{"id":58481,"date":"2025-07-03T10:33:16","date_gmt":"2025-07-03T14:33:16","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=58481"},"modified":"2025-07-03T10:33:17","modified_gmt":"2025-07-03T14:33:17","slug":"el-capitalismo-financiero-es-mas-peligroso-que-nunca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/07\/03\/el-capitalismo-financiero-es-mas-peligroso-que-nunca\/","title":{"rendered":"El capitalismo financiero es m\u00e1s peligroso que nunca"},"content":{"rendered":"\n<p>Matthias Schmelzer (Jacobin, 3-7-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Se supon\u00eda que la crisis de 2008 auguraba el fin del capitalismo financiero ultraespeculativo. Sin embargo, los actores financieros salieron fortalecidos y el capital ficticio supone una amenaza mayor que nunca para la estabilidad econ\u00f3mica mundial.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El texto que sigue es un fragmento adaptado de&nbsp;Freedom for Capital, Not People: The Mont P\u00e8lerin Society and the Origins of the Neoliberal Monetary Order,&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/products\/3087-freedom-for-capital-not-people\" target=\"_blank\">disponible<\/a>&nbsp;en Verso Books.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Algunos autores tomaron el per\u00edodo posterior a la crisis del capitalismo financiero de 2008 como el \u00abfin del neoliberalismo\u00bb o el advenimiento del \u00abpos-neoliberalismo\u00bb. Otros lo describieron como una versi\u00f3n \u00abmutante\u00bb o \u00abzombi\u00bb de un neoliberalismo que, en realidad, est\u00e1 \u00abmedio muerto, medio vivo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En una era de creciente proteccionismo, ideolog\u00eda de derecha y desglobalizaci\u00f3n, las ideolog\u00edas neoliberales sin duda sufrieron un rev\u00e9s. Pero tambi\u00e9n se rearticularon forjando nuevas alianzas y adoptando formas novedosas. Cabe destacar tres dimensiones de la coyuntura actual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pol\u00edtica del dinero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, como en la d\u00e9cada de 1960, hay un enorme inter\u00e9s por la forma que adopta el dinero como factor central en la pol\u00edtica y la vida social. La pol\u00edtica monetaria es hoy m\u00e1s que nunca una cuesti\u00f3n pol\u00edtica que interpela directamente incluso a quienes no se interesan por sus arcanos. Hay motivos para pensar que el sistema global de dinero y finanzas se est\u00e1 acercando a un umbral disruptivo de importancia hist\u00f3rica, con el potencial de transformar la manera en que las sociedades invierten, se aseguran y comercian.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, la forma del dinero \u2014esencialmente la \u00abpromesa de pago\u00bb construida social y pol\u00edticamente\u2014 siempre ha fluctuado. Lo que distingue la transformaci\u00f3n del dinero en los primeros a\u00f1os del siglo XXI es, en primer lugar, la proliferaci\u00f3n de las monedas y los tokens digitales. Al operar en las sombras de los sistemas monetarios hegem\u00f3nicos, no pueden considerarse simplemente como herramientas de emancipaci\u00f3n desde abajo contra los bancos centrales autoritarios y las pol\u00edticas monetarias de austeridad, como a veces afirman sus defensores.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s bien, los tokens no fungibles, la Web3, la tecnolog\u00eda&nbsp;<em>blockchain<\/em>, las criptomonedas y las organizaciones aut\u00f3nomas descentralizadas est\u00e1n a la vanguardia de una revoluci\u00f3n financiera impulsada cada vez m\u00e1s por plataformas transnacionales y los propios bancos centrales. En nombre de la flexibilidad y la eficiencia, anticipan el fin del dinero en efectivo, poniendo as\u00ed en riesgo la privacidad y debilitando a\u00fan m\u00e1s la democracia. Estos desarrollos marcan el agotamiento del r\u00e9gimen de flexibilizaci\u00f3n cuantitativa (QE) vigente desde 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque son demasiado complejos para analizarlos en detalle aqu\u00ed, representan una perspectiva para el llamado orden pos-neoliberal, cuyas caracter\u00edsticas no pueden entenderse como progresistas, ya que en algunos casos prometen ceder a\u00fan m\u00e1s autoridad a los propios se\u00f1ores de las finanzas, potencialmente de forma directa por medios administrativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los t\u00e9rminos en que se discute esta nueva arquitectura monetaria recuerdan debates anteriores. En el campo de las monedas digitales, por ejemplo, la l\u00f3gica fuertemente restrictiva, limitada y orientada a disciplinar el mercado propia de Bitcoin remite a la escasez incorporada del oro \u2014y, si se generalizara su uso, podr\u00eda reproducir la l\u00f3gica del patr\u00f3n oro\u2014, mientras que la proliferaci\u00f3n aparentemente interminable de dinero privado con nombres absurdos durante la d\u00e9cada de la QE se asemeja a la especulaci\u00f3n desenfrenada que habilitaron los tipos de cambio flotantes.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta oposici\u00f3n familiar se le puede a\u00f1adir un tercer polo: la moneda digital del banco central, emitida formalmente por los propios bancos centrales o, lo que es funcionalmente equivalente, por los bancos privados m\u00e1s grandes. Esta nueva forma de dinero se distingue por introducir la posibilidad de imponer directamente condiciones sociopol\u00edticas a las transacciones o penalizar a los ahorristas mediante tipos de inter\u00e9s muy bajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s sea por esta raz\u00f3n que los neoliberales m\u00e1s principistas sumaron sus voces de alarma en lo que respecta a algunas de estas innovaciones. Como&nbsp;<a href=\"https:\/\/adamtooze.com\/2022\/01\/22\/chartbook-74-crypto-and-the-politics-of-money\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">sugiri\u00f3<\/a>&nbsp;el historiador Adam Tooze, parafraseando a Antonio Gramsci, \u00ablas criptomonedas son el s\u00edntoma m\u00f3rbido de un interregno, un interregno en el que el patr\u00f3n oro ha muerto, pero a\u00fan no ha nacido un dinero plenamente pol\u00edtico que se atreva a decir su nombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Privilegio exorbitante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otra cuesti\u00f3n candente en los debates contempor\u00e1neos es el estatus del d\u00f3lar como moneda de reserva mundial, un \u00abprivilegio exorbitante\u00bb ratificado por el paso a los tipos de cambio flotantes. Los efectos de esta fat\u00eddica decisi\u00f3n, como recoge un<a href=\"https:\/\/www.piie.com\/bookstore\/2024\/floating-exchange-rates-fifty\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;libro<\/a>&nbsp;publicado en su quincuag\u00e9simo aniversario, \u00abfueron mucho m\u00e1s all\u00e1 del sistema monetario internacional y tuvieron repercusiones geopol\u00edticas y pol\u00edticas, as\u00ed como econ\u00f3micas y financieras, de gran importancia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, si bien la hegemon\u00eda del d\u00f3lar sigue intacta, cada vez son m\u00e1s las voces que cuestionan su permanencia y, con ella, la capacidad de Estados Unidos para mantener su posici\u00f3n geopol\u00edtica sin rival. En este sentido, el momento actual se asemeja al de la d\u00e9cada de 1970, cuando la pol\u00edtica monetaria reflejaba las luchas entre las potencias mundiales y la gesti\u00f3n de las relaciones entre aliados. Con la introducci\u00f3n de la canasta de monedas BRICS y la perspectiva de desdolarizaci\u00f3n que sugiere, tras el Brexit y la crisis de la zona euro, las previsiones de regionalizaci\u00f3n suelen girar en torno a la pol\u00edtica monetaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, en medio de los rumores sobre la desglobalizaci\u00f3n y las pruebas de una ca\u00edda de los flujos de capital, la proporci\u00f3n de transacciones realizadas en d\u00f3lares se mantuvo relativamente estable en las \u00faltimas d\u00e9cadas. No obstante, la \u00abcreditocracia del d\u00f3lar\u00bb estadounidense se ve amenazada por las contradicciones internas de la expansi\u00f3n cuantitativa, y los d\u00e9ficits por cuenta corriente y presupuestario de Estados Unidos siguen ejerciendo una presi\u00f3n a la baja sobre el d\u00f3lar, lo que exacerba el resentimiento hacia el unilateralismo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la liberalizaci\u00f3n de los movimientos de capital en la d\u00e9cada de 1970 debe considerarse como una cara del agotamiento del crecimiento econ\u00f3mico en los pa\u00edses industrializados avanzados; ambos son efectos de la sobreacumulaci\u00f3n y del descenso del crecimiento de la productividad y adoptaron la forma de un estancamiento secular. El per\u00edodo posterior fue testigo de una enorme explosi\u00f3n del capital ficticio, es decir, de activos financieros que son, en esencia, derechos sobre la producci\u00f3n y los beneficios futuros.<\/p>\n\n\n\n<p>La financiarizaci\u00f3n de la era postfordista ha producido una econom\u00eda desequilibrada, en la que este tipo de activos supera ampliamente el tama\u00f1o de la econom\u00eda real subyacente. Su l\u00f3gica es la de un casino sin crecimiento, basado en la transferencia y apropiaci\u00f3n de valor en gran medida desvinculadas de los valores de uso del mundo real. Esta din\u00e1mica desproporcionada fue precisamente la que gener\u00f3 el sobreendeudamiento responsable del colapso de 2008.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Capital ficticio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Apesar de las promesas de volver a regular y frenar el poder de las finanzas, la met\u00e1stasis del capital ficticio continu\u00f3 a buen ritmo. Si bien el uso de algunos activos \u2014esos instrumentos complejos que se encuentran en el centro de la crisis inmobiliaria y financiera, como los CDO (Obligaciones de Deuda Colateralizada)\u2014 disminuy\u00f3, la cantidad total de capital ficticio sigui\u00f3 aumentando. Esta din\u00e1mica se pone de manifiesto en la enorme importancia del sector financiero, de los seguros y del sector inmobiliario (FIRE, por sus siglas en ingl\u00e9s) y en el aumento de los precios de la vivienda y de los objetos de arte como activos financiarizados.<\/p>\n\n\n\n<p>El comercio en los mercados mundiales de divisas \u2014el mercado que determina el tipo de cambio de las monedas mundiales y que tiene su origen moderno en la abolici\u00f3n del sistema de Bretton Woods\u2014 se dispar\u00f3 desde niveles insignificantes en la d\u00e9cada de 1970 hasta alcanzar un valor nominal de 620.000 millones de d\u00f3lares en 1989 y de 4,5 billones de d\u00f3lares en 2008; para pasar a situarse en 7,5 billones de d\u00f3lares en 2022. Estos flujos masivos de dinero, que alimentan lo que algunos definiercon como una clase rentista \u00abtecnofeudal\u00bb, plantean un problema potencialmente sist\u00e9mico, dada la presi\u00f3n que conllevan para buscar su realizaci\u00f3n en la econom\u00eda real.<\/p>\n\n\n\n<p>En la era del exceso clim\u00e1tico, el estancamiento secular y la policrisis, estas pretensiones sobre la producci\u00f3n futura \u2014ahora muy superiores al PIB mundial\u2014 crean un dilema fundamental. Dadas las crecientes pruebas que ponen en tela de juicio la ambici\u00f3n de ecologizar el crecimiento econ\u00f3mico, los esfuerzos por obtener beneficios futuros del capital ficticio conducir\u00e1n a un crecimiento insostenible que desestabilizar\u00e1 peligrosamente la vida planetaria o a un escenario alternativo de poscrecimiento, en el que las sociedades recuperar\u00e1n el control democr\u00e1tico y convertir\u00e1n el capital ficticio en activos varados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Matthias Schmelzer (Jacobin, 3-7-25) Se supon\u00eda que la crisis de 2008 auguraba el fin del capitalismo financiero ultraespeculativo. Sin embargo, los actores financieros salieron fortalecidos y el capital ficticio supone una amenaza mayor que nunca para la estabilidad econ\u00f3mica mundial. 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