{"id":60082,"date":"2025-12-04T10:35:35","date_gmt":"2025-12-04T14:35:35","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=60082"},"modified":"2025-12-04T10:35:36","modified_gmt":"2025-12-04T14:35:36","slug":"el-teatro-de-la-paz-el-ultimo-acto-de-la-guerra-en-ucrania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2025\/12\/04\/el-teatro-de-la-paz-el-ultimo-acto-de-la-guerra-en-ucrania\/","title":{"rendered":"El teatro de la paz: el \u00faltimo acto de la guerra en Ucrania"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano economista, 4-12-25)<\/p>\n\n\n\n<p>Solo quedan \u201calgunos puntos de desacuerdo\u201d antes de poder cerrar un marco preliminar de paz, que es, la propia Ucrania (El T\u00e1bano Economista)<\/p>\n\n\n\n<p>Existe en Jap\u00f3n una antigua forma de drama cl\u00e1sico llamada Noh, un teatro de m\u00e1scaras donde actores varones, ocultos tras rostros tallados en madera, encarnan fantasmas, dioses, demonios y mujeres, tejiendo narrativas so\u00f1adoras sobre la vida, la muerte y la ilusi\u00f3n. La analog\u00eda con el proceso que hoy se desarrolla bajo el eufemismo de \u00abacuerdos de paz\u00bb para Ucrania resulta escalofriantemente precisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hallamos ante un elaborado teatro de m\u00e1scaras geopol\u00edtico, un Noh moderno repleto de absurdos e irregularidades tan grotescos que desaf\u00edan cualquier l\u00f3gica diplom\u00e1tica convencional. En este escenario, la m\u00e1scara de la negociaci\u00f3n oculta el rostro de la rendici\u00f3n, y el di\u00e1logo para terminar la guerra presenta una paradoja sin precedentes en la historia de los conflictos: por primera vez, el bando militarmente derrotado intenta, a trav\u00e9s de sus patrocinadores occidentales, imponer condiciones al ej\u00e9rcito triunfante. Pero esta inversi\u00f3n de la realidad b\u00e9lica es s\u00f3lo el primer acto de una farsa cuyas reglas han sido escritas para beneficiar exclusivamente a quienes nunca pisaron el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Las negociaciones, si es que pueden llamarse as\u00ed, no se celebran en las salas austeras de la Organizaci\u00f3n para la Seguridad y la Cooperaci\u00f3n en Europa, ni en los bunkers diplom\u00e1ticos de Ginebra, ni siquiera en una dependencia oficial del Gobierno estadounidense. El lugar elegido para decidir el destino de Europa y reconfigurar el equilibrio de poder global es el Shell Bay Club de Hallandale Beach, un exclusivo campo de golf en Florida. Este enclave no es neutral, es propiedad de Steve Witkoff, el enviado especial personal del presidente estadounidense, un magnate inmobiliario sin credenciales diplom\u00e1ticas formales que ahora act\u00faa como anfitri\u00f3n y canal extraoficial. Aqu\u00ed, las delegaciones de Estados Unidos y Ucrania se re\u00fanen bajo la mirada \u2014no como mediador, sino como curioso \u00abveedor\u00bb invitado\u2014 del Secretario de Estado, Marco Rubio, el halc\u00f3n de Florida cuya cartera deber\u00eda, en teor\u00eda, liderar el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen es surrealista: la suerte de un conflicto que ha consumido cientos de miles de millones de d\u00f3lares y redefinido la seguridad continental se discute entre putts y drives, en el patio trasero pol\u00edtico de uno de los principales operadores del partido gobernante. Este escenario no es una casualidad, es un mensaje en s\u00ed mismo. Se\u00f1ala el desprecio por el protocolo multilateral, la privatizaci\u00f3n de la diplomacia de alto riesgo y la subordinaci\u00f3n de un asunto de seguridad global a los circuitos de poder dom\u00e9stico y los intereses de capital estadounidense. Florida, ese \u00abWall Street del Sur\u00bb que funciona como centro neur\u00e1lgico del lavado de capitales y la pol\u00edtica clientelar, se convierte as\u00ed en el sal\u00f3n de espejos donde se refleja el verdadero rostro del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras este teatro se desarrolla en las soleadas costas de Hallandale Beach, en Kiev se ejecuta un golpe de escena calculado. Andriy Yermak, el hombre que hasta hace pocos d\u00edas era el negociador jefe designado de Ucrania, la mano derecha de Volod\u00edmir Zelenski, el cardenal gris y filtro absoluto del presidente, ha ca\u00eddo en desgracia. Su oficina, a metros de la de Zelenski, fue allanada por agentes de la NABU y la SAP, los organismos anticorrupci\u00f3n ucranianos creados, financiados y entrenados por Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n se centra en al menos 100 millones de d\u00f3lares desviados, un esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n que emerge con una sincron\u00eda demasiado perfecta. Para interpretar este evento como un mero ajuste de cuentas interno es caer en la trampa de la narrativa superficial. La ca\u00edda de Yermak no es un \u00abesc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n\u00bb, es un golpe de Estado blando ejecutado por Washington. La NABU, ese \u00abperro de presa\u00bb criado y alimentado por fondos y asesores estadounidenses, no act\u00faa por iniciativa propia cuando allana la Oficina Presidencial. Su asalto es un acto de violencia pol\u00edtica disciplinaria, un recordatorio brutal para Zelenski de que ni la guerra ni la paz est\u00e1n bajo su control.<\/p>\n\n\n\n<p>Yermak era el pilar inamovible de la resistencia ucraniana a cualquier negociaci\u00f3n que implicara concesiones reales, era el muro que aislaba a Zelenski de las presiones occidentales para llegar a un acuerdo. Al purgarlo mediante una operaci\u00f3n de sus propias agencias, Washington ha aislado estrat\u00e9gicamente al presidente ucraniano, dej\u00e1ndolo vulnerable, solo y expuesto a la nueva l\u00ednea que se cocina en el club de golf de Florida. La verdadera historia, por tanto, no es la renuncia de un funcionario corrupto, sino que Occidente est\u00e1 inmerso en una disputa feroz sobre c\u00f3mo gestionar la rendici\u00f3n en una guerra que Rusia gan\u00f3 hace tiempo en el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, la fractura dentro del llamado \u00abmundo libre\u00bb se hace insalvable y se expone con crudeza. Los realistas en Washington \u2014aquellos que priorizan el pragmatismo geopol\u00edtico y la contenci\u00f3n de costos\u2014 buscan desesperadamente una salida diplom\u00e1tica controlada que salve las apariencias. Su objetivo es asegurar las p\u00e9rdidas territoriales de manera discreta, mientras se empaqueta el resultado como un triunfo de la diplomacia estadounidense que \u00abasegur\u00f3 la paz\u00bb. Para ellos, Zelenski y su intransigencia p\u00fablica se han convertido en un obst\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, la Uni\u00f3n Europea se encuentra presa de un p\u00e1nico existencial. Parad\u00f3jicamente, muchos l\u00edderes europeos temen m\u00e1s a la paz que a la continuaci\u00f3n de la guerra. La raz\u00f3n es tan simple como devastadora: la paz exige rendici\u00f3n de cuentas. Una vez firmado un alto el fuego, Bruselas y las capitales europeas tendr\u00edan que explicar a sus sociedades por qu\u00e9 destruyeron sus propias industrias mediante sanciones autoinfligidas, incendiaron su seguridad energ\u00e9tica al dinamitar el Nord Stream, hundieron sus econom\u00edas en la recesi\u00f3n y canalizaron cientos de miles de millones de euros y libras hacia el pozo sin fondo de la corrupci\u00f3n ucraniana, todo para una guerra que su principal aliado, Washington, ahora se dispone a ceder en t\u00e9rminos que Mosc\u00fa dict\u00f3 hace meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Bruselas apoy\u00f3 incondicionalmente a Zelenski no por convicci\u00f3n democr\u00e1tica, sino por puro instinto de supervivencia pol\u00edtica. Un conflicto perpetuo pospone el ajuste de cuentas interno, la paz lo precipita. Aqu\u00ed yace la verdadera y profunda divisi\u00f3n transatl\u00e1ntica: Europa necesita el conflicto para retrasar lo inevitable, Washington necesita terminarlo para gestionar su declive y reenfocar recursos, y Kiev, o lo que queda de su liderazgo, simplemente quiere negar la realidad. De estos tres actores, solo uno conserva el poder suficiente para dictar el cronograma, y no tiene su capital en Bruselas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro lado de la mesa, aunque f\u00edsicamente ausente del club de golf de Florida, se sienta Mosc\u00fa, observando la fractura occidental con la paciencia de un jugador de ajedrez que tiene el mate asegurado en varios movimientos. El Kremlin percibe la desesperaci\u00f3n, distingue las grietas y comprende la magnitud de su ventaja. El mensaje de Vladimir Putin ha sido fr\u00edo, consistente y libre de ilusiones: las negociaciones, si llegan, deben reflejar la realidad incontrovertible del campo de batalla y abordar las causas ra\u00edz del conflicto \u2014la expansi\u00f3n de la OTAN y el estatus de las regiones de mayor\u00eda rusa\u2014 o Rusia continuar\u00e1 su ofensiva militar, desgastando no solo a Ucrania, sino a las mismas fuerzas de la OTAN que la apoyan, hasta que no quede nada que negociar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Rusia, ambos caminos conducen al mismo destino. No tiene prisa; el tiempo corre en su contra solo si considera la econom\u00eda de la guerra, pero corre con ferocidad en contra de Occidente, que se queda sin tiempo, sin arsenales, sin unidad y, lo m\u00e1s cr\u00edtico, sin credibilidad. Cuando los ciudadanos europeos \u2014el votante alem\u00e1n, el trabajador franc\u00e9s, el pensionista italiano\u2014 conecten finalmente los puntos y comprendan que sus l\u00edderes sacrificaron su prosperidad, su estabilidad, su industria manufacturera y cualquier aspiraci\u00f3n de autonom\u00eda geopol\u00edtica por una guerra que terminar\u00e1 exactamente donde Mosc\u00fa predijo que terminar\u00eda, el ajuste de cuentas pol\u00edtico ser\u00e1 de una magnitud devastadora. La ca\u00edda de Yermak, entonces, no es el fin de una era, sino el primer acto visible del colapso de la legitimidad del proyecto europeo en su forma actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en Kiev, Zelenski intenta navegar un paisaje pol\u00edtico devenido en campo minado. Debe ser protegido no solo de los misiles rusos, sino de los ultranacionalistas y batallones nazis que lo ayudaron a llegar al poder y que ahora prometen ejecutarlo si cede un mil\u00edmetro del territorio que consideran sagrado. Es un presidente atrapado entre el martillo de la realidad militar y el yunque de la mitolog\u00eda nacionalista que \u00e9l mismo ayud\u00f3 a alimentar.<\/p>\n\n\n\n<p>Rusia, por su parte, espera ganar en el campo de batalla lo que la diplomacia ya le concede, consolidando hechos sobre el terreno que ser\u00e1n irrevocables. Y Estados Unidos, en el centro de este torbellino, quiere hacer \u00abtratos\u00bb, no la guerra. Su objetivo \u00faltimo no es la victoria de Ucrania \u2014un concepto ya abandonado\u2014 sino la gesti\u00f3n ordenada de la derrota. Los negociadores en Florida son meros ejecutores de una disputa mucho m\u00e1s grande: la batalla civil entre globalistas y soberanistas dentro del propio coraz\u00f3n de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>El c\u00e1lculo pol\u00edtico es c\u00ednico y transparente: se apuesta a que Donald Trump llegue lo suficientemente golpeado y debilitado a las elecciones de medio t\u00e9rmino para que no pueda imponer sus candidatos m\u00e1s leales. Si esta maniobra tiene \u00e9xito, los Bessent y los Rubio del Partido Republicano \u2014los tecn\u00f3cratas financieros globales y los halcones intervencionistas\u2014 resurgir\u00e1n con fuerza, resucitando el consenso del globalismo y su apetito por las guerras sin fin en otros teatros, una vez que este cap\u00edtulo ucraniano se cierre con la firma en un acuerdo que nadie llamar\u00e1 rendici\u00f3n, pero que todos entender\u00e1n como tal. El teatro Noh sigue su curso, las m\u00e1scaras permanecen en su lugar, y la audiencia global observa, esperando el momento en que la danza cese y los actores revelen, por fin, sus verdaderos rostros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano economista, 4-12-25) Solo quedan \u201calgunos puntos de desacuerdo\u201d antes de poder cerrar un marco preliminar de paz, que es, la propia Ucrania (El T\u00e1bano Economista) Existe en Jap\u00f3n una antigua forma de drama cl\u00e1sico llamada Noh, un teatro de m\u00e1scaras donde actores varones, ocultos tras rostros tallados en madera, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60083,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,14],"tags":[],"class_list":["post-60082","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-internacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60082"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60082"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60082\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60084,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60082\/revisions\/60084"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/60083"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}