{"id":59714,"date":"2025-11-04T11:19:30","date_gmt":"2025-11-04T15:19:30","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=59714"},"modified":"2025-11-04T11:19:32","modified_gmt":"2025-11-04T15:19:32","slug":"nuevas-y-viejas-oligarquias-las-transformaciones-en-el-regimen-de-acumulacion-del-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/11\/04\/nuevas-y-viejas-oligarquias-las-transformaciones-en-el-regimen-de-acumulacion-del-capital\/","title":{"rendered":"Nuevas y viejas oligarqu\u00edas. Las transformaciones en el r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n del capital"},"content":{"rendered":"\n<p>Francisco Lou\u00e7a\/Diogo Machado (Viento Sur, 4-11-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Marx discuti\u00f3 en detalle la capacidad \u00fanica del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas: la feroz competencia entre los capitalistas les impulsar\u00eda a innovar permanentemente en el proceso de producci\u00f3n, aumentando la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. Tambi\u00e9n concluy\u00f3 que la competencia da lugar a una tendencia a la concentraci\u00f3n empresarial. En este sentido, Ernest Mandel explica que:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La evoluci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista arrastra, por lo tanto, necesariamente, la centralizaci\u00f3n y la concentraci\u00f3n del capital. El tama\u00f1o medio de las empresas crece sin cesar; un gran n\u00famero de peque\u00f1as empresas son derrotadas en la competencia por un n\u00famero reducido de grandes empresas que controlan una fracci\u00f3n cada vez mayor del capital, el trabajo, la propiedad y la producci\u00f3n en sectores industriales completos. (\u2026) As\u00ed, la competencia capitalista contin\u00faa el proceso de expropiaci\u00f3n que est\u00e1 en el origen del modo de producci\u00f3n capitalista. (\u2026) La historia del capital es la historia de la destrucci\u00f3n de la propiedad de la gran mayor\u00eda en beneficio de la propiedad de una minor\u00eda cada vez m\u00e1s restringida&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">1<\/a><\/sup>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente, se ha comprobado que el capitalismo ha conducido a un gran desarrollo tecnol\u00f3gico y a la producci\u00f3n de bienes materiales e inmateriales, y que este proceso de crecimiento productivo ha generado tensiones econ\u00f3micas y sociales. Este texto trata brevemente un aspecto de este movimiento, la evoluci\u00f3n reciente de la composici\u00f3n de la burgues\u00eda, se\u00f1alando que, en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, se ha registrado un crecimiento relativamente bajo, marcado por una d\u00e9bil inversi\u00f3n y modestos aumentos de la productividad, lo que se ha denominado&nbsp;<em>estancamiento secular<\/em>. As\u00ed, existe una crisis de acumulaci\u00f3n de capital, aunque acompa\u00f1ada de una fuerte concentraci\u00f3n de la riqueza. Estas son las dos caracter\u00edsticas generales de la evoluci\u00f3n actual del capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante abordaremos las razones del rendimiento de esta fase del capitalismo. Por ahora, nos interesa destacar una caracter\u00edstica fundamental de este per\u00edodo, clave para comprender el capitalismo contempor\u00e1neo: la fuerte concentraci\u00f3n empresarial. De hecho, varios estudios emp\u00edricos, incluidos los de organizaciones como el FMI&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">2<\/a><\/sup>, subrayan este hecho mediante diversos indicadores, especialmente el aumento de los m\u00e1rgenes y los beneficios de las empresas, pero que se producen sobre todo en un peque\u00f1o n\u00famero de grandes empresas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00e1s importante que el aumento del margen agregado, la principal conclusi\u00f3n es que la distribuci\u00f3n de los m\u00e1rgenes ha cambiado: la mediana es constante y los percentiles superiores han aumentado sustancialmente. (\u2026) Unas pocas empresas tienen m\u00e1rgenes elevados y son grandes, la mayor\u00eda de las empresas no ven ning\u00fan aumento de los m\u00e1rgenes y pierden cuota de mercado&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">3<\/a><\/sup>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las pruebas emp\u00edricas son concluyentes sobre los efectos macroecon\u00f3micos perversos de este fen\u00f3meno, en particular la reducci\u00f3n de la inversi\u00f3n, del empleo y de la parte de las rentas salariales en la renta nacional. Tambi\u00e9n confiere un poder de mercado desmesurado a un pu\u00f1ado de empresas, lo que les permite fijar precios m\u00e1s altos de lo normal, lo que se podr\u00eda denominar&nbsp;<em>renta<\/em>&nbsp;en el sentido de la econom\u00eda (neo)cl\u00e1sica, o lo que Kalecki denomin\u00f3&nbsp;<em>markup&nbsp;<\/em><sup><a href=\"javascript:void(0)\">4<\/a><\/sup>. Estos desarrollos fueron subrayados por la escuela marxista del&nbsp;<em>monopolio capital<\/em>: un exceso de capacidad productiva en las grandes empresas, combinado con el aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, que prescinde del empleo y deprime el consumo, conduce a una&nbsp;<em>sobreacumulaci\u00f3n<\/em>&nbsp;o dificultad para absorber los excedentes debido a la falta de oportunidades de inversi\u00f3n productiva, lo que a su vez conduce al estancamiento econ\u00f3mico&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">5<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta perspectiva es insuficiente para comprender la acumulaci\u00f3n en el presente, al menos por dos razones. En primer lugar, aunque la monopolizaci\u00f3n es una caracter\u00edstica fundamental del capitalismo actual, no es la \u00fanica; no deben ignorarse otras dimensiones importantes, sobre todo la forma en que ha evolucionado la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n, en particular durante la era neoliberal. En segundo lugar, es necesario ir m\u00e1s all\u00e1 de una visi\u00f3n puramente econ\u00f3mica de la monopolizaci\u00f3n. A medida que estas grandes empresas concentran un poder de mercado sin precedentes en la historia, tambi\u00e9n ganan influencia social y poder pol\u00edtico. Este proceso fue descrito por Marx (y por otros economistas antes que \u00e9l), pero ha adquirido nuevas dimensiones que determinan la configuraci\u00f3n social: algunas de estas empresas, de las que hablaremos m\u00e1s adelante, sobredeterminan las relaciones sociales a una escala pr\u00e1cticamente universal y su imbricaci\u00f3n reforzada con el poder pol\u00edtico es un elemento constitutivo de su r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n. En otras palabras, la&nbsp;<em>oligarquizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;es una caracter\u00edstica definitoria del capitalismo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo pretende desarrollar este \u00e1ngulo de an\u00e1lisis. Lo hace trazando brevemente la evoluci\u00f3n de las l\u00f3gicas de acumulaci\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas, poniendo de relieve el impacto de estas mutaciones en el auge de nuevos (y viejos) segmentos del capital, y mapeando algunas de sus fronteras, intereses y tensiones, para se\u00f1alar los dos sectores del capital que han surgido de esta evoluci\u00f3n: los gestores de activos (<em>asset managers<\/em>) y los tecnooligarcas. Terminamos con algunas reflexiones sobre el significado de estos procesos para comprender el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fin de la globalizaci\u00f3n y las largas olas de desarrollo capitalista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>estancamiento secular<\/em>&nbsp;corresponde a la fase depresiva de la cuarta onda larga de desarrollo capitalista, pero presenta caracter\u00edsticas in\u00e9ditas en comparaci\u00f3n con otros per\u00edodos anteriores, en particular su duraci\u00f3n. De hecho, si la expansi\u00f3n de esta onda est\u00e1 documentada y verificada por datos tanto agregados como de los sectores m\u00e1s din\u00e1micos de rentabilidad y la acumulaci\u00f3n de los&nbsp;<em>treinta a\u00f1os gloriosos<\/em>&nbsp;tras el final de la Segunda Guerra Mundial (autom\u00f3vil, qu\u00edmica, siderurgia, bienes de consumo duradero), lo que ocurri\u00f3 tras el agotamiento de ese impulso es m\u00e1s controvertido. Algunos autores intuyeron una recuperaci\u00f3n en la d\u00e9cada de 1980, con la globalizaci\u00f3n, pero lo cierto es que las tasas de beneficio no se recuperaron de manera significativa, y cuando aumentaron no dieron lugar a un crecimiento global de la inversi\u00f3n. La crisis de la acumulaci\u00f3n se refleja en el bajo nivel de la tasa de ganancia y en el mediocre nivel de inversi\u00f3n. En cualquier caso, este proceso presenta una gran diversidad: en 2024, la tasa de rentabilidad del capital en Estados Unidos ser\u00e1, para las grandes empresas, de alrededor del 12\u2009%, mientras que para las m\u00e1s peque\u00f1as no superar\u00e1 el 4\u2009%.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, han sido a\u00f1os de gran innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, no solo por la creaci\u00f3n de nuevos productos y actividades (el enjambre digital o el&nbsp;<em>metaverso<\/em>, la IA), sino tambi\u00e9n por su efecto en los procesos productivos (robotizaci\u00f3n). Estos procesos han creado nuevas industrias y nuevas empresas, lo que ha permitido la aparici\u00f3n de nuevos sectores de la burgues\u00eda, que es lo que discutiremos a continuaci\u00f3n. Lo que no han conducido es a la recuperaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n y la inversi\u00f3n a niveles comparables a los del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las razones de este&nbsp;<em>largo estancamiento<\/em>, a pesar de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, se han discutido en otro art\u00edculo&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">6<\/a><\/sup>. Aqu\u00ed nos interesa se\u00f1alar que esta historia es indisociable del proceso de&nbsp;<em>financiarizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de las econom\u00edas y del ascenso de las finanzas como sector dominante del capital. El crecimiento del sector financiero fue consecuencia de las pol\u00edticas neoliberales a partir de la d\u00e9cada de 1970, como la liberalizaci\u00f3n de los tipos de cambio, la libre circulaci\u00f3n de capitales y la desregulaci\u00f3n financiera en general, pero refleja un agotamiento de la capacidad productiva de las econom\u00edas avanzadas; en respuesta, sus empresas se deslocalizaron a zonas geogr\u00e1ficas donde era posible explotar mano de obra m\u00e1s barata y reorientaron sus beneficios hacia aplicaciones financieras que proporcionaban rendimientos superiores a los de la inversi\u00f3n productiva&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">7<\/a><\/sup>. Proliferaron los productos financieros complejos y opacos, y se utiliz\u00f3 el cr\u00e9dito masivo para sostener una demanda deprimida por los salarios estancados. Todo ello result\u00f3 extremadamente rentable para el sector financiero, pero el peso del capital ficticio en las econom\u00edas avanzadas result\u00f3 fatal en la crisis financiera de 2007-2008.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Activismo monetario y reconfiguraci\u00f3n del capital<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La hegemon\u00eda del sector financiero tradicional se vio profundamente afectada por la crisis de las hipotecas&nbsp;<em>subprime<\/em>, al menos por dos razones. En primer lugar, la quiebra de bancos, la acumulaci\u00f3n de carteras de cr\u00e9dito moroso y el refuerzo de la regulaci\u00f3n como consecuencia de la crisis redujeron la rentabilidad del sector. En segundo lugar, se produjo una peque\u00f1a revoluci\u00f3n en la pol\u00edtica monetaria de los bancos centrales, en la que la era de los altos tipos de inter\u00e9s inaugurada por el&nbsp;<em>choque Volcker<\/em>&nbsp;dio paso a largos a\u00f1os de tipos de inter\u00e9s de referencia muy bajos y a voluminosos programas de compra de activos (<em>quantitative easing<\/em>) para responder a las sacudidas provocadas por la recesi\u00f3n. La consecuencia fue la formaci\u00f3n de una nueva oligarqu\u00eda con dos componentes principales \u2013los gestores de activos y sus empresas financieras, y los tecnooligarcas\u2013 que se analizar\u00e1n en las siguientes secciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ser\u00eda precipitado declarar el fin del dominio de las finanzas tradicionales. Tras la crisis, el sector bancario fue escenario de una amplia concentraci\u00f3n, con los grandes bancos rescatando y adquiriendo los bancos m\u00e1s peque\u00f1os que quebraron, lo que dio lugar a la formaci\u00f3n de megaconglomerados. Como explica Brett Christophers, el refuerzo del poder de mercado de los bancos les ha permitido no reflejar totalmente la bajada de los tipos de inter\u00e9s en los intereses cobrados en el marco de su actividad crediticia, atenuando as\u00ed el impacto de la nueva pol\u00edtica monetaria expansionista&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">8<\/a><\/sup>. Por otra parte, esta pol\u00edtica condujo a una enorme revalorizaci\u00f3n del precio de los activos financieros en general, de la que tambi\u00e9n se beneficiaron los bancos en sus actividades internas de&nbsp;<em>trading<\/em>, dado que la consecuencia de ese&nbsp;<em>activismo monetario&nbsp;<\/em>fue revalorizar los mercados burs\u00e1tiles y de bonos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo ejemplo ilustra la caracter\u00edstica destacada del r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n de los a\u00f1os posteriores a la crisis \u2013la inflaci\u00f3n de los precios de los activos (<em>asset-price inflation<\/em>)\u2013 como resultado directo de las cuantiosas inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales. La deprimida demanda global, debida a la ca\u00edda de los salarios reales como consecuencia de la austeridad, redujo a\u00fan m\u00e1s la rentabilidad del capital productivo, estimulando as\u00ed la especulaci\u00f3n financiera, que permite obtener rendimientos no a trav\u00e9s de la inversi\u00f3n productiva, sino de la revalorizaci\u00f3n y el intercambio de activos financieros. Del mismo modo, esta evoluci\u00f3n estimula la creaci\u00f3n y multiplicaci\u00f3n de empresas financieras que explotan este fil\u00f3n. De este modo, la marea de liquidez proporcionada por los bancos centrales se canaliz\u00f3 para utilizar la&nbsp;<em>inflaci\u00f3n de los precios de los activos&nbsp;<\/em>en lugar de la inversi\u00f3n productiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, si bien es cierto que la financiarizaci\u00f3n se mantuvo como forma dominante de acumulaci\u00f3n, tambi\u00e9n es cierto que su l\u00f3gica se transform\u00f3 cualitativamente. Tras la crisis de las hipotecas&nbsp;<em>subprime<\/em>, los inversores necesitaban nuevos activos debido a la ola de ejecuciones hipotecarias, que eran una importante&nbsp;<em>materia prima<\/em>&nbsp;del sistema financiero. Es en este contexto en el que la vivienda se convierte en todo el mundo occidental en un activo financiero por excelencia que proporciona rendimientos extraordinarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Como explica Desiree Fields, la construcci\u00f3n de esta \u201cnueva clase de activos\u201d fue el resultado de una serie de factores diversos&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">9<\/a><\/sup>. Por un lado, como ya se ha dicho, era necesario encontrar nuevos activos para restaurar la rentabilidad del capital. Por otro lado, las variaciones en el precio de los inmuebles, su abandono por parte de familias que no pod\u00edan pagar la hipoteca (en la crisis de 2008-2009) y la consiguiente voluntad de vender por parte de los propietarios (privados y p\u00fablicos), a lo que se suman diversas intervenciones de pol\u00edtica p\u00fablica destinadas a hacer atractiva esta inversi\u00f3n (beneficios fiscales, ordenaci\u00f3n urbana, etc.), crearon una nueva estructura de oportunidades para este tipo de inversi\u00f3n. Es entonces cuando los fondos de inversi\u00f3n adquieren propiedades en masa en pr\u00e1cticamente todas las grandes ciudades occidentales con el objetivo no solo de especular \u2013comprando y vendiendo a un precio m\u00e1s caro&nbsp;<em>ad infinitum<\/em>\u2013, sino tambi\u00e9n de ponerlas en el mercado del alquiler para obtener ingresos continuos, en lo que ha supuesto una transformaci\u00f3n arrolladora&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">10<\/a><\/sup>&nbsp;de la estructura de la propiedad de estas ciudades&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">11<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las privatizaciones derivadas de la austeridad tambi\u00e9n han puesto en manos de los gestores de activos varias empresas de gesti\u00f3n de bienes p\u00fablicos (energ\u00eda, infraestructuras, transportes) que, debido a su naturaleza monopol\u00edstica y a una demanda r\u00edgida, proporcionan rentas extraordinarias a los inversores, a menudo gracias a los pagos del propio Estado. Al mismo tiempo, la destrucci\u00f3n de las capacidades internas del Estado ha llevado a una subcontrataci\u00f3n cada vez mayor de gestores de activos y consultores para la ejecuci\u00f3n de tareas que normalmente pertenecen al \u00e1mbito p\u00fablico, como la gesti\u00f3n de empresas y servicios p\u00fablicos, la elaboraci\u00f3n de estudios y dict\u00e1menes o el an\u00e1lisis de riesgos del sector financiero, por ejemplo. Adem\u00e1s de proporcionar ingresos extraordinarios, estos servicios crean una mir\u00edada de conflictos de intereses y oportunidades de corrupci\u00f3n, en detrimento del bien p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un nuevo sector financiero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello se\u00f1ala el auge de una nueva fracci\u00f3n importante del capital, los gestores de activos, que crecen al amparo del nuevo r\u00e9gimen monetario que infla el valor de sus activos bajo gesti\u00f3n (AuM). De hecho, la propia estructura de propiedad de este sector est\u00e1 muy concentrada en tres actores, tambi\u00e9n llamados&nbsp;<em>The Big Three<\/em>:&nbsp;<em>BlackRock<\/em>,&nbsp;<em>Vanguard<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>State Street<\/em>. En lo que respecta al sector inmobiliario,&nbsp;<em>Blackstone<\/em>&nbsp;es la m\u00e1s relevante, aunque es propiedad parcial de&nbsp;<em>BlackRock&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>Vanguard<\/em>. En conjunto, los&nbsp;<em>Big Three<\/em>&nbsp;poseen m\u00e1s del 20\u2009% de las acciones de las empresas que forman parte del S&amp;P\u2009500, es decir, son propietarios de algunas de las mayores empresas estadounidenses. De este modo, no solo los&nbsp;<em>Big Three<\/em>, sino los gestores de activos en general, son propietarios universales (<em>universal owners<\/em>). No solo poseen t\u00edtulos financieros tradicionales, como acciones de empresas, sino tambi\u00e9n, cada vez m\u00e1s, activos reales, especialmente infraestructuras, bienes y servicios esenciales como la vivienda, la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de energ\u00eda, los transportes y las telecomunicaciones (v\u00e9ase la adquisici\u00f3n del Puerto de Panam\u00e1 por&nbsp;<em>BlackRock<\/em>&nbsp;en 2024), y adem\u00e1s el poder de gestionarlos y orientar fondos financieros gigantescos.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder de estas nuevas empresas financieras es el resultado de las oportunidades creadas por la pol\u00edtica monetaria de los bancos centrales, el desplazamiento de los fondos de inversi\u00f3n hacia aplicaciones especulativas y, adem\u00e1s, la particularidad de la econom\u00eda estadounidense, con una deuda p\u00fablica de 36 billones de d\u00f3lares y la capacidad de atraer ahorros y capitales de todo el mundo. Navegan, efectivamente, en un mar de dinero. As\u00ed, en la \u00faltima d\u00e9cada,&nbsp;<em>Apollo<\/em>,&nbsp;<em>BlackRock<\/em>,&nbsp;<em>Blackstone<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>KKR<\/em>&nbsp;han quintuplicado el valor de los activos que controlan. Tambi\u00e9n adquieren protagonismo en actividades financieras tradicionales como el cr\u00e9dito y los seguros: en el \u00faltimo a\u00f1o,&nbsp;<em>Apollo<\/em>&nbsp;concedi\u00f3 m\u00e1s anualidades que cualquier aseguradora de Estados Unidos&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">12<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poder operar sin restricciones regulatorias, a diferencia de la banca tradicional, lo que, por cierto, explica en parte su auge en el per\u00edodo posterior a la crisis, estas empresas financieras pueden obtener m\u00e1rgenes m\u00e1s elevados. Por la misma raz\u00f3n, la banca tradicional ha aumentado el cr\u00e9dito a estas instituciones, que se ha quintuplicado desde 2015: actualmente, una d\u00e9cima parte del cr\u00e9dito bancario se destina a ellas&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">13<\/a><\/sup>. La banca tradicional busca una parte de los beneficios de la banca en la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que estas nuevas empresas financieras controlen dimensiones centrales de las sociedades actuales les confiere un poder gigantesco&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">14<\/a><\/sup>, en particular para chantajear a los Estados, lo que se ve agravado por el hecho de que el propio sector de los gestores de activos est\u00e1 muy concentrado y dominado por unos pocos actores. Empresas como&nbsp;<em>BlackRock<\/em>&nbsp;gastan muchos millones al a\u00f1o en&nbsp;<em>lobbying<\/em>&nbsp;ante gobiernos, pol\u00edticos y parlamentos&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">15<\/a><\/sup>. Del mismo modo, la subcontrataci\u00f3n de estas empresas para realizar tareas del Estado, as\u00ed como la promiscuidad con los gobiernos&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">16<\/a><\/sup>&nbsp;y los bancos centrales, les da un gran peso en el proceso de decisi\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">17<\/a><\/sup>. La economista Daniela Gabor, que sigue los debates sobre regulaci\u00f3n financiera, concluye de&nbsp;manera tajante: \u201cMe di cuenta de que ya no eran los bancos los que ten\u00edan el poder, sino los gestores de activos\u201d&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">18<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo componente de la nueva oligarqu\u00eda es el que resulta del poder de las empresas de tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n \u2013la&nbsp;<em>Big Tech<\/em>, constituida por los famosos gigantes tecnol\u00f3gicos estadounidenses (sobre todo Alphabet, Meta, Amazon y Microsoft)\u2013, que, en realidad, han crecido vertiginosamente desde principios de siglo. Hoy en d\u00eda, podr\u00eda ser la fracci\u00f3n pol\u00edticamente m\u00e1s poderosa del capital. Estos gigantes han sido los grandes beneficiarios de la liquidez que los bancos centrales han puesto en circulaci\u00f3n a trav\u00e9s de la capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til. De hecho, son estas acciones las que m\u00e1s se han revalorizado en este periodo. Mientras tanto, estas empresas adquieren una amplia influencia en la vida social y pol\u00edtica con profundos impactos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pandemia y desorden financiero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El periodo pand\u00e9mico y el inmediatamente posterior se caracterizaron por una intensa intervenci\u00f3n del Estado para sostener las econom\u00edas, ya sea con importantes intervenciones presupuestarias para apoyar los salarios y las empresas, ya sea con nuevos programas gigantescos de&nbsp;<em>quantitative easing<\/em>, lo que llev\u00f3 a Adam Tooze&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">19<\/a><\/sup>&nbsp;a preguntarse si la COVID-19 habr\u00eda puesto fin a la era neoliberal&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">20<\/a><\/sup>, algo que discutiremos al final de esta secci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar un acontecimiento at\u00edpico de este periodo: el retorno&nbsp;<em>temporal<\/em>&nbsp;de la inflaci\u00f3n debido a las perturbaciones de las cadenas de suministro causadas por la pandemia y la invasi\u00f3n de Ucrania, as\u00ed como a las estrategias para captar beneficios de los gigantes de la distribuci\u00f3n. Los bancos centrales decidieron entonces volver al antiguo r\u00e9gimen de tipos de inter\u00e9s elevados, para regocijo del viejo sector financiero. Adem\u00e1s de la banca, el per\u00edodo inflacionista (2022-2024) tambi\u00e9n permiti\u00f3 beneficios extraordinarios a algunos segmentos tradicionales y monopolistas del gran capital, como la energ\u00eda y el comercio minorista, simplemente gracias al aumento de los m\u00e1rgenes&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">21<\/a><\/sup>. Con el retorno de los tipos de inter\u00e9s y la inflaci\u00f3n a la normalidad inmediatamente anterior, los beneficios de estos sectores tambi\u00e9n deber\u00edan descender, por lo que este movimiento habr\u00e1 sido circunscrito en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este momento, estamos en transici\u00f3n hacia un r\u00e9gimen macroecon\u00f3mico de tipos de inter\u00e9s moderadamente bajos y con venta de activos en los balances de los bancos centrales. Esto coloca al sector financiero en general en una posici\u00f3n dif\u00edcil y crea divisiones importantes. La banca tradicional prefiere los tipos de inter\u00e9s altos, ya que aumentan sus m\u00e1rgenes en la actividad crediticia y la remuneraci\u00f3n de los productos financieros vinculados al tipo de inter\u00e9s de referencia, en particular los bonos, pero no aprecia la inflaci\u00f3n porque deval\u00faa el valor de las deudas por cobrar, lo que perjudica al acreedor. Los gestores de activos, por su parte, prefieren una pol\u00edtica monetaria expansionista, que es m\u00e1s tolerantes con la inflaci\u00f3n, ya que aumenta los precios de los activos bajo gesti\u00f3n (AuM) y, por lo tanto, sus comisiones, por lo que prefieren tipos de inter\u00e9s bajos. Benjamin Braun lo explica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las variables que m\u00e1s interesan a los gestores de activos son los precios agregados de los activos. Esto se debe a que las comisiones que cobran se calculan como un porcentaje del valor actual de los activos de un cliente. En la cartera de fondos de un gran gestor de activos, el impacto del rendimiento de cada fondo en el crecimiento de los activos gestionados es mucho menor que el impacto de la evoluci\u00f3n del precio agregado de los activos\u2026 De ah\u00ed la preferencia de&nbsp;BlackRock&nbsp;por las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas que mantienen altos los precios de los activos, ilustrada de forma contundente por su presi\u00f3n estrat\u00e9gica y persistente a favor de una pol\u00edtica monetaria expansiva&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">22<\/a><\/sup>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta tensi\u00f3n es claramente visible en las disputas y diferencias de estas dos facciones del capital con respecto a la administraci\u00f3n Trump, documentadas en un interesante art\u00edculo de Braun y Durand&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">23<\/a><\/sup>. Durand, por su parte, y escribiendo en 2022, cree que el declive de las finanzas es m\u00e1s o menos inevitable, para lo cual cita indicadores relacionados con la ca\u00edda de varios \u00edndices burs\u00e1tiles, el debilitamiento de los mercados de capital privado y la disminuci\u00f3n de la proporci\u00f3n de los beneficios financieros en el total de los beneficios&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">24<\/a><\/sup>. La adopci\u00f3n de una pol\u00edtica monetaria m\u00e1s restrictiva tras la resaca de la COVID-19 ser\u00eda una amenaza m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay razones para ser cautelosos al sacar estas conclusiones. En primer lugar, no hay ninguna garant\u00eda de que los bancos centrales no vuelvan a una pol\u00edtica m\u00e1s expansionista debido al&nbsp;<em>lobbying<\/em>&nbsp;de estos sectores, como se ve en la presi\u00f3n incesante de Trump sobre Powell para que baje los tipos de inter\u00e9s. En segundo lugar, en este momento se est\u00e1 produciendo un fuerte, aunque poco comentado, movimiento de desregulaci\u00f3n financiera: los gobiernos de Starmer y Trump ya han anunciado nuevos paquetes de desregulaci\u00f3n para finales de a\u00f1o, que contienen algunas medidas que nos devuelven al&nbsp;<em>statu quo&nbsp;<\/em>anterior a 2008, y la Comisi\u00f3n Europea ya ha declarado que va a liberalizar la titulizaci\u00f3n, la operaci\u00f3n financiera que est\u00e1 detr\u00e1s de la crisis de las&nbsp;<em>hipotecas subprime<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Trump, en particular, aporta un elemento adicional de inestabilidad. El presidente estadounidense utiliza su poder pol\u00edtico para hacer negocios: el lanzamiento de una criptomoneda meme ($TRUMP) en v\u00edsperas de su toma de posesi\u00f3n y la garant\u00eda de plazas en una cena oficial con los principales inversores de esta operaci\u00f3n marcan la pauta de su actuaci\u00f3n. Sin embargo, el valor de este activo ha ca\u00eddo desde enero hasta mayo a alrededor del 25\u2009% de su valor inicial: algunos han perdido parte de sus ahorros o su fortuna por comprar un fraude. El segundo riesgo se deriva de esto y es su atracci\u00f3n por las criptomonedas (y su voluntad de desregularlas). Al comienzo del primer mandato de Trump, las finanzas criptogr\u00e1ficas representaban menos de 20\u2009000 millones de d\u00f3lares; ahora son quince veces m\u00e1s. En su fortuna personal, el presidente registra 1900 millones en criptoactivos frente a 2600 millones en propiedades, dos valores que tienden a acercarse. La fascinaci\u00f3n por los productos financieros ex\u00f3ticos y su determinaci\u00f3n de utilizar la Casa Blanca para su enriquecimiento personal crean incertidumbres y riesgos profundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Asustado por este momento dif\u00edcil, por las razones mencionadas por Durand, el capital financiero est\u00e1 aumentando la presi\u00f3n, a trav\u00e9s de intervenciones p\u00fablicas y&nbsp;<em>actividades de lobbying<\/em>, para garantizar la desregulaci\u00f3n, la reducci\u00f3n de impuestos y el acceso a nuevos mercados, especialmente a las pensiones. El declive o la recuperaci\u00f3n de las finanzas vendr\u00e1 determinado en gran medida por el \u00e9xito de estos esfuerzos. En cualquier caso, la enorme sobrevaloraci\u00f3n de los activos y las amenazas de desregulaci\u00f3n sugieren la posibilidad de una crisis financiera a partir de los riesgos de esta burbuja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La persistente impotencia productiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, no se vislumbra el retorno de la capacidad productiva de anta\u00f1o. La COVID-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro globales y la vulnerabilidad econ\u00f3mica que se deriva de una dependencia excesiva de ellas. Sin embargo, si tenemos en cuenta las preocupaciones de las econom\u00edas m\u00e1s desarrolladas por los niveles persistentemente bajos de crecimiento de la productividad y por el auge industrial y tecnol\u00f3gico de China, se dan las condiciones para un retorno de la pol\u00edtica industrial, defendida hoy abiertamente, por ejemplo, por la Comisi\u00f3n Europea, instituci\u00f3n hist\u00f3ricamente opuesta a la intervenci\u00f3n del Estado, a ra\u00edz del informe Draghi. M\u00e1s que ret\u00f3rica, este tipo de pol\u00edticas est\u00e1n hoy en d\u00eda en marcha&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">25<\/a><\/sup>&nbsp;en casi todos los pa\u00edses del centro capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto plantea las siguientes preguntas: \u00bfasistiremos a un retorno del gran capital industrial? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfhabr\u00e1 una transformaci\u00f3n estructural de las econom\u00edas, en la que la producci\u00f3n vuelva a asumir un papel central en detrimento del rentismo y la especulaci\u00f3n financiera? Es poco probable. Durand presenta tres razones:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1. el volumen de las inversiones es escaso;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>2. las prioridades son err\u00f3neas, como se ve en el \u00e9nfasis en el aumento del gasto militar en Europa;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3. la incapacidad de disciplinar a los actores privados en este proceso conducir\u00e1 a una mera transferencia de recursos p\u00fablicos al capital&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">26<\/a><\/sup>. De hecho, muchos de estos programas se basan en lo que Gabor denomina&nbsp;<em>de-risking<\/em>, en el que se utilizan recursos p\u00fablicos para eliminar el riesgo del sector privado con el fin de invertir en los sectores deseados, dej\u00e1ndole canalizar los fondos como considere oportuno, o incluso entreg\u00e1ndoles la gesti\u00f3n&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">27<\/a><\/sup>&nbsp;de estas inversiones&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">28<\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque puede abrir un espacio de decisi\u00f3n que har\u00eda posibles pol\u00edticas desarrollistas y ecol\u00f3gicas, la nueva era de la pol\u00edtica industrial, basada en el lema<em>&nbsp;riesgos p\u00fablicos, beneficios privados<\/em>, podr\u00eda fomentar la acumulaci\u00f3n de capital de grandes grupos en nichos de la industria (IA, energ\u00edas renovables, semiconductores, defensa), pero no reestructurar\u00e1 las econom\u00edas ni provocar\u00e1 mayores perturbaciones en la constelaci\u00f3n del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gestores de activos, que se regocijan con este tipo de intervenci\u00f3n estatal, tienen, por otra parte, escasos incentivos para fomentar el dinamismo de las empresas que controlan, lo que constituye un factor de bloqueo para la reanudaci\u00f3n de la inversi\u00f3n y la innovaci\u00f3n. Al ser propietarios universales, les interesa poco el rendimiento de las empresas en particular, ya que tienen participaciones en empresas de diversos sectores y, a veces, en varias grandes empresas del mismo sector. Por lo tanto, les sirve de poco que una empresa produzca y venda m\u00e1s que la competencia, ya que probablemente tambi\u00e9n tengan un inter\u00e9s econ\u00f3mico en esta \u00faltima. Su objetivo es la revalorizaci\u00f3n del sector en su conjunto, privilegiando el valor de las acciones frente al resultado de las empresas, ya que es en relaci\u00f3n con el primero que se calcula el valor de su comisi\u00f3n&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">29<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tecnopoder a escala mundial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras emerger con fuerza en la d\u00e9cada posterior a la crisis, las&nbsp;<em>Big Tech&nbsp;<\/em>han salido de la pandemia m\u00e1s fuertes que nunca. Actualmente, sus propietarios son los hombres m\u00e1s ricos del mundo, que influyen y participan en los gobiernos, aunque de forma vol\u00e1til (v\u00e9ase Musk y el DOGE), sin ocultar sus ambiciones pol\u00edticas y sus proyectos de sociedad. Lo vimos claramente en la toma de posesi\u00f3n de Trump: los asientos delanteros, normalmente ocupados por expresidentes y otras personalidades ilustres, estaban ocupados por los propietarios de las&nbsp;<em>Big Tech<\/em>. Hoy en d\u00eda, esta es probablemente la fracci\u00f3n del capital con m\u00e1s poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los barones de&nbsp;<em>Silicon Valley<\/em>, que sol\u00edan apoyar a los dem\u00f3cratas, se han vuelto hacia Trump y, desde una perspectiva m\u00e1s global, hacia una orientaci\u00f3n reaccionaria y autoritaria, como se ve en la apolog\u00eda de la&nbsp;<em>energ\u00eda masculina&nbsp;<\/em>de Zuckerberg o en la radicalizaci\u00f3n hacia la derecha de la red social X (antes Twitter) por parte de Musk. De hecho, una de las primeras \u00f3rdenes ejecutivas de Trump fue revocar una orden ejecutiva de Biden que obligaba a ciertos sistemas de inteligencia artificial a compartir pruebas de seguridad con el Gobierno. Tambi\u00e9n dio acceso a Musk, a trav\u00e9s de DOGE, a los datos de todas las agencias federales. En el plano exterior, Trump ha exigido incesantemente a otros pa\u00edses que deroguen la normativa relativa a la actividad de los gigantes tecnol\u00f3gicos, utilizando esto como elemento de negociaci\u00f3n para imponer o retirar aranceles aduaneros&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">30<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, su poder pol\u00edtico no solo proviene de su capacidad para influir en las administraciones. De hecho, este peque\u00f1o grupo de grandes empresas tiene bajo su control indiscutible el medio de comunicaci\u00f3n m\u00e1s universal que la civilizaci\u00f3n haya conocido y, con \u00e9l, una capacidad sin precedentes para manipular comportamientos a gran escala&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">31<\/a><\/sup>. Para ello, necesitan recopilar permanentemente datos granulares, pero en el mayor volumen posible, sobre nuestra experiencia individual y privada, que utilizan para entrenar algoritmos que les permiten anticipar y modificar nuestros comportamientos con una precisi\u00f3n no solo extraordinaria, sino creciente. A continuaci\u00f3n, venden el&nbsp;<em>acceso a<\/em>&nbsp;las redes digitales que se han apropiado, as\u00ed como a sus dispositivos de predicci\u00f3n y manipulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su modelo de negocio y su poder pol\u00edtico dependen del acceso ilimitado a estos datos, lo que los hace cada vez m\u00e1s incompatibles con las nociones de libertad y democracia. El giro pol\u00edtico y autoritario de esta nueva oligarqu\u00eda, respaldada por un capital virtualmente inagotable es, por lo tanto, el imperativo de su modelo de acumulaci\u00f3n: la regulaci\u00f3n y la supervisi\u00f3n p\u00fablicas, as\u00ed como la democracia y las libertades constitucionales, son obst\u00e1culos que deben eliminarse para la integraci\u00f3n y subordinaci\u00f3n totales de la humanidad a su sistema de vigilancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta realidad, los a\u00f1os de la pandemia y los inmediatamente posteriores tambi\u00e9n fueron testigos de la proliferaci\u00f3n de trabajos acad\u00e9micos de tradici\u00f3n marxista sobre este fen\u00f3meno, bajo el lema del&nbsp;<em>tecnofeudalismo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un enfoque es el de Varoufakis, que define el capitalismo actual como un nuevo modo de producci\u00f3n: \u201ccuando se entra en Amazon, se sale del capitalismo\u201d, escribe, dado que el modelo de negocio de la empresa no es la producci\u00f3n y venta de mercanc\u00edas, sino la extracci\u00f3n de una renta por los intercambios realizados en la plataforma&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">32<\/a><\/sup>. Ahora bien, lo que define al capitalismo es la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y el hecho de que el trabajo sea una mercanc\u00eda, lo que sin duda es el caso de Amazon y de la econom\u00eda en la que se inscribe. Por otra parte, no es el rentismo lo que define un cambio en el modo de producci\u00f3n o en la civilizaci\u00f3n econ\u00f3mica, ya que la renta ya era una forma de acumulaci\u00f3n en el capitalismo antes de las&nbsp;<em>Big Tech<\/em>, aunque no tuviera la dimensi\u00f3n que tiene ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>La hip\u00f3tesis&nbsp;<em>tecnofeudal<\/em>&nbsp;de Durand parece m\u00e1s interesante, ya que se centra en la idea de la depredaci\u00f3n de los espacios digitales (lo que Varoufakis llamar\u00eda&nbsp;<em>digital commons<\/em>). Al convertirse en indispensables para la infraestructura econ\u00f3mica y la vida social, el hecho de que su posesi\u00f3n se concentre, como resultado de una especie de acumulaci\u00f3n primitiva de lo digital y un proceso de&nbsp;<em>monopolizaci\u00f3n intelectual<\/em>, se vuelve problem\u00e1tico, y los&nbsp;<em>tecnofeudalistas<\/em>&nbsp;lo utilizan en su favor, vedando el acceso salvo previo pago de una&nbsp;<em>renta<\/em>. Su poder y riqueza provienen de la creaci\u00f3n de dependencias de una red apropiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que estas denominaciones no deben pasar por alto es la articulaci\u00f3n del rentismo particular de las&nbsp;<em>Big Tech<\/em>&nbsp;con otras formas de acumulaci\u00f3n, todas ellas, en esencia, de naturaleza capitalista, lo que limita la capacidad de conceptos como&nbsp;<em>tecnofeudalismo<\/em>&nbsp;para encapsular la totalidad del modo de producci\u00f3n, ya que sugieren una combinaci\u00f3n con un modo de producci\u00f3n anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del sector financiero, que hemos abordado anteriormente, podemos fijarnos en los sectores denominados tradicionales del capital, que siguen siendo muy pujantes en la actualidad. Veamos la industria farmac\u00e9utica, que ha liderado el aumento de los m\u00e1rgenes en las \u00faltimas d\u00e9cadas gracias a su enorme poder de mercado&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">33<\/a><\/sup>. Veamos tambi\u00e9n el ejemplo de Walmart, que ha obtenido unos resultados de 680\u2009000 millones de d\u00f3lares y da empleo a 2,1 millones de personas. Seg\u00fan estos dos criterios, es la mayor empresa de Estados Unidos y del mundo. Su actividad principal es el comercio minorista y controla el 10\u2009% de ese mercado en el pa\u00eds (excepto el inmobiliario). El efecto es notable: Walmart tiene una mayor relaci\u00f3n entre su capitalizaci\u00f3n y sus resultados que Apple, Meta, Amazon o Microsoft. Es decir, atrae m\u00e1s ahorro y capital, por lo que el an\u00e1lisis de los nuevos sectores dominantes del capital no debe ignorar los sectores y empresas tradicionales, como las de la distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 capitalismo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Concluimos con una s\u00edntesis sobre el r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n actual. Los a\u00f1os posteriores a la crisis han estado marcados por una importante reconfiguraci\u00f3n del capital, con el declive relativo de la banca tradicional, el auge de los gestores de activos y la consolidaci\u00f3n de las grandes tecnol\u00f3gicas como fracci\u00f3n dominante del capital. Los cambios recientes en el r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n son significativos, pero han fracasado en su intento de rescatar al capitalismo de su larga onda de desarrollo, el&nbsp;<em>estancamiento secular<\/em>. Al mismo tiempo, son multimodales y desaf\u00edan la categorizaci\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo mediante un&nbsp;<em>significante maestro<\/em>. Por ello, preferimos se\u00f1alar solo algunas tendencias fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, el&nbsp;<em>rentismo<\/em>. En el contexto de la crisis de acumulaci\u00f3n que se remonta a finales de la d\u00e9cada de 1960 y de la ca\u00edda persistente de la tasa de ganancia, la incapacidad de recuperar las capacidades productivas del capitalismo hace que los sectores m\u00e1s din\u00e1micos del capital sean marcadamente rentistas&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">34<\/a><\/sup>, de lo que son ejemplos destacados todos los casos mencionados a lo largo del texto.<\/p>\n\n\n\n<p>Brett Christophers ha propuesto el concepto de&nbsp;<em>capitalismo rentista<\/em>, que pretende describir este momento del capitalismo en el que las rentas superan a los beneficios como motor de la acumulaci\u00f3n, algo que ni Marx ni los economistas cl\u00e1sicos hubieran imaginado&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">35<\/a><\/sup>. Esto deprime la innovaci\u00f3n, la competencia y el crecimiento de las fuerzas productivas, al tiempo que concentra la propiedad y reproduce las desigualdades. Aunque se puede discutir si Christophers parte de un concepto demasiado amplio de renta, que le permite considerar casi toda la actividad econ\u00f3mica como tal, la tendencia que describe es real, al igual que sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la&nbsp;<em>tendencia a la totalidad<\/em>. La lucha contra la ca\u00edda de la tasa de ganancia implica la integraci\u00f3n de nuevos elementos, antes subordinados por las relaciones sociales, en la esfera de la acumulaci\u00f3n de capital, convirti\u00e9ndolos en mercanc\u00edas (o en activos para extraer rentas). Se refuerza la tendencia&nbsp;<em>polanyiana<\/em>&nbsp;del capitalismo tard\u00edo postindustrial a mercantilizar cada vez m\u00e1s dimensiones de nuestra existencia como respuesta a sus insuficiencias productivas, desde la vivienda y los servicios p\u00fablicos hasta nuestra experiencia individual en forma de atenci\u00f3n y datos. El capitalismo est\u00e1, como escribe Fraser, canibalizando cada vez m\u00e1s aspectos de nuestras vidas&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">36<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, la&nbsp;<em>oligarquizaci\u00f3n<\/em><strong>&nbsp;<\/strong>y<strong>&nbsp;<\/strong><em>el autoritarismo<\/em>, que van de la mano. La concentraci\u00f3n empresarial sin precedentes hist\u00f3ricos en esta fase del capitalismo conduce al esfuerzo por subordinar la pol\u00edtica y nuestra vida colectiva. Este fen\u00f3meno tiene, al menos, dos facetas. Por un lado, el escenario de escasez de oportunidades de inversi\u00f3n productiva hace que la captura del poder pol\u00edtico sea la forma m\u00e1s eficaz de garantizar la rentabilidad del capital, lo que se ve facilitado por d\u00e9cadas de neoliberalismo, el debilitamiento de las capacidades del Estado y la concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico, que en las econom\u00edas de mercado se convierte f\u00e1cilmente en poder pol\u00edtico. Seg\u00fan Dylan Riley y Robert Brenner:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Esta nueva forma de acumulaci\u00f3n est\u00e1 asociada a una serie de mecanismos novedosos de&nbsp;estafa pol\u00edticamente constituida. Entre ellos figuran una serie creciente de exenciones fiscales, la privatizaci\u00f3n de activos p\u00fablicos a precios de saldo, la flexibilizaci\u00f3n cuantitativa y los tipos de inter\u00e9s ultrabajos para promover la especulaci\u00f3n burs\u00e1til y, lo que es m\u00e1s importante, el gasto p\u00fablico masivo dirigido directamente a&nbsp;la industria privada, con efectos de goteo para la poblaci\u00f3n en general&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">37<\/a><\/sup>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n, tras d\u00e9cadas de contenci\u00f3n salarial y flexibilizaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n laboral, as\u00ed como el modelo de negocio de ciertos sectores de la oligarqu\u00eda, principalmente las&nbsp;<em>Big Tech<\/em>, chocan frontalmente con la democracia, las libertades p\u00fablicas y la resistencia social, por lo que se ir\u00e1n considerando gradualmente como obst\u00e1culos que hay que eliminar, allanando el camino a nuevas soluciones autoritarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la&nbsp;<em>guerra<\/em>.<strong>&nbsp;<\/strong>La reducida rentabilidad global ha acentuado los conflictos entre las principales econom\u00edas capitalistas: el sistema de aranceles de Trump es su expresi\u00f3n, ya que determina el fin de la globalizaci\u00f3n y pretende obligar a Europa, Jap\u00f3n, Canad\u00e1 y otros pa\u00edses a pagar un impuesto al soberano mundial. La industria b\u00e9lica tambi\u00e9n se considera cada vez m\u00e1s una soluci\u00f3n para restaurar las capacidades productivas en el centro capitalista, una visi\u00f3n compartida por la OTAN, la Comisi\u00f3n Europea y las principales potencias del Viejo Continente. Durand vaticina, quiz\u00e1 con raz\u00f3n, que, ante la imposibilidad de recuperar el dinamismo del capital, solo nos queda un segundo camino:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La segunda posibilidad es que los intereses rentistas y monopolistas sigan presidiendo una sociedad cada vez m\u00e1s desigual, autoritaria y estancada, cuyas estructuras pol\u00edticas mutar\u00e1n lentamente hacia alguna forma olig\u00e1rquica institucionalizada. El capital ficticio sobreacumulado permanecer\u00e1 congelado y sin invertir. La mercantilizaci\u00f3n dejar\u00e1 de ser el vector que permite que los beneficios crezcan a partir del trabajo abstracto. En su lugar, un peque\u00f1o estrato de individuos superricos aprovechar\u00e1 las nuevas tecnolog\u00edas para asegurar sus rentas y reproducir sus lujosos estilos de vida en un mundo cada vez m\u00e1s degradado y militarizado&nbsp;<sup><a href=\"javascript:void(0)\">38<\/a><\/sup>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nos corresponde evitarlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1.Ernest Mandel (1975)\u2002&nbsp;<em>Tratado de Econom\u00eda Marxista<\/em>, Lisboa: Delfos, p. 155.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Federico J. Diez, Daniel Leigh, Suchanan Tambunlertchai (2018) \u201cGlobal Market Power and Its Macroeconomic Implications\u201d, FMI, 15 de junio, https:\/\/www.imf.org\/en\/Publications\/WP\/Issues\/2018\/06\/15\/Global-Market-Power-and-its-Macroeconomic-Implications-45975; Wenjie Chen Villegas-S\u00e1nchez, Federico J. Diez, Romain A. Duval, Philipp Engler, Jiayue Fan, Chiara Maggi, Marina Mendes Tavares, Daniel A. Schwarz, Ippei Shibata, Carolina (2021) \u201cRising Corporate Market Power: Emerging Policy Issues\u201d, FMI, 3 de marzo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.imf.org\/en\/Publications\/Staff-Discussion-Notes\/Issues\/2021\/03\/10\/Rising-Corporate-Market-Power-Emerging-Policy-Issues-48619\">https:\/\/www.imf.org\/en\/Publications\/Staff-Discussion-Notes\/Issues\/2021\/03\/10\/Rising-Corporate-Market-Power-Emerging-Policy-Issues-48619<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>3. an De Loecker, Jan Eeckhout y Gabriel Unger (2020) \u201cThe Rise of Market Power and the Macroeconomic Implications*\u201d,&nbsp;<em>The Quarterly Journal of Economics<\/em>&nbsp;135, 2, 1 de mayo, p. 1.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Brett Christophers (1971), \u201cClass, Assets and Work in Rentier Capitalism\u201d, 19 de marzo; Michal Kalecki (1971),&nbsp;<em>Selected Essays on the Dynamics of the Capitalist Economy 1933\u20131970<\/em>, Cambridge Eng.: Cambridge University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>5. John Bellamy Foster (2016) \u201cMonopoly Capital at the Half-Century Mark\u201d,<em>\u2009Monthly<\/em>,\u2009https:\/\/monthlyreview.org\/2016\/07\/01\/monopoly-capital-at-the-half-century-mark\/; Paul A. Baran y Paul M.&nbsp;<em>Sweezy,\u2009Monopoly Capital: An Essay on the American Economic and Social Order<\/em>\u2009(Harmondsworth, Middles: Monthly Review Press, 1966).<\/p>\n\n\n\n<p>6. Francisco Lou\u00e7\u00e3 (2021) \u201cAs Time Went by-Why Is the Long Wave so Long?\u201d,\u2009<em>Journal of Evolutionary Economics<\/em>&nbsp;31, 3, 1 de julio, pp. 749-71.<\/p>\n\n\n\n<p>7. C\u00e9dric Durand (2017) \u201cThe End of Financial Hegemony?\u201d, New Left Review, 138; William Lazonick (2017) \u201cThe New Normal Is Maximizing Shareholder Value: Predatory Value Extraction, Slowing Productivity, and the Vanishing American Middle Class\u201d,&nbsp;<em>International Journal of Political Economy<\/em>, 2 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Brett Christophers (2022)\u2002&nbsp;<em>Rentier Capitalism: Who Owns the Economy, and Who Pays for It<\/em>?, Londres: Verso, cap. 1.<\/p>\n\n\n\n<p>9. Asset Class: Property-led Financial Accumulation after the Crisis\u201d,&nbsp;<em>Economic Geography<\/em>&nbsp;94, 2, 2018, pp. 118-40.<\/p>\n\n\n\n<p>10.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/economia\/nuevos-duenos-vivienda-han-transformado-fondos-internacionales-mercado-inmobiliario_1_7935880.html\">https:\/\/www.eldiario.es\/economia\/nuevos-duenos-vivienda-han-transformado-fondos-internacionales-mercado-inmobiliario_1_7935880.html<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>11. Jos\u00e9 Miguel Calatayud et al. (2021), \u00abLos nuevos due\u00f1os de la vivienda: as\u00ed han transformado los fondos internacionales el mercado inmobiliario\u00bb,&nbsp;<em>elDiario.es<\/em>, 15 de mayo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/economia\/nuevos-duenos-vivienda-han-transformado-fondos-internacionales-mercado-inmobiliario_1_7935880.html\">https:\/\/www.eldiario.es\/economia\/nuevos-duenos-vivienda-han-transformado-fondos-internacionales-mercado-inmobiliario_1_7935880.html<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>12. \u201cAmerican finance, always unique, is now uniquely dangerous\u201d,&nbsp;<em>The Economist<\/em>, 31 de mayo de 2025,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.economist.com\/leaders\/2025\/05\/29\/american-finance-always-unique-is-now-uniquely-dangerous\">https:\/\/www.economist.com\/leaders\/2025\/05\/29\/american-finance-always-unique-is-now-uniquely-dangerous<\/a>&nbsp;\u2009.<\/p>\n\n\n\n<p>13. \u201cClash of the titans\u201d,&nbsp;<em>The Economist<\/em>, 23 de mayo de 2025,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.economist.com\/special-report\/2025\/05\/23\/clash-of-the-titans\">https:\/\/www.economist.com\/special-report\/2025\/05\/23\/clash-of-the-titans<\/a>&nbsp;&nbsp;14.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.investigate-europe.eu\/en\/posts\/blackrock-the-financial-leviathan-that-bears-down-on-europes-decisions\">https:\/\/www.investigate-europe.eu\/en\/posts\/blackrock-the-financial-leviathan-that-bears-down-on-europes-decisions<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>15. Masters (2023) \u201cBlackRock steps up spending on US lobbying in face of anti-ESG attacks\u201d,&nbsp;<em>Financial Times<\/em>, 29 de enero,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/c8bb6b6c-ad36-41b4-a942-6063e5dd4aee\">https:\/\/www.ft.com\/content\/c8bb6b6c-ad36-41b4-a942-6063e5dd4aee<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>16.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.yahoo.com\/news\/biden-ties-blackrock-deepen-latest-220607202.html\">https:\/\/www.yahoo.com\/news\/biden-ties-blackrock-deepen-latest-220607202.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>17. Sridhar Natarajan y Eric Martin (2022) \u201cBiden Ties to BlackRock Deepen With Latest Treasury Hire\u201d,<em>&nbsp;Bloomberg<\/em>, 11 de agosto,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.bloomberg.com\/news\/articles\/2022-08-11\/biden-ties-to-blackrock-deepen-with-latest-treasury-hire\">https:\/\/www.bloomberg.com\/news\/articles\/2022-08-11\/biden-ties-to-blackrock-deepen-with-latest-treasury-hire<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>18. Jordan Pouille (2025) \u201cBlackrock: The Financial Leviathan That Bears down on Europe\u2019s Decisions\u201d, Investigate Europe, consultado el 9 de julio,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.investigate-europe.eu\/posts\/blackrock-the-financial-leviathan-that-bears-down-on-europes-decisions\">https:\/\/www.investigate-europe.eu\/posts\/blackrock-the-financial-leviathan-that-bears-down-on-europes-decisions<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>19.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2021\/sep\/02\/covid-and-the-crisis-of-neoliberalism\">https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2021\/sep\/02\/covid-and-the-crisis-of-neoliberalism<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>20. Adam Tooze (2021) \u201cHas Covid Ended the Neoliberal Era?\u201d,&nbsp;<em>The Guardian<\/em>, 2 de septiembre,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2021\/sep\/02\/covid-and-the-crisis-of-neoliberalism\">https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2021\/sep\/02\/covid-and-the-crisis-of-neoliberalism<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>21.sabella M. Weber (2023) \u201cTaking Aim at Sellers\u2019 Inflation\u201d,\u2009Project Syndicate\u2009(blog), 13 de julio,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.project-syndicate.org\/commentary\/sellers-inflation-diagnosis-accepted-but-old-interest-rate-policies-remain-by-isabella-m-weber-2023-07\">https:\/\/www.project-syndicate.org\/commentary\/sellers-inflation-diagnosis-accepted-but-old-interest-rate-policies-remain-by-isabella-m-weber-2023-07<\/a>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>22. Benjamin Braun (2022) \u201cExit, Control, and Politics: Structural Power and Corporate Governance under Asset Manager Capitalism*\u201d,<em>&nbsp;Politics &amp; Society<\/em>&nbsp;50, 4, 1 de diciembre, p. 643,\u2009https:\/\/doi.org\/10.1177\/00323292221126262<\/p>\n\n\n\n<p>23. Benjamin Braun y C\u00e9dric Durand (2025) \u201cAmerica\u2019s Braudelian Autumn\u201d,\u2002&nbsp;<em>Phenomenal World<\/em>&nbsp;(blog), 29 de mayo,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.phenomenalworld.org\/analysis\/americas-braudelian-autumn\/\">https:\/\/www.phenomenalworld.org\/analysis\/americas-braudelian-autumn\/<\/a>&nbsp; &nbsp;24.Durand, \u201cThe End of Financial Hegemony?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>25.&nbsp;<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/twec.13608\">https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/twec.13608<\/a>&nbsp; \u2002<\/p>\n\n\n\n<p>26. C\u00e9dric Durand, \u201cHollow States\u201d,&nbsp;<em>NLR\/Sidecar<\/em>\u2009(blog), 12:55:52 UTC,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/hollow-states\">https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/hollow-states<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>27.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.opendemocracy.net\/en\/dark-money-investigations\/the-blackrock-letters-inside-labours-close-partnership\/\">https:\/\/www.opendemocracy.net\/en\/dark-money-investigations\/the-blackrock-letters-inside-labours-close-partnership\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>28. Daniela Gabor (2024), \u201cLabour Is Putting Its Plans for Britain in the Hands of Private Finance. It Could End Badly\u201d,&nbsp;<em>The Guardian<\/em>, 2 de julio,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/article\/2024\/jul\/02\/labour-plans-britain-private-finance-blackrock\">https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/article\/2024\/jul\/02\/labour-plans-britain-private-finance-blackrock<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>29. Jan Fichtner, Eelke M. Heemskerk y Javier Garc\u00eda-Bernardo (2017) \u201cHidden Power of the Big Three? Passive Index Funds, Re-Concentration of Corporate Ownership, and New Financial Risk\u201d,&nbsp;<em>Business and Politics<\/em>&nbsp;19, 2, pp. 298-326.<\/p>\n\n\n\n<p>30. C\u00e9dric Durand (2025) \u201cO tecnofeudalismo \u00e9 um Leviat\u00e3 de pacotilha\u201d,&nbsp;<em>Esquerda.net<\/em>, 15 de febrero,\u2009&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.esquerda.net\/dossier\/o-tecnofeudalismo-e-um-leviata-de-pacotilha\/93765\">https:\/\/www.esquerda.net\/dossier\/o-tecnofeudalismo-e-um-leviata-de-pacotilha\/93765<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>31. Francisco Lou\u00e7\u00e3 (2021) O Futuro J\u00e1 N\u00e3o \u00c9 o que Nunca Foi, Lisboa: Bertrand Editora; Shoshana Zuboff (2019)&nbsp;<em>The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power<\/em>, Nueva York: PublicAffairs<\/p>\n\n\n\n<p>32. Yanis Varoufakis (2023),<em>Technofeudalism<\/em>. Londres: Bodley Head<\/p>\n\n\n\n<p>33- Villegas-S\u00e1nchez, \u201cRising Corporate Market Power\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>34. Diogo Machado (2025) \u201cCrise de acumula\u00e7\u00e3o, instabilidade e barbarie\u201d,&nbsp;<em>Rede Anticapitalista<\/em>, mayo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/redeanticapitalista.net\/crise-de-acumulacao-instabilidade-e-barbarie\/\">https:\/\/redeanticapitalista.net\/crise-de-acumulacao-instabilidade-e-barbarie\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>35. Christophers, \u201cRentier Capitalism: Who Owns the Economy, and Who Pays for It?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>36. Nancy Fraser,\u2009Cannibal Capitalism: How our System is Devouring Democracy, Care, and the Planet and What We Can Do About It (Londres; Nueva York: Verso, 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>37. Dylan Riley y Robert Brenner (2022) \u201cSeven Theses on American Politics\u201d,&nbsp;<em>New Left Review<\/em>, 138, pp. 5-27<\/p>\n\n\n\n<p>37. C\u00e9dric Durand (2022), \u201cScouting Capital\u2019s Frontiers\u201d,<em>&nbsp;New Left Review<\/em>, 136, pp.29-39.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Lou\u00e7a\/Diogo Machado (Viento Sur, 4-11-25) Marx discuti\u00f3 en detalle la capacidad \u00fanica del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas: la feroz competencia entre los capitalistas les impulsar\u00eda a innovar permanentemente en el proceso de producci\u00f3n, aumentando la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. 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