{"id":58350,"date":"2025-06-18T12:24:21","date_gmt":"2025-06-18T16:24:21","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=58350"},"modified":"2025-06-18T12:26:54","modified_gmt":"2025-06-18T16:26:54","slug":"iran-israel-una-guerra-por-el-futuro-de-asia-occidental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/06\/18\/iran-israel-una-guerra-por-el-futuro-de-asia-occidental\/","title":{"rendered":"Ir\u00e1n-Israel: una guerra por el futuro de Asia Occidental"},"content":{"rendered":"\n<p>Xavier Villar (Hispantv, 18-6-259<\/p>\n\n\n\n<p>Si las rutas energ\u00e9ticas clave, como el estrecho de Ormuz, se ven afectadas, las repercusiones llegar\u00e1n con rapidez a Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un ataque sin justificaci\u00f3n verificable<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno israel\u00ed ha defendido la ofensiva como una acci\u00f3n \u201cpreventiva\u201d frente a una supuesta amenaza inminente de que Ir\u00e1n construyese una bomba nuclear. Sin embargo, no existe evidencia cre\u00edble que respalde tal afirmaci\u00f3n. Los informes m\u00e1s recientes del Organismo Internacional de Energ\u00eda At\u00f3mica (OIEA), publicados justo un d\u00eda antes del ataque, criticaban la falta de transparencia de Ir\u00e1n pero reiteraban que Teher\u00e1n no estaba desarrollando armamento nuclear.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso la inteligencia estadounidense ha confirmado que la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica no se encuentra actualmente en proceso de construcci\u00f3n de un arma at\u00f3mica. A pesar de ello, Israel ha interpretado el informe del OIEA como una situaci\u00f3n de emergencia. Pero lo cierto es que el documento no inclu\u00eda ninguna informaci\u00f3n novedosa: se limitaba a reiterar datos conocidos y sancionados por las partes implicadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el ataque israel\u00ed se presenta como una maniobra unilateral, cuyo verdadero objetivo dista mucho de ser la no proliferaci\u00f3n nuclear. La se\u00f1al m\u00e1s evidente de que algo se gestaba lleg\u00f3 apenas d\u00edas antes del ataque. El mi\u00e9rcoles anterior, se filtraron rumores sobre la evacuaci\u00f3n de tropas estadounidenses en Bagdad y en bases del Golfo. Algunos medios estadounidenses hablaron entonces de una ofensiva israel\u00ed inminente. No obstante, Ir\u00e1n, ocupado en preparar la sexta ronda de conversaciones en Om\u00e1n, confiaba en el proceso diplom\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El ataque sorpresa: una estrategia conocida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ofensiva israel\u00ed del jueves 13 se desarroll\u00f3 con una violencia notable. No s\u00f3lo se dirigi\u00f3 contra instalaciones militares y nucleares, como Natanz y Fordow, sino que golpe\u00f3 zonas residenciales. Una t\u00e1ctica ya empleada por Israel en sus campa\u00f1as contra Hezbol\u00e1 en L\u00edbano y Hamas en Gaza: aprovechar su superioridad en inteligencia para desestabilizar pol\u00edticamente al adversario.<\/p>\n\n\n\n<p>Natanz, por estar menos fortificada, fue uno de los blancos preferentes. Pero incluso expertos israel\u00edes reconocen que un ataque convencional no puede desmantelar completamente el programa nuclear iran\u00ed. S\u00f3lo podr\u00eda retrasarlo. Y para que la destrucci\u00f3n fuese efectiva, ser\u00eda necesaria una intervenci\u00f3n terrestre, algo que Israel no puede hacer en solitario. De ah\u00ed que el apoyo estadounidense sea esencial en cualquier estrategia de ataque prolongado.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, diversos think tanks alineados con la l\u00ednea dura de Washington han propuesto una estrategia de bombardeos mensuales contra Ir\u00e1n, con el objetivo de crear una guerra permanente de baja intensidad. Una doctrina que se alinea con la estrategia israel\u00ed de desgaste regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las primeras seis horas del ataque, Ir\u00e1n no activ\u00f3 sus defensas ni respondi\u00f3. Pero desde la tarde del jueves, comenz\u00f3 a lanzar misiles bal\u00edsticos contra territorio israel\u00ed. Algunos de estos misiles, ya probados en 2024, lograron burlar los sistemas antia\u00e9reos de Israel. Las im\u00e1genes de Tel Aviv y otras ciudades impactadas son prueba del da\u00f1o infligido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ir\u00e1n posee miles de misiles almacenados en bases subterr\u00e1neas, fuera del alcance de ataques convencionales. Esta capacidad disuasoria deja en evidencia la imposibilidad de destruir por completo su potencial defensivo mediante ataques a\u00e9reos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, la ofensiva israel\u00ed no ha generado divisi\u00f3n interna en Ir\u00e1n. Por el contrario, ha unificado al pa\u00eds. Incluso sectores tradicionalmente cr\u00edticos con la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica han cerrado filas ante lo que consideran una agresi\u00f3n externa de car\u00e1cter existencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Netanyahu y la \"Doctrina del Pulpo\"<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva del gobierno israel\u00ed, la guerra en Gaza tras el 7 de octubre de 2024 no fue un episodio aislado, sino el inicio de una nueva estrategia regional. La operaci\u00f3n se vio seguida por el asesinato de Ismail Haniyeh en un ataque selectivo en Teher\u00e1n, bombardeos sistem\u00e1ticos contra posiciones de Hezbol\u00e1 en el sur del L\u00edbano y objetivos de Ansarol\u00e1 en Yemen. A finales de ese mismo a\u00f1o, la inestabilidad en Siria deriv\u00f3 en la ca\u00edda del r\u00e9gimen de Bashar al Asad. Lejos de interpretarlos como fen\u00f3menos desconectados, Israel enmarca todos estos acontecimientos en una narrativa de lucha contra lo que denomina los \"tent\u00e1culos del pulpo iran\u00ed\".<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan esta doctrina \u2014popularizada por altos mandos de seguridad israel\u00edes\u2014, Ir\u00e1n no solo respalda a actores armados en la regi\u00f3n, sino que los dirige como extensiones operativas de su pol\u00edtica exterior. En consecuencia, Israel ha pasado de una estrategia centrada en \u201ccortar los brazos\u201d de este eje a una que apunta directamente a la \u201ccabeza\u201d: es decir, al Estado iran\u00ed. La contenci\u00f3n ya no es suficiente. Ahora se impone, desde esta \u00f3ptica, una pol\u00edtica de neutralizaci\u00f3n preventiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transici\u00f3n t\u00e1ctica refleja tambi\u00e9n un cambio en los objetivos a largo plazo. M\u00e1s all\u00e1 de la disuasi\u00f3n, Israel parece apostar por debilitar el aparato institucional y de seguridad de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica, con la expectativa \u2014expl\u00edcita o impl\u00edcita\u2014 de provocar un colapso interno. En este contexto, sectores de la oposici\u00f3n iran\u00ed en el exilio han intensificado sus campa\u00f1as medi\u00e1ticas. Entre ellos, Reza Pahlav\u00ed, hijo del \u00faltimo sha, ha reiterado en los \u00faltimos d\u00edas su apoyo a la ofensiva israel\u00ed, adoptando en redes sociales una ret\u00f3rica casi id\u00e9ntica a la del primer ministro Netanyahu.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa coincidencia discursiva ha generado malestar entre parte de la di\u00e1spora iran\u00ed, incluso entre quienes se oponen firmemente al r\u00e9gimen actual. En Ir\u00e1n, la reacci\u00f3n ha sido a\u00fan m\u00e1s negativa. La distinci\u00f3n que tanto Pahlav\u00ed como Tel Aviv insisten en establecer \u2014entre el r\u00e9gimen islamista y \u201cel pueblo iran\u00ed\u201d\u2014 ha sido percibida como una f\u00f3rmula ajena a la complejidad pol\u00edtica del pa\u00eds y, para muchos, como una expresi\u00f3n de arrogancia externa.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el tejido nacional iran\u00ed no se articula de forma tan binaria. Numerosos sectores cr\u00edticos con la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica mantienen, sin embargo, un fuerte sentimiento nacionalista que rechaza cualquier forma de injerencia extranjera. Las referencias al exilio alineado con potencias hostiles evocan memorias hist\u00f3ricas dolorosas, como la alianza del grupo Muyahid\u00edn-e&nbsp;Jalq (MEK) con Saddam Hussein durante la guerra entre Ir\u00e1n e Irak en los a\u00f1os ochenta. Comparaciones de este tipo han comenzado a aparecer en medios y foros pol\u00edticos, erosionando a\u00fan m\u00e1s la legitimidad de propuestas externas de cambio de r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, una visi\u00f3n hist\u00f3rica de largo plazo permite entender por qu\u00e9 ni Estados Unidos ni Israel son percibidos como agentes de mejora para la sociedad iran\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 del envoltorio propagand\u00edstico. La historia contempor\u00e1nea de Ir\u00e1n pone de manifiesto la falta de sinceridad de las potencias occidentales respecto a sus promesas hacia el pa\u00eds. Desde el golpe de Estado de 1953 contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq \u2014tras su decisi\u00f3n de nacionalizar el petr\u00f3leo iran\u00ed\u2014, las intervenciones for\u00e1neas no han tra\u00eddo consigo progreso ni estabilidad. M\u00e1s bien han contribuido, en distintos momentos, a consolidar formas de represi\u00f3n interna o a bloquear procesos de soberan\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La ret\u00f3rica israel\u00ed \u2014centrada en una supuesta \u201cguerra contra el r\u00e9gimen, no contra el pueblo\u201d\u2014 ha perdido eficacia dentro de Ir\u00e1n. Para amplios sectores de la sociedad, el bombardeo de infraestructuras clave, la muerte de figuras civiles y los ataques a centros industriales no se interpretan como maniobras quir\u00fargicas, sino como actos hostiles dirigidos al pa\u00eds en su conjunto. La consecuencia inmediata ha sido un cierre de filas en torno a la soberan\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estados Unidos: \u00bfestrategia o improvisaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos mantiene una postura ambigua respecto a Ir\u00e1n. Desde hace a\u00f1os participa en ejercicios militares conjuntos con Israel, orientados a una eventual intervenci\u00f3n directa. En 2002, una simulaci\u00f3n militar revel\u00f3 que un conflicto abierto con Ir\u00e1n podr\u00eda acabar en desastre para Washington. A pesar de ello, estos ejercicios han continuado, y el \u00faltimo se celebr\u00f3 en 2023, en aguas del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano pol\u00edtico, el discurso estadounidense ha sido consistente: demonizar al r\u00e9gimen iran\u00ed, deslegitimar sus aspiraciones nucleares y presentarlo como un actor irracional. Cualquier intento de promover el di\u00e1logo es inmediatamente tachado de propaganda pro r\u00e9gimen, lo que impide la apertura de un debate p\u00fablico honesto sobre la pol\u00edtica exterior hacia Ir\u00e1n. Incluso Donald Trump, a pesar de su ret\u00f3rica incendiaria, explor\u00f3 en varias ocasiones la posibilidad de llegar a un nuevo acuerdo con Teher\u00e1n. En cambio, la administraci\u00f3n actual parece atrapada en una l\u00f3gica de escalada permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos analistas iran\u00edes sostienen que Trump permiti\u00f3 las negociaciones en Om\u00e1n solo para ganar tiempo mientras Israel preparaba su ofensiva. Otros consideran esa hip\u00f3tesis demasiado sofisticada para una administraci\u00f3n caracterizada por su erratismo. En cualquier caso, existe un consenso creciente sobre el hecho de que Netanyahu ha forzado la mano de Washington, buscando arrastrarlo hacia una confrontaci\u00f3n militar directa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ir\u00e1n ante una amenaza existencial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El impacto pol\u00edtico del ataque israel\u00ed del 13 de junio ha sido significativo en Ir\u00e1n. Hasta ahora, dentro del amplio espectro institucional del pa\u00eds, predominaban las posturas que abogaban por mantener la adhesi\u00f3n al Tratado de No Proliferaci\u00f3n Nuclear (TNP) como herramienta diplom\u00e1tica y de contenci\u00f3n estrat\u00e9gica. La apuesta por un enfoque negociado segu\u00eda vigente en distintos c\u00edrculos pol\u00edticos, acad\u00e9micos y diplom\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la ofensiva israel\u00ed ha alterado ese equilibrio. Por primera vez en a\u00f1os, se abren debates que hasta hace poco permanec\u00edan cerrados, como la utilidad misma del TNP o la necesidad de redefinir el concepto de disuasi\u00f3n en un contexto regional cada vez m\u00e1s vol\u00e1til. Propuestas que sol\u00edan situarse en los m\u00e1rgenes del consenso comienzan a adquirir visibilidad en los medios nacionales y en discusiones parlamentarias.<\/p>\n\n\n\n<p>El polit\u00f3logo Abolfazl Bazargan, en declaraciones recientes, advirti\u00f3 que \u201cla experiencia de pa\u00edses como Irak, Libia o Siria demuestra que aquellos que carecen de una disuasi\u00f3n efectiva quedan expuestos a campa\u00f1as prolongadas de desestabilizaci\u00f3n o intervenci\u00f3n externa\u201d. Desde esta \u00f3ptica, el programa nuclear iran\u00ed ya no se enmarca exclusivamente en una l\u00f3gica t\u00e9cnica o de prestigio nacional, sino en un debate existencial sobre las garant\u00edas m\u00ednimas para la continuidad del Estado frente a amenazas externas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los objetivos seleccionados por Israel lo confirman: ataques a infraestructuras energ\u00e9ticas, instalaciones estrat\u00e9gicas y asesinatos selectivos de figuras clave. El objetivo de Tel Aviv es claro: neutralizar a Ir\u00e1n y someterlo a una desestabilizaci\u00f3n permanente, como ha ocurrido con Siria. Para Israel, el caos es preferible a un Estado funcional con capacidad militar y autonom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Autonom\u00eda estrat\u00e9gica bajo asedio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los recientes asesinatos selectivos de altos mandos del Cuerpo de Guardianes de la Revoluci\u00f3n Isl\u00e1mica (CGRI) han puesto en evidencia una brecha tecnol\u00f3gica entre Ir\u00e1n y el eje Estados Unidos-Israel en \u00e1mbitos como la vigilancia satelital. Estas operaciones, algunas de ellas ejecutadas en el propio territorio iran\u00ed, han subrayado las fortalezas del adversario, al tiempo que plantean desaf\u00edos importantes para los sistemas de contrainteligencia de Teher\u00e1n. No obstante, estos hechos no deben interpretarse como se\u00f1al de una estrategia iran\u00ed en retroceso, sino como parte de un conflicto asim\u00e9trico en el que Ir\u00e1n ha consolidado ventajas significativas en otros terrenos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en el terreno de la guerra convencional, la situaci\u00f3n es distinta. Ir\u00e1n ha desarrollado un sistema de disuasi\u00f3n basado en misiles bal\u00edsticos de bajo coste y alta capacidad de producci\u00f3n. Frente a ello, Israel depende de un sistema antimisiles sofisticado pero extremadamente costoso, sostenido en gran parte gracias a la asistencia militar estadounidense. Este desajuste econ\u00f3mico \u2014donde un misil iran\u00ed barato obliga a Israel a gastar millones en interceptores\u2014 plantea interrogantes crecientes en el Congreso de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra en Ucrania ha agudizado esta din\u00e1mica. La presi\u00f3n sobre los recursos militares estadounidenses ha limitado su capacidad para abastecer simult\u00e1neamente a Kiev y Tel Aviv. Esta escasez de suministros ya repercute en la eficacia del escudo antimisiles israel\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A este cuadro se suma un factor habitualmente subestimado: la resiliencia del complejo militar-industrial iran\u00ed. Forjado a lo largo de m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas de sanciones, este aparato se ha desarrollado bajo criterios de autosuficiencia, adaptabilidad y eficiencia. Seg\u00fan estimaciones oficiales, Ir\u00e1n puede mantener su ritmo de producci\u00f3n y lanzamiento de misiles durante largos periodos. Esta capacidad no solo sustenta su estrategia de desgaste, sino que constituye un activo central de su pol\u00edtica exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes difundidas desde Israel \u2014a pesar de la censura militar\u2014 muestran fallos en su sistema de defensa multinivel. Esto debilita la narrativa oficial sobre la capacidad del Estado para garantizar la seguridad ciudadana y erosiona el consenso interno basado en la promesa de protecci\u00f3n ante un entorno hostil.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta percepci\u00f3n ha sido explotada por otros actores del eje de resistencia, especialmente Ansarol\u00e1 \u2014el movimiento con base en Yemen\u2014, que ha compartido t\u00e1cticas y estrategias con Ir\u00e1n. Uno de los objetivos clave de esta colaboraci\u00f3n ha sido crear una sensaci\u00f3n de inseguridad permanente en la poblaci\u00f3n israel\u00ed. A trav\u00e9s de ataques masivos y sostenidos, buscan forzar a la ciudadan\u00eda a permanecer en refugios antia\u00e9reos durante largos periodos, afectando la vida cotidiana y minando la confianza en la capacidad del Estado para garantizar su protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, los estrategas iran\u00edes no descartan una eventual expansi\u00f3n del conflicto a otros frentes regionales. El Golfo P\u00e9rsico, en particular, representa una zona de alta sensibilidad. Ir\u00e1n considera que Emiratos \u00c1rabes Unidos es uno de los eslabones m\u00e1s vulnerables de la alianza occidental, debido a su elevada exposici\u00f3n econ\u00f3mica y su limitada profundidad estrat\u00e9gica. No es casual que Abu Dabi se haya abstenido de alinearse claramente con Israel desde el inicio de las hostilidades. Un conflicto regional de gran escala podr\u00eda golpear de forma devastadora a la econom\u00eda emirat\u00ed, altamente dependiente de la estabilidad y del comercio internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Arabia Saud\u00ed, por su parte, ha optado por una pol\u00edtica de distensi\u00f3n con Ir\u00e1n en los \u00faltimos a\u00f1os, en parte como forma de evitar verse arrastrada a un enfrentamiento de alto coste. El acercamiento diplom\u00e1tico entre Riad y Teher\u00e1n, materializado en 2023 con la mediaci\u00f3n de China, ha sido interpretado por muchos analistas como un intento saud\u00ed de proteger su hoja de ruta econ\u00f3mica \u2014la llamada \"Visi\u00f3n 2030&#8243;\u2014 de la volatilidad regional.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al programa nuclear iran\u00ed, Teher\u00e1n lo ha concebido m\u00e1s como una herramienta de negociaci\u00f3n que como un camino efectivo hacia la bomba. Esta visi\u00f3n ha sido criticada durante a\u00f1os por los sectores m\u00e1s radicales del espectro pol\u00edtico iran\u00ed, los llamados principalistas, que consideran excesivamente ingenua la apuesta por el di\u00e1logo con Occidente. Sin embargo, incluso el exdirector de la Agencia Internacional de Energ\u00eda At\u00f3mica (AIEA), Mohamed ElBaradei, reconoc\u00eda en sus memorias que el programa nuclear iran\u00ed buscaba, m\u00e1s que la confrontaci\u00f3n, el reconocimiento internacional como potencia regional. Por ello, en el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA, por sus siglas en ingl\u00e9s), Ir\u00e1n acept\u00f3 limitaciones significativas, aunque logr\u00f3 mantener intacta su infraestructura de enriquecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las cinco rondas de negociaci\u00f3n indirecta con Estados Unidos en los \u00faltimos a\u00f1os, Teher\u00e1n insisti\u00f3 en un enfoque basado en garant\u00edas verificables: levantamiento efectivo de las sanciones, respeto a su programa nuclear civil y reconocimiento de su papel regional. Para Israel, sin embargo, ese escenario constitu\u00eda una amenaza estrat\u00e9gica mayor que cualquier arma at\u00f3mica: un Ir\u00e1n reconocido, estable y no subordinado a la arquitectura de seguridad dominada por Washington y Tel Aviv. Por ello, Netanyahu y sus sucesivos gobiernos trabajaron activamente \u2014y con cierto \u00e9xito\u2014 para torpedear el acuerdo desde sus inicios.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva iran\u00ed, el conflicto actual no gira prioritariamente en torno a su programa nuclear, sino en torno a una cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda: la voluntad pol\u00edtica de mantenerse al margen del sistema de dominaci\u00f3n regional articulado por Israel y respaldado por Estados Unidos. En este marco, los dirigentes de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica no ven la confrontaci\u00f3n como un episodio m\u00e1s en la larga historia de tensiones con Occidente, sino como una crisis existencial. Si Ir\u00e1n consigue atravesar esta etapa sin ceder a las exigencias de Washington \u2014que incluyen el desmantelamiento de su autonom\u00eda estrat\u00e9gica, la paralizaci\u00f3n definitiva del enriquecimiento nuclear y el abandono de su presencia e influencia regional\u2014, el desenlace supondr\u00eda un punto de inflexi\u00f3n en el equilibrio geopol\u00edtico del Sur Global.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, para Teher\u00e1n el conflicto no se reduce a un desaf\u00edo militar ni a una mera pugna t\u00e1ctica, sino que se inscribe en una lucha estructural por la soberan\u00eda estatal, el derecho a la autodeterminaci\u00f3n y la posibilidad de resistir un orden regional dise\u00f1ado desde fuera. Lo que est\u00e1 en juego no es \u00fanicamente el papel de Ir\u00e1n en Oriente Pr\u00f3ximo (Asia Occidental), sino la afirmaci\u00f3n de que un Estado del Sur Global puede sostener un proyecto aut\u00f3nomo y soberano \u2014no alineado, resistente a la presi\u00f3n externa\u2014 frente a una arquitectura internacional que contin\u00faa operando bajo la l\u00f3gica de la subordinaci\u00f3n geopol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n: el futuro de Asia Occidental&nbsp;en juego<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El conflicto entre Israel e Ir\u00e1n no es un episodio aislado. Es una confrontaci\u00f3n estructural entre dos visiones de la regi\u00f3n: una, la del dominio militar y estrat\u00e9gico israel\u00ed con respaldo occidental; otra, la de un Ir\u00e1n que reclama autonom\u00eda, influencia y reconocimiento. El desenlace de esta disputa no solo redefinir\u00e1 el equilibrio de poder en la regi\u00f3n, sino que influir\u00e1 decisivamente en las posibilidades de otros pa\u00edses del Sur Global que aspiran a resistir la l\u00f3gica de la subordinaci\u00f3n geopol\u00edtica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xavier Villar (Hispantv, 18-6-259 Si las rutas energ\u00e9ticas clave, como el estrecho de Ormuz, se ven afectadas, las repercusiones llegar\u00e1n con rapidez a Occidente. Un ataque sin justificaci\u00f3n verificable El gobierno israel\u00ed ha defendido la ofensiva como una acci\u00f3n \u201cpreventiva\u201d frente a una supuesta amenaza inminente de que Ir\u00e1n construyese una bomba nuclear. 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