{"id":57860,"date":"2025-05-09T11:56:56","date_gmt":"2025-05-09T15:56:56","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=57860"},"modified":"2025-05-09T11:56:58","modified_gmt":"2025-05-09T15:56:58","slug":"el-neoliberalismo-distorsiona-nuestra-libertad-de-eleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/05\/09\/el-neoliberalismo-distorsiona-nuestra-libertad-de-eleccion\/","title":{"rendered":"El neoliberalismo distorsiona nuestra libertad de elecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Paul Schofield (Jacobin, 9-5-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el siglo XVII, la concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n humana ha experimentado profundas transformaciones. En la era neoliberal, nuestra existencia se vio cada vez m\u00e1s dominada por una idea de libertad especialmente individualista y orientada al mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo que sigue es una rese\u00f1a de&nbsp;<em>The Age of Choice: A History of Freedom in Modern Life<\/em>, de Sophia Rosenfeld (Princeton University Press, 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>A veces se dice que los seres humanos nos definimos por nuestra capacidad de elegir. Es decir, no actuamos solo por instinto: elegimos qu\u00e9 hacer y c\u00f3mo hacerlo. Esto es parte de lo que&nbsp;<em>significa<\/em>&nbsp;ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Immanuel Kant, el influyente fil\u00f3sofo alem\u00e1n de la Ilustraci\u00f3n, contribuy\u00f3 como pocos a transformar esta doctrina, en su d\u00eda controvertida, en algo parecido al sentido com\u00fan. Seg\u00fan \u00e9l, la vida humana es una serie de elecciones. Decidir qu\u00e9 hacer es nuestra cruz. De hecho, mientras que la historia de Ad\u00e1n, Eva y la manzana prohibida se interpreta tradicionalmente como el relato de la entrada del mal en el mundo, Kant la reimagin\u00f3 como el relato de nuestra important\u00edsima transformaci\u00f3n en seres conscientes de nuestras elecciones:<\/p>\n\n\n\n<p>La ocasi\u00f3n original para abandonar el instinto natural pudo haber sido insignificante. Pero fue el primer intento del hombre de tomar conciencia de su raz\u00f3n como un poder que puede extenderse m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites a los que est\u00e1n confinados todos los animales. (\u2026) [E]sta fue una ocasi\u00f3n suficiente para que la raz\u00f3n hiciera violencia a la voz de la naturaleza y, a pesar de su protesta, hiciera el primer intento de libre elecci\u00f3n. [\u2026] Descubri\u00f3 en s\u00ed mismo el poder de elegir por s\u00ed mismo una forma de vida, de no estar atado sin alternativa a una sola forma, como los animales. Se encontraba, por as\u00ed decirlo, al borde de un abismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este pasaje podr\u00eda interpretarse en el sentido de que la elecci\u00f3n se introdujo en el universo hace mucho tiempo y ha permanecido pr\u00e1cticamente inalterada desde entonces. Sin embargo, el excelente&nbsp;<a href=\"https:\/\/press.princeton.edu\/books\/hardcover\/9780691164717\/the-age-of-choice?srsltid=AfmBOormMOT2_-cQnSB_f4sbZb-fyYsD_nKC7yPgrgSxlfdsJxkxv97-\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">nuevo libro<\/a>&nbsp;de Sophia Rosenfeld,&nbsp;<em>The Age of Choice: A History of Freedom in Modern Life<\/em>&nbsp;[La era de la elecci\u00f3n: una historia de la libertad en la vida moderna], nos advierte contra este pensamiento ingenuo. Tras examinar la historia de actividades como las compras, el romance y el voto, Rosenfeld ofrece un relato cautivador del desarrollo de la elecci\u00f3n desde sus primeras versiones hasta su forma actual. La elecci\u00f3n, seg\u00fan muestra, ha evolucionado con el tiempo. Y si Kant ten\u00eda raz\u00f3n sobre su importancia fundamental para la vida humana, entonces tambi\u00e9n nosotros debemos haber cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, la actitud de la gente hacia la propia noci\u00f3n de elecci\u00f3n parece m\u00e1s ambivalente que nunca. El neoliberalismo \u2014ideolog\u00eda que tiende a valorar la elecci\u00f3n sin restricciones como un bien absoluto\u2014 es ahora objeto de cr\u00edticas por el consumismo crudo de la sociedad, el nihilismo creciente y la p\u00e9rdida general de sentido. Para quienes, desde la izquierda, simpatizamos con esta cr\u00edtica pero nos preocupa que el justo combate contra el neoliberalismo termine por cargarse tambi\u00e9n al&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2025\/03\/el-caso-del-socialismo-liberal\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">socialismo liberal<\/a>, el libro de Rosenfeld ofrece una importante oportunidad para la reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, quienes nos preocupamos por los efectos de los mercados sin restricciones en la sociedad podemos encontrar mucho material para la reflexi\u00f3n en sus m\u00e1s de cuatrocientas p\u00e1ginas, ya que la elecci\u00f3n en la era moderna se ha transformado para fomentar el egocentrismo individual en lugar del florecimiento humano. Lo que se ha perdido con esta transformaci\u00f3n, en mi opini\u00f3n, es una forma de elecci\u00f3n que requiere adoptar la perspectiva de otras personas y prestar atenci\u00f3n a sus valores e intereses. Es un tipo de elecci\u00f3n cuya p\u00e9rdida es lamentable. Y en tanto la izquierda est\u00e1 interesada en dar voz al descontento generalizado con el neoliberalismo y sus efectos atomizadores, es una forma de pensar sobre la elecci\u00f3n que debemos tratar de recuperar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comprar hasta el agotamiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Consideremos el primer y m\u00e1s sencillo tema tratado en el libro: las compras.&nbsp;<em>Ir de compras<\/em>&nbsp;es una actividad que convierte la elecci\u00f3n en algo as\u00ed como un fin en s\u00ed mismo. Antes, una persona iba al mercado en busca de un art\u00edculo concreto que sab\u00eda que necesitaba y luego eleg\u00eda con la ayuda del comerciante. Con la llegada de las&nbsp;<em>compras<\/em>, la gente empez\u00f3 a entrar en el mercado sin un plan para comprar nada en particular a ning\u00fan vendedor en concreto: empezamos a dedicarnos a la actividad de elegir (o incluso solo a contemplar la posibilidad de tomar determinadas decisiones) por el simple hecho de elegir. Y ahora esta actividad parece haber llegado a un extremo antisocial: la mayor\u00eda de las veces compramos solos, por Internet, sin interactuar en absoluto con ning\u00fan vendedor.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosenfeld documenta este cambio a lo largo del tiempo y se\u00f1ala c\u00f3mo diversas innovaciones en el \u00e1mbito de las compras han transformado la naturaleza de la actividad del mercado. Por ejemplo, la noci\u00f3n de un precio fijo para un producto fue algo que ocurri\u00f3 en un momento concreto,&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2024\/07\/surveillance-personalized-pricing-data-collection\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">a fines del siglo XIX<\/a>, y que encontr\u00f3 una gran resistencia, dado que \u00abeliminaba la dimensi\u00f3n personal, incluida la ayuda para elegir cuando hab\u00eda muchas variables que tener en cuenta para determinar qu\u00e9 objeto era m\u00e1s deseable que otro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque esta preocupaci\u00f3n por la dimensi\u00f3n personal de las compras pueda parecer hoy un poco anticuada, resuena en las inquietudes de muchos pensadores pol\u00edticos de la era moderna. Por ejemplo, cuando Adam Smith articul\u00f3 su defensa de los mercados libres en&nbsp;<em>La riqueza de las naciones<\/em>, imagin\u00f3 el mercado como un espacio en el que los individuos se encontraban en pie de igualdad con la esperanza de llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso. Esto requerir\u00eda imaginar lo que necesita la otra persona, atender sus intereses y tratar de satisfacerlos para cultivar una relaci\u00f3n respetuosa y solidaria. Estas eran las condiciones en las que se produc\u00edan las elecciones de mercado, y se dec\u00eda que ten\u00edan como objetivo la igualdad, la empat\u00eda y la sociabilidad (de hecho, seg\u00fan la fil\u00f3sofa pol\u00edtica Elizabeth Anderson, esta es la raz\u00f3n por la que el apoyo al capitalismo se consideraba originalmente&nbsp;<a href=\"https:\/\/press.princeton.edu\/books\/hardcover\/9780691176512\/private-government\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">una posici\u00f3n de izquierda<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>En los 250 a\u00f1os transcurridos desde entonces, la elecci\u00f3n en un contexto de mercado se ha vuelto irreconocible. Comerciantes que no conocen a sus clientes venden cosas a clientes que no los conocen a ellos, y al vendedor le es indiferente si el cliente necesita o incluso desea lo que le est\u00e1 vendiendo. La satisfacci\u00f3n del cliente genera \u00ablealtad a la marca\u00bb en lugar de sentimiento de pertenencia. Tanto vendedores como consumidores tienen incentivos para abordar las interacciones del mercado de una manera estrechamente individualista y egoc\u00e9ntrica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero&nbsp;<em>The Age of Choice<\/em>&nbsp;se interesa por mucho m\u00e1s que nuestra vida econ\u00f3mica, y el libro detalla c\u00f3mo esta din\u00e1mica se extiende m\u00e1s all\u00e1 de nuestra identidad como actores del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La evoluci\u00f3n del romance<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Rosenfeld, los salones de baile del siglo XIX marcaron un importante punto de inflexi\u00f3n en la historia de la elecci\u00f3n en lo que respecta a las parejas rom\u00e1nticas. El cortejo hab\u00eda sido hist\u00f3ricamente un proceso cuidadosamente coreografiado, guiado por la familia y la comunidad. Pero en el sal\u00f3n baile, los hombres pod\u00edan acercarse a las mujeres y pedirles un lugar en su tarjeta de baile, lo que abr\u00eda todo un nuevo mundo para los j\u00f3venes:<\/p>\n\n\n\n<p>Las tarjetas de baile (\u2026) nos sit\u00faan firmemente en un mundo repleto de nuevas oportunidades y ocasiones para elegir entre m\u00faltiples opciones para ambos sexos. Las personas de diversas clases sociales de Europa y Am\u00e9rica en el siglo XIX no solo encontraron espacios y ayudas cada vez m\u00e1s espec\u00edficos para hacerlo; a medida que avanzaba el siglo, el principio del \u00abmen\u00fa de opciones\u00bb tambi\u00e9n se fue afianzando como un esquema organizativo central que hizo que muchos aspectos de la vida fueran vagamente hom\u00f3logos.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que esta explosi\u00f3n de opciones fue liberadora en muchos aspectos. Pero, como sabe cualquier lector de Jane Austen, las normas que rodeaban el cortejo en la \u00e9poca victoriana eran todo menos&nbsp;<em>laissez-faire<\/em>. Las reglas formales y las costumbres informales llegaron a regular todos los aspectos de las relaciones con el sexo opuesto \u2014antes, durante y despu\u00e9s del baile\u2014 y el comportamiento de las mujeres era objeto de un escrutinio constante.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede ser tentador ver la evoluci\u00f3n de las parejas desde la \u00e9poca de las hermanas Bront\u00eb hasta la de Tinder como un progreso constante hacia la liberaci\u00f3n rom\u00e1ntica: las aplicaciones de citas tienden a eliminar de la ecuaci\u00f3n a los familiares entrometidos y a los vecinos chismosos (aunque parece que la insatisfacci\u00f3n con las citas&nbsp;<em>online<\/em>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2024\/03\/16\/opinion\/dating-apps-hinge-tinder-bumble.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">est\u00e1 creciendo<\/a>). Sin embargo, Rosenfeld advierte a lo largo del libro que no hay que interpretar la historia de la libertad de elecci\u00f3n cada vez mayor como una historia de progreso incondicional. Aunque solo menciona de pasada las citas del siglo XXI, el entorno rom\u00e1ntico actual puede parecer el punto final natural del proceso que describe. En nuestra era neoliberal, el romance ha adquirido el car\u00e1cter de una elecci\u00f3n de consumo, despojado de gran parte de lo que consideramos valioso en \u00e9l y animando a los participantes a atenerse a la l\u00f3gica del mercado incluso en sus vidas amorosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin y al cabo, encontrar una cita a trav\u00e9s de una aplicaci\u00f3n requiere \u00abponerse en el mercado\u00bb y \u00abpromocionarse\u00bb como si uno fuera un producto. Basta con ver la proliferaci\u00f3n de gu\u00edas sobre c\u00f3mo escribir una biograf\u00eda y elegir una foto de perfil, que recuerdan m\u00e1s a las estrategias publicitarias de un libro de una escuela de negocios que a consejos rom\u00e1nticos. Implica rastrear los perfiles de otras personas y buscar una opci\u00f3n que llame la atenci\u00f3n, de forma alarmantemente similar a como se examina el men\u00fa de cualquier aplicaci\u00f3n de comida a domicilio. Y una vez que se ha planeado o completado una cita, muchos terminan adoptando una mentalidad mercantilista hacia su pareja, pensando si la elecci\u00f3n que han hecho es la \u00f3ptima, si hay mejores opciones disponibles y c\u00f3mo conseguir de la forma m\u00e1s eficiente el afecto, el sexo o el matrimonio que buscan.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes aceptan ampliamente la concepci\u00f3n neoliberal de la libre elecci\u00f3n pueden responder a todo esto encogi\u00e9ndose de hombros: \u00bfpor qu\u00e9 tratar el amor o el sexo de forma diferente a las bebidas o el jab\u00f3n que compramos en el supermercado? Por otra parte,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.inlander.com\/news\/why-liberalism-failed-author-patrick-deneen-on-how-liberalism-is-ruining-our-love-lives-16498175\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">algunos miembros de la derecha<\/a>&nbsp;responden a la dif\u00edcil situaci\u00f3n del romance moderno presionando para que se recupere nuestro pasado reaccionario, cuando las normas tradicionales sexuales y de g\u00e9nero se utilizaban como instrumentos de control social.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda una alternativa verdaderamente emancipadora? El libro de Rosenfeld es m\u00e1s una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre preguntas como esta que un intento de responderlas. Sin embargo, el socialista ut\u00f3pico del siglo XIX Charles Fourier ten\u00eda algunas sugerencias radicales y bastante divertidas. Fourier era cr\u00edtico con la instituci\u00f3n del matrimonio, as\u00ed como con lo que consideraba \u00abrestricciones sociales opresivas\u00bb que limitaban nuestra capacidad para disfrutar de nuestro poder sexual. En su obra p\u00f3stuma&nbsp;<em>Le nouveau monde amoureux<\/em>&nbsp;(un texto que ser\u00eda acogido por los&nbsp;<em>hippies<\/em>&nbsp;de los a\u00f1os sesenta m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n), ofrec\u00eda una visi\u00f3n del amor abierto compartido con m\u00faltiples parejas, hombres y mujeres, j\u00f3venes y mayores, convencionalmente atractivos y no tan atractivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Fourier se opon\u00eda a cualquier sugerencia de que la libertad sexual que defend\u00eda debiera entenderse como un mercado libre para todos. En su opini\u00f3n, un \u00abmercado libre\u00bb en el amor conducir\u00eda inevitablemente a una forma de competencia perniciosa, dejando a muchos (los viejos, los feos, los discapacitados) muy empobrecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>En su lugar, ide\u00f3 un sistema en el que las personas se emparejaban no solo en funci\u00f3n de intereses sexuales compartidos o complementarios, sino tambi\u00e9n espirituales e intelectuales. A los posibles amantes se les ofrec\u00edan varias opciones entre las que elegir, y siempre se respetaba la posibilidad de rechazar una oferta, aunque se esperaba que las personas estuvieran abiertas a un abanico m\u00e1s amplio de posibilidades en un sistema no competitivo guiado por \u00abcasamenteros reflexivos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dadas sus premisas de que las personas, en general, vivir\u00edan mejor en relaciones poliamorosas, que los mayores y los j\u00f3venes pueden formar parejas sin que se creen din\u00e1micas de poder problem\u00e1ticas entre ellos y que los posibles amantes se contentar\u00e1n con emparejarse con otras personas independientemente de su g\u00e9nero, yo ser\u00eda reacio a defender el sistema de emparejamiento de Fourier en todos sus detalles (en cualquier caso, es probable que todo fuera una propuesta en tono l\u00fadico, ya que el propio Fourier mencion\u00f3 que probablemente tendr\u00edamos que erradicar la s\u00edfilis antes de poner su plan en pr\u00e1ctica).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo interesante de su propuesta es su intento consciente de preservar y promover valores que se ignoran o destruyen cuando la elecci\u00f3n de la pareja se trata como una simple decisi\u00f3n de mercado. Fourier se preocupaba por crear una sociedad ampliamente inclusiva, en la que la competencia sexual ya no dejara tras de s\u00ed una estela de solitarios amargados y privados de todo. E insist\u00eda en que la vida rom\u00e1ntica no deb\u00eda reducirse a la mera satisfacci\u00f3n de los deseos sexuales del momento, sino que deb\u00eda permitir a las personas prosperar tanto f\u00edsica como espiritualmente. Imaginaba un mundo en el que las parejas potenciales fueran propuestas por alguien que pensara detenidamente en el car\u00e1cter y las necesidades de cada persona en lugar de una aplicaci\u00f3n que intentara atraer a una persona por cualquier medio para que eligiera a otra, fuera quien fuera y por cualquier motivo (o a seguir&nbsp;<em>scrolleando<\/em>&nbsp;y pagando por mejoras&nbsp;<em>premium<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>La idea principal de Fourier era que la elecci\u00f3n de la pareja deb\u00eda estar determinada por normas e instituciones que promovieran objetivos progresistas en lugar de estar motivada por los intereses de los actores del mercado privado. Si en la actualidad existe alguna oportunidad para que la izquierda desaf\u00ede el orden rom\u00e1ntico imperante y sus supuestos libertarios, es una pregunta que hay que plantearse una vez que empezamos a examinar la noci\u00f3n de elecci\u00f3n. Pero un buen punto de partida ser\u00eda empezar por cuestionar la sensatez de poner nuestra vida sentimental en manos de entidades con \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El voto secreto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En agosto de 1872, la ciudad de Pontefract, en Gran Breta\u00f1a, celebr\u00f3 unas elecciones en las que se utiliz\u00f3 por primera vez el voto secreto en el pa\u00eds. La urna electoral fue una innovaci\u00f3n hist\u00f3rica: en \u00e9pocas anteriores, era habitual que las votaciones democr\u00e1ticas se celebraran en medio de ruidosos debates y deliberaciones, que conclu\u00edan con una votaci\u00f3n p\u00fablica a mano alzada. Rosenfeld informa que periodistas que viajaron desde todo el pa\u00eds para presenciar las elecciones de la ciudad informaron sobre ellas como una especie de espect\u00e1culo curioso y luego, en un atisbo del mundo de los expertos pol\u00edticos que estaba por venir, procedieron a especular sobre los pensamientos m\u00e1s \u00edntimos de los votantes, que ahora votaban sin compartir sus razones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, el voto secreto trajo consigo una cierta libertad. Ya no ser\u00eda f\u00e1cil sobornar (o amenazar) a alguien para que votara de una determinada manera, ya que las urnas imped\u00edan confirmar qui\u00e9n hab\u00eda votado a qui\u00e9n. Pero, al mismo tiempo, esta nueva pr\u00e1ctica transform\u00f3 el voto de un acto p\u00fablico por el que se rend\u00eda cuentas ante los conciudadanos a un acto esencialmente privado de expresi\u00f3n de preferencias:<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, la introducci\u00f3n del voto secreto a escala nacional y luego mundial contribuy\u00f3 a consolidar varias hip\u00f3tesis que eran nuevas para el pensamiento pol\u00edtico (\u2026). La primera es que, en materia de pol\u00edtica, las personas \u00abindependientes\u00bb (\u2026) tienen juicios y preferencias que pueden discernirse y medirse, al igual que cuando hablamos de bienes de consumo. (\u2026) De esta premisa se deriva una segunda, que se plantea como un problema: es poco probable que estos juicios y preferencias sean compartidos por todos, incluso si se centran en el bien com\u00fan, precisamente porque est\u00e1n arraigados en gran medida en valores, gustos, aspiraciones y conciencias personales y privadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva filos\u00f3fica, las urnas transforman el proceso democr\u00e1tico, que aspira a empoderar a \u00abtodo el pueblo [para] gobernar sobre todo el pueblo\u00bb, como dijo Jean-Jacques Rousseau, en un escenario m\u00e1s parecido al de (una vez m\u00e1s) la competencia de mercado. Ya no se anima a las personas a considerar su voto como un acto p\u00fablico que debe justificarse ante sus conciudadanos, sino que se les incentiva a tratarlo como un instrumento para promover sus preferencias personales derrotando a los dem\u00e1s en las urnas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se reconocen los avances liberadores logrados gracias a la posibilidad de emitir el propio voto sin estar sujeto a presiones, el motor de estos avances es un sistema que minimiza el sentido de la responsabilidad civil y social que se podr\u00eda pensar que conlleva el derecho al voto. Aunque hoy en d\u00eda los votantes pueden, por supuesto, participar en debates y discusiones interminables con sus aliados y oponentes pol\u00edticos, cada vez son menos quienes parecen pensar que existe un deber p\u00fablico de mirar a los dem\u00e1s ciudadanos a los ojos y ofrecer una justificaci\u00f3n de su voto. En el cuarto oscuro, uno se siente libre de votar por cualquier motivo, por m\u00e1s fr\u00edvolo, desinformado, ego\u00edsta o incluso vengativo que sea. Dar explicaciones a los dem\u00e1s se ha convertido en algo moralmente opcional y secundario a la actividad de votar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tendencia no puede augurar nada bueno para la democracia. Sin embargo, no est\u00e1 claro qu\u00e9 hacer al respecto, ya que no parece que se vayan a celebrar asambleas deliberativas nacionales. En mi opini\u00f3n, la pol\u00edtica local, si es din\u00e1mica y s\u00f3lida, ofrece oportunidades para trabajar y deliberar con los dem\u00e1s ciudadanos en pie de igualdad. Se sabe que este tipo de relaciones, cuando se desarrollan a lo largo del tiempo, fomentan culturas de cooperaci\u00f3n, en las que las personas atienden las necesidades y los valores de los dem\u00e1s, trabajando para alcanzar compromisos y objetivos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Se suele se\u00f1alar que muchas pol\u00edticas importantes se deciden a nivel local \u2014en materia de vivienda, regulaci\u00f3n medioambiental, educaci\u00f3n, etc.\u2014 como medio para incentivar la participaci\u00f3n en ese nivel y que esta deje de disminuir, como lo viene haciendo hace tiempo. Pero tal vez deber\u00edamos hacer esfuerzos por reforzar la pol\u00edtica local por otra raz\u00f3n: es el lugar donde mejor se puede apreciar la forma de una elecci\u00f3n democr\u00e1tica animada por un esp\u00edritu m\u00e1s comunitario y c\u00edvico. Y lo mismo puede decirse de los sindicatos, cuyo declive va siempre de la mano de una creciente atomizaci\u00f3n social y un giro hacia la derecha de los votantes de clase trabajadora.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tomar mejores decisiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya sea en el supermercado, en las aplicaciones de citas o en el cuarto oscuro a la hora de votar, la tendencia en la era neoliberal es hacia una concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n que a\u00edsla a la persona de las perspectivas y los intereses de los dem\u00e1s. Compramos y vendemos productos sin molestarnos en preguntarnos si estamos haciendo lo correcto con la persona que est\u00e1 al otro lado del intercambio. Buscamos parejas rom\u00e1nticas como si eligi\u00e9ramos platos de un men\u00fa, facilitados por algoritmos que maximizan los beneficios y son indiferentes al florecimiento de sus usuarios. Votamos como ciudadanos atomizados con la esperanza de conseguir lo que queremos, sin entrar imaginativamente en el punto de vista pol\u00edtico de los dem\u00e1s con la esperanza de perseguir juntos el bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p><em>The Age of Choice<\/em>&nbsp;es tambi\u00e9n sumamente revelador sobre una serie de temas que no he tratado aqu\u00ed, como el feminismo y la elecci\u00f3n reproductiva, la selecci\u00f3n de la religi\u00f3n organizada y la fe o la psicolog\u00eda de la publicidad. Pero, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, el libro es una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre la forma en que nuestra naturaleza como \u00abseres que eligen\u00bb interact\u00faa con las formas sociales y econ\u00f3micas a lo largo de la historia. En las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos asistido al predominio creciente de una concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n egoc\u00e9ntrica y mercantilizada, que est\u00e1 dejando indiferente a un n\u00famero cada vez mayor de personas. Dada la importancia central de la elecci\u00f3n en la vida humana, encontrar formas m\u00e1s colectivas y sociales de pensar sobre este concepto resulta esencial para abordar las innumerables crisis de nuestra era.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paul Schofield (Jacobin, 9-5-25) Desde el siglo XVII, la concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n humana ha experimentado profundas transformaciones. En la era neoliberal, nuestra existencia se vio cada vez m\u00e1s dominada por una idea de libertad especialmente individualista y orientada al mercado. 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