionarios. En s\u00edntesis: la erosi\u00f3n de confianza hacia Estados Unidos, con un claro exponente: la venta de bonos de deuda del tesoro estadounidense, que encarece el escenario de refinanciaci\u00f3n del montante del d\u00e9bito al exigir los inversores mayores primas de riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todo este proceso se alimenta con un relato ficticio de recuperaci\u00f3n de una industrializaci\u00f3n que se ha perdido \u2013se defiende\u2013 por la actuaci\u00f3n del resto del mundo. Victimismo econ\u00f3mico con trascendencia corrosiva hacia todo lo p\u00fablico e, igualmente, hacia lo que se considera \u201cintelectualidad\u201d: se indica que en el sector p\u00fablico anidan par\u00e1sitos que consumen recursos que se detraen para otros objetivos; mientras profesores, investigadores, pensadores, forman parte de una \u00e9lite universitaria que ha tolerado en exceso muchos de los elementos que definen un progresismo social y cultural. Aqu\u00ed s\u00ed se coincide con lo analizado en la d\u00e9cada de 1930, seg\u00fan Ginzsberg y Finchelstein. Se ha convencido a much\u00edsima poblaci\u00f3n de los \u201ccinturones del \u00f3xido\u201d de que se lanzar\u00e1n nuevos planes industriales al calor de las consecuencias de los aranceles. Y Am\u00e9rica ser\u00e1 grande de nuevo, seg\u00fan reza la consigna MAGA.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los indicadores concretos no muestran esa v\u00eda: inicio ya claro de recesi\u00f3n en la econom\u00eda norteamericana (\u20130,3% en el primer trimestre de 2025), algunos problemas de abastecimientos, par\u00e1lisis en los puertos que reciben muchas menos mercanc\u00edas, elevaci\u00f3n de los precios al consumidor en un 2,3% (equivale a una p\u00e9rdida-promedio de 3.800 d\u00f3lares por hogar; los datos provienen de&nbsp;<em>The Guardian<\/em>), expectativas de inflaci\u00f3n entorno al 3,3% (el nivel m\u00e1s alto desde junio de 2008), incremento de impuestos de unos 1.240 d\u00f3lares por hogar con reducci\u00f3n de ingresos del orden del 1,2% (datos de&nbsp;<em>Tax Foundation<\/em>), ca\u00edda de las bolsas de valores, p\u00e9rdidas importantes de grandes empresarios. La administraci\u00f3n Trump trata de contrarrestar este alud de datos negativos con una soflama: se trata de costes de transici\u00f3n, ya que para llegar al escenario ideal (el MAGA) se debe pasar por etapas duras pero que, finalmente, abrir\u00e1n ese contexto positivo preconizado por los republicanos estadounidenses. Pero la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica puede pasar una c\u00e1ustica factura a Trump, porque mantener este discurso con datos tendencialmente negativos es dif\u00edcil en el medio plazo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La involuci\u00f3n ideol\u00f3gica es un hecho; involuci\u00f3n en un sentido concreto: la negaci\u00f3n de cualquier avance econ\u00f3mico, social, ambiental, cultural, en el marco de la multilateralidad; y la irrupci\u00f3n de un relato presidido por un ultranacionalismo supremacista. Una tendencia hacia una revoluci\u00f3n en el pensamiento que cercena la capacidad y posibilidad de disentir, el odio hacia el extranjero, la b\u00fasqueda de la ruina de los vecinos, la sumisi\u00f3n total hacia un liderazgo de un pa\u00eds que se sabe herido (el declive de Estados Unidos es apreciable desde los inicios del siglo XXI, en paralelo al ascenso imparable de China) pero que se trata de afianzar a toda costa. Se busca la incertidumbre, la crispaci\u00f3n, la calumnia, la mentira institucionalizada, el dislate, al tiempo que se minimizan consecuencias tangibles, con magnitudes concretas como se ha apuntado. En esas coordenadas de inseguridad y de mensajes incendiarios y abundantes \u2013que bloquean la inmediatez de reacciones\u2013, siempre se han movido con comodidad los reg\u00edmenes autoritarios. Estos son signos actuales de involuci\u00f3n, parecidos innegables con lo vivido en otras fases de la historia econ\u00f3mica, en particular durante las d\u00e9cadas de 1920 y 1930.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el objetivo actual de este agresivo programa de actuaci\u00f3n parece cada vez m\u00e1s evidente: la descalificaci\u00f3n de todo lo p\u00fablico y su desmantelamiento, con la idea de su falta de eficacia y eficiencia. La pol\u00edtica arancelaria es un instrumento m\u00e1s. Y, por consiguiente, la reducci\u00f3n de los impuestos, con el prop\u00f3sito de evitar cargas tributarias que ser\u00e1n innecesarias ante la contracci\u00f3n del sector p\u00fablico. Este debate, que siempre ha estado presente en la teor\u00eda econ\u00f3mica y en la pol\u00edtica econ\u00f3mica, con diferentes escalas, emerge de nuevo con fuerza inusitada por parte de la administraci\u00f3n Trump. Sus esquirlas llegan a Europa por medio de formaciones de derecha y ultraderecha que enarbolan un discurso muy similar. Romper las democracias hacia gobiernos autocr\u00e1ticos representa una distop\u00eda dise\u00f1ada por&nbsp;<em>think tanks<\/em>&nbsp;poderosos de las derechas m\u00e1s conservadoras, en una vertiente netamente ideologizada, creyente de que las p\u00e9rdidas actuales \u2013que est\u00e1n provocando las medidas de Trump\u2013 se transmutar\u00e1n en beneficios futuros. Ser\u00e1n privados, indiscutiblemente. Lo p\u00fablico se pretende rendido y exhausto en las cunetas. Volvemos al patr\u00f3n-oro, pero sin el oro. Beveridge, liberal, economista inquieto por alcanzar mayor bienestar social, se revuelve en su tumba: su legado puede estar en peligro. Las \u00faltimas elecciones en Gran Breta\u00f1a demuestran la extensi\u00f3n de esa amenaza: la ultraderecha avanza en detrimento de los partidos convencionales, con retrocesos del laborismo. Reforzar, desarrollar, activar, impulsar todo lo que Beveridge propuso constituye un buen ant\u00eddoto ante el neoconservadurismo desbocado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nuevos datos invitan a la esperanza en la reacci\u00f3n de la poblaci\u00f3n ante ese avance ultraderechista. En las elecciones regionales de Finlandia, la socialdemocracia ha obtenido una amplia victoria, junto al desplome de las posiciones m\u00e1s derechistas. En Canad\u00e1 y Australia, contra todo pron\u00f3stico, liberales y laboristas, respectivamente, han ganado las elecciones. En paralelo, el presidente Trump est\u00e1 cosechando las m\u00e1s bajas cotas de popularidad de un presidente tras sus primeros cien d\u00edas, en los que el histrionismo ha regentado sus acciones (la m\u00e1s reciente, auto-presentarse como posible Papa) y ese descontento hacia sus pol\u00edticas est\u00e1 siendo tambi\u00e9n protagonizado por sectores sociales que le hab\u00edan otorgado un voto amplio. Esa involuci\u00f3n ideol\u00f3gica no solo es combatible, sino que puede ser atajada y frenada si las formaciones pol\u00edticas progresistas impregnan de un mensaje esperanzador a la poblaci\u00f3n. Y con acciones concretas, de pol\u00edticas p\u00fablicas, cuando se est\u00e1 gobernando. He ah\u00ed el giro por el que se debe luchar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carles Manera (Economistas frente a la crisis, 7-5-25) Hacia el desmantelamiento del Estado del Bienestar 1. Beveridge como referente En 1942 William Henry Beveridge, un economista liberal brit\u00e1nico, redact\u00f3 un informe que sent\u00f3 las bases del Estado del Bienestar, con una focalizaci\u00f3n en el \u00e1mbito sanitario: la tesis de universalizaci\u00f3n de las prestaciones m\u00e9dicas. 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