{"id":59215,"date":"2025-09-22T10:04:41","date_gmt":"2025-09-22T14:04:41","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=59215"},"modified":"2025-09-22T10:04:43","modified_gmt":"2025-09-22T14:04:43","slug":"argentina-el-espejismo-de-la-estabilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/09\/22\/argentina-el-espejismo-de-la-estabilidad\/","title":{"rendered":"Argentina: el espejismo de la estabilidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El t\u00e1bano economista, 22-9-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Deuda y vaciamiento de la democracia argentina en la era del FMI (El T\u00e1bano Economista)<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda argentina contempor\u00e1nea se asemeja a una meticulosa puesta en escena teatral, donde el decorado de una supuesta normalizaci\u00f3n macroecon\u00f3mica intenta ocultar los cimientos podridos sobre los que se erige. El Gobierno nacional, en un estado de extrema fragilidad pol\u00edtica tras el veredicto contundente de las urnas en la provincia de Buenos Aires, se aferra a un relato de \u00e9xito que la realidad material se encarga de desmentir a diario.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que el modelo exhibe sus grietas, un nerviosismo particular comienza a recorrer los pasillos de las corporaciones y los directorios de las grandes empresas. Se trata de un malestar parad\u00f3jico. Por un lado, los sectores concentrados de la econom\u00eda \u2013especialmente el sector financiero, el agroexportador y las grandes empresas de energ\u00eda\u2013 registran utilidades extraordinarias. Sus negocios, en el corto plazo, son excelentes. Sin embargo, esta misma elite detecta con p\u00e1nico la falta de un marco pol\u00edtico estable que garantice la&nbsp;<em>continuidad<\/em>&nbsp;de este rumbo m\u00e1s all\u00e1 de la coyuntura inmediata y, como resulta crucial, m\u00e1s all\u00e1 de la figura misma del presidente Javier Milei.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de garantizar la continuidad del rumbo econ\u00f3mico a\u00fan a costa de la ca\u00edda del Gobierno que lo impulsa no es nueva en la historia argentina; es, de hecho, un&nbsp;<em>leitmotiv<\/em>&nbsp;de nuestra dependencia. El&nbsp;<em>establishment<\/em>&nbsp;econ\u00f3mico ha demostrado hist\u00f3ricamente una flexibilidad admirable en cuanto a las formas pol\u00edticas, siempre y cuando el contenido econ\u00f3mico se mantenga inc\u00f3lume. La \u00faltima dictadura c\u00edvico-militar, el menemismo, el macrismo e incluso el albertismo han sido, en distintos grados, alternativas admisibles para las elites. Lo que estas experiencias tienen en com\u00fan es que, en su momento, fueron funcionales a la imposici\u00f3n de un orden macroecon\u00f3mico espec\u00edfico, basado en la primac\u00eda financiera, y la subordinaci\u00f3n al capital global.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran innovaci\u00f3n \u2013o victoria\u2013 del establishment en el ciclo actual ha sido la internalizaci\u00f3n, por parte de una porci\u00f3n significativa de la clase pol\u00edtica tradicional y de amplios sectores sociales, de ciertos dogmas como si fueran verdades t\u00e9cnicas incuestionables, despoj\u00e1ndolos de su profundo contenido pol\u00edtico y social. El&nbsp;<strong><em>equilibrio fiscal a cualquier costo<\/em><\/strong>&nbsp;es el emblema de este \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que en cualquier manual serio de econom\u00eda es un instrumento de pol\u00edtica coyuntural \u2013y potencialmente recesivo\u2013 se ha convertido en un fetiche, en un sin\u00f3nimo de \u00abbuena gesti\u00f3n\u00bb per se, divorciado por completo de sus efectos sobre el nivel de actividad, el empleo y el bienestar social. Esta aceptaci\u00f3n acr\u00edtica del ajuste como \u00fanica ortodoxia posible es el cord\u00f3n umbilical que permite imaginar una transici\u00f3n \u00abordenada\u00bb: se puede cambiar a los actores en el escenario, siempre y cuando no alteren el guion escrito por los acreedores internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el an\u00e1lisis del&nbsp;<a href=\"https:\/\/ipypp.org.ar\/descargas\/2025\/Informe%20de%20Coyuntura%20IPyPP_julio%202025.pdf\">Instituto de Pensamiento y Pol\u00edticas P\u00fablicas<\/a>&nbsp;(IPyPP) resulta luminoso al se\u00f1alar que la proscripci\u00f3n judicial de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner trasciende por completo una mera pulseada pol\u00edtica o un caso aislado de&nbsp;<em>lawfare<\/em>. Representa la necesidad estructural de disciplinar judicialmente a todo el sistema pol\u00edtico tradicional. Cuando un modelo econ\u00f3mico es incapaz de generar consenso social, de construir legitimidad a trav\u00e9s de resultados que beneficien a las mayor\u00edas, y se sostiene \u00fanicamente en base a una fr\u00e1gil coalici\u00f3n de intereses concentrados y represi\u00f3n del descontento, el mecanismo de la competencia electoral se vuelve un riesgo inmanejable.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia, en su sentido sustantivo de soberan\u00eda popular para decidir el rumbo econ\u00f3mico, es un estorbo. Por lo tanto, es imperioso deslegitimar, judicializar y, de ser posible, proscribir a cualquier fuerza opositora que, incluso de manera tibia, represente una amenaza a la \u00abhoja de ruta\u00bb. No se persigue a Cristina Fern\u00e1ndez por sus supuestos delitos, sino por lo que&nbsp;<em>representa<\/em>. El disciplinamiento se convierte as\u00ed en la condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para la continuidad del programa de ajuste, una garant\u00eda de que, gane quien gane las elecciones, las pol\u00edticas centrales no variar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo expone con agudeza el doctor en ciencias sociales Alejandro Horowicz, esto explica la paradoja de una \u00abtransici\u00f3n controlada\u00bb. La oposici\u00f3n pol\u00edtica, en su conjunto, carece no solo de un modelo alternativo coherente, sino incluso de un conjunto m\u00ednimo de medidas de pol\u00edtica econ\u00f3mica que se desmarquen del dogma imperante. Su cr\u00edtica es a menudo vac\u00eda, se centra en los \u00abmodales\u00bb y la \u00abforma\u00bb del Gobierno de Milei, pero no en el fondo de su programa. \u00bfEl resultado? Una l\u00f3gica perversa pero impecable: cuando nadie en el arco opositor tiene una alternativa real, todos, en esencia,&nbsp;<strong><em>terminan suscribiendo el mismo programa, el dictado por el Fondo Monetario Internacional<\/em><\/strong>. La pol\u00edtica se reduce a una mera gesti\u00f3n de la austeridad con distintos estilos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dependiendo de la velocidad a la que se degrade el modelo \u2013una variable que hoy parece acelerarse\u2013, las elites ya est\u00e1n preparando sus planes B. Estas alternativas no representan una ruptura, sino una \u00abrecarga\u00bb del mismo programa, pero con una cara m\u00e1s presentable y modales menos agresivos. La econom\u00eda, en este esquema, deja de ser una ciencia para transformarse en el arte de las apariencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, se puede activar un \u00ab<em>reset<\/em>\u00bb del Gobierno. Se puede forzar una salida anticipada a trav\u00e9s de una asamblea legislativa o de una compleja coalici\u00f3n de gobernadores. Pero las alternativas admisibles dentro de este juego son \u00fanicamente aquellas que no alteren un \u00e1pice el orden macroecon\u00f3mico impuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para desentra\u00f1ar la perversidad de este consenso social en torno al equilibrio fiscal en un pa\u00eds con el 50% de su poblaci\u00f3n en la pobreza, es necesario realizar un desv\u00edo por la teor\u00eda econ\u00f3mica cl\u00e1sica, espec\u00edficamente por la obra de John Maynard Keynes. En 1919, Keynes escribi\u00f3 \u00ab<strong><em>Las consecuencias econ\u00f3micas de la paz<\/em><\/strong>\u00bb movido por la indignaci\u00f3n. Hab\u00eda participado como representante del Tesoro brit\u00e1nico en las negociaciones del Tratado de Versalles y renunci\u00f3 ante la imposibilidad de hacer entrar en raz\u00f3n a los vencedores de la Primera Guerra Mundial, que impusieron a Alemania reparaciones de una magnitud astron\u00f3mica y mec\u00e1nicamente imposibles de pagar. La vigencia de su an\u00e1lisis para la Argentina de hoy no es una mera analog\u00eda; es un espejo casi perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Keynes desnud\u00f3 la l\u00f3gica simple pero mortal de una deuda denominada en moneda extranjera y el problema de la transferencia interna. Un pa\u00eds que le debe a otro \u2013o al FMI\u2013 en d\u00f3lares, no puede pagarle imprimiendo pesos. Necesita&nbsp;<em>conseguir<\/em>&nbsp;d\u00f3lares. Solo hay tres formas realistas de hacerlo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Exportar m\u00e1s de lo que se importa:<\/strong>&nbsp;generar un super\u00e1vit comercial vendiendo bienes, servicios o recursos naturales al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Endeudarse m\u00e1s:<\/strong>&nbsp;pedir prestados nuevos d\u00f3lares para pagar los viejos d\u00f3lares que se deben, una espiral piramidal que solo posterga y agrava el problema.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Vender el patrimonio:<\/strong>&nbsp;enajenar los activos nacionales \u2013empresas p\u00fablicas, recursos naturales, tierras\u2013 a compradores extranjeros que paguen en divisas (el programa m\u00e1ximo de las privatizaciones).<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00facleo de su argumento, y lo que es absolutamente central para Argentina, es el problema de la&nbsp;<strong>\u00abtransferencia\u00bb<\/strong>, un proceso de doble conversi\u00f3n que implica dos fases cr\u00edticas y terriblemente dolorosas:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fase 1: la transferencia interna (o El super\u00e1vit fiscal macabro)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de poder comprar d\u00f3lares, el Estado debe reunir una enorme cantidad de su moneda local (pesos). Para juntar esos pesos, no tiene m\u00e1s remedio que:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013 Aumentar impuestos<\/strong>&nbsp;y\/o&nbsp;<strong>reducir el gasto p\u00fablico<\/strong>&nbsp;de manera brutal. Esto es la&nbsp;<strong>austeridad<\/strong>. En el caso argentino, la narrativa de la \u00abpresi\u00f3n tributaria alta\u00bb \u2013promovida por las elites\u2013 ha servido para descartar casi por completo la v\u00eda de aumentar impuestos a los sectores de mayor capacidad contributiva (renta financiera, grandes fortunas, exportadores). Por lo tanto, el ajuste recae de manera abrumadora en la segunda variable: el recorte del gasto.<\/p>\n\n\n\n<p>Este esfuerzo fiscal contractivo es el que crea el&nbsp;<strong>super\u00e1vit primario<\/strong>: el Gobierno, en pesos, recauda m\u00e1s de lo que gasta internamente. Pero este super\u00e1vit no es un signo de salud; es el s\u00edntoma de una hemorragia interna. Es un \u00abahorro forzado\u00bb extra\u00eddo de las entra\u00f1as de la econom\u00eda dom\u00e9stica. Para lograrlo, el Gobierno:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013 Elimina subsidios<\/strong>&nbsp;al transporte, la energ\u00eda y los servicios p\u00fablicos. La nafta, el gas y la luz se vuelven art\u00edculos de lujo, encareciendo toda la cadena de producci\u00f3n y el costo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013 Recorta brutalmente<\/strong>&nbsp;los presupuestos de salud, educaci\u00f3n, ciencia y tecnolog\u00eda. Los hospitales p\u00fablicos se quedan sin insumos, las escuelas se caen a pedazos, los investigadores emigran.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013 Congela pensiones y salarios<\/strong>&nbsp;de estatales, que se desploman en t\u00e9rminos reales frente a una inflaci\u00f3n galopante, profundizando la recesi\u00f3n al eliminar el poder de compra de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fase 2: la transferencia externa (La conversi\u00f3n final)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que el Estado ha logrado su \u00abvictoria\u00bb macabra \u2013ha juntado miles de millones de pesos empobreciendo a su poblaci\u00f3n\u2013, debe convertir esos pesos en d\u00f3lares. Aqu\u00ed surge otro problema keynesiano: esa conversi\u00f3n masiva puede deprimir a\u00fan m\u00e1s el valor de la moneda local, si las elites exportan y necesitan un tipo de cambio devaluado, generando m\u00e1s inflaci\u00f3n y haciendo, parad\u00f3jicamente, que cada vez se necesiten m\u00e1s pesos para comprar la misma cantidad de d\u00f3lares. Finalmente, con los d\u00f3lares comprados gracias a un sistema extraccionista de exportaciones privadas, el Gobierno realiza el pago puntual a sus acreedores internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>El FMI, los mercados financieros y los editorialistas del establishment felicitan al Gobierno por su \u00abdisciplina fiscal\u00bb y su \u00abcompromiso con los compromisos\u00bb. Es la consagraci\u00f3n de la apariencia. Keynes argumentar\u00eda, hoy como ayer, que este esfuerzo no solo es moralmente obsceno en un pa\u00eds con \u00edndices de pobreza r\u00e9cord, sino que es econ\u00f3micamente insostenible. Una poblaci\u00f3n empobrecida y una econom\u00eda devastada no pueden generar la riqueza real necesaria para pagar la deuda en el futuro. El super\u00e1vit se logra no porque la econom\u00eda sea m\u00e1s eficiente y pujante, sino porque se ha empobrecido a su gente hasta el hueso.<\/p>\n\n\n\n<p>El experimento econ\u00f3mico en curso en la Argentina va mucho m\u00e1s all\u00e1 de un simple plan de ajuste. Es parte de una ofensiva estrat\u00e9gica de mayor alcance cuyo objetivo final es el&nbsp;<strong>vaciamiento definitivo de la democracia<\/strong>. En este nuevo r\u00e9gimen, la soberan\u00eda popular queda confinada a elegir cada cuatro a\u00f1os entre gestiones tecnocr\u00e1ticas que var\u00edan en su estilo, pero no en su sustancia, todas ellas comprometidas con la misma hoja de ruta predefinida por los acreedores y los grupos de poder econ\u00f3mico. Las elecciones se convierten en meros mecanismos de validaci\u00f3n residual de una arquitectura de poder que se decide en otra parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s llamativo, y quiz\u00e1s lo m\u00e1s tr\u00e1gico, es el grado en el que este relato ha sido internalizado. La obsesi\u00f3n por el equilibrio fiscal como un fin en s\u00ed mismo, desconectado de cualquier consideraci\u00f3n sobre el desarrollo, el empleo o la justicia social, es el triunfo supremo de la apariencia sobre la sustancia. Es la victoria de una elite que ha logrado que se naturalice como sentido com\u00fan que el bienestar de los mercados de deuda es infinitamente m\u00e1s importante que el bienestar de la mitad de la poblaci\u00f3n que est\u00e1 bajo la l\u00ednea de pobreza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El t\u00e1bano economista, 22-9-25) Deuda y vaciamiento de la democracia argentina en la era del FMI (El T\u00e1bano Economista) La econom\u00eda argentina contempor\u00e1nea se asemeja a una meticulosa puesta en escena teatral, donde el decorado de una supuesta normalizaci\u00f3n macroecon\u00f3mica intenta ocultar los cimientos podridos sobre los que se erige. 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