{"id":58295,"date":"2025-06-13T12:24:41","date_gmt":"2025-06-13T16:24:41","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=58295"},"modified":"2025-06-13T12:24:43","modified_gmt":"2025-06-13T16:24:43","slug":"democracia-sin-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/06\/13\/democracia-sin-pueblo\/","title":{"rendered":"Democracia sin pueblo"},"content":{"rendered":"\n<p>Milton Machuca Cortez (Rebeli\u00f3n, 13-6-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Bolivia no solo enfrenta una crisis econ\u00f3mica con escasez de combustibles, inflaci\u00f3n y una ca\u00edda en los ingresos del Estado. A un nivel m\u00e1s profundo, el pa\u00eds vive una fractura pol\u00edtica e hist\u00f3rica: el pacto social que alguna vez mantuvo unido al bloque popular en torno al Movimiento al Socialismo se est\u00e1 desmoronando. El gobierno de Luis Arce, heredero formal del \u201cproceso de cambio\u201d, ha perdido el impulso transformador que le daba legitimidad. El MAS se ha convertido en un terreno de disputa entre facciones internas, mientras que la oposici\u00f3n neoliberal se reorganiza sigilosamente. Pero el problema va m\u00e1s all\u00e1 de lo pol\u00edtico. Es, fundamentalmente, una lucha por el verdadero significado de la democracia: \u00bfse trata solo de votar cada cinco a\u00f1os o implica la capacidad real de las mayor\u00edas para decidir su propio destino?<\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo proponemos un balance de la coyuntura boliviana desde la teor\u00eda pol\u00edtica, nos apoyamos en los cuatro conceptos de democracia formulados por Ren\u00e9 Zavaleta Mercado (1981), para comprender la crisis institucional, la fragmentaci\u00f3n del MAS y el vac\u00edo de propuestas, sostenemos que es urgente recuperar una visi\u00f3n de la democracia como autodeterminaci\u00f3n de las masas \u2014no como forma vac\u00eda, sino como fuerza hist\u00f3rica capaz de recomponer el bloque popular desde abajo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La democracia como autodeterminaci\u00f3n popular<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para Zavaleta Mercado, la democracia no es un\u00edvoca, sino que tiene varias concepciones coexistentes en la historia, identifica cuatro movimientos o formas cl\u00e1sicas de la democracia en la sociedad capitalista, as\u00ed como una noci\u00f3n revolucionaria destinada a superarla. En primer lugar, describe la&nbsp;<em>democracia como movimiento general de la \u00e9poca<\/em>, asociada con la expansi\u00f3n del Estado capitalista y la dominaci\u00f3n burguesa. En segundo lugar, aparece la&nbsp;<em>democracia como representaci\u00f3n<\/em>, basada en el modelo del Estado-naci\u00f3n y el voto como medio para legitimar el poder pol\u00edtico. La tercera forma es la&nbsp;<em>democracia como forma de conocimiento<\/em>, esto es, la idea de que el Estado y la clase dominante conocen y gestionan la sociedad mediante informaci\u00f3n (una forma de democracia que refuerza el control social). Estos tres modos son, en conjunto, los que consolidan el&nbsp;<em>status quo<\/em>&nbsp;capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra esas formas oficiales, Zavaleta (1981) contrapone la cuarta noci\u00f3n:&nbsp;<em>la democracia como autodeterminaci\u00f3n de las masas<\/em>. Esta \u00faltima es, para \u00e9l, \u201cel desider\u00e1tum de este discurso\u201d. En esta perspectiva, las \u201cmasas\u201d son las clases populares organizadas en movimientos de lucha, no una mera mayor\u00eda estad\u00edstica: sus intereses y rebeliones constituyen un sujeto colectivo emergente en la escena pol\u00edtica. Zavaleta enfatiza que la historia de las masas es \u201csiempre (\u2026) una historia que se hace contra el Estado\u201d, de modo que su democracia implica estructuras de rebeli\u00f3n m\u00e1s que de pertenencia al poder estatal. En sus propias palabras, en este concepto se reemplaza \u201cla democracia para la clase dominante\u201d por una \u201cdemocracia para s\u00ed misma\u201d (Zavaleta\u202fMercado, 2009). En consonancia con Zavaleta, Ju\u00e1rez (2022), por ejemplo, propone concebir la democracia como \u201ccondici\u00f3n social\u201d: m\u00e1s que un procedimiento electoral aislado, debe ser un entorno de participaci\u00f3n amplia y derechos reales para las mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces para Zavaleta la democracia tiene un car\u00e1cter dial\u00e9ctico: en el nivel formal es parte del aparato del capitalismo (igualdad abstracta, representaci\u00f3n, propaganda), pero al mismo tiempo existe una pulsi\u00f3n democratizadora desde abajo, que necesita de la autodeterminaci\u00f3n popular para materializarse. Este cuarto concepto de democracia \u2013la autodeterminaci\u00f3n de las masas\u2013 exige un sujeto revolucionario organizado que act\u00fae con espontaneidad creativa durante las crisis org\u00e1nicas. No es esa democracia liberal (la mera igualdad de votos), sino la democracia de los de abajo, orientada a reabsorber el Estado y superar la separaci\u00f3n entre sociedad civil y pol\u00edtica. Entonces la democracia como autodeterminaci\u00f3n de las masas es una \u201cs\u00edntesis en el sentido de reabsorci\u00f3n del Estado\u201d y un principio de mayor libertad popular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La democracia como condici\u00f3n social: entre 1946, 2019 y 2025<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La democracia, cuando se reduce a su expresi\u00f3n m\u00e1s superficial \u2014la del voto y el procedimiento\u2014, se transforma f\u00e1cilmente en un instrumento de exclusi\u00f3n m\u00e1s que en una garant\u00eda de libertad. Esta comprensi\u00f3n estrecha ha sido utilizada hist\u00f3ricamente por sectores dominantes para deslegitimar gobiernos que, aunque no siempre ajustados a la norma electoral liberal, s\u00ed representaron a las mayor\u00edas sociales. Tal es el caso de Gualberto Villarroel en 1946, Evo Morales en 2019, y la figura en disputa de Evo en 2025, cuya exclusi\u00f3n del tablero electoral se plantea nuevamente bajo el ropaje de la defensa de la democracia. En el caso de Villarroel, se le acus\u00f3 de fascista no tanto por su programa social \u2014que inclu\u00eda reformas educativas, laborales e ind\u00edgenas in\u00e9ditas en la historia republicana\u2014, sino por no haber accedido al poder mediante elecciones directas. El argumento \u201cdemocr\u00e1tico\u201d se volvi\u00f3 una coartada perfecta para su derrocamiento y linchamiento, a pesar de su innegable apoyo popular. Del mismo modo, en 2019, tras la renuncia de Evo Morales \u2014forzada por una combinaci\u00f3n de presi\u00f3n militar, desestabilizaci\u00f3n interna y movilizaciones opositoras\u2014, el relato de la \u201crecuperaci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d ocult\u00f3 una brutal represi\u00f3n contra los sectores populares que resistieron en Senkata y Sacaba. En ambos casos, la defensa liberal de la democracia actu\u00f3 en contra de las mayor\u00edas organizadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00f3gica persiste en 2025. La eventual exclusi\u00f3n pol\u00edtica de Evo, apoyada en fallos constitucionales, es justificada en nombre de la legalidad y el respeto a los l\u00edmites formales del poder. Sin embargo, esa legalidad se revela instrumental cuando bloquea la posibilidad de que una mayor\u00eda social decida democr\u00e1ticamente su representaci\u00f3n. Se repite as\u00ed una estructura de conflicto en la que la forma democr\u00e1tica es defendida selectivamente mientras su contenido social \u2014la autodeterminaci\u00f3n del pueblo\u2014 es desmantelado. Desde la perspectiva de Zavaleta, esta tensi\u00f3n no es accidental. \u00c9l advert\u00eda que la democracia liberal tiene l\u00edmites estructurales para reconocer a las masas como sujeto hist\u00f3rico. En cambio, la noci\u00f3n de democracia como&nbsp;<em>condici\u00f3n social<\/em>&nbsp;\u2014recogida por Ju\u00e1rez (2022)\u2014 permite entender la democracia como un horizonte material y simb\u00f3lico donde el pueblo no s\u00f3lo vota, sino que se organiza, participa y se reconoce a s\u00ed mismo como sujeto pol\u00edtico. En este marco, la memoria de las masacres de 2019, al igual que la memoria de 1946, no son hechos del pasado, sino parte de una disputa por el sentido mismo de lo democr\u00e1tico. En efecto, los movimientos campesinos e ind\u00edgenas no defienden una democracia abstracta, sino una democracia enraizada: comunitaria, soberana, participativa. Por eso exigen verdad, justicia y memoria, no como demandas accesorias, sino como parte sustantiva de la agenda democr\u00e1tica. La exclusi\u00f3n de sus voces y liderazgos, en nombre de una supuesta pureza institucional, no es sino la reiteraci\u00f3n de una historia de exclusi\u00f3n estructural que se maquilla con lenguaje procedimental.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se avecina en Bolivia no es solo una elecci\u00f3n, sino una nueva disputa por el contenido de la democracia. La historia sugiere que, cada vez que se intent\u00f3 reconfigurar el orden desde abajo, las \u00e9lites respondieron con violencia o exclusi\u00f3n. Hoy, ante una democracia vaciada por el clientelismo, la crisis econ\u00f3mica y la fragmentaci\u00f3n del bloque popular y vaciamiento ideol\u00f3gico del MAS, se reactiva la tensi\u00f3n entre las formas vac\u00edas de la democracia liberal y los contenidos sustantivos que reclaman las mayor\u00edas hist\u00f3ricamente marginadas, y, lo parad\u00f3jico es que desde dentro del MAS se reclame por esas formas vac\u00edas de democracia liberal. La clave, como advert\u00eda Zavaleta, no est\u00e1 en elegir entre procedimientos, sino en reconocer si el pueblo est\u00e1 realmente en condiciones de autodeterminarse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La democracia en el denominado \u201cProceso de Cambio\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante el \u201cproceso de cambio\u201d (2006\u20132019) el MAS con Evo Morales implement\u00f3 reformas que incorporaron, al menos discursivamente, elementos de democracia alternativa. La Constituci\u00f3n de 2009 declar\u00f3 a Bolivia \u201cEstado Plurinacional de Derechos\u201d y habilit\u00f3 mecanismos de participaci\u00f3n directa: referendos, autonom\u00edas ind\u00edgenas y asambleas comunitarias (Mendoza, 2025). En la pr\u00e1ctica, hubo periodos de movilizaci\u00f3n popular (por ejemplo, en 2006-2008 con la \u201cAgenda de Octubre\u201d que reclamaba nacionalizaci\u00f3n de hidrocarburos y asamblea constituyente) y la institucionalizaci\u00f3n de espacios consultivos rurales e ind\u00edgenas, en la primera etapa del cambio la participaci\u00f3n de las masas fue \u201cindispensable\u201d para viabilizar reformas, y hubo \u201cprocesos colectivos de discusi\u00f3n y decisi\u00f3n\u201d en peque\u00f1os \u00e1mbitos territoriales (autonom\u00edas ind\u00edgenas).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, muchas de las tradiciones democr\u00e1ticas de base no llegaron a permear el Estado Plurinacional. Como observa Mendoza, la institucionalizaci\u00f3n fue limitada (\u201cguetos\u201d seg\u00fan \u00e9l) y el movimiento de masas no logr\u00f3 proyectar plenamente sus formas propias (asambleas comunales, cabildos vecinales, deliberaci\u00f3n colectiva) dentro del Estado (Mendoza, 2025). En otras palabras, el Estado plurinacional fue un avance parcial producido por la correlaci\u00f3n de fuerzas de entonces; una vez culminada la primera ola reformista, surgi\u00f3 un auge del clientelismo y la prebendalizaci\u00f3n de l\u00edderes desde el gobierno. Zavaleta explicar\u00eda este fen\u00f3meno como la disipaci\u00f3n del poder aut\u00f3nomo de las bases: sin un sujeto de vanguardia fortalecido, las masas entran \u201cen defensa activa\u201d sin garantizar un triunfo transformador.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, no puede negarse que el MAS \u2014bajo el liderazgo de Evo Morales\u2014 impuls\u00f3 una serie de pol\u00edticas redistributivas que, durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, lograron sostener un cierto equilibrio social. Nacionalizaciones parciales, bonificaciones sociales, expansi\u00f3n de la salud y la educaci\u00f3n p\u00fablica: todas estas medidas produjeron una in\u00e9dita redistribuci\u00f3n de ingresos que, en sus mejores momentos, pareci\u00f3 configurar una democracia como condici\u00f3n hist\u00f3rica. Desde la lectura de Zavaleta, esto implicar\u00eda que los m\u00e1rgenes de autodeterminaci\u00f3n se ampliaron en la medida en que los excedentes gas\u00edferos permitieron mejorar las condiciones de vida de las mayor\u00edas. Sin embargo, este modelo de bienestar tuvo un l\u00edmite claro: fue dependiente de una coyuntura internacional favorable, basada en la renta de los hidrocarburos y el tipo de cambio estable. En otras palabras, no se rompi\u00f3 con el modo de producci\u00f3n capitalista ni con el patr\u00f3n primario-exportador que hist\u00f3ricamente ha definido al pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la ca\u00edda de los precios del gas, el modelo comenz\u00f3 a crujir. La renta ya no alcanzaba para sostener el pacto redistributivo, y la fragilidad estructural del proyecto qued\u00f3 al desnudo. La arquitectura econ\u00f3mica del proceso de cambio no transform\u00f3 de ra\u00edz el modelo de acumulaci\u00f3n; apenas lo gestion\u00f3 de forma m\u00e1s inclusiva mientras dur\u00f3 la bonanza. El excedente se dispers\u00f3, pero no se industrializ\u00f3. Y sin transformaci\u00f3n productiva, no hay autodeterminaci\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese marco, el ciclo hist\u00f3rico abierto por el MAS combin\u00f3 genuinos destellos de democracia popular \u2014plurinacionalidad, participaci\u00f3n ind\u00edgena-campesina, ampliaci\u00f3n de derechos colectivos\u2014 con pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas contradictorias: corporativismo, clientelismo, concentraci\u00f3n de poder. Es cierto que se aproxim\u00f3, en algunos momentos, a esa forma de democracia como autodeterminaci\u00f3n de las masas que Zavaleta consideraba el desider\u00e1tum de la pol\u00edtica revolucionaria. Pero no lleg\u00f3 a consolidar esa s\u00edntesis. La democracia representativa sigui\u00f3 imponi\u00e9ndose como forma dominante, y la estructura del Estado permaneci\u00f3 m\u00e1s af\u00edn a la l\u00f3gica de la administraci\u00f3n que a la del poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Democracia, masas y recomposici\u00f3n popular<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En medio de una crisis estructural del r\u00e9gimen pol\u00edtico y econ\u00f3mico en Bolivia, surge con fuerza la necesidad de repensar la democracia, no como una simple formalidad, sino como una experiencia hist\u00f3rica viva. Lo que est\u00e1 en juego hoy no es solo una contienda electoral o la disputa por un partido pol\u00edtico, sino el significado profundo de la democracia en un pa\u00eds donde la movilizaci\u00f3n de las masas defini\u00f3, durante a\u00f1os, el rumbo del Estado. La democracia liberal \u2014defendida por las \u00e9lites pol\u00edticas y sectores tecnocr\u00e1ticos, incluidos los del MAS en el poder (<em>arcistas<\/em>)\u2014 se ha reducido a la gesti\u00f3n de instituciones vac\u00edas, que ya no representan a los actores hist\u00f3ricos que alguna vez las impulsaron. La l\u00f3gica burocr\u00e1tica, el c\u00e1lculo electoral y el clientelismo corporativo han reemplazado el impulso de autodeterminaci\u00f3n que caracteriz\u00f3 a las luchas ind\u00edgenas y populares de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a ello, persiste un fondo profundo de democracia sustancial \u2014aquella que Zavaleta defin\u00eda como autodeterminaci\u00f3n de las masas\u2014 sostenido en la memoria, la soberan\u00eda comunitaria y la justicia social. Esa forma de democracia ya no reside en las instituciones estatales, sino en los m\u00e1rgenes: en las luchas dispersas del campesino, en los comit\u00e9s barriales, en los sindicatos de base. La crisis actual puede ser aun una oportunidad para recomponer el bloque popular, pero la divisi\u00f3n interna del MAS, marcada por intensos conflictos internos, ha impedido canalizar el descontento social hacia un proyecto pol\u00edtico com\u00fan. Parad\u00f3jicamente, el MAS sigue siendo el \u00fanico partido con verdadera capacidad de convocatoria popular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPodr\u00e1 Evo y el MAS reconstituir el bloque popular?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Evo Morales sigue siendo \u201cla representaci\u00f3n m\u00e1s labrada del movimiento de masas, principalmente del campesinado\u201d (Mendoza, 2025). Esto sugiere que, en la pol\u00edtica boliviana actual, el liderazgo m\u00e1s capaz de articular demandas populares es el suyo. Pero tambi\u00e9n es obvio que Morales no representa una panacea: su imagen de caudillo est\u00e1 cargada de m\u00edstica, pero limitada por la pr\u00e1ctica real del \u00faltimo decenio. Por eso todo avance depender\u00e1 de la voluntad de las bases mismas para imponer sus prioridades (democracia directa, econom\u00eda productiva, justicia social) por sobre los intereses burocr\u00e1ticos. De hecho, las recientes movilizaciones exigen justo esto: que la democracia \u201cpara s\u00ed misma\u201d \u2013en el sentido zavaletiano\u2013 se reconozca dentro del propio movimiento masista y en la competencia electoral, antes que recurrir al atajo autoritario.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, la \u201cdemocracia\u201d en Bolivia hoy es un t\u00e9rmino en disputa. Por un lado, el statu quo insiste en asfixiarla dentro de instituciones endebles y pol\u00edticas clientelares. Por otro, las clases populares mantienen latente una aspiraci\u00f3n democr\u00e1tica genuina \u2013la autodeterminaci\u00f3n\u2013 que se expres\u00f3 hist\u00f3ricamente en el proyecto del MAS y que puede renacer en nuevas formas de organizaci\u00f3n. La crisis org\u00e1nica obligar\u00e1 a redefinir qu\u00e9 tipo de democracia se construye: si la del mero concurso electoral de \u00e9lites, o la que brota de la movilizaci\u00f3n aut\u00f3noma de las mayor\u00edas. La obra de Zavaleta ofrece un punto de referencia: hasta que las masas no asuman colectivamente su autodeterminaci\u00f3n democr\u00e1tica, la democracia seguir\u00e1 siendo \u00abpara otros\u00bb y no \u00abpara s\u00ed misma\u00bb. En ese sentido, cualquier recomposici\u00f3n del bloque popular deber\u00e1 retomar las viejas aspiraciones del \u201cpueblo organizado\u201d (asambleas, consulta directa, autodeterminaci\u00f3n econ\u00f3mica) mientras se apoya en las lecciones del pasado \u2013incluida la memoria de Sacaba\/Senkata para no repetir sus errores. Solo as\u00ed podr\u00e1 abrirse paso una democracia m\u00e1s profunda, capaz de sostener las reformas sociales pendientes sin volver al determinismo clientelar que hoy tanto critica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Zavaleta\u202fMercado, R. (2009).&nbsp;<em>La democracia como autodeterminaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n de las masas<\/em>. En&nbsp;<em>Cuatro conceptos de la democracia<\/em>&nbsp;(pp.\u202f138\u2013139). Bogot\u00e1: Siglo del Hombre Editores; CLACSO.<\/p>\n\n\n\n<p>Mendoza Manj\u00f3n, V. (2025, 6 de junio).&nbsp;<em>El atolladero boliviano<\/em>.&nbsp;<em>Jacobin Lat<\/em>. Recuperado de&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2025\/06\/el-atolladero-boliviano2\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2025\/06\/el-atolladero-boliviano2\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ju\u00e1rez Mej\u00eda, N. (2022).&nbsp;<em>Sacaba. Cuando una democracia rebasa el canon racional capitalista, pronto es calificada de dictadura<\/em>. En Fundaci\u00f3n Cultural del Banco Central de Bolivia (Ed.),&nbsp;<em>Sacaba y Senkata: noviembre en la memoria<\/em>&nbsp;(pp. 53\u201374). La Paz, Bolivia: Fundaci\u00f3n Cultural del Banco Central de Bolivia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Milton Machuca Cortez (Rebeli\u00f3n, 13-6-25) Bolivia no solo enfrenta una crisis econ\u00f3mica con escasez de combustibles, inflaci\u00f3n y una ca\u00edda en los ingresos del Estado. 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